Sermones

Fuego extraño (John MacArthur)

Por John MacArthur
Código de producto: TM13-1
Scripture: Escrituras Seleccionadas
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Y estamos hablando de un tema en la conferencia esta semana, el tema del movimiento carismático contemporáneo, usando el título de “Fuego Extraño”. Y esta ha sido una preocupación para mí durante muchos, muchos años; una preocupación durante muchas, muchas décadas. Puedes remontarte a los primeros años de mi ministerio, cuando comencé el ministerio, y vi el principio de este movimiento y estaba profundamente preocupado. A lo largo de los años, he hablado de esto desde el púlpito 40 años atrás en una serie, acerca del movimiento carismático, acerca de los temas que estaban prácticamente vivos en el movimiento. Un libro acerca de los carismáticos, siguió unos años después; otro libro “Caos carismático”, más series, más atención dada a esto, para tratar de ayudar a nuestra congregación a ejercer discernimiento.

Cuando la gente me pregunta cuál es el problema más serio en la iglesia, siempre digo lo mismo: El problema es discernimiento, esto es falta de discernimiento; ese es el problema más grande que hay en la iglesia, porque si no puedes discernir la verdad con la Palabra de Dios en tu mano, con la Biblia en tu mano, y no puedes discernir la verdad, puedes morir de mil herejías. Es como tener Sida espiritual. La gente que tiene un sistema de defensa deficiente, puede morir de mil enfermedades. Y la iglesia puede morir de mil herejías si no puede ejercer discernimiento. Este siempre es el punto de fondo, este siempre es el problema. Y parte de la responsabilidad del ministerio, es el aspecto positivo de instruir con mucha paciencia, como Pablo le dijo a Timoteo; pero por otro lado, tenemos que reprender, redargüir, reprender y exhortar y usar la Palabra de Dios para hacer eso. Ejercer discernimiento se encuentra en el corazón mismo de la vida cristiana, porque la vida cristiana es un reflejo del pensamiento cristiano; y el pensamiento cristiano debe estar arraigado en la doctrina sana, y ahí es donde comienza el discernimiento. Es evidente que gran parte del cristianismo profesante carece de discernimiento.

Y entonces, el esfuerzo en esta conferencia en estos días, y con mis queridos amigos que nos van a estar compartiendo y abriendo la Palabra de Dios a ustedes, y hablándoles, es ayudarles a ejercer discernimiento. Sabemos que hay gente en este movimiento que son engañadores, y saben que son engañadores; hay falsos maestros, y saben que son falsos maestros; y están involucrados en esto por motivos económicos, y saben que están involucrados por motivos económicos. También sabemos que hay gente que está inmersa en este movimiento, que están engañados, y quizá no sepan que están engañados; estos son las ramas que necesitan ser arrebatadas del fuego, usando las palabras de Judas; hay líderes que necesitan ser confrontados y expuestos, y hay líderes que son ignorantes, que necesitan ser ayudados y alentados y conocer la verdad. Deseamos ser como los nobles de Berea, queremos escudriñar las Escrituras y ver si estas cosas son así; evaluar todo a la luz de la Palabra de Dios, y ese va a ser nuestro esfuerzo en esta semana.

Y como dije hace un minuto, realmente son los escogidos, tienen un asiento especial en este evento, en esta conferencia. Esto, hasta donde yo sé, nunca ha sucedido en la iglesia a lo largo de mi vida, en donde gente se han reunido para pensar acerca de este asunto. ¿Qué tan grande es? Hay medio billón de carismáticos profesantes en el planeta, medio billón. Para tener una perspectiva clara de esto, hay un billón de católicos romanos; y para tener una mejor perspectiva de esto, hay 14 millones de mormones. 14 millones de mormones, medio billón de carismáticos, este es un asunto inmenso. No creo que nadie culparía a pastores por confrontar al mormonismo, y deberían hacerlo con una perspectiva falsa de Dios, un concepto falso de Dios, un concepto falso de Cristo, un concepto falso de la Salvación; ¿por qué es que nos hemos rehusado tanto a confrontar este movimiento tan grande, que ha cautivado a 500 millones y más de personas?

Entonces, lo que vamos a hacer en estos días, mientras estamos juntos, es hacerlo fielmente, hacerlo amorosamente, hacerlo compasivamente, pero hacerlo de una manera muy directa, que te va a ayudar a entender los asuntos que están en juego para que puedas ejercer discernimiento, y entonces se puedan convertir en una fuerza, un movimiento, un grupo de personas que puedan ayudar a otras personas a ver la luz. Y quiero que abran sus Biblias en Levítico capítulo 10, Levítico capítulo 10 es en donde encontramos la porción de las Escrituras que es la fuente del título de la conferencia “Fuego Extraño”. El deber más elevado, y el privilegio más elevado, la conducta más esencial, y la responsabilidad suprema para la humanidad, es adorar a Dios. Permítanme repetir eso, porque quizás estaban distraídos buscando el pasaje en su Biblia. El deber más elevado, el privilegio más elevado, la conducta más esencial, y la responsabilidad suprema de la humanidad, es adorar a Dios. El Padre busca verdaderos adoradores, creyentes en el Evangelio, en el Señor Jesucristo; ellos son los verdaderos adoradores; entonces, nuestro deber y privilegio y prioridad eternos son la adoración.

De hecho, cualquier vistazo que vemos al cielo, en el libro de Apocalipsis, revelará que todos los que están ahí, tanto santos como ángeles, están glorificando a Dios dándole honra; la actividad más seria que jamás alguien hará es la adoración; la actividad más seria que cualquier persona llevará a cabo es adorar; y no solo en el cielo, sino también en la tierra. Cuando te congregas y dices que es con el propósito de adorar a Dios, acabas de pronunciar sobre ti mismo una urgencia y una severidad, y una seriedad de la actividad misma en la cual te involucras. Nada es más serio que la adoración. Y me temo que nuestra cultura la adoración se ha vuelto frívola, superficial, se ha trivializado; esta es la actividad más seria, esta es la actividad más seria que cualquier persona jamás realizará: adorar a Dios.

Somos llamados a adorar en espíritu, esto significa con nuestras emociones y con nuestras facultades humanas; pero también debemos adorar en verdad, y esto es conforme a las Escrituras reveladas; debemos adorar con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas; debemos adorar en amor, porque debemos amar a Dios con todo nuestro corazón, alma, mente, y fuerzas. El ser entero, todo lo que somos, debe estar inmerso en adoración amorosa de Dios, conforme a su verdad revelada. Y Dios estableció la adoración en Israel ahí en el libro de Levítico; los primeros líderes de adoración que vinieron delante de Dios representando al pueblo eran sacerdotes, y realmente comenzó de manera oficial con Aarón en la economía de Israel, y él va a ser la cabeza de una familia sacerdotal, y van a tener la responsabilidad de ser los líderes de adoración para el pueblo de Dios.

En el capítulo 9 de Levítico, Aarón ofrece un sacrificio para el pueblo de Dios, de acuerdo con la prescripción de Dios. A Aarón se le dijo que Dios respondería positivamente cuando él ofreciera un sacrificio de acuerdo con el mandato            que Dios había dado. En el capítulo 9 de Levítico, y versículo 6, Moisés dijo: “Esto es lo que mandó Jehová. Hacedlo, y la gloria de Jehová se os aparecerá. Y dijo Moisés a Aarón: Acércate al altar, y haz tu expiación, y tu holocausto, y haz la reconciliación por ti y por el pueblo; haz también la ofrenda del pueblo, y haz la reconciliación por ellos, como ha mandado Jehová”. Dios había dado un mandato, y Aarón debía seguir ese mandato y realizar esa ofrenda, presentar esa ofrenda; y si él lo hacía conforme al plan que Dios había revelado, la gloria del Señor aparecería como respuesta.

Si pasas ahí al versículo 22 de ese mismo capítulo, nos dice: “Después alzó Aarón sus manos hacia el pueblo y lo bendijo, y después de hacerle expiación, el holocausto y el sacrificio de paz, descendió. Y entraron Moisés y Aarón en el tabernáculo de reunión, y salieron y bendijeron al pueblo; y la gloria de Jehová se apareció a todo el pueblo. Y salió fuego de delante de Jehová, y consumió el holocausto con las grosuras sobre el altar; y viéndolo todo el pueblo, alabaron y se postraron sobre sus rostros”. Aarón hizo lo que se le dijo, y lo que Dios prometió sucedió. Si él hacía lo que Dios le dijo que hiciera en la ofrenda del sacrificio, la gloria de Dios aparecería, e hizo eso y la gloria del Señor –versículo 23– apareció a todo el pueblo, y después Dios envió fuego para consumir el sacrificio, porque Dios quedó agradado con ese sacrificio. Eso nos lleva al capítulo 10.

“Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que Él nunca les mandó. Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová. Entonces dijo Moisés a Aarón: Esto es lo que habló Jehová diciendo: En los que a mí se acercan me santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado. Y Aarón cayó”. Él acababa de ver a sus dos hijos incinerados. Y llamó Moisés a Misael, y Elzafán, hijos de Uziel, tío de Aarón, y les dijo: “Acercaos, y sacad a vuestros hermanos de delante del santuario, fuera del campamento”. Y aquí los vemos, versículo 5: “Y ellos se acercaron y los sacaron con sus túnicas fuera del campamento, como dijo Moisés. Entonces, Moisés dijo a Aarón, y a Eleazar y Tamar, sus hijos: No descubráis vuestras cabezas, ni rasguéis vuestros vestidos en señal de duelo para que no muráis, ni se levante la ira sobre toda la congregación; pero vuestros hermanos, toda la casa de Israel, sí lamentarán por el incendio que Jehová ha hecho; ni saldréis de la puerta del tabernáculo de reunión porque moriréis; por cuanto el aceite de la unción de Jehová está sobre vosotros. Y ellos hicieron conforme al dicho de Moisés. Y Jehová habló a Aarón diciendo: Tú y tus hijos contigo, no beberéis vino ni cidra cuando entréis en el tabernáculo de reunión para que no muráis. Estatuto perpetuo será para vuestras generaciones, para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio, y para enseñar a los hijos de Israel todos los estatutos que Jehová les ha dicho por medio de Moisés”.

Aarón fue obediente y Dios consumió el sacrificio; sus dos hijos fueron desobedientes, y Dios los consumió a ellos. No quiero entrar a todos los detalles de esto, es suficiente decir que cuando tú vienes delante del Señor, más vale que honres al Señor, más vale que vengas de una manera que es coherente con su voluntad y revelación. Esto es lo que significa adorar en verdad. Ahora, los hijos de Aarón eran hombres muy honrados, muy respetados; eran sacerdotes del Dios verdadero. El mayor era prácticamente el que estaba en línea para asumir la responsabilidad de sumo sacerdote, era el siguiente; Moisés era su tío; sus nombres aparecen encabezando la lista de los nobles de Israel en Éxodo 24; eran hombres muy respetados. Fuera de Abraham y Moisés, son los únicos que se nombran en las Escrituras, por primera vez que las Escrituras se refieren a los líderes de Israel; ellos, realmente fuera de Aarón y Moisés, digo, eran los únicos nombrados, estos dos hijos; fueron los primeros en la lista de líderes de Israel que fueron nombrados.

Y esto lo vemos en Números, y ese realmente era el Sanedrín, los primeros 70 ancianos; no eran siniestros, no eran malos, no eran usurpadores, eran hombres honrados. Con los 70, se les dio el privilegio de subir a Sinaí, en parte, para ver a distancia cómo Dios le hablaba a Moisés; este fue un gran privilegio porque al pueblo no se le permitió acercarse al monte; inclusive, a los animales no se les permitió acercarse al monte de acuerdo con Éxodo capítulo 19; todos tenían que quedarse muy, muy lejos, la gente lejos en el desierto viendo el fuego y viendo el humo en el monte, mientras a Nadab y Abiú se les invitó que subieran. Y de acuerdo con Éxodo 24 vieron a Dios, y comieron y bebieron; fueron hombres privilegiados, cercanos a Dios más que cualquier otra persona; solo Moisés habría sido considerado más cercano a Dios; parecían tan seguros, tan seguros. Y después sucedió; versículo 2: “Y salió fuego de delante de Jehová, y los quemó. Y murieron delante de Jehová. Entonces dijo Moisés a Aarón: Esto es lo que habló Jehová diciendo […]”, esto es algo serio; versículo 2, ellos ofrecieron fuego extraño que nunca les mandó. Y no sabemos en particular qué es el fuego extraño; creo que la mejor suposición es que es fuego de otra fuente que no era el altar de bronce requerido, que Dios mismo del cielo había encendido; ellos debían tomar ese fuego del altar de bronce, el cual Dios personalmente había encendido de una manera sobrenatural; obviamente trajeron fuego de algún otro lugar, alguna otra fuente; podría parecer como algo no importante, algo insignificante; podría parecer a la generación carnal, casual, que busca satisfacerse a sí misma, superficial; una generación como la nuestra que realmente esta es una reacción excesivamente severa.

Bueno, ¿por qué? ¿Por qué le importa a Dios de dónde venga el fuego? ¿Acaso ese no es un detalle insignificante? No obstante, podría haber habido algo más que eso. No fue un detalle insignificante para Dios, y podría haber habido algo más atrás en esto. El hecho que allí en el versículo 9 se le instruye a Aarón que no beba vino ni cidra “cuando entréis en el tabernáculo de reunión para que no muráis”. Entonces, esto puede indicar que, de hecho, estaban en estado de ebriedad, estaban borrachos, no estaban en control de sus pensamientos; y esto llevó a su menosprecio blasfemo, hacia la prescripción que Dios había ordenado. El mismo fuego que prendió, que encendió el sacrificio en el 9:24, los consumió como antorcha en el capítulo 10. Esto es algo sobrio, y esto es algo aterrador; esto nos recuerda a Dios matando a Ananías y a Zafira en frente de la congregación en Hechos 5 porque mintieron al Espíritu Santo acerca de cuánto dinero tenían cuando vendieron su propiedad; y esto también le podría parecer a una cultura casual, a una cultura carnal, como una reacción excesiva. Pero permítanme decirles de una manera simple algo: Los crímenes más serios en contra de Dios ocurren en la adoración corrupta. Las señales más serias, los crímenes más serios más bien, en contra de Dios, ocurren en  la adoración corrupta.

Pasen conmigo, si son tan amables, por un minuto de regreso al capítulo 32 de Éxodo. Éxodo capítulo 32. Tengo tantas cosas que decir, que vamos a acelerar aquí el paso, y resumir. Pero yo sé que recuerdan la historia de Éxodo capítulo 32, porque es la historia del becerro de oro. Versículo 4 de ese capítulo, este es Aarón que ha guiado esto, él prácticamente los tomó de las manos de ellos, y les dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición; entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses que te sacaron de la tierra de Egipto. El becerro de oro era una representación falsa del Dios verdadero; y el pueblo, como nos dice en el versículo 6: “Al día siguiente madrugaron y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz, y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse”. Estaban adorando al Dios verdadero en una forma falsa, transformando la gloria de Dios en una representación falsa, una imagen falsa. Y ustedes saben cómo siguió la historia; fue un desastre para ellos; hubo prácticamente una matanza masiva; la gente murió ahí en el momento. Se levantó hermano contra hermano con una espada, y prácticamente destazaron a su propia familia, llevando prácticamente a la práctica, cumpliendo el mandato de Dios, castigar a los adoradores que habían corrompido la adoración.

Y quiero repetir eso de nuevo. Los crímenes más serios, jamás cometidos en contra de Dios, son cometidos en la adoración corrupta. Y eso nos lleva al punto en donde necesitamos decir que el movimiento carismático continuamente deshonra a Dios en sus formas falsas de adoración; deshonra al Padre, deshonra al Hijo, pero de manera más específica, deshonra al Espíritu Santo, con ideas irreverentes, acciones irreverentes, creencias falsas, declaraciones falsas, promesas falsas, conductas carnales, todas estas cosas son atribuidas al Espíritu Santo; pero son una deshonra a Aquel con el cual se están identificado. Es más fuego extraño, y lo triste es que es justificación para juicio, es justificación para juicio.

Cuando estaba hablando de esto hace algunos meses atrás a nuestra iglesia, dije que era algo severo. Jesús le dijo a los líderes judíos: “Ustedes han atribuido las obras del Espíritu Santo que yo he hecho a satanás”, en otras palabras, ellos dijeron: “Jesús hizo lo que hizo, por el poder de satanás”, Mateo 12; y él dijo: “Ustedes han atribuido las obras del Espíritu Santo a satanás”. Y es apropiado decir que lo inverso está sucediendo en muchos lugares en el movimiento carismático; están atribuyendo al Espíritu Santo las obras de satanás; una vez había atribuido a satanás las obras del Espíritu Santo, y ahora ha sido invertido. Dios, el Padre; Dios, el Hijo; Dios, el Espíritu Santo; el Dios trino no es alguien con quien debes jugar; es peligroso para todos los que ofrecen fuego extraño, es peligroso para todos los que ofrecen adoración corrupta, es peligroso declarar cosas que el Espíritu Santo no ha hecho, no ha dicho; cosas en las que no participa, y decir que son obras del Espíritu Santo. Esto no es algo insignificante, sino que es una deshonra radical, seria, al tratar al Espíritu Santo de esta manera, y aparentemente la gente no lo ve.

El otro día estaba viendo algo de la conducta que se lleva a cabo entre hindúes, que son parte de lo que es llamado la secta Kundalini, la secta Kundalini, el grupo Kundalini. Tienen ciertos movimientos corporales que parecen quizá ser mejor explicados por posesión demoníaca; y prácticamente son los movimientos corporales idénticos que encontramos en personas en el movimiento carismático, en las conductas extremas que vemos en los supuestos avivamientos. Esto es paganismo, esta es la obra de satanás, esta es la obra del reino de las tinieblas, y no debe ser atribuida al Espíritu Santo. Es algo trágico. En ciertas maneras, es tan ridículo que te podrías reír de esto; es algo trágico, y es una ironía agonizante francamente, que aquellos que dicen estar más entregados, aquellos que dicen tener la mayor devoción al Espíritu Santo, aquellos que dicen disfrutar de su poder, aquellos que dicen estar experimentando su presencia, están siguiendo patrones que blasfeman su Nombre, y que son iguales a los de aquellos que están involucrados con demonios.

Atribuirle al Espíritu Santo obras que Él no hizo, palabras que Él no dijo, experiencias que Él no lleva a cabo es un crimen muy serio, un crimen muy serio. En algunas maneras, los carismáticos han aventado sus fantasías al fuego extraño de la experiencia mística y el poder demoníaco, y adoran al Dios falso que salió de esto. ¿Estoy acaso desacreditando a toda persona en el movimiento? No. Creo que hay gente en el movimiento que desean adorar a Dios de una manera correcta, de una manera verdadera; pueden estar atrapados en esta adoración falsa también, porque la intención no es suficiente. El movimiento en sí mismo –escucha con atención– no ofrece nada de adoración verdadera. ¿Puedo repetir eso? El movimiento en sí mismo, no nos ha traído nada para enriquecer la verdadera adoración. ¿Por qué digo eso? Porque el movimiento carismático como tal, no ha contribuido a la claridad bíblica, no ha contribuido a la interpretación bíblica, no ha contribuido a la doctrina sana; hemos tenido una interpretación bíblica precisa mucho antes de que el movimiento carismático comenzara; hemos tenido doctrina fuerte mucho antes de que el movimiento carismático sucediera.

Nos remontamos al pasado en la historia, y hemos tenido un flujo constante de hombres fieles, remontándonos hasta los apóstoles, un flujo, una corriente clara de verdad que nos da un entendimiento rico y pleno de la Palabra de Dios. Esa es la razón por la que un cristiano en la actualidad puede regresar y leer a los apóstoles, y luego regresar y leer a los reformadores, y leer a los puritanos, y seguir el flujo de verdad a lo largo de la historia y encontrar riqueza y entendimiento y claridad en todo punto de doctrina, regresando hasta el pasado. Ellos no añadieron nada a eso; ellos prácticamente trajeron el caos, la confusión, la representación equivocada de Dios, y el entendimiento equivocado de la verdad. ¿Acaso algunos en el movimiento carismático creen en la verdad? ¡Claro! La creen. ¿Algunos en el movimiento carismático tienen doctrina sana en algunos puntos? ¡La tienen! Pero ninguno de esos entendimientos verdaderos han salido, han llegado a ellos a través de ese movimiento; el entendimiento verdadero de puntos doctrinales correctos que tienen, siempre han estado ahí en la fila larga de predicadores piadosos y maestros fieles, que Dios ha usado para mantener la verdad, para preservar la verdad, y mantener a la iglesia en el curso correcto. El movimiento no añade nada a eso; prácticamente le resta, lo confunde, quita la verdad, sustrae a la verdad, confunde; no es una fuente para algún tipo de extensión de nuestro entendimiento de las Escrituras o de doctrina sana.

¿Acaso ha habido personas que verdaderamente han sido salvas en iglesias carismáticas, y bajo la predicación de predicadores carismáticos? Respuesta: ¡Sí! Pero nada ha salido de ese movimiento que haya sido la razón por la que fueron salvados. El Evangelio es la razón por la que fueron salvados, y no fue inventado por ese movimiento. En algunos lugares todavía está intacto, en algunos no lo está; nada saliendo del movimiento carismático ha provisto algún tipo de recuperación o fortalecimiento del Evangelio bíblico; nada que sale del movimiento carismático ha preservado la verdad y la doctrina sana; únicamente ha producido distorsión, confusión y error. La fe del Evangelio bíblico ha permanecido intacta, ha sobrevivido, y sobrevivirá porque Dios la protege y levanta hombres fieles en iglesias fieles, para trasmitirla de generación a generación.

Sí, hay personas en el movimiento carismático que conocen la verdad, que aman la verdad, que son ortodoxos en el Evangelio, y heterodoxos en el Espíritu Santo; no todos ellos son herejes, pero lo repito, la contribución de la verdad a personas en el movimiento, no viene del movimiento sino que viene a pesar del movimiento. Pero, por otro lado, el movimiento carismático está lleno de gente incrédula, personas que no conocen a Dios, personas que están involucradas por razones carnales, deseos carnales y experiencias emocionales. Estoy agradecido por aquellos de ellos que conocen la verdad, y que son fieles a la verdad; pero la mayoría de ellos, me temo, están en la oscuridad; y este es el engaño más grande de todos. La gran cantidad, la masa de gente que ves allí en Mateo capítulo 7, que son los “muchos”: “Muchos me dirán: Hice esto en tu nombre, hice aquello en tu nombre, he predicado en tu nombre, hice milagros en tu nombre. Y Jesús les dice: Apartaos de mí, (¿qué?) nunca os conocí”. Esto ciertamente es una profecía, en un sentido, de este movimiento.

Yo glorifico a Dios por su gracia a pecadores que están en esas iglesias, y bajo esas influencias, y Dios ha permitido que la verdad resida en algunos de estos ambientes; y le doy a Él la gloria por esa gracia que es dada a pecadores que están en esas iglesias. Es posible, a pesar del movimiento, convertirse en un creyente, pero no debido al movimiento. Mi gran temor es que la gente esté perdida en el movimiento, buscando, persiguiendo deseos carnales, y promesas falsas, con poco o ningún entendimiento o interés alguno en el verdadero Evangelio, el verdadero arrepentimiento, el verdadero Cristo, y la verdadera salvación. Ningún movimiento supuestamente basado en un evangelio ortodoxo, ha hecho más daño a la iglesia que este movimiento; y como lo dije, solo tienes 14 millones de mormones; el daño que 500 millones de personas pueden hacer a un entendimiento ortodoxo y la verdad divina, es monumental; y me temo que su éxito no viene de su conexión a la verdad, su éxito viene de su conexión con el reino de las tinieblas.

Es exitoso porque está prometiendo lo que los pecadores no regenerados ya quieren. Los evangélicos les han abierto los brazos, y le han dado la bienvenida al “caballo de Troya” del movimiento carismático a la ciudad de Dios; y sus tropas se han apoderado, y han colocado un ídolo en la ciudad de Dios, no la verdad. ¿Hay algo más serio que esto? No puede haberlo. Como contraste, la teología reformada a la doctrina sana, no es un refugio de falsos maestros, no es donde los falsos maestros residen; la teología reformada, la doctrina sana, la exposición fiel, bíblica, entre una larga fila, un legado grande y largo de hombres piadosos, no es un lugar para los falsos maestros; no es a donde los farsantes van, no es a donde los engañadores avaros se encuentran, no es donde encuentras mentirosos y aquellos que representan erróneamente la verdad; no vas a ir a una asociación de iglesias reformadas, aquellos que creen en las doctrinas de la reforma que nos llevan de regreso a las doctrinas del Nuevo Testamento, y vas a encontrar milagros falsos, visiones falsas, profecías falsas, unciones falsas, y todo tipo de conducta aberrante desenfrenada. No vas a encontrar a gente sacudiéndose y balbuceando, y revolcándose, y cayéndose, y diciendo cosas aberrantes acerca del Espíritu Santo; eso no va a suceder en ese ambiente, porque están anclados en la verdad. Una vez que la experiencia y la emoción, y la intuición se convierten en la definición de lo que es verdad, entonces el infierno es desatado.

1657. John Owen escribió un análisis de la comunión con Dios en una especie de estilo clásico; los puritanos solían hacer esto; este es el título de su libro, este es el título: “De la comunión con Dios, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. Cada persona distintivamente en amor, gracia y consolación”.  Ahora, ese es un título no muy breve, ¿no crees? O dice – aquí hay otro título: “La comunión de los santos con el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo desarrollada”. Es un tesoro este libro escrito por John Owen porque explica la comunión trinitaria. Y Owen muestra cómo nuestra comunión es con el Padre, y con el Hijo, y con el Espíritu, y cómo recibimos de cada persona en particular, cómo respondemos a cada persona en particular de la trinidad. Nuestra relación de pacto está ligada con cada miembro de la trinidad; nuestra relación es iniciada por el Padre, es ratificada por el Hijo, es comunicada por el Espíritu Santo; el Padre expresa amor divino soberano, el Hijo expresa gracia divina soberana, el Espíritu Santo prácticamente entrega, el Espíritu Santo disemina vida soberana divina; debemos estar involucrados en adoración plena del Espíritu Santo, celebrando todo lo que Dios ha hecho en la iniciación, todo lo que el Hijo ha hecho en la validación, y todo lo que el Espíritu ha hecho (por así decirlo) en la consagración del acto en sí de salvarnos y santificarnos.

¿Cuál es la obra del Espíritu Santo? Él redarguye, regenera, justifica; Él ilumina, limpia, convierte; Él santifica, adopta, bautiza, mora; Él capacita, Él guía, Él libera, Él produce fruto, Él nos asegura. Esto es lo que las Escrituras dicen, y lo que no dicen es esto: “El Espíritu Santo nos derriba, el Espíritu Santo nos hace reír de una manera torpe, el Espíritu Santo hace que nuestra temperatura corporal se incremente, el Espíritu Santo nos produce hipo, el Espíritu Santo nos produce convulsiones, nos lleva a un estupor, nos hace vernos como si estuviéramos borrachos, nos hace que nos caigamos, nos hace hablar en balbuceo, nos hace producir gemidos, brincar, nos hace revolcarnos”, ¡ridículo! Absolutamente ridículo.

El ministerio del Espíritu –escribe John Owen–, consiste en traer las promesas de Cristo a nuestra memoria, en glorificarlo en nuestros corazones, en derramar el amor de Dios en nosotros, en dar testimonio a nosotros acerca de nuestro estado y condición espirituales, en sellarnos para el día de la redención, en ser las arras de nuestra herencia, en ungirnos con consolación, en confirmar nuestra adopción, en estar presente con nosotros en nuestras súplicas; aquí está la sabiduría de la fe para descubrir y reunirnos, encontrarnos con el Consolador, y todas estas cosas, y no perder su dulzura ni dejarnos en la oscuridad para saber quién es su autor, ni quedarnos cortos de lo que se demanda de nosotros. No podemos distinguir la obra maravillosa del Espíritu Santo acostados en la oscuridad, tenemos que reconocerla y tener comunión con Él en gratitud por Él.

Owen dice, y cito: “El patrón de reunión regular como creyentes con tres personas de la trinidad en meditación, oración, y en una vida ordenada de manera apropiada. Debemos meditar en la misericordia especial y ministerio de cada persona hacia nosotros, y hacer que nuestra respuesta apropiada sea el amor y sumisión de manera distintiva a cada uno de ellos”. Fin de la cita. Esta es comunión plena con Dios. Desagrada a Dios cuando nos burlamos del Espíritu Santo. Romanos 12 habla de la adoración aceptable; esta es la prioridad, esta es la prioridad definitiva.

Otro puritano, Thomas Goodwin dice, y cito: “Nuestra adoración algunas veces es con el Padre, y después con el Hijo, y después con el Espíritu Santo. Algunas veces su corazón es llevado a considerar el amor del Padre al escoger, y después el amor de Cristo al redimir, y después al amor del Espíritu Santo al escudriñar las cosas profundas de Dios, y revelarlas a nosotros, y esto es lo que nos cautiva. Y entonces, un hombre va de un testimonio a otro, de manera distintiva, el cual –dice Goodwin– es la comunión que debemos tener”. Fin de la cita. Él continúa y dice, y cito: “Nunca debemos estar satisfechos hasta que las tres personas estén al mismo nivel en nosotros, y estemos sentados, por así decirlo, en medio de ellas, mientras que las tres manifiestan su amor a nosotros. Esto es lo más elevado que Cristo jamás prometió en esta vida. (Me encanta esa frase) Dejar que todas las personas de la trinidad estén al mismo nivel de nosotros, dándoles a los tres el mismo honor por igual”. Fin de la cita.

Hay una advertencia en Hebreos 10, si quieren verla por un momento; Hebreos 10:29: “¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de Gracia?”. Normalmente nos detenemos en la primera mitad de ese versículo, acerca de que hay un infierno más caliente para gente que pisotea al Hijo de Dios, hay un infierno más caliente para gente que pisotea al Hijo de Dios; no nos gusta cuando la gente pisotea al Hijo de Dios.

Alrededor de los últimos 25 años ha habido una defensa bien pensada, extremadamente cuidadosa del Evangelio; ha habido organizaciones, instituciones, coaliciones, grupos; puedo pensar en regresar antes de que Jim Voice se fuera al cielo y comenzara la asociación de evangélicos que confiesan; y todo mundo estaba de acuerdo, y se unió: “Tenemos que defender a Cristo, defender su deidad, defender su persona, su naturaleza, defender su obra en la cruz, defender su resurrección, defender las doctrinas de la justificación, y la multiplicidad de grandes verdades que están relacionadas a la obra de su cruz y resurrección”. Ha habido muchas personas, y ha habido muchos que han continuado, y continuado, y continuado, y quizás se han excedido; y ahora llegamos al punto que todo debe apuntar a la cruz, y todo debe ver a la cruz, y todo debe de contemplar la cruz. Hemos defendido a Cristo con un compromiso incansable cuando Él ha sido atacado; y prácticamente hemos hecho lo mismo cuando Dios ha sido atacado, cuando algunos teólogos han venido y han sugerido que Dios no conoció el futuro, que Dios no podía planear el futuro, que Él no tenía idea de cómo iba a ser el futuro; fue llamado “Teología de apertura”, y mucha gente se unió a esto, y muchos eruditos y escritores y predicadores comenzaron a reunirse y a fortalecer a la comunidad de los evangélicos para responder a este ataque en contra de Dios, el Padre.

Pero en este versículo necesita recordar que hay un castigo más severo para uno que ha insultado al Espíritu de gracia, a uno que ha hecho afrenta al Espíritu de gracia. Afrenta, esto es “insultado”; el verbo “enubripso” en el griego, la forma del nombre “jubristes” de la cual obtenemos palabras en otros idiomas, que quieren decir “audacia, insolencia”, un insulto violento, un insulto abierto. Este es el “ruah”  de Yahwéh, este es el aliento del Todopoderoso, este es Dios el Espíritu Santo; mientras que todos estaremos de acuerdo con que el infierno va a estar más caliente para gente que pisotea al Hijo de Dios, lo cual significa que conocen la verdad de su vida, y muerte, y provisión, y la pisotean. Pero la misma advertencia es dada a personas que son audaces e insolentes, e insultan de manera violenta al Espíritu de gracia.

El siguiente versículo dice, ahí en Hebreos: “Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo”. Dice el siguiente versículo, versículo 30: “Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor”, y otra vez: “El Señor juzgará a su pueblo. Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo”. La gente debe estar aterrada por insultar al Espíritu Santo, aterrada. El Nuevo Testamento nos revela que el “ruah” de Yahwéh, el aliento de Dios, el Espíritu Santo, crea vida y transforma vida, y purifica, conforta, y conforma pecadores a Cristo, y equipa, y capacita, y sella, y asegura, ilumina; esta son cosas por las que Él debe ser honrado y amado. Aquí hay una cita, y cito: “El engaño satánico más grande que jamás se le ha ofrecido a alguien, es la doctrina falsa de una vez salvo siempre salvo”, fin de la cita. ¿Quién es el que nos asegura para siempre? ¿Quién es el que nos sella para siempre? ¿Quién es las arras de nuestra herencia? El Espíritu Santo. La obra del Espíritu Santo consiste en asegurarnos para siempre.

Aquí hay una cita de un líder carismático, y cito: “El engaño satánico más grande que jamás se ha ofrecido, es la doctrina falsa de una vez salvo, siempre es salvo”, fin de la cita. Acabas de acusar al Espíritu Santo diciendo que la obra del Espíritu Santo es la obra de satanás, porque la obra del Espíritu Santo que intercede por nosotros con gemidos indecibles, toda persona que es llamada es justificada, y toda persona que es justificada es glorificada, Romanos 8; esto es insultar al Espíritu Santo, esto es algo peligroso, peligroso.

Benny Hin dice esto, y cito: “No, no, nunca quiero ir con el Señor y decir: Si es tu voluntad; nunca digas eso. El Espíritu Santo actúa dependiendo de mis palabras, Él no se va a mover hasta que yo lo digo”, fin de la cita. ¿En serio? En dos citas acabas de ver al Espíritu Santo acusado de actividad demoníaca, y su soberanía siendo cuestionada. Benny es el soberano, el Espíritu Santo no; y esto por cierto, viene de un falso maestro que dice que tiene la unción de Dios. Por cierto, esta es una fantasía manufacturada, esa unción, y él recibió esto, dice él, de visitar las tumbas de dos predicadores mujeres muertas, Aimee Semple McPherson, y Kathryn Kuhlman; y mientras visitaba sus tumbas, él recibió la unción. No quiero perder tiempo analizando todas las declaraciones ridículas que ellos hacen, solo quiero enfatizar lo serio que es esto.

De nuevo, regresando al punto principal, la adoración del Dios trino es el deber más fundamental de todos los deberes, y la responsabilidad más elevada de todas. En Éxodo 20 se nos instruye acerca de Dios, y la primera mitad de los mandamientos se relacionan con Él, de no hacer un ídolo, una imagen, y todo termina con “no tomarás el nombre del Señor (¿qué?) en vano”. Muy bien, tomar su nombre en vano, ¿qué es eso? Es hablar de Dios de una nueva manera irreverente, hablar de Dios de cualquier manera irreverente; y no solo es usar el nombre de Dios como una grosería, sino es hablar de Dios de cualquier manera irreverente, de cualquier manera que lo represente erróneamente en su naturaleza, en sus atributos, y en sus obras, en sus palabras; cualquier cosa atribuida a Dios que no es de Dios es tomar su nombre en vano. Pensar algo acerca de Dios, concebir algo acerca de Dios, atribuirle algo que no es genuinamente de Él, atribuirle algo que no es una realidad acerca de Él, referirse a Dios como alguien diferente de lo que Él es, y asignarle cosas que Él nunca haría, palabras que Él nunca diría, es tomar su nombre en vano. No es solo usar su nombre en un juramento vano, sino que es ignorar lo que es verdad acerca de Dios, es representar erróneamente a Dios. Esto es lo más severo.

En Deuteronomio 28, en el versículo 58 – hay un par de versículos ahí, Deutoronomio 28:58: “Si no cuidares de poner por obra todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y temible, Jehová tu Dios, entonces Jehová aumentará maravillosamente tus plagas, y las plagas de tu descendencia, plagas grandes y permanentes, y enfermedades malignas y duraderas; y traerá sobre ti todos los males de Egipto delante de los cuales temiste ,y no te dejarán”. Toma el nombre de Dios en vano, y Dios te castigará. En Deuteronomio dice: “No dejará sin castigo”, el que haga eso, no se quedará sin ser castigado. ¿Y saben una cosa? Realmente me impresiona que el movimiento ha sobrevivido como lo ha hecho hasta hoy, simplemente la gente me dice: “¿Por qué Dios no mata a estas personas? ¿Por qué no los derriba?”, porque por naturaleza es paciente, y porque sus propósitos son desconocidos para mí. Yo no sé más acerca de los consejos secretos de Dios que Job supo, y Dios no está obligado a decirme todo.

Pero sé esto: el movimiento carismático falso no va a detener la mano de juicio de Dios, en el tiempo de Dios; no necesitamos una versión de becerro de oro del Espíritu Santo, no necesitamos un espíritu santo falso; necesitamos al Espíritu Santo que está revelado en las Escrituras, titulado “el aliento del Todopoderoso”, en Job 33; “el Espíritu eterno”, de Hebreos 9; “el Espíritu generoso, buen Espíritu”, de Salmo 51; “el buen Espíritu”, del Salmo 153; y después todos estos nombres, el Espíritu del Dios viviente, el Espíritu de Dios, el Espíritu del Padre, el Espíritu de Cristo, el Espíritu del Hijo, el Espíritu de vida, el Espíritu de gracia, el Espíritu de sabiduría, el Espíritu de consejo, de poder, de entendimiento, conocimiento, y del temor del Señor; el Espíritu de verdad, el Espíritu de santidad, el Espíritu de gloria, el Consolador; y en Lucas 1, el “Poder del Altísimo”. Tan santo como es el Padre y el Hijo, así lo es el Espíritu; tan soberano como lo son el Padre y el Hijo, así de soberano es el Espíritu; tan poderoso como lo es el Padre y el Hijo, así de poderoso es el Espíritu; tan lleno de gracia que es el Padre y el Hijo, así de lleno de gracia es el Espíritu; igual de amoroso que es el Padre y el Hijo, así lo es el Espíritu; uno en perfección.

Y eso simplemente me lleva a decir que estamos aquí para tratar de llamar a la restauración de la verdadera adoración del Espíritu Santo en la iglesia. Es difícil para mí tratar con esto. El celo, si puedo usar las palabras que Jesús usó del salmista, el celo por tu casa me ha consumido; los vituperios que caen sobre ti, han caído sobre mí; cuando el Espíritu Santo es tan deshonrado, siento el dolor. La iglesia se ha levantado –como dije– para defender al Padre, defender al Hijo, ¿acaso no se va a levantar para defender al Espíritu Santo? Realmente no hay manera de explicar ese fracaso. El movimiento carismático ha demandado con tanto éxito aceptación en base al amor y a la tolerancia, y ha sido bienvenido, corrompiendo a la iglesia, cultivando emocionalismo al extremo, confundiendo a la gente acerca de la adoración, la oración, la alabanza, la fe, el contentamiento, la humildad, la soberanía, y muchísimas otras cosas.

Y en otra ocasión, en otra parte de la historia en el pasado, habrían sido rechazados o como heterodoxos, o como herejes. Permítanme concluir con algunos pensamientos; y simplemente para tratar de lavar nuestras mentes de algunas de las cosas negativas, que en cierta manera los forcé a que pensaran. Hay un gran tributo al Espíritu Santo con el que quiero dejarlos, un gran tributo. Un tributo fuera de lo que hemos hablado con respecto de engañadores, y falsos maestros, y este es su regalo más grande para nosotros. Y para ello, quiero que pasen a Romanos 8. Romanos 8. Esta es una porción muy conocida de las Escrituras; quiero que la vean con una luz fresca; esta es su obra más grande para nosotros. Vamos a comenzar ahí en el versículo 26: “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. Pues, ¿qué hemos de pedir como conviene? No lo sabemos. Pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos”. Claro que eso se está refiriendo al Espíritu Santo. “Y sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fueran hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó”. Romanos 8 es el capítulo del Espíritu Santo. Todo acerca del Espíritu Santo y su ministerio.

Y llega al versículo 26, y el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad, y lo hace en primer lugar al interceder por nosotros; Él es un intercesor, así como Cristo es un intercesor por nosotros; y Él siempre intercede de acuerdo con la voluntad de Dios, porque Él conoce la voluntad de Dios. Como resultado de la obra intercesora del Espíritu Santo, todo obra para bien, todo obra para bien, para nuestro bien eterno como creyentes; no solo porque Dios lo dice, sino porque el Espíritu Santo se asegura de que suceda. Muy bien. El Espíritu Santo es el que está haciendo que todo obre para nuestro bien, todo, absolutamente todo. Pero hay otro elemento de esto: ¿Cuál es la esencia de esta bondad? ¿A qué te refieres con que todas las cosas nos ayudan a bien? ¿Cuál es el bien? Versículo 29, aquí está, aquí está el bien: “Porque a los que antes conoció también los predestinó para que fueran hechos conformes a la imagen de su Hijo”. Ahora, aquí está la obra definitiva del Espíritu Santo: conformarnos a Cristo, ¿muy bien? El Espíritu Santo lleva a cabo su obra en nosotros, de tal manera que todo obre, opere, para llegar a una meta definitiva, para llegar a un bien definitivo, y ese bien definitivo es conformidad a la imagen del Hijo de Dios; y entonces Él se convierte en el preminente entre muchos que comparten su semejanza.

Entonces, ¿qué es lo que el Espíritu Santo quiere hacer en tu vida? Dicho de una manera simple: conformarte (¿a quién?) a Cristo, hacerte como Cristo; conformarte a la “eikon”, la “eikon”, la imagen de Cristo; Él lleva a cabo sobre nosotros para hacernos como Jesucristo. Eso es de lo que Pablo habla en Filipenses cuando él dijo: “Prosigo a la meta”, y dices: “Bueno, ¿cuál es la meta?”, la meta es el premio del supremo llamamiento. ¿Cuál es el premio? Cuando seamos llamados al cielo seremos como Cristo. Entonces, aquello en lo que nos convertiremos cuando seamos glorificados, es la meta inclusive ahora en nuestra santificación; aquello en lo que nos convertiremos, si hemos sido predestinados y llamados, y justificados, seremos glorificados, y cuando seamos glorificados seremos hechos como Cristo, (1ª de Juan 3) seremos como Él porque le veremos tal como Él es. Esa es la meta final, ese es el objetivo final; el Espíritu Santo nos va a llevar ahí, y mientras tanto, hasta que seamos glorificados y hechos como Cristo, la obra del Espíritu Santo consiste en conformarnos más y más a la imagen de Cristo.

Para entender su obra entonces, necesitamos ver a Cristo, necesitamos ver a Cristo porque vamos a ver en Cristo quien es totalmente hombre, y totalmente Dios, un retrato de la obra perfecta del Espíritu Santo; cómo es que el Espíritu Santo llevó a cabo su obra en Cristo; ¿acaso lo derribó? ¿Lo hizo que se viera como si estuviera borracho? ¿Hizo que se cayera o se revolcara o se riera de manera histérica o ladrara o emitiera algún balbuceo? Es algo absurdo pensar en algo como eso, y la gente que hace eso no está llena del Espíritu, eso no es lo que el Espíritu Santo hace. El Espíritu Santo fue el compañero constante de Jesús, el compañero constante de Jesús; fue el Espíritu de Dios quien le dio vida en el vientre de María; el Hijo de Dios se despojó a sí mismo de sus prerrogativas divinas, se sometió voluntariamente a la voluntad del Padre en el poder del Espíritu, y Jesús refrenó el uso independiente de sus capacidades, privilegios divinos, y se sometió al Espíritu Santo.

Y entonces, su vida fue así, escuche esto: de acuerdo con Lucas 1 fue concebido por el Espíritu Santo; de acuerdo con Lucas, Él fue llevado a la madurez por el Espíritu Santo creciendo en sabiduría, estatura, favor con Dios y los hombres; de acuerdo con Marcos 1, Él fue ungido por el Espíritu Santo en su bautismo; de acuerdo con Lucas, Él fue sostenido por el Espíritu Santo en su tentación; Él fue capacitado por el Espíritu Santo (Lucas 4:14-15) para ministerio; Él fue llenado con el Espíritu Santo para que caminara de manera perfecta en obediencia; Él fue perfeccionado para la obediencia, Él fue capacitado en el poder del Espíritu y a través del sufrimiento por el cual aprendió la obediencia. Hebreos 9:14 dice que Él enfrentó la muerte triunfalmente en el poder del Espíritu Santo. Fue el Espíritu Santo que estaba operando en Jesús. Romanos 1 dice que Él fue resucitado por el poder del Espíritu Santo, inclusive después de la resurrección; su ministerio post-resurrección, de acuerdo con Hechos 1:1-2, fue en el poder del Espíritu conforme Él enseñaba cosas acerca del Reino.

Ahora, escucha: el Espíritu Santo fue a Cristo lo que Él es a nosotros. Si quieres ver la perfección de la obra del Espíritu Santo en nosotros, observa la obra que Él llevó a cabo en el hombre perfecto. Permíteme regresar a eso por un momento. Jesús fue concebido por el Espíritu Santo, y es el Espíritu Santo el que nos da vida; nacidos del Espíritu. Jesús fue madurado por el Espíritu Santo, y es el Espíritu Santo el que nos da el poder para crecer; Él fue ungido por el Espíritu Santo en el bautismo, y es el Espíritu mediante el cual somos bautizados en el cuerpo de Cristo. Él fue sostenido por el Espíritu Santo en sus tentaciones; es el Espíritu quien nos fortalece en el hombre interior, en medio de nuestras tentaciones. Él fue capacitado por el Espíritu Santo en su ministerio; es el Espíritu Santo el que nos dota y nos capacita en el ministerio. Él fue lleno del Espíritu Santo para que hubiera una demostración del fruto del Espíritu y santidad, y es el Espíritu quien nos llena y produce fruto en nosotros. Él fue perfeccionado por el poder del Espíritu Santo en obediencia, y el Espíritu hace lo mismo en nosotros. Él enfrentó la muerte triunfalmente en el Espíritu; es el Espíritu de gracia y gloria quien nos sostiene en nuestro sufrimiento. Él fue resucitado de los muertos por el Espíritu; es el Espíritu quien también nos resucita.

Si quieres ver el ministerio del Espíritu Santo y cómo Él obra en nosotros, observa lo que hizo en Cristo. Claro, en Cristo hay una obediencia perfecta, una sujeción perfecta; pero el Espíritu Santo fue al Hijo lo que Él es a nosotros; el Espíritu hizo en el Hijo lo que Él hace en nosotros; el Espíritu Santo está comprometido a hacer en nosotros la obra que Él demostró en Cristo. En Juan 16, hay un versículo muy interesante. Juan 16:7: “Pero yo os digo la verdad, os conviene que yo me vaya, porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré”. “¿Por qué es mejor que tú te vayas? “, “Porque si me voy, voy a enviar al Espíritu Santo; mejor, porque el Espíritu Santo va a hacer en ustedes lo que Él hizo en mí; ese es su ministerio. Yo he tenido mi ministerio, ese es su ministerio. El mío ha llegado a su fin, el suyo está a punto de ser iniciado en su plenitud”.

Juan 14:16: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre”. Versículo 26: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”. Esto es primero a los apóstoles que van a escribir el Nuevo Testamento, y extendido más allá de eso, a todo creyente que se va a beneficiar del ministerio de la verdad del Espíritu Santo. El capítulo 15, en esencia dice lo mismo; versículo 26: “Pero cuando venga el Consolador a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, Él dará testimonio acerca de mí”. Capítulo 16, versículo 13: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él los guiará a toda verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará porque tomará de lo mío, y os lo hará saber”. En otras palabras, el ministerio del Espíritu Santo es llevarte a la verdad, descubrir las cosas de Cristo en ti, para que puedas ser conformado a la semejanza Cristo. Esto es simplemente una realidad asombrosa.

El Espíritu Santo hace en nosotros lo que Él hizo en el Hijo, conformarnos a la imagen misma de Cristo. Jesús nos muestra cómo se ve la humanidad perfecta; el Espíritu nos está conformando a Cristo, capacitando a los elegidos, redimidos por Dios, para que a lo largo del tiempo, seamos triunfales sobre el poder del pecado, la carne, satanás y el mundo; capacitándonos para ser más y más como el Hijo de Dios. El Espíritu Santo está llevando a cabo en nosotros, produciendo en nosotros conocimiento santo, doctrina santa, obras santas, actitudes santas, palabras santas, una naturaleza santa; esto es una manera de vivir santa, acciones santas, ambiciones santas, anhelos santos, deseos santos. Qué cosa tan horrible, qué insulto es para Él, decir que es responsable por la corrupción, y la impiedad, y la insensatez, inclusive los elementos demoníacos que deshonran al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

La obra del Espíritu Santo es tomar a portadores corruptos de la imagen de Dios, que no pueden glorificar a Dios, en quienes la semejanza divina ha sido tan profundamente distorsionada, que todos van a morir eternamente, y van a pasar la eternidad en el tormento del infierno, sin posibilidad alguna de escape; y tomar a esas personas distorsionadas y llenas de cicatrices, y restaurarles a la semejanza a Jesucristo. Comenzaré a creer que la verdad prevalece en el movimiento carismático cuando vea líderes que son las personas más expuestas a sus principios, y que se vean más parecidos a Jesucristo, y pueda ver que realmente sean participantes de la naturaleza divina.

Padre, te damos gracias porque hemos podido congregarnos; gracias por estas amadas personas. Hay un anhelo en sus corazones por la verdad, no por la verdad en sí misma, sino por causa de conocerte a ti y amarte a ti, servirte a ti, proclamar tu Palabra. Sabemos cuál es la verdadera obra del Espíritu Santo, porque tú nos has dicho que en donde veamos semejanza a Cristo, la humildad de Cristo, la mansedumbre de Cristo, la gentileza de Cristo, la bondad de Cristo, la veracidad de Cristo; en donde veamos la Palabra de Dios exaltada y honrada, sabemos que el Espíritu Santo está operando. Cuando vemos sacrificio, en donde vemos sacrificio, en donde vemos amor, en donde vemos una pasión por las Sagradas Escrituras, en donde vemos discernimiento, y que la verdad reina, sabemos que el Espíritu Santo está obrando. Y bueno, no vemos eso en este movimiento; y por lo tanto, no podemos concluir que es una obra del Espíritu Santo; nunca se lo atribuiríamos a Él. Tendríamos temor siquiera de pensar de hacerlo. Haz que la verdad sea clara, Señor; haz que la verdad sea clara. Ayúdanos a entender para que seamos medios de ayudar a otros a entender. Gracias por todo lo que has hecho en nosotros; no nos sentimos engañados, no nos sentimos – no necesitamos estar buscando, persiguiendo algún tipo de estas farsas insensatas; estamos contentos porque la obra del Espíritu Santo verdaderamente se está desarrollando en creyentes verdaderos. Estamos agradecidos porque experimentamos eso. Está manifestando en nosotros tu amor hacia ti, nuestro amor hacia la verdad, nuestro amor hacia el pueblo de Dios; estas son cosas producidas por el Espíritu Santo, no solo en lo que amamos sino en lo que odiamos; un odio hacia el error, hacia el pecado, hacia la corrupción; no somos perfectos, estamos lejos de ello. Pero amamos lo que amamos, y odiamos lo que odiamos, debido a la obra del Espíritu Santo en nosotros. Y te damos gracias por ello. Bendecimos tu nombre. Danos una semana maravillosa, y cumple en nosotros todo tu placer, y cumple en nosotros tu beneplácito. Oramos esto en el nombre de Cristo. Amén.

Este ha sido un programa especial producto de una traducción simultánea, predicada en la Conferencia “Fuego Extraño”, llevada a cabo del 16 al 18 de octubre del año 2013. Para mayor información, y obtener este material en forma gratuita, como también los otros sermones de la misma conferencia, por favor vaya al sitio de Gracia a Vosotros, en gracia.org.

 

 

 

 

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