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Inclinémonos juntos en oración y pidamos a Dios que nos bendiga conforme entramos a la Palabra.

Padre, te damos gracias en esta mañana por la Palabra de Dios. Nos regocijamos porque no nos has dejado sin un mapa y una brújula para enseñarnos cuál es el patrón de nuestra vida, sino que nos has dado Tu Verdad divina preciada. Oh Padre, al llegar en esta mañana a este bendito capítulo 15 de Juan, pedimos que nos des sabiduría. Pedimos que nos des concentración, que quites de nuestra mente las cosas que nos distraigan. Padre, estos son grandes conceptos, grandes verdades y muy prácticas. Y Señor Dios, sólo necesitamos que podamos concentrarnos en lo que nos debes decir en esta mañana.

Padre, no queremos una voz humana sino queremos una Voz divina que suene en nuestros corazones y nuestras mentes y que clave estas verdades para que transforme nuestras vidas para la gloria de Jesucristo, en cuyo nombre oramos. Amén.

Abran sus Biblias al capítulo 15 de Juan. Esta mañana veremos brevemente la primera parte de un mensaje. No nos acercaremos a este mensaje en particular; pero llegaremos hasta donde el Espíritu de Dios lo permita. Juan, capítulo 15; el domingo pasado consideramos los versículos 1, 2 y 3. Y esta mañana, comenzaremos un mensaje que va del versículo 4 al 11. Y probablemente consideraremos el versículo 4… o inclusive sólo las primeras tres palabras del versículo 4.

La pregunta que surge en mi mente al llegar a este pasaje en particular tan importante es la pregunta que quizás ha plagado a más cristianos que cualquier otra pregunta; y es: ¿qué es lo que realmente está involucrado en vivir una relación vital con Jesucristo? Y estoy seguro que no sólo ha sido una pregunta que los cristianos se han hecho en momentos de pecado o en esos momentos en donde uno se desanima y no está tan seguro de que realmente está conectado con Cristo. Pero también es una pregunta muy usual en los labios de un incrédulo, ¿en qué consiste todo esto acerca de una relación con Jesucristo? ¿Qué es eso de tener una relación? ¿Cómo podemos describir la unión que un creyente experimenta entre sí mismo y Cristo?

Hablamos de conocer a Cristo. Hablamos de estar en Cristo. Hablamos de caminar con Cristo, de amarlo; y de que Él nos ama. Todo el tiempo hablamos de esta unión, ¿pero cuál es la mejor manera de explicarla? ¿Qué es lo que realmente involucra? ¿Qué es esto en realidad? Podríamos decir que son como dos personas enamoradas, examinándose una a otra. O podríamos decir que es como un padre y un hijo en una relación en donde se da y se recibe amor y respeto. O podríamos decir que es como dos amigos con una amistad muy, muy profunda. O quizás podríamos decir que es como dos hermanos que comparten cosas y se defienden el uno al otro. Podríamos decir muchas, muchas cosas a manera de analogía. Pero creo que Jesús ha escogido para nosotros lo que es la analogía más vívida que nos muestra nuestra relación con Jesucristo y la Suya hacia nosotros. Y la analogía que Él usa sin duda alguna es la mejor: la de una vid y pámpanos. Hay tantas verdades en la analogía de una vid y una rama o un pámpano que pueden ser traídas al contexto de la vida cristiana que tiene que ser la analogía más grande.

Hablamos del hecho de que crecemos juntos con Cristo, lo cual es perfectamente ilustrado por una vid y un pámpano. Hablamos acerca del hecho de que no somos nada en nosotros mismos, sino que obtenemos toda nuestra fortaleza de Él, lo cual nuevamente es ilustrado de manera perfecta en la vid y el pámpano. Hablamos del hecho de que como creyentes, nuestras vidas están llenas con Su energía, Su poder, Sus recursos; y nuevamente ilustradas perfectamente por una vid y un pámpano. Un pámpano no tiene energía por sí mismo, sólo aquel que es enviado a Él mediante la energía en la vid. Hablamos del hecho de que en nosotros mismos no podemos producir frutos, pero debe proveer de Su poder a través de nosotros. Y es ilustrado de manera exacta en una vid y un pámpano.

Y entonces, Jesús aquí al presentarnos la relación de un creyente consigo mismo, usa la analogía de una vid y un pámpano. Él también reflexiona en aquel que aparentemente es un pámpano y que está aparentemente en Cristo; pero que de hecho no es legítimo y entonces es cortado, quitado y quemado en el fuego. Y recordarán que la semana pasada vimos que hay dos tipos de ramas, dos tipos de pámpanos. Conocimos a la Vid, versículo 1, Jesucristo. Conocimos al Labrador, el que cuida de la Vid y los pámpanos, Dios Padre. Y después, conocimos los dos tipos de pámpanos en el versículo 2, aquellos que no dan fruto, que el Padre quita. Y recuerde que le dijimos que esos no son creyentes, son incrédulos. Esas son personas que aparentemente están en Cristo.; son pámpanos Judas. Están ahí, cerca, por un tiempo; presentan todas las señales externas de pertenecer; pero el hecho es que no son reales. Y tarde o temprano, eso es determinado. Es obvio porque no dan fruto y no pueden ser cristianos.

Algunas personas han dicho, como les dije la semana pasada, repasando por un momento, que estos son cristianos que pierden su salvación. No son cristianos. Nunca han sido cristianos. Y la razón es porque nunca dan fruto. Jesús dijo que todo buen pámpano, todo buen árbol da buen fruto. Jesús dijo que por sus frutos los conoceréis. Si alguien no da fruto, entonces alguien no es un árbol bueno o un pámpano. No hay algo tal como un creyente que no da fruto. Vimos todo eso la semana pasada.

En primer lugar, entonces tenemos los que son los pámpanos superficiales, los Judas, los que están pegados superficialmente a Jesús que son finalmente cortados y arrojados en el fuego. Después, tenemos el otro pámpano en el versículo 2, el pámpano que da fruto y el Padre simplemente lo limpia. Esto es que Él trae a nuestra vida cosas que quitan el pecado, corta las cosas que quitan la energía de nuestra experiencia cristiana. Él nos cuida como un labrador cuida a los pámpanos.

En nuestro estudio de hoy, Jesús continúa esta analogía. Y Él lo hace al presentar un ruego que conmueve el corazón en el versículo 4. Las primeras tres palabras: “Permaneced en Mí.” Éste es el ruego de Jesús. Él está mirando a los pámpanos y en Su mente ve a estos pámpanos superficialmente pegados - esto es personas que se pegan a sí mismos, que se identifican con Jesucristo. Quizás van a la iglesia, quizás inclusive dicen ser devotos en más que simplemente ir a la iglesia, quizás se aparecen en el estudio bíblico de vez en cuando. Quizás hablan de su relación con Jesús; pero no son genuinos. Y Jesús en esencia les está diciendo: “Permaneced en Mí.” En otras palabras, sé un pámpano real. Él está básicamente hablándole a ese pámpano sin fruto, ese pámpano que realmente no lo conoce, no es genuino y le dice que por lo que sea, permanezca en Él. En otras palabras, sé genuino. Y le dije la semana pasada que la primera manera en la que usted puede distinguir a un verdadero pámpano es que un verdadero pámpano da fruto.

Le voy a decir una segunda manera en la que usted puede identificar a un pámpano verdadero en este versículo: un pámpano verdadero permanece en Cristo. ¿Qué quiero decir? La palabra “permaneced” significa quedarse o perseverar. Un verdadero pámpano se queda en Cristo. Y vamos a hablar de eso conforme examinamos cuidadosamente este versículo. Jesús entonces, y estoy dando una especie de resumen breve al principio, porque será difícil entender algunas de las cosas que voy a decir; espero que lo entienda, pero puede ser difícil… Jesús entonces está hablándole, rogándole a esos pámpanos superficiales que sean pámpanos reales. Él está diciendo: “Pámpanos, no estén en Mí sólo en apariencia sino permanezcan, muestren la legitimidad y la naturaleza absoluta de su fe al permanecer en Mí.” No es que tienen que permanecer para mantenerse salvos; sino que si ustedes lo son, permanecerán. Y Él está diciendo que sean genuinos para que puedan permanecer. Permaneced en Mí.

Él le dio una advertencia solemne, ustedes recordarán en el versículo 6, al pámpano que no permanece. Él dice en el versículo 6: “El que en Mí no permanece”. En otras palabras, si hay una identificación, un apego aparente; y de pronto ese hombre cesa de estar pegado, él es quitado, él es cortado como un pámpano. Y notarán que el hombre se remueve a sí mismo, se quita a sí mismo. Hay algunas personas que aparentemente están identificadas con Cristo. De pronto, ya no están y nos preguntamos qué sucedió. La respuesta es simple: nunca fueron reales para empezar. Si hubieran sido reales, nunca se habrían ido. El pámpano falso no permanece, es quitado y cortado. Los hombres los juntan en el fuego y son quemados. Entonces, Jesús está haciendo un ruego básico a ese pámpano superficial.

Quiero que veamos tres características básicas en los versículos 4 al 11. Y sólo consideraremos la primera en esta mañana. Quiero que veamos el significado básico de “permanecer.” Y esto va a ser profundo, así que prepárese y esté alerta. El significado básico de permaneced… Después, las próximas semanas, veremos las bendiciones de los pámpanos que permanecen y cómo se queman los pámpanos que no permanecen. El significado básico de lo que significa permaneced, luego lo que sucede a las ramas que permanecen y lo que sucede a las ramas que no permanecen.

En primer lugar, entonces, el significado básico de permaneced. Y lo veremos en los versículos 4, 8, 9 y 10. Estaremos saltando un poco porque en esta analogía necesitamos hacer eso para comprenderla. El significado básico de permaneced. Aquí vemos el llamado de Jesús en el versículo 4 y Él está diciendo a hombres como Judas: “No sean así, sean reales, permaneced en Mí, muestren que su fe es real.” Es otro modo simple de decir sean salvos ustedes pámpanos superficiales, sean genuinamente salvos, de manera honesta, real en Cristo.

Y es absolutamente trágico, usted ya debe saberlo, cuando los hombres de manera superficial se alían con Jesucristo pero nunca son verdaderos cristianos. Hay algunas esposas que traen a sus maridos a la Iglesia y sus maridos parecen externamente ser cristianos y quizás realmente no saben, pero quizás en su corazón no lo son. Quizás lo opuesto es el caso. Quizás hay algunos jóvenes que vienen la iglesia porque quieren estar involucrados en un programa para jóvenes y en sus corazones saben que no conocen a Jesucristo y está en identificados de manera superficial con Jesús; pero no son reales.

Y entonces, Jesús llama a todos los que han hecho una afirmación o que se identifican de una manera aparente y les dice que sean genuinos. Observe en el versículo 4; y voy a leer todo el versículo. “Permaneced en Mí y Yo en vosotros; como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros sino permanecéis en Mí.”

La palabra “permaneced” significa simplemente permanecer, mantenerse cerca; Jesús dice que sean reales y den evidencia de que realmente son genuinos al permanecer. No es que permanecer en Cristo lo salva a usted, eso sería ridículo. Eso haría que su salvación dependiera de su capacidad de permanecer. No es que permanecer en Cristo lo salva; sino que permanecer en Cristo es, observe esto, la evidencia de que usted es salvo. ¿Se da cuenta? La gente dice muchas veces dice que conoce al señor tal y cual, que solía venir a la iglesia todo el tiempo. Estaba aquí en la escuela dominical e iba allí y acá, y hacía esto y aquello; y pensábamos que estaba haciendo algo; y de pronto… desapareció. Nunca regresó y los años han pasado y ¿qué sucedió con él? Le diré lo que sucedió con él: él mostró que nunca fue real porque no permaneció, ¿se da cuenta? Él nunca fue real para empezar. Si un hombre realmente conoce a Jesucristo, es la naturaleza de esa experiencia de salvación que ese hombre permanezca en Cristo. Y el falso siempre se irá, tarde o temprano. Jesús dijo que cuando la semilla cae algunas veces en los espinos, los espinos van a ahogar lo que aparentemente se ve como una conversión legítima; y es el fin de eso. Y nunca fue real para empezar.

Primera de Juan capítulo 2, versículo 19, escuche. “Salieron de nosotros,” ¿sabe que ellos tenían el mismo problema en ese entonces? Juan está diciendo que salieron de nosotros, eran parte de nosotros, parecían pertenecer. “Salieron de nosotros… ahora observe la siguiente afirmación… Pero no eran de nosotros.” ¿Cómo sabes eso, Juan? Es bastante fácil para ti decirlo, el hombre nunca fue salvo. Escuche lo que Juan dice: “Porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no eran de nosotros.”

Si hubieran sido reales, habrían permanecido. Y se fueron, dice Juan, nunca fueron reales o de lo contrario, no hubieran hecho eso. El verdadero creyente permanece.

Ahora, en el mismo capítulo, 1 Juan 2, versículo 24, escuche esto: “Lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneciereis en el Hijo y en el Padre; y esta es la promesa que Él nos hizo, la vida eterna.”

En otras palabras, en contraste a eso, Juan dice: ustedes que son reales, permanecerán y continuarán y heredarán la vida eterna. El creyente que permanece es el único creyente legítimo. Cuando alguien se va, da evidencia de que para empezar nunca fue real. Entonces, Jesús llama a todo discípulo aparente a que muestre la verdad y la realidad de su discipulado al permanecer en Cristo y no ser un discípulo Judas.

Y quiero que usted mantenga esto en mente porque voy a desarrollarlo en un minuto. Usted podría pensar que esto es bastante claro, que esto es blanco y negro. O está adentro o afuera. No has hablado de excepciones. No, y no lo voy a hacer por mucho tiempo. Pero ahí llegaré. Pero quiero mostrarle la distinción de blanco y negro que Cristo está haciendo. Un verdadero creyente permanece. Un incrédulo, tarde o temprano se va; y así es como usted puede distinguir o identificar si alguien es real o no lo es.

Pablo realizó advertencias similares para que alguien no fuera un pámpano Judas, una rama como Judas. Esto no sólo está en este pasaje, permítame mostrarle Colosenses 1:21, es lo mismo aquí. Usted puede distinguir a un verdadero creyente porque permanece. Escuche. “Y a vosotros también que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en Su cuerpo de carne por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de Él.” Pablo dice que ustedes colosenses solían ser pecadores apartados de Dios, Cristo por medio de Su muerte, los reconcilió con Dios. Ahora observe el versículo 23: “Si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe.”

¿Está él diciendo que uno puede permanecer salvo si se aferra? No. Él está diciendo que la legitimidad de su salvación estará determinada por su permanencia en ella. Si continúa en la fe, arraigado, firme, fundado en la fe y no se aleja de la esperanza del Evangelio que ustedes han oído. En otras palabras, la evidencia de salvación será que usted permanece en Cristo.

Permítame mostrarle otro pasaje. El escritor de Hebreos, capítulo 3, escuche el versículo 6: “Pero Cristo, como hijo sobre su casa… observe esto… la cual casa somos nosotros… somos la casa de Cristo… Si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.” Él no está diciendo aférrate a tu salvación y no la pierdas; él está diciendo que la evidencia de que usted es realmente es Su casa será su permanencia en Cristo.

Escuche esto en el versículo 14 del mismo capítulo. “Porque somos hechos participantes de Cristo con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio.” Los verdaderos creyentes comienzan y terminan su vida en una relación que es viva y vital con Jesucristo. Y lo mismo lo vemos en Hebreos 10:38 y 39. Lo puede escribir y verlo después.

Permítame darle un versículo más. Capítulo 4, versículo 14: “Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el hijo de Dios… retengamos nuestra profesión.” En otras palabras, retengámosla desde el punto de vista de la profesión que hacemos. Si usted está haciendo una profesión, asegúrese de que continúa. En otras palabras, asegúrese de que es legítimo. Aférrese, retenga su profesión. Ésa es la evidencia de salvación.

Entonces, cuando alguien viene y de repente se va… y tengo un nombre en la parte superior de mi certificado de ordenación de pastor de una iglesia. Él estuvo en mi consejo de ordenación, él me hizo preguntas y algunas en el consejo. Y estrechó mi mano, me saludó y demás. Su nombre está en la parte de arriba. Él es ahora uno de los individuos más pervertidos que jamás he conocido. Ahora es un instructor en una de las situaciones más impías que se pueda imaginar. Ha dejado de manera total cualquier relación que dijo profesar con Cristo o con Dios. Está involucrado sexualmente con tantas cosas increíbles que es difícil inclusive concebirlas. Y la gente me ha preguntado qué sucedió. Y lo único que puedo decir es que es obvio que él nunca fue real, porque se hubiera sido real, entonces habría permanecido. Porque esa es la naturaleza de la salvación. Es eterna. Él salió de nosotros porque nunca permaneció con nosotros desde el principio.

Y después, vea Juan 15, dice: “Permaneced en Mí”. Y aquí viene una promesa maravillosa para el pámpano que permanece. Dice esto: “Y Yo en vosotros.” Y puedo añadir ahí un paréntesis “Yo permaneceré en vosotros.” Permaneced en Mí y Yo permaneceré en vosotros. En otras palabras, si usted es real, Yo también estoy en ti de manera real. ¿Toda persona en el mundo puede reclamar esa promesa? No. La única persona que puede reclamar la promesa de la presencia permanente y constante de Jesucristo es quien constantemente está permaneciendo en Cristo. Permaneced en Mí y Yo permaneceré en vosotros. Y la Biblia habla de nosotros en el Nuevo Testamento estando en Cristo y Cristo estando en nosotros. “Cristo en vosotros, la esperanza de gloria,” Colosenses 1:27.

Y entonces, tenemos una relación con Jesucristo, el pámpano verdadero. Él permanece y Cristo permanece en él. Cuando por fe real somos verdaderamente salvos, siempre permaneceremos y Cristo siempre permanecerá en nosotros. Esa no es una amenaza a los cristianos. Eso no está diciendo a los cristianos que se cuiden. Que si no permanecen, Cristo tampoco permanecerá. Y usted vive toda su vida cristiana aterrado. Esa es una advertencia al cristiano profesante de que si no es real, entonces Cristo tampoco está ahí.

Usted sabe, tantas personas vienen a la Iglesia y se sientan en su banca santificada y piensan que porque están ahí, el Señor está con ellos. No es así. Estar ahí no hace que el Señor esté con usted. Él ni siquiera vive ahí. Él vive en el Espíritu de Dios, dentro de los cuerpos de los verdaderos discípulos. Y usted puede estar sentado junto a discípulos verdaderos, puede estar ahí apretado, rodeado de un grupo de ellos y no está usted más cerca de Jesucristo que el nativo que tiene poca ropa que está en el medio de una isla debido a que una relación permanente con Jesucristo en su vida viene únicamente a partir de la salvación real, la fe genuina en Cristo. Y esa es una relación permanente y eterna. Y entonces, el verdadero creyente permanece y también Jesús.

Observe ahora el versículo 8 porque quiero que vea que él repite el mismo concepto con palabras diferentes. Aquí está de nuevo la misma idea. Versículo 8: “En esto es glorificado Mi Padre, en que llevéis mucho fruto.” ¿Por qué está diciendo eso? Él está diciendo que lleven mucho fruto en el sentido de que, nuevamente, sea un discípulo real.

¿Cómo sabe usted que él está diciendo eso? Observe el final del versículo 8: “…y seáis así Mis discípulos.” En otras palabras, Mis discípulos dan fruto. Él está viendo a ese pámpano sin fruto que está identificado de manera superficial con la vid y dice: “¿Por qué no eres uno verdadero y das fruto”? Es simplemente otra manera de decir permanece, es otra manera de decir permanece. Es otra manera de decir que sea un verdadero creyente. Es otra manera de decir que sea un discípulo real porque solo los discípulos reales dan fruto. Éste es el único que da fruto y el único que da fruto es el discípulo real. El incrédulo no da fruto. El que está conectado de manera superficial con Jesús no da fruto.

Él lo dice de otra manera en el versículo 9. Escuche esto: “Como el Padre me ha amado, así también Yo os he amado.” Observe esto: “Permaneced en Mi amor.” Sea un discípulo real. Un discípulo real no entra al amor de Cristo y lo vuelve a dejar. Él continúa. Sea real. Sea real. Permanezca. Quédese ahí.

Entonces, ya sea que Él diga permaneced, dad fruto o continuad en mi amor, es lo mismo. Él está diciendo: sé real.

Observe la clave en el versículo 10; y ampliaré esto en un minuto. “Si guardaréis Mis mandamientos, permaneciereis en Mi amor así como Yo he guardado los mandamientos de Mi Padre y permanezco en Su amor.” Observe esto. En el versículo 10, ¿sabe lo que está diciendo? Guardareis, permaneceréis. La palabra es simple. Si guardareis Mis mandamientos, ¿qué? Permaneceréis. Entonces, Él les dice que permanezcan, que den frutos, que continúen en Su amor, que obedezcan Sus mandamientos. Todas estas afirmaciones básicamente están diciendo lo mismo. Un verdadero discípulo obedece los mandamientos de Jesucristo, ¿sabía eso? Es correcto. Un verdadero discípulo continúa en Su amor. Un verdadero discípulo da fruto. Un verdadero discípulo permanece en Cristo, permanece ahí toda su vida desde el momento de la salvación hasta su muerte. Un verdadero discípulo es lo que Jesús quiere. Y Su corazón ha sido quebrantado y ha sido despedazado por Judas. Y Él está diciendo ya no más pámpanos Judas, sean reales.

Y me encanta el final del versículo 10, Cristo se presenta a sí mismo como el ejemplo perfecto de permanecer. Él dice: “Así como Yo he guardado los mandamientos de Mi Padre y permanezco en Su amor…” ¿Sabe lo que Jesús quiere? Él quiere el tipo de relación con nosotros que Él tiene con Dios. En Juan 17, se acuerda ahí en Su oración sumo sacerdotal cómo Él ora para que Él sea uno con nosotros así como Él es uno con el Padre? Él permanece en el Padre. Es un pensamiento grandioso. ¿Usted cree que en algún punto Él va a dejar eso? No. Y Él quiere que permanezcamos en Él de la misma manera.

Entonces, de manera básica y general, Cristo en este pasaje está diciendo lo mismo. Él está todavía en el contraste entre el discípulo verdadero y el falso, el real y el que es aparente y el artificial. Él está haciendo un contraste entre el que realmente permanece y el que está conectado de manera temporal pero se va a quitar a sí mismo y de esta manera mostrar que él desde el principio no era real. Y entonces, está rogándole a ese pámpano, a ese pámpano superficial, Él está rogándole a ese que se pega a Jesús únicamente desde un punto de vista superficial y está diciendo permaneced, da fruto, continuad en mi amor, guardad Mis mandamientos… Esto va a mostrar que eres real, sé real, sé genuino; eso es lo que está diciendo.

Y este es un retrato perfecto de un verdadero cristiano. El verdadero cristiano permanece en Jesucristo, nunca se va. Un verdadero cristiano da fruto, ¿sabía usted eso? Un verdadero cristiano permanece en Su amor. Un verdadero cristiano no sólo eso, un verdadero cristiano obedece Sus mandamientos. ¿Recuerda cómo hablamos de eso? Hace un par de semanas atrás, quizás un mes atrás, cuando fuera, no sé, hablamos del hecho de que los verdaderos creyentes obedecen. Juan 8, ¿qué dijo Jesús? “Si continúan en Mi palabra, entonces ustedes son Mis discípulos alethos verdaderamente.” Un verdadero discípulo obedece. Un verdadero discípulo continúa en Su amor. Un verdadero discípulo da fruto. Un verdadero discípulo permanece.

Y entonces, Jesús está llamando a esos pámpanos que son superficiales y les está diciendo que sean reales.

Y tan sólo para mostrarle esto, regrese a Juan 14, viene a mi mente, versículo 15. Juan 14:15: “Si me amáis… Y el tiempo verbal indica que debe ser de esta manera… Si me amáis… ¿Qué?… Guardad Mis mandamientos.” Ustedes guardarán Mis mandamientos. Observe el versículo 21: “El que tiene Mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama.” Versículo 23: “El que me ama, Mi palabra guardará.”

Como puede ver, todo verdadero discípulo ama y obedece. Esas son las dos claves de la vida cristiana… Amor y obediencia. Eso es todo. La gente dice: “Oh, la vida cristiana es tan complicada… Haz esto, haz aquello, siéntate, ponte de pie, saluda.” No. Dos cosas… Amor y obediencia; eso es todo. Y la obediencia es lo que surge del amor.

Muy bien, entonces Él está hablando del discípulo verdadero y el falso. El mismo contraste está aquí nuevamente. Él ha estado hablando en términos generales, los creyentes permanecen… Observe esto… Los incrédulos no permanecen. Eso es claro, esto es definido. Usted debe entender esto. Jesús está diciendo que todos los cristianos permanecen. Todos los cristianos dan fruto. Todos los cristianos continúan en Su amor. Todos los cristianos obedecen. Si alguien deja de hacer eso, deja a Cristo y muestra que nunca fue salvo desde el principio. Eso es 1 Juan 2:19, eso es exactamente lo que hemos visto.

Juan no podía trazar el límite de manera más clara que esa. Así lo hace Juan. Así lo hace a lo largo de todo su Evangelio. Trata de encontrar un lugar en el Evangelio de Juan donde él contrasta un tipo de creyente de otro y no hay ninguno. Él simplemente dice creyente/incrédulo, se acabó. Blanco y negro. Eso es todo. Así es. Juan es un tipo de idealista y él está trazando esa línea de manera clara. Los creyentes hacen esto, los incrédulos hacen lo otro. Los creyentes tienen vida eterna, beben del agua eterna, nunca tienen sed. Los incrédulos siempre tienen sed. Ahora, algunas veces, usted es un creyente, usted llega a tener algo de sed, ¿no es cierto? Claro, pero Juan no trata con eso. Los creyentes no tienen sed… Los incrédulos tienen sed.

Luego, él habla en el capítulo seis acerca del pan de vida. Los creyentes nunca tienen hambre, los incrédulos siempre tienen hambre. Si usted es un creyente, ¿tiene usted alguna vez hambre por la Palabra, por la Verdad espiritual? Por supuesto que sí. Pero Juan no está tratando con excepciones. Eso es todo, simplemente es blanco/negro. Juan siempre muestra el patrón ideal diseñado por Dios, nunca se mete con la excepción.

Ahora quiero mostrarle esto al ir a otro libro que Juan escribió, 1 Juan. Y le mostraré cómo es que él hace esto ahí. Y muchas personas han quedado perplejas ante esta serie de versículos porque no pueden entender cómo algo puede ser tan definido.

Escuche lo que Juan dice. Y si usted comprende la mente de Juan, lo va a entender. Si no, es confuso. Primera de Juan 1:8: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a Él mentiroso y Su Palabra no está en nosotros.” Ahí él dice una cosa: los creyentes confiesan, los incrédulos niegan su pecado… Los contrasta. Y ya hemos hablado anteriormente de ese pasaje. Pero es claro. Los creyentes siempre confiesan, los incrédulos siempre niegan. Ahora, hay ocasiones en las que los creyentes tampoco confiesan como debieran, por supuesto, pero Juan no se mete con eso. Simplemente dice aquí está. Punto. Siempre lo ideal.

Capítulo 2, versículo 3: “Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos Sus mandamientos.” Ahora observe… “El que dice: yo le conozco y no guarda Sus mandamientos, el tal es mentiroso y la Verdad no está en él. Pero el que guarda Su Palabra, en este verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado. Por esto sabemos que estamos en Él.” Juan dice… Observe… Los incrédulos desobedecen, los creyentes obedecen… punto. ¿Ahora, acaso un creyente nunca desobedece? Claro, pero Juan no se preocupa por la excepción. Nuevamente, está trazando el límite de manera precisa.

Capítulo 2, versículo 9, observe esto: “El que dice que está en la luz y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. El que ama a su hermano permanece en la luz y en él no hay tropiezo.” ¿Quiere decir que un creyente nunca tiene ocasión de tropiezo? Juan dice que no está jugando con las excepciones, sólo está trazando límites de manera clara.

Versículo 11: “Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas” ¿Hay alguien en este mundo que usted no ama y usted es cristiano? De nuevo, tiene una excepción. “Y anda en tinieblas y no sabe dónde va porque las tinieblas le han cegado los ojos.” Como puede ver, aquí Juan dice que los creyentes siempre aman a su hermano, los incrédulos nunca. Y usted entonces dice que conoce algunos creyentes que no aman a su hermano. No se mete con las excepciones; sólo está trazando los límites de manera clara.

Tiene lo mismo en el capítulo 3, versículos 14 y 15. Lo tiene a lo largo de esta epístola. “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida,” versículo 14, “en que amamos a los hermanos.” Ahora, observe esto: “El que no ama a su hermano permanece en muerte.” ¿Ha conocido algún creyente que no amó a otro creyente? Bueno, yo conozco a muchos. Él dice que ellos permanecen en muerte. Usted dirá bueno, espere un momento. No estoy hablando de las excepciones. Estoy hablando acerca del patrón.

Ahora, observe el versículo 15: “Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida. Y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.” ¡Oh, Juan!, eso es demasiado claro… no puedes decir eso. No puedes decir que si tan sólo odias a una persona te vas a ir al infierno si eres un cristiano. Bueno, Juan no quiere ser llevado a eso. Él sólo está trazando las distinciones en blanco y negro, las perfecciones.

Ahora, usted tiene lo mismo en el capítulo 2, versículo 15, donde él dice: “No améis al mundo ni a las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él,” ¿verdad? Dime, cristiano, sé honesto, ¿algunas cosas te gustan mucho, verdad? Algunas cosas de este mundo… Ahora, ¿está diciendo Juan que se va a ir al infierno porque le encanta ese automóvil que está ahí? Quiere ese automóvil nuevo, lo maneja. Espere un momento, Juan no quiere ser empujado al punto de las excepciones. Él está trazando las líneas generales.

Permítame darle este, que es bastante pesado, 3:6, aquí hay uno que a ver si lo puede digerir. “Todo aquel que permanece en Él, no peca.” ¿Escuchó eso? Usted dirá que bueno aquí se ha ido a un extremo. No hay modo que usted pueda aceptar eso. Bueno, escuche esto. “Todo aquel que peca no Le ha visto ni Le ha conocido.” Versículo 8: “El que practica el pecado es del diablo.” ¡Hombre! Versículo 9: “Todo aquel que es nacido de Dios no practica el pecado.”

¿Se da cuenta ahora que Juan traza los límites bien definidos? Juan no se mete con las excepciones. Usted dirá bueno, ¿acaso él no sabe que a algunos de nosotros cristianos no nos caen bien algunos otros creyentes? ¿No sabe él que desobedecemos? ¿Acaso él no sabe que podemos pecar?

Claro que sí, pero me cae bien, me gusta porque él coloca a los ideales donde deben estar. Él está preocupado por las verdades posicionales y los modelos generales de vida. El patrón general de un creyente se caracteriza porque no desobedece, él ama a su hermano y evita el pecado. Ése es el patrón general; y Juan no se mete con las excepciones.

Usted dirá que él debió haber sabido de eso. Por supuesto. Capítulo 2, versículos 1 y 2 le dan una pequeña pista acerca del lado suave de Juan. “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis.” Éste es Juan. Aquí está siendo directo nuevamente. Pero luego dice: “Y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.” Como puede ver, casi de un lado, en cierta manera está diciéndolo. A él no le gusta permitir las excepciones. Pero confiere aquí un poco para que no nos perdamos de manera completa en la idea de que Dios sabe que fracasaremos.

¿Se da cuenta lo que estoy tratando de decirle? Hay patrones generales en la Palabra de Dios que distinguen a un creyente de un incrédulo. Y Juan los presenta de manera absolutamente definida; pero hay excepciones, ¿no es cierto? ¿Hay ocasiones en las cuales un creyente peca? Claro. ¿Ocasiones en las que un creyente odia su hermano? Seguro. ¿Ocasiones cuando un creyente no obedece como debiera? Con seguridad. ¿Ocasiones cuando un creyente no confiesa su pecado ante Dios como debiera? Seguro que las hay.

Ahora permítame preguntarle lo siguiente. Y éste es mi punto. ¿Podría haber ocasiones en las que un cristiano tampoco permanece en el sentido completo o total? Claro. Seguro. ¿Pero cuál es el patrón general de su vida? Permanecer. Pero, como puede ver, Juan nunca se mete con excepciones. Ahora, regrese a Juan 15 y veamos el concepto de “Permaneced en Mí.” Estamos viendo a un creyente quien por un día, una hora, una semana o el tiempo que sea, tenga un lapso en su relación con Cristo y pueda dejar de permanecer en el sentido pleno, de tal manera que el pasaje no está restringido de manera total al incrédulo, pero podría hablar también del creyente. Y creo que puede ser el caso.

¿Sabe cuántas veces usted lee en el Nuevo Testamento mandatos del apóstol Pablo, de Pedro, de Santiago, de todos los escritores a amar a su hermano? Bueno, acaba de decir en 1 Juan que si es un creyente siempre amará a su hermano. Y entonces, ¿qué está diciendo Pablo cuando dice ama a tu hermano? Bueno, Pablo era el ministro de la excepción, como puede ver. Todas sus epístolas están llenas de excepciones. Como puede ver, él da la primera parte acerca de la posición, recuerde. Y después, usted lee en Efesios, esto es lo que usted es, su posición; luego, uno tras otro, qué debe hacer y qué debe ser y cómo debe mejorar y cómo debe conducir su vida. Y tenemos que enfrentar la realidad de que si no hubiera creyentes que fallaran, el Padre podría guardar el cuchillo, ¿no es cierto? Porque no habría ninguna limpieza que llevar a cabo.

Muy bien, entonces es verdad que los incrédulos son los que primordialmente están aquí en mente. Pero hay excepciones en la vida de un cristiano, cuando él no permanece en el sentido completo. Y el clamor del corazón de Jesús entonces al creyente es que permanezca en todo lo que eso significa. Y creo que esto quizás es el mensaje clave que el Espíritu de Dios tiene para nosotros como creyentes esta mañana.

Usted preguntará entonces cómo un creyente puede dejar de permanecer. Bueno, le puedo dar una ilustración. Hay cientos de ellas, permítame darle una. Gálatas 1:6, Pablo le está escribiendo a cristianos, escuche lo que él dice: “Estoy maravillado de que tan pronto… ¿Cuál es la siguiente palabra? …Os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.”

Los gálatas empezaron a creer muchas mentiras. Y Pablo dice que no están permaneciendo… No están permaneciendo. ¿Saben cuál era su problema? Capítulo 3, versículo 3: “¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?” ¿Sabe lo que estaban haciendo? Fueron salvados en la energía del Espíritu Santo, estaban viviendo en la energía de la carne. Estaban siendo legalistas. Debo hacer esto, debo ser aquello. Y Pablo está diciendo, ¿dejaron de permanecer? Dejaron de permanecer y comenzaron a vivir como un pámpano independiente que va a dar su propio fruto. Y no puede ser hecho. Esa es una manera en la que usted puede dejar de permanecer, por el legalismo, probablemente el mejor ejemplo de todos porque el legalismo es lo opuesto de permanecer, tal como veremos en un minuto.

¡Oh, tenemos lapsos! Hay ocasiones en las que no permanecemos en el sentido completo de la palabra. ¿Puedo decir esto? Eso no quiere decir que usted pierde su salvación. Usted es oveja, Juan 10. “Mis ovejas oyen Mi voz y Yo las conozco.” Usted puede ser uno oveja que se desvía pero no se va a convertir en un cabrito. Cuando deja de permanecer no significa que está fuera del favor de Dios y el amor de Dios y el Reino de Dios; eso posicionalmente ha sido asegurado para siempre. Pero cuando usted se desvía un poco y deja de permanecer en el sentido pleno, usted se ha alejado de la intimidad pura de esa relación plena con Cristo.

¿Quiere saber lo que significa permanecer como creyente? Esto es simple, no puedo decirlo de manera más simple. Manténgase cerca de Jesús. ¿Escuchó eso? Manténgase cerca. Usted sabe, una rama realmente está mucho mejor si está conectada a la vid, ¿no es cierto? Tiene que estar cerca. Usted podrá decir que esta rama está bien porque tan solo está a un centímetro de distancia. Lo siento pámpano, no puede hacer nada a un cm de distancia. Permanecer significa estar total mente conectado con Jesucristo en el sentido pleno y conforme la vid envía su energía a través de este pámpano para dar fruto, así también Cristo puede enviar Su energía a través de usted. ¿Se da cuenta? Permanecer no es complicado, es tan simple. Simplemente significa permanecer de cerca de manera amorosa y obediente a Jesucristo y toda su energía va a ir a través de usted y se producirá fruto.

Usted dirá que le gustaría acercarse y permanecer en ese concepto de manera total. ¿Cómo lo hace? Le diré, está en el versículo 7, primera parte: “Si permanecéis en Mí y Mis Palabras permanecen en vosotros.”

Ahora, ¿cuál es la clave para tener una relación permanente con Jesucristo? ¿Cuál es? Es la Palabra. Es la Palabra. Un creyente que está en la Palabra es un creyente que permanece, uno que se alimenta de la Palabra de Dios, uno que se alimenta de la Palabra, que sustenta su alma con las verdades de Dios, permanece en una relación cercana, cálida, viva, energizada por Jesucristo. Y entonces, Él dice: permaneced en Mí y Yo en vosotros.

Ahora observe esto, en el versículo 4: “Permaneced en Mí y Yo en vosotros, como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo sino permanece en la vid. Así tampoco vosotros si no permanecéis en Mí.” A un incrédulo, eso le diría que nunca serás real, nunca tendrás fruto. A un creyente, eso le dice que no trates de operar de manera independiente de Mí.

Y entonces, usted sabe, algunos cristianos están haciendo eso. Hay puntos a lo largo de su vida, y todos hemos pasado por eso, yo lo he experimentado, que dejamos de permanecer realmente. Y voy a entrar en más de esto. Pero dejamos de permanecer y en cierto modo nos separamos. Y nos sentimos algo independientes. Y en cierta manera andamos por ahí, nos esforzamos, gemimos por producir nuestro propio fruto. Y usted dice que es un pámpano muy fuerte, que lo puede hacer. Que es un pámpano muy inteligente, que sabe cómo producir fruto. Que es inteligente. Y alguien más dice que una vez produjo fruto todo el tiempo, produjo gran fruto. Y ciertamente puede producir fruto, que sabe cómo.

Escuche, ¿cuánto puede un pámpano separado de la Vid hacer para producir fruto? No puede hacer nada. Inclusive los pámpanos fuertes y grandes no pueden hacer nada. Los más fuertes son tan inútiles como los más débiles. Los más hermosos son tan inútiles como los más feos. Y el mejor pámpano es tan inútil como el peor pámpano si está desconectado de la Vid. Ése es el punto. Obsérvelo en el versículo 4, ¿qué dice? Ahí al final dice: “Así tampoco vosotros si no permanecéis en Mí.” No puede hacer nada. No es cuestión de que si usted es fuerte o débil. No es cuestión de que si usted es bueno o malo, valiente o cobarde, inteligente o torpe, si es experimentado o inexperto. Sean cuales fueren sus dones, sus logros, sean cuales fueren sus virtudes, sean cuales fueren sus experiencias o hayan sido, son inútiles para ayudarle a producir frutos si está separado de Jesucristo. Digo, ¿de qué sirve tener muchos pámpanos que están ahí tratando de producir fruto artificial? No pueden.

¿Qué dice la Biblia? “En mi carne no mora el bien.” Y cientos de cristianos nunca aprenden eso. Andan por todos lados refunfuñando tratando de producir fruto. Usted no produce fruto al tratar, usted produce fruto al permanecer. ¿Se da cuenta?

Usted preguntará cómo permanecer. Bueno, simplemente crea que usted es un pámpano, reciba la Palabra que le dice que usted es un pámpano y créalo. Simplemente, tome su posición en la Vid. Acérquese a Jesucristo lo más que pueda, lo cual significa despojarse de todas las cosas del mundo, hacer a un lado todo el pecado que lo distrae y quita su energía, hacer a un lado todo el esfuerzo personal, todas las cosas que le roban de tener una relación personal profunda, amorosa con Jesús, métase en la Palabra y será un pámpano que permanece, olvide de manera completa el fruto, no se preocupe por el fruto, usted no tiene nada que ver con el fruto, usted permanezca; Él producirá el fruto a través de usted.

La gente dice que no ha testificado en un par de días..., Anda por todos lados como pámpanos tratando de producir fruto artificial. Simplemente permanezca, acérquese a Jesucristo; y usted dará fruto por Su energía en usted. Usted es un pámpano. Acérquese a Jesús, apártese del pecado, métase en la Palabra. No se preocupe por el fruto. Él va a producirlo en usted a medida que usted permanece en Él.

Pablo lo entendía, Gálatas 2:20: “Con Cristo estoy juntamente crucificado; mas no vivo yo, sino vive Cristo en mí.” Y me encanta Filipenses 2:13, que Dios produce en vosotros así el querer como el hacer por Su buena voluntad. Eso es bueno, ¿no es cierto? Nunca se preocupe por el fruto. Esa ni siquiera debe ser su preocupación. La Vid meramente lo va a usar para que cuelgue el fruto de usted si usted permanece. Y entonces, el plan no es que el Espíritu Santo le va a ayudar a dar fruto. No diga: “Espíritu Santo, ayúdame dar fruto.” No, el Espíritu Santo no lo ayudará usted a dar fruto. Usted dirá que lo sabe, que tiene que ayudar al espíritu Santo a dar fruto. No. No tiene que ayudar al Espíritu Santo a dar fruto tampoco. El Espíritu Santo realmente lo podría hacer solo.

Usted se preguntará entonces qué hace. Nada. Sólo permanezca. ¿No es eso bueno? ¿Qué le dijo Pablo a los gálatas? “Habiendo comenzado en el Espíritu, ¿ahora van a perfeccionarse en la carne?” ¿Sabe lo que ellos hicieron? Ellos comenzaron a permanecer y después empezaron a ver fruto; y era en la carne. Y usted y yo debemos producir fruto, no al tratar sino al permanecer. Sólo asegúrese que vive cerca de Jesucristo; y eso se va a encargar de dar fruto.

¿Alguna vez ha tratado de leer la Biblia? ¿Orar? ¿Testificar? Y cuando finaliza dice que quiere leer su Biblia, usted sabe, debería hacerlo, ¡lo haré! Y cuando la lee es aburrida, insípida. Y dice que va a dar testimonio. Y va y es como tener ceniza en su boca; y ora y dice que Dios bendiga los misioneros, ahora me voy a dormir; y eso es todo. Y usted tan sólo lo hace, sigue el modelo pero no puede entender por qué. Un hombre llega y dice que leyó la Palabra y ¡está tan emocionado! Y usted dice que sí, que hoy leyó la Palabra y no hizo nada. Tanta gente me ha dicho eso. ¿Sabe por qué? Por esto: usted está ejerciendo esfuerzo personal. Si realmente está cerca de Jesús, trabaje en la relación. No trabaje en las obras, trabaje en la vida en Cristo. Y las obras serán el resultado de esa relación. Y entonces, allí habrá gozo. Usted se preocupará por permanecer.

¿Sabe quién quiere fruto mucho más que usted? Dios. Y usted no puede hacer nada para producirlo. Él sabe que todo está en Su energía, en la energía de Él. Tan sólo sea un pámpano. Permanezca cerca de Jesús. Acérquese lo más que pueda estando en la Palabra, amándolo, obedeciéndolo, métase en Su vida, Su fortaleza, Su energía que fluye a través de usted y habrá fruto por todos lados y no tendrá que hacer nada más que permanecer. ¿Y quiere saber cuál será el resultado? Este es un adelanto del sermón de la próxima semana… Versículo 11: “Estas cosas os he hablado para que Mi gozo esté en vosotros y vuestro gozo sea cumplido.” ¿Le gustaría tener gozo completo? ¿Le gustaría vivir en el medio de gozo completo? ¿Qué tengo que hacer, ganar 84 almas a Cristo al mes? Ni una. No, sólo una cosa, permanecer.

¿Qué nos dice Jesús hoy? Estas palabras fueron habladas por nuestro bendito Señor hace casi 2000 años atrás; pero Él nos las dice hoy, ¿no es cierto? ¿Puedo animarle a que reconozca esto? Este es Jesucristo hablándonos en esta mañana. Me doy cuenta de que el elemento humano entra aquí, pero el contexto básico, estas palabras en la preciada palabra de Dios son las palabras de Jesús. ¿Qué dijo? Él dijo esto, si usted es un pámpano superficial, no sea un pámpano Judas, sea un pámpano genuino, sea salvo, realmente reciba a Cristo. Abra su corazón plenamente y pídale a Cristo que lo perdone. Y después le dice al creyente: “Creyente, tu patrón general es permanecer. Pero no dejes que esos lapsos vengan. Permanece en el sentido pleno de todo lo que significa y no te preocupes por el fruto. Sólo mantente cerca de Mí y yo producir eso en ti.”

Y la próxima vez, veremos las bendiciones de los pámpanos que permanecen y cómo queman a los pámpanos que no permanecen. Oremos.

Esta mañana, Señor, realmente hemos sido bendecidos, enriquecidos por Tu Palabra. Pero Padre, nuestros corazones están preocupados en primer lugar porque como cristianos tantas veces no permanecemos en todo lo que significa. Tratamos de ir por la ruta del esfuerzo personal, nos preocupamos por el fruto y nos olvidamos que lo que tenemos que hacer es únicamente permanecer cerca de Ti; y el fruto vendrá. Dios, ayúdanos a no intentar de manera vana hacer cosas con nuestra propia energía, habiendo comenzado en el Espíritu, sabemos que no podemos ser perfeccionados en nuestra propia carne. Entonces, Señor Jesús, enséñanos a permanecer, descansando en Ti.

Y después, Padre, hay algunas personas queridas aquí que necesitan desesperadamente la salvación real, que han estado jugando juegos y que realmente no conocen a Jesucristo. Dios, no les des paz, no les des descanso. Adviérteles, Padre, de que cuando han estado cerca de Jesús, que han oído Su Verdad y se alejan con toda la revelación disponible, es imposible renovarlos para arrepentimiento. Adviérteles de que Tu Espíritu no siempre está luchando con el hombre.

Y Padre, conforme terminamos esta hora en esta mañana, que no consideremos el significado de este mensaje para la persona a nuestro lado o para a alguien que conocemos, sino que sea para nosotros de parte de Ti.

Mientras que sus cabezas están inclinadas por un momento conforme terminamos en estos minutos, queremos hacerles una invitación. Si usted nunca ha conocido a Jesucristo en un sentido real, si usted sabe que hoy no es un pámpano verdadero, que verdaderamente está permaneciendo, tal como cantamos en un breve himno hace un momento, si usted quiere conocer a Cristo, si quiere permanecer y ser genuino, usted puede arrepentirse. Y hay algunos consejeros que quieren presentarle a Cristo esta mañana, no queremos que le dé pena venir. No queremos que sienta que estamos tratando de presionarlo, pero queremos que tenga la oportunidad de escuchar al Evangelio. Y estamos disponibles. No sabemos cómo hablar con usted de otra manera; simplemente puede venir y hablar con nosotros.

Y, cristiano, si Dios realmente te ha hablado acerca de permanecer de manera completa y no ejercer tu esfuerzo personal sino descansar simplemente en una relación amorosa íntima, obediente con Cristo, quizás quieras orar al respecto, quizás quieras hablar con el Señor…

Padre, al finalizar, trae a aquellos que te necesitan y a aquellos creyentes, Padre, que necesitan permanecer. Todos nosotros necesitamos esto. Padre, si es necesario que haya algunos compromisos reales esta mañana, oramos que los hagamos contigo en el nombre de Jesús. Amén.

 

 

 

 

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