Sermones

¿Qué haré con Jesús? 2ª Parte

Por John MacArthur
Código de producto: 2394
Scripture: Mateo 27:19-26
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Abramos nuestras Biblias en el capítulo 27 de Mateo. Hoy regresamos a una porción de las Escrituras que comenzamos a estudiar el último día del Señor. Mateo 27, versículos 11 al 26. Y en ese pasaje la pregunta más impactante jamás enfrentada se lleva a cabo. La pregunta la encontramos en el versículo 22. “Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo?” La pregunta que toda alma debe responder: ¿Qué haré con Jesucristo?

Y para entrar a nuestro estudio del texto de nuevo, me gustaría desviarme - si me permite por un momento - para presentarle otra pregunta. Y ésta es: ¿por qué es que toda persona debe responder esa pregunta? ¿Qué hay acerca de Jesucristo que demanda una respuesta así de todo corazón? ¿Por qué es que toda persona debe enfrentar a Jesucristo? ¿Debe tomar alguna decisión?

Y la respuesta a eso es que se debe a quién es Jesucristo. Debido a lo que Él dijo y a lo que Él hizo. Debido a la persona y obra de Cristo, la pregunta para todo corazón es inescapable: ¿Qué haré entonces con Jesús, quien es llamado el Cristo? Las Escrituras proclaman que Jesús es Dios. Desde el principio en Mateo 1:23 dijo que ‘Su nombre será llamado Emanuel el cual es Dios con nosotros.’ Las Escrituras proclaman que Jesús es el poseedor de los nombres divinos de Dios. Por ejemplo, en Hechos, capítulo 3, versículo 14, Pedro llama a Jesús el Santo - un nombre del Antiguo Testamento que de manera decisiva y distintiva es dado a Dios.

Las Escrituras también proclaman que Jesús es uno con Dios Padre. En Juan 8 dice que conocerlo es conocer al Padre. En Juan 15 dice que aborrecerlo es aborrecer al Padre. En Mateo 10, creer en Él es creer en el Padre. En Juan 14, verlo es ver al Padre. En Juan 5, honrarlo es honrar al Padre. Y en Marcos 9, recibirlo es recibir al Padre.

Además, las Escrituras proclaman que Jesús es omnipresente. Él mismo lo dijo en Mateo 28:20: “He aquí Yo estoy con vosotros todos los días.” Una característica que sólo es verdad de Dios.

Las Escrituras, además, proclaman que Jesús es incambiable y eterno. En Hebreos, capítulo 13, versículo 8, dice que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Además, las Escrituras proclaman que Jesús es el creador del mundo. En Juan 1 dice que todas las cosas fueron hechas por Él y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. Las Escrituras también proclaman que Jesús puede perdonar pecados. De manera repetida en Su ministerio, así como el segundo capítulo de Marcos, dice que Él dice: “Tus pecados te son perdonados.” Una prerrogativa que sólo le pertenece a Dios.

Las Escrituras también proclaman que Él debe ser adorado como Dios. Pablo, escribiendo en Filipenses capítulo 2, dijo que ante el señorío de Jesucristo, toda rodilla se doblará de las cosas que están en la tierra, sobre la tierra y debajo de la tierra.

Entonces, como puede ver, las Escrituras de manera clara indican que esas son tan sólo muestras de que Jesucristo es Dios… Que Jesucristo es plenamente Dios, totalmente Dios. Y como Dios, Él demanda una responsabilidad inmensa, que el hombre responda a Él. Ahora, estas cosas no nos dicen que Él es menos que hombre. Él es el Dios hombre perfecto. Leemos en las Escrituras y descubrimos que Él fue totalmente humano. ¿Cómo lo sabemos? Porque Él nació. Además, Él fue circuncidado. Además, Él creció. Además, Él tuvo un nombre humano. Además, Él tuvo carne y sangre. Él tuvo hambre. Lloró. Él tuvo sed. Él durmió. Se cansó. Sufrió. Él fue tentado. Él fue herido. Él murió. Él fue sepultado. Y todas estas son indicaciones de Su naturaleza humana.

Este Jesús fue el Dios hombre. Nadie como Él existe jamás. Entonces, Él hace demandas tremendas de nuestras vidas debido a la identidad única de quien Él es. Y tenemos que enfrentar eso.

Además, el Antiguo Testamento claramente indica que Él es el Salvador prometido. Que Él ha venido al mundo no sólo para mostrarnos cómo Dios es, sino para llevarnos a Dios en un acto de redención. Y los profetas bosquejaron los detalles de la vida de Jesús con una precisión sorprendente. Por ejemplo, Su nacimiento - Miqueas dijo que sería en Belén. Daniel nos dio la fecha aproximada. Isaías nos dijo que sería un nacimiento virginal. Génesis 9 indicó que sería una línea semítica a través de la cual Él vendría. Génesis 22 indicó que sería la línea de Abraham. Génesis 49 indicó que sería a través de la tribu de Judá. Segunda de Samuel 7 dijo que sería mediante la simiente de David. Óseas dijo que Él saldría - o sería sacado - de Egipto.

Y después, observe Su vida. En Deuteronomio dijo que Él sería un profeta como Moisés. En el Salmo 22 se indicó que Él confiaría en Dios desde Su nacimiento y en adelante. Isaías 9 dijo que Él comenzaría Su ministerio en Galilea. Isaías 11 dijo que sería ungido por el Espíritu de Dios. Isaías 53 dijo que Él llevaría nuestros dolores y enfermedades. Zacarías 9 dijo que entraría en Jerusalén sobre un asno. Isaías 35, que Él haría milagros.

E inclusive en Su muerte, en el Salmo 2, los reyes verían Su muerte. En el Salmo 22 que Él sería desamparado en la muerte por Dios. En el Salmo 22 que Él sería objeto de burla y escarnio. En Zacarías, capítulo 11 el profeta dijo que Él sería traicionado por 30 piezas de plata. En Zacarías 12, Él sería traspasado y herido. En Isaías 52, Él sería tratado de manera brutal. Isaías 53 dice que Él moriría por la iniquidad de los que Él salvaría. El Salmo 22 dijo que Su ropa sería dividida. El Salmo 41, Él sería traicionado por un amigo. Salmo 34, un hueso de Él no sería quebrantado. Isaías 50, versículo 6, Su barba sería arrancada. Isaías 50, también el versículo 6, se le escupiría. Y después, claro, Óseas 6 dijo que Él sería resucitado de los muertos. Y el Salmo 16 dijo que Él nunca vería corrupción. El Salmo 22 dice que Él conquistaría la muerte.

E inclusive Su obra sacerdotal en la actualidad. En el Salmo 110, versículo 4 indica que Él continuaría como sacerdote. Y Amós 9, que Él se sentaría en el trono de David. Y así continúa.

Como puede ver, tenemos que enfrentar con alguien que es un tema tan dominante de las Escrituras y quien no es ningún otro que Dios hombre mismo. La perfección de la persona de Jesucristo es absolutamente absoluta. Y Su perfección es demostrada. Usted estudia Su vida y descubre, por ejemplo, que Él fue Santo. Él estuvo libre de contaminación. Él amó la justicia. Él odió al pecado. Él tuvo victoria sobre la tentación cada vez que la enfrentó. Él reprendió a pecadores, Él juzgará a los incrédulos.

También aprendemos a partir de las Escrituras, conforme vemos Su vida, que Él era amoroso. Que Él amó al Padre; y Él lo amó de manera obediente e hizo Su voluntad. Él amó a las personas. Él amó a los perdidos, a los impíos, a los pecadores. Él amó a los Suyos. Él amó a la Iglesia. Él amó a los niños. Él mostró Su amor al volverse pobre, al entregar Su vida, al perdonar el pecado, al buscar a los perdidos, al sanar, al proveer las necesidades, al comprender, al fortalecer a Su pueblo, al mostrar compasión a aquellos que no tenían pastor, aquellos que estaban perdidos, aquellos que estaban hambrientos, aquellos que estaban enfermos, y ciegos, y demonizados, y tristes, y arrepentidos; e inclusive muertos. Y Él oró. Él fue manso. Él fue humilde y justo y bueno y fiel y veraz y justo y se negó a sí mismo. Y en todo sentido, fue el Cordero perfecto, sin manchas, de Dios, que vino por los pecados del mundo.

Es esta persona de quien Pilatos dice y pregunta: ‘¿qué haré con este Jesús quien es llamado el Cristo?’ Y la respuesta a esa pregunta determina el destino de cada persona. Ya que Jesucristo vino al mundo para redimir al mundo del pecado, para traer salvación, para quitar las transgresiones, para destruir a Satanás, para establecer un Reino eterno de paz y de gloria para aquellos que lo aman y creen en Él. Y fue esencial que al hacer esto, Él muriera por el pecado. Y al venir a Mateo 27, sabemos que estamos cerca de la cruz; y por lo tanto, cerca del clímax por el cual Cristo vino al mundo. Él vino a morir por nuestros pecados, para pagar la paga como nuestro sustituto y a resucitar para que podamos vivir para siempre.

Y entonces, ninguna otra persona jamás se ha acercado a Jesucristo. Y el destino, como dije, de todo ser humano depende de lo que la persona haga con Jesucristo. Por lo tanto, digo que Pilato hace la pregunta más importante que jamás pueda ser hecha.

Ahora, veamos nuestro texto. ¿Qué es lo que trajo la pregunta? ¿Por qué la llega a preguntar? ¿Recuerda? Jesús había pasado tres años enseñando y predicando, sanando, echando fuera demonios, resucitando a los muertos. Tres años preparando a los Doce. Ahora, todo esto ha llegado a un clímax conforme Él entra a Jerusalén para Su última Pascua. Él llega a la ciudad, como usted sabe, el lunes; y limpia al templo el martes. Y regresa al templo el miércoles y enseña todo el día en una confrontación con los escribas y los fariseos y los saduceos e inclusive los herodianos y toda persona que se involucró. Y después, el miércoles por la noche, conforme Él se retiró de ese día tan, tan ocupado de enseñanza y confrontación y reprensión en el templo, Él va al Monte de los Olivos y ahí Él da el gran discurso del Monte de los Olivos, el cual es el sermón de nuestro Señor acerca de Su Segunda Venida.

                                                                                                                

Y después, el jueves Él hace los preparativos para la Pascua. Y los discípulos preparan todo y el jueves por la noche, comen la Pascua. Y cerca de la medianoche, dejan ese aposento alto en Jerusalén para ir al monte de los Olivos, al huerto de Getsemaní, en donde el Señor quiere orar para preparar Su corazón para la muerte que lo espera más tarde ese mismo día. Y es a la medianoche, conforme Jesús ora en el huerto de Getsemaní, sudando grandes gotas de sangre en un conflicto agonizante con Satanás, quien viene en contra de Él en tres olas de tentación, que Él vuelve a salir de manera victoriosa. Determinado, Él se concentra en la cruz.

Y poco después de ese tiempo de oración, viene Judas con todos los líderes religiosos, junto con un grupo de soldados romanos de unos 600 hombres. Llegan al huerto. Capturan a Jesús. Se apuran para llegar a la casa de Anás y Caifás, para un juicio falso, para que de alguna manera puedan legitimar su deseo de ejecutarlo para quitarlo de Sus vidas.

La nación de Israel ha sido impactada eternamente por Jesucristo en este breve ministerio. Algunos creyeron. Y para ellos, el impacto fue vida eterna. Muchos rechazaron con hostilidad y para ellos, el impacto es muerte eterna. La mayoría simplemente tuvo curiosidad y no se comprometió; y sufrió el mismo destino de aquellos que lo rechazaron de manera hostil.

Entonces, cuando Jesús viene a Jerusalén para esta última vez, todo llega a su clímax. La hostilidad y el rechazo del pueblo de Jerusalén llegan a su cúspide. Y como vimos en nuestro último estudio, clamaron, gritaron por Su sangre en este mismo pasaje, para que lo crucificaran.

Ahora recuerde, hubo tres fases del juicio judío. Jesús primero fue llevado a Anás, porque Anás era el poder que estaba detrás del escenario. Y pensaron que a Anás se le podría ocurrir algún tipo de acusación. Ellos no tenían ninguna acusación, ellos no tenían ningún crimen por el cual debían juzgarlo. Trataron de sobornar a testigos falsos. Trataron de que hubiera personas que mintieran. Le pagaran a Judas. Pero inclusive Judas vino y les devolvió el dinero y dijo “He traicionado a sangre inocente.” No podían encontrar ninguna acusación legítima en contra de Él. Lo trajeron Anás pensando que quizás Anáspodía encontrar algo.

Y Anás no tuvo éxito en absoluto; y lo enviaron a Caifás. Y desde la una hasta las tres de la mañana, la mañana del viernes desde la una hasta las tres de la mañana, hubo un juicio falso enfrente de Caifás, en el cual acusaron a Jesús de blasfemia, por decir que Él era el Cristo, el Hijo de Dios. Lo cual no fue blasfemia, sino la verdad. Y después, blasfemaron en contra de Él al escupirle en Su rostro, al golpearle mientras lo vendaban y al preguntarle quién fue el que le había pegado. Y después, le golpearon en el rostro hasta que terminó negro y azul, con un rostro hinchado y con saliva por toda Su cara.

Después, lo mantuvieron cautivo hasta alrededor de las cinco de la mañana; y alrededor de ese momento lo llevaron al lugar legal del juicio, la corte del juicio. Y ahí tuvieron un juicio rápido de unos cinco o diez minutos, durante el amanecer, porque la ley judía demandaba que un juicio tenía que ser en el día y en la corte del juicio. Y claro, esto fue a la mitad de la noche en la casa de Caifás y de esta manera, era ilegal. Y entonces, queriendo meter algo de legalidad en su deseo de matar a Jesús, tuvieron este juicio falso repetido a las cinco de la mañana. Decidieron que debía morir.

El problema para ellos es que no tenían el derecho de ejecutar y entonces, tuvieron que llevarlo a Pilato. Y entonces, usted tiene tres fases más en el juicio secular de Cristo ante Pilato. Y como hemos señalado, el propósito de Mateo siempre es el mismo. Él exalta a Cristo, no importa lo oscuro que sea la escena. No importa lo horrendo que sea el contexto. No importa lo blasfemo y lo terrible que sea la situación en referencia a Cristo, Cristo siempre sale glorioso. Siempre sale glorioso. Inclusive cuando le están están escupiendo en el rostro, Su gloria brilla y la fealdad de los que le escupieron, los que blasfemaron contra Él, es hecha manifiesta.

Ahora, cada elemento del juicio ante Pilato exalta al Salvador. Regresemos por un momento y recordemos lo que vimos la última vez. Primero, fue la acusación de los judíos. Puede seguir su bosquejo si lo desea. La acusación de los judíos en el versículo 11: “Jesús, pues, estaba en pie delante del gobernador; y éste le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú lo dices.” Los judíos lo habían acusado. ¿Se acuerda? Finalmente, en cierta manera, formularon una acusación en contra de Él e indicaron que ellos lo acusaban a Él - esto a partir de Lucas 23 - de ser el líder de una insurrección rebelde, de agitar a la gente, de cultivar una revolución. En segundo lugar, acusaron a Jesús de prohibir al pueblo pagarle impuestos al César. Y en tercer lugar, de decir que era un rey, lo que lo hacía un rival en términos de soberanía en contra de Pilato, en contra de los Herodes y en contra de César mismo.

En otras palabras, habían inventado una confusión que involucraría a los romanos. Los romanos no llevarían a cabo un juicio de Jesús por algún tema religioso que pertenecía al marco del judaísmo. Entonces, tuvieron que inventar un asunto romano. Y entonces, trataron de convencer a Pilato de que Jesús de hecho era un rebelde, una persona que estaba causando una insurrección, que estaba buscando el trono de Roma. Y claro, era una mentira. Todo era falso.

Usted recordará lo que sucedió. Llevaron a Jesús ante Pilato. No fueran al salón de juicio de Pilato porque no querían contaminarse para la Pascua al entrar a una morada gentil. Parte de su tradición ridícula. Jesús fue adentro. Pilatos salió. El habló con ellos afuera. Y recibió sus acusaciones y volvió a entrar. Condujo su juicio con Jesucristo. Y salió unos minutos después. Y apenas son alrededor de las 5:15 de la mañana, probablemente. Y él les dice que su veredicto es: “Yo no hallo…” Y es un término técnico para un veredicto. Lo utilizamos aún en el día de hoy. El jurado encuentra al defensor culpable, pero la palabra ‘hallo’ es indicativo de algo legal que se ha llevado acabo. Él dice “no hallo falta alguna en este hombre.” Juan 18:38 indica que eso se encontró en la primera fase del juicio.

El pueblo se rehúsa a aceptar el veredicto y gritaron y clamaron de una manera más poderosa, acusando a Jesús de sedición y de ser una amenaza para el gobierno romano. Y claro, recordamos, no es cierto, que Pilato estaba en una posición difícil. Él ya había tenido tres revoluciones que había causado entre los judíos. Él ya había sido reportado con Tiberio César la última vez. Las cosas estaban muy tensas. Los romanos querían paz y él estaba teniendo dificultades en mantener la paz. Y él no iba a permitir que hubiera otra revolución. Sabía que si él soltaba a Jesús, lo cual habría sido coherente con su veredicto, habría fomentado otra revolución. Probablemente esto le habría llegado a César y su trabajo estaría en juego. Y quizás su cabeza también estaría en juego. No podría sobrevivir políticamente otro problema con el pueblo sobre el cual estaba gobernando.

Pero vimos, ¿no es cierto?, en ese primer elemento, que la acusación de los judíos mostró qué tan inocente era Jesús. Porque ellos tuvieron que inventar una mentira acerca de Él aún para llegar a una acusación. Entonces, Él es exaltado por el hecho de que no pueden encontrar una acusación legítima en contra de Él, aunque han tratado, y tratado, y tratado.

Lo segundo que señalamos fue la actitud del Señor. No sólo la acusación de los judíos, sino la actitud del Señor. Y en todo esto, Él guardó silencio absoluto. Versículo 12: “Nada respondió.” Versículo 14 “No le respondió ni una palabra.” No había respuesta. No había nada que decir. Porque Pilato había salido después de la fase uno, lo cual fue registrado, recuerde en Juan 18, no aquí en Mateo, después de esa primera fase. Pilato había salido… Simplemente tenemos una referencia a lo mismo en el versículo 11, eso es todo, no los detalles completos. Y él había dicho ‘inocente’.

Entonces, cuando toda la multitud comenzó a gritar en contra de Él y todas las acusaciones, Él no dijo nada porque no había nada que decir. Él no necesitaba defenderse a sí mismo. La corte se había llevado a cabo y el veredicto ya se había emitido. Y de manera calma y majestuosa Él está ahí inocente. Y la maravilla y la belleza de esto es que Él está comprometido de manera tan determinada con la cruz que Él nunca se molesta por defenderse a sí mismo. Él nunca se molesta por tratar de discutir con sus acusaciones. Él guarda un silencio absoluto. Él es absolutamente inocente. Él está totalmente comprometido con la cruz, por causa de los pecados del pueblo mismo que está gritando en contra de Él.

Bueno, una de las cosas que gritaron, como recordamos a partir de estudiar los Evangelios que se comparan con el texto, fue que Él fue una persona que estaba causando una revolución comenzando en Galilea hasta este lugar. En otras palabras, Él está preparando una revolución por toda la tierra. Y claro, cuando Pilato lo oyó decir Galilea, eso disparó en su mente una idea de que Galilea era un territorio que gobernaba Herodes Antipas, quien era uno de los Reyes títeres que Roma permitió que estuvieran allí. Y aunque no tenían poder militar ni poder judicial, tenían una especie de presencia. Y había algunas cosas en particular que podían hacer; era principalmente pompa y circunstancia; y nada más. Pero había ocasiones en las que eran útiles; y ésta, podría ser una de esas ocasiones.

Reconociendo entonces que Jesús era de la jurisdicción de Herodes Antipas en Galilea y que Herodes estaba en Jerusalén para la Pascua, Pilato envió a Jesús como prisionero a Herodes. Y todos los judíos fueron con él y lo trajeron ante Herodes esperando, desde el punto de vista de Pilato, que Herodes se apropiaría de esto y condenaría a Jesús a la muerte o enfrentaría al pueblo judío o haría algo que él no podía lograr. Y usted recuerda cuál fue la respuesta de Herodes. Él pensó que la idea era absurda. Este hombre, ¿un rey? Él se rió. Él se burló. Él le puso la túnica a Jesús y se rió de todo. No sólo era ridículo, esto era hasta chistoso. Y Jesús, se volvió un objeto de burla, de risa; el objeto de las bromas de Herodes.

Y Herodes lo envió de regreso. Y todavía ni siquiera son las seis de la mañana de regreso a Pilato, vestido en esa túnica supuestamente representando a un rey. Y Pilato tiene a Jesús de regreso. Y medio de todo esto, dice, que Él estaba enfrente de Herodes y no dijo nada. Ni siquiera una palabra. No había nada que decir. El veredicto ya había sido emitido. De hecho, a usted le puede parecer interesante saber que antes de que este juicio de Pilato y Herodes se acabe, la inocencia de Jesús será afirmada cinco veces separadas. El mundo religioso, el mundo pagano, los demonios del infierno, no pueden inventar una acusación que sea legítima.

Y entonces, Jesús está guardando silencio. Y Pedro comenta acerca de esto y dice: “Cuando le maldecían, no respondió con maldición. Cuando sufrió, no amenazó, sino se encomendó a la causa la causa a Aquel que juzga justamente.” Piense en lo que pudo haber dicho. Piense en las maldiciones que pudo haber afirmado. Piense en lo que Jesús pudo haberle dicho a estas personas en este día, pero no dijo absolutamente nada. La defensa de Jesús acerca de Su inocencia absoluta queda con los hechos, no con una defensa de sí mismo. Y Él es exaltado una vez más.

En tercer lugar, vimos - y ahora regresaremos a esto - la enemistad de la multitud… La enemistad de la multitud. Eso también demuestra la exaltación de Cristo. Y eso comienza en el versículo 15. Pero antes de que veamos eso, quiero recordarle el capítulo 23 de Lucas, porque como lo he dicho antes, tenemos que incluir esto para tener el panorama completo. Lucas 23:13 al 15. Simplemente para tener el escenario completo: “y Pilato…” Ahora Pilato lo tiene de regreso de Herodes: “Cuando él había reunido a los principales sacerdotes, a los gobernantes, y al pueblo,…” Ahora, él tiene que enfrentar con esto en una tercera fase del juicio. “les dijo: Me habéis presentado a éste como un hombre que perturba al pueblo; pero habiéndole interrogado yo delante de vosotros, no he hallado en este hombre delito alguno de aquellos de que le acusáis. Y ni aun Herodes.” Herodes tampoco. “Porque porque os remití a él; y he aquí, nada digno de muerte ha hecho este hombre.”

Y podemos regresar a Mateo. Ahora, que el registro sea claro, ¿muy bien? No hubo acusación legítima ante Anás. No hubo acusación legítima ante Caifás. No hubo acusación ante Pilato. Y no hubo acusación ante Herodes. Y el registro de la historia refleja que Él es inocente. Y Pilato lo reitera; y esto inicia la tercera fase del ese juicio romano. Y como dije, de acuerdo con Juan 19:14, es alrededor de las seis de la mañana en esta especie de proceso que ha sido muy rápido, que sólo ha tomado alrededor de una hora o algo así. Pilato quiere deshacerse de Jesús. Él ya no puede darse el lujo de que haya otra revolución; pero también tiene que enfrentarse con su propia conciencia y un sentido de justicia.

Y entonces, en el versículo 15 dice: “Ahora bien, en el día de la fiesta acostumbraba el gobernador soltar al pueblo un preso, el que quisiesen. Y tenían entonces un preso famoso llamado Barrabás.” Un prisionero famoso. “Reunidos, pues, ellos, les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás, o a Jesús, llamado el Cristo?”

Ahora, recordará lo que le acabo de señalar en el Evangelio de Lucas, que él llamó a los principales sacerdotes y los líderes y al pueblo… ¿Se acuerda de eso? Lo acabamos de leer. ¿Por qué? Inicialmente, en las primeras dos fases sólo eran los principales sacerdotes y los líderes. Ahora llama al pueblo porque tiene un plan. Él sabe que Jesús es popular con el pueblo. Ahora son las seis de la mañana, la ciudad está comentando a despertar, es el día de la Pascua para los residentes de Judea, Jerusalén. Y entonces, las cosas se están moviendo rápidamente a esta hora temprana de la mañana. Y él llama al pueblo porque su plan es este: Jesús es popular con el pueblo, Jesús es odiado por los líderes. “Lo que haré es ofrecerles la alternativa de Barrabás o Jesús y colocar al pueblo en contra de los líderes.”

Ése era su plan, pensando que el pueblo, que se sentía atraído a Jesús, quien - por cierto - y él seguramente estaba muy consciente de eso, había reconocido a Jesús como su Mesías, rey y demás el lunes, cuando Él entró de manera triunfal a la ciudad. Él sabía de la popularidad de Jesús. Él estaba muy consciente de esto. Él también sabía que los líderes querían a Jesús muerto por envidia, versículo 18. Él sabía que era un tema de envidia. Entonces, él sabía que ésta era una trama o un complot en contra de Jesús encabezado por los líderes y pensó que si él podía colocar a los líderes en contra del pueblo, que pensaba que Jesús era muy popular, sería una buena idea.

Pero, versículo 19, sucedió algo sorprendente. Hubo una interrupción. Regresaremos a eso, vaya al versículo 20. Y mientras que él estuvo distraído por unos momentos, “los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud que pidiese a Barrabás, y que Jesús fuese muerto.” Un interludio providencial y divinamente causado; y en el momento de ese interludio, le dio a los líderes del tiempo que necesitaban para agitar a la multitud en contra de Jesús. Y entonces, en lugar de colocar al uno contra el otro, la multitud fue absorbida como una multitud débil por parte de los líderes; y el esfuerzo de Pilato falló.

En el versículo 21: “Y respondiendo el gobernador, les dijo: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás.” Barrabás. Y el cobarde Pilato, quien se rehusó a hacer lo que estaba bien y estaba tratando de nuevo de implementar todos estos complots, una vez más, fracasó. Y después, él hizo la pregunta en el versículo 22: “Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo?” Y él usó esa pequeña frase descriptiva “quien es llamado el Cristo” para presentar a Jesús de una manera distintiva de Barrabás. Barrabás, quien era un criminal, un rebelde, un asesino, un ladrón, un bandido; y Jesús, quien es llamado el Ungido. Con todas las ramificaciones que ese término Cristo tendría, ese término Ungido en su entendimiento, él quiere identificarles quien es Jesús por definición para que puedan ver el contraste. Y entonces, él hace esa misma pregunta esencial: “¿Qué haré con Jesús quien es llamado el Cristo?”

Regresando al Lucas 23 por un momento, encontramos algo que es importante. En Lucas 23:20: “Les habló otra vez Pilato, queriendo soltar a Jesús; pero ellos volvieron a dar voces, diciendo: ¡Crucifícale, crucifícale! Él les dijo por tercera vez: ¿Pues qué mal ha hecho éste? Ningún delito digno de muerte he hallado en Él; le castigaré, pues, y le soltaré.” Y la pregunta que usted hace en este momento es ¿por qué? Si no hallas falla alguna en Él, ¿por qué lo vas a azotar? Bueno, es un acto de condescendencia. Es tratar de apaciguar los clamores hambrientos por sangre del pueblo. Pero eso no va a ser eficaz; y de manera urgente, con voces fuertes, demandaron que Él fuera crucificado y las voces de ellos y los principales sacerdotes prevalecieron. Y Pilato pronunció que fuera hecho como ellos decían.

¡Increíble! Cinco veces él anuncia la inocencia de Jesucristo y después, lo sentencia la muerte. “Y lo entregó a ellos por sedición y asesinato y fue arrojado a la cárcel a quien habían deseado. Pero él entregó a Jesús a su voluntad.”

Ahora, de regreso a Mateo. Ellos lo querían crucificado. Pilato lo hizo porque Pilato estaba atrapado, él fue chantajeado por temor a perder su trabajo y su vida. El versículo 23 retoma esa misma escena: “Y el gobernador les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado!”

Y después, en el versículo 25, recuerde, nos detuvimos en esta nota la última vez. “Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.” Escuchen, queridos amigos, tengo un gran amor por el pueblo judío. Esto no refleja la actitud de toda persona judía que ha vivido en la historia, ni siquiera toda persona judía que vivió en la época de Cristo. No de toda persona judía en Jerusalén, ni siquiera toda persona judía en esa multitud. Pero éste fue el clamor dominante de esa multitud en este día. Y la realidad es que, como lo quiera ver, es una realidad que la sangre de Jesucristo por Su propio testimonio está en manos del pueblo de Israel. Si, Él fue ejecutado por los romanos y hubo complicidad, claro. Pero ahí estaba la población judía y los líderes que clamaban diciendo que Su sangre fuera sobre ellos.

Más adelante como usted recuerda en Hechos, capítulo cinco, versículo 38, conforme los apóstoles salieron a predicar, ellos predicaron este mismo mensaje. Predicaron que Israel era culpable de la sangre de su propio Mesías. Un crimen de proporciones tan monstruosas que es indefinible. Y sabemos que predicaron ese mensaje, sabemos que los apóstoles predicaron la culpabilidad de Israel porque en Hechos 5:38 dijeron que ‘están llenando a Jerusalén con esta doctrina y tratan de culparnos de la sangre de este hombre’. Entonces, sabemos que predicaron eso para que esa nación pudiera entender su culpabilidad.

Usted dice: ¿ese es el fin de la historia? No, el fin de la historia es que Israel, de acuerdo con Romanos, será salvado en el futuro y entonces, después se convierte en uno de los más grandes testimonios de la gracia de Dios en toda la historia humana. Dios es un Dios de gracia que redime a un pueblo que ha asumido la responsabilidad de la sangre de Su propio Hijo. Esa es la gracia de Dios. Eso es sobrenatural.

Y entonces, inclusive vemos en la enemistad de la multitud la belleza de Jesucristo, tan perfecto. Fue declarado inocente cinco veces por Pilato e inclusive en esta escena Él es exaltado como el Hijo perfecto de Dios sin pecado.

Ahora, quiero que regrese al versículo 19. Y hay un cuarto testimonio de la exaltación de Cristo. Llamaremos a esto el entendimiento de la esposa… El entendimiento de la esposa. Veamos qué fue lo que interrumpió a Pilato y permitió que los líderes agitaran a la multitud. Pilato estaba sentado en el asiento del juicio, este es el lugar judicial, el asiento judicial, el asiento oficial de autoridad. Ahora, recuerde que los judíos no entraba al salón del juicio donde supuestamente debía llevarse a cabo. Entonces, Pilato tuvo que sacar su silla, colocarla ahí en el patio enfrente y el pueblo se mantuvo ahí enfrente, afuera en el patio o en la calle, lo que sea. Y Pilato saca su silla, se sienta y por lo tanto esto establece, constituye, un acto judicial genuino. Él está sentado ahí en el asiento judicial.

En ese punto, su esposa le llama. Aquí viene un mensaje de su esposa. No es su esposa, es un mensaje de su esposa. Ahora hay veces en su vida cuando usted realmente no necesita escuchar un mensaje de su esposa. Ésta, definitivamente sería una de esas veces. No me molestes cuando estoy juzgando, usted sabe. Ese tipo de situación. Entonces, él está ahí afuera y recibe un mensaje de su esposa. El mensaje es este: “No tengas nada que ver con ese justo.” Ahora, vamos a detenernos ahí.

Ella debió haber tenido algo de influencia con Pilato. Esto es algo desesperado. Y su respuesta a eso muestra que lo que ella dijo tenía peso con él. No tengas nada que ver con ese justo. ¿Cuál es el veredicto de la esposa de Pilato acerca de Jesucristo? ¿Cuál es su veredicto? Justo. Sin duda ellos habían discutido a Jesús inclusive la noche antes, porque recuerde que la noche antes cuando vinieron los judíos a capturar a Jesús, ellos tenían a todos estos soldados romanos. Para obtener el apoyo de esos soldados romanos habrían tenido que obtener permiso por parte de Pilato. Y entonces, Pilato sabía acerca de Jesús. Él no era ignorante acerca de lo que estaba sucediendo en la tierra de Palestina.

Jesús, en resumen, había expulsado la enfermedad de toda esta tierra. Él sabía acerca de Él. Todos sabían acerca de Él. Él sabía lo que había pasado a lo largo de la semana. Él sabía que había limpiado el templo. Él sabía que había entrado a la ciudad y había sido reconocido como Mesías. Él estaba muy consciente de este obrador de milagros. La palabra de la resurrección de Lázaro, sin duda alguna, aún le habría llegado a él. Y esa noche, ellos habían discutido esto. Él sabía que fue envidia por Jesús lo que hizo que los líderes judíos lo quisieran muerto, dice el versículo 18. Él sabía acerca de Él.

Y su esposa estaba convencida de que este hombre Jesús - fuera cual fuera la fuerte de su información - era básicamente un hombre justo. Y aquí está el testimonio de manera increíble de una pagana. Ahora escuche esto. La nación de Israel con todos los profetas y todos los mensajes de Dios y todas las promesas y toda la ley de Dios a quien el Mesías de Dios vino primero y simplemente deja que los gentiles reclaman las migajas que caen de la mesa, la nación de Israel maldice a Jesucristo, asume su responsabilidad de Su sangre, lo mata como un hombre injusto, malo; y un pagano que no sabe nada dice que Él es justo. ¡Qué condenación del pueblo de Israel! ¡Qué profundidad de maldad y pecado y negación de la autoridad de las Escrituras del Antiguo Testamento y su interpretación! ¡Hasta qué punto han llegado! Y la palabra de ella a su marido fue “No te involucres con este hombre. No tengas nada que ver con Él. Salte de la situación. Estás tratando con un hombre justo.”

Ella teme las consecuencias. Y ella tiene razón. Pilato más adelante fue sacado de Palestina, enviado a otro lugar y cometió suicidio. Él cometió suicidio por la misma razón que Judas, porque ambos no podían enfrentar la culpabilidad tremenda de haber traicionado y haber enfrentado de manera injusta a la única persona perfectamente justa que jamás vivió. Como le dije antes, la causa primordial del suicidio psicológicamente es la retribución. Es un castigo autoimpuesto. Y el crimen definitivo demanda el castigo definitivo. Y tenemos poco de que sorprendernos en el suicidio de Pilato como en el suicidio de Judas. Realmente era inescapable.

Ahora, ¿qué fue lo que motivó estos temores en ella? Versículo 19: “Porque hoy he padecido mucho en sueños a por causa de Él.” Ahora, no hay nada en el texto que indique que esto es un sueño sobrenatural, que Dios le dio ese sueño. El sueño simplemente pudo haber sido la providencia de Dios. Oh, yo creo que Dios estuvo en esto y creo que Dios envió al mensajero en el momento que ese mensajero debía estar ahí para que la multitud fuera agitada porque Jesús tenía que morir, ¿verdad? Eso tenía que suceder. Todo lo que sucede aquí está bajo el control de Dios, mediante el consejo determinado y el anticipado conocimiento de Dios… Dice Hechos 2. No necesariamente creo que sea un sueño sobrenatural, pero todos los pensamientos acerca de Jesús y ellos sabían la identidad única de Jesús y ellos sabían que los líderes le tenían envidia y ellos sabían que Él era un buen hombre. Todo eso ya había sido confirmado por Pilato. Y todos estos pensamientos, ciertamente dirigidos por el Espíritu de Dios, trajeron un sueño que llenó el corazón de ella de temor. Y ella sufrió a lo largo de este sueño que fue una pesadilla. Y ella sufrió… No sabemos los detalles específicos de lo que ella pensó que le pasaría a su marido al enfrentar a Jesús, pero sus peores temores se estaban volviendo realidad. Aquí estaba él atrapado con este Jesús. Un sueño de agonía, un sueño de temor y un testimonio de una mujer gentil pagana acerca de la justicia de Jesucristo.

Entonces, como puede ver, inclusive en esta parte de la escena, la exaltación de Jesucristo aparece, ¿no es cierto? Él es un hombre justo. Y Él es exaltado otra vez. E Israel es condenado por una pagana que podía ver lo que ellos se rehusaron a ver. Y entonces, ella dijo “No tengas nada que ver con Él.” Era demasiado tarde para eso. Pero los peores temores de ella fueron cumplidos; aquí estaba él atrapado.

Eso nos lleva al último punto. La concesión del gobernador… La concesión del gobernador. Y aquí usted ve la exaltación de Cristo una vez más inclusive en lo que Pilato hace. Vaya al versículo 24. “Viendo Pilato que nada adelantaba,” adelantaba es la palabra ganar, que no podía ganar nada. Él no podía ganar nada con todos esos intentos, tratando de razonar, él ni siquiera podía callarlos. “Sino que se hacía más alboroto,” thorubos, una revuelta. Él no necesitaba eso. Digo, realmente no podía darse el lujo de eso. El último de estos lo había metido en problemas y él había recibido una reprensión directa por parte de Tiberio César. Él no necesitaba otro de esos. Todo está fuera de control. Y otro incidente malo como aquel en el que sus tropas habían entrado originalmente en la ciudad de Jerusalén con imágenes de César y había comenzado una revolución. Como la vez cuando él sacó el dinero del tesoro del templo para construir un acueducto. Como la vez en la que él tenía la inscripción del nombre de César en los escudos y los judíos pensaron que era idolatría y todo esto creó revueltas debido a su obstinación por ceder a los deseos de ellos. Y aquí estaba otra vez. La misma situación.

Ahora, podemos decir algo bueno acerca de él. Él trató de quitarse a Jesús de sus manos. Él realmente trató. Él había enviado a Jesús a Herodes. Él había sugerido que Él fuera liberado en la Pascua. Él había emitido cinco veredictos de inocencia de Jesús. Él apeló al pueblo. Él había tratado de entregárselo de regreso a los judíos. Usted recuerda al principio, él había dicho ‘tómenlo y júzguenlo ustedes y hagan lo que quieran’, dándoles de regreso el derecho de ejecución. Lo cual ellos rehusaron a hacer porque ellos querían que pareciera legal. Y claro, Jesús tenía que ser crucificado y esa era la manera romana de matarlo. Entonces, los profetas tenían que ser cumplidos. Ahora, él quiere evadir la responsabilidad.

Él tiene aquí otro ángulo. “Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo.” Ahora, ¿qué es esto? Esta es una tradición judía basada en Deuteronomio capítulo 21, versículos 6 al 9. En las ciudades de Jerusalén en tiempos antiguos, podía ocurrir un homicidio. Y los ancianos de la ciudad eran responsables de encontrar al que era la parte culpable del homicidio. Pero algunas veces, eso no era posible. Y entonces, los ancianos llegaban a un lugar público en la ciudad y sacaban un contenedor de agua; y se lavaban sus manos enfrente del pueblo. Y esta era una señal que mostraba que aunque ellos todavía no habían podido encontrar al asesino, estaban libres de la culpabilidad del asesinato.

En otras palabras, ellos buscaron lo más que pudieron; y cuando fue una realidad que no había manera de encontrar al homicida, en cierta manera se lavaban las manos de todo el asunto. Ellos habían hecho su mejor esfuerzo, la sangre de la víctima muerta no estaba en sus manos. Como puede ver, estaba este principio en el Antiguo Testamento establecido y era el siguiente: que Dios no tolera que la sangre inocente sea derramada. Esa es la razón por la que el castigo capital fue instituido en Génesis 9. Para una vida, debe entregarse una vida. Y cuando Caín mató a Abel, Dios dijo ‘la sangre de Abel clama a Mí desde la tierra’.

En otras palabras, en donde hay una muerte que se lleva a cabo por parte de alguien de manera deliberada, debe haber sangre para pagar el castigo. Una sangre que no es castigada, clama a Dios. Y entonces, una ciudad en donde había homicidio, hacía todo lo que podía para encontrar al homicida, pero si no podía encontrarlo, llegaba un momento en el que tenía que decir ‘no podemos hacer esto pero todavía somos inocentes de la sangre. Simplemente, no podemos encontrar al homicida.’

Entonces, Pilato, en un sentido, está adaptando esta costumbre judía ante ellos y diciendo ‘yo soy inocente de la sangre de este hombre. No tengo responsabilidad.’ Y ahí es cuando claro, el pueblo gritó ‘Su sangre sea sobre nosotros. Nosotros asumimos la culpabilidad de la sangre de Cristo’, esto es la culpabilidad por Su ejecución. Y de nuevo, él confiesa “Inocente soy yo de la sangre de…” Y aquí el usa una palabra de su esposa “… Este justo.” Y después, él dice “Allá vosotros.” Y él les vuelve a dar el derecho de matar a Jesús. Él les transfiere el derecho de la espada, ‘ustedes háganlo, mátenlo si quieren’.

Pilato había tratado de deshacerse de Jesús. Y no pudo. Jesús no se fue. Él trató de deshacerse de tantas maneras diferentes, tantas veces; no pudo hacerlo. Pero nuevamente, él afirma la inocencia de Cristo. Y recuerde, escuche esto, y lo hemos visto a lo largo del proceso, ¿cree usted que Pilato hubiera querido que Jesús fuera culpable? ¡Claro, habría resuelto todo! Si él hubiera encontrado algo en Jesús que lo hubiera hecho culpable, todo habría sido simple. Entonces, él podía ejecutar a Jesús y mantener su conciencia limpia. Digo, era como Judas. ¿Usted cree que Judas quiso encontrar una falla en la vida de Cristo que pudiera justificar su traición? ¡Claro!  ¿Usted cree que Anás quiso encontrar algo mal en la vida de Jesús que pudiera justificar su odio y Caifás? ¡Claro que sí! Y Pilato, ¡claro! ¿Y los testigos falsos?, sí. Y ése es el testimonio resonante de que estas personas desesperadas quieren encontrar una justificación para sus actos malvados y no pueden encontrar una. Nuevamente, un testimonio maravilloso de la inocencia de Cristo. Siempre lo mismo… Inocente, inocente, inocente, inocente, inocente. Y toda persona que lo rodea… Culpable, culpable, culpable, culpable.

Entonces, vamos al versículo 26: “Entonces, les soltó a Barrabás.” De acuerdo a la tradición “Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado.” Él dijo que él azotaría a Jesús y lo soltaría. Aquí simplemente dice que lo azotó y lo entregó para ser crucificado. Eso es verdad. Pero su intención fue azotarlo y soltarlo. Simplemente no funcionó así. Mateo no nos da los detalles.

Permítame decirle lo que sucedió. Él lo azotó. ¿Qué es eso? Un mango de madera corto, quizás así de largo, de madera pesada y al final de ese mango de madera había una serie de tiras de piel y al final de esas tiras había pedazos de plomo y de bronce y de huesos que habían sido afilados al punto de que tenían el filo de una navaja. El hombre entonces era tomado, y en la mayoría de los casos de las muñecas, y era amarrado y colgado de un poste. Sus pies estaban colgando de tal manera que su cuerpo estuviera estirado. Dos hombres, uno de cada lado, después tomaban el látigo y lo azotaban en la parte del tronco aquí en la parte de adelante y en la parte de atrás, al punto en el que las arterias y las venas y las entrañas eran expuestas. Y con mucha frecuencia, le causaban la muerte. Con mucha frecuencia era hecho antes de la crucifixión para acelerar la muerte en la cruz. Es una tortura más allá de la descripción. Y si usted quiere entender mejor esta escena misma, acompáñeme por un minuto al capítulo 19 del Evangelio de Juan.

Aquí está la escena. Versículo 1, Juan explica lo que Mateo deja afuera. Entonces, tomó Pilato a Jesús y lo azotó.” Por cierto, los judíos siempre daban cuarenta azotes menos uno y los romanos no. No sabemos cuántos dieron los romanos. No sabemos cuántas veces golpearon a Jesús y arrancaron Su carne. Sabemos que no podía cargar Su cruz por sí mismo, porque estaba tan débil. Y usted puede creer que si hubo un hombre de fuerza, era Él. Porque un hombre sin pecado sería un hombre de fuerza. Pero Él fue golpeado tanto, llevado a un punto de debilidad tal, que no podía cargar Su propia cruz. Y alguien le tuvo que ayudar a cargarla.

Y después de ser azotado, o como parte del ser azotado, los soldados, versículo del 2 de Juan 19 dice: “Los soldados entretejieron una corona de espinas y la pusieron sobre Su cabeza.” Ellos habían recogido algunas espinas, las habían entretejido, hicieron una corona para burlarse de Él como Rey y la metieron en Su cabeza y le vistieron con un manto de púrpura. Una escena trágica. Se burlan de Él, versículo 3… Y le decían: “Salve, Rey de los judíos.” Literalmente dice “y seguían viniendo a Él y seguían diciendo y seguían dándole golpes.” Y esto… Esto se ha estado llevando a lo largo de la mañana ahora, e inclusive a la noche, los golpes y las bofetadas y los golpes y escupiéndole a Jesús.

Y le ponen este tipo de atuendo real porque estaban jugando un juego. Si usted fuera a Jerusalén y fuera a donde estaba la fortaleza antonia, usted encontraría que el gabbatha o el pavimento que todavía está ahí, es el mismo pavimento. Y sobre ese pavimento usted podrá ver, en esas piedras enormes, grandes, adonde nuestro Señor fue llevado ante Pilato y estos soldados, que hay pequeñas marcas. Y las pequeñas marcas son un juego que jugaban los soldados romanos. Y recuerdo a las monjas escocesas hace algunos unos años atrás que me explicaron todo acerca del juego. El juego era una especie de rey por un día. Y era un juego que jugaban con los prisioneros y era la manera en la que pasaban el tiempo mientras que un prisionero estaba ahí y se burlaban de él. Y ellos jugaban el juego que tenía que ver con estas pequeñas marcas en el suelo.

También era un juego que jugaban en las calles con los niños retrasados. Ellos encontraban a niños retardados y los colocaban ahí; y se burlaban de ellos y los vestían de ciertas maneras y demás. Era un juego para los retrasados y los prisioneros. Era un juego de burla, era una crueldad inhumana impensable.

Y eso es lo que le hicieron a Jesús. Le arrojaron a Jesús una túnica vieja, le pegaron, le pegaron en el rostro con sus puños. Y Mateo añade, claro, que le escupieron, golpearon Su cabeza con un palo, una especie de palo de bambú largo. Casi le pegaron como con un látigo. Y jugaron su juego. Y después de que terminaron el juego, entonces Pilato, versículo 4: “Salió otra vez y les dijo ‘Mirad, os lo traigo fuera para que entendáis que ningún delito hallo en Él.’” Inconcebible, él lo dice otra vez, y ¿por qué está haciendo esto? Él está tratando de satisfacer la sed que ellos tienen de sangre. Realmente. Él está exhibiendo ahora a un hombre patético, un hombre cuyo rostro está golpeado y se ve de color negro y azul, cuya cabeza está siendo lastimada por una corona de espinas, cuyo tronco por delante y por detrás está abierto, de tal manera que sus órganos internos son visibles, la sangre está corriendo por todos lados, con heridas abiertas, sangrando, con un rostro hinchado y golpeado; con una apariencia horrenda. No es sorprendente que Isaías 53 diga que no hay atractivo en Él para que nosotros lo deseemos. Y después, Pilato dice en el versículo 5: “He aquí el hombre.” He aquí el hombre. Aquí está su Rey. Véanlo. ¿Es Él una amenaza?

Él quiere que se vea tan mal que piensen que la burla será suficiente como para que el pueblo lo suelte. Eso es suficiente. No podemos soportarlo más. La situación inhumana de todo esto es lo que no podemos soportar. Pero ellos, queridos amigos, habían probado la sangre y en el versículo 6: “Cuando le vieron los principales sacerdotes y los alguaciles dieron voces diciendo “Crucifícale, crucifícale.” Ahí está el mismo clamor por Su sangre. Y Pilato les dijo: “Tomadle vosotros y crucificadle porque yo no hallo delito en Él. Que quede claro.”” Y él lo vuelve a decir. Ellos literalmente empujaron a Pilato a la muerte de Cristo de manera monótona.

Ellos no lo iban a matar. Ellos querían que Pilato lo matara. Ellos no podían matarlo. Él mismo dijo que Él sería levantado sino fuera matado por los judíos, Él hubiera sido aventado y apedreado, Juan 12:32 y 33. Y entonces en el versículo 7, “los judíos le respondieron ‘nosotros tenemos una ley y según nuestra ley debe morir porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios.’” Y ahora ellos llegan a la blasfemia. Mientras que Pilato diga ‘ustedes encárguense de esto’, ellos le dirán cuál es el verdadero problema.

Bueno, Pilato simplemente oyó algo que no quería oír. ‘Él dijo que era el Hijo de Dios’. “Cuando Pilato oyó decir esto, tuvo más miedo.” ¿Se da cuenta?, él sabía acerca de Jesús. Él sabía que Jesús era un curador. Él sabía que era alguien que resucitaba a los muertos. Él sabía que era una persona maravillosa increíble. Él sabía que tenía poderes únicos y extraños. Él había estado con Él ahora por más de una hora y en ese período de tiempo de una hora, él había visto algunas cosas sorprendentes acerca de Jesús. Él quedó sorprendido ante Su silencio, la calma, la paz. Esta era una situación muy, muy extraña y rara en la que Pilato se había involucrado. Y ahora, él escucha algo que lo aterra aún más que nada. “Este hombre es el Hijo de Dios.”

Ahora, en la mente pagana de Pilato, había lugar para muchos dioses y muchos dioses con muchos hijos. ¿Está enfrentando aquí al hijo de un Dios? Él es sacudido por un temor supersticioso y entonces, regresa a Jesús en la sala de juicio en el versículo 9. Regresando de la multitud, adentro, y le pregunta ¿de dónde eres Tú? ¿De dónde viniste? Él no quiere decir de qué ciudad. ¿De dónde viniste?

Como puede ver, dos de los tres incidentes en los que Pilato se había metido a sí mismo con los judíos tenían que ver con dioses falsos. Primero estuvo la imagen de César arriba del águila en los estandartes que los soldados llevaban. En segundo lugar, estaba el grabado de César que se llamaba a sí mismo un dios. De hecho, César se llamaba a sí mismo el hijo de dios, por cierto. Y ambos incidentes fueron idólatras. Él sabía que él no quería involucrarse otra vez con los judíos por un asunto de dioses falsos. Y entonces, lo que él está pensando es ¿están ellos diciendo que este es un dios falso?… ¿Este es otro como las imágenes?… ¿Otro como los escudos?… ¿Estoy de nuevo lo mismo?

Escuche, es una táctica brillante diabólica promovida por Satanás, lo que está saliendo por las bocas de estos judíos. Cuando ellos dijeron ‘Él es el Hijo de Dios’, Pilato estaba de regreso en el mismo problema. Este es el mismo problema por el que había sido reprendido por Roma y era interferir con la religión judía. ¿Están tratando de matar al hijo de un dios falso? ¿Estoy de regreso en donde estuve, teniendo que eliminar a un dios falso? Es una táctica brillante inspirada por la mente de todas las mentes, la mente corrupta de Satanás.

Y entonces, el versículo 9 dice que Jesús no le dio respuesta. No dijo una palabra. Él conocía el corazón de Pilato. Pilato era un rechazador de la verdad. No había nada que decir. Y fuera o no el hijo de Dios, esto no importaba para la justicia romana. Y Pilato ya había pronunciado su veredicto cinco veces. ¿Que había que decir? Él no dijo nada.

“Entonces le dijo Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte?” ¡Gobernador insignificante!. Ni siquiera sabía a quién le estaba hablando. “Respondió Jesús: ‘Ninguna autoridad tendrías contra Mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene.’”

Tú no tienes poder en absoluto menos de que Dios lo permita… En absoluto. Pero el pueblo que me entregó a ti son mayores pecadores. Tú pecas a través de la debilidad. Tú simplemente eres un títere en todo esto. Ellos pecan a través de un odio deliberado. Hay grados de rechazo hacia Cristo. Entre mayor, entre más severo sea el rechazo, más caliente es el infierno.

Después, vino la gota que derramó el vaso. “Desde entonces procuraba Pilato soltarle;” ahora, él va de regreso y él quiere sacarse a Jesús de las manos porque ahora teme que tendrá otro de estos incidentes con un dios. “Pero los judíos daban voces, diciendo: ‘Si a éste sueltas, no eres amigo de César; todo el que se hace rey, a César se opone.’”

Están de regreso en el asunto político. No eres amigo de César. Estás mostrando complicidad con un rebelde. Y él sabe que si ese mensaje le llega a César, él se acabó. “Entonces Pilato, oyendo esto, llevó fuera a Jesús, y se sentó en el tribunal en el lugar llamado el Enlosado, y en hebreo Gabata. Era la preparación de la pascua, y como la hora sexta. Entonces dijo a los judíos: ¡He aquí vuestro Rey!” Y con esto se burló de ellos. Y, por supuesto, él insistió que fuera crucificado. “Pero ellos gritaron: ¡Fuera, fuera, crucifícale! Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los principales sacerdotes: ‘No tenemos más rey que César.’” Hombre, subrayen eso en sus Biblias. Ése es el final. Ése es el final en el rechazo de Israel.

Una cosa es decir ‘la sangre del Mesías sea sobre nosotros’. ¿Pero decir ‘no tenemos más rey que César’? ¿Es sorprendente que en el año 70 Dios destruyó su ciudad y su religión? ¿Es sorprendente que durante siglos y siglos y siglos han estado bajo el siglo juicio de Dios, excepto por el remanente que es llamado por Su gracia a través de la fe en Cristo? Aterrador. Ellos dijeron que no tenía más rey que César. Este es el rechazo total de Jesucristo declarado. Haznos responsables de Su sangre, no tenemos más rey que César.

¿Sabe la una cosa? Era la verdad. Eso es lo triste. Su rey era un rey terrenal, la conveniencia.

Entonces, ¿qué tiene usted en todo esto? Jesucristo es inocente. Él es exaltado. Él es perfecto. Él es santo. Ahora, escuche con mucha atención. ¿Por qué? Porque la ley del Antiguo Testamento dijo una cosa, ‘el Cordero que es ofrecido por el pecado debe ser un Cordero sin mancha. Sin inmundicia’. Sin mancha. Todo esto, queridos amigos, es para probar que el Cordero de Dios perfecto era apto para morir por los pecados del mundo. Una verdad monumental aquí. El mundo entero de hombres, religiosos y no religiosos, el mundo entero de seres demoniacos inspirados por el diablo mismo no puede inventar, no puede encontrar una mancha, un pecado en el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

De esta manera, Él es el sacrificio perfecto. ¡Oh, cómo es Él exaltado! Aunque Su rostro sea desfigurado, Su forma sea fea, Él es abusado físicamente y golpeado enfrente de Anás y Caifás y Pilato y Herodes, Él es abofeteado, golpeado, Él es escupido, Él es coronado con espinas, azotado, Él todavía sale como el Cordero de Dios sin mancha, hermoso.

¿Cómo entonces podían ellos sentenciarlo a Él a la muerte? Aquí esta. “Entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios,” dice en Hechos 2. Y en Isaías 53 dice: “Dios colocó en Él la iniquidad de todos nosotros.” Dios lo llamó para ser el Salvador.

Permítame cerrar con esto. Jesús no fue juzgado aquí, realmente ¿quién fue? Todos los demás. Es correcto, todos los demás. Y usted también está siendo juzgado. Lo que usted haga con Jesucristo determinará su destino eterno. ¿Cuáles son sus opciones?

Bueno, escuche: los judíos lo odiaron y lo que quiero decir con los judíos, los líderes, los líderes judíos lo odiaron. Ellos lo odiaron. Esa es una opción. La multitud lo rechazó… Algo impensable, torpe. Guiados por sus sentimientos, no pensaron, débiles. Herodes se burló de Él. Se rió de Él, hizo una burla de Él. La esposa de Pilato, ¿qué hizo? Ella simplemente no quiso nada que ver con Él. Pilato, él trató de quitárselo, no pudo. Él escogió el mundo material y lo sentenció a la muerte.

¿Qué va hacer usted con Jesucristo? Ésa es la pregunta. ¿Odiarlo? ¿Rechazarlo sin pensarlo porque todo el mundo a su alrededor lo rechaza? ¿O quizás simplemente se va a reír ante todo esto? ¿O quizás simplemente diga ‘Bueno, mira, no me interesa, realmente no quiero nada que ver con esto’? O quizás simplemente escoge el presente y sacrifica la eternidad como Pilato y se deshace de Jesús, lo hace a un lado. Usted tomará una decisión y va a ser una de esas. Y será algo eterno.

Padre, Te damos gracias por la Palabra en esta mañana, por el testimonio poderoso de las Escrituras de la majestad de Jesucristo. Bendice nuestra respuesta hacia la misma. Que sean las respuestas correctas.

En un momento de silencio, simplemente con todos manteniéndose en una actitud de oración ante el Señor, si usted no conoce a Jesucristo, lo invitamos a que venga a Él. Que venga a Él con un corazón arrepentido y le diga “Señor, quiero salvación, Te pido misericordia. Quiero que perdones mi pecado. Quiero recibir a Cristo con una fe arrepentida, dejar mi pecado, someterme a Ti. Quiero ser como el centurión que estuvo ahí junto a la cruz y dijo: ‘Verdaderamente éste era hijo de Dios’”. Quiero ser como el ladrón que colgó al lado de Él y dijo: “Señor, acuérdate de mí cuando vengas en Tu Reino”. A quien Él le dijo: “Hoy estarás conmigo en el paraíso.” ¡Quiero ser un creyente!

 

 

 

 

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