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Génesis 1: ¿Hecho o marco?



Gracia a Vosotros: Desatando la Verdad de Dios, Un Versículo a la Vez

Génesis 1: ¿Hecho o marco?

 

Escritura: Génesis 3; 2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:21

Código: A161

Categoría: Artículos

 

John MacArthur

 

Un punto de vista popular que sostienen muchos defensores de la vieja tierra es conocido como la "hipótesis de la estructura." Esta es la creencia de que los "días" de la creación ni siquiera son distintas épocas, sino etapas de un largo proceso evolutivo que se superponen. De acuerdo con este punto de vista, los seis días descritos en Génesis 1 no establecen una cronología de ningún tipo, sino más bien un "marco" metafórico mediante el cual se describe a nuestras mentes humanas finitas el proceso de la creación.

Este punto de vista fue aparentemente establecido por primera vez por los teólogos liberales alemanes en el siglo XIX; pero ha sido adoptado y propagado en los últimos años por parte de algunos líderes evangélicos, especialmente el Dr. Meredith G. Kline del Seminario Teológico Westminster.

La hipótesis del marco comienza con la idea de que los "días" de la creación en Génesis 1 son expresiones simbólicas que no tienen nada que ver con el tiempo. Los defensores de la misma notan el paralelismo evidente entre los días uno y cuatro (la creación de la luz y la colocación de las luces en el firmamento), los días dos y cinco (la separación del aire y el agua y la creación de los peces y las aves que habitan en el aire y el agua) y los días tres y seis (la aparición de la tierra seca y la creación de los animales terrestres) - y sugieren que tal paralelismo es un indicio de que la estructura del capítulo es meramente poético.

Por lo tanto, según esta teoría, la secuencia de la creación puede ser básicamente ignorada, como si la forma literaria en el pasaje anulara su sentido literal.

Naturalmente, los defensores de este punto de vista aceptan la teoría científica moderna de que la formación de la tierra requirió varios millones de años. Afirman que el relato bíblico no es más que un marco metafórico que debe superponer nuestra comprensión científica de la creación. El lenguaje y los detalles de Génesis 1 no son importantes, dicen; la única verdad que este pasaje tiene para enseñarnos es que la mano de la divina Providencia guió el proceso evolutivo. El registro de la creación de Génesis se reduce así a un recurso literario - una metáfora extendida que no debe ser aceptada en el sentido literal.

Pero si el Señor quiso enseñarnos que la creación tuvo lugar en seis días literales, ¿cómo lo pudo haber dicho de una manera más clara de lo que lo hace en Génesis? La longitud de los días se define por períodos de día y noche que se rigen después del cuarto día por el sol y la luna. La semana misma define el patrón de la labor y descanso humano. Los días son marcados por el paso de la mañana y la tarde. ¿Cómo es que éstas no significan el progreso cronológico de la obra creadora de Dios?

El problema con la hipótesis de marco es que emplea un método destructivo de interpretación. Si el significado claro de Génesis 1 puede ser cancelado y el lenguaje tratado como nada más que un recurso literario, ¿por qué no hacer lo mismo con Génesis 3? De hecho, la mayoría de los teólogos liberales insisten en que la serpiente que habla en el capítulo 3 señala una fábula o una metáfora; y por lo tanto, rechazan ese pasaje como un registro literal e histórico de cómo la humanidad cayó en pecado.

¿Dónde comienza la metáfora y dónde empieza la historia? ¿Después del diluvio? ¿Después de la torre de Babel? ¿Y por qué allí? ¿Por qué no considerar todos los milagros bíblicos como recursos literarios? ¿Por qué no decir que la resurrección misma es una mera alegoría? En palabras de E. J. Young: "Si la hipótesis del "marco" fuera aplicada a las narrativas del nacimiento virginal o a la resurrección o a Romanos 5:12, podría servir de manera efectiva para minimizar la importancia del contenido de los pasajes como ahora lo hace el contenido del primer capítulo del Génesis". [Estudios de Génesis Uno (Phillipsburg, Nueva Jersey: Presbyterian & Reformed, n.d.), 99.]

Young señala la falacia de la hipótesis del "marco":

Se debe plantear la pregunta: "Si se admite una visión no cronológica de los días, ¿cuál es el propósito de mencionar seis días?" Porque, una vez que rechazamos la secuencia cronológica que da Génesis, somos llevados al punto donde realmente podemos decir muy poco sobre el contenido de Génesis 1. No es posible sostener que hay dos tríos de días, cada uno paralelo al otro. Día cuatro. . . habla de Dios colocando las luces en el firmamento. El firmamento, sin embargo, había sido hecho en el segundo día. Si el cuarto y el primer día son dos aspectos de una misma cosa, entonces el segundo día también (que habla del firmamento) debería preceder los días uno y cuatro. Si este procedimiento fuere permitido, con indiferencia total a la gramática, ¿por qué no hemos de ser consistentes e igualar todos los cuatro días con el primer versículo del Génesis? No hay defensa contra tal procedimiento una vez que abandonamos el lenguaje claro del texto. Con toda seriedad debe preguntarse: ¿Hemos de creer que el primer capítulo del Génesis tiene la intención de enseñar que el día dos precedió a los días uno y cuatro? Hacer esa pregunta es contestarla. [Ibid.]

El hecho sencillo y obvio es que a partir de la lectura de la Biblia y de permitir que se interprete ella misma, nadie pensaría que el marco de tiempo para la creación fue algo más que una semana normal de siete días. El cuarto mandamiento no tiene ningún sentido fuera de la comprensión de que los días de la obra creadora de Dios son paralelos a la semana trabajo humano normal.

La hipótesis de marco es el resultado directo de haber hecho de la teoría científica moderna una pauta hermenéutica para interpretar la Escritura. La presuposición básica detrás de la hipótesis de marco es la noción de que la ciencia habla con más autoridad sobre los orígenes y la edad de la tierra que las  Escrituras. Aquellos que aceptan este punto de vista, han hecho en efecto a la ciencia una autoridad sobre la Escritura. Ellos están permitiendo que las hipótesis científicas - meras opiniones humanas que no tienen autoridad divina alguna - sean la regla hermenéutica mediante la cual se interpreta la Escritura.

No hay justificación para eso. La opinión científica moderna no es una hermenéutica válida para la interpretación del libro de Génesis (o cualquier otra porción de la Escritura). La Escritura es inspirada por Dios (2 Timoteo 2:16) - inspirada por la verdad Dios. "[La Escritura] nunca fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo" (2 Pedro 1:21). Jesús resumió el punto perfectamente cuando dijo: "Tu palabra es verdad" (Juan 17:17). La Biblia es la verdad suprema, y por lo tanto es el estándar mediante el cual se debe evaluar la teoría científica, no viceversa.

 

 

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