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: Desatando la Verdad de Dios, Un Versículo a la Vez

Pensamientos prácticos sobre un ministerio duradero, 1ª pte.

Código: A223


John MacArthur

De acuerdo con una reciente encuesta, el pastor promedio de hace veinte años atrás permanecía en su ministerio por lo menos siete años antes de irse a otro lugar. Hoy, su estadía ha disminuido a menos de cinco años.

Por supuesto, en tiempos pasados, el pastorado promedio era medido por décadas. Pero aparentemente, esos días ya se han ido -cuando la longevidad de hombres como John Calvin (quien ministró en Ginebra, Suiza, durante veinticinco años antes de morir), Charles Simeon (quien sirvió en Cambridge por más de cincuenta años), John Stott (quien pastoreó en Londres por más de cincuenta años), Jonathan Edwards (quien predicó en Northampton por más de veinte años) y D. Martyn Lloyd-Jones (quien sirvió en Londres por casi treinta años) era lo normal y no la excepción. Aún en tiempos recientes, W. A. Criswell pastoreó en el centro de Dallas por casi cincuenta años y Adrián Rogers en Memphis por treinta y dos años. Hay otros que han demostrado permanencia en iglesias grandes a lo largo del tiempo sirviendo a una sola congregación, pero es algo inaudito en estos días. Una mayor excepción a esa regla son los pastorados a largo plazo en iglesias pequeñas.

Yo recuerdo que antes de que hubiera empezado mi ministerio aquí, en Grace Community Church, mi padre me dijo: “Quiero que recuerdes algunas cosas antes de que entres al ministerio. Primero, los grandes predicadores, los predicadores perdurables que dejaron una marca en la historia, enseñaron a su gente la Palabra de Dios. Segundo, ellos se quedaron en un solo lugar por largo tiempo”. Estos fueron dos buenos consejos de sabiduría. Cuando llegué a Grace Community Church, muchas personas pensaron que me quedaría solamente uno o dos años, porque había sido un comunicador itinerante a grupos de jóvenes.

Pero en mi corazón, sabía que quería hacer las dos cosas que me exhortó mi padre: una era enseñar la Biblia exegéticamente -especialmente enseñar todo el Nuevo Testamento- sabiendo, segundo, que tal meta iba requerir quedarme en un solo lugar por mucho tiempo. Yo sabía que esa sería la única manera que podría alimentar mi propia alma, influenciar a generaciones con la verdad de Dios y manifestar la integridad de mi vida a través de una exposición prolongada.

Ahora que miro hacia atrás, luego de más de 40 años de ministerio en la misma iglesia, yo le quiero animar a aceptar una perspectiva a largo plazo en su iglesia. Mientras que permanecer en el mismo lugar no siempre será el plan de Dios, aquí hay diez sugerencias prácticas que le pueden ayudar a mantener un ministerio duradero.

1. No vaya a menos que planee quedarse. Pastores de generaciones pasadas, como Calvino y Edwards, consideraban una llamada a una iglesia similar a un matrimonio. En un sentido, ellos estaban casados con sus congregaciones; y la fidelidad y lealtad a esa unión los sostuvo a través de tiempos difíciles. Los pastores de hoy necesitan aprender de sus ejemplos. Usted necesita ver a las iglesias como algo más que peldaños hacia algo más grande. No importa el tamaño de la congregación o los desafíos que presente, usted debe confiar que Dios lo ha llamado a ese rebaño. Aun la más grande dificultad y decepción es un método que Dios usa para humillarlo y quebrantarlo en su auto-confianza. Todos somos verdaderamente poderosos y útiles cuando somos débiles. Acepte los beneficios de las pruebas. Si está comprometido a quedarse cuando llega y afirma ese compromiso regularmente, preparará su corazón para perdurar.

2. Aprenda a ser paciente. La paciencia humilde con las personas puede ser la virtud más importante que ejercitará. Después de todo, su meta como pastor debe ser traer convicciones a su congregación alineadas con el mensaje perfecto de la Palabra de Dios; y sus vidas, a la madurez espiritual. Y éste es un proceso de santificación que toma tiempo (décadas, no solo meses o años). Solo viene de confiar en el poder del Espíritu usando Su Palabra conforme sea fielmente proclamada semana tras semana, año tras año.

3. No tenga miedo de cambiar. No solamente su congregación cambiará al estarles instruyendo espiritualmente, usted también cambiará. Conforme empiece a revelar la Escritura, la Verdad alterará las verdades que enseña y la manera en que conduce su ministerio. No puede conocer todo lo que la Biblia va a decir hasta que la estudie más profundamente. Puede pensar que conoce todo, pero inevitablemente, llegará a pasajes que cambian la manera en la que piensa y la manera en que la iglesia deberá responder. Usted y su congregación deben ser flexibles, permitiendo que la Palabra de Dios moldee a usted y a su congregación, conforme se sujetan a la Escritura.

Disponible sobre el Internet en: https://www.gracia.org
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