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Una llamada de advertencia a la iglesia moderna



Gracia a Vosotros: Desatando la Verdad de Dios, Un Versículo a la Vez 

 

 

Una llamada de advertencia a la iglesia moderna

Escritra: Escrituras seleccionadas

Código: A103

Categoría: Artículos

 

Hace más de una década, John MacArthur exhortó a las iglesias modernas a que volvieran a la sana doctrina - necesitamos escuchar ese llamado de nuevo.

Históricamente, los cristianos han entendido que su llamado es a estar en el mundo pero no ser del mundo. Como Os Guinness señaló en una serie perceptiva de artículos sobre el movimiento de crecimiento de la iglesia, el evangelismo tradicional no sólo resistió las influencias mundanas, sino que también solía hacer énfasis en el "desafío cognitivo" del espíritu del mundo.

Ahora, sin embargo, "el mundo se ha vuelto tan poderoso, dominante y atractivo que la postura tradicional de desafío cognitivo se ha vuelto rara y casi inconcebible" ("Reciclando el compromiso del liberalismo", Tabletalk [mayo 1992], 51.). En algún momento, los evangélicos decidieron hacer amistad con el mundo.

Guinness señaló que a pesar de que somos llamados a estar en el mundo pero no ser del mundo (Juan 17:14 -18), muchos cristianos han invertido la fórmula, siendo del mundo, mientras que en realidad no están en el mundo. Ellos hicieron esto al permitir que la televisión por cable, los reproductores de vídeo, radio y otras formas de comunicación infundieran los valores del mundo a sus pensamientos, mientras que aíslan de cualquier participación personal con la gente del mundo que necesita desesperadamente el Evangelio.

"Los evangélicos están superando hoy en día a los liberales como modernizadores religiosos supremos - y conciliadores" escribe Guinness (Ibid.). La filosofía impulsada por el mercado tan popular entre los evangélicos modernos no es más que "un reciclaje del error del liberalismo clásico" (Ibíd.).

La razón por la que mayoría de los evangélicos fue tomada por sorpresa por el modernismo hace cien años es que los liberales surgieron de entre las filas evangélicas, utilizaban el vocabulario evangélico y ganaron aceptación a través de incesantes llamamientos a la paz y la tolerancia. Nuevos movimientos de crecimiento de la iglesia están siguiendo exactamente el mismo curso; y esa táctica ha tomado por sorpresa a los evangélicos una vez más.

La mayoría de las mega-iglesias dirigidas por el mercado insisten en que nunca pondrían en peligro la doctrina. Son atractivas para los evangélicos precisamente porque dicen ser tan ortodoxas en su doctrina como poco ortodoxas en su metodología. Multitudes han sido aseguradas por esas promesas y han simplemente abandonado su espíritu crítico, por lo que su vulnerabilidad ha aumentado. Desafortunadamente, el discernimiento verdadero es escaso entre los evangélicos modernos.

Al igual que los modernistas hace un siglo, las iglesias en el movimiento “amigable” han decidido que la doctrina es divisiva - la paz es más importante que la sana doctrina. Queriendo agradar a la edad moderna, han delimitado su mensaje como un diálogo amable, agradable y relevante; y no como una confrontación con el Evangelio de Cristo.

Los aspectos relevantes de nuestra época moderna - el radicalismo, el aborto, el feminismo, la homosexualidad y otros temas morales con carga política - plantean la amenaza más obvia para las iglesias “amigables”. Su teología indefinida y filosofía sensible a quien está en la búsqueda no permiten tomar una postura bíblica firme sobre tales asuntos, porque en el momento que desafían el espíritu de la época, pierden su atractivo comercial. Por tanto, están obligadas a guardar silencio o ceder. De cualquier manera, comprometen la verdad.

Si una iglesia no está dispuesta a adoptar una postura firme en contra del aborto, ¿cómo va a hacer frente a la erosión de la doctrina fundamental? Si una iglesia no tiene discernimiento suficiente para condenar este tipo de errores manifiestos como la homosexualidad o el feminismo, ¿cómo va a manejar un ataque sutil a la integridad doctrinal?

Muchas iglesias evangélicas han abandonado por completo la predicación enérgica sobre el infierno, el pecado y la ira de Dios. Afirman que el atributo principal de Dios es la misericordia - que anula y sustituye a Su santidad, justicia, ira y soberanía.

En lugar de hacer frente a la mayor necesidad de la humanidad - el perdón de los pecados – los sermones modernos tratan temas contemporáneos, problemas psicológicos (depresión, trastornos de la alimentación, la imagen personal), relaciones personales, temas motivacionales y otros asuntos de moda.

La filosofía impulsada por el mercado de las iglesias “amigables” no permite que tomen fácilmente posiciones doctrinales lo suficientemente firmes como para oponerse a las falsas enseñanzas. Su perspectiva sobre el liderazgo los lleva a contratar a comerciantes que pueden vender más que pastores bíblicamente calificados para poder enseñar. Su acercamiento al ministerio está tan alejado de la doctrina que no pueden educar a sus congregaciones contra los errores sutiles. Eludiendo la controversia, se sitúan en una posición en la que no pueden oponerse a la enseñanza falsa que se hace pasar por el evangelismo.

De hecho, las nuevas tendencias de la teología parecen ideales para la filosofía amigable. ¿Por qué habría de oponerse esa iglesia a tales doctrinas?

Pero debemos oponernos, si hemos de ser fieles a la Palabra de Dios y mantener un testimonio evangélico. Los enfoques pragmáticos del ministerio no tienen respuestas a los peligros que enfrenta el cristianismo bíblico hoy. El pragmatismo promete iglesias más grandes, más gente y una iglesia viva, pero en realidad es sabiduría carnal - en bancarrota espiritual y en contra de la Palabra de Dios.

Las técnicas de mercadeo solo ofrecen la promesa de popularidad y aprobación mundana. Desde luego, no ofrecen ninguna protección contra los peligros de la degradación que conduce a la ruina espiritual.

La única esperanza es un retorno a la Escritura y a la sana doctrina. Nosotros, los evangélicos, tenemos que recuperar empeñosamente nuestra determinación a ser bíblicos, nuestra negativa a conformarnos según el mundo, nuestra voluntad de defender lo que creemos y nuestro coraje para desafiar la falsa enseñanza. A menos que despertemos colectivamente a los actuales peligros que amenazan nuestra fe, el adversario nos atacará desde dentro; y no seremos capaces de resistir.

Sin duda, debe haber algunos que se arrojan al lado del amor vil cobarde de la paz; y hablan a favor de nuestro Señor y de Su verdad. Muchos tienen un espíritu cobarde y sus lenguas están paralizadas. ¡Oh, por un estallido de verdadera fe y celo santo! (Charles Haddon Spurgeon)

Disponible en Internet en: https://www.gracia.org

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