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Ningún otro libro en las Escrituras revela la gloria de Dios y de Cristo con más esplendor que Apocalipsis. Sin embargo, ningún libro ha sido peor comprendido, mal interpretado y descuidado. En el capítulo 22, en el versículo 10 dice: “No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca." Si hay algo que Dios quiere con respecto de este libro es que sepamos lo que nos enseña. El libro comienza con una bendición en el capítulo 1, versículo 3: "Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de esta profecía.” Y termina con una bendición en el capítulo 22, versículo 7: “Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.” Es el único libro de la Biblia que comienza y termina con una promesa de bienaventuranza a quien lo lee. Se nos dice que tenemos que entenderlo porque el momento se acerca; y lo que en esencia eso significa es que este libro trata sobre el siguiente acontecimiento que aparece en la agenda mesiánica de Dios.

Ahora bien, la clave de este libro se encuentra en el capítulo 1, versículo 1; la revelación de Jesucristo. El libro es sobre el Apocalipsis, del griego apokalupsis, el develamiento, la revelación de la verdad sobre Cristo desconocida hasta el momento. Aprenderemos cosas sobre Jesucristo que no sabríamos si no fuera por este libro. Ésta es la revelación que Dios le dio a él para manifestar a su siervo las cosas que deben suceder pronto y la declaró enviándola por medio de Su ángel a Su siervo, Juan. Dios quiso revelar a Jesucristo en gloria plena. Y eso es una realidad futura.

El versículo 2 dice que Juan lo escribió. Él, de acuerdo con los versículos 2 y 3, nos dice que ha dado testimonio de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo y de todas las cosas que ha visto. “Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de esta profecía y guardan las cosas en ella escritas, porque el tiempo está cerca.” Esta última afirmación no está necesariamente relacionada con el tiempo en sí, sino más bien con la secuencia de los acontecimientos. Es el siguiente acontecimiento que aparece en la agenda de acontecimientos mesiánicos de Dios.

Por tanto, es una revelación de Jesucristo; y Él es revelado en toda la gloria de la Segunda Venida, de la que recibimos un anticipo en Su Primera Venida en el monte de la transfiguración, cuando en Mateo 17, versículos 1 y 2, mostró a Sus discípulos fugazmente la gloria de Su Segunda Venida.

El versículo 4 nos brinda una introducción un poco más formal. Juan escribe este libro en particular para que se lo envíen a las siete iglesias en Asia Menor, lo que hoy es Turquía. Las siete iglesias aparecen en los capítulos 2 y 3. Fueron congregaciones verdaderas y fueron los destinatarios originales de esta carta, que después se transmitió a todas las otras iglesias y también a nosotros. Estas iglesias se fundaron principalmente como consecuencia del ministerio de Pablo en Éfeso, que fue la iglesia clave de la región. Partiendo de Éfeso, la palabra de Dios se diseminó por toda la región; y no hay duda de que gracias a que la palabra se diseminó, se fundaron éstas iglesias diversas en Asia Menor.

Después, le sigue un saludo: “Gracia y paz a vosotros del que es, el que era y el que ha de venir.” He aquí una descripción del Dios eterno que fue, es y será en el futuro venidero. El saludo es también de parte de los siete espíritus que están delante de Su trono. Juan se refiere a los siete espíritus, pero en realidad es una referencia al carácter séptuplo del Espíritu Santo. Isaías 11, versículo 2 es una referencia cruzada con respecto a Apocalipsis 1:4. En el pasaje de Isaías figuran siete ministerios del Espíritu Santo excepcionales, los siete espíritus que están delante de Su trono. Entonces, el libro se envía con saludos de Dios Padre, saludos del Espíritu Santo y además, en el versículo 5, de Jesucristo. Entonces, es una carta de la Trinidad.

Ya que este libro es una revelación de Jesucristo, Juan describe a Jesús como el primogénito de los muertos en el versículo 5. Eso no quiere decir que Él fuera el primero que hubiera resucitado jamás de entre los muertos, hubo otros que Él mismo resucitó de entre los muertos como en Juan 11:43 y 44. El término significa que de todos los que serán resucitados de entre los muertos, incluidos los santos, Él será el primero, el más importante, el líder y más grande de todos los que jamás resuciten.

Todos los hombres que han vivido resucitarán de entre los muertos. Algunos a resurrección de vida y otros a resurrección de condenación, de acuerdo con Juan 5:29. Pero de todos los que han resucitado, Él es el más importante, Él, de acuerdo con Apocalipsis 1:5, es el Soberano de los reyes de la tierra.

El libro es de la Trinidad, comunicado por un ángel a Juan, quien lo copió y nos lo transmitió para que lo leamos. Luego, Juan nos recuerda que primero se le envió a las siete iglesias y que está dedicado al que nos amó y nos lavó de nuestros pecados con Su sangre de acuerdo con el versículo 5 y 6; y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, Su Padre, a Él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos amén. Después de la dedicatoria como el versículo 7 dice: “He aquí que viene con las nubes y todo ojo le verá. Y los que le traspasaron y todos los linajes de la tierra harán lamentación por Él. Sí, amén.”

Vemos que se nos presenta el libro de parte de la Trinidad dedicado a Jesucristo que viene y que cuando venga, todo ojo Lo verá. Eso es un avance de lo que trata todo el libro. De la venida de Jesucristo, quien dice en el versículo 8: “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.” Eso significa Dios en Su esencia y Cristo en Su relación excepcional con Dios dentro de la Trinidad.

Así es que en los versículos 4 al 8 encontramos sólo información preliminar. El libro es de la Trinidad para las siete iglesias para que lo diseminen mediante Juan. Está dedicado a Jesucristo quien viene, y quien es, ni más ni menos, Dios todopoderoso.

El libro trata sobre la Segunda Venida de Jesucristo. Es sobre Su regreso y sobre los hechos que ocurrirán cuando Él regrese. Cuando vemos el versículo 9, Juan recibe la primera de una serie de visiones que Dios le preparó. Háganse a la idea que en su mente hay cierta incredulidad con respecto de por qué Dios le permitiría a él un privilegio así. Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. Para callarlo y sacarlo de la corriente dominante, los líderes religiosos lo exiliaron a la isla de Patmos hasta la hora de su muerte. Sin embargo, él continuó predicando a Cristo y la Palabra de Dios hasta entonces.

Juan continúa diciendo en el versículo 10: “Yo estaba en el Espíritu,” esto es bajo el control del Espíritu Santo en una forma única, “en el Día del Señor.” Puede que algunos crean que se refería específicamente al domingo. Otros piensan que habla en el sentido profético, como si dijera ‘yo estaba en el Espíritu en el día del Señor en plenitud.’ Mas yo, en particular, me inclino por la idea de que él estaba adorando un domingo, el día del Señor. Estaba en el Espíritu. Juan dice en los versículos 10 y 11: “Oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía: ‘Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.’” Esas ciudades existieron en realidad. Y en realidad, tenían iglesias con congregaciones de verdad.

Entonces, cuando Juan se volvió a ver quién le estaba hablando, tuvo una visión de Jesucristo. Versículo 12. El ve a Jesucristo moviéndose entre siete candeleros de oro que representan las siete iglesias. Siete es el número de la plenitud. Esta es una representación de todas las iglesias; y Cristo se mueve entre las iglesias ministrándolas.

En el versículo 16 dice: “Tenía a Su diestra siete estrellas.” El versículo 20 indica que las siete estrellas son los ministerios de las siete iglesias. Se ve al Señor moverse por Su Iglesia, ministrando, embelleciendo los candeleros, llevando a cabo Su obra de purificación y juicio, ejerciendo sabiduría, etcétera. Juan ve a Cristo en Su gloria ministrando a la Iglesia.

En el versículo 19 aparece un resumen del libro: “Escribe las cosas que has visto,” que es la primera visión, “y las que son,” son las cosas que están dirigidas a la época en las que vive Juan, capítulos 2 y 3 de Apocalipsis. “Y las que han de ser después de estas,” que comienzan en el capítulo 4. Éste es el bosquejo del libro.

Luego, las cosas que son, comienzan con la revelación de Cristo en la época de la Iglesia. Ésa es la época en la que Juan escribe y Cristo se mueve entre las iglesias, ministrando. Su ministerio se revela en siete misivas que se escribieron a estas iglesias por separado.

Al inicio del capítulo 2, vemos las cartas escritas a las siete iglesias. Son siete iglesias que existieron en las ciudades con las que se las identifica. El estudio detallado de estas cartas nos revela que cada una encaja del contexto histórico, cultural y geográfico de la ciudad a la cual estaba dirigida. Sin embargo, cada una de las iglesias es representativa. Esto es que cada una tiene un carácter único propio. Estas iglesias representan a las iglesias a lo largo de la historia porque cada una es una clase de iglesia especial. Cada una recibe un mensaje especial de parte del Señor. Este es Su ministerio, por así decirlo, para la era de la Iglesia.

La primera es para Éfeso. ¿Qué clase de Iglesia es Éfeso? Es el tipo de Iglesia que es ortodoxa en doctrina, pero fría. Ha abandonado su primer amor. Cristo le dice en el versículo 4: “Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído; y arrepiéntete, y haz las primeras obras.” Entonces, esta es la Iglesia que es ortodoxa. Son los que tienen la doctrina correcta. Los versículos 2 y 3 dicen que ellos no pueden soportar a los malos y han probado a los que dicen ser apóstoles y no lo son. Y los han hallado mentirosos. Y han sufrido y han tenido paciencia. Habían trabajado arduamente por amor de Su nombre y no han desmayado. Pero, perdieron su amor y se volvieron fríos y ortodoxos. Ese tipo de Iglesia ha existido en todas las épocas y existe hoy en día. Esas iglesias que tienen el mensaje correcto pueden ser frías, indiferentes con respecto a ese mensaje.

La segunda iglesia que encontramos en la de Esmirna en los versículos 8 al 11. Esta es la Iglesia que sufre persecución. El versículo 10 dice: “No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y Yo te daré la corona de la vida.” No dice algo negativo contra esta iglesia. ¿Por qué? Una iglesia bajo persecución siempre será una iglesia pura porque los falsos son purgados por la persecución. Las personas que asisten a la iglesia por motivos egoístas e impuros, saldrán de ella cuando empieza la persecución. Si no tienen nada porque morir, no se quedarán y los matarán en la masacre. A través de las etapas de la historia de la Iglesia, han existido esas iglesias que han soportado la persecución. Y semejantes iglesias existen hoy en el mundo.

La tercera carta está dirigida a la Iglesia en el pueblo de Pérgamo. En el capítulo 2, versículos 12 al 17. Ésta es la Iglesia casada con el mundo, la Iglesia mundana. Cristo describe su carácter mundano a través del versículo 15; y luego, en el versículo 16 Él dice: “Arrepiéntete, pues si no vendré a ti pronto y pelearé contra ellos con la espada de Mi boca.” En todas las etapas de la historia de la Iglesia ha habido iglesias centradas en lo mundano. Donde las personas no se salen del mundo sino que le sirven al mundo, acomodan los deseos del mundo y aceptan el camino que sigue la sociedad.

Luego, el Señor tiene un mensaje para una cuarta de clase de Iglesia representada por la Iglesia de Tiatira en el 2, versículos 18 al 29. Tiatira es la Iglesia que tolera el pecado. En esta iglesia en particular, ellos toleraban a una mujer con el estilo de Jezabel que estaba seduciendo a los sirvientes a cometer fornicación y a comer cosas dadas en sacrificio a los ídolos. Se les advierte porque toleraban el pecado, no se abstenían del pecado y no purgaban sus filas. Siempre hay iglesias así.

En el capítulo 3, versículos 1 al 6, se nos presenta la quinta iglesia, Sardis. Es fácil ver el problema de esta Iglesia. El versículo 1 dice: “Tienes nombre de que vives y estás muerto.” Ésta es la Iglesia muerta. En ella realizaban algunas cosas que a ustedes les harían pensar que estaba viva, de acuerdo con el versículo 2, pero estaban a punto de morir. Ustedes han visto este tipo de Iglesia. Quizás ustedes provienen de una así. Nunca sucede nada, no hay vida, ni crecimiento, ni productividad, ni fruto, ni gozo.

La sexta, en el capítulo 3:7 al 13, es la iglesia en Filadelfia. Ésta es la Iglesia fiel. En el versículo 8, Cristo dice: “Has guardado Mi palabra y no has negado Mi nombre.” Esta es una Iglesia que encontró una puerta abierta; y entró por ella. Por lo que podría ser considerada una Iglesia misionera.

La última de las siete aparece en los versículos 14 al 22. Estos versículos destacan la iglesia de Laodicea, la iglesia apóstata, la iglesia condenada, la iglesia del liberalismo de hoy en día.

Está caracterizada por estas palabras en los versículos 15 y 16: “Yo conozco tus obras, que no eres ni frío ni caliente. Ojalá fueses frío o caliente, pero por cuanto eres tibio y no frío ni caliente, te vomitaré de Mi boca.” Una iglesia rechazada, falsa.

Permítanme resumir. Primero que todo, en el capítulo 2, tenemos la iglesia fría, ortodoxa. Luego tenemos la Iglesia que sufre persecución, seguida de la Iglesia casada con el mundo, la Iglesia que tolera el pecado, la Iglesia muerta, la Iglesia fiel y la Iglesia apóstata. Cada una de ellas, como dije, era una Iglesia real y representa a iglesias en todas las etapas de la historia. Luego, el mensaje a estas iglesias es a todas las iglesias a lo largo de toda la historia de la Iglesia. Creo que estas siete cartas se pueden aplicar a la Iglesia de hoy en día.

Usted preguntará cómo saber qué clase de Iglesia es una Iglesia. Yo les diré cómo. Una Iglesia ha de caer en una de estas características particulares cuando la influencia dominante en la Iglesia se orienta a una de esas áreas. Si la influencia dominante en la Iglesia es la ortodoxia fría, la Iglesia reflejará un punto de vista frío y ortodoxo, aun cuando sus miembros sean apasionados.

Si la influencia dominante de la Iglesia es indiferencia hacia Dios, sin producción, sin vida; es una Iglesia muerta aunque pueda haber algunas personas que demuestren una vida espiritual. Cualquiera que sea la influencia dominante, ésta le da carácter a la Iglesia. Si la Iglesia está caracterizada por un número dominante de personas fieles que entran por la puerta abierta y llevan consigo la palabra de Dios, ésta será señalada como una Iglesia fiel, del tipo de la de Filadelfia.

Al final del Apocalipsis 3 es el mensaje final a las iglesias. No oímos la palabra Iglesia de nuevo en el libro de Apocalipsis hasta el final mismo, en el capítulo 22, cuando Jesús dice: “Yo he enviado a Mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.” La Iglesia no aparece desde aquí hasta que se la llama por otro nombre en el Reino Milenario, el de ‘novia.’ La última palabra en el capítulo 3 es “Iglesias.” Cada uno de los mensajes a las Iglesias termina de la misma forma: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” Lo vemos en el 2:7, 11, 17, 29. En el 3:6, 13, 22. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que el mensaje a esas iglesias va más allá de ellas a todo el que tenga oído espiritual.

Ahora llegamos al capítulo 4 y dejamos la era de la Iglesia. A menudo las personas se preguntan dónde entra el rapto. Está en los espacios en blanco entre los capítulos 3 y 4. Tenemos la Iglesia en la tierra en los capítulos 2 y 3. De pronto, aparecemos en el cielo en el capítulo 4. El tema del cielo es la adoración. En el 4:1 leemos: “Después de esto miré y he aquí una puerta abierta en el cielo y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo dijo: “Sube acá y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.”” Ahora, pasamos a la fase 3 del plan. Hemos examinado las cosas que has visto y las que son en los capítulos 1 al 3. Ahora comenzaremos a examinar las que han de ser después de estas, tal como dice 1:19. El curso de la cronología y el plan está diseñado muy cuidadosamente.

Observe el 4:2: “Y al instante, yo estaba en el espíritu.” Lo que significa que a él lo guiaba el Espíritu hacia esta visión. Esto es lo que él vio. He aquí, un trono establecido en el cielo. La palabra griega para establecido suponen la idea de permanencia. Este no es cualquier trono pasajero. Es un trono eterno, permanente, el Trono de Dios. Sabemos esto porque de acuerdo con el versículo 3, el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe, eso es diamante, y de cornalina, esto es rubí. Y había alrededor del trono un arco iris semejante en aspecto a la esmeralda. Tal arco iris de esmeralda es reflejo de la fidelidad de Dios. En su visión, Juan está siendo testigo de Dios en Su trono en el cielo. Y Juan está por descubrir qué sucederá cuando el cielo comience a actuar sobre la tierra.

Primero, averigüemos quién está ahí arriba. Versículo 4: “Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.” Ahora bien, ¿quiénes son ellos? Yo creo que representan la Iglesia de Jesucristo. Esta escena trata sobre una época de recompensas. El énfasis está en las coronas doradas en las cabezas de los ancianos. Veo esta escena como la escena del rapto, ahora completada en el cielo, reinando con Dios alrededor de Su trono en gloria, luego de haber sido recompensada. Cuando Jesús viene a llevar la Iglesia en el rapto, Él dice en Apocalipsis 22:12: “He aquí, Yo vengo pronto y Mi galardón conmigo.” Creo que lo primero que sucede cuando seamos arrebatados es que nos elevamos al cielo y recibimos nuestras recompensas. Aquí están estos ancianos que llevan coronas. Están sentados en tronos. Y usan ropas blancas. A la Iglesia, se le prometen los tres. No creo que los ancianos representan a Israel basado en el capítulo 5, versículo 9 cuando dice: “Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: ‘Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque Tú fuiste inmolado, y con Tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.’” Los que han sido redimidos están cantando esa canción. Creo que esta escena se refiere a la gente redimida, los que son salvos, aquellos que han sido redimidos en toda lengua, tribu y nación. Según lo veo, no puede referirse a los ángeles, no puede referirse a los santos de Israel, por lo que debe referirse a la Iglesia.

La visión continúa en el 4:5. “Y del trono salían relámpagos y truenos y voces.” Juan ve de nuevo la visión del Espíritu séptuplo ante el trono divino.

Entonces, en el versículo de 6 Juan dice: “Delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal.” La imagen es semejante a la de Ezequiel 1. Juan describe a cuatro criaturas vivas alrededor del trono. Creo que son ángeles. Y Juan los describe como en adoración en los versículos 9,10 y 11. Todo el cielo está en adoración. Todos los ángeles están adorando, todos los santos, toda la Iglesia, todos están dando alabanza y gloria a Dios. Como dije antes, de eso es de lo que se trata el cielo. El cielo es un lugar donde todo el mundo adora a Dios. Y es lo que Juan ve cuando tiene esta visión del cielo.

Pero entonces, algo interesante sucede en el capítulo 5, se interrumpe la adoración. Versículo 1: “Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro.” ¿Saben lo que es? Es el documento de propiedad de la tierra por que estaba, versículo 1, “sellado con siete sellos.” La ley romana exigía que un título estuviera sellado siete veces. Enrollaban el pergamino hasta un lugar, lo sellaban, lo enrollaban un poco más, lo sellaban de nuevo; y así hasta siete sellos. La razón de tantos sellos es que nadie podía abrir el documento tan fácilmente sin ser descubierto. Creo que este es el Testamento de Dios para darle la tierra a Jesucristo. Esa fue Su promesa en el Salmo 2:8-9, cuando el Señor dijo ‘pídeme y te daré por herencia las naciones. Los quebrantarás con vara de hierro, como vasija de alfarero los desmenuzarás.’ Esa fue la promesa al Hijo.

La escena en el cielo continúa. Y ahí, nos dice en los versículos 2 al 5, del capítulo 5: “’¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?’ Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo. Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo. Y uno de los ancianos me dijo: ‘No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.’” Uno de los ancianos, que es un representante de los redimidos, sabe que Jesucristo es el único que digno de abrir ese pergamino.

El versículo 6 describe a Aquel que avanza en medio de las criaturas vivas, “vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos,” esto significa poder pleno; siete significa plenitud, el cuerno del animal hace referencia al poder. “Y siete ojos,” que se refieren a sabiduría perfecta, “los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra. De nuevo el Espíritu Santo. Lo indica el versículo 6. Con que aquí está Jesucristo, lleno de la sabiduría del Espíritu de Dios, lleno de poder, versículo 7, vino y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono.

Tengan en mente este valioso versículo. Subráyenlo varias veces. Marca el desarrollo de todo lo que va a suceder. Jesús toma el pergamino y va a tomar de nuevo a la tierra. El paraíso será recuperado. ¿Qué creen que sucede en el cielo como resultado? Los versículos 12 al 14 indican que provoca mayor adoración.

¿Por qué está tan emocionado el cielo? Están cansados de la rebelión en la tierra. Y cuando ven que Cristo ha tomado el pergamino y comienza a desenrollarlo y lo trae de nuevo a la tierra, se emocionan. Hay gloria y alabanza y adoración, culminando en esta maravillosa declaración en el versículo 12: “el Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.” Apenas se puede leer esto sin pensar en el Mesías.

Esta fase final del plan comienza en el cielo. Dios en el trono, sostiene el título de propiedad de la tierra. Mientras que el cielo está adorando, buscando a alguien apropiado para tomar el título y recuperara la tierra, el Cordero viene a tomar el título de propiedad y recuperar la tierra. Eso provoca más muestras de alegría de nuevo.

El capítulo 6 comienza cuando el Señor despega los sellos. Hay siete sellos; y cada uno que se rompa revela otra cosa que va a suceder en la tierra.

El primer sello es la paz, de acuerdo con los versículos 1 y 2 donde dice: “Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: ‘Ven y mira.’ Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer.” ¿Quién es este montando un caballo blanco? Es un conquistador que no necesita usar arco y flecha porque no tenía que guerrear. La suya es una conquista pacífica.

El periodo de la tribulación en la tierra comienza entonces con una falsa paz motivada por el anticristo. Pueden comparar estos versículos con Daniel 9:27. Hace un pacto con el pueblo de Dios e instaura una falsa paz, de manera que es un falso Cristo. Que trae lo que parece ser la paz pero no dura mucho porque el segundo sello se rompe en el versículo 4 y se revela otro caballo, sólo que este es rojo. Estos son los cuatro jinetes del Apocalipsis. Observen lo que dice el versículo 4: “Al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada.” El segundo sello es la guerra.

Eso da lugar a la rotura del tercer sello, versículos 5 y 6: “Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: ‘Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario.’” Eso significaría que la persona obtuvo casi una pinta y media de cebada y un tercio de esa cantidad de trigo por un día de trabajo. En otras palabras, uno trabaja todo un día para ganar lo suficiente para obtener apenas lo que una persona come. Esas son condiciones de hambre. El versículo termina: “No dañes el aceite ni el vino.” Esa es la comida del hombre rico, la gente común no podía ni tocarlo.

Es por eso que a la paz le sigue la guerra y ésta es seguida del hambre. Donde hay guerra a nivel mundial, hay hambre a nivel mundial. El próximo es el cuarto sello. ¿Qué sigue lógicamente a la guerra y al hambre? La muerte. El versículo 8 dice: “Miré, y he aquí un caballo amarillo, el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.”

En la medida que llegamos a la apertura del quinto sello, encontramos a algunas personas bajo el altar en el versículo 9. Son sin duda los redimidos que han sido asesinados; y ahora están en el cielo en el altar mismo de Dios, orando, de acuerdo con el versículo 10. Observe: “¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?” Durante la guerra, la matanza y el hambre, al pueblo redimido el anticristo lo masacra. Esta es una sección muy importante. Es una primicia en la que se basa gran parte de la explicación futura en Apocalipsis. El versículo 11 dice: “Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.” En esencia, los santos martirizados tienen que ser pacientes. Mientras tanto, se les da vestiduras blancas, que son ropas celestiales, para que en ellas se regocijen y descansen hasta que los otros mártires en la tierra terminen de ser martirizados.

Ahora, de regreso a la tierra, el sexto sello, es un terremoto. Versículo 12: “El sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre.” Joel habló de este incidente al igual que el Pedro el día de Pentecostés. Lo vemos en Joel 1:28 el 32 y Hechos 2:17 al 21. Apocalipsis 6:13 dice: “Las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento.” Imagínense eso. El sol se pone negro, la luna se pone roja como la sangre, las estrellas caen del cielo. Entonces, el cielo desaparece como un pergamino que se enrolla, versículo 14. ¿Alguna vez ustedes han bajado una cortina y después la han soltado? Eso es lo que le va a pasar al cielo. El versículo 14 dice: “Y todo monte y toda isla se removió de su lugar.” Ese será un momento espantoso, un miedo tremendo en la reacción a los versículos 15 al 17. La gente pide a gritos que las rocas y las montañas caigan, diciendo que caigan sobre ellos y los escondan del rostro de Aquel que está sentado sobre el trono y de la ira del Cordero porque el gran día de Su ira ha llegado y quién podrá sostenerse en pie.

Si ustedes tienen que soportar esto, serán como una canasta. Y ustedes se pueden imaginar lo que era para Juan tener todas estas visiones. Por eso, el Señor le da un respiro en el capítulo siete.

En medio de todo el caos que ocurre, habrá una bendición. A algunos se les librará de este juicio. A algunos creyentes se les eximirá. ¿Quiénes son? Son 144,000 judíos de cada tribu. Con la excepción de Dan, a ellos se les omite debido a su burda idolatría, como lo vemos en Deuteronomio, capítulos 27 y 28. Pero si a ustedes les preocupa Dan, Ezequiel 48:1 y 2 señala que ellos están incluidos en el Reino, de manera que son devueltos graciosamente al Rey pero simplemente no se les permite servir en este ministerio en particular.

A mitad de la semana, cuando comienza el holocausto, ya habrá judíos que han creído en Jesucristo como su Salvador y Señor; y pasarán por la tribulación y no podrán ser ultimados. No pueden ser heridos porque están sellados y protegidos, versículos 2 y 3. Nada les puede hacer daño, por lo que durante la segunda mitad de la tribulación, habrá 144,000 judíos que predican el Evangelio. Van a hacer muy eficientes. Juan dice en el capítulo 7, versículos 9 y 10: “Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del Trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: ‘La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el Trono, y al Cordero.’” ¿De dónde vinieron? Son el fruto de los 144,000 judíos.

Esta es una de las maravillosas declaraciones acerca de la soberanía de Dios en la salvación. Dios decidirá salvar 144,000 judíos y seleccionará a 12,000 de cada tribu de Israel. Sólo Él sabe dónde se conectan las personas con sus tribus. Ellos perdieron todos los documentos en la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C. Pero, Él no pierde los documentos. Aquellos 144,000 judíos redimidos serán los evangelistas. Debido a su ministerio, vendrán innumerables personas de cada tribu y lengua y nación y pueblo a alabar al Señor Jesucristo.

Por supuesto, lo que continúa luego de esto en el cielo es mucha más adoración en el resto del capítulo siete.

Ahora llegamos al séptimo sello en el capítulo ocho. El séptimo sello es la reacción a los primeros seis, tanto como la séptima trompeta será una reacción a las primeras seis y la séptima copa una reacción a las primeras seis. El versículo 1 dice: “Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.” ¿Qué quiere decir esto? ¿Qué se detuvo? La adoración había sido la práctica de todos en el cielo, pero ahora se detiene durante media hora. ¿Por qué? Todo se han aterrorizado por el holocausto de furia divina que se está extendiendo. Entonces, aquí vienen los juicios de las siete trompetas. El Señor ha abierto el sello y al final de él, vienen trompetas que anuncian el juicio. Versículos 6 y 7 dicen: “Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas. El primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra; y la tercera parte de los árboles se quemó, y se quemó toda la hierba verde.” Ese es un juicio a la vegetación. Y un juicio a la vegetación es un juicio al hombre porque él no puede vivir sin vegetación en la mayoría de los lugares. Es también un juicio los animales, porque ellos tampoco pueden vivir sin vegetación.

Juan continúa en los versículos 8 y 9. Observe: “El segundo ángel tocó la trompeta, y como una gran montaña ardiendo en fuego fue precipitada en el mar; y la tercera parte del mar se convirtió en sangre. Y murió la tercera parte de los seres vivientes que estaban en el mar, y la tercera parte de las naves fue destruida.” Imagínense esto. Dios juzga. Y un tercio de la vegetación desaparece, un tercio del mar se vuelve como de sangre. Y la tercera parte de las criaturas del mar muere. Entonces, flotando en un tercio de los mares del mundo está este desorden maloliente, podrido y putrefacto. El hombre no fue capaz de reconocer el regalo de Dios en la creación; y por eso Dios se la quita. El hombre no fue capaz de darle a Dios la gloria por las cosas maravillosas que Él había hecho: la hierba verde, las plantas y los árboles, el mar y todos los seres vivos que están en él. El hombre no glorificó a Dios y por eso Dios se lo quita.

Entonces, suena la tercera trompeta en los versículos 10 y 11. Observe lo que dice: “El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte de los ríos, y sobre las fuentes de las aguas. Y el nombre de la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo; y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, porque se hicieron amargas.” Este es el juicio al agua de beber, todos los manantiales de agua de beber se han vuelto amargos. Y un tercio de ella es destruida como el resto.

La cuarta trompeta suena en el versículo 12, donde se oscurece una tercera parte del sol. ¿Saben ustedes qué efecto tendrá eso sobre el calendario, sobre la vida diaria? No sé qué tipo de caos eso provocará. Asimismo, dice el versículo 12, la tercera parte de la luna y las estrellas para que se oscureciese la tercera parte de ellos. Y no hubiese luz en la tercera parte del día. Y asimismo de la noche. Es probable que el cielo se llene de raros eclipses. Entonces, Juan dicen el versículo 13: “Oí a un ángel volar por en medio del cielo, diciendo a gran voz: ‘¡Ay, ay, ay, de los que moran en la tierra, a causa de los otros toques de trompeta que están para sonar los tres ángeles!’”

En el capítulo nueve, suena la quinta trompeta y cae una estrella del cielo. ¿Cuál es el significado de eso? Es Lucifer. Y él tiene la llave del abismo sin fondo. ¿Saben ustedes quién está en el abismo sin fondo? Demonios que han sido arrojados ahí por Dios. Pero Lucifer obtiene la llave y baja para abrir el abismo sin fin. ¿Qué sucederá? Todos esos demonios que han sido arrojados ahí por miles de años, finalmente van a salir. El versículo 2 dice: “Subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo.” Cuando salen, son como langostas exactamente como una plaga que barre la tierra, como lo vemos en el 3.

¿Saben ustedes por qué la tribulación va a ser una época terrible? Todos los demonios arrojados en el infierno se van a soltar para sumarse a los que ya están en la tierra. A partir del versículo 4 dice: “Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes. Y les fue dado, no que los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión cuando hiere al hombre. Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos.” La plaga de langostas demoníacas va a cruzar el globo terráqueo torturando a los hombres durante cinco meses; y los hombres no podrán encontrar alivio ni siquiera en la muerte. Los versículos 7 al 10 describen a estos seres demoniacos en lenguaje simbólico. Luego, versículo 11 dice: “Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión.” Que significa destructor.

Si ustedes creen que esto es malo, aún quedan dos trompetas más. Mientras suena la sexta trompeta, el río Éufrates se abre totalmente, versículo 15, observe: “Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres.” Aquí viene una hueste liderada por un ángel, y la hueste debe matar a un tercio del mundo. El número de ejército de jinetes desde doscientos millones y vienen del este, cruzando el Éufrates, de acuerdo con el versículo 16.

En el versículo 18, un tercio de la humanidad es asesinada por el fuego, el humo y el azufre que sale de las bocas de este ejército. Esa puede ser la forma en la que se describe la artillería usando términos antiguos. Observe, versículos 20 y 21: “Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar; y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías,” del griego pharmakeia, drogas, “ni de su fornicación, ni de sus hurtos.” Los hombres no se arrepintieron, simplemente maldijeron a Dios.

Entonces, esas trompetas son muy formidables. Las primeras seis trompetas van a sonar al final de la tribulación. ¿Han notado ustedes que la Iglesia no se menciona en absoluto? El capítulo 10 es otra pequeña pausa. Por eso a Juan se le da otra visión de la parte buena. Versículo 1 al 3 del capítulo 10, observe: “Su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego. Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra; y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.” Entonces, este ángel le dice a Juan en el versículo 4: “Sella las cosas que los siete truenos han dicho y no las escribas.” El juicio a los pecadores es demasiado, es demasiado atemorizante y horripilante. La parte que ellos no revelan, de acuerdo con el versículo 7, es un misterio de Dios. Esa parte no revelaremos.

Juan vio en esa visión al pequeño pergamino que representaba la propiedad de la tierra y le dijeron que se lo comiera. Y así lo hizo y dijo en el versículo 10: “Era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre.” ¿Qué significa esto? Cuando yo veo la venida de Jesucristo en Su gloria, tengo un sabor dulce porque Cristo merece reinar en gloria. Pero también tengo un sabor amargo porque cuando Él viene en gloria reinar, yo sé que eso significará la devastación y eterna maldición del mundo. Y por eso, es dulce y amargo.

Ahora, antes de que suene la séptima trompeta, echamos otra mirada a la gracia de Dios en el capítulo 11. Aquí están mis dos personas favoritas en la Biblia, y ni siquiera sé quiénes son. Pero si el Señor está buscando voluntarios, yo me ofrezco. Los dos testigos son identificados como, capítulo 11, versículo 4, “Los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.” Pero, por supuesto que el mundo los va a odiar. La sociedad de la nueva era los va a odiar. Las personas que encuentran una explicación para el rapto diciendo que nos libramos de todas esas personas que nos impedían alcanzar el siguiente nivel de conciencia, los van a odiar. Especialmente cuando prediquen a Jesucristo.

Pero miren lo que sucede, versículo 5, observe: “Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos.” Yo podría acostumbrarme eso. A ustedes los están persiguiendo y provocando, no creen su mensaje y luego tratan de quitarle la vida. Detengámonos ahí. El versículo 6dice que tienen poder para cerrar el cielo. Dicho de otra manera, ellos pueden entrar a un lugar, predicar el Evangelio de Jesucristo y a medida que predican, provocarán una sequía. Ellos pueden encontrar los elementos. Observe el versículo 6: “Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.”

Ahora bien, ¿qué piensan ustedes que saldrá en las noticias cada noche? ‘A continuación, los reporte de dos testigos, esta semana estuvieron en Cincinnati, no llovió, todos los ríos se convirtieron en sangre y plagas atacaron a las personas.’ Tenemos que hacer algo con estos dos sujetos pero cada vez que lo intentamos, no podemos hacer nada.

¿Saben ustedes lo que pasará a continuación? Finalmente, la bestia saldrá del abismo, la bestia misma. Ella los vence y los mata. Y observe el versículo 8: “Y sus cadáveres estarán en la plaza de la gran ciudad,” que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, “donde también nuestro Señor fue crucificado.” Por tanto, son asesinados en Jerusalén. El versículo 8 dice que sus cuerpos son abandonados en la calle. Ahora bien, esto es en nuestra era moderna, los gobiernos no dejan cadáveres en la calle. El versículo 9 dice: “Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio.” ¿Cómo puede el mundo entero ver dos cadáveres en Jerusalén? Hay una sola forma y es por la televisión. Eso no hubiera podido ser posible hace 100 años. Observe el versículo 9: “Y no permitirán que sean sepultados.” ¿Por qué? El versículo 10 nos dice: “Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra.” El mundo está muy contento de que estos dos estén muertos. Puedo imaginarme a un reportero ahí diciendo que a esos hombres los mataron hace tres días y medio. Sentimos un gran alivio de que los hayan eliminado de la tierra. Entonces, en los versículos 11 al 13 dice: “Pero después de tres días y medio entró en ellos el Espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron. Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: ‘Subid acá.’ Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron. En aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo.” Terror. Puro terror. Es la respuesta. Dios nunca estará sin un testigo.

Después de este interludio, regresamos a la séptima trompeta. Cuando suena, es el gran final. Observe el versículo 15: “Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de Su Cristo; y Él reinará por los siglos de los siglos.” Cuando esa séptima trompeta suena, los reinos del mundo pertenecen a Jesucristo. Y el capítulo 12 vuelve a recoger algunos detalles más antes de que lleguemos a las últimas siete copas. Describe la persecución incesante de Satanás a Israel y al Mesías y el pueblo de Dios. Plantea cómo él siempre ha hecho la guerra en contra del pueblo de Dios. La mujer en este capítulo es Israel, el niño es Cristo y el dragón es Satanás. El dragón siempre ha perseguido al niño que nació de la mujer. Él ha luchado en el pasado y luchará en el futuro. El versículo 7 dice que los demonios de Satanás y Miguel y sus ángeles van a librar una guerra en el cielo. El súper ángel Miguel y sus ángeles ganarán. El versículo 9 nos dice que van a arrojar a Satanás a la tierra con todos sus demonios.

Pero veamos la escena, los demonios han salido del foso como langostas y andan por toda la tierra. Los demonios que habían sido gobernantes en las altas esferas han sido lanzados hacia abajo sin tener acceso a Dios nunca más. Como Satanás en Job cuando fue ante el trono de Dios, en Job 1:6. Con todos ellos en la tierra, uno sólo puede imaginarse cómo es un mundo demoníacamente infectado. El ataque del ejército demoníaco está dirigido a Israel. Pero el resto del capítulo 12, muestra cómo Dios protege maravillosamente a Israel. En un momento dado, este ejército persigue a Israel, pero de acuerdo con Apocalipsis 12:16, la tierra se abre y se lo traga. El capítulo 13 recoge otro detalle. Nos presenta al anticristo, el gobernante del mundo quien dirige un ataque con todo contra el pueblo de Dios. En los versículos 4 y 5 dice “¿Quién como la bestia y quién podrá luchar contra ella?” También se le dio boca al que hablaba grandes cosas y blasfemias. Y se le dio autoridad para actuar 42 meses. Esos son tres años y medio. Es la segunda mitad de la tribulación. Y observe lo que dice en los versículos 6 y 7: “Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de Su nombre, de Su tabernáculo, y de los que moran en el cielo. Y se le permitió hacer guerra contra los santos y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.”

También tiene una cohorte. Apocalipsis 13, 11 al 18 nos presenta al falso profeta. La bestia es el anticristo, el falso profeta es su cohorte. De la misma manera que faraón tenía a Janes y Jambres, como nos dice 2 de Timoteo 3:8; Balac tenía a Balaam en Números capítulos 22 y 24, y Absalón tenía a Ahitofel en 2 Samuel capítulos 15 al 17, el anticristo tendrá su cohorte. La misión del falso profeta es señalar a todos al anticristo y decirles que lo adoren. Como dice Apocalipsis 13:14. Realiza algunos milagros y señales falsas y hace que las personas construyan una imagen a la bestia y les influye aliento por medio de las influencias demoníacas, como lo señalan los versículos 13 al 15. Así crea un ídolo endemoniado. Para entonces, el mundo está tan absolutamente influido por el demonio que todo el mundo podría convertirse en un loco de atar como el endemoniado gadareno en Marcos 5:1 al 13. Entonces, el mundo entero está lleno de demonios y ellos lo controlan todo. Hacen que la imagen hable y que el mundo entero adore al anticristo. Esa es la tarea del falso profeta.

En la visión que tiene Juan, ve que las personas que no tienen un número no podían ni comprar ni vender. No podían funcionar en la sociedad. El número era 666. Esto no es significativo, excepto que representa al hombre. El hombre fue creado en el sexto día, siete es el número perfecto de Dios y por mucho que el hombre se esfuerce, él será 666. Nos llega a la perfección. Es el número del sistema del hombre. Las personas no pueden funcionar en esta sociedad al menos que tengan el número en la frente o en las manos. Tal como dice el versículo 16. Casi llegamos a ese punto hoy en día. Ya tenemos tarjetas de crédito y números. Si ustedes tienen una tarjeta de cajero automático, pueden insertar la tarjeta en la máquina en el banco o en la tienda, entra su número personal y obtiene el dinero o hace la compra. Pero relacionado con su número personal de la tarjeta de banco, están sus antecedentes financieros. Las autoridades pueden descubrir exactamente quiénes son ustedes y averiguarlo todo sobre ustedes. Por lo tanto, pueden ver que si en el futuro decidieran que no podrían ni comprar ni vender, lo único que tienen que hacer es cancelar su número cuando sólo existe una sociedad sin dinero. Entonces, el anticristo gobernará el mundo y lo controlará todo debido al poder que tiene.

Apocalipsis 14:1 mira a la victoria del Señor Jesucristo. Los 144,000 están en el cielo cantando alabanzas por la victoria de Jesucristo.

El holocausto llega a su esencia final en Armagedón. En el capítulo 14, comenzamos a tener una perspectiva del Armagedón y en el versículo 15 el concepto de meter la hoz, la hoz usada en la ciega y la cosecha siempre habla de juicio. El Señor viene en juicio aterrador.

El versículo 20 lo resume todo. “Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos por 1600 estadios.” Esto significa que la sangre medía alrededor de 1,50 m y abarcaba una distancia de alrededor de 320 km. Eso es lo que mide Israel. Y se utiliza para simbolizar la masacre. Las uvas no tienen ningún poder contra los pies de Dios todopoderoso, por lo que vemos a Dios apisonando Su juicio.

El versículo 12 alienta a los santos a perseverar en el juicio venidero. Si alguien muere como un mártir, dice el versículo 13, bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. No hay por qué preocuparse. Dios está preparando Su ira y juicio.

Al llegar al capítulo 15, llegamos a los últimos siete juicios. La revelación de esos juicios se asemeja a las balas de una ametralladora Gatling y sucede al final justo de la tribulación. Estas últimas siete plagas son el final de la ira de Dios. Lo indica el versículo 1. El versículo 8, observe lo que dice: “Y el templo se llenó de humo por la gloria de Dios, y por Su poder; y nadie podía entrar en el templo hasta que se hubiesen cumplido las siete plagas de los siete ángeles.” En el capítulo 16, Dios hace que el humo llene el cielo y los ángeles irrumpen, se vierte la primera copa y el versículo 2 dice que vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia y que adoraban Su imagen. Esto es como el mendigo con las llagas en Lucas 16:20-21. Puede referirse a llagas cancerosas. Inmediatamente después de eso, se vierte la segunda copa sobre el mar. Versículo 3: “Y este se convirtió en sangre como de muerto y murió todo ser vivo que había en el mar.” Eso resultaría en una increíble inmundicia fétida con una superficie de criaturas muertas. El versículo 4 presenta la siguiente copa: “El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre.” Ya esto no es destrucción de la cuarta o tercera parte de algo, sino de todo. Este es un juicio de devastación, la contaminación de toda el agua potable.

Y los versículos 8 y 9 dicen que la cuarta copa se vierte sobre el sol. Al cual fue dado quemar a los hombres con fuego. Y los hombres se quemaron con el gran calor y blasfemaron el nombre de Dios que tiene poder sobre estas plagas y no se arrepintieron para darle gloria.

Entonces, la quinta, versículo 10, después del sol que quema viene la oscuridad y mordían de dolor sus lenguas. ¿Por qué? Ellos no podían ver dónde iban, no hay luz alguna sino oscuridad total. Por eso son susceptibles a un daño y un dolor terribles y no pueden hallar alivio porque no pueden ver dónde están. Luego, el versículo 11 dice: “Blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras.” Eso nos lleva de nuevo a la primera plaga. Usted puede ver que todas estas plagas son acumulativas.

Observe el versículo 12: “El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente.” A eso le sigue Armagedón. La batalla final en la llanura de Armagedón. Yo he estado allí. He estado parado en la llanura. Napoleón dijo que era la mejor ubicación para una batalla que el hubiera visto sobre la faz de la tierra. Y observe lo que dicen el versículo 13: “Tres espíritus inmundos a manera de ranas,” estos son demonios de una característica especial. Salen del cieno, del infierno mismo, de la boca del dragón y de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta. Estos son espíritus de demonios que hacen milagros. Reúnen al mundo para la batalla en Armagedón y no saben que es el Gran Día de Dios todopoderoso. El mundo llega a Armagedón a luchar, lo describe Daniel 11, los reyes del norte bajan y arrasan con el sur. El rey del Este llega, se incluye el oeste, los reyes del Este vienen. En medio de toda la lucha del cielo viene Jesucristo. Por último, la séptima copa se vierte el final del capítulo 16. Hay relámpagos y truenos, nos dice el versículo 18. Y observe el versículo 20 y 21: “Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados. Y cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del peso de un talento.” Ése es el gran final.

Los capítulos 17 y 18 son muy importantes. Repasan algunos detalles de la segunda mitad. La pregunta que uno se hace aquí es ¿qué hay con la religión en la tribulación? ¿Habrá religión? El capítulo 17 dice que habrá religión. Si la verdadera Iglesia es una novia, ¿cuál es la falsa iglesia? Es una prostituta. Ella, versículo 1, está sentada sobre muchas aguas. El versículo 2 dice que los reyes de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación. El versículo 3, ella está sentada sobre la bestia. La prostituta está montada en el anticristo. Esto ilustra el poder político del anticristo unido al sistema falso religioso mundial de la prostituta. Pero al anticristo lo consume su propio poder, versículo 16, de manera que a la larga él devora a la prostituta. Y entonces, el versículo 17, él se pone por sobre todo el mundo.

Yo creo que en ese momento es cuando el falso profeta da forma a la imagen de la bestia y al mundo entero se le ordena adorarla, como vemos en el capítulo 13, versículo 15.

Ahora, el capítulo 18 nos lleva de regreso y nos invita a hacernos otra pregunta. ¿Cómo está la economía mundial en este momento? En medio de todo el caos, un ángel dicen el versículo 2: “Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.” Babilonia es el nombre del último sistema económico mundial. Los demonios se han hecho dueños del mundo. Las naciones se han entristecido. Observe lo que dice el versículo 5: “Sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades.” Cuando todo el sistema se derrumba, se derrumban las economías de todas las naciones. Y entonces, los reyes de la tierra dicen en los versículos 10 y 11: “¡Ay, ay, de la gran ciudad de Babilonia, la ciudad fuerte; porque en una hora vino tu juicio! Y los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentación sobre ella, porque ninguno compra más sus mercaderías.” Ya a nadie le importa el dinero. Simplemente están tratando de sobrevivir. ¿Quién va ir de compras? ¿Quién va ir entonces al mercado? A nadie le va a importar, versículos 12 y 13, la mercadería de oro, de plata, de piedras preciosas, de perlas, de lino fino, de púrpura, de seda, de escarlata, de toda madera olorosa, de todo objeto de marfil, de todo objeto de madera preciosa, de cobre, de hierro y de mármol; y canela, especias aromáticas, incienso, mirra, olíbano, vino, aceite, flor de harina, trigo, bestias, ovejas, caballos y carros, y esclavos, almas de hombres.” El comercio marítimo va a desaparecer, de acuerdo con el versículo 17. El sistema de transporte se arruina, la gente se va a echar tierra en la cabeza, versículo 19, a llorar y a lamentar por la pérdida de su sistema.

Mientras todos en la tierra se lamentan, observe lo que dice el versículo 20: “Alégrate sobre ella, cielo y vosotros, santos, apóstoles y profetas; porque Dios os ha hecho justicia en ella.” ¿Saben lo que será peor en el mundo? La música terminará. Versículo 22: “Y voz de arpistas, de músicos, de flautistas y de trompeteros no se oirá más en ti; y ningún artífice de oficio alguno se hallará más en ti, ni ruido de molino se oirá más en ti.” Ni música, ni artesanos, ni arte. Es el fin de todo. Se acabó la fiesta sobre la tierra.

Entonces, ¿qué pasa en el capítulo 19? La fiesta comienza en el cielo. En el versículo 1 hay un: “¡Aleluya!” En el versículo 3: “¡Aleluya!,” en el versículo 4: “¡Aleluya!”. En el versículo 6: “¡Aleluya!” ¿Por qué está el cielo tan emocionado? Porque, versículos 6 al 8: “¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.” Esto es lo que está sucediendo en el cielo con los redimidos. ¿Cómo llegamos ahí? Versículos 11:12, observe lo que Juan dice: “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en Su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino Él mismo.”

Juan sigue describiéndolo a Él en el versículo 13 y llegamos al versículo 14 en donde dice: “Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.” Cristo regresa para establecer Su Reino, mientras llega a Armagedón en gloria resplandeciente para establecer Su Reino sobre la tierra, viene vestido de blanco, en un caballo blanco, y nosotros venimos con Él en caballos blancos con vestido blanco. Vamos para estar con Él y regresamos en gloria con Él.

Al final del versículo 16 dice que Su nombre es Rey de Reyes y Señor de Señores. Y cuando Él viene, el resultado es destrucción total en Armagedón. El resultado de Armagedón está en los versículos 17 y siguientes. Matanza, muerte, Él llama a las aves para que se coman la carne humana. En el versículo 20, tanto la bestia como el falso profeta son arrojados vivos al lago de fuego y azufre. Y ek versículo 21 indica que a las personas de los ejércitos que quedaban las matan con la espada.

¿Qué sucede a continuación? En el capítulo 20, el Señor establece Su Reino. Vean el versículo 4: “Y vi tronos… y vivieron y reinaron con Cristo mil años.” Estos son los santos. ¿Usted sabe qué sucede al final de los 1000 años? Versículo 7, Satanás es liberado por un corto tiempo después de haber estado en cautiverio los 1000 años. Sale al mundo, cuando el Reino comenzó, algunas personas entraron en él en sus cuerpos físicos. Se casarán, tendrán hijos, repoblarán la tierra. Ahora bien, algunas de estas personas no creerán en Jesucristo aun cuando Él ha estado reinando en la ciudad de Jerusalén durante 1000 años.

En realidad, eso no es tan sorprendente. La gente tampoco lo reconoció la primera vez que vino. Lo rechazaron cuando sí supieron quién era. Satanás conduce una rebelión final y el versículo 9 dice que “descendió fuego del cielo y los consumió a los rebeldes.” Entonces, todo lo no salvos de toda la historia se reúnen para el juicio del gran trono blanco en el versículo 11; y el versículo 15 dice: “El que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.” Ése es el final del Reino de 1000 años.

¿Qué pasa después de esto? Juan dice en el versículo 1 del capítulo 21: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva. La nueva Jerusalén.” ¿Cómo es esto? Los versículos 3 y 4 afirman: “He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y Él morará con ellos; y ellos serán Su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.” Ése es el Estado eterno. Ése es el nuevo cielo y la nueva tierra. El resto de los capítulos 21 y 22 lo describen.

El último mensaje viene al final del capítulo 22. El versículo 17 dice: “Y el Espíritu y la Esposa dicen: ‘Ven.’ Y el que oye, diga: ‘Ven.’ Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.” Ésa es la última invitación. Vengan en Cristo, vengan y beban, vengan y compartan su salvación. Pero hay una advertencia final en el versículo 11: “El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía.” En otras palabras, lo que ustedes sean cuando llegue el juicio, es lo que ustedes serán para siempre. ¿Pueden ustedes decir con Juan ‘Ven, señor Jesús’? Espero que estén listos.

 

 

 

 

 

 

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