Sermones

¿Puede Dios bendecir a Estados Unidos?

Por John MacArthur
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Scripture: Escrituras Seleccionadas
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Obviamente, en últimas semanas, los domingos por la noche hemos estado hablando de asuntos están en nuestras mentes y corazones en esta época en nuestra nación en las que hemos sido sujetos a ataques terroristas. Estoy tratando de mantener al tanto de todos los asuntos, todos los detalles y noticias, y tratar de dar algo de luz bíblica a los asuntos que se presentan.

Una de las nuevas características en nuestro país en semanas recientes es esta obsesión con “Dios bendiga a Estados Unidos”. En sí misma, es un tono agradable y una canción bien diseñada que fue cantada en muchas ocasiones durante muchos años en nuestro país. Pero ahora, se ha convertido en una especie de nuestro nuevo himno nacional. Si no es que nuestra oración nacional. Y aparentemente, a partir de todo lo que puedo ver conforme veo la emoción que se apega al cantar la canción, no sólo hay simbolismo aquí. No sólo hay sentimentalismo superficial. Tengo la idea de que los estadounidenses realmente quieren la bendición de Dios y con eso quieren decir protección. Bendición quiere decir “Dios, no me dejes morir. Dios, no dejes que mis hijos mueran, no dejes que mi cónyuge muera”. Significa “Dios no dejes que la bolsa de valores siga en la dirección en la que va”. Dios, detén el declive en el desempleo. Dios, mantén nuestras libertades. No nos coloques en una posición en la que tengamos que formular todo tipo de leyes contra el terrorismo que lleguen a afectar nuestras libertades que tanto amamos.

Me da la idea de que la bendición entonces está asociada con protección, está asociada con seguridad. Está asociada con libertad y está asociada con prosperidad. Y es un clamor tan fuerte en la actualidad que inclusive los ateos que normalmente expresan sus ideas y los agnósticos militantes, de alguna manera, se han hundido en las sombras, conscientes de que, si expresaran opinión, de hecho, podrían invitar a un ataque nacional que los derrotaría. Inclusive grupos contraproducentes están haciendo esfuerzos no exitosos para derribar las señales en las escuelas de “Dios bendiga a Estados Unidos”. Y ellos, en lugar de ser las personas que los colocan, están siendo atacados por la gente.

Estados Unidos, hasta cierto punto u otro, está en un estado de temor. Tiene miedo. Y está clamando al cielo para que le dé un medio de apoyo invisible en contra de un enemigo invisible por parte de un dios invisible. Y esperan que Dios no sólo sea omnipresente, no solo omnisciente, no solo omnipotente, sino que aún más importante que eso, que esté interesado. El clamor de “Dios bendiga a Estados Unidos” parece estar subiendo más y más en su volumen y demandando más y más emoción.

Y conforme estaba escuchando esto, me impactó como algo interesante. La oración es simple: “Dios bendiga a Estados Unidos”. Mánennos protegidos. Mantennos seguros a largo plazo. Mantennos libres. Mantennos prósperos. Y conforme comencé a pensar en el hecho de que si Dios fuera a bendecir Estados Unidos como toda persona quisiera que lo haga, podría verse muy diferente de lo que esperaríamos.

¿Dios bendecirá a Estados Unidos? ¿Puede Dios bendecir Estados Unidos? ¿Debe Dios bendecir a Estados Unidos? ¿Somos dignos de ser bendecidos? Y si Dios bendijera a Estados Unidos, ¿qué estaría Él diciendo acerca de Su santidad? Si Dios bendijera a Estados Unidos, ¿qué estaría diciendo Él acerca de nuestra moralidad? ¿Acerca de nuestra condición espiritual? ¿Podría Dios bendecir a Estados Unidos y proteger Su reputación como Dios santo?

Ahora, claro, Dios siempre puede hacer lo que Él quiere cuando Él quiere. Pero cuando hablamos de bendición, Él ha establecido de manera clara y repetida, condiciones. He escuchado con cuidado esa canción “Dios bendiga a Estados Unidos”, ahí no hay un versículo que identifique las condiciones. Ni tampoco los estadounidenses parecen estar abriendo sus Biblias para tratar de entender cuáles son las condiciones. Yo no escucho a nadie diciendo: “Dios, ¿qué es lo que necesitamos gastar para ser bendecidos?”

Entonces, voy a responder la pregunta que nadie está haciendo. De hecho, creo que este es un asunto serio. No creo que quieren conocer las condiciones. Es algo así como “no preguntes, sólo bendice”. Nosotros preguntaremos y pediremos, no pidas nada de nosotros. Sólo queremos bendición. No impongas ninguna condición. No pidas nada de nosotros. Danos protección. Danos seguridad. Danos libertad. Danos prosperidad. Pero no te metas con nuestra moralidad. Yo no oigo ningún clamor nacional de arrepentimiento. ¿Usted sí? Yo no oigo ninguna afirmación nacional de la ley de Dios, la Palabra de Dios. Y yo no oigo clamor alguno por virtud y perdón. Yo ni siquiera oigo a los predicadores predicando así.

Francamente, no estamos en posición alguna de ser bendecidos. Me parece que está oración es fútil. De hecho, estamos en un mejor lugar para hacer maldecidos, si puede tolerar esa palabra. Porque la bendición siempre ha tenido sus condiciones. Siempre. Y las condiciones no son difíciles de encontrar, usted simplemente necesita ir a las Escrituras.

Así que hagamos eso. Un buen punto inicial es el capítulo octavo de Nehemías. Nehemías, capítulo 8. A la izquierda de Ester, Job y Salmos. En este punto en particular en la historia de Israel, estaban llegando al final de una maldición larga. Habían experimentado juicio divino. Ese juicio había llegado a un fin. Ellos estaban listos para ser bendecidos. Regresaron a la tierra de Israel, de su cautividad en Babilonia, en donde habían estado durante un mínimo de 70 años. Regresaron a la tierra y querían la bendición de Dios. Su tierra era un terruño, su ciudad estaba destrozada, se involucraron en reedificarla y reedificaron su muro, como ustedes saben, bajo Nehemías. Necesitaban reedificar el templo para reestablecer su adoración. Querían de manera desesperada la bendición de Dios. Y comenzaron a moverse en la dirección correcta en el capítulo 8. “Y se juntó todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que está delante de la puerta de las Aguas,” una puerta en particular en la ciudad, “y dijeron a Esdras el escriba,” aquí está la frase clave, “que trajese el libro de la ley de Moisés, la cual Jehová había dado a Israel.”

Si iba a haber bendición después de maldición, si iba a haber un futuro de bendición tenían que regresar al libro. Trae el libro. “Y el sacerdote Esdras trajo la ley,” la Torá, “delante de la congregación, así de hombres como de mujeres y de todos los que podían entender, el primer día del mes séptimo. Y leyó en el libro delante de la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, desde el alba hasta el mediodía, en presencia de hombres y mujeres y de todos los que podían entender; y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley.” Leyó durante horas y horas y horas. Simplemente leyó los libros de Moisés.

Versículo 4: “Y el escriba Esdras estaba sobre un púlpito de madera que habían hecho para ello,” el primer púlpito en la Biblia. Y en el versículo 5: “Abrió, pues, Esdras el libro a ojos de todo el pueblo, porque estaba más alto que todo el pueblo; y cuando lo abrió, todo el pueblo estuvo atento. Bendijo entonces Esdras a Jehová, Dios grande. Y todo el pueblo respondió: ¡Amén! ¡Amén! alzando sus manos; y se humillaron y adoraron a Jehová inclinados a tierra.”

Versículo 8: “Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura.” Este es el principio de la predicación expositiva. Lo leyeron y lo explicaron. Si va a haber bendición lo primero que tiene que suceder es que usted tiene que ir a traer el libro. Trae el libro. Versículo 18: “Y leyó Esdras en el libro de la ley de Dios cada día, desde el primer día hasta el último; e hicieron la fiesta solemne por siete días, y el octavo día fue de solemne asamblea, según el rito.” Día, tras día, tras día, tras día leyeron la Palabra mientras que la gente se puso de pie y escuchó.

Y después dice en el capítulo 9, versículo 1: “El día veinticuatro del mismo mes se reunieron los hijos de Israel,” esto es indicativo de la gente de Israel congregándose, “se reunieron los hijos de Israel en ayuno, y con cilicio y tierra sobre sí.” Esa es una postura y una actitud de penitencia y humillación. Versículo 2: “Y ya se había apartado la descendencia de Israel de todos los extranjeros; y estando en pie, confesaron sus pecados, y las iniquidades de sus padres.” Ahora se está haciendo algo aquí.

Usted trae el libro. El libro reitera la ley de Dios en términos claros. La gente oye la ley de Dios y ahora están muy conscientes del por qué han sido maldecidos. Reconocen sus pecados, los pecados mismos por lo que soportaron esta cautividad prolongada. Se presentan en una postura de penitentes. Ellos confiesan sus pecados y los pecados e iniquidades de sus padres.

“Y puestos de pie en su lugar, leyeron el libro de la ley de Jehová su Dios la cuarta parte del día, y la cuarta parte confesaron sus pecados y adoraron a Jehová su Dios.” Esto presenta el patrón para la bendición.

En el versículo 5: “…bendecid a Jehová vuestro Dios desde la eternidad hasta la eternidad; y bendígase el nombre Tuyo, glorioso y alto sobre toda bendición y alabanza. Tú solo eres Jehová; Tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos”; y siguen recitando el hecho de que Dios es el gran creador soberano.

Y después, en el resto del capítulo 9 usted puede ver que hay una reiteración de la obra poderosa soberana de Dios en Israel. Habla de Egipto y del Mar Rojo y de cómo fueron guiados por una columna de fuego en la noche y sigue, y sigue hasta a lo largo de este capítulo.

Pase al versículo 29. Y recuerdan de nuevo: “Les amonestaste a que se volviesen a Tu ley; mas ellos se llenaron de soberbia, y no oyeron Tus mandamientos, sino que pecaron contra Tus juicios, los cuales, si el hombre hiciere, en ellos vivirá; se rebelaron, endurecieron su cerviz, y no escucharon. Les soportaste por muchos años,” y esto es característico de Dios quien es paciente y lleno de gracia, “y les testificaste con Tu Espíritu por medio de tus profetas, pero no escucharon; por lo cual los entregaste en mano de los pueblos de la tierra. Mas por Tus muchas misericordias no los consumiste, ni los desamparaste; porque eres Dios clemente y misericordioso.” Y ahora simplemente están recitando la historia del pueblo que tuvo la ley de Dios, que tuvo la Palabra de Dios, no obedeció la Palabra de Dios y por lo tanto, fueron maldecidos.

Versículo 32: “Ahora pues, Dios nuestro, Dios grande, fuerte, temible, que guardas el pacto y la misericordia, no sea tenido en poco delante de Ti todo el sufrimiento que ha alcanzado a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros sacerdotes, a nuestros profetas, a nuestros padres y a todo Tu pueblo, desde los días de los reyes de Asiria hasta este día.”

Y me encanta esto, “Pero Tú eres justo en todo lo que ha venido sobre nosotros; porque rectamente has hecho, mas nosotros hemos hecho lo malo.” Aquí usted tiene a personas colocándose por la iniciativa de Dios en una posición para ser bendecido. Trae el libro. Lee la ley de Dios. Confiese que usted la ha desobedecido y Dios lo bendecirá. Israel sabía que no había misterios en los estándares para la bendición. Israel sabía que, aunque ellos eran un pueblo del pacto, que poseía el pacto que era eterno, se les había dado promesas eternas que Dios cumplirá eternamente, sabían que Dios es un Dios fiel.

Pero también sabían que Dios fue justo en castigarlos porque Él es un Dios Santo. La bendición comienza cuando usted transmite su pecado y admite su violación de la ley de Dios. Israel tuvo que comenzar ahí. Y eran una nación de pacto con promesas eternas. Nosotros no. Estados Unidos no es una nación de pacto. No somos una nación elegida. Simplemente, somos otra nación como muchas naciones que han venido y se han ido a lo largo de la historia humana. No tenemos un pacto eterno con Dios como nación. Estados Unidos no es una nación cristiana como tal. No tenemos un pacto que nos proteja, no tenemos promesas eternas nacionalmente que Dios de alguna manera tiene que guardar.

Y entonces, si Israel, quien tiene esos pactos y esas promesas, no puede ser bendecido a menos de que obedezca la ley de Dios y se arrepienta de su desobediencia, ¿por qué suponemos que el estándar será diferente para nosotros?

De hecho, escuche unas cuantas otras escrituras del Antiguo Testamento para que no quede duda en su mente. Segunda de Reyes 17, esto de nuevo reitera en términos de no pueden ser confundidos el estándar para la bendición, 2 Reyes 17, vayamos al, bueno vamos a comenzar en el versículo 14. Bueno, regresemos al versículo 13. Él está hablando de la idolatría en los versículos anteriores. En el versículo 13: “Jehová amonestó entonces a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y de todos los videntes, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos, y guardad Mis mandamientos y Mis ordenanzas, conforme a todas las leyes que Yo prescribí a vuestros padres, y que os he enviado por medio de Mis siervos los profetas. Mas ellos no obedecieron, antes endurecieron su cerviz, como la cerviz de sus padres, los cuales no creyeron en Jehová su Dios.” Este es el problema: incredulidad y desobediencia.

Versículo 15: “Y desecharon sus estatutos, y el pacto que Él había hecho con sus padres, y los testimonios que Él había prescrito a ellos; y siguieron la vanidad, y se hicieron vanos, y fueron en pos de las naciones que estaban alrededor de ellos, de las cuales Jehová les había mandado que no hiciesen a la manera de ellas.” En otras palabras, simplemente absorbieron todas las idolatrías de todas las naciones que los rodeaban.

Versículo 16: “Dejaron todos los mandamientos de Jehová su Dios, y se hicieron imágenes fundidas de dos becerros, y también imágenes de Asera, y adoraron a todo el ejército de los cielos, y sirvieron a Baal; e hicieron pasar a sus hijos y a sus hijas por fuego; y se dieron a adivinaciones y agüeros, y se entregaron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová, provocándole a ira. Jehová, por tanto, se airó en gran manera contra Israel, y los quitó de delante de Su rostro; y no quedó sino sólo la tribu de Judá.” Y eso está hablando de la cautividad del Reino del norte, el Reino en el norte llamado Israel, el Reino en el Sur llamado Judá. El Reino en el norte llevado cautivo por Asiria.

Versículo 19: “Mas ni aun Judá guardó los mandamientos de Jehová su Dios, sino que anduvieron en los estatutos de Israel, los cuales habían ellos hecho.” En otras palabras, Judá fue más resistente a la idolatría, porque en Judá estaba Jerusalén; y en Jerusalén estaba el templo. Y entonces, debido a que hubo una influencia más fuerte a permanecer fieles a las Escrituras en Judá, pero Judá eventualmente cedió. El Reino del Norte fue llevado en cautiverio en el año 722, el Reino del Sur fue llevado en el cautiverio en el año 586. Entonces, ciento y tantos años después, Judá cede a lo mismo, no guardó los mandamientos del Señor su Dios, comenzó a entregarse a las mismas cosas que Israel, el reino del Norte había metido. Usted recordará, el Reino fue dividido después de Salomón. Versículo 20: “Y desechó Jehová a toda la descendencia de Israel, y los afligió, y los entregó en manos de saqueadores, hasta echarlos de Su presencia.”

El meollo es muy simple, aun si usted es una nación de pacto, aun si usted es el destinatario de las promesas eternas de Dios, todavía usted debe cumplir con las condiciones de bendición o será maldecido. Si ese es el caso de una nación de pacto, es el caso para una nación que no tiene pacto, lo cual somos nosotros.

Observe 2 Crónicas, y de nuevo, esta es una instrucción muy clara e inequívoca de las Escrituras. Segunda de Crónicas capítulo 7, por el momento observe el versículo 19. El Señor ha reiterado las promesas del pacto Davídico. La gente está consciente de la promesa del pacto Abrahámico, estas promesas eternas. Versículo 19: “Mas si vosotros os volviereis, y dejareis Mis estatutos y mandamientos que he puesto delante de vosotros, y fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adorareis, Yo os arrancaré de Mi tierra que os he dado; y esta casa que he santificado a Mi nombre, Yo la arrojaré de Mi presencia,” ese es el templo, “y la pondré por burla y escarnio de todos los pueblos. Y esta casa que es tan excelsa, será espanto a todo el que pasare, y dirá: ¿Por qué ha hecho así Jehová a esta tierra y a esta casa? Y se responderá: Por cuanto dejaron a Jehová Dios de sus padres, que los sacó de la tierra de Egipto, y han abrazado a dioses ajenos, y los adoraron y sirvieron; por eso Él ha traído todo este mal sobre ellos.”

Y de nuevo, reitero el punto obvio, cuando Israel dejó a Dios, cuando dejaron la Palabra de Dios, cuando dejaron Sus estatutos, dejaron Sus mandamientos, comenzaron a establecer a otros ídolos, dejaron la bendición de Dios y terminaron con maldiciones.

Ahora, esto se les había dicho ahí atrás en la Torá, ahí atrás en el Pentateuco, de regreso en los libros de Moisés, Deuteronomio 28, escuche dos versículos, versículos 58 y 63: “Si no cuidares de poner por obra todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y temible: JEHOVÁ TU DIOS,” escuche esto, “Así como Jehová se gozaba en haceros bien y en multiplicaros, así se gozará Jehová en arruinaros y en destruiros.” Si cumple con las condiciones, Dios se deleitará en bendecirlo. Si no lo hace, se deleitará por igual en maldecirlo.

¿Qué quieres decir con que se deleita en eso? Se deleita en el sentido de que Él encuentra satisfacción al hacer lo que es coherente con Su santidad. Es un principio simple. Usted somete su vida a la Verdad de Dios, a la Palabra de Dios y en donde usted queda corto, usted se arrepiente, usted busca su perdón y entonces, usted se coloca en un lugar de bendición. Fuera de una penitencia nacional, un quebrantamiento nacional, una contrición nacional por haber vuelto su espalda a Dios, a Su Palabra, por haber vivido en pecado, por haber menospreciado el adorar al Dios vivo y verdadero, no hay base sobre la cual Dios va a bendecir a alguien.

Salmo 81, versículos 11 y 12: “Pero mi pueblo no oyó Mi voz, E Israel no me quiso a Mí. Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón; Caminaron en sus propios consejos.” Si usted desobedece a Dios, usted nunca será bendecido. Ese es el caso individualmente, por lo tanto, es el caso colectivamente.

Usted dice ‘sí, ese es el estándar del Nuevo Testamento’. No, ese es el estándar universal. Dios dijo: “Yo soy Jehová, Yo no cambio”. Realmente, no sirve de nada sin importar qué tan bien intencionada sea la gente al seguir diciendo “Dios bendiga a Estados Unidos”, “Dios bendiga a Estados Unidos,” cuando es claro que Estados Unidos no está interesado en cumplir con las condiciones de esa bendición. Que Dios traiga a Estados Unidos de regreso a la verdad de las Escrituras. Que Dios traiga a Estados Unidos a la penitencia verdadera. Oramos por eso.

Cuando estaba hablándole a este grupo de personas judías el domingo por la noche, dije dos cosas que tienen que suceder para que Dios bendiga a Estados Unidos. Una, tenemos que regresar a Dios y dos, tenemos que regresar a la culpabilidad.

¿Y qué estoy diciendo con eso? Estoy diciendo que tenemos que regresar a un entendimiento de Dios y a un entendimiento verdadero de nosotros mismos. Tenemos que mirar hacia arriba, a Dios y a Su Verdad. Tenemos que ver hacia adentro, a nuestra condición caída y a nuestra condición miserable y a nuestra pecaminosidad. Mientras que estamos viendo la verdad de la moralidad de Dios, tenemos que ver la verdad de nuestra inmoralidad. Estamos muy lejos de regresar al Dios vivo y verdadero, ¿no diría usted eso? ¿Usted quiere bendición? Dios repetidamente dijo en Levítico: “sed santos porque Yo soy santo… Sed santos porque Yo soy santo… sed santos porque Yo soy santo.” Jesús lo repitió en el Sermón del Monte. Pedro lo repite en su epístola. ¿Quiere bendición? Entonces, usted tiene que regresar al estándar Santo.

Josué, pase a Josué 1, versículo 8, esta es una afirmación tan importante, debería estar subrayada en su Biblia. Josué, capítulo 1. Moisés está muerto y la nación de Israel está lista para cruzar el Jordán y entrar a la tierra que Dios les había prometido. Versículo 3, Dios dice: “Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Éufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio.” Desde el mar Mediterráneo hasta el valle de la Mesopotamia, norte al Líbano hasta el sur a Egipto, esto es exactamente lo que Dios le había prometido a Abraham; y le reiteró esa promesa a Moisés y está registrada en los libros de la ley. Y ahora Dios les recuerda conforme entran a la ley de esa promesa, “se las voy a dar”.

No sólo se las voy a dar, versículo 5, sino que: “Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.” Nadie va a poder estorbar Mi propósito definitivo para ti. Versículo 6: “Esfuérzate y sé valiente;” está hablando de manera directa a Josué, nadie va a poder resistir a Josué, quien era un líder piadoso, Dios va a estar con él, “porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que Mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.”

Si dejas la ley de Dios, te garantizo que no tendrás éxito, no tendrás prosperidad, no disfrutarás de seguridad protección o bienestar. ¿Cuál es la clave? Versículo 8, aquí está la clave, “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él...” Apréndelo, absórbelo, hazlo tuyo, “para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”

Los principios no han cambiado. Estados Unidos quiere éxito, si Estados Unidos quiere prosperidad, si Estados Unidos quiere bienestar, seguridad, protección, todas estas cosas están encerradas en este temor en particular, entonces, el estándar está establecido. Regresa a la ley de Dios y encuéntrate con el Dios de la ley.

Digo, es obvio, tenemos a Dios en nuestro salido saludo, tenemos a Dios en nuestra moneda, tenemos a Dios en nuestras canciones, sólo que no lo tenemos a Dios en nuestras mentes ni en nuestros corazones. Esta es una situación muy seria, porque nos hemos vuelto tan seriamente en contra de Dios que estamos lejos, muy lejos de un regreso. Estamos en un tipo de desesperación que creo que es definida de manera clara en Romanos 1.

Pase Romanos 1. Esto fue bastante sorprendente para la gente a la que le estaba hablando el domingo por la noche en nuestra reunión porque no estaban familiarizados con Romanos 1. Muchos de ellos no estaban familiarizados porque son judíos, con el Nuevo Testamento en absoluto. Aquellos que eran cristianos no están familiarizados con la intención real de Romanos 1.

Pero, ¿qué es lo que usted tiene en Romanos 1? Versículo 18: “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres,” aquí está la frase clave, “que detienen con injusticia la verdad.”

¿Quiere colocarse como una entidad, como un grupo colectivo de personas, quiere colocarse en la peor condición posible? Detenga la verdad. Detenga la verdad. El versículo 19 dice: “porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó.” Dios ha revelado Su Verdad en el corazón humano. El hombre es creado a imagen de Dios, él es creado con capacidades racionales, capacidades morales, una conciencia y en la médula del diseño del hombre, según Romanos capítulo 2está la ley escrita en su corazón y la conciencia que en base al conocimiento de esta ley acusa o excusa al hombre. Entonces, de tal manera que toda persona tiene conocimiento de Dios hasta cierto punto en su corazón. Es evidente.

¿Cómo es que Dios lo hizo evidente? Versículo 20: “Porque las cosas invisibles de Él, Su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.” Nadie tiene excusa alguna por no creer en el Dios verdadero, quien es el Creador. Nadie. La evidencia es enorme y recientemente acabamos de estudiarlo en nuestra serie de Génesis, está disponible para usted, si quiere información en el libro nuevo, La Batalla por el Comienzo. Toda cultura puede ver la creación y mediante el principio simple de causa y efecto saber que tuvo que haber una causa para este efecto enorme que llamamos el mundo.

El problema es que el hombre detiene la verdad. Versículo 21: “Pues habiendo conocido a Dios,” porque Dios le había implantado ese conocimiento en ellos, “no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.”

Ahora, eso es mucho que asimilar. Permítame explicarlo de manera muy simple. La ira de Dios es revelada del cielo en contra de personas que detienen la Verdad. El conocimiento de Dios está en el corazón humano, es la parte misma de ser humano. Dios le ha dado a usted sentidos físicos, los cinco sentidos. Le ha dado sentidos espirituales y una mente racional para que usted pueda razonar a partir del efecto de regreso a la causa, hasta que usted finalmente llegue a la causa definitiva y su mente demanda que hay un creador, Dios, quien tiene la capacidad humana de creer no sólo un universo material, si no un universo espiritual quien tiene la capacidad de pensar y de relacionarse, así como los humanos. Lo mayor no puede venir de lo menor. Es obvio que Dios es revelado y ciertamente, más allá de Su revelación en el mundo físico, Él sea revelado a sí mismo en las Escrituras.

Estados Unidos, no sólo tenemos esa revelación física que los teólogos llaman revelación natural, nosotros tenemos revelación especial, revelación verbal. Las Escrituras. Nuestro país siempre ha tenido la Palabra de Dios. Nuestro problema es que, cuando conocimos a Dios, no lo glorificamos a Él como es Dios. Hemos sacado a Dios, lo hemos expulsado en el nombre de lo que es apropiado políticamente, en el nombre de sabiduría convencional, en el nombre de la tolerancia, en el nombre de no ofender a alguien, hemos blasfemado a Dios, el Creador. No lo honramos, versículo 21, no le damos gracias. Y estamos vacíos en nuestras ideas, nuestro necio corazón se ha entenebrecido. Pensamos que somos inteligentes, de hecho, somos moraino la palabra de la que obtenemos tontos, adorando delfines o a búhos con manchas o la nueva religión, eco feminismo o cualquier otro tipo de idolatría rara que podemos inventar en lugar del Dios verdadero. O simplemente ador el dinero, el poder, el prestigio, adorar nuestros cuerpos físicos, lo que sea.

Entonces, ése es el problema en Estados Unidos. Pero no es sólo nosotros, es todo el mundo. Hechos 14 dice que “Dios ha permitido que todas las naciones sigan su propio camino.” Esa es la historia entera del mundo. Toda nación sigue su curso, la gente nace, sabe que Dios existe, Dios parte de la médula de su ser mismo. Pueden conocer a Dios mediante la ley escrita en sus corazones. Pueden conocerlo mediante la razón. Pueden estar respondiendo a la revelación mediante su conciencia. El conocimiento de Dios está ahí. Toda sociedad detiene esto debido a su condición caída, debido a la impiedad, debido a la ceguera, debido al amor a la iniquidad. Aplastan el conocimiento de Dios. Lo aplastan más y más, hasta que desaparece de su perspectiva. Y eso libera la ira de Dios.

Ahora, regrese al versículo 18: “porque la ira de Dios se revela en contra de todos aquellos que hacen esto.” De vez en cuando, escucho a un predicador supuestamente bienintencionado y que tiene esperanza decir: “estamos al borde de un gran avivamiento en Estados Unidos.” No sé qué es lo que está viendo. No sé porque ellos llegan a esa conclusión. Yo creo que Estados Unidos en la actualidad está experimentando la ira de Dios. La ira de Dios es la realidad general en nuestra nación.

¿Estoy diciendo que fue un acto de la ira de Dios el permitir a terroristas que mataran a personas? No sé por qué Dios hace lo que hace. Ya hemos dicho eso. Sé que para algunos este fue el trampolín que los llevó a la india eterna. Pero sé también que para algunos que eran creyentes, fueron llevados a la gloria. Dios puede tener muchos propósitos en lo que Él hace. No estoy hablando de un incidente. Lo que le estoy diciendo es a nivel nacional, yo creo que Estados Unidos está experimentando la ira de Dios. Y creo que usted ve eso aquí, porque la ira de Dios es definida para nosotros en los versículos 24 y en adelante; y es muy específica.

La ira de Dios, versículo 18, es revelada y después dice en contra de qué es revelada. Pero ahí en el versículo 24 usted va al “por tanto”. Por tanto. Regresemos a la ira, aquí está la definición, Dios los entregó. Versículo 26: “Dios los entregó.” Versículo 28, a la mitad del versículo, “Dios los entregó”. Esta es una frase interesante. “Dios los entregó, Dios los abandonó”. Esa es una afirmación fascinante.

Hay, como yo las contraría, cinco formas de la ira de Dios. Primero, está la ira eterna. Ese es el castigo eterno en el infierno. Esa es una forma del castigo de Dios. Eso no es lo que se define aquí. En segundo lugar, está lo que podríamos llamar ira escatológica. Esa es la ira de Dios que se desarrolla al final de los tiempos durante el tiempo de la tribulación, cuando la ira de Dios se derrama sobre la Tierra y todas las cosas que son descritas en el libro de Apocalipsis se llevan a cabo. Esa es una ira futura escatológica.

En tercer lugar, hay una ira cataclísmica. Esa es la ira de Dios que viene contra Sodoma y Gomorra, cuando Dios destruye a esas ciudades. Y las ciudades de la planicie. Y cuando Dios destruyó a Betsaida, Corazín, Capernaúm en el Nuevo Testamento. Es esa ira cataclísmica que cae sobre Pompeya o mediante algún otro desastre masivo que trae la muerte de miles de decenas de personas, expresiones cataclísmicas de la ira de Dios, con frecuencia contra culturas que se han encontrado a sí mismas en esta posición, habiendo rechazado el conocimiento de Dios.

Y después, está en cuarto lugar lo que yo llamo la ira natural. Dios ha diseñado en la vida humana la consecuencia al pecado y algo de esa consecuencia es natural. Si usted peca contra su cuerpo al volverse un alcohólico, el efecto natural, la ira natural que es producida podría ser llamada cirrosis del hígado. Si usted peca en una vida de inmoralidad y se involucra en la homosexualidad o sexualidad promiscua, usted podría terminar con una enfermedad sexualmente transmitida, podría terminar con sida y ese es un acto de ira incorporado. Ese es el principio de sembrar y cegar.

No estamos hablando aquí de ira eterna. No estamos hablando de ira escatológica, ira cataclísmica o ira natural… Hay un quinto tipo de ira, es la ira del abandono… La ira del abandono.

Esto es algo tan aterrador. Esto es cuando Dios lo entrega a usted, da un paso atrás, lo deja, lo entrega. No más gracia que refrene. Entrégalos. Quieren su pecado, déjalos. Sabemos que esto sucederá en su sentido consumado en el tiempo de la tribulación, cuando el que refrena sea quitado, ¿se acuerda? El Espíritu Santo y el infierno, desata los demonios que previamente habían sido atados y todos los demonios del universo vienen a la tierra y ayudan al anticristo en sus esfuerzos satánicos para conquistar finalmente al mundo y al Reino de Dios.

Pero tenemos una probada de eso, adelantos de eso conforme las naciones se vuelven en contra de Dios y Él las entrega. Esta es la ira del abandono que es verdadera en el Antiguo Testamento. Jueces 16, Sansón encontró a una mujer filistea llamada Dalila. Nunca he conocido a nadie que nombrara a su hija Dalila, esa es una persona infame.

Bueno, usted recuerda la historia. Ella sedujo a Sansón y entonces, él le dijo a ella que su fuerza estaba conectada con su voto nazareo, que tenía que ver con su cabello. Y ella hizo que, según Jueces 16:19, él durmiera sobre sus rodillas. Y ella llamó a un hombre y le rasuró la cabeza. Y ella comenzó a afligirlo de alguna manera, no en un sentido severo, sino a molestarlo y su fortaleza lo dejó.

“Y le dijo: ¡Sansón, los filisteos sobre ti! Y luego que despertó él de su sueño, se dijo: Esta vez saldré como las otras y me escaparé,” él había derrotado a los filisteos en muchas ocasiones -y por los miles- anteriormente. Él los había derrotado con una sola mano. El dijo que iba a salir como lo hizo en otras ocasiones anteriormente. “Pero él no sabía que Jehová ya se había apartado de él.” ¡Guau! “Mas los filisteos le echaron mano, y le sacaron los ojos, y le llevaron a Gaza; y le ataron con cadenas para que moliese en la cárcel.” Dios lo dejó. Entregó a Sansón a las consecuencias de sus decisiones.

Jueces capítulo 10, versículos 13 y 14 dice, hablando de Israel: “Mas vosotros me habéis dejado, y habéis servido a dioses ajenos; por tanto, Yo no os libraré más.” Ya acabé con ustedes. Ya no los voy a rescatar, no los voy a proteger. Entonces, dice el versículo 14: “Andad y clamad a los dioses que os habéis elegido; que os libren ellos en el tiempo de vuestra aflicción.” Han escogido sus dioses, ellos lo libren a ustedes en el tiempo de la aflicción. Me dejan, Yo los dejo.

Proverbios 1: “Por cuanto llamé, y no quisisteis oír, Extendí Mi mano, y no hubo quien atendiese, Sino que desechasteis todo consejo Mío y Mi reprensión no quisisteis, También Yo me reiré en vuestra calamidad, Y Me burlaré cuando os viniere lo que teméis; Cuando viniere como una destrucción lo que teméis, Y vuestra calamidad llegare como un torbellino; Cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia. Entonces Me llamarán, y no responderé”. Ese es Estados Unidos. Estamos diciendo de manera fútil contra un cielo cerrado “Dios bendiga a Estados Unidos” y Dios no va a responder. Y ¿por qué? “Por cuanto aborrecieron la sabiduría,

y no escogieron el temor de Jehová, ni quisieron mi consejo, y menospreciaron toda reprensión mía, comerán del fruto de su camino, Y serán hastiados de sus propios consejos.” Estoy dejándolos solos. Pueden comer lo que ellos cocinaron.

Óseas 4:17, el profeta dijo: “Efraín se unió a los ídolos. Déjalo sólo”. Sorprendente, déjalo ir. Déjalo ir. Jesús dijo de los fariseos, “son líderes ciegos de los ciegos. Dejadlos. Dejadlos ir. Ya acabé con ellos. Esta es la ira aterradora en la que Dios simplemente da un paso atrás y deja que los pecadores queden a la merced de la consecuencia de sus decisiones.

Usted dice: “¿cómo sabes que eso está pasando en Estados Unidos?” Siga la secuencia. Versículo 24, usted conoce esto, lo primero que sucede: “Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.”

Ellos le dieron la espalda a Dios, Dios los entregó a ¿qué? A la inmoralidad sexual. Operan en base a la lujuria. Operan en base a la impureza. Deshonran su cuerpo. Usted ve a Estados Unidos, usted mira hacia atrás, al año 1960, usted ve la revolución sexual. Ahí está cuando Dios entrega a una nación. Ese es el primer paso descendiente. Se preocupan por el sexo ilícito. Aquí estamos unas cuantas décadas más tarde, hundiéndonos en un mar de pornografía en el que se busca sumergir a toda persona en la Internet por todos lados. Pero ése es sólo el paso uno.

El paso dos está en el versículo 26: “Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.”

Primero, cuando Dios entrega a una nación, se hunde en la inmoralidad. Y después, se hunde en la homosexualidad. Primero es pecado heterosexual y después es pecado homosexual. ¿Alguna pregunta de que estamos ahí?

Y después, en el versículo 28 el tercer paso: “Dios los entregó a una mente reprobada.”

¿Qué es eso? Adokimos, una mente inútil, la mente es total moralmente incapaz de emitir un juicio correcto. Y cuando usted llega a ese punto, no hay recuperación. Usted puede ser moral, heterosexualmente, usted puede ser inmoral homosexualmente y, aun así, alguien puede tener la suficiente capacidad, sensatez, como para llamarlo de regreso. Pero cuando usted llega al paso tres y la mente es moralmente incapaz de emitir un juicio correcto, no hay manera de regresar. Y usted sabe que una sociedad ha llegado a esto cuando eta sociedad ya no va a tolerar a alguien que haga algún juicio moral.

¿Usted quiere ser un enemigo de nuestra cultura? Comience a hacer juicios morales. Una vez que usted no hace ningún juicio moral, ¿qué sucede? Versículo 29: “estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia.” Y todo está fuera del control. Y el programa de Jerry Springer se vuelve simpático para la mente reprobada.

Estaba hablando en la capilla, en la universidad esta semana y me incliné a Mark Tatlock y le dije: “Mark, ¿crees que hay algo que pueda suceder que pueda acudir a estos jóvenes? ¿Algo?” Pero si usted se levanta y llama a un alto a la corriente de inmoralidad y coloca la ley de Dios en el ojo público, créame, usted será rechazado. Los mismos Estados Unidos que siguen diciendo “Dios bendiga a Estados Unidos”, “Dios bendiga a Estados Unidos”, Dios bendiga a Estados Unidos”, de ninguna manera va a actuar de una manera pronta para oír cómo Dios va a bendecir a Estados Unidos y eso es, al establecer Su ley a la luz de la cual toda vida debe ser medida y a la luz de la cual todo arrepentimiento apropiado es demandado. Y aunque la gente, versículo 32 dice, “sabemos que la muerte es el resultado de este tipo de conducta,” lo hace de cualquier manera. Y ellos se complacen con aquellos que lo practican.

La gente solía decirme “¿cómo es el presidente… cuando Clinton era Presidente… Cómo es que lo aprueban tanto?” Y yo respondí: “porque él es una persona de Romanos 1:32 y él apela a la gente que es gente de Romanos 1:32. Aprueban eso.” Ahí nos encontramos en este país. Entonces, si estamos diciendo “Dios bendiga a Estados Unidos”, “Dios bendiga a Estados Unidos, ¿en base a qué? Le hemos dado la espalda a Dios, hemos blasfemando a Dios, hemos rechazado a Dios y en su lugar, hemos colocado a nuestros ídolos. ¿Y ahora estamos diciendo “Dios bendiga a Estados Unidos”?” Estoy seguro de que, si Él fuera a bendecir a Estados Unidos como la gente lo está pidiendo, sería difícil para Él mantener su reputación como un Dios Santo.

Entonces, no soy el profeta o el hijo de un profeta, pero le voy a decir esto. No puedo ver razón alguna por la que Dios deba bendecir a esta nación, cuando Dios ha entregado a la nación a la consecuencia de su propia impiedad. Podemos cantar esa canción hasta quedarnos sin aliento y no obliga a nuestro Dios santo en absoluto.

Escuche lo que las Escrituras dicen otra vez, Segunda de crónicas 7, un texto conocido, vimos la última parte del capítulo. Regresemos a la primera parte. Segunda de crónicas 7, Salomón en el versículo 11: “terminó la casa del Señor y el palacio del rey, fue terminado exitosamente. Todo lo que había planeado hacer en la casa del Señor y en su palacio.” Y, claro que el templo salomónico y el palacio fueron el más grande jamás. “Terminó, pues, Salomón la casa de Jehová, y la casa del rey; y todo lo que Salomón se propuso hacer en la casa de Jehová, y en su propia casa, fue prosperado. Y apareció Jehová a Salomón de noche, y le dijo: Yo he oído tu oración, y he elegido para Mí este lugar por casa de sacrificio. Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a Mi pueblo.” En otras palabras, Él dice Yo voy a venir aquí y voy a vivir aquí, pero te voy a decir esto: “si la gente peca y tengo que traer juicio, sequía o plaga de langosta devastadora o alguna otra pestilencia o enfermedad mortal, si tengo que traer esto, entonces recuerda esto, versículo 14: “si se humillare Mi pueblo, sobre el cual Mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren Mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces Yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”

Dices ¿es esa una promesa del pacto a Israel? Bueno, es una promesa de Dios a una nación de pacto, pero el estándar se aplica a cualquier persona. Dios no bendice a personas que lo rechazan.

Salmo 81 nuevamente, versículos 13 al 16, Dios dice: “¡Oh, si me hubiera oído Mi pueblo,

si en mis caminos hubiera andado Israel! En un momento habría Yo derribado a sus enemigos,” supongo que podríamos extraer eso de ahí y decir que la mejor esperanza para cualquier nación, para ser protegida y estar segura y estar libre y ser próspera es que Dios pelee sus batallas sujetando a sus enemigos.

Y en el versículo 16 dice, si Mi pueblo me escucha y anda en Mis caminos, “les sustentaría Dios con lo mejor del trigo, y con miel de la peña les saciaría.” Eso es bendición, esa es simplemente una manera de expresar bendición. Les voy a dar lo mejor que tengo, les voy a dar las mejores bendiciones que tengo. Hay condiciones. La condición es que la ley de Dios debe ser colocada de regreso como el estándar y ser obedecida. Ese es un regreso a Dios y a Su Palabra.

En segundo lugar, debe haber un regreso a la culpabilidad. Yo tengo que medir mi vida contra esa ley y arrepentirme. Permítame usar a David como ilustración. Saúl era rey. Él había sido escogido por el pueblo, pero había sido confirmado por Dios. Y Saúl estaba cazando a David para matarlo porque él se sintió amenazado, claro, por el hecho de que David iba a ser rey. En una ocasión, Saúl está cazando a David y David se encuentra con Saúl en una condición muy comprometedora. Él está en una cueva haciendo lo que el Antiguo Testamento de manera muy delicada llama “cubriendo sus pies,” fue a atender sus necesidades. David pudo haberlo matado. Él es su enemigo, pudo haber matado a Saúl. Y sus hombres dijeron: “mátalo, mátalo… mira, mátalo.” Y él no quiso hacerlo. Él fue y cortó un pequeño pedazo de su túnica, la túnica de Saúl para que él supiera que pudo haberlo matado.

Y después dice en 1 Samuel 24:5: “Después de esto se turbó el corazón de David, porque había cortado la orilla del manto de Saúl”. Porque Saúl era el ungido del Señor.

Quiero decirle que esa es una conciencia sensible. ¿No es cierto? Esa es una conciencia híper sensible. Con todas las fallas de David, él pecó seriamente. Pero, ¿hay alguien en el Antiguo Testamento que tuvo una sensibilidad de esta magnitud a su pecado como él? David volvió a hacer concesiones con Betsabé y se involucró en adulterio con ella. Ella era la esposa de Urías, uno de sus soldados. No sólo pecó con Betsabé, sino que él arregló todo para que Urías fuera dejado sólo en medio de una batalla y que los que lo rodeaban se retiraran para que él muriera; y así fue. David fue entonces culpable de adulterio y de homicidio.

Y en respuesta a eso, vino Natán el profeta y en 2 Samuel 12:13, él dijo: “he pecado contra Jehová”. Y su conciencia fue afectada de tal manera él escribió dos salmos, el Salmo 32 y el Salmo 51. Y en el Salmo 32, él dijo: “Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí Tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano.” Restringió el flujo de su sangre. Restringió su saliva, todas las funciones de su cuerpo fueron afectadas por la culpabilidad terrible que él sintió. Más adelante, en 2 Samuel 24 él contó a Israel lo cual es esencialmente una manera de ser orgulloso y una manera de, digamos, de depender de la mera fuerza de su ejército para ganar una batalla en lugar de depender de Dios.

Él contó al pueblo cuando a él se le dijo que no contara al pueblo. Segunda de Samuel 24:10 dice: “el corazón de David lo turbó.” Algo lo penetró como una lanza. Odio el hecho de que David pecó, me encanta que David respondiera con tanta sensibilidad a esto. Una lanza penetró su corazón y le dijo al Señor “he pecado grandemente en lo que he hecho, por favor, oh Señor, quita la iniquidad de tu siervo. He actuado de manera muy insensata.”

Eso es lo que se necesita. Eso es lo que se necesita. Usted necesita un reconocimiento del estándar de Dios, la ley de Dios; y después, un dolor severo instantáneo por haber violado esa ley. Si Estados Unidos quiere ser bendecido, ése es el camino. Regrese a Dios, regrese a la culpabilidad.

No queremos a Dios en nuestra sociedad fuera de que él actúe como un paracaídas. Y ciertamente, no queremos culpabilidad en nuestra sociedad. Esa gran teóloga prominente Ann Landers escribió y cito: “la culpabilidad es un contaminante y no necesitamos más de ella en nuestro mundo.” Fin de la cita. ¿De verdad? Charles Dyer en su libro Tus Zonas Erróneas dijo, y cito: “la culpabilidad debe ser exterminada, debe ser limpiada con spray y esterilizada para siempre.” Fin de la cita. MTV dijo: “ningún pecado es tan malo como la actitud que mata el gozo de aquellos que creen que la conducta de alguien es una ausencia a ofensa a algún Dios Santo.”

Queremos a autoestima, no culpabilidad. La culpabilidad es intolerable. Las psicologías de la autoestima y la victimización están diseñadas para callar la voz de la conciencia y quitar la culpabilidad. Eso es condenador y destructivo. Hay generaciones que están siendo preparadas para que sus conciencias sean mentirosas y que realmente son buenos y no malos. Los psicólogos han sido los promotores de esa antropología condenadora.

John Owens, quien fue el capellán de Cromwell escribió, y cito: “si quieres matar al pecado carga tu conciencia con la culpabilidad del pecado.” Fin de la cita. Hay generaciones que están siendo preparadas para pensar que la conciencia es una mentirosa, que no deben sentir culpabilidad y que pueden hacer lo que quieras porque tienes la libertad de ser tú mismo. Y no dejes que nadie te haga sentir culpable o te haga sentir mal por lo que haces.

Esta es la profundidad de la inmoralidad del pensamiento torcido en el que se encuentra Estados Unidos. Hemos abandonado a Dios y Él nos ha abandonado nosotros. Nos hemos hundido por el camino de la inmoralidad a la homosexualidad a la manera de pensar reprobada. Hemos matado a nuestra conciencia. No tenemos la Palabra de Dios para informar a la conciencia y cuando la conciencia trata de hablar inclusive de manera débil, la aplastamos para que se calle y le decimos que no tiene derecho de decirnos nada. Estamos bien, la culpa es del otro. Su hijo tiene síndrome de falta de atención, o cualquier otro término psicológico de la moralidad que se les da.

Tenemos mucho terreno que cubrir en este país para esperar la bendición, ¿no cree? Simplemente regresar a Dios es un camino largo, muy largo. Y regresar a la culpabilidad es otro. Queremos a Dios, pero lo queremos en nuestros términos. “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos ni estuvo en camino de pecadores ni en camino de escarnecedores se ha sentado, sino que en la ley del y Dios está su delicia y en Su ley medita de día y de noche.”

¿Quiere ser bendecido? Regrese al libro. Regrese al libro y al Dios del libro. Y el libro va a revelar a Dios en toda su moralidad magnífica, Santa. Y le revelará a usted toda su inmoralidad horrenda. Sí, hay bendición para el que anda en la Palabra, Salmo 32. Bienaventurado aquel cuya transgresión es perdonada, cuyo pecado es cubierto. Bienaventurado el varón a quien Jehová no culpa de iniquidad. Bienaventurado o bendito significa que usted ha venido al Señor, ha venido a la Verdad. Usted ha abrazado Su Palabra. Ha buscado el perdón. Y usted ha sido justificado. Esto es la iniquidad ya no le es imputada a usted. Su pecado ha sido cubierto, cubierto, de hecho, por la justicia misma de Dios mediante Cristo.

Bienaventurado o bendito, Salmo 34:8, es el hombre que encuentra su refugio en Jehová, en el Señor quiere ser bendecido. Regrese al Señor. Simplemente, le estoy leyendo algunos que me vienen a la mente. Salmo 40, versículo 4: “bienaventurado el hombre que ha hecho de Jehová su confianza y no se ha vuelto a los orgullosos ni a aquellos que caen en mentira.” Creo que es el Salmo 112 un buen lugar para concluir con esta referencia a los salmos. Sí, “alabad a Jehová,” esto lo resume, “cuán bienaventurado es el hombre que teme a Jehová, que se deleita grandemente en Sus mandatos. Riquezas hay en su casa. Él nunca temerá malas noticias. Su corazón está firme, confiando en Jehová. Su corazón está estable. Él no temerá.” Eso es bendición.

Pero hay condiciones. Andar en la Verdad. Conocer a Dios, arrepentirse. Confesar el pecado. Isaías 55: “buscad a Jehová mientras pueda ser hallado. Clamad a Él mientras Él esté cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.” Hay bendición, pero esa bendición va de la mano al arrepentimiento por el pecado y obediencia a la Palabra de Dios. Y eso no es algo nacional hasta que es algo individual. La única manera en la que Dios podría bendecir a Estados Unidos como entidad es si fuera dominada por individuos que han entrado a la bendición de Él.

Hay algo más que tengo que decir. Creer la Biblia, arrepentirse del pecado -el estándar de bendición. Pero hay otra realidad que es absolutamente crítica y esa es que la bendición es provista a través de Jesucristo y sólo a través de Él. En 2 Corintios, capítulo 1, versículo 20: “porque todas las promesas de Dios,”todas las promesas de Dios de bendición, obviamente, “porque todas las promesas de Dios son en Él,” esto es en Jesucristo, el Hijo de Dios, mencionado en el versículo 19, “son en él Sí,” todas las promesas de Dios. Todas las promesas de Dios en Cristo son sí. “y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.” Pablo está diciendo ‘todas las promesas de Dios se vuelven una realidad en Cristo’.

Gálatas, capítulo 3, versículo 14: “en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanza a los gentiles a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.” La bendición definitiva de perdón, la vida eterna, originalmente dada en el pacto Abrahámico viene a nosotros en Cristo Jesús.

Y después, un pasaje en donde terminar, Efesios 1, versículo 3: “bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales,” ¿cuáles son las siguientes dos palabras? “En Cristo.”

Tenemos un mensaje para Estados Unidos. Dios bendiga a Estados Unidos, bueno, él va a bendecir a Estados Unidos si las condiciones son cumplidas. Pero antes de que nos preocupe Estados Unidos, necesitamos preocuparnos por aquellos que son Estados Unidos, y eso es nosotros.

Y el camino a la bendición es regresar al libro. Conocer la Verdad de Dios y al Dios del libro, arrepentirse del pecado y venir a Él para el perdón y vida nueva y una nueva capacidad para obedecer mediante la fe en Jesucristo. Todas las promesas de Dios son sí en Cristo. Toda bendición espiritual es nuestra en Cristo. Me gustaría que la gente que está diciendo “Dios bendiga a Estados Unidos” estuviera dispuesta a reconocer a Dios, Su Palabra, su propio pecado y al Salvador Jesucristo. Ese es la única manera en la que alguien será bendecido por Dios. Ese es nuestro montaje, no sólo de mí para usted, sino de usted para el resto de la gente.

Padre, gracias por nuestro tiempo en esta noche. Tanto puede ser dicho acerca de esto y Tu Palabra es tan claro en esto, quizás es suficiente para esta noche recordar el camino de la bendición y la necedad de esperar que Tú bendigas en términos que la gente establece. Bendices sólo de una manera, Padre, que te glorifica. Bendice, sí, Te pedimos que bendigas, bendice a muchas almas al traerlas a la fe y al arrepentimiento, la obediencia mediante Jesucristo. Y aquellos que están en esta nación que no vienen de esa manera, entonces, afirma Tu Santidad inclusive en Tu juicio del cual seremos librados y de esta manera, no tendremos temor. Todo esto para Tu gloria en el nombre de Cristo. Amén.

 

 

 

 

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