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Quiero conocer la Palabra de Dios mejor. ¿Me podría dar un plan que me ayude a hacerlo?



Aquí hay cinco pasos para que esté seguro que va a estudiar la Palabra de Dios eficazmente.

Paso 1 – Leyendo

Comience desarrollando un plan de cómo estará leyendo la Biblia. Es probable que no vaya a tomar la Biblia y leerla de principio a fin. Hay muchos planes disponibles que son muy buenos. Aquí hay varios que recomienda John:

• Lea el Antiguo Testamento aunque sea una vez por año. Al ritmo que usted lee, anotando en el margen cualquier verdad que quisiera acordar, y escriba aparte cualquier cosa que no entiende de inmediato. Al leer va a descubrir que muchas de sus preguntas serán contestadas por el mismo texto. Las preguntas a las que no les encuentra respuestas, serán el comienzo de un estudio más profundo usando comentarios u otras referencias.

• Siga un plan diferente para leer el Nuevo Testamento. Lea un libro a la vez repetidamente por un mes o más. Esto le ayudara a retener el Nuevo Testamento, y así no tendrá que depender siempre de una concordancia para encontrar los pasajes.
Si quiere intentarlo, empiece con un libro corto, como 1 Juan, y léalo de corrido todos los días por treinta días. Al terminar ese tiempo, usted conocerá ese libro. Escriba en tarjetas el tema de cada capítulo. Refiriéndose a esas tarjetas, así como leyendo a diario le ayudará a acordarse del contenido de cada capítulo. De hecho, usted empezará a desarrollar una percepción del libro con el ojo de su mente. 

Paso 2 – Interpretar

En Hechos 8:30, Felipe le preguntó al eunuco Etíope, “¿Entiendes lo que lees?” O diciéndolo de otra forma, “¿Qué es lo que quiere decir la Biblia en este pasaje?” No es suficiente leer el texto y aplicarlo directamente como se lee – necesita primero determinar lo que quiere decir, de lo contario puede hacer una aplicación incorrecta.
Al leer la Escritura, siempre tenga en mente una pregunta simple: “¿Qué quiere decir?” Para contestar su pregunta necesita el uso del principio más básico de la interpretación, llamado la analogía de fe, es decir que uno debe interpretar la Biblia con la Biblia.
Dejando que el Espíritu Santo sea su maestro (1 Juan 2:27), busque la Escritura que Él ha escrito, usando otras referencias, pasajes comparativas, concordancias, índices, y otras ayudas. Para pasajes que siguen siendo confusos, consulte a su pastor o un hombre maduro que haya escrito sobre estos temas.

Paso 3 -- Evaluar

Usted ha estado leyendo y preguntándose, “¿Qué dice la Biblia?” Luego lo interpretó, preguntándose, “¿Qué quiere decir la Biblia?” Ahora es tiempo para consultar a otros para asegurarse que ha interpretado apropiadamente. Recuerde, la Biblia nunca se contradice. 

Lea introducciones de la Biblia, comentarios, y libros de fondo que enriquecen su pensar. En su evolución, sea un verdadero investigador. Sea uno que acepta la verdad de la Palabra de Dios aunque le lleve a cambiar lo que siempre había creído, o le guíe a cambiar su forma de vivir.

Paso 4 -- Aplicar

La siguiente pregunta es: “¿Cómo es que la verdad de Dios penetra y cambia mi vida?” Estudiando la Escritura sin dejar que penetre los fondos de su ser es como preparar un banquete sin comérselo. La pregunta final es “¿Cómo es que las verdades y principios divinos contenidos en este pasaje se aplican a mí en términos de mi actitud y mis acciones?

Jesús dio esta promesa a los que hacían su propio estudio bíblico: “Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis” (Juan 13:17).

Habiendo leído e interpretado la Biblia, usted debe tener un entendimiento básico de lo que dice la Biblia, y lo que quiere decir. Pero estudiar la Biblia no se detiene allí. El objetivo debe ser dejar que la Biblia le hable y le ayude a crecer espiritualmente y a ser mejor. Eso requiere la aplicación personal.

Paso 5--Correlacionar 

Este último paso, conecta la doctrina que ha aprendido en un pasaje particular o libro con verdades y principios divinos enseñados en otra parte de la Biblia para formar el juego completo. Siempre tenga en mente que la Biblia es un libro en sesenta y seis partes, y contiene muchas verdades y principios, enseñados una y otra vez de diferentes formas y en muchas circunstancias. Correlacionando y viendo otras referencias, le ayudará a empezar a construir un fundamento doctrinal sano en el cual usted puede vivir.

Si hay un mandamiento que debe obedecer, obedézcalo. Si hay una promesa para abrazar, clámela. Si hay una advertencia, préstele atención. Este es el paso más importante: sométase a la Escritura y deje que transforme su vida.

 


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