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Llegamos ahora para nuestro tiempo de estudio de la Palabra de Dios en esta mañana, en este domingo de Navidad. Claro que nuestra atención se centra en la Navidad. Y conforme pensaba acerca de lo que les podía compartir, me impactó de nuevo la dicotomía que existe entre la Navidad para el cristiano y la Navidad para el mundo. Estaba sentado en mi oficina viendo dos tarjetas navideñas; una de ellas tenía a un hombre obeso con una barba blanca y un par de pequeños duendes y decía, “Ho, ho, ho.” La otra tenía un pesebre con una estrella y un bebé y decía, “Llamará su nombre Emanuel.” Y comencé a pensar acerca de la paradoja de la Navidad.

¿Qué es la Navidad? Para algunos es paz hacia los hombres de buena voluntad. Para el mundo es confusión masiva, una tasa de suicidio que se incrementa y un paso acelerado en su vida. Esa hermosa noche hace 2,000 años atrás una estrella alumbró el cielo y marcó el lugar donde Cristo nació, donde Dios fue hecho carne.

El día de hoy un millón de letreros de Navidad marcan el lugar donde comienza la venta o donde usted puede desperdiciar su dinero comprando lo que no se necesita y de cualquier manera no le queda. La primera Navidad fue una pobre, con un pesebre y un establo. Nuestra Navidad es un despliegue impresionante de riqueza conforme millones gastan millones de dólares para ignorar el verdadero significado de la Navidad.

En una ocasión hombres sabios vinieron a adorar a Jesús y el día de hoy los necios tienen fiestas de impiedad ignorando todo lo que Jesús vino a lograr. El bebé de Belém nació como salvador para darle a los hombres todo lo que necesitaban. Él ha sido reemplazado por un impostor llamado Santa Claus, quien se lleva lo que es de valor y da lo que no es de valor a cambio. Esa es la paradoja de la Navidad.

¿A quién le pertenece? Conforme pensé acerca de la paradoja de la Navidad, pensé acerca de la gran paradoja de la Navidad. ¿Quién es Jesucristo? Comencé a ver algunas de las profecías y comencé a pensar, me pregunto qué profecías podrían ser emocionantes para nosotros conforme las estudiamos y vemos el nacimiento de Cristo. Y pensé en la idea de profecías paradójicas. ¿Sabía usted que el Antiguo Testamento está lleno de profecías que aparentemente son paradójicas o contradictorias acerca de Cristo? ¿Sabía eso? ¿Sabía usted que no hay manera en la que los profetas del Antiguo Testamento podían haber entendido la plenitud del Mesías venidero simplemente en base a la contradicción aparente de sus propias profecías?

Por ejemplo, un profeta se sentaba y el Espíritu Santo lo inspiraba y escribía que vendría un conquistador que gobernaría al mundo, quien sería el salvador y liberador de los hombres. El mismo profeta más tarde se sentaba y escribía acerca de un hombre de dolores que estaba solo y era rechazado. El profeta escribía acerca de un rey de gloria y un rey del cielo, un salvador eterno, el deseado de todas las naciones. Y después un profeta se sentaba y escribía acerca de que no haya atractivo en el que los hombres deseaban y el era un ciervo sangriento, sufriente, crucificado y muerto. ¿Cómo resuelve usted estas cosas?

El profeta escribía que Él vendría en llama refulgente para vengarse de sus enemigos. El otro profeta escribía que Él vendría predicando la paz. Entonces los profetas ni siquiera podían entender lo que ellos mismos escribieron acerca de la Navidad. Era una paradoja para ellos.

El último de todos los profetas del Antiguo Testamento se vio enfrascado en la paradoja, su nombre fue Juan el Bautista. De hecho Juan estaba tan confundido que cuando él fue prisionero, él estaba encarcelado, envió algunos de sus discípulos a Jesús. El registro de ese encuentro se encuentra en el onceavo capituló del Evangelio de Mateo.

Y como puede ver, todo lo que Juan había dicho acerca del Mesías lo recibió de Dios. Lucas 3:2 acerca de Juan dice, “La Palabra de Dios vino a Juan.” Entonces cuando Juan proclamó al Mesías no fuere su opinión, fue revelación. Juan estaba declarando al Mesías y él estaba diciendo ciertas cosas acerca del Mesías. Y dice usted, “Bueno, ¿qué era lo que él estaba diciendo acerca del Mesías?” Bueno, el estaba diciendo que el Mesías iba a ser un juez, que cuando el Mesías viniera, cosas terribles sucederían.

Entonces Juan dice un ejemplo en Lucas 3:7, “Generación de víboras. ¿Quién os advirtió que huyeran de la ira venidera? Producid por tanto frutos dignos de arrepentimiento.” Este era su mensaje. Juan dijo que venía un Mesías y que Él sería un juez aterrador.

En Mateo 3:7 él dijo lo mismo y en el versículo 10 él dijo, “Ya el hacha está colocada a la raíz de los árboles y todo árbol que da fruto malo o que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.” Versículo 12, “Su aventador está en su mano y Él va a limpiar el piso de manera minuciosa, va a recoger el trigo en el granero y va a quemar la cizaña en fuego que nunca se apagará.” Ese fue el mensaje de Juan acerca del Mesías venidero, prohibiendo, juzgando, condenando. Ese es el Mesías que Juan esperaba.

Después Jesús vino. ¿Sabe lo que Él hizo? En la mayoría de los casos obras de misericordia; Él sanó a los enfermos, Él dio vista a los ciegos, Él hizo posible que los sordos oyeran, le dio voces a los mudos y vida a los muertos. Juan no lo entendía porque Juan no entendía que eso también era parte de la profecía, o lo había olvidado. Entonces él envía a sus discípulos ahí de la cárcel para hacerle una pregunta a Jesús, él fue encarcelado, recordará usted, por el rey Herodes Antípas. Él fue encerrado en una fortaleza oscura que está a unos 8 km al este del Mar Muerto y a unos 18 o 20 km o más al sur del extremo norte. Está en el lugar más oscuro y aislado que uno puede imaginar. Fue originalmente construido como una fortaleza herodiana.

Ahí estaba Juan y no parecía que las cosas estaban saliendo como él lo esperaba porque el Mesías iba a venir y a juzgar y establecer su reino. No había ningún juicio y no había ningún reino. Y aquí estaba él, el hombre más grande que jamás vivió de acuerdo con Mateo 11:11, en la cárcel, en el versículo 1 de Mateo 11, “Aconteció que cuando Jesús dejó de mandar a sus 12 discípulos el partió de ahí para enseñar y predicar en sus ciudades.” Cuando Juan había oído en la prisión las obras de Cristo, envió a dos de sus discípulos y le preguntaron, “¿Eres tú el que había de venir o esperaremos a otro?” Juan dice, “¿Hay dos Mesías?” Cuando Juan oyó las cosas que Jesús hizo no podía justificar esas cosas con lo que Juan había dicho que Jesús haría. Juan estaba atrapado en la paradoja de la profecía, él estaba confundido, su fe estaba debilitándose. Él no podía ver cómo podría resolverse un conflicto como ese.

Y observe la respuesta de Jesús a los mensajeros que envió Juan. Jesús le respondió y les dijo, “Vayan, muéstrenle a Juan de nuevo esas cosas que ustedes oyen y ven, los ciegos recibieron vista, los cojos caminaron, los leprosos fueron limpiados, los sordos oyeron. Los muertos fueron resucitados, los pobres oyeron el Evangelio predicado.” Ahora, ¿por qué hizo eso él? ¿Por qué no le dio a Juan una respuesta más específica? ¿Por qué no le dijo, “Vayan y recuérdenle eso?”

Ahora observe esto, porque en las palabras que él usó en el versículo 5 realmente son una paráfrasis de Isaías 35:5 y 35:6 y también de Isaías 61:1. Él está diciendo, “Regresen y recuérdenle a Juan de algunas otras profecías que tengo que cumplir primero.” El problema que Juan tenía era el problema que todos los profetas del Antiguo Testamento tenían, no veían distinción alguna entre la primera y la segunda venida.

Entonces Él le dice a los mensajeros, “Ustedes díganle que aguante. Tengo que hacer otras cosas que también han sido registradas proféticamente.” Las palabras mismas que el dio fueron casi un eco directo de Isaías, el versículo 6 es una reprensión gentil, “Y bienaventurado es aquel que no encuentra ofensa en mí o que no tropiece por lo que estoy haciendo.” ¿Qué es lo que está diciendo? “Oye, bendito el hombre que confía en mí. Todavía no lo han visto todo. Confíen en mí.” Entonces como usted puede ver, Juan tenía ese problema.

No hay manera en la que un profeta del Antiguo Testamento pudiera llegar a entender toda la resolución de estas cosas. El comentario del Nuevo Testamento explica la paradoja. Una de las verificaciones más grandes de la fe cristiana, creo yo, son las profecías diversas y aparentemente contradictorias. Como puede ver, nunca podrían ser reproducidas, nunca podrían ser falsificadas. Profecías tan asombrosas evitan que hombres impíos o discípulos celosos en extremo las cumplan de manera falsa.

Observe lo que dice Primera de Pedro 1:10, ahí dice, “De la cual de dicha salvación – y claro, esta es la salvación que Cristo trajo – los profetas han inquirido y diligentemente indagado que profetizaron de la gracia que vendría a vosotros, escudriñando qué persona o qué tiempo el Espíritu de Cristo que estaba en ellos apuntaba cuando él testificó de antemano los sufrimientos de Cristo y la gloria que vendría tras ellos.” Ahora observe esto, en el versículo 10 dice que los profetas inquirieron y los profetas indagaron diligentemente. Y dice en el versículo 11 que los profetas escudriñaron. ¿Qué estaban escudriñando? Estaban escudriñando las cosas que ellos profetizaron en el versículo 10, y las cosas que ellos testificaron en el versículo 11, por parte del Espíritu Santo. Ellos estaban escudriñando sus propios escritos para poder entenderlas, las paradojas eran tan obvias que ellos ni siquiera podían resolver los sufrimientos de Cristo con la gloria que debía venir tras ellos. Ellos no podían entender qué persona o qué tiempo podía reconciliar estas cosas. ¿Qué persona podría cumplir esto y en qué tiempo podía ser hecho esto?

Entonces ellos escudriñaron diligentemente para tener un entendimiento claro de las cosas que ellos mismos habían escrito bajo la inspiración del Espíritu Santo. Como puede ver, no hay manera de falsificar cosas así. Una de las grandes pruebas que ellos no escribieron con sus propias mentes sino que escribieron la mente de Dios fue las contradicciones que ellos escribieron, los hombres no harían eso, Dios lo hizo porque Él sabía que la resolución vendría en Cristo. Pero ellos no podían ver eso, ni siquiera Juan lo entendió, y Juan pensó que debía haber dos Mesías, en Mateo 13:17 Jesús dijo, “De cierto os digo que muchos profetas y hombres justos han deseado ver las cosas que ustedes ven y no las han visto. Y oír las cosas que ustedes oyen y no las han oído.” Y de regreso en el versículo 16, “Bienaventurados son sus ojos porque ven y sus oídos porque oyen.” Tienen el beneficio de conocer las cosas que ellos querían ver resueltas de manera desesperada.

Ahora veamos algunas de las paradojas, ¿cuáles son? ¿Cuáles son las paradojas que los profetas tuvieron dificultad en reconciliar? La primera es la paradoja del Dios hombre. Punto uno, la paradoja del Dios hombre. Quiero mostrarle dos pasajes en Isaías para comenzar, Isaías 7:14 es el primero, aquí está la profecía, “Por tanto Jehová mismo, el Señor mismo os dará señal.” Ahora observen amigos, el Señor va a hacer algo fuera de lo normal. Cuando dice que el Señor va a darle una señal, eso va a ser algo sobrenatural, ¿no es cierto? Tiene que serlo. De otra manera no sería una señal de Dios. Si el Señor dijera, “Les voy a mostrar una señal, va a llover mañana.” Bueno, podría o podría no ser. Usted puede decir, “Bueno, quizás el Señor tiene una mejor perspectiva de la estructura de las nubes.” Pero si el Señor dice, “Les voy a dar una señal.” Va a ser algo sobrenatural.

Ahora observe esto, “He aquí la virgen concebirá.” Ahora amigos, ustedes no tienen que saber mucho para saber que eso es sobrenatural, un niño nacido sin un padre. ¿Una virgen concebirá? Dice usted a alma, eso puede significar mujer joven. Algunas de las traducciones liberales la traducen de esa manera. Alma podría significar mujer joven, sí, pero en el Antiguo Testamento alma siempre es usada de una virgen, la Septuaginta la usa de una virgen, el comentario del Nuevo Testamento está citando esto y usa la palabra virgen.

Y podría imaginarse usted que sí dice esto, “El Señor mismo les dará una señal. He aquí, una mujer les dará un bebé.” Esa no es una señal, eso pasa todo el tiempo. El lenguaje mismo indica lo sobrenatural, la virgen concebirá y dará a luz un hijo y llamará su nombre Emanuel.”

Dice usted, “¿Por qué es tan importante eso?” Conozco alguien que se llama Emanuel. Le voy a decir lo que es importante en eso, eso solo se volvió un nombre debido a ese versículo, el, esas dos palabras, el, eso es Dios, el shadai, el mequedizque, el elguión, bethel es la casa de Dios. Esas dos palabras significan Dios, Emanuel significa Dios con nosotros. Observe, tiene una paradoja, un hijo que es Dios.

Ahora espere un momento. ¿Cómo puede ser eso posible? ¿Un hijo nacido de una mujer que es Dios? Observe Isaías 9, y usted sabe que Isaías tuvo problema con esto, Isaías 9:6, “Porque a nosotros hijo nos es dado, niño nos es nacido.” Yo pensé que podía entender eso. “Y el principado sobre su hombro. Y llamará su nombre maravilloso, consejero, Dios fuerte, Padre eterno, el Príncipe de paz.” ¿Cómo puede un niño nacer que es el Dios fuerte? Ahí está la paradoja. ¿Cómo puede un niño nacer quién es el Padre de la eternidad? La paradoja es clara, hay un niño, es humano, Él es Dios. Una mujer dará a luz un hijo quien dará a luz al hijo, podría ser si las Escrituras son verdad, debe ser.

Lo llevo a Lucas capitulo 1 versículo 30, “Y los ángeles le dijeron: no temas María porque tú has hallado favor con Dios. He aquí, concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y llamarás su nombre Jesús. Él será grande, será llamado el Hijo del Altísimo. No hay nadie más alto que Él. El Señor Dios le dará el trono de David Su Padre y reinará sobre la casa de Jacob para siempre. Y Su reino no tendrá fin.” María tuvo el mismo problema que los profetas tuvieron, María le dijo a los ángeles, “¿Cómo puede ser esto? Viendo que yo no conozco hombre. Nunca he tenido una relación con un hombre. ¿Cómo puedo tener un bebé?” El ángel le respondió y le dijo, “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá, por lo tanto el santo ser que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios.”

Ahora como puede ver la profecía era que María tendría un bebé pero no sería simplemente un bebé ordinario, sería algo santo. ¿Hay algún bebé que jamás ha nacido en el mundo que fuera santo? No, esto es fuera de lo normal. Y el Hijo de Dios, hijo no en el sentido de simiente, hijo en el sentido de que es el Dios encarnado, Él es Dios, Él es hombre, el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Escuche, Jesús el hombre es el Dios Jehová del Antiguo Testamento. Estaba leyendo un libro esta semana que claramente presentaba esto, simplemente para comparar un par de cosas que fueron fascinantes.

¿Se acuerda usted de la visión que Isaías tuvo en el año que el rey Usías murió? Isaías 6, “Vi al Señor alto y sublime exaltado.” Y la palabra Señor a lo largo de ese capítulo es Jehová, se traduce Señor en algunas versiones pero es Jehová. Siempre puede distinguir la palabra que es Jehová, y en algunas versiones está en mayúsculas, versículo 3, “Santo, Santo, Santo es Jehová de los ejércitos.” Ahora aquí Isaías está teniendo una visión de Jehová Dios.

Ahora quiero que vea Juan 12:39, escuche, aquí nuestro Señor está citando de Isaías y dice, “Por tanto ellos no podían creer, porque Isaías dijo que él cegó sus ojos, endureció sus corazones no sea que vieran con sus ojos, entendieran con sus corazones y se convirtiesen y yo los sanare.” Estas cosas dijo Isaías cuando vio Su gloria y habló de Él, ¿de quién? De Cristo. Observe, el antecedente de Él y el antecedente de Él en el 41 es Cristo.

Ahora, ¿qué es lo que está diciendo ahí? El pasaje de Isaías 6, “Vi a Jehová.” Se está refiriendo a Cristo en Juan 12, Jesús es Jehová.” En Isaías 40, tiene usted ahí una predicción sorprendente acerca de la obra de Juan el Bautista. Quiero mostrarle esto como ilustración simplemente, versículo 1, “Consolaos, consolaos pueblo mío dice vuestro Dios. Hablad al corazón de Jerusalén, decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado, que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados. Voz que clama en el desierto preparad el camino a Jehová, enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Preparad camino a Jehová.” Mateo capítulo 3, aquí vino Juan cumpliendo la profecía, predicando en el versículo 3 de Mateo 3, “Porque este es aquel – él está predicando cerca de Cristo –.” “Este es aquel de quien habló el profeta Isaías cuando dijo: voz del que clama en el desierto, preparad el camino del Señor.” ¿Quién es el Señor que es el Jehová de Isaías 40? Es el Jesús de los evangelios, Jesús es Jehová. Levítico 19:3, “Guardad mis días de reposo. Yo soy Jehová vuestro Dios.” Mateo 12:8 Jesús dijo, “Porque el hijo del hombre es Jehová del día de reposo, Él es el Jehová del Antiguo Testamento.” Joel 2:32, “Sucederá que todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo en el nombre de Jehová.” Romanos 10:3, Pablo apunta a Jesús y dice, “Porque todo aquel que invocaré el nombre del Señor será salvo.” Él aplica ese pasaje Jesús. Él es Jehová, ahí está la paradoja, Él es Dios, Él es hombre.

Piense en lo que los profetas escribieron. Génesis 3:15, al Mesías sería la simiente de la mujer. Daniel 7:13, Él sería el hijo del hombre. Salmo 2:7, Él sería el Hijo de Dios. Génesis 22:18, la simiente de Abraham. El Salmo 132:11, Él será el fruto del cuerpo de David. ¿Cómo puede ser una persona todo eso? La simiente de la mujer, el hijo de David, la complejidad sorprendente de las profecías paradójicas. ¿Cómo puede Dios ser hombre y el hombre ser Dios? Sin embargo el hijo del hombre y el Hijo de Dios. ¿Cómo puede ser uno el hijo del hombre sin embargo no tener padre humano y nacer en la simiente de una mujer cuando una mujer no tiene simiente y ser el creador de esa mujer al mismo tiempo?

No es sorprendente que los profetas se sorprendieron. Dios lo hizo así para que no hubiera un farsante, Jesús fue todo esto. Él era Dios y Él era hombre, el Verbo hecho carne, Él era la simiente de la mujer, nacido de virgen sin un padre humano. Gálatas 4:4 dice que Él fue nacido de mujer, Él fue el hijo del hombre. Él dijo de sí mismo en Lucas 19:10, “El hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se ha perdido.” Él es el Hijo de Dios. Lea Hebreos 1 versículo 2 y versículo 5. Mateo 1:1 dijo, “Él es la simiente de Abraham y la simiente de David.” Él era todo y toda la paradoja se resuelve en Él. Hombre, cuando usted comienza a entrar en la naturaleza de Jesucristo y su persona, se vuelve un complejo sorprendente de profecías cumplidas. Escuche lo que dice Mateo 22, Jesús calló de manera total a los fariseos. En este pasaje en particular, en Mateo 22:41, los fariseos siempre le estaban haciendo preguntas y entonces Él pensó que les haría una, mientras que los fariseos estaban congregados Jesús les preguntó, “¿Qué pensáis vosotros el Cristo? ¿De quién es hijo?” La gente se me ha acercado muchas veces y ha dicho, “No entiendo cómo Cristo puede ser Dios y el Hijo de Dios.” No se preocupe, yo tampoco lo entiendo, yo simplemente lo creo, usted sabe, lo que realmente entiende es que Cristo sabía que fue un problema difícil y Él lo presento aquí. ¿De quién es hijo Él? Ellos dijeron, “El hijo de David.” Él les dijo, “¿Cómo entonces David en el espíritu lo llama Señor?” Diciendo en el Salmo 110, “Dijo el Señor a mi Señor: siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.” Si Él es el hijo de David, ¿entonces por qué David lo llama Señor en el Salmo 110? Si David lo llamó Señor, ¿cómo es su hijo? ¿Saben cuál fue su reacción? “Y ningún hombre pudo responderle una palabra. Ni se atrevió ningún hombre a partir de ese día a hacerle más preguntas.

¿Cómo puede ser Él el hijo de David y el –? ¿Cómo puede ser Él el hijo de David y el Dios de David? Lo es. Eso prueba que Jesús está diciendo que Él es tanto hijo de David humano como Dios de David divino. Es una blasfemia absoluta decir que Jesús es algo menos que eso. Pablo oró en Colosenses 2:2 y 2:3, que los cristianos tuvieran todos la riqueza de una certeza plena y entendimiento del misterio. ¿Cuál era el misterio de Dios? Esto es el Padre Cristo, ¿cómo puede ser Dios ambos? Lo es. No sé cómo puede ser pero lo es. No me importa cómo es que lo sea, simplemente creo que lo es. El puede resolver el problema, yo no puedo. Pero sé que Jesús dijo esto en Juan 14:9, “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.” Esa es la paradoja amigos. Esa es la paradoja de la Navidad, el bebé era Dios.

Permítame darle otra. La paradoja de la línea de Judá, esto es fascinante. Regrese a Génesis 49:10, la paradoja de la línea de Judá, usted sabe, desde Génesis el Profeta Moisés hace la afirmación de que el Mesías vendrá de la tribu de Judá, ese es un problema como lo veremos. En Génesis 49:10, Génesis tiene 50 capítulos, entonces está casi al final, “El cetro no partirá de Judá.” El cetro era el símbolo de un rey, tenía el derecho de gobernar. “El cetro no partirá de Judá.” En otras palabras no habrá rey fuera de la línea de Judá. “Ni faltará un dador de la ley de entre sus pies.” Ese es un retrato muy vivido de dar a luz aquí. “Hasta que Silo venga.” Silo significa al que pertenece o aquel que tiene el derecho. “Y a Él se congregarán todos los pueblos.”

Ahora observe esto, sea quien sea este rey, él va a venir de la tribu de Judá, ningún otra tribu va a tener un rey. Ahora, él tomó las 12 tribus de Israel y se concentró en una tribu y dijo que vendría de Judá. Silo quiere decir aquel que tiene el derecho, el rey venidero, el gobernador. Entonces dice usted, “¿Qué tiene de paradójico esto? Digo, Moisés escribió eso.” Bueno, escuche, Moisés escribió unas cuantas cosas también que pudieron haber confundido esto. Regrese al capítulo 38 y le voy a mostrar uno de los incidentes más interesantes en Génesis, Judá. Ahora, recuerde, el Mesías va a venir de la línea de Judá, pero Judá era un hombre malo. El se halló ahí probablemente teniendo pensamientos malos y su hijo había muerto y le dejó una nuera, su nuera se cubrió, salió ahí a donde Judá iba a venir y aparentemente él estaba ahí en el mercado buscando una prostituta y ella fingió ser una prostituta, Judá se involucró con ella y aparentemente ella nunca se quitó el velo para ver quién era. Entonces Judá a través de quien iba a venir la línea piadosa de David y Cristo había cometido adulterio con su propia nuera.

Y observe lo que sucede en el capítulo 38 versículo 24, él no lo sabía, “Y sucedió que después de unos tres meses.” Eso es alrededor de cuánto toma el saber si algo ha resultado a partir de la relación. Se le dijo a Judá, “Tamar tu nuera ha jugado a la ramera y he aquí, también ha quedado encinta.” Estos son hijos bastardos, ilegítimos. Judá dijo, “Tráiganla y quémenla.” Oh ese orgullo y ese estándar doble. De acuerdo con Deuteronomio 22, usted tenía que apedrear a la gente por eso. El quemar fue mencionado en Levítico 20:14 y 21:9 solo en casos de crimen excesivo. Realmente estaba siendo justo a sus propios ojos Judá.

Cuando ella fue traída le dijo a su suegro, “Por el hombre de cuyas estas cosas son yo he quedado encinta. Distingue le ruego de quién son lo que tengo aquí.” Cuando ella lo había seducido, ella había tomado esas cosas de él para que ella pudiera regresar con ellas. Y obviamente él se dio cuenta de manera horrible, Judá lo reconoció y dijo, “Ella ha sido más justa que yo porque no se la di a mi hijo.”

Como puede ver, cuando un hijo judío moría, si había un hijo que estaba disponible, entonces esa esposa le era entregada a ese hijo que estaba disponible. Pero él no lo hizo, él ya no la volvió a conocer, él dejó de ese pecado. “Y sucedió en el tiempo de su alumbramiento que se halló que tenía gemelos en su vientre. Y sucedió que cuando ella estaba en alumbramiento que uno sacó la mano – esto es interesante – la partera tomó y colocó en la mano del niño un hilo rojo diciendo: Este salió primero.” Él comenzó a salir y ella le amarró esto. Pero él volvió a meter la mano y salió su hermano, debió haber algo de lucha ahí. “¿Qué estás haciendo aquí? La brecha es sobre ti. Y su nombre fue llamado Fares y después salió su hermano quien tenía el hilo en su mano y fue llamado Zara.”

Entonces a partir del pecado de Judá nacieron los gemelos Fares y Zara. Dice usted, “¿Por qué es significativo esto?” Moisés escribió eso. Moisés escribió que Judá mediante prostitución tuvo hijos ilegítimos. Moisés también escribió que la línea del Mesías no dejaría de salir de la tribu de Judá. Pero Moisés también escribió esto en de Deuteronomio 23:2, “Un bastardo no entrará en la congregación del Señor. Él no entrará en la congregación del Señor.” Dos veces en un versículo. Si la descendencia de Judá es una línea ilegítima, maldita. ¿Cómo podía David llegar a reinar? Y si David nunca reinara entonces el Mesías nunca podría ser el hijo del rey y nunca podría llegar a heredar el trono de David. Bueno, entonces Moisés debió haberse rascado su cabeza y haber dicho, “¿Cómo puede ser en Judá cuando Judá tiene descendencia ilegítima? ¿Y cómo puede el Mesías venir de una descendencia así?”

Pero Moisés también escribió esto en Deuteronomio 23:2, “Un bastardo no entrará en la congregación del Señor hasta la decima generación.” Hasta la decima generación. En la decima generación la maldición era removida. Y quiero llevarlos a Mateo capítulo 1 y quiero mostrarles algo, es fantástico, versículo 3, dice usted, “¿Hay algo en estas genealogías de interés?” Oh claro, algo fabuloso. “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. Abraham engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob y Jacob engendró a Judá y a su hermano. Y Judá de manera ilegítima engendró a Fares y a Zara de Tamar.”

Ahora observe esto, “Fares engendró a Esrom – ese es dos. Y Esrom engendró a Aram – tres –. Y Aram engendró a Aminadab – cuatro. Aminadab engendró a Naasón – cinco. Naasón engendró a Salmón – seis. Salmón engendró a Booz – siete. Booz engendró a Obed – ocho. Obed engendró a Isaí – nueve. Isaí engendró a David.” ¿Cuántas? 10. La maldición fue quitada con David. Como puede ver, Dios hace las cosas de manera exacta y precisa de acuerdo con Su palabra. De tal manera que cuando David nació, como la decima generación del pecado, la maldición fue eliminada. David tuvo todo derecho de entrar a la congregación del Señor y la línea mesiánica fue purificada. Así de precisa es la Palabra de Dios. El profeta nunca habría sabido eso, David ni siquiera había nacido, 10 generaciones después limpio y puro.

Quiero que sepa esto, que Dios es un Dios perdonador, ¿sabía que solo hay cuatro mujeres mencionadas en esta genealogía hasta María? Cuatro mujeres, tres prostitutas y una idólatra. No me diga que Dios no es un Dios de gracia cuando Él incluye a tres prostitutas y a una adorado hora de ídolos en Su línea mesiánica. La gente dice, “No hay gracia en el Antiguo Testamento.” No lo crea, Rahab la ramera de hecho engendró a Booz, Booz se casó con la idólatra Ruth y ella fue la abuela de David, 10 generaciones después de la seductora Tamar fue cuando se llevó a cabo la purificación de la línea. Dios es un Dios de gracia. Y la paradoja es resuelta en Cristo.

Permítame darle otra. En tercer lugar la paradoja del hogar de Mesías. Usted sabe, Miqueas 5:2, no lo busque, dice, “Aunque eres pequeña entre los hijos de Judá, Belén Efrata, de ti vendrá el que será gobernador, el que guiará a mi pueblo.” ¿De dónde iba a venir Jesús de acuerdo con Miqueas? De Belén. Óseas vino y dijo en Óseas 11:1, “De Egipto llamé a mi Hijo.” El profeta debía haberse rascado la cabeza de cabeza y haber dicho, “Miqueas dice Belén. Óseas dice Egipto.” Simplemente para empeorar las cosas, Isaías dijo algo, nada más que esto fue una afirmación velada, capítulo 11 versículo 1, “Saldrá una vara del tronco de Isaí y un vástago retoñara de sus raíces.” Vástago significa retoño, eso es interesante. Había una ciudad en el Nuevo Testamento conocida como Nazaret, la ciudad del retoño. Eso es lo que significa. “Vendrá un retoño de la ciudad del retoño.” Entonces el profeta dice Belén, el profeta vuelve a decir Egipto. Un tercero dice, “La ciudad del retoño, Nazaret.” ¿Cómo pueden resolver estas cosas?

De nuevo les repito, los hombres no escribieron la Biblia, de lo contrario no habrían escrito eso. Observe en Mateo 2, cumplimiento absoluto, Mateo 2:1, “Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos.” ¿Por qué vinieron? Versículo 5, ellos le dijeron, “En Belén de Judea porque así está escrito por el profeta. Y tú Belén de la tierra de Judá no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá porque de ti saldrá un guiador que apacentará a mi pueblo Israel.” Él nació en Belén porque eso fue lo que el profeta dijo. Dice usted, “Bueno, ¿qué hay acerca de Egipto?” Oh, ¿qué hay acerca de Egipto? Observe el versículo 13, “Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: levántate y toma al niño y a su madre y huye a Egipto. Y permanece allá hasta que yo te diga porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo. Y él despertando tomó de noche el niño ya su madre y se fue Egipto. Y estuvo allá hasta la muerte de Herodes para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta cuando dijo: de Egipto llamé a mi Hijo.” Ahí está Óseas 11:1 cumplido.

¿No es sorprendente que Dios inclusive ordena la situación política de los Herodes para forzar las cosas para cumplir la profecía? Él hace que la ira de los hombres lo alaben. Dice usted, “Bueno, ¿qué hay acerca de Nazaret?” Eso está en el versículo 23, “Y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas que habría de ser llamado Nazareno o retoño.” ¿Por qué no se quedó Judá? ¿Por qué se quedó en Nazaret? Le voy a decir porque.

En una explosión de enojo Herodes, quien siempre estaba cambiando de parecer, tenía un problema con su mundo, él siempre lo estaba cambiando. Poco antes de su muerte colocó a Arquelao, el peor de todos sus hijos que vivían a cargo de Judea y colocó a Napis para gobernar en Galilea y Perea. Cuando él hizo eso, él colocó en Judea al peor gobernante posible. De hecho Arquelao en una ocasión mató a 3,000 judíos en una ejecución en particular. ¿Sabe usted por qué José no fue ahí? El versículo 21 dice que se levantó y tomó al niño y a su madre y vino a la tierra de Israel, pero cuando oyó que Arquelao reinaba en Judea en el lugar de su padre, él tuvo miedo de ir ahí. Si Arquelao no se hubiera apoderado de Judea, José hubiera ahí ido ahí y Jesús no habría sido de Nazaret. ¿Lo entiende? Dios ha ordenado todo acontecimiento en la historia para cumplir sus profecías.

No hay manera alguna en la que Isaías hubiera sabido lo que iba a suceder cientos de años después, por un deseo personal Herodes cambia de parecer y ordena lo que él ordenó y cumple de manera absoluta Palabra de Dios. Todas las paradojas son resueltas de manera hermosa.

Permítame darle otra, cuarta. La paradoja del derecho al trono. El Mesías debía ser Rey, eso fue claro en las profecías. Eso es la que lo que la palabra Mesías significa, ungido. Él iba a heredar el trono de David. Él iba a tomar el cetro al que realmente tenía derecho. En la genealogía del Nuevo Testamento, y si usted está viendo Mateo 1, usted está en el lugar correcto, el derecho legal al trono es pasado a través de Salomón a José. Y quiero que observe si había un rey en Israel y no era un rey legítimo, pero si había un rey legítimo gobernando en Israel habría sido José, el padre de Jesús, porque él era parte de la línea real.

Ahora, David tuvo muchos descendientes, ¿pero qué descendiente recibió el derecho real? El primogénito. Entonces fue a través de Salomón que el derecho real vino. Los otros descendientes de David tuvieron sangre real y hubo una descendencia real, pero el derecho real fue al primogénito. Entonces a partir del primogénito vino la línea real.

Ahora obsérvelo, y aquí vamos en el versículo 6 de Mateo 1, “Isaías engendró a David el rey. Y David el rey engendró a Salomón de la que había sido esposa de Urías – esto es Betsabé. Salomón engendró a Roboam, Roboam a Abías y Abías a Asa. Asa engendró a Josafat, Josafat a Joram y Joram a Uzías. Uzías engendró a Jotam, Jotam a Acaz, y Acaz a Ezequías. Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amón, y Amón a Josías. Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en el tiempo de la deportación a Babilonia.”

Observe que Jeconías es el último rey, nunca ha habido un rey en Israel desde Jeconías, nunca. El hijo de Jeconías trató y falló. La cautividad babilónica terminó con el gobierno de los reyes de Israel. “Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, y Salatiel a Zorobabel. Zorobabel engendró a Abiud, Abiud a Eliaquim, y Eliaquim a Azor.”Y sigue y sigue, pero no hay reyes. Pero todavía es la descendencia real.

Después de la cautividad de Babilonia los gentiles se apoderaron de la tierra y de su gobierno. “Pero Jacob engendró a José, el marido de María, de quien nació Jesús quien es llamado el Cristo.” Como puede ver, el derecho para volverse rey vino de José, María no descendió de la línea de Jeconías, no, María no vino a través de Salomón, la línea de María vino a través de Natán, otro hijo de David. Ella era real y ella era de la línea de David y ella tenía que tener un hijo de David para que fuera la madre del Mesías, ¿verdad? Ella tenía que ser hija de David. Si Él hubiera nacido solo del lado de María, Él no podía haber heredado el derecho de real porque eso tenía que venir a través de José. Solo había un nombre en todo Israel que podía ser su padre, un hombre llamado José. El único hombre que podía ser. Él fue el primogénito de Jacob que tenía el derecho de gobernar, pero él no podía ejercer ese derecho. No habían reyes en esa época.

Dice usted, “Bueno, ¿por qué no podía haber rey?” Regrese a Jeremías 22 y le voy a mostrar una profecía fascinante. Ahora simplemente imagine esto, aquí está el profeta diciendo, “El Mesías será Rey. El Mesías será el Rey. El Mesías estará en el trono de David. Él reinará.” Ahora observe esto, imagínese que están diciendo eso una y otra y otra vez y después se profetiza esto, Jeremías 22 versículo 30, “Así ha dicho Jehová: escribid lo que sucederá a este hombre privado de descendencia.” ¿Qué hombre? Versículo 28, “Conías.” Ahora es ese Conías la misma persona. Usted puede estudiar el mismo pasaje, definitivamente es el mismo hombre. “Así ha dicho Jehová: escribid lo que sucederá a este hombre privado de descendencia.” Ahora, eso no significa que él nunca tendrá hijos, significa que este hombre a quien nada próspero sucederá en todos los días de su vida porque ninguno de su descendencia logrará sentarse sobre el trono de David ni reinar sobre Judá.

Ahora observe esto, aquí está un profeta diciendo el Mesías será Rey, Él vendrá de Judá, Él vendrá a través de la línea de David. Usted sigue la línea de David y llegar a Jeconías, el profeta dice, “Jeconías será privado de descendencia.” ¿Cómo es posible que usted pueda resolver las profecías para que por un lado un rey venga de parte de David y por otro lado la profecía de que ningún hijo de Jeconías jamás gobernará? ¿Cómo puede ser?

Regrese a Mateo 1 y observe el versículo 16, “Y Jacob engendró a José.” Ahora observe esto, “Marido de María, de la cual nació Jesús llamado el Cristo.” ¿Observó usted que dice ahí engendró y tal engendró a tal y tal engendró a tal y tal engendro a tal y Jacob engendró a José y José engendró a Jesús? ¿Es eso lo que dice? Oh no, porque si José hubiera engendrado a Jesús, Jesús habría heredado la maldición de Jeconías y nunca habría podido reinar aunque tuviera el derecho. Él habría heredado la maldición física.

Entonces observe esto, “Jacob engendró a José, marido de María, de la cual.” Amados, esa es una construcción femenina en el griego, es femenina y singular. Usted no tiene hijos en el singular, femenina y singular, “De la cual nació Jesús.” Jesús tenía que nacer de la línea de David. Él nació de María, Él tenía que heredar el derecho al trono sin la maldición y por ello José tenía que ser su padre legal pero no podía ser su padre terrenal. ¿Lo ve? Esto es cumplimiento absoluto, Jesús tenía el derecho de reinar a través de José sin la maldición de Jeconías, ¿lo ve? Cumplimiento absoluto. Jesús tenía el derecho de reinar a través de José sin que le afectara la maldición de Jeconías. Escuchen amados, cuando Dios escribe la historia, le escribe bien, le escribe correctamente.

Entonces la paradoja del Dios hombre, la paradoja de la línea de Judá, la paradoja del hogar del Mesías y la paradoja del derecho a gobernar.

Permítame darle la última, la paradoja de la piedra. Cuando usted piensa en la Navidad, piensa en un bebé, haga eso a un lado por un momento si es tan amable. Piense en una roca, nada podría estar más lejos de eso, pero piense en ello de esta manera porque el Antiguo Testamento presenta al Mesías venidero como una piedra. Y es interesante que en Isaías usted tiene dos perspectivas de la piedra, Isaías 8:14, “Y Él será para santuario. Pero para una piedra de ofensa, piedra de tropiezo, para una roca de ofensa para las casas de Israel y para trampa y lazo para los habitantes de Jerusalén.”

Ahora, aquí está la venida del Mesías. Él va a ser una roca de tropiezo y roca de ofensa. Ese no es un retrato muy acogedor. Más adelante en Isaías dice esto en el 28:6, “He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo. Una piedra aprobada, piedra preciosa, un cimiento seguro.” Isaías debió haberse estado rascando la cabeza y diciendo, “No entiendo Dios. Él es una roca de tropiezo, Él es la roca de ofensa y de pronto Él es preciado. ¿Cómo puede una roca de tropiezo y roca de ofensa ser la piedra preciosa del ángulo? El salmo 118:22 dice, “La piedra que los edificadores rechazaron se ha vuelto la principal piedra del ángulo.” Y ahí tiene usted la idea de la principal piedra del ángulo.

¿Cómo puede una persona ser una roca de tropiezo, una roca de ofensa, una roca preciada del ángulo, aprobada, un cimiento seguro y después Daniel para hacerlo más difícil, una piedra que hiere? ¿Cómo puede ser uno todo eso? Jesús lo fue. Escuché a Primera de Pedro capítulo 2 versículo 6, aquí Pedro cita a Isaías 8, Isaías 28 y el Salmo 118; los tres que le acabo de leer. Él cita a todos en un pasaje, por lo cual también contiene la Escritura, “He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo escogida, preciosa. Y el que creyere en Él no será avergonzado. Para vosotros pues los que crees Él es precioso, pero para los que no creen, la piedra que los edificadores desecharon ha venido a ser la cabeza del ángulo y piedra de tropiezo y roca que hace caer porque tropiezan en la palabra siendo desobedientes a lo cual fueron también destinados.” Observe, Pedro dice, “Si, Él es todas esas piedras.” La diferencia es esta, Él es preciado para ustedes los que creen y Él es una ofensa para aquellos de ustedes que no creen.

Escuche, el nacimiento de Cristo fue el acontecimiento más glorioso del mundo o es la condenación de la vida del hombre y él su destino. Usted no puede jugar con el nacimiento de Cristo, usted puede celebrarlo con gozo solo si lo cree y esa piedra es preciosa. Porque si no es así, Cristo es una piedra de tropiezo. Él es una roca de ofensa. La palabra ofensa en el griego es escandilon, es la vara torcida que es usada en una trampa, la carnada es colocada. Cuando la carnada es mordida, la vara cierra la trampa y mata a la víctima. Eso es Jesucristo. Él es mortal o es precioso, pero no se puede jugar con esto. La roca ofensa, la palabra petra, presenta una enorme plataforma de roca en contra de la cual los hombres se despedazan.

¿Qué es Cristo para usted esta Navidad? ¿Es precioso? ¿Es Él la piedra angular sobre la cual usted construye su vida? ¿Es Él un cimiento seguro o es Él una piedra de tropiezo, una roca de ofensa preparada para atraparlo a usted?

No deje que Satanás lo engañe creyendo que usted puede jugar a rendir adoración a Jesús y librarse de esa manera, o es para usted una piedra preciosa o es para usted una piedra que lo va a despedazar.

Oremos. Padre, sabemos que la resolución de la paradoja de Isaías de la piedra es simplemente fe, que aquellos que creemos en ti como Señor y Salvador. Para nosotros Tú de hecho eres precioso, una piedra angular preciosa sobre la cual edificamos nuestras vidas. Pero para aquellos que no creen, Padre, oramos que la obra de convencimiento del Espíritu Santo los atraiga a Cristo aún en este día para que puedan creer y entregar sus vidas a esa creencia. Oramos en Su nombre maravilloso. Amén.

 

 

 

 

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