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Si es tan amable de acompañarme en su Biblia al segundo capítulo de Hebreos, Hebreos capítulo 2, versículos 9 al 18, es nuestro texto en esta mañana. Para usted que puede estar visitándonos, quiero decir que creemos en un ministerio que es un ministerio de enseñanza. Y en nuestros servicios nos esforzamos por estudiar la Palabra de Dios en cada servicio y tomamos un pasaje normalmente a lo largo de un libro, pero debido a que es domingo de Navidad, hemos hecho a un lado nuestra serie normal en el Evangelio de Juan para estudiar una porción en particular en el libro de Hebreos capítulo 2.

Y conforme comenzamos, inclinémonos en una palabra de oración. Padre nuestro, te pedimos que nuestros corazones sean sensibles a Tu Espíritu Santo conforme nos enseña para que podamos ver y entender estas verdades. Dios, que podamos concentrarnos de nuevo en quién realmente es Jesucristo. Padre, no deseamos que ningún humano sea glorificado, sino el que habla sea perdido en la verdad misma. Padre, habla por Tu Espíritu Santo a nuestros corazones. Oramos y te damos la gloria. En el nombre de Jesús. Amén.

En la primera noche de Navidad, la primera noche de Navidad, la tierra no sabía todo lo que estaba sucediendo, pero el cielo sí lo sabía. Los ángeles elegidos y santos innumerables estaban esperando con gran expectativa, esperando irrumpir en alabanza y adoración ante el nacimiento de un niño recién nacido, un niño que significaba que Dios había enviado Su salvación. En esa primera noche de Navidad había una despedida en el cielo, Él Hijo le dijo adiós al Padre, y la conversación que el Hijo tuvo con el Padre, por lo menos parte de la misma, es registrada en el capítulo 10 de Hebreos. Jesús está hablando al Padre, y esto es lo que le dijo esa primera noche de Navidad, por tanto cuando vino al mundo, esto es Cristo, Él dijo, esto es Cristo hablándole a Dios, “Sacrificio y ofrenda no deseaste.” En otras palabras, Dios no está satisfecho simplemente con animales y sacrificios de sangre. “Sino que un cuerpo has preparado para mí, en holocaustos y sacrificios por el pecado Tú no te agradas. Después dije yo – Cristo continúa – he aquí, he venido, en el libro se ha escrito de Mí el hacer Tu voluntad oh Dios.”

Cristo en esa primera noche de Navidad le dijo adiós a su Padre, Él dijo, “Padre, me doy cuenta de que no has quedado satisfecho con la sangre de animales, sino que has preparado un cuerpo para Mí, para que yo vaya a ese mundo y sea el sacrificio final y definitivo, y lo voy a hacer porque vengo como está escrito de Mí en el Antiguo Testamento, Él hacer Tu voluntad, oh Dios.” Y entonces Jesucristo se despidió de su Padre y comenzó un viaje que iba a terminar 33 años después en una cruz. Y después a través de una resurrección, ser glorificado y exaltado y restaurado de regreso al cielo, a la gloria que Él conoció antes de que Él vino.

Ahora, Él cuerpo de Cristo fue preparado divinamente por Dios para que fuera el instrumento que iba a traer a Dios a los hombres y que iba a hacer el sacrificio perfecto para el pecado. Y entonces Jesús vino con toda la fanfarria del cielo, conforme los ángeles esperaban cantar su alabanza. Y no hubo fanfarria alguna en la tierra. La tierra lo ignoraba. Dios estaba siendo manifestado en la carne, Él cielo lo sabía pero la tierra no. El Espíritu Santo había tomado nueve meses para llevar a cabo su obra, y en eso todos nueve meses él formó en el vientre de María un cuerpo, un cuerpo como ningún otro cuerpo, un cuerpo que iba a ser habitado por la segunda persona de la Trinidad, un cuerpo que ahora estaba listo. Y el tiempo había llegado para que María diera a luz, la plenitud del tiempo había llegado cuando Jesús fuera hecho de una mujer. Y de esta manera ese cuerpo vino y con Él vino la segunda persona de la Trinidad.

Y en cada temporada de Navidad todos nos detenemos, y más bien de una manera ignorante reconocemos el nacimiento de Cristo, e inclusive quizás hay personas que reconocen el hecho de que Él era Dios a un grado u otro. Pero el punto no es que Él vino, Él punto es por qué vino. Y tantas personas parecen estar satisfechas simplemente con detenerse y simplemente con el hecho de que Él vino como si fuera algún hecho redentor simplemente reconocer eso. Nunca se molestan en descubrir el por qué vino.

Esta mañana queremos responder a la pregunta, ¿por qué Jesús nació? ¿Por qué vino? Para presentarse a Dios. Sí. Para enseñar verdad. Sí. Para cumplir la ley. Sí. Para ofrecer su reino. Sí. Para enseñar a aquellos que no entendían acerca de Dios. Sí. Para revelar amor. Sí. Para traer paz. Sí. Para sanar a los enfermos. Sí. Etcétera. Esas son razones secundarias del por qué vino.

Realmente hay una razón primordial, un plan primordial, un propósito primordial; Jesús vino para sufrir y para morir. Esa es la razón por la que Él vino. Belém simplemente existió para que el calvario pudiera suceder. Él solo fue un bebé para que pudiera ser un hombre y morir, Él solo vivió para morir. Esas pequeñas manos de bebé, suaves, formadas por el Espíritu Santo en el vientre de María fueron hechas para que los clavos pudieran perforarlas, esos pequeños pies regordetes, rosas y suaves e incapaces de caminar, iban a caminar un día en un monte e iban a ser clavadas a una cruz. Esa cabeza dulce con ojos resplandecientes y una boca dispuesta a hablar fue formada para que algún día los hombres pudieran meterle una corona de espinos. Ese cuerpo tierno, cálido y suave que estaba envuelto en tela, un día sería abierto por una lanza para revelar un corazón quebrantado. Y esa es exactamente la razón por la que Dios hizo ese cuerpo. Jesús nació para morir.

El hombre fue hecho para tener dominio sobre todo pero cayó en pecado y perdió su dominio. Cuando Dios creó a Adán, era grande, todo era grandioso, todo iba a ser grandioso, y después el hombre cayó y él perdió su posición como rey. El hombre debía ser un rey pero el hombre no lo es, Él hombre es un esclavo, débil, esclavo a su pecado, ignorante, y en esa situación vino Jesús. Y Jesús llegó a esa situación. Él se despidió del Padre. Los ángeles que esperaban con gran expectativa finalmente irrumpieron en alabanza y adoración e inclusive de los pastores en los campos los oyeron. Y debido a que Él vino a sufrir y Él vino a morir. Y esto fue porque Él vino a sufrir y vino a morir para hacer del hombre lo que el hombre nunca podría ser sin Él, para hacer del hombre el rey de la tierra, Él murió para recrear a los hombres y hacerlos una criatura que Dios siempre quiso que fueran. Él murió para hacer del hombre lo que el hombre debía ser, pero sin Él nunca podría llegar a ser.

Ahora, nuestro texto tiene que ver con la venida de Cristo y su muerte. Y quiero que veamos en el cinco cosas que Jesús fue porque Él murió, cinco cosas que Jesús fue debido a que el murió. En primer lugar, Él fue nuestro sustituto; en segundo lugar, Él fue el capitán de nuestra salvación; en tercer lugar, nuestro santificador; en cuarto lugar, el conquistador de Satanás; en quinto lugar, nuestro sumo sacerdote compasivo.

Todas estas cinco cosas fueron las metas de Jesucristo, Él vino a ser nuestro sustituto, Él vino a ser el capitán de nuestra salvación, Él vino a ser nuestro santificador, Él vino a ser el que conquistó a Satanás, Él vino a ser nuestro sumo sacerdote compasivo, Él no pudo haber sido ninguna de esas si Él no hubiera muerto. Y de esta manera Él nació para morir.

Veamos en primer lugar que Él vino para ser nuestro sustituto, versículo 9, pero veamos, “Aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles a Jesús.” Ahí hay una referencia al tiempo, Él fue hecho poco menor a los ángeles, y esto fue hecho por un tiempo, un poco, poco aquí podría ser una referencia a tiempo, y así es aquí. Él fue hecho por un poco de tiempo menor que los ángeles. ¿Por qué razón? ¿Es indicado por qué cosa? A causa del padecimiento de la muerte, coronado de gloria y de honra. Para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.

Ahora, ahí está la primera y más grande razón por la que Jesús vino, Él vino a morir, Él vino a morir por todo hombre. En otras palabras, Él vino como sustituto. El Antiguo Testamento dijo Ezequiel, citando a Ezequiel, “El alma que pecare, esa morirá.” Pablo dijo, “La paga del pecado es muerte.” Ahora, el pecado en virtud de la justicia de Dios es castigado por la muerte. Si yo entonces peco, yo moriré; si yo llevo mi propio castigo, yo moriré, moriré físicamente, espiritual y eternamente y soy sentenciado al infierno eterno sin Dios. Y Dios vio este mundo y Él vio a hombres, Él vio a hombres que iban a morir debido al pecado. Y él dijo debido a su amor, “Yo no voy a permitir que todos los hombres mueren en su pecado. Voy a enviar a alguien más para llevar su castigo para morir su muerte.” Y de esta manera Jesús vino. Él vino para ser mi sustituto y cuando Él fue clavado en la cruz Él murió por mí y Él murió por usted. Él murió mi muerte, Él pagó mi castigo. Como puede ver, esa es la única alternativa que Dios tenía, o Él lo castiga a usted por su pecado y a mí por mi pecado, y eso es castigo eterno en el infierno; o de otra manera Él sustituye a alguien más en nuestro lugar y pagan por nuestro castigo. Y eso es exactamente lo que Jesús vino a hacer para ser nuestro sustituto.

La segunda persona exaltada de la Trinidad, Él Hijo de Dios divino, Dios en carne se humilló a sí mismo, vino a la tierra para morir mi muerte para proveer para mí un escape del infierno eterno. Aquel que no pecó se volvió pecado, el vivo murió, el perfecto se volvió el castigado. Y no porque Él lo merecía sino porque yo lo merecía y Él fue mi sustituto.

Ahora, quiero que observe en este versículo que hay cinco cláusulas que detallan Su muerte sustitutiva y quiero que las vea. La primera cláusula dice que Jesús fue hecho un poco menor que los ángeles, esa es una verdad fantástica. Jesucristo por toda la eternidad pasada y toda la eternidad presente y toda la eternidad futura no fue y no es y nunca será de nuevo menor que los ángeles. Él es por su esencia misma como Dios, más alto que los ángeles. En el versículo 5 del capítulo 1 de Hebreos, en el versículo 1 del capítulo 1 de Hebreos dice, “Hecho tanto superior a los ángeles cuanto heredo más excelente nombre que ellos.”

Cristo por naturaleza era mejor que los ángeles, y esto es probado por la actitud de Dios hacia Cristo en el versículo cinco, “¿Por qué a cuál de los ángeles dijo Dios jamás mi Hijo eres Tú y Yo te he engendrado hoy?” Y de nuevo, y otra vez, “Yo seré a Él Padre y Él me será a Mí Hijo.” Dios nunca le dijo eso a ninguno de los ángeles, Dios le dijo eso a su Hijo Jesucristo, quien era mejor que los ángeles. En el versículo 6, y de nuevo, y otra vez cuando introduce al primogénito en el mundo dice, “Adórenle todos los ángeles de Dios.” Él es mejor que los ángeles. Él dice en el versículo 7 que los ángeles son ministros, pero versículo 8, “Mas el Hijo dice, Tu trono Dios por el siglo del siglo. Cetro de equidad es el cetro de tu reino.” Y en el versículo 13, “¿Pues a cuál de los ángeles dijo Dios jamás siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies?” A ningún ángel, Dios nunca le dijo eso a ningún ángel. Jesucristo es mejor que los ángeles por su naturaleza misma Él es Dios.

Pero por un poco de tiempo, versículo 9 capítulo 2, Él se volvió menor que los ángeles. Creador de ángeles, la cabeza de los ángeles, Él Señor de los ejércitos, aquel quien antes de su encarnación había sido adorado por ángeles, por un poco de tiempo se volvió un poco menor que los ángeles por nuestra causa; hombres pecadores, rebeldes, viles, impíos que no querían a Dios y no conocían a Dios. Y por nuestra causa Cristo se volvió un poco menor que los ángeles.

Como puede ver, el hombre no podía ganar el dominio que él perdió por sí mismo y Jesús tuvo que venir al nivel del hombre, al nivel pecaminoso para recoger al hombre y levantarlo y llevarlo a su nivel. Y entonces Jesús por un poco de tiempo fue hecho un poco menor que los ángeles.

La segunda declaración que quiero que vean este versículo nos dice algo más acerca de su sustitución, dice, “A causa del padecimiento de la muerte.” Ahora, la palabra a causa es día y es usada en muchos diferentes casos y en muchas maneras diferentes en el griego, aquí puede significar a través de o por, y yo la tomo como significando que, y se leería de esta manera, ese es el significado primordial, “Jesús fue hecho un poco menor que los ángeles a través del sufrimiento de la muerte o por el sufrimiento de la muerte.” En otras palabras, la prueba más grande de que Cristo era un poco menor que los ángeles fue que Él murió.

Ahora, es verdad que Él fue hecho un poco menor que los ángeles para morir, también es verdad que Él fue hecho un poco menor que los ángeles y eso es mostrado porque Él murió. Y aquí lleva el peso de debido a o por qué. Ahora, ¿qué quieres decir con eso? Simplemente esto, Jesús hizo algo que ningún ángel jamás podrá ser capaz de hacer. Jesús vino a esta tierra para hacer algo que los ángeles no pueden hacer. Jesús vino a morir, los ángeles no pueden morir, eso está reservado para los mortales. Y cuando Jesús murió, Él probó sin lugar a dudas que Él de hecho por un poco de tiempo fue hecho un poco menor que los ángeles. La profundidad de su humillación se extendió a la muerte, algo que los ángeles nunca podrían llegar a hacer.

Ahora, observe si es tan amable, que Él dice el sufrimiento o el padecimiento de la muerte. Cuando Jesús murió no fue simplemente algo gentil, fácil dejar este mundo; fue una agonía intensa y tortura en una cruz; Él sufrió en su muerte. ¿Y sabe usted? Ninguna criatura fue capaz de esto, solo Jesucristo podría ser nuestro sustituto, tenía que ser alguien que fue totalmente hombre para pagar el castigo del hombre, y totalmente Dios para tener victoria sobre la muerte. Él tenía que ser la combinación perfecta de Dios total y de hombre total. Cristo llevó la responsabilidad de una obra que estaba muy por encima del poder de los ángeles, Él tomó la responsabilidad de hacer una obra que ningún ángel jamás podría hacer, mucho más allá de su capacidad. Y sin embargo, para hacerlo tuvo que volverse un poco menor que los ángeles, y más alto que los ángeles es Dios, y más bajo que los ángeles es el hombre. Y el que es más alto que los ángeles es Dios y los que son menores que los ángeles son los hombres. Y Cristo fue al mismo tiempo más elevado que los ángeles en su poder, y un poco menor que los ángeles en su humillación; la combinación perfecta.

Después nos dice el propósito de su humillación y su sustitución al final del versículo 9, “Para que por la gracia de Dios gustase de la muerte por tantos por todos.” Jesús vino para morir por usted y Él gustó la muerte, Él bebió la copa amarga en el calvario, Él la bebió hasta la última gota, la muerte que Él gustó fue muerte total, todo ángulo posible está involucrado, la muerte que Él gustó fue la maldición la cual el pecado trae, porque Él llevó su pecado. La muerte que él gustó fue la paga, el castigo por la ley quebrantada. La muerte que Él gustó fue la manifestación plena del poder del diablo en contra de Él. La muerte que Él gustó fue la expresión plena de la ira de Dios que vino en contra de Él porque Él llevó el pecado. Escuche, en todo aspecto posible Jesucristo murió y gustó toda parte de la misma por nosotros. Y Él fue culpable de nada, Él estuvo sin pecado, pero Él la gustó para todo hombre, Él fue nuestro sustituto. Y mediante el hecho de que Cristo gustó la muerte y fue mi sustituto y yo soy liberado de la esclavitud de la justicia de Dios, la cual debe traer muerte, yo soy liberado para experimentar la gracia de Dios y el amor de Dios.

Y de esta manera el la Biblia dice que Él llevó nuestros pecados en su propio cuerpo, “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado para que fuésemos hechos justicia de Dios en Él.” Y todo lo que Dios pide de usted es que usted reciba al mismo Cristo, que usted reconozca que de hecho Él murió por usted, que usted crea que murió por usted y que reciba su muerte a favor de usted como su Señor Salvador. Después usted ve eso también, una frase que indica la causa de su sustitución, y esto es tremendo. Ahí cerca del final del versículo 9 dice que Él hizo todo esto por la gracia de Dios.

¿Sabe por qué vino Jesús? No porque usted y yo le pedimos que viniera o porque lo merecíamos, sino porque Dios en Su gracia lo diseñó, ¿no es cierto? La salvación viene de Dios, la gracia absolutamente inmerecida, amorosa de Dios no nos la ganamos, no hacemos algo para que Dios diga, “Bueno, ustedes son tan buenos que merecen a Mi Hijo.” No, de manera única y singular en base a su bondad soberana es que Cristo vino al mundo. ¿Por qué? ¿Se da cuenta usted de que nadie en el universo podría haber traído a Cristo y haberle quitado su vida si no hubiera sido el diseño soberano de Dios? Y en Juan 10:18 Jesús dijo, “Ninguno quita mi vida, nadie me quita la vida. Yo – ¿qué? – yo la pongo de mí mismo.” Romanos 5:8 Pablo dice, “Mas Dios muestra Su amor para con nosotros – ¿cómo? – en que aún siendo pecadores – ¿qué pasó? – Cristo murió por nosotros.” Ese es el amor de Dios. Usted no lo mereció, yo no lo merecí, usted no pidió por ello, yo no pedí por ello; Dios lo dio de manera gratuita, libre. Usted no ruega por un regalo, Dios dio a Su Hijo y Su amor fue abrumador, Él vio al hombre pecador, Él vio la inevitabilidad de la muerte y el infierno y Él dijo, “Mi amor no va a dejar eso como la única opción.” Y Él envió a Su Hijo para morir en su lugar, y cuando usted lo recibe como su Salvador y Señor y recibe su muerte a favor de usted, usted es liberado del castigo de la muerte. Cristo es su sustituto, y Él solo vino en base a la gracia de Dios, nosotros no hicimos nada para merecerlo. Inclusive cuando Él llegó aquí los hombres no lo querían y lo mataron, pero eso no estorbó la gracia de Dios.

Después vemos otra frase aquí que habla del resultado de Su venida y la sustitución, Él dice que fue coronado de gloria y de honra. Usted sabe, cuando Jesucristo terminó Su tarea Dios le dio gloria, Dios lo exaltó. Pablo dice que Él se volvió obediente hasta la muerte de cruz, y dice, “Por lo cual en base a lo que Cristo hizo Dios lo exaltó hasta lo sumo y le dio un hombre que es sobre todo nombre para que en el nombre de Jesús toda rodilla se doble.” Jesús se humilló a sí mismo y Dios lo exaltó, lo coronó de gloria y honra. Observe ese versículo de nuevo, ese versículo dice que Jesucristo murió por usted, su sustituto. Y Dios valoró tanto lo que Jesús hizo que lo exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre sobre todo nombre del universo.

Escucha amigo mío, Dios valora mucho a Jesucristo, ¿sabe usted eso? Dios valora mucho a Jesucristo. Y cualquier persona que viene y menosprecia a Jesucristo está en peligro de recibir la ira de Dios, porque si Dios tiene en tan alta estima a Cristo, ¿cuáles deben ser las consecuencias para alguien que no comparte esa misma estima hacia Cristo? Y permítame añadir este pensamiento, ¿quién cree que es usted al no darle a Cristo la gloria que Él merece? Dios se la dio, si usted no lo hace usted ha concluido que usted es superior al juzgar las cualidades de Cristo en comparación a Dios. Esta es una posición tremenda mente peligrosa por parte de usted. Si Dios estima a Jesucristo, si Dios exalta a Jesucristo, ¿quién es usted para hacer algo menos que eso?

Ahora, quiero ver otra cosa en este capítulo, y viendo el versículo 10, en el versículo 10 vemos la segunda cosa que Jesucristo se volvió; en primer lugar, se convirtió en nuestro sustituto; en primer lugar Él se volvió nuestro sustituto; esto es, Él murió nuestra muerte. En segundo lugar, ahora regresando a las escrituras, versículo 10, Él se volvió el capitán de nuestra salvación, Jesucristo no solo es nuestro sustituto, esto es, llevó nuestro castigo, sino que Él es el capitán de nuestra salvación. Y quiero que vea esto en el versículo 10, quiero mostrarle lo maravilloso que es esto, “Porque convenía a aquel.” Versículo 10, ese es Dios. Ahora, está hablando del Padre. “Porque convenía que Él por cuya causa son todas las cosas y por quien todas las cosas subsisten, Dios es el principio y el fin de todo, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria.” Ese es el diseño de Dios, ¿no es cierto? El llevar a hijos a la gloria, el capturar hombres para el cielo, ese es Su diseño. Y al hacerlo perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.” Ahora, Jesús se volvió nuestro capitán de salvación en su muerte.

Ahora, quiero que vea la palabra autor, aquí se trató de traducir capitán, es la palabra arquegos, la palabra arquegos significa pionero, significa el líder, significa autor, significa el que abre la brecha. Arquegos se traduce de manera accidental en Hebreos 12:1, puestos los ojos en Jesús, el autor, usted se sabe, de nuestra fe, ese es arquegos, significa cualquier persona que comienza algo y otros lo siguen. Podría ser alguien que comience una familia en la que otros hacen, podría ser alguien que funda una ciudad en la que otros vienen a vivir. Podría ser alguien que abre una brecha que otros siguen. Cualquier persona que comienza algo y guía es un arquegos.

Y aquí el escritor de Hebreos está diciendo que Jesucristo es el que abre la brecha de manera perfecta, el que abre el camino a la gloria para que Dios acerque a alguien quien es perfecto, abra la brecha, pueda congregar a sus hijos para que puedan seguir a su capitán a la gloria. Agradó a Dios, quien hace todas las cosas para su gloria, quien hizo todas las cosas para su gloria con el fin de que pudieran darle gloria. Eso es lo que la primera parte del versículo significa. Le agradó a Él el hacer a este capitán perfecto para que Él pudiera abrir la brecha a la presencia del Padre y traer junto con Él a todos los hijos que Dios había diseñado que entraron en la gloria. Él es el que de manera perfecta nos abre la brecha.

Ahí en el capítulo 5 versículo 8 dice, “Que aunque era hijo por lo que padeció, aprendió la obediencia. Y habiendo sido perfeccionado vino a ser autor o el arquegos de eterna salvación para todos los que le obedecen.” Jesucristo es el líder perfecto, a través de la muerte Él no solo fue el sustituto sino un líder perfecto, alguien que de manera perfecta abrió la brecha. Dice usted, ¿qué quieres decir con eso? Simplemente esto, no hay manera de llegar a Dios fuera de Jesucristo. Jesús dijo, “Yo soy el camino, nadie viene al Padre sino – ¿qué? – por mí.” No hay otra manera y como puede ver, el camino a Dios está bloqueado por el pecado, ¿no es cierto? Un hombre y su pecado nada más pueden entrar a la presencia de Dios, no, imposible. No podemos entrar a la gloria de Dios, no podemos llegar al cielo en base a nuestro propio mérito, alguien tiene que abrir la brecha. Y la única manera en la que jamás se puede abrir la presencia de Dios para nosotros es deshacernos del pecado, ¿verdad? Una vez que el pecado ha sido cubierto podemos entrar a Su presencia.

Entonces Cristo vino, murió, pagó por nuestros pecados y de esta manera abrió el camino para que pudiéramos entrar a la presencia de Dios. ¿Se da cuenta de cómo Él es el que abre el camino? Y Él tenía que morir para hacerlo. Observe lo que dice, “Él fue hecho perfecto a través de – ¿qué? – sufrimiento. ¿Se da cuenta? No había manera en la que Jesús pudiera llegar al mundo y decir, “Miren, escuchen todos, síganme. Vamos a Dios.” No, no puede; no hay manera en la que usted pueda llegar a la presencia de Dios cuando hay pecado que no ha sido castigado. Y como puede ver, esa es la razón por la que Él tuvo que sufrir para ser el líder perfecto. Él no podía llevarnos a Dios a menos de que hubiera pagado el precio del pecado a través de su sufrimiento, y Él se volvió el arquegos perfecto, el pionero perfecto, el líder perfecto, el que abrió de manera perfecta del camino y solo o al morir por nosotros Él podía abrir el camino y Él lo abrió de manera amplia para que muchos hijos pudieran llegar a la gloria al seguir a Jesucristo quien pagó por el pecado.

¿Sabe una cosa? ¿Se da cuenta de que en tres horas en esa cruz, en tres horas Jesús pagó el castigo por el pecado que va a llevar a todas las almas de todas las edades y eternidad? Y ellos todavía no habrían podido pagarlo. ¿Sabía eso? ¿Sabía usted que la gente va a pasar la eternidad en el infierno, gente impía, gente sin Cristo, una eternidad en el infierno pagando el pago del pecado? ¿Sabe que Jesucristo congregó una eternidad de castigo y la pagó en su totalidad en tres horas y salió caminando como un Salvador resucitado? Ahora, eso es poder amigo mío, eso es poder.

La cruz fue una obra maestra. Y Dios presentó una solución para el problema que ninguna capacidad humana de inteligencia podía jamás responder. El problema de cómo Dios comunica gracia y misericordia a un pueblo pecaminoso, Él trajo misericordia y justicia juntas en la cruz, Cristo pagó el castigo, llevó una eternidad de juicio en tres horas. Sin embargo, Él no fue destruido. Que persona tan poderosa. Y de esta manera se convirtió nuestro arquegos perfecto. Él abrió la brecha.

Recuerdo leer algunos años atrás de un patriota suizo llamado un nombre extraño, Arnold Winkelried, y Arnold, lo llamaremos Arnold, si usted va a Suiza en la actualidad vera estatuas de Arnold porque él es un patriota suizo muy, muy famoso; y Suiza era un estado neutral, realmente nunca tuvo una identidad propia fuera de que toda persona en Europa que quería pelear una guerra iba a Suiza a pelear. Y se cansaron de ser el campo de batalla de los ejércitos de todo mundo.

Y las naciones, usted sabe, estaban en conflicto y decían, “Bueno, nos reunimos en tierra Suiza y vamos a tener una guerra.” Y el pueblo suizo estaba un poco cansado de esto. Entonces decidieron que iban a presentar algo de resistencia, y había un gran ejército que estaba descendiendo ahí del norte de Alemania y solían marchar en lo que llamaban una falange, la cual es como una larga fila de hombres de kilómetro y medio a 3 kilómetros y todos iban juntos ahí hombro con hombro, y todas las tropas detrás de ellos y los hombres de la línea frontal tenían escudos y todos iban marchando a así en fila ahí por la montaña, y esta es una fila larga, y las otras cosas y la artillería vienen detrás de ello. Y llegaron ahí barriendo hacia esta villa mientras que Arnold congregó a la gente que vivía ahí, a los plebeyos, y se unieron en un ejército suizo y decidieron detener este ejército si podían.

Y comenzaron a pensar en una estrategia y sabían que solo había una manera de hacerlo, y eso era el romper la falange e infiltrarla y destruirla desde adentro. Y entonces conforme se acercaba la pequeña villa donde estaban congregados y reunidos, lo único que tenían eran trinches y palas y palos y eso era todo.

Y conforme esa falange se acercaba a esa villa, Arnold con un clamor de gloria hizo que Suiza comenzará a correr. Y él corrió ahí en medio de esa falange y conforme él corría, él llevó en su pecho las lanzas y las flechas que le dispararon. Conforme él rompió esa falange, no avanzó muchos metros hasta que él cayó muerto. Pero ahí pisándole los talones venía el ejército suizo entero que entró y peleó contra ese gran ejército europeo e hicieron que se replegaran en ese día.

Debió haber sido una gran tragedia si Arnold hubiera corrido y hubiera roto la falange, hubiera caído muerto y el resto de los suizos se hubiera sentado y hubieran dicho, “Oh Arnold, tuvo un buen corazón. Digo, quiso hacer un buen trabajo.” Pero le siguieron pisándole los talones.

¿Sabe una cosa? Escuché amigo mío, Jesucristo ha hecho lo mismo, Él corrió en contra de los batallones del infierno, Él hizo que todas las flechas y todas las lanzas que la ira y el juicio de Dios podía enviar en contra de Él, Él las recibió y el rompió esa falange. Y todo lo que le pide hacer es seguirlo y reclamar la victoria. Él es el arquegos perfecto, Él abrió la brecha, la victoria está ahí, es de usted. Y entonces vemos a nuestro sustituto y al capitán de nuestra salvación, Él se volvió eso porque murió, Él nació por ninguna otra razón.

Tercera cosa, y esto es tan emocionante, simplemente bendice mi corazón; la tercera cosa en los versículos 11 al 13, en tercer lugar Él se volvió nuestro santificador, nuestro santificador; porque el que santifica, esto está hablando acerca de Cristo, Él es el que santifica, santifica viene de una palabra jaguiaso, hacer santo, el que santifica y los que son santificados, de uno son todos, por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos.

Le voy a decir que ese es uno de los conceptos más emocionantes, más fantásticos y quiero que lo vea, simplemente increíble. ¿Sabe lo que esto nos dice? Escuché esto, Jesucristo es santo y es capaz de hacerlo a usted y a mí santos, somos los santos, en el versículo 11, los santificados. Él es santo y los que son santificados son uno a través de Su muerte.

Ahora escuché esto, a través de Su muerte y nuestra fe en Él, creyendo y recibiéndole a Él como Salvador somos declarados santos. ¿Escuchó eso? Eso es verdad posicional. Ante Dios, por su fe en Jesucristo, usted es tanto. Si usted conoce a Cristo.

Ahora, Él fin práctico de esto es que usted debe actuar como tal, todavía hay pecado en nuestras vidas pero posicionalmente delante de Dios somos santos. Dice usted, ¿cómo funciona eso? Escuche, cuando Cristo murió en la cruz, ¿por cuánto de mi pecado pagó Él? Por cada uno de ellos, por cada parte. Y eso significa que Dios no puede hacerme responsable en términos de juicio por ningún pecado. Esa es la razón por la que Pablo dice que ninguna condenación hay para los que están en Cristo, todo estuvo un Cristo en la cruz, Dios por lo tanto dice, posicionalmente debido a su fe en Cristo ahora eres santo. Él ha apagado todo pecado que jamás cometerá usted.

Ahora, sabemos que esa no es licencia para pecar porque el amor no nos permite hacer eso, ¿verdad? ¿Pero sabe que si usted conoce a Jesucristo usted es santificado, es santo? Usted es santificado, ¿qué es santo? Perfectamente santo, perfectamente justo. Ahora, esa es verdad posicional. Dios inclusive dice, “Usted es justo, usted es tanto.” ¿Sabía usted eso? ¿Por qué hasta los corintios quienes están de cabeza en términos de su práctica les dice ahora ustedes son santos? Eran santos, jaguiaso, a ser santo, ser santo. Viene de la palabra jaios que quiere decir los santos o los santificados, somos santos, somos santos delante de Dios. Nunca hay un pecado registrado en contra de nosotros, nunca, somos santos. El que santifica o los hace santos y los que son santificados son uno.

¿Sabe usted que debido a que usted es uno con Cristo, usted es tanto porque Él es santo? Y dice usted, ¿somos igual de santos que Él? Ese es el único tipo de santidad que hay, usted no dice, “Bueno, yo soy el santo número uno.” No. “Yo soy el santo número 49.” No. “Bueno, yo soy el santo número 184.” No. No hay grados de santidad, santo es santo sin pecado; posicionalmente si Cristo ha pagado por todo mi pecado y lo llevó, todos los registros de Dios declaran que yo soy santo. Esa es una verdad emocionante, ¿no es cierto? Santidad posicional en Cristo.

Escuche, si Él llevó mi pecado y me dio Su justicia, Él llevó mi iniquidad y me dio Su santidad. Oh que verdad tan fantástica. Observe Hebreos 10:10, le voy a mostrar esta verdad, escuche esto, esto es una verdad emocionante, Hebreos 10:10, “Cristo vino, tomó un cuerpo, murió una muerte sacrificial para hacer la voluntad de Dios.” ¿Verdad? Para ser nuestro sustituto, para ser el capitán de nuestra salvación. Ahora, la voluntad de Dios diseñó esto, versículo 10, “Mediante la cual esto es la voluntad de Dios, nosotros todos los creyentes son hechos santos o santificados a través de la ofrenda del cuerpo de Jesucristo ofrecido de una vez por todas.” ¿Leyó eso correctamente? ¿Cómo es hecho usted santo? ¿A través de rituales, través de leer su Biblia, a través de ser súper Pío? No, usted fue hechos santo, ¿a través de qué? De la ofrenda del cuerpo de Jesucristo. ¿Cuántas veces? ¿Para cuántas personas? Todas.

Usted se volvió santo en virtud del sacrificio de Cristo, no por actividad cristiana. Usted no se hace santo amigo mío. Nos esforzamos, nos esforzamos por ser más como Cristo. Nos esforzamos en la práctica en ser lo que somos en posición, ¿no es cierto? Pero posicionalmente usted fue hecho absolutamente santo mediante Su muerte a través a favor de usted cuando lo recibe como Salvador. Ahora amados, eso es seguridad. Usted no puede quitar la santidad, no pude ser manchada. Versículo 14, escuche esto, 10:14, “Porque mediante una sola ofrenda.” Ahora escuché esto, ¿qué ofrenda fue esa? Versículo 10, ¿la ofrenda de qué? De su cuerpo. “Porque mediante una sola ofrenda Él perfeccionó durante seis meses.” ¿Es eso lo que dice? “Para siempre aquellos que son hechos santos.”

Escuche, si usted jamás ha sido hecho santo, usted ha sido hechos santo para siempre. No crea que una vez que usted ha recibido la santidad imputada de Jesucristo hay algo en este universo que podría quitarlo, no hay, no lo hay. Usted ha sido hecho perfeccionado para siempre a través de la ofrenda de su cuerpo. Y si usted pudiera perderlo, entonces Jesús no lo hizo bien.

Escuche, Él lo hizo a usted posicionalmente santo con el mismo tipo de santidad que Él conoce, solo hay un tipo. Que verdad tan tremenda. ¿Le ayuda eso a usted a entender quién es usted en Cristo? Y después me encanta esto, esto me bendice, tan santo es usted que Jesús no se avergüenza de llamarlo, ¿qué? Hermano. Hombre, pensé en eso, no podía creerlo. Quieres decir que Jesús de hecho se acercó y me abrazó y dijo, “John MacArthur, no me avergüenzo de llamarte hermano mío.” Y yo comencé a pensar en eso y me cautivó porque quiero ser muy honesto con usted, en toda mi vida he estado más avergonzado de Jesucristo de lo que me gustaría reconocer. ¿Alguna vez se ha avergonzado usted de Él? Yo sí, ¿y sabe una cosa? No tengo nada de qué avergonzarme. ¿Por qué debía avergonzarme de Jesucristo? Sin embargo me avergüenzo de Él. ¿Sabe una cosa? Él tiene toda razón de estar avergonzado de mí, ¿no es cierto? Todo, digo, yo fallo, usted sabe, Él nunca se avergüenza de mí, nunca. ¿Sabe por qué? Porque posicionalmente soy santo y Él dice, “Hermano.”

¿Sabe usted que no hay jerarquía entre los hermanos? ¿No hay jerarquía en ese versículo o sí? Hermanos. ¿Sabe una cosa? Usted es uno con Cristo, la misma santidad. Su justicia es suya, su santidad es suya y mía. Oh que pensamiento tan fantástico, somos uno. ¿No es eso por lo que oró? Se acuerda, en el huerto Él dijo, “Padre como oro por que sean uno así como nosotros somos uno. Yo en Ti y Tú en Mí. Nosotros en ellos.” Su oración fue respondida. Oh, me acuerdo después de su resurrección, María Magdalena vino y quería tocarlo y Él dijo, “No me toques.” Me encanta esto, Juan 20 versículo 17, Él dijo, “No me toques todavía, no he ascendido a mi Padre y tu Padre, a tu Dios y mi Dios.” Dice usted, ¿por qué es eso tan importante? Simplemente esto, Él tras un paralelo entre una mujer, quien era una prostituta profesional y sí mismo diciendo, ambos compartimos al mismo Dios, al mismo Padre, somos hermanos. Eso es impresionante, eso es algo impresionante. Ese es el tipo de santidad que Jesucristo le imputa al que cree en el. Y le voy a decir algo, eso emociona mi corazón.

El Apóstol Pablo habla de esto en Romanos, ¿no es cierto? Fuimos crucificados con Cristo, morimos con Él, resucitamos con Él. Identificación absoluta con Jesucristo. ¿Puedo decirle algo más? Todos los hombres no son hermanos, algunos hombres son hijos de Dios y Dios dice que algunos hombres son hijos del diablo. Todos los hombres no son hermanos. Y puedo ¿añadir algo más? Todos los hombres no son hermanos con Cristo, solos aquellos que son hijos del mismo Padre, aquellos que reciben a Jesucristo y se convierten en hermanos de Cristo. Oh que pensamiento tan emocionante, una gracia tan grande que me llame hermano sin vergüenza, hombre, cuando oigo verdad así, le digo, me avergüenza, creo que es la verdad más emocionante en toda la Biblia, esa verdad posicional que continuamente me dice quién soy en Cristo porque tarde o temprano usted comience a actuar como quien es usted.

Después en los versículos 12 y 13 el escritor de Hebreos toma dos pasajes del Antiguo Testamento que profetizaban que Cristo nos llamaría su hermano, Salmo 22 versículo 22, Él cita el Salmo 22, esto no es nada nuevo. Salmo 22, Cristo le habla al Padre y dice esto, “Anunciaré a mis hermanos Tu nombre.” Está s verdad del Antiguo Testamento. El Mesías iba a llamar a los hombres sus hermanos. “En medio de la congregación te alabaré.” En otras palabras, voy estar en medio de otras personas, voy a ser uno de ellos y los voy a llamar hermanos. Esa es una profecía del Antiguo Testamento, no es nada nuevo. Y a los líderes judíos Él quiso explicarles que esto no era nada nuevo.

Después en el versículo 13 Él cita Isaías capítulo 8 donde Cristo vuelve a hablar y dice, “Y otra vez Yo confiaré en el. Y de nuevo, aquí, Yo y los Hijos que Dios me dio.” ¿Ve usted cómo se identifica con otros creyentes? ¿Se da cuenta? Juntos vamos a confiar en Dios, dice Él, “Voy a encargarme de los hermanos que me des.” Esa es verdad del Antiguo Testamento. Cristo nos llama hermano y no se avergüenza. Que Dios me ayude a actuar como lo que soy. Y entonces el Cristo de Dios eterno, la segunda persona de la Trinidad, el arquegos santo sin pecado, aquel a quien los ángeles adoraron se volvió un poco menor que los ángeles para sufrir y morir para ser mi sustituto, para ser aquel que abrió la brecha para que yo fuera al cielo y a la gloria de Dios, inclusive se inclinó para llamar mi hermano, hijo de Dios, coheredero. Y lo hizo sin vergüenza, porque Él me hizo santo en su propia santidad. ¿Puede usted resistir ese tipo de amor? Yo no puedo.

Entonces nuestro sustituto, el capitán de nuestra salvación, nuestro santificador. Y rápidamente versículo 14, “El que conquistó a Satanás.” Así porque cuanto los hijos participaron de carne y sangre, esto es los hijos que vimos en el versículo 18, nosotros creyentes, seres humanos participamos de sangre y carne, somos carnales seres humanos. Él también participó de lo mismo. Él se volvió lo que somos para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, estos el diablo.

Ahora, la autoridad que Satanás tiene sobre los hombres es la muerte, Satanás sabe que la paga del pecado es muerte y si él puede mantener a un hombre viviendo en pecado hasta que él muera, lo tiene para siempre. Y el gran poder de Satanás es la muerte y alguien tenía que destruir ese poder, alguien tenía que despedazar la muerte. Satanás sabía que si él podía aferrarse, y todavía sabe que si él puede aferrarse a los hombres hasta que mueran, Dios no puede salvarlos porque Dios diseñó que la salvación fuera durante la vida de un hombre, no después.

Y entonces Satanás usa el poder de la muerte, se esfuerza por atrapar a los hombres y mantener a los hombres alejados de Dios hasta que mueran y entonces Dios no puede tocarlos. Esa es la autoridad Satanás sobre los hombres. No podían escapar la muerte, no podían escapar la paga inevitable del pecado, Satanás lo sabía. Y si Satanás tan solo puede mantener a los hombres ahí, Dios no puede llegar a ellos.

Ahora, alguien tenía que quebrantar este poder y tenía que ser un hombre, algún hombre tenía que conquistar la muerte, destruir el arma de Satanás. Y eso es exactamente lo que Jesús hizo. Como puede ver, dice en el versículo 14, “Que por medio de la muerte lo hizo.” En otras palabras, para destruir la muerte un hombre tenía que morir y resucitar y dejar la brecha abierta para que otros murieran y resucitaran y eso es exactamente lo que Jesús hizo, Él salió de esa tumba, Él explotó de esas cadenas de la muerte y después Él dijo, “Porque yo vivo – ¿qué? – vosotros también viviréis.”

Escuche amigo mío, Jesús murió y resucitó y de esta manera destruyó el poder de Satanás de la muerte y Él dejó abierto el camino para usted. Él se volvió hombre para morir como hombre y tener la victoria de un hombre sobre la tumba. Pero Él tenía que ser Dios al mismo tiempo para tener esa victoria. Él despedazó el poder de la muerte. Y entonces decimos, ¿dónde está oh muerte tu aguijón? ¿Dónde está oh sepulcro tu victoria? No hay victoria en la muerte, la muerte simplemente es pasar de este mundo a la presencia de Dios para aquellos que lo aman. La muerte ni siquiera la experimentamos porque Cristo la destruyó, Él vino a morir para destruir la muerte para que usted pudiera vivir.

En último lugar, Él fue nuestro sustituto, el capitán de nuestra salvación, nuestro santificador, el que conquistó a Satanás y nuestro sumo sacerdote compasivo. Versículo 16, porque ciertamente no socorrió a los ángeles sino que socorrió a la descendencia de Abraham. Él no se volvió un ángel para morir por los ángeles, no. No hay salvación para los ángeles. Él se volvió un judío, la simiente de Abraham un ser humano, para que Él pudiera identificarse con otros hombres y morir por ellos. Él no vino a redimir ángeles, Él vino a redimir hombres. Versículo 17, por lo cual, ahora marque esta frase, subraye esta frase, debía ser en todo semejante a sus hermanos, Él fue igual que nosotros en todo, en todo. ¿Para qué? Para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto Él mismo padeció siendo tentado es poderoso para socorrer a los que son tentados.

En otras palabras, cuando usted va a Jesucristo para compartirle su corazón Él puede decir, “Yo sé. Yo sé. Yo he estado ahí.” El sumo sacerdote compasivo. Como puede ver, un sumo sacerdote ministra entre los hombres y Dios. ¿Sabe usted quién sería el sumo sacerdote perfecto? Alguien que de manera experimental conociera la mente de Dios y de manera experimental conociera la mente del hombre. ¿Y no es eso exactamente lo que Jesucristo fue? Él fue Dios de hecho y hombre de hecho, el mediador perfecto.

Escuche, en todas las cosas Él fue como somos nosotros, Él tuvo hambre, tuvo sed, Él fue vencido por la fatiga, Él durmió, Él fue enseñado, Él creció, Él amó, Él se sorprendió, Él se maravilló, Él estuvo contento, Él estuvo triste, enojado, lleno de indignación y sarcasmo, Él se entristeció, Él estuvo turbado, Él fue vencido por la expectativa de acontecimientos futuros, Él ejerció fe, Él leyó las escrituras, Él oró toda la noche, Él suspiró cuando Él vio un hombre que no podía hablar, lágrimas cayeron de sus ojos cuando su corazón tuvo dolor internamente, Él fue como sus hermanos en todas las cosas excepto por el pecado y la enfermedad. Y entonces Él fue un sumo sacerdote perfecto.

Él entendió de manera total mediante la experiencia a Dios y Él entendió de manera total mediante la experiencia al hombre. Él fue el perfecto en unir ambos, el que fue compasivo de manera perfecta. Capítulo 4 versículo 15 de Hebreos, “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades.” No, Él puede, ¿no es cierto? Él fue tentado en todo según nuestra semejanza pero sin pecado. Él es compasivo, Él puede identificarse con nuestros sentimientos y Él sabe y entiende. “Acerquémonos pues – versículo 16 – debido a que Él es compasivo, confiadamente al trono de la gracia para obtener misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” Podemos acercarnos con denuedo y decir, “Cristo, quiero compartir esto contigo y sé que Tú entiendes porque Tú has estado, sumo sacerdote perfecto.” Oh que Salvador, que Salvador Dios poderoso, adorado por los ángeles, sin embargo el hombre tierno. Uno por encima de todos, sin embargo nuestro hermano en santidad. Uno con actitud divina, sin embargo sintiendo nuestras necesidades y nuestras emociones y nuestras pasiones. Nuestro sustituto, nuestro capitán de salvación, nuestro santificador, nuestro conquistador de Satanás, nuestro sumo sacerdote compasivo.

Observe de nuevo al pesebre si es tan amable, obsérvelo de nuevo. ¿Quién eres tú preciado bebé pequeño? Acostado en la paja Dios soy. Viene a la tierra este día. ¿Por qué viniste pequeño dulce bebé acostado en la paja? A morir viene para pagar el precio del pecado. ¿El pecado de quién pequeño y tierno bebé en la paja? El tuyo fue el que me trajo aquí abajo el día de hoy.

Oremos. Dios, sabemos que fue nuestro pecado el que te hizo descender ese día. Y Dios, nuestros corazones están llenos de alabanza y gratitud por ese don inefable de Jesucristo. Oh Dios, te ruego, si hay alguien en esta mañana que nunca ha conocido a Jesucristo, que no sabe nada del verdadero significado de la navidad o de la vida o de cualquier otra cosa, que el día de hoy sea el día cuando venga a Jesucristo y lo ame como nosotros lo amamos.

 

 

 

 

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