Grace to You Resources
Grace to You - Resource

Series (Alta Calidad) Series (Baja Calidad)

Esta serie de sermones incluye los siguientes mensajes:

Por favor, contacte a la casa Editorial para obtener copias de este recurso.

Información de la Editorial

: Desatando la Verdad de Dios, Un Versículo a la Vez

Una verdadera obra del Espíritu, 5ª Parte

Escritura: Escrituras seleccionadas

Código: A110

Esta semana, hemos visto las características de una verdadera obra del Espíritu Santo, observando que exalta al verdadero Cristo, se opone los intereses de Satanás, dirige a las personas a las Escrituras y eleva la verdad. Hoy, concluiremos esta serie viendo la última marca de la obra del Espíritu.

Nuevamente, este material, ha sido resumido, adaptado y compendiado de Marcas Distintivas de la Obra del Espíritu de Dios, por Jonathan Edwards.

Resulta en amor por Dios y por los demás

“El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” [v.8].

Si el espíritu que está obrando en las personas opera como un espíritu de amor a Dios y a los hombres, es una señal indudable que es el Espíritu de Dios. El apóstol parece hablar de esta última marca que da el verdadero Espíritu como la más eminente. Le dedica más espacio, insistiendo mucho más en ella que en las demás.

Cuando el espíritu que está obrando entre las personas los lleva a tener pensamientos elevados que exaltan al Ser Divino y Sus perfecciones gloriosas; cuando obra en ellos un sentido de admiración divina de la excelencia de Jesucristo, representándolo como supremo y totalmente maravilloso; cuando lo hace precioso para el alma, ganando y trayendo al corazón esos motivos e inclinaciones al amor gratuito de Dios y el maravilloso amor por el que Cristo murió – debe de ser el Espíritu de Dios.

“Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero”, dice el versículo 19. El espíritu que hace que el alma añore a Dios y Cristo debe ser el Espíritu de Dios. Cuando deseamos la presencia y la comunión con el Salvador, una relación con Él, conforme a Él, una vida que le agrade y honre, estamos bajo la influencia de Su espíritu.

Por otra parte, el espíritu que acalla contenciones entre los hombres, da un espíritu de paz y buena voluntad, estimula a los actos de bondad externos, desea sinceramente la salvación de las almas y despierta amor por todos los hijos de Dios y seguidores de Cristo. Cuando un espíritu opera de esta manera, existe la más alta evidencia de que es el Espíritu Santo.

Ciertamente, existe un amor falso que aparece entre aquellos que son gobernados por un espíritu de engaño. Comúnmente, hay entre los entusiastas una clase de unión y afecto que surge del amor egoísta. Es ocasionado porque coinciden en temas en los que se diferencian de los demás en gran medida; y por los que son objeto de burla por parte del resto de la humanidad. Eso naturalmente los llevará a valorar aquellas peculiaridades que los hace objeto del desprecio de otros aún más. (Es así que los gnósticos y los fanáticos aparecieron al principio de la Reforma, se jactaban de su gran amor el uno por el otro – una secta de ellos en particular, se llamaba “la familia de amor”). Pero esto es otra cosa diferente del amor cristiano que acabo de describir.

Ya se ha dicho lo suficiente en este pasaje de la naturaleza del verdadero amor cristiano para distinguirlo todos estos falsos. Es el amor que surge de la comprensión de las maravillosas riquezas de la gracia y la soberanía del amor de Dios por nosotros en Jesucristo (vea vv. 9-11, 19). El carácter más innegable del amor verdadero, divino y sobrenatural – que lo distingue de los falsos que nacen de un amor egoísta natural – es esa virtud cristiana de humildad que brilla en él. Es un amor que ante todo renuncia, se humilla y destruye lo que llamamos el ego. El amor de Cristo es un amor humilde (1 Cor. 13:4-5).

Por lo tanto, cuando vemos a un amor que asiste con un sentido de la propia pequeñez, vileza, debilidad e insuficiencia absoluta; cuando se une con la auto-desconfianza, la abnegación y la pobreza de espíritu – esas son pautas reveladas del Espíritu de Dios.

Aquel que así mora en amor mora en Dios, y Dios en él.

Conclusión

Estas marcas que el apóstol nos ha dado se defienden y apoyan por sí solas. Muestran claramente la mano de Dios y son suficientes para superar miles de estas pequeñas objeciones que muchos hacen de curiosidades, irregularidades, errores en la conducta y los delirios y escándalos de algunos profesores. Pero algunos se pueden oponer. Después de todo, el apóstol Pablo dice en 2 Corintios 11:13-14: “Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz”.

A lo cual respondo que esto no puede ser una objeción contra la suficiencia de estas marcas para distinguir el espíritu de verdad del falso en esos apóstoles y profetas falsos – aún cuando el diablo es transformado en un ángel de luz. Después de todo, la razón por la cual el apóstol Juan dio estas características fue para que pudiéramos probar los espíritus. Por tanto, pruebe a los espíritus por estas reglas; y usted podrá distinguir el verdadero espíritu del falso – incluso bajo un disfraz tan astuto.

Disponible en Internet en: https://www.gracia.org

DERECHOS DE AUTOR (C) 2014

Usted puede reproducir este contenido de sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de

Desatando la verdad de Dios, un versículo a la vez

¡Bienvenido!

Ingrese su dirección de correo electrónico y le enviaremos instrucciones de cómo restablecer su contraseña.

Volver a Ingresar

Desatando la verdad de Dios, un versículo a la vez
Minimizar
Ver la lista de deseos

Carrito

No hay productos en el carrito.

ECFA Accredited
Desatando la verdad de Dios, un versículo a la vez
Regresar al Carrito

Compre como invitado:

No ? Salir

Ingrese para acelerar el proceso de pago.

Desatando la verdad de Dios, un versículo a la vez
Minimizar