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Código: A197

Durante muchos años, he tenido el privilegio de conocer al famoso guitarrista clásico Christopher Parkening. Cuando cumplió treinta años, se había convertido en un experto de su instrumento. Pero tal dominio no fue fácil ni asequible. Mientras que otros niños jugaban y participaban en deportes, él pasaba varias horas al día practicando la guitarra. El resultado de ese compromiso disciplinado es la competencia en su instrumento que pocos pueden igualar.

La autodisciplina es importante en cualquier esfuerzo de la vida. Se define como la capacidad de regular la conducta de uno por medio de principios y buen juicio en vez de por impulso, deseo o costumbre social. Bíblicamente, la autodisciplina puede resumirse en una palabra: obediencia. Ejercer la autodisciplina es evitar el mal permaneciendo dentro de los límites de la ley de Dios.

Estoy agradecido por mis padres, entrenadores, profesores y otros que me ayudaron a desarrollar la auto -disciplina en mi propia vida. Las personas que tienen la capacidad de concentrarse, enfocarse en sus objetivos y permanecer tenazmente en de sus prioridades, tienden a tener éxito. Ya sea en el mundo académico, las artes o los deportes, el éxito deriva generalmente de la auto-disciplina.

Dado que la autodisciplina es tan importante, ¿cómo la desarrolla usted? ¿Cómo pueden los padres ayudar a sus hijos a desarrollarla? Estos son algunos consejos prácticos que he encontrado útiles:

Comience con cosas pequeñas.

Limpie su dormitorio en el hogar o su escritorio en el trabajo. Entrénese para poner las cosas donde deben estar cuando están fuera de lugar. Haga del viejo refrán "un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar ", su lema. Después de haber limpiado su habitación o escritorio, extienda esa disciplina de la pulcritud al resto de su casa y lugar de trabajo. Hasta el punto que el orden sea importante. Aprenda cómo mantener su entorno limpio y ordenado para que pueda funcionar sin una gran cantidad de distracciones. Tal orden seguirá desarrollando auto-disciplina, obligándole a tomar decisiones sobre qué es importante y qué no lo es.

Aprender autodisciplina en las cosas pequeñas de la vida prepara el camino a grandes éxitos. Por otro lado, los que son indisciplinados en poco, es probable que sean indisciplinados en asuntos más importantes. En palabras de Salomón, son las zorras pequeñas que echan a perder las viñas (Cantar de los Cantares 2:15). Y cuando se trata de la integridad y la credibilidad de una persona, no hay problemas pequeños.

Una rima famosa, basada en la derrota del rey Ricardo III de Inglaterra en la batalla de Bosworth Field en 1485, enseña la importancia de concentrarse en los pequeños detalles:

Por falta de un clavo, la herradura se perdió;

Por falta de herradura, el caballo se perdió;

Por falta de caballo, el jinete se perdió;

Por falta de jinete, la batalla se perdió;

Por falta de batalla, el reino se perdió;

Y todo por falta de un clavo de herradura.

Organícese.

Organice una agenda, tan detallada o en general como se sienta cómodo; y aténgase a ella. Tenga un listado de cosas para hacer que usted necesita llevar a cabo. Puede ser útil usar una agenda o un programa administrador de información personal en su computadora. Pero organícese, incluso si todo lo que hace es anotar citas y tareas pendientes en un trozo de papel borrador. La simple realidad es que si usted no controla su tiempo, todo (y todos) los demás lo harán.

No busque estar siempre entretenido.

Cuando tenga tiempo libre, haga cosas que son productivas en vez de simplemente entretenidas. Lea un buen libro, escuche música clásica, salga a caminar o converse con alguien. En otras palabras, aprenda a entretenerse con cosas que son inspiradoras, estimulantes y creativas. Las cosas que solo sirven para su entretenimiento contribuyen muy poco a su bienestar.

Sea puntual.

Si se supone que debe estar en un lugar a determinada hora, sea puntual. El apóstol Pablo enumeró al uso apropiado del tiempo como una marca de sabiduría espiritual: "Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos." (Efesios 5:15-16). Ser puntual señala una vida que es organizada. Revela a una persona cuyos deseos, actividades y responsabilidades están bajo control. Ser puntual también reconoce la importancia de las demás personas y el valor de su tiempo.

Mantenga su palabra.

"No emprendas lo que no puedas realizar", se exhortó a sí mismo George Washington "pero ten cuidado de mantener tu promesa." Si dice que va a hacer algo, hágalo - cuando usted dijo que lo haría y cómo, dijo que lo haría. Al hacer compromisos, cúmplalos. Esto exige la disciplina necesaria para evaluar adecuadamente si usted tiene el tiempo y la capacidad de hacer algo. Y una vez que ha hecho el compromiso, la auto-disciplina le permitirá mantenerlo.

Realice primero el trabajo más duro.

La mayoría de la gente hace todo lo contrario, gastando su tiempo haciendo las tareas más fáciles, menos importantes. Pero cuando se les acaba el tiempo (y la energía), las tareas difíciles, más importantes, se quedan sin hacer.

Termine lo que empiece.

Las vidas de algunas personas son una triste letanía de proyectos inconclusos. En palabras del poeta John Greenleaf Whittier: De todas las palabras tristes, habladas o escritas, las más tristes son las siguientes: "¡Podría haber sido!"

Si empieza algo, termínelo. Ahí radica una clave importante para el desarrollo de la autodisciplina.

Acepte la corrección.

La corrección le ayuda a desarrollar la auto-disciplina, mostrándole lo que necesita evitar. Por lo tanto, no debe ser rechazada, sino aceptada con gusto. Salomón escribió: "Escucha el consejo y recibe la corrección, para que seas sabio en tu vejez" (Prov. 19:20) y " El oído que escucha las amonestaciones de la vida, entre los sabios morará. El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; Mas el que escucha la corrección tiene entendimiento" (Proverbios 15:31-32).

Practique la abnegación.

Aprenda a decir no a sus sentimientos e impulsos. De vez en cuando, niéguese a sí mismo placeres que son perfectamente legítimos de disfrutar. Excluya el postre después de una comida. Beba un vaso de té helado en lugar de la banana split que le gusta. No coma esa rosquilla que le llamó la atención. Abstenerse de esas cosas le recordará a su cuerpo quién está a cargo.

Acoja la responsabilidad con agrado.

Ofrézcase como voluntario para hacer cosas que necesitan ser hechas. Eso le obligará a tener su vida organizada lo suficiente como para tener el tiempo para ese tipo de proyectos.

Estas sugerencias prácticas no parecen implicar ningún principio espiritual profundo. Sin embargo, usted no puede dividir su vida en secular y espiritual. Usted debe vivir todos los aspectos de su vida para la gloria de Dios (1 Cor. 10:31). Y la auto-disciplina cultivada en cosas aparentemente mundanas de la vida se extenderá a la esfera espiritual.


Disponible sobre el Internet en: https://www.gracia.org
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