Sermones

La armadura del creyente, 1ª Parte: El cinto de la verdad

Por John MacArthur
Código de producto: 1955
Scripture: Efesios 6:14
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Es un gran gozo de nuevo esta mañana tener el privilegio maravilloso de estudiar el sexto capítulo de Efesios. Y quiero llevarlo a este pasaje. Si es tan amable de tomar su Biblia ahora y acompañarme a Efesios 6. Me siento como si ni siquiera pudiera comenzar a agotar las profundidades de estas verdades tremendas que se encuentran en la enseñanza de la armadura del cristiano en los versículos 14 al 17. Una enseñanza que estaremos viendo esta semana y en las semanas venideras. Son casi inagotables. Llegan a las profundidades de tanta verdad cristiana que vamos a tener que edificar algo de su conocimiento a partir del pasado y vamos a esperar inclusive a añadir en el futuro a todos estos pensamientos, todo lo que ellos contienen.

¡Pero hemos aprendido tanto! Durante las últimas semanas, conforme hemos llegado a la sección final del libro de Efesios, hemos señalado que el creyente está involucrado en una batalla, en una guerra. Hemos visto que esta batalla es contra un enemigo muy poderoso, Satanás y toda su hueste de demonios. De hecho, hemos tratado de señalarle que el cristiano comprometido y Satanás están en colisión. Es inevitable que su vida intercepte con las puertas del infierno conforme usted vive para Dios. No hay absolutamente duda al respecto. Es sólo cuestión de cómo se manifiesta a sí mismo y qué puntos específicos pueden ocurrir. La colisión es inevitable, por cierto, es más bien constante. El adversario trabaja duro, trabaja de manera eficaz, trabaja poderosamente contra el Hijo de Dios.

Y como hemos aprendido en el libro de Efesios, el cristiano posee un recurso tremendo. Para comenzar, se nos dice que hemos recibido toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo Jesús en Efesios, capítulo 1, versículo 3. Que se nos ha dado, según Efesios 1, un lugar en el amado. Se nos ha concedido perdón de pecados. Hemos sido hechos hijos de Dios. Se nos ha dado conocimiento y entendimiento y prudencia. Hemos sido hechos parte de un misterio increíble que fue planeado desde antes de la fundación del mundo. Se nos ha dado el Espíritu Santo para sellarnos. Se nos ha concedido el poder para hacer mucho más allá de lo que podemos imaginar. Se nos ha dado la capacidad de expresar ese poder mediante la presencia continua y la llenura del Espíritu Santo. Literalmente, en este mundo, representamos el poder asombroso de Dios. En nosotros existe el poder mismo que resucitó a Cristo de los muertos y lo colocó a la diestra del Padre e hizo que todos los principados y potestades estén bajo Sus pies.

Nosotros tenemos este recurso tremendo y somos el pueblo de Dios y estamos en este mundo para cumplir con las metas y los planes y los propósitos que Dios mismo ha diseñado, para cumplir los fines que tienen que ver con Su Reino.

Y en un esfuerzo así, vamos a ser resistidos con toda certeza por el enemigo, el enemigo mismo que se esforzó por resistir a Dios en Sus propios cielos. El enemigo mismo que se opuso al hombre y a su inocencia en el huerto, el enemigo mismo que trató de aplastar a la nación de Israel, el enemigo mismo que trató de detener el nacimiento, la vida y la muerte, la resurrección, la segunda venida y el futuro de Jesucristo; el enemigo mismo que trata de destruir a la Iglesia, que trata de estorbar el servicio que se presta a los creyentes, el enemigo que algún día tratará de resistir a la tierra contra el poder de Cristo conforme viene a tomar el lugar que Él merece.

Es un enemigo poderoso el que está contra el creyente en esta época. Un cristiano que no lo reconoce, que no entiende algo de su importancia, un cristiano que no está listo para la batalla va a ser un cristiano que se volverá una víctima. No sólo pierde en su propia vida, sino que pierde su eficacia, lo cual hace que pierda aquello que Dios desea cumplir en él. Entonces, la gloria de Dios, por lo menos en su vida, está perdida.

Entonces, debemos estar listos para la guerra; debemos estar conscientes de la batalla. Creo que es algo serio con cualquier persona que estudia la Biblia. Me temo que no es tan serio como debería ser con muchos de ustedes. Entonces, Dios realmente ha motivado mi propio corazón para reiterarles en esta mañana, conforme vemos esta primera parte de la armadura, la importancia tremenda de esta batalla en particular y lo que Dios está realmente pidiendo de nosotros.

Ahora, para comenzar, permítame darle algo de introducción de esta manera: debido a que el creyente y Satanás están en un curso de colisión; y por cierto es una colisión y se lleva a cabo constantemente, necesitamos entender algo acerca de cómo Satanás nos ataca. La última vez se lo mencioné de manera breve y quiero entrar un poco más en esta explicación, aunque no será de manera muy larga, de cómo es que Satanás ataca al creyente. Quiero darle una serie de maneras en las que creo que no sólo son bíblicas, sino que he visto también manifestadas en mi propia vida, en la Iglesia y en las vidas de otros que nos dan una idea de cómo Satanás nos ataca. Me gustaría que las escribiera, porque creo que le van a ayudar a guardarse en estas áreas.

En primer lugar, yo creo que el enemigo ataca al creyente para atacar la persona y credibilidad de Dios. Ataca la persona y credibilidad de Dios. Esto realmente es el corazón del asunto en términos del esfuerzo de Satanás. Él desea atacar a Dios. Él quiere que usted dude de Dios, ése es el enfoque. Él lo hizo en el huerto con Eva, “con que Dios ha dicho…”; y, después, él atacó el motivo de Dios al decir: “bueno, la razón por la que Dios no quiere que comas es porque sabe que eras como Él. Y Dios no puede tolerar la competencia.” En otras palabras, él quería culpar a Dios. Un motivo egoísta. Realmente, no puedes confiar en Dios, él estaba diciendo, realmente no puedes creerle a Dios. Él puede decir una cosa, pero en la profundidad de su ser Él quiere otra cosa. Entonces, Su palabra no es creíble. La realidad es que el Nuevo Testamento dice que, si niegas a Dios, si niegas a Su Palabra, lo haces un mentiroso. Eso es lo que Satanás quiere hacer. Él quiere que la gente crea que Dios es el mentiroso y que él dice la verdad.

Entonces, mientras que Dios nos dice que Él es verdad y Satanás es un mentiroso, Santana nos dice que él es verdad y Dios es un mentiroso. No puedes confiar en Dios, tienes que dudar de Dios. Duda de Su palabra, duda de Su poder. Y lo hacemos, ¿no es cierto? Somos tentados, en una situación difícil, a preocuparnos y a perder nuestro control porque realmente no creemos que Dios pueda sacarnos de ahí. Cuestionamos Su poder, dudamos de la gracia de Dios a veces y Su misericordia y Su perdón, lo cual no es nada más que una negación de Su promesa y de Su palabra.

También, con frecuencia, dudamos del amor de Dios y pensamos que Dios realmente no nos ama lo suficiente como para preocuparse por nosotros. “¿Cómo es que Dios me ama cuando deja que esto me pase?” “Mi marido me dejó,” “mis hijos están mal,” o lo que sea.

Satanás nos empuja a lugares en donde dudamos del amor de Dios. Invariablemente, quiere que dudemos del amor de Dios. Él atacó a Pedro una vez e hizo que Pedro dudara de la verdad de Dios. Jesús le dijo a él: “Pedro, ten cuidado. Satanás desea zarandearte.” Entonces, Satanás nos ataca atacando la persona de Dios y la credibilidad de Dios. Tan pronto como usted comienza a dudar de Dios en cualquier punto en términos de su persona o credibilidad, considere la fuente.

En segundo lugar, estoy convencido de que Satanás nos ataca para hacer que sea difícil vivir la vida cristiana. Para ser difícil vivir la vida cristiana. Él no quiere que sea fácil. Él quiere que sea muy difícil. Para que realmente viva la vida cristiana, él quiere que sea difícil. Y creo que él ataca de tres maneras para hacer que sea difícil vivir la vida cristiana. Uno, sería mediante la persecución. Esa sería la manera más extrema. Simplemente, vivir la vida cristiana es difícil porque algunas personas son antagonistas.

Una persona me estaba diciendo esta semana que él estaba hablando de su nueva fe en Cristo a su hermano y él extrajo la Biblia y le mostró a su hermano la Biblia y comenzó a hablarle de ella. En este punto, el hermano tomó la Biblia y la arrojó a una esquina del lugar y le dijo que nunca volviera hablarle de ese libro. Esa sería una ilustración de persecución. Hay muchas otras ilustraciones a lo largo de la historia de la Iglesia. La persecución de aquellos que han tratado de vivir la vida cristiana puede venir en el trabajo, de sus amigos y demás.

En segundo lugar, yo diría que él hace difícil la vida cristiana mediante un tipo de persecución menor, de una manera que llamaría ‘presión de otros’. Algunas personas realmente no quieren vivir para Dios porque no quieren perder a sus amigos, no quiere moverse, salir de del círculo en el que están. No quieren que la gente los vea como alguien diferente. No quieren cambiar sus relaciones con la gente. Están muy cómodos con la aceptación que tienen. Les gusta caerle bien a la gente y realmente, no están listos para vivir de una manera diferente que los pueda aislar de otros.

Esto es algo de lo que el escritor de Hebreos estaba hablando cuando él estaba escribiéndole a aquellos que estaban sentados ahí en el borde de la comunidad judía, sin nunca haberse comprometido con Cristo aunque creían que era verdad, por temor de lo que sus amigos y familia dirían. Y no querían ser aislados. Entonces, Satanás lo hace difícil también en esa área, así como la persecución abierta, así como Pablo dijo cuando él dijo: “todos los que quieran vivir piadosamente en este siglo, padecerán persecución.”

Hay una tercera manera en la que hace difícil la vida cristiana y eso es al hacer que sea fácil vivir la vida cristiana, si usted entiende lo que quiero decir. Creo que algunas veces el lugar más difícil en donde vivir la vida cristiana es el lugar más fácil para vivir la vida cristiana. Aquí estamos en Estados Unidos. Ser un cristiano es aceptable, respetable. Todo el mundo es un cristiano. Todo el mundo nace de nuevo. La religión es el medio ambiente de la hora. El cristianismo está algo así como de moda y está bien.

Y ahora es tan fácil que no hay precio que pagar y quizás eso es lo que hace que sea lo más difícil de todo vivir la vida cristiana. Parece como si podemos reaccionar a la presión de otros, podemos reaccionar a la persecución, lo difícil es reaccionar a la aceptación. Pero Satanás entra y se esfuerza por hacer que sea realmente difícil vivir para Cristo, como también atacar la persona y credibilidad de Dios.

Una tercera cosa que Satanás hace cuando ataca al creyente es que confunde al creyente con doctrina falsa. Él confunde al creyente con doctrina falsa. Hablo con cristianos todo el tiempo que realmente no entienden lo que la Biblia significa por este pasaje o aquel. Una persona ayer me preguntó qué es la santificación. Él estaba muy confundido. No entendía lo que significaba ser santificado. “Sin embargo, he sido un cristiano por mucho tiempo.” La confusión de diferentes libros y maestros diferentes. Las personas preguntan por qué hay tantas personas que están en desacuerdo. Bueno, creo que en parte es una estrategia de Satanás el confundir a la gente cristiana, frustrarlos; y muchas personas dicen: “bueno, realmente no puedes ser dogmático por la Biblia. Tienes que tomarla en general.”

Y todo el tiempo, personas me dicen que soy tan dogmático. Que no puedo ser tan dogmático acerca de la Biblia. Bueno, yo creo que si usted estudia, no es tan difícil. Realmente, no soy la persona más inteligente. Yo tengo una inteligencia promedio. No me gusta admitir eso. Algunos de ustedes pensaban que era tan inteligente, pero no lo soy. Simplemente, soy una persona que sabe dónde está la Biblia y sabe cómo escarbar un poco y descubrir lo que significa. No es tan difícil.

Pero Satanás confunde a los creyentes de una manera al presentar una multitud de interpretaciones que dejan a todo el mundo confuso. Él también confunde a los creyentes al hacer que falsos maestros entren y siembren todo tipo de doctrina falsa. Hay muchos cristianos que son aventados de aquí para allá y llevados por todo viento de doctrina. Y hay tantos cristianos que son engañados por falsos maestros que vienen vestidos de ovejas, pero internamente son lobos rapaces.

Hay un problema en la actualidad porque las doctrinas de los demonios han arrasado y Satanás confunde a la Iglesia. Y hay muchos cristianos que envían millones de dólares a las causas equivocadas. Simplemente, hay confusión acerca de lo que es verdad en la Biblia, una confusión de enseñanza falsa. Entonces, Satanás trata de atacar a la persona de Dios. Él trata de hacer que sea difícil vivir la vida cristiana. Él trata de confundir a los cristianos son maestros falsos y doctrinas falsas.

En cuarto lugar, él se esfuerza por estorbar nuestro servicio a Cristo. Él quiere detener el servicio eficaz. Él quiere detener a Grace Community Church. Él quiere detener mi ministerio, su ministerio y el ministerio de cualquier persona que está sirviendo a Jesucristo. Él va a hacer lo que pueda por detenerlo y prevenirlo. Y lo vemos a lo largo del Antiguo Testamento. Él trata de estorbar a aquellos que fueron profetas de Dios, tal como vemos, cómo él trató de estorbar al Señor Jesucristo.

El apóstol Pablo dice en 1 Tesalonicenses lo que es un maravilloso principio de este problema en particular, en el capítulo 2, versículo 8. Él dice: “amándolos a ustedes, estábamos deseosos de impartirles no sólo el Evangelio de Dios, sino también nuestras propias almas porque ustedes han llegado a ser muy queridos.” En otras palabras, a los tesalonicenses, él les dice: “quisimos darles no sólo la Palabra de Dios, sino también nuestras propias vidas y nos esforzamos por ministrar.” ¿Cómo fue, él dice? Laboramos y fue trabajo. Laboramos de día y de noche predicándoles el Evangelio de Dios.

A los efesios, él les dice “laboramos de día y de noche con lágrimas presentándoles la verdad.” ¿Por qué? Porque es tan difícil. Es tan resistente. No es fácil.

Los jóvenes a veces me preguntan: “¿entre más ministras, es más fácil?” No, no es más fácil. Simplemente, es diferente. Y las victorias son más maravillosas y tienes una historia pasada mejor sobre la cual edificas tu fe para el futuro; pero nunca es más fácil porque él estorba nuestro servicio. Estorbos. Entonces, Satanás ataca la credibilidad de Dios. Él ataca a cristianos haciéndoles difícil vivir la vida. Él nos confunde con doctrina falsa y estorba a nuestro ministerio.

Número cinco, yo creo que Satanás hace lo que puede por causar división en el cuerpo. Él se esfuerza por hacer que haya división en el cuerpo, facturándonos. Esa es la razón por la que nuestro Señor fue tan explícito cuando dijo, como leímos la semana pasada en Mateo, el domingo por la noche, que, si tienes algo contra su hermano, ve y reconcíliate antes de que regreses a adorarlo. Entonces, él causa división.

Primera de Corintios 1, Primera de Corintios 2, Primera de Corintios 3 habla de división en la Iglesia. En Efesios 4, Pablo dice: “esforzándonos por mantener la unidad del espíritu y el vínculo de la paz. Haz lo que puedas por mantener la unidad.” Pablo nos exhorta en esto porque Satanás nos destroza, trae fricción y división al cuerpo de Cristo.

En sexto lugar, y esta es otra área en donde Satanás realmente nos pega. Él nos anima a confiar en nuestros propios recursos. Esto es sutil. Primera de Crónicas, capítulo 21 cuenta una historia de David. David quería descubrir realmente qué tan fuerte él era; y entonces, él contó a sus soldados. Y Dios le dice a David, ‘este es un pecado terrible de malo. Tu fortaleza no depende del número de tus tropas. No depende del número de tu pueblo, tu fortaleza depende de Dios.’ Es fácil, usted sabe, inclusive en un área espiritual, para el creyente, depender de todo su conocimiento. Usted sabe, me he memorizado este libro, he dominado esto y tengo este principio y he ido al seminario y tengo toda esta información en mi mente, estoy realmente Listo y puedo enfrentar los problemas. Lo que sucede es que su vida de oración se vuelve ausente. La profundidad de su devoción se pierde y él se vuelve superficial y teológico. Muy peligroso.

Hay algunas personas que creen que están bien porque van a la iglesia todo el tiempo y están bien. Podemos confiar tanto en nuestros propios recursos… Es tan fácil para nosotros depender de nuestro propio entendimiento. Depender de nuestro propio conocimiento, sabiduría, entendimiento, erudición, educación. Y no dependemos del poder de Dios con el sentido que Isaías tuvo cuando dijo: “ay de mí,” él sabía que no tenía recurso alguno fuera de Dios.

Una séptima manera en la cual Satanás nos ataca, y creo que esto es también común, es que él hace que juguemos al hipócrita. Que seamos hipócritas. Satanás literalmente ha poblado a la Iglesia, incluyendo a ésta, pero él ha poblado a la Iglesia con personas que son farsantes, no reales.

Inclusive los cristianos pueden hacer eso. Podemos sonreír, ponernos la máscara de espiritualidad dejando que el mundo entero piense que nosotros estamos bien; y lo único que hacemos es contaminar la comunión. Y nos enmascaramos tan bien que realmente no enfrentamos el problema real. Nunca dejamos que la gente vea cómo somos en realidad. Nunca nos abrimos, contamos la verdad para que nadie jamás pueda venir y nos ayude a librarnos de los problemas. Nos escondemos detrás del respeto. Nos escondemos detrás de la espiritualidad; hipócritas como Nehemías y Safira. Queremos mentirle al Espíritu Santo porque Satanás realmente ha entrado en nuestros corazones. Satanás ha venido y nos ha vendido una mentira y nos ha dicho que es mejor que la gente piense que somos respetables. Es mejor no enfrentar tu pecado y enfrentarlo. Es mejor enmascararlo y cubrirlo y jugar un juego.

Satanás es tan sutil que llena la Iglesia de hipocresía. Él puede venir, en primer lugar, él trabaja en nosotros para atacar la persona de Dios para que sea difícil vivir la vida cristiana. Nos confunde con doctrina falsa, estorba nuestro servicio, causa división y nos anima a depender de nuestros propios recursos y nos hace que juguemos al hipócrita.

Sólo dos más, número ocho: Satanás nos ataca para hacernos mundanos. Para que nos conformemos al molde del mundo. Digo, él es tan exitoso en esto. La Iglesia en la actualidad, es tan mundana, tiene tanto dinero, es tan materialista, está satisfecha consigo misma, autocomplaciente, tan parecida al sistema que la rodea que inclusive es difícil separar a los dos.

Sin embargo, Juan nos dice: “no améis al mundo ni a las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida no es del Padre sino del mundo. Y el mundo pasa y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” Él está diciendo: ‘mira: no tiene nada que ver con el mundo, el mundo está pasando y Él es eterno. Las dimensiones mismas de la vida son incoherentes y no pueden unirse. ¿Qué estás haciendo con el mundo?’

Sin embargo, la Iglesia es absorbida porque Satanás constantemente nos impone al mundo. Y lo último: yo creo que Satanás quiere hacer que actuemos en desobediencia a lo que sabemos que es la Palabra de Dios. Esto es quizás el pináculo de todo. Satanás quiere que actuemos inmoralmente. Si Dios es moral, y Dios establece la ley moral, entonces cualquier acto contra la ley de Dios es inmoralidad, sea sexual o social, lo que sea. Actuar inmoralmente es actuar en contra de la ley moral. Y Dios es el que la estableció. Entonces, él quiere que desobedezcamos a Dios. Eso le da a Satanás una oportunidad. Eso le da una ventaja.

Bueno, ahí lo tiene. Esas son las áreas en las que Satanás opera. Atacando la persona de Dios, haciendo que sea difícil vivir la vida cristiana, confundiéndonos con doctrina falsa, estorbando nuestro servicio, causando división, forzándonos a confiar en nuestros propios recursos, a que juguemos al hipócrita, a que seamos mundanos y a actuar en desobediencia a Dios. Así es como va a venir. Así es como siempre lo ha hecho. Ahí es donde está la batalla.

‘Ahora, dice usted, bueno, ¿cómo lo enfrento? ¡Eso es una lista grande de ataques!’ Bueno, lo maravilloso, y por lo que estoy tan emocionado, es que estas nueve cosas que les di, pueden ser enfrentadas de una manera simple. Observe el versículo 13 de Efesios 6: “por tanto, tomad toda la armadura de Dios para que podáis resistir en el día malo y habiendo acabado todo, estar firmes.” ¿Cómo va usted a resistir todo esto con toda su complejidad y con toda la sutileza de Satanás y con toda su inteligencia y con todas las maquinaciones del diablo y el engaño? ¿Cómo es que usted va a enfrentar esto?

Simplemente, no se concentre en lo que él está haciendo, usted se concentra en lo que usted está haciendo. No importa que usted pueda categorizar esos ataques. No importa que usted conozca la definición de cada uno. No importa que usted pueda expresar toda sutileza de lo que él está haciendo. Usted no puede hacer eso. Este mundo es demasiado sofisticado, demasiado remoto, demasiado súper humano como para que usted lo enfrente. Usted o yo. Lo que importa es que no vistamos de la armadura, ¿se da cuenta? Entonces, cuando la batalla comienza, sea cual sea el ataque, usted se defiende. No importa de dónde venga el enemigo. No importa qué tan sutil es su ataque en la guerra si cuando usted llega, usted está listo para él. Eso es todo. No importa qué estrategia adopte Satanás. No importa por qué camino venga, no importa si esté arrastrándose o este volando. No importa qué tan sutil sea su ataque o qué tan abierto sea, si usted está listo cuando él llega, eso es lo que importa.

El creyente con su armadura estará firme por donde quiera que el enemigo ataque. Entonces, habiendo dicho todo lo que le he dicho, para que sepa de dónde viene, para que esté consciente en esas áreas, el punto primordial no es si él está viniendo o cuál el ataque es, sino si usted está listo. ¿Está listo? Porque si usted se pone la armadura, lo puede enfrentar.

Ahora, en esta mañana sólo quiero que veamos la primera parte de la armadura. Es muy simple, pero es muy, muy importante. La primera está en el versículo 14: “estad pues firmes.” Eso nos lleva de regreso al versículo 13, “habiendo hecho todo para estar firmes,” a la mitad del versículo 11, “para que podáis estar firmes.” La idea es estar firme en contra del ataque de Satanás para estar listo para sus ataques, para estar ser victorioso cuando venga. Por lo tanto, si usted va a estar firme en contra de esas cosas, necesita tener sus lomos ceñidos con la alētheia, con la verdad o la veracidad.

Ahora, hablemos de esto. La palabra alētheia, puede ser traducida como contenido, verdad en contraste a la mentira. La verdad como es definida como la Palabra de Dios, la revelación de Dios, el contenido de la verdad. O puede ser definida como una actitud de veracidad o no hipocresía o sinceridad u honestidad o integridad o compromiso.

Tomemos el primer elemento. Digamos que latente en el pensamiento aquí está el concepto de verdad como contenido. Si Satanás me ataca, es obligatorio para mi tener el cinto de la verdad. ¿Por qué? Bueno, el primer lugar en el que Satanás vendrá con sus acechanzas es la misma palabra traducida ‘estratagemas’ en el capítulo 4, versículo 14. Así se refiere al viento de doctrina, la palabra doctrina de enseñanza. Ahora, él dice esto: “Satanás vendrá y vendrá promoviendo ciertas enseñanzas que son engañadoras, que son doctrinas inteligentes de demonios. Él viene aquí con estas verdades falsas. Y son las estrategias del diablo. La única manera en la que usted puede resistir la farsa y las mentiras del diablo es tener la Verdad. Esa es la razón por la que es tan importante para nosotros enseñar y enseñar y enseñar la Palabra de Dios. Pablo habla de las doctrinas de demonios y espíritus engañadores que vienen para engañar.

En Primera de Corintios 10:20 y 21, Pablo vio a la sociedad corintia y dijo que los corintios tienen esta gran estructura de adoración y van a sus templos paganos y adoran a sus dioses paganos y se emocionan en todos los rituales y ceremonias y ritos de adoración; pero él dice que las cosas que los gentiles sacrifican, las sacrifican a los demonios y no a Dios. En otras palabras, detrás de todo el sistema, hay demonios. Su sistema de adoración entero es demoníaco. Su sistema entero de religión está inspirado por los demonios. Es la doctrina de demonios y espíritus engañadores. Lo que estoy diciendo nos ayuda a entender que toda la enseñanza falsa viene de Satanás. Jesús lo dijo en Juan 8:44: “él es mentiroso, como dije, y padre de mentiras.” Entonces, lo elemental que Satanás hace es venir con mentiras, con verdades a medias. Y el creyente si va a estar en la guerra debe conocer la Verdad. Ahora, eso es básicamente lo que está detrás de este concepto aquí en un sentido.

Permítanme describirle el cinto para que usted pueda entender aquí la imagen. En el día de Pablo, una persona romana, inclusive un soldado, usaba una túnica. Una túnica era un pedazo grande de tela cuadrado en su mayoría. Tenía un agujero para su cabeza en la mitad y dos agujeros para sus brazos. Eso era todo. Usted simplemente se la colocaba encima y era algo así como un pedazo de tela de material suelto. Pero si usted iba a ir a la guerra, usted no iba a la guerra con eso volando por todos lados. De hecho, ni siquiera tomaba un viaje de este modo.

Por ejemplo, dice en Éxodo que cuando los hijos de Israel fueron llamados por Dios para dejar Egipto para salir a la tierra prometida, en el capítulo 12 de Éxodo en el versículo 11, Dios les dijo “ciñan sus lomos. Nos vamos de Egipto.” Entonces, tenemos que esta era una frase común para que una persona tomara un viaje.

En Lucas, capítulo 12, nuestro Señor en el versículo 35 está hablando de Su segunda venida y Él dice: “asegúrense de que sus lomos estén ceñidos y sus lámparas ardiendo.” En otras palabras, ceñir sus lomos era apretar todo este material suelto para que usted pudiera estar listo para irse. Lo que significa entonces, es estar listo, preparado. Esa es la idea. El cinto era preparación. Un soldado romano no entraría en una batalla con su túnica volando por todos lados en la brisa. Alguien iba a jalarlo por su cabeza; y ahí se acabó.

Usted no peleaba una batalla con la tela volando por todos lados. Yo me acuerdo, y usted también lo ve la televisión, cuando usted ve los juegos de fútbol americano, lo ajustados que están los uniformes porque no quieren que nadie jale nada. Lo que solía enojarte era que corrías y ahí, de repente, se te caía algo y alguien te agarraba de la camiseta que se te había salido y te jalaba de atrás. Finalmente, inventaron lo que se llaman las camisetas ajustadas, usted las ve actualmente en las universidades y simplemente ahora se las arrancan a la gente y corren; y ya se les cayó la camiseta. Un hombre tenía su camiseta y eso era todo. Porque no querían que nada estuviera volando en el combate.

Lo mismo inclusive es más importante en una batalla. Usted quería asegurarse que en un combate mano a mano - esas guerras no eran peleadas desde bunkers a cientos de metros de distancia, ellos peleaban mano a mano en el combate -y usted no tenía algo colgando o suelto, sino que lo ajustaba a su cuerpo.

De hecho, en 2 Timoteo, capítulo 2, el apóstol Pablo dice: “soporta las aflicciones como buen soldado de Jesucristo y no debes enredarte en las cuestiones de esta vida.” Lo que él está diciendo es que no puedes pelear si estás con tu túnica enredada por todos lados; los asuntos de esta vida van a hacerte esto. Tiene que cortar el cordón de la vida civil. Tiene que dejar al mundo. Cuando un hombre es metido, es enlistado al servicio militar, ellos no dicen: “ahora que lo hemos enlistado, realmente sería agradable si pudiera unirse a nosotros. Sería maravilloso si pudiera usar nuestro uniforme, porque entonces se va a ver como los demás, sería tan amable si pudiera recibir nuestras órdenes y comer nuestra comida y vivir en nuestro lugar.” No le piden esto, simplemente lo hace. Cuando lo enlistan en el ejército, deja a su novia, su esposa, su hogar, su familia, su autor, su trabajo. Se acaba la vida civil y hace lo que le dicen. Y así es si va a ir a la guerra. Es serio.

Entonces, si un soldado iba a ir a la guerra, si un hombre en un viaje hacía esto, se puede imaginar lo que un soldado hacía. Simplemente, tomaba un cinto, lo colocaba alrededor de su cintura, era hecho de un material para cinto. Probablemente, el de un soldado estaría hecho de cuero. Él apretaba este cinto y tomaba las cuatro esquinas de esa túnica, las metía por ese cinto, haciéndola una especie de túnica pequeña, una mini túnica. Y él tenía movilidad, flexibilidad, se podía mover y no lo estorbaba. Eso realmente es lo que está en la mente del apóstol Pablo.

Ahora, también en ese mismo cinto era común para un soldado romano tener una especie de funda, una especie de tira. Esto estaba conectado al cinto, pasaba por su hombro y se conectaba a la parte de atrás de su espalda. Y ahí es donde metía su espada para que, más adelante, cuando lo veamos, en la espada del Espíritu, la cual es la Palabra de Dios, estaba anclada, estaba metida en el cinto de la verdad.

En otras palabras, la Verdad está revelada en la Palabra. Usted tiene la Verdad, por así decirlo. Usted la saca para pelear la batalla de tal manera que la espada del Espíritu, la cual es la Palabra de Dios, está anclada al cinto de la Verdad.

Pero por encima del hombro estaba esta tira. Y en esta tira estaban los emblemas, insignias de victorias previas. Así como decoraciones. Usted ve a un soldado y tiene todas estas cosas aquí en el pecho por las batallas que ha peleado y las cosas que ha logrado. Ahí es donde las colocaban en un soldado romano. Todas las medallas y reconocimientos de lo que había hecho, eran colocados ahí. Y se conectada con el cinto de la Verdad.

Y amados, así es. Cuando usted usa el cinto de la Verdad, usted saca la espada del Espíritu y va a ganar la batalla y va a recibir las medallas, ¿se da cuenta? Ahí es donde todo comienza. Se volvió el emblema del logro en una batalla. Una combinación apropiada. Sólo aquellos que estaban listos, ceñidos, aquellos con la espada del Espíritu colgando al lado eran los que habían ganado las medallas e iban a la batalla habiendo sido victoriosos.

Entonces, éste es el corazón del término. Ahora escúchenme. Se refiere a la Verdad. Creo que usted puede tomar alētheia en el sentido de contenido, pero ése no es el pensamiento primordial aquí porque eso es cubierto en la espada del Espíritu. Eso se va a cubrir en la última parte de la armadura. El enfoque primordial aquí es la idea de veracidad, lo cual también puede significar la Palabra. Y aquí está hablando de actitud, no contenido. Lo que él está diciendo es “ponte tu cinto, eso muestra una actitud de compromiso, una actitud de alguien que está listo. Una actitud que dice ‘estoy listo para la batalla, estoy vestido, estoy alerta, estoy listo,’” ¿se da cuenta?

Ahora, éste es el punto que quiero compartir con usted para terminar. Lo que significa es que usted pelea sin hipocresía. Significa que usted entra con seriedad. ¿Y sabe una cosa?, con franqueza, la mayoría de los cristianos nunca se ponen el cinto de la Verdad. Sólo viven la vida, así como volando en la brisa. Hay poco compromiso, nunca se colocan ese cinto de la veracidad. Nunca se comprometen.

Escuche, cuando un soldado se colocaba su cinto, y se colocaba esa tira, y metía ahí su espada, estaba diciendo: “estoy listo para pelear.” Y creo que la mayoría de los cristianos pierde porque no les importa mucho. Son como Hebreos 12, “viendo que estamos rodeados de tan grande nube de testigos, despojémonos de todo el pecado y de todo peso que nos asedia y corramos la carrera.” ¿Verdad?

¿Puede imaginar a un hombre corriendo una carrera con un abrigo y botas de combate? Eso es absolutamente torpe. No haga eso. Esos hombres usan tan poco que nos da pena, es un poco vergonzoso. Están ahí corriendo con tan poco como puedan. Ellos van a ser móviles. Quieren toda la flexibilidad que puedan tener. Sin embargo, hay cristianos que tratan de correr la vida cristiana con botas de combate y un abrigo y se preguntan por qué se cansan tanto. “¡Hombre,” dicen, “estoy cansado! Nunca parezco ir muy lejos.” Cinco años después están a unos metros de la línea de salida porque no hay compromiso.

Y creo que el sinónimo más grande para la veracidad es compromiso. Y lo que Pablo está diciendo aquí es que “mira, tienes que reconocer que ésta es la guerra y tómalo con seriedad. Tienes que entrar sin hipocresía, sinceramente, con una actitud correcta, con un corazón para la batalla. Soy un soldado. Y voy a soportar penalidades por la causa de Jesucristo,” como dice 1 Timoteo 2:3, “estoy dispuesto a pagar el precio para que pueda agradar al que me escogió para ser soldado. Tengo un corazón para la batalla.”

Escuche, al verdadero cristiano le encanta la pelea y el verdadero cristiano ama tanto al Señor que no perderá. Él no se rendirá. Observe 1 Corintios capítulo 9. No puedo identificarme con un cristiano que está contento con estar derrotado toda la vida. Simplemente viven su vida cediendo a la tentación, cayendo en todos los pecados que enfrenta la carne y la mente. No entiendo eso. ¿Cómo puede ceder de una manera tan fácil?

En 1 Corintios 9, Pablo dice: “¿no sabéis, en el versículo 24, que los que corren en una carrera, todos corren?” Cuando la carrera comienza, todo el mundo corre, pero sólo uno recibe el premio. Corred de tal manera que ganéis. Miren, él dice, si van a meterse en esto, ganen. ¿Quién quiere perder? De lo que Pablo está hablando aquí es deseo. En el deporte solíamos decir que el deseo es el 90% del punto. Es verdad. Si usted lo anhela, está ahí.

Nuestros entrenadores podían decir “si lo anhelan lo suficiente, pueden alcanzarlo. Si anhelan la victoria lo suficiente, pueden alcanzarla.” ¿Sabe una cosa? Este fue un buen pensamiento, pero no siempre fue verdad. Algunas veces, me encontraba con un hombre que era más duro que yo y yo lo anhelaba, de hecho, lo anhelaba aún más. Pero nunca nada funcionaba. Estaba humillándome todo el día, simplemente porque no podía. Algunos de los esfuerzos más grandes fueron contra el peor adversario. No podía ganar. ¿Pero sabe una cosa?, en la causa de Cristo, si el deseo está ahí, la victoria estará ahí ya que “mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo,” ¿verdad? Entonces, siempre está disponible.

Entonces, Pablo está diciendo que el deseo tiene que estar ahí. Él dice que un atleta corre y muchas personas corren, pero sólo uno alcanza el premio. Entonces, si están en esto, ganen. Oh, Dios, danos personas con este compromiso. Dios, danos personas que quieren ganar en la vida cristiana no para que puedan apilar sus propias coronas, sino para que puedan entregárselas a Jesucristo, para que puedan decir “este es mi acto de amor, este es mi acto de adoración, este es mi acto de alabanza. Te entrego mi vida, mi sacrificio vivo,” esto es lo que Él busca. Compromiso. Él dice: “todo atleta se domina, se controla a sí mismo,” en otras palabras, disciplina su vida. Él tiene cuidado con lo que come, cómo entrena, lo que hace para obtener una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Él dice: si estos hombres pueden trabajar tan duro para ganar una corona corruptible, ¿no podemos tener el deseo para tener la victoria en nuestras vidas para la gloria de Dios?

Entonces, él dice: “no corro a la aventura. No ando por todos lados corriendo a medias aquí y allá, descansando, sino que corro a todo lo que doy. No peleo como alguien que golpea el viento. No estoy simplemente golpeando a lo tonto el aire. Estoy golpeando a mi adversario en la costilla. Estoy buscando la pelea,” él dice. “Y al hacerlo, someto mi cuerpo, lo sujeto.”

Como puede ver, aquí está la vida disciplinada de un ganador. Esto es lo que Dios quiere. Y francamente, en el área espiritual, Dios nos ha dado el recurso para ganar. En Romanos 12, Pablo dice: “así que os ruego por las misericordias de Dios,” y las misericordias de Dios son los primeros 11 capítulos de Romanos. En los primeros 11 capítulos de Romanos él dice que Dios nos ha apartado del mundo malo. Dios nos ha redimido en Cristo. Dios nos ha dado la justicia de Jesucristo. Dios, mediante nuestra fe y el Señor Jesucristo nos ha llamado a Su familia y nos ha adoptado como Sus hijos. Dios nos ha dado amor y gozo y paz. Dios nos ha concedido el poder tremendo del Espíritu de Dios en la vida de resurrección. Dios nos ha dado todos los recursos que necesitamos apartados para un plan eterno el cual es incambiable e innegable y todas estas misericordias maravillosas de Dios nos las ha dado. Por lo tanto, “presenten su cuerpo como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.” Sólo es razonable. No es nada maravilloso. Es simplemente lo que debes hacer. Y después, él dice en el siguiente versículo: “y no os conforméis a este ¿Qué?, mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestro entendimiento para que comprobéis cual sea la buena y aceptable y perfecta voluntad de Dios.”

Ahora, primero, su mente renovada y cuando la Palabra está en su mente y tiene la Verdad, entonces usted puede vivir con compromiso y hacer un sacrificio de su vida. Francamente, la mayoría de nosotros no conoce el significado de un sacrificio vivo. No tenemos ni la menor idea de lo que es sacrificar nuestras vidas. Podemos arder en la estaca y morir por Jesús. Pero es difícil vivir nuestra vida entera para Él sacrificialmente. A la mayoría de nosotros no nos importaría si la quitaran en la muerte. Nosotros sólo la queremos mientras que estamos vivos. ¿Qué tipo de dicotomía es esa? Debemos estar comprometidos y eso es lo que la Escritura está diciendo.

Observe Filipenses 1, versículos 9 y 10 para otro pensamiento. Escuche lo que dice. Filipenses 1:9: “y esto oro para que vuestro amor abunde más y más.” Pablo no está diciendo a los filipenses que no aman y no estoy diciendo que no aman. Aman. Pero estoy diciendo oro porque abunde más y más en ciencia y en todo conocimiento. Quiero que tengan conocimiento. Quiero que tengan más. Tienen discernimiento. Quiero que tengan más discernimiento con el propósito de que puedan probar lo que es excelente. No quiero que estén satisfechos con lo que está bien. No quiero que estén satisfechos con lo que es mejor. No quiero que estén satisfechos con nada más que lo que es excelente. Sé que tienen amor y quiero que tengan más. Sé que tienen conocimiento y quiero que tengan más. Sé que tienen discernimiento, pero quiero que tengan más para que puedan probar las cosas que son lo más excelente y que sean sinceros. Eso significa comprometido. Verás, sin hipocresía, genuino, comprometido. Y de esta manera, sin ofensa hasta el día de Cristo. El resultado de vivir una vida sincera, veraz, comprometida, está en el versículo 11. Serán llenos de frutos de justicia mediante Jesucristo para gloria y alabanza de Dios.”

Yo he estado predicando mucho acerca del compromiso porque sigue saliendo en los pasajes. ¿Sabe usted por qué yo quiero que usted este comprometido? No porque tenga alguna ambición personal. No por causa de usted. Está ahí en el versículo 11, para gloria y alabanza de Dios. Y Él será glorificado cuando ustedes estén llenos de fruto. Y serán llenos de fruto cuando aprueben lo que es excelente; y aprobarán lo que es excelente cuando estén comprometidos de manera genuina con Jesucristo en la parte más profunda de su vida.

Entonces, el llamado de la armadura del creyente es al compromiso desde el comienzo. Usted no va a derrotar a Satanás. Él vendrá en contra de usted de estas nueve maneras y otras más que ni siquiera todavía he comprendido. Él va a venir en contra de usted en todas estas combinaciones y usted no sabrá qué hacer a menos de que realmente esté listo para pelear. Compromiso. Oh, amados, una cosa que importa en este mundo y en esta vida es la dimensión de lo espiritual. Y el resto de las cosas no importa nada.

Me preocupan muchas cosas en nuestro mundo, pero francamente, no me podría importar menos la mayoría de las cosas. A menos de que se relacionen con cosas de Dios, ni siquiera me interesa porque sólo lo espiritual importa, sólo que Dios sea glorificado. Necesitamos estar enfocados en las cosas correctas. ¿Cuánto quiere usted ganar? ¿Tiene mucho deseo? ¿Realmente, quiere ganar?

He estado en el deporte toda mi vida y he visto a personas a las cuales no les interesa ganar. Hablamos mucho de eso cuando hablamos con atletas profesionales. El hecho de que puede perder el deseo, he estado ahí, no es tan difícil. Simplemente, se mete a la rutina. Si eso puede pasar en el mundo, puede pasarnos a nosotros porque Satanás promueve esa idea todo el tiempo.

Usted puede estar contento con la mediocridad. Usted puede estar satisfecho con la apatía. Usted puede estar satisfecho simplemente con mantener su vida como va. Y puede venir semana tras semana, irse a casa. Nada cambia. Nada es diferente. Las actitudes son las mismas, las reacciones son las mismas, su hogar sigue igual. Nunca pasa nada. Usted simplemente viene y se va, viene y se va, viene y se va. Y el compromiso nunca cambia. Que Dios le ayude a usted y me ayude a mí si eso sucede. Debemos estar comprometidos con la pelea. Entonces, el apóstol Pablo, la primera parte del equipo es el cinto de la veracidad, está basado en el compromiso. Pero Él busca esta actitud.

Permítame cerrar con las palabras de John Monsell, quien escribió este himno, escúchelo: “pelea la batalla con todas tus fuerzas. Cristo es tu fortaleza y Cristo es tu derecho. Aférrate a la vida y que Él sea tu gozo y tu corona eternamente. Corre la carrera derecha por la buena gracia de Dios y levanta tus ojos y busca Su rostro. La vida con su camino ante ti yace. Cristo es el camino y Cristo es el premio. Haz a un lado tu preocupación. Apóyate en tu guía. Apóyate en Su misericordia, que Él proveerá. Apóyate y el alma que confía probará que Cristo es su vida y Cristo es su amor.” Y después, dijo esto: “no desmayes por temor. Su brazo está cercano. Él no cambia y tú eres querido. Sólo cree y tú verás que Cristo es todo en todo para ti.” Fin de la cita.

El amor de la victoria está ahí. Es nuestro para la gloria de Dios sin importar qué tan sofisticado sea Satanás, si tenemos el cinto de compromiso. Oro a Dios porque así sea en su vida.

Padre, gracias de nuevo esta mañana porque nos hemos congregado para adorar Tu Santo nombre. Conforme hemos cantado Tus alabanzas, y hemos pensado en Tus virtudes, hemos escuchado Tus tremendas verdades de Tu Palabra. Padre, sentimos que hemos sido atraídos a Tu presencia. Sentimos que Tú estás aquí, que el mensaje no es mi mensaje, no es un mensaje humano. No es simplemente un mensaje de papel y tinta ya, ni un mensaje de una voz humana, sino que es el aliento de Dios. El llamado al compromiso no es de nosotros, es de Ti. Las consecuencias, no van a ser enfrentadas por nosotros, sino por Ti.

Oh padre, ayúdanos a oír Tu voz. De alguna manera, haz a un lado todos los elementos humanos, todos los factores físicos y que sepamos que Dios ha hablado mediante Su Palabra llamándonos al compromiso. Oh, Señor Jesús, haznos el tipo de persona que quieres que seamos para que Tú seas glorificado, para que seamos como un faro en el medio de una generación perversa y maligna, asidos de la palabra de vida, para que podamos vivir de tal manera que callemos a los críticos, para que no seamos aquellos que usan a Jesús y abusan de Jesús, sino aquellos que le dan la gloria. Señor, ayúdanos a ganar la batalla porque más que cualquier otra cosa, queremos ganar y dependemos de Tu poder para ello. Y nos rendimos por causa de Cristo. Amén.

 

 

 

 

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