Sermones

El Alpha y la Omega

Por John MacArthur
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Scripture: Escrituras Seleccionadas
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¿Qué es la Navidad? ¿Es algo importante? Ciertamente no hay nada importante para comenzar acerca del 25 de diciembre, la fecha, porque como usted sabe, el 25 de diciembre vino de una observación pagana del nacimiento de un sol no conquistado, ciertamente no es bíblico. Durante ese entonces los paganos celebraban dos semanas de fiestas con desfiles, música especial, daban regalos, prendían velas y tenían árboles verdes. Y algunos miembros ambiciosos de la iglesia viviendo en esa cultura pagana decidieron cristianizar ese festival. Y en el 336 el emperador Constantino declaró el nacimiento de Cristo como una celebración oficial romana.

Hubieron algunos que protestaron como Crisóstomo, que reprendieron a los cristianos por adoptar esto pagano, pero siguió en adelante, pero continuó. Como puede ver, realmente no sabemos cuándo nació Jesús, algunos dicen el 6 de enero, otros dicen el 29 de marzo, algunos dicen el 20 de abril o el 20 de mayo, algunos inclusive dicen el 29 de septiembre. Pero realmente nadie sabe. El 25 de diciembre estrictamente es una fecha arbitraria, realmente pertenecía a una celebración pagana, no tiene nada que ver con las Escrituras. Entonces no es la fecha, no es como el 4 de julio o algo que tiene importancia histórica.

Bueno, ¿qué hay acerca del nombre? Bueno, quizás haya algo significativo acerca del nombre si no es que hay algo importante en la fecha. Bueno, es una forma corta de misa de Cristo, una misa católica, lo cual nació a partir de una fiesta específica llamada a la Cristis Mase, lo cual fue establecido en 1038, la Misa de Cristo. Entonces ciertamente no tiene nada que ver con las Escrituras, no, la Navidad no es un día santo, la Navidad no es un día prescrito de manera divina.

De hecho fue en 1224 que San Francisco de Asís realmente comenzó lo del bebé en el pesebre, cuando él comenzó una nueva secta de la adoración de María, rodeándola ahí en el pesebre con el bebé. Y dice usted, “Bueno, si esa no es la fecha y no es el nombre, quizás es Santa Claus.” No, no creo. Como puede ver, el motivo no puede ser Santa Claus porque él nunca existió, la idea de Santa Claus es el resultado de la actividad de un obispo del siglo IV, este obispo en particular del siglo IV entregó sus posesiones a la gente pobre, supuestamente él devolvió la vida a dos niños que habían sido despedazados, su nombre era San Nicolás.

Entonces se volvió una especie de tradición que la gente pensara en San Nicolás como un dador de regalos y como el que era importante de manera particular para los niños. Bueno, San Nicolás se volvió muy popular en Holanda y fue importado a Estados Unidos y los niños holandeses esperaban que el santo amigable los visitara el 5 de diciembre y la costumbre llegó a hacer que el 5 de diciembre colocaban sus zapatos de madera junto a la chimenea para que fueran llenos de regalos. Claro que nosotros los americanos muy capaces y que piensan muy rápido, sabe que usted puede meter muchas más cosas en un calcetín que en un zapato de madera. Entonces hemos adaptado algo de eso.

Un hombre llamado Clemente Moore realmente perpetuo la idea de este Santa Claus y realmente lo hizo algo importante en Estados Unidos porque este Clemente Moore fue el que escribió el poema La Noche Antes de Navidad, fue publicada en 1823 ahí en el Centinela de Nueva York y se volvió en cierta manera el formato para Navidad. No parece molestarle a nadie que en años recientes el Papa Pablo cesó al Santo Nicolás.

Dice usted, “Bueno, si no es Santa Claus y si no es el nombre y si no es la fecha, quizás son las tarjetas. Las tarjetas de Navidad.” No, la Navidad no es tarjetas de Navidad porque como puede ver, eso comenzó menos de hace 100 años atrás. No puede ser eso. Este año 50 millones de familias en Estados Unidos de Norteamérica van a gastar 800 millones de dólares en tarjetas de Navidad, gastaremos 200 millones para mandarlas por correo.

Dice usted, “Bueno, si son sino son las tarjetas, entonces quizás la Navidad es el espíritu de dar.” Bueno, me temo que ya no es el espíritu de dar, es el espíritu de la satisfacción personal. ¿Ha estado usted últimamente en la juguetería Toys R’ Us? Gastaremos 10 billones de dólares en más de 1 billón de regalos, 10 billones. De manera incidental todos serán envueltos en papel que vale 150 millones de dólares.

Dice usted, “Bueno, quizás es el árbol.” No, el árbol no llegó sino hasta el siglo XVI. La primera persona que prendió un árbol fue Martín Lutero.

Dice usted, “Bueno, ¿qué hay acerca de la Navidad como cristiana?” No hay nada, nada en la Navidad es cristiana, nada de la Navidad es bíblica, ni una parte de la Navidad es mandada por el Señor, nada de la Navidad es escritural, nada de ella es apostólica y nada fue jamás observada por la primera iglesia. De hecho los puritanos inclusive a principios de la historia de Estados Unidos llamaron a la Navidad los trapos romanos. Deliberadamente trabajaron el primer 25 de diciembre para mostrar menosprecio en contra de la celebración pagana. Y en 1644, estos algo interesante, los puritanos ingleses emitieron una ley haciendo que el día de la Navidad fuera un día de trabajo, se volvió ilegal cocinar un pudín de ciruelas y un pie.

Dice usted, “John, pero eso es demasiado.” Claro que es demasiado, ¿pero qué es la Navidad? Quítele la fecha, el nombre, Santa Claus las tarjetas, los regalos, el árbol y la comida, ¿y qué es lo que usted tiene? Nada. Eso es precisamente lo que la Navidad es, nada; es absolutamente nada, no es histórica, no es bíblica, no es cristiana, no es nada.

Dice usted, “Bueno, John, ¿qué hay acerca del nacimiento de Cristo?” Eso es salgo, claro que es algo, pero eso no es algo que debe ser celebrado en una vez. Eso es algo que debe ser celebrado diariamente.

Bueno, dice usted, “Si la Navidad no es nada, ¿entonces está mal reconocerla?” No necesariamente, si reconocemos que no es nada. En segundo lugar, si disfrutamos nuestro amor y estar juntos eso es bueno, pero sobre cualquier otra cosa creo que la Navidad es importante porque le da a los cristianos la oportunidad de llamar la atención del mundo por lo menos de que están conscientes de Jesús y de darles la verdad. Esto es realmente lo que queremos hacer el día de hoy. La Navidad no es nada para mí, no es nada en absoluto, no es nada para usted si usted conoce a Jesucristo y no es diferente de cualquier otro día porque todo día es una celebración para nosotros que conocemos y amamos al Señor.

De hecho, la Navidad es una época depresiva para la mayoría de la gente. ¿Sabía usted eso? Leí un artículo y esto es lo que dice, fue escrito por JM Stublevein, quien es el Director del Departamento de California de Higiene Mental, y esta es una cita, y cito, “La temporada navideña se caracteriza por un estrés emocional más grande y más actos de violencia que cualquier otra época del año.” Fin de la cita.

La Navidad es una excusa para emborracharse, para tener una fiesta, para recibir algo, para dar un poco, para dejar el trabajo, para salir de la escuela, gastar dinero, comer en exceso y lo acepto, la Navidad es una excusa para que nosotros exaltemos a Jesucristo frente a un mundo que por lo menos está en sintonía con Su nombre. Estoy listo para aprovechar la oportunidad. Spurden lo dijo, dijo, “Miren, la Navidad está aquí, más vale que vivamos con ello y aprovechemos la oportunidad de exaltar a Cristo.” Y nuestra oración es lo mismo como lo es para toda ocasión en la que nos reunimos, que nuestro Señor Jesús sea exaltado.

He titulado el mensaje de esta mañana, el cual parte de nuestro estudio continúo en el libro de los Hechos en el cual estamos normalmente involucrados el domingo por la mañana. Y lo he titulado Una Perspectiva Apocalíptica de la Navidad. No sé si usted jamás ha escuchado un mensaje de Navidad tomado del libro de Apocalipsis, pero está a punto de escuchar uno. La razón por la que deseo hacer eso es porque creo que estamos mucho más cerca de la segunda venida de Jesucristo de lo que estamos a la primera. Jesús vino hace 2000 años atrás, tengo confianza plena de que no van a pasar más de 2000 años antes de que él regrese. Tengo también la confianza de que el mundo va a estar contento en dejar que Jesús sea un bebé en un pesebre pero no está dispuesto a dejar que sea el Rey soberano y el Señor que él es.

Entonces mi enfoque en esta mañana es ver a Jesucristo como el que era, el que es y el que será revelado en la segunda venida en contraste con la primera vez que él vino. Y al final del libro de Apocalipsis, y no necesita pasar ahí, leemos las palabras de Jesús conforme el resume el libro de Apocalipsis, “Yo Jesús he enviado a mi ángel para dar testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y la descendencia de David.” La pregunta siempre se hace, ¿quién es Jesucristo? Aquí al final de Apocalipsis Él dice, “Si usted se está preguntando quién es esa descendencia. El que nació en Belén del linaje de la casa de David. Yo soy del linaje de David.” Pero Él también añade, “Yo soy la raíz de David.” La cual es una declaración asombrosa porque en ella Él está diciendo, “No solo soy Yo el que nació de la simiente de David, sino que Yo soy el que hizo a David en primer lugar.”

Ahora, si el libro de Apocalipsis es entonces una presentación de este niño, esta raíz y esta descendencia de David, entonces necesitamos regresar al libro de Apocalipsis y ver con claridad quién es Él y eso es lo que vamos a hacer. El Señor Jesucristo a quien exaltaremos el día de hoy no solo es un bebé en un pesebre, no solo es una historia de niños, Él es mucho más. La primera vez Él vino velado en forma de niño, y no muchos realmente lo supieron. El mundo no lo notó mucho, algunos sí, pero la mayoría no.

La segunda vez que Él venga, la próxima vez que Él venga, y pronto creemos que será, Él viene descubierto, Él viene sin la túnica de la carne humana, en términos de un infante. Y cuando Él venga será abundantemente claro e inmediatamente claro a todo el mundo simplemente quién es Él en realidad.

La primera vez que Él vino una estrella marcó su llegada. La próxima vez que Él venga el cielo entero va a ser enrollado como un pergamino y todas las estrellas caerán de los cielos y Él mismo lo alumbrara. La primera vez que Él vino los hombres sabios y los pastores le trajeron regalos. La próxima vez que Él venga Él traerá regalos, recompensas para los suyos. La primera vez que Él vino no había lugar para Él. La próxima vez que Él venga el mundo entero no podrá contener Su gloria. La primera vez que Él vino pocos asistieron a Su llegada, algunos pastores y algunos hombres sabios. La próxima vez que Él venga todo ojo le verá. La primera es que Él vino llegó como bebé y pronto Él viene como Rey soberano y Señor.

Ahora, en las Escrituras hay muchos retratos de Cristo, podríamos enfocarnos en la Navidad quizás como lo hemos hecho en años pasados a partir del Antiguo Testamento, viéndolo presentado en Isaías como el Mesías, como el niño, el consejero maravilloso, el Dios fuerte, el Príncipe de paz, el Padre eterno. Podríamos ver todos los retratos del Antiguo Testamento. Podríamos estudiarlo como el Ángel del Señor, como el que es co-igual con Dios en el Antiguo Testamento, o podríamos entrar los evangelios y podríamos estudiar Mateo, Marcos y Lucas y Juan y podríamos verlo ahí como un bebé gentil, como un niño único, como un hombre humilde, como un amigo amoroso, como un obrador de milagros poderoso, como un salvador sufriente, como un señor resucitado, como un señor ascendiendo. O podríamos estudiar los evangelios y ver al Cristo a quien exaltamos o podríamos estudiar las epístolas. Podríamos leer acerca de todas esas cosas maravillosas acerca de Él como el sustentador, como la fortaleza de sus santos, como el mediador, como el gran sumo sacerdote, como el pastor amable. Todas esas cosas que Él es para nosotros, la cabeza de su iglesia.

Pero para esta mañana hemos escogido ir al libro de Apocalipsis y verlo como lo vemos ahí. Estoy convencido que no hay un retrato más poderoso y más vívido de Jesucristo que el que se presenta en el libro de Apocalipsis. Mediante la palabra de nuestro Señor mismo declarado así para mostrarnos quién es este niño, la simiente de David.

Ahora, quiero compartir con usted cinco cosas del libro de Apocalipsis acerca de Él, Su persona, Su preeminencia, Su alabanza, Su promesa y finalmente Su ruego. Conforme el libro cierra hay una invitación. Observe en primer lugar Su persona, capítulo 1 de Apocalipsis, el tiempo no nos permite entrar en gran detalle pero simplemente para concentrarnos en cosas que hablan de manera directa en referencia a Cristo, versículo 5 de Apocalipsis 1, comenzando con las palabras Jesucristo, “Jesucristo, el testigo fiel.” El primero de tres títulos en el versículo 5, el testigo fiel. ¿Quién es este bebé? ¿Quién fue este que nació de la simiente de David? En primer lugar Apocalipsis dice el testigo fiel.

En Isaías 55:4 Dios predijo que vendría un testigo a las naciones. En el salmo 89 Dios dijo de Él, “Lo haré un testigo fiel.” Eso significa confiable, digno de confianza, capaz de ser creído, siempre hablando la verdad. Y Jesús hablo la verdad, usted sabe eso. Él vino a este mundo no para aprender la verdad sino para entregar la verdad. Él no es un bebé que debe ser enseñado, Él no es un bebé que debe ser acobijado, Él es el Hijo de Dios que habla a la mente de Dios. Jesús mismo dijo, “Para esto he nacido y para esta causa he venido al mundo. Para que de testimonio de la verdad.” Esa es la razón por la que Él vino, eso es Juan 18:37.

Y después en segundo lugar Él es llamado el primogénito de los muertos, el primero entre aquellos que resucitaron. Ahora, el término primogénito no significa de todas las personas resucitadas Él fue el primero en la fila, no, Él no fue el primero resucitado de los muertos, ¿o sí? Algunos en el Antiguo Testamento fueron resucitados de los muertos, Jesús mismo resucitó a algunos de los muestro muertos antes de que Él muriera. Lo que significa es que de todos los que jamás resucitaron Él es el primordial.

Dice usted, “Bueno, ¿quién fue resucitado?” Escuche, antes de que todo termine, toda persona que jamás vivió en la historia del mundo será resucitada de los muertos, todos. Algunos serán resucitados para resurrección de vida, Juan 5:29, y algunos a la resurrección para condenación. Pero todos los que jamás vivieron en la historia del mundo resucitarán de los muertos. Entre todos aquellos el primordial es Cristo el exaltado, por causa de la verdad que Él habló Él estaba dispuesto a morir y resucitar. Entonces Él no solo es un bebé que nació, Este es Jesús, no solo un bebé que nació sino un Dios hombre resucitado.

Y después en tercer lugar Él tiene otro título, el Príncipe de los reyes de la tierra. Él es el monarca supremo en el mundo, oh sí. Algunos hombres sabios asumiendo ser reyes en su propio derecho se postraron ante Él como bebé, todo rey y todo hombre en la tierra y debajo de la tierra en últimas se postrará a Él como lo hicieron ellos. Él tiene el rango por encima de todos ellos.

En Daniel 4:37 Él es llamado el Rey del cielo. En Mateo 2:02 Él es llamado el Rey de los judíos. En Juan 1:49 Él es llamado el Rey de Israel. En Primera de Timoteo 1:17 Él es llamado el Rey de los siglos. En el Salmo 24:7 Él es llamado el Rey de gloria. En Apocalipsis 15:13 Él es llamado el Rey de los santos. Y en Apocalipsis 19 Él es llamado de manera resumida Rey de Reyes y Señor de Señores. Entonces su reino es un reino superior a cualquier otro. Escuche, este no es un infante vulnerable, indefenso. Este es el gobernante soberano del universo.

Ahora, observe, habiendo dado tres títulos procede a hablar de Su obra en el versículo 5, “Al que nos amó y nos lavó de nuestros pecados en Su propia sangre.” Me encanta eso. Usted sabe, Jesús pudo haber venido este mundo y haber sido todas esas cosas, pero si Él nunca hubiera apagado la paga por el pecado no nos habría hecho ningún bien a ninguno de nosotros. Entonces Él nos lavó con el único detergente que quita el pecado, su propia sangre.

Me gusta un pequeño pensamiento, y podría pasar mucho tiempo simplemente en esa frase, pero no lo voy a hacer. Me gusta ese pensamiento, al que nos ama, en tiempo presente. Usted sabe, creo que cuando pensamos en el amor de Dios, pensamos en Él en tiempo pasado. En cierta manera pensamos en que el amor de Dios llegó a su clímax en el calvario, siempre decimos, “Él nos amó.” En tiempo pasado. “Tanto que murió.” Escuche, Él no nos ama menos ahora, Él nos ama y nos lavó, Él nos ama, presente, si Él nos amó cuando lo odiábamos, ¿podría Él amarnos menos ahora que nosotros le amamos? No, esa es la razón por la que ser salvo es una cosa y morir en la cruz es una cosa en un punto en la historia, pero vivir la vida cristiana siempre es la misma expresión de Su amor como lo fue en el punto de nuestra salvación en el punto de Su crucifixión.

Ahora, observe el versículo 6, más allá de su obra redentora está su obra transformadora. Él nos hizo un reino de sacerdotes para Dios Su padre. Usted sabe, en el Antiguo Testamento las únicas personas que podían llegar a la presencia de Dios eran los sacerdotes. Y Jesucristo nos ha cambiado para que seamos sacerdotes y ha abierto el lugar santísimo y nos ha invitado a la presencia de Dios. Oh no, este no fue un bebe, este no fue un bebé sujeto a la estructura religiosa, este no fue un bebé estructurado por las ceremonias del judaísmo, este es el que tenía acceso a Dios mismo y quien podía rasgar el velo de arriba hacia abajo y abrir el camino para toda persona, Él no estaba sujeto a una religión, Él era el que estructuró la verdad. Observe el versículo 8, “Yo soy el Alfa y la Omega.” Alfa es la primera letra en el alfabeto griego y omega es la última. “Yo soy el principio y el fin.” En otras palabras, Él es el Dios eterno. Antes de que había algo, Él era. Eso es lo que está diciendo.

La eternidad le pertenece a Él, escuche, la vida no comenzó en Belém, ese no fue el principio de la vida de Cristo, Él estuvo vivo durante toda la eternidad previo a ello y vivirá para siempre. Él dice, “Yo soy el que es y el que era y el que ha de venir. El todopoderoso.” Si puede usted siquiera imaginarse el poder que se necesita para ser eterno y para crear y destruir como Él puede, usted puede entender algo el término todopoderoso.

Ahora, observe el versículo 10, dijo Juan, “Estaba en el espíritu en el día del Señor y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta.” Es interesante que Dios se oye como trompeta en muchos lugares en la Biblia porque debido a ese ruido tan penetrante, brillante, fuerte, claro que da una trompeta. Dios es como una trompeta, por ejemplo en el Monte Sinaí los relámpagos y truenos y después Él oyó su voz como de una trompeta fuerte. ¿Qué es lo que va a retratar la voz del Señor en el rapto sino una trompeta?

Entonces aquí Juan oye el toque de una trompeta, es la voz de Dios y realmente Cristo está hablando y dice, “Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el postrero, el último.” Aquí viene esta declaración dramática de que Él es el Dios eterno y cualquier persona que le atribuye a Jesús algo menos que deidad absoluta, blasfema su naturaleza.

Este no es un bebe, este es Dios encarnado. Bueno, Juan escuchó la voz y de manera natural se volvió a ver de dónde venía en su visión. Esto está en el versículo 12, “Y me volví para ver la voz que me hablaba. Y estando yo volteado vi siete candeleros de oro.” Estos representan a la iglesia, lo pueden revisar en el versículo 20, los siete candeleros que viste son las siete iglesias. Entonces él ve en su visión siete candeleros representando a la iglesia, siete siendo el número de la totalidad. Este es el retrato de la iglesia total, él ve a la iglesia.

En medio de los siete candelero, en el versículo 13, “Uno como hijo de hombre.” Aquí está Cristo ministrando a Su iglesia. Así como el sacerdote se movía ahí donde estaba el candelero ajustando el aceite y asegurándose de que estuviera aprendido y demás, así Jesucristo se mueve en medio los creyentes en la iglesia. Él ve a Cristo en la iglesia.

Ahora, esto no es solo como dije hace un momento, este no es un hombre sujeto a una religión, este es la cabeza de la iglesia, este no es solo uno presentado el templo para ser bendecido por el sacerdote, como es el caso cuando Jesús fue extraído y Simeón estaba ahí. Este es el que domina, que gobierna, que controla, que da vida a la iglesia a la largo de las épocas. Este no es un súbdito, Él gobierna.

Ahora, veamos el versículo 13, “Él estaba vestido de una ropa que llegaba hasta los pies y ceñido por el pecho con un cinto de oro.” Ahora Él tiene ahí una túnica que llega hasta el suelo y Él esta ceñido con un cinto de oro. Este es un atuendo bastante glorioso, y quiero mostrarle algo interesante, la palabra atuendo es la palabra para túnica, la palabra apoderase aparece en el Antiguo Testamento varias veces, misma palabra en la forma griega del Antiguo Testamento, la cual es llamada la Septuaginta. Ahora, quiero mostrarle lo que esto significa, dice usted, ¿qué es ser tan significativo acerca de eso? Quiero mostrarle algo emocionante. Cuando alguien está vestido con un atuendo que está hasta los pies y con un cinto de oro simboliza tres cosas: número uno, este es exactamente el atuendo de un sacerdote del Antiguo Testamento y los sumos sacerdotes.

Entonces lo que usted aquí ve es a Jesucristo como sacerdote, como puede ver, Él está mediando, Él está moviéndose entre aquellos en la iglesia y en la hora sacerdotal cuidando de las lámparas, prendiendo y cuidando y lo ve como sacerdote. Él es nuestro gran sumo sacerdote. Y oh que gran sumo sacerdote es Él, Él puede identificarse con nuestras debilidades porque Él se duele cuando nosotros nos dolemos. Él puede ser un mediador compasivo.

Pero hay más que eso, la misma palabra apoderase, el mismo tipo de túnica y las mismas indicaciones de atuendo que aparece en el Antiguo Testamento en el caso de Saúl y Saúl no era un sacerdote, él era un rey, el rey Saúl. Entonces no solo es el atuendo, la túnica de un sacerdote sino que es la túnica de un rey. Entonces Jesús no solo es visto en su naturaleza sacerdotal sino que Él es visto en la vestimenta de realeza.

Ahora, encontré un pasaje interesante, Daniel capítulo 10, Daniel tiene un mensajero y el mensajero viene de Dios. El versículo 5 describe lo que llevaba puesto el mensajero y dice que estaba llevando un apoderase, en la Septuaginta, la misma túnica. Él estaba llevando un cinto de oro de leufas, esa es la misma túnica usada por un mensajero, los mensajeros de Dios son profetas. Entonces vemos a Jesús aquí como profeta, rey y sacerdote. Ese es Él, ¿no es cierto?

Escuchen amados, cuando usted ve a Jesús Este no es un bebé que va a ser presentado a un sacerdote, este es un sumo sacerdote, este no es un infante que va a ser aterrorizado por un rey impío, este es el rey de todos los reyes, este no es solo un niño que va a ser profetizado por los profetas, sino que este es el profeta más grande que jamás ha vivido; profeta, sacerdote y rey sin igual. Y todo esto visto en la simplicidad simplemente del hecho que Él llevaba una túnica y un cinto de oro.

Después Juan comienza a describir la visión de Jesús detalle a detalle, observe el versículo 14, “Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve.” Detengámonos ahí, él ve en primer lugar su cabeza y su cabello y simplemente son blancos. Y usted sabe, allá atrás en Daniel capítulo 7 versículo 9 describe a Dios como teniendo cabello blanco semejante al de la lana blanca. Él es llamado el Anciano de días. Para el judío el cabello blanco era un símbolo de sabiduría, pero también es símbolo de pureza porque se enfatiza tanto. No es que solo su cabello era sabio o sabiduría sino que también su cabeza, en otras palabras, Él es la santidad absoluta personificada como también la sabiduría.

Ahora, escuche esto, este no es un bebé que debe ser instruido, este no es un bebé a quien se le debe enseñar a obedecer Él L es absolutamente justo, Él no puede desobedecer. Este no es un bebé a quien se le debe enseñar hechos y verdades, este es Dios quien es la sabiduría personificada. Es mucho más que el pesebre, este es Dios. Versículo 14 al final dice que sus ojos eran como llama de fuego, ¿qué significa eso? Está penetrando, escudriñando, nada está escondido.

En hebreos capítulo 4, este es un versículo muy interesante, versículo 13, “Ni hay nada que no sea manifiesto en su presencia, sino que todas las cosas están abiertas y desnudas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” ¿Quién es? Viendo que tenemos un gran sumo sacerdote, es Jesucristo, escuche, ¿sabe usted que nada en su vida escapa a sus ojos? Absolutamente nada, sus ojos penetran y son los ojos de juicio, penetran a los lugares más profundos de su corazón, Él lo lee como si usted fuera un anuncio grande. Él es Dios.

En el Evangelio de Juan se dijo que ningún hombre tenía necesidad de decirle nada porque Él sabía lo que había en el corazón del hombre. Él lo lee a usted, Él lo lee a usted como un libro que lleva usted en su mano.

Dice usted, “Bueno, eso me molesta.” ¿Le molesta? Entonces es por dos razones; una, usted no conoce a Jesucristo; dos, usted es un cristiano que está viviendo el pecado.

Observe el versículo 15, “Y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno.” Usted sabe, hay algo acerca de los pequeños bebés que me gusta, hay muchas cosas pero hay algo que creo que es algo muy bonito en los bebés y son los pies de los pequeños bebés. Ahora, mi esposa de manera estricta va por las manos pero a mí me gustan los pies. Usted sabe, veo esos pequeños pies regordetes, tiernos, suaves, rosas, sé que cuando Jesús nació así fue con Él, pero amados, esto está mucho más lejos de lo que usted acaba de leer, ¿no acierto? Sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno. ¿Alguna vez ha visto usted a un herrero con una pieza de metal o una pieza de hierro que la saca del fuego y es blanco de lo caliente que está? Así estaban los pies de Él.

Dice usted, “¿Qué es eso?” Son los pies de juicio, los pies de un gobernante o un monarca representan el juicio porque los reyes siempre son elevados y cuando un súbdito era traído bajo sus pies era el símbolo de autoridad sobre él. Entonces los pies tenían la posición de juicio. Inclusive la Biblia habrá habla del estrado de los enemigos de Cristo siendo su estrado. Aquí son los pies de bronce bruñido, listos para pisar el juicio.

Esto está muy lejos de esos pequeños pies que estaban envueltos en pedazos de tela en Belén, versículo 1 del capítulo 10 de Apocalipsis, “Vi descender del cielo a otro ángel fuerte envuelto en una nube con el arco iris sobre su cabeza. Y su rostro como el sol y sus pies como columnas de fuego.” Ese es Cristo. “Tenía en su mano un librito abierto y puso su pie derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la tierra. Y clamó a gran voz como ruge un león. Y cuando hubo clamado siete truenos emitieron sus voces.” Ahí está Cristo con sus pies ardientes, colocando uno en la tierra y otro en el mar conforme Él retoma el control de la tierra de Satanás. Pies de juicio.

Observe el versículo 15 en la segunda parte, “Y su voz como mostrando de muchas aguas.” Cuando Él habló Él habló con autoridad y majestad y dominio. Escuche, esa pequeña voz que lloraba y gemía en el establo fue la misma voz que calmó el mar y fue la misma voz que llamó a los muertos de las tumbas. Es la misma voz que algún día va a hablar y el universo va a dejar de existir así tan rápido como existió cuando Él habló por primera vez.

Observe el versículo 16, “Tenía en su diestra siete estrellas.” Esas representan a los ministros de las iglesias. Él controla los pastores, Él controla su iglesia. “Y de su boca salió una espada aguda de dos filos.” Ahora la palabra espada aquí es ramfia, y se refiere a una espada enorme, ancha, que era usada con dos manos, era usada simplemente para cortar cabezas o partir a la mitad a la gente. Aquí Él es visto con su espada saliendo de su boca, esto es juicio amigo mío. Esto es juicio.

Hay otra palabra, la macaída, la cual es una daga pequeña y esa es usada en Hebreos 4:12, “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz y más cortante que toda espada de dos filos.” Como puede ver, en ese versículo significa que convence de pecado pero aquí juzga. Jesucristo puede usar la palabra para convencer de pecado, pero Él puede abrir su boca y otra espada sale y esa es la espada de juicio.

Escuche, este no es solo un bebé sujeto a su mamá y a su padre, este es el soberano y el universo entero está sujeto a su juicio. Juan reaccionó a esta visión, ¿cómo podía él no reaccionar? Al final del versículo 16 dice, “Y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.” Él vio su rostro, rostro significa cara, estaba brillando como el sol, él lo vio en el brillo de la gloria. “Y cuando le vi caí como muerto a sus pies.” Versículo 17 dice. Si no hubiera estado él en el espíritu, versículo 10, probablemente hubiera muerto. “Después el Señor lo tocó y dice: y Él puso su diestra sobre mí diciéndome: no temas, Yo soy el primero y el último y el que vivo y estuve muerto. Más he aquí que vivo por los siglos de los siglos. Amén. Y tengo las llaves de la muerte y del hades.” La muerte y el hades, este es el que conquistó la muerte, este es el que puede ser victorioso como siempre lo ha sido. Me gusta la declaración, tengo las llaves de la muerte y del hades. Escuche, este no es un bebé, este no es un niño pequeño susceptible a las enfermedades de la niñez, este no es un niño que necesita ser alimentado y vestido y tiene que ser mantenido caliente no sea que muera. Este es el soberano que gobierna la muerte y llama la muerte a que haga lo que Él dice. Entonces vemos su persona y que persona.

En segundo lugar vemos su preeminencia, en el versículo 5 del capítulo 5, “Eso es lo que Él  es y no hay ninguno como Él.” En segundo lugar, antes de que lleguemos al versículo 5 permítame presentarle la escena, Dios está en el trono, la iglesia ha sido raptada, ha llegado el tiempo para que la tribulación comience. Es el tiempo de siete años cuando Cristo retoma la tierra de Satanás. La escena es el cielo y Dios está en el trono. Él tiene en su mano un libro y el libro es el título de propiedad de la tierra. Dios está esperando que el heredero legítimo tome el libro y retome la tierra.

Aquí está el versículo 1 simplemente como trasfondo, “Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.” La ley romana decía que usted tenía que sellar un testamento siete veces, “Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz, ¿quién es digno de abrir el libro y desatar su sellos? ¿Quién va a retomar la tierra de manos de Satanás? ¿Quién va a traerla de regreso y va a echar a andar el reino?” “Y ninguno – versículo 3 dice – en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra podía abrir el libro. Ni aun mirarlo.” ¿Quién va a retomar la tierra? En el versículo 4 Juan estaba turbado y comenzó a llorar, “Y lloraba yo mucho porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro ni de leerlo ni de mirarlo.” Versículo 5, “¿Hay alguien digno, alguien que sea tan justo, tan poderoso que tenga el derecho y el poder de retomar la tierra de Satanás? ¿Hay uno?” Y uno de los ancianos, los ancianos representan a la iglesia, dijo, “No llores. Juan no llores. He aquí que el león de la tribu de Judá, la raíz de David ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.” Sí, hay uno, uno preeminente, uno que está por encima de los demás que puede retomar la tierra. Él tiene el poder de hacerlo. ¿Quién es? Bueno, en primer lugar lo llama un león, el león de la tribu de Judá, el Mesías. Judá era la tribu y Jesús es el león de la tribu león. Observe que Él es llamado la raíz de David.

En otras palabras, Él no solo nació de la simiente y del linaje de David, Él era el que creó a David. No sé cómo la gente puede alejarse de la deidad de Jesucristo y su naturaleza obsoleta como Dios simplemente a partir de frases como esta, el es la raíz y la simiente de David, aquí es la raíz de David, Él creó a David. Este es un león.

Pensamos, pensamos en el pesebre, ahí hay un pequeño bebé que está calientito y está acurrucado allí y vemos muchos animales gentiles, saque esa escena, imagíneselo no solo como un bebé en medio de animales gentiles sino como un león en medio de hombres. Usted ve al Cristo apocalíptico. Y Juan se voltea y ve este león, ¿y sabe usted lo que él ve? Es fantástico, versículo 6, “Y mire y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes.” Estos son ángeles especiales, no solo ordinarios sino especiales. “Y en medio de los ancianos estaba en pie un cordero. Estaba en pie un cordero como inmolado.” Y la palabra en el griego inmolado ahí es inmolado violentamente, matado violentamente.

Ahí había un cordero que había sido matado violentamente y estaba sangrando, tenía siete cuernos y siete ojos y los cuernos lo más probable es que representaban su poder, el cuerno de un animal era su poder. Los siete ojos representan al espíritu séptuple, usted puede comparar Isaías 11 con eso si quiere entrar en mayor profundidad. Pero él se vuelve y ve este cordero, eso es interesante.

Permítame hacerle un pequeño comentario, hay una palabra griega para cordero, la cuál es homnos, simplemente es una palabra regular para cordero en contraste a oveja. Pero había otra palabra, es la palabra arneos, arneos fue usada únicamente dos veces en el Nuevo Testamento y se refiere a un cordero pequeño, bebé, se refiere a un cordero como mascota. La diferencia entre el homnos y un arneos era que el homnos estaría corriendo en un grupo con otros corderos, el arneos estaba en la casa con los niños siendo parte de la familia. Y de manera incidental arneos es usado aquí, el pequeño cordero mascota.

¿Recuerde usted que en las instrucciones para la Pascua lo que la familia tenía que hacer? Tenían que salir y no solo matar a cualquier cordero, ¿verdad? Tenían que encontrar al pequeño cordero mascota y tenían que encontrar a uno que no tuviera ni mancha ni algo reprensible. Tenían que traerlo a la casa y dejarlo ahí durante cuatro días y por cuatro días tenían que enamorarse, encariñarse de ese pequeño cordero, ese pequeño cordero se debía convertir en parte de sus vidas, debía ser adorado y los corazones de la familia tenían que entregarse a este cordero. Y después en la Pascua tenían que tomar a ese amado cordero mascota y matarlo.

Dice usted, “Bueno, ¿pero para que era eso?” Este era un retrato perfecto de Jesucristo. ¿Se acuerda usted cómo fue para esos discípulos cuando se reunieron ahí y vieron su amo matado a quien habían llegado a amar? Que retrato de Jesús, el cordero mascota matado de manera violenta, que vino al mundo para ofrecer su amor y los hombres lo mataron. No, este no es un bebé que debe ser cuidado, este es un cordero atado. Este no es un bebé que es cuidado y mantenido alejado de las heridas. Este es un pequeño cordero mascota que fue desangrado de manera violenta en la muerte.

Pero como puede ver, no habría servido de nada que simplemente Él hubiera sido el león si usted no hubiera sido el cordero, ¿verdad? Porque la única manera en la que Jesús podía activar su poder a favor nuestro fue cuando Él se entregó como sacrificio por nuestro pecado, ¿verdad? Entonces Él tenía que ser un león, esa es su fortaleza. Pero Él tenía que ser un cordero, ese es el sacrificio por el pecado. Entonces Él tiene el derecho porque Él era el cordero y Él tiene el poder porque Él es un león, o la preeminencia.

Ahora, en el versículo 7, Él vino, Él tomó el libro de la diestra de Dios y se sentó en el trono, Él se preparó para retomar la tierra. Bueno, esa escena fantástica de la preeminencia de Cristo lleva en tercer lugar a su alabanza. Obsérvela en el versículo 8. ¿Cómo puede usted hacer un comentario de esto? “Y cuando hubo tomado el libro los cuatro seres vivientes y los 24 ancianos.” Esos eran esos súper ángeles que estaban alrededor de Dios y los ancianos que representan a la iglesia se postraron delante del Cordero. Juan ve este grupo postrándose delante del Cordero y cada uno de ellos tenía arpas y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos, esto representa la oración. Todos estaban orando y estaban ahí con sus arpas y de pronto comienzan a cantar, versículo 9, “Y cantaban un nuevo cántico.” Escuchen amigos, algo nuevo ha sucedido, algo nuevo ha sucedido.

Dice usted, “Bueno, ¿qué esta nuevo?” Esos cuatro ángeles están cantando. Dice usted, “Bueno, ¿qué hay de nuevo en eso? Los ángeles siempre cantan. No, no siempre. Usted realmente no puede encontrar en ningún lugar de las Escrituras donde los ángeles canten fuera de aquí y un lugar más.

Dice usted, “Bueno, ¿qué hay cerca de los ángeles que cantan cuando Jesús nació?” No dice que cantaron, dice que dijeron. ¿Qué quieres decir con eso? Dos veces encuentra usted a los ángeles cantando, uno se encuentra allá atrás en el libro de Job, creo que es el capítulo 38 versículo 7 y dice esto, “Las estrellas de la mañana cantaban juntas.” ¿Sabe cuándo fue eso? Antes de la maldición, antes de la caída.

Ahora, observe esto, aquí los ángeles retoman una canción de nuevo, no se meten mucho en esto, simplemente estos cuatro súper ángeles comienzan a hacerlo. Cuando el resto de los ángeles se unen, observe el versículo 12, “Cantando con voz fuerte.” ¿Qué dice? “Decían a gran voz.” Pero hay algo de apertura aquí, estos cuatro ángeles que están más cerca están cantando otra vez.

Dice usted, “¿Qué está pasando?” Escuche, fue antes de la maldición cuando cantaron y será después de la maldición cuando volverán a cantar, cuando Jesús venga y retome su tierra y quite la maldición, conquiste el pecado, los ángeles van a comenzar a gotear un poquito aquí y van a comenzar a cantar. Mientras tanto simplemente han estado diciendo y cantando de manera baja.

Bueno, me gusta pensar que van a estar cantando una canción, simplemente usted podría aplicar la nueva canción a los 24 ancianos, pero creo que los ángeles también realmente les gustaría meter una o dos notas. Ellos saben lo que está por venir. La canción dice, “Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos porque Tú fuiste en inmolado y con Tu sangre nos has redimido para Dios de todo linaje, lengua y pueblo y nación. Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes y reinaremos sobre la tierra.” Están cantando porque el reino está por venir y ellos glorifican a Cristo porque Él fue matado y nos redimió a Dios por Su sangre. Él nos hizo un reino de sacerdotes y reyes para reinar sobre la tierra. Que canción.

Bueno, esos son los 24 ancianos y los cuatro seres vivientes cantando, la iglesia está cantando. Y se les unen estos cuatro ángeles. Y después en el versículo 11 dice, “Y miré y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono y de los seres vivientes y de los ancianos y su número era millones de millones.” Juan no tiene una de esas máquinas de bolsillo, él simplemente aquí metió a miles de miles. Versículo 12, “Que decían a gran voz: el Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, la riqueza, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.” Voy a estar en esa silla y voy a cantarlo. Estas son palabras asombrosas.

Ya todo lo creado que está en el cielo y sobre la tierra y debajo de la tierra y en el mar y a todas las cosas que en ellos hay oí decir, al que está sentado en el trono y al Cordero sea la alabanza, la gloria la honra y el poder por los siglos de los siglos. Los cuatro seres vivientes decían amén y los 24 ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos. Hombre, que escena de alabanza, ¿no es cierto? ¿Por qué lo están alabando? Porque Él ha conquistado el pecado como un cordero y Él conquistará a Satanás como un león.

Entonces Jesucristo no es un bebé indefenso, Él es un león. Él no es un niño que debe ser menospreciado, Él es un cordero que fue ejecutado por nosotros. Todo el cielo cantó. Me es sorprendente que hubo un coro tan grande. ¿Por qué molestarnos en descender y redimirnos simplemente para añadirnos al coro? Pero eso es lo que Él quiere, Él quiere la alabanza de todas sus criaturas. Entonces Él vino y nos redimió para que podamos cantar con el resto, sus alabanzas. “Así sea y sea por los siglos de los siglos.” Dicen el versículo 14. Entonces vemos Su persona, Su preeminencia y Su alabanza, observe Su promesa en el capítulo 22, Su promesa.

Dice usted, “Bueno, John, eso está bien acerca de quién es Él, ¿pero qué es lo que eso hace para mí? Digo, si yo me acerco a Jesucristo, ¿qué puedo hacer para involucrarme?” Observe esto en el versículo siete, “He aquí vengo pronto.” Versículo 12, “He aquí yo vengo pronto.” Versículo 20, “Ciertamente vengo en breve.” La palabra quiere decir repentinamente.

Ahora, observe esto, Jesús regresa y creemos que esto es pronto, ¿no es cierto? Él va a regresar y Él va a regresar de manera repentina cuando usted no lo piense, cuando usted no esté listo. Él va a llevarse a los que son suyos.

Bueno, ¿qué es lo que van a recibir los que lo conocen? Observe el versículo 7, en primer lugar bendición, “Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.” La palabra guarda significa obedecer. Si somos obedientes este libro hace una cosa, exalta a Cristo, nos sometemos a Él como el Salvador y Señor de nuestras vidas, hemos guardado las palabras de este libro, ¿verdad? Esta es la revelación de Jesucristo. Si creemos eso y lo aceptamos como Él se ha revelado en este libro y nos sometemos a Él y a Su muerte a nuestro favor por la fe, entonces hemos guardado las palabras de este libro y bienaventurado es Él.

En segundo lugar, no solo bendición sino recompensa, versículo 12, “Y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.” Dios no solo va a bendecirnos por venir a Jesucristo sino que Él nos va a recompensar por servir a Jesucristo. Entonces bendición y recompensa.

Pero en tercer lugar, y esto me encanta, nosotros como cristianos no solo tenemos la promesa de bendición y recompensas sino esperanza. ¿Cómo podríamos vivir sin esperanza? Observe el versículo 20, “El que da testimonio de estas cosas dice: ciertamente vengo en breve.” Aquí está nuestra esperanza. Amén. Si, ven Señor Jesús.

La única persona que podría decir eso es una persona que tiene esperanza. La esperanza no avergüenza. No estoy avergonzado porque Él viene, no. Este no es un bebé, no. Este no es un Infante, este es el rey, el Rey de Reyes y Señor de Señores. Oh que promesa, bendición, recompensa y esperanza.

Finalmente Su ruego, no solo Su persona, Su preeminencia, Su alabanza y Su promesa sino su ruego. Usted sabe, con toda la majestad del Apocalipsis Él termina con un ruego a toda persona que lee. Escuche, “Yo soy el Alfa y la Omega, el principio del fin, el primero y el último. Bienaventurados los que lavan sus ropas.” ¿Y qué dije que era el único detergente? La sangre de Cristo, que lavan sus ropas en la sangre de Cristo para tener derecho al árbol de la vida y para entrar por las puertas de la ciudad.

Y dice usted, “Oh, ¿quieres decir que si lavamos nuestra ropas en la sangre del Cordero estaremos en el cielo?” Eso es lo que dice. “Más los perros estarán fuera y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras y todo aquel que ama y hace mentira.” Afuera, que palabra. Fuera de la presencia de Dios para siempre.

Después en el versículo 16 Él dice, “Yo Jesús he enviado mi ángel para dar testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David.” Me encanta esto, “La estrella resplandeciente de la mañana.” Una de las promesas a la iglesia en los primeros capítulos de Apocalipsis es que el Señor dice que si usted realmente es un vencedor, “Le daré la estrella de la mañana.” Cristo es nuestro, ese día en Belém una estrella anunció Su venida, esa fue una estrella anunciando el nacimiento de una estrella. Jesucristo es la estrella de la mañana antes del reino. Pero Él dice, “Yo soy la raíz y la simiente de David.” Usted ve el pesebre y está pensando, ¿quién es? ¿Quién es? ¿Quién es? Soy Yo, el que he sido presentado a lo largo de estos 22 capítulos. Soy Yo.

Y dice usted, “Bueno, eso está bien Jesús. Valoro Tu persona, veo Tu preeminencia, entiendo la alabanza de todos los que están en el cielo. Inclusive oigo Tu promesa acerca de bendición y recompensa y esperanza, e inclusive puedo oír Tu ruego que necesito lavar mis ropas y todo esto. ¿Pero qué hago? ¿Qué hago?” Él viene aquí con la invitación de conclusión, la última que Dios jamás dio en Apocalipsis, versículo 17, Él dice esto y me encanta, “El espíritu y la esposa dicen: guarda los 10 mandamientos.” ¿Es eso lo que dice? “El espíritu y la esposa dicen: haz tu mejor esfuerzo. El espíritu y la esposa dicen: se religioso. El espíritu y la esposa dicen: ven o que el que oye diga ven. Y el que tiene sed venga y el que quiera tome del agua de la vida gratuitamente.” ¿No le gusta eso?

Escuche, hay algunas cosas aquí que usted necesita ver. En primer lugar tiene que tener sed, después tiene que venir, después usted recibe, ¿verdad? Primero usted tiene sed, después usted viene, después usted toma, Jesús está disponible si usted está sediento. Todo lo que Él dice es ven y toma, nada que hacer, nada que ganarse, es gratuito. El que quiera tome del agua de la vida gratuitamente.

Padre, te damos gracias por la revelación de Cristo, te damos gracias por lo que hemos visto en esta mañana, aunque reconocemos que la Navidad es sí misma no es nada, Tú eres todo. Padre, protégenos de ocuparnos contigo solo por temporadas, ayúdanos a estar ocupados contigo en todo momento consciente de todo día. Padre, te damos gracias por el don inefable de Jesucristo, gracias por todo lo que Él  significa para nosotros, por todo lo que Él es en sí mismo. Padre, reconocemos que hay algunos amigos y seres queridos congregados en nuestro auditorio en esta mañana que no conocen a Jesucristo como Salvador y no conocen la promesa de bendición y recompensa y esperanza, y no han venido y han tomado del agua de la vida. Oramos que esta sea esa hora en la que lo hagan, que Jesús no sea algún bebé histórico, sino que Él sea el Cristo viviente reinando dentro de ellos. Señor, oramos para este fin en el nombre de Cristo y solo para Su gloria. Amén.

 

 

 

 

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