Sermones

Viudas en la iglesia, 3ª Parte

Por John MacArthur
Código de producto: 54-38
Scripture: 1 Timoteo 5:9-10
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Abramos nuestras Biblias esta mañana en 1 Timoteo, capítulo 5. Hay un sentido en el que lamento que este fin de semana sea el fin de semana de Acción de Gracias, porque tanta gente está afuera. Me atrevería a decir que un cuarto de nuestra congregación en este servicio está ausente, simplemente viéndolos. Me encantaría que todo el mundo estuviera aquí para esta porción en particular, pero quizás puede animar a la gente a que consiga la grabación y se ponga al día para escuchar esta sección vital de la epístola de Pablo al joven Timoteo.

Estamos estudiando el capítulo 5, versículos 3 al 16; y el tema, el cuidado de las viudas en la Iglesia. Ahora, lo que hemos aprendido hasta ahora y que hemos enfatizado y re enfatizado es que Dios ha diseñado que las mujeres que las mujeres sean cuidadas por los hombres, sea por sus padres o por sus maridos o por algún hombre en su casa que provee para ellas. Dios diseñó que las mujeres fueran cuidadas por los hombres para que estuvieran libres para cumplir con su deber diseñado por Dios de servir a ambos, a tanto la familia como al Señor mismo.

Pedro instruye a todo marido cristiano con una responsabilidad muy básica. Él dice esto en 1 Pedro 3:7: “así mismo vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como vaso más frágil.” Dios ha diseñado a las mujeres de tal manera que sean cuidadas por los hombres. La idea de vaso más frágil es para enfatizar su necesidad de protección, provisión y cuidado que debe ser ofrecido y sustentado por los hombres. Pedro añade que la virtud de la mujer se encierra en ser, y cito “con un espíritu amable y apacible, sumisa y llamando a su marido señor.” Y de nuevo lo digo, Dios ha diseñado que una mujer esté bajo el cuidado, protección y provisión de un hombre.

Ahora, claro, en muchas maneras, ella trae la fortaleza interna al matrimonio y él trae la fortaleza externa. Él provee a un nivel superficial en un sentido, ella provea a un nivel muy profundo. Como lo aprendemos en el capítulo 2, versículo 15, su función prioritaria es proveer influencia al desarrollar la vida de los hijos. Todos reconocemos que los hijos son un producto de las influencias, primordialmente, de su madre. En estos primeros años de relación íntima, si de hecho una mujer proveer eso en esos primeros años. Entonces, Dios ha diseñado que las mujeres sean el objeto de cuidado especial de los hombres a quienes se les da esa responsabilidad.

No obstante, es interesante que en la sociedad actual tenemos una negación constante y más bien esparcida de las mujeres como el vaso más frágil. Tenemos una negación de las mujeres como aquellas que deben ser protegidas, provistas y cuidadas. Y el gran énfasis en la actualidad es que una mujer viva por sí sola, que sea independiente, que salga de ese cuidado. Compartí con usted la semana pasada el efecto neto de esa manera de pensar que consiste en darle ya a maridos que ya de por sí no son amables, y no apoyan y no son fieles a sus mujeres, darles a ellos más libertad porque ahora a las mujeres se les está retirando todo tipo de apoyo. Y así los hombres tienen más libertad de hacer lo que quieren. Y eso con frecuencia resulta en que ellos traten a las mujeres de una manera injusta, no amable. Y ciertamente, una manera no bíblica.

Las mujeres necesitan protección. Y cuando la sociedad destruye la idea de la protección masculina para las mujeres, deja a las mujeres desnudas, por así decirlo. Y las dejan a merced de cualquier efecto que puedan enfrentar en cualquier cultura dada.

En las Escrituras, por ejemplo, encontramos en 1 Corintios capítulo 7 una explicación interesante que habla de la necesidad de un padre o de la realidad de que un padre proteja a su hija. Dice en 1 Corintios 7, simplemente leyendo del 36 al 38, “Pero si alguno piensa que es impropio para su hija virgen que pase ya de edad, y es necesario que así sea, haga lo que quiera, no peca; que se case.”

Ahora, ese es un versículo interesante que tiene que ver con un padre que tiene una hija, ella es una hija virgen y las Escrituras dicen que ella ya ha llegado a la edad de que es una mujer. Y si debe ser, esto es si es necesario para ella, por la manera en que Dios la ha diseñado, el casarse, entonces, él no peca si deja que ella se case. Ahora, detrás de la escena está un padre que quiere criar a una hija piadosa. En algún punto, a lo largo del proceso, él dice: “bueno, quiero que dediques tu vida al Señor.” Mientras que ella es joven, ella dice: “voy a entregarte mi vida entera.” Ella en cierta manera, hace un voto de castidad, por así decirlo, para servir a Dios.

Más adelante, se convierte en una mujer, se da cuenta que ella no está diseñada para cumplir ese voto, necesita un hombre. Anhela un hombre. Y entonces, el padre está diciendo: “bueno, ¿tengo el derecho después de haber hecho ese pacto, esa promesa, de dejarla entonces que se case? ¿No estoy rompiendo ese voto?” Y las Escrituras dicen: “no, si quieres dejarla que se case, y debe ser así,” en otras palabras, si así es como ella ha sido diseñada, entonces no pecas, deja que se case.

La idea es que el padre hizo un voto para que su hija sirviera al Señor. Él tenía una buena intención, él quería que ella usara su vida de esa manera. Pero si ella insiste en ese matrimonio y ella está diseñada para ese matrimonio, entonces él debe permitirle a ella hacer eso.

Lo que quiero que observe aquí es que esta hija, hasta que alcanza la edad de casarse, está bajo la dirección de su padre. Está implícito aquí que el padre tiene que tomar esa decisión acerca de si ella puede casarse o no. Ahora, cuando yo me casé, esa era una realidad bastante seria. Y era algo estándar, así como hace algunos años atrás, cuando yo me casé, hace unos 20 años atrás, cuando usted iba al padre y usted le pedía permiso para que la hija se pudiera casar, porque la hija de manera clara estaba bajo el cuidado del padre. Eso realmente es el reflejo de un patrón bíblico.

Inclusive en este texto, más adelante hay otras indicaciones de ese mismo tipo de perspectiva. Que una mujer estaba bajo el cuidado de su padre, si es que ella no estaba bajo el cuidado de su marido. Simplemente, una verdad bíblica básica. Ella permanecía bajo el cuidado del padre hasta que el padre le entregaba en matrimonio. La idea de una mujer que llegaba a los 19 años de edad que salía y vivía por sí sola viviendo de manera independiente de cualquier tipo de apoyo masculino, no es algo que se presente en la enseñanza bíblica. No estoy diciendo que en todo caso es malo, simplemente estoy diciendo que no es parte de la cultura bíblica, en donde una mujer siempre era protegida por su padre hasta que ella era protegida por su marido.

Ahora, si ella había perdido a su marido mediante la deserción, el divorcio o la muerte, ella entonces de manera natural buscaba una protección. Y alguien tenía que venir a ayudarle como el vaso más frágil para asegurarse de que ella recibiera el cuidado apropiado, no fuera que ella terminara viviendo por sí sola. Dependiendo de sí misma.

¡Cuán lejos está lo de la promoción de lo que se presenta en la actualidad! Esa es la razón por la que Dios tiene esta compasión tremenda hacia las viudas, diseñó a las mujeres como vasos más frágiles para que fueran protegidas. Y cuando ellas quedan desprotegidas mediante el divorcio, deserción, mediante la muerte de un marido. Y cuando terminan dependiendo de sí mismas mediante estas circunstancias, se vuelven el objeto especial del cuidado de Dios.

Y entonces, cuando Pablo le escribe a Timoteo, él le da esta instrucción tremenda para que sepan cómo estas mujeres deben ser cuidadas, porque la Iglesia es un reflejo del corazón de Dios. La Iglesia tiene una gran responsabilidad con respecto a las mujeres que quedan solas mediante la pérdida de un marido. Y así como el Señor es el protector especial y el proveedor y la fortaleza especial de las viudas, y las mujeres que quedan solas, así la Iglesia también debe ser el canal de esa misma compasión.

Cuando Elifaz quiso acusar a Job, usted recordará, él quería decirle a Job por qué estaba enfrentando tantos problemas. Él quería acusar a Job de impiedad y él realmente no podía encontrar ningún pecado. Entonces, inventó pecado serio para tratar de que Job se diera cuenta de que todo su dolor era un resultado de su pecado. Y él acusó a Job, y cito, “has enviado a las viudas vacías,” Job 22:9. Él estaba tratando de pensar acerca de lo peor que un hombre podía hacer que lo calificaría como para estar bajo el juicio de Dios. Y él dijo: “te voy a decir lo que has hecho, Job, debes haber enviado a las viudas vacías.” Eso se veía como un pecado severo, cuando un hombre no proveía lo que una viuda necesitaba.

Cuando Isaías condenó a los líderes de Israel, él les dijo a ellos en Isaías 1:23 “el ruego de las viudas no viene delante de ellos.” En otras palabras, no escuchan a las viudas en necesidad. Esa es la seriedad de su pecado.

Ahora, no debemos caer en los pecados de indiferencia con respecto a las personas que tienen gran necesidad. No debemos abusar de ellas. Debemos ser fieles en tener el corazón de Dios y mostrárselo a las mujeres en necesidad, mujeres que necesitan ser protegidas, mujeres que son por diseño de Dios el vaso más frágil y necesitan el cuidado y protección masculinas.

Como resultado de eso y debido a que el mundo es como es, Pablo nos instruye para saber cómo cuidar a las viudas y a las mujeres que han perdido a su marido. Principio número uno, repasemos, versículo 3: es la obligación de la Iglesia apoyar a las viudas. Simplemente, una afirmación general, honra significa apoyar con respeto, significa apoyar financieramente en toda manera en la que tengan necesidad.

Apoyar a las viudas, la palabra significa privadas, significa robadas, significa haber sufrido pérdida, significa estar solas. No necesariamente significa que su marido murió, significa que lo perdió de alguna manera. La Iglesia, entonces, tiene la responsabilidad general de proveer todo el apoyo necesario para las mujeres que han perdido a sus maridos que en verdad son viudas o que son viudas reales o que realmente están solas, lo cual significa que no tienen otro medio de apoyo. La Iglesia no necesita apoyar a una viuda cuyo marido le dejó una fortuna n lo suficiente como para apoyarla o que tiene lo necesario que viene de familia y amigos. La Iglesia necesita apoyar a aquellas que son viudas reales, que verdaderamente no tienen otro recurso. Están totalmente solas, su familia no provee para ellas. Su marido no proveyó para ellas y sus amigos no provee para ellas.

Por cierto, la pensión alimenticia, la cual se volvió parte de nuestra sociedad hasta hace unos cuantos años atrás, fue una realidad residual de influencia bíblica mediante la cual, si un hombre expulsaba a su mujer o se deshacía de su esposa, por así decirlo, si dejaba a su mujer, él no podía dejar la responsabilidad de cuidar, proveer y apoyar a esa mujer hasta que otro hombre proveyera para ella.

Cuando hemos abolido eso bajo el liderazgo del movimiento de liberación de las mujeres, hemos quitado el apoyo de una mujer, le hemos dado a hombres que tienen intenciones malas aún más razón de deshacerse de sus esposas y hemos dejado a las mujeres sin apoyo. Y esa es la razón por la que usted tiene un incremento tan rápido de divorcio, porque el costo es tan barato. No hay costo en absoluto. La Iglesia debe ser a ese tipo de mujer que no tiene recursos y ser para ella, así como Dios sería para ella, compasiva. Y apoyar a la que ha perdido a su marido. Ese es el principio general.

En segundo lugar, no sólo tenemos la obligación de apoyar a las viudas, sino que en segundo lugar, la obligación de que la Iglesia evalúe a las viudas o las mujeres que han necesitan apoyo. Necesitamos ver y descubrir quiénes son las que en verdad son viudas. En el versículo 4, la primera línea de responsabilidad son los hijos y los nietos. “Si alguna mujer sola, alguna mujer que ha perdido a su marido tiene hijos o nietos, entonces aprendan estos primero a mostrar piedad en el hogar y devolverle a sus propios padres, porque eso es bueno y agradable delante de Dios.” Es está basado en el quinto mandamiento, honra a tu padre y a tu madre. Esto bueno y aceptable a los ojos de Dios.

Entonces, lo que se está diciendo aquí es que la primera línea de responsabilidad para una mujer sola viene por parte de sus hijos. Y ella tiene hijos, los hijos o los nietos deben asegurarse que todas sus necesidades sean satisfechas. Ella no debe ser colocada, por así decirlo, en la lista de la Iglesia de personas que deben ser apoyadas porque ella debe ser apoyada por sus propios hijos que deben devolverle algo del apoyo que ella les dio en los años que iba creciendo. La primera línea de responsabilidad le pertenece a la familia.

Pero, supongamos aquí que no hay familia en el versículo 5 y nos encontramos con una que en verdad es viuda. Una viuda genuina. Ella, que es una mujer que en verdad es viuda, realmente está sola y literalmente, sin nada, abriendo sufrido la pérdida de todas las cosas.

Aquí está una definición de esta mujer. En primer lugar, ella está sola. No tiene a nadie. En segundo lugar, ella espera en Dios. En tercer lugar, ella continúa en súplicas y oraciones noche y día. Este es el tipo de mujer que la Iglesia debe apoyar. Uno, no tiene otro medio de apoyo que venga de familia y amigos. Dos, ella es una cristiana que ha fijado su esperanza en Dios. Tres, ella es una mujer piadosa que continuamente pide delante del Señor y le alaba en oración. Este es el tipo de mujer que la Iglesia debe apoyar. Una mujer sin recursos, pero una mujer que es una mujer creyente, piadosa. Sea que ella haya perdido a su marido mediante la muerte, el abandono, la separación o lo que sea, el divorcio, este es el tipo de mujer que la Iglesia debe cuidar, para quien no hay otro apoyo. Ella verdaderamente está sola y espera en Dios y continúa en un patrón piadoso de vida.

Versículo 6, debemos rechazar a la que vive continuamente en placer sensual, quien está espiritualmente muerta mientras que está físicamente viva. La Iglesia no tiene obligación de cuidar de una mujer que ha entregado su vida a la sensualidad total. La mujer que está espiritualmente muerta, que quiere vivir como ella quiere vivir, que quiere involucrarse en el sexo y el vicio y satisfacer sus deseos personales de comodidad y demás, la Iglesia no tiene obligación para con ella obviamente. De hecho, debe dejarla sola para que sufra las consecuencias de su mala intención. Quizás, sería lo mejor para ella porque podría despertarla a la maldad del pecado y su consecuencia y llevarla al conocimiento de Cristo.

Versículo 7, él dice: “estas cosas,” todo lo que él ha dicho hasta aquí, “deben ser mandadas, para que,” esto es toda persona que está involucrada, viudas y la Iglesia y nietos e hijos y todo el mundo involucrado, “sean irreprensibles”. En otras palabras, para mantener la reputación de la Iglesia, Pablo le dice a Timoteo “dile a la congregación que cumpla con estos estándares.”

Después, en el versículo 8, vimos la última vez, Pablo vuelve al asunto del apoyo familiar y la responsabilidad comienza con nosotros y con los hombres. Si alguno no provee para los suyos. Un pronombre masculino. Hombres, tenemos la responsabilidad de proveer para los nuestros. La palabra ‘los suyos’ o el término ‘los suyos’ es vago. Significa cualquier viuda en nuestra red, cualquier viuda en nuestra familia, cualquier viuda en nuestra familia extendida, círculo de amigos, lo que sea. Muy vago y no específico.

Después, dice que no sólo debemos proveer para los nuestros, sino especialmente para aquellos de su propia familia. Entonces, la idea aquí es que la primera línea de apoyo son hijos y nietos. La segunda línea de apoyo son hombres que conocen a viudas en su familia extendida o en su casa inmediata. Y sólo después de que esas opciones han sido agotadas, una mujer entonces se convierte en el cuidado de la Iglesia. Y cualquier hombre que no provee para las mujeres en su propia esfera de influencia, en su propia familia extendida, en su propia casa, ha negado la fe. ¿En qué sentido? En el sentido que su acción ha negado la fe porque la fe tiene que haber todo con el amor y el sacrificio y el servicio. Y él ha negado esta realidad en su acción, si no es que en su mente. Y es peor que un incrédulo porque inclusive los incrédulos cuidan de los suyos.

Entonces, esta es una negación abierta de todo lo que significa la fe cristiana, sin o proveemos para las mujeres de nuestro propio círculo de influencia y en nuestra propia familia y en nuestra propia casa que quedan solas. De nuevo, quiero señalarle la responsabilidad, que es una responsabilidad de provisión masculina para mujeres que están solas.

Ahora, también es verdad que algunas mujeres pueden tener recursos para proveer para mujeres que están solas. Quizás, algunas mujeres ricas que podrían hacer eso y se habla de ellas en el versículo 16, como probablemente lo veremos la próxima semana, cuando lleguemos ahí.

Pero la idea es que la primera línea de responsabilidad, hijos y nietos. La segunda línea de responsabilidad, liderazgo masculino en una familia. La tercera línea de responsabilidad entonces se convierten las mujeres en el versículo 16. Dice mujeres que tienen viudas, esto es en su círculo de influencia en su familia, en su casa, deben ayudarles y así la Iglesia no es cargada. Y finalmente, la cuarta línea de responsabilidad, entonces es la Iglesia.

El punto es este: nosotros como creyentes individuales tenemos que vivir nuestro cristianismo. No existe un cristianismo institucional fuera de uno personal. Mi responsabilidad no es andar por todos lados y encontrar a todas las mujeres solas que pueda y tratar de que los ancianos apoyen el apoyarlas con dinero del presupuesto. Mi responsabilidad es encontrar a esas mujeres en mi círculo de influencia, en el área de mi familia y mi red familiar extendida que tienen la necesidad y asegurarme a nivel personal de que su necesidad es provista. Y si hay algunas mujeres que no son responsabilidad de nadie, entonces se convierten en la responsabilidad de la Iglesia.

Entonces, la carga no recae sobre la Iglesia inicialmente, sino sobre ustedes. Esto es muy, muy importante de entender. Y no proveer de esta manera es el un hijo ingrato, eso es cuestión de los hijos. Y no proveer de esta manera es ser peor que un incrédulo y negar la fe, si usted es un hombre que debe estar proveyendo. Y no proveer de esta manera si usted es una mujer que tiene los recursos, sería ser desobediente la Palabra de Dios.

Entonces, esto resume hasta el versículo 8 las cuatro fases de provisión, comenzando con los hijos, nietos, después los hombres y después, algunas mujeres que puedan tener los recursos y finalmente, la Iglesia se encarga de aquellas para quien no hay otro punto de apoyo. Ahora, eso nos lleva al versículo 9. Y aquí hay un cambio en el tema. Todavía son las viudas, pero el propósito de lo que se dice en los versículos 9 y 10 es distinto y va a ser muy, muy potente. Estoy seguro.

El punto que quiero que vea aquí, primero vimos la obligación de la Iglesia de apoyar a las viudas. En segundo lugar, la obligación de asegurarnos de que juzgamos con cuidado a las que estamos apoyando y atravesamos por ese proceso. En tercer lugar, la obligación de la Iglesia de mantener un estándar alto para aquellas viudas que sirven en la Iglesia. ¿Escuchó eso? La obligación de la Iglesia de mantener un estándar alto para aquellas viudas que sirven en la Iglesia.

Ahora, escúcheme por tan sólo un momento con cuidado. Y permítame explicarle la escena aquí. En la primera Iglesia, es aparente, y es aparente de manera implícita más bien que de manera explícita, que hubo en la Iglesia local, en la primera Iglesia, un grupo de viudas a las que se le dio un estatus semioficial u oficial como siervas de la Iglesia. La Iglesia tenía, sabemos, ancianos. Lo vimos ahí atrás en el capítulo 3. La Iglesia tuvo diáconos, tanto diáconos hombres como diáconos mujeres. También vimos eso en el capítulo 3.

Hubo otro tipo de grupo cuasi oficial. Y ese fue el de las viudas de mayor edad. La Iglesia tuvo un grupo de viudas de mayor edad cuya responsabilidad era el ministerio espiritual a mujeres. Ellas atendían quizás a las mujeres en el bautismo, ellas estaban cumpliendo con la instrucción de Tito de que las mujeres mayores enseñaran a las mujeres más jóvenes. Ellas fueron un grupo piadoso de mujeres que sirvió a la Iglesia de alguna manera oficialmente reconocida. La Iglesia, de hecho, las identificó como tales. De hecho, cuando vemos los versículos 9 y 10 y leemos los requisitos, se oyen muy parecidos a los que leemos de los ancianos y diáconos.

Escuche los versículos 9 y10: “Sea puesta en la lista sólo la viuda no menor de sesenta años, que haya sido esposa de un solo marido, que tenga testimonio de buenas obras; si ha criado hijos; si ha practicado la hospitalidad; si ha lavado los pies de los santos; si ha socorrido a los afligidos; si ha practicado toda buena obra.”

Ahora, ahí hay una lista de requisitos para una viuda, para que fuera colocada en algún tipo de lista. La lista simplemente era una lista de mujeres que trabajaba para servir oficialmente en la Iglesia. No tenían que estar en particular enseñando la Biblia como los hombres, ni siquiera ejerciendo algún tipo de liderazgo de los diáconos estaban ejerciendo. Ni siquiera quizás lo mismo que las diaconisas que estaban sirviendo de alguna manera, sino ayudando a las mujeres cristianas con instrucción divina y aplicación práctica de casa en casa, visitando a los enfermos, visitando a los afligidos, visitando a los prisioneros, ayudando mujeres jóvenes con la crianza de sus hijos, ayudando a los extraños y visitas y viajeros, predicadores itinerantes, evangelistas, lo que fuera, al proveer un hogar para ellos.

Estas mujeres tuvieron una función muy importante y un ministerio en la Iglesia. Yo creo que deben ser un grupo reconocido en la primera Iglesia. Y la lista de requisitos se oye tan parecida a los requisitos de un anciano y diácono de en mi mente apoya la idea de que eran algún tipo de grupo oficial.

La tarea primordial, como dije, podría haber sido aconsejar a mujeres jóvenes, podría haber sido trabajar con niños, podría haber sido colocar a huérfanos en hogares apropiados. Sabemos, por ejemplo, que muchas veces dejaban a niños en el lugar del comercio en el Imperio Romano con mucha frecuencia, eran dejados ahí porque sus padres no los querían. Y lo que pasaba era que los pequeños niños eran metidos en un programa de preparación de gladiadores y terminaban en la arena. Y las niñas pequeñas eran llevadas a un burdel y alguna prostituta las criaba para llenar todas sus habitaciones de prostitutas.

Entonces, estos pequeños niños ahí en el lugar comercial se convertían en combustible para la multitud romana degradante que veía a algún animal destrozándolos o despedazándolos o se convertían en población para un burdel para proveer favores sexuales para los hombres degenerados de esa sociedad. Entonces, este tipo de mujeres salía y encontraba a estos pequeños, con frecuencia los traían, los colocaban en hogares, cuidaban de los enfermos, cuidaban de los necesitados, estaban disponibles para ayudar en ese tipo de ministerio. Enseñaban la hospitalidad, servían en maneras humildes en la primera Iglesia.

Ahora, ese pequeño grupo de siervos oficiales de la Iglesia que estaba constituido de mujeres que habían perdido a su marido. Ya no pasaban tiempo en el hogar, porque su marido ya no estaba. Ahora, estaban libres para cumplir ese tipo de ministerio. Y qué ministerio tan vital era. Imagínese que la Iglesia en la actualidad tuviera un grupo de mujeres así, cuya vida estuviera totalmente preocupada por ayudar de hogar en hogar y ayudar a madres más jóvenes en el proceso de criar a sus hijos. Y si esas mujeres de mayor edad fueran piadosas y habían criado a hijos piadosos y habían alojado a extraños y habían lavado los pies de los santos, y siempre habrían tenido testimonio de buenas obras, piense en qué influencia tan tremenda serían en una congregación de mujeres jóvenes.

Este fue el diseño de Dios, el diseño no era que cuando usted llegara a los 60 años de edad usted se mudara y se fuera a Palm Springs o a Hawaii o a cualquier otro lugar. El diseño era que cuando usted perdiera a su marido y usted llegara a esa edad, usted entra al ministerio, se salía de su hogar y comenzaba a moverse para ayudar en otros hogares, para que pudiera instruir y enseñarles todas las buenas cosas que han hecho la diferencia en su hogar. Esta es un área vital de ministerio.

Y para ser honesto con usted, realmente se ha perdido en la Iglesia moderna. Y la gente mayor en la actualidad, creo yo, tiene el sentimiento de que una vez que han llegado a cierta edad, tienen el derecho de satisfacer sus deseos personales hasta que mueren. Sin pensar en absoluto en algún tipo de ministerio significativo.

La primera Iglesia, por cierto, sabemos que mantenía esa lista a partir de este pasaje en particular. Pero también más adelante, en el tercer siglo, se vuelve a aparecer en un escrito llamado el Didiskalia y se vuelve a aparecer en el cuarto siglo en la constitución apostólica de que había un grupo especialmente calificado de mujeres solas para quien se dieron ciertas instrucciones mediante las cuales eran agregadas a esa lista la y servían al Señor en la Iglesia. Llevaban a cabo tanta obra de caridad y su esfera de ministerio fue primordialmente en el hogar con las mujeres más jóvenes.

Observe Tito 2 por un momento. Dicen el versículo 3: “las ancianas,” ahora esto ciertamente se podría referir a este grupo de personas, quizás entre todas las mujeres de edad, pero particularmente viendo esto a la luz de estas mujeres que fueron colocadas en una lista especial. Estas ancianas debían mantener conducta que era apropiada a la santidad, nunca acusar en falso, no dadas a mucho vino. Debían ser maestras del bien y debían enseñar a las mujeres jóvenes a ser sobrias, a amar a sus maridos, a amar a sus hijos, a ser prudentes, puras, a ser cuidadoras de su casa, a ser buenas, a estar sujetas a sus maridos para que la palabra de Dios no fuera blasfemada.

Entonces, aquí probablemente hay un conjunto de requisitos de ministerio que estas mujeres debían cumplir. Debían entrar al hogar, debían estar instruyendo a las mujeres más jóvenes diciéndoles que amaran a sus maridos, que amaran a sus hijos, que sean puras, que se queden en la casa, que cuiden del hogar y todas estas cosas en su vida habían ellas vivido; y ahora, las estaban transmitiendo a la siguiente generación.

Ahora, escuche con atención lo que digo. No existe evidencia alguna de que estas mujeres en esta lista necesariamente fueron apoyadas todas por la Iglesia. O que fueron ordenadas por los líderes en algún proceso de ordenación. Simplemente, eran viudas que llevaban a cabo este ministerio. Algunas quizás fueron apoyadas por la Iglesia y eran viudas en verdad. Algunas, quizás no fueron apoyadas por la Iglesia porque eran apoyadas por otra viuda. Eran apoyadas por un hombre en su red familiar o quizás eran apoyadas por sus propios hijos y nietos. El tema del apoyo se detiene al final del versículo 8. Y el tema de las viudas en la lista de aquellas que sirven en la Iglesia comienza en el versículo 9.

Entonces, aquí tiene usted a estas viudas que sirven en la Iglesia. El tema del apoyo no es el tema aquí. Algunos han tratado de decir que estas mujeres eran todas apoyadas por la Iglesia. Usted no encuentra esto en el texto en absoluto. Este es simplemente el un grupo de mujeres que sirve en la Iglesia. El tema del apoyo sólo entraría en juego si no tenían otro medio de apoyo.

Ahora, quiero que usted me acompaña en los versículos 9 y 10; y los requisitos para ser parte de este grupo.

Ahora, esto es tan básico. Aquí están los requisitos para una mujer que llega los 60 años de edad habiendo perdido a su marido para que fuera agregada a esta lista, para que fuera añadida a este grupo. Calificación número 1, versículo 9: “Sea puesta en la lista sólo la viuda no menor de sesenta años.” Esa es la idea. Comienza con tener más de 60 años de edad. Ahora, aquí no se dice nada del apoyo, como dije antes. Si usted trata de equiparar los dos. Y algunas personas han tratado de hacer eso, han tratado de decir ‘bueno, las únicas viudas a las cuales una Iglesia debe apoyar son aquellas que tienen más de 60 años’. Eso no es verdad. Eso no es verdad en absoluto.

Acabamos de decir que las viudas que deben ser apoyadas son mujeres que no tienen marido y no tienen apoyo. No hay requisito de edad. El requisito de la edad viene para las viudas que son colocadas en esta lista de siervas oficiales en la Iglesia, no la que son apoyadas por la Iglesia. La Iglesia debe cuidar de demostrar la compasión de Dios para cualquier mujer que ha perdido a su marido, sea cual fuere la edad en la que estén. Y debe asegurarse que sus necesidades sean satisfechas.

Pero cuando hablamos de ese grupo oficial de mujeres que sirven en la Iglesia, tienen que tener más de 60 años de edad. No hay un límite de edad colocado en el tema del apoyo. Y quiero que entienda esto.

Ahora, ¿por qué sesenta? Parece algo raro, ¿no es cierto? Simplemente colocar ahí 60. ¿Qué tal colocar ahí 61, 59, 63 o 58? ¿Por qué sesenta? Esa es una idea general, eso simplemente es un punto general de referencia. Por ejemplo, si usted regresa a los tiempos antiguos, usted descubrirá que Platón, en su plan para el estado ideal enseñó que los 60 fue la edad correcta para que la gente se volviera sacerdotes y sacerdotisas. En el este, en esa parte del mundo, los 60 años era la edad para retirarse de la actividad que involucrarse en la contemplación filosófica. En el Imperio Romano, los 60 eran la edad reconocida cuando una persona era considerada ya de edad, porque la pasión sexual, pensaban, ya disminuía los 60 años.

Y pudo haber sido más común entonces de lo que es ahora, porque las actitudes sexuales han cambiado a lo largo de los siglos. Pero estas mujeres se suponía que eran mujeres que eran mayores, no eran impulsadas por sus deseos sexuales. Eran maduras en Espíritu y en experiencia. La idea clave es que era muy poco probable que se volvieran a casar. Esa es la idea clave. Era muy poco probable que se volvieran a casar. Estaban muy satisfechas por vivir su vida sin relaciones conyugales. Y esto era muy importante porque aquí está el escenario típico, ¿verdad?

Una mujer piadosa que pasó su vida entera en ministerio espiritual, que ha lavado los pies de los santos, ha criado a hijos piadosos, ha hecho todas estas buenas obras, pierde su marido. Habiendo perdido a su marido, ella se ve atraída al Señor debido a la fortaleza de esa relación. Y su pacto al Señor y la fidelidad de todos esos años a su marido, ella realmente no puede concebir el casarse con otro hombre. Es muy difícil para ella porque ella ha vivido con este hombre. Un hombre. Y entonces, debido a su amor al Señor, debido a que ahora es mayor y sus hijos han crecido, ella le dice al Señor: “Señor, te voy a entregar el resto de mi vida a Ti.” Quizás si sus hijos son jóvenes, ella ha perdido al marido de su amor y ella dice simplemente: “Te voy a entregar a Ti, Señor, mi vida.” Poco tiempo después comienza a sentir el deseo por un marido. Ella realmente estaba hablando en serio cuando dijo lo que dijo, pero lamenta haberlo dicho.

Entonces, supongamos que ella llega a la Iglesia y supongamos que ella tiene 35 o 40 años de edad o lo que sea y ella dice: “quiero entregarle el resto de mi vida al Señor. Tú sabes, mi marido se fue y yo lo amaba a él y sólo a él. Y ahora, que él se ha ido, simplemente quiero entregar el resto de mi vida para servir al Señor.” Y unos dos años después ella tiene un verdadero problema. Ella tiene deseos físicos fuertes. Ella quiere casaste. Ella va de casa en casa y eso simplemente hace empeorar y empeorar y empeorar la situación, porque ella sigue viendo matrimonios felices y la vida en un hogar feliz. Y a todo hombre que ella ve, le prende las luces en la cabeza y ella se vuelve muy, muy vulnerable a un marido infeliz mientras que ella está de gira, por así decirlo. Y después, entra la concesión. Ella comienza a querer acercarse a alguien o querer salir con alguien y eso en cierta manera se filtra en todo esto. Y ella está tratando de servir al Señor y ser pura y piadosa y llena de virtud y enseñar a mujeres a ser castas y enseñar a las mujeres a amar a sus maridos y enseñar a las mujeres a estar contentas en el hogar. Y ella no está contenta. Todo esto está mal. Y quizás eso puede llevar al hecho de que ella comienza a entrar un poco en pánico. Y está contenta con casarse con un incrédulo.

Y el asunto aquí es esto: “mira, no coloques a una mujer joven que quizás tenga el deseo más tarde, sino es que ahora, de casarse, en la situación oficial de ser una sierva de la Iglesia llevando a cabo ahí ministerio espiritual, porque puede ser muy difícil, puede dar en un ambiente de concesiones en la cual está viviendo. Y en últimas, terminar en desastre. Y eso va a traer deshonra a la Iglesia. No lo hagas.”

Esa es la razón por la que en el versículo 11 dice: “Pero viudas más jóvenes no admitas; porque cuando, impulsadas por sus deseos, se rebelan contra Cristo, quieren casarse.” Literalmente, querrán casarse. Ese es el punto. Lo que usted busca en la lista, escuche con atención, son mujeres que tienen el tiempo y madurez. Que tienen la virtud y reputación, que tienen la compasión de servir sin pensar en volverse a casar otra vez. Esa es la idea. No colocas a una mujer joven en esa lista de siervas, de lo contrario, va a entrar en concesiones andando de casa en casa. Ella va a ver a algún hombre que le guste allí fuera con sus pasiones sexuales incitadas y tendrás un problema en tus manos. No la sueltes en esa comunidad porque hay muchos hombres que están ahí afuera que se van a aprovechar de eso.

Hombre, ese es un retrato de lo que hace nuestra sociedad, ¿no es cierto? Solteros que andan por todos lados. Mujeres no protegidas y hombres con malas intenciones. Entonces, esta mujer en primer lugar, debe tener la suficiente madurez como para no buscar el volverse a casar de tal manera que cuando ella haga un compromiso de servir al Señor, ella no quiera darle la espalda a ese compromiso y que tenga la suficiente edad como para no ser atraída por hombres que quieran atraerla y para no sentirse continuamente afectada por la falta de una relación conyugal.

Segundo principio: en el versículo 9, dice que ella debió haber sido esposa de un solo marido. Esa es exactamente la misma construcción que vimos ahí atrás en el capítulo 3 con respecto a los ancianos y diáconos. No significa que ella solo ha estado casada una vez porque en el versículo 14 dice: “quiero pues que las viudas jóvenes se casen.” No hay pecado ahí. En 1 Corintios 7:39 dice: “una viuda debe casarse únicamente en el Señor.” Lo que significa con una mujer de un hombre es una mujer que tuvo totalmente entregada al hombre con el que estaba casada. Está hablando de pureza de acción y pureza de actitud. Ella vivió en fidelidad total con su marido, ella fue casta, ella fue pura. Ella tuvo una relación matrimonial sin mancha. Entonces, ¿qué tipo de mundo que entra a la lista? Una mujer que es madura y una mujer que ha vivido su vida de una manera casta. Fiel al marido que ella tuvo.

El versículo 10 añade un tercer requisito. “Ella debe ser literalmente alguien que está teniendo una reputación de buenas obras. Que tenga testimonio de buenas obras. Ella debe tener una reputación de buenas obras. ¿Qué queremos decir con eso? Bueno es conocimiento común del tipo de mujer que ella es. Su reputación es de nobleza, ella tiene una reputación de kalos, excelencia. Ella tiene una reputación de ser una mujer de virtud excelente. Es como dice que debe ser el obispo, irreprensible. Es como dice del diácono, que debe ser un hombre de calidad, un hombre de una mujer, versículo 12 del capítulo 3, que gobierna bien su propia casa y demás. Él debe ser, ahí atrás en el versículo 10, irreprensible. Un anciano debe ser irreprensible, un diácono debe ser irreprensible. Esta mujer que es colocada en la lista debe ser una mujer irreprensible. Ella tiene una reputación entre toda la gente de nobleza en la dimensión espiritual. Ella es externamente buena. La característica de su vida es el bien.

También notará al final del versículo 10 que ella sigue de manera diligente toda buena obra. Ella es buena y hace el bien. Esto es lo que ella debe ser para calificar. Una mujer justa que honra a Cristo y que glorifica a Dios.

Ahora, ¿qué significa esto? ¿Qué quieres decir con que tenga testimonio de buenas obras? Bueno, él da cinco sub puntos, ¿muy bien? Estos son muy importantes. Se especifican cinco áreas para entender la bondad de esta mujer piadosa. Mujeres, esta es una lista. Y es una lista, hombres, como también para saber qué tipo de mujer Dios quiere que tengas. Este es el perfil de una mujer piadosa. Usted puede ver Proverbios 31 y ver un perfil de una mujer piadosa.

Pero aquí lo puede ver en el versículo 10 y verlo también. Aquí está una mujer que está calificada para servir como el estándar, como un modelo para las mujeres más jóvenes. Este es el tipo de mujer que usted debe colocar en la lista porque este es el tipo de mujer que usted quiere que el resto de las mujeres sean. Muy bien. Este es el tipo de virtud de Dios exalta.

Nuevo número uno, siga esto, versículo 10: si ha criado ¿qué? Hijos. No puedo enfatizarle demasiado lo importante que esto es. Si ella ha criado hijos. La idea aquí es una palabra muy rara, esto básicamente significa sustentar hijos. Esto la ve como una madre cristiana, dando a luz y criando hijos en un hogar piadoso. Este es EL privilegio más grande de una mujer.

Ahora, por favor, cuando dijo esto, entienda que esto no significa que una mujer que no ha tenido, a quien no se le ha dado el privilegio de tener hijos porque ella no puede tener hijos o una mujer a quien Dios le ha dado el don de soltería es una mujer de un rango inferior. Lo que sucede es que esta es la norma y este es el patrón general. Y Dios tiene Su diseño para aquellas que son excepciones a esto. Y eso no las descuenta.

Primera de Corintios, capítulo 7 exalta a una persona soltera, hablando de cómo ellas pueden estar entregadas al Señor sin las preocupaciones del mundo que son traídas por los hijos y la familia. No obstante, la norma y el principio general es que cuando usted está buscando a una mujer piadosa con una reputación noble, excelente, lo primero en la lista es que ella ha criado hijos.

Y la idea aquí nos lleva de regreso al 2:15, “si ha criado hijos en fe, amor y santidad, con modestia.” ¿Acaso ella ha criado hijos piadosos? Ese es el tipo de mujer que está ahí en la comunidad dando la instrucción a sus madres más jóvenes, a sus esposas más jóvenes.

Muy básico. Este es el tipo de mujer de la que le leí a usted antes en Tito 2, quien puede enseñar a las mujeres más jóvenes a conocer sus prioridades, a amar a sus maridos, a amar a sus hijos, a ser discretas, puras, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus propios maridos para que la Palabra de Dios no sea blasfemada. Sumisas como Sarah, quien llamó a Abraham “Señor,” dijo 1 Pedro 3. Ese es el tipo de mujeres que puede enseñar a las mujeres más jóvenes. Haber hecho esto bien es necesario. Los niños normalmente serían los suyos, pero quizás también pudo haber criado a algunos huérfanos.

En segundo lugar, el versículo 10 dice en esta pequeña lista de cinco características bajo la idea de su reputación, en primer lugar, ella ha criado hijos. En segundo lugar, si ella ha practicado la hospitalidad. Literalmente, es si ella ha mostrado hospitalidad a los extraños. Si ella ha recibido a extraños. Si ella ha tenido un hogar abierto y ha mantenido hospitalidad a la gente. No a la gente que ella conocía, sino a la gente que ella no conocía.

Y tenemos que decirlo, nosotros los maridos podemos invitar y podemos ser anfitriones de los invitados, pero el trabajo es llevado por las mujeres. Y a todos de vez en cuando se nos recuerda eso en caso de que lo olvidemos. Y yo me iré a la gloria profundamente agradecido por mi propia querida esposa, porque rara vez hay una noche y rara vez hay un día en nuestro hogar cuando no estamos recibiendo a un invitado. Algunas veces, los conocemos bien. Algunas veces, los conocemos un poco. Algunas veces, no los conocemos en absoluto.

Y de manera inevitable, mientras que yo estoy platicando con ellos, ella se queda con la carga de los deberes. Y la he animado con el hecho de que cuando yo muera y vaya al cielo, alguien la va a colocar en la lista a ella. Ella no necesariamente espera ese prospecto. Ella preferiría que nos fuéramos juntos. Bueno, lo que el Señor tenga en mente.

La devoción sacrificial para con las necesidades de la gente que ella no conoce. Hombre, esa es una virtud tremenda. Alguien me dijo recientemente: “nuestra sociedad parece pensar que en lugar de una mujer está en el centro comercial.” Y eso no está lejos de la realidad. Con frecuencia me he preguntado si regresáramos en algún punto este tipo de axioma bíblico, en donde en lugar de una mujer está en el hogar, qué cosas tan tremendas podríamos alcanzar para el Reino si nos concentramos en donde Dios quiere que nos concentremos.

La devoción sacrificial a las necesidades de la gente que ella conoce. La devoción sacrificial a las necesidades de gente que ella no conoce. En esa época, los pasajeros, mensajeros, misioneros cristianos y evangelistas y predicadores itinerantes se estaban moviendo todo el tiempo, viajando todo el tiempo. Y era una oportunidad maravillosa para que una mujer mostrara amabilidad para con ellos.

Dice de Febe, en Romanos 16:1: “…la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea; que la recibáis en el Señor, como es digno de los santos, y que la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de vosotros; porque ella ha ayudado a muchos, y a mí mismo.” Sin duda alguna, esta mujer había abierto su hogar y había permitido que algunos de los que estaban viajando por causa del Evangelio compartieran la generosidad que ella podía proveer.

Ahora, note aquí, si es tan amable, una mujer que podía hacer esto no necesariamente tenía que ser una mujer que estaba sola. Entonces, la idea de que este grupo de personas que tenían más de 60 años, que ellas estaban totalmente solas y que ellas estaban en la lista de ayuda de la Iglesia, no es real. Había muchas mujeres que toda su vida pudieron haber ayudado a extraños y cuando perdieron a su marido, quizás habrían tenido los recursos para poder seguir haciendo esto. Recursos que les habían dejado sus maridos. Estos recursos quizás podían haber estado ahí.

Pero el punto es que esta es una mujer se ha entregado al ministerio a otros toda su vida. Y esto la califica para que se entregue en este ministerio en este punto, cuando ella llega a la edad de 60 y está libre de la responsabilidades y deberes del hogar que ella en el pasado había tenido.

En tercer lugar, y esto sigue la misma idea, versículo 10, “si ha lavado los pies de los santos”. El deber de un esclavo consistía en lavar los pies de gente que estaban sucios y polvosos, usaban sandalias y todos los caminos o eran polvo o eran lodo. O estaban secos o mojados. Y los pies de la gente eran lavados cuando llegaban a un hogar siempre y se reclinaban para comer. Era una necesidad obvia el hacer eso. Entonces, esto literalmente era una tarea humilde, sencilla.

Ahora, esto no significa que esta mujer literalmente tuvo que hacer eso todo el tiempo. Ella pudo haber tenido un siervo en la casa que hiciera eso. Pero esto se convirtió en un eufemismo para referirse a una mujer con un espíritu humilde. Una mujer con un corazón humilde, que estaba dispuesta a hacer eso. Y ciertamente, de vez en cuando, lo hizo. Pero ella mostró ser una sierva humilde. Usted recuerda que Jesús en Juan 13 lavó los pies de los discípulos. Y Él dijo: “háganle a otros lo que les he hecho a ustedes”. No es simplemente el hecho de lavar los pies, es tan simple como ver a una persona que tiene necesidad sin importar qué tan humilde sea el satisfacer esa necesidad, humíllese a sí mismo y hágalo.

 Entonces, aquí está la virtud de una mujer piadosa. Esta es una mujer que ha criado hijos piadosos. Esta es una mujer que ha abierto su hogar para cuidar de personas que estaban en necesidad. Esta es una mujer que ha servido de la manera más baja y humilde a alguien más. Ella ha pasado su vida ayudando a gente, sirviendo a pesar de la inconveniencia personal que le haya causado, sirviendo con humildad. Sin prominencia, sin exaltación personal.

En cuarto lugar, si ella ha socorrido a los afligidos. Eso simplemente significa si ella ha ayudado a gente en problemas. La palabra afligidos tiene que ver con presión sobre la gente. Aquellos que están bajo presión mental, presión física, presión emocional. Sea cual fuere el tipo de presión. Ella ha ayudado, asistido a gente en problemas, bajo presión. Ella ha pasado su vida como un ayudante de otras personas. Notará que no dice nada acerca de a qué escuela fue, o donde se graduó, dónde trabajó o cómo se veía su guardarropa o qué tan bien estaba decorado su hogar. No dice nada de eso. Qué gran chef ella fue. Sólo habla de la belleza y la maravilla de su espíritu amable, humilde, de servicio. ¿Ha criado hijos piadosos? ¿Ha lavado los pies de los santos? ¿Ha ayudado a aquellas personas que están en problemas? ¿Ha mostrado hospitalidad a los extraños?

La palabra socorrido, por cierto, parece sólo aquí, en el versículo 16. Y si usted une el versículo 16 con este versículo, tiene que ver con dinero, apoyo. La viuda en el versículo 16 está apoyando a otras viudas. Entonces, la idea es ella ha dado dinero. Recursos para la vida, podría ser comidas, podría ser casa, podría ser consejo, podría ser guía, podría ser servicio en enfermedad o muerte. Podrían hacer muchas cosas. Ella ha ayudado a personas en problemas, ella ha ayudado a personas en necesidad o ¿acaso está pasando todo el tiempo en sí misma?

Finalmente, si ella ha practicado toda buena obra, si ella se ha entregado de manera total a toda buena obra, esa es la idea. Es un verbo fuerte, fuerte. ¿Acaso ella ha buscado de manera activa toda buena obra? Como esa dama hermosa en el capítulo 9, que hizo toda la ropa para las viudas y cuando murió, todas las viudas que estaban ahí llorando como locas, porque esa dama que proveyó todo lo que ellas tenían, está muerta. Y Pedro la resucitó de los muertos y se las devolvió a las viudas. ¿Se acuerda de eso, de Dorcas?

Ahora, escuche con atención conforme cerramos con esto. Todos estos requisitos revelan la virtud que se demanda y la preparación apropiada para que una mujer sea colocada en la lista de siervas de la Iglesia. ¿Ha cuidado de hijos? ¿Ha cuidado de huérfanos? ¿Ha amado a extraños? ¿Ha servido de manera humilde? ¿Ha ayudado a los afligidos y su vida ha sido un flujo continuo de buenas obras? ¿Ha buscado diligentemente esas cosas? Una mujer piadosa. Si ella ha pasado su vida entera haciendo esas cosas, entonces colóquenla en esa lista y envíenla a ministrar.

Ahora, el resumen de todo esto, escúcheme con atención, es esto. Si ese es el tipo de mujer que es colocada en la lista para servir a la Iglesia, entonces, ese es el tipo de mujer que toda mujer debe ser y debe desear ser. Ese es el punto.

El estándar para las mujeres en esta lista entonces, se convierte en la meta de toda mujer para ser ese tipo de mujer. Así es como toda mujer cristiana debe buscar vivir, para que cuando venga el día para que ella sea considerada para el servicio en la Iglesia del Señor, ella esté calificada. Éstas se convierten en las ancianas que pueden enseñar a las más jóvenes. Éstas se convierten en las mujeres que crían a una generación piadosa. Ésta es la prioridad en la vida de una mujer. Y le quiero decir cuán trágico, cuán trágico es que el mundo ha engañado a las mujeres en la actualidad para que sean lo que son. Así es como las mujeres cambian el mundo.

Quiero cerrar con esta historia, una historia hermosa. Ian McClaren, predicador escocés, un gran predicador escocés contó una historia acerca de una mujer en su congregación. Simplemente, es hermosa. Él fue a visitar a esta dama, vivía en una pequeña casa. Y conforme estaban hablando, ella comenzó a llorar y comenzó a limpiarse las lágrimas con la esquina de su delantal. Entonces, el Dr. McClaren, le preguntó que le estaba molestando.

“Oh,” dijo ella, “algunas veces me siento como si he hecho tampoco. Y cuando lo pienso, hace que mi corazón se sienta cargado porque realmente he hecho tan poco por Jesús. Cuando fui una pequeña niña, el Señor habló a mi corazón y le entregué mi vida a Él. Y yo quise vivir para Él, tenía tantas ganas de hacerlo,” dijo ella. “Pero siento que mi vida se ha acabado y realmente, no hecho nada.”

Ian McClaren, le preguntó qué había hecho con su vida. “Oh, nada,” dijo ella. “Realmente, nada. He lavado los platos, he cocinado tres comidas al día, he cuidado de mis hijos, he trapeado en el piso. He arreglado la ropa. Usted sabe, todo lo que hace una madre, eso es lo único que he hecho.”

McClaren, se reclinó en su silla y le preguntó dónde estaban sus hijos. “Oh,” dijo ella, “usted sabe, que a los cuatro les di los nombres de los Evangelios… Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Y usted los conoce a todos y usted sabe dónde Marcos está ahora. Usted lo ordenó. Él se fue a China. Él aprendió el idioma y ahora, él puede ministrar a la gente en el nombre del Señor.”

“¿Y dónde está Lucas?” le preguntó McLaren. “Usted lo conoce lo suficiente como para saber dónde está Lucas, porque usted lo envío y recibí una carta de él otro día. Él está en África y él dice que un avivamiento ha comenzado en su misión.”

“¿Y Mateo?” Preguntó él. “Bueno, él está trabajando con su hermano en China; y están trabajando juntos.” Y después, ella dijo: “y Juan, él sólo tiene 19 años de edad y se me acercó anoche para decirme que Dios ha colocado a África en su corazón. Él dijo: “madre, me voy a África, pero no te preocupes ni llores por esto, porque el Señor me ha mostrado que me debo quedar contigo hasta que tú te vayas a casa a la gloria y entonces, me iré a África. Pero hasta ese entonces, quiero cuidar de ti.”

Ian McLaren vio a esa santa ya de edad y le dijo: “¿dijo usted que su vida ha sido desperdiciada?” Y en medio de sus lágrimas, ella dijo: “sí, me temo que ha sido desperdiciada.”

“Usted ha estado cocinando y lavando y trapeando,” él dijo, “pero me encantaría ver la recompensa que usted recibirá cuando usted sea llamada a casa.”

Inclinémonos en oración. Padre, vivimos en una sociedad que miente, que nos ha robado de la virtud y el poder verdaderos y nos ha dado una imagen falsa de una mujer piadosa. El tipo de mujer que sirva a la Iglesia, el tipo de mujer que trae honor a tu nombre. El tipo de mujer que cambie la generación como se describe en Tu Palabra preciada. Una mujer que es una mujer de un hombre, que tiene una reputación de excelencia, que ha criado a hijos en el Señor, que ha mostrado hospitalidad a los extraños, que ha servido en una humildad que le trae inconvenientes sin buscar la comodidad personal, que ha pasado su vida ayudando a personas afligidas y que ha buscado con toda su fuerza toda buena obra.

Dios, que Tú nos des a mujeres así para la gloria de Tu Nombre. Y que seamos fieles en cuidar a mujeres así en su tiempo de necesidad. Y para todas esas mujeres que, habiendo sufrido pérdida, necesitan que alguien les demuestre Tu compasión y cuidado por ellas. Te damos gracias por la verdad perfecta de Tu diseño para la maravilla y la belleza de las mujeres. En el nombre de Cristo. Amén.

 

 

 

 

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