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Abran sus Biblias en 1 Corintios, capítulo 12, si son tan amables. En las últimas semanas, preparándonos para un estudio para el libro de Efesios, hemos estado estudiando el concepto del Cuerpo de Cristo. Hemos hablado del Cuerpo de Cristo en términos de Su naturaleza. Y no estamos hablando acerca de Su cuerpo físico, sino de la Iglesia, la cual es Su nuevo cuerpo.

Hemos hablado del testimonio del Cuerpo. Esto es, la importancia del Cuerpo comunicándose. Esto es que aquellos de nosotros que pertenecemos a Cristo, que somos Su Iglesia, que constituimos este cuerpo de creyentes, damos testimonio no sólo mediante nuestro testimonio individual, sino también mediante el amor y la unidad colectivos.

Esta noche, llegamos a la tercera parte en esta serie titulada Los dones del Cuerpo. El Espíritu Santo ha capacitado de manera especial a aquellos de nosotros que pertenecemos a Jesucristo para desempeñar funciones muy, muy importantes. Ahora, a manera de introducción, algunos pensamientos: Dios quiere que alcancemos el mundo entero con Su verdad, obviamente.

En el Antiguo Testamento, Israel debía servir el vehículo de Dios para alcanzar al mundo. En los evangelios, Mateos, Marcos, Lucas y Juan, Cristo mismo y Sus discípulos fueron el vehículo para alcanzar al mundo. En la actualidad, y desde el segundo capítulo de Hechos, hasta el día de hoy, la Iglesia es el vehículo mediante el cual Dios ha diseñado comunicarse con el mundo. Y no es sólo mediante las palabras que decimos que nos comunicamos, sino también por lo que nosotros somos, que nos comunicamos.

Y esa es la razón por la que Jesús dijo en Juan 13: “por esto conocerán todos que sois Mis discípulos, porque tenéis amor unos por otros.” Y también en Juan 17, “para que todos sepan que el Padre envió a Cristo si somos uno.” Y Él oró “para que sean uno para que todos los hombres sepan que el Padre me envió.”

Nuestro testimonio entonces, no es sólo un testimonio verbal, no es sólo una comunicación del Evangelio en términos específicos, es el testimonio de amor y unidad. Y cuando somos uno en amor, el mundo va a encontrar que nuestro testimonio es abrumador. Y entonces, la Iglesia es el vehículo mediante el cual Dios ha diseñado comunicarle al mundo Su naturaleza y Su Verdad. Y ese ha sido el caso desde el segundo capítulo de Hechos, cuando la Iglesia comenzó en el día de Pentecostés.

Una unidad dentro de la Iglesia en base a la unidad y el amor se convierte entonces en nuestro testimonio más grande. Y no es necesario decir que aunque todos los creyentes son uno en términos de posición, eso es lo que Primera de Corintios 12:13 dice, lo tienen ahí, “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.” Entonces, aunque somos uno en posición, aunque hemos sido uno en términos del ministerio del Espíritu Santo y salvación y aunque hemos sido colocados en el cuerpo de Cristo, aunque somos uno, de hecho no somos uno en términos de nuestras actividades son nuestras acciones.

Y ciertamente, no somos uno en Espíritu y testimonio. El testimonio del cristianismo ha sido afectado porque ha sido fraccionado y ha sido dividido y ha terminado en pedazos; y tienes a este pequeño grupo por aquí y a este pequeño grupo por allá y hay otro gran grupo por allá y demás. Y la gente se pone de pie y dice ‘nosotros somos esto y hacemos eso’ y todo está dividido.

En consecuencia, aunque somos uno en posición, el mundo no nos ve como uno en la práctica y nosotros no tenemos un testimonio singular de humildad y amor. Ahora, usted sabe que si Dios quiere que seamos uno, Satanás no quiere que seamos uno. Y entonces, mientras que la oración de Cristo fue que fuéramos uno, mientras que la actividad del Espíritu era hacernos uno, toda la energía de Satanás consiste en dividirnos.

Entonces, cuando usted entra a una situación en la que usted o yo o cualquier otra persona entramos en un tema de división, podemos estar seguros de que si está en el cuerpo de Cristo, somos el agente de Satanás porque Cristo quiere que unifiquemos. Satanás quiere dividir.

Ahora, quisiera añadir un comentario al margen. No hay ninguna justificación escritural para que existan todas las divisiones actuales de la Iglesia. Usted sabe que no había ninguna división denominacional en el Nuevo Testamento en absoluto. De hecho, todas las divisiones de la Iglesia son total y explícitamente opuestas a la enseñanza clara, directa de la Palabra de Dios. La intención entera de Cristo de conformar al cuerpo fue de que fuéramos un solo cuerpo. No todos divididos en pequeñas partes.

Ahora, ¿cómo fue formado el Cuerpo? ¿Fue formado en discordia o fue formado en unidad? Obviamente, fue formado en unidad. El libro de Hechos, el Cuerpo de Cristo, la Iglesia, fue formada en una reunión de oración en el aposento alto en una casa de Jerusalén. Los discípulos de Jesús se congregaron para orar. Y a partir de esa fe y obediencia y esperar en oración, mediante un grupo de discípulos humildes, Dios dio lugar a la existencia de la Iglesia en contra de la cual las puertas del infierno no pueden prevalecer. Ahí en esa reunión en el aposento alto en Jerusalén, la hora de otra dispensación divina se inició. Y los hombres y las mujeres llenos del Espíritu Santo y poseyendo dones del Espíritu Santo, salieron de este aposento a las calles a predicar a Cristo crucificado, resucitado; y el día de la gracia libre de Dios.

Fue un grupo humilde de personas. No había personas prominentes. No había personas poderosas. No tenían una estructura organizacional. Ellos simplemente oraron y esperaron. Lo más difícil de hacer en el mundo. Ellos oraron y esperaron. Y Dios le dijo a ellos a través de Cristo, “la Iglesia nacerá en Jerusalén”. Cristo les dijo esto: “no sólo nacerá en Jerusalén, sino que ustedes evangelizarán al mundo.”

Ahora, si Cristo le hubiera dicho a la Iglesia en la actualidad que la Iglesia nacerá en Jerusalén o que algo sucederá en Jerusalén y que van a evangelizar al mundo, inmediatamente comenzaríamos a hacer un plan maestro, a organizar, a preparar comités. ‘Tenemos que encontrar un presidente del consejo, tenemos que tener una elección.’ Pero, ¿sabe lo que hicieron? Simplemente se sentaron ahí y oraron. Ni siquiera tuvieron un comité de evangelismo.

¿Quieres saber algo más? Se les dijo que debían comenzar a evangelizar al mundo y no comenzaron durante varios años. Usted dice que eso es terrible. No, querían un cimiento sólido. Ellos querían evangelistas fuertes, capaces. Toma tiempo. Dios dijo: “la Iglesia comenzará en Jerusalén y ustedes van a evangelizar al mundo.” Y ellos oraron y esperaron.

Y cuando el Espíritu de Dios se preparó para actuar, ellos podían actuar a través de Él porque todos ya habían sido llenos del Espíritu. ¿Y usted quiere saber algo?, Cuando salían ellos de ese aposento, cuando la Iglesia comenzó, todos evangelizaron. Y así es como debe ser. No existe creyente que no tenga la responsabilidad de evangelizar. Oh, quizás usted no tenga el don específico del evangelismo, pero ustedes son testigos. Cada uno de ellos salió de ese lugar y predicó públicamente las obras maravillosas de Dios.

De hecho, lo hicieron mediante un milagro divino en un idioma que ni siquiera conocían. Ese fue el nacimiento de la Iglesia. Ese fue el nacimiento del cuerpo de Cristo. Nació en una reunión de oración en donde oraron y esperaron. Y todo fue en base a la energía del Espíritu Santo. Y todo miembro, todo miembro, que fue parte de esta reunión de oración estaba involucrado en la actividad a través del poder del Espíritu. Y a partir de ese momento, y en adelante, amigos míos, todo miembro que ha sido añadido a la Iglesia, ha sido añadido de la misma manera.

“Porque por un solo Espíritu,” ¿cuál es la siguientes frase?, todos fueron bautizados en un cuerpo.” Todo creyente que ha llegado a Jesucristo desde ese nacimiento de la Iglesia ha venido de la misma manera por el poder del Espíritu de Dios colocándolo en el Cuerpo de Cristo. Somos de la misma manera singularmente uno en 1971 como fueron uno en Hechos 2. Y cada uno de nosotros ha entrado al cuerpo de la misma manera.

Ahora, esa primera Iglesia fue fantástica. Ellos estaban emocionados. Y el motivo fue el siguiente, todos estaban, escuche esto, estaban llenos del Espíritu. Ahora, ¿podría imaginarse lo que sucedería si una Iglesia por completo estuviera llena del Espíritu? La energía del Espíritu sería como fuego corriendo por ese cuerpo y sería abrumadora. Esa iglesia estaba llena del Espíritu.

En segundo lugar, todos estaban ejerciendo sus dones espirituales. En tercer lugar, todos estaban predicando el Evangelio. ¿Pueden imaginarse eso? Todos con el Espíritu, todos practicando sus dones, todos predicando el Evangelio. Y ellos tenían una unidad de amor humilde que se manifestaba en todos lados. El mundo estaba boquiabierto. No lo podían creer. Daban un testimonio tan tremendo que diariamente se añadían almas, ¿ no es cierto? Diario, diario, diario. A diario, se añadían almas.

Ahora, tráigalo a nosotros. Para que nosotros seamos un testigo eficaz como cuerpo, como lo fue la primera Iglesia, debemos estar tan saludables como lo estuvieron ellos, ¿verdad? También nosotros no debemos estar organizados, debemos estar llenos del Espíritu. No con súper comités. No, simplemente ejerciendo nuestros dones espirituales. No tenemos que estar organizados sino llenos del Espíritu. Y todos predicando el Evangelio. Tenemos que ser tan saludables como fue la primera Iglesia. Y el estándar para nosotros, la norma para nosotros no es diferente que la de ellos.

Ahora, la presión es diferente, ¿verdad? ¿Sabe cuál es el ingrediente que no tenemos en la Iglesia de la actualidad que hace tan difícil que seamos como la primera Iglesia? Hay un ingrediente que no tenemos. ¿Sabe cuál es? La persecución. ¿Sabe lo que hace la persecución? Lo que hace es que expulsa a todos los terrores. Se deshace de ellos. ¿Qué sucedería si de pronto el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica declarara que cristianismo es ilegal y que toda persona que es cristiana será asesinada?, ¿qué cree usted que sucedería en nuestra asistencia del domingo? ¿Sabe que tendríamos? Tendríamos a gente llena del Espíritu, redimida, comprometida. Y el resto del mundo simplemente se saldría.

La persecución realmente nos lleva a la médula. Y como puede ver, eso es lo que nos falta. Pero los estándares no son diferentes. Tenemos que ser maduros, tenemos que estar funcionando, ser amorosos, ser humildes, llenos del Espíritu, ejerciendo nuestros dones, predicando el Evangelio, así como lo hizo esa primera Iglesia.

Y usted dice ‘sí, pero no tenemos lo que tuvieron’. Oh, claro que sí. Lo único que no tenemos es persecución, pero hermano, tenemos todo lo demás. Porque sabe ¿qué era todo lo demás? Una cosa: el Espíritu Santo. Eso era todo lo demás. Ahora, Cristo quiere que la Iglesia sea poderosa. Él quiere que la Iglesia sea madura. Él quiere que la Iglesia esté funcionando. Él quiere que la Iglesia esté creciendo. Él quiere que la Iglesia esté dando testimonio y manifestando Su amor.

Ahora, para hacer eso, y aquí vamos, para hacer eso, Dios diseñó un plan dentro de los confines de Su Iglesia, Su cuerpo. Y no estoy hablando de un edificio de iglesia o una Iglesia organizada, sino la verdadera Iglesia. ¿Muy bien? Aquí está el plan de Dios: para que la Iglesia realmente crezca y tenga un testimonio unificado, Dios diseñó que todo miembro de Su cuerpo, todo creyente, todo cristiano, todo miembro del cuerpo tenga cierta función o funciones dentro del cuerpo. Ahora, escuche esto: todo cristiano tiene entonces una función dentro del cuerpo que resulta, escuche esto, en la salud del cuerpo como un todo. En otras palabras, si Dios diseñó que fuéramos un cuerpo saludable creciendo, madurando, funcionando, dando testimonio, entonces, todo miembro, tiene un ministerio que se presta, que contribuye a la salud de este cuerpo.

Ahora, el cuerpo humano es la analogía y el cuerpo humano tiene todo tipo de órganos que interactúan. Todo tipo de miembros que interactúan. Si sólo uno de sus órganos no funciona, entonces el cuerpo entero está enfermo. Y lo mismo es el caso del cuerpo de Cristo. Todo órgano tiene una función que resulta en la salud o enfermedad del cuerpo entero.

Entonces, todo creyente tiene un ministerio vital como órgano vital en el cuerpo. Y si el cuerpo va a ser saludable y va a madurar, entonces va a tener una dinámica única. Si va a dar un testimonio al mundo, entonces todo creyente debe estar involucrado de manera activa, intensa en la función que Dios le ha dado. Su servicio y su ministerio hacen que el cuerpo esté saludable porque lleva fortaleza a las otras partes vitales del cuerpo. Si usted es infiel, su infidelidad, su carnalidad, su egoísmo, su espíritu divisivo, su pereza espiritual son cosas que no funcionan. Y todas las cosas que no funcionan hacen que el cuerpo esté enfermo, lo afectan, retardan su salud, su crecimiento y madurez; y como resultado, retrasa su testimonio. Dios ha diseñado que usted esté en el cuerpo funcionando de manera vital como un órgano vital funcionando si usted es cristiano.

Entonces, usted debe ministrar al cuerpo si el cuerpo va a ser saludable. Ahora, Dios quiere que el cuerpo sea como Cristo. Semejanza a Cristo. Esa es SU voluntad para el cuerpo. En Efesios 4:13, dice lo siguiente, simplemente escuche: “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe, la unidad del conocimiento del Hijo de Dios,” y escuche esto, “hasta ser un varón perfecto a la medida de la estatura de la plenitud “¿de quién?, “De Cristo.”

¿Sabe cómo debe ser nuestro cuerpo total? Como Jesucristo. ¿Es el cuerpo total como Cristo? No, no. ¿Está dividido Cristo? Pablo dijo eso, ¿no es cierto? ¿Está Cristo dividido? No. ¿Está el cuerpo dividido? Sí. ¿Es el cuerpo como Cristo? No. ¿El cuerpo debe ser como Cristo? Sí. ¿Por qué el cuerpo no es como Cristo? Porque está dividido. Correcto. ¿Por qué está el cuerpo dividido? Porque algunos miembros son órganos que no funcionan. No operan. La voluntad de Dios para el cuerpo es que seamos como Cristo.

Como puede ver, aquí está el punto. A través de la Iglesia, el cuerpo, Cristo quiere manifestar Su propia virtud. Él quiere manifestar Su persona a través de nosotros, no sólo como individuos y eso es lo que Él quiere hacer como individuos, ¿no es cierto?, sino que como cuerpo, Él quiere manifestar Su persona a través del cuerpo de Cristo. Debemos ser individualmente como Cristo. Debemos ser en unidad como Cristo. Y el método, como dije, para cumplir esta semejanza a Cristo es darle a todo miembro del cuerpo una función que ministra al resto del cuerpo, ciertos dones espirituales que cada uno de nosotros tiene mediante el cual el Espíritu Santo puede manifestarse a sí mismo al cuerpo entero y llevar al cuerpo entero a la madurez y a la salud.

Ahora, mantenga este pensamiento en mente y vamos a tener que pensar juntos acerca de esto. No va a ser fácil. Todos los dones fueron en su sentido más pleno, ahora escuche esto, completos en Cristo. Todos los dones fueron en su sentido más pleno completos en Cristo. Completados en Cristo. El don de predicación. ¿Podía Cristo predicar? Podía predicar. El don de enseñanza. ¿Podía enseñar? ¿Mostrar misericordia? ¿Podía mostrar misericordia? Ayudar, gobernar, no me importa el don que sea, estaba completo en Cristo. Y la razón por la que Él le dio a cada miembro estos dones diferentes es que quería una semejanza a Cristo total. ¿Ve el punto?

Cada uno de los dones que tenemos estaba completo y perfecto en Cristo. Y Él nos da como miembros estos diferentes dones para que seamos edificados a la plenitud ¿de quién? De Cristo, ¿se da cuenta? El Espíritu Santo no dijo ‘mmm…don. Bueno, voy a tomar un par de esos. Tengan un par de estos. Bueno, ese es uno bonito.’ No, todo don que el Espíritu Santo dio a la Iglesia fue una característica de Jesucristo. Y Él fue la persona completa y total. Así como Dios quiere que sea la Iglesia. Y usted como creyente, ¿quiere saber algo? La única manera en la que usted jamás será ese hombre que llega a la estatura completa en Cristo es cuando tenga todos los dones siendo ministrados a usted. ¿Sabía eso? Cómo puede ver, usted nunca será como Jesucristo hasta que usted de manera característica haya sido edificado en todas las áreas en las que Él fue edificado.

Esa es la razón por la que yo debo ministrarle mi don a usted, porque conforme yo le ministro mi don a usted, lo edifica a usted en esa área. Y aunque digamos ‘mi don no es predicación’, si yo le ministro en el don de predicación, quizás usted nunca tenga el don de predicación. Pero, usted aprenderá simplemente a partir de que yo le ministro a usted cómo comunicarse a un nivel mejor. Y entonces, yo lo he edificado de esa manera. Y quizás, su don es mostrar misericordia y usted ministra ese don a mí y yo aprendo un poco más a cómo mostrar misericordia. Y yo soy edificado en esa área y conforme todos los miembros se ministran unos a otros, todos somos edificados como individuos para ser como Cristo y para mostrar todos Sus atributos y después, colectivamente, como cuerpo, manifestamos a una persona total de Cristo.

Entonces, como puede ver, todo don espiritual fue tomado de la naturaleza de Cristo. Y son dones dados a Su nuevo cuerpo, la Iglesia, para que podamos individualmente ser como Él conforme ministrarnos los dones entre nosotros y para que como cuerpo seamos como Él, funcionando con todos esos diferentes dones.

Ahora, estos dones y la palabra en el Nuevo Testamento es charismata, quiere decir dones de gracia, son dones de gracia. No se los gana. ¿Acaso entre más espiritual es usted, usted más dones recibe? No. Usted no se lo gana. Son dones de gracia. Son tan críticos que son críticos para la salud del cuerpo. Y un cuerpo enfermo es un evangelista enfermo. Y si vamos a alcanzar al mundo y vamos a ir por las calles y alcanzar al mundo, si realmente vamos a tener un testimonio que sea contundente, sólo sucederá cuando estemos ministrando en amor el uno a los otros estos dones.

Amigos míos, esto es algo importante. Ahora, vamos a 1 Corintios capítulo 2, si no es que ya está allí. Y quiero mostrarle cuatro cosas acerca de los dones, acerca de los dones espirituales de gracia.

En primer lugar, la importancia de los dones espirituales. En primer lugar, la importancia de los dones espirituales. En segundo lugar, la fuente de los dones espirituales. En tercer lugar, el poder de los dones espirituales. En cuarto lugar, la extensión de los dones espirituales. La importancia, la fuente, el poder y la extensión.

Número uno, la importancia de los dones espirituales. Ahora, ya hablamos de esto, ¿no es cierto? ¿Por qué son importantes? Porque el cuerpo no puede ser como Cristo a menos de que sean ministrados. Y todos crecemos juntos en madurez y en todas estas áreas que caracterizan a Cristo. ¿Cómo puedo decir ‘soy como Cristo, tengo semejanza Cristo,’ si no muestro misericordia? Si no sé cómo mostrar misericordia. Si no sé cómo enseñar hasta cierto punto. Y cómo puedo saber estas cosas a menos de que alguien que tiene este don me enseñe, ¿no es cierto? Y usted sabe, no es una capacidad humana en la cual usted usa su don. Es el Espíritu, a través de usted, enseñándome; y hablaremos de eso más.

Pero básicamente, como puede ver, son importantes porque a menos de que ministremos nuestros dones espirituales, no en nuestra energía, sino en la energía del Espíritu, a menos de que ministremos nuestros dones espirituales, el cuerpo no es edificado. Si no es edificado, no es como Cristo. Y si no soy como Cristo y la oración fue que fuéramos como Él, y si vamos a tener algún testimonio en el mundo, será cuando seamos como Él.

Muy bien, la importancia de los dones espirituales. Versículo 1, y éste es el versículo con el que lidiaremos, ningún otro versículo acerca de este tema. La importancia de los dones espirituales. “No quiero hermanos que ignoréis acerca de los dones espirituales.” Ahora, desgraciadamente la gente es ignorante. Los corintios eran terriblemente ignorantes y la gente en la actualidad es ignorante.

Algunas personas abusan de los dones espirituales. Algunas personas se han ido al extremo en algún punto. Se han subido a alguna reja y están ahí en un estacionamiento en el área de los dones espirituales. Todo tipo de cosas extrañas, ustedes saben, suceden enfatizando los dones de señales, los dones milagrosos. Y con frecuencia, los vemos a distancia y decimos: ‘velos, están en una situación extrema. ¿Qué es eso que se ve tan raro?’ Y simplemente, tomamos a los dones espirituales y los archivamos en algún lugar.

Y así como algunos abusan de los dones espirituales diariamente, nosotros somos culpables de descuidarlos. Parece que por un lado está la indiferencia y por otro lado, el fanatismo. Y no hay nada en el medio. Y aquí, Pablo dice, ‘no quiero que sean ignorantes hermanos, quiero que conozcan, que sepan acerca de los dones espirituales’. El entendimiento de los dones espirituales es tan crítico para la vida del cuerpo de Cristo y el testimonio del Evangelio y el mundo que está al mismo nivel de los puntos esenciales cardinales de la salvación y el Evangelio.

Amigos, esto es esencial. Esto no es algo pasajero. Esta es una de las claves de toda la revelación de Dios y del ministerio en el mundo en la actualidad y es que usted entiende los dones espirituales. Y esta iglesia aquí, Grace Community Church o cualquier otra iglesia o el cuerpo total nunca será lo que pueda ser, nunca será lo que Jesús oró que fuera, nunca será aquello para lo que el Espíritu Santo la dotó y la capacitó hasta que ya no seamos ignorantes acerca de los dones espirituales, sino que más bien los entendamos y comencemos a usarlos en la energía del Espíritu.

Entonces, vemos la ver importancia de los dones espirituales, ¿no es cierto? Son muy, muy importantes. Y si usted no entiende los dones espirituales, amigo mío, usted es ignorante de la revelación básica, crítica de Dios.

Muy bien, en segundo lugar la fuente de los dones espirituales, versículo 11. Estamos brincándonos del 2 al 10, regresaremos. Versículo 11, la fuente de los dones espirituales. ¿De dónde vienen? Versículo 11: “pero todas estas cosas,” y él se acaba de referir a algunos de los dones espirituales, “las hace uno y el mismo Espíritu repartiendo a cada uno en particular como Él quiere.”

¿Cuál es la fuente de los dones espirituales? El Espíritu Santo. El Espíritu Santo. ¿De dónde vienen los dones espirituales? Del Espíritu Santo. De ahí es de donde vienen. Y es tan claro en este versículo, es tan claro que Dios está involucrado en el capítulo 7, versículo 7, dice: “quisiera que todos los hombres fueran como yo, pero todo hombre tiene su don de Dios.” Dios da estos dones a través del Espíritu Santo. El Espíritu Santo entonces, toma los diferentes dones y los distribuye a los miembros del cuerpo. El día en el que usted nació en la familia de Dios, el día en el que usted recibió Jesucristo como su Salvador personal, el Espíritu de Dios le distribuyó a usted cierto don. Y a través de estos dones, ahora escuche esto, esta es la clave, a través de estos dones, el Espíritu Santo quiere ministrarle a usted y al resto del cuerpo.

Permítame aclararlo. A través de estos dones, el Espíritu Santo quiere ministrar a través de usted al cuerpo. Ahora, hablaremos más de esto en un momento. Un don espiritual, se lo definiremos, un don espiritual es una capacidad dada por el Espíritu que actúa como un canal mediante el cual el Espíritu Santo ministra al cuerpo. ¿Lo entendió?

Lo voy a repetir. El don espiritual es una capacidad dada por el Espíritu que actúa como un canal mediante el cual el Espíritu ministra al cuerpo. ¿Lo entendió? El don espiritual no es el fin en sí mismo, ¿verdad? El don espiritual simplemente es el canal mediante el cual el Espíritu Santo opera. Permítame añadir un comentario, los dones espirituales no tienen nada que ver con la espiritualidad. Todo creyente tiene dones espirituales. Inclusive los que están siendo desobedientes.

Porque el don espiritual no significa que usted es espiritual. Todo don espiritual es un vehículo dado por el Espíritu mediante el cual el Espíritu puede ministrar. La única pregunta es si el canal está libre, limpio o si está atascado. Esa es la única pregunta. Los dones del Espíritu son sólo vehículos dado por el Espíritu mediante los cuales el Espíritu de Dios ministra al cuerpo entero. No son señales de espiritualidad. Usted sabe, es asombroso ver cuántas personas creen que han obtenido algún don espiritual y que instantáneamente han recibido espiritualidad. No. Nunca tiene nada que ver con espiritualidad.

Usted puede tener todos los dones del registro de las Escrituras y no significará que usted es espiritual. Y sea tan amable en observar que dice ahí al final del versículo 11 que el Espíritu Santo, dice ahí, el Espíritu reparte a cada uno en particular como Él quiere.

También me parece asombroso que haya ciertas personas que crean que pueden buscar ciertos dones. No pueden. Las personas creen que pueden buscar y persistir en que se les den ciertos dones. Tampoco pueden hacer eso. El Espíritu Santo los da como Él quiere a quien Él quiere. Algunos de ustedes, inclusive, han desarrollado algún tipo de estrategia, pequeñas técnicas para obtener ciertos dones. Y tratan de generar actividad artificial emocional y satánica y después, los llaman dones del Espíritu. Y esto se lleva a cabo todo el tiempo. Y normalmente, tiene que ver con los dones milagrosos de los cuales hablaremos más adelante como lenguas y demás.

Leí un pequeño folleto titulado ‘10 pasos fáciles para hablar en lenguas’. Y comenzaba diciendo ‘usted dice cierta palabra’. Ahora, esa es la erudición bíblica más aberrante que jamás haya oído. El Espíritu de Dios es la fuente de eso dones, no algún tipo de estrategia. No un pequeño papel o folleto que le diga 10 pasos fáciles para llegar a los dones del Espíritu, el Espíritu Santo da el don mediante la voluntad divina y decisión divina. No la nuestra.

El Espíritu Santo sabe qué dones son necesarios. Él sabe dónde son necesarios, cuándo son necesarios, quién los va recibir para hacer ministrados. Y por lo tanto, Él los da. Y si cada miembro usa sus dones, entonces todo se complementan de manera total y la obra es llevada a cabo para la gloria de Dios, conforme el cuerpo es edificado.

Usted sabe, usted puede tener el don dado por el Espíritu Santo y no estar haciendo nada con él. Es interesante que un hombre cayera en ese problema y su nombre fue Timoteo. Y Pablo había estado buscando a Timoteo como una mamá gallina, constantemente andaba atrás de él. Lo cual es algo saludable y le dijo en 1 Timoteo 4:14, escuche esto: “no descuides el don que hay en ti.” Como puede ver, tenía el don. Oh, él se había desviado por ciertas personas que lo estaban presionando y estaba enojándose un poco e inclusive desarrollando una úlcera, usted sabe. Y Pablo le dijo que tomara algo de vino por causa de su estómago y estaba realmente molesto. Y Pablo le dice ‘oye Timoteo, no descuides el don’. Él ya lo tenía, simplemente lo descuidó.

En 2 Timoteo 1:16, Pablo lo dice de otra manera. Evidentemente, Timoteo no estaba todavía muy bien. Segunda de Timoteo 1:6, él le dice ‘no descuides el don que hay en ti. Úsalo.’ Entonces, Timoteo, úsalo.

Bueno, esencialmente amados esto es lo que les estoy diciendo. Usted es creyente, tiene un don, no lo descuide. Actívelo en la energía del Espíritu. Ahora, observe si es tan amable, que un don no es una capacidad natural. Usted no puede decir que su don es hacer pasteles. Este no es un don del Espíritu. Ese es un don maravilloso y me gustaría verificar si usted tiene ese don o no. Pero ese no es el don del Espíritu. Algunos de ustedes dicen ‘bueno, mi don es hacer esto, mi don es trabajar con mis manos o cantar.’ Esos no son dones espirituales. Esas son capacidades naturales. Ahora, los dones espirituales son manifestaciones del poder del Espíritu soberanamente dados a través de una capacidad divinamente otorgada.

Permítame ilustrárselo. Sin duda alguna, el apóstol Pablo era una ilustración vívida de la diferencia entre un don verdadero y simplemente una capacidad física. Ahora, permítame demostrarle por qué. Pablo, obviamente tenía una habilidad natural de expresarse de manera pública. Él simplemente era rápido, era bueno, era inteligente. Tenía una capacidad natural para hablar. Pero es perfectamente claro, y quiero que vean esto como algo crítico de entender, es perfectamente claro que Pablo nunca, ahora escuche esto, nunca consideró su capacidad de hablar como un don del Espíritu. Él era un hombre de una erudición tremenda. Él pudo haber usado su conocimiento de la filosofía y la literatura y hubiera preparado discursos convincentes, elocuentes, ¿no es cierto? Y él podría haber dado discursos con una capacidad magnífica.

¿Pero sabe usted lo que Pablo dijo? Ahora vea esto, él dijo, 1 Corintios 2:2. Escuche: “cuando vine a vosotros no vine con palabras persuasivas ni humana sabiduría sino con el conocimiento de Cristo y Él crucificado.” ¿Ve usted lo que Pablo dice? Yo tengo una capacidad natural de hablar. Tengo una capacidad natural de comunicarme, sé de filosofía. Tomé todo y dije: ‘Espíritu, habla a través de mí’. El Espíritu Santo se expresa a sí mismo a través de las facultades del hombre. Él usa el conocimiento del nombre, pero es de una manera sobrenatural, de manera independiente de la capacidad del hombre.

Y aquí hay algo interesante, otro modo de ilustrarlo. Hay muchas personas que tienen la capacidad de hablar en público y no son predicadores. Si un hombre tiene una aptitud natural, quizás el Espíritu Santo va a escoger usarla. Quizás no. Un don o una manifestación del Espíritu es del Espíritu, no de la carne. Y usted entonces dice ‘¿qué de tal y tal persona? Que simplemente se puede poner de pie y hablar y son muy elocuentes.’ Quizás Dios los colocó en un área totalmente diferente en el cuerpo de Cristo. Quizás ellos están ministrando de un modo que ni siquiera es visible públicamente, aunque puedan tener el talento de hablar en público.

Por otro lado, tuve un amigo en el seminario. Un querido amigo. Tenía el peor problema de tartamudez que jamás haya visto. Tan malo. Y él y yo éramos muy cercanos, solía decirle ‘mira, vamos a darte 15 minutos para poder hablar cinco minutos contigo.’ Pero realmente éramos cercanos y lo decía con amor y él comprendía. Entonces, no creo que haya sido duro con él. Nunca olvidaré que a él le dieron un 10 en el discurso en el púlpito y a mí me dieron un 9. Pero bueno, nunca podré superar eso. Siempre me molesta por eso. Pero bueno, él tenía un impedimento severo en su hablar, en su conversación. Y su primera reacción habría sido que no, que ese hombre no pertenece al ministerio como predicador. Pero él hoy en día es un predicador y maestro. Pastorea una Iglesia y se volvió amado y es uno de los mejores expositores de la Palabra de Dios que jamás he oído. Y él es uno de los oradores más claros que jamás he oído. Y él tartamudea desde el principio al fin de su mensaje. ¿Pero sabe qué? Quizás no tenga físicamente una lengua fluida, pero le quiero decir que tiene el don de la predicación.

Y Dios puede elegir usar su capacidad natural. Nuevamente, puede hacerlo a un lado y darle un don que no tiene conexión alguna con su capacidad natural. Y entonces, cuando usted habla de dones espirituales, no se apoya en el poder físico para producir el fruto espiritual. Ese es un estorbo. Ese es un dolor de cabeza para el Espíritu Santo. Y eso está ilustrado de manera clara en tantos lugares de la Biblia.

Pienso en uno que viene a la mente, 1 Pedro 4:10. Aquí hay una distinción. Esto es hermoso, esto es muy vívido. Está ilustrando exactamente lo que le dijo. “Cada uno, según el don que ha recibido, minístrelo a los otros.” En otras palabras, ministre su don. ¿Muy bien? Ministre su don, 1 Pedro 4:10.

Ahora observe esto: “si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios. ¿Sabe que algunas personas pueden hablar y no estar hablando la palabra de Dios? ¿No estar ejerciendo realmente su don? Hay una diferencia entre la capacidad de hablar y la capacidad dada por Dios del don de predicación.

Entonces, él dice, si ustedes van a hablar, hablen según las palabras de Dios. Si alguno ministra, ministre según el poder y la capacidad que Dios da de hablar. ¿Sabe que un hombre puede estar hablando y sin embargo ministrar en la carne? Eso es lo que dice. ¿Sabe que un hombre puede tener el don de predicación y aún ponerse de pie en el púlpito y aún predicar en la carne? Puedo testificar a eso por experiencia personal. Simplemente porque tiene el don del Espíritu no significa que cada vez que lo hace, usted está haciéndolo en el Espíritu.

Y entonces, él dice “hágalo según el poder que Dios da,” observe esto, observe esto, esto es tan fácil. Ahí está. Lo veo en mi propia vida. Sería tan fácil para mí ponerme de pie delante de una audiencia y simplemente disparar y podría seguir para siempre, ¿no es cierto? Porque puedo hablar y debe ser una batalla constante en mi propio corazón y mente hablar no humanamente, sino de acuerdo con las palabras de Dios, traer mi don bajo sujeción del Espíritu Santo porque podría ministrar mi don así como usted puede también en la carne.

Y entonces, como puede ver, el don no significa necesariamente que usted es espiritual. En absoluto. No tiene nada que ver con la espiritualidad. El don es dado por el Espíritu Santo, no necesariamente de acuerdo con lo que usted cree que es su habilidad o capacidad o falta de capacidad.

No sólo eso, sino que en tercer lugar, usted puede ministrar su don o en la energía del Espíritu o en la energía de la carne. El hecho de que uno tenga el don no necesariamente significa que ministra este don en el Espíritu Santo. Y el don no es señal alguna de espiritualidad en absoluto.

Simplemente porque tenga el don de predicación, eso no me hace espiritual. Tengo las mismas luchas con el pecado que usted tiene. Y algunas veces, creo que mi lucha es más grande que la suya, aunque quizás eso no es verdad. Pero usted sabe que tiene eso. En 1 Corintios 14:32, vemos una declaración importante. Esto es muy importante. Primera de Corintios 14:32 dice esto: “Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas.” ¿Sabe lo que eso significa? Que aún un profeta debe sujetar su propio Espíritu. Sólo porque ha sido llamado a ver predicador, no quiere decir que usted no tiene que sujetarse a nadie. No soy espiritual porque predico. Ni siquiera soy infalible. Versículo 29 de 1 Corintios 14. Primera de Corintios 14:29 observe lo que dice “que los profetas hablen dos o tres y que otros juzguen.” ¿Sabía usted eso? ¿Sabía usted que los profetas no son infalibles y que tienen que tener tres personas y a alguien que juzgue si eso está bien? Algunas personas creen que porque tienen el don, eso lo concluye. No Señor. Aún los profetas tenían que evaluar, tenían que revisar con dos o tres. Y trabajar juntos y que alguien más juzgara para ver quién estaba bien. Los dones no son señal de espiritualidad. No son garantía de que usted siempre está bien. Los dones no siempre necesariamente se dan en conexión con su supuesta capacidad o falta de capacidad. Y usted puede ministrar su don en la carne o usted puede ministrarlo en el Espíritu.

Los dones espirituales son importantes. Tienen una importancia crítica. Son importantes porque los vimos al mismo nivel de los dones cardinales. Las doctrinas cardinales de la salvación. Son importantes porque son necesarias para un cuerpo saludable. La fuente de los dones espirituales, la vimos, el Espíritu Santo.

En tercer lugar, veamos rápidamente el poder de los dones espirituales. El poder de los dones espirituales, versículos 2 al 6. Versículo 2: “Sabéis,” hablándole a los corintios, “que cuando erais gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos.” Mudos en el sentido de que no pueden hablar. Y la palabra llevaba era como llevar a un prisionero. Él está diciendo ‘ustedes corintios estaban en una condición mala cuando estaban por todos lados adorando a ídolos mudos. Orándole a dioses que no pueden responder.’

Realmente era una adoración de ídolos patética, sin esperanza, ¿no es cierto? Versículo 3: “Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.” Ahora, debido a que los corintios tenían un trasfondo tan afectado, tan distorsionado por su adoración a los ídolos, no podían conocer nada del cristianismo y no podían conocer nada acerca de los dones espirituales fuera de que el Espíritu Santo se los enseñara. Pablo dice ‘ustedes ni siquiera podían saber algo tan básico como el Señorío de Cristo a menos de que el Espíritu Santo se los hubiera dicho.’

¿Se acuerda lo que dijo Pedro? “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” ¿Y qué fue lo que le dijo Jesús? “Sangre y carne no te lo han revelado sino Mi Padre que está en los cielos.” Usted no puede conocer el Señorío de Cristo fuera del Espíritu Santo. Él dice a los corintios: no quiero que sean ignorantes acerca de los dones espirituales, pero sepan esto, ustedes no podrían conocer acerca de Él porque ni siquiera podrían conocer lo elemental. Ustedes no podrían saber de dones espirituales, ni siquiera podrían conocer el paso uno acerca del Señorío de Cristo fuera del Espíritu Santo.

La carne es incapaz de saber algo. Es el hombre natural que ni siquiera puede entender el Señorío de Cristo, ¿cómo es posible que el hombre natural pueda entender la obra del Espíritu Santo a través de los dones espirituales? Nunca podría. El entendimiento espiritual y la obra espiritual sólo pueden ser llevados a cabo por el poder del Espíritu.

Bueno, ¿Quién es entonces el poder de los dones espirituales? El Espíritu Santo. ¿Qué dijo Jesús? “Pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo haya venido sobre vosotros.” ¿Quién es entonces el poder para el entendimiento? ¿Quién es el poder para operar los dones espirituales? El Espíritu Santo. Eso es emocionante. Eso es absolutamente emocionante. Digo, ¿entendió usted eso? Lo que hacemos en nuestra carne es un desperdicio. Lo que hacemos en nuestra propia carne a nuestra propia manera y en nuestra propia voluntad y según nuestro propio estilo es un fracaso y es una burla.

Pero, y escuche esto, cuando yo estoy lleno del Espíritu Santo, lo que yo hago cuando estoy lleno del Espíritu Santo, lo que yo hago cuando ejerzo mi don en Su poder, es llevado por energía divina. ¡Es un pensamiento fantástico! Simplemente pensar que yo puedo ministrar con energía divina. También usted. En el servicio del cuerpo, usted puede activar energía divina. ¿No es eso emocionante? Usted no sólo está flotando por ahí tratando de gemir y tratar de producir su propia fortaleza y usted sabe, no. No. Simplemente dice: Espíritu de Dios lléname; y la energía divina de Dios fluye del cuerpo conforme usted ministra.

Entonces, en el servicio del Cuerpo, todo don que tiene cada miembro puede sólo ser ejercido en la energía del Espíritu Santo para que sea eficaz. Si usted opera en la energía de la carne, mejor es que no opere. Cualquier cosa que haga en la carne, es un engaño satánico y usted sabe que eso es exactamente lo que estaba pasando en Corinto. Ellos habían falsificado todos los dones. No carecían ningún don, pero a través de la carnalidad, habían entristecido y contristado al Espíritu Santo y ningún poder estaba fluyendo y toda parte del cuerpo corintio estaba enfermo, enfermo, enfermo.

Usted dice ‘bueno me gustaría operar mi don en la energía del Espíritu. Realmente me gustaría que el Espíritu de Dios se moviera través de mí. Eso sería fabuloso. ¿Cómo lo hago?’ Muy simple. ¿En serio? Sí. Cuatro pasos sencillos. Hay cuatro principios básicos. ¿Cómo puedo realmente operar en la energía del Espíritu? Número uno ore, ore, ore, ore. ¿Usted sabe lo que la oración es? Dios, quiero operar en la energía del Espíritu. Dios, quiero operar en la Iglesia del Espíritu. Llevar constantemente este mensaje de Dios. Pídale que limpie su vida para que lo use en la energía del Espíritu.

Número dos, entréguese. Romanos 6: “sométase como instrumento de justicia.” Dios, aquí está mi cuerpo, úsalo para pensamientos justos, obras justas.

En tercer lugar, Efesios 5: “sed llenos del Espíritu.” Usted pregunta qué significa ser lleno del Espíritu. Significa permitir que el Espíritu de Dios permee cada parte de su ser. Significa que toda decisión, todo pensamiento, toda actitud esté bajo el control del Espíritu. Oh, la vida llena del Espíritu es fantástica. Usted dice ‘oye, eso sería maravilloso. Voy a orar oh, Espíritu Santo lléname.’ Y cuando lo llene, ¿cuánto dura? Dura tanto como el momento que usted le pidió. Esa es la razón por la que el griego dice sigan siendo llenos del Espíritu. Es estar cediendo constantemente al Espíritu Santo un paso a la vez. Un paso a la vez.

Usted sabe, usted se levanta en la mañana y le dice Espíritu Santo, soy tuyo. Y lo siguiente que sabe, Satanás viene y empieza a tentarlo a usted. Y ahí está Satanás. Espíritu Santo, soy Tuyo. Me someto a Ti. Lléname. ¿Qué quiere que haga? ¿Por dónde voy? Ser lleno del Espíritu Santo no es nada más que vivir consciente del control del Espíritu en su vida, eso es todo. Y someter toda decisión a Él.

Entonces, oración, someterse a Él como instrumento de justicia lleno del Espíritu, Gálatas 5; y una cuarta: andar en el Espíritu. Un paso lave. Un paso la vez. Un paso la vez. Ahora, tendremos mensajes acerca de cada uno de estos aspectos en el futuro y cubriremos exactamente lo que significan. Pero es suficiente decir en este punto que el Espíritu es nuestra energía.

La garantía de que usted está funcionando en los charismata, en el don de gracia y que no es una falsificación es ser lleno del Espíritu. Esta es la clave. ¿Por qué cuando la primera Iglesia quería que los hombres guiaran, ellos encontraron a hombres que estaban llenos de ¿qué? El Espíritu Santo. Ellos escogieron hombre que estaban llenos del Espíritu Santo. Esa es la necesidad que todo el miembro del cuerpo tiene. Todo lo que necesitamos hacer es ser llenos del Espíritu. Que el Espíritu de Dios tenga toda parte de nuestra vida. Toda dimensión de nuestra vida. Y veremos más de eso cuando lleguemos a Efesios 5 con más detalle.

Versículos 4 al 6, él entonces explica la energía del Espíritu. “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.” ¿Observa la Trinidad? El Espíritu, el Señor y Dios.

Ellos están operando dentro de nosotros, pero la energía es la energía del Espíritu. Estamos dependiendo de la fuente de poder divino. Estamos relacionados con la Trinidad. Digo, esto es emocionante. ¿Puede imaginarse cómo sería operar por energía de baterías? Pero no, estamos conectados a la energía divina. Usted no sólo es alguna bola insignificante ahí de carne que está caminando, rodando durante 60 años. No, usted está conectado a poder divino y ese poder debe estar fluyendo a través de su don espiritual para tocar el cuerpo y hacerlo saludable y para que su testimonio sea saludable. Esto es algo que va más allá de nuestra mente, le quiero decir.

De hecho, operamos en base a una provisión de poder divino. Y cuando usted ministra su don espiritual, realmente tiene energía. El poder está ahí, amigo mío, y quiero que sepa algo, ese don está ahí. Lo único que quizás no esté ahí es que usted no está sometiéndose a Dios.

Y le voy a decir algo, muy honesto, de manera personal, no quiero la responsabilidad de ser el que afecta al cuerpo de Cristo. No, gracias. Yo no creo que quiera ser la razón por la que la oración de Cristo de unidad no sea respondida. Quiero operar mi don. Entonces, vemos la importancia, la fuente y el poder de los dones espirituales.

Y rápidamente, quiero mostrarle la extensión de ellos. Versículos 7 al 10, la extensión de los dones espirituales y con esto, quiero decir dos cosas. Hasta qué punto los tienen los creyentes y cuántos hay y cuántos son. Y cubriremos esto rápidamente.

Versículo 7: “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho”. ¿Cuánto creyentes tienen dones? Todos. Cada uno de ellos, todos los tienen. Son vehículos dados a todo creyente a través de los cuales el Espíritu se manifiesta a sí mismo al cuerpo. Y observe, ¿no es emocionante que diga que son para provecho, para provecho de todos? No es un punto reflexivo para aprovecharse ellos mismos. No sólo nos aprovechamos de ellos mediante el ejercicio de nuestros dones porque estamos siendo usados por Dios, no; sino que el resto del cuerpo se aprovecha. Esto es algo fantástico.

Ahora, permítame mostrarle cómo funciona esto. Conforme yo le ministro mi don a usted, usted obtiene provecho y usted crece en fortaleza junto conmigo. Y entonces, todos los dones funcionan juntos para contribuir a que seamos un hombre perfecto total. En donde usted está carente, yo estoy dotado y le puedo ministrar a usted. En donde yo estoy carente, usted está dotado. Y usted me puede ministrar a mí.

Ahora observe esto, mediante su ministerio constante hacia mí, yo voy a ser edificado en mis áreas más débiles, mis áreas en donde no tengo ese don. Y quizás, nunca tenga el don que usted tiene, pero voy a ser edificado en esta área debido al ministerio de su don en esa área para mí. Y aunque yo no tengo un don de gracia ahí, esa área es fortalecida hasta que yo crezca hasta llegar a ser maduro en todas las áreas. Y todavía, aunque yo sea maduro en todas las áreas, todavía tengo algunos dones especiales que sobresalen.

Y entonces, como puede ver, su ministerio de los dones me sostiene y me edifica. Y mi ministerio hacia usted lo edifica. Quizás, usted no tenga todos los dones que yo tengo, pero mis dones pueden edificarlos en esa área para llevarlo a ser un hombre perfecto. Entonces, ambos somos fuertes y saludables cuando nos administramos el uno al otro.

Ahora, ¿cuántos dones hay? Bueno, hay algunos enlistados en el capítulo 12 de Romanos y aquí en el capítulo 4 de Efesios. Y hay unos cuantos aquí. Versículos 8 al 10, estos son los que están en nuestro pasaje. También hay algunos ahí en el versículo 28. No vamos a estudiarlos todos en esta noche, pero permítame simplemente leer los versículos 8 al 10.

Aquí hay unos cuantos. “Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.”

Ahí tiene usted una lista de dones. Ahora, de ninguna manera, amigos míos, son esos todos los dones. No lo son. No son todos los dones. Y amigos míos, si la Iglesia va a ser edificada, si el poder de lo alto va a ser manifestado, tenemos que descubrir cuál es nuestro don mediante la oración y sumisión a Dios y tenemos que ministrarnos unos a otros. Oremos juntos.

Padre nuestro, nos sentimos como si nuestras mentes acabaran de ser bombardeadas con la Verdad. Señor, confío en que Tu Espíritu nos esté dando esto en esta noche. Fue de Ti que de hecho he hablado las palabras de Dios y no en mi propia carne. Dios, Tú sabes cómo este mensaje ha ardido en mi corazón por estas personas. Y Señor, simplemente oro en este momento en lo tomes y lo apliques en sus corazones. Oh Dios, que podamos ministrar en la energía del Espíritu. Dios, que esta semana, mediante la oración y la Palabra de Dios, estemos consultando estos versículos simplemente postrados ante Ti, buscando entender cuáles son nuestros dones y que los ministremos. Gracias Señor por enseñarnos en esta noche. Oramos en el nombre de Jesús. Amén.

 

 

 

 

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