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Comenzamos la semana pasada, y continuaremos esta semana, y terminaremos esta serie breve. Y explicando lo que entendemos exactamente; lo que está involucrado y cuál es la forma o el patrón que el Nuevo Testamento presenta para la iglesia. Ahora, en meses pasados, hemos hablado de la relación de los creyentes entre sí en el cuerpo de Cristo. Esa es la iglesia invisible, y quiero que entienda la distinción. Hemos hablado de cómo los cristianos se relacionan entre sí de una manera invisible. Pero ahora estamos hablando no tanto de la iglesia invisible, el cuerpo y nuestro ministerio de dones entre nosotros, sino que estamos hablando del patrón y la forma para la iglesia visible. Cuando nos congregamos el día del Señor, cuando llegamos a este lugar, nos congregamos como creyentes, ¿Qué forma debemos seguir? ¿Qué patrones son los que el Nuevo Testamento da para que la iglesia de manera visible esté junta? Eso es lo que estamos estudiando en esta serie: la iglesia invisible, el ministerio de dones espirituales, la comunión del cuerpo y todas estas áreas, la explicamos en relación a esa serie, hace algunos meses atrás.

Ahora, todo su ustedes saben que somos la iglesia de Cristo. Todo creyente es parte de la iglesia. Somos la iglesia. Todos los que aman a Jesucristo son sus hijos rescatados, redimidos, congregados. Somos el cuerpo de Cristo. Posicionalmente, somos uno, debido a que hemos sido bautizados en el cuerpo, por el Espíritu de Dios. Somos un organismo viviente. Somos una comunidad de aquellos que han sido redimidos por Jesucristo. Somos un cuerpo en misterio, Pablo dice, un grupo invisible. Esto es, el mundo no nos puede ver. No siempre nos manifestamos por fuera. No estamos marcados por alguna etiqueta siempre que nos identifica como creyentes verdaderos.

Y como le mencioné la semana pasada, algunas veces, ni siquiera sabemos entre nosotros quién es real y quién no lo es. Y entonces, somos muy cuidadosos en asegurarnos de que oremos y estudiemos y analicemos la vida de alguien con el mayor cuidado posible antes de que lo coloquemos en una posición de liderazgo cristiano, para que determinemos si son reales o no, porque sabemos que Satanás siembra cizaña entre el trigo.

Cristo entonces diseñó que la iglesia fuera un cuerpo invisible de aquellos que lo aman. Pero, Él también diseñó que fuera visible al mundo. Usted oyó el testimonio de un filósofo pagano que vio en la iglesia algo hermoso y algo excepcional. Ese es el diseño de Dios, que la iglesia invisible se vuelva visible, y debido, o mediante su visibilidad colectiva, sea un testimonio viviente en el mundo del poder del evangelio de Jesucristo. La tragedia de esto es que la iglesia visible no siempre es la iglesia invisible. Y la iglesia invisible no siempre es visible.

Ahora, si usted puede desenredar eso, creo que entenderá lo que quiero decir. Nosotros, los que realmente somos creyentes, no siempre nos manifestamos de esa manera, y algunas veces, la gente que parece ser creyente no lo es. Y de esta manera, el retrato al mundo está mezclado y confuso; y esto por razones diabólicas. Ese fue el plan de Satanás todo el tiempo. Pero a pesar del esfuerzo de Satanás por confundir esto, la iglesia debe ser visible. Usted tiene a muchas personas que están diciendo: no necesitamos a la iglesia. No necesitamos a la iglesia local. No necesitamos un edificio en la esquina. No necesitamos congregarnos. Debemos ser espontáneos, orientados a la casa, ahí afuera. Creo que Dios diseñó que la iglesia fuera un testimonio visible al mundo conforme se congrega.

Como lo mencionamos el domingo pasado por la mañana, cuando usted se levantó esta mañana y vino a este lugar, usted fue un testimonio viviente del Cristo viviente. Este es el día de la resurrección. Y creo que en el diseño de Dios, Él nos llamó a estar juntos. Y con la confusión y la mezcla que Satanás ha traído, demanda de nosotros que nuestro testimonio sea aún más claro. Necesitamos ser claros en términos de nuestro testimonio para brillar y disipar la confusión.

Ahora, ¿cuál es la forma correcta? ¿Cuál es el patrón que la iglesia debe seguir en términos de su adoración y su comunión y su congregarse para estudiar? Bueno, vimos la semana pasada, en primer lugar, la historia de la iglesia, al ver la primera iglesia, la fundación de la iglesia, la iglesia de Jerusalén. Vimos que la primera asamblea local formada en el día de pentecostés. Vimos que fue una asamblea muy grande. Tuvieron 3.000 personas el primer día. Esos, muchos de ellos se fueron, pero continúo creciendo, nos dice Hechos 2. Esa iglesia fue una iglesia creciente, una iglesia del Espíritu Santo, una iglesia productiva, una iglesia bendecida por Dios, una iglesia dinámica, y una iglesia que buscó alcanzar al mundo.

Y conforme la vimos con cuidado, quisimos descubrir cuáles fueron los ingredientes que le hicieron ese tipo de iglesia. Y descubrimos que básicamente hubo cuatro cosas, más otra cosa, que le hicieron lo que debía hacer. Estuvo involucrada únicamente en cuatro cosas realmente: estudiando la doctrina de los apóstoles, comunión, el partimiento del pan en torno a la mesa de la comunión y la oración. Esas cuatro cosas. Ese fue el comienzo y el fin del programa de la primera iglesia. Y la quinta cosa fue que todo mundo fue a todos lados hablando de Jesucristo.

Y cuando hablamos de lo que la iglesia es en la actualidad, tenemos que darnos cuenta de que la iglesia hoy día es muy diferente en muchas maneras. Muchas personas han decidido que para que tengan una iglesia eficaz, usted debe tener un centro de entretenimiento con súper programas y técnicas humanas. Usted tiene que hacer a un lado la gente que no está comprometida y programar para ellos y dejarlos que no se comprometan. Pero así no era en la primera iglesia. Tuvieron cuatro cosas. Estudiaron doctrina, tuvieron comunión, oraron y partieron el pan. Y como resultado, todo mundo fue a todos lados predicando el evangelio. Y ese es realmente el comienzo y el fin de lo que la iglesia está diseñada para hacer en su tiempo juntos y conforme existe junta.

Esa iglesia fue una iglesia que aprendía. Fue una iglesia que tenía comunión. Fue una iglesia que oraba, y fue una iglesia que se reunía en la mesa del Señor para compartir recordando su muerte. Y después, fue una iglesia que salió al mundo para comunicar lo que creía y el efecto fue fantástico. La Biblia nos dice en Hechos 2:47, que tuvieron favor con todo el pueblo. Y diariamente, personas fueron añadidas a la iglesia.

La iglesia visible en Jerusalén tuvo un impacto. Tuvo un impacto dinámico. Fue una asamblea local de creyentes congregados, reuniéndose el primer día de la semana para estudiar la Palabra de Dios, para tener comunión, para el partimiento del pan y la oración. Y después, al dejar ese lugar después del primer día de la semana, continuaron congregándose conforme podían durante la semana. Y en ocasiones, cuando no estaban juntos, estaban ahí afuera donde estaban los pecadores comunicando a Jesucristo. Los líderes de esa primera iglesia, vimos la semana pasada, eran los apóstoles. Dios les dio a lo mejor para esos primeros años, para que pudieran ser cimentados y arraigados firmemente.

Y después, finalmente, fue el momento de ordenar algunos diáconos que pudieran estar a cargo de la iglesia, y los apóstoles pudieran pasar a otros ministerios. Y después, vimos cómo la iglesia en Jerusalén, finalmente después de varios años, envió a alguien a Antioquia llamado Bernabé y comenzó otra ahí. Y después, a partir de ahí, iglesias comenzaron a ser plantadas en comunidades locales en todo lugar. Y conforme leemos a lo largo de las cartas de Pablo, vemos a Pablo escribiendo cartas a varias asambleas, reuniéndose con los mismos cuatro propósitos: estudiando la Palabra, teniendo comunión, partimiento del pan en torno a la mesa del Señor, orando, y después, el quinto adicional, todo el mundo yendo a todos lados para compartir a Cristo.

Dice usted: “Bueno, ¿Cuál es la diferencia entre ellos y nosotros?” Bueno, creo que la diferencia es tan simple como compromiso. Quizás, estaban un poco más cerca del fuego, al estar más cerca del tiempo de la vida de Cristo, y las revelaciones específicas del poder del Espíritu Santo en milagros, y señales y maravillas. No obstante, la diferencia, es la diferencia del compromiso personal. Y entonces, vimos la historia de la fundación de la iglesia.

Después, en segundo lugar, comenzamos a ver el ministerio de la iglesia. Y con eso llegamos a 1 y 2 Timoteo y Tito, y me gustaría que pasara ahí en su Biblia y en cierta manera nos quedáramos en 1 Timoteo por unos cuantos minutos. Y vamos a repasar rápidamente y después, seguiremos. La iglesia entonces debe estar comprometida con cuatro cosas. Son básicas, y son la motivación a ese quinto elemento, el cual es que todo miembro predique a Cristo. Pero más allá de eso, en 1 y 2 Timoteo y Tito, hay mucha información acerca de cómo debemos conducirnos en la iglesia. Sabemos lo que la iglesia debe ser. Hemos visto eso por el patrón de Jerusalén y las otras iglesias. Y ahora, queremos ver cómo es que la forma de la iglesia se manifiesta. ¿Qué es lo que Pablo establece como un patrón para que nosotros sigamos en la iglesia? Como usted sabe, es muy interesante cuando usted, en cierta manera analiza iglesias bíblicamente, cómo nunca encajan con el patrón. Cuando usted trata de entrar a una forma bíblica para la iglesia, simplemente hay una forma básica y después, hay un área grande donde usted simplemente puede ir a la dirección que usted quiera. Y desafortunadamente, la mayoría de las iglesias han adoptado esa iglesia en donde la Biblia no es específica y han creado grandes tradiciones que se han vuelto iguales a la verdad bíblica y no pueden cambiar nada. Entonces, se encuentran en un molde que no es adaptable al día en que existen.

Muy bien, el ministerio de la iglesia, entonces, en primer lugar, dijimos que la tarea básica de la iglesia es enseñar doctrina sana. La iglesia debe enseñar doctrina sana. Para eso existimos. No estamos aquí para darle sugerencias. No estamos aquí para darles programas de música. No estamos aquí para proveerle entretenimiento para sus hijos, para mantener a los adolescentes fuera de la calle. No estamos aquí para reparar problemas familiares, desde un punto de vista psicológico o analítico. No estamos aquí para aconsejarlo en términos de psicología. Estamos aquí para enseñarle doctrina sana. Ese es el ministerio de la iglesia, el principio, la mitad y el fin. En eso consiste la vida de la iglesia. Y cualquier ministerio que es menos que un esfuerzo concentrado por enseñar doctrina sana, comienza en una base no bíblica. Estamos comprometidos, entonces, en Grace, con la doctrina sana de la Palabra de Dios. Y creemos que eso involucra enseñarla de manera explícita.

Ahora, le di un pequeño principio la semana pasada y quiero que lo recuerde. Entonces, vea 1 Timoteo 4:13. Y aquí está el patrón que el apóstol Pablo le da a Timoteo para cómo enseñar doctrina sana. Y este es un pequeño versículo que nos dice en qué consiste la predicación expositiva. “Entre tanto que voy, ocúpate”, y aquí está el patrón de la predicación expositiva, “de la lectura, la exhortación y la enseñanza”. Ahora, ahí usted tiene lo que realmente está involucrado en un mensaje expositivo. Usted lo lee. Usted lo explica, esa es la doctrina. Y usted exhorta, lo aplica. Esos son los tres puntos de la predicación expositiva. Lea el texto. Explique el texto. Y aplique el texto. Y esto es exactamente lo que él dice que Timoteo haga. Ese es la clave para cualquier tipo de ministerio bíblico. La iglesia debe estar concentrada en enseñar doctrina sana.

Y la tragedia de eso, es que la iglesia está haciendo todo menos eso. Es sorprendente ir por todo el país y ver iglesia, tras iglesia, tras iglesia, y hay una carencia de doctrina sana. Segunda de Timoteo 2:2: “Las cosas que de mí oíste ante muchos testigos, esto enseña a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros”. Tito, capítulo 2, versículo 1: “Mas tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina”. Debemos predicar la sana doctrina. Timoteo tiene hacerlo, no solo hasta que Pablo venga, sino hasta que Cristo venga. Ese es el patrón de la iglesia. Entonces, vimos no solo el ministerio básico, sino que vimos el liderazgo básico, y todavía estamos repasando. El liderazgo básico, aquellos que enseñan doctrina sana y la aplican. La iglesia debe enseñarla. El liderazgo básico son los que la enseñan y la aplican a la congregación.

Ahora, hay dos líderes, dos clases u órdenes de líderes diseñados en el Nuevo Testamento para la iglesia. En primer lugar: ancianos. La semana pasada consideramos a detalle el ministerio de los ancianos. Simplemente, para repasar un par de puntos. En una iglesia, siempre hay una pluralidad de ancianos. Esto es, hay una pluralidad de liderazgo. Ningún hombre es el líder principal. No existe algo tal como el líder primordial. Nadie, no existe una persona que está a cargo de la iglesia. Eso es totalmente opuesto al principio escritural de que Dios lleva a cabo su operación mediante las mentes colectivas de ancianos en la iglesia. Y entonces, hay una pluralidad de ancianos. Son calificados por Dios. Son responsables a Dios. No son responsables a la congregación. No son responsables a un comité. No son responsables a un consejo de directores o a un consejo de nada. Son directamente responsables a Dios por gobernar la iglesia. La congregación no gobierna la iglesia; los ancianos gobiernan la iglesia. La congregación selecciona a los ancianos.

En Hechos, por ejemplo, en el capítulo 14 versículo 21, leemos esto: “Y cuando habían predicado en evangelio en esa ciudad –esto es Pablo– y habían enseñado a muchos, regresaron de nuevo a Listra, Iconio y Antioquía, confirmando las almas de los discípulos, y exhortándoles a perseverar en la Fe, y que por muchas tribulaciones entraran al reino de Dios”. Ahora, observe esto: “Y cuando habían designado ancianos en toda iglesia, y habían orado con ayunos”, así es como ordenaron ancianos. Dice usted: “¿Cómo es que Dios revela a la iglesia quiénes son los ancianos, para que la iglesia pueda ordenarlos?”. Mediante oración y ayuno, los encomendaron al Señor en quien habían creído.

Un anciano es encomendado al Señor, porque es al Señor a quien él da cuentas. La iglesia selecciona a sus ancianos mediante el ayuno y la oración, determinando en su corazón, sobre quién Dios ha colocado su mano para liderazgo en esa iglesia. Los ancianos no son escogidos en base a su conocimiento del mundo de los negocios. No deben ser escogidos en base a su capacidad financiera. No son escogidos porque resulta que hablan mucho, y en cierta manera, son líderes. No son escogidos porque tienen una capacidad innata por ser líderes. Son escogidos porque Dios ha colocado su mano sobre ellos, y ha diseñado que ellos sean para el liderazgo de la iglesia, y son escogidos mediante la oración y ayuno de la congregación, encomendados a Dios, a quien de esta manera rinden cuentas.

Ahora, ¿cuáles son los requisitos para un anciano? La última vez, los vimos conforme Pablo se los dio a Timoteo. En esta ocasión quiero que los vea conforme Pablo se los dio a Tito. Tito 1:5. Tito 1:5, Pablo le dio a Tito, quien incidentalmente está fundando iglesias, y esa es la razón por la que en Timoteo y Tito vemos toda esta información. Tenían que tener esta información. Estaban ocupados en plantar iglesia por todos lados y necesitaban saber el orden que Dios quería. Ahora, en Tito 1:5, tenemos los requisitos para un anciano: “Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente”. Él lo puso ahí para que estableciese la forma para la iglesia en Creta. “Y para que ordenases ancianos en toda iglesia como te designé”. Es interesante que en el Nuevo Testamento, el evangelista ordenaba los ancianos.

Ahora, no hay evangelistas en la actualidad. Bueno, difícilmente que sean evangelistas verdaderos. Cuando oímos la palabra “evangelista”, pensamos en algo que realmente no es un evangelista bíblico. Un evangelista bíblico era alguien que plantaba iglesias. Y entonces, este evangelista Tito, debía ordenar a ancianos en toda ciudad para gobernar a la iglesia. Ahora, estos son los que son responsables para el liderazgo de la iglesia. Yo soy un anciano. Algunas personas, las llamamos entre comillas “ancianos laicos”. Yo soy igual. Yo no estoy por encima de nadie más. No soy más que nadie más. Yo no soy el reverendo algo. Yo no soy el padre algo. Yo no soy el santo tal. Yo simplemente soy yo, y eso es todo. Simplemente, Juan. Y se me ha dado el privilegio por Dios de ser uno de los ancianos en esta iglesia. Y tengo la responsabilidad en particular de ser el anciano que enseña. Pero hay una pluralidad.

Ahora, aquí están los requisitos. Versículo 6, y como dije la semana pasada, si usted siente ante Dios que este es el ministerio al que Dios lo ha llamado, y usted califica en la energía del Espíritu Santo, para esto nos gustaría saber que eso es lo que siente, y nos gustaría saber que este es su deseo, porque es una buena cosa desearlo, Pablo dijo. Seis: “El que sea irreprensible”, y eso no significa perfecto, obviamente o todos estaríamos descalificados. Eso significa que sea alguien que no tiene una gran mancha en su vida, que sería el punto de crítica por todos.

“Marido de una sola mujer”, y hablamos de eso la última vez. “Que tenga hijos fieles, no acusados de disolución o de rebeldía”. ¿Usted sabe cuál es uno de los requisitos de un anciano? Que sus hijos sean creyentes. Sus hijos deben ser creyentes. Él tiene que dar evidencia de haber sido eficaz en comunicar su fe a su propia familia. Los hijos de un aciano deben ser creyentes y no deben ser rebeldes. Hay algunos que tienen hijos creyentes que son más bien rebeldes. Estoy seguro de que mi padre peleó con ese requisito en particular durante años, un hombre con hijos paganos no puede ser designado como un anciano. Deben seguir la fe de su padre, con una medida de conducta piadosa. Ciertamente, usted no espera ver, aún usted sabe, un santo total en el hijo. Pero con una medida de conducta piadosa.

Después, él dice en el versículo 7, y aquí él usa la palabra “obispo”, la cual, de nuevo, es lo mismo que anciano. Esto simplemente describe sus deberes, no su cargo. Él es un anciano, su deber como obispo. Un obispo quiere decir supervisor. “Un obispo debe ser irreprensible como administrador de Dios”. Esto es, él se da cuenta de que él es un administrador. Esto es, él no es dueño de nada, él administra los asuntos de Dios, para el cuerpo de Cristo. “No voluntarioso”. Él no está ahí para agradarse a sí mismo. “No dado al enojo”. “No dado al vino”. Se acuerda que le dije que eso significa que él no está mucho tiempo cerca de su vino. Lo único que ellos podían beber en esos días era vino. El agua no era pura, y cuando usted la bebía, usted la bebía y se iba. Si usted, usted sabe, estaba ahí cerca y se quedaba cerca de la botella mucho tiempo. Eso era evidencia de que usted tenía un problema.

“No dado al vino, no violento, no pendenciero”, y esa palabra “pendenciero” significa que a él le gusta usar sus puños. No ese tipo de hombre. No codicioso de ganancia deshonesta, no busca el dinero de manera total. Vesícula 8: “amante de la hospitalidad”. Eso significa que él es un hombre a quien le encanta abrir su casa y que los extraños entren. Si usted va a hacer eso, usted va a tener que abrir su casa, usted va a tener que tener su casa en orden, ¿verdad? Y esa es la razón por la que dice que debe tener hijos creyentes, y él debe estar administrando su propia casa. Si no puede administrar su propia casa, Pablo le dijo a Timoteo, ¿Cómo cuidará de la iglesia de Dios? Él necesita tener una casa que pueda ser abierta a cualquier persona para que entre y vea cómo es la vida cristiana. Una persona que ama a los extraños, esa es la palabra “hospitalario”. Le encanta que entren los extraños. Un amante. Y la palabra “hombres” está implícito aquí. Podría significar buenos hombres; podría significar simplemente bueno. “Sobrio”. Él conoce las prioridades. Este hombre sabe lo que importa. “Justo, santo, en control, domino propio”. Ahora, hemos hablado de todo esto la última vez, pero ahí están de nuevo.

Ahora, podría añadir esto, que este no es un consejo, y este no es un comité. Esta es una comunión de hombres designados por Dios, calificados por Dios, dotados por Dios, llenos del Espíritu, dados a la iglesia local para gobernar y enseñar en su iglesia. Y vimos que la última vez en 1 Timoteo 5:17, dice: “Los ancianos que gobierna bien”, asumiendo que los ancianos gobiernan, “sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en la predicación y la enseñanza”, porque eso, claro, es la tarea básica de la iglesia. Eso es lo más difícil que hay por hacer. Eso demanda la mayor disciplina, y el mayor trabajo, y la lucha con Satanás por ser un maestro fiel de la Palabra de Dios. Y entonces, los ancianos deben ser honrados. Es un cargo que involucra honor.

En Hechos, capítulo 20, hay dos versículos que quiero compartir con usted rápidamente, versículo 17, que le da a usted una pequeña idea de cómo estos ancianos eran designados en una ciudad, por lo menos, Éfeso. Pablo se va a reunir con los ancianos efesios. En el versículo 28 de Hechos 20, dice esto, y aquí él está hablando a los ancianos: “Por tanto, mirad por vosotros”, lo primero que un anciano debe hacer, un líder en la iglesia, un maestro de la Palabra de Dios, uno que gobierna la comunión de creyentes en una situación local dada, él necesita cuidarse de sí mismo, él necesita estar constantemente evaluando su propia vida. “Y por todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo os ha puesto por obispos”.

Somos responsables como ancianos de cuidar del rebaño entero. Es muy fácil algunas veces decir que oramos por todo el mundo en la iglesia. Bueno, esto es ridículo. Necesitamos tener cuidado de manera individual del rebaño que Dios nos ha dado, señalándolos, marcándolos, viendo aquellos que tienen una herida, aquellos que tienen un problema, que tienen una necesidad, y específicamente orar por eso. Y nuestros ancianos que están compartiendo juntos, se reunieron incluso esta mañana una y quince minutos antes de que algunos de ustedes vinieran e hicimos eso, oramos juntos esta mañana por ustedes, algunos de ustedes de manera específica, porque Dios llevara su obra en sus vidas, de acuerdo con su necesidad. Y no solo eso, no solo debemos cuidar del rebaño, sino que dice: “Apacentad la iglesia de Dios”. Y, ¿cómo vamos a pastorearlos, apacentarlos, alimentarlos? ¿Qué es? La Palabra de Dios.

Y entonces, somos responsables de cuidar de nosotros como ancianos, y cuidar del rebaño de Dios y marcarlos. Ver lo que necesitan, nuestras oraciones, nuestra preocupación, nuestra disciplina, nuestra reprensión, nuestro amor, lo que necesiten, y hacer eso ;y también somos responsables como supervisores de alimentar el rebaño de Dios. Entonces, los ancianos, controlaban la doctrina y la disciplina en la iglesia.

Ahora, es una responsabilidad seria. Es una responsabilidad de peso hacia Dios, pero es una en donde hay gran honor y gran recompensa para esos hombres que son escogidos para esa responsabilidad. En 1 Pedro 5, Pedro describe a un anciano de esta manera: “Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo también siendo anciano con ellos y testigo de los padecimientos de Cristo, y también participante de la gloria que será revelada”, aquí está lo que él le dice al anciano, escúchelo: “Apacentad o alimentad el rebaño de Dios, en la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella”. Alimenta el rebaño y supervísalo. Vea lo que está pasando cuando una oveja se lastimaba. Como pastor, realmente conforme un pastor era llamado, iba y le ministraba a esa oveja.

“Cuiden del rebaño de Dios, aliméntelo. Supervíselo. No a fuerza”. No porque: “Bueno, lo tengo que hacer; hombre, es mi trabajo, y voy a meter ahí mi nariz. Hombre, me molesta y lo hace. No. “Sino, voluntariamente, y no por ganancia deshonesta”. Usted no solo le ministra a la gente rica, que podría, usted sabe, podría darle un poco de dinero. No. “Sino con ánimo pronto”. Sea quien sea que lo necesite, usted entra. “No enseñoreándose de la grey de Dios”. Usted no gobierna con una vara de hierro, “Sino siendo ejemplos de la grey”. ¿Sabe usted cuál es la mejor manera de guiar? Sea un ejemplo. Establezca el patrón, establezca el patrón. Si usted trata de guiar a la gente y usted no es un ejemplo, ¿sabe usted lo que pasa? Reaccionan a su liderazgo. Usted necesita guiarlos, por ejemplo.

Y después, él dijo esto, y esto es maravilloso. Vale la pena hacerlo, amigos. Si usted es un anciano, vale la pena debido a este versículo: “Y cuando el príncipe de los pastores se manifieste, recibiréis una corona de gloria que no se desgasta”. Esa es una corona prometida a quien se les da la supervisión de la iglesia. Qué promesa tan bendita es esta. Y lo maravilloso acerca de recibir esa corona, es que podremos arrojarla a los pies de Jesucristo, porque realmente le pertenece a Él.

Después, hay un segundo cargo, y vamos a entrar a eso en este momento. Hechos 6:1, recuerde, le dije que la iglesia de Jerusalén fue guiada por los apóstoles, pero finalmente fue momento para que ellos dejaran ese liderazgo, y después de varios años, subieron hombres lo suficientemente maduros, con virtud cristiana, para que siguieran con el liderazgo de la iglesia de Jerusalén y los apóstoles entonces podían pasar a otro ministerio. En Hechos, capítulo 6, ese tiempo llegó y estaban listos para ordenar algunos hombres en esa iglesia misma, que podían guiar y pudieran pasar a otros ministerios.

“En aquellos días”, versículo 1, “cuando el número de los discípulos se había multiplicado, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, porque sus viudas estaban siendo descuidadas en la administración diaria. Una de las responsabilidades de la iglesia era cuidar de las viudas. Entonces, hubo una pequeña discusión. Pensaban que la mayoría de lo bueno era para las viudas judías. Simplemente, uno de este tipo de problemas que los apóstoles no querían tocar. Entonces, en cierta manera, esa fue la gota que derramó el vaso. Y en el versículo 2 decidieron, hombre, es momento de que salgamos de esto, tenemos que meternos en lo que realmente importa. Entonces, versículo 2: “Entonces los 12 llamaron a la multitud de los discípulos y les dijeron: no es justo que dejemos la Palabra por servir a las mesas”. En otras palabras: “Estamos tratando de estudiar para comunicarles la doctrina. Estamos estudiando la Palabra de Dios para compartirla con ustedes. Y tenemos que ir aquí, y servirles su cena. Y correr de aquí para allá, y cuidar de esto. Y correr de aquí para allá, y hacer esto. Y estamos dejando la Palabra de Dios”. Ellos entendieron cuál era su prioridad.

Versículo 3, “Por tanto, hermanos, buscad entre vosotros siete hombres de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y sabiduría a quienes podamos designar esto”. Fueron responsables de delegarle las finanzas a los diferentes individuos que tenían las necesidades, para que los ancianos pudieran entregarse de manera total a la Palabra de Dios y a la oración. Eso lo vemos en el versículo 4: “Y nosotros perseveraremos en la oración y el ministerio de la Palabra”. En un sentido, establecen el patrón para los ancianos, esto es, los apóstoles.

Permítame darle los requisitos en 1 Timoteo capítulo 3 para un diácono. Primera de Timoteo 3:8: “Asimismo, los diáconos deben ser sobrios” o serios, eso no significa que es una persona aburrida, significa alguien serio. “Que no sea una persona con duplicidad”. No le dice a una persona una cosa y otra persona le dice algo más. “De nuevo, no dado a mucho vino, no codicioso de ganancias deshonestas”. Que no busque el dinero. “Que se aferre al misterio de la fe con limpia conciencia”. Esto es, él debe ser semejante a Cristo. A eso va, no voy a tomar el tiempo para explicarlo. El misterio de la fe es ¿Qué? ¿Cuál es el misterio de nuestra fe? Dios en Cristo, ¿verdad? Ese es el misterio. Que Dios y el hombre fueron uno en Jesucristo. “Y aferrándose a ese misterio con una conciencia limpia”, significa vivir una vida semejante a Cristo. Muy bien, él tiene que ser semejante a Cristo.

Versículo 10: “Y sean estos probados primero”. Usted no mete a cualquiera para que sea diácono. Usted ve, quién ha probado ser digno después que sean diáconos, siendo hallados irreprensibles. Después, versículo 12: “Que los diáconos sean maridos de una sola mujer, que gobiernen bien sus hijos y sus casas”. Versículo 13: “Porque los que han ejercido el diaconado bien, se han ganado una buena posición y gran denuedo en la fe que es en Cristo Jesús”.

Ahora, ahí están los estándares para ser un diácono. Si usted es un diácono, usted debe repasarlos. Y si usted encaja con los estándares, pero alguien aquí no lo ha designado como diacono, usted debería ser designado diácono. Vamos a pedirle a Dios que revele su nombre a nosotros para que pueda servir en la capacidad que Dios le ha dado a usted a esta asamblea local para que sirva. Si usted está aquí y usted es un anciano bíblico, y un diácono bíblico, entonces depende de nosotros mediante la oración y el ayuno determinar eso, para que usted pueda ser levantado al lugar de servicio que Dios diseñó para usted en esta asamblea local. Porque necesitamos un liderazgo.

Oh, hay estándares. Serio, no con doble lengua, no dado al vino, no codicioso de dinero, semejante a Cristo, irreprensible, el marido de una mujer, gobernando a los hijos y demás. Nada acerca de la enseñanza. ¿Se dio cuenta de eso? Porque el ministerio del diácono no es un ministerio de enseñanza. El ministerio de un diácono es un ministerio de cumplir con la administración y el negocio, los asuntos de la iglesia. Pero, ¿se dio cuenta de que no hay ni siquiera un requisito de negocios aquí? El hombre podía ser un torpe con las matemáticas, ni siquiera importa eso. Lo que importa es todo espiritual. Dios tiene mucha más facilidad para operar mediante hombres llenos del Espíritu, que a través de hombres brillantes que no son llenos del Espíritu. Y entonces, todo requisito siempre es así.

Incidentalmente, creo que también puede haber diaconisas en la Biblia. Versículo 11: “También sus esposas”, y las mujeres ahí podría referirse a diaconisas. Algunos dicen que se refieren a las esposas de los diáconos, otras diaconisas. Pero su usted lee Romanos 16, parece que Febe, Febe ahí es llamada una sierva, y la palabra ahí es la misma que diácono. Entonces, podría ser que Febe fue una diaconisa porque había una necesidad de que algunas mujeres ayudaran a las mujeres candidatos para el bautizo. Simplemente, para ayudarles a vestirse y demás. Había una necesidad para que las mujeres cuidaran de algo de la cocina y algo de ministerio a las viudas. Y entonces, parece indicar que había diaconisas que trabajaban con los diáconos. Y tienen que ser, versículo 11, “serias, no dadas al chisme”. No diaconisas que eran chismosas. “Sobrias”. Conocían también las prioridades. “Fieles en todas las cosas”. Como puede ver, si usted tiene ese tipo de liderazgo en la iglesia, amigos, y usted lo tiene que tener, y está listo para avanzar.

Ahora, ese es el liderazgo. Y mantenga en mente, todo líder en la iglesia no es responsable a la congregación. Es responsable a Dios, a Dios. Ahora, ese es el liderazgo que Cristo le da a la iglesia. Ahí está. Diáconos, ancianos, y quizás diaconisas para ayudar a los diáconos. Ahí está. Y usted no ve ninguna tabla de organización. La tabla de organización de la iglesia, amigo mío, es un círculo. Todo mundo es igual. Todos estamos juntos.

Muy bien, ahora eso nos lleva al último punto: la congregación. Finalmente, vamos a llegar a todos ustedes que han estado diciendo: “Sí, usted es diácono, sí, sigamos, usted es anciano”. Y ahora, es su turno. Vamos a llegar a la congregación en este punto. Y, bueno, el Espíritu Santo le habla a usted. Y ahí es en donde quiero que usted comience a escribir, si no ha comenzado a escribir aun en su papel verde.

Muy bien, la tarea primordial de la iglesia, enseñar doctrina sana. La tarea primordial del liderazgo es ser los maestros de la doctrina y aplicar la doctrina a la congregación. La tarea primordial de la congregación, personas llenas del Espíritu que aprenden la doctrina y salen y hacen algo al respecto. Usted es el objeto de todo este ministerio que Dios ha diseñado de liderazgo, para que podamos comunicarle de tal manera que le podemos comunicar a usted que está allí afuera, y algún día quizás usted va a llegar a ser un diácono, un aciano, como Dios lo diseñó. Quizás un evangelista, pastor, maestro. Pero es cuando usted es fiel en cosas pequeñas que Él le va a dar a usted más.

Muy bien, entonces llegamos al nivel final, la congregación, y aquí realmente llegamos al punto medular. El rebaño, los que deben llevar a cabo la obra del ministerio. Ustedes saben que si ustedes estuvieron aquí hace unos domingos atrás, por la noche, que el liderazgo no hace la obra del ministerio. El trabajo del ministerio. Debemos perfeccionar a los santos para que ellos hagan la obra del ministerio, el trabajo del ministerio, Efesios 4:11. El ministerio es de usted; el nuestro consiste en orar y enseñar doctrina sana, usted debe llevar a cabo el trabajo del ministerio. Y le vamos a mostrar cómo funciona.

Ahora, hay un versículo, permítame tan solo dárselo rápidamente. Hebreos 13:17, escuche esto, aquí está su primer deber general como congregación, aquí viene: “Obedeced a aquello que están sobre vosotros y someteos”. Ahora, esto no de be ser una carga. Sino, asumiendo que el liderazgo de la iglesia está lleno del Espíritu, y dirigido por el Espíritu. Debemos ser obedientes, porque están conectados directa con Dios y ministrando, en nombre de Cristo bajo su liderazgo como pastores y estamos sometiéndonos a su ministerio, sabiendo que es un ministerio piadoso. Quizás no lo entendamos, quizás estemos en desacuerdo con lo que están tratando de hacer, pero nuestro lugar consiste en obedecer a nuestros pastores. Eso es lo que mantiene el orden de la iglesia como un testimonio viviente al mundo.

Hay muchas cosas que pueden echar a perder a una iglesia y realmente echar a perder su testimonio. Una de ellas, primordialmente, es un liderazgo malo. Falsos maestros. Aquellos que no enseñan doctrina. Iglesias edificadas sobre cacahuates y palomitas en lugar de estar edificadas sobre la Palabra de Dios. Otra cosa que echa a perder una iglesia es una congregación que no sigue su liderazgo. Y de esta manera, se divide, y se rompe, y se fractura y todo lo demás. Y esto pasa en frente del mundo, todo mundo tiene que estar en la categoría del diseño del Espíritu y ser fiel y obediente.

Muy bien, entonces, en primer lugar, el deber general: “Obedeced a vuestros pastores. Sométanse”. Y nuestro deber es darle a usted instrucción en amor, y somos responsables a Dios si fracasamos. “Porque ellos velan por vuestras almas”. Como puede ver, usted tiene que darse cuenta de que usted es la carga de nuestras vidas. Hay muchas cosas que son más fáciles que hacer en lugar de gobernar a la iglesia de Cristo, y cuidar de problemas espirituales. Usted no los puede dejar. Y sabe una cosa, usted está con ellos 24 horas al día, 10 días a la semana. No hay fin para esto. Nosotros “velamos por sus almas como quienes han de dar cuenta, para que lo hagan con gozo y no quejándose, porque esto no os es provechoso”. No podemos trabajar como líderes en tristeza, lo hacemos en gozo, tenemos que cuidar de usted y responderle a Dios por ello, y su deber consiste en someterse aquellos que guían.

Muy bien, ahora veamos específicamente los deberes por unos minutos. El deber de un hombre en la iglesia, ¿Cuál es la responsabilidad de un hombre en la reunión de la asamblea local? Primera de Timoteo 5:8, y únicamente le voy a leer esto y dejar que el espíritu de Dios le enseñe. Primera de Timoteo 5:8. Aquí hay una indicación básica para la responsabilidad de un hombre en la iglesia. El hombre, obviamente, se implica aquí como lo veremos por el pronombre. “Pero si alguno no provee para los suyos”, aquí está hablando de sus padres, su madre viuda o su esposa e hijos, todo. “Si alguno no provee para los suyos”, y quiero añadir que también está hablando de cualquier persona a quien usted es responsable, aun si no está relacionado a usted. “Mayormente, los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo”.

¿Por qué? Porque la fe de Cristo está edificada sobre el amor. Está edificada sobre ser responsable y ser fiel con que usted cumpla su deber. Y si usted ni siquiera puede mostrarle al mundo que usted es fiel en cumplir con su deber y mostrarle amor a su propia familia, al salir y proveer para su familia usted está negando la base misma de aquello en lo que consiste la fe. Ahora, me doy cuenta, y reconozco que hay ocasiones cuando los hombres no tienen un trabajo, y cuando son despedidos y esto y lo otro. Pero Dios espera que un hombre cristiano en la comunión de la iglesia, trabaje y provea para su familia. No depender de alguien más, a menos de que tenga un tipo de incapacidad física, entonces la iglesia debe cuidar de él. No realmente ser apoyado por la esposa que trabaja y vamos a llegar ahí en un minuto, sino proveer para su familia, de lo contrario él le está negando el principio mismo de la fe, lo cual es amor y responsabilidad, y cumplir con su deber.

Después, en el capítulo 6 versículo 1, esto habla de otro ángulo. Si usted tiene un trabajo, esto se refiere a usted. “Aquellos que son siervos”, los vamos a llamar empleados, “los que están bajo el yugo”, en otras palabras, está trabajando para un jefe, “tengan a sus amos por dignos de todo honor. Sirva a su amo y hónrelo”. Sea quien sea su jefe, sírvalo y hónrelo. Ahora, observe esto, “Para que el hombre de Dios y su doctrina no sean blasfemados”. De nuevo, un testimonio malo en su trabajo es desobediencia a su obligación para con la iglesia de Jesucristo. Usted necesita servir a su jefe al darle honor; sea que lo merezca o no, no importa. Es cuestión de obediencia para mantener un testimonio fiel de Jesucristo.

Versículo 2, dice usted: “Hombre, no tengo un jefe cristiano”. Y observe esto, versículo 2: “Y los que tienen amos creyentes”, un jefe cristiano, “no los menosprecie, no los tengan en poco por cuanto son hermanos”. Eso significa que, si usted tiene un jefe cristiano, eso no significa que usted puede ser flojo, eso no significa que puede estar jugando porque es cristiano y él está en la iglesia, y usted sabe, no. Sino, observe esto: “Sino más bien sírvanlos mejor, por cuanto son fieles y amados participantes del beneficio” En otras palabras, si usted tiene un jefe cristiano, eso no significa que usted es flojo. Eso significa que usted trabaja con más diligencia, no aprovechándose.

Ahora, dice usted: “¿Es esto importante?” Claro, mire el final del versículo 2: “Estas cosas manda y enseña”. Y lo estoy haciendo. Necesitamos ser fieles a nuestro jefe, honrándolos por causa de nuestro testimonio. Si trabajamos para un cristiano, debemos honrarlo aún más porque él es fiel a Cristo.

Muy bien, hay más deberes para los hombres. Tito 2:9, rápidamente. Vamos a terminar con ustedes en un minuto, hombres; y entraremos a las mujeres, y les va a encantar cada palabra de eso. Tito 2:9, dice: “Exhorta a los siervos –o empleados– a que sean obedientes a sus amos, agradándoles en todo, no respondiéndoles”. No le responda a su jefe. En absoluto. Un testimonio piadoso es esencial. “Que no defrauden a nadie”. Esto es robar dinero. “Sino mostrando toda buena fidelidad, u honestidad para que adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador en todo”. ¿Sabe una cosa?, cuando usted vive una vida piadosa frente a su jefe, usted de hecho añade virtud a virtud.

La doctrina de Dios se ve hermosa, pero cuando usted vive una vida hermosa, usted de hecho está adornando la doctrina de Dios. Su jefe puede creer en Dios. Pero, cuando ve su vida piadosa, Dios incluso se vuelve más hermoso para él, porque él puede ver a Dios manifiesto en su vida. Y entonces, debemos adornar la doctrina de Dios. ¡Qué pensamiento tan hermoso es ese! Después, hombres, desde otro ángulo, vimos que debemos enseñar ahí en Tito 2:2, nos dice: “Que los ancianos sean sobrios, serios, que tengan dominio propio, sanos en la fe, en amor, en paciencia”. Segunda de Timoteo 2:2, nos dice que debemos enseñar doctrina sana, y aquí hay una buena oportunidad para que reconozcamos que son los hombres mayores en la iglesia. Usted debe poder enseñarles a los jóvenes. Debemos ser sobrios, serios, honorables, conociendo nuestras prioridades, ejerciendo dominio propio, fuertes, sanos en la fe, amor y paciencia.

Y esas tres cosas son realmente importantes. Fe, amor, paciencia. Fe es una actitud hacia Dios. Amor es una actitud hacia los hombres y paciencia es una actitud hacia los problemas. Y debemos ser sanos en todos eso. Y entonces, realmente, debemos tener casi las mismas características y las de un diácono.

Después, otra cosa dice de los jóvenes, ahí en el versículo 6, jóvenes, estos son los adolescentes, los niños, jóvenes, “Jóvenes, de la misma manera, exhórtalos a que sean sobrios”. Eso significa que ejerzan dominio propio, lo suficientemente serios como para saber lo que importa. Versículo 7: “En todo mostrándote como un patrón de buenas obras”. Incluso los jóvenes deben conocer doctrina. Él dice: “En doctrina, mostrando seriedad, no corrupción”, eso es dignidad, “seriedad y sinceridad”. Después, en el versículo 8, “Palabra sana”. Es fácil para los jóvenes hablar de una manera que no es digna de hablar. Y entonces, él dice: “Tus palabras deben ser consideradas cuidadosamente. Debes ser sincero. Debe ser digno. Tu doctrina no debe ser corrupta. Debe ser un patrón de buenas obras”. Jóvenes, debemos ser patrones de cuáles son los estándares de Dios. Pablo le dijo a Timoteo que se mostrara como un ejemplo a los creyentes.

Entonces, ahí tiene usted el deber de un hombre. Él debe proveer para su familia o él es peor que uno que niega la fe. Él debe enseñar a otros que puedan enseñar también a otros. Él debe ser fiel en términos de obediencia en su trabajo, a su jefe; y si su jefe es cristiano, él debe ser más fiel, si eso es posible. Él también debe ser serio, sobrio, en fe, amor y paciencia. Él debe ser sano y sólido. Jóvenes, debemos ser patrones del creyente a toda persona. Debemos vivir una vida semejante a Dios. Y no debemos ser corruptos en nuestra doctrina, serios, sinceros, y nuestras palabras deben ser aquellas que edifican.

Bueno, podríamos decir más. Pero no lo vamos a hacer. Rápidamente, el deber de las mujeres. ¿Qué debe hacer una mujer en la iglesia? Primera de Timoteo 2:9, y aquí llegamos a la ropa y el atuendo de una mujer. Dice usted, “¿Por qué está eso ahí?” Porque Dios quería que usted lo supiera, básicamente. No fue colocado ahí para tratar con el asunto del siglo XX. Fue colocado ahí porque éste es el patrón. Muy bien, 1 Timoteo 2:9: “Asimismo, las mujeres”, coincidentemente, permítame regresar. En el versículo 8, dice una cosa más acerca de los hombres. Dice: “Que los hombres oren en todo lugar levantando manos santas sin ira ni contienda”. Los hombres deben estar en oración constante. Después, dice en el versículo 9, hombres, el patrón de los hombres es congregarse en oración. Asimismo, las mujeres. Aquí está de lo que deben estar conscientes. Es fácil para los hombres simplemente estar ocupados, aquí y allá. Necesitan estar concentrados en la oración. Las mujeres necesitan estarse preparando de una manera física. “Asimismo que las mujeres se arreglen con pudor y modestia”. Ahora, esa es una afirmación bastante simple. Creo que ese es el principio básico de la Palabra de Dios en términos de la vestimenta de los creyentes. Cuando nos congregamos para la comunión debemos ser modestos.

Ahora, la gente me dice: “¿Piensas en esto? ¿Te gusta esto por aquí, dividido aquí? ¿Te gustan los shorts con esto? ¿Te gustan los pantalones con esto?” No me pregunten eso. No sé qué es eso. Y todo cambia tan rápido. Lo que importa es la modestia. La Biblia no dice: “Hay una regla de cuatro centímetros debajo de la rodilla”. No. Pero algunas cosas son bastante obvias. Algunas son modestas, algunas son inmodestas. Para los creyentes, y eso no significa que usted trae a su amigo incrédulo a la iglesia y usted viene hoy al evangelio, y tenemos aquí a una, un grupo de guardias que están ahí afuera, y le dicen a la amiga: “Lo siento señora, usted se tiene que sentar en el camión hasta que acabe el servicio. Su atuendo no es apropiado”. No. Esa no es la idea. Esto es para creyentes. Atuendo modesto con temor piadoso.

¿Sabe usted lo que eso literalmente significa en el griego? Con un sentido de vergüenza. ¿Y sabe una cosa?, todo esto de la modernidad: “No necesitamos estar avergonzados de nuestros cuerpos”. Lo siento amigos, eso desde que el pecado entró en el huerto, tenemos el derecho de estar avergonzados por lo corrupto de nuestro cuerpo. Está corrompido por el pecado. La carne es sensible al pecado, y Pablo dice: “Necesitamos tener como damas un sentido de”, este no es algún tipo de cosa traumática, extrema, psicológica. Sino, suficiente sentido de vergüenza como para ser modestas. Y eso es importante. La idea de sobriedad ahí es evitar los extremos. Digo, no hay lugar en la iglesia para que el atuendo de alguien esté diseñado para lucirse. Ese no es el punto. Esa es una distracción para lo que estamos tratando de hacer y lo que el Espíritu de Dios quiere hacer. Y cuando somos distraídos por el atuendo de alguien, debemos tener vestimenta modesta, con temor piadoso y sobriedad. Evitamos extremos. No ropa inmoral o ropas que luce a la persona. No. Ahora, esto es algo interesante. No con peinado ostentoso. No ostentoso, probablemente quiere decir con algo así como trenzado, oro o perla o vestidos costosos.

Ahora, en el día de Pablo, tenían estilos populares de trenzar el pelo, de lo que entendemos, y lo entrelazaban, y metían todo tipo de perlas y oro. Bueno, usted solo se puede imaginar algún pobre hombre ahí sentado con el resto de los creyentes, y una mujer entra al frente de él y todo un cofre de tesoro en su cabeza. Y no tenía esperanza. Este hombre estará sentado ahí pensando: “Hombre, esa perla vale 89 dracmas. Esa por ahí hombre, eso ve el tamaño de esa perla por ahí”. Y, usted sabe. Y el concepto entero de lo que él estaba tratando de hacer ahí, estaba perdido. No había manera en la que él iba a entender el mensaje sentado atrás de este aparador en particular. Y estando preocupado por alguna mujer que entró ahí en vanidad para mostrar toda su gloria públicamente. Y digo, gastaban fortunas. Se dice que algunas personas gastaban lo equivalente a $10.000 dólares en su cabeza.

Bueno, claro esa es la situación extrema, y de eso está hablando. No creo que si usted quiere usar, usted sabe, unas perlas ahí de Woolworth, nadie la va a molestar por eso. Hombre, si usted tiene un par de aretes de $2 dólares en sus oídos, eso no importa, digo, no estamos tratando de ser ridículos. Lo que estamos diciendo es que no hay lugar para lucirse, para desfilar dinero enfrente de la gente que está aquí, para adorar a Dios y para compartir la palabra de Dios. Estamos aquí vestidos de manera modesta para no distraer de aquello que Dios quiere hacer mediante su espíritu Santo y la palabra.

Entonces, las mujeres deben ser muy cuidadosas en cómo se visten. Con mucha modestia. Esa es la pregunta y esa es la respuesta. Y no con cabello que es una distracción. Ahora, es una peor distracción si usted viene aquí y su cabeza se ve como si le hubieran dado vueltas. Eso distrae y distrae mucho. Eso distrae más que si usted hubiera hecho algo con su cabello. Pero, hay un equilibrio, obviamente. Y está bien, si usted quiere usar algo que es modesto en términos de joyería, ese no es el punto, el punto es cuando usted entra a lo extravagante, se vuelve algo que distrae.

En el versículo 10, y aquí está el punto positivo: “Sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad”. Digo, si usted es una mujer piadosa, ciertamente, usted se va a ver como alguien que se preocupa por cosas piadosas, no como alguien que se preocupa por lucirse. Una persona piadosa no está preocupada por llamar la atención a sí misma. Y después, el versículo 11, nos dice algo más acerca de mujeres, cuando se reúnen. “La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción”. En el servicio público, las mujeres no deben hablar. Ese es el estándar. Ahora, las mujeres deben enseñar en tiempos privados e instruir, veremos eso en un momento. Pero no en el servicio público. No deben enseñar. Dice usted: “¿Crees en predicadoras?” No, punto. No, punto. Eso es exactamente de lo que ese versículo está hablando. “La mujer aprenda en silencio con toda sujeción”. El 12 es más específico: “Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio”. No existe algo tal, bíblicamente, como predicadoras. Ninguna. No existe algo así. Entonces, vemos el deber de una mujer, entonces, en el mostrar en cómo se ve en el servicio: debe ser modesta y guardar silencio.

Hay algunas otras cosas que las mujeres deben hacer. Rápidamente, Tito 2, y vamos a simplemente cerrar con esto. Tito 2, versículo 3: “Las ancianas” y esto claro, son las mujeres mayores. Ancianas no quiere decir que usted ya casi no puede caminar. Simplemente, significa que usted es madura. Y usted puede escribir en su papel, si esto se aplica a usted o no, y no mire a su alrededor para ver quién está escribiendo. Versículo 3: “Asimismo las ancianas, que se conduzcan de tal manera como corresponde a la santidad”, tan importante, “no siendo calumniadoras.” ¿Usted sabe cuál es la palabra en el griego? Las que calumnian, las que causan problemas. Es muy fácil algunas veces para personas mayores que no tienen mucho de qué preocuparse, incluso en el día del día de hoy, tuvieron el problema. El teléfono no se había inventado. Es muy fácil para la gente mayor enfrascarse en hablar de cosas que están pasando. Y sin ni siquiera darse cuenta de esto, y en algunas ocasiones, dándose cuenta, comenzar algo que realmente lleva a un problema real y un escándalo real. Mas iglesia se han dividido por esto que por cualquier otra cosa de la que puedo pensar. Y eso es exactamente lo que estamos tratando de evitar en la unidad de esta asamblea. Y entonces, “las mujeres deben estar preocupadas por no acusar falsamente, no causar problemas”. Sino que deben conducirse de manera santa. “No dadas a mucho vino”. Y esto es bueno.

Dice usted: “¿Puede una mujer enseñar?” ¿Cuál es la siguiente frase? ¿Qué es? Versículo 3, la última frase: “Que enseñen lo bueno”. Claro que deben ser maestras, pero no en el servicio público. Maestras de buenas cosas. Versículo 4: “Que enseñen a las mujeres jóvenes”. Dice usted: “Oh, no parece que podemos hacer algo acerca de las niñas que están aquí”. Algunas veces, la gente se me acerca: “¿Viste el vestido de esa niña?” Bueno, amigos míos, ¿sabe una cosa?, esa no es mi área. Haré lo que puedo, nuestro liderazgo hará lo que pueda. El punto es este, las mujeres mayores enseñen a las jóvenes. Si usted ve a una joven, que usted piensa que es inmodesta o necesita consejo espiritual, esa es su responsabilidad. La gente se me acerca incesantemente, amigos míos, y realmente es una realidad, semana tras semana: “Pastor, ¿qué va a hacer por esto?”. ¿Me entiende usted lo que digo? Querido miembro, nada. Ese no es ministerio. Voy a hacer lo que pueda en las áreas en donde Dios me convence a mí. Si veo una necesidad de un individuo, me acerco a ellos. Pero si Dios, coloca a alguien en su corazón que necesita alguna ayuda, esa es su responsabilidad. Usted no puede esperar que una o dos personas hagan todo con todo mundo. Si usted piensa que hay alguna joven que necesita alguna asistencia y amor y algún tipo de aliento, instrucción, por favor, su obligación delante de Dios es sacudir a esa persona. ¿Por qué cree que el Espíritu de Dios hizo que usted estuviera consiente de eso? En eso consiste el ministrarnos el uno al otro.

Y valoro el hecho de que algunos de ustedes hacen esto. Eso es maravilloso. Usted tiene la responsabilidad en amor de proveer guía a las jóvenes y establecer el patrón, el ejemplo. Y aquí está lo que usted debe enseñarles, y esto es bueno: “Que enseñen a las mujeres jóvenes a ser sobrias”, y me gusta esta: “a amar a sus maridos, a sus hijos”. Ahora, observe esto: “A ser prudentes, castas”. Ahora observe esto, “cuidadosas”. ¿Dónde? “De su casa”, cuidadosas de su casa. Dice usted: “¿Quieres decir que las jóvenes deben quedarse en casa?” Eso es lo que dice. Y después, oh, esta es fabulosa. Hombre, esto es bueno. “Sean buenas, sujetas a sus maridos”. El pastor no es responsable por estar por todos lados y enseñar a todo mundo todo. Esa es su responsabilidad conforme Dios dirige si lo coloca en su corazón, para ayudar a alguien más.

¿Qué les van a enseñar a las jóvenes? Muy bien, veámoslo de nuevo. “Que sean sobrias, que amen a sus maridos, que amen a sus hijos, castas, prudentes, cuidadosas de su casa.” Hombre, tantas jóvenes se preguntan por qué tienen problemas para disciplinar a sus hijos, y por qué tienen problemas. Y el problema es que nunca están en casa con ellos. Nunca están en casa con ellos para enseñarles principios que son espirituales y básicos para sus propios patrones de vida. Y después, que sean buenas. Que sean buenas. Eso es amabilidad. Esa es la bondad amable. Que sean sujetas a sus propios maridos. ¿Por qué? Para que la Palabra de Dios no sea blasfemada. Escuche, su conducta individual determina el testimonio de Jesucristo en el mundo. ¿Sabía usted eso? Bueno, y él procede a hablar, acerca de algunos deberes generales, como orar, y enseñar, y ministrar, y ofrendar, y compartir, y predicar el evangelio. Y usted puede estudiar esas.

Padre, te damos gracias, porque nos has enseñado esta mañana. Señor, ayúdanos a hacer algo con estos principios. Para tu gloria, en el nombre de Jesús. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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