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Esta noche, llegamos al mensaje de conclusión en nuestra serie breve acerca del ejército    invisible de Dios, el estudio de los ángeles santos. Ésta es la tercera parte en nuestro estudio. Y, en las primeras dos partes – y en ésta también – realmente estamos preparando nuestros corazones para un estudio del libro de Colosenses. Y, vamos a comenzar ese estudio, si el Señor quiere, la próxima semana. Entonces, sería útil que esté leyendo usted el libro de Colosenses esta semana, y en cierta manera, prepare su corazón conforme entramos el próximo día del Señor.

Ahora, hemos explicado en estos mensajes muchos hechos acerca de los ángeles santos. En años pasados y en mensajes pasados, hemos cubierto con cierto detalle a los ángeles caídos, los demonios, y entonces pensamos que deberíamos realmente dar un tiempo por igual a los ángeles santos de Dios, los que no cayeron. Y, espero que a partir de este estudio juntos, todos tengamos un mayor entendimiento de los ángeles. Estoy seguro que así será. Pero, más allá de eso, espero que tengamos un entendimiento mayor de Dios. Creo que lo que me ha beneficiado este estudio, lo que sigue regresando a mi mente, es el cuidado tremendo que Dios tiene por asegurarse de la seguridad de Sus hijos, en un sentido físico, ha quitado gran parte de la carga que normalmente pudo tener por ansiedades, por un accidente físico o enfermedad de algún tipo, o algún tipo de peligro. Simplemente saber que los ángeles de Dios están ministrando al cuidado físico y la protección y guía de los hijos de Dios.   

Ahora, hemos descubierto que son seres sorprendentes. Y, estoy seguro de que nunca los entenderemos de manera completa, hasta que los conozcamos. Y entonces, quizás nuestro entendimiento será incrementado para entender realmente algo de cómo son. En cierta manera, hemos explicado un poco, la semana pasada, y simplemente voy a entrar en este punto, si los ángeles cantan. Y, Esther Vernon cantó esa canción acerca de la canción de los ángeles, y fue la canción que más comentarios ha recibido en toda la historia de esta iglesia. Todo mundo se levantó después de eso y estaba analizando la teología de la canción. Y, la pregunta que surge, ¿acaso los ángeles cantan? Permítame mostrarle algo interesante de esto, simplemente como punto inicial para comenzar en esta noche, Job capítulo 38 versículo 7, describiendo en esta sección la creación de Dios, conforme Él crea el mundo. El versículo 4 habla de que Él establece el cimiento de la tierra, y versículo 5, la mide y demás. Versículo 7 dice que toda esta creación ocurrió cuando las estrellas de la mañana cantaban juntas, y todos los hijos de Dios – y claro, eso se refiere a los ángeles – gritaban de gozo. Entonces, sabemos que los ángeles cantaron en la creación del mundo, en la creación del universo. Todas las estrellas de la mañana cantaron juntas. Y, entonces sabemos que los ángeles cantan.

Ahora, para darle un paralelo, vea Apocalipsis capítulo 5 versículo 11. Apocalipsis capítulo 5 versículo 11: “Y vi, y oí la voz de muchos ángeles que rodeaban el trono, y las criaturas vivientes, y los ancianos; y el número de ellos era diez mil veces diez mil, y miles de miles, diciendo a gran voz: Digno es el Cordero”. Y, aquí están los ángeles clamando, “Digno es el Cordero”. Ahora, la pregunta es, ¿están cantando? Versículo 9, retroceda. “Y cantaban un cántico nuevo”. Las 4 criaturas vivientes, quienes son ángeles y los veinticuatro ancianos, creo que son representantes de la iglesia, y parecen unirse al resto de los ángeles en ese cántico nuevo. Entonces, sí – subraye esto – los ángeles son vistos cantando dos veces en la Biblia. Una vez en la creación del mundo, una vez más en el regreso de Jesucristo. ¿Sabe lo que es interesante en particular acerca de esto? Que no hay un registro de que ellos vuelven a cantar entre esas 2 cosas. Parece como si inmediatamente después de que Dios hizo el mundo y el hombre cayó, los ángeles perdieron su canción. Y, lo que restaurará la canción de los ángeles, es el regreso de Jesucristo, y volverán a cantar.

Ahora, mientras tanto, mientras que no están cantando, están muy ocupados haciendo otras cosas, y hemos estado estudiando eso. Hemos hablado de su existencia, su origen, el hecho de que fueron seres creados, su naturaleza, que son seres espirituales, sin embargo, tienen una forma, porque se mueven de un lugar a otro. Entonces, hemos visto su existencia, su origen, y su naturaleza. Y, la última vez comenzamos a ver su ministerio, y dijimos que hay cuatro categorías de ministerio para los ángeles. Ministran a Dios, ministran a Cristo, le ministran al creyente, y le ministran al incrédulo. Esas son las cuatro categorías en las que los ángeles ministran.

En primer lugar, hacia Dios dijimos, son ministros de adoración y ministros de servicio. Vemos a los ángeles en la Biblia, simplemente estando ahí alrededor del trono de Dios diciendo: “Santo, santo, santo”. Simplemente alabando a Dios, simplemente exaltando a Dios, simplemente adorando a Dios. Después, también los vimos sirviendo a Dios. Dios tiene algo que hacer y envía a Sus ángeles como mensajeros.

En segundo lugar, dijimos que los ángeles tienen un ministerio hacia Cristo. Vimos a los ángeles ministrando a Cristo, al anunciar Su nacimiento. Le ministraron alrededor del tiempo de Su nacimiento y a lo largo de Su vida terrenal. Le ministraron en Su tentación, al principio de Su vida. Más adelante en Su resurrección, y estuvieron ahí asistiendo Su ascensión en el cielo, y estarán con Él cuando Él regrese. Pero, dijimos que, en toda la vida de Cristo, hubo un período de tiempo cuando los ángeles no estaban ayudando. ¿Se acuerda cuál fue? Cuando Él murió. Y, ese es el tiempo en el que Él dijo: “Si quisiera, podría haber llamado a 12 legiones de ángeles”, pero, escogió no hacerlo, para que muriera por usted y por mí. Fuera de eso, los ángeles lo asistieron a lo largo de Su vida. Y, todavía le sirven y regresarán con Él en Su segunda venida.

En tercer lugar, en el ministerio de los ángeles, comenzamos a ver el ministerio de los ángeles hacia los creyentes, cómo los ángeles los ministran como cristianos. Y, eso realmente fue emocionante. En Hebreos 1:14, vimos un versículo básico. Dice: “Enviados para ministrar a aquellos que serán herederos de la salvación”. Los ángeles son siervos, enviados para ministrar para los herederos de la salvación. Esos somos nosotros. Los ángeles tienen como su ministerio cuidar de los cristianos. Ahora, ese sería un trabajo de tiempo completo. No hay duda al respecto. Dios tiene algunos de ellos ocupados en cuidar de nosotros. Hay alguna indicación de que hay ciertos ángeles asignados a ciertos creyentes. La gente siempre me pregunta, “¿Tenemos un ángel guardián?” Bueno, no estoy seguro de que tenemos solo uno. Yo preferiría pensar que probablemente tenemos a muchos de ellos que están disponibles para nuestras necesidades.

¿Qué es lo que los ángeles hacen para el creyente? En primer lugar, vimos la última vez – y, esto es simplemente un repaso rápido – están ocupados vigilándonos. Están viéndonos. Ven a la iglesia. ¿Se acuerda que le dije que ven a las mujeres, para asegurarse de que están en sumisión? Ven al predicador. Ven al creyente en su vida. De hecho, Daniel inclusive llama a los ángeles por nombre, “vigilantes”. En segundo lugar, revelan la verdad de Dios. Los vemos en la Biblia, muchas veces están ahí como los agentes mediante las Escrituras de Dios son traídas. Cuando Dios escribió con Su dedo en el Monte Sinaí en la piedra la ley, los ángeles entonces tomaron la ley y la trajeron a Moisés. Son los agentes que entregan la revelación de Dios en muchos casos. En tercer lugar, para los creyentes, están ocupados guiando. Vemos eso a lo largo de la historia, los ángeles guiando a los hombres de Dios a varios lugares. Un ángel guio a Felipe. Un ángel guio a Cornelio. Un ángel guio a Pedro. En cuarto lugar, están ocupados proveyendo. ¿Se acuerda usted cuando Elías caminó ahí por el camino y no tenía nada que comer? Un ángel vino y le ministró, y lo tocó, y lo alimentó, y lo sustentó. Y entonces, están viendo, revelando, guiando, y proveyendo. Y, después llegamos a una quinta área, y ahí es donde comenzamos en esta noche.

El quinto ministerio que los ángeles tienen, como lo encontramos en la Biblia, hacia la gente que cree, es proteger. Están involucrados en protegernos. Guardan al pueblo de Dios del peligro físico. Los ángeles están involucrados en proteger. Permítame darle una ilustración de esto. Abra su Biblia en Daniel capítulo 3. En Daniel 3 – me encanta esta historia, es simplemente fabulosa. Nabucodonosor tuvo problema de ego – por decirlo de manera suave – y, él quería que todo mundo dejara de adorar a cualquier otro dios que fuera él mismo. Y, todo mundo tenía que estar adorando a Nabucodonosor, e hizo una ley. Bueno, hubo algunas personas hebreas a quienes no les importó eso. Y entonces, decidieron que adorarían a Dios. Sadrac, Mesac, y Abed-nego. Usted se acuerda de la historia. Y, dijeron: “Nabucodonosor” – versículo 16, retrocediendo dijeron: “Nabucodonosor, no tenemos que responderte en este asunto”. En otras palabras, ni siquiera nos preocupa esto. Ni siquiera estamos preocupados por todo esto, Nabucodonosor. Simplemente vamos a seguir haciendo lo que siempre hacemos. 

“Y, si así fuera y nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo, y Él nos librará de tu manos, oh rey, pero si no, sepas oh rey, que aun así no serviremos a tus dioses, ni adoraremos a la imagen de oro que tú levantaste”. No, no lo vamos a hacer. Bueno, Nabucodonosor se llenó de furia. Él realmente se enojó. Y, me gusta esto: “La forma de su semblante cambió”. ¿Sabe usted lo que eso significa? Significa que él estaba tan enojado, que su rostro se reflejó. Oh, simplemente se enfureció. “Y él habló y mandó que calentaran el horno siete veces más de lo que normalmente estaba calentado”. Calienten ese horno, van a entrar. “Él mandó a los hombres más fuertes que estaban en su ejército”. Él temía que iba a meterse en una pelea, y entonces él buscó a los brazos fuertes – “para que los amarraran y los arrojaran en el horno de fuego ardiendo. Y, estos hombres fueron atados en sus túnicas, en sus turbantes, sus otras prendas de ropa, y que fueran arrojados en medio del horno de fuego ardiendo. Por tanto, debido a que el mandato del rey fue urgente, y el horno era tan caliente, la flama de fuego mató a aquellos hombres que llevaron a Sadrac, Mesac, y Abed-nego”.

Los hombres que los arrojaron, terminaron siendo quemados hasta la muerte, porque el fuego estaba tan caliente. “Y los tres hombres, Sadrac, Mesac y Abed-nego, cayeron, amarrado en medio del horno de fuego ardiendo”. Los otros hombres no están ardiendo y simplemente están ahí. “Nabucodonosor el rey estaba sorprendido, y se levantó rápidamente, y habló y le dijo a sus consejeros, ‘¿Acaso no arrojamos a tres hombres amarrados en medio del fuego?’ Respondieron y le dijeron a él. ‘Rey, es verdad, oh Rey’”. Tiene razón, tres. “Él respondió y dijo: ‘He aquí veo a hombres sueltos, caminando en medio del fuego, y no están siendo lastimados. Y, la forma del cuarto es como un hijo de los dioses’”. Bueno, Nabucodonosor estaba en shock, tanto que en el versículo 26 dice: “Nabucodonosor se acercó a la boca del horno de fuego ardiendo, y habló y dijo: ‘Sadrac, Mesa, Abed-nego, siervos del Dios altísimo, salgan de ahí y vengan aquí’. Entonces, Sadrac, Mesac y Abed-nego, saliendo de en medio del fuego”.  

Es maravilloso, ¿no es cierto? “Y, los príncipes y los gobernadores, y los capitanes, y los consejeros del rey, congregados vieron estos hombres, sobre cuyos cuerpos el fuego no tuvo poder, ni siquiera un cabello de su cabeza se quemó, ni sus túnicas fueron cambiadas, ni el olor de fuego estaba sobre ellos”. Absolutamente sin efecto alguno. No fueron afectados en absoluto. “Y Nabucodonosor habló y dijo, ‘Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac, y Abed-nego, quien envió a su ángel, y libró a sus siervos que confiaron en Él”. ¿Sabe usted quién fue el cuarto? Algunos dicen que fue Jesucristo. Con toda certeza fue un ángel – quizás el ángel de Jehová. “Uno como el hijo de los dioses”, fue el comentario de los paganos. Un ángel los libró de en medio de un horno que quemó hasta la muerte a la gente que trató de arrojarlos ahí.

Permítame mostrarle algo más en Daniel 6. Los ángeles estuvieron ocupados en la vida de Daniel y la de sus amigos. En esta ocasión, es un rey diferente, Darío, quien tiene el mismo problema que Nabucodonosor tuvo. Él quería que todo mundo lo adorara y su tipo de religión. Entonces, en el versículo 16 de Daniel 6, dice que llamaron a Daniel y lo trajeron, y lo arrojaron al foso de los leones. Bueno, el rey mandó que hicieran eso. “Ahora, el rey le habló y le dijo a Daniel: ‘Tu Dios a quien sirves continuamente, Él te librará’” ¿Sabe una cosa? Realmente creo que este rey quería mucho a Daniel, y creo que realmente creía en el Dios de Daniel, y él le dijo: “No te preocupes, Daniel. He oído la historia de tu Dios y se me ha reportado, y vas a estar bien. Vas a entrar ahí y Él te va a sacar”. Ahora, eso es lo que se llama la fe de un pagano. ¿Lo ve? “Y, una piedra fue traída y colocada en la boca del foso; y el rey la selló con su propio anillo, con el anillo de sus señores, con el propósito de que no fuera cambiado, con respecto a Daniel”. Y, ahí él está en el foso. “Y, el rey regresó a su habitación en el palacio” – versículo 18 – “y pasó la noche ayunando”. No comió. “Ni le trajeron instrumentos de música y se le fue el sueño”. Él probablemente se estuvo preocupando toda la noche por Daniel y no durmió.

“Y, el rey se levantó muy temprano por la mañana y se apresuró para llegar al foso de los leones. Y cuando él llegó al foso, él clamó con una voz de lamento a Daniel, y el rey le hablo y le dijo: ‘Daniel, siervo del Dios viviente, ¿acaso tu Dios a quien sirves continuamente te pudo librar de los leones?’” ¿Estás ahí Daniel? “Entonces Daniel le dijo al rey: ‘Oh rey, para siempre vive. Mi Dios envió” - ¿a quién? “A su ángel, y cerró la boca de los leones, y no me han lastimado”. Hombre, esa es una historia fantástica, ¿no es cierto? ¿Cómo es que Dios protegió a Daniel? Al enviar un ángel – o ángeles en este caso, quizás.

Los ángeles de Dios están ocupados en proteger a los creyentes. Observe 2 de Reyes capítulo 6. Y, ya hicimos referencia a esto, creo, al principio de nuestro estudio, pero, véalo otra vez. Segundo de Reyes 6:8. “El rey de Siria luchó contra Israel”. Ese es el versículo 8. “Y, buscó consejo con sus siervos diciendo: En tal y tal lugar estará mi campamento”. Entonces, hay una guerra entre Israel y Siria, simplemente queremos establecer eso. Versículo 14: “Él envió caballos, y carros, y una gran multitud, y vino de noche, y rodeó la ciudad. Y cuando el siervo del hombre de Dios se levantó de mañana” – versículo 15 – “y salió, he aquí una multitud rodeó la ciudad con caballos y carros. Y su siervo le dijo”, este es Eliseo. “Oh mi amo, ¿qué haremos?” Obsérvanos, estamos rodeados por el enemigo, los sirios. Y, él le dijo: “No temas. Los que están con nosotros son más de los que están con ellos”. El siervo en cierta manera se rascó su cabeza y, y: “¿Qué quieres decir?” “Y Eliseo oró, y dijo: Señor, oro porque abras sus ojos para que él vea. Y, el Señor abrió los ojos del joven, y él vio”. ¿Qué vio? “Aquí el monte estaba lleno de caballos, y carros de fuego rodeando a Eliseo”. Había un ejército angelical entero rodeándolos.

¿Sabe usted lo que ese ejército angelical hizo? Es interesante. Versículo 18. “Y cuando descendieron a él, Eliseo oró al Señor y le dijo: Hiere a la gente, oro a Ti, con ceguera. Y, Él los hirió con ceguera, según la palabra de Eliseo”. Los ángeles aparentemente descendieron y los hirieron con ceguera. No sé si lo volvieron a hacer como en Sodoma, fuera cual fuera la manera en la que lo hicieron. Pero, aparentemente hicieron eso de manera frecuente. E hicieron que todos estuvieran ciegos y los sacaron hacia Samaria, en donde abrían estado sin esperanza alguna, fuera del territorio, simplemente los sacaron marchando, totalmente ciegos, de regreso a Samaria. Y de nuevo Dios libró, Dios protegió a su pueblo. Dice usted: “Bueno, ¿qué hay acerca de esto en el Nuevo Testamento? ¿Tenemos alguna ilustración en el Nuevo Testamento de ángeles protegiendo al pueblo de Dios?” Sí. No hay duda al respecto.

En el capítulo 27 de Hechos. Ahora, usted recuerde esto, cuando lo estudiamos, es un capítulo fantástico. Pablo va camino a Roma, y él está en este barco, y en el versículo 14 de Hechos 27: “Pero no mucho después dio contra la nave un viento huracanado llamado Euroclidón”. Ese es un viento temido en el Mediterráneo. Podríamos decir que viene del noreste. “Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo poner proa al viento, nos abandonamos a él y nos dejamos llevar”. En otras palabras, dejaron el control y simplemente dejaron que el viento se llevara la nave. La dejaron en manos del viento. “Y habiendo corrido a sotavento de una pequeña isla llamada Clauda, con dificultad pudimos recoger el esquife”. En otras palabras, temían que iban a perder el barco salvavidas, el cual iba amarrado a la parte de atrás, y entonces trabajaron duro por aferrarse a él, y la tormenta estaba empeorando. “Y una vez subido a bordo” – finalmente subieron el barco salvavidas al barco grandes, para que no lo perdieran. “Usaron de refuerzos para ceñir la nave”. O que hicieron es que arrojaban cuerdas y rodeaban, y aseguraban, y apretaban para que literalmente se apretaran las partes de madera, para que el barco entero no se destruyera.

“Y teniendo temor” – versículo 17 – “de dar en la Sirte”. La Sirte era un cementerio de barcos en la costa de África del Norte. Como puede ver, aquí estaban en la parte norte del Mediterráneo, y este viento del noreste, viene azotándolos Euroclidón, el viento más temido. Está empujándolos exactamente hacia el cementerio de barcos que está ahí en la parte norte de la costa de África, y están tratando de resistir. “Arriaron las velas”. Literalmente significa que bajaron los instrumentos, bajaron todo, y simplemente fueron llevados por el viento, y quedaron a la deriva. “Pero siendo combatidos por una furiosa tempestad, al siguiente día empezaron a alijar”. Empezaron a aventar el cargamento. “Y al tercer día con nuestras propias manos arrojamos los aparejos de la nave. Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos”. En la oscuridad, como puede ver, sin sol ni estrellas, no había manera de navegar, y siendo llevados por una tempestad como esta, no tenían idea de lo que iban a golpear.

“Entonces Pablo” - y esto es fabuloso – “como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida. Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo”. Tenga buen ánimo, hombres. “Pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave”. Y, piense en eso. ¿Le gustaría a usted escuchar esas noticias? “Hombres, nadie se va a ahogar, únicamente vamos a perder el barco”. Sí. Y, ¿qué hacemos aquí sin un barco? Dice usted: “¿Cómo sabes eso?” Versículo 23: “Porque esta noche ha estado conmigo” - ¿quién? – “el ángel de Dios de quien soy y a quien sirvo”. ¿Sabe usted lo que el ángel dijo? “Pablo, no temas. Es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo”.

¿Sabe una cosa? Mientras que ese pequeño barco estaba siendo azotado por todo el Mediterráneo por ese viento, hubo una legión entera, lo que sea, de ángeles aferrándose a todo mundo y a todo. Dios había enviado a Sus ángeles. La historia increíble continúa para mostrar cómo llegaron a un lugar maravilloso. No podían creerlo. En lugar de ser llevados al sur, de hecho fueron llevados hacia su destino. Y llegaron, el barco entero se desintegró en las rocas, todo mundo cayó en las olas, y poco tiempo después conforme comenzaron a llegar a la costa y revisaron, cada persona estaba ahí, pero, el barco fue destruido de manera total, tal como el ángel había dicho. Los ángeles de Dios se encargan de proteger al pueblo de Dios.

Una persona me estaba diciendo que en una ocasión estaban manejando por la autopista. Y, de pronto estaban muy cansado, y de pronto despertaron con un movimiento brusco, y se hallaron a sí mismos estacionados ahí al lado de la autopista. Y, la explicación fue: “No sé cómo sucedió. Me quedé dormido detrás del volante. Lo último que supe, es que estaba manejando por el carril de alta velocidad. Y después, lo que supimos estaba ahí estacionado en el acotamiento al lado”. ¿Se da cuenta? Tienen que ser ángeles. Pero, la manera en la que algunos de ustedes manejan, cansa a los ángeles. No sirve de nada preocuparlos sin necesidad. Ellos protegen. ¿Sabe una cosa? Yo pienso en eso en referencia a mis hijos. ¿Usted no? Cuando me doy cuenta de que Dios tiene a Sus ángeles cuidando de ellos, no me preocupo por ellos tanto, porque esos ángeles pueden hacer cosas que yo no podría hacer si yo estuviera ahí. Y, cuando pienso en esa experiencia que les conté del avión recientemente, me pregunto si los ángeles no estuvieron debajo de esas alas cuidando eso.

Muy bien. Permítame llevarlo a un sexto pensamiento y en cierta manera es lo mismo, pero, a un grado diferente. Los ángeles también libran a los creyentes. Y, eso no es solo prevenir problemas, si no sacarlo del problema, librar. Me encanta la historia de Hechos 5, una de mis historias favoritas en toda la Biblia, porque es de nuevo la evidencia del cuidado de Dios de Su pueblo. Bueno, como puede ver, lo que sucede es que la primera iglesia está predicando, está creciendo, y la comunidad judía de líderes está enojándose mucho por la iglesia. En el versículo 17, el sumo sacerdote, probablemente Caifás: “Se levantó y todos los que estaban con él, la cual es la secta de los saduceos”. Eran los ricos. “Y estaban llenos de celos”. Hombre, estaban realmente enojados por el crecimiento de esta nueva secta, el cristianismo. Estaban realmente enojados. “Y pusieron sus manos sobre los apóstoles”. Y, como hemos dicho antes, no fue para ordenarlos, créame. “Pusieron sus manos sobre los apóstoles, y los metieron en la prisión en común”. Los arrojaron en la cárcel, en la prisión pública que estaba diseñada para criminales.

Ahora, lo que me encanta de esto, es el siguiente versículo: “Pero un ángel del Señor, de noche abrió las puertas de la cárcel y los sacó, y dijo: Id, póngase de pie y hablen en el templo, al pueblo todas las palabras de esta vida”. Como puede ver, lo que es tan interesante de eso, es que los saduceos fueron los que negaban a los ángeles. Y Dios, simplemente como si dijera: “Miren esto, saduceos”. Envió un ángel para dejarlos salir, después de que los saduceos los habían metido. Y, esto en cierta manera es bueno, dice: “Y cuando oyeron eso, fueron al templo temprano por la mañana, y enseñaron. Pero el sumo sacerdote vino y todos los que estaban con él, y reunieron al concilio y todo el senado de los hijos de Israel, y enviaron a la prisión para que trajeran a los prisioneros”. No saben que ya están en el templo predicando. “Cuando los oficiales vinieron, no los encontraron en la prisión, y regresaron y les dijeron diciendo: Verdaderamente encontramos la cárcel cerrada con toda seguridad”. Esa es una buena prisión. “Fuimos a ahí y todo cerrado”. “Y los guardias estaban afuera delante de las puertas”. Hombre, los guardias estaban ahí y todo está cerrado, seguro. El único problema es, “que no encontramos a ningún hombre adentro”. ¿Cómo se salieron? Sí, el ángel los dejó salir.

Los ángeles de Dios están involucrados en librar a Su pueblo. Es emocionante saber eso. Usted nunca se puede meter en una situación en la que Dios no lo puede sacar, si eso es lo que Él escoge hacer. Es emocionante. ¿Sabe una cosa? Eso realmente debería darle valentía a un misionero. El ir a algún lugar en donde él quizás tiene un poco de miedo y se da cuenta de que: “Si me meto en algún tipo de problema aquí y Dios me quiere sacar del problema, Dios tiene a todos Sus ángeles a Su disposición, y me puede sacar”.

Ahora, aquí está Pedro en Hechos 12 – vea este. Y, él está de nuevo en la cárcel por predicar. Hechos 12:5, la persecución está empeorando, han matado a Jacobo, el hermano de Juan. Y, ahora Pedro está en la cárcel, y están orando por él. Versículo 6: “Y cuando Herodes quiso traerlo”. Herodes lo iba a sacar al día siguiente, probablemente para matarlo. “En la misma noche Pedro estaba durmiendo entre dos soldados, atado con dos cadenas, y los vigilantes delante de la puerta guardando la prisión”. Ahora, entienda esto, él está en una prisión de máxima seguridad, él está adentro de la prisión, hay guardias afuera de la puerta de su celda, y adentro él está encadenado a dos guardias, uno en cada brazo. Eso es seguridad. Observe. “Y he aquí un ángel del señor vino, y una luz brilló en la prisión; y él tocó a Pedro en su costado, lo levantó diciendo: Levántate rápidamente. Y sus cadenas se cayeron de sus manos”. Los dos hombres están ahí profundamente dormidos. El ángel simplemente lo toca, las cadenas se cayeron. Y, el ángel dijo: “Cíñete y amárrate las sandalias”. Ponte tu cinto y ponte tu calzado, Pedro, nos vamos. “Y entonces lo hizo. Y él le dijo: Ponte tu túnica y sígueme”. Ponte tu abrigo, vámonos.

“Y salió, y lo siguió; y no sabía si era verdad lo que fue hecho por el ángel, pero pensó que vio una visión”. Él esperaba despertarse en cualquier momento y estar ahí costado todavía encadenado a estos dos hombres. Él aún no se había dado cuenta de que era verdad. “Y cuando pasaron la primera y la segunda guardia, y llegaron a la puerta de hierro que lleva a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salieron, y pasaron por una calle, inmediatamente el ángel partió de él. Y, Pedro volvió en sí mismo”. Él finalmente se despertó y se dio cuenta de que él estaba de pie en la calle. “Ahora sé con certeza que el Señor ha enviado a Su ángel” – ¿y qué? – “me ha librado de la mano de Herodes”. Y claro, de ahí él fue a la reunión de oración, en donde estaban orando porque lo sacaran. Y, él llamó a la puerta, y vinieron a la puerta, y le dijeron: “No puedes ser tú, tú estás en la cárcel”. Y, le cerraron la puerta en la cara, y lo dejaron ahí. Gran fe. ¿Verdad?

Como puede ver, uno de los ministerios de los ángeles es la liberación del pueblo de Dios. Un paralelo moderno sorprendente viene de la experiencia de un cristiano de la India, un cristiano de la India famoso, llamado Sundar Singh. Algunos de ustedes quizás han leído de él. Por orden del jefe lama de cierta comunidad del Tíbet, Sundar Singh fue arrojado a un pozo seco, al cual se le colocó una tapa, simplemente para propósitos como ese de arrojar a la gente ahí adentro, y fue asegurado y cerrado. Ahí dejaron a Sundar Singh para que muriera. Él dijo que había muchos huesos, e inclusive había carne que se estaba pudriendo en la parte de abajo del pozo, de otros que habían sido colocados ahí, para esa misma razón. En la tercera noche, cuando él había estado clamando a Dios en oración, él escribió, él oyó a alguien que abría la tapa. Y, una voz le habló diciéndole que tomara una cuerda que había sido bajada. Lo hizo y con gusto encontró un lugar en la parte de abajo de la cuerda, en donde él podía colocar su pie, su brazo se había roto cuando había sido aventado ahí. Él entonces fue jalado fuertemente, la tapa fue reemplazada y sellada de nuevo, y cuando él buscó a su alrededor en la oscuridad para agradecerle al que lo rescató, no había nadie.

Cuando vino la mañana, Singh regresó a la ciudad en la que él había sido arrestado y comenzó a predicar otra vez. Las noticias le llegaron rápidamente al jefe lama, quien negó que podía haber sucedido, debido a que la única llave estaba amarrada a su propio cinto.

¿Cómo sucedió? Pudo haber sido uno de los ángeles de Dios. Ahora, en casos como ese, vemos la liberación de Dios. Ahora, Dios está activo haciendo esto. Piense en cuán activo Él debió haber estado en las vidas de toda la gente en Hebreos capítulo 11. Digo, simplemente cuidar de algunas de esas personas y librar a todas esas personas que están enlistadas, los héroes, Gedeón, Barak, Sansón, Jefté, David, Samuel – piense cómo los ángeles debieron haber estado activos, en los que mediante la fe sujetaron reinos, obraron justicia, obtuvieron promesas, cerraron las bocas de leones, apagaron fuegos, se escaparon del filo de la espada, y etcétera, etcétera, etcétera, etcétera. Piense en cómo los ángeles han servido al pueblo de Dios mediante protección y liberación a lo largo de la historia. Y, ¿sabe una cosa? Los ángeles van a estar activos en el futuro, protegiendo al pueblo de Dios.

Durante el período de tiempo conocido como la tribulación, después de que el Señor saque a la iglesia, Dios va a llevarse a 144,000 judíos – según Apocalipsis 7 – 12,000 de toda tribu, y hacerlos evangelistas. Todo Israel será salvo, Romanos 11 dice, pero 144,000 de ellos van a convertirse en evangelistas, para predicar el Evangelio. Y, para asegurarse de que nadie lastime estos evangelistas, Apocalipsis 7:1 dice esto: “Y después de estas cosas vi cuatro ángeles que estaban en las cuatro esquinas de la tierra, conteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que los vientos no soplaran sobre la tierra, ni el mal, ni ningún árbol”. Ahora observe: “Y vi otro ángel ascendiendo del amanecer del sol”. Ascendiendo del este. “Teniendo el sello del Dios viviente. Y él clamó a gran voz a los otros ángeles, a quienes se les dio poder de herir la tierra y el mar, diciendo: No hieran la tierra, ni el mar, ni los árboles, hasta que hayamos sellado a los siervos de nuestro Dios en sus frentes”.

Aquí viene un ángel y lo sella. ¿Sabe por qué? Para que no pudieran ser tocados, no pudieran ser lastimados, no pudieran ser dañados durante el tiempo de la tribulación. Son los evangelistas de Dios. Son los misioneros de Dios. Son los misioneros de Dios. Y, el sello angelical los guarda de la muerte, en manos de la bestia. Es una marca de identificación, quizás, para que los ángeles sepan a quién deben proteger cuando la matanza de la tribulación ocurra.

Hace un momento Pablo leyó, le citó esa designación hermosa en Isaías 63:9, la cual describe cómo los ángeles ayudaron en la liberación de Israel al salir de Egipto. “En toda su aflicción” – me encanta esto. “En toda su aflicción, Él fue afligido”. Dios de Israel y cada vez que un israelita era golpeado con un látigo, durante el proceso de hacer ladrillos, Dios sintió el dolor. Cada vez que un israelita era golpeado en el rostro y arrojado al suelo, Dios sintió el dolor. En toda su aflicción, Él fue afligido. “Y el ángel de Su presencia lo salvó, en Su amor y en Su compasión, Él los redimió, y los llevó y los cargó todos los días de la antigüedad”. Israel y Egipto, y Dios los amó y los llevó en Sus brazos y los cargó, y envió al ángel de Su presencia. Ese no es ningún otro que el Cristo encarnado, una – esa es una teofanía – para sacarlos. Dios libra a Su pueblo con Sus ángeles.

En séptimo lugar, un séptimo ministerio que tienen los ángeles, es que están activos en responder a la oración. Ahora, quiero aclarar eso. Los ángeles no responden a la oración; simplemente entregan respuestas. Están activos en entregar respuestas a la oración. Por ejemplo, la acabo de leer, Hechos 12. El ángel que sacó a Pedro de la prisión, ese pasaje comienza al decir: “Y estaban orando por Pedro”. Y, Dios envió a un ángel en respuesta a sus oraciones. En Daniel 9, usted tiene algo muy parecido: una oración y Dios envía un ángel. En Daniel 10, lo vuelve a tener: una oración y Dios envió un ángel. En Hechos 12: oración por parte de la iglesia, y Dios envió un ángel. Y, no le oramos a los ángeles, porque los ángeles no tienen la independencia de ejercer su propia voluntad. Únicamente son siervos, no giran sus propias órdenes, no hacen lo que quieren en cualquier momento. Únicamente obedecen a Dios, y la oración que le ofrecemos a Dios, es la única oración que es oída. Pero, Dios activa Sus ángeles en respuesta a esa oración. Y, me imagino que estará bien decir: “Señor, necesito a tus ángeles. ¿Podrías enviar unos cuantos? Y, ¿enviármelos para ayudarme a salir de este problema?” Dios respondió a la oración de Sundar Singh, quien oró durante tres noches, y es muy probable que un ángel lo libró.

Entonces, ¿qué hacen los ángeles para los creyentes? Observan, revelan la verdad de Dios, y guían, proveen, protegen, liberan, y entregan respuestas a la oración. Permítame darle una última. Otra cosa que los ángeles hacen por los creyentes, es que cuidan de ellos en su muerte, sirven en su muerte. Y, en cierta manera hicimos referencia a esto la semana pasada, ¿no es cierto? Los ángeles están ocupados cuando usted muere.

El reverendo William Kendall murió el 1 de Febrero de 1858. Este día mismo, el aniversario de su muerte. Él murió con estas palabras para su familia: “Bueno, el cielo ha descendido a la tierra. Veo a los ángeles. Están volando por toda la casa”. La señora Anna Krosen, dijo que las últimas palabras de su madre que estaba muriendo, fueron estas: “Oh, Anna, puedo ver a los ángeles. ¿No los puedes ver?” Una carta antigua que encontré dice esto: “La señorita Bernard murió después de mucho sufrimiento. El fin fue muy pacífico y sus últimas palabras fueron estas: “Veo dos ángeles que vienen por mí”. Fin de la cita.

Ahora, en cierta manera eso es emocionante. Acompáñeme a Lucas 16, veamos si hay apoyo para eso en las Escrituras. Lucas 16 versículo 19: “Hubo cierto hombre rico, vestido de purpura y lino fino”, y comía bien o, “disfrutaba de banquetes diariamente”. Hombre rico. “Hubo cierto mendigo llamado Lázaro, quien estaba en su puerta lleno de llagas”. Lázaro estaba sentado ahí afuera en la puerta del hombre rico, simplemente con llagas. Y, él era una persona bastante necesitada, “que deseaba alimentarse de las migajas”. Esto es, él quería comer basura. Él simplemente estaba ahí en la puerta del hombre rico, para comer la basura del hombre rico. Además, “los perros venían y le lamian las llagas”. Ahora, ese es un personaje bastante despreciable, francamente. Observe el versículo 22. “Sucedió que el mendigo murió”. Dice usted: “No es nada serio”. Más vale que crea que fue algo serio. “Ese mendigo fue llevado por los” - ¿qué? – “ángeles al seno de Abraham”. Ese hombre quizás no fue importante para nadie en este mundo, pero, cuando él murió, Dios envió a sus ángeles para traerlo al seno de Abraham.

Entonces, en todas estas maneras los ángeles les ministran a los creyentes. Qué realidad tan fantástica, saber que los ángeles poderosos ministran a favor de nosotros. Inclusive, en el futuro van a ministrar a favor de nosotros. Inclusive, en el futuro van a ministrar. En días venideros en el futuro, durante el período de la tribulación, los ángeles van a ministrar a los santos de la tribulación, los cristianos que sean salvos, que sean redimidos durante el período de la tribulación. Van a conocer un ministerio angelical. Cuando Jesús regrese, Él dice en Mateo 24:31: “Él enviará a sus ángeles para reunir a sus escogidos”. Entonces, los ángeles van a ser los que van a congregar a los santos. Los ángeles van a ser los que congregan a todos los creyentes. Durante el reino, los ángeles van a servirnos de nuevo. Dice en 1 de Corintio 6:2 y 3, que gobernaremos en el reino. Primera de Corintios 6 – se lo voy a leer – versículo 2: “¿O no sabéis que los santos juzgarán al mundo?” Versículo 3: “¿No sabéis que juzgaremos ángeles?” En el reino venidero, vamos a gobernar con Cristo, junto con Él, como coherederos, y los ángeles nos van a ministrar, y los ángeles nos van a servir, y los ángeles van a estar sujetos a nosotros. Nos ministran; ahora nos ministrarán en el futuro.

¿Cómo debe un creyente sentirse hacia los ángeles? ¿Cuál debe ser nuestra actitud hacia ellos? Bueno, número uno, debemos respetarlos. Después de todo, son siervos de Dios y son santos. Dos, debemos valorarlos. Bueno, no sé usted, pero, yo los valoro ahora más que nunca, simplemente al saber lo que hacen. Tres, en cierta manera creo que debemos seguir su ejemplo, porque adoran a Dios de manera incesante, y sirven a Dios de manera incesante, y nunca hay descanso en ninguno de esos dos. Hombre, ese es un patrón hermoso, ¿no es cierto? Y, mientras que puedo estar agradecido y valorar, y seguir su ejemplo, debo añadir esto: No podemos adorar a los ángeles, porque eso sería pecado. Los ángeles no quieren nuestra adoración. Escúcheme, los ángeles adoran a Dios, nos ponen el ejemplo, para que nosotros adoremos a Dios.

Las Escrituras nos prohíben adorar ángeles. Colosenses 2:18 dice: “Nadie os defraude de vuestra recompensa, en una humildad voluntaria y adoración de ángeles”. No deje que nadie lo engañe a usted, para que usted adore ángeles. Usted perderá su recompensa. Y, ¿sabe una cosa? Los ángeles no quieren la adoración de usted. No la quieren en absoluto. En Apocalipsis 19:10, Juan cayó a los pies de un ángel para adorarlo: “Y él me dijo: No lo hagas. Levántate Juan, yo soy tu consiervo. Adora a Dios”. Ese ángel sabía. Los ángeles no quieren adoración. Y de nuevo: “Yo Juan” – 22:8 de Apocalipsis – “vio estas cosas y las oí, y cuando había oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel, y él me dijo: No lo hagas, Juan, levántate, yo soy tu consiervo. Adora a Dios”. Dos veces lo hizo Juan. Dos veces le dijeron: “No nos adores”.

Entonces, los ángeles hacen todo eso para nosotros y, ¿qué piden de nosotros? Nada. Absolutamente nada. Fuera de que adoremos a Dios. Los ángeles únicamente son una extensión del amor de Dios. Únicamente son una extensión del cuidado de Dios. Únicamente son una extensión del poder de Dios, una extensión de la gracia de Dios, una extensión de la provisión de Dios. Eso es todo. Y, la gloria es de Dios. La gloria es de Dios. No adore a los ángeles, adore a Dios.

Eso nos lleva a una última categoría, simplemente de manera breve. Los ángeles le ministran a Dios, a Cristo, a los cristianos, o a los creyentes, y los incrédulos. ¿Qué es lo que los ángeles le hacen a los incrédulos? ¿Cómo operan? De una manera. De una manera y únicamente de una manera. La Biblia la define: Son los ejecutores de Dios. Están involucrados en la destrucción desastrosa de Sodoma y Gomorra, esa ciudad pecaminosa. Inclusive, fueron los ejecutores de los primogénitos. Éxodo 12. En 2 de Reyes 19, un ángel mató a 185,000 incrédulos asirios, en respuesta a la oración de Ezequías. Son los ejecutores de Dios en contra de los incrédulos.

En Hechos capítulo 12, conocemos a un hombre llamado Herodes, uno de los muchos Herodes. Los Herodes fueron una familia de reyes. Y Herodes, él estaba tan orgulloso de sí mismo, que él estableció un día Herodes. Este fue un día nacional para Herodes, y él iba a recibir su gloria. Y, él no estaba contento con los que estaba pasando políticamente, y entonces había algo de política en esto. Entonces, versículo 21. Realmente debería ser de César el día de conmemoración de Claudio César, pero, él lo convirtió en el día de Herodes. “Y cierto día, Herodes, vestido de púrpura real”. De hecho, si usted lee a Josefo, el historiador, él dice que él estaba vestido de plata, él tenía púrpura real puesto, y después encima de eso tenía una túnica de plata, hecha de plata real. Digo, realmente estaba vestido para matar. “Él se sentó en su trono y les arengó”. Esto es, les dio un discurso. Él realmente habló fila tras fila en el anfiteatro ahí en Cesárea, ahí junto al mar, remanentes del cual todavía existen, fila tras fila de gente que estaba gritándole, reconociéndolo conforme Herodes se levantó y dio su discurso. “Y la gente gritó diciendo: Es la voz de un dios y no de un hombre”. “¿No es el increíble? Él es divino, este Herodes”.

Pero, Dios no estaba contento con él. “Inmediatamente un ángel del Señor lo hirió, porque no le dio la gloria a Dios, y él fue comido por gusanos y murió”. Debió haber sido una escena bastante dramática. Dios envió a Su ángel y lo hirió, y los gusanos lo consumieron.

Los ángeles aparecen en las Escrituras, como puede ver, en relación a los incrédulos, únicamente de una manera: como ejecutores. Por ejemplo, acompáñeme a Apocalipsis por un momento, si es tan amable. Desde el capítulo 6 hasta el capítulo 19, los ángeles una y otra, y otra vez aparecen como emisarios de juicio.

Capítulo 8, por ejemplo, versículo 7: “El primer ángel tocó y siguió granizo y fuego mezclado con sangre, y fueron arrojados sobre la tierra, y la tercera parte de los árboles se quemaron, y el césped se quemó”. Pasto verde. “El segundo ángel tocó y la gran montaña ardiendo con fuego, fue arrojada al mar, y una tercera parte del mar se convirtió en sangre”. Este es algún gran meteoro que sale del cielo, que choca y contamina el agua. “Una tercera parte de las naves fueron destruidas, una tercera parte de las criaturas en el mar, y una tercera parte de todo el mar murió. Un tercer ángel tocó” – en el versículo 10 – “y una estrella cayó del cielo, y esta azota al agua dulce y la contaminó, y muchos murieron debido a las aguas amargas. Un cuarto ángel tocó y una tercera parte del sol fue herido, una tercera parte de la luna, una tercera parte de las estrellas”. Y, ¿sabe usted lo que eso causaría? Eso destrozaría el calendario, las estaciones, las mareas, todo, caos. De nuevo, el ángel dijo – si usted piensa que eso es malo, volando por el cielo – en el versículo 13. “Ay, ay, ay de las siguientes tres trompetas que están por tocar”.

Y, en el capítulo 9: “Un quinto ángel tocó y una estrella cayó del cielo, y el foso sin fondo fue abierto, y de ahí salieron todos los demonios”. Y sigue, y sigue. Y, simplemente continúa así conforme los ángeles vienen con actos de juicio, actos quitando de la tierra los impíos. Juicio terrible, terrible. Usted tiene el desarrollo de las copas de ira en el capítulo 16, conforme los ángeles derraman esa fase final de juicio que azota de una manera tan dolorosa. Dice: “El ángel derramó la copa y una llaga maligna y dolorosa” – 16:2 – “cayó sobre los hombres. Otro ángel derrama una copa y el mar se convirtió como la sangre de un hombre muerto, y toda cosa viva en el mar murió”. Y, un tercer ángel derramó, en el versículo 4: “En los ríos y en las fuentes de las aguas y se convirtieron en sangre”. Y sigue, y sigue. “El cuarto ángel derrama” – en el versículo 8 – “en el sol y se le dio potestad para quemar a los hombres con fuego”. El quinto ángel derramó: “Y se mordían sus lenguas de dolor”. Llagas, cosas terribles que ocurrieron físicamente, y sigue, y sigue así.

Como puede ver, los ángeles son los instrumentos de Dios de juicio en contra de los impíos. En 2 de Tesalonicenses capítulo 1 versículo 7, dice esto: “A vosotros que sois afligidos, descanso con nosotros”. Un cristiano puede descansar. Pero, escuche el resto: “El Señor Jesús será revelado desde el cielo con los ángeles de Su poder, haciendo” – ¿qué? – “en llama de fuego, vengándose de aquellos que no conocen a Dios, ni obedecen el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, los cuales serán castigados con destrucción eterna, excluidos de la presencia del Señor, y de la gloria de Su poder”. Está por venir un día cuando Jesucristo va a ser revelado desde el cielo con Sus ángeles poderosos, en llama de fuego, vengándose. Los ángeles son instrumentos de la ira de Dios y Su juicio. Hacia un incrédulo, esto es lo que los ángeles hacen. Los ángeles no guían a los incrédulos, no los protegen, no los libran, no los cuidan, no los ven, no los libran en la muerte a la presencia de Dios. No son enviados con oraciones respondidas. Lo único que hacen es esperar hasta el momento en el que son enviados para cumplir con juicio.

En Mateo 13:41: “El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y reunirán de su reino a todas la cosas que los ofenden, y a los que hacen iniquidad, y los arrojaran a un horno de fuego; ahí será el lloro y el crujir de dientes”. Eso es lo que los ángeles hacen. Son los ejecutores de Dios en contra de los impíos. Aquellos que rechazan al hermoso Señor Jesucristo. En Mateo capítulo 25 versículo 41: “Entonces él también le dirá a los de su izquierda” - esos son los incrédulos – “apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”. Y, van a pasar su eternidad con los ángeles caídos, aquellos que se rebelaron en contra de Dios. Y este juicio, va a ser ejecutado, según el versículo 31, por el Hijo del hombre y todos Sus ángeles santos. Y, de nuevo los vemos en la función de ejecución.

Es algo trágico pensar en las opciones que uno tiene, que o usted recibe el ministerio de los ángeles, que es dado a los creyentes, o el ministerio de los ángeles para incrédulos. Tarde o temprano toda persona recibirá la atención de los ángeles. Eso es correcto. Y, cada uno de nosotros escoge qué ministerio recibiremos: el cuidado de los ángeles o la ejecución. Si usted escoge a Jesucristo y cree en Él, y lo recibe como su Salvador, los ángeles son de usted para cuidar, revelar, guiar, proteger, proveer, librar, traer respuestas de oración, y llevarlo al cielo. Si usted escoge rechazar a Jesucristo, lo arrojaran al infierno. Son los ejecutores de Dios.

Dice usted: “Bueno, si los ángeles tuvieran una alternativa, ¿qué preferirían hacer?” Oh, creo que eso es fácil. Observe Lucas 15. No creo que a los ángeles les gusta el ministerio de juicio en absoluto. Escuche Lucas 15:8: “¿Qué mujer teniendo diez piezas de plata, si pierde una no enciende una lámpara, y barre la casa, y busca diligentemente hasta que la encuentre?” ¿Qué mujer no la buscaría? “Y cuando ella la encuentra, ella llama a sus amigos y a sus vecinos, y les dice: Regocijaos conmigo, porque he encontrado la pieza que perdí”. De la misma manera versículo 10, observe. “Os digo que gozo en la presencia de” – ¿quién? – “de los ángeles de Dios” – ¿por qué? – “por un pecador que se arrepiente”. ¿Qué preferirían hacer los ángeles? ¿Preferirían cuidar de usted o ser el ejecutor de Dios? Eso es fácil. “Hay gozo en la presencia de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente”. Oremos.

Padre, hemos visto tanto en un tiempo tan breve en este estudio, para abrir nuestros corazones y nuestro entendimiento, a esta dimensión en particular de tu cuidado de nosotros. Y, cuán agradecidos estamos, cuán emocionados estamos de que Tú envías a tus ángeles a favor nuestro. Y al mismo tiempo, Señor, estamos tan, tan conscientes del hecho de que hay gente que no conoce y no experimenta ese ministerio maravilloso de los ángeles, que es dado a aquellos que son los hijos de Dios. Lo único que realmente experimentan, es el terror, el juicio que los ángeles traerán en ese día de ejecución. Padre, oramos porque no haya nadie en medio de nosotros en esta noche, que no haya abierto su corazón a Jesucristo, que no ha reconocido a Jesús como Señor y Salvador, para que los ángeles puedan ser enviados inmediatamente para cuidar de él. Que haya regocijo en la presencia de los ángeles de Dios en esta noche, porque algún pecador se arrepiente y se vuelve a Cristo.

Estamos tan agradecidos, Padre, porque tu gracia maravillosa ha hecho posible que nosotros evitemos la ejecución de los ángeles, y disfrutemos de su cuidado. Oramos porque nadie se vaya en esta noche sin experimentar de primera mano ese amor y ese perdón, y esa salvación que solo Tú puedes dar, y la promesa de ese cuidado que tu huestes celestiales nos traen. Bendícenos conforme cerramos, conforme compartimos juntos en estos últimos momentos que quedan. En el nombre de Cristo, amén.

  

 

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