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: Desatando la Verdad de Dios, Un Versículo a la Vez

La Hermenéutica de la Humildad

Código: B161003

La palabra hermenéutica es un término importante. Quizás usted no la conozca, pero es una parte necesaria de todo estudio de la Biblia.

La hermenéutica es la ciencia de interpretar lo que un autor ha escrito. Para los cristianos, significa seguir las reglas apropiadas para la interpretación de la Escritura. Y a pesar de que la palabra “hermenéutica” no aparece en la Biblia, su práctica es descrita de manera clara: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15).

En ese versículo, el apóstol Pablo brinda el qué y el por qué de la hermenéutica -tratar la sagrada Palabra de Dios de manera precisa. La interpretación correcta de lo que Dios nos ha manifestado significa que podemos aplicarlo a nuestras vidas de manera correcta y que también, de manera correcta, podemos proclamarla a los demás. “… Dios no es Dios de confusión” (1 Corintios 14:33) y Él no nos presenta una selección variada de opciones doctrinales. Si Dios lo escribió, entonces todo lo que importa es lo que Él quiere decir por medio de lo que Él dice; y no lo que yo pienso o quiero que signifique.

Pero hoy en día, en una cultura dominada por la subjetividad, una verdad autoritativa no tiene lugar. Eso es cierto inclusive en la Iglesia, en donde, en los primeros días del siglo XXI, los teólogos posmodernos ganaron importancia. Ellos se autodenominaron la Iglesia emergente y argumentaron, por cierto, que se le da demasiada importancia a la verdad irrefutable. En su lugar, ellos inventaron su propio enfoque a la hermenéutica.

Tony Jones, uno de los primeros líderes de la Iglesia emergente lo llamó “la hermenéutica de la humildad.” La idea era interpretar la palabra de Dios, pero no llegar a conclusiones definitivas que excluyeran otras interpretaciones. Se identificó como “humilde” a lo que en otras épocas de la historia de la Iglesia era confusión o incredulidad.

Y si bien usted podría pensar que la promoción de la humildad propia es un ejercicio que se contradice a sí mismo, muchos fieles estuvieron dispuestos a formar parte de este movimiento emergente.

Jones explicó su hermenéutica humilde en un ensayo que escribió para el libro El Proyecto de Justicia.

Cuando se está frente a múltiples interpretaciones de la verdad, la justicia y el amor… los cristianos deben considerar cuidadosamente nuestra postura hermenéutica. ¿Es la nuestra la única, verdadera interpretación? ¿Cómo podemos hacer frente a las diversidades dentro de nuestra propia tradición cristiana?… Las respuestas absolutas conducen al fascismo. Sin embargo, las respuestas humildes, circunspectas, conducen a la paz. Esto es también, sin lugar a dudas, la postura más semejante a Cristo. [1] Tony Jones, "(De)Constructing Justice: What Does the Postmodern Turn Contribute to the Christian Passion for Justice?," in The Justice Project, ed. Brian McLaren, Elisa Padilla, and Ashley Bunting Seeber (Grand Rapids: Baker Books, 2009), 61.

En el destino postmoderno verdadero, el ensayo de Jones genera más preguntas que las respuestas que da. ¿Cuando Cristo habló con autoridad, careció de humildad? ¿Está él diciendo que Jesús era un fascista porque insistió en que Él era el único camino al Padre? ¿Estaba el Señor tomando una postura no semejante a Cristo, cuando realizó declaraciones exclusivas acerca de sí mismo? Desafortunadamente, ninguna de esas preguntas estaba en el radar de Jones.

En realidad, él argumentó en contra de la certeza y la convicción. Él inventa una noción de semejanza a Cristo que sostiene todas las doctrinas de modo endeble y abierto.

Debemos avanzar en este mundo globalizado con humildad. El primer paso es reconocer que la naturaleza universal de la hermenéutica, reconocer que todas nuestras conversaciones acerca de la realidad implican diferentes niveles de percepción limitada e interpretación humana. Y, por lo tanto, están abiertas a discusión y corrección. [2] The Justice Project, 61.

Por lo tanto, de acuerdo con Jones, no podemos estar completamente seguros de nada-excepto de su afirmación de que no podemos estar seguros.

Y para que no pensemos que la incertidumbre se limita únicamente a las doctrinas que no son tan importantes, Brian McLaren revela que inclusive las creencias cristianas más fundamentales continúan siendo misterios sin resolver: “Yo no creo que hayamos comprendido bien al Evangelio aún… Yo no creo que los liberales tengan razón. Pero creo que nosotros tampoco tenemos razón. Ninguno de nosotros ha llegado a la ortodoxia.” [3] Brian McLaren, "The Emergent Mystique," Christianity Today, November 2004, 40.

McLaren está en lo correcto en que él no conoce el Evangelio. Pero hablar en nombre de todos los demás en la historia de la Iglesia es mucha arrogancia disfrazada bajo una fachada de humildad. Sus comentarios lo colocan en la mira de la condenación más fuerte de Pablo:

“Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el Evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. (Gálatas 1:6-9).

Ciertamente, Pablo no tuvo reparos en decir que había “llegado a la ortodoxia.” Ciertamente, él no habría podido dar una advertencia fuerte como está a menos de que el único verdadero Evangelio fuera conocido y claramente distinguido de cualquier otro evangelio impostor. Su pronunciamiento de condenación puede haberse dirigido a los legalistas en Galacia, pero se aplica exactamente de la misma manera a los que cuestionan en dónde están parados cuando se llaman a sí mismos cristianos.

El Evangelio realiza afirmaciones exclusivas y, como tal, no deja lugar para opiniones inclusivas. Jesús nunca invitó a un debate acerca de la Verdad ni tampoco cedió ante las perspectivas de otros. Él dijo que Él era el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6) y que la verdad es conocible (Juan 8:32).

Tony Jones, Brian McLaren y otros líderes emergentes tuvieron una influencia significativa durante un tiempo, a pesar de que todo lo que ellos tenían para ofrecer eran reflexiones teológicas de incrédulos. De hecho, la historia de la Iglesia emergente fue esencialmente la promoción continua de la incredulidad hasta que no quedó nada en que creer. La Iglesia emergente ahora está casi olvidada, perdida debido a la poca memoria del evangelicalismo.

Entonces, ¿por qué prestar atención a Jones y McLaren, quienes ya no ocupan un lugar de importancia en los estantes de ventas de libros cristianos? Si bien su movimiento se ha extinguido, su noción errónea de la humildad doctrinal sigue desarrollándose.

Continúa en las universidades, lugares de trabajo, familias y aun seminarios y púlpitos. Nosotros vemos que la hermenéutica de la humildad se manifiesta cada vez que alguien comienza una oración diciendo: “¿Quién eres tú para decirme…?”; Cuando nuestras convicciones cristianas se encuentran con: “Bueno, esa es tu verdad…”; Y cada vez que un líder de un estudio de la Biblia pregunta: “¿qué es lo que este versículo significa para usted?”

John MacArthur proporciona una mirada precisa a la vanguardia de nuestra cultura cuando él señala:

La creencia de que nadie realmente puede saber algo con certeza se está convirtiendo en un dogma que los post modernistas tolerarán. La incertidumbre es la nueva verdad. La duda y el escepticismo han sido canonizados como una forma de humildad. El bien y el mal han sido redefinidos en términos de sentimientos subjetivos y perspectivas personales. [4] John MacArthur, The Truth War: Fighting for Certainty in an Age of Deception (Nashville: Thomas Nelson, 2009), 16.

Como resultado, la proclamación de verdad proposicional clara de la Escritura hoy en día es cada vez más difamada y rechazada. Se excluyen las respuestas firmes, se defiende la duda y cualquier doctrina es el blanco para una reevaluación, reinterpretación y reinvención.

Peor aún, la enseñanza de la Palabra de Dios con autoridad es ampliamente percibida como arrogante. Los púlpitos modernos están paralizados por el miedo de la verdad absoluta, rehusándose a confrontar el error, señalar el pecado o llamar a las personas al arrepentimiento.

Esta así llamada humildad no es otra cosa que incredulidad y está apagando la vida de la Iglesia. En los días por venir, echaremos un vistazo más profundo a las tendencias postmodernas que influencian a la iglesia hoy en día y cómo las mismas están en guerra en contra de la autoridad de la Palabra de Dios.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org
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