Sermones

Amigos y enemigos en la iglesia, 2ª Parte

Por John MacArthur
Código de producto: 64-2
Scripture: 3 Juan 9-14
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Abramos nuestras Biblias en esta noche, tenemos un poco de tiempo antes de que salgamos. Quiero terminar nuestro estudio de 3 Juan. Se me ha preguntado varias veces: “Pero debido a que esta es una noche especial, ¿harás algo especial? Contesté que seguramente, haré el resto de 3 Juan. ¿Qué tan especial puede ser? Digo, aquí estamos y me gustaría terminar con esta pequeña epístola. Y ha sido una verdadera bendición personal para mí a nivel personal el regresar a 1, 2 y 3 de Juan; y creo que a usted le parecerá que este es un gran estudio.

Tercera de Juan y estaremos viendo la segunda mitad de este libro, versículos 9 al 14. Permítame leérselo. “Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe. Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia.

Buen testimonio acerca de Demetrio Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios. Todos dan testimonio de Demetrio, y aun la verdad misma; y también nosotros damos testimonio, y vosotros sabéis que nuestro testimonio es verdadero. Salutaciones finales Yo tenía muchas cosas que escribirte, pero no quiero escribírtelas con tinta y pluma, porque espero verte en breve, y hablaremos cara a cara. La paz sea contigo. Los amigos te saludan. Saluda tú a los amigos, a cada uno en particular.”

Bueno, el personaje principal en esta sección de esta pequeña epístola es un hombre llamado Diótrefes seguido al final por otro hombre llamado Demetrio. Pero la mayor parte de esta sección es ocupada por Diótrefes. Inclusive, podría sin titular a esta sección ‘El hombre que amaba la preeminencia’. Siempre habrá personas así, a quienes les encanta la preeminencia, que son orgullosos y egoístas, centrados en sí mismo, que buscan los lugares de poder y los lugares de fama y los lugares de prestigio. De hecho, las Escrituras literalmente abundan con personajes así, en esta categoría. Y pensé que sería útil que nosotros regresáramos y conociéramos a algunos de este salón de la infamia, personas que nunca se aparecerían en el capítulo 11 de Hebreos, claro. Eso es seguro. Ellos son los antihéroes.

Génesis capítulo 4 presentaba un hombre así llamado Lamec. En Génesis, capítulo 4, lo conocemos en el versículo 23 con respecto a esta perspectiva en particular. “Y dijo Lamec a sus mujeres: Ada y Zila,” él ya había quebrantado el mandato de Dios al ser polígamo. “Oíd mi voz; Mujeres de Lamec, escuchad mi dicho: Que un varón mataré por mi herida, y un joven por mi golpe. Si siete veces será vengado Caín, Lamec en verdad setenta veces siete lo será.” Este es el primer hombre que se presenta en esta categoría en la Biblia.

Aquí Lamec compuso su propia canción. Es poesía hebrea. “Yo he matado a un joven que meramente me hirió, un joven que meramente me lastimó. Dios puede cuidar de Caín siete veces, entonces Lamec lo será setenta veces siete.” Bueno, aquí hay una ilustración de arrogancia blasfema. El primer asesino, Caín, había producido un nieto, quien también fue un homicida. El primero homicidio fue el resultado de la envidia, éste fue el resultado del orgullo. Y lo que es usted tiene ahí, un retrato de Lamec, mostrando orgullo ante sus dos esposas y mostrando una actitud orgullosa acerca de su obra sangrienta y como él puede defenderse a sí mismo, incluyendo al límite de setenta veces siete. 

Lo que es interesante que Lamec fue el séptimo en la línea de Abraham. Y Dios llama al primo de Lamec Enoc, el séptimo. En el libro de Judas, versículo 14 dice: “Enoc, en la séptima generación de Adán profetizó diciendo aquí el Señor vino con muchos miles de Sus santos para ejecutar juicio sobre todos y para convencer a todos los impíos de sus obras impías, las cuales ellos han cometido de una manera impía.” Y de todas las cosas con la que pecadores impíos han hablado en contra de él. Bueno, debemos concluir que Lamec fue objeto del testimonio de Enoc debido a que no vivió en la misma generación. Lamec fue una de esas personas impías que cometió obras impías de modos impíos y hablaron cosas blasfemas, arrogantes en contra de Dios. Lamec fue un pecador endurecido. Y él, desfiló su pecado contra Dios. Él se vio a sí mismo como si estuviera por encima de Dios.

Encontramos otro hombre orgulloso en Génesis, capítulo 10. Este hombre es Nimrod. Y dice en el versículo 9: “Este fue vigoroso cazador delante de Jehová; por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová. Y fue el comienzo de su reino Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar.”

Ahora, cuando usted lee el versículo 9, él fue un vigoroso cazador delante de Jehová, es una traducción más bien débil, no parece expresar lo que expresa el hebreo. Su historia realmente es la historia, una historia horrible de rebelión desesperada en contra de Dios por parte de alguien que quería ser prominente. “Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra.” Un tirano en la tierra. Él fue un opresor terrible, desafiante, dice el hebreo, delante del rostro de Jehová. Saddam Hussein no es el primero en absoluto de aquellos tiranos en Medio Oriente. Y todos disfrutan de su breve día y son llevados a un fin. Pero Nimrod parece ser el primero de dichos tiranos. El primero que organizó una rebelión en contra de Dios. Y Nimrod quería ser el primero y todo terminó en Babel y Babilonia, la madre de toda la religión falsa y todo puede ser rastreado a Nimrod.

Y usted también podría ir al libro de los Jueces y en el capítulo 9 conocería a otro de este tipo de personas llamado Abimelec, el hijo de Jerobaal, nombrado así siguiendo el nombre de Baal y se fue a Siquem. Él fue el hijo ilegítimo de Gedeón. Y él quería ser rey, Abimelec. Y él tenía estas aspiraciones tremendas de ser rey. Y él buscó el poder y la prominencia y la preeminencia, de modo que reunió a todos sus hermanos para apoyarlos en su esfuerzo por ser rey y luego, los mató a todos, cometiendo atrocidades para poder eliminar cualquier otra amenaza potencial a su trono. Dios enfrentó con Él de la manera más rara. Él ascendió a ese poder que quiso.

No obstante, tres años después él estaba tratando de derribar la torre mientras que su ejército estaba atacando un enemigo en Tebes y había una torre en el lugar y mientras que él estaba ahí con su ejército atacando Tebes, desde la parte de arriba de la torre, una mujer dejó caer una piedra y ella tenía una puntería tremenda. Le pegó en la cabeza, le abrió el cráneo. Inmediatamente, le pidió a su paje de armas que lo matara con una espada antes de que muriera a causa de su cráneo roto, no fuera que pasara a la historia como alguien que había sido asesinado por una mujer. Pensando sólo en su orgullo hasta el final, él buscó la preeminencia.

En el libro de Ester y otro hombre así llamado Amán. ¿Se acuerda del rey Asuero quien gobernó desde la India hasta Etiopía; y él había levantado a un hombre llamado Amán a un rango muy elevado en su reino? Y Amán se emborrachó de poder y se emborrachó de prestigio. Él demandó que todo el mundo lo obedeciera y se postrara ante él y lo honrara. Y hubo un judío quien no lo hizo llamado Mardoqueo, ¿se acuerda? Él decidió que debido a lo que Mardoqueo había hecho, él literalmente aniquilaría a los judíos. Él cometería genocidio. Él amó la preeminencia de tal modo que literalmente mataría a una raza entera de personas debido a un hombre que no se postró ante él. La historia de Ester es una historia bastante increíble. Él término, por cierto, siendo colgado en la horca que él construyó para colgar a Mardoqueo.

Y mientras que estamos pensando en estas personas, estaríamos mal si no hiciéramos un comentario o dos acerca de otro hombre muy famoso quien buscó la preeminencia llamado Nabucodonosor en Daniel, capítulo 4. Nabucodonosor buscó exaltarse a sí mismo; y porque él buscó esta exaltarse a sí mismo, usted recuerda, Dios lo convirtió en un maníaco y lo dejó pastando como un animal durante años, siete años, de hecho, hasta que finalmente volvió en sí. Él es el modelo de un amor centrado en sí mismo, una obsesión por el poder en su orgullo, buscando la preeminencia.

Y después, claro, si usted llega al Nuevo Testamento, está Herodes. Y encontramos esta historia en el capítulo 12 de Hechos. Herodes declaró que era el día de Herodes en toda su modestia. Y él, en el día señalado, Hechos 12:21, se vistió con vestimenta real, salió ante el pueblo, tomó su asiento en Cesárea, se sentó en el trono y comenzó a dar un discurso y la gente continuaba diciendo ‘la voz de Dios y no de hombre’. Y eso es lo que él quería. E inmediatamente, un ángel del Señor lo mató, porque no le dio a Dios la gloria; él fue comido por gusanos y murió. Y así terminó el día de Herodes. No exactamente del modo que él planificó.

Y después, usted podría incluir en esa pequeña lista que hemos tratado de elaborar Mateo 23, porque en Mateo 23 no sólo tiene a uno, sino a un grupo de personas a quienes les encantaba la preeminencia. Jesús los identificó como sepulcros blanqueados, como tumbas llenas de huesos de muertos. Jesús los identificó de manera repetida como hipócritas. Los identificó como serpientes y víboras. ¿Y quiénes serán? Eran los escribas y los fariseos quienes sentaban a sí mismos en la silla de Moisés, Mateo 23:1. A ellos les encantaba ser vistos por los hombres. Ensanchaban sus filacterías, las pequeñas cajas de piel que tenían pasajes de la ley mosaica. Ellos las llevaban por todos lados, sólo que las hacían muy, muy grandes para que la gente supiera lo entregados que estaban a las Escrituras. Extendían los frescos de sus atuendos, los flecos supuestamente debían ser evidencia de su devoción. Y los suyos los hacían tan largos como fuera posible, extendiéndolos de tal manera que estuvieran arrastrándose en el piso para que la gente los exaltara por su piedad. Y después, les encantaba el lugar de honor en los banquetes y en los principales lugares en las sinagogas y los saludos respetuosos en los lugares públicos. Y les encantaba ser llamados Rabí. Y les encantaba ser llamados padres, fuente. Les encantaba ser llamados líder.

Siempre ha habido este tipo de personas, siempre. E inclusive entre el pueblo de Dios. Les hemos dado una ilustración de ello y es una tentación inclusive para buenas personas. Usted va a Mateo, capítulo 20 en su mente y recordará que Jacobo y Juan tuvieron la audacia de hacer que su madre fuera con Jesús y le rogara a Jesús que le diera los lugares preeminentes en Su Reino porque pensaban que ellos eran dignos de eso. ¿Se puede imaginar eso? Mateo 20:20 al 28. Y Jesús dijo: “eso es algo que el Padre da, pero va para aquellos que han sufrido más, no para aquellos que han buscado la preeminencia. Si quieren ser el primero, deben buscar ser el último. Deben ser como el Hijo del Hombre, quien no vino para ser servido, sino para servir y dar Su vida en rescate por muchos.” Y eso terminó esta conversación.

Bueno, todo eso nos lleva a 3 Juan, regresemos. Y aquí en 3 Juan, conocemos a un hombre que pertenece al ‘salón de la infamia’ como el resto de estas personas que acabo, en cierta manera, de recordarle a ustedes. Este es un hombre llamado que Diótrefes; y le encantaba tener el poder, la preeminencia, el prestigio, la prominencia, el lugar primordial, el lugar más importante. Lo dice en el versículo 9: “Diótrefes, al cual le gusta, tener el primer lugar”, phileo, quien viene un fuerte afecto, proteuo, por ser el primero… por ser primero.” Ese término proteuo  es usado únicamente en otro lugar, en Colosenses 1:18 y ahí habla de la preeminencia de Cristo. Entonces, aquí hay un hombre que está compitiendo con Cristo. Aquí hay uno que no cree que Jesús sólo es primero, sino que busca reemplazar a Cristo y gobernar a la Iglesia en lugar de Cristo. Él es como el Absalón del Nuevo Testamento, que tiene tanta hambre de poder que estaría dispuesto a asesinar a su propio padre para tomar el trono.

Diótrefes era un hombre muy orgulloso. Él era tan orgulloso que al buscar su lugar de preeminencia, él de hecho estaba buscando reemplazar a Cristo, ocupado buscando reemplazar a Cristo en la Iglesia. ¿Cómo lo hizo? Al rechazar a aquellos que estaban sirviendo a Cristo.

Ahora, si esto se oye un poco familiar, algo conocido, esta es una historia antigua, antigua y una nueva también. Vemos esto todo el tiempo con jóvenes que salen del seminario. Ellos van a una Iglesia. Son siervos de Cristo. Están preparados. Su corazón está preparado. Su mente está preparada. Su alma está lista. Ellos están listos para trabajar, para entregar sus vidas a la congregación. Y se enfrentan con un Diótrefes a quien le encanta tener el poder en la Iglesia. Y antes de que lo sepan, están fuera de la Iglesia. Y sucede todo el tiempo. Es una batalla constante, muy común.

Ahora, recuerde, esto está en medio de una carta acerca de la hospitalidad, ¿verdad? Esta carta básicamente habla de cómo debemos abrir nuestros corazones a los siervos de Cristo, cómo debemos aceptarlos. Como dice el versículo 7: “Porque ellos salieron por amor del Nombre de Él. Sin aceptar nada de los gentiles. Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas para que cooperemos con la verdad”, como señalamos la semana pasada. Y sin embargo, aunque es nuestra obligación como Iglesia abrir nuestros brazos y abrazar a los siervos fieles de Dios, aquí hay un hombre en la Iglesia, quien debido a que ama ser el primero, ve al resto de la gente como una amenaza a su poder. Y entonces, en esta asamblea local, y Diótrefes les estaba prohibiendo a cualquiera persona recibir a los predicadores que viajaban. Él veía a los predicadores que viajaban como una amenaza. Y había creyentes que querían abrirles sus brazos a ellos. Y entonces, Juan le escribe a uno, al amado Gayo, a quien ama en la verdad y le desea lo mejor y le cuenta de los buenos reportes que él oye de los hermanos que vinieron a él para contarle de Gayo. Y él le recuerda, como acabo de leer, en los versículos 5 al 7, que se asegure de continuar amando la verdad al amar a aquellos que son mensajeros de la verdad.

Y él se detiene y hay casi un cambio sorprendente en el versículo 9 e inyecta esta sección entera acerca de este hombre, quien en contraste al llamado de la hospitalidad amorosa, está haciendo todo lo que puede para evitar que los siervos del Evangelio tengan algún tipo de recepción en la Iglesia, porque él nos ve como una amenaza a su poder, una amenaza a su preeminencia. ¿Hay algo tan feo como el orgullo espiritual? ¿Algo? No creo.

Ahora la última vez, en los ocho versículos de apertura, vimos a Gayo, el hombre que prestó hospitalidad. Quiero que vea los versículos 9 y 10 a Diótrefes, el hombre que se rehusó a prestar hospitalidad. Gayo fue un hombre hospitalario, lleno de gracia, pero Diótrefes no fue un hombre amable, no fue hospitalario. Están en polos opuestos. Son totalmente opuestos. Gayo es visto como alguien que conoce la verdad, camina en la verdad, ama a los hermanos, hospeda a extraños que son fieles ministros del Evangelio. Diótrefes es visto como un hombre que se ama sí mismo, que se rehúsa permitir que alguien venga, que de alguna manera pueda recibir el reconocimiento, el amor, el afecto, la respuesta de la congregación; que quiere para sí mismo. El conflicto no es doctrinal, no es teológico, no es un problema espiritual, es un problema personal de amarse a sí mismo. Y entonces, Juan se dirige a este tema que surge con tanta frecuencia en la Iglesia.

Observe el versículo 9: “Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe.” Juan escribió una carta a esta Iglesia. Y Diótrefes se había colocado en una posición para filtrar todo. Y entonces Diótrefes, a quien le encanta ser el primero entre ellos, no acepta lo que decimos. No sabemos acerca de esta carta escrita antes a esta Iglesia. No fue escrita a Diótrefes, fue escrita a la Iglesia. Está perdida, quizás porque Diótrefes la destruyó. Probablemente nunca ni siquiera se la dio a la Iglesia. Y esa es la razón por la cual Juan le dice a Gayo, quien está en esa Iglesia, que él había escrito esa carta. Diótrefes de alguna manera se había colocado en una posición de poder y se volvió el filtro para cualquier cosa que llegaba a la Iglesia y literalmente, rechazó una carta del apóstol Juan. Juan dice: “Diótrefes no acepta lo que decimos.”

Otra manera de traducir eso “no quiere nada que ver con nosotros.” Él es su propia autoridad, inclusive al punto en el cual él rechaza a uno que es la autoridad apostólica. Ese tipo de personas que son orgullosas y justas a sus propios ojos, este tipo de personas a quienes les encanta la preeminencia espiritual y buscan el poder y el control, no conoce límites en términos de a quién van a rechazar. Ellos van a rechazar a las autoridades más fieles, profundas, respetadas, reverenciadas de las Escrituras. De hecho, entre más influencia tiene una persona debido a un ministerio fiel, es más probable que ellos rechacen a esa persona.

Ahora, el nombre del hombre, Diótrefes, es interesante. Significa “criado por Zeus… Criado por Zeus” o “sustentado por Zeus”. Y fue un nombre, hasta donde podemos saber, que sólo se encuentra entre la nobleza en las familias de la antigüedad. Entonces, bien podría ser que tenía un problema de importancia personal porque él vino de alguna familia noble. Quizás él era aristócrata en su trasfondo y debido a que tenía algo de trasfondo aristócrata, pensaba un poco más elevado de sí mismo de lo que debía pensar. Pero ése realmente no era su problema. Realmente, esto no tiene nada que ver con su trasfondo.

Su problema se identifica de manera clara en el versículo 9, le gusta tener el primer lugar. Ése es el punto. Le encantaba ser el primero. Realmente, no hay contribuciones ambientales a este tema aquí. Esta no es una situación circunstancial. Esto no es debido a la manera en la que él fue criado. Este es un hombre que ama el poder porque se ama a sí mismo. Él es culpable del orgullo espiritual del tipo más terrible. Y él se infiltró y llegó al liderazgo espiritual en la Iglesia. Él no es humilde. Él no es abnegado. Él no es amoroso. Él no es compasivo. Ciertamente, no tiene la mente de Cristo. “Haya pues en vosotros este sentir, esta mente que hubo también en Cristo Jesús, Filipenses 2:3 en adelante.

Y usted notará que la frase ‘le gusta’ está en el tiempo presente. Esto es un patrón para él. Esto es habitual para él. Él está motivado por la ambición personal, es tan difícil enfrentar a personas así en la Iglesia, particularmente congregaciones pequeñas en donde estas personas están atrincheradas. Como he dicho, hemos recogido los pedazos de muchos jóvenes cuyos corazones están destrozados quienes salen y son masticados por Diótrefes aquí y todos lados.

No sólo fue él pervertido por la ambición, sino que lo llevó a la acción pervertida, versículo 10: “por esta causa”, dice él, “si yo fuere recordaré las obras que hace.” No es sólo una actitud. Usted no puede contener una actitud, sea cual sea la actitud, se convierte en acción. Juan dice: “por esta razón, debido al hecho de que en su amor de sí mismo y su anhelo por tener la preeminencia, él ni siquiera acepta lo que yo, el apóstol de Jesucristo tengo que decir; debido a esto, por este motivo, si vengo, me acordaré las obras que hace.” Voy a exhibir al hombre si vengo. No olvidaré, está diciendo Juan. No olvidaré. Voy a traer el tema de la conducta de Diótrefes y voy a enfrentarlo en la iglesia porque es un tema de disciplina. Y la pregunta siempre sale y se me ha hecho esta pregunta con mucho pastores jóvenes, ¿qué hago? Hay hombre en la Iglesia, es como Diótrefes, él tiene la preeminencia, ¿qué hago? 

Y los aliento, aliento a los líderes a que apoyen al pastor, deben quitarle el poder a ese hombre. Si no le quitan al poder a ese hombre ahora, entonces van a perder al pastor que tienen y van a perder al siguiente y al siguiente y al siguiente, hasta que finalmente hagan lo que tienen que hacer. Las iglesias parecen resistirse tanto a hacer eso. ¿Por qué? Porque estas personas son manipuladoras, no llegaron al poder por nada. No llegaron ahí  simplemente al caerse de la cama. Se esforzaron por llegar ahí. Juan dice’ cuando llegue ahí, no voy a pasar por alto esto. Este hombre está desafiando mi autoridad como un apóstol de Jesucristo. Este hombre está prohibiéndoles a los creyentes el ser hospitalarios hacia los predicadores fieles. Voy a tomar acción disciplinaria.’ Todos los verbos aquí están en tiempo presente, lo que hace, acusando, no recibe, prohíbe, saca, todos en tiempo presente. Este es el trabajo, la obra habitual de este hombre quien ha llegado a una posición de poder en la Iglesia al engañar a la gente.

Ahora, él básicamente lo condena en base a 4 áreas. Obsérvelas en el versículo 10. Número uno, “parloteando con palabras malignas contra nosotros.” Esto es característico de toda ocasión en donde estas personas que llegan a la preeminencia se presentan. Ellos acusan de manera falsa a otra persona. Así es como adquieren la confianza. Ellos no ganan la confianza en base a su vida. Ellos no ganan la confianza en base a su virtud. Ellos no se ganan la confianza de la manera lenta, larga, verdadera, al exhibir todo lo que son a las personas y dejar que las personas emitan un juicio en base a la justicia y a la integridad de la persona. Sino que se ganan la confianza de la gente al destruir la confianza de la gente en el resto.

Son malos, destructores, acusando, parloteando las palabras. ‘Parloteando’ aquí de hecho es una palabra que ocurre únicamente aquí en el Nuevo Testamento, pero una forma cognada de la misma ocurre en 1 Timoteo 5:13 en donde puede ser traducido chismosos. Son chismosos. Andan por todos lados contando cuentos malos, chismes. Por cierto, la palabra de raíz en el griego viene de hervir. De algo que se derrama por hervir. Hay razón para ello. Las burbujas son huecas. Estas son palabras huecas. Palabras necias, pero fomentan cosas necias. Estas son burbujas, pláticas de burbujas que se rompen cuando son picadas. Son acusaciones falsas, sin base, necias, inventadas, manipuladas para hacer que la gente no confíe en aquellos que están en el liderazgo y después, la gente se queda con ellos como los únicos en los que pueden confiar. Se vuelven buenos en esto, muy adeptos. Inventan acusaciones malas. No las hacen mínimas, superficiales; usan palabras malignas. Hay cierta maldad aquí.

Por cierto, este término “malignas” es usado acerca de la maldad de Caín en el versículo 12. Y es usada del diablo en 1 Juan 5:18 y 19. Ellos acusan a estas personas que ellos quieren reemplazar, estas personas que quieren elevarse por encima de cosas diabólicas con cosas horribles, e inclusive nosotros. Note ahí, palabras malignas en contra de nosotros. ¿Lo que quiere decir que Diótrefes inclusive estaba acusando de manera falsa al apóstol Juan? Sí. Si alguien era una amenaza, Juan lo era. Y si usted es una amenaza, usted será objeto de ataque. Oh, quizás no lo sepa al principio, quizás le den esa fachada hipócrita; pero debajo de la superficie, les gustaría cortarle el cuello.

Es sorprendente a lo largo de los años, cuántas veces la gente me ha tratado a nivel superficial con amabilidad y respeto y ha salido tras bambalinas, lo he llegado a saber, la maldad con la que le hablan otros acerca de mí en un esfuerzo por empujarse, elevarse a sí mismos como los únicos que son virtuosos y prominentes. Todo el mundo es una amenaza… Todo el mundo es una amenaza a la posición de poder.

Y después él añade, como si no fuera suficiente destruir a todos los que los rodean con chismes destructivos, malignos, dice: “y no contento con estas cosas…” No es suficiente hacer eso, “no recibe a los hermanos,” la persona que ya es respetada, a ésta buscan destruir. Y cualquier persona que llega, ellos comienzan a atacarla también. De hecho, ellos no los reciben. Ellos no lo tratarán con un amor humilde. Ellos calumniaron al apóstol Juan mismo. Diótrefes no sólo calumnió a Juan, sino que de manera deliberada desafió a Juan al rehusarse a darles la bienvenida a hombres fieles, hermanos fieles que vinieron a predicar por causa del Nombre porque todo el mundo es una amenaza. Usted está adentro, usted es atacado para que ellos puedan llegar al lugar de prominencia. Si usted está afuera y se está acercando, lo aíslan. Y claro, no quieren que nadie esté demasiado cerca, porque alguien podría descubrir lo que realmente está pasando.

Y van más allá de eso. “No reciben a los hermanos y a los que quieren recibirlos se los prohíben.” Si usted va a recibir a estos hermanos, él le prohibirá a usted que haga eso. ¿Cómo es que un hombre así llega a una posición de tal poder en la Iglesia que él literalmente rechaza al apóstol Juan, que de manera maliciosa destruye la confianza de la gente en sus líderes espirituales y sus verdaderos líderes espirituales que él no va a reconocer a los predicadores verdaderos del Evangelio y él le prohíbe a la gente a que los reciba? ¿Cómo es que llega a esa posición en la Iglesia de Jesucristo? Es sorprendente cuán sutil y engañosa de la gente puede ser. No sola rechazando Juan y a los otros predicadores sino que él koluo, previene, evita, estorba a todos los demás. Y finalmente, los expulsa de la Iglesia, ek ballo, que significa literalmente los avienta, los arroja. Él está protegiendo, este es como el rey de la montaña, está protegiendo su base de poder. Cualquier persona que sea una amenaza, él inventa una manera de sacarlos de la Iglesia mediante el uso de calumnias, de engaños, mediante el uso de acusaciones malignas a través de la destrucción de su personalidad, su virtud, su integridad y poco después, ya no están.

¿Y sabe una cosa?, esto pudo haber sido lo que sucedió a Gayo. Pudo haber sido lo que le sucedió a Gayo. Y esto puede ser el por qué Juan le dice a Gayo lo que está sucediendo en la Iglesia. ¿Por qué es que Juan necesitaría decirle a Gayo acerca de Diótrefes si Gayo todavía estaba allí? Y quizás Gayo había sido amartillado por este Diótrefes; y esa es la razón por la que en el versículo 8 Juan dice: “Nosotros debemos acoger a tales personas para que cooperemos con la verdad, lo cual es otra manera en la que Juan le dice a Gayo: “sigue adelante, Gayo, tienes que continuar. Sé que puede haber un precio que pagar.” Diótrefes calumnió a Juan y trató mal a los predicadores del Evangelio, excomulgó a los leales y fieles de la Iglesia, todo porque él amaba la preeminencia y quería estar solo en la parte de arriba de la cúspide. Quizás Gayo se había vuelto víctima de todo eso. Quizás Gayo literalmente había sido sacado de la Iglesia o había sido aplastado en sus esfuerzos de mostrar hospitalidad y ésa es la razón por la que Juan dice que ‘debes apoyar a hombres así’. Pero bien podría ser que él de hecho había sido sacado de la Iglesia y no sabía exactamente lo que estaba pasando. ¿Y sabe una cosa?, eso sucede. Los hombres son sacados de una Iglesia y ni siquiera saben que un Diótrefes se los hizo.

Bueno, todo eso simplemente para decir que la Biblia nos advierte aquí acerca de personas como estas que tienen hambre de poder en la Iglesia. La arrogancia es donde todo comienza. Comienza con la arrogancia. La arrogancia produce ambición, la ambición produce acusaciones. Y la acusación lleva a la aniquilación. Usted comienza siendo motivado por el orgullo, su orgullo produce el deseo de ser preeminente. La preeminencia entonces lo lleva a usted a acusar de manera falsa a todo el mundo, para que pueda usted limpiar el camino de cualquier otra amenaza. Y después, eventualmente, usted tiene que aniquilarlos y sacarlos si no se hacen a un lado. Es tan triste cuando esto pasa en una Iglesia, en muchas iglesias no están dispuestas a enfrentarlo. No están dispuestas a enfrentarlo. No están dispuestas a enfrentar a un hombre así, porque muchas han sido engañadas, otras en el nombre del amor y de la unidad de la Iglesia, permiten que esto sea perpetuado.

Y he aprendido a lo largo de los años, al hablar con nuestros jóvenes que salen a predicar, que rara vez he oído de una Iglesia que despide a un pastor por predicación mala, rara vez por vivir mal, casi siempre es por luchas de poder, porque a alguien le encanta ser el primero. Y eso es lo que divide a las iglesias, destruye ministerios. Bueno, podría ser más dicho acerca de eso. Pero Diótrefes, mediante todos sus esfuerzos por ser preeminente, hizo que su nombre fuera incluido en el Libro, ¿verdad? Su nombre está en el Libro, pero es una vergüenza que esté aquí.

Hay un tercer personaje en este libro llamado Demetrio. Y si Gayo mostró hospitalidad y necesitaba continuar haciéndolo, sin importar la presión que estuviera enfrentando, y si Diótrefes era el hombre que se rehusó a prestar hospitalidad, Demetrio es el que debe recibir hospitalidad. Entonces, aquí, al amado Gayo, Juan le presenta a un hombre que quiere que Gayo reciba. Versículo 11: “Amado, no hay límites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios, pero el que hace lo malo no ha visto a Dios, todos dan testimonio de Demetrio y aún la verdad misma y también nosotros damos testimonio y vosotros sabéis que nuestro testimonio es verdadero.”

Él está presentando a este hombre, Demetrio, en un sentido diciendo que lo reciba, que necesita hacer eso. Él le dijo eso a los hombres fieles que salen por causa del Nombre, de regreso en los versículos 7 y 8. Necesitas hacer eso para ser un colaborador de la verdad, a pesar del hecho de que hay Diótrefes en la Iglesia, necesitas hacerse de eso y aquí hay uno en particular que quiero que recibas y su nombre es Demetrio. Y si vas a recibirlo, no vas a estar imitando lo que es malo, sino lo que es bueno. Darás entonces evidencia de que eres de Dios.

Regrese al versículo 11, vamos a retomarlo ahí. “Amado, no imites lo malo.” ¿Cómo encaja eso? Bueno, eso simplemente significa que no siga el patrón de Diótrefes. No siga el modelo de Diótrefes. Él le está diciendo a Gayo que no sea como Diótrefes, él puede ser la persona de más influencia entre Iglesia, no seas como él. Demetrio viene, debe ser reconocido. Quizás era un miembro de la iglesia efesia llegando a esta Iglesia, fuera cual fuere. Él no quiere que Gayo sea influenciado por Diótrefes y él todavía está en la Iglesia y de esta manera no reciba Demetrio. Quizás podría ser que él fue expulsado de la Iglesia y quizás está de regreso, no sabemos los detalles. Pero el meollo es que él dice que ‘no imites lo que es malo’, no mimeomai, no te vuelvas un mimo de lo que está mal. No sigas este modelo, simplemente haz lo que es bueno.

Todo el mundo sigue a alguien, ¿no es cierto? Usted escoge si va a seguir a aquellos que hacen el bien o a aquellos que hacen el mal. Él regresa al principio básico en el versículo 11: “el que hace lo bueno es de Dios, pero el que hace lo malo no ha visto a Dios.” Es así de simple. Eso se oye como uno Juan, ¿no es cierto? De regreso a la distinción entre el cristiano verdadero y el cristiano falso, la prueba moral. La persona que hace bien es de Dios, la persona que hace mal no es de Dios. La persona que hace justicia es de Dios. La persona que peca no es de Dios. Hacer el bien es evidencia de nacimiento divino, porque usted es ordenado para buenas obras. Entonces, imite a aquellos que hacen el bien.

Juan bien pudo haber estado diciendo que es dudoso, es cuestionable que Diótrefes inclusive fuera cristiano. Y le voy a decir algo, hay muchas iglesias gobernadas por personalidades como Diótrefes que dicen ser cristianas y dicen ser líderes espirituales, pero de hecho, ni siquiera son cristianos en absoluto, porque hacen mal a los siervos de Dios y viven para elevarse a sí mismos. Ellos no han visto a Dios. Otro modo de decir que no conocen a Dios… Es ellos no conocen a Dios.

Entonces, Juan de nuevo está escribiendo esta hermosa breve carta para su amado amigo, Gayo, a quien llama amado de manera repetida, quien ama la verdad, para decir que necesita abrazar a los misioneros que viajan, a los predicadores viajeros de la verdad dedicados a la extensión del Evangelio y no ser intimidado por un hombre que ama la preeminencia, quien trata de evitar esto por causa de su propia gloria.

Es muy probable, entonces, que el propósito primordial de la carta era para acompañar a Demetrio, quien venía a visitar esa área. Bien podía ser que la carta le fuera dada a Gayo de mano de Demetrio por parte de Juan. Demetrio le entrega la carta y le dice ‘yo soy el hombre de quien Juan escribe’. Demetrio, dice Juan en el versículo 12, ha recibido un buen testimonio. Recibe a este hombre. Él ha sido uno de los que son mencionados en el versículo 7, quienes han salido por causa del Nombre, él es uno de los que acepta nada de los gentiles, versículo 8, uno de los que debemos apoyar, uno de aquellos con quienes podemos ser colaboradores de la verdad. Demetrio, un hombre que viene de Demeter, la diosa de los campos y las cosechas, otro nombre gentil.

Pero sabe que en el Antiguo Testamento, si algo debía ser afirmado como algo verdadero, ¿cuántos testigos se necesitaban? Dos o tres, ¿verdad? Todo tenía que ser confirmado por boca de dos o tres testigos, Deuteronomio 17:6, Deuteronomio 19:15. Observe los tres testigos de Demetrio en el versículo 12. Él ha recibido un buen testimonio, primero de todo el mundo. ¿Sabe cuántas personas son así? De todo el mundo, hupapanton, todos. El testimonio de toda persona de Demetrio en el pasado permanece siendo válido en el presente, perfecto pasivo. Él ha recibido un testimonio bueno de manera continua por parte de todo el mundo.

En segundo lugar, segundo testimonio, y de la verdad misma. Esto quiere decir que usted puede medirlo por su doctrina, puede medirlo por la verdad. Él es leal a la verdad. Y nuevamente, es algo continuo, la verdad que él profesa y la verdad que él predica y la verdad que él encarna y vive. Es auto evidente y siempre lo ha sido.

Y en tercer lugar, versículo 12, él dice “y nosotros también damos testimonio.” Juan dice continuamos dando testimonio. Damos testimonio. Gayo, si usted tiene alguna duda acerca de este hombre, todos dan testimonio de su virtud y su fidelidad. La verdad de testimonio de su virtud y fidelidad, él puede ser medido con la verdad. Y nosotros también como apóstol damos testimonio y tú sabes que nuestro testimonio es verdadero. Tú sabes que puedes confiar en mí.

¿Cómo conoce usted el valor de un hombre? ¿Qué es lo que todo el mundo dice acerca de ese hombre? ¿Cómo es que su vida se mide con respecto a las Escrituras? ¿Y qué dicen los líderes cristianos acerca de él? Y cuando usted tiene un hombre que pasa las tres pruebas, abra sus brazos, a pesar de Diótrefes o cualquier otra persona, y acepte al hombre.

Bueno, eso cierra la carta acerca de la hospitalidad, realmente. Y es breve. Y nuevamente, detrás de todo esto está la verdad. La verdad necesita ser esparcida. Si va a ser esparcida, la Iglesia tiene que apoyar a los predicadores de la verdad y a los misioneros. Nosotros tenemos que aceptarlos cuando son fieles a la verdad. Nosotros no podemos verlos como una amenaza contra nuestras posiciones de poder y preeminencia. Si vamos a seguir un ejemplo, que sea un ejemplo de alguien que ama de manera sacrificial, no de alguien que busca ser preeminente; no sea que demos evidencia de que quizás no conozcamos a Dios en absoluto.

Y después, llega el cierre, muy paralelo al cierre de 2 Juan, entonces lo vamos a ver simplemente de manera breve. “Yo tenía muchas cosas que escribirte, pero no quiero escribírtelas con tinta y pluma.” ¿Se acuerda usted de lo que leímos al final de 2 Juan? “Tengo muchas cosas que escribir y no lo quiero hacer con tinta en papel,” lo mismo. Quiero venir y verte. Lo mismo que le dijo a la dama y a su familia la segunda epístola, espero venir a verte y hablarte cara a cara para que tu gozo sea completo. Y le dije que eso de hecho significa boca a boca. No quiere decir más que eso en esta carta. Quiero venir y verte cara a cara.

Y después, él cierra “la paz sea contigo”; y estoy seguro que él quería que la paz pudiera permear a esa congregación. Y después, él añade “los amigos te saludan,” lo cual añade intimidad a los hermanos; Gayo y Juan deben haber tenido amigos en común que ambos conocían. Después, él añade: “saluda tú a los amigos” y me encanta esto, “a cada uno en particular.” Juan, el amado apóstol Juan, el gran apóstol, el último apóstol que tuvo esta impresionante vida con nuestro Señor Jesucristo, quien vivió hasta llegar a sus años noventa, quien ahora era el único apóstol que quedaba, quien había absorbido a tantas amistades y relaciones, todavía conocía los nombres… Todavía conocía los nombres de las personas en su vida. Y él cierra su última carta al afirmar lo importante que es la amistad, la comunión y la paz en la Iglesia.

Tres grandes verdades sobresalen y con esto, cierro. Versículo 3, conozca la Verdad y camine en ella. En segundo lugar, sea hospitalario con aquellos que predican la Verdad. Tercer principio, modele su vida siguiendo ejemplos piadosos. Y después, habrá paz en la Iglesia y Dios será glorificado en Su Iglesia.

Bueno, Padre, Te damos gracias en esta noche por este principio en lo que parece ser algo tan pequeño y sin embargo, cuán crítico es en realidad; esta es la Iglesia que Tú quieres que seamos. Protege a Tu Iglesia de hombres malos que se elevan hasta llegar a posiciones de poder y protege a Tus siervos fieles de los Diótrefes de este mundo, quienes traen tristeza y dolor a aquellos que quieren servir fielmente, no sólo por causa del siervo, sino por causa de la Iglesia. Protege a Tu Iglesia. Oramos porque Tu Iglesia esté bajo el liderazgo de los humildes, los piadosos y los fieles; aquellos que son leales a la Verdad, que son abnegados y sacrificiales, para que Tu verdaderamente puedas ser glorificado en Tu Iglesia. Y que nosotros con brazos abiertos, abracemos con amor a todos esos predicadores y misioneros fieles, que nunca seamos tan necios como para sentirnos amenazados por alguien que viene a nosotros enviado por Ti. Oramos, Señor, para que Tú continúes bendiciendo a nuestra Iglesia con protección de esto. Que continuemos conociendo Tu gracia que nos humilla. Por esto, Te daremos alabanza, porque el deseo de nuestros corazones es que Cristo sea glorificado en Su Iglesia y nunca ningún hombre. Oramos en Su Nombre. Amén.

 

 

 

 

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