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Tenemos el privilegio de comenzar en esta sesión un estudio de crecimiento espiritual como se indica en la Palabra de Dios. Y francamente, no creo que haya nada más importante para el creyente que el tema de crecer espiritualmente. Permítame comenzar compartiendo dos Escrituras muy importantes que nos ayudan a ver esto. En 2 Pedro 3:18 -este es el último versículo la segunda epístola de Pedro- dice lo siguiente: “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A Él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.” El resumen de lo que Pedro tiene que decir en esta gran epístola es que crezcamos en gracia. Regresando a casi el principio de su primera epístola, capítulo 2, versículo 2, él dijo lo siguiente: “Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.”

Ahora Pedro, en un sentido, comienza y finaliza sus epístolas prácticas con un mandato para que crezcamos. El crecimiento espiritual es básico para la vida de un creyente así como el crecimiento físico es básico para la vida de una persona física. Y Dios nos manda a crecer. Realmente, no hay nada más trágico que un creyente estancado, que un cristiano que ha pasado mucho tiempo en su experiencia espiritual sin llegar a la madurez. Y todos hemos visto a niños que están retrasados, de alguna manera, en su patrón de crecimiento. Y realmente es una tragedia muy triste cuando vemos a alguien que ha vivido mucho tiempo, pero que nunca realmente ha crecido física, mental, emocional o socialmente.

Y de una manera mucho más seria, con frecuencia hemos visto a personas que han nombrado el nombre de Cristo durante muchos años, pero nunca realmente han crecido espiritualmente. Y entonces, en nuestro estudio juntos en estas sesiones, vamos a examinar el tema de cómo madurar espiritualmente, cómo madurar en términos espirituales, cómo crece usted de la gracia, lo que significa madurar como creyente.

Ahora, permítame compartir al principio algunos conceptos que nos van a ayudar en el inicio. En primer lugar, el crecimiento espiritual no tiene nada que ver con nuestra posición en Cristo. Con eso quiere decir que usted no crece hasta volverse cristiano. Volverse cristiano es un milagro instantáneo. El nuevo nacimiento es algo repentino que ocurre en su vida, cuando usted es colocado por Dios en el cuerpo de Cristo en el momento de la fe en Él. No es un proceso. Es un milagro maravilloso que sucede en un momento. Ahora, puede haber un proceso involucrado al ser expuesto al Evangelio. Pero el punto de hecho de la salvación es un momento milagroso cuando usted un pasa de la muerte a la vida, del Reino de las tinieblas al Reino de Su Hijo amado, dice el apóstol Pablo.

Entonces, el crecimiento espiritual no es una cuestión de su posición en Cristo. Usted es colocado en Cristo en el momento de su fe. Y en ese punto, dice Pablo a los corintios, si alguno está en Cristo, él es nueva criatura. Usted se vuelve en una nueva criatura de inmediato. Pablo le dice a los colosenses en el capítulo 2, versículo 10, que ellos están completos en Él de manera posicional. Pedro también dice que cuando usted se convirtió en creyente, usted recibió todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, 2 Pedro capítulo 1, versículo 3.

Entonces, cuando usted se vuelve creyente, usted es colocado en Cristo, Cristo llega a vivir en usted, usted recibe toda bendición espiritual en los lugares celestiales, tiene todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad; y usted está completo en Él. Posicionalmente, todo está cubierto. Entonces, el crecimiento espiritual no es cuestión de su posición en Cristo.

En segundo lugar, el crecimiento espiritual no es cuestión del favor o del amor de Dios. Algunas veces, usted escucha a un padre de decir: “Bueno, si haces esto, te voy a amar.” Dios nunca diría eso. Dios nos ama sin importar lo que hacemos. De acuerdo con Romanos capítulo 5, Dios nos amó cuando éramos pecadores, cuando éramos Sus enemigos, cuando estábamos aislados de Él, aún antes de que viniéramos a Cristo. Y cuando usted se vuelve creyente, Dios todavía lo ama a usted de manera infinita, no hay medida, no hay calificaciones, no hay niveles graduales en el amor de Dios. Entonces, cuando usted se vuelve creyente, Dios lo ama de manera total como a uno de Su familia. No es un tema de ganarse más del amor de Dios. Usted no crece hasta llegar a estar en el favor de Dios. Eso es algo momentáneo que ocurre en la salvación.

En tercer lugar, el crecimiento espiritual no tiene nada que ver con el tiempo. Nosotros dijimos, en primer lugar, que no es un tema de posición en Cristo; en segundo lugar, no es un tema de ser amados por Dios; y en tercer lugar, no es cuestión de tiempo. Hay gente que ha sido salva por un largo periodo de tiempo y ha crecido muy poco. Y hay gente que ha sido salva por un breve período de tiempo y ha crecido mucho. Ahora ciertamente, el tiempo debe ser un factor en lo que el crecimiento tiene que ver ya que si continuamos creciendo a lo largo de un largo período de tiempo, seríamos más maduros que alguien que ha sido durante un período más corto de tiempo. Pero no es el tiempo en sí mismo, es el compromiso con los principios de crecimiento que hace la diferencia. Así que no medimos la madurez espiritual por el calendario.

En cuarto lugar, el crecimiento espiritual no es únicamente un tema de conocimiento. Creo que a veces equiparamos la madurez espiritual con lo que sabemos; pero realmente esa no es la clave. Porque el conocimiento únicamente no es el punto. Es lo que usted hace con lo que conoce. De hecho, la Biblia dice que el conocimiento tiene una tendencia envanecer. Y el orgullo es un estado. Y cuando un creyente se mete en ese tipo de estado, el crecimiento espiritual es inmediatamente retrasado. Tener el conocimiento de los hechos no puede ser equiparado con madurez espiritual. Sólo cuando esos hechos nos conforman a la imagen de Cristo, nuestro conocimiento se relaciona con nuestro crecimiento.

Y después, algo que debemos considerar es que el crecimiento espiritual no tiene nada que ver con la actividad. Algunas personas creen que si han estado en la Iglesia, y han estado muy activas en la Iglesia, y tienen mucha iniciativa, y han estado en algún comité, en el coro, o lo que sea, ya en ese punto están seguras de que han crecido espiritualmente. Después de todo, han estado en la iglesia por mucho tiempo; y algo se les va a pegar -de alguna manera- por ósmosis. Y si usted está lo suficientemente ocupado, usted debe ser espiritual.

Escuche, nadie estaba más ocupado en la religión que los fariseos y nadie estaba más alejado de la Verdad. En Mateo 7, Jesús dice: “Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en Tu nombre, y en Tu nombre echamos fuera demonios, y en Tu nombre hicimos muchos milagros?’ Y entonces les declararé: ‘Nunca os conocí; apartaos de Mí, hacedores de maldad.’” Escuche, el estar ocupado ni siquiera lo califica para la salvación, mucho menos para el crecimiento espiritual.

Y luego, un pensamiento final para la introducción. El crecimiento espiritual no tiene nada que ver con la prosperidad. Me parece interesante darme cuenta de que muchas personas equivalen la situación económica con el favor de Dios. Si tiene mucho, creen que Dios los ha bendecido porque son cristianos tan maravillosos. Bueno, Dios pudo haberlo bendecido a usted, pero eso no necesariamente es un indicador de que usted es espiritualmente maduro. Así que no equipare sus circunstancias positivas con el sello de la aprobación de Dios de su madurez espiritual.

Ahora, si su crecimiento espiritual no son estas cosas, no es cuestión de su posición en Cristo, no es cuestión de que Dios lo ame, no es cuestión de tiempo, no es cuestión de conocimiento, no es cuestión de actividad y no es cuestión de prosperidad, entonces, ¿qué es el crecimiento espiritual? Permítame darle una definición muy simple, la cual desarrollaremos conforme avanzamos a lo largo de nuestro estudio.

El crecimiento espiritual no es algo místico, sentimental, devocional o psicológico. No es el resultado de algún secreto inteligente o alguna fórmula que puede ser aplicada fácilmente a la vida y ser garantizada para el futuro. El crecimiento espiritual puede ser expresado con esta declaración simple. Es hacer que mi práctica encaje con mi posición. Mi posición en Cristo es perfecta. Estoy completo en Él. Tengo todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad. He sido bendecido con bendiciones espirituales en lugares celestiales. Ahora, lo que debo hacer es progresar en mi vida práctica para vivir de una manera que está al nivel de mi posición.

Recuerdo cuando una vez oí a Bobby Richardson decir que él se vistió con el uniforme de béisbol de los Yanquis y jugó alrededor de un 50% mejor de lo que jamás había jugado en su vida. Había algo en ser un jugador del equipo de los Yanquis que extrajo lo mejor de él. Y puedo acordarme de los entrenadores de fútbol americano que me decían “MacArthur, algo que queremos que hagas es que juegues de acuerdo con tu posición. No te salgas de esa posición.” Y lo mismo es la realidad en un sentido espiritual. Usted tiene una definición de quién usted es en virtud de que Cristo mora en usted. Y lo que Dios está diciendo es “Vive de acuerdo a ese estándar. Vuélvete en la práctica lo que eres en posición.”

Ahora, dicho de manera simple, quiero que usted comprenda este principio. Hay una clave maestra para entender realmente y experimentar realmente el crecimiento espiritual. Hay una clave maestra que abre todo esto. Y realmente en 2 Pedro 3:18 fue introducida de manera sutil porque allí dice: “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.” Y después dice esto: “A Él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.”

Ahora, me parece interesante que crecer en la gracia se equipara con darle gloria a Dios. Este es un principio muy importante. Quiero que entienda eso. Esta idea entera de crecer en la gracia se relaciona con glorificar a Dios. Y francamente, si usted llega a ese punto, usted va en el camino correcto a entender este proceso de madurez. La clave maestra de todo el crecimiento espiritual es entender lo que significa glorificar a Dios. Ahora, ésa es la clave.

Permítame mostrarle esto, simplemente en un panorama muy amplio de la historia en nuestra sesión en este momento. En primer lugar, mantenga en mente que el tema más importante de todo el universo es la gloria de Dios. Glorificar a Dios es el locus crucis, es el sine qua non, el punto más elevado, el ápice de la revelación de Dios. El concepto de glorificar a Dios es la razón por la que existimos.

En el catecismo antiguo, el catecismo puritano del siglo XVII decía: “¿Cuál es el fin primordial del hombre? El fin primordial del hombre es glorificar a Dios y disfrutarlo para siempre.” Eso es correcto. De hecho, ése no es sólo el fin primordial del hombre, es el fin primordial de todo. Tome, por ejemplo, el macrocosmos, el universo. Salmo 19: “Los cielos cuentan la gloria de Dios.” Entonces, la inmensidad del espacio está ahí para glorificar a Dios.

Y usted llega a Isaías 43:20 y escucha a Isaías decir: “Las fieras del campo me honrarán...” Gloria u honor. Y entonces, usted tiene al macrocosmos, a la inmensidad del universo, glorificando a Dios y usted tiene a una simple bestia del campo glorificando a Dios. De tal manera que el universo creado -eso sería mineral, por así decirlo; y la bestia, animal- y todo lo demás que ha sido hecho, ha sido hecho para darle a Él gloria. En Lucas, capítulo 2, usted tiene a los ángeles que aparecen en el nacimiento de Cristo y ¿qué dicen? Gloria a Dios en las alturas. De tal manera que todo el universo creado ha sido diseñado para darle gloria a Dios.

De hecho, cuando todo termine en la historia y usted llega al libro de Apocalipsis y se llega a la conclusión de la historia y Dios redime a Su pueblo y Dios está por establecer Su Reino glorioso, eterno; está esa gran canción. Y la canción es ‘gloria a Dios, gloria al Cordero’. Porque ése es el propósito por el que todo lo que fue hecho fue hecho.

David bien lo expresó en el Salmo 16, versículo 8: “A Jehová he puesto siempre delante de mí… Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma.” En otras palabras, en todo lo que hago, me enfoco en la gloria de Dios; y Él me hace estar gozoso.

Ahora, ése es el intercambio que Dios quiere darle al hombre. ‘Tú me glorificas a Mí y Yo te daré gozo.’ “A Jehová he puesto siempre delante de mí…” Ésa es la razón por la que existimos. Ésa es la razón por la que la Biblia una y otra vez dice que demos gloria a Dios. Esa es la razón por la que Crónicas, en el capítulo 16, dice y una y otra vez: “Dad gloria Dios, da gloria a Dios.” En los Salmos, “dad gloria a Dios, dad gloria a Dios.” Los ángeles, cuando Cristo nació. “Dad gloria Dios.” “Todo lo que hagan, hagan para la gloria de Dios.” Efesios 3, “para que Él sea glorificado en la Iglesia.” El libro de Apocalipsis, “gloria al Cordero, gloria a Dios.” Y aquí usted tiene una y otra vez la bendición: “A Él sea la gloria ahora y para siempre. Amén.” Ése es el enfoque constante de las Escrituras.

Primera de Timoteo 1:17: “Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.” Nuevamente, el mismo enfoque. La razón definitiva de ser es glorificar a Dios.

Ahora escuche, cuando vivimos para la gloria de Dios, nos colocamos en el proceso de la madurez espiritual. Conforme glorificamos a Dios, comenzamos a crecer. Ahora, permítame mostrarle eso habiendo visto 2 Corintios capítulo 3, versículo 18. Un texto monumental en el Nuevo Testamento. Note esto. “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” El velo que tenían los creyentes, el velo que quita el Nuevo Testamento mediante su revelación maravillosa. No tenemos que escudriñar como los profetas tuvieron que hacer para entender lo que escribieron. Se quitó el velo.

“Como en un espejo.” En otras palabras, nos enfocamos en un espejo; y, ¿qué es lo que vemos? Vemos “la gloria del Señor.” Ahora observe esto. Nosotros, a cara descubierta, y el velo ha sido quitado en el Nuevo Testamento, y entendemos el Nuevo Testamento y sus grandes verdades, nos enfocamos en la gloria del Señor. ¿Y qué sucede? Somos transformados a la misma imagen de un nivel de gloria al siguiente nivel de gloria como por el Espíritu del Señor.

Ahora escuche, el poder que está detrás del crecimiento espiritual es el Espíritu Santo. Es el Espíritu quien capacita, quien activa nuestro crecimiento. Es el Espíritu quien da vida. Y la vida es crecimiento. Entonces, conforme el Espíritu infunde nuestras vidas de Su poder, Él hace que crezcamos a la imagen de Cristo, de un nivel de gloria el siguiente nivel de gloria al siguiente nivel de gloria. Pero la condición es ésta: conforme miramos la gloria de Dios. Ahora escuche, resumiéndolo, conforme usted y yo nos enfocamos en la gloria de Dios, el Espíritu de Dios energiza o activa el proceso de crecimiento espiritual.

Entonces, el punto es este: para crecer espiritualmente, usted debe enfocarse en la gloria de Dios. No se preocupe por lo que el Espíritu Santo hace. Algunas personas se preocupan demasiado por el Espíritu Santo. Y no se preocupe por lo que usted hace y se vuelva introspectivo y analítico. Enfóquese en la gloria del Señor. Ése es el enfoque. Esa es la razón definitiva para vivir. Y es la clave, la clave maestra del crecimiento espiritual.

Ahora, simplemente para mostrarle lo importante que es esto, quiero que vea que la condenación definitiva del hombre en la historia es porque él no le da a Dios la gloria. Observe Romanos 1:21. Usted recordará que el apóstol Pablo está condenando a la raza humana por esta deserción de la Verdad. Y en Romanos 1:21, él dice que ahí está el problema elemental del hombre. “Pues habiendo conocido a Dios,” deténgase allí por un momento.

¿Qué quiere decir “habiendo conocido” a Dios? ¿Quiere decir que las civilizaciones y los hombres conocieron a Dios? Sí, el versículo 19 dice: “Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó.” Esto es por la conciencia, ellos conocieron a Dios. Versículo 20: “Porque las cosas invisibles de Él, Su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.” Ellos conocieron a Dios desde la creación. Entonces, el hombre tenía un conocimiento interno de Dios y un conocimiento externo. Pero, habiendo conocido a Dios de esa manera no le glorificaron como a Dios. Ahora ahí está la condenación básica de la raza humana. No le glorificaron como Dios. Sino que, versículo 23, “cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.” En otras palabras, ellos inventaron sistemas humanos idólatras de religión.

El hombre entonces, y quiero que observe esto, abandonó el concepto de la gloria de Dios. Lo abandonó. Ahora, cuando él hizo eso, se aisló de la vida espiritual y del crecimiento espiritual. Y entonces, la historia del hombre es una historia descendente, ¿no es cierto? Es una historia descendente. Es una degradación. Él no puede ascender, él no puede crecer porque se rehúsa a glorificar a Dios. Y glorificar a Dios es el ímpetu en el crecimiento espiritual. Es lo que impulsa el crecimiento espiritual.

Ahora permítame darle un poco de la historia de la Biblia en pocas palabras. Y alguien dijo que si usted entiende esto, lo tiene resumido. Pero de todos modos, quiero que vea cómo a lo largo de la historia, Dios se ha esforzado por hacer algo primordial, sólo a una cosa. A lo largo de la historia humana, Dios se ha esforzado por que el hombre vea Su gloria, por revertir la caída, por así decirlo, por cambiar la realidad de Romanos 1. No que el hombre se aleje de la gloria de Dios sino que se vuelva hacia ella. Y entonces, a lo largo de la historia bíblica, Dios ha querido que los hombres vean Su gloria.

Entonces, permítame mostrarle esto de una manera muy simple. Ahora, no tenemos que pasar a estas cosas porque vamos a avanzar rápidamente a lo largo de esto. En Génesis, capítulo 3, recordará esto, versículo 8, dice que Adán y Eva caminaron y hablaron con Dios en el fresco del día. Y la gran realidad del huerto del Edén antes de la caída era que Adán y Eva vivían en la presencia de Dios.

Ahora, los hebreos tenían una palabra para esto. Ellos tenían una palabra que significaba “presencia,” una palabra que significaba morar o residir. La palabra era shekhiná. Entonces, Adán y Eva vivieron con la shekhiná de Dios, la gloria shekhiná. Dios es Espíritu, ¿verdad? Juan 4:24. Entonces, Dios no tenía cuerpo en el jardín. ¿Cómo es que Dios se manifestó a sí mismo? Bueno, yo creo que Dios se manifestó a sí mismo en una gloria shekhiná de luz radiante, gloriosa, casi incandescente. En una especie de luz casi incandescente y sin embargo gloriosamente brillante. Y creo que Dios apareció de esa manera porque esa es la manera en la que lo vemos apareciendo en otros lugares de las Escrituras.

Entonces, había este resplandor, esta representación de la gloria infinita y eterna de Dios que moraba en el huerto junto con Adán y Eva. Y ellos tenían comunión con Dios. Pero inmediatamente, cuando ellos pecaron, capítulo 3, versículo 24 dice que fueron expulsados del huerto. Fueron aislados de la gloria de Dios, aislado de la gloria shekhiná de Dios. Y un ángel fue colocado en la entrada del huerto para mantenerlos fuera de ahí.

Éste es el punto. El hombre caído no puede experimentar la gloria de Dios. El hombre caído no puede morar en Su presencia. El hombre caído no puede dar gloria a Dios, no puede identificar a Dios con Su gloria. Y entonces, fueron aislados. Y ésa fue la tragedia de la historia humana.

Ahora observe esto. A partir de ahí, Dios se esforzó porque los hombres vieron Su gloria. Él todavía lo está haciendo al día de hoy. Pero veamos cómo lo hizo al principio. Observe Éxodo capítulo 33. Quiero que me acompañe ahí. Aquí están los israelitas siendo guiados por un gran hombre, Moisés. Han llegado a un punto de crisis en su vida. Habiendo dejado Egipto, van camino a la tierra prometida. Y si hay algo que Dios quiere que ellos crean, que ellos conozcan, es que Él es un Dios de gran gloria. Él quiere que vean Su gloria. Él quiere que regresen, por así decirlo, a antes de la caída, y traerles nuevamente Su presencia a ellos y que lo reconozcan por quien Él es.

Entonces, en Éxodo 33:12: “Y dijo Moisés a Jehová: ‘Mira, Tú me dices a mí: Saca este pueblo.’” De aquí en adelante, él será su líder. Él ya había recibido esa comisión, pero aquí hay una reiteración. Y Moisés tiene miedo y tiene miedo de sus propias incapacidades. Y dice en el versículo 12: “Y Tú no me has declarado a quién enviarás conmigo. Sin embargo, Tú dices: ‘Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en Mis ojos.’” Dios, tú me estás dando un gran trabajo y ni siquiera me dices quién me va a ayudar. Digo, esto es un poco pesado para un hombre. Y algunos estiman que pudo haber tanto como 2 millones de personas.

Y dice en el versículo 13: “Ahora, pues, si he hallado gracia en Tus ojos, te ruego que me muestres ahora Tu camino, para que te conozca.” En otras palabras, Dios, yo siento que estás ahí, pero dame una demostración de que estarás conmigo en esta tarea tan difícil. Versículo 14: “Y Él dijo: ‘Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.’” Es la palabra que vimos en Génesis. ¿Qué quiere decir con eso? ¿Qué es ‘Tu presencia’? Bueno, fue claro para Moisés. Versículo 18: “Él entonces dijo: ‘Te ruego que me muestres Tu gloria.’” Él no dijo Tu presencia. La presencia de Dios era Su gloria manifiesta. Y Dios dice: “Y le respondió: ‘Yo haré pasar todo Mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente.’”

Ahora observe, Dios dice: “Muy bien, vas a ver en Mi bondad. Vas a ver Mi nombre, que es la representación de todos Mis atributos. Vas a ver Mi gracia, vas a ver Mi misericordia.” ¿Qué es la gloria de Dios? Son todos Sus atributos en cierta representación refulgente de luz. Ahora, yo no comprendo todo esto, simplemente les estoy diciendo lo que la Biblia parece decir.

Dios ha reducido Sus atributos a una luz gloriosa y Él dice ‘Moisés, te la mostraré’. Y entonces, en el resto de esta pequeña sección, él mete a Moisés ahí en la hendidura de una roca en el versículo 22. “Y cuando pase Mi gloria, Yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con Mi mano hasta que haya pasado. Después apartaré Mi mano, y verás Mis espaldas; mas no se verá Mi rostro.” Escuche, nadie, nunca pudo ver la gloria completa de Dios y vivir, ¿verdad? Entonces Dios dice, sólo te vea permitir ver algo de Mi resplandor. Eso es todo. Pero verás Mi gloria.

Y así fue. ¿Y sabe lo que sucedió? Lo tenía reflejado en su rostro, estaba reflejado en él. Él estaba prendido como un foco. Y descendió del monte al pueblo de Israel y ellos estaban asombrados. Y ahí estaba Moisés, simplemente como un foco prendido con la gloria de Dios en su rostro.

¿Y sabe qué? Dios estaba usando a Moisés para decir al pueblo: “Pueblo de Israel, ¿verán Mi gloria?” Y después, cuando la gloria comenzaba a desvanecerse de su rostro, de acuerdo con lo que el apóstol Pablo dice en 2 Corintios 3, él corría de regreso al monte y su rostro era nuevamente encendido, por así decirlo, y volvía a bajar. Y se ponía un manto sobre su rostro finalmente para que no vieran que la gloria se desvanecía. Ese mismo pueblo, ¿recuerdan cuando se fueron al desierto? Ellos eran guiados de día por esa gran columna de nube y por la noche con un gran pilar de fuego. ¿Saben lo que era eso? Eso no era otra cosa que la gloria de Dios. Dios puso Su gloria en el rostro de Moisés, Dios puso Su gloria en el cielo en el día y en el cielo en la noche; y lo que Dios estaba diciendo era que vieran Su gloria, que vieran Su gloria, que vieran la plenitud de lo que es, la plenitud de Sus atributos y la luz refulgente.

Lo triste de esto es que aunque habían visto la gloria en el rostro de Moisés, ellos murmuraron, se quejaron y desobedecieron. Y a pesar de que ellos vieron la gloria todos los días y todas las noches y fueron guiados a través del desierto, ellos no creyeron y fueron tan infieles que toda la generación murió en el desierto. Y Dios había dicho “Vean Mi gloria”. Y el hombre nuevamente le dio la espalda.

Observe Éxodo, capítulo 40, y vemos la siguiente ocasión cuando Dios depositó su gloria en el rostro de los hombres. Notará al final del libro de Éxodo, capítulo 40, versículo 34, que el tabernáculo había sido construido. Y cuando el tabernáculo fue construido: “Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo.”

El tabernáculo era un lugar de adoración y las tribus lo rodeaban. Y todas las tribus estaban esparcidas como una especie de círculo en torno al tabernáculo, todas viendo hacia ese lugar. Y ahí en medio de él estaba depositada la gloria de Dios. Todas estas personas tenían que enfocarse en ella. La vieron cuando fue completado, cómo descendió la gloria de Dios. Y la gloria de Dios permaneció en el tabernáculo cuando ellos tenían que acampar. Y cuando la gloria de Dios se levantaba e iba el cielo, se convertía en una nube y ese pilar que ellos seguían. Y cuando Dios quería que ellos se detuvieran, la gloria venía y ahí se quedaban. Y ahí estaba de nuevo conforme el campamento se establecía, debían estarse enfocando en la gloria de Dios. Y entonces, Dios había de revelado Su gloria frente a los hombres en el cielo, en medio de Su tabernáculo. Pero en cada caso que lo hizo, ellos murmuraron, desobedecieron, se quejaron y realmente nunca le dieron a Dios la gloria que Él merecía. Y finalmente, entraron a la tierra prometida y Dios les dijo que quería que construyeran un templo. Vean conmigo lo que dice 1 Reyes capítulo 8; y veamos lo que sucedió. El templo fue construido y, ¿qué siguió a eso? Versículo 10: “Y cuando los sacerdotes salieron del santuario, la nube llenó la casa de Jehová. Y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová.”

Dios había colocado Su gloria en el rostro del hombre, Dios había colocado Su gloria en el cielo, Dios había colocado Su gloria en un tabernáculo; y ahora Dios coloca Su gloria en un templo. Un edificio magnífico, sin paralelos en el mundo, construido por Salomón. Y Dios nuevamente le está diciendo al pueblo en la tierra que vean Su gloria, que se enfoquen en Su gloria. Que vean quién es y le den la reverencia y adoración apropiadas.

¿Pero usted sabe qué sucedió? Un poco después, conocemos al profeta Ezequiel, y miren conmigo por un momento Ezequiel, capítulo 8. Ezequiel es quien tuvo una visión en el templo, ¿y qué es lo que ve? ¿Qué pasa con este lugar en donde mora la gloria de Dios? ¿Qué sucede en este lugar en donde está el arca del pacto y sobre ella está la gloria de Dios en el lugar santísimo? ¿Qué sucede? Versículo 7, en la visión él dice: “Y me llevó a la entrada del atrio, y miré, y he aquí en la pared un agujero. Y me dijo: ‘Hijo de hombre, cava ahora en la pared.’ Y cavé en la pared, y he aquí una puerta. Me dijo luego: ‘Entra, y ve las malvadas abominaciones que éstos hacen allí’. Entré, pues, y miré; y he aquí toda forma de reptiles y bestias abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared por todo alrededor.”

¿Sabe lo que sucedió? Convirtieron el templo de Dios en un lugar de idolatría. Hicieron exactamente lo que dice Romanos 1. En lugar de adorar a Dios y darle gloria, ellos convirtieron a la gloria de Dios en reptiles y animales y cosas corruptibles, etc. Y habla acerca de aquellos que usurparon el lugar de los sacerdotes en el versículo 11. Y habla de adorar al sol en este pasaje, en el versículo 16. Y habla de adorar a Tamuz en el versículo 14. En otras palabras, Ezequiel está diciendo que convirtieron a eso en un lugar de idolatría. Y nuevamente, Dios había dicho “aquí está Mi gloria, no en la cara del hombre, no en el cielo, no en un tabernáculo, sino en un templo.” Y ellos se rehusaron a ver Su gloria. Y si usted sigue esta sección hasta el capítulo 10, “ichabod,” lo cual significa la gloria ha partido, está escrito en el templo. Y usted ve a la gloria de Dios que sale del templo, va a la puerta, sube al cielo, a un monte y finalmente desaparece. Y Dios dice que si no le van a dar la gloria, les va a quitar la oportunidad.

Ahora, usted sabe que Dios ha sido bastante paciente. Mostró Su gloria en el huerto, mostró Su gloria en el desierto, mostró Su gloria en la tierra de Canaán. Cada vez que lo hizo, ellos, como nación, rehusaron a darle la gloria. Pero Él no ha terminado. Una ocasión más. Observe conmigo Juan 1:14. Éste es un texto tremendo; y Juan aquí está escribiendo acerca de Jesucristo. Y quiero que vea cómo Juan ve a Cristo. Juan 1:14 dice esto: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos Su gloria, gloria como del Unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”

Escuche, ¿sabe quién era Jesús? Jesús era la gloria de Dios en un cuerpo. Él era la encarnación de la shekhiná. Y si usted fuera a leer el noveno capítulo de Lucas, descubriría que Jesús subió al monte, llamado el monte de la transfiguración, e hizo a un lado Su carne y dice que vieron Su gloria. Él demostró quién era en realidad. Y una última vez, nuestro Dios de gracia le dijo a la humanidad: “Aquí está Mi gloria. ¿Me van a dar la gloria?”

No en un huerto, no en el rostro de un hombre, no en el cielo, no en un tabernáculo, no en un edificio sino en Jesucristo fue revelada Su gloria. ¿Y qué dijo el mundo? No queremos que este hombre reine sobre nosotros. Él es del diablo, el príncipe de los demonios, Belcebú, crucifíquenlo. Y nuevamente, le dieron la espalda a Su gloria de manera trágica.

Pero viene un día en el futuro cuando el hombre no tendrá esa opción. Porque Jesucristo regresará y en Mateo 24:30 dice que vendrá con gran poder y gran gloria. Y entonces no habrá opciones. Y finalmente, Él será glorificado y ahí es cuando toda la creación cantará ‘gloria al Cordero, gloria de Dios’. En última, Él recibirá Su gloria.

Ahora, lo que he tratado de mostrarle es que en el pasado, Dios se ha esforzado porque los hombres vean Su gloria. En el futuro, Él desplegará Su gloria de un modo que los hombres no tendrán ninguna opción. Pero, ¿qué hay acerca del presente? ¿Qué hay acerca de la actualidad? ¿Cuál es la importancia de la gloria de Dios hoy en día? Y esto es de lo que queremos hablar. En Efesios 3, como cité antes, permítame recordarle los versículos 19 al 21. Él dice: “Y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos…” ¿Por qué? “A Él sea gloria en la iglesia.”

Ahora escuche esto. En el Antiguo Testamento, estaba en un edificio, en un tabernáculo, en el rostro de un hombre, en el cielo y en el huerto. En el futuro, la gloria de Dios será desplegada en la venida de Cristo. Pero en la actualidad, en este momento, la gloria de Dios es desplegada, si lo es, en la Iglesia. Ese es el motivo por el cual Pablo le dijo a los colosenses “Cristo en vosotros, la esperanza de gloria”. Ésa es la razón por la que Pablo le dice a los Corintios en 2 Corintios 4:6: “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.” Si la gloria de Dios en la faz de Jesucristo va a ser vista, va a brillar a través de nosotros.

Y entonces, el llamado más elevado de un creyente glorificar a Dios. El llamado más grande de un creyente es lo que Pablo le dijo a Tito, adornar la doctrina de Dios. El llamado más grande que podemos tener es dejar que la gloria de Cristo brille a través de nosotros. Segunda Corintios 4:6. Y entonces, en esta época en la actualidad, Dios nos ha llamado a manifestar Su gloria. Y si el mundo va a llegar a verla, Cristo en nosotros es la esperanza de esa gloria hecha visible a ellos y la clave de nuestro crecimiento espiritual.

Y quiero enfatizar algo más en este punto. Y es lo siguiente. Esto es tan importante para Dios y no hay nada más importante que esto. Esto es todo. Es absolutamente esencial. En Isaías 48:11, Él dice: “… Mi honra no la daré a otro.” Yo mantendré Mi gloria para Mí mismo, porque ésta es la razón por la que todo existe, para darme gloria.

Ahora, si una persona no le da gloria a Dios, él va en contra de la intención misma del universo y choca contra Dios. Esto es muy serio. Permítame mostrarle cómo digo esto. Jeremías, capítulo 13. Y todavía estamos introduciendo el concepto antes de que entremos a las claves prácticas del crecimiento espiritual. Pero en Jeremías 13:11 tenemos un texto muy interesante. Jeremías aquí está en medio de una pequeña dramatización acerca del punto relacionado con la gloria de Dios. El versículo 11, al final, habla de la gloria de Dios. Y Jeremías está muy preocupado con la gloria de Dios. Entonces, en el versículo 15 -y veremos tan sólo a estos dos versículos- él dice: “Escuchad y oíd; no os envanezcáis, pues Jehová ha hablado. Dad gloria a Jehová Dios vuestro.”

Ahora, lo que siempre estorba la gloria de Dios es el orgullo. El hombre busca gloria para sí mismo y de esta manera no tiene la libertad de darle a Dios la gloria. Entonces, Jeremías dice ‘Miren, denle gloria Dios. No sean orgullosos. Dénsela a Dios. Y después, dice esto: “Antes que haga venir tinieblas, y antes que vuestros pies tropiecen en montes de oscuridad, y esperéis luz, y os la vuelva en sombra de muerte y tinieblas.” Esto es bastante serio. Lo que está diciendo es que o le das gloria a Dios o de otra manera Dios hará que caigas en oscuridad, que tropieces y mueras.

Jeremías no está muy contento con eso y tampoco lo está Dios. El versículo 17 dice: “Mas si no oyereis esto, en secreto llorará Mi alma a causa de vuestra soberbia; y llorando amargamente se desharán Mis ojos en lágrimas, porque el rebaño de Jehová fue hecho cautivo.” Rompe el corazón de Dios, y de esta manera el corazón de su profeta, porque la gente no le da Dios gloria y se colocan a sí mismos en el lugar de juicio.

Quiero que noten nuevamente Daniel, capítulo 4 para ver este mismo tema. Daniel 4:30. Y aquí encontramos a Nabucodonosor, quien pensaba que realmente lo tenía todo. Pensaba que no había nadie como él en Babilonia ni en ningún otro lugar. Y habiendo logrado algunas cosas muy grandes, él dice en el versículo 30: “Habló el rey y dijo: ‘¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?’” ¡Qué maravilloso soy, qué poderoso soy; vean lo que he hecho! Y el versículo 31 dice: “Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: ‘A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti.’” Eso es suficiente. Ya te has pasado y no puedes competir con Dios. En cierta manera, ya te has vuelto como Usías, de quien la Biblia dice que después de haber hecho muchas cosas, su corazón se exaltó. Y entonces, Dios le dio lepra y así murió.

¿Qué le hizo Dios a Nabucodonosor para que entendiera? Vino la palabra: “Y de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentarán; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien Él quiere.” Hasta que aprendas quién realmente está en el trono, vas a convertirte en una bestia. Y sucedió. Versículo 33: “En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y fue echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águila, y sus uñas como las de las aves.” Él se volvió un maníaco en el desierto.

Y finalmente: “Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y Su reino por todas las edades.” Él finalmente reconoció que o le das gloria Dios o Dios trata muy fuerte contigo.

En el capítulo 12 de Hechos, una ilustración final en este punto. Había un hombre llamado Herodes que fue uno de los Herodes que gobernó alrededor del tiempo de Cristo. Y dice que Herodes anunció un día especial. Herodes vivía en Cesárea, en la costa al oeste de Jerusalén. Versículo 21: “Y un día señalado, Herodes, vestido de ropas reales, se sentó en el tribunal y les arengó.” Esto es que les dio un gran discurso, habló de gran manera. Versículo 22: “Y el pueblo aclamaba gritando: ¡Voz de Dios, y no de hombre!” ¿No es él maravilloso? Fabuloso. Oh, Herodes, no hay nadie como tú. “Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos.” Usted puede imaginarse que ese fue un fin bastante triste en el día de Herodes. Digo, eso no es exactamente lo que él tenía en mente - el ser comido por gusanos. Y la razón es porque no dio a Dios la gloria.

Ahora escuche, esto es muy básico. Usted le da la gloria Dios o paga el precio. La generación que se rehusó a ver la gloria de Dios en el rostro de Moisés, la generación que se rehusó a ver la gloria de Dios en el cielo, la generación que se rehusó a ver la gloria de Dios en el tabernáculo, término en el desierto. La generación que se rehusó a ver la gloria de Dios en el templo de nuevo fue hecha a un lado. La generación que se rehusó a dar la gloria de Dios en Jesucristo ha sido aislada de la bendición de Dios. La generación que no reconoce la gloria de Dios antes de que Él venga en Su gloria refulgente final conocerá una eternidad sin Cristo y sin Dios. Es algo muy serio porque cuando usted se rehúsa a darle la gloria Dios, dice Romanos 1, Dios lo entrega a una mente reprobada. Y esa es una existencia de condenación. Entonces, darle la gloria Dios es esencial.

Ahora, debido sus consecuencias y debido a que es mandado, debemos glorificar a Dios. Y conforme hacemos eso, en esta época nos enfocamos en glorificar a Dios, seremos cambiados a la imagen de Cristo de un nivel de gloria el siguiente. Ése es el proceso de crecimiento espiritual. Ahora, hay otro texto que quiero darles en nuestra introducción. Y vamos a entrar a algunas claves específicas de crecimiento espiritual.

Primera de Juan capítulo 2, versículos12 al 14. Este es un texto muy, muy esencial. Aquí usted tiene tres niveles de crecimiento espiritual. Y usted debe entenderlos. Nuestro Señor inclusive habla de manera semejante de tres. Está la semilla y después está el grano de maíz y después tenemos el siguiente nivel, todos los granos del maíz. Tres niveles de madurez espiritual a partir de una analogía con la agricultura. Aquí la tiene a partir de la analogía del crecimiento humano.

“Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por Su nombre.” Aquí, él integra a todos los creyentes bajo un término “hijitos, pequeños, descendientes.” Y la palabra en griego para hijitos aquí es cualquier persona que ha nacido de alguien más, no tiene nada que ver con la edad. Ese término podría referirse a una persona de 85 años de edad. Él es el hijo de alguien. No está relacionada a su edad.

Pero después, pasa a términos diferentes. Y divide la totalidad de los hijos de Dios en tres categorías. Versículo 13: “Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos,” y aquí, él usa una palabra completamente diferente que significa bebés, “porque habéis conocido al Padre.” Después, en el versículo 14 repite una declaración similar: “Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.”

Ahora escuche, tres niveles de crecimiento espiritual: los niños pequeños, los jóvenes y los padres. ¿Quién es un pequeño niño espiritual? El versículo 13 dice: “Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre.” ¿Qué es lo primero que un niño pequeño reconoce? A los papás, reconocimiento de padres. Mamá, papá. Desafortunadamente, es usualmente mamá y seis meses más tarde es papá. No obstante, el reconocimiento de los padres es donde todo comienza. Lo que hay en un niño es que reconoce que es hijo de Dios. En cierta manera, es así como mamá, papá. “Jesús me ama, esto lo sé porque la Biblia así me dice.” Y nunca va mucho más allá de eso.

Hay segundo un nivel de crecimiento espiritual. “Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno.” ¿Quién es el maligno? Poneros, Satanás mismo. ¿Cómo vence usted a Satanás? Versículo 14: “Porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.”

Ahora observe esto, un pequeño niño no tiene la palabra de Dios permaneciendo en sí de manera fuerte. Simplemente, conoce lo básico. Y como consecuencia, son los niños de Efesios 4. Son llevados como niños pequeños por todo viento de doctrina. En otras palabras, sólo conocen a Dios, sólo conocen a Jesús. De hecho, no conocen muy bien las Escrituras. Esta es la razón por la que decimos que cuando usted lleva alguien el Cristo, ¿qué es lo primero que debe hacer? Establézcalo en la palabra, para que no sea llevado e influenciado por la falsa doctrina. Un joven espiritual es alguien que es fuerte en la palabra y que ha vencido al maligno.

¿En qué sentido ha vencido al maligno? Satanás es un mentiroso. Satanás aparece como un ángel de luz. Satanás es el maestro de la religión falsa. Y un joven espiritual conoce la palabra, ya no es víctima de la religión falsa. De hecho, sé por mi propia vida cuando era un joven espiritual, conozco la diferencia entre eso y ser un bebé. Cuando fui un bebé espiritual, realmente no podía identificar lo que era verdad de lo que no era. Estaba en la euforia y en la luna de miel de amar al Señor y realmente no entendía mucha teología. Y realmente era víctima fácilmente del deseo de alguien.

Pero llegó un momento en el cual entendí la teología, cuando conocí la Palabra de Dios. Y después, la falsa doctrina no me engañaba. Sólo me hacía enojar. Y he discipulado a personas en esa situación. Y cuando se han convertido jóvenes espirituales, quieren salir y luchar contra las sectas, quieren corregir al mundo.

Pero también hay un nivel aún más elevado de crecimiento espiritual que ese. Él dice al principio del versículo 13:14: “Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio.” Ahora escuche. Una cosa es saber que usted pertenece a la familia de Dios. Otra cosa es conocer la palabra de Dios. Pero otra cosa es conocer a Dios de manera íntima y profunda. Una cosa es conocer el libro y otra cosa es conocer al Dios que está detrás del libro. Una cosa es entender la página. Y otra cosa conocer el latido del corazón del que la escribió.

El crecimiento espiritual entonces, va de saber que usted es cristiano a conocer la Palabra de Dios, a conocer a Dios en plenitud. Y escúcheme. La manera en la que realmente usted conoce a Dios es pasando su vida enfocado en Su gloria. Eso es lo que lo lleva a ese tercer nivel de crecimiento espiritual. De tal manera que ése se vuelva el enfoque de la vida del creyente y conforme el creyente se concentra en esto, en glorificar a Dios, en entender la plenitud de Su persona, en entender la plenitud de Su gloria y ver eso, eso se vuelve un imán que lo jala y lo lleva más allá del punto no sólo de conocer a quién pertenece y lo lleva a saber lo que él cree y finalmente a saber en quién cree, Dios mismo. Y eso se convierte en el enfoque de toda la madurez espiritual.

Usted sabe, Pablo lo dijo de una manera simple en este modo: “Todo fue hecho por Él y para Él.” Él inclusive nos hizo para Él, para conocerlo en Su plenitud. En Romanos 11:36 dice: “Porque de Él, y por Él, y para Él, son todas las cosas. A Él sea la gloria por los siglos. Amén.”

Ahora escuche, y con esto termino nuestra primera lección. Conforme usted se enfoca en la gloria de Dios y conforme usted ve Su gloria, comienza a darle a Él la gloria que se debe a Él, usted descubrirá de manera imperceptible, conforme se pierde en ese enfoque, que usted es cambiado a Su imagen de un nivel de gloria al nivel al siguiente nivel. Y eso es crecimiento espiritual. En nuestro próximo estudio, veremos exactamente cómo es que usted coloca estas llaves en la cerradura y la gira para enfocarse en la gloria de Dios de un modo que signifique crecimiento espiritual.

Padre, gracias por nuestro tiempo en esta lección. Gracias por ayudarnos a entender este gran concepto de Tu gloria y cómo se relaciona con la madurez espiritual. Ayúdanos a avanzar, a aplicar esta verdad general de maneras muy prácticas y específicas, conforme vemos exactamente lo que quieres que hagamos al darte gloria. Pero Señor, sabemos que tenemos que entender la base antes de que siquiera podamos comenzar. Y entonces, Te damos gracias por estas grandes verdades. En el nombre de Jesús. Amén.

 

 

 

 

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