Sermones

La armadura del creyente, 3ª Parte: El calzado del Evangelio de la paz

Por John MacArthur
Código de producto: 1957
Scripture: Efesios 6:15
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Para nuestro estudio en esta mañana, quiero invitarlo a que me acompañe a Efesios, capítulo 6. Estamos viendo los versículos 13 al 17 en el tema de la armadura del creyente. Me gustaría leer los versículos 13 al 17 para entrar a nuestra elección en el día de hoy: “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del Evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.”

Hubo un tiempo en la vida de Martín Lutero cuando su conflicto con Satanás se volvió tan real que casi adoptó una manifestación física, con el resultado de que el enojo en contra de Satanás, Martín Lutero tomó su tintero y se lo arrojó al diablo. Se rompió y manchó de tinta su pared. Y la mancha permaneció por muchos años, recordándole a muchas personas lo vívido que el conflicto fue en su propia vida.

No es menos real en nuestras vidas, aunque quizás no tengamos la intensidad espiritual de un Martín Lutero para verlo como tal. El creyente y Satanás están en un combate mortal. Versículo 12 de Efesios 6 dice que “tenemos lucha” y el verbo es un término describiendo un combate mano a mano, de vida o muerte.

Ahora, Dios tiene propósitos tan altos y santos y sublimes y grandes y gloriosos para el creyente que nos llama a caminar de una manera que nos aparta del sistema. Estos son propósitos que le hacen a Dios digno de Su propia gloria. Pero, por otro lado, Satanás continuará haciendo todo lo que pueda hacer por estorbarnos para que cumplamos los propósitos de Dios. Y como consecuencia, hay guerra en la vida del creyente. Yo creo que la guerra que comienza en el momento de la salvación. Inclusive, antes de la salvación, conforme la Palabra viene con el mensaje del Evangelio.

Según las palabras de nuestro Señor, Satanás intenta arrebatarla para que una persona no puede responder. Y cuando nos convertimos en un creyente y somos pequeños niños, por así decirlo, en fe, él nos envía una inundación de doctrina falsa para llevarnos por doquier de aquí para allá y alejarnos de la Verdad. Él nos sitia y nos ataca y nos acusa de manera incansable a lo largo de nuestra vida. Usted regresa al punto en el tiempo en el que usted ve a Jesús entrar al mundo. Y Satanás hace lo que puede porque Herodes asesine a Jesucristo. Él hace lo que puede durante la vida misma de Jesucristo para matarlo, ser empujado desde un peñasco crucificado; y Jesús, conquista esos esfuerzos.

Usted descubre que, en el libro de los Hechos, conforme la Iglesia comienza a llevar el mensaje de Jesucristo, el diablo lo resiste a lo largo del proceso. Pablo comienza sus viajes misioneros para extender el Evangelio al mundo y él se encuentra con magos y hechiceros y personas poseídas por demonios tratando de estorbar el esfuerzo. Pedro, en el día de Pentecostés, enfrenta hostilidad; y de ahí en adelante, la persecución se desata en contra de esa Iglesia. El sanedrín, son llamados a cuestionar a estas personas y les piden que guarden silencio.

Y a lo largo del Nuevo Testamento y de los Evangelios, esto es resistido por Satanás. Finalmente, cuando la Iglesia nace en términos de sus raíces y tiene un cimiento y comienza a marchar a lo largo de los siglos, desde el tiempo en el que conocemos como el año de nuestro Señor, los primeros tres siglos, están inundados de persecuciones en contra de la Iglesia, la muerte de cristianos, el martirio de aquellos que aman al Señor; y después, entramos al terror de la edad oscura, en la cual el testimonio de entero del Evangelio se vuelve casi apagado excepto por unas cuantas velas de grupos fieles que creyeron la verdad a lo largo de esa época.

Finalmente, en el tiempo de la reforma, la luz vuelve a brillar y oímos el Evangelio resonando de manera fuerte y clara, conforme el nacimiento de la Iglesia protestante lleva a cabo. Y después, hay una guerra en este nivel entre el romanismo y la Iglesia protestante.

Finalmente, llegamos a nuestro propio día. El protestantismo está bastante extendido y el Evangelio es conocido. Y viene la infiltración del modernismo y el liberalismo y la neo ortodoxia y la psicología y todas estas otras cosas, por no decir nada de los ataques del comunismo y el humanismo y el materialismo y el hedonismo y todas estas cosas; de tal manera que vemos desde el principio mismo a lo largo de la historia, una batalla terrible entre Satanás y el Evangelio de Cristo.

Y no es sólo una batalla de movimientos, no es sólo una batalla de ideologías. Es una batalla en la vida de todo individuo, conforme Satanás ataca la obra de Dios que él intenta llevar a cabo en las vidas de sus hijos.

Y entonces, hay una guerra. Y esta es la razón por la que Pablo cierra Efesios como lo hace. Claro que tenemos los recursos en los primeros tres capítulos. Claro, sabemos cómo debemos andar de una manera digna en los siguientes capítulos. Pero va a haber resistencia y esta es la razón por la que él cierra como lo hace. Satanás se opone a todo lo que Dios hace. Por ejemplo, Jesús revela la verdad, Juan 1:17, dice que Él está lleno de gracia y verdad. Y Satanás la encubre, en Juan 8:44, dice que él es un mentiroso y padre de mentiras. Entonces, Jesús está revelando la Verdad y Satanás está ocultándola.

Por otro lado, la Biblia nos dice en Juan 5:24 de Jesús da vida. Él dice que el Padre le ha dado vida a Él y Él le da vida a quien Él quiere. Y Satanás, en Juan 8:44 es llamado un homicida, él quita la vida. Y en Hebreos 2:14 se dice de él que tiene el poder de la muerte. Y entonces, Jesús da vida y Satanás quita la vida. Jesús revela la Verdad y Satanás, la oculta. Jesús produce fruto espiritual. Según Gálatas 5:22, Jesús produce en nuestras vidas amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza.

Y Satanás produce fruto carnal y también está el listado en Gálatas 5. El fruto de la carne es éste: fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, odio, enemistades, celos, iras, divisiones, herejías, envidia, homicidios, embriagueces, orgías, etcétera. Jesús, dice la Biblia, nos prueba para que podamos madurar. Santiago 1 dice que la prueba de nuestra fe nos hace perfectos. Mientras que Satanás nos tienta para destruirnos, él anda alrededor, dice Pedro, como león rugiente buscando a quién devorar.

Entonces, por un lado, Jesús revela la verdad, Satanás la oculta. Jesús produce vida, Satanás quita la vida. Jesús produce el fruto espiritual, Satanás produce fruto carnal malo y vil. Jesús nos prueba para hacernos maduros y Satanás nos devora para destruir.

En Juan 8 usted tiene esta afirmación, que, si conoce al Hijo, el Hijo lo liberará. Usted tiene en 2 Timoteo 2:26 el hecho de que Satanás lo hace a usted un esclavo. En Primera de Juan 2:1 Dios defiende al creyente. “Si alguno pecare, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.” Pero en Apocalipsis 12:10 el diablo nos acusa. Entonces, usted tiene este conflicto tremendo que se está llevando a cabo todo el tiempo entre Dios y Satanás en la vida de un creyente.

Ahora, ¿cómo vamos a ganar? ¿Cómo vamos a conocer la victoria? ¿Cómo vamos más allá de nuestras dudas? ¿Cómo nos elevamos por encima de nuestros pecados? ¿Cómo superamos nuestras indiferencias? ¿Cómo alcanzamos el nivel de vida espiritual al que Dios nos llama? ¿Cómo caminamos de una manera digna de un llamado elevado, un llamado celestial? ¿Cómo derrotamos a Satanás? ¿Cómo llegamos a obtener la victoria?

Bueno, la Biblia nos da soluciones. De hecho, el Nuevo Testamento nos da varias respuestas clave. Y quiero que usted las escuche. Esta es una pequeña mini teología de cómo un creyente enfrenta a Satanás. Y, por cierto, esto es lo que la Biblia enseña acerca de cómo usted enfrenta a Satanás en su propia vida. Y hasta ahí llega. Hay gente en la actualidad que quiere promover exorcismos y ciertos rituales y tienen ciertas fórmulas para enfrentar a Satanás; pero esto es lo que las Escrituras dicen. Y le voy a dar unos cinco o seis principios. Y vamos a verlos rápidamente. Le voy a dar una pequeña secuencia.

Número uno, en primer lugar, para conocer la victoria sobre Satanás, debemos reconocer que Cristo ya ha derrotado a Satanás. Ya le ha dado un golpe que ha derrotado a Satanás. Reconozca que Cristo ya lo ha derrotado. En Primera de Juan 3:8 dice que Jesús vino a destruir las obras del diablo. En Hebreos 2:14 dice que Él vino a destruir a aquel que tenía el poder de la muerte a quien todos nosotros estábamos sujetos a esclavitud. Entonces, sepan esto amados: que el Señor ya ha dado un golpe de derrota.

La segunda cosa. El Nuevo Testamento dice: reconozca que el poder que le dio este golpe reside en usted. El poder que derrotó a Satanás está morando en usted. En Primera de Juan 4, dice en el versículo 4: “mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo.” Cuando un creyente es salvo, él recibe el Espíritu de Dios. Implantado en él, está el poder que derrotó a Satanás. El recurso, la reserva está ahí.

Tercera cosa: Primera de Pedro 5, versículos 8 y 9 dicen esto: “sed sobrios.” Eso significa que conozca sus prioridades. Que esté comprometido. “Velad.” Esto es esté atento, “porque vuestro adversario el diablo como león rugiente anda mirando a quién devorar. Al cual resistid firmes en la fe.”

Ahora observe, principio número uno: reconozca que Cristo ya le ha dado un golpe de derrota a Satanás. Principio número dos: reconozca que Satanás, ese poder que derrotó a Satanás, mora en usted por el Espíritu de Dios; ése es su recurso. El de usted. Número tres: resista a Satanás. Resístalo, y usted puede hacerlo porque usted tiene ese poder disponible.

Ahora, dice usted: “bueno, John, ¿cómo es que lo resistes como dice Pedro?” Bueno, veamos Efesios 4:27. Eso nos va a dar otro concepto. Efesios 4:27 nos dice cómo resistimos a Satanás expresando su poder en nuestras vidas. Efesios 4:27 simplemente dice esto: “ni dad lugar al diablo.” Simplemente, usted nunca le dé a él un lugar. Es bastante simple. No le dé lugar. Ahora, la implicación del versículo es que, si usted tiene un lugar, es porque usted se lo dio, ¿verdad? De tal manera que su voluntad es la clave.

Ahora, regresemos de nuevo. Comience al reconocer que el golpe mortal ya ha sido dado. Después, pase en segundo lugar al hecho de que el poder que dio este golpe mortal reside en usted. Entonces, esté alerta en resistir sus esfuerzos.

¿Qué significa eso? No le dé lugar alguno a Satanás en su vida. Usted dice: “muy bien, ¿cómo evito hacer eso? ¿Cómo es que evito darle lugar a él? ¿Cómo es que me mantengo como dice 2 Corintios 2:11? ¿Cómo es que me guardo de darle ocasión a él, una ventaja?” La respuesta es ésta, Segunda de Corintios 2:11, “no seáis ignorantes de sus estrategias.” ¿Muy bien? Usted no quiere darle un lugar, entonces esté consciente del punto en donde va a atacar. Cierre la ventana. Póngale la llave a la puerta. Usted asegúrese que no es ignorante de sus estrategias.

Usted pregunta cuáles son sus estrategias. Primera de Juan dice esto: “porque todo,” eso es correcto, la palabra todo, “porque todo lo que está en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida no viene del Padre sino del mundo.” ¿Cómo es que Satanás lo ataca a usted? Los deseos de los ojos, los deseos de la carne y la vanagloria de la vida. Esa es su estrategia.

Entonces, si usted no es ignorante ahí, usted cierra la puerta a los ojos, usted cierra la puerta a los deseos de la carne, usted cierra la puerta a los deseos de los ojos, usted cierra la puerta a la vanagloria de la vida, usted no le dará lugar a Satanás. Y si no le da lugar a Satanás, usted va a resistir que él entre a su vida.

Aquí hay otro pensamiento: si usted no le va a dar lugar al diablo, eso significa que usted tiene que estar consciente de sus estrategias. No puede ser ignorante. Y, en segundo lugar, cuando lo vea venir, huya. Segunda de Timoteo 2:22 dice: “huye de las pasiones juveniles. Huye de la tentación. Y sigue la justicia,” dice.

 Ahora, esa es una fórmula bastante simple. Permítame volverlo a decir para que lo entienda: reconozca el golpe mortal que ya se le ha dado por el poder de Cristo. Reconozca que el poder reside en su vida. Por lo tanto, resista al diablo. Lo cual significa no le dé lugar en su vida a él. Usted hace eso, número uno, al no ser ignorante de sus estrategias y dos, cuando vienen, al huir de ellas.

Usted pregunta: “bueno John, ¿cómo es que te orientas para hacer eso? Esa es Segunda de Corintios 10:3. Segunda de Corintios 10:3. “Porque, aunque andamos en la carne, no luchamos según la carne.” Lo que Pablo está diciendo es que somos seres humanos pero nuestra batalla no es una batalla humana. Somos criaturas físicas, pero nuestra batalla no es una batalla física. Versículo 4 de 2 de Corintios 10, “porque las armas de nuestra milicia no son carnales.” No. No estamos peleando una batalla humana. Los hombres realmente no son el enemigo. La batalla realmente no es a nivel humano, nivel carnal. Nuestras armas no son simplemente carnales, sino que son poderosas en Dios. En otras palabras, tenemos una batalla espiritual que demanda armas espirituales.

Ahora, ¿cómo vamos a usar estas armas? ¿Cómo vamos a ver que podemos estar conscientes de sus estrategias, que podemos huir de sus tentaciones y que podemos resistir sus ataques? ¿Y cómo podemos estar seguros de que no le vamos a dar lugar en nuestras vidas? ¿Cómo vamos a apropiarnos del poder? Al final del versículo 5, simplemente dice “llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo.”

Ahora escuche, esa es la nota final en nuestra pequeña teología breve. Para que podamos saber que Jesucristo le ha dado un golpe mortal a Satanás, para que podamos saber que ese mismo poder reside en nosotros, para que podamos resistir a Satanás, no darle lugar a su entrada, no ser ignorantes de sus estrategias, huir de sus tentaciones, debemos llevar todo pensamiento cautivo a la obediencia de Cristo. En otras palabras, nuestra mente debe estar controlada por la Palabra de Dios mediante el poder del Espíritu de Dios.

No hay atajos amados para la vida cristiana eficaz, victoriosa. Si usted va a vivir una vida cristiana victoriosa, significa que debe tener una mente entregada a la Palabra de Dios para que sus pensamientos y sus sentimientos estén controlados por esa misma verdad.

Ahora, esa es la fórmula del Nuevo Testamento en un marco teológico simplemente tomado de varios pasajes. Pero permítame dar un paso más hacia adelante. Todo eso está resumido de manera hermosa y maravillosa en un pasaje. Está enfrente de usted y es Efesios, capítulo 6, versículos 13 al 17. Todos esos principios que le acabo de dar, de una u otra manera están latentes en este pasaje. Todos están aquí, todos están disponibles y están presentados de manera hermosa en esta obra maestra de cómo un creyente gana la guerra contra las fuerzas del infierno. Y recuerden, amados, hay una guerra real. Y hay una victoria real disponible a nivel diario.

Ahora, ¿qué armadura ya hemos examinado? Observe el versículo 14. En primer lugar, dijimos que conforme Pablo ve al cristiano y su guerra con Satanás, él ve en su mente a un soldado romano que está listo para la batalla. Y todo lo que hace un soldado romano para prepararse a sí mismo sugiere en la mente de Pablo imágenes que pueden ser traducidas en la batalla del cristiano con Satanás. Y comienza entonces a hacer la comparación. Y así como un soldado romano usa un cinto en el cual él mete toda la túnica que está suelta, y realmente lo que está haciendo en este punto es hacer un compromiso con la batalla, con pelear. Es su preparación, es estar listo, es expectativa, es sinceridad. Es un compromiso con la batalla de lo cual está hablando. Pablo ve eso en el cinto de la verdad. “Habiendo ceñido vuestros lomos con la verdad,” dice el versículo 14. Para un creyente, debe haber un compromiso con la verdad. De haber un compromiso con pelear la batalla, vivir la vida, hacer la dedicación necesaria y consagración para ganar la batalla. Y entonces, comenzamos nuestro estudio con una mirada al nivel de compromiso demandado, requerido para ganar.

En segundo lugar, y en nuestro último estudio, vimos la siguiente parte de la armadura en el versículo 14 también. “Y habiéndose puesto la coraza de la justicia.” Y explicamos que un soldado romano se colocaba una coraza en el pecho para cubrir sus áreas vitales. Y no quería que lo golpearan ahí porque era fatal. Y había dos áreas que él estaba protegiendo: el área del corazón y el resto, conocido como las entrañas en la terminología hebrea. Y los hebreos veían al corazón como indicativo de la mente primordialmente y las entrañas significativo de los sentimientos.

Y entonces, el creyente protege su mente y sentimientos porque esas son las áreas en donde Satanás tienta. Él tienta su pensamiento y su sentimiento. Él quiere extraer el pecado de usted, inducir el pecado en usted, mediante pensamientos malos y sentimientos malos. Y entonces, debemos proteger esas áreas. Y las Escrituras dicen que protegemos esas áreas con la coraza de la justicia. Y conforme vivimos una vida santa, conforme vivimos un tipo de vida justa, consagrada, apartada, entonces protegemos nuestras áreas vitales del ataque terrible, horrendo de Satanás.

 Y la última vez lo resumimos diciendo que diariamente necesitamos vivir de manera santa para ser justos. Diariamente, necesitamos vivir una vida en donde si hay pecado en nuestras vidas, confesamos, nos arrepentimos y los dejamos. Está el mandato del Nuevo Testamento. En 1 Pedro 1:16 oímos el clamor: “sed santos porque Yo soy santo,” dice Dios. En 2 Corintios 7:1 Pablo dice “limpiándonos de toda inmundicia de la carne y perfeccionando la santidad en el temor de Dios.” En Colosenses capítulo 3, oímos a Pablo decir: “haced morir las obras del cuerpo.” Y después, él enlista todas las cosas malas. Y en 1 Tesalonicenses 55 habla de eliminar toda forma de maldad de nuestras vidas. Pero quizás el pasaje más claro y simple de todos para ilustrar la coraza es Romanos 13:11.

Ahí en el versículo 11, Pablo dice esto: “Conociendo el tiempo, que es el tiempo de despertarnos del sueño porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando creímos.” En otras palabras, nos estamos acercando a la venida de Cristo. La noche está avanzada. Y se acerca el día. Esto es el amanecer del gran día del Señor. Desechemos pues las obras de las tinieblas y vistámonos de la armadura de la luz. Eso es exactamente lo que él está diciendo en Efesios “desháganse de la oscuridad y vístanse la armadura de la luz.” Y luz significa santidad, pureza y la oscuridad significa maldad. Entonces, despojándonos, quitándonos las obras de las tinieblas, vistámonos de la armadura de la luz,” esa es la coraza.

Después, él dice, “andemos honestamente,” ese es el cinto del compromiso, ese es el cinto de la verdad, sin hipocresía, comprometidos con ganar. “Cómo de día,” dispuestos a ser expuestos, porque somos justos e íntegros conforme peleamos por el Señor. Desechemos, no en glotonerías y borracheras, inmoralidad lo cual significa vivir sin vergüenza, no en contiendas y envidias, sino vestíos del Señor Jesucristo y no proveáis para los deseos de la carne.

Entonces, él realmente está diciendo lo mismo en Efesios acerca de la coraza de justicia. Desháganse de la basura, la oscuridad, la maldad y viva en una relación santa y justa con el Señor. Eso no significa que usted va a ser perfecto. Estamos esforzándonos por serlo. Fracasamos, pero cuando pecamos, debemos estar confesando y arrepintiéndonos de ese pecado.

Y después, en tercer lugar y para esta mañana, quiero que vea los pies calzados con el Evangelio de la paz. Esto es tremendo. ¡Oh, qué gran concepto! Esto es tan maravilloso, versículo 15, “y calzados vuestros pies con el apresto del Evangelio de la paz.” Ahora, él viene con el calzado de los soldados. El calzado se ha convertido en una parte importante de nuestra cultura. Originalmente, el calzado era para proteger los pies, ahora se ha convertido en un artículo de moda. Francamente, no necesitamos tanta protección para nuestros pies. Nuestros autos tienen alfombra, nuestras calles tienen buen pavimento y nuestras iglesias tienen alfombra Y nuestras oficinas están alfombradas y los lugares que no tienen alfombra tienen pisos bastante limpios. En la mayoría de los casos, no estamos caminando sobre piedras o en el lodo o pisando polvo o tratando de pasar en medio de arbustos con espinas y demás. Realmente, hemos pavimentado y alfombrado nuestro mundo; y los zapatos primordialmente, son un artículo de moda.

Entonces, no necesariamente podemos entender el retrato de manera tan clara como debiéramos a menos de que comprendamos lo terrible que era el terreno en ese entonces, lo penetrantes que eran las espinas y las cosas que estaban en el piso, lo difícil que sería estar caminando sobre las piedras y las rocas y todo lo demás en esas partes del mundo. Quizás, podríamos tener una pequeña idea en la actualidad si viéramos la necesidad de zapatos especiales para escalar, o para ir por medio del desierto, o para caminar sobre un pavimento caliente o lo que sea. Y este es el motivo por el que en esos días se utilizaba el calzado.

En la actualidad, también tenemos zapatos para todo tipo concebible de deportes. Siempre me parece sorprendente ver cómo todo sirve a una función. Si usted está participando en un reporte sobre concreto, tiene cierto tipo de calzado. Si usted va a estar sobre polvo, es otro tipo de calzado. Noto que inclusive para el tenis, dependiendo del tipo de superficie sobre la cual esté jugando, algunas canchas de pasto en Wimbledon, algunas canchas de arcilla, algunas canchas de concreto, algunas de hule, todo tiene que tener un tipo de suela diferente. Y tiene todo tipo de calzado para piso de madera y otro tipo de calzado para otros pisos. Hay diferentes tipos de zapatos para correr, dependiendo de si usted está corriendo en una pista con algo de hule u otro material. Y así continúa.

Y ahora, usted va a su centro comercial y usted ve una tienda ahí, yo creo que la llaman Foot Locker. El vestidor del calzado. Sé que mis hijos van directamente ahí tan pronto como llegamos al centro comercial, fascinados con todas estas cosas. Tienen todos los zapatos para todas las ocasiones. Le dije que estuve en el vestidor de Jerry Terrell la otra noche y vi su vestidor. Y había ocho diferentes padres de zapatos de béisbol ahí. Y le comenté que tenía muchos de esos. Y él me contestó: “sí, cada equipo tiene uno para cada superficie diferente. Cada superficie requiere un calzado diferente.”

Y yo me puedo identificar con eso. Me acuerdo una vez en la Universidad, estábamos jugando fútbol americano. Y estábamos jugando en el Rose Bowl y había llovido durante un par de semanas previas al partido. Y el suelo estaba bastante mal. Y claro, cuando se juega mucho en el campo, hacia el final de la temporada, el césped primordialmente ya se acabó. Y después, llueve y se vuelve simplemente algo problemático. Y lo que hacen es que pasan un pequeño carro por encima y lo pintan de verde para que se vea como pasto, pero realmente no hay mucho pasto. Se veía bastante bien para nosotros, realmente no sabíamos cómo sería. Tenía dos pares de calzado en fútbol americano. Uno que tenía tacos largos para un terreno malo y el otro con los cortos. Y pensé que estaría bien con los cortos. Los largos eran algo pesados, y no me gustaba eso. Entonces, tomé los pequeños, los cortos. Y fueron los equivocados.

Tenía el calzado impropio. Y realmente no lo descubrí hasta que dieron la patada de inicio y yo estaba ahí atrás en la yarda 4 para recibir el balón y regresarlo. Y llegó el balón por el aire y conforme lo recibí, di unos dos pasos y terminé aterrizando en mi hemisferio sur, enfrente de todo el mundo. Y estaba ahí sentado con el balón gentilmente cuidado en mi regazo mientras que 21 personas se quedaron viéndome, ninguna de las cuales siquiera me tocó. Me caí totalmente solo y me senté ahí en la yarda número seis, mientras que todos comenzamos como un equipo desde la profundidad de nuestro propio territorio. Y me di cuenta, ¿sabes una cosa?, debería haberme puesto los otros zapatos. E inclusive trate de ir a la banca para que alguien que no estuviera jugando con tanta frecuencia como yo quisiera cambiar conmigo, pero nadie quiso cambiar. Y entonces, me resbalé y me resbalé por todo el campo.

Tenemos razones para las cosas que tenemos, los zapatos proveen cierta función. Y esto es especialmente verdad en la guerra. Si es importante en el deporte, se puede imaginar cuánto más importante sería si usted estuviera peleando por su vida. Y un soldado romano no se metía en una batalla con un calzado simple de piel con una suela lisa. Estaría resbalando y cayéndose por todos lados. Él podría estar tratando de subir por una roca para pelear contra un hombre. Y se resbalaría por las rocas. Y entonces, tenían que tener un calzado especial que era muy importante, porque en la batalla esto podría salvarle la vida posiblemente. También, tenía que tener un tipo especial de calzado que durara para las marchas largas porque cubrían cantidades tremendas de terreno. Usted recordará leyendo acerca del ejército romano, recordará acerca de las marchas largas de César. Y muchas guerras han sido perdidas porque los soldados no tuvieron el calzado adecuado. Inclusive usted lee acerca del tiempo de la guerra de la revolución norteamericana estadounidense, cuando usted ve a los soldados bajo el general Washington con su calzado siendo envuelto porque ya no podían tener calzado, estaban tan desgastados.

Ha habido otros puntos en la historia humana en donde las batallas han sido perdidas porque no podían proteger los pies de los soldados de congelarse, o lastimarse o se hirieran. También, en el tiempo de las guerras romanas, había una costumbre común. En la actualidad, tenemos campos de minas para atrapar a los ejércitos que se acercan. En esos días, sabiendo que un ejército venía detrás de cierto ejército, ellos colocaban en el suelo palos que estaban afilados a un punto de ser una navaja, y enfrentando a ese ejército, esperando perforar los pies de los soldados que estaban avanzando. Y entonces, para protegerse a sí mismos, los soldados romanos utilizaban una bota que tenía una suela pesada que no podía ser perforada, porque si sus pies eran perforados, ellos no podían caminar. Y eso podía debilitar al soldado entero. Y usted sabe quizás podría ser el mejor soldado que había, él podría tener la mayor fuerza y demás, pero si sus pies estaban lastimados, la planta de sus pies, él estaba acabado.

Es sorprendente. Usted puede lastimarse sus brazos, sus manos, sus codos, sus hombros y todavía puede seguirse moviendo y funcionar. Pero si usted se lastima sus pies, realmente está debilitado.

Entonces, ellos trataban de perforar sus pies. También, en la batalla usted podía ser el hombre más fuerte que vive, usted podría tener la mejor espada que hay, pero si usted no se podía poner de pie usted estaba en serios problemas. Entonces, era de tal importancia del calzado que esto es lo que usaban: usaban una especie semi bota, con una suela gruesa que tenía una especie de clavos así y estaba amarrado de esta manera a sus pies. Y después, tenían tiras que se amarraban en toda dirección de tal manera que estaba tremendamente apretada, adhiriéndose a su pie. En la parte de abajo, tenían una especie de clavos como pequeños pedazos de metal que salían de la parte de abajo, como en el fútbol americano o como un zapato para atletismo o un zapato de béisbol, para que pudieran pararse en la tierra. Esto les daba firmeza para que pudieran estar de pie en la batalla. Y esto es lo que Pablo ve. Él ve a este soldado romano de pie y sus pies están firmes. Y él puede permanecer de pie firme y hacer movimientos rápidos y mantener sus pies en su lugar. No se resbala. Él no se cae. Ahora, él dice ‘el cristiano también necesita tener calzado. Usted puede salir ahí, usted sabe, usted puede tener ahí su cinto todo apretado, pero está comprometido; y puede tener su coraza en su pecho y puede estar viviendo una vida santa y justa como el Señor quiere, pero a menos de que pueda estar de pie, usted se va a caer. Y entonces, debe tener una base sólida.

Ahora, regresemos al versículo 15 y veamos los puntos específicos. “Y calzados los pies con el apresto del Evangelio de la paz.” Sus pies deben estar calzados con el apresto. Y la palabra apresto aquí no necesita confundirlo. Probablemente, se oye un poco rara por el modo en el que es traducida. Simplemente significa listo o equipado. Y lo que él está diciendo es que sus pies deben estar listos. Mantener el calzado puesto, eso es lo que él está diciendo. Deben estar equipados, deben estar preparados, ésta es la idea. De hecho, en Tito 3:1, el mismo término, apresto, preparación es traducido listos. Entonces, es la idea de estar listo, de estar preparado, de estar equipado. Nuestros pies deben estar equipados, deben estar calzados de manera apropiada para la batalla.

Ahora, la mayoría de la gente que lee esto, y muchos comentaristas que han escrito acerca de esto, suponen que tiene una referencia al ir a predicar el Evangelio de la paz. Hombre, tengo mis zapatos del Evangelio puestos y voy a salir a predicar el Evangelio de la paz. Y básicamente, sacan eso de Romanos 10:15 porque Romanos 10:15 cita a Isaías 52:7, “escrito está: cuán hermosos son los pies de los que predican el Evangelio de la paz. Y traen las buenas nuevas de cosas buenas.” Cuán hermosos son los pies de los que predican el Evangelio de la paz. Usted tiene la misma frase ahí, el Evangelio de la paz. Y entonces, en el mensaje de Pablo en Romanos 10:15, cuando él dice “¿cómo oirán sin un predicador?” y “¿cómo predicará alguien a menos de que sea enviado?” Y entonces, por lo tanto, “cuán hermosos son los pies de aquellos que salen y predican el Evangelio de la paz.”

Ahora, el Evangelio de la paz, escuche esto, es algo que debe ser predicado, no hay duda. Es algo que debe ser llevado y predicado. De eso está hablando Romanos 10. No es de lo que Efesios 6 está hablando. Efesios 6 no tienen nada que ver con predicar, no tiene nada que ver con salir a ningún lugar.

¿Cuál es la primera palabra en el versículo 14? ¿Cuál es? Estad pues firmes. Esa es la primera frase. Esto no es salir, es estar de pie de lo que está hablando el apóstol. Y el punto aquí no es evangelizar a los perdidos, el punto aquí no es predicar el Evangelio. El punto aquí es pelear contra el diablo. Esto no es evangelismo a un incrédulo, esto es conflicto para el cristiano. Él no está hablando de ir a ningún lugar a predicar. Él está hablando de estar en pie donde está y pelear contra el diablo. La idea es mejor expresada en las palabras de Primera de Corintios 16:13: “estad firmes en la fe.” Estad firmes en la fe, versículo 11, para que podáis estar firmes. Ese es el punto, versículo 13, para que podáis resistir y habiendo todo, estad firmes. Todo tiene que ver con estar firme, estar de pie, no ir, salir, moverse.

Entonces, esa no es la interpretación apropiada. Claro que el Evangelio de la paz puede ser predicado. Debe ser predicado y son hermosos los pies de aquellos que salen y lo predican, pero este no es el punto aquí. Esto no es evangelismo. Este es el creyente en conflicto con Satanás. Y él está diciendo: “debido a que nuestros pies tienen puestos o están calzados con las buenas nuevas de la paz, estamos de pie, no nos deslizamos, no lo resbalamos, no nos caemos cuando estamos bajo ataque.

Ahora, veamos la frase el Evangelio de La Paz. Bueno, ¿qué es eso? ¿Qué es? Bueno, el Evangelio significa ¿qué? Buenas noticias. Y paz significa ¿qué? Paz. Son las buenas noticias de paz. ¿Y cuáles son las buenas noticias de paz? Romanos, capítulo 5. Pasé ahí porque es un pasaje muy importante. Romanos, capítulo 5, estas son las buenas noticias de la paz. Quiero que observe el versículo 6.

Romanos 5:6. Ahora, aquí está el retrato básico del hombre. “Porque cuando éramos débiles,” muy bien, el hombre es débil. Él es débil. Versículo 7: “porque apenas uno moriría por un hombre justo,” lo cual significa que, por un hombre injusto, nadie jamás moriría. Entonces, la implicación está en el versículo 6: somos débiles, en el versículo 7: somos injustos. En el versículo 8: “porque siendo aún pecadores Cristo murió por nosotros.” Entonces, somos pecadores. Versículo 9: “mucho más entonces siendo justificado por Su sangre, seremos salvos de la ira.” Eso indica que éramos no justificados, no salvos y los objetos de la ira de Dios. Ahora, ahí hay una definición del hombre. Versículo 6, débil, versículo 7, injusto; versículo 8, pecaminoso; versículo 9 no justificado, no salvó y un objeto de ira.  

Resumiéndolo todo, ese tipo de hombre, versículo 10, “si cuando éramos enemigos”; ése es el resumen. Usted toma a un hombre que es débil, no justo, pecaminoso, no salvo y ¿qué es lo que usted tiene? Un enemigo de Dios quien es el objeto del juicio de Dios. Dios y el hombre, escuche esto, están en dos lados diferentes. Nunca permita que alguien lo convenza de que Dios es el Padre de todo el mundo, que Dios ama y tolera a todo el mundo y que todo el mundo está en la familia de Dios. Leímos al principio de nuestro servicio a Nahúm, capítulo 1 que dice: “Dios no va a absolver al impío. Dios es un Dios de venganza y un Dios de justicia; y si un hombre y una mujer son enemigos de Dios, van a sentir el juicio de Dios.”

Pero, ¿qué hizo Dios para cambiar esto? Versículo 6, nuevamente: “cuando éramos débiles, a su debido tiempo, Cristo murió.” Versículo 7, “éramos injustos y apenas moriría alguien por un hombre injusto. Quizás por un hombre bueno alguien se atrevería a morir. Mas Dios muestra Su amor para con nosotros en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Dios dice “son enemigos, pero voy a tratar de remediar esto en la muerte de Cristo.” Y entonces, somos justificados, versículo 9, por Su sangre somos salvos de la ira mediante Él. Cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de Su Hijo. ¿Lo ve?

Ahora, entonces escúcheme ¿qué es el Evangelio? El Evangelio es que el hombre estaba en guerra con Dios, pero Cristo hizo la paz, ¿verdad? Cristo hizo la paz. Ése es el Evangelio de la paz.

Ahora, regrese al versículo 1 del capítulo 5 de Romanos: “por tanto, habiendo sido justificados por la fe debido a lo que Cristo ha hecho, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” Ése es el Evangelio. El Evangelio es que el hombre y Dios estaban en guerra; y Dios estaba en el lado contrario en contra del hombre como Jesús dijo: “si no estás conmigo, estás contra Mí.”

En el libro de Apocalipsis el Señor dice: “vendré contra ti y pelearé contra ti con la espada de Mi boca.” Entonces, el hombre es un enemigo de Dios. Sin embargo, Cristo viene y hace de la paz una realidad. Esas son las buenas noticias. Las buenas noticias son que usted está en paz con Dios. Dios y usted ya no están en lados opuestos. Ustedes están en el mismo lado, ¿verdad? Dios está de mi lado. Ése es el Evangelio de la paz. Hemos sido reconciliados.

Segunda de Corintios 5:19 dice que Él nos ha reconciliado. Colosenses, pasaje tremendo, capítulo 1, versículo 20: “y por medio de Él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de Su cruz. Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado.” ¿Se da cuenta? El Evangelio es que somos uno con Dios, Él está de nuestro lado.

Ahora, ¿sabe lo que eso significa? Eso significa que un cristiano que está firme dice: “mira Satanás, vienes en contra de mí con todo lo que quieras, yo tengo calzado, zapatos que me anclan al suelo inamovible porque Dios está de mi lado. ¿Se da cuenta? Eso es lo que nos ayuda a estar firmes. Si yo tuviera que estar firme ahí y pelear contra los ejércitos del infierno por mí mismo, en mi propia fortaleza, perdería. Ilustración, pero en el huerto, Juan 18. Él está ahí con los discípulos mientras que los soldados vienen a capturar a Cristo. Y probablemente hay 500 de ellos que vienen marchando desde la fortaleza antonia y tienen antorchas para iluminar la noche para poder encontrar a Jesús. Y ellos suponen que Él está escondiéndose en una cueva en algún lugar. Y entran marchando a ete huerto. Y tienen armas y palos para golpearle, para que se someta y están listos para pelear contra Sus discípulos.

Y Jesús da un paso hacia adelante y se encuentra con ellos y les pregunta: “¿a quién buscáis?” y ellos responden: “a Jesús de Nazaret.” Y ellos se caen de espaldas como dominós que están ahí acostados en el polvo, los 500 por lo menos, los que hubieran estado ahí, cayeron como dominós. Ellos están ahí y se levantan y Él pregunta: “¿a quién buscan?” Y ellos nuevamente dicen que es a Jesús de Nazaret. Ellos habían caído al suelo.

Pedro está pensando, sin duda alguna, “hombre, ¡que poder!, si tan sólo Su nombre y todo el ejército romano colapsa.” Y a él se le ocurre una idea. Si es así de poderoso, no hay sentido alguno en el que seamos capturados, ¿verdad? Entonces, la Biblia dice que él tomó su espada y le corta la oreja al siervo del sumo sacerdote. Él no está tratando de quitarle la oreja a Malco. Estoy convencido que él iba por su cabeza y Malco se agachó. Sé eso. Eso es todo, Malco tuvo una buena reacción. No habría servido de nada cortarle una oreja.

Pero esa no fue la historia entera. La historia es que él va a pelear contra todo el ejército romano. Usted pregunta de dónde obtiene él este tipo de fortaleza. Quién le dio esa por confianza. Él acababa de ver al ejército entero cayendo en el suelo simplemente al oír el nombre de Jesús. Y él está pensando “hombre, si yo me voy a meter en problemas, sólo voy a decir “atácalos Jesús” y ellos se caerán. En él hay un sentido de invencibilidad, como puede ver. Él tiene un sentido de que nada jamás lo puede derrotar por que él ha visto el poder ya desplegado. Y él toma la espada y comienza a defender al Señor. Él sabía quién estaba de su lado. Él sabía quién estaba de su lado y de ahí es de donde vino el recurso.  

Pienso en la multitud de Madián. Y la multitud de Madián viene a atacar a los hijos de Israel y Dios se mueve en los corazones de Israel para pelear contra los madianitas. Y entonces, el pueblo de Israel decide hablarle al ejército y sacar a 32,000 soldados. Las tropas, usted sabe, van a ir y pelear contra los madianitas. Y el Señor dice: “mira, no necesito 32,000 soldados para hacer esto. Desháganse de todo el mundo que no está tomándose esto en serio.”

Y entonces, él va y le dice a Gedeón que use un pequeño sistema. Y finalmente, Gedeón lo hace y terminan con 300 hombres. Y el Señor dice: “muy bien, ustedes 300 van a derrotar al ejército de Madián. Todo el mundo saque un contenedor y una trompeta y una vela. Sí, he estado ahí y he pensado que eso es un poco raro. Súbanse a una montaña y vayan en contra del ejército madianita desde el valle. Y cuando Yo les diga qué hacer, y cuando Yo les diga que toquen la trompeta, rompan el contenedor y van a tener la vela. Y vamos a ganar la batalla. ¿Y sabe lo que pasó? Lo hicieron. Y el ejército de Madián se levantó y se mataron los unos a los otros.

Escuche, Gedeón sabía quién estaba de su lado. Como puede ver, él sabía quién estaba de su lado. Pedro y Juan entraron al sanedrín y dijeron “no nos importa lo que digan, vamos a servir a Dios.” Y no tenían temor. Ellos sabían quién estaba de su lado. El apóstol Pablo hizo lo mismo. Predicó valientemente a Jesucristo porque él conocía sus recursos. Él estaba en paz con Dios. Dios estaba de su lado, ¿se da cuenta? Y en eso estamos de pie firmes. Y le puedo decir a Satanás: “adelante, lo que quieras.” Yo puedo decir: “lo que tú tengas que arrojarme, no tengo temor en absoluto porque Dios está de mi lado.”

¿Sabe una cosa? Sabiendo lo que sé, si no fuera cristiano y no tuviera a Dios de mi lado, no tendría miedo todo el tiempo, estaría aterrado. Escuche, usted puede estar irme, con confianza absoluta. Hace unos ocho años atrás cuando enseñé por primera vez el libro de Efesios, le conté una anécdota. Se la voy a repetir. Cuando estuve en la secundaria, en séptimo año, tenía un pequeño amigo llamado Roger.

Roger era un niño bajo de estatura. Ambos estábamos en séptimo año. Y Roger en cierta manera se veía como alguien de cuarto año. Realmente, no se había desarrollado mucho. Él era algo así como llenito, se veía algo así como el hombre de Pillsbury, ¿me entiende? Él era algo así como gordito y bonito y se veía como un niño tierno. Y Roger era mi amigo porque yo era el hijo del pastor y él estaba en la Iglesia también. Y éramos amigos de la escuela dominical. Y entonces, usted sabe, caminábamos por esta secundaria que era bastante difícil en su ambiente. Digo, ésta era una secundaria bastante difícil. Teníamos peleas de cuchillos todo el tiempo. Y en el baño de los niños, cuando usted entraba, ellos tenían una caja de fusibles. Y los muchachos abrían la caja de fusibles y dejaban cigarrillos de marihuana prendidos y todo el mundo entraba y fumaba un poco. Y esto era en el año 1950. No sé, en algún punto de los años 1950. Pensamos en las drogas como algo muy moderno. No, no. Pasaba todo el tiempo en ese entonces.

Los jóvenes estaban drogados todo el tiempo. Teníamos un estacionamiento para los jóvenes que llegaban a la escuela en su automóvil. Usted sabe, porque ya eran tan grandes. Herbie tenía 18 años de edad y tenía su propio auto. Y él estaba nuestro grupo. Realmente, era una escuela muy difícil y había peleas constantemente, todo el tiempo.

Llegó al punto en el que por alguna razón les gustaba molestar a Roger. Simplemente por el modo en el que se veía. El modo en el que se veía invitaba a ese tipo de molestia. Y entonces, íbamos caminando y siempre estaban gritándole a Roger y lo molestaban. Me acuerdo que esto sucedía continuamente. Estos jóvenes siempre estaban en problemas por usar sus pantalones demasiado bajos en esos días. Usted me entiende. Y el Señor que era el vicedirector siempre los sorprendía y les levantaba los pantalones. Él les ponía un cinturón grande en su cintura. Los hacía usar tirantes para avergonzarlos, usted sabe. Usted me entiende. Y esto simplemente los molestaba aún más. Y entonces, siempre estaban enojados.

Y entonces un día, esto era muy común, íbamos caminando y se acercaron y nos pegaron en la espalda e hicieron que se nos cayeran todos nuestros libros porque íbamos cargando nuestros libros debajo del brazo y ellos nos patearon. Eran unos seis jóvenes que nos hicieron eso. Y simplemente nos patearon conforme iban caminando por el pasillo y siguieron pateándonos hasta que cayeron nuestros libros ahí en los arbustos. Y ninguno de los dos podíamos defendernos contra esto. Entonces, en cierta manera, levantamos, como usted sabe, nuestros libros y tratamos de encontrar nuestros papeles.

Un día estaba en el taller de carpintería y estaba lijando algo y estaba este joven que era el líder que se llamaba Johnny. Y él tomó un pedazo de madera grande y lo aventó y me partió la cabeza. Me tuvieron que dar puntos y demás. Entonces, esto era algo serio. No sé lo que hicimos, pero simplemente no molestaban. Y esto sucedía todo el tiempo. Y este joven llamado Johnny era el líder.

Bueno, un día estábamos en los vestuarios y nos estábamos vistiendo para irnos después de la clase de educación física. Y llegó la pandilla. Y los chicos malos se cubrían la cabeza, se ponían un gorro, los llamábamos los jóvenes duros. Y vinieron y pensaron que sería muy chistoso, muy simpático y entraron y nos empujaron y nos caímos de la banca, nos pegamos con los vestidores en la parte de atrás de nuestras cabezas, como si fuera una especie de comedia, usted sabe, simplemente ¡bam!, hacia atrás. Alfonso y Gastón, usted sabe. Y ahí estábamos acostados sobre el suelo y Roger dice: “eso es suficiente”. Bueno, como usted sabe, usted sólo puede tolerar hasta cierto punto, ¿verdad?

Bueno, entonces le pregunté qué iba a hacer. “Bueno,” él dijo, “le voy a decir a mi hermano.” Y yo le dije: “bien”. Y el nombre de su hermano era Steve. Nunca lo olvidaré, la familia Williams. Steve jugaba en el fútbol americano para la Universidad Estatal del Long Beach. Era el linebacker del medio, él medía 1 m 90 y tenía una cintura de 30 pulgadas. Nunca olvidaré a Steve porque recuerdo la primera vez que lo oí dar su testimonio. Él estaba manejando un camión de pan y chocó contra un muro de concreto a unos 50 km/h y salió caminando. Ése es el tipo de hombre que era. Era un hombre tremendamente fuerte físicamente hablando.

Pero bueno, Roger dijo que le diría a su hermano. Y yo le dije: “muy bien, Roger”. Y entonces, regresó al día siguiente y dijo que Steve vendría a la escuela mañana y haría algo. Entonces, estos jóvenes tenían un área junto al gimnasio en donde habían acabado el pasto, realmente llegaban todas las mañanas y fumaban y metían la marihuana y demás. Y ellos estaban ahí, gastando el pasto y simplemente, platicaban. Eran unos seis o algo así. Y siempre estaban en ese lugar.

Entonces, este día, Steve estaba ahí, sólo que se quedó detrás de un edificio para que no pudieran verlo. Y estábamos a unos 15 minutos de comenzar las clases ese día; y Roger y yo simplemente estábamos ahí platicando esperando ver lo que sucedería. Y entonces, Roger gritó y dijo: “oye,” le dice a Johnny, “ven aquí.” Y entonces, ellos se estaban riendo. Y ellos realmente pensaron que lo aplastarían. Y este Johnny viene - y tenía hasta antecedentes penales. Más adelante, de hecho, esto es algo triste, más adelante terminó siendo asesinado en algún tipo de robo o algo así.

Pero bueno, él llegó aquí aparentando ser alguien muy fuerte y se estaba riendo y burlando de Roger. En ese punto, Steve salió de atrás del edificio y se acerca a Roger y le dice: “¿cuál?” Y Roger le dice “ese”. Y en este punto, Steve se acercó a este joven, nunca lo olvidaré, esto es exactamente lo que pasó. Simplemente, levantó el joven de la playera, lo levantó. De un puñetazo, le tiró cuatro dientes. Simplemente, aplastó su nariz, sus dos dientes de adelante y no sé los demás. Y después, lo levantó y claro, el joven estaba inconsciente. Lo levantó, y había una reja enfrente de la pared del gimnasio. Y lo aventó por arriba de la reja en contra de la pared. Y terminó atrás del arbusto. Y después, le dijo al resto de sus amigos: “no vuelvan jamás a meterse con Roger.” Y se fue. ¿Quiere saber lo que pasó en nuestra secundaria? Roger dominada. No había duda. Roger estaba a cargo de la secundaria de Downey Norte. ¿Sabe por qué? Porque Roger tenía recursos.

¿Sabe una cosa? Es tremendo saber que Jesucristo dijo: “no me avergüenzo de llamarles hermanos Míos.” No me avergüenzo de llamarles Mis hermanos. Es algo grandioso saber que Él está de nuestro lado, ¿amén? Y cuando Satanás viene a atacar y nuestros pies están firmemente plantados en el piso sólido del Evangelio de la paz, que dice: “las buenas noticias es que no soy un enemigo. No estoy del otro lado. Dios está de mi lado, debido a Jesucristo.” Y entonces, sin importar lo que Satanás traiga, puedo, como dice el versículo 10, fortalecerme en el Señor y en el poder de Su fuerza. Y esa es la confianza de que sus pies tengan puestos el apresto del Evangelio de la paz.

Escuche, la victoria está disponible en su vida como cristiano. Simplemente responda a estas tres preguntas conforme cierro. Número uno: ¿realmente quiero ganar? ¿Realmente quiero ganar? ¿Tengo puesto el cinto del compromiso? Pregunta número dos: “¿busco vivir una vida santa? ¿Tengo puesta la coraza en el pecho de la justicia? Y número tres, ¿soy valiente en la batalla porque mis pies están firmemente plantados en la confianza en Dios? Si usted anda por todos lados dudando del Señor y Su fortaleza, usted perderá. Pero si usted puede responder a estas tres preguntas “si,” usted es un ganador y Dios va a hacer cosas emocionantes y revolucionarias con su vida para Su propia gloria. Oremos.

Padre, Te damos gracias en esta mañana por la confianza que Tu Palabra nos da. Gracias porque Jesucristo murió por nosotros, de tal manera que ya no somos enemigos sino amigos, de tal manera que ya no estamos lejos sino hemos sido traídos a la familia; de tal manera que ya no estamos aislados, sino que fuimos hechos participantes de la naturaleza divina.

Oh, Dios, gracias por Jesucristo quien más pagó nuestro castigo, quien llevó nuestro juicio, quien recibió Tu venganza y Tu justicia, para que podamos conocer Tu gracia admirable. Oh Señor, gracias por darnos los recursos, gracias por implantar dentro de nosotros el poder mismo que causó la caída de Satanás. Gracias por darnos en ese poder del Espíritu de Dios la fortaleza para resistir al diablo, para nunca darle un lugar ni de ser ignorantes de sus estrategias y siempre huir de sus tentaciones porque nuestros pensamientos son llevados a la cautividad de Jesucristo. Oh Dios, haznos obedientes a Tu Palabra. Y Te agradeceremos por el privilegio en el nombre de Cristo. Amén.

 

 

 

 

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