Sermones

¿Qué haré con Jesús? 1ª Parte

Por John MacArthur
Código de producto: 2393
Scripture: Mateo 27:11-18
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Abramos nuestras Biblias en Mateo capítulo 27 para nuestro estudio de la Palabra de Dios en esta mañana. Mateo, capítulo 27. Vamos a comenzar un estudio de los versículos 11 al 26. Y en este pasaje, la pregunta más importante, la más decisiva, la más seria que jamás podría ser presentada por una persona es hecha. Aparece en el versículo 22.

Mateo 27:22 dice: “Pilato les dijo: ‘¿qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo?’” Ésa es la pregunta clave.

Pilato se halló a sí mismo en un dilema casi insoportable al no saber qué hacer con Jesucristo. Pero Pilato no está solo. Todo ser humano sobre la faz de la Tierra enfrenta esa misma pregunta, ¿qué haré con Jesús, el que es llamado el Cristo? Esa es una pregunta que enfrenta toda mujer y todo hombre vivo. Y la respuesta que usted dará determinará no sólo su tiempo, sino su destino eterno.

Entonces, Pilato expresa una pregunta que es una pregunta que enfrenta toda persona. De manera triste y trágica, Pilato tomó una decisión equivocada en respuesta a esa pregunta. Él hizo la pregunta correcta, ¿qué haré con Jesucristo? En lugar de ir a la fuente correcta, él fue a la fuente incorrecta y obtuvo la respuesta incorrecta y terminó en tragedia eterna. Es mi oración que usted responda a esa pregunta de una mejor manera de la que él lo hizo.

Y para poder entender la escena, regresemos a los versículos 1 y 2 de Mateo 27, porque aquí es donde encontramos la transición del juicio judío de Cristo al juicio romano. Ahora recuerde, Cristo está siendo juzgado porque los líderes judíos lo querían muerto. El juicio judío de tres fases ya se acabó. Él ya ha estado de pie ante Anás, ya ha estado ante Caifás y el Sanedrín; y de nuevo, en la mañana, ante ellos para ratificar lo que ellos de manera ilegal hicieron durante la noche y eso es haber condenado a Jesús a muerte por blasfemia porque dijo que era el Hijo de Dios, lo cual, era verdad. Ellos querían deshacerse de Él. Y para hacer eso, ellos tenían que lograr que los romanos se involucraran. Porque durante mucho tiempo bajo la ocupación romana, los judíos no habían tenido el derecho de ejecutar a nadie. Habían tenido que depender de los romanos para hacer eso. El derecho a lo que se llamaba el ius gladii, el derecho a la espada que pertenecía solo a Roma. Y entonces, ellos querían que Jesús fuera ejecutado pero necesitaban que los romanos lo hicieran.

Y entonces, en los versículos 1 y 2 vemos la última fase del juicio judío; y después, lo llevan a Pilato para abrir las tres fases del juicio romano. Veamos esos dos versículos juntos: “Venida la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo entraron en consejo contra Jesús, para entregarle a muerte.” Muy temprano por la mañana. Probablemente, poco antes de las cinco de la mañana, antes inclusive de que saliera el sol. El amanecer apenas había comenzado a dar su luz precediendo al sol y se reunieron rápidamente en una junta muy breve que probablemente no duró más de 10 minutos. Y la idea era tratar de legalizar la decisión ilegal que habían tomado a la mitad de la noche entre la 1 y las 3 de la mañana. Ellos habían tenido Jesús prisionero durante dos horas y ahora, van a tratar de ratificar de una manera apropiada, a la luz del día y en el lugar correcto, en el lugar de los juicios, lo que hicieron ilegalmente durante la noche.

Y entonces, se reunieron muy temprano en la mañana. Cuando la mañana acababa de comenzar… Para finalizar la decisión en relación a Cristo. Y después, en el versículo 2, después de eso, le llevaron atado, y le entregaron a Poncio Pilato, el gobernador. Ellos querían que los romanos lo ejecutaran. Ellos querían que la ejecución fuera legal.

Y algunas personas han dicho ‘bueno, ¿por qué no le hicieron a Jesús lo que le hicieron más tarde a Esteban, simplemente sacarlo de la ciudad, aventarlo y apedrearlo? ¿Acaso ellos no tenían el derecho de hacer eso? No. En su acción en contra de Esteban, ellos estaban actuando ilegalmente. Esa fue una acción en masa. Fue un linchamiento. No iban a actuar como una multitud que linchaba a alguien debido a que trataban de mantener una forma de legalidad y estaban tratando de parecer como si esto fuera legal. Y no iban a actuar como una multitud fuera de control. Ellos querían hacerlo tan rápido como fuera posible para que las multitudes que ya estaban levantándose en la mañana no se involucraran, porque ellos sabían que Jesús era popular. No, ellos querían mantener una fachada de legalismo. Ellos querían que fuera hecho de manera correcta y entonces fueron con Pilato, llevaron a Jesús para que Pilato se ajustara a ellos, se adaptara a ellos y lo ejecutara.

Entonces, era muy temprano. La cuarta vigilia de la noche, alrededor de las 5 de la mañana cuando llegaron a la sala de juicios de Pilato, la cual es muy probable que estuviera ubicada en la fortaleza Antonia que estaba al norte del templo. Y lo entregaron a Poncio Pilato.

Eso nos lleva al juicio romano. Ahora, si usted pasa al versículo 11, encontrará que ahí retomamos la escena. Los versículos 3 al 10, recuerde, son una desviación para describir el suicidio trágico de Judas, el cual se está llevando a cabo al mismo tiempo. Entonces, somos llevados en el versículo 3 a Judas. Y regresamos en el versículo 11 a la escena ante Pilato. El versículo 11 dice: “Jesús, pues, estaba en pie delante del gobernador.” Y eso prepara el escenario para nosotros.

Ahora, vamos a ver un juicio romano de tres fases. Primero, ante Pilato. Después ante Herodes y después de regreso a Pilato. Y esos serán seis elementos diferentes del juicio de Jesucristo. Y lo que resuena en medio de todo eso es que Jesucristo es inocente. Con todas las cosas que se han llevado a cabo a lo largo de la noche anterior con los líderes judíos, ellos no pudieron acusarlo de manera legítima. Es como si el Espíritu de Dios estuviera probando sin lugar a dudas que Jesús de hecho es el Cordero sin mancha de Dios que no tiene pecado, quien está listo, quien es el indicado para morir por los pecados de aquellos que creen en Él. Mateo, quien siempre quiere presentar la perfección de Cristo, siempre quiere elevar la majestad de Cristo, siempre quiere mostrar Su pureza, lo hace inclusive en esta escena. Todas las cortes de los hombres, todos los esfuerzos de los hombres y demonios combinados juntos no pueden acusar de manera legítima en ningún área a Cristo y el registro es evidente, que Él fue matado debido a que lo odiaban y lo rechazaban. Fue la maldad de sus propios corazones y no algo que Cristo hubiera hecho.

Y entonces, Mateo, al llevarnos al juicio romano, va a cumplir lo mismo que hizo a lo largo del juicio judío y eso es la exaltación de Jesucristo. Y el registro en las Escrituras es evidente para que todos los hombres y mujeres de todas las épocas lean que Jesucristo fue crucificado por el odio de los hombres siendo Él una persona absolutamente perfecta y justa, sin pecado, majestuosa, el Hijo de Dios, de hecho, fue Aquel en contra de quien no pudieron traer ninguna acusación ni Caifás, ni Anás, ni el Sanedrín, ni los testigos falsos, ni Judas, ni Herodes, ni Pilato. Todas las cortes de los hombres no pudieron acusar de manera legítima al Hijo perfecto de Dios.

Ahora, al avanzar a través de los versículos 11 al 26, veremos algunos elementos que son importantes para nosotros. Y estos elementos simplemente se abren en el pasaje. Pero cada uno de ellos demuestra la inocencia de Cristo. Cada uno de ellos demuestra Su justicia perfecta. Comencemos en el versículo 11 con la acusación de los judíos. La acusación misma, o mejor dicho, la falta de una acusación legítima habla volúmenes acerca de la perfección de Cristo.

En el versículo 11: “Jesús, pues, estaba en pie delante del gobernador; y éste le preguntó, diciendo: ¿Eres Tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú lo dices.” Ahora, esa es una antesala al hecho de que él estaba haciendo una pregunta en relación a la acusación que habían hecho los judíos. Mateo no nos da esa acusación. Y para entenderla, tenemos que ir al Evangelio de Juan y entenderemos el versículo 11 mejor. Entonces, veamos el capítulo 18 de Juan. Pilato, en Mateo 27:11, simplemente le hace una pregunta a Él acerca de si es el rey de los judíos. Y nosotros nos hacemos la pregunta de por qué le preguntó eso. La respuesta es porque esa fue la acusación que veremos en Juan 18.

Ahora, en Juan 18, retomaremos la historia en el versículo 28. Y vamos a tener que armonizar los Evangelios para poder entender de manera plena esta escena tremenda. Jesús ahora, en el amanecer mismo alrededor de las cinco de la mañana, es llevado a la sala de juicios de Pilato. Dice en el versículo 28: “Llevaron a Jesús de casa de Caifás” -esto es de la casa de Caifás y después al pretorio, el juicio, el cual sin duda alguna se llevó a cabo en la sala apropiada de juicio precedida por Caifás y ahora que era la tercera fase ahí en el lugar correcto, muy temprano en la mañana. Y ahora, Él es llevado a la sala de juicio, es muy probable que fuera en la fortaleza Antonia, todavía es muy temprano. “Y ellos” – esto es los judíos - “no entraron en el juicio, esto es para no contaminarse y así poder comer la Pascua.”

No iban a entrar a la sala de juicios de Pilato porque no querían contaminarse y tenían esta tradición de que cualquier contacto con un gentil los contaminaba. Entrar a un hogar de un gentil los contaminaba. Tenían todo título de supersticiones absurdas registradas en el talmud, tales como el hecho de que cuando una mujer gentil aborta un bebé, ella avienta al bebé por el caño, por el drenaje y de esta manera, toda la casa es contaminada por un cuerpo muerto y si usted entraba a una casa gentil, usted se contaminaba. Y ellos creían que los gentiles eran inmundos.

Y entonces, para mantener el lugar de limpieza conforme se acercaba la Pascua, querían asegurarse de evitar un contacto de ese tipo. Es de hecho, hipocresía de todas las hipocresías preocuparse con alguna tradición tonta como esa mientras que están ocupados en ejecutar al Hijo de Dios mismo. Pero eso muestra la horrible manera de pensar en sus mentes. Ellos mantienen un compromiso minucioso con su religión mientras que se apuran por matar a Aquel que era la fuente de la misma.

Entonces, no entraron. Eso significaba que Pilato tenía que salir. Y así fue. Y en el versículo 29 dice: “Y entonces salió Pilato a ellos.” Ahí afuera, al patio. Ellos están abajo de él en la calle y él estaba en un patio. Y les preguntó ‘¿qué acusación traéis contra este hombre?’ Denme una acusación. Ustedes lo trajeron aquí para un juicio, ustedes desean que yo emita un veredicto. La Corte está abierta, ¿Cuál es la acusación? ¿Por qué lo estamos juzgando? Y aquí francamente es el primer elemento legal que sucede en el juicio de Cristo.

Pilato es un gobernador romano. Él ha sido colocado en Judea y en Palestina para tener una presencia romana. Había otros gobernantes ahí. Estaban los Herodes. Estaba Herodes Antipas, que gobernaba en Galilea y Berea al norte. Estaba Herodes elipe I, quien estaba al noreste de esa área no muy poblada y estaba alquilado, Herodes Arquelao, que gobernaba en Judea y Samaria e Idumea. Eran los tres hijos de Herodes el grande, quien fue una vez el rey edomita de toda Palestina. Habían matado a algunos de sus hijos, los restantes habían heredado parte de su reino.

En cierta manera, eran reyes pequeños. Mucha pompa y circunstancia y no mucho poder. Ellos tenían algo de poder. Ellos tenían algo de gobierno. Habían acumulado algunas fortunas. Pero básicamente, los procesos judiciales y militares pudieron haber estado en las manos del gobernador romano, quien había sido colocado ahí para mantener la paz romana, la pax romana. Entonces, Pilato es realmente la persona judicial. Y debido a que únicamente los romanos tenían el derecho de ejecución, y sólo ellos, tenían que acercarse a Pilato, al menos desde su punto de vista, esa es la razón. Desde el punto de vista de las Escrituras, Jesús tenía que ser ejecutado por los romanos porque Él moriría una muerte romana, como señalaremos en un momento.

Ahora, Pilato había sido gobernador desde el año 26 y gobernaría por unos 10 años, hasta el 36 d. C. Entonces, traen a Jesús a Pilato y de una manera apropiada como juez, él sale y lleva a cabo una cita de corte afuera de la sala de juicios, porque ellos no iban a entrar. Él no va a meterse en problemas con ellos por eso. Jesús está adentro. Ellos se quedan afuera. Y él pregunta cuál es la acusación, la cual es una manera bastante apropiada de comenzar el juicio. Observen su respuesta: “Respondieron y le dijeron: Si Éste no fuera malhechor, no te lo habríamos entregado.”

¡Qué respuesta tan sorprendente! Ellos le dicen qué derecho tiene de cuestionar sus motivos, cuestionar su integridad. ‘No te lo hubiéramos traído si no fuera un criminal.’ Pilato hizo una pregunta judicial adecuada: ¿cuál es la acusación? Ellos no le dan una respuesta. Ellos simplemente condenan a Pilato porque hizo la pregunta. Ellos no estaban buscando un juez, ellos estaban buscando un ejecutor. Ellos no querían otro juicio. Ellos querían que Pilato simplemente estuviera de acuerdo con quitarle la vida.

Y de nuevo, quiero sugerirle que la ausencia aquí de acusación alguna es otra afirmación de la perfección de Jesucristo. Pilato no tenía información acerca de Jesucristo que pudiera llevarlo a saber cuál había sido su acusación. Pilato vio a Jesucristo como alguien que no era ninguna amenaza. Pilato no sabía de algún crimen que hubiera cometido. Cuando se les preguntó los judíos acerca de alguna acusación, los judíos no tendrán nada que presentar. No tenían ninguna acusación, ningún cargo. Entonces, Pilato les dicen el versículo 31: “Entonces les dijo Pilato: Tomadle vosotros, y juzgadle según vuestra ley. “ Háganlo ustedes. Él pudo aquí haberles dado el derecho de ejecutarlo. Si ustedes piensan que debe ser ejecutarlo, ejecútenlo, no quiero involucrarme en esto.

Ahora, él sabía quién era Jesús. No hay duda en mi mente de que la noche anterior, cuando los soldados romanos vinieron con los judíos al huerto para capturar a Jesús, los soldados romanos estuvieron ahí porque Pilato les había dado permiso para que estuvieran allí. Entonces, él sabía lo que estaba pasando. E inclusive tenía una opinión acerca de esto. Él inclusive tuvo una opinión acerca de por qué ellos querían matar a Jesucristo. Entonces, al menos en parte, él estaba al tanto. Entonces, él dice ¿cuál es su acusación? Y ellos dicen, de hecho, ‘nosotros no queremos que seas un juez, queremos que seas el ejecutor. ¿Crees que te traeríamos alguien que no fuera un criminal?’

Y Pilato dice que lo tomen ellos y lo juzguen ellos. Versículo 31: “Y los judíos le dijeron: A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie.” Ellos ciertamente lo hicieron cuando quisieron. Mataron a Esteban. Más adelante, trataron de matar a Pablo y los romanos tuvieron que rescatar a Pablo y llevarlo a Cesárea y colocarlo en una celda para protegerlo durante dos años. Entonces, si realmente querían haberlo matado, si hubieran tenido las suficientes ganas, lo hubieran podido matar. Pero estaban tratando de mantener una apariencia legal, para que cuando el pueblo comenzara a hacer preguntas, ellos hubieran podido decir que todo fue muy legal y lo hicieron los romanos y demás.

Y, claro, este fue el plan de Dios, lo cual también lo demandaba. Y eso es lo que el versículo 32 dice: “Para que se cumpliese la palabra que Jesús había dicho dando a entender de qué muerte iba a morir.” Y eso lo habló en Juan 12 cuando dijo “el Hijo del Hombre será levantado.” ¿Recuerda eso? “Esto habló dando entender qué muerte Él moriría.” Entonces, ellos estaban cumpliendo profecía, pero en sus mentes estaban pensando que estaban haciendo esto para mantener la legalidad y realmente, lo estaban haciendo para cumplir el plan de Dios.

Y después Pilato, regresó a la sala del juicio. “Y llamó a Jesús y le dijo,” y ahí es donde entra Mateo 27:11, “¿Eres tú el Rey de los judíos?” Ahora, ¿de dónde obtuvo esa acusación si ellos no respondieron nada? Bueno, en este punto usted tiene que ir a Lucas. Y Lucas dice, y esto es algo fascinante, pero Lucas dice, y usted no necesita buscarlo, simplemente lo mencionaré, en el 23:2 de Lucas, usted lo puede escribir en algún lugar, Lucas 23:2. Lucas dice que ellos entonces inventaron una acusación. Y esto es lo que dice: “Que Él está pervirtiendo nuestra nación prohibiendo pagar impuestos y diciendo ser rey, haciéndose a sí mismo rey.” Ahora, esa no es la razón por la que lo acusaron en el juicio judío.

Ellos en el juicio judío lo condenaron de blasfemia porque Él dijo que era el Hijo de Dios. Pero ellos sabían que una acusación por blasfemia en una corte romana no se iba a mantenerse en pie, porque los romanos no estaban interesados en ejecutar a personas por persuasiones religiosas. Eso no les serviría. Eso no iba a llevar a Pilato a involucrarse. Entonces, tienen que invitar una acusación en contra de Jesús que parezca ser traición en contra de Roma. La única manera en la que pueden hacer que Pilato se involucre es acusar a Jesús de algo que es una amenaza para la seguridad romana.

Y los romanos tenía muy poca tolerancia hacia los rebeldes y revolucionarios y los que buscaban levantarse en una insurrección como lo habían probado mediante la crucifixión de muchos, muchos judíos que habían tratado de rebelarse en contra de su gobierno, inclusive en Palestina. Y entonces, ellos inventan esta idea de que Jesús es una amenaza para la seguridad romana, que él pervierte nuestra nación, que él es un rebelde, que él está agitando a la nación en contra de Roma. En segundo lugar, Él prohíbe que paguen impuestos, esto es que Él no le da al César lo que es del César. Y Él está diciendo al pueblo que tampoco haga eso. Y en tercer lugar, que Él está diciendo ser Rey, que Él se está presentando como un rival de César mismo.

Ahora, esto es totalmente nuevo. Ellos simplemente inventan esto en el momento. Y claro, las acusaciones son totalmente falsas. Y Jesús no pervirtió la nación para rebelarse en contra de Roma. Él El nunca vio a una revolución social. Él nunca se reveló en contra de la opresión romana. Él nunca llamó al pueblo a hacer eso. Él nunca incitó a nadie a hacer eso. Él era muy, muy sumiso. Inclusive, Él enseñó que si un soldado romana va pasando y él te pide que cargues su carga una milla, cárgala dos millas. Él le enseñó al pueblo a responder a aquellos en autoridad sobre ellos de manera apropiada. Él también les enseñó que debían pagar impuestos. Cuando se le acercaron y le preguntaron si Él pagaba impuestos a través de Pedro el apóstol, Él dijo ‘sí, nosotros pagamos los impuestos, así no ofendemos a nadie’. Él inclusive dijo: “Dad al César lo que es del César y a Dios o lo que es de Dios.” Esto es pague sus impuestos al gobierno, pero guarde su adoración para el Señor.

Y sí, Él era un Rey, pero no un Rey que fuera una amenaza a César. Porque cuando ellos trataron de hacerlo un rey, Él desapareció de medio de ellos, no fuera que allí hubiera una rebelión y una revolución. Entonces, todas sus acusaciones eran mentiras y nuevamente, este es un testimonio maravilloso, maravillosos de la perfección de Jesucristo. Lo único que pueden inventar son mentiras de una naturaleza tan obvia que cualquier persona que lee la Biblia sabe que son mentiras. Todo lo que tiene que hacer es leer acerca de Jesús y va a saber que Él no hizo ninguna de esas cosas de las que le acusaban.

Y nuevamente, es más testimonio de Su perfección. Mas testimonio de Su pureza sin pecado, perfecta y lo hace que sea el Cordero apropiado de Dios que lleva el pecado del mundo. Y entonces Pilato lo vuelve a llamar y le pregunta ‘¿es verdad? ¿Eres Tú el Rey de los judíos?’ Y se acuerda de Su respuesta, ¿no es cierto? “Él dice, ‘bueno, soy un Rey, en primer lugar le dijo a Pilato: ‘¿es esta tu idea?, ¿me estás haciendo esta pregunta por ti mismo o simplemente estás llevando un mensaje? ¿Eres tú el mensajero?’ “Pilato le respondió: ¿Soy yo acaso judío?” Ese no es mi problema, “Tu nación, y los principales sacerdotes, Te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?” Dice él en Juan 18:35 “Yo no te acuso de esto, es Tu propio pueblo.”

“Respondió Jesús: Mi Reino no es de este mundo; si Mi Reino fuera de este mundo, Mis servidores pelearían para que Yo no fuera entregado a los judíos; pero Mi Reino no es de aquí.” Pero lo que Él le está diciendo Pilato es que ‘Mi Reino es un reino espiritual, Mi Reino es un reino interno.’

Y en el versículo 38, después de este breve diálogo, Juan 18 dice en el versículo 38 que Pilato salió y les dijo: “…salió otra vez a los judíos, y les dijo: Yo no hallo en Él ningún delito.” ¿Qué es esto? Ese es el veredicto. ¿Entendió eso? “Yo no hallo” es un término de corte. El jurado ha descubierto, el juez encuentra, la conclusión de la corte es que Él fue encontrado inocente. Ese es un término que se usa aún en la actualidad para mostrar que se ha seguido el procedimiento adecuado, el veredicto ha sido emitido. Y cuando él salió y dijo ‘yo no hallo en Él ningún delito’, él emitió el veredicto Jesús es inocente. Él no era culpable de ser un rebelde revolucionario que llamaba a las personas a no pagar sus impuestos y a desafiar el gobierno de Roma, no se trajo ninguna prueba de eso, en absoluto. Pilato no vio ninguna. Jesús le dijo ¿es esta tu acusación? ¿Roma está haciendo esta acusación en contra de Mí? Él dice ‘este es Tu propio pueblo’ y Pilato, al decir eso, sabía que no tenía ninguna acusación en contra de Él. ¿Cómo podía Roma acusarlo de un crimen que Roma ni siquiera estaba acusándolo? Entonces, él dice que es inocente, es inocente. 

Ahora, regrese a Mateo capítulo 27. “Jesús pues estaba en pie delante del gobernador,” en esta porción condensada, lo cual deja afuera lo que acabamos de decir, “y éste le preguntó, diciendo: ¿Eres Tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú lo dices.” Y entonces, Él explicó lo que quiso decir, como lo vemos en Juan. Después, Pilato vuelve a salir al pueblo y él les dice ‘no encuentro falla alguna en Él, no es culpable’.

¿Sabe usted lo que sucede? Versículo 12: “Y siendo acusado por los principales sacerdotes y por los ancianos,” toda la multitud comenzó a expresar sus acusaciones en contra de Jesús. Aquí esta Pilato afuera, ahí en el patio y la multitud entera estaba agitada. En Lucas 23:5, lo cual entra en este mismo momento, dice que con mayor intensidad decía “Él está agitando al pueblo enseñando por toda Judea comenzando desde Galilea hasta este lugar.” Y comenzaron a clamar en contra de Él de una manera más ardiente, más enojada. Comenzaron a presionar a Pilato. Realmente lo presionaron.

Y él no era rival alguno para el odio furioso en contra de Jesús que hay en los corazones de estos líderes que están poseídos por Satanás. La acusación son palabras vacías. Pilato lo sabe. Que el mundo entero lo sepa. El registro es claro, amigos queridos, usted puede tomar la Biblia y leer acerca de Jesucristo y no encontrar falla alguna en Él. Las cortes del mundo, sean una corte religiosa que se burló de Jesús en un juicio bajo Caifás o Anás y una corte pagana conducida por un cobarde llamado Pilato, ellos llegaron al mismo veredicto. Tuvieron que inventar mentiras para matar a Jesucristo. Pilato podía verlo todo. Digo, él no era tonto. Era obvio. Digo, ¿acaso por un momento iba a creer que los líderes judíos, que lo menospreciaban de manera absoluta, que menospreciaban a Roma, que odiaban a la opresión romana, odiaban la presencia romana, le traerían alguien para ser ejecutado porque Él era una amenaza para Roma?. Ridículo. Cualquier persona que hubiera sido una amenaza real para Roma, ellos lo habrían escondido y se hubieran unido a su revolución. Ellos no lo habrían exhibido. Pilato sabía que todo esto era una farsa.

Y él sabía lo que está registrado en el versículo 18 de Mateo 27, lo habían hecho para envidia. Lo odiaban porque Él podía hacer lo que ellos no podían. Él podía sanar a personas y Él podía enseñar sabiduría y podía quitar la enfermedad y podía resucitar a los muertos. Ellos no podían hacer eso. Él era popular y ellos no lo eran. Y lo odiaban por ello, era así de simple. Inclusive un pagano incrédulo podría ver que el verdadero problema era la envidia. Entonces, todo era ridículo. Jesús nunca fue una amenaza para Roma. Y si Él hubiera sido una amenaza real a Roma, los judíos no lo hubieran traído ahí para ser expuesto ante Roma y ser ejecutado por hacer eso. No, él sabía que todo era un tema de envidia.

Él inclusive debió haber sospechado eso cuando vinieron a pedirle soldados romanos la noche anterior para tomarlo cautivo. Él debió haber sabido cuáles eran los verdaderos problemas. No, que el registro sea claro, no hay falla en Jesús. Y Pilato lo sabía y lo declaró inocente. Pero cuando él lo volvió a sacar, él debió haber despedido a la multitud, debió haber metido a sus soldados, debió haberlos dividido y debió darle a Jesús la protección que Él necesitaba de ellos. Él debió haber hecho lo que la justicia dijo que él debió haber hecho.

Pero en lugar de eso, en cierta manera coloca a Jesús ahí enfrente de todos y deja que todo el mundo comience a gritar acusaciones en contra de Él. Y Jesús, dice en el versículo 12, no respondió nada. Y eso nos lleva al segundo punto. El primer punto aquí, el primer elemento en esta escena que muestra la perfección de Cristo es la acusación de los judíos, su vaciedad, es una mentira. La segunda es la actitud del Señor. Su actitud es una demostración de Su perfección absoluta. Literalmente, el versículo 12 dice: “y mientras que Él estaba siendo acusado…” Entonces, ellos simplemente comenzaron a gritar sus acusaciones en contra de Él de manera constante, y agresiva.

Y Él, nada respondió… Nada. Versículo 14, Pilato lo confronta y dice: “Pero Jesús no le respondió ni una palabra; de tal manera que el gobernador se maravillaba mucho.” Él no le respondió ninguna palabra. Él había dicho lo que necesitaba decir cuando fue juzgado. El juez ya había dado el veredicto. No había nada más que decir. Había terminado. ¿Qué más iba a decir? El veredicto se había sido inocente. Y Él no va a responder a la multitud y no va a responderle a Pilato porque no hay nada que decir. Los judíos ya lo han aplastado. No hay nada que decir. Y no hay nada de qué defenderse porque Él debe morir, ésa la voluntad del Padre y Él está comprometido con eso. Y entonces, Él no dijo nada cuando lo cursaron.

Versículo 13: “Pilato entonces le dijo: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra Ti?” ¿No puedes oír las acusaciones tremendas que están haciendo en Tu contra? “Pero Jesús no le respondió ni una palabra; de tal manera que el gobernador se maravillaba mucho.” No dijo ni siquiera una palabra. Él estaba totalmente sorprendido, digo, él había visto a muchos prisioneros y a muchas personas condenadas y aquí había una persona que estaba siendo acusado de cosas terribles, de crímenes serios, quien no dijo nada a su favor, absolutamente nada para defenderse. Digo, Pilato había visto un desfile constante de criminales que decía ser inocente y clamaba por misericordia y protestaba fuertemente en contra de aquellos que querían acusarlos de crímenes. Él había visto a toda la gente demandando que fuera declarada inocente, rogando su inocencia, defendiendo su inocencia y aquí está Jesús guardando un silencio absoluto y nunca diciendo una sola palabra.

¿Dónde está el revolucionario que causa problemas que es una amenaza en contra de Roma? ¿Dónde está el que está protestando en contra de los impuestos guiando a la nación a una insurrección? ¿Dónde está el rey que es un rival para César? Aquí está un hombre calmado, sereno, pacífico, quien literalmente se está ofreciendo a sí mismo sin razón alguna. Pilato sabe que es inocente. Y Jesús lo confirma al no responder nada, al no decir absolutamente nada. Él está determinado, como una oveja delante de Sus trasquiladores, dijo Isaías. Está callado. Entonces, Él no abrió Su boca. Él iría de manera dispuesta a la cruz.

Pero, ¿qué va hacer ahora Pilato? Él sabe que Jesús no merece morir y sin embargo, no quiere irritar a la multitud y crear otro incidente. Su vida está en juego. Su carrera está en juego. Él enfrenta problemas serios. Como puede ver, Pilato está en una posición muy peligrosa. Permítame decirle por qué.

Cuando él originalmente llegó al poder, él cometió algunos errores serios. Lo primero que hizo fue hacer un despliegue de poder cuando fue designado gobernador al entrar a Jerusalén con una escolta inmensa de soldados para mostrar su poder. Y entraron los soldados con estas banderas. Y en la parte de arriba de estas banderas, en bronce o algún tipo de metal, había un águila, y arriba del águila, había una imagen de César. Los gobernadores que estuvieron ahí antes de Pilato tuvieron la sensatez de quitar este tipo de cosas, porque los judíos creían que eran ídolos, que era una imagen. Los judíos habían dejado la idolatría desde la cautividad en Babilonia y no la toleraban. Y los otros gobernadores habían sido cuidadosos en esto, pero Pilato, queriendo mostrar su poder, entró con todo este grupo de soldados con esta imagen de César, lo cual creían los romanos que era un dios. Y entonces, aquí había un ídolo en la ciudad de Jerusalén en la ciudad santa. Lo judíos se rebelaron y protestaron y demandaron que él quitara esas banderas. Y en un juego de poder, él se rehusó a hacer eso.

Después de hacer lo que él quiso en su aparición esplendorosa en Jerusalén, él se volvió para regresar a más de 80 km hacia la costa en Cesárea en donde sus cuarteles generales estaban y lo siguieron durante cinco días gritando y revelándose y demandando algunas veces de manera paciente y otras de manera impaciente, que quitara esas imágenes. Él se rehusó a hacerlo. Y reunió a todos estos judíos que se estaban revelando. Los colocó en un anfiteatro, los rodeó con sus soldados y les dijo que si no dejaban de demandar esto, les cortaría la cabeza. Y en ese punto, ellos le enseñaron el cuello, movieron su cabeza a un lado y les dijeron a sus soldados que adelante, que les cortaran las cabezas. Y exhibieron sus amenazas.

No había manera en la que él podía hacerlo. No había manera en la que él pudiera reportarle a Roma que él había cometido una masacre de una multitud de judíos indefensos en un anfiteatro con sus cuellos descubiertos. Además, eso podría haberse llevado a una revolución nacional. Él no podría haber sobrevivido a esa situación, porque él había sido enviado para mantener la paz, no para comenzar una guerra. Y ellos exhibieron sus amenazas. Él quitó todas esas imágenes. Y eran uno en contra de él. Y ellos lo tenían donde ellos querían que él estuviera.

Poco después, él se dio cuenta de la necesidad de que hubiera una mejor provisión de agua en Jerusalén. Y entonces, él decidió construir un acueducto para llevar el agua a la ciudad de Jerusalén. Y para hacerlo, él tomó el dinero del tesoro del templo, dinero que había sido entregado dedicado a Dios. Esto irritó tanto a los judíos que fomentó otra manifestación, la cual tuvo que enfrentar al enviar a sus soldados a una inmensa multitud de personas con palos y con espadas; y en una señal dada, ellos golpearon y mataron a la gente con espadas para deshacer la manifestación.

Y el tercer incidente, y realmente el más devastador que le sucedió a Pilato fue cuando él estableció una residencia en la ciudad de Jerusalén e hizo unos escudos para sus soldados. Y en los escudos él había grabado “Tiberio, el emperador”. Y de nuevo, para los judíos este era un emblema de un dios falso y demandaron que los escudos fueran cambiados. Y él se rehusó a hacer eso.

Y entonces, ellos enviaron palabra a Tiberio. Ellos de hecho le reportaron a César que él estaba haciendo esto. Y César envió palabra a ellos pidiendo que cambiaran esos escudos inmediatamente. Entonces, lo vuelven a tener en el lugar donde ellos querían que estuviera. Él no puede darse el lujo de enviar otro mensaje a Tiberio. Él no puede darse el lujo de que haya otra revuelta, otra revolución. Él no puede permitir que haya otro tipo de revolución. Él realmente está en una situación difícil. Él tiene el suficiente sentido de justicia como romano y como juez, como un gobernador para hacer lo que está bien. Pero él es un cobarde, porque si él hace lo que está bien y libera a Cristo, él tendrá una revolución en sus manos. Y algo sucederá y él sabe que esto podría terminar en que perdiera su trabajo. Y no sería raro que Tiberio al quitar a un gobernador, lo ejecutara por su infidelidad.

Entonces, él oye a la multitud decir, como mencioné en Lucas 23, que Jesús comenzó en Galilea y Él ha llegado a este lugar mientras que están agitando al pueblo, como leí en Lucas 23:5. Y algo le viene a la mente… Galilea… Galilea. Y esa es una solución para él. Y en Lucas 23 encontramos que cuando Galilea viene a su mente, a él se le ocurre una gran idea. Y en Lucas 23:7 dice: “tan pronto como supo que Jesús pertenecía a la jurisdicción de Herodes, él le envió a Herodes, quien estaba en Jerusalén en ese momento.” Todavía son alrededor de las cinco de la mañana. Herodes está en Jerusalén.  

Pero Herodes era el gobernante, el tetrarca de Galilea. Entonces él dice ‘ya sé lo que hoy ha hacer, voy a entregarle todo esto a Herodes.’ Y estos reyes básicamente estaban bajo el yugo de Roma. Operaban como los romanos querían que operaran. Simplemente, se los voy a pasar a Herodes y de esta manera, me puedo deshacer de todo este tema y no tendré que encontrarme en esta trampa entre lo que sé que está bien y perder mi trabajo y mi reputación con Roma. Entonces, decide enviarlo a Herodes.

Y este es Herodes Antipas, uno de los tres hijos de Herodes el grande a quien se le dio un tercio del reino cuando Herodes el grande murió en el año 4 a. C. A Herodes Antipas se le entregó la región de Galilea y Perea, la cual está al este del río Jordán. Él sabía acerca de Jesús, esto es Herodes Antipas. Oh sí, porque Jesús tuvo un gran ministerio en Galilea. Jesús quitó la enfermedad de Galilea y entonces, Herodes Antipas sabía de Él. Y de manera sensata, Cristo, en todo Su ministerio galileo nunca había ido a la ciudad de Tiberio llamada así en honor al César en donde Herodes tenía sus cuarteles generales, esto es Herodes Antipas.

Él había evitado esto porque Herodes Antipas fue quien había decapitado a Juan el Bautista. Él era un hombre incestuoso. Él era un asesino. Era inmoral. Era un hombre muy malo. Y Jesús evitó eso. Entonces Herodes, tenía la curiosidad de conocer a Jesús. Y cuando Herodes supo que iba a tener la oportunidad, dice Lucas 23:8, que a él le dio mucho gusto. Y básicamente, él estaba contento porque quería ver a Jesús. Él había querido esto durante mucho tiempo porque quería que Él hiciera un milagro. Él estaba fascinado con lo que había oído acerca de Él.

Entonces Jesús es enviado ahí en la mañana de nuevo, a Herodes quien establece algún tipo de corte ahí en su presencia y Lucas 23 nos dice de manera importante lo que sucedió. Permítame leerle brevemente esa escena para usted en Lucas 23, versículo 9: “Y le hacía muchas preguntas, pero él nada le respondió.” Él no le debe nada a Herodes. Herodes no es el que tiene el derecho de juzgar a un hombre en la tierra de Palestina, ese es un derecho romano. Pilato es el juez, el veredicto ya ha sido emitido. Él no necesita decirle nada a Herodes.

Usted pregunta por qué no le habló de Su Reino. Por qué no le dijo quién era, como le dijo a Pilato. Porque él ya lo sabía. Él había oído la prédica de Juan el Bautista. Él había escuchado lo que la gente decía, todo lo que se debía oír acerca de la enseñanza de Jesús. No había nada que decirle a este hombre. Y entonces, Él no respondió nada. Y los principales sacerdotes, claro, también estaban allí y estaban acusándole con gran vehemencia. Simplemente, lo seguían por todos lados y gritaban sus acusaciones. Pero Herodes pensó que esto era una broma. Este no es un rey. Este no es un rival para mí. Este no es un rival para César. Este no es un revolucionario. ¡Vean este pobre hombre con la cara hinchada, negra y azul debido a los golpes que le han dado a Su carne, la misma noche que fue golpeado por los miembros del Sanedrín y la guardia del templo en el palacio de Caifás! ¡Y miren Su rostro con las salivas de todos aquellos que le habían escupido, este no es una amenaza para la seguridad romana! Este no es un rival para mi trono.

Y entonces, dice en el versículo 11: “Entonces Herodes con sus soldados le menospreció y escarneció, vistiéndole de una ropa espléndida;” la ropa espléndida se refiere a una túnica blanca brillante que comúnmente era usada por reyes judíos y algunas veces, le cocían hilos de plata para hacerla brillar en el sol. Entonces, le colocan una túnica como si fuera un rey y simplemente, se burlaron de todo.

Pero no lo acusó de nada. Y al reportar los resultados, Pilato dice en el versículo 14: “…Me habéis presentado a Éste como un hombre que perturba al pueblo; pero habiéndole interrogado yo delante de vosotros, no he hallado en este hombre delito alguno de aquellos de que le acusáis. Y ni aun Herodes, porque os remití a él; y he aquí, nada digno de muerte ha hecho este hombre.” Entonces, él afirma que el veredicto de Herodes fue el mismo. Este hombre no ha hecho nada. Este hombre no es un revolucionario, no es una amenaza para la seguridad. Entonces, el veredicto de la segunda fase ante Herodes es el mismo al de la primera fase: es inocente, inocente.

Entonces Herodes lo envía de regreso. Todavía es temprano por la mañana. Él pasa por la ciudad con esta túnica cuesta, el Rey de quien se burlaban. Y Él está de regreso en las manos de Pilato. Y cuando usted llega al versículo 15, Pilato tiene que volver a enfrentar a Jesús. La acusación de los judíos simplemente demuestra la perfección de Cristo. La actitud de Cristo ante Pilato es la actitud de Cristo ante Herodes de silencio absoluto; únicamente vuelve a demostrar la perfección de Cristo. Él no tiene nada que responder porque no hay crimen, nada. Lo único que Pilato podía decir es ¿eres rey? Y Él dijo sí, pero no como rey que tú crees que soy, soy un Rey de un Reino espiritual. No hay una acusación legítima. Y entonces, aún la ira de los hombres lo alaba. Oh, cómo la ira de los hombres lo alaba. No pueden acusarlo de nada, nada.

Eso nos lleva al tercero y no vamos a completar esto, simplemente lo veremos de manera inicial. La enemistad de la multitud, la acusación de los judíos y la actitud del Señor y la enemistad de la multitud, todas hablan de la perfección de Cristo. La primera fase del juicio romano terminó con un veredicto de inocencia. Pilato dice que no halla falla en Él. La segunda fase terminó con un veredicto de inocencia. Herodes dijo que no halla falla en Él. Ahora, está de regreso para una tercera fase, el cobarde. Él pudo haberlo terminado después de la primera. Él pudo haberlo terminado después de la segunda. ¿Para qué los vuelve a traer? La razón es porque está atrapado, como puede ver. Él estaba atrapado. Él no puede tan sólo desafiarlos sin que haya una revolución y una revolución podría ser fatal para su carrera e inclusive para su propia vida. Entonces, él estaba atrapado.

¿Qué hará? Él está camino al desastre. Él no puede desafiar a los judíos nuevamente. Cada vez que ha tratado de hacer eso, ha perdido. Entonces, tiene una idea. Versículo 15. “Ahora bien, en el día de la fiesta,” ese es el día de la Pascua una vez al año, “acostumbraba el gobernador soltar al pueblo un preso, el que quisiesen.”

Como una concesión a un pueblo conquistado, como un acto de amabilidad y bondad, el gobernador anualmente en la Pascua soltaba a un criminal como una manera de mostrar misericordia al pueblo conquistado. Y entonces, su costumbre fue potenciada en esta temporada en particular como lo había sido en el pasado. De hecho, si usted lee el registro de los otros Evangelios en Lucas y Marcos descubrirá que el pueblo inclusive lo pidió. Y ellos demandan que él libere a alguien. Y él se da cuenta que ellos tienen en las manos, versículo 16, a un prisionero notable. Literalmente a un prisionero de marca, a un prisionero famoso. No sólo otro criminal común, sino alguien que era muy conocido.

Su nombre es Barrabás. No sabemos nada acerca de su trasfondo. Realmente, ni siquiera sabemos lo que su nombre significa. Algunos piensan que barraba es hijo de un padre, algunos creen que es hijo de un rabino. No sabemos lo que significa. No sabemos nada acerca de su trasfondo. Sabemos, de acuerdo con Juan 18:40, que él era un ladrón. Sabemos, a partir de Marcos 15 y Lucas 23, que él era un revolucionario que también era un homicida. Él deber haber sido una amenaza los judíos, así como también a los romanos. Y quizás, más a los judíos que a los romanos, o de lo contrario los romanos no hubieran estado dispuestos a liberarlo aquí. Él es el archi-criminal. Él es un criminal famoso que es una amenaza para la seguridad de la población. Obviamente, una amenaza severa. Él está a punto de ser crucificado y yo creo que su cruz fue la que Jesús usó para morir entre dos de sus colaboradores. Jesús literalmente tomó el lugar de Barrabás en ese sentido.

Entonces, Pilato encuentra una salida. Él ve la idea entregarles una opción entre Barrabás y Jesús. Versículo 17: “Reunidos, pues, ellos,” ellos están ahí en el frente, gritando acusaciones en contra de Jesús. “Les dijo Pilato ¿a quién queréis que os suelte: a Barrabás o a Jesús llamado el Cristo?” Y él añade eso después del nombre de Jesús dos veces, una vez aquí y una vez en el versículo 22 para enfatizar una diferencia de Jesús y Barrabás. Barrabás y Jesús, quien es llamado el Ungido. Un eufemismo para referirse a un rey. ¿A quién van a escoger? ¿A su ungido, su Mesías o Barrabás, un criminal?

¿Y qué es lo que tiene en mente? Oh, él sabe a quién van a escoger los líderes. Pero lo que él tiene en mente es colocar a los líderes en contra del pueblo. Porque él entiende que el pueblo está a favor de Jesús. Claro que él sabe acerca de la entrada triunfal que sucedió el lunes; claro que él sabe cómo la población se volcó hacia Jesús; claro que él sabe cómo este hacedor de milagros era aquel a quien la gente quería. Entonces, su objetivo es colocar al pueblo en contra de los líderes. Y la mañana ha llegado ya y la gente está comenzando a llegar ahí y está acercándose a las seis de la mañana. Juan 19:14 dice que esto llega a su fin, esta fase final del juicio en la sexta hora y ése es el reloj romano, lo cual lo colocaría a las seis de la mañana. Entonces, él ve que la multitud viene y se da cuenta de cómo él puede congraciarse con el pueblo y hacer que el pueblo esté en contra de los líderes.

Los líderes quieren que Jesús sea crucificado pero claro que el pueblo va a querer que Jesús sea liberado si se les da esta alternativa. Como puede ver, aún Pilato el pagano conoce la diferencia entre Cristo y un criminal, ¿no es cierto? Otro testimonio maravilloso de la belleza de Jesucristo.

Bueno, el versículo 18 nos dice que Pilato sabía que los líderes judíos tenían un motivo y el motivo era envidia. Simplemente envidia, eso era todo. Pero el pueblo no habría tenido ese motivo porque ellos habrían sido los que se habían beneficiado del ministerio de Jesús, no estaban en competencia con Él como los líderes. Entonces, él pensó que había encontrado una buena salida.

Después sucedió algo muy interesante que pienso que fue divinamente designado por Dios en el versículo 19. Hubo una interrupción y regresaremos a esto la próxima vez. Pero una interrupción se llevó a cabo con su esposa. Él tuvo que poner atención a lo que estaba pasando. Ya para cuando él regrese, observe el versículo 20, después de esa interrupción que veremos más adelante, “los principales sacerdotes y los ancianos resolvieron a la multitud que pidiese a barrabás y que Jesús fuese muerto.”

Yo creo que Dios permitió una intervención divina, una pausa para dar tiempo a los líderes para que agitaran a la multitud y la volvieran en contra de Jesús, porque el plan era que Él muriera, ¿verdad? Y el plan de Pilato pudo haber funcionado. Haber colocado a los líderes en contra del pueblo, quienes en cierta manera todavía estaban fascinados con Jesús, pero pudieron ser convencidos. Porque su fascinación era muy débil, ¿verdad? Y ya habían pasado 5 o 4 días desde que Jesús había llegado a la ciudad y no había hecho ningún milagro y no había derrocado a los romanos. Y Él está ahí junto a Pilato y Pilato está diciéndoles que es inocente y que no encuentra falta alguna en Él. Y Herodes lo encontró falla alguna en Él y bien pudieron haber concluido cuando fueron a agitados, que cualquier persona de quien Pilato decía que no era amenaza ciertamente no era un Mesías porque ellos pensaban que el Mesías vendría y derrocaría a Roma y aquí estaba Roma diciendo que este hombre era inocente y no veían que este hombre fuera ninguna amenaza. ¿Podría alguien que Pilato verdaderamente aprobaba ser su Mesías?

Oh, podían ser influenciados. Su pasión era muy débil. Y después de todo, Jesús había atacado de cualquier manera el templo, no a Roma. Lo había limpiado. Entonces, los líderes pudieron haber usado cualquier tipo de influencia que tenían para agitar a la multitud. Marcos dice: “Incitaron a la multitud para atraer la destrucción de Jesús.” Ellos querían destruirlo, dice el versículo 20. Querían llevarlo a la muerte. Las pasiones débiles de la multitud son cambiadas. Y ya para cuando Pilato regresa después de esta pequeña interludio, él tiene un verdadero problema en sus manos porque la multitud y los líderes se han vuelto uno. Y él ya no puede colocar a uno en contra del otro. Y en el versículo 21: “Respondiendo el gobernador les dijo: ¿cuál de los dos?” Y él está repitiendo la misma pregunta que hizo en el versículo 17 antes de que fuera interrumpido.

Entonces, él regresa y retoma el mismo pensamiento. Muy bien, ahora estoy de regreso, ¿quién quieren que les libere? Y ellos respondieron ¿quién? Barrabás. Barrabás. Estoy seguro que fue conmovido. Él había subestimado el poder de los líderes. Él había subestimado los corazones débiles de la gente o debo decir sobreestimado. Él no sabía nada acerca de los demonios del infierno que estaban involucrados en la escena, ni sabía nada acerca del plan de Dios. Él fue conmovido.

Y de su boca sale la pregunta del versículo 22: “¿Qué pues haré de Jesús llamado el Cristo?” ¿Qué quieren que haga con Jesús? Es casi como si estuviera boquiabierto. ¿Qué voy a hacer entonces con Jesús? Y todos ahora se han vuelto uno y todos le dicen “sea crucificado.”

No sirve de nada, ellos quieren la sangre de Jesús. Él no va a poder cambiarlo. Él no va a poder prevenirlo. Si él no se va a apegar a la justicia simple, ¿por qué ha de esperar que una multitud controlada por sus sentimientos lo haga? Él estaba en pánico. Él no quería violar la justicia, pero tampoco quería comenzar una revolución. No servía de nada. No servía de nada.

El gobernador dijo en el versículo 23 “¿Por qué?” Y él está de regreso adonde comenzó, “¿qué mal ha hecho?” Y quiero decirles, damas y caballeros, nuevamente, que aquí está el testimonio de las Escrituras, de que cuando todo se ha acabado en todo aspecto del juicio de Cristo, Él sale irreprensible. ¿Lo ve? Ése es el testimonio que nos están dando las Escrituras, que ninguna acusación es legítima. Pilato está diciendo ‘¿qué mal ha hecho?’.

Y su respuesta: “Ellos gritaban aún más diciendo sea crucificado.” Más fuerte, de una manera más vehemente, ellos siguieron gritando así como lo hicieron de manera original enfrente de Herodes y ahora, lo están haciendo otra vez. Todo está fuera de control. Él no puede controlarlo. La multitud que está fuera de control está condenándose a sí misma en su hostilidad.

Y en el versículo 24 dice: “Viendo Pilato que nada adelantaba.” No había nada que pudiera hacer. Sabe usted una cosa, ellos deseaban tanto la sangre de Cristo -regresaremos a estos versículos la próxima vez- pero observe el versículo 25 por un momento: “Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.” Aterrador. Ellos dijeron ‘seremos responsables por Su sangre’. Y ese es el veredicto de la nación de Israel. Ellos se hicieron culpables de la sangre de Jesucristo. ¿Es sorprendente que Romanos 11 diga que ‘han sido hechos a un lado de la bendición’? ¿Sorprende que hayan conocido la disciplina de Dios? No es que no hay perdón. Gracias a Dios porque hay perdón para Israel, para cualquier individuo que venga Cristo hay perdón, sea judío o gentil. De hecho, el Evangelio vino primero al judío y también al gentil. Pero como nación, juntos, dijeron “Su sangre sea sobre nosotros.”

Oh, ellos se olvidaron que dijeron eso, porque en Hechos 5:28 cuando los apóstoles comenzaron a predicar y a llenar a Jerusalén con su doctrina, los líderes dijeron: “Ustedes han llenado a Jerusalén con su doctrina y están tratando de culparnos de la sangre de este hombre.” No, los apóstoles no hicieron eso. Ellos mismos lo hicieron. Ellos afirmaron su propia culpabilidad de la muerte de Jesucristo. Ese es un testimonio de la inocencia de Cristo. Su sangre sea sobre nosotros.

Ellos sabían que Jesús no había cometido pecado alguno. Todo acerca de Su muerte habla de SU inocencia. El campo que fue comprado, recuerda usted, con el dinero, fue llamado el campo de sangre porque toda persona en la ciudad sabía que era dinero de sangre, esto es dinero pagado a un traidor para traicionar a un hombre inocente. El lugar en donde Judas cayó cuando su cuerda se rompió, o la rama se quebró o lo que haya sucedido que hizo que él cayera de estar colgado y fuera destruido en las rocas que estaban abajo, fue también llamado campo de sangre. Porque todo lo que Judas tocó representaba el dinero de sangre que le fue dado para traicionar a un hombre inocente. Todo acerca del testimonio de Jesús resplandece tan hermoso, tan claro, tan limpio, tan puro como Su propia persona hermosa. Y el mundo entero que esta alrededor de Él es un mundo de personas malas, deshonestas, mentirosas, homicidas. Y ahora como nación, se unen y dicen “Su sangre sea sobre nosotros”. Y Y gracias a Dios, porque cuando Él está muriendo en la cruz, Él vio a esa misma nación que había dicho eso y dijo: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.”

Siempre, desde ese entonces y siempre, ha habido perdón para el judío o gentil que viene a Cristo. Pero ellos, ellos reconocieron su responsabilidad, reconocieron su culpa por la sangre de Cristo en Su muerte. Y al hacerlo, dan testimonio al mundo entero que fue su responsabilidad, sangre inocente está en sus manos.

Bueno, hay otros elementos a este testimonio de la gloria de Cristo y veremos eso la próxima vez que vengamos a este capítulo. Inclinemos nuestras cabezas en oración.

Padre, Te damos gracias por el testimonio maravilloso que las Escrituras nos han dado de la belleza de Cristo, que cuando el mundo pudo haberlo presentado como lo peor, Él brilla, Él brilla con gloria sin mancha. Pero toda la maldad del infierno, lo peor que los hombres pueden traer, no pueden disminuir Su belleza. Todos los tribunales de hombres malos, de corazones mentirosos, homicidas, cobardes, y ego maniacos cuando se unen para juzgar a Cristo, se juzgan a sí mismos y son hallados culpables; y Él es hallado inocente. Oh, Cordero de Dios sin mancha, sin pecado. Padre, Te damos gracias porque podemos estar ahí en esa escena para ver a nuestro Salvador, el que murió por nosotros, el Cordero perfecto, sin pecado, quien se volvió pecado en la cruz para que nos volviéramos justicia en Él. Te damos gracias por lo que Él hizo por nosotros.

Mientras que sus cabezas están inclinadas en un momento de conclusión, si usted no conoce a Cristo, éste es un momento para que usted responda. Usted tiene que responder a la pregunta ¿qué hará con Jesús? Pilato lo condenó. La multitud lo acusó. Herodes se burló de Él. Judas lo traicionó. Pedro lo negó. ¿Qué va hacer usted? Lo que es lo correcto es venir a Él con una fe arrepentida, someterse a Él como Señor y Salvador. Lo invito a que haga eso en este momento. Que clame a Él por misericordia, a Aquel que vino a morir por el pecado para quitar su pecado y darle vida eterna.

Pilato fue quitado de Palestina unos cuantos años después de la muerte de Cristo. Un hombre trágico, exiliado y terminó en suicidio. No es sorprendente. Judas no pudo vivir con su culpabilidad, tampoco pudo Pilato. Entonces, examine su propio corazón y hágase una pregunta muy seria: “¿Qué va a hacer con Jesucristo?” Porque lo que usted haga con Cristo impactará su tiempo y eternidad. ¿Qué va a hacer usted con Jesucristo? Ésa es la pregunta. ¿Cuál es su respuesta?

 

 

 

 

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