Sermones

¿Quién puede estudiar la Biblia?

Por John MacArthur
Código de producto: 1381
Scripture: Escrituras Seleccionadas
Bajar (Baja Calidad) | Bajar (Alta Calidad)
$5.00
pdf

Hoy vamos hacer algo que es especial, creo yo. Algunas de las personas en el personal y los ancianos, sugirieron que necesitábamos tomar un domingo y hablar del tema de cómo estudiar la Biblia, debido a que tenemos a tantas personas nuevas que están llegando a Grace Church, y tantas personas que realmente tienen hambre de la Palabra y quizá no saben cómo estudiarla; y aparentemente se ofreció en el último par de semanas una nueva clase de cómo estudiar la Biblia, y se llenó tan rápido que todos los que querían entrar no pudieron entrar, y eso indicó una gran necesidad, y se sugirió que quizá podíamos hacer eso el día de hoy. Y lo que es interesantes es que no sabía que esto es lo que estaban pensando, y propuse que me gustaría hacer eso, y todo el mundo, en cierta manera, parpadeó y, entonces, quiero compartir en esta mañana, y esta noche también, cómo estudiar la Biblia, y solo tengo dos puntos: Quién y cómo.

Esta mañana de ‘¿Quién puede estudiar la Biblia?’, y en esta noche cómo estudiarla, porque si usted no es la persona correcta, no importa el ‘cómo’ en esencia. Usted puede tener toda la metodología para estudiar la Biblia, puede conocer todas las técnicas, inclusive, tener toda la teoría; pero si su vida no está bien, no va a percibir lo que Dios quiere que vea; y entonces, tenemos que comenzar con el ‘quiénes’, después el ‘cómo’, y es lo que queremos hacer el día de hoy. Y estoy emocionado por esta noche, porque probablemente va hacer la noche más práctica que jamás hemos pasado a cerca de cómo estudiar la Biblia; y como una iglesia que está comprometida con estudiar la Biblia, creo que usted debe ser parte de eso, de lo que vamos a decir en esta noche, y creo que Dios realmente lo va usar. A donde quiera que hemos compartido estas verdades, Dios las ha bendecido en las vidas de la gente que las aplican; y van a ver unas cosas muy prácticas: ¿Cómo abre usted un texto? ¿Cómo entiende los versículos? ¿Cómo entiende un pasaje difícil? ¿Cuáles son los buenos recursos?, y demás, y vamos a entrar en eso esta noche.

Pero para esta mañana, quiero introducir esto, y hablar un poco del ‘quién’ del estudio bíblico, quién puede estudiar la Biblia. Siempre me sorprende que usan la Biblia en la escuela como un libro de literatura, y la gente la estudia para entender aspectos literarios y sus cualidades, y después están las sectas que toman la Biblia y tratan de sistematizarla en inventos religiosos grandiosos. Invariablemente sea que usted la use como una obra literaria, o sea que le esté usando como un instrumento para desarrollar algún tipo de sistema falso religioso, usted va a terminar con errores, porque hay algunos factores que no están ahí, algunos ingredientes que son absolutamente necesarios; y eso es básicamente de lo que queremos en esta mañana.

Algunos de ustedes quizá leyeron de un cierto filósofo religioso danés que vivió en el siglo XIX sobre llamado Søren Kierkegaard. Kierkegaard ha dicho muchas cosas en términos del cristianismo y la religión que no necesariamente acertaríamos, pero de vez en cuando dice algunas cosa que también son bastante profundas; y una de ellas –pensé– es esta declaración que me gustaría leerle. Escúchela, y cito: “Con mucha frecuencia en su vida de la iglesia, la gente adopta una actitud  del teatro, imaginando que el predicador es un actor y que ellos son sus críticos, alabando y culpando las presentaciones. De hecho, la gente son los actores en el escenario de la vida; el predicador es meramente el motivador que le recuerda a la gente sus frases perdidas”, fin de la cita.

Creo que él percibe un verdadero problema. Es muy fácil para usted o para cualquier persona el venir a la iglesia y tratarla como si fuera un teatro, y se siente, y vea lo que sucede y después, o alabe o critique lo que pasó, pero tiene razón. El hecho es que ustedes realmente son los actores viviendo en el escenario de la vida, y estoy aquí para motivarlos acerca de lo que deben hacer. Si todo lo que pasa es que usted viene y evalúa el sermón, entonces ha perdido el punto; pero si usted viene y aprende de lo que yo hago, lo que usted debe hacer al llegar a la Palabra de Dios, entonces lo ha entendido. Una dama me dijo en una de las conferencias, se me acercó y ella me dijo: “¿Sabes lo que tu predicación me hace?”, y yo dije: “No tengo idea”, ella dijo: “Me hace que querer estudiar la Biblia”. Ella lo dijo realmente de manera objetiva, y yo le dije: “Bueno, creo que es el mejor reconocimiento que jamás escuchado”. Lo hace querer estudiar la Biblia. Realmente, creo que ese es el punto.

No estoy para entretenerlo, no estoy aquí para hacer una presentación que debe ser evaluada; estoy aquí para estimularlo a que usted haga algo por sí solo, y eso es aprender la Palabra de Dios y aprende a vivirla; y si usted no entiende ese mensaje, usted no ha entendido el punto, y lo que he hecho se ha convertido en un ejercicio en futilidad. El ministerio en púlpito debe estimular a la gente en la banca; y la razón por la que estudio y enseño es para estimularlo a que usted estudie y enseñe.

Y la parte triste de esto, es que hay tantos cristianos que realmente no hacen eso, realmente no lo entienden y no se lo enseña a alguien más; y siempre hay distracciones, como usted sabe; pienso en Pablo escribiéndole a Timoteo y le dijo: “Timoteo, las cosas que de mí has oído entre muchos testigos, las mismas encomienda a hombres fieles que puedan también enseñar a otros”; en otras palabras: “Timoteo, lo que yo te conté, díselo a  alguien más”; porque como puede ver, Timoteo, en 2ª de Timoteo, en su vida, en ese punto en su vida cuando Pablo escribió ese libro, estaba comenzado a flaquear, inclusive, está enfrentando ansiedad, como usted sabe; y Pablo le había escrito antes acerca de tomar algo de vino por causa de su estomago, y él estaba comenzando a temer acerca de su juventud. La gente, en cierta manera, lo estaba atacando; y entonces Pablo le dice: “No dejes que nadie menosprecie tu juventud –y él dice– Huye de las pasiones juveniles”, y Timoteo estaba luchando con su juventud, él estaba luchando con su problema físico; él básicamente era una persona tímida, y entonces Pablo le dice: “Dios no nos ha dado espíritu de cobardía”.

Él estaba siendo perseguido, él también estaba siendo atacado por algunas personas que estaban promoviendo el error, que tenían mucha influencia, y que habían invadido la iglesia Efesia, y estaban propagando algunas genealogías, y algún tipo de filosofía muy influyente que realmente él no podía enfrentar; y entonces él estaba comenzando a flaquear, y estaba aventando la toalla, estaba renunciando, y Pablo le dice: “Mira, no puedes detenerte. Se ha invertido demasiado en ti. Todo lo que te he encomendado, te lo he encomendado para que se lo des a alguien más”, y ese es el punto. El domingo pasado usted tuvo la oportunidad de escuchar a mi padre, quien hizo un gran compromiso en mi vida, me dio muchas cosas para transmitirla a otros; su padre le dio cosas para transmitirle a otros, y lo que yo tengo que transmitir; y cuando se lo transmito a usted, usted tiene que tomarlo y desarrollarlo, y aprenderlo, y se lo va a transmitir a alguien más; y como puede ver, es una carrera de relevos, todos estamos involucrados.

Ahora, en semanas recientes, terminamos con nuestro estudio de Efesios, y hablamos de la espada del Espíritu, y lo importante que es que sepamos y conozcamos la Palabra de Dios para pelear contra el enemigo. Debemos estudiarla por nosotros mismos y estudiarla para transmitirla a otros, para que ellos también puedan conocer la victoria que la Palabra de Dios trae. Y usted recordará que en ese mensaje acerca de la espada del Espíritu dije que la Biblia es una fuente de verdad, de gozo, poder, guía, crecimiento, consuelo, perfección y victoria. Una tremenda reserva de verdad. Y en ese entonces, realmente quería entrar al material de cómo estudiar la Biblia, pero no tuvimos tiempo, entonces lo voy hacer ahora porque no quiero simplemente exhortarlo sin instruirlo. No solo quiero decir: “Estudie la Biblia”, y no decirle cómo, cuáles son las condiciones.

Quiero que puedan entrar en ella y realmente sea un estudio productivo. Un joven me escribió esta semana y está asistiendo en una escuela muy grande, muy carismática en Estados Unidos; y él me escribió una carta muy interesante, y dijo: “Me transferí aquí de una universidad liberal. Fui a una universidad en donde no creen en la Biblia y negaban las grandes doctrinas”, y él dijo: “Me di cuenta que había una carnalidad tremenda, y adoraban el intelecto”, y después él dijo: “Permíteme ser muy honesto contigo. En donde yo estoy ahora, está la misma la misma carnalidad y adoran sus emociones”. Él dijo: “¿A dónde puedo ir en donde adoren a Dios a través de su Palabra?”. Qué gran pensamiento. No hay nada de malo con el intelecto, siempre y cuando esté sujeto a la Palabra de Dios; no hay nada de malo con la emoción, siempre y cuando esté bajo la autoridad de la Palabra de Dios; pero el centro de todo es la Biblia, la Palabra de Dios.

Y como creyentes, aquí es en donde tenemos que estar; y si vamos a estar comprometidos como iglesia con la Palabra de Dios, entonces, tiene que ser una realidad también en su vida. Ese compromiso tiene que estar ahí. Ahora, para comenzar, si vamos a estudiar la Biblia, tenemos que estar comprometidos con el hecho de que necesita ser estudiada, ¿verdad? Digo, eso me parece ser elemental. Observen conmigo por un momento, y permítame, en cierta manera, presentarle ese contexto en su pensamiento. Observe Oseas capítulo 4. Oseas se está enfrentando una realidad en Israel, y la realidad es ésta: El pueblo de Dios ha abandonado a Dios, y como consecuencia, han caído en todo tipo de pecado; se han vuelto una esposa ramera, una nación adultera, violando el voto con Dios. ¿Y cuál es el problema básico? ¿Cómo sucedió esto? ¿Por qué sucedió? En el capítulo 4, versículo 1 se indica, y en adelante escuche lo que escribe: “Oíd la Palabra de Jehová, vosotros hijos de Israel”; podemos detenernos ahí, Oseas 4:1: “Oíd la Palabra de Jehová, Él coloca Su dedo en el problema”. Cuando una nación deja de oír la Palabra del Señor, la confusión y el caos se llevan a cabo, la confusión y el caos se manifiestan; porque el Señor tiene una controversia con los habitantes de la tierra porque no hay verdad, ni misericordia, ni conociendo de Dios en la Tierra; en otras palabras, habían quitado el cimiento.

Y cuando el cimiento fue quitado, lo que quedó está en el versículo 2: juramento, perjurar, mentir, matar, robar, adulterio y sangre tocando sangre. Sangre fluyendo por todos lados. En otras palabras, usted encuentra el caos nacional del versículo 2 cuando usted hace a un lado el fundamento de la Palabra de Dios en el versículo 1. Y le voy a decir algo: En Estados Unidos la gente está preocupada, está preocupada por nuestro país, están preocupada por un problema de crimen que se están incrementado, están preocupados de una desintegración de la familia, están preocupados por un caos en el gobierno, están preocupados por el estrés económico y el caos ahí; y todas estas preocupaciones la gente las tiene en sus corazones.

 Y les voy a decir la verdad acerca de esto: No hay resolución a ninguno de estos problemas; usted puede cambiar al gabinete semanalmente si usted quiere, usted puede hacer eso todo el tiempo; usted simplemente puede meter y sacar gente a lo largo de la semana, mes tras mes, y años tras año, y nunca va a eliminar los problemas morales de una nación como la nuestra, a menos de que haya una reafirmación del estándar del requisito de la demanda absoluta de la Palabra de Dios para establecer el paso para este país. Lo mismo en Israel. Destruye usted una base bíblica, y lo único que usted va a encontrar es caos; y debido a que no oían la Palabra del Señor, todo lo malo comenzó a suceder. Y la tierra lloró en el versículo 3, y toda persona que moraba en la tierra desfalleció, con la bestia del campo, las aves de los cielos y los peces del mar también serán quitados; todo sale mal, todo, y todo se reduce al versículo 6: “Mi pueblo fue destruido (¿por qué?) por falta de conocimiento, porque rechazan el conocimiento”.

Ahora, cuando un pueblo rechaza la Ley de Dios, el conocimiento de Dios, abren las puertas al caos. Ahora, así como es una realidad en una nación en el caso de Israel, es verdad en la vida de un individuo. Si usted no tiene como la base de su vida, como la orientación de su conducta, como el cimiento sólido sobre el cual usted vive, la Palabra de Dios no hay base, en absoluto. En Proverbios 1, el escritor dice que ‘la sabiduría clama en las calles, ¿hasta cuándo, oh simples, continuarán en su simpleza, amaréis la simpleza? ¿Hasta cuándo continuarán siendo insensatos e ingenuos? ¿Hasta cuándo rechazarán la Palabra de Dios?”; y dice que presentan un oído sordo y no oirán. La sabiduría está disponible, y entonces, como una especie de punto general, estoy tratando de ver lo importante que es estudiar la Palabra de Dios; este es el cimiento de todo.

Aquí hay un juez que me escribe, me dice: “¿Qué dice la Biblia acerca de lo que está bien en una corte de ley?”; un doctor: “¿Qué es lo que dice la Biblia acerca de lo que está bien, en términos de cómo disciplinamos a nuestros hijos?”, he recibido cartas de doctores: “¿Qué dice la Biblia acerca del aborto? ¿Qué dice la Biblia acerca de la eutanasia? ¿Qué dice la Biblia acerca de cómo ciertas personas deben ser tratadas en ciertas situaciones sicológicas y siquiátricas?”. Y entonces, amados, lo que les estoy diciendo es, como pueden ver, ustedes no pueden vivir su vida como debe ser vivida, a menos de que tenga el conocimiento de la Palabra de Dios; y entonces, es imperativo que seamos estudiantes de su Palabra. En el Nuevo Testamento, esto se vuelve literalmente un asunto que llena… El Nuevo Testamento, Romanos 12:2 dice: “Y nos conforméis este mundo, a este siglo, sino transformaos”.

Ahora, ¿cómo es que usted se eleva sobre el sistema que lo absorbe? ¿Cómo se eleva sobre la corrupción en la que vivimos? ¿Cómo es que asciende por encima de la mentalidad del día? Dice: “Siendo transformados (¿cómo?) mediante la renovación de su (¿qué?) entendimiento, para que conozcáis lo que es bueno, para que sepáis cual es la voluntad de Dios que es buena, aceptable, y perfecta”. En otras palabras, en primer lugar, necesita conocer y después  vivir. Si usted sale corriendo tratando de vivir sin el conocimiento de la verdad de Dios, usted va a descubrir que va a chocar con el sistema. Para poder elevarse sobre él, necesita conocer la Palabra de Dios.

En Efesios 4:23, el apóstol Pablo dice: “Renovaos en el espíritu de vuestra mente”; en Filipenses 1:9 él dice: “Para que abundéis más y más en ciencia y en todo conocimiento”; Filipenses 4:8 él nombra muchas cosas y después dice: “Si hay alguna virtud, alabanza, en estas cosas pensad”; en Colosenses 1: “Aumentando en el conocimiento de Dios”, él dice; en 2ª de Pedro 3:18: “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”; 2ª de Timoteo 3:16: “La Palabra de Dios es dada para perfeccionarlo, para que conozca la Palabra, la voluntad de Dios y lo que Dios quiere para que usted viva”, conocimiento; en Proverbios 24:13 hay una hermosa declaración acerca del conocimiento, ahí en el versículo 13: “Hijo mío, come miel porque es buena, y el panal el cual es dulce para tu paladar; así también el conocimiento de la sabiduría será para tu alma”, y a lo largo de Proverbios, 31 capítulos, está el mandato, la instrucción a aprender la verdad de Dios y vivirla; conocer, buscar la sabiduría, buscar la sabiduría, busca la sabiduría, busca la sabiduría, busca la sabiduría una y otra vez.

Y por cierto, todo niño hebreo conforme crecía, era instruido con el libro de Proverbios para que pudiera conocer los estándares de Dios para la vida; y entonces, tenemos que conocer. ¿Y puedo añadir algo? El conocimiento del cual las Escrituras hablan, no está separado de la obediencia; no conoce nada de la teoría, no conoce nada del concepto, no conoce nada de simplemente el intelectualismo de la Sofía Griega. El pensamiento hebreo de la sabiduría siempre era conducta. De hecho, para el hebreo, si usted no vivía, usted realmente no lo conocía. Para la sabiduría griega, ‘esofos‘ era intelectualizar, era teoría, era conceptual. Pero para el hebreo, la sabiduría era vida, era vivir, era conducirse de una manera que estaba de acuerdo con la Ley de Dios; la sabiduría no era simplemente concebir, la sabiduría era caminar. Entonces, donde la Biblia nos lleva al conocimiento, y en donde nos lleva a conocer, y donde nos lleva a la sabiduría, y entender, y alumbrar, a iluminar, y la percepción, siempre es con miras a la conducta. Usted realmente nunca conoce hasta que lo vive.

Antes bienaventurados los que oyen la Palabra de Dios y la guardan, Jesús dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos, porque este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos”. En Deuteronomio 5:29, la Biblia dice: “Oh, que tuvieran un corazón así en ellos para que me temieran y guardaren todos mis mandamientos siempre, para que les fuera bien y a sus hijos para siempre”. El Señor le dijo a Josué que se le demandaba que estudiara y reflexionara en la Palabra de Dios, y entonces en Josué 1:8 dice: “Este libro de la Ley… nunca se apartará de su boca ese libro de la Ley, sino que de día y de noche meditarás en él para que guardes todo, para que hagas todo lo que en él está escrito porque, entonces, harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien”. En otras palabras: “Josué, debes estar comprometido con la Ley de Dios”, y sabe usted que el caos que existió en Israel cuando la ley se perdió, y finalmente cuando se encontró y se pusieron de pies para leerla, se desató un avivamiento conforme volvieron a encontrar el estándar para la vida; y usted recuerda las palabras de Isaías: “Porque como están los cielos más altos que la tierra, así mis caminos están más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Porque como la lluvia desciende, y también la nieve del cielo, y no regresa ahí, sino que… sino que riega la tierra y la hace germinar, sino que la hace producir, sino que la riega y la hace producir para que dé semilla al que siembre pan al que come; así será mi Palabra que sale de mi boca, no regresará a mí vacía, sino que hará todo lo que Yo quiero, y prosperará en aquello para qué la envié”.

Dios dice: “Así como la lluvia y la nieva desciende y riega la tierra, así mi Palabra descenderá y dará crecimiento a su vida”. Me encantan los Salmos, el himnario del Antiguo Testamento; y David, claro, era un hombre con un corazón adorador. Y en el Salmo 138:2 adoró a Dios por estas palabras: “Adoraré hacía tu santo templo, y alabaré Tu nombre por Tu misericordia y por Tu verdad. (¿Por qué por tu verdad?) Porque tú has engrandecido Tu nombre y Tu Palabra sobre toda las cosas”. En otras palabras, David dice: “Dios, te adoraré en base a tu verdad”. Hemos hablado acerca de eso en el pasado. Usted ni siquiera puede adorar a Dios, no importa que tan bien intencionado eso sea en su propia mente; usted verdaderamente no puede adorar a Dios, a menos que usted lo adore de acuerdo con la verdad. Aquí habían personas en el Monte Gerizim tratando de adorar a Dios, en Juan 4, y Jesús dijo: “Deben adorar al Señor en espíritu, sí, pero en verdad”; usted no puede inventar sus propios medios; como Saúl, usted no puede ofrecer al Señor muchos animales que usted le robó en contra de sus mandamientos, y después decir: “Bueno, estoy sirviendo al Señor”, y el profeta le dijo: “Puedes estar pensando que estás sirviendo a Dios. Él dijo: ‘No a esos animales’. Tú nunca vas a colocar a un hijo en el trono”, y maldijo su descendencia.

Dios no quiere una adoración auto-estilizada, Él la quiere según su Palabra. En el Salmo 119, uno de los poemas más majestuosos en todas las Escrituras, casi todos los 176 versículos nos enseña la necesidad de la obediencia a la Palabra de Dios. En el versículo 1 y 2, el Salmo entero comienza: “Bienaventurado son los perfectos de camino que andan en la Ley de Jehová. Bienaventurado los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan”; y usted sabe lo que dice en el versículo 11: “En mi corazón he guardado tus mandamientos para no pecar contra ti”. Y entonces, encontramos que las Escritura nos llama a obedecer la Palabra. Ahora amados, el estándar está allá arriba, como pueden ver; simplemente les he dado Escritura, tras Escritura, tras Escritura; la importancia de la Palabra. Y, ¿puedo pedirle que haga un pacto en su corazón? No quiero ponérselo, solo quiero que lo haga porque está bien. Dice usted: “Esto del estudio bíblico es un trabajo duro”, sí, pero esas cosas están escritas para que su gozo sea (¿qué?) cumplido. ¿Quiere gozo completo en su vida? Esa es la razón por la que Dios escribió esto. ¿Hará usted un pacto? Y le voy a dar un pacto para que usted no tenga que pensar o inventar uno. Esto es un pacto hecho por Josías hacía el rey, y Dios realmente lo bendijo por ello.

En 2ª de Crónicas 34:31: “Y el rey se puso en su lugar e hizo un pacto delante el Señor”, que Dios bendiga su corazón. Este joven Josías es como un haz de luz en medio de la oscuridad del pasado antiguo de Israel, un hombre piadoso; él hizo un pacto delante del Señor. Ahora escúchelo: “A ir en pos de Jehová, a guardar sus mandamientos y sus testimonios y sus estatutos con todo su corazón y con toda su alma, y hacer las palabras del pacto que están escrita en este libro”, Josías dijo: “Dios, mientras yo viva este día, me comprometo, juro aprender y vivir tu palabra”. Esa es la razón por la que él hizo una diferencia; esa es la razón por la que él fue diferente de todas las personas que vinieron antes y después de él. ¿Está dispuesto hacer ese pacto? Esta es la Palabra de Dios. Estúdiela como Dios le ha mandado a hacerlo. Ahora, específicamente ‘quién’ por esta mañana, ¿quién puede estudiar la Biblia? Simplemente le he dado una instrucción general, un mandato general. Acabo de decir que toda persona debe estudiar la Biblia.

Ahora, ¿quién la puede estudiar y obtener algo de ella? Dice usted: “Bueno, tienes que ir a seminario”, “¿En serio? ¿Cuáles son los requisitos?”, “Bueno usted tiene que tener muchos libros para hacerlo”, “Bueno, soy demasiado nuevo, no sé. Bueno, he tratado de entenderlo, pero, hombre, estas palabras, todas esas palabras son tan difíciles; no la entiendo. Bueno, mi esposa es buena, pero yo soy flojo, yo soy malo”. ¿Quién la puede entender? Muchas personas dicen entenderla. Vienen y le tocan la puerta y le dice que se la van a explicar. ¿Quién puede entender la Biblia? ¿Cuáles son los requisitos? ¿Cuáles son los requisitos básicos medulares? Muy bien, aquí vamos, le voy a dar 5, y después un sexto, un final. Número 1: ¿Quién puede entender la Biblia? Solo los creyentes, solo los creyentes. En primer lugar, necesita ser cristiano, un verdadero cristiano, un creyente nacido de nuevo, regenerado. Dice usted: “Bueno, ¿me estás diciendo que si no eres cristiano, no puedes entender la Biblia?”, eso es correcto, permítale mostrárselo. 1ª de Corintio 2:14, quiero llegar un poco hasta eso, así que permítame comenzar en el versículo 10. Esto es algo tremendo, un principio tremendo; pero Dios –ahora observe esto– nos la reveló por su Espíritu. Ahora, el ‘la’ se refiera a las verdades de Dios, los principios de Dios, o la revelación de Dios, o la Palabra de Dios.

¿Quién la recibe? Dios nos la reveló por su Espíritu. Ahora, quiero que observe esa pequeña frase ‘nos la reveló’, ‘nos’, esa palabra en el versículo 10. Ahora, eso no podrá aparecer demasiado importante en español, pero en el griego es… porque en el griego viene al principio de la oración, ‘a nosotros’ y está en la forma enfática; y lo que Pablo está diciendo es que la revelación de la verdad de Dios es ‘a nosotros’, y ‘en nosotros’ se refiere a creyentes –observe esto– en contraste a aquellos a los que se ha estado refiriendo, porque desde el 1:18 hasta el 2:9, él está hablando acerca de lo ignorante que son los filósofos del mundo en relación con la Palabra o con la verdad de Dios, no la pueden conocer, ¿por qué? por el versículo 9: “Ojo no vio”, en otras palabras, no lo pueden ver empíricamente, no pueden descubrirlo mediante el descubrimiento; en segundo lugar, ni ha entrado en su corazón, no pueden descubrirlo por sus propios sentimientos, su propia emoción, o sus propios pensamientos o su propia experiencia espiritual.

No está disponible externamente, no está disponible internamente, no importa lo erudito el filósofo pueda ser, ¿por qué?, porque Dios no las ha revelado, no a ellos; esa es la implicación. No está disponible. Hay personas en el mundo que hablan sabiduría humana; los príncipes de este siglo, él dice en el versículo 6: “Pero ninguno de los príncipes conocen la verdad”, versículo 8 dice: “Ninguno de ellos la conocen”. No está disponible para ellos, ¿por qué?, porque su condición humana no la pueden conocer. Versículo 11: “Porque qué hombre conoce de un hombre excepto el espíritu del hombre que está en él, así también las cosas de Dios ningún hombre las conoce sino el Espíritu de Dios”. Si un hombre no tiene al Espíritu de Dios morando en él, no puede conocer nada acerca de Dios. Ahora, él puede pensar que conoce algunas cosas, puede tratar de entender algunas cosas, pero realmente no puede conocer, no en el sentido de conocer y vivir esa verdad en la vida; pero en el versículo 12 dice: “Pero nosotros hemos recibido no el espíritu del mundo”, el espíritu del mundo es simplemente la idea de la razón humana, es una paráfrasis para la razón humana; no dependemos de la razón humana, sino del Espíritu de Dios, y debido a Él, nosotros conocemos las cosas que nos han sido dadas de manera gratuita a nosotros por parte de Dios; y después el versículo 14 lo resume: “Pero el hombre natural –ahora observe esto– no entiende, no recibe las cosas que son del Espíritu de Dios porque para él son locura y no las puede (¿qué?) entender, porque se han de discernir espiritualmente”. Si usted no es un creyente, usted realmente no puede percibir con entendimiento; y el resultado, la verdad de la Palabra de Dios.

Es lo mismo en la analogía del versículo 11, un hombre no puede conocer nada acerca de sí mismo, a menos de que lo conozca en su espíritu; en otras palabras, su cuerpo no lo puede conocer. Ilustración: Un cuerpo no conoce nada porque no tiene espíritu. Un hombre sin el espíritu de Dios es como un cuerpo físico muerto; no puede conocer tampoco nada. Eso es lo que es la muerte espiritual es, la ausencia del conocimiento de Dios por la ausencia, o debido a la ausencia del Espíritu de Dios; y, entonces, sin conocer a Cristo, usted no puede conocer la Biblia. Y eso es lo que es tan triste acerca de las sectas y demás; vienen e inventas estas ideas complejas de supuesta teología, y debido a que ni siquiera conocen a Dios para comenzar, debido a que niegan a Jesucristo, están perdidos sin esperanza, y la confusión simplemente se incrementa, confusión sobre confusión. La verdad solo está disponible para aquellos que conocen y aman al Señor Jesucristo.

Martin Lutero dijo:” El hombre es como un pilar de sal, él es como la esposa de Lot, es como una piedra o como un madero, él es como una estatua sin vida, la cual no tiene ni ojo, ni boca, ni sentido, ni corazón, hasta que ese hombre es convertido y generado por el Espíritu Santo. Y hasta que eso sucede, el hombre nunca conocerá la verdad de Dios”, fin de la cita. Entonces, simplemente lo aliento a que entienda que el meollo, la médula para conocer la Biblia es que usted conozca a Dios a través de Jesucristo. Ahora dice usted: “Pensé que nos iba a decir como estudiar la Biblia, esto es simplemente predicación”. Escuche, le voy a decir eso en esta noche, pero quiero que sepa lo que dije antes. Si usted no lo sabe, si usted no entiende lo requisitos, el método no significa nada; esto es básico. El corazón creyente va a entender. ¿Y sabe una cosa? Esto es subrayado por las palabras de nuestro Señor de una manera tan profunda como en ningún otro lugar en la Biblia; en Juan 8:44, Él le dice a los fariseos, les dice: “Vosotros soy de vuestro padre el diablo”, y después Él hace una declaración asombrosa diciéndoles, Él dice: “El diablo habla mentiras”, y después dice en el versículo 45, esto es algo impresionante: “Porque Yo les digo la verdad, ustedes no me creen”, esto es sorprendente.

En otras palabras: “La razón por la que no me creen es porque Yo les estoy contando la verdad, les estoy diciendo la verdad, y esto es algo que ustedes no pueden entender”. Ahora, ese el estado del hombre regenerado, de un no regenerado; esa es la condición de un incrédulo. Usted lee, habla la verdad y no la recibe porque es la verdad y no  la pueden entender. Hay un segundo principio. Para estudiar la Biblia, usted debe ser diligente; no solo nacer de nuevo, sino diligente, diligente; y este es un gran pensamiento: ser diligente. Usted no puede estudiar las Escrituras de manera ligera, tiene que haber un compromiso con ello. Permítame mostrarle lo que quiero decir. En Hechos 17, Hechos 17, recordará usted que el apóstol Pablo estaba moviéndose en su ministerio a los gentiles, viajando a diferentes lugares; él había estado en Tesalónica, procediendo a partir de ahí, al sur hacia Berea; dice en el versículo 10 de Hechos 17: “Y los hermanos inmediatamente enviaron a Pablo y Silas de noche a Berea, quienes llegando ahí fueron la sinagoga de los judíos; éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica porque recibieron la Palabra con toda solicitud”, y ahora es tan maravilloso, hombre, aquí hay mentes abiertas; hay un grupo que está ahí en medio, en ese pequeño espacio; quieren conocer y sus mentes están… y sus mentes están abiertas, están listos para recibirla; y escudriñando, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así; por lo tanto, muchos de ellos creyeron.

Eran más nobles que el resto porque eran diligentes en su estudio, y yo creo que eran verdaderos santos del Antiguo Testamento; yo creo que ellos conocían a Dios bajo los términos del Antiguo Testamento, y ahora sus corazones fueron abiertos cuando el Evangelio llegó en su apertura a recibir, y escudriñaron diligente. Por cierto, el término para ‘escudriñaron’ o ‘examinaron’ es un término judicial que significa ‘una investigación’; realmente se metieron en esto, investigaron para ver si era verdad. Amado, usted no puede estudiar la Biblia de una manera ligera, superficial. En 2ª de Timoteo 2:15 dice: “Procura con diligencia –y usa palabra tremendamente fuerte– Procura con diligencia presentarte a Dios como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la Palabra de verdad”. Escuche, usted necesita ser diligente en su estudio Bíblico, ¿por qué?, para que usted pueda cortarla derecho, trazarla derecho; porque si usted no lo hace, va a tener algo  de que avergonzarse y usted no será aprobado. Oh, esa palabra ‘aprobar’ es una gran palabra ‘dokimos’, ‘dokimos’, ‘probado’, ‘mostrado’, ‘se muestra de que es una calidad alta’; un cristiano de alta calidad, un cristiano probado, que no tiene fallas por las cuales se va a avergonzar como alguien que es diligente en estudiar la Palabra de Dios, que la traza derecho.

La palabra ‘usa bien’ o ‘corta derecho’ literalmente ‘cortar derecho’, y Pablo estaba haciendo tiendas y esa era la palabra que él usaba porque él solía hacer tiendas a partir de pieles de cabra, y él cortaba las partes para que encajaran con el todo. Él no hizo una… él no hizo una tienda de una cabra, no había una súper cabra; entonces, tenía que cortar a las pequeñas cabras y hacer que encajaran junta, ¿se da cuenta? Y él encajaba todas esas piezas juntas, y la parte diligente de lo que Pablo está diciendo es que usted tiene que cortar derecho toda porción de las Escrituras, de lo contrario, el todo no va a unirse. Ustedes, señoras, no pueden hacer un vestido cuando ustedes cosen, a menos que toda parte esté cortada de manera apropiada. Y en términos teológicos, diríamos que usted no puede ser un teólogo a menos que sea un exegeta; usted no puede entender el todo a menos de que entienda las partes; y entonces, debe de enfrentar la Palabra de Dios cortando de manera derecha toda porción, y después encajándolo con el todo, y eso demanda trabajo.

Como le dije antes, G. Campbell Morgan decía: “95% de la inspiración es perspiración, es trabajo”. En 1ª de Timoteo 5, la Biblia indica esto conforme a escribe acerca de los ancianos; dice: “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan duro en la Palabra”, y usan ‘kopiao’ el cual es un verbo griego que significa ‘trabajar al punto de sudar y estar exhausto’. Y, oh, él dice: “Honra a esos ancianos que trabajan duro en las Escrituras”, es labor; tiene que haber un compromiso con la diligencia, el trabajo duro de escudriñar las Escrituras. Y entonces, para comenzar, si usted va a ser un estudiante de la Biblia, si usted va aprender las Escrituras, y hacer que en su vida haya un compromiso personal, primero tiene que nacer de nuevo y conocer a Jesucristo para que tenga el Espíritu residente para que le enseñe; y, en segundo lugar, debe ser diligente. En tercer lugar, quizás este debe ser el ápice de nuestros pensamientos, debe tener un gran deseo, deseo; no va a suceder por accidente, de hecho, nada jamás sucede por accidente; ciertamente, ¿no?, volverse un buen estudiante de la Biblia, tiene que desearlo.

1ª de Pedro 2:2: “Desead como niños recién nacidos la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis”. Un bebé desea una cosa: leche; eso es todo, eso es lo único que un bebé desea, no le importa nada más; no le importa de qué color son las cortinas, la alfombra, no le importa en qué habitación está, no le importa de qué color son las botas, ni tampoco la pijama, no le importa nada. Usted puede hacer lo que quiera ahí en la casa; al bebé no le importa qué tipo de carro compra usted, al bebé no le importa qué come usted; el bebé quiere leche, eso es todo; dele la leche, y enfrente con las consecuencias, eso es todo. Un bebé solo piensa en una cosa y eso es lo que Pedro está diciendo, él está diciendo: “Así como un bebé desea leche y solo leche, y está inmerso, consumido por la leche, así también debe ser su hambre por la Palabra”. ¿Y sabe una cosa? La gente a veces, como usted sabe, me pregunta por qué estudio la Biblia; y no sé de dónde obtuve eso, pero en algún punto a lo largo del proceso, Dios me ha dado un hambre por conocer su Palabra.

Con mucha frecuencia un pastor dice, usted sabe: “Su iglesia ha crecido a partir del estudio de la Biblia. Me gustaría hacer eso y edificar una iglesia”; pero lo que realmente quieren hacer es usar la enseña bíblica como una manera de edificar la iglesia, en lugar de buscar una satisfacción para su propia hambre; y no funciona como una técnica, tiene que tener hambre por la Palabra. Me encanta lo que dice en Proverbios 2, Proverbios 2:4 dice: “Si como a la plaza la buscares”, ¿puede imaginarse cuánto trabaja, qué tan duro trabaja la gente para encontrar plata, encontrar oro? Esa es la manera en la debería buscar el conocimiento de la Palabra de Dios. Creo que Job tiene el discurso más maravilloso en esto, en Job 28, él da este discurso tremendo acerca de la minería, y después la aplica a la Palabra; escuche: “Seguro hay una veta para la plata, y un lugar para el oro en donde lo refinen”. Ahora, Job hablaba de cómo los hombres trabajan para encontrar oro y plata. Ahora, hierro es sacado de la tierra, y el bronce es sacado de la piedra, y él dice: “Hombre, los hombres van a hacer mucho trabajo para entrar a la minería. Van a llegar al fin de la oscuridad y buscar toda la perfección; las piedras de la oscuridad y sombra de la muerte”.

Él dice: “Van a entrar a la tierra, como si fueran topos, a la oscuridad profundad; y son rodeados por situaciones muy peligrosas, van hacer lo que tengan que hacer para encontrar eso. La inundación irrumpe del habitante; inclusive, las aguas olvidadas por el pie son secadas, están lejos de los hombres”. La idea aquí es de cambiar la configuración de la tierra, y minar y escarbar todo esto. “Ellos literalmente –versículo 9– voltean los montes por sus raíces. Ellos escarban tan profundamente que cambian la configuración de las tierras. Van a lugares –versículo 7– en donde ningún ave jamás ha estado, en donde ningún animal jamás ha estado o ha ido. Los leones nunca han ido ahí, los leones nunca han pisado ahí, –en el versículo 8– y el león feroz nunca pasó por ahí. Cortan ríos entre las rocas, y entran en otros lugares –en el versículo 11–, escarban y encuentran metal precioso”. Simplemente piense en eso nuestra sociedad.

Escárbanos y cazamos, y vamos a extremos tremendos para comprar plata y oro, y para que usted se lo ponga en sus dedos y en nuestros… y en nuestros brazos, y en nuestros cuellos, y en nuestros oídos todo tipo de cosas así; y todo el tremendo gasto que se involucra; y estamos involucrados en la minería, y escarbamos buscando metales preciosos y todas las diferente cosas que hacemos para llegar a eso. Sin embargo, con todo el avance, y toda la tecnología, y el lujo, y la plata, y el oro, y el metal, todo lo que tenemos; una cosa que no tenemos es sabiduría, y eso es exactamente a donde va Job, y él lo presenta de manera clara en el versículo 12: “¿Pero dónde se hallará la sabiduría?; el hombre es tan bueno en escarbar todo lo demás. ¿A dónde va a ir para encontrar sabiduría? ¿Y dónde está el lugar del entendimiento?, ¿en dónde puede usted encontrar el entendimiento en una mina? Y la profundidad dice: ‘No está en mí’, y el mar dice: ‘No está en mí’, y usted no la puede comprar por oro, y usted no la puede obtener por plata, y no puede ser valuada con el oro de Ofir, o el ónice preciado, o el zafiro; el oro y el cristal no pueden compararse con ella. Y el intercambio de ella no será joyas por oro fino. No se debe mencionar el coral o las perlas porque el precio es más elevado inclusive que el de los rubíes”. Y él continúa; simplemente no está disponible.

En otras palabras, lo que él está diciendo es que no está en la tierra del hombre, no está en el ambiente del hombre; en la economía del hombre, la sabiduría no se encuentra. Pero la implicación de lo que está siendo dicho en Proverbios es que el hombre es un insensato, que gasta tanta energía por encontrar metal, y gasta nada, no gasta nada para encontrar verdad. Que Dios nos ayude a buscar sabiduría en su Palabra como los hombres buscan el metal precioso. ¿Tiene un deseo por su Palabra? ¿Tiene una pasión abrumadora por su palabra? Job 23:12, me encanta este versículo, él dijo: “He atesorado las Palabras de su boca más que mi necesaria comida”. Si llega al punto de trabajar por mi alimento o estudiar su Palabra, sería su Palabra. Si llegara al punto de comer o alimentarme de su Palabra, sería su Palabra, porque yo la tesoro sobre cualquier otra cosa. Ese es el tipo de hambre al cual el salmista debió haberse referido cuando dijo: “Oh, cuánto amo yo tu Ley”, él dijo en el Salmo 19. “La verdad es dulce más que la miel para mí, y la que destila del panal”, entonces debe haber un gran deseo.

Dice usted: “Bueno, no tengo ese deseo”. ¿Cómo tiene usted ese deseo? Bueno, creo que todas estas cosas que le voy a mencionar se unen, y realmente no las tiene usted en un vacio; si usted simplemente ha nacido de nuevo, ese es el primer requisito, es simplemente el primer requisito. Si usted ha nacido y es diligente, esos son simplemente las primeras dos. Si usted ha nacido de nuevo, es diligente y tiene un deseo, simplemente esas son tres, y hay más, e inclusive hay más. Y creo que todas se unen, cuando usted es débil en una, va a fortalecida por otra; así vayamos a la cuarta. Y simplemente vamos a ver estas últimas dos de manera muy, muy breve. La cuarta es santidad. Creo que para que pueda estudiar la Palabra de Dios debe haber santidad. Dice usted:”Bueno, ¿de dónde sacaste eso?”; bueno, permítame mostrarle dos versículos, eso es todo de manera muy breve, quiero que lo entienda.

1ª de Pedro 2:1, y mencioné el versículo 2, pero quiero mencionar el 1 en conexión con éste: “Desechando, pues –escuche ahora–, desechando, pues, toda malicia”, ahora la palabra ‘malicia’ es ‘kakia’ en el griego, significa ‘maldad,’ ‘maldad general’. “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidia y toda las retracciones”; en otras palabras, limpia tu vida, santidad, justicia. Limpia tu vida, que tu vida esté pura y, entonces:  “Desead como niño recién nacido la leche espiritual no adulterada, para que por ella, crezcáis”. Si el deseo no está ahí, más vale que regreses al versículo 1. ¿Ve usted por qué tiene que tomarlas todas? Usted no va a tener un deseo en un vacío. Si usted nace de nuevo, y si usted es santo, y es justo; esto es, si está enfrentando con el pecado en su vida, confesándolo, y viviendo una vida pura delante de Dios, a partir de esa realidad de haber nacido de nuevo, a partir de la santidad de su vida, va a crecer el deseo diligente por estudiar; pero usted no puede tener uno, y el otro en un vacío. Ahora, quiero que observe Santiago 1:21 porque dice lo mismo. Escuche esto, dice al final del versículo 21: “[…] recibid con mansedumbre la Palabra implantada”, reciba con humildad la Palabra, ese es un gran pensamiento; reciba con mansedumbre la Palabra; pero no puede hacer eso, a menos de que usted vaya a la primera parte del versículo: “Desechando, pues, toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la Palabra implantada”.

La Palabra, como puede ver, no puede hacer su obra en una vida pecaminosa, porque no es algo conceptual, es una realidad viviente; no es solo pensamiento, es vida; y entonces, ¿qué es lo que la Palabra de Dios nos está diciendo? ¿Quién puede estudiar la Biblia? Alguien que ha nacido de nuevo, alguien que está dispuesto a ser diligente y escudriñar las Escrituras; alguien que es fuerte, alguien que tiene un deseo fuerte e intenso por ello, un deseo que nace de la santidad, de la justicia. Y en quinto lugar, para estudiar la Palabra de Dios de manera eficaz, debe estar controlado por el Espíritu, controlado por el Espíritu. He estado leyendo un libro durante las últimas tres semanas, escrito por un escritor secular, acerca de una personalidad religiosa muy conocida, bien conocida; y he estado leyendo a lo largo del libro y él ha estado hablando, evaluando y criticando y haciendo declaraciones tremendas acerca de hombre, y otras partes de su ministerio.

Ha sido muy interesante para mí conforme he leído el libro, y creo que he tenido más que un deseo, una necesidad por este libro que cualquier otro por mucho tiempo por querer hablar con el autor. Si pudiera tan solo sentarme con él y preguntarle: “Ahora, ¿qué quiere decir con esto? O, ¿cómo sabe que esto es verdad? O, ¿cómo apoyas esto? O, ¿cuál es la base de esta declaración?”; simplemente he querido hablar tanto con él, y al pensar en eso, con frecuencia he pensado en lo maravilloso que es estudiar las Escrituras, y saber que no solo tengo la página en mi mano, sino que tengo al autor en mi corazón porque el Espíritu de Dios es el maestro. Observe en 1ª de Juan 2:20, 1ª de Juan 2:20: “Pero vosotros tened la unción del Santo y conocéis todas las cosas”. Ahora, dicho esto de manera sola ese versículo, quizá no tiene mucho sentido; pero lo que está pasando aquí es que Juan está hablando de falsos maestros, anticristos; ellos pensaban que sabían todo, y dijeron: “Sabemos porque tenemos una unción”, esa era su pequeña frase. “Sabemos porque tenemos una unción, tenemos una unción especial que nos eleva por encima de todo mundo”. Y Juan está diciéndole al cristiano: “Oye, tú eres el que tiene la unción, tú eres el que tiene la unción, ustedes tienen la unción; no alguna fantasía, no alguna unción fantástica mística; tienen la unción del Santo y conocen todas las cosas”.

Y allí en el versículo 27 él explica el mismo pensamiento: “Pero la unción que recibiste de Él permanece en vosotros”. Sea lo que sea, esta unción que vive en nosotros, ¿quién es? Es el Espíritu de Dios. El Espíritu de Dios está viviendo en nosotros, de tal manera que no necesitamos ningún maestro humano porque Él nos enseña. ¿Y qué es lo que le está diciendo ahí, que no necesitamos maestros que enseñe sabiduría humana? Y lo que él está diciendo ahí es que no necesitamos maestros que enseñen sabiduría humana, ¿por qué?, porque tenemos una unción, el Espíritu de Dios; y entonces, amados, es obvio que necesitamos nacer de nuevo, ser diligentes, tener un deseo fuerte, vivir una vida santa, y estar lleno del Espíritu, estar controlados por el Espíritu porque el Espíritu es el que enseña y aplica la Palabra de Dios. Hay otra cosa –y cierro–, todo esto tiene que unirse en una atmosfera de oración. Si usted quiere escribir una sexta, ahí está, y, sin embargo no es una sexta; podría encerrar un círculo alrededor de la 5, y encerrarlo todo: Oración.

Yo creo que nuestro estudio bíblico debe nace de la oración. Tantas veces oro, hago la oración simple: “Señor, conforme estudio Tu Palabra, enséñame Tu verdad, enséñame lo que debo conocer”. Nunca llegaré a las Escrituras sin buscar a Dios en oración; y entonces dice en Efesios 1, Pablo dice: “Oro por ustedes”, “¿Por qué oras Pablo?”, “Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación en el conocimiento de Él, para que sean alumbrados los ojos de vuestro entendimiento, para que puedan conocer”; escuche, Pablo dice: “Estoy orando por ustedes”, “¿Por qué estás orando Pablo?”, “Para que puedan conocer, para que sus ojos puedan ser abiertos, para que entiendan, para que vean la verdad”. Si Pablo oró porque nosotros entendiéramos la Palabra de Dios, entonces se nos instruye a orar también. ¿Quién puede estudiar la Biblia? Escuche, tiene que ser el ‘quién’ correcto, o el ‘cómo’, no va a importar. ¿Ha nacido usted de nuevo?, ¿tiene un deseo fuerte en su corazón?, ¿es dligente?, ¿santo?, ¿está controlado por el Espíritu?, ¿está orando? Si lo está, puede abrir las páginas de este libro y Dios va abrir sus verdades a su corazón. Cuando su vida está bien, entonces el método que vamos a compartirle en esta noche, y los “cómos” van a ser productivos y posibles, y realmente van a cambiar su vida conforme usted estudia su Palabra.

Oremos juntos. Te honramos, Padre, por Tu Palabra; la disfrutamos, la amamos porque nos habla de Ti. No adoramos el libro, sino exaltamos al libro porque nos permite adorarte a Ti; que conozcamos, que sepamos que Tú eres revelado aquí. Fuera de este libro, todo es misterio. Entonces, la amamos como el salmista la amó. Que hallemos que su sabor es dulce como la miel. Oro en este mañana, Padre, por aquellos que pueden estar con nosotros, que quieren conocer tanto; cuál es el estándar para la vida, que quieran conocer cuál es médula, el meollo para vivir, que quieran una autoridad absoluta; y quizá crean que es la Biblia, pero nunca han llegado a Jesucristo y no la pueden entender. Oramos hoy porque Tú los salves, Padre, que Tú abras, tus brazos de amor y los redimas, que Tú los lleves a la familia; implantes al Espíritu de Dios en sus vidas para que Él pueda enseñarles Tu verdad.

Y para los cristianos que están con nosotros, oro por que Tú avives en sus corazones un gran deseo que nazca de la santidad, que lleve a la diligencia, conforme el Espíritu de Dios controla su vida; y todo bañado en oración, Padre, para que ellos se vuelvan estudiante de la Palabra como Tú quieres que sean. Dios, que sepamos que este es un libro escrito para todo hombre. Que en nuestras manos no tenemos un símbolo de algo, sino la realidad misma, Tus palabras mismas. Que nuestros corazones estén insatisfechos hasta que se hayan deleitado diario en tu verdad. Tráenos de regreso junto en esta noche, Señor, conforme consideramos cómo debemos estudiar en la áreas prácticas, para que podamos llenar nuestro entendimiento, y para que este día pueda ser un día de cambio real en nuestras vidas. Te damos la alabanza en el nombre de Cristo. Amén.

 

 

 

 

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
DERECHOS DE AUTOR © 2014 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros.

Volver arriba