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Esta mañana, quiero compartir con usted algunos pensamientos acerca del tema “La gente que se perdió la Navidad”. Lo que me hizo pensar en esto fue que estaba viendo con ansiedad y preocupación la situación en Irán. Como usted sabe, la gente en Irán ha tomado cautivos a los americanos en nuestra embajada y los tienen en situaciones que realmente no podemos entender en este punto; y realmente, no sabemos todo lo que está sucediendo. Y en días recientes, debido a que la Navidad es una parte tan especial en la vida norteamericana culturalmente, los medios de comunicación se han estado concentrando en el hecho de que estas personas se perderán de la Navidad.

De hecho, escuché a un alcalde en particular de una ciudad decir que estaba muy preocupado porque estas personas se perderían la Navidad, y la ciudad iba a protestar de manera única. Y lo que él hizo fue que todos los semáforos en la ciudad estuvieron en luz roja y todos los autos se detuvieron durante 50 segundos y todos salieron e hicieron una oración en silencio, porque estas personas no se perdieran la Navidad.

Y conforme comencé a pensar en el hecho de que estas personas se perderían de la Navidad, comencé a pensar en el hecho de que no serán las únicas personas que se perderán la Navidad. De hecho, me temo que de la mayoría de las personas en el mundo se perderán de la Navidad. La mayoría de las personas, sin importar en dónde están o las circunstancias en las que se encuentran, se pierden la Navidad.

Inicialmente, se oye como si fuera una declaración más bien torpe, porque es bastante difícil perderse la Navidad debido a que todos estamos ahogados en un mar de publicidad, de promoción, de relaciones públicas acerca de la Navidad. Sé que alrededor de hace un mes atrás, mis hijos comenzaron a jugar un pequeño juego. Adondequiera que íbamos,  comenzaban a contar las luces de Navidad; y en toda casa o edificio que tenía luces de Navidad, ellos comenzaban a contar. Y finalmente, llegó al punto en el que ya nadie podía contar y cuando Melina deja de contar, todo el mundo tiene que dejar de contar porque el juego ya no es justo. Entonces, no hay duda del hecho de que sabemos que hay una celebración de Navidad. No estoy seguro de que sepamos en qué consiste realmente. Por lo menos pragmáticamente parece como si estuviéramos ciegos, sordos y mudos a la realidad de la Navidad.

A pesar de los medios de comunicación, a pesar de las relaciones públicas, a pesar de la publicidad y todas esas cosas que atraen nuestra atención, me parece que la mayoría de las personas se perderán la Navidad; no sólo los rehenes en Irán. Pero usted sabe, a medida que pensé en esto, en cierta manera se debe al hecho de que hay tantas cosas que oscurecen la Navidad. Ahora, para aquellos de nosotros que conocemos y amamos al Señor Jesucristo, la Navidad es una época para enfocarnos en Su nacimiento. La gran realidad de la Encarnación que Dios se convirtió en hombre. El milagro tremendo incompresible de divina energía que trajo a Dios a la historia humana. Sabemos eso.

Pero aún en nuestras propias vidas, debido a la complejidad de lo que está sucediendo a nuestro alrededor, nos podemos perder la Navidad de una manera muy práctica. Yo creo, por ejemplo, que Satanás ha oscurecido casi todo buen concepto cristiano con tantas cosas innecesarias, que se pierde la Navidad. Permítame darle algo de historia acerca de la Navidad para que vea lo que quiero decir.

A mitad del siglo cuarto, el obispo de Jerusalén le escribió una carta al obispo de Roma. Y le dijo que le gustaría que estableciera la fecha del nacimiento de Cristo para que pudieran establecer una fecha y tener una celebración anual. El obispo de Roma le respondió al obispo de Jerusalén diciéndole que Cristo nació el 25 de diciembre. Ya para el final del siglo cuarto, esto se había vuelto la costumbre aceptada; y desde entonces, todo 25 de diciembre se enfoca en el nacimiento de Cristo.

Ahora, los eruditos bíblicos saben que no existe ninguna evidencia de que Cristo haya nacido el 25 de diciembre. De hecho, no sólo no hay evidencia de que Él nació en esa fecha, pero existe cierta evidencia de que no fue en esa fecha. Bueno, entonces ¿por qué el obispo de Roma hizo esto? La conclusión es que lo hizo más bien de manera arbitraria. Y conforme nos remontamos a la historia, descubrimos por qué lo hizo. Diciembre era el mes principal de festividades paganas, diciembre era el mes de festivales y festividades y orgías y todo tipo de festividades paganas que celebraban los paganos en honor a sus dioses, conforme el invierno había llegado a su plenitud y esperaban que se descongelara todo y llegara la primavera y pudieran recibir de nuevo la fortaleza del sol regresando también con las nubes que eran quitadas del cielo. Y entonces, diciembre se volvió en una especie de celebración pagana con mucho ruido. Y dichas actividades, por ejemplo, se encuentran en historias paganas en diciembre como fiestas, conforme la gente adornaba los hogares con plantas perennes, con otros adornos de plantas colgantes, conforme también encendían velas, también intercambiaban regalos; y en general, fiestas que se deterioraban en una celebración de embriaguez y orgías en estas celebraciones tradicionales paganas. Ahora, ese es el motivo por el que el obispo escogió diciembre. Y él se enfocó en el 25 porque ese parecía ser el punto de culminación de estas festividades. Y su pensamiento fue el siguiente. Las celebraciones salvajes de invierno de los paganos deben ser santificadas por el cristianismo y por lo tanto, impondremos nuestra celebración del nacimiento de Cristo sobre las celebraciones paganas y santificaremos a todas ellas. Fue un pensamiento agradable. Pero estaba equivocado. Porque lo que sucedió fue que la festividad pagana continuó y la iglesia fue incapaz de conformar la santificación de la verdadera celebración cristiana. Y entonces, lo que usted ahora tiene es una especie de boda extraña entre lo pagano y lo cristiano que llamamos Navidad.

Permítame darle más ilustraciones. Para los romanos, el mes de diciembre era importante porque marcaba lo que se conoce como el festival de las Saturnales. Saturno era el dios de la agricultura y en ese entonces, ellos tenían esta gran fiesta que involucraba una orgía y prostitución y todo tipo de embriaguez en honor a Saturno, para que él pudiera comenzar a traer la primavera para que así pudieran crecer los cultivos. Y una de las costumbres comunes entre los romanos en la festividad de Saturnales era darse regalos unos a otros. Y hasta donde podemos saber, de ahí viene la idea de los regalos. Y por cierto, en el festival de las Saturnales, los regalos más comunes eran pequeños ídolos que eran hechos a imagen de la multiplicidad de deidades romanas. Eran hechos de barro, y eran hechos también de mármol, y eran hechos de plata y eran los regalos que se daban. También hacían un gran énfasis en plantas perennes, las cuales colgaban por todos lados en sus casas; y aparentemente, de ahí sale la guirnalda, por lo menos inicialmente.

Al norte de los romanos, estaban las tierras barbáricas. Y la gente del norte, tenía una gran celebración durante el mes de diciembre conocida como Júl. Y durante esa temporada y esa celebración honraban a los dioses Odín y Thor. Si usted es de Minnesota, usted comprende eso. Ésas eran las personas que se originaron en esas tierras. E involucraban festivales, música, embriaguez y demás. Y al este y Persia, en el tiempo de diciembre, ellos adoraban a Mitra, el dios de la luz. En Inglaterra, al oeste, los druidas estaban involucrados en adoración sacerdotal extraña que involucraba poderes demoniacos del ocultismo; y se congregaban y tenían sacrificios sagrados que hacían en el mes de diciembre. Los sacrificios orientados hacia la amistad y la paz. Y lo que los druidas hacían eran lo siguiente: Ellos marchaban al área en donde crecían ciertos árboles; y lo que hacían era que eran guiados por sus sacerdotes en sus largas túnicas blancas y ellos iban cantando durante su celebración. Y los sacerdotes subían a los árboles con hoces doradas y cortaban ciertas plantas. Y después, cuando todas las plantas se habían juntado, se las repartían a las personas y se sacrificaban dos bueyes blancos. Y entonces, esas plantas que habían cortado eran llevadas de regreso a los hogares y eran colgadas en los hogares. Y cada vez que cualquier persona pasaba por abajo de esa planta, inmediatamente debía abrazar a cualquier persona que estuviera ahí en un esfuerzo por reconciliar a las personas, les gustara o no. Y de ahí viene la tradición que tenemos de ciertas plantas que sigue esa misma idea. El drama de la cuna que conocemos como la escena del pesebre fue popularizada por San Francisco en el siglo 13. Trescientos años más tarde, Lutero retomó la idea del árbol de Navidad y trajo un árbol a su casa y le colocó velas para simbolizar las estrellas que estaban brillando y el cielo que estaba sobre el bosque. Los árboles y las cosas que se cuelgan de los árboles habían sido parte de los festivales de los paganos durante siglos.

Holanda entró en la escena al darnos a su santo favorito, San Nicolás. San Nicolás era un obispo que tenía barba blanca de Asia Menor quien era una persona tan popular que cuando murió se creía que él regresaba todo 6 de diciembre. Y San Nicolás regresaba todo 6 de diciembre y viajaba por las calles en un caballo blanco y todos los niños holandeses sacaban sus pequeños suecos de madera al patio, en la parte de adelante de sus casas; y conforme él pasaba, ponía regalitos en los zapatos de los niños buenos y donde había niños malos, él les dejaba otra cosa. Y los holandeses llamaban a San Nicolás Sinterklaas y de ahí, obtuvimos a Santa Claus.

El cantar coros comenzó en el siglo 14 junto con los bufones, músicos que iban por todos lados usando máscaras chistosas e inclusive en la actualidad tenemos un desfile, creo que se encuentra en Filadelfia, ¿no es cierto? Me preguntaba de dónde venían los calcetines que colocamos sobre la chimenea. Parecía algo extraño. Y leí un poco acerca de eso y descubrí que San Nicolás, Santa Claus o como lo quiera llamar, estaba siguiendo su rutina un año de colocar cosas en sus zapatos y creo que se volvió muy bueno en esto y entonces, comenzó a aventar cosas por las chimeneas. Y en un hogar, algunas personas colocaron sus calcetines debajo de la chimenea para secarlas una noche; y las cosas que él estaba tirando aterrizaban dentro de los calcetines; y de ahí, obtuvimos las medias. No es muy teológico, ¿verdad?

Las tarjetas de Navidad comenzaron el año 1836, fueron impresas en Londres por un hombre muy emprendedor llamado Sir Henry Cole, quien era el dueño de una tienda de arte y vio esto como un medio para hacer dinero. Y todas las primeras tarjetas de Navidad impresas por él fueron escenas en las que la gente está bebiendo.

Francamente, la Navidad es un desastre. No es sorprendente que tantas personas se pierdan la Navidad. Con todas estas tradiciones, la simplicidad del nacimiento de Cristo es literalmente ahogada en un mar de paganismo. Usted dice ‘bueno, creo que es verdad que las personas en la actualidad se pierden la Navidad’. Y todo lo que tiene que hacer es mirar a su alrededor y usted sabe, ¿no es cierto? La gente está ocupada haciendo todo tipo de cosas, pero se pierde a Cristo.

¿Y quiere saber algo? Si usted cree que es algo que sucedió en la actualidad, quiero que sepa, y vamos a regresar a la Biblia, que cuando sucedió la Navidad en Belén, la mayoría de la gente también se la perdió.

Pase conmigo en Lucas 2, versículo 7. Lucas, capítulo 2, versículo 7. Ahora, quiero que piense conmigo conforme vemos esta verdad. Esta es la historia, claro, en Lucas 2, del nacimiento de Cristo y sólo quiero que vea el versículo 7 y únicamente vamos a enfatizar algunas cosas para ilustrar este tema de las personas que se perdieron la Navidad. Versículo 7, hablando de María dice: “Y dio a luz a su Hijo primogénito y lo envolvió en pañales” -realmente no eran pañales, eran simples tiras largas de tela – “y lo acostó en un pesebre porque no había lugar para ellos en el mesón.”

Ahora, la primera persona que se perdió la Navidad fue el que estaba a cargo del mesón. El que estaba a cargo del mesón se perdió la Navidad. Estaba ahí en frente de él, pero se la perdió. Él tuvo que confrontar a una mujer embarazada y a su marido, pero no tenía lugar para ellos. Y entonces, se la perdió. Regrese al versículo 7. Él no sólo se la perdió al no haberles permitido quedarse con él, sino que se la perdió al ser tan indiferente que ni siquiera parece haber pedido ayuda para María cuando ella dio a luz, ya que el versículo 7 de manera en enfática se preocupa por presentar un nacimiento de soledad; un nacimiento de soledad. Ni siquiera sabemos dónde estaba José. Si sé algo acerca de los padres en el tiempo de los nacimientos, especialmente padres jóvenes como José, quien podría haber tenido sólo 15 o 16 años de edad, él habría sido de poca ayuda realmente en este momento. Y entonces, se escribe que ella dio a luz a su Hijo primogénito.

¿Quién? Ella. En el medio oriente la gente es hospitalaria. Los judíos son gente amable y que se preocupa. No es gente bárbara. No es el tipo de gente del que podríamos haber leído en las tribus aborígenes que despiden a sus mujeres, las envían a la jungla para que tengan a sus bebés sobre una gran hoja de plátano o algo así. Estas personas son personas civilizadas, inteligentes, preparadas, educadas, que entienden lo que es la vida humana. Este no es el tipo de gente que dejará a una mujer sola, ¿o sí?

María dio a luz a su Hijo. Y dice que ella lo envolvió en tiras de tela. María. ¿Dónde están las parteras? ¿Dónde están las personas que supuestamente deben cuidar ese tipo de cosas? ¿Dónde estaba quien estaba a cargo del mesón? ¿Conocía a alguien que podía ayudar? ¿Acaso su esposa no se preocupó por esto? ¿O no hubo algún tipo de fuente de ayuda para María? Pero, ¿acaso los profetas no habían dicho que Él sería despreciado y de rechazado? ¿Y no sería verdad que esto podría ser el caso en Su nacimiento? Y dice que lo acostó en un pesebre. En un comedero para animales. Las tiras de ropa, por cierto, eran tiras largas de tela; y cuando un infante nacía, inmediatamente al infante se le colocaban estas tiras y sus miembros corporales y su cuerpo era enrollado por estas tiras de tela. Y después, claro, una cobija exterior. Esa era la tradición. Y ciertamente, habría habido una partera para limpiar al bebé y hacer eso. Pero no, María hizo eso. Ese fue un nacimiento solitario.

No fue como si alguien se lo hubiera perdido, ella debió haber estado obviamente embarazada. G. Campbell Morgan escribe esto, ‘piense en el pathos de esto. Ella dio a luz, ella lo envolvió en estas tiras de tela, es muy hermoso, ¡pero cuánta lástima nos da! La tragedia de esto. La soledad de eso en esa hora de todas las horas, cuando la mujer debió haber estado rodeada del cuidado más tierno, María estaba sola. El método del escritor es distintivo. Ella, con sus propias manos envolvió al bebé con esas tiras de tela. Y lo colocó en un pesebre. No había nadie más que lo hiciera en lugar de ella. Y de nuevo, la lástima de esto y sin embargo la gloria de esto para el corazón de María.

Ahora, no sé nada acerca de quién estaban a cargo del mesón, porque la Biblia no dice nada acerca de él. Él no estaba interesado; entonces, ni siquiera está incluido. Pero es interesante pensar en la escena por un momento. Algunas personas creen que el niño nació en un establo. Y hemos visto ilustraciones y tarjetas de establos que en cierta manera son establos que tienen un pequeño techo y los animales están ahí. Y otros piensan que nació en una cueva porque allí hay muchas cuevas. Y la Iglesia de la Natividad en donde se cree que Cristo nació en Belén está construida sobre una cueva. Hay otros que creen que Cristo nació en un patio abierto, en el mesón. Hay otros que dicen que nació en un campo. ¿Quiere saber algo? Nadie sabe.

Algunos que ven la palabra mesón aquí, la cual es kataluma, señalan que no es la palabra normal para mesón. Y eso es verdad. Hay una palabra diferente para mesón que significa una especie de posada, con comida y con una cama y todas esas cosas en donde hay un anfitrión. Y esa no es esta palabra. Pero la palabra kataluma es usada en Lucas 22:11 para hablar de una habitación de visitas en una casa. Y entonces, algunos creen que lo que realmente pasó es que José y María vinieron a Belén esperando que se irían a quedar con algunos amigos o parientes o conocidos y que usarían su habitación de visitas. Pero no había hospitalidad disponible para ellos, quizás por la razón que la habitación de huéspedes ya estaba ocupada. Y entonces, ellos quizás contaban con algunos amigos cuya habitación de huéspedes estaba ocupada. Quizás fue que la posada no tenía ya habitaciones disponibles. Algunos comentaristas inclusive van más allá de eso y dicen que la palabra kataluma se utilizaba primordialmente para hablar de un lugar que estaba construido afuera de las puertas en el cual las personas simplemente podían acudir para encontrar refugio. Simplemente era una pared y en la parte de arriba, usted llevaba a sus animales para tener algo de refugio en el frío de la noche; y nadie cuidaba de usted y no había agua ahí, ni nada. Pero las personas los colocaban en su propiedad para poder ayudar a aquellos que viajaban. Realmente, no sabemos.

Fuera el dueño del mesón, fuera un amigo, fuera simplemente un hombre cuya propiedad era uno de estos pequeños lugares en donde encontrar refugio o fuera un amplio campo abierto, realmente es imposible saberlo. Pero fuera cual fuere la hospitalidad que pudieron haber buscado o la hospitalidad que esperaban, no les estaba disponible a ellos. La palabra kataluma traduce cinco palabras hebreas diferentes en el Antiguo Testamento. Entonces, tiene un significado muy elástico y realmente, no nos ayuda en absoluto. Fuera cual fuere la situación, no tenían donde quedarse. El dueño del mesón se perdió de la Navidad. Y lo que me sorprende es que se perdió de la Navidad aunque pudo haber sucedido en su propia propiedad. Y comencé a pensar en la razón por la que él se perdió de la Navidad. Respuesta simple: Preocupación.

Me parece la mejor opción. Esa parece ser la razón. Preocupación. Usted preguntará qué quiero decir. Bueno, él estaba tan ocupado. Digo, este era su mesón y estaba lleno o su habitación de huéspedes estaba llena o todos esos lugares en donde la gente buscaba refugio estaban llenos. ¿Por qué? Porque era el censo en Belén y la ciudad estaba literalmente a reventar con toda persona que tenía algún descendiente ahí y estaban llegando a la ciudad. Y debido a que era la ciudad de David, los que eran descendientes de David estaban ahí. Y es el motivo por el que José y María estaban ahí, descendiendo de la línea de David, uno a través de Salomón y otros a través de Natán. Y entonces, ellos estaban ahí. Y la ciudad estaba llena de gente. Y el que estaba a cargo del mesón estaba ocupado cuidando de sus invitados en su casa y fuera cual fuere la situación en la que él estaba involucrado, él no fue hostil y no fue alguien que no fue amoroso y no fue alguien que no fue compasivo. Realmente no fue indiferente, simplemente estaba ocupado. Simplemente estaba muy ocupado. Y creo que muchas personas así. Las habitaciones de sus almas están llenas de cosas innecesarias, llenas de intereses humanos. Ellos están llenos de cosas que no importan y se pierden al Cristo de Dios.

Mi esposa y yo estábamos comentando en una de nuestras pocas excursiones de compras hace algunas semanas atrás, cuántas cosas hay que comprar que nadie necesita. ¿Alguna vez se ha dado cuenta de eso? Nadie necesita eso. Ni si quiera lo puede usar. No hace nada más que estar ahí, en algún lugar, guardado o colgado. Pero nuestra sociedad literalmente está llena de lo innecesario, de lo insignificante, de lo que no tiene sentido. Y nosotros gastamos una fortuna para acumularlo. Y entonces, podemos morir y dejar que nuestros hijos se peleen por eso.

Los intereses humanos que son sin significado, inútiles, innecesarios, ahogan el espacio y dejan a Cristo sin lugar. Nuestro tiempo es demandado por mil otras cosas. Nuestras posesiones, estamos tan ocupados tratando de entender, de saber qué es lo que queremos, cómo obtenerlo al precio más barato, comprarlo, cuidando de ello, pudiéndolo, almacenándolo, manteniéndolo. Y después, claro, los juegos que jugamos. Tenemos que estar jugando esto y aquello y eso toma mucho tiempo. Y después, todos nuestros placeres y todas nuestras pasiones y todas nuestras fiestas y todas nuestras preocupaciones y todos nuestros regalos… y todo no sirve para nada. Y nos perdemos a Cristo. Ahogado por un mundo tirano que determina lo que nosotros debemos pensar y lo que debemos hacer y lo que debemos comprar. Y marchamos por todos lados con anillos en nuestras narices, siendo jalados a esos lugares que son inútiles. Y creo que nunca veo a esto de manera más obvia como lo ve o en la Navidad. Tanto mal entendido del significado de esta temporada.

Y tengo que admitir esto. Fue una preocupación ignorante por parte del que estaba a cargo del mesón. Él no sabía. No sabía. Una preocupación ignorante. Veo al mundo y eso es lo que veo. Simplemente no saben. No saben quién es Cristo. No saben quién es, no saben por qué vino. Son simplemente ignorantes. Y están preocupados de manera ignorante con lo mundano y con lo que no tiene significado. ¡Oh, pero qué ridículo es vivir tu vida entera en actividad mundana, sin significado, despertando en un momento en la eternidad sin Dios y mirar hacia atrás a todo el desperdicio!

El que estaba a cargo del mesón se perdió la Navidad. Él estaba demasiado ocupado. Observe su propia vida. ¿Pasa más tiempo comprando de lo que pasa adorando a Cristo? ¿Gasta más dinero en cosas de lo que usted invirtió en Su Reino? Entonces, quizás ha caído también en la trampa. Ahí donde estaba la persona que estaba a cargo del mesón.

Quiero que conozca otro hombre que se perdió de la Navidad. Mateo, capítulo 2. Este hombre realmente se perdió de la Navidad. Y él es muy diferente del que estaba a cargo del mesón. Él no fue ignorante, él estaba muy bien informado. Su nombre es Herodes. Y créame, Herodes se perdió de la Navidad. Mateo 2:1: “Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque Su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Versículo 7: “Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del Niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.”

Ahora, Herodes pretendió querer adorar a Jesucristo pero él tenía un temor tremendo porque alguien que había nacido era llamado el Rey de los judíos. Y dice ahí en el versículo 3: el rey Herodes. Él era el rey y él sabía que había nacido un Rey y tenía miedo. Bueno, él dice que se turbó, y usa una palabra que significa estar agitado, está conmocionado, estar sacudido. Es la idea de pánico total. Él entró en pánico. Él no tenía lugar para Jesús. ¿Por qué? Temor. Él tenía miedo de Él. Él tenía miedo de otro Rey. Permítame decirle por qué.

Herodes era un edomita. Ni siquiera era judío. ¿Qué estaba haciendo gobernando en la tierra? Bueno, él era de la familia edomita. Él estaba siguiendo a su padre Antípater, quien había quedado bien con Roma haciéndole algunos favorecieron y él continúa haciendo eso. Y mientras que Roma estaba ocupando Palestina, Herodes hizo todo lo que pudo por ganarse el favor de Roma. Él jugaba el juego para quedar bien con ellos. Él buscaba metas políticas y fines políticos y el juego de poder se llevaba a cabo todo el tiempo y Roma, realmente confiaba en Herodes y a Roma realmente, en cierto modo, le gustaba tener a Herodes; y finalmente, el Senado lo designó - escuche esto - como rey de Judea. Y él ni siquiera era judío.

Ahora, cuando él oyó que había nacido alguien llamado el Rey de los judíos, no es de sorprender que él entrara en pánico. Porque él era un loco político. Porque él buscaba la gloria y la grandeza y un lugar de la realeza; y se sintió inmediatamente amenazado, aunque este era un bebé y él era ya un hombre de edad. El rumor de otro rey hizo que Herodes entrara en pánico. Y él era un hombre malvado.

Mientras que él era un gobernante joven en Galilea bajo su padre, él había destruido de manera rápida y eficaz a todas las guerrillas que estaban tratando de pelear contra él. Él era muy eficiente en recolectar impuestos romanos y había recolectado impuestos del pueblo. Él había asesinado a todos los asmoneos y por cierto, eran los hijos de los macabeos que habían guiado a la gran revolución en contra del poder griego; y él quería asegurarse de que ellos no lo volvieran a hacer y entonces, los mató. Él tuvo diez esposas. Se lo puede imaginar. Y doce hijos. Su esposa más notable fue Mariamna que tenía un hermano Aristóbulo, quien era el sumo sacerdote. Y él tenía miedo de Aristóbulo y entonces, lo mató.

Un día de mucho calor él quería ir a nadar con él y se metió a nadar y varios hombres se metieron a nadar con él y lo ahogaron. Y después, tuvo un funeral en donde se quedó llorando como si hubiera sido un accidente. Y él después mató a su esposa. Él también asesinó a su mamá. Él tenía miedo de sus dos hijos, tenía miedo que le quitaran el trono y por eso, asesinó a ambos. Él continuamente sospechaba de todo el mundo de tal manera que toda su vida estuvo tramando y ejecutando personas. Y después, el tiro de gracia de su vida fue que cuando estaba a punto de morir, descendió a Jericó para pasar sus últimas horas y mandó a todos aquellos que estaban bajo él a que atraparan a todos los ciudadanos distinguidos de Jerusalén - todo lo que eran importantes. Y los atraparon, los encarcelaron y les pidió que en el momento en el que él muriera, los mataran a todos porque esas personas no llorarían cuando él muriera; y él quería que estuvieran llorando, aunque fuera por alguien más.

Él era un hombre miserable. Ahora, cuando él oyó que había nacido un niño que sería el Rey de los judíos, versículo 16 del capítulo 2, dice que los hombres sabios no regresaron y le dijeron, y él, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho. Y mandó a matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores. Y dos años significa cualquier niño a partir del primer mes que usted entra al segundo año hasta llegar a la plenitud del segundo año. Entonces, todos estos niños fueron matados para tratar de matar al Niño. Como usted sabe, Dios ya había advertido a José y a María y ellos habían llevado Jesús y habían huido a Egipto.

¿Por qué Herodes se perdió la Navidad? Temor, temor envidioso. Usted dice ‘bueno, seguro que ya no quedan Herodes. Seguro que ya no hay gente que mata a otras personas.’ Oh, por todo el mundo, créame, hay gente. Y creo que nos estamos dando cuenta más y más de esto. El hombre es depravado. Siempre habrá Herodes en nuestra sociedad. Pero yo creo que hay una gran lección más grande para la masa de la humanidad que tan sólo ver a este Herodes. Porque hay muchas, muchas, muchas personas que se pierden la Navidad por el mismo tipo de temor elemental que Herodes tuvo. El temor de Herodes fue que alguien más tomara su trono. Ése era su temor. Y quiero afirmarle que hay muchas personas así. Herodes no iba a permitir que este pequeño niño interfiriera con su carrera, con su posición, con su poder, con su ambición, con sus planes y con su estilo de vida.

Él no iba a permitir que alguien más fuera rey. Y creo que hemos visto mucho de eso como cualquier otra razón por la cual alguien rechaza a Cristo. Oh, hay personas que quieren a Jesús como un recurso cuando se meten en problemas. Hay personas que quieren a Jesús como una especie de amigo espiritual amable. Hay personas que inclusive quieren a Jesús como alguien que los mantenga fuera del infierno, pero no están interesados en coronarlo como Señor. Y ésa es la razón por la que la Biblia dice que cuando usted confiesa a Jesús como Señor, usted es salvo, esa es la base de esto. Hay gente que quiere añadir a Jesús a su propio estilo de vida y a su propia carrera y a su propia posición y a su propio poder y prestigio y lo que sea, aquello para lo que viven. Ellos tienen una envidia temerosa de perder su propia determinación personal, tienen miedo de ceder o rendir sus propios planes. Tienen miedo de sus propias prioridades, de sus propios valores, de su propia moral. Ellos no querían venir a Cristo porque va a cambiar su vida. Porque va a demandar que su vida se someta a Él y eso significa que tienen que alterar la manera en la que viven y piensan y hablan y actúan. Ellos quieren estar a cargo. Ellos quieren ser el propio Herodes de su propio reino. Ellos realmente quieren mantenerse en el poder de su propio reino.

El mundo está lleno de Herodes que claman ‘no queremos que este hombre reine sobre nosotros’. Y hoy eso es verdad. La gente tiene su propio reino. Y quiere estar a cargo de su propia vida, su propia carrera, su propia fama, su propia vida sexual, su propia vida disipada de drogas y de bebida. Su propia vida de satisfacción personal, de su ego y el mundo de los medios masivos de comunicación continua diciéndoles ‘hazlo, vive tu vida, haz lo que quieras, sé tú el amo de tu destino, determina tú hacia dónde vas, sé tú el hombre que está a cargo de tu vida. Sé tú la mujer que está a cargo de su vida.’ Y tenemos un mundo de reyes que no quieren hablar la rodilla ante Jesucristo y por eso, se pierden la Navidad, así como Herodes se la perdió, aunque ellos probablemente no matarían a bebés. Pero su razón es la misma, temor envidioso.

¿Qué hay acerca de usted? ¿Le ha dicho no a Jesucristo en su vida porque tiene miedo de que le diga qué hacer? ¿Porque usted quiere ser el señor en su vida? ¿El amo de su destino? ¿El rey de su propio reino insignificante? Eso es trágico. Su Reino es mucho más glorioso.

Hay un tercer grupo que se perdió la Navidad. Regrese al capítulo 2 de Mateo, versículo 4, esto es impresionante. Herodes oyó de los magos que este Niño iba a nacer y hombre, él quería descubrir adonde Él estaba y matar al Niño. Y entonces él reunió, versículo 4, a los principales sacerdotes y los escribas del pueblo y les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron en Belén de Judea porque así está escrito por el profeta “y tu Belén de la tierra de Judá no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá porque de ti saldrá un guiador que apacentará a Mi pueblo Israel.”

Dice que él llamó a todos los expertos. Los teólogos. Los principales sacerdotes eran los sumos sacerdotes, el capitán de la policía del templo y lo mejor de todos los sacerdotes de todas las órdenes con todas las grandes capacidades administrativas y las grandes capacidades de enseñanza y las grandes capacidades de liderazgo se habían vuelto los principales sacerdotes. Y eran las mentes, los cerebros. Eran las mentes teológicas de la época, el sanedrín. Y ellos conocían todas las Escrituras y sus amigos los escribas, quienes eran los lingüistas y los intérpretes y los que conocían la cultura y la historia que rodeaba la formación bíblica y la combinación de todos estos hombres se reunió y dijeron ‘sabemos dónde va a nacer el Mesías’. Y citaron a Miqueas, capítulo 5, versículo 2, el profeta del Antiguo Testamento que dijo Belén. Ellos sabían.

¿Sabe lo que realmente me asombra? Simplemente me asombra. Ellos nunca fueron allí. Usted pregunta si eso es sorprendente. Lo es para mí. ¿Qué era lo que los judíos estaban buscando? Debido a que Moisés había dicho que vendría Uno conocido como ese profeta, ¿cuál era la persona que ellos habían estado esperando a lo largo de la historia? Un liberador; y aquí están bajo la opresión romana y siempre habían estado esperando a un libertador. Ellos habían anhelado que alguien así llegara.

Esta había sido la gran esperanza a lo largo de los tiempos. Había sido Aquel a quien habían estado esperando, el destino de Israel estaba ligado a su libertador que venía, el Mesías, el Cristo, el Ungido. El mayor hijo de David, el que vendría y establecería el Reino, la gran esperanza de sus corazones, el hambre en sus pechos ilustrado en el ministerio de Juan el Bautista, conforme venían multitudes a oír a uno que estaba preparando el camino del Mesías. Y eran los cerebros de la teología, aquí estaban los que conocían todo y sin embargo, nunca se molestaron en caminar más de 2 o 4 km al sur a Belén para investigar por sí mismos si éste no era el Mesías. ¿Por qué? ¿Por qué se perdió el sanedrín la Navidad? Le voy a decir una palabra. Indiferencia.

Indiferencia, no les importaba. El insulto definitivo, el insulto definitivo. Por lo menos Herodes temió a la realeza de este Niño. Por lo menos el encargado del mesón podía decir que era ignorante. Pero estos hombres tenían todos los hechos, simplemente no les importó. Tener al Mesías no era algo importante para ellos. Ellos no necesitaban a un Mesías. ¿Por qué? Porque ellos ya se consideraban buenos y justos a ellos mismos. Ellos ya eran perfectos, ellos ya habían guardado la ley. Ellos ya eran todo lo que Dios podía pedir de ellos en sus propias mentes, tenían un orgullo nauseabundo. Lo podría llamar indiferencia orgullosa.

Y por cierto, amados, la indiferencia siempre es orgullo. Usted está siempre muy ocupado como para estar ocupado con Él. Inmersos en su propio orgullo, en su propia justicia personal, en su propia autosuficiencia, ellos continuaron con su ritual y en los confines de su propio sistema cómodo de justicia personal y no había lugar para el Hijo de Dios en eso. De hecho, cuando apareció lo odiaron y lo menospreciaron y tramaron y planearon Su asesinato y clamaron por Su sangre. Ellos no lo querían. Y no lo necesitaban. Y recuerdo el clamor de Jeremías en Lamentaciones 1 conforme veía a Israel que iba en el camino a la destrucción y el clamor ‘¿no es nada para ustedes, los que van pasando? Digo, ¿por lo menos no pueden ser indiferentes?’ El crimen definitivo en contra de Cristo es ser indiferente. Usted no lo necesita a Él, usted no está interesado.

¿Por qué eran ellos indiferentes? Bueno, debido al orgullo o si usted quiere verlo desde otro ángulo, porque ellos no pensaban que tenían una necesidad. ¿Por qué necesitaban ellos a un Salvador? ¿Qué necesitaban con un Mesías? Ellos estaban bien como vivían. Y Jesús señala esto en el capítulo 9 de Mateo con una reprensión bastante incisiva y sarcástica, de hecho puede ser la declaración más sarcástica que Jesús jamás hizo.

Mateo 9:10: “Y aconteció que estando Él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y Sus discípulos.” Cuando Jesús comió en la casa, Él invitó a las personas que necesitaban venir. Él invitó a las personas que tenían problemas y lo sabía. Y entonces, él invita a la escoria, los despreciados, los publicanos, los colaboradores de Roma, los traidores y los pecadores, a la gente vil de la calle que se sentó con ellos. Y los fariseos que se sentían más santos que los demás le dijeron a Sus discípulos “Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?” Y después, Jesús los reprendió con un sarcasmo incisivo: “Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.” Ustedes que están tan bien no necesitan un médico. Sarcasmo. Ellos eran los más enfermos de todos, pero no lo sabían. Y después, Él dijo: “Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio.” Misericordia significa no pueden hacerlo por ustedes mismos, Yo no tolero su sacrificio. Son insuficientes. Su pecado es demasiado grande y Dios debe ser misericordioso, les ofrezco misericordia. Y después, Él dice: “Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.”

Jesús está diciendo ‘cuando ustedes hacen una fiesta, ustedes invitan a los ortodoxos fríos. A los piadosos que son justos en sí mismos y cuando Yo hago una fiesta, Yo invito a los que necesitan y quieren venir.’ Él dice ‘no vayan a invitar a gente que está tan satisfecha consigo misma que está convencida de su propia bondad y no necesita la ayuda de nadie, Yo vengo por la gente que sabe que está quebrantada y es pecaminosa y está desesperadamente consciente de su necesidad de un Salvador.’

Como puede ver, el problema de la indiferencia es el problema de no reconocer la condición de pecaminosidad. Creo que mucha gente en la actualidad que se pierde la Navidad debido a eso. Ignoran a Cristo porque no saben que son pecaminosos. No les importa el Salvador porque no entienden que necesitan ser salvos. Ello no entienden que la paga del pecado es muerte, que el pecado lleva a gente a las profundidades del infierno eterno. Ellos no entienden eso. Y entonces, como consecuencia, ellos ignoran el remedio porque ni siquiera están conscientes de la enfermedad. El que estaba a cargo del mesón se perdió de la Navidad debido a la preocupación ignorante. Herodes se perdió la Navidad debido al temor celoso. El sanedrín se perdió la Navidad debido al orgullo indiferente.

En cuarto lugar, Jerusalén se perdió la Navidad. ¿No es eso sorprendente? Jerusalén ahí se perdió de la Navidad, sorprendente. De regreso a Lucas, capítulo 2. Permítame mostrarle algo. En Lucas capítulo 2, versículo 8: “Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor…” Y usted conoce el resto de la historia. El ángel les dijo qué hacer y los pastores vinieron y vieron al niño Cristo. Y el versículo 20 dice: “Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho.”

De toda la sociedad de Jerusalén, ¿sabe a quién escogió Dios para decirle esto? A pastores. Ahora, permítame decirle algo. Los pastores no eran la aristocracia. Los pastores no se encontraban en la parte de arriba de la lista, sino que estaban en la parte de abajo de la misma. ¿Sabe usted que los pastores en realidad eran un grupo menospreciado, porque no podían mantener todos los lavamientos ceremoniales y no podían desempeñar todas las actividades ceremoniales y todos los festivales y fiestas y todas esas cosas debido a su ocupación, porque estaban demasiado ocupados cuidando de las ovejas todo el tiempo? Y hay algo de evidencia histórica de una naturaleza bastante interesante de que las ovejas eran guardadas para ser usadas en el templo como cordero sacrificiales y se mantenían ahí en los montes de Belén. Simplemente, pudo haber sido que los pastores que estaban en los montes de Belén estaban cuidando de las ovejas que algún día serían usadas como sacrificios en el templo. Qué apropiado habría sido que eso fuera verdad si es verdad que los pastores que cuidaban de los corderos sacrificiales fueron los primeros en saber del que nació como el Cordero definitivo.

Estos despreciados fueron los que supieron. Y vinieron. Nadie más vino. ¿Sabía usted eso? Y si usted lee más adelante en la narración de Lucas, no oye mucho más allá de los pastores. Por ejemplo, en el versículo 25 del capítulo 2: “Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón…” Había un hombre en Jerusalén llamado Simeón. Y luego, continúa contando cómo Simeón esperaba la consolación de Israel, Simeón era un hombre justo y Simeón era un hombre devoto y Simeón quería ver al Mesías y Simeón vio al Mesías y glorificó a Dios y dijo: ‘ahora estoy listo para morir’.

Ahí había un hombre de Dios, ¿es eso todo? No, también había una mujer. Ana, versículo 36, una viuda y vio al Mesías. Y después, al final del versículo 38, ella habló de Él todos los que esperaban la redención en Jerusalén. Ana le habló a unos cuantos más.

Pero lo triste, escuche, es que la gente, la muchedumbre de Jerusalén se perdió la Navidad. Totalmente. Sucedió a unos 3 km de distancia, era el cumplimiento de todos sus sueños y todas sus esperanzas. Fue ese gran acontecimiento que iba a cambiar el destino del mundo, pero se lo perdieron.

¿Por qué se lo perdieron? ¿Por qué se lo perdió Jerusalén? ¿Por qué? Le voy a decir por qué. La religión. La religión. Ellos eran muy religiosos. Ellos estaban tan involucrados en su religión, llevando a cabo su ritual, que se perdieron la realidad. Oh, ellos tenían todas sus fiestas, sus festivales y sus ceremonias y todos sus lavamientos y todas sus reglas y normas y leyes y multitudes de cosas que habían crecido en torno a su sistema religioso que ni siquiera eran bíblicas en absoluto, todo tipo de reglas que tenían que guardar. Y en medio de toda su religión, nunca entendieron el mensaje.

De hecho, cuando Jesús les dijo a Sus discípulos en Mateo 16 ‘¿quién dicen los hombres que soy Yo?’ Su respuesta fue ‘algunos dicen que tú eres Elías, otros dicen que eres Jeremías y algunos dicen que eres uno de los profetas.’ Y todos estaban equivocados. Nunca entendieron el mensaje. Ellos gritaron ‘no queremos que este Hombre reine sobre nosotros, desháganse de Él.’

Se perdieron a Jesús. ¿Por qué? Religión. Ellos estaban ocupados adorando al Dios correcto del modo incorrecto. Ellos tenían al Dios de las Escrituras pero ellos habían torcido todo y por lo tanto, no entendieron. Oh, escuche, la religión lo va a condenar más rápido que cualquier otra cosa. La religión falsa. O si es la religión verdadera, del modo equivocado. Porque la religión le da un lugar en donde esconderse y yo hace pensar que usted es espiritual. Pienso en tantas personas que vienen a Grace Community Church y los bautizamos; y el testimonio que le dan es este, semana tras semana cuando hacemos esto, ‘he estado en la Iglesia católica romana por años y años y años, pero nunca había conocido a Jesucristo hasta que tal y tal me habló acerca de Jesucristo y le entregué mi vida Él.’ Escuche, usted podría estar perdido en cualquier sistema y nunca conocer a Cristo.

Hay personas que vienen y dicen ‘vengo de tal y tal y Iglesia, y tal y tal trasfondo, y nunca conocí a Cristo’. Mormones, testigos de Jehová, ciencia cristiana y más, y más y más. Todas las sectas y no conocen a Cristo. Hablan acerca de Dios y el Dios de la Biblia. Hablan acerca de las Escrituras. Se pierden la Navidad. En medio de su religión, están perdidos. Como puede ver, Jesús no encajó en su sistema. La manera en la que ellos lo habían bosquejado. Y después, en el sermón del monte, ellos sabían que Él no había diseñado el sistema religioso que ellos tenían. Porque Él hizo a un lado su sistema entero. Como puede ver, algunas personas están tan seguras en su religión que no escuchan.

¿Alguna vez ha usted tratado de alcanzar a alguien así? ¿Alguna vez ha tratado de hablarle a alguien que está inmerso en una religión? Es difícil. Especialmente, si tienen que ver con la Biblia, porque ellos creen que tienen el sistema correcto. La religión condena a la gente al infierno. El disfraz definitivo de Satanás, definitivo, es disfrazarse como ángel de ¿qué? De luz. Y entonces, Jerusalén se perdió la Navidad. Mientras que eran religiosos.

En quinto lugar, los romanos se perdieron a Navidad. Los romanos. Usted preguntará ‘¿los romanos?’, ¿Qué quiero decir? Escuche, todo esto se llevó a cabo en el contexto de la escena romana. Lucas nos da eso. Mateo establece la escena en torno a Herodes, el rey de los judíos. Lucas, establece la escena en torno a César Augusto, porque Lucas es un gentil. Y en Lucas 2:1: “Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria.” Y cuando ese decreto salió, echó a andar los acontecimientos que hicieron que Cristo naciera en Belén. En otras palabras, la profecía de Miqueas realmente fue puesta en marcha por un emperador gentil, un César.

¿Quién fue César Augusto? Es fascinante ver el trasfondo de este hombre. Su nombre era Octaviano, ¿alguna vez ha oído ese nombre? Él es el sobrino nieto de Julio César. Él fue emperador romano desde el año 27 a. C. hasta el año 14. Él fue básicamente un buen hombre. Él trajo la paz romana. Él tuvo muchas reformas, hizo muchas cosas para mantener la paz en el Imperio Romano. Él logró muchas, muchas cosas. Octaviano, cuando descubrió, usted sabe, que Julio César fue asesinado. Y cuando fue leído el testamento, y el testamento dejaba toda su herencia y el trono a Octaviano, quien era su sobrino nieto. César le dio la vuelta a todos los demás y se lo dejo a Octaviano. Octaviano de manera inmediata cambió su nombre a Cayo Julio César Augusto y esa es la razón por la que era llamado César. El Augusto significa el reverenciado, el majestuoso. Éste simplemente es un título.

Entonces, este hombre gobernó durante este tiempo como el César romano. Él hizo el decreto. Los soldados romanos se aseguraban que la gente lo hiciera. Registraban a la gente, hacían el censo. A lo largo de la vida de Cristo, los romanos están en la escena en todo momento. En la muerte de Cristo, Él aparece delante de Pilato. Él es ejecutado por los romanos. Los romanos mienten acerca de Su resurrección inventando una historia para no enfrentar la realidad de que Él resucitó de los muertos. Los romanos están entretejidos en todo el registro bíblico, pero todos se perdieron la Navidad. ¿Y sabe por qué? Idolatría. Ellos tenían sus propios dioses. Cristo no encajaba. Y hay personas en el mundo que también son como ellos. Los budistas se pierden la Navidad. Ellos están adorando al Dios equivocado. Oh, Jerusalén adoraba al Dios correcto pero de manera incorrecta y se perdió la Navidad. Usted puede ser un protestante y estar en una iglesia y perderse la Navidad.

No puedo evitar el darme cuenta de que enviaron a personas del clero, un par de personas protestantes del clero a Irán para ministrarles a esas personas. Tampoco esas dos personas del clero, hasta donde yo sé, creen la Biblia o en la deidad de Cristo. Son de mucha ayuda. Tenemos todo tipo de gente en el clero que es así. No sé si usted leyó la basura en la revista de Newsweek en esta semana que hablaba de la búsqueda del Jesús histórico. Simplemente propagando todas las mentiras que han venido de la crítica más elevada de que usted no puede creer en la Biblia y Jesús realmente no es Dios, etc., etcétera.

Pero tenemos eso, tenemos la religión que no tiene la realidad pero por otro lado, como los romanos, también tenemos idolatría. Y algunas personas simplemente son paganos y se pierden la Navidad. No sólo porque adoran a Buda o alguien más, sino porque tienen sus propios dioses.

Por cierto, Octaviano adoptó el título de pontífice máximo lo cual significa el más alto sacerdote. Él deificó a Julio César con templos y se deificó a si mismo al construir templos para sí mismo. Los romanos lo adoraban, multitudes de dioses y el pináculo fue la adoración del emperador. Entonces, en todo esto había idolatría, simplemente una idolatría vulgar. Y como lo acabo de mencionar, en su fiesta de Saturnales, ellos regalaban pequeños regalos de ídolos. Y en el medio de su idolatría pagana, se perdieron todo. Ellos se perdieron todo.

Usted sabe, yo creo que lo tenemos en la actualidad en nuestro mundo. Oh, no creo que la gente adore a los ídolos como adoraban en ese entonces. Pero creo que tenemos nuestros ídolos y nuestros dioses. Algunas personas adoran el dinero. Algunas personas adoran el sexo. Algunas personas adoran los automóviles. Materialismo, barcos, poder, casas, lo que sea, prestigio, poder, popularidad, fama. Y esos son los dioses paganos. Esos son los ídolos del siglo 20. Y si eso es lo que usted estaba adorando, usted va a perderse de la Navidad. Puede recibir algunos regalos y comer una gran cena y ver un árbol, pero se la perderá. Y usted no será diferente en nada de las personas que celebraron las Saturnales, quienes estaban ahí celebrando en embriaguez y en orgías. Ellos nunca ni siquiera entendieron el punto de la Navidad.

Tantas personas amados, se pierden la Navidad debido a dioses falsos. Otros, porque adoran al Dios verdadero supuestamente de la manera equivocada. Otros, debido a una escalofriante indiferencia orgullosa. Otros, debido a una preocupación ridícula con cosas que ni siquiera importan.

Finalmente, y quizás éste sea el más triste de todos, Nazaret se perdió la Navidad. Nazaret. Dice Mateo 2:23 que después de que Herodes había muerto, José María tomaron al niño Jesús y regresaron a Nazaret. Y en Lucas capítulo 2, versículo 39 dice: “Después de haber cumplido con todo lo prescrito en la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.

Y el Niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre Él.” Y ese versículo está diciendo que cuando Él regresó a Nazaret, Él no era como ningún otro niño Nazaret. Él era diferente. La gracia de Dios estaba sobre Él de una manera maravillosa increíble. El Niño creció en sabiduría y estatura.

Este fue un niño sorprendente como ningún otro niño que jamás había vivido. Y ahí hay una ilustración que sigue de manera inmediata a la naturaleza sorprendente de ese Niño, cuando Él fue a la Pascua a los 12 años de edad y dijo que tenía que estar ocupado en los negocios de Su Padre. Confundiendo a los doctores de teología. No había ningún niño como Él. Y Él había pasado treinta años de Su vida Nazaret y lo perdieron. Ellos se lo perdieron. No había lugar para Él.

Nataniel expresó la actitud acerca de Nazaret, “¿de Nazaret puede salir algo bueno?” Nazaret era una ciudad cruda, vulgar y la gente era violenta y tenía mala reputación. Y 30 años y sólo es una villa, y Jesús 30 años en ese lugar. En el cuarto capítulo de Lucas se lleva a cabo una tragedia. Finalmente, Jesús se da cuenta de que es momento de decirles a los nazarenos quién es. Y en el versículo 16: “Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre Mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en Él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.” Él dijo ‘Yo soy el Mesías’. Ellos sabían que esa era una escritura mesiánica de Isaías. Él dijo ‘Yo soy el cumplimiento de Isaías 61’.

¿Y cuál fue su reacción? “Y todos daban buen testimonio de Él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de Su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José? Y versículo 24, Él dijo: “De cierto os digo que ningún profeta es aceptado en su propia tierra.”

¿Sabe usted por qué Nazaret se perdió la Navidad? Por la familiaridad, la familiaridad. Ellos lo conocían a Él tan bien que Él no era especial. Eso es algo mortal. Y cuando yo me encuentro a alguien que no es cristiano y les pregunto si han sabido de Cristo y ellos dicen ‘oh, sí, yo fui criado en eso, pero no soy cristiano’. Un temor cautiva mi corazón porque la familiaridad estrangula la convicción.

Usted lo ha oído tantas veces, tantas historias de Navidad. Tantas Navidades, tantos sermones, tantas lecciones bíblicas. La familiaridad da lugar al menosprecio. Y entonces, en Marcos 6:6, vemos la palabra trágica, más bien reflexiva: “y Él se maravillaba debido a su incredulidad y Él iba por sus ciudades enseñando.” Él se maravillaba ante la incredulidad de Nazaret. Y por cierto, amados, en Mateo 13:58 Él dice que Él no hizo muchas obras maravillosas ahí debido a su incredulidad.

¿Sabe lo que pasó en Lucas capítulo 4, al final del capítulo? ¿Cuando Jesús terminó Su mensaje en la sinagoga? Dice que: “y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle.” Para aplastarlo, para matarlo. Por blasfemar. “Más Él pasó por el medio de ellos milagrosamente.” Lo querían matar. Eso es lo que llamo perderse la Navidad.

Oh, lo mortal que es la familiaridad con la verdad navideña que da lugar a un corazón de piedra. Le quiero decir, más vale que responda mientras que su corazón está suave o de lo contrario, su corazón se endurecerá y no tendrá la oportunidad de responder. Algunos de ustedes han sido criados en el cristianismo, criados en hogares cristianos y nunca han respondido a Jesucristo. Y si continúan endureciendo sus corazones, nunca responderán. Escuche, hay muchas razones por las que las personas se pierden la Navidad. Se pierden la Navidad debido a la preocupación ignorante. Se pierden la Navidad debido al temor celoso. Se pierden la Navidad debido a indiferencia orgullosa. Se la pierden debido al ritual religioso. Se la pierden debido a los dioses falsos e inclusive se la pierden debido a que están tan familiarizados con ella. Pero detrás de todas estas razones, hay una reacción básica: incredulidad. Ellos no quieren creer. Se rehúsan a creer.

Y así dijo Jesús, Él vino al mundo y el mundo ¿qué? No lo recibió. Y Juan dice que el mundo fue hecho por Él y el mundo no lo conoció. Y después dice esto, en el primer capítulo de Juan, en el versículo 12: “más”, escuche esto, este es el punto de quiebre, “más a todos los que le recibieron, a ellos les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios a los que creen en Su Nombre.”

Sea cual sea su excusa, sea cual sea la razón por la que usted se ha estado perdiendo la Navidad, si usted recibe a Cristo y viene con una fe arrepentida a Él y cree en Él, la Navidad se volverá una realidad en su vida. Y puede suceder hoy. Eso es entre usted y Dios. Oremos.

Padre, tenemos que pensar que los verdaderos mezquinos de este mundo no son las personas que se pierden el gozo de dar, sino las personas que se pierden del gozo que viene en recibir a Cristo. Entonces, oramos en este momento, por aquellos que están aquí que no han recibido a Cristo, que no han creído aún. Oh Dios, que este sea el día en el que vengan a Ti.

Mientras que sus cabezas están inclinadas, simplemente por un momento para concluir, puede revertir su vida entera con fe genuina. Realmente, lo que usted necesita hacer es venir con una fe arrepentida, clamar al Señor, creer en Él con todo su malentendido, con todas sus preguntas, creer como el hombre que dijo ‘Señor, creo, ayuda a mi incredulidad’. En su corazón, clame a Cristo. Entréguele su vida, pídale perdón por su pecado, clame a Él. Pídale que tenga misericordia de usted para que así Cristo nazca en usted; y eso es lo que la Navidad realmente es.

Oh Padre, oro porque Tú traigas a aquellos que necesitan venir y que Tú toques los corazones de aquellos que necesitan confiar en Ti y recibir a Cristo este día y todo esto oramos para Tu gloria, para que la Navidad sea lo que es en realidad, Dios volviéndose carne humana para salvar a pecadores. Oramos, Padre, para que ésta sea una Navidad de salvación para muchos. Y ahora, despídenos, Señor no de Tu presencia, ni de la comunión, ni de la obediencia a Tu Palabra, sino sólo de este lugar para llevar al Cristo vivo al mundo. Tráenos de nuevo esta noche con corazones listos para alabarte; y te daremos gracias en el nombre de Cristo. Y todos dijeron Amén. Que Dios los bendiga.

 

 

 

 

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