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Me gustaría que tuviéramos una palabra de oración para comenzar nuestro estudio en esta noche. Padre, es realmente con un corazón de expectativa que abordo un tema necesario. Gracias por la sensibilidad del personal que me pidieron que hablara de este tema en particular porque hay tantos que están haciendo estas preguntas. Que tu Palabra sea clara Padre, que no sea la palabra de los hombres, o de un hombre, sino la Palabra de Dios, filosa y poderosa, que transforma la vida. Con esa expectativa oramos. Amén.

El tema del que queremos hablar en esta noche es: conocer la voluntad de Dios. Este ha sido un estudio favorito en lo personal durante muchos años, y he tenido el privilegio de escribir un pequeño libro del tema que ha sido publicado ya por varios años, creo ya unos seis. Pero la pregunta que sale una y otra vez, y entonces el personal pensó que debía hablar de este tema en esta noche de domingo en particular, tomando un descanso de nuestra serie de los estudios de Daniel.

Y quiero hablar de una manera muy práctica, para que podamos tener un entendimiento claro de lo que realmente significa conocer la voluntad de Dios para nuestras vidas. Esa es una pregunta seria, de hecho, me atrevería a decir que en mi vida probablemente esa es la pregunta que más se hace. ¿Cómo sé lo que Dios quiere que yo haga?

En el Salmo 143, versículo 10, David hizo una oración que debe ser el deseo de todo cristiano. David oró esto. “Señor, enséñame a hacer tu voluntad.” Eso es muy elemental, creo, para la vida de un creyente, porque ser un cristiano es la afirmación del señorío de Cristo. Ser un cristiano es un acto de sumisión iniciada al control y liderazgo de Cristo. Y entonces, hacer su voluntad sigue ese tipo de sumisión.

Nuestro bendito Señor mismo puso el ejemplo. Ningún otro más que Cristo tiene el corazón de siervo perfecto. Ningún otro patrón o modelo, existe que sea mayor, de obediencia a la voluntad de Dios. No podríamos apuntar a ningún otro que a Cristo mismo. Es el principio mismo en su encarnación, él presentó de manera clara el hecho de que él había venido para hacer la voluntad del que lo había enviado. Inclusive cuando eso lo llevó a la agonía de la expectativa de la cruz, conforme él en el huerto se entregó en oración al Padre, y presentó el sentimiento de su propia alma, inclusive en ese momento de crisis él nunca se desvió de ese compromiso, porque ahí fue en dónde dijo, “No se haga mi voluntad, sino la tuya.”

La primera iglesia tuvo un tipo de compromiso parecido, porque una y otra y otra vez oraron “hágase tu voluntad”, dice en el libro de los Hechos. Este fue el patrón de vida para Cristo, para la primera iglesia. El apóstol Pablo repitió esa oración en tantas palabras, “hágase tu voluntad.” Pedro, en tantas palabras, “hágase tu voluntad.” Es un estilo de vida para un creyente. Y en caso de que usted lo haya olvidado, piense en unas semanas atrás, de regreso a Mateo 6, versículo 10. “Padre nuestro que estas en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino…” ¿qué? “…hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.” Esa es una de las peticiones esenciales en la vida de todo creyente, porque esa oración es el modelo para toda oración. Debemos orar de manera constante, “hágase tu voluntad.”

Hacer la voluntad de Dios, es el corazón, como Pablo lo expresa en Efesios 6:6. Es básico entonces para la vida del cristiano. De hecho, me atrevería a decir, de que a menos que haya un deseo en usted por hacer la voluntad de Dios, es por lo menos cuestionable si usted es un cristiano realmente. Juan 7 indica que para alguien que es un creyente, habrá un deseo por conocer la voluntad del Padre. Pablo operó por la voluntad de Dios. En romanos, simplemente, para darle un par de escrituras, capítulo 1, versículo 10 él dice: “Haciendo petición, si de alguna manera ahora tenga un viaje prospero por la voluntad de Dios en venir a vosotros.”

En otras palabras, todo en su vida estaba enmarcado dentro del contexto de la voluntad de Dios. Al final de Romanos, en el capítulo 15, en el versículo 32, él dijo: “Para que venga a vosotros con gozo, por la voluntad de Dios.” Fue un estilo de vida para él.

Y después, hay una expresión creo que es tan especial, al final en el libro de Colosenses, en el capítulo 4, versículo 12, en donde Epafras, quien es uno de vosotros, un siervo de Cristo saluda “siempre orando encarecidamente por vosotros”. Y ¿cuál es el objetivo de su oración a favor de los Colosenses? Para que estéis perfectos y completos en toda la voluntad de Dios. El gran corazón del apóstol Pablo expresado en el mensaje de Romanos capítulo 12, fue que sepamos cual es esa “buena y perfecta voluntad de Dios.”

Pedro afirma que la marca distintiva de un cristiano es una preocupación y vivir con una vida centrada en la voluntad de Dios. 1 Pedro, capítulo 4, versículo 2, “Para que ya no viváis el resto de este tiempo en la carne, para los deseos de los hombres, sino para la voluntad de Dios.” Es la marca distintiva entonces, de un creyente. Modelado para él por Cristo. “Y si decimos que permanecemos en Él…” 1 Juan 2:6… “debemos andar como él anduvo.” Y él anduvo en sumisión a la voluntad de Dios. ¿Es ese su deseo? Debería serlo si usted se llama cristiano. 

Ahora, en ese punto entramos con una pregunta, ¿cuál es la voluntad de Dios? Supongamos que estamos comprometidos con ella, supongamos que como creyentes deseamos hacer la voluntad de Dios. La siguiente pregunta que surge es: ¿podemos conocer la voluntad de Dios? Y hay personas que cuestionan esto. Y algunos piensan que usted puede vivir su vida cristiana sin ella. Otras personas piensan que la voluntad de Dios es algún tipo de misterio, es una especie de cosa nebulosa, escondida, secreta. Dios es una especie de conejo de pascua universal, que la esconde en algún lugar y anda corriendo diciendo, caliente, caliente, conforme buscamos de manera desesperada por encontrarla.

Algunas personas creen que la voluntad de Dios es un trauma, es algo como correr por el camino y caer sobre su nariz en un mapa de la India, y decir, “Si Señor, es India o lo que sea.” Pero la gente tiene ideas extrañas de la voluntad de Dios. Algunos un sueño más bien místico visionario, con una orientación en esa dirección. Otros como si Dios necesita hablar con ellos del cielo. Algunos creen que es un acontecimiento traumático, y la mayoría, creo yo, que creen en ese tipo de cosas, en últimas terminan con el sentido de frustración y sintiendo que quizás nunca descubrieron o encontraron la voluntad de Dios en absoluto, y tienen que llegar para llegar al cielo para conocer la totalidad del significado de la vida.

Pero creo que podemos conocer la voluntad de Dios. Permítame decirle porqué. No creo que Dios quiere cosas para nosotros que no hace disponible para nosotros. Eso para mí es un pensamiento muy elemental. Si Dios tiene una voluntad para mi vida, entonces Él la va a revelar para mí si estoy en el lugar correcto para recibirla. Dios de una manera deliberada se frustra a sí mismo. Y entonces la gente dice, “Yo no sé a qué escuela debo ir, o no sé qué trabajo debo buscar. Estoy a la mitad de tomar una decisión importante, o no sé con qué niña casarme. Tengo seis ahí en fila, y estoy eliminándolas. Voy a eliminar una esta semana y voy a eliminar a otra la semana próxima a ver quién queda, pero no se cual, ¿se da cuenta?

O como se si debo mudarme a otra casa, o como sé qué debo hacer con esta persona problemática en mi familia, o que debo hacer para armonizarme mejor con mi esposa o mi marido. ¿Cómo sé cuál es la voluntad de Dios? La respuesta a esa pregunta es que Dios tiene una voluntad, y si tiene una voluntad, Él quiere que usted la conozca y Él la va a hacer disponible para usted. Realmente creo que Dios está preocupado, ocupado, por manifestar de manera abierta, clara, sus deseos para nosotros. Usted lo puede saber.

Usted se remonta hasta Génesis capítulo 1, versículo 14, usted va a leer en ese relato de los primeros, el primer capítulo de la Biblia, después del comienzo mismo de la Creación, esta afirmación, “Y Dios dijo, “Hay luz en el firmamento del cielo, para dividir el día de la noche, y sean para señales y temporadas, y para días y años.” Ahora, las estrellas y la luna y el sol, no son tan solo para días y años, no son únicamente para identificar los calendarios, son para que sean señales y para temporadas. Y la palabra hebrea “temporadas”, no significa invierno, verano, primavera y otoño. La palabra hebrea para temporada ahí, la palabra específica significa una congregación de personas o una reunión de la congregación.

En otras palabras, los cuerpos celestes, literalmente iban a ser usados por Dios, para establecer ciertas congregaciones de la gente. Y si usted estudia el Antiguo Testamento descubrirá que todos los festivales y todas las festividades y todos los días feriados de Israel, fueron identificados por el lugar en donde estaban los cuerpos celestes en ciertos momentos. Todos estaban en relación, por ejemplo, al equinoccio tal o la luna llena. Esa es la razón por la que en Colosenses nos dice que ahora que estamos en Cristo, y ahora que estamos en el Nuevo Pacto, ya no hay necesidad alguna de guardar una festividad o nueva luna, o luna nueva. Nuestro calendario para la Pascua y la Navidad es establecido por el movimiento de los cuerpos celestes. Dios ha establecido señales.

En el Salmo 104:19 Él designó la luna para las reuniones del pueblo. Desde el comienzo mismo, Dios estaba manifestando ciertas cosas. Y al relacionar el movimiento de los cuerpos celestes con la revelación a Su pueblo, las festividades religiosas fueron establecidas. Dios reveló Su voluntad en un lugar muy muy claro, en dónde todos lo podían ver.

Pensamos en cómo Dios reveló Su voluntad a lo largo del Antiguo Testamento. y conocemos de tantos, tantos casos en dónde Él la reveló de manera externa. Por ejemplo, estuvo el milagro de la señal del pacto con Abraham, el nacimiento de Isaac, una indicación muy externa, tangible de que Dios iba a guardar Su promesa. Y después más adelante cuando llegó el momento para que Isaac tuviera una esposa, el siervo Eliezer fue llamado. Y Abraham dijo, “Quiero que vayas y encuentres una esposa de su propio pueblo. Y Eliezer dice: colocó su mano, en su muslo, la colocó cerca del área de procreación, e hizo un voto de que él encontraría una esposa de su propio pueblo.” ¿Usted recuerda cuál fue la señal? “Ve al pozo y espera ahí, y conforme vienen las doncellas al terminar el día, la que te ofrezca agua y agua para tus camellos, esa es la que debes escoger.” Una señal, muy externa, muy clara, muy específica. 

Y después, conforme los hijos de Israel fueron guiados a lo largo del desierto, había una columna de fuego y una nube. Y después estuvo Gedeón en Jueces capítulo 6 en la batalla contra los madianitas. Y hubo una señal, el vellón estaba mojado y el suelo estaba seco. Y el suelo estaba mojado y el vellón seco. Y esa fue una señal y el Señor estaba mostrando Su voluntad. Y después hubo fuego en el monte Carmelo. Y después hubieron esos actos de Isaías y Jeremías en dónde literalmente dramatizaron de manera muy visual lo que Dios iba a hacer. Cómo puede ver, Dios siempre se ha revelado a sí mismo de una manera muy clara.

Y en el Antiguo Testamento de manera común, Él lo hizo mediante fenómenos muy visibles, externos, físicos. Para cuando usted llega al Nuevo Testamento usted también ve esto, ¿no es cierto? Vemos señales en el Nuevo Testamento. El evangelio de Juan es una serie de ocho grandes señales de milagros. De hecho, a usted quizás le interesaría saber que la palabra ‘milagro’ nunca es mencionada en el evangelio de Juan, ni una vez, porque son señales que apuntan de una manera muy física a Cristo. Y en Juan 20, versículos 30 y 31 dice en ese texto específico, lo que Jesús hizo fueron señales. Y él hizo muchas otras señales, para que pudiéramos creer que él es quien decía ser.

Y después claro, con Pedro estuvo la señal de la sábana en Hechos 10. Y después estuvo la conversión de Pablo, una señal externa, dramática, milagrosa de ceguera, la gloria de Dios. Y después en 2 Corintios 12:12 las señales de un apóstol. Cómo puede ver, en épocas previas a la conclusión de la Palabra de Dios, Dios demostró Su voluntad de una manera muy externa, física, dramática, para que nadie pudiera confundirla.

Pero conforme la época de los milagros pasó, ahora, ¿cómo conocemos la voluntad de Dios? Bueno, tenemos en nuestras manos la Palabra de Dios. El propósito entero de los milagros fue apuntar a la Palabra de Dios, al profeta de Dios, conforme él habló la Palabra de Dios. Una vez que la compilación de la revelación divina se acabó, entonces se vuelve la fuente de la voluntad. Entonces, en la actualidad no creo que buscamos milagros. No creo que encontramos en el Nuevo Testamento mandatos a que busquemos para encontrar la voluntad de Dios en las estrellas, o para encontrar la voluntad de Dios en algunos fenómenos, o para encontrar la voluntad de Dios en algún arreglo providencial de circunstancias, que vemos como un acto divino. Creo que, vamos en este punto a la Palabra de Dios.

Y creo que, de manera sustancial, podemos encontrar la voluntad de Dios en la Escritura. Quiero sugerirle las cosas que son la voluntad de Dios a partir de la Escritura, simplificándolas y reduciéndolas.

Número uno, la voluntad de Dios es que usted sea salvo. La voluntad de Dios es que usted sea salvo. Ahí es donde la voluntad de Dios comienza. En 2 Pedro capítulo 3, versículo 9 dicen esto, “El Señor no retarda Su promesa.” Ahora, los críticos podrían decir que si, y ese es el enfoque de este capítulo. Los críticos podrían decir, “Oh, Dios no está haciendo nada, ¿dónde está la señal de su venida? Todas las cosas continúan como fueron en un principio. Todo ha sido igual, todo esto acerca del juicio, todo esto acerca de la condenación que hemos estado oyendo, todas estas cosas que supuestamente van a venir sobre los falsos maestros, no hemos visto nunca nada de esto, todas las cosas continúan como han sido desde el principio. La respuesta de Pedro es esta No es porque el Señor retarda su promesa, como los hombres. No es porque hay un hueco entre lo que él dice y lo que él hace, es porque él es paciente hacia nosotros, no queriendo que nadie ¿qué? perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento. Es la voluntad de Dios que los hombres sean salvos, redimidos, que no perezcan.

Quiero que observe Mateo capítulo 18, versículo 11, y las palabras de nuestro Señor ahí, “Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido. Que pensáis, si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se pierde ¿acaso no deja las noventa y nueve y va a los montes y busca la que se perdió? Y si la encuentra, de cierto os digo, se regocija más por esa oveja que por las noventa y nueve que no se perdieron. Así también, (escuche) no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos que uno de estos pequeños perezca.” Ahora, la referencia en el pasaje, primordialmente trata con niños, pero puede ser ampliada, porque es el corazón de Dios quien no quiere que nadie perezca.

Pedro lo amplia para nosotros. En 1 Timoteo, una palabra que habla del mismo asunto en el capítulo 2, “Porque esto es bueno y agradable a los ojos de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos, y vengan al conocimiento de la verdad.” Dios quiere que los hombres sean salvos. Ahora, ahí es donde la voluntad de Dios comienza. Digo, si usted está buscando la voluntad de Dios fuera de la salvación, usted no tiene base sobre la cual buscarla, porque el hombre natural no percibe las cosas que son de Dios. La salvación es básica, entrar a la familia, reconocer el señorío de Cristo, es cuando la voluntad de Dios es revelada inicialmente.

En Marcos capítulo, únicamente quiero mostrarle una ilustración de esta misma cosa. En Marcos capítulo 3, versículo 31, Jesús estaba enseñando en una casa en particular y dice que vinieron sus hermanos y su madre, y estaban afuera y le dijeron llamándolo. Jesús estaba ahí en la casa con las multitudes, como era con frecuencia el caso, su madre y sus hermanos lo querían. Ahora, no nos dice porque, no nos dice si tenían una necesidad o si pensaban que estaba excediéndose en su trabajo, o si había un problema familiar en particular, o si iban camino a algún lugar, pero la multitud se sentó alrededor de él y le dijeron, “He aquí, tu madre y tus hermanos afuera, te buscan.” Y él dio una respuesta sorprendente, él dijo, “¿Quién es mi madre y mis hermanos?” Y ellos pudieron haberlo visto como si hubiera estado un poco loco, como si no supiera quienes eran. Él volteó alrededor para ver los que se sentaron alrededor de él y dijo, “He aquí mi madre y mis hermanos.” Él identificó a la gente que lo rodeaba como mi madre y mis hermanos, porque él dice en el versículo 35, “Todo aquel que hace la voluntad de Dios, es mi hermano, mi hermana y mi madre.” Y ahí él está diciendo que usted realmente viene a mi familia cuando usted hace la voluntad de Dios. Y claro, ese paso inicial es la salvación. Dios quiere que los hombres sean salvos, y cuando responden a eso, y entran a su familia se convierten en los hermanos, y hermanas y madres de Cristo. Esta es la voluntad de Dios.

Es tanto la voluntad de Dios que él vino al mundo para morir, tenemos las cosas que queremos, pero no las queremos al grado que queremos morir por ellas, pero Dios sí. La encarnación, la crucifixión reveló el compromiso de Dios con la expresión de Su voluntad. La voluntad de Dios es que los hombres sean salvos. Ahí es dónde comienza. Y no hago ninguna suposición realmente en la iglesia. Sé que hay personas que no son salvas, sé que hay personas aquí en esta noche que nunca han abierto su corazón a Jesucristo, lo sé, y le digo que la voluntad de Dios para usted es que usted no perezca. La voluntad de Dios para usted es que usted no se pierda para siempre. La voluntad de Dios para usted no es que usted quede aislado de la vida eterna. La voluntad de Dios para usted no es que usted pase la eternidad en el infierno. La voluntad de Dios para usted es que usted sea salvo.

“Dios,” dice Pablo, “quien es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo. Porque por gracias sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros pues es don de Dios, no por obras para que nadie se gloríe.” La voluntad de Dios expresando su amor y su misericordia, es que usted sea salvo. Ahí es dónde comienza.

Dice usted, “Bueno, ya soy salvo y todavía tropiezo.” Permítame llevarlo a un segundo punto. Efesios capítulo 5. La voluntad de Dios no es solo que usted sea salvo, sino, según Efesios capítulo 5 es que usted sea lleno del Espíritu, lleno del Espíritu. En Efesios 5, encontramos en el versículo 16 la misma afirmación, “Redimiendo el tiempo, porque los días son malos.” Y la idea aquí es que no tenemos mucho tiempo. Hay una presión que viene en estos días malos. Inclusive en el tiempo cuando Pablo escribió esto. Y debemos redimir el tiempo. Y en esa base, dice él, “Por tanto, no seáis necios.” Ahora, necios es una palabra amable para ‘tonto’, sin información o conocimiento, no informado, ignorante. “No seáis necios,” …o insensatos, o torpes o no-informados, “…sino entendidos de cuál es la voluntad del Señor.”

“Ahora Pablo,” dice usted, “¿cómo te atreves? Estoy buscando, estoy tocando puertas, y estoy poniendo vellones, y estoy haciendo todo tipo de cosas, pero no conozco la voluntad del Señor.” Bueno, no debería ser tonto, usted debería conocer la voluntad del Señor. Y si usted tan solo lee el próximo versículo, usted descubrirá cuál es. “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, antes bien sé llenos del Espíritu.” Ahora, la voluntad de Dios es ser llenos del Espíritu, no embriagarse con vino, en lo cual hay disolución.

Usted se acuerda cuando estudiamos Efesios 5, hablamos del hecho de que esas personas se embriagaban porque creían que inducia a comunión con los dioses. Los paganos en Éfeso creían que entre más se embriagaban más ascendían a una comunión más elevada, que habría la comunión con los dioses. Así como los adictos a las drogas creen que llegan a un nivel más elevado de conciencia espiritual. Creían lo mismo.  Y el apóstol Pablo dice, “Si realmente quieren tener comunión con Dios, no se embriaguen con vino, sean llenos del Espíritu.”

Ahora, ¿Qué significa eso? Dice usted, ¿significa que tengo que obtener al Espíritu? Tuve a una persona que se me acercó en Dallas y me dijo, ¿sabes una cosa? leí tu libro del movimiento carismático, leí el capítulo de la espiritualidad y él dijo, sabes una cosa, he buscado por tanto tiempo el tener al Espíritu Santo. Finalmente, alguien me dijo que ya lo tenía. Si alguno no tiene al Espíritu de Cristo, no es de él. Romanos 8:9. ¿Qué? Aún los corintios carnales, que cometieron todo pecado concebible, se les dice, Pablo, “¿No sabéis que vuestro templo es cuerpo del Espíritu Santo?” A todos se nos ha dado a beber de un Espíritu. 1 Corintios 12, 13.

Entonces, todos los creyentes poseen el Espíritu de Dios. Ese no es el punto. No necesitamos buscar lo que ya tenemos. Dice usted, “Bueno, si todos tenemos al Espíritu Santo, ¿no deberíamos tener poder en nuestras vidas? ¿acaso realmente no deberíamos manifestarlo en nuestras vidas? Eso es correcto, porque Hechos 1:8 dice, “Recibiréis poder después que el Espíritu Santo haya venido sobre vosotros.” La palabra ‘poder’ es ‘dunamis’ o dinamita. Usted debería de ser dinamita literal. La mayoría de nosotros vemos nuestras vidas y decimos, “Creo que no me puedo encender. Sigo tratando de entender el fusible y nada sucede. ¿Por qué si tengo al Espíritu Santo no voy a ningún lugar? ¿Por qué si tengo todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad? 2 Pedro 1:3, ¿Por qué si estoy completo en él? Colosenses 2:10, ¿Por qué si tengo este poder, nada sucede?”

Y la pregunta es simplemente respondida, porque usted no está lleno. Una cosa es tener al Espíritu residente, algo más es tener al Espíritu dominante. Permítame darle una ilustración de esto. La palabra ‘llenos’ es usada en los Evangelios para hablar de control total. Por ejemplo, en Juan 16:6 dice, “Tristeza ha llenado vuestro corazón.” En Lucas 6:11 dice, “Fueron llenos de enojo.” En Lucas 4:28 “Fueron llenos de ira.” En Lucas 5:26 “Fueron llenos de temor.” Cómo puede ver, en la mayor parte de nuestras vidas podemos equilibrar esas cosas. Por ejemplo, la tristeza, tenemos un poco de tristeza, un poco de gozo, tenemos un poco de tristeza que va de este lado, y un poco de gozo que va de este lado. Y tratamos de equilibrarlo, y si algo realmente malo pasa tratamos de pensar en pensamientos felices y todo mundo trata de animarnos. Pero cuando algo horrible, un desastre total, una herida terrible, una muerte o lo que sea…bum va al lado de la tristeza y estamos llenos de tristeza. Ese es el significado de la tristeza.

En nuestras vidas, básicamente el Espíritu de Dios está ahí, y hay poco para para el Espíritu y hay poco para nosotros, y un poco para el Espíritu y un poco para nosotros. Y en cierta manera, equilibramos la cosa con la carne y llega un momento en el que cedemos todo al Espíritu y somos llenos del Espíritu y la balanza se inclina a su lado. De acuerdo con Romanos 6 es cuestión de ceder en obediencia al Espíritu de Dios, debemos ceder al Espíritu de Dios para que él pueda llenarnos. Quiero ilustrar esto con una ilustración que he usado muchas veces al enseñar esto, pero creo que le va a ayudar.

Pedro es la ilustración clásica que quiero usar. Ahora, Pedro básicamente sabia una cosa, si él no sabía nada más, él sabía que él quería estar donde Jesús estuviera. En una ocasión Jesús trató de despedirlo y le dijo, “Señor, ¿a quién iré? Tú tienes palabras de vida eterna.” Él Señor nunca podía deshacerse de Pedro. Sé que hubieron días cuando él caminó por el camino y se detuvo y Pedro corrió detrás de él, Pedro lo siguió, él siempre estaba ahí, él era uno de los tres del círculo interno. No estoy seguro que él fue escogido, simplemente creo que no podía deshacerse de él, o lo que sea. Pero Pedro quería estar dónde Cristo estaba, y hay una razón muy obvia, ¿por qué? Porque cuando él estaba con Cristo, él encontraba un recurso increíble para su vida.

Por ejemplo, Mateo 14, los discípulos están ahí en el agua, y una está incrementándose ahí en el Mar de Galilea. Y están entrando en un poco de pánico. Lo único que están tratando de hacer es alejarse un poco del monte en dónde habían estado a la pequeña aldea. No debió haber sido un problema, pero la tormenta vino, y el viento fuerte que entra ahí en ese pequeño valle entre esos riscos en el Este, y los montes al Norte y al Oeste realmente hizo que esto se agitara. Y he experimentado eso en algunos de mis viajes ahí. Y la barca estaba ahí a la mitad, y realmente estaban en un estado de pánico y de pronto conforme vieron una silueta ahí con la luz de la luna, alguien venía caminando sobre el agua. Ahora, si usted ya estaba ahí metido, eso lo habría a usted hundido, en términos de que, si usted ve a alguien caminando sobre el agua, y claro, usted recuerda lo que pasó, ellos clamaron, “¿Eres tú Señor?” Esa es la única explicación posible que se les podía ocurrir. Y él respondió en el afirmativo, sin pensar en nada, Pedro salió de la barca y comenzó a caminar sobre el agua.

Ahora, él había sido un pescador toda su vida, y él nunca había hecho eso. Él sabía que no podía caminar sobre agua. En términos cognitivos, él sabía eso. Dice usted, “Bueno, ¿por qué es que él hizo algo así?” Brincó de la barca, bueno creo que fue porque él tuvo este deseo consumidor de estar dónde Jesús estaba. Y él salió un poco, usted sabe, él pensó que él estaba bien, y comenzó a revisar lo que él estaba haciendo y comenzó a hundirse. El Señor tuvo que levantarlo, sacarlo y después caminaron juntos de regreso a la barca.

Ahora, simplemente me puedo imaginar como Pedro, usted sabe, debió haberse acercado a la barca, “Hola, señores.” Usted sabe, simplemente es algo muy normal, conforme él caminó por el agua con el Señor. Pedro aprendió una gran lección. Él aprendió que cuando él estaba cerca de Jesucristo, él podía hacer lo milagroso.

Más adelante, en Mateo capítulo 16, el Señor estaba haciéndole un examen a los discípulos acerca de quién era él, y él dijo, ¿quién dicen los hombres que soy yo? Y ellos dijeron, algunos dicen que eres Elías o Jeremías o algunos de los profetas. Y él dijo, “Pero ¿quién decís que soy yo?” Y de pronto la boca de Pedro comenzó a moverse de manera independiente de su cerebro, y él dijo, “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente.” Y el Señor le dijo, y él debió haber estado sonriendo, “Sangre y carne no te reveló eso a ti Pedro, mi Padre en los cielos lo hizo.” Y Pedro aprendió una segunda gran lección. Cuando él estaba en la presencia de Jesucristo, él no solo podía hacer lo milagroso, él podía también decir lo milagroso.

La próxima vez que lo vemos en nuestra pequeña analogía, él estaba ahí en el huerto. Jesús había sido llevado cautivo, y esa cosa terrible que sucedió en Juan 18, en dónde los soldados habían tomado a Jesús para ser juzgado en una burla de juicio y después ser ejecutado. Y él estaba ahí en esa fase inicial de esa situación en la casa de Anás. Pedro estaba afuera. Y él estaba ahí de lejos, cerca del fuego. Y, ¿sabe usted lo que pasó? Cuando él estaba lejos, él era un cobarde. En tres ocasiones, ¿qué hizo? Negó a Cristo. Ahora, lo que es sorprendente de eso es que si usted tan solo lo hace que retroceda unas cuantas horas, cuando los soldados vinieron a llevarse a Cristo, él tomó una espada y comenzó a moverla contra el primer hombre que estuvo ahí. La Biblia dice que él le quitó la oreja a Malco, pero usted sabe que él fue con Malco y le dijo, “Voy por tu oreja, “y simplemente hizo eso. Él quería su cabeza. Y Malco reaccionó, se agachó y sólo pudo cortarle una oreja. Pero, de hecho, él estaba diciendo, “Voy a ir en contra de todo el ejército romano.” Pudieron haber tanto como quinientos soldados de la fortaleza Antoniana. Y él iba a comenzar con este primer hombre que estaba en la fila, y avanzar a lo largo de las tropas.

Dice usted, “Bueno, ¡tiene que estar loco!” No, porque él estaba junto a Jesucristo y estoy seguro que en su mente estaba esto, “Señor, cuando estos hombres vinieron marchando aquí, y tú dijiste tu nombre, todos se cayeron como dominós. Crash…se cayeron. Ahora, Señor, si me meto en problemas, ¿podrías hacer eso otra vez?” Digo, sé que él sintió que el Señor estaba ahí y él tenía una valentía milagrosa. Él podía hacer y decir lo milagroso. Y él casi tuvo un sentido de invencibilidad. Pero la próxima vez que usted lo ve él está calentando sus manos, junto al fuego, a la fogata y una pequeña niña le pregunta si él conoce a Cristo y él niega, en dos ocasiones. Más él niega y él maldice. Dice usted, “Es inconcebible. Pedro, esto es inconcebible, caminaste sobre agua controlando y superando los elementos de la naturaleza. Tú que abriste tu boca y Dios habla. Pedro, tú con la espada, ibas a pelear contra todo el ejército romano. ¿Qué pasó?” Lo que pasó es que él se separó de Jesús, y tan pronto como él se separó, lo perdió todo.

Bueno, Jesús murió y resucitó, les apareció a los discípulos tres veces, y una vez más a Pedro y después de eso ascendió al cielo. Dice usted, “Hombre, con el Señor en el cielo podríamos sepultar a Pedro. Digo, si él aventó la toalla a unos metros, de que va a servir cuando el Señor esté en el cielo.” Y sabe usted lo que sucede, la próxima vez que vemos a Pedro, después de que el Señor está en el cielo, la primera cosa que él hace es esto, él se pone de pie en frente de toda la población de Jerusalén que están congregados para la fiesta de Pentecostés, y ellos habían sido atraídos por el sonido de un viento fuerte y las lenguas como de fuego, y el hablar en idiomas, los idiomas de todos los que estaban ahí congregados, y esta masa de humanidad está congregada en Jerusalén y él se pone de pie y dice, “Hombres de Israel, y todos los que viven en Jerusalén, que sea esto sabido por vosotros, y escuchad mis palabras,” y él predica que Jesucristo es el Mesías y él condena a todo el grupo por ejecutar al Mesías. Y todo el discurso salió de la boca de Dios. Ahí estaba, haciendo y diciendo lo milagroso.

Él y Juan fueron al templo, había un hombre ahí cojo, él dijo, “Plata y oro no tengo, pero lo que tengo te doy, levántate y camina.” El hombre saltó, se fue cojeando, bailando, gritando por todo el templo, fue la única alabanza legítima que estaba pasando ahí. Él podía decir lo milagroso, él podía hacer lo milagroso. Y entonces el Sanedrín lo atrapó y le dijo, “Cállate, no queremos ya oír nada de ti.” Y él les dijo, ojo a ojo, “Y no hay salvación en ningún otro, porque ningún otro nombre ha sido dado bajo el cielo en que podamos ser salvos. Y vosotros juzgáis si debo obedecer a Dios o a los hombres.” Escuche, él podía decir lo milagroso, hacer lo milagroso, y él tuvo una valentía milagrosa.

Pero dice usted, ¿cómo? Si él es un cobarde cuando Cristo está a metros de distancia y él está afuera de la casa, ¿por qué tiene tanta valentía cuando el Señor ya se ha ido al cielo? Y la respuesta es muy simple, antes de que algo pasó en el libro de los Hechos, con respecto a predicación, o sanidad, o ser valiente, dicen que todos estaban, capítulo 2, versículo 4, ¿qué? “llenos del Espíritu.”

Ahora, permítame decirle algo, ser llenos del Espíritu tuvo el mismo resultado en la vida de Pedro, como estar en la presencia de Cristo. ¿Escucho eso? Ser llenos del Espíritu, tuvo el mismo resultado como estar de pie en la presencia de Jesucristo. ¿Sabe usted lo que significa estar lleno del Espíritu? significa vivir como si estuviera en la presencia de Jesucristo. No es nada diferente de una conciencia consumidora y constante de Cristo. La mente que está centrada en él, la mente que ve continuamente su gloria. 2 Corintios 3:18, será cambiada su imagen. Esa es la razón por la que en Colosenses 3:16 dice, la palabra de Cristo more en abundancia en vosotros. ¿Lo ve? Conforme la Palabra acerca de Cristo mora en abundancia en usted, su presencia se vuelve manifiesta en su mente consciente. Y conforme su presencia domina su mente, el Espíritu de Dios lo controla a usted.  

Dice usted, “¿No estás confundiendo al Espíritu con Cristo?” No, porque el Espíritu es el Espíritu de Cristo, Romanos 8:9. Y el Espíritu Santo es otro Consolador, allos paracletos, otro del tipo exacto, mismo, que yo. Ser lleno del Espíritu no es algo extraño, místico, una experiencia extática, es simplemente conciencia de Cristo, y escuche, viene de meter la Palabra de Dios a su mente, no es un misterio, no es una emoción, no es una experiencia extática, es el alimentarse de la Palabra.

Permítame darle una ilustración de esto. Abra su Biblia en Hechos capítulo 4. Y quiero mostrarle un par de escrituras de manera más bien rápida y vamos a ir a otros puntos, y vamos a verlos. Pero en Hechos, capítulo 4, versículo 31 estaban orando, “Y cuando habían orado, el lugar tembló en dónde estaban congregados. Y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaron la Palabra de Dios con valentía.” Observe, la llenura del Espíritu de Dios está conectada con la Palabra de Dios.

Observe el capítulo 6, versículo 3. Los apóstoles desean el continuar el involucramiento en oración y en la Palabra de Dios. Y entonces, quieren designar a algunos hombres para que cuiden de satisfacer de las necesidades físicas y dice, “Por tanto hermanos, buscad entre vosotros a siete hombres de buena reputación.” Ahora, observe, “llenos del Espíritu Santo y sabiduría.” De un lado o del otro, ser llenos del Espíritu de Dios, está conectado con la Palabra y la Sabiduría de Dios. Las dos son inseparables.

Capítulo 6, versículo 5, “Y el dicho agradó a toda la multitud. Y escogieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo.” ¿Cómo es que él fue lleno de fe? Él fue lleno de fe al conocer la verdad acerca de Dios cómo fue revelada por Dios, lo cual le dio sustancia a su fe y es la clave a ser lleno del Espíritu. Y después en el versículo 7, debido al poder del Espíritu Santo que los llenó, la Palabra de Dios es incrementada. Inseparable es la Palabra, y la sabiduría y la fe revelada en esa Palabra de ser lleno del Espíritu. Y entonces, vemos que cuando los hombres son llenos del Espíritu hay una conexión sorprendente con la Palabra de Dios.

Ahora amados, permítanme decirles esto. Si ustedes están buscando la voluntad de Dios en su vida, número uno, asegúrense de que son salvos. Número dos, asegúrense de que son llenos del Espíritu. Eso significa que están recibiendo la Palabra de Dios, viviendo en la conciencia de Cristo, de tal manera que el Espíritu de Dios está controlando su vida. En tercer lugar, la voluntad de Dios es que ustedes sean salvos y llenos del Espíritu y santificados. Santificados, 1 Tesalonicenses capítulo 4. No voy a pasar mucho tiempo en esto, solo quiero tocarlo. Así que observe con atención.

1 Tesalonicenses 4:3. “Porque esta es la voluntad.” Ahora, cuando alguien me pregunta, “Oh, ¿cómo puedo conocer la voluntad de Dios?” Siempre pienso en este versículo, esta es la voluntad de Dios. ¿Por qué no comienza aquí? Vuestra santificación, eso significa ser apartado, eso significa ser puro, ser santo, ser justo, ser virtuoso, no tener pecado. La voluntad de Dios es que seamos puros, no contaminados, irreprensibles, sin mancha. Esa es la voluntad de Dios. Eso es bastante claro, ¿no es cierto? Dice usted, “Bueno, ¿qué quieres decir con eso?”

Bueno, el da cuatro principios. Número uno, versículo 3, “absténgase de pecado sexual.” Manténgase alejado de pecado sexual, manténgase alejado de él, absténgase de porneia, cualquier tipo de pornografía, cualquier tipo de actividad sexual. Y la palabra es lo suficientemente amplia como para incluir toda actividad sexual fuera de la que es permitida por Dios, dentro de los límites del matrimonio entre un hombre y una mujer. Y eso es todo. Manténgase alejado de él. Esa es la voluntad de Dios.

Cada vez que una pareja viene, y vienen para pedir consejería en la iglesia, y dicen, “Creemos que es la voluntad de Dios que nos casemos.” Les hacemos una pregunta, ¿están involucrados en actividad sexual? Si la respuesta es sí, entonces decimos, ustedes no conocen la voluntad de Dios, ustedes no saben si Dios quiere que se casen. Ustedes no conocen la parte que él no ha revelado porque ustedes ni siquiera han obedecido la parte que él ha revelado. Ustedes ni siquiera están en una posición para conocer la voluntad de Dios, ustedes han desafiado su voluntad en el punto de 1 Tesalonicenses capítulo 4. A menos de que hay una vida de justicia y santidad, y virtud. Al menos de que estén enfrentando el pecado en su vida y absteniéndose de pecado sexual, usted está fuera de la voluntad de Dios para comenzar.

Principio número dos. “Que cada uno de vosotros sepa como poseer su vaso en santificación y honor.” Ahora, algunos creen que el término ‘vaso’ aquí se refiere a cuerpo, de tal manera que tiene que controlar su cuerpo para que honre a Dios. Algunos creen que se refiere a su esposa, debes asegurarte de que cuides de tu esposa de una manera que honra a Dios. Creo que yo en cierta manera me inclino hacia el concepto de cuerpo, porque creo que eso encaja con el contexto mejor. En otras palabras, maneja a tu cuerpo de tal manera que honra a Dios. Haz golpeado tu cuerpo y lo has sujetado, como Pablo dice. ¿Estás enfrentando la carne? Esa es la voluntad de Dios.

En tercer lugar. “No en pasión de concupiscencia” o de concupiscencia de deseo malo, sensualidad, como los paganos que no conocen a Dios. Principio número uno, manténgase alejado del pecado sexual. Número dos, maneje su cuerpo de tal manera que honre a Dios. Y tres, no actúe como los paganos impíos. ¿Y cómo actúan? Son guiados por sus glándulas. Así es como actúan, son guiados por sus impulsos, sus lujurias, sus deseos más bajos. En otras palabras, es algo muy físico aquí con la voluntad de Dios. Manténgase alejado del pecado sexual, de aquello que guía a eso. Su cuerpo debe honrar a Dios y eso significa, su cuerpo siempre debe estar bajo control. “Todas las cosas me son lícitas,” … dice el apóstol, … “pero no todas convienen.” Todas las cosas son lícitas, pero no seré colocado bajo el control de ninguna.

La gente dice, “Ah, bueno, siempre estoy en control.” Usted llega a un lugar en dónde usted no está, en dónde usted no está. Me acuerdo la primera vez que besé una niña, fuera de control inmediatamente. Es todo un mundo nuevo, toda una experiencia nueva, y me di cuenta de que habían impulsos en mí que iban más allá de mi capacidad de controlar, fuera del poder de Dios.

Finalmente, el cuarto punto, versículo 6, “No vayas más allá y defraudes a tu hermano en ningún asunto.” No te aproveches de alguien más. Hombre, usted sabe, la gente de manera física y sexual simplemente se aprovechan unos de otros, de manera horrible. Leí el artículo más terrible en la última publicación de Psicología Hoy, no lo podía creer. Presenta una encuesta entera, psicológica que promueve el incesto como una relación positiva que es afirmada en una familia. Si usted puede concebir algo así. Hable usted de aprovecharse. Va a venir. Es el primer artículo que he visto en un lugar público. Va a venir. Y los padres literalmente van a destruir a sus hijas cuando eso se vuelva algo permisible. No use a alguien. No use a la gente para que usted encuentre gratificación.

La voluntad de Dios es que usted sea puro, esté apartado, que no esté contaminado. “Y ya no vive…” en 1 Pedro 4:2, lo leímos antes, “…en la carne para los deseos de los hombres, sino en la voluntad de Dios.” Les estoy diciendo, me cansan las cosas que pasan en círculos cristianos. Hay un líder cristiano cuya vida es, bueno, dos de ellos me enteré esta semana cuyas vidas son tan llenas de pecado, sin embargo, siguen en su ministerio floreciendo en un lugar muy público. Y algunos cristianos están tan molestos que están pensando en escribir artículos serios acerca de sus vidas. Simplemente para exhibirlos.

Y las iglesias están llenas de personas que están involucradas en relaciones ilícitas físicamente. Esta es la voluntad de Dios para ustedes. Ahora dice usted, “Cristo es mi Señor, y he venido a él, y él recibido de su mano la salvación de gracia, y me someto a él y lo amo y lo adoro. Y después sale usted y de manera abierta y violenta desafía su voluntad. La voluntad de Dios es que usted sea santificado, apartado, puro.

En cuarto lugar, la voluntad de Dios no solo es que usted sea salvo y lleno del Espíritu y santificado, sino sumiso. Simplemente, un pensamiento momentáneo en esto. 1 Pedro 2:13, “Someteos a toda autoridad, por causa del Señor, sea al rey como superior a los gobernadores como los que son enviados por el para castigo de los malhechores, y para alabanza de los que hacen bien. Porque esta es la voluntad de Dios.” Y usted puede detenerse ahí, él dice, espera un minuto, sométanse a todas las leyes de los hombres por causa del Señor, no por la causa del gobierno, sino por la causa del Señor. ¿Por qué? porque la gente está evaluando la legitimidad de su fe en base a su ciudadanía. Sorprendente, sorprendente. ¿Qué tipo de ciudadano es usted? ¿obedece usted las ordenanzas del hombre, el rey, los gobernadores, aquellos que son enviados por él para el castigo de los malhechores? Esa es la policía y a veces el ejército. La alabanza de aquellos que hacen el bien.

Escuche, la gente dice, “Oh, ¿qué debe hacer acerca de enrolarme al ejército? La gente dice, “Oh ¿qué debo hacer cuando debo enlistarme? Bueno, lo mismo acerca de ser un policía. Mientras que esas partes de nuestro gobierno, la policía y las fuerzas armadas, estén protegiendo a los inocentes en contra de individuos o naciones impías, humanistas, ateas, homicidas, no veo ningún problema con estar involucrado en exaltar lo que es justo. Ahora, si fuera un ciudadano ruso tendría un poco de problemas. No podría servir en las fuerzas armadas porque son el agresor, el homicida, pero podría defender a la gente. Y no digo nada muy político, pero cuando no defendimos a la gente de manera apropiada en la parte sureste de Asia, el resultado es que millones han sido matados, millones. Debemos ser sumisos.

El espíritu de ciudadanía buena. Debemos vivir a la luz de los principios en nuestros gobiernos. Dice usted, “Bueno, espera un minuto. ¿Qué tan lejos llevas eso? Simplemente al punto en el que el gobierno viola un mandato directo de la Palabra de Dios. Entonces usted depende de Hechos 4, Hechos 5 y dice, en este punto obedeceremos a Dios y no al hombre. Y creo que ahí es en dónde tenemos que establecer el límite. Pero debemos someternos, ¿se da cuenta de que en Efesios 6 si usted es un empleado debe someterse a su jefe como al Señor, como si él fuera Cristo? Tenemos que aprender a someternos.

En Efesios 5 nos dice que en un matrimonio tenemos que aprender a someternos, en una familia aprendemos a someternos, en un trabajo aprendemos a someternos, en un gobierno aprendemos a someternos. Y por nuestros espíritus dulces, sumisos, el espíritu de cooperación, esto no es una dictadura. Entonces nos sometemos al cooperar no al decir, “Oh bueno, si eso es lo que ellos quieren hacer, yo voy a hacer todo lo que quieran y voy a dejar que me hagan lo que quieran.” Tenemos un recurso en nuestro gobierno, podemos votar, podemos pedir, podemos ejercer influencia política, podemos ir a la Corte por cosas, cuando tenemos una causa justa, virtuosa. Y eso es cooperar con el sistema. Pero cuando lo violamos, entonces ya la gente no habla bien de nosotros, y ni siquiera podemos calificar para ser ancianos en la iglesia. Excepto por esos casos donde el gobierno viola un mandato directo de Dios. Y después debemos obedecer a Dios y pagar las consecuencias.

Puedo darle un quinto pensamiento, ¿cuál es la voluntad de Dios? Salvo, lleno del Espíritu, santificado, sumiso, en quinto lugar, sufriendo. Y únicamente quiero mencionar esto, porque hemos cubierto esto en el pasado, 1 Pedro capítulo 3, versículo 17, “Porque es mejor si esta es la voluntad de Dios, que padezcáis por hacer el bien, que por hacer el mal.” La voluntad de Dios es que cuando confrontamos al mundo, y ellos reaccionan a nuestro mensaje y a nuestra vida que quizás suframos. Y él dice, “No deben sorprenderse porque Cristo también sufrió en una ocasión.” Él sufrió.

Y ahí en el capítulo 4, en el versículo 19, él dice, “De modo que los que padecen por la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador y hagan el bien.” Y en el capítulo 5, versículo 10, él dice, “Después de que hayáis padecido por un poco de tiempo, el Señor os perfeccione.” Cómo puede ver, parte del crecimiento de un creyente maduro es el sufrimiento, es la limpieza de Juan 15, en dónde la Palabra de Dios y las pruebas y las circunstancias despojan o limpian las ramas que retardan nuestro crecimiento y disipan nuestra energía, Dios nos ha llamado al sufrimiento. “Todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución,” 2 Timoteo 3:12 dice.

Entonces, tenemos que enfrentar eso. No buscamos eso, no nos deleitamos en ello, pero estamos dispuestos a llevar en nuestros cuerpos las marcas de Jesucristo. Estamos dispuestos a ser valientes y confrontar frente al sufrimiento. Estamos dispuestos a decir lo que tiene que ser dicho sin importar lo que pase. Y algunas veces eso puede darnos algo de miedo. Me acuerdo cuando hablé en la Universidad del Valle, aquí hace unos cuantos años atrás. Me pidieron que hablara del cristianismo y la cultura. Pero no sé nada de eso. entonces decidí hablar de porque Jesús es el Mesías. Algunos de ustedes quizás recuerdan eso. Bueno es un lugar bastante interesante para hacer eso, porque hay muchas personas judías ahí.

Entonces, me puse de pie ahí en el foro público durante una hora y hablé de porque Jesús era el Mesías. Me acuerdo que un joven que fue salvo ese día, ahí, fue al Seminario. También me acuerdo que los cristianos fueron expulsados del Campus, todas las mesas de libros cristianos se cerraron, y una asociación envió una carta a nuestra iglesia amenazando con volarla un domingo por la mañana. No le dije a la gente, porque quería que vinieran. No hicieron eso. Comenzamos a recibir llamadas telefónicas obscenas a la mitad de la noche. Molestaron a mi familia, a mi esposa, inclusive aquí en Grace Church, una persona en nuestra casa en la puerta con un cuchillo, estaba amenazando secuestrar a nuestros hijos.

He sido metido a la cárcel por predicar el evangelio en los Estados Unidos de América, algunos años atrás. Esa no es siempre la manera en la que será, pero eso podría ser. Realmente creo que debemos confrontar a una época maligna. Y si yo creo algo, creo que en el día en el que vivimos, si realmente confrontamos habrán consecuencias más serias de las que hubieron en el pasado. ¿Sabe una cosa? Pablo dijo, “He sufrido mucho, pero quiero conocerle, y la participación de…” ¿qué? “…sus padecimientos.” Cuando usted entra en padecimiento por la causa de Cristo, usted entra en una identificación íntima con aquél que sufrió. ¿Se da cuenta? Que el que no sufre, nunca realmente entiende. ¡Oh la intimidad del sufrimiento por Cristo! Entender el Sumo Sacerdote misericordioso que es Él.

Y un último punto, la voluntad de Dios es que usted sea salvo, lleno del Espíritu, santificado, sumiso, que esté sufriendo, y ¿qué tal esto? agradeciendo. La voluntad de Dios es que usted agradezca. 1 Tesalonicenses 5:18, “Dad, …” ¿qué? “…gracias en todo.” Porque esta es la voluntad de Dios con respecto a vosotros. Ahora, observe tan solo esto y observe por un minuto. La gente dice, “Oh, no conozco la voluntad de Dios, estoy tratando de entender la voluntad de Dios.” ¿Cuál es su voluntad? Muy bien, es que usted sea salvo, ¿ha entregado su corazón a Cristo? Que usted sea lleno del Espíritu, ¿está usted recibiendo la Palabra de Dios de manera regular para que cree en usted una conciencia de la presencia de Cristo, su Palabra morando en abundancia en usted, dándole al Espíritu de Dios aquello que es necesario para controlar su vida para que usted sea lleno por Él? Y la palabra ‘lleno’ es usada de un viento en unas velas que llevan al barco. ¿Está usted siendo llevado por el agua por la energía del Espíritu de Dios quien llena su vida porque usted tiene pensamientos conscientes de Cristo?

¿Está usted santificado? ¿Ha revisado su vida en ese punto? ¿Está viviendo una vida de virtud y de justicia? Y es sumiso, ¿es usted el tipo de modelo de sumisión que la Palabra de Dios presenta? ¿Es usted alguien que se somete a las autoridades del gobierno, las autoridades que lo rodean a usted, de tal manera que la gente dice de usted cosas buenas? ¿Qué hay acerca del sufrimiento? ¿Está usted confrontando a una sociedad que es impía? Y, ¿qué acerca de agradecer? ¿Está lleno su corazón de gratitud por toda prueba y tribulación, toda dificultad, todo lo que está mal, como lo que está bien? O ¿está usted enojado, amargado? ¿Cuál es la voluntad de Dios, la conoce? Son estas cosas.

Dice usted, “MacArthur, bueno, tú ayudas mucho. Digo, viene aquí en la lluvia para oír esto. Lo único que me estás diciendo es, una multitud de cosas de la Biblia. No me dices cuál de esas seis niñas debo escoger. No me dijiste a que escuela debo entrar o dónde mudarme, o cambiar mi trabajo, o como resolver mi problema. Me siento que me traicionaste, no me diste una respuesta directa.” Le tengo una, a usted le va a gustar esto. Sabe una cosa, si usted es salvo, lleno del Espíritu, está santificado, está siendo sumiso, está sufriendo y agradeciendo a Dios, ¿sabe cuál es la voluntad de Dios para usted? Lo que usted quiera.

¿Le gusta oír eso? ¿Se oye bien? Hágalo, lo que quiera. Dice usted, “¿Qué estás diciendo? Eso es voluntad personal, ¿se da cuenta? No puedo hacer lo que quiero. Tengo que tocar una puerta y colocar un vellón, y…” Espera un minuto. Si usted es salvo, lleno del Espíritu, santificado, sumiso, y está sufriendo y agradeciendo, ¿quién cree usted que está controlando sus deseos? Adivine… ¡Dios! Y esa es la razón por la que el Salmo 37:4 dice, “Deléitate en el Señor,” y ese es el resumen de todos estos seis… “Y él te dará… ¿qué? las peticiones de tu corazón.” Y eso no significa que él va a cumplir las que usted generó, sino que él las va a colocar ahí.

La gente me dice, ¿por qué fuiste a Grace Church? Y sabe una cosa, por muchos años yo he dicho, “Yo quise,” y algunas personas dicen “Oh, quisiste. ¿no conoces la voluntad de Dios?” Es algo que simplemente hacemos porque tenemos que hacerlo. ¿Se da cuenta?

Espera un minuto, “Yo no vivo en ese tipo de miseria.” Me llegan cartas de vez en cuando de una iglesia, organización, dicen, usted sabe, “Sentimos que hemos sido guiados por el Señor para pedirte que seas nuestro pastor.” Y normalmente es en el Valle de la Muerte, o algún otro desierto. Pero bueno, a veces es mejor que eso, a veces no sé. Muchas cosas así pasan, y dicen, “Podrías por favor orar por esto.” Y, ¿sabe cuál es mi primer pensamiento? No quiero ir ahí, y si no quiero ir ahí, tengo dificultad con orar por eso. Oh simplemente podría decir, “Querido Señor, no quiero ir ahí, simplemente estoy revisando contigo para decirte que no quiero ir ahí.” No conozco una mejor manera de que Dios guie mi vida, fuera de mis deseos.

Pero hay una trampa ahí, y es que, si sus deseos no son los de Él, y no pueden ser sus deseos a menos de que sean en estos términos. Hay un segundo pensamiento aquí, una vez que usted comienza a seguir ese deseo en su corazón y si no es claro aún espere, lo será. He descubierto eso que siempre es el caso en mi vida. Vine a Grace Church porque quise venir, y todavía quiero estar ahí, y no quiero ir a ningún lugar. Y creo que Dios está a cargo de mis deseos, ¿lo ve? Pero hay otro pensamiento, cuando queremos hacer algo y seguimos ese deseo, entonces tenemos que permitir que Dios aplique las circunstancias a ese deseo que puedan alterarlo. Pero por lo menos uno se empieza a mover. Usted no puede darle la vuelta a un camión que está detenido, ¿verdad? es muy difícil. Una vez que comienza a moverse es fácil.

Y entonces, nos movemos en base al deseo de nuestro corazón y dejamos que Dios moldee eso. El apóstol Pablo, Hechos 16, el comienza a moverse y él dice, “Bueno, hemos decidido ir a Asia Menor y el Espíritu Santo dijo, no. Entonces dijimos, plan B. Vamos a Bitinia, y el Espíritu Santo dijo, No. Esto es sur y norte, acabamos de estar en el este. ¿Qué va a hacer? Él nunca se detuvo. El deseo, el siguió moviéndose, y moviéndose y moviéndose finalmente él llegó a un punto y estuvo ahí a la orilla del agua, y dijo, “Bueno Señor, ¿qué quieres que haga?” Esa noche se fue a dormir y tuvo una visión para ir a Macedonia, y el evangelio fue a Europa.

Y si él no hubiera hecho eso, y hubiera seguido el deseo de su corazón, por seguir buscando la voluntad del Señor, aunque el Señor lo estaba dirigiendo a lo largo del proceso al cerrar unas cuantas puertas, si él no hubiera hecho, quizás el evangelio hubiera ido en otra dirección y los chinos habrían sido los cristianos que nos hubieran estado evangelizando, pero como puede ver, para seguir el deseo de su corazón usted tiene que estar abierto a las circunstancias.

Vi a Martin Wolf entrar, uso una ilustración de él en mi libro. Marty y yo solíamos irnos juntos a la escuela todo el tiempo cuando yo iba al Seminario, y Marty dijo, “Sabes una cosa, él dijo, quiero ser un misionero a los judíos. Y él tuvo el deseo de ir a Paris, y hablarles a los judíos que hablaban francés acerca de Cristo.” Y entonces hablamos mucho de eso, y simplemente revisamos su vida, salvo, lleno del Espíritu, pasamos por todo y dijimos, “Marty, adiós, que tengas un buen viaje. Tu sabes, simplemente vete, ese es el deseo de tu corazón.” Entonces me acuerdo que colocamos una placa en nuestra iglesia, Marty Wolf se va a Francia. ¿Y sabe usted a dónde fue? A Canadá. Ahí fue. Pero fue a Montreal para trabajar con los judíos que hablan francés.

Dios cumplió el deseo de su corazón, nada más que él no tenía la ciudad correcta. Cómo puede ver, así es como Dios opera. Nada místico. Usted sigue moviéndose en base al deseo de su corazón, y Dios abrirá lo correcto. Me encanta este versículo, Génesis 24:27, “Yo, estando en el camino, el Señor me guió.”

Inclinémonos. Ahora, el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran Pastor de las ovejas, mediante la sangre del pacto eterno, os perfeccione en toda buena obra para hacer su voluntad, llevando a cabo en vosotros todo aquello que es agradable a sus ojos mediante Jesucristo. A Él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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