Sermones

Actitudes cristianas fundamentales: Fortaleza, 3ª Parte

Por John MacArthur
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Conforme continuamos en nuestra serie tan útil acerca de la anatomía de la iglesia, hablando acerca de las actitudes que deben existir dentro de la iglesia, si la iglesia va a ser el cuerpo de Cristo en toda su plenitud. Hemos simplemente disfrutando de un tiempo maravilloso, durante semanas y semanas, tanto domingo por la mañana, como domingo por la noche, hablando de estos asuntos. Han sido inmensamente útiles en muchas, muchas vidas. Y, nos regocijamos en el Señor por eso.

Y, al hablar acerca de la iglesia, en cierta manera hemos entrado al interior. Estamos hablando acerca de los sistemas internos, por así decirlo, en el cuerpo de Cristo. Esas actitudes espirituales que realmente llevan la vida de la iglesia. Que hacen de la iglesia lo que realmente es, porque es lo que está dentro lo que importa.

Hemos hablado acerca de actitudes tales como la fe y el amor, y la obediencia, el perdón, la compasión, la gratitud, el gozo. Todos componentes muy importantes y esenciales en la vida de la iglesia. Lo cual significa en la vida de todo creyente que constituye a la iglesia. Y, la semana pasada presentamos otra en estas actitudes espirituales, que es absolutamente crucial, la cual es la fortaleza. Podríamos llamarle valentía o fuerza. Pero, el mejor término será fortaleza. Uno de los esenciales para todos nosotros como creyentes, y ciertamente a nivel colectivo como iglesia, es que seamos fuertes.

Ahora, hablamos de este asunto de la fortaleza espiritual, particularmente la semana pasada, a partir de 2 Timoteo capítulo 2 versículo 1, en donde Pablo dice a Timoteo: “Esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús”. Un mandato directo a Timoteo a ser fuerte. Ahora, recordará usted que la semana pasada señalamos que Timoteo estaba en un momento de debilidad personal, luchando con ser joven, y luchando con las pasiones juveniles, peleando con la tendencia a ser contencioso, conforme los jóvenes con frecuencia luchan, contendiendo contra otros. Él también estaba teniendo un tiempo difícil con el error sofisticado filosófico que se estaba infiltrando en la vida de la iglesia. Realmente no pensaba que podía enfrentarlo. Estaba luchando con las ideas de persecución, porque la persecución estaba escalando, se estaba incrementando. Y, en cierta manera estaba temeroso por su propia seguridad. La identificación con el Apóstol Pablo, hacía que la vida fuera más difícil. Identificarse con Cristo hacía que fuera lo suficientemente difícil, debido a la persecución. Timoteo estaba dejando que su don fuera descuidado, no lo estaba usando. Era difícil, porque estaba en una iglesia, en la que realmente no era parte de la misma. Él había llegado como alguien de afuera y tenía que corregir a la iglesia, y reemplazar al liderazgo. Una tarea muy difícil. Y, la iglesia venía en contra de él. Y, todo eso significaba que se estaba debilitando.

Y entonces, la instrucción de Pablo a esforzarse en la gracia que es en Cristo Jesús, significaba poder enfrentar con la debilidad carnal, poder enfrentar con las dificultades de la vida en su propia persona. Timoteo estaba necesitando fortaleza para enfrentar con la debilidad de su propia carne humana.

Ahora, esta mañana quiero ir más allá de eso, y quiero hablar del asunto de la fortaleza, pero, en otra categoría. Una categoría algo más sofisticada, una que no conocemos tan bien como nos conocemos a nosotros mismos, y es la siguiente: Necesitamos fortaleza, no solo para enfrentar nuestra propia debilidad a nivel humano, si no que necesitamos fortaleza para enfrentar con las estrategias sofisticadas de un sistema satánico que nos rodea.

Pasen su Biblia a Efesios capítulo 6. Vamos a ver el versículo 10, comenzando ahí en este versículo, se va a oír mucho como 2 de Timoteo 2:1. De hecho se va a oír como un eco de ese versículo. Pero, tiene que ver de nuevo con la fortaleza espiritual. Escucha lo que el versículo 10 dice en Efesios 6: “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza”.

Aquí de nuevo es un llamado a la fortaleza. El Señor quiere que su iglesia sea madura, que llegue a su máximo nivel de crecimiento, que sea fuerte, valiente, para que pueda resistir las debilidades de la carne, y las estratagemas de un enemigo muy poderoso, sobrenatural, esto es, Satanás. Tenemos una batalla muy fuerte con respecto al dominio de las tinieblas.

El versículo 10 entonces: “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios”. En otras palabras: “No se involucren en esta batalla, con nada menos que la armadura completa. El enemigo es inmensamente fuerte, mucho más fuerte que cualquier otro enemigo, y demanda la cantidad más grande de fortaleza espiritual, para poder salir victoriosos. “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo”.

Notará que él no nos coloca en el ataque, nos coloca en la defensa. No somos llamados a atacar a Santanas. Somos llamados a estar firmes contra él. Él se va a aparecer con su fuerza inmensa, poderosa, invasora, y necesitamos ser capaces de resistir con firmeza las estrategias del diablo. El diablo no es ningún otro que el calumniador, el diábolos, el adversario, Satanás, aquel que estructura el sistema del mundo, y él es el que viene contra nosotros con sus estrategias sutiles.

Él no viene solo, él viene con una red espiritual sofisticada y poderosa. Observe el versículo 12: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne”. Realmente no estamos luchando contra un sistema humano. Obviamente, estamos luchando nuestras propias vidas, con nuestra carne. Pero, cuando salimos de nosotros mismos, realmente no estamos luchando con un sistema de sangre y carne, si no contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo. Contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Arriba de la tierra, en la esfera espiritual, en la dimensión espiritual. Hay seres sofisticados y estamos involucrados en una guerra con ellos.

Ahora, note que hay varios términos que son usados para describir a estos seres. Son llamados principados, potestades, gobernadores de las tinieblas. Y, después resumiendo a todas, fuerzas espirituales de maldad. Estos son términos usados para definir las diferentes responsabilidades y niveles del orden de demonios que están bajo Satanás. El príncipe de este mundo, es llamado por la Biblia, Satanás. El dios de este mundo, es llamado por la Biblia así. Tiene bajo él, un orden altamente estructurado de demonios, que llevan a cabo sus planes. Se les han asignado tareas y responsabilidades, bajo su liderazgo.

Ahora, cuando Dios creó a los ángeles, Él no los creó a todos iguales, así como es igual en su creación de los humanos. No todos somos iguales. Nosotros variamos en muchas, muchas maneras. Y, así es con los seres espirituales, que Dios los creó en la esfera angelical. Tienen diferentes capacidades, y cuando Dios los creó, Él creó a uno de ellos como el supremo. Uno de ellos, tenía más capacidad y talento que el resto, y su nombre era Lucifer. Y, él era el hijo de la mañana, el querubín ungido, el que realmente era el ángel supremo, quien estaba más elevado que el resto, en términos, podríamos decirlo, de rango y responsable, por desempeñar los deberes en la escala más amplia, en términos angelicales. Dios le dio gran inteligencia. Dios le dio gran capacidad en todas las esferas de las capacidades espirituales angelicales. Él ese ángel que cayó y lo conocemos como Satanás. Y, mientras que él ha sido manchado eternamente con pecado, él todavía lleva algo de las inmensas capacidades que Dios le dio en la creación. Y entonces, él está por encima del montón de todas estas huestes demoniacas, quienes llevan a cabo sus estrategias muy inteligentes e impías, llamadas en el versículo 11, las asechanzas del diablo. Él lleva a cabo esas estrategias, a través de sus huestes demoniacas, para que así pueda cumplir con sus propósitos.

Y, aquí estamos en este mundo luchando contra este enemigo tan grande, tan fuerte. Esa es la razón por la que él dice en el versículo 10: “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza”. Y, eso se traduce en vestirnos de toda la armadura de Dios. Y de nuevo, volvemos a encontrar aquí un mandato a ser fuerte y hay una explicación inmediata para explicarnos lo que involucra. Recordará en la última ocasión cuando estaba tratando con la debilidad de Timoteo, Pablo le dijo: “Esforzaos en la gracia. Esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús”. Y, después le dio detalles muy específicos, y le dijo: “Para que seas fuerte, debes verte como un soldado, y un maestro, y un atleta, y un granjero”. Y, le dio un patrón para desarrollar la fortaleza, esa fortaleza. Y, tiene lo mismo aquí. Para poder resistir en contra de las asechanzas de Satanás, que están siendo esparcidas a través de una hueste vasta demoniaca en contra de nosotros, necesitamos ser fuertes en el Señor y en el poder de su fuerza. Y, ¿cómo lo hacemos? “Al vestirnos de toda la armadura de Dios, para que podáis resistir contra las asechanzas del diablo”.

Ahora, mantenga en mente que este sistema poderoso, muy, muy sofisticado, sobrenatural de maldad que viene de Satanás, fluyendo a través de estos demonios, básicamente opera en el sistema del mundo a nuestro alrededor. 1 Juan 5:19: “El mundo entero está bajo el maligno”. Él es el dios de este mundo. Él es el príncipe de este mundo. Él está en control del sistema del mundo. Y, quiero que entienda esto, porque creo que la gente lo entiende manera equivocada con mucha frecuencia. Satanás viene a usted a través del sistema del mundo que lo rodea. De acuerdo con 1 de Juan: “Somos tentados a través de los deseos de los ojos, los deseos de la carne, y la vanagloria de la vida”          . La tentación viene a través de estos medios. Lo que vemos, lo que anhelamos o deseamos, y el orgullo personal. Y, la manera en la que Satanás llega a usted, no es al enviarle algún tipo de demonio individual para que tropiece usted, si no que lo hace al crear un sistema del mundo que lo rodea, que apela a esos tres medios de tentación.        No es que usted como creyente necesita temer que de alguna manera el demonio de la lujuria va a meterse en usted. O, el demonio del engaño va a meterse en usted. O, el demonio de la mentira, o el demonio de la insatisfacción. O, como un hombre inclusive lo incluyó, el demonio de la gripa. El demonio de la gripe. No es que tenemos que vivir en algún tipo de temor que algún demonio con cierto tipo de inclinación impía, va a apoderarse de nuestras vidas, y nos va a impulsar a alguna categoría de iniquidad, sobre la cual no tenemos control. Así no es como funciona.

Lo que Satanás hace, es desarrollar estrategias muy sofisticadas, estrategias como Efesios 4 las llama. Y, esas estrategias son implementadas por esta gran hueste de demonios, que desarrolla al sistema del mundo, en una fuente masiva de tentación. La cual está diseñada para atacarlo a usted y a mí. Está diseñada para atacar, escuche con atención, al pueblo de Dios. No hay nada en las Escrituras que indiquen en ningún lugar, que un creyente puede tener demonios viviendo en él o en ella. Ser poseído por demonios, no es característico de los creyentes, ni en el Antiguo, ni en el Nuevo Testamento. No encontramos a un creyente que tuvo demonios en él o en ella. Nunca encontramos en el Nuevo Testamento, ninguna ocasión en la que alguien está echando fuera demonios de un creyente. Cuando Cristo y los Apóstoles echan fuera demonios, estaban echando fuera demonios de incrédulos. Este fue poder sobrenatural mesiánico, y poder apostólico sobrenatural. El poder que también podía sanar a los enfermos y resucitar a los muertos, que le fue dado a los Apóstoles, y solo a los Apóstoles.

Entonces, el objetivo de esta guerra espiritual no es atacar a demonios, si no defendernos a nosotros mismos contra el sistema impío del mundo, que Satanás ha diseñado para atacarnos. Y, digo eso, porque tantos cristianos están tan confundidos en esto, que andan por todos lados pensando que la manera de enfrentar los asuntos de su vida, es que de alguna manera persigan a los demonios y los expulsen. Si los demonios todos empacaran sus maletas y se fueran, el sistema que han creado todavía existiría, y estaría aquí. Y, es ese sistema, el cual es el punto de la tentación. Es amar al mundo, lo que es tan mortal. Y, todo lo que hay en el mundo, los deseos de los ojos, los deseos de la carne, y la vanagloria de la vida, eso es lo que es tan devastador. Es ese amor al mundo, que es enemistad con Dios. Nuestra carne es vulnerable a Satanás, conforme él viene a través del sistema mundial que él controla.

Y entonces, el asunto en la vida espiritual, aquí en Efesios 6 lo puede ver, es que tenemos esta guerra tremenda que se está llevando a cabo con seres espirituales, ángeles caídos llamados demonios, y la solución no tiene nada que ver con los demonios, y todo que ver con vestirse de la armadura de Dios, y armarnos a nosotros mismos en contra de las asechanzas que vienen a nosotros a través del sistema impío, desarrollado en el cual vivimos. Esa es la razón por la que es tan necio, conforme usted lo oye en la actualidad, toda esta plática acerca de pelear la guerra cultural, tratar de regresar la moralidad, tratar de regresar el tipo de estilo de vida antiguo, y traer de regreso las virtudes, y la honra, y la integridad, y la honestidad a la sociedad. Y entonces, vamos todos a pelear en la pelea de la guerra cultural, políticamente al votar y legislar, y al pedir, y no hemos reconocido que la cultura, la guerra de la cultura no está siendo desarrollada a ese nivel. Está siendo desarrollada a un nivel mucho más poderoso, sobrenatural, más sofisticado que eso. Y, no puede ser ganada políticamente, ni la santificación viene al pueblo de Dios, ni puede la victoria espiritual venir al pueblo de Dios al perseguir a demonios, como si usted pudiera perseguirlos y encontrarlos. Así no es.

Y, yo supondría que Satanás quiere atacarme, supondría que sus demonios querrían atacarme a mí, y destruir mi vida y ministerio, y puedo suponer, y es una suposición apropiada, creo yo. Porque si usted tiene una medida de influencia, usted se vuelve ciertamente una fuente potencial de mayor descredito para Dios, debido a la amplitud de su responsabilidad. Yo puedo suponer que Satanás ciertamente querría hacer eso. También puedo decir esto, y esto es meramente una anécdota. Que en mi vida entera nunca he tenido ningún conocimiento personal de la presencia de Satanás. Y, no estoy diciendo que no he estado cerca. Pero, no tengo ningún criterio, mediante el cual lo puedo saber. Puedo ver mis circunstancias y preguntarme si no está siendo dirigido por las fuerzas de las tinieblas. Pero, no tengo criterio para saber eso. Ni siquiera les puedo decir si los demonios han estado golpeándome. No tengo ningún criterio. No los puedo ver, no los puedo sentir. En ningún momento en mi vida entera, he sido impulsado, he sido echado en alguna iniquidad por una fuerza controladora, sobre la cual no tuve poder. Satanás no se mueve con algún demonio y lo arrastra a usted en contra de todo lo que usted cree, y aquello con lo que está comprometido. Ese no es el punto. Y, no estoy diciendo que Satanás no se ha involucrado en tratar de hacerme cosas, o los demonios, probablemente sí, quizás en este momento, no lo sé. Pero, no tengo ningún criterio mediante el cual pueda saber eso, y no los puedo ver, y no puedo sentirlos, y lo que hacen, lo hacen. Pero, dos cosas son verdad, no sé si lo están haciendo. Y dos, no han tenido éxito. Pero, su éxito no tiene nada que ver con que yo trate de encontrarlos, ¿lo entiende? Y, si yo digo: “¿Oye? Oigan, los ato a ustedes, ustedes que están a mi alrededor los, los ato”. Como si yo pudiera hacer eso. Jesús y los Apóstoles echaron fuera demonios de incrédulos. Nadie más podía hacer eso. Recuerde usted a los hijos de Esceva eran exorcistas judíos, tratando de expulsar a demonios, y los demonios en el libro de los Hechos. Les dijeron: “A Jesús conocemos y a Pablo conocemos, pero, ¿quiénes son ustedes?” La idea no es perseguir a Satanás. La idea es reconocer que él viene en contra de usted, no a través de algunos demonios personales que tienen la intención de venir y vivir en usted, si usted es creyente. Usted es habitado por el Espíritu de Dios. No hay incidente en el Nuevo Testamento, en el cual un creyente tiene a demonios viviendo en él o ella. Entonces, así no es como Satanás lo ataca a usted. Él lo ataca al tentarlo a través de esos tres puentes, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida. A través de un sistema corrupto, bien diseñado en el cual usted vive.

Y, digo esto, porque si va a estar alerta como dice, estando alerta ante Santas quien anda buscando a quien devorar, como un león rugiente. Si va a estar alerta, usted necesita buscar lo correcto, y buscar demonios es algo inútil, porque no los puede ver, y no los puede encontrar, y no sabe que están ahí. Dice usted: “Bueno, espere un momento, ¿cómo sabes que están ahí?” Bueno, en los incrédulos he confrontado a demonios. He tenido conversaciones con demonios, y es una experiencia extraña. Literalmente se apoderan de una voz humana y la cambian. Y, he tratado de echar fuera esos demonios cuando yo fui joven en el ministerio, y realmente no sabía que estaba a punto de hacerlo. Pero, traté durante mucho tiempo de echar fuera demonios de esta mujer un día, y no se fueron. Y, concluí que no estaban sujetos a mí. Inclusive, traté en el nombre de Jesús, y dije: “En el nombre de Jesús te expulso”. Y, uno de ellos regresó y dijo: “Mi nombre es Jesús”. Con una voz – un timbre muy alto, y no funcionó. Entonces, fue una conversación muy interesante. No digo mucho de eso. Pero, fue una conversación muy interesante.

En frustración llegué a reconocer que no tenía autoridad en absoluto sobre los demonios. Esta fue una mujer no convertida, con una vida llena de iniquidad, que había sido llena de demonios. Usted ve en el Nuevo Testamento, ¿no es cierto? Eso lo ve muchas veces. Y, por cierto, lo tiene también entre incrédulos. No lo sabemos, dice usted. Bueno, ¿cómo es tan claro en el Nuevo Testamento? Es muy simple. Porque las experiencias del Nuevo Testamento están siendo interpretadas a través de la inspiración del Espíritu Santo, y a través de las verdades de Jesús. Y, Él sabía lo que estaba pasando, mientras que la gente que lo rodeaba no lo sabía. A menos de que Él lo hubiera revelado.

Ahora, todavía tenemos eso entre los incrédulos. Y, no tenemos esa autoridad apostólica para entrar y expulsar demonios. Esta idea de que usted puede decirle a Satanás qué hacer, mire, en el libro de Daniel, Dios envió un ángel a la tierra, para responder una oración que Daniel oró. Y, un demonio lo contuvo en los lugares celestiales por semanas. Digo, inclusive a ese nivel tienen un conflicto tremendo, y no somos súper ángeles. Pero, inclusive los súper ángeles se involucran en una batalla muy, muy difícil con los demonios. Y, usted se acuerda en Judas 9, que inclusive Miguel el arcángel, el ángel más grande de todos, no se atrevió a reprender a Satanás, si no que dijo: “El Señor te reprenda”. Inclusive, él no ató a Satanás. Solo hay uno que puede atar a Satanás. Apocalipsis 20, dice que el Señor Jesús lo va a hacer en el reino milenario. Pero, se necesita una cadena muy grande, y solo Él tiene esa cadena. El punto no es estar persiguiendo demonios. El punto es que si usted va a ganar la batalla, dice claramente: “Vístanse”, ¿de qué? “De toda la armadura de Dios”.

Usted es el punto con el que tenemos que tratar. Y, ¿cómo lo tiene que hacer? Bueno, tiene esta vulnerabilidad en los deseos de los ojos, los deseos de la carne, y la vanagloria de la vida. Esos son los puntos al pecado. Y, el mundo viene contra usted, el sistema satánico que lo rodea, y va a cruzar esos puentes si puede, y ahí es donde tiene que armarse a sí mismo. Y, esa es la razón por la que Él nos da la armadura en este texto.

Ahora, antes de que veamos la armadura, de hecho muchas horas antes de que veamos la armadura, porque vamos a verla en esta noche de nuevo. Quiero llevarlo a un capítulo que explica esta batalla a detalle. Apocalipsis capítulo 12. Apocalipsis 12. Qué gran capítulo en la Biblia. Y, aquí entendemos algo de la batalla espiritual. En lugar de estar involucrado en todo este esfuerzo político, en lugar de todo esto, como usted sabe, esta mentalidad de andar buscando demonios, en lo que realmente necesitamos estar involucrados, es en santidad personal, en justicia personal, piedad personal, en vestirnos de la armadura, y así es como podemos ganar la batalla. Veamos cómo la batalla se conforma aquí en el capítulo 12.

Muy bien. ¿Quiénes son los participantes? Quiero hablar de los participantes. ¿Quién es el enemigo? En primer lugar, vea el versículo 3. Juan tiene una visión sorprendente aquí y en el versículo 3, como parte de esta visión, él tiene una señal que le aparece en el cielo, y he aquí un gran dragón rojo. Y, este dragón es retratado en autoridad y poder absolutos. Teniendo siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas habían siete diademas; cada una de las cuales coronadas. Ahora, ¿qué es esto? ¿Qué este gran dragón rojo?

Ahí abajo en el versículo 7, menciona a Miguel y a sus ángeles luchando con el dragón. Y, después menciona al dragón y a sus ángeles. Entonces, ahora nos estamos acercando un poco más. Sea quien sea el dragón, él es el comandante de ciertos ángeles. Pase al versículo 9: “Y el gran dragón fue expulsado”. Esta es la definición. “La serpiente antigua, que es llamada el diablo y Satanás, que engaña”, ¿qué? “Al mundo entero”. Ahora, esa es la estrategia primordial de Satanás. Él es un mentiroso, él es el padre de mentiras, él es el engañador. Ese es su nombre. Y, él ha creado un engaño a nivel mundial. Sus estrategias tienen que ver con mentiras. Mentiras acerca de Dios. Mentiras acerca de la vida y la muerte, y la moralidad. Mentiras acerca de las relaciones. Mentiras acerca de todo. El sistema del mundo entero, impío, engañoso. Entonces, el primer participante y el primordial en la batalla espiritual es este gran dragón rojo, quien tiene a todos estos ángeles siguiéndolo, quien es ningún otro que la serpiente del huerto, quien es el diablo, quien es el calumniador, el mentiroso, el adversario, sale a engañar al mundo entero.

Y, él no está solo. Regrese al versículo 4, ya le señalamos en el versículo 7 que tiene ángeles con él, pero, el versículo 4 nos dice quienes eran. “Su cola”, esto es manteniendo a Satanás en este símbolo de un dragón. Esta imagen de un dragón. Cuando él cayó: “Él arrastró un tercio de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra”. Esto retrata el hecho de que Satanás en su caída se llevó con él un tercio de los ángeles. Ahora, eso significa que hay dos veces más ángeles santos, dos tercios, que ángeles caídos, un tercio. La fuerza de Dios es el doble que la de Satanás. Pero, hubieron ángeles que se unieron a la rebelión de Satanás. Y, puede leer acerca de esta rebelión en Isaías 14 y Ezequiel 28, los cuales la describen. Y, cuando Satanás cayó, se llevo a un tercio de los ángeles con él, se unieron a su rebelión en contra del Dios verdadero. Y, estos ángeles caídos, se volvieron los soldados en el gran ejército de Satanás.

¿Cuántos hay? Bueno, Apocalipsis 5:11 dice que el número de los ángeles ahora son diez mil veces diez mil. Y, esa es la palabra murión. La razón por la que la palabra es usada, no es porque es matemáticamente precisa, si no porque es el número más elevado en el idioma griego. Y entonces, simplemente usan múltiplos del mismo, y después añaden miles y miles, o miles de miles. Y entonces, son decenas de miles, por decenas de miles, y miles de miles, lo cual es otra manera de decir que hay muchos. Hay muchos. Usted simplemente no puede añadirlos, va más allá de la matemática. Y, aunque hay muchos, muchos ángeles santos, un número incontable, hay la mitad de ángeles caídos en la fuerza de Satanás. Entonces, los participantes en la guerra son Satanás y sus ángeles caídos.

Ahora, eso no es todo. Pase al versículo 11. Lo que se implica aquí, que se añade a su fuerza, habla de los creyentes aquí, los hermanos, aquellos que han llegado a conocer a Jesucristo. Dice que lo vencieron. Esto es, vencieron al dragón y a Satanás. Debido a la sangre del Cordero y debido a la palabra de su testimonio. Y, no amaron sus vidas hasta la muerte. Ahora, ¿qué es lo que esto nos dice? Nos dice que a lo largo de los años, los cristianos van a hacer, ¿qué? Matados, martirizados. ¿En manos de quiénes? Seres humanos. Y, eso nos lleva a los participantes finales en esta guerra tremenda. Y, esas son las personas no redimidas que rechazan la verdad.

Entonces, usted tiene a Satanás, los ángeles caídos, y la gente no redimida que es hostil en contra de la verdad. Ahora, permítame decirle algo, en lo que quizás no haya pensado, pero, esto es básico. Satanás no está atacando al mundo no regenerado. ¿Muy bien? Él no está atacando al mundo no regenerado. No son su enemigo, están en su equipo, están de su lado. ¿Entiende usted eso? Son participantes con él. Él no los está atacando a él, ya le pertenecen a él. Son soldados en su ejército. Son sus tropas humanas, que llevan a cabo los deseos de los demonios, que llevan a cabo sus estrategias.

Entonces, la impiedad del mundo, está lista para escuchar esto. La impiedad del mundo, la corrupción del mundo no es por causa de los no regenerados, es para corromper al pueblo de Dios. Eso es lo que Satanás está tratando de hacer, ¿por qué? Porque él está tratando de destruir el plan de Dios. Él está tratando de destruir a la iglesia, destruir a los redimidos. Él quiere derrotar, derrotar a Dios. La gran guerra es entre Satanás y Dios. Satanás odia a Dios. Está amargado contra Dios. Quiere estar por encima de Dios. Y, todavía está involucrado en esa guerra en su corazón impío. Él no está corrompiendo el mundo por causa de lo que ya está corrupto. Él está corrompiendo el mundo, para que sus influencias puedan de alguna manera destruir los propósitos de Dios para su propio pueblo. Entonces, la guerra entera está siendo librada en contra de los redimidos. Esa es la razón por la que es crucial entender que más vale sepamos cómo pelear en esto. Y, no podemos enredarnos y pelearlo a nivel político, o tratar de perseguir demonios, y pronunciar fórmulas en contra de ellos.

¿Quiénes son los objetivos? Bueno, hablemos de eso de una manera más específica. Versículo 1 de este capítulo. Conforme esta batalla se desarrolla: “Una gran señal apareció en los cielos, o en el cielo: una mujer vestida con el sol, y la luna debajo de sus pies, en su cabeza tenía una corona de doce estrellas. Y ella estaba con hijo”. ¿Ve esta asombrosa imagen de esta mujer que está embarazada? “Ella clamó, gritó estando en parto, y en labores de parto, en dolor para dar a luz. Ella está clamando en los últimos momentos de los dolores de parto. Está a punto de dar a luz”. Ahí en el versículo 5: “Y dio a luz un hijo, un hijo varón, quien va a gobernar a todas las naciones con vara de hierro; y su hijo fue arrebatado al cielo y a su trono”. ¿Quién ese hijo? Jesucristo. Jesucristo. Y, el primer objetivo de la guerra satánica, es Cristo. Él es el primer objetivo.

Desde el principio mismo del plan redentor de Dios, ahí atrás en Génesis, el enemigo comenzó a trabajar en su ataque. En Génesis 3:15, ahí está la promesa de que Satanás va a venir, y va a herir el calcañar del Mesías, ¿verdad? Él va a atacar al Mesías cuando Él venga. Satanás quiso destruir el propósito redentor de Dios, en la venida del Mesías. Él trató de hacerlo en toda manera que pudo, literalmente al corromper a la nación entera de Israel en la idolatría, para que pudieran abandonar al Dios verdadero en su totalidad, y eso falló. Siempre hubo un remanente. Él trató de hacer que la línea mesiánica fuera destruida en un punto, bajo el reinado y el terror de Atalía, y terminó en un niño, el último miembro que permanencia, que quedaba de la línea mesiánica. Y, Dios preservó a ese hijo en contra de la conspiración de esa mujer.

Él lo intentó en el intento de genocidio por parte de Amán, ¿lo recuerda usted? Quien trató de aplastar a la raza entera de los judíos. Y, Dios usó a Ester y a Mardoqueo para detener ese intento de genocidio. Sucedió en la maldición de Jeconías, que estaba en la línea davídica, y fue maldecido, y se le dijo que ningún hijo de él jamás reinaría en el trono de Israel. Satanás usó todo tipo de medios. Dios tuvo que hacer a un lado la línea de Jeconías, al hacer a un lado a José, como un contribuyente humano de Jesús. Y, le dio un nacimiento virginal. Satanás ha trabajado para destruir la línea mesiánica, para destruir al pueblo del Mesías. Para destruir a Israel de manera repetida y repetida. Sean Antíoco Epífanes, en el período intertestamentario, tratando de cometer genocidio, o sea Hitler, o sea Saddam Hussein, o quien sea que viene en contra del pueblo de Dios. Es otra expresión de un esfuerzo satánico por destruir al pueblo de Dios, por destruir los propósitos de el Cristo de Dios, al traer a esas personas un reino.

Cuando el bebé nació en Belén, se acuerda usted que Herodes emitió este decreto, de que todo niño varón de dos años y menores, debían ser masacrados. ¿Qué fue eso? Ese fue Satanás en otro intento por destruir al Mesías en su nacimiento. Y, después él pensó que podía clavarlo a la cruz y mantenerlo muerto, y mantenerlo en una tumba, e hizo que los romanos sellaran la tumba. Digo, siempre ha sido así, que quiere destruir a Cristo, porque Cristo es claro, la clave del propósito redentor de Dios. Y, ¿por qué Satanás lo quiere? Porque Satanás no quiere una humanidad redimida entera, llevada a la gloria, para no hacer nada más que alabar a Dios para siempre, porque él odia a Dios tanto. Él no quiere esa gloria para Dios.

En segundo lugar, como ya lo señalé, él se concentra en alguien diferente de tan solo Cristo. Observe el versículo 6. Aquí leemos acerca de la mujer que dio a luz al hijo. Usted debe tener una pista acerca de quién es esta mujer. No es María. En su cabeza, en el versículo 1, tenía doce estrellas. Eso se refiere a las doce tribus de Israel. Y, usted llega al versículo 6 y encuentra que esta mujer huyó al desierto, en donde tuvo un lugar preparado por Dios, para que ella pudiera ser sustentada durante 1260 días. Eso es tres y medio años. Esa es la segunda mitad de la tribulación de siete años, conocida como el tiempo de aflicción de Jacob. Y, la mujer es Israel. El Mesías nació de Israel. La mujer Israel en el tiempo de la tribulación será perseguida por el anticristo, en la abominación desoladora, en medio de ese período de siete años. Y, él vendrá contra Israel, tratará de nuevo de cometer un genocidio, y de nuevo Satanás siempre quiero aplastar a Israel, de una u otra manera quiere destruirlos, quiere aplastarlos. Inclusive, hubo una ocasión en la que él hizo que la gente que regresó de la cautividad babilonia, se casara con mujeres idolatras, y contaminó la línea, la descendencia entera de Israel, recuerde usted. Y, Esdras se puso de pie y les dijo, en la única vez que lo leemos en la Biblia, que se divorciaran de sus esposas paganas, porque el divorcio era un mal menor, que el aplastar al pueblo de Dios, Israel. Satanás se esfuerza por hacer esto de manera incesante. Inclusive en la actualidad, es un pueblo que ha sido muy atacado, y si la mayor parte del mundo árabe pudiera hacerlo, los aplastarían. Son preservados por Dios en contra de esto. Pero, obviamente necesitan ser protegidos.

Bueno, en este versículo, versículo 6, el anticristo viene en contra de ellos. Durante la tribulación el Señor va a prepararles un lugar, los va a esconder durante tres y medio años, para que sean preservados y sean salvos, y entren a su reino prometido. Después, versículo 7, aquí encontramos otro participante. Los demonios van detrás de otro objetivo, los ángeles santos. “Y hubo guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles peleando contra el dragón”. Satanás va detrás de los ángeles santos. No sé acerca de esa guerra. Tenemos una pista de eso, como mencioné en Daniel 9. Pero, hay una guerra tremenda que se está desarrollando entre los demonios en la esfera espiritual y los ángeles santos. Y, están luchando a ese nivel también.

Y, después llegamos al último de los objetivos, y ese es nosotros. Versículo 10: “Y oí una voz fuerte en el cielo, diciendo: Ahora la salvación, y el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo han venido; porque el acusador de nuestros hermanos ha sido derribado”. Lo primero que Satanás hace en contra de los creyentes, es ir al cielo y quedarse ahí en la presencia de Dios día y noche, y acusarnos. Dice que los acusa delante de nuestro Dios día y noche. Él de manera incesante está ahí arriba acusándonos ante Dios.

Ahora decimos, ¿qué es lo que le está diciendo? Él está hablando acerca de todo lo que sabe de nosotros, acerca de usted, acerca de todo lo que sabe de mí, todo lo que sabe de nosotros. Y, quizás no nos conozca a todos nosotros. Obviamente, él no es omnisciente y no es omnipresente. Entonces, él no conoce todo lo que sucede y él no conoce todo acerca de todo mundo. No hay nada en las Escrituras que indiquen que él puede leer su mente. Pero, él conoce lo suficiente acerca de los cristianos, como para tener una lista larga de las cosas que hacen, y debieran no hacer, ¿verdad? Y entonces, él está ahí arriba, y él conoce probablemente muy bien a algunos, y él está ahí arriba en el cielo acusando constantemente como algún abogado tratando de traer una acusación que permanezca en pie. Y, él le está diciendo a Dios lo indignos que somos, y lo infieles, y lo no amorosos, y cómo violamos sus mandatos, y continuamente pecamos, y continuamente fracasamos, y continuamente desobedecemos. Y, él continuamente molesta a Dios a lo largo de todos los años, desde que la redención comenzó, acerca de la infidelidad e indignidad de los creyentes. Él nos ataca a ese nivel.

No obstante, se nos recuerda que ese ataque no tiene éxito, en Romanos 8: “¿Quién es el que nos condena? Dios es el que justifica”. Satanás puede estar ahí todo el tiempo que quiera, diciendo todo lo que quiere, pero, Dios ya nos ha justificado, y Él no va a revertir su decisión. Y, esa es la razón por la que la obra intercesora de Cristo es tan importante. Mientras que Satanás está acusando, Cristo está defendiendo. Tenemos un abogado en esa corte, quien es nuestro abogado. Constantemente está en la corte del cielo defendiéndonos, mediante el recordatorio simple de que Él ya ha llevado todos esos pecados en su propio cuerpo, en la cruz por nosotros. Satanás ataca entonces en el cielo a los creyentes. Y, lo que él está tratando de hacer, es que Dios cambie su mente acerca de nosotros, y decida condenarnos en lugar de salvarnos. Él está tratando de cambiar la mente de Dios en contra de nosotros. Esa es la razón por la que Romanos 8 es tan importante. “¿Quién nos separará del amor de Cristo?” ¿Qué? “Nada. Ni principados, ni potestades”. Esos son nombres para demonios, no Satanás, nada. Es Dios quien justifica, el precio está pagado, Cristo ha muerto, somos suyos, escogidos desde antes de la fundación del mundo. Él no va a perder a ninguno de ellos, los va a resucitar a todos, los va a llevar a la gloria. Satanás está desperdiciando su tiempo. No obstante, es apasionadamente imparable.

Después en la tierra, vaya al versículo 17, el dragón estaba enojado con la mujer que es Israel, y entonces va a hacer guerra con el resto de su descendencia. Ahora, ¿quiénes son ellos? Una cosa que sucede en la tribulación, es realmente interesante. Hacia el final de la tribulación, hay una conversión tremenda de judíos, y Dios escoge a 144,000 de ellos, 12,000 de cada tribu, para evangelizar al mundo. Y, hacen eso y son exitosos, tiene éxito. Son tan exitosos, que Apocalipsis 7 dice que hay un número incontable de personas que se convierten de toda lengua, tribu y nación. El más grande evangelismo que el mundo jamás ha conocido, será llevado a cabo por los judíos durante la tribulación. Después de que hayan llegado a conocer a Cristo, a su Cristo.

De hecho, como resultado de los 144,000, la nación entera de Israel se convertirá, después de que los rebeldes sean limpiados. Ellos serán los instrumentos mediante los cuales la nación entera va a ser convertida, y los instrumentos de la conversión de gentiles por todo el mundo. Serán el pueblo testigo, finalmente que Dios diseñó que fuera, y continuarán siendo inclusive en el Reino, cuando en el reino milenario van a guiar a las naciones del mundo, al conocimiento del Hijo de Dios. Entonces, los judíos van a tener una descendencia. Eso es lo que el versículo 17 está diciendo. Van a tener esa descendencia, esto es, esas personas que guardan los mandamientos de Dios, y se aferran al testimonio de Jesús, creyentes. Y, el dragón está enojado con ellos. Aquí lo volvemos a encontrar. Satanás está en contra de Cristo, él está en contra de los ángeles santos. Él está en contra de Israel y en contra de los creyentes en toda época. Y, eso lleva a la batalla a nosotros.

Observe 1 de Pedro por un momento. Simplemente escúchelo, no necesita buscarlo. Pero, en 1 Pedro 5 dice en el versículo 8, que Satanás anda como león rugiente, buscando a quien devorar. Y, después dice: “Al cual resistir firmes en la fe”. Ahora, el punto aquí es que anda como un león rugiente, buscando a quien devorar. Devorar a personas que están en la fe. Y, lo vuelvo a decir, Satanás no está atacando a los no regenerados. No hay razón para hacerlo, ya están de su lado. Él los usa, él los usa para atacarnos. ¿Puede creer eso? El sistema del mundo impío, todo ese sistema corrupto, vil, miserable, no es un ataque en contra de los impíos, es un ataque en contra de Cristo y Dios, y en contra de los creyentes. Eso es lo que es. Satanás realmente toma en serio esto. ¿Sabe usted hasta dónde llega en este país nada más para corromper un sistema que él quiere usar para corromper a la iglesia?

Ahora, en 2 de Corintios 4:4 dice: “El dios de este siglo, Satanás, ha cegado las mentes de los incrédulos”. Ellos no saben lo que está pasando. No tienen idea. Sus mentes están cegadas. Él los tiene tan engañados, que no entienden. Ellos creen que todo este desarrollo en el sistema humano, es libertad de derechos iguales, y satisfacción de metas personales. El mundo entero está tan engañado. Nosotros no. El mundo, pero, nosotros no. El dios de este siglo, no ha cegado nuestros ojos. Dios ha quitado lo que nos cegaba. Sabemos lo que está pasando. Por lo menos espero que así sea. Me pregunto acerca de estos cristianos, que están tratando de resolver este problema políticamente, y tratando de resolverlo, al buscar o al perseguir demonios, como si pudieran identificarlos, para poderlos perseguir. No necesitamos ser ignorantes, digámoslo de esa manera. No necesitamos ser ciegos ante la realidad. Tenemos una guerra espiritual masiva, que se está desarrollando, y se lleva a cabo, porque Satanás ha desarrollado un sistema del mundo, que tienta a los cristianos, y quiere que hagan ellos, créame. Y, lo que quiere hacer, créame usted, es destruir a la iglesia. Lo cual es el propósito de Dios y el cumplimiento de la promesa de Dios. Entonces, Satanás viene en contra de nosotros a través del sistema del mundo. Y, lo vuelvo a decir, usted no tiene que preocuparse por verse vencido por algún demonio, que de pronto va a mudarse a su casa. Hay gente que ha dicho: “Acabamos de comprar una casa nueva. ¿Podría venir y orar porque salgan los demonios de aquí?” Y, yo digo: “Yo no podría identificar a uno si lo viera. Nunca he visto uno. Y, si viniera y orara, no sabría qué es lo que harían de cualquier manera. Y, no estoy seguro de que viven en casas. Creo que es muy probable que vivan en personas, personas no regeneradas. Y, no los puedo expulsar de personas no regeneradas”. En una ocasión me preguntaron que orara por los demonios que salieran del restaurante, y lo hice, y se quedaron sin negocio en unos seis meses el restaurante. Esa fue la última oración de restaurante que se me pidió que hiciera. Era muy joven en el ministerio y no estaba muy seguro de lo que estaba haciendo. Pero, quizás fue algo amable que hacer para estas personas.

Yo no podría identificar un demonio si viera uno. Como dije, los he oído hablar, es una ocasión rara el ver eso, pero, no creo que necesita temer eso. Tenemos una guerra inmensa. Hay una manera de pelear la guerra y la manera de pelear la guerra, se nos explica de manera muy clara en las Escrituras.

Ahora, quiero que entienda algo, y este es un comentario al margen que debe considerar. Todo este esfuerzo por parte de Satanás, todo este desarrollo inmenso de una estrategia de engaño, que trata de cruzar los puentes de los puentes de los deseos de la carne, de los ojos, y de la vanagloria de la vida, y a través del sistema del mundo atraer a los cristianos, para que sean tentados, y sean destruidos. Todo esto que hace Satanás, lo hace porque Dios lo permite. Usted debe entender eso. No es como si usted tiene que entrar en una sección de porras y decir: “Por favor, Dios. Vamos, estamos echando porras. Te estamos motivando. Sabemos que es difícil, pero, queremos que ganes”. Quiero que vaya más allá de ese pensamiento ridículo. No es que usted tiene a dos reinos de poder igual, que están luchando y nadie sabe quién va a ganar. Satanás es el siervo de Dios y él no hace nada que Dios no le permita hacer.

Entonces, Dios tiene un propósito en todo esto. En todo esto. Él tiene un propósito para que aprendamos a confiar en Él en nuestra tentación, para que cuando tengamos victoria, podamos darle la alabanza y la gloria, para que podamos aprender la fortaleza a través de nuestra debilidad. Para que podamos ayudar a otros cuando hemos sido ayudados en medio de nuestra confianza. Dios tiene todo tipo de propósitos. Uno de los cuales es desplegar su gracia cuando pecamos. Él quiere desplegar su misericordia y gracia a los ángeles santos, quienes están observando, porque no tienen ninguna gracia en su esfera. Y, solo pueden ver el despliegue de su gracia en la nuestra. Dios tiene propósitos.

Tome a Job por ejemplo. Satanás va al cielo, comienza a acusarlo, comienza a acusar. Acusando a los hermanos como siempre lo hace, y dice: “Dios, la única razón por la que estas personas te son fieles, es porque tú los bendices todo el tiempo. Deja de bendecirlos y te van a maldecir”. Dios dijo: “Muy bien, toma a Job. Voy a quitar mi mano de bendición de él, haz lo que quieras hacerle”. Y, lo desató. Ahora, lo dejó hacer lo que quisiera. Ahora, no sé cómo es que Satanás puede hacer esto, pero, él pudo hacerlo de alguna manera, mediante el poder sobrenatural que él tiene, invadiendo el mundo natural. Él mató a su familia entera. La familia entera de Job y todos sus animales, y la única persona que dejó viva, fue su esposa, y fue una molestia. Y, creo que él pudo haberla matado, si hubiera causado más daño viva que muerta. Digo, por lo menos pudo haber tenido un poco de paz en su propio corazón si todo mundo se hubiera ido. Pero, él tuvo que tener a alguien que decía: “¿Por qué? ¿Por qué te hizo esto? ¿Por qué dejas esto?” Pero bueno, de cualquier manera ella fue útil para el proceso. Estoy seguro. Y, no puedo imaginarme cuántos discursos él oyó acerca de que: ‘Bueno, si hubieras sido el hombre que deberías haber sido, esto nunca hubiera pasado”. Usted sabe. Ese discurso. Pero, de cualquier manera, ahí está en Job y él tiene ulceras, y es algo horrendo. Horrendo.

Dice usted: “Bueno, ¿por qué Dios permitió que Satanás hiciera eso?” Bueno, tuvo un efecto positivo en Job, porque cuando todo se acabó, el Señor lo bendijo y él dijo esto: “De oídas te había oído, pero ahora mis ojos te ven y me arrepiento en polvo y ceniza”. En otras palabras, tenía un conocimiento limitado de Ti antes de esto. Y, ahora te veo con claridad. Te he visto en mi adversidad, en maneras que nunca antes te había visto. Y, viéndote con mayor claridad, me hace ver con mayor claridad, y me arrepiento en polvo y ceniza. Lo que hizo, lo llevó a una conciencia mayor de su pecado, y una penitencia mayor, y un quebrantamiento mayor. Lo cual hizo un hombre más justo. Y, esto fue bueno para Job. Pero, yo no creo que ese fue el punto, el asunto primordial. Ese fue un beneficio agradable para Job. El punto primordial fue no con respecto a Job. El punto primordial fue con respecto a Satanás, y creo que también con toda la hueste angélica. Y, el punto fue este: “No me importa lo que se le permita a Satanás hacerle a alguien. Él no puede romper la fe salvadora”. Ese es el punto. Usted no puede quebrantarle, es permanente. Creo que el punto de Satanás, puedo regresar a la gente que está comprometida contigo, si tan solo tengo suficiente libertad para hacerlo. Y entonces, Dios dijo: “Adelante”. Y, el punto que fue demostrado, fue que una vez que una persona pertenece a Dios, eso nunca puede ser cambiado. Y, todo lo que el infierno puede desatar en contra de una persona, no va a quebrantar su fe, porque el regalo de la fe es el regalo de una fe permanente, que permanece o perdura hasta el fin. El propósito de Dios, fue mostrar el poder de la fe salvadora a Satanás. Y, el poder de la fe salvadora a los demonios, y desalentarlos de este esfuerzo tremendo, en el que continuamente están buscando destrozar la fe de los redimidos, y hacer que Dios le dé la espalda a ellos.

Y, Dios le permitió a Satanás ir detrás de Pedro, ¿se acuerdan? Jesús le dijo a Pedro un día: “Satanás desea tenerte”. Y, si yo fuera Pedro, hubiera dicho: “Bueno, le dijiste no, ¿verdad?” Jesús dijo: “Le dije que sí. ¿Quieres a Pedro? Adelante”. Ahora, estoy seguro de que Satanás pensó que tenía un hombre vulnerable en Pedro, porque Pedro tenía tantas fallas humanas. Y entonces, el Señor dijo: “Adelante”. Y, Satanás fue tras él. Y, su ataque vicioso, registrado en los evangelios, en torno al juicio del Jesús. La falta de lealtad de Pedro y el negar que conocía a Cristo, y todas esas cosas horribles. Pero, Jesús le dijo a Pedro: “Eso está bien. Eso está bien. Porque va a probar mi punto. Y, al final Pedro, tú te vas a volver y fortalecer a los hermanos”.

Y, ¿sabe cuál fue la respuesta de Pedro cuando salió del foso y la profundidad de ese ataque terrible por parte de Satanás? Dice que él lloró amargamente. Él lloró amargamente. Y, esas fueron las lágrimas de un corazón quebrantado, y esas fueron lágrimas de penitencia. Y, Jesús regresó con él y lo restauró, y después cuando le preguntó tres veces: “Pedro, ¿me amas?” Y, tres veces Pedro dijo: “Te amo”. Por las tres veces que Pedro lo había negado. Él no pudo destruir la fe de Pedro, y él no pudo destruir la fuerza con la que Dios sostenía a Pedro.

Un mensajero de Satanás, de acuerdo con 2 de Corintios 12, fue enviado a Pablo. Pablo oró tres veces porque fuera quitado. El Señor dijo: “No lo voy a quitar”. Y, Pablo aprendió a regocijarse en ello.

Yo creo que a Satanás le hubiera encantado destruir la fe de Job, que fue el hombre más justo de su época. Yo creo que a él le hubiera encantado destruir la fe de Pedro. A él le hubiera encantado destruir la fe de Pablo. Él no pudo y la lección siempre es la misma. Cuando Dios coloca en su mano a un hombre y lo hace su hijo, eso es para siempre. Y, Satanás necesita saber eso, y los demonios necesitan saber eso, y ninguna cantidad de presión en el trono de Dios en contra de la abogacía, en contra del ministerio de abogado de Cristo, va a tener éxito. Y, ninguna cantidad de ataque terrenal va a quebrantar la fe verdadera. Esa lección es una lección profunda y poderosa. Y, Satanás todavía es imparable y anda alrededor buscando a quien devorar. Y, usted no va a perder su salvación por ello, pero, seguro que puede ser atacado y ser derrotado de manera terrible. Y, la meta es que usted haga todo por permanecer firme, que sea útil a Dios.

Satanás viene tras usted y ha desarrollado un sistema entero en el mundo para hacerlo. Pero, usted puede permanecer firme contra él. ¿Cómo lo hace? Regrese a Efesios 6. Es muy simple en términos de expresión: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis resistir las asechanzas del maligno, del diablo”, versículo 11. Versículo 13: “Vestíos de toda la armadura de Dios”. Lo dice dos veces. “Para que podáis resistir en el día malo”. ¿Cuál es el día malo? Cualquier día en el que el mal realmente viene. “Y habiendo hecho todo, permaneced firmes”. La idea es permanecer firme en contra de los ataques de Satanás, cuando él viene en el día que perpetra el mal.

No sé cómo es en su vida. Pero, he notado que hay esos días en los que parece estar tranquilo en el frente. Hay esos días en los que no me siento demasiado mal, cuando mi corazón está lleno de gozo, y hay reposo y paz, y hago las cosas para el Reino, y la Palabra está viva en mi vida. Y, en mi espíritu digo: “Hay esos días maravillosos, felices, gozosos”. Usted sabe, esos días en los que usted se regocija porque su mente está libre y clara. Y, después están esos días malos, cuando usted simplemente se siente como si todas las armas están apuntadas hacia usted, y la batalla simplemente es intensa. Y, en esos días malos, necesitamos poder resistir firmes, resistir al diablo, para que él pueda volverse y, ¿qué? Huir de nosotros. Y, la manera de hacer eso, es vestirnos de toda la armadura de Dios.

Bueno, ahora usted entiende la batalla, espero. Y, esta noche usted se va a poner la armadura. Ahora, no queremos que usted salga y trate de pelear sin ella. Así que más vale que esté en esta noche. Esta es una de las porciones más emocionantes, más interesantes de las Escrituras, conforme vemos la armadura del cristiano en los versículos 14 al 17. Oremos.

Padre, te damos gracias de nuevo por tu Palabra. Te damos gracias, porque no necesitamos andar caminando en confusión por la batalla, porque Tú nos has dicho exactamente lo que está en juego, y haz trazado las líneas del conflicto para nosotros. Te damos gracias porque nuestro abogado, el gran Sumo Sacerdote, el Señor Jesucristo triunfa a favor nuestro, en contra de las acusaciones de Satanás en el cielo. Y, te damos gracias, porque aun cuando Satanás al desarrollar este sistema del mundo impío sofisticado que apela a nuestros deseos y a nuestro orgullo, aunque viene a nosotros de maneras tan fuertes, con un poder tan grande, Tú nos has dicho que podremos resistir y soportaremos hasta el final. No tenemos simplemente que sobrevivir, podemos hacerlo al permanecer firme si tenemos puesta la armadura. Podemos enfrentarlo de manera triunfal y victoriosa, y Tú nos puedes llevar a la gloria y a la recompensa eterna, si peleamos con la armadura completa. Muéstranos lo que eso significa, Señor, en esta noche al regresar, y equípanos para la victoria. Oramos en el nombre de Cristo. Amén.       

   

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