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Esta mañana tenemos el privilegio maravilloso de comenzar una serie nueva. Y siempre es con mucha expectativa que hacemos eso. Vamos a comenzar un estudio del libro de Hechos esta mañana. Y estoy emocionado por él, porque hay muchas, muchas cosas que vamos a aprender en el libro de Hechos.

Vamos a aprender principios tremendos que el Señor utilizó para comenzar la Iglesia, algunos de los cuales todavía están operando en la actualidad y algunos de los cuales, ya no. Vamos a ver algunos ministerios que son emocionantes en términos lo que sucedió de manera milagrosa. Vamos a ver cómo Dios opera mediante hombres por Su Espíritu. Vamos a ver el patrón para la Iglesia, lo que nuestro Señor quiso que fuera y lo que fue en su forma más pura. Vamos a estar aprendiendo algunas cosas maravillosas. Vamos a ver el patrón de Dios para el esfuerzo misionero. El patrón de Dios para el control y el gobierno de la Iglesia. El patrón de Dios para edificar la Iglesia, para evangelizar al mundo. Todas estas cosas se nos presentan en el libro de los Hechos. Y entonces, se vuelve un libro muy estratégico. Es la fuente primordial de Hechos acerca del nacimiento de la Iglesia y nos da la naturaleza fuerte de la Iglesia del primer siglo.

Ahora, el autor del libro de Hechos, como veremos en un momento con más detalle, es Lucas. Lucas es el autor de Hechos. Y Lucas estuvo asociado, de manera cercana con los apóstoles desde alrededor del tiempo de la muerte de Jesús, alrededor del año 30 d. C., hasta alrededor del año 60 o 63 d. C., cuando evidentemente él escribió este libro. Y en esos poco más de 30 años, conforme Lucas viajó junto con los apóstoles, él escribió lo que estaba pasando. Y la historia del libro de los Hechos es el comienzo de la Iglesia en Jerusalén y su explosión hasta que alcanza la capital del mundo, una de esas partes hasta lo último de la tierra, la ciudad de Roma.

Y en un período de 30 años, bajo el poder tremendo del Espíritu de Dios, la Iglesia explotó alrededor de esa área del mundo y alcanzó la capital del mundo en la forma del apóstol Pablo en su llegada a la ciudad de Roma. Y en esos 30 años, Lucas nos presenta cómo es que el Espíritu de Dios supervisó, controló y capacitó la expansión de la Iglesia.

Ahora, hay muchas razones por las que Lucas quiso escribir esto y probablemente, podríamos extraer tantas razones como hay verdades en el libro. Es importante porque nos da el patrón de la Iglesia. Es importante porque nos muestra el patrón de evangelismo mundial. Es importante porque hay principios de discipulado. Es importante por muchas razones, pero en la propia mente de Lucas, conforme él está escribiendo, él está dirigiendo este libro a un oficial de alto rango romano en particular, cuyo nombre veremos en un momento.

Y al escribirle a este hombre, él evidentemente, como uno de sus propósitos, está intentando recomendar el cristianismo al mundo romano. Los romanos tuvieron una perspectiva más bien exclusiva de la religión -usted adoraba al emperador. Y tuvieron a otros dioses que estaban involucrados, pero la adoración al emperador era algo clave. Eran algo tolerantes, aunque su tolerancia no era mucha y se volvieron grandes perseguidores del cristianismo.

Y en este libro en particular, Lucas dirige la atención de los romanos, de vez en cuando, a la virtud de los cristianos, esto es que no son ciudadanos malos, sino que más bien son muy leales y se someten a la ley. Él también dirige la atención de los romanos al hecho de que muchos otros oficiales romanos habían tratado a los cristianos con gran cuidado, inclusive, habían dado buenos testimonios acerca de los cristianos.

Entonces, tiene una especie de trasfondo de recomendar el cristianismo al mundo romano, no sea que los romanos se vieran amenazados por estas personas y las vieran como rebeldes que estaban tratando de derrocar la pax romana o la paz romana.

Por ejemplo, en Hechos 13, él inclusive habla del hecho de que Sergio Paulo, quien en ese entonces fue el gobernador romano de Chipre, se convirtió en cristiano. Y entonces, en ese punto ciertamente un romano fue tolerante del cristianismo. Capítulo 16, versículo 35; capítulo 18, versículo 12; capítulo 19, versículo 31, indican que la actitud romana hacia el cristianismo fue positiva en ese entonces. Y entonces, este libro, en cierta manera, establece para todos los tiempos el hecho de que los romanos deben tratar al cristianismo con gran cuidado, porque los cristianos fueron aceptados por los primeros romanos.

Pero no sólo eso, también hay un gran énfasis en el hecho de que los cristianos fueron ciudadanos buenos. El secretario de Éfeso, por ejemplo, en el capítulo 19, les da a los cristianos un buen testimonio. Inclusive en el capítulo 25, versículo 25, Festo, cuando estaba hablando de asuntos con Pablo hizo la afirmación de que Pablo quizás inclusive pudo haber sido liberado. Y ciertamente, no dio señal alguna de ser digno de algún crimen.

Y entonces, Lucas presenta al cristianismo recomendándolo en el sentido de que tuvo su lugar en el mundo romano. No sólo eso, Lucas evidentemente recomienda al cristianismo en su lugar en relación con el judío, porque como puede ver, existía este tipo de problema latente con la nueva iglesia que acababa de nacer, conforme estaba por desarrollarse. Y eso era que los judíos pensaban que pertenecía primordialmente a ellos y los gentiles eran ciudadanos de segunda clase.

Particularmente, esto había sucedido a la luz de lo que sucedió cuando la Iglesia comenzó en Jerusalén, conforme el Espíritu de Dios vino con lenguas como de fuego y vino sobre ellos y fueron bautizados en el Espíritu Santo. Comenzaron a hablar en lenguajes diferentes. Ahora, esto entonces les dio un sentimiento en cierta manera de exclusividad. Y esa es la razón por la que cuando Pedro vino al concilio de Jerusalén en Hechos 15, él quedó tan sorprendido cuando él anunció al concilio de Jerusalén, “hombres, no lo creerán, lo mismo que les pasó a los gentiles, nos pasó a nosotros. ¿Pueden creer eso?”

En otras palabras, el punto es que Dios quería asegurarse de que los gentiles y los judíos estuvieran al mismo nivel en la Iglesia. Entonces, el libro de los Hechos recomienda el cristianismo al judío en el sentido de que es algo universal y no hay variación. Habla por ejemplo de Felipe predicándole a los gentiles. Habla de Pedro y su ministerio con Cornelio. Habla del gentil cristiano… Los cristianos que fueron a los gentiles en Antioquía. Habla de Pablo en Asia Menor. Todo este ministerio gentil. Y el clímax, en Hechos 15, en el concilio de Jerusalén cuando ellos decidieron que los judíos y los gentiles eran de hecho iguales en la Iglesia.

Pero ambas verdades en gran medida son secundarias, ya que el propósito primordial de hechos representa el Hechos 1 versículo 8. Y si usted lo observa por un momento, verá al personaje primordial resumido muy claramente. Versículo 8: “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo,” y aquí está realmente el propósito, “y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”

Ahora, usted ahí tiene el bosquejo del libro de los Hechos. El libro de los Hechos comienza cuando vino el Espíritu. Ellos recibieron poder e inmediatamente se convirtieron en ¿qué? En testigos declarando las obras maravillosas de Dios. Comenzaron entonces en Jerusalén. Entonces, el libro de los Hechos se mueve y avanza. Y van a Judea. Después, fueron a Samaria y finalmente, fueron hasta el fin del mundo. Ellos terminaron en la ciudad capital de Roma.

Y ese es exactamente el bosquejo del libro de los Hechos dado en el versículo 8. Comienza ahí y abarca hasta el fin del libro. El propósito, entonces, el libro, como Lucas lo presenta ahí, es mostrar la historia de cómo se esparció el cristianismo, capacitado por el Espíritu Santo a lo largo del mundo.

Ahora, le puedo ilustrar esto a usted y quiero tomar un momento para hacerlo porque creo que esto le va a ayudar a que usted entienda un poco el flujo. Es algo académico, pero espere por un minuto. Quiero que vea esto. El libro de los Hechos se divide en varios tipos de bosquejos. Usted puede bosquejarlo en muchas maneras y todo el mundo tiene problemas bosquejando el libro de los Hechos, porque es difícil bosquejar la obra del Espíritu. Siempre.

Entonces, cuando usted trata de bosquejar el libro de los Hechos, usted tiene un problema. Si usted está bosquejando Romanos, usted está tratando con la mente lógica de Pablo. Si usted está bosquejando Hechos, usted está tratando con el flujo del Espíritu, el cual no siempre puede ser catalogado en pequeñas categorías.

Pero hay seis tipos de paneles que encontramos a lo largo del libro de los Hechos. Y todos ellos nos presentan el flujo de la Iglesia conforme avanza. Permítame mostrarle lo que quiero decir. Comenzando en el capítulo 1, versículo 1 y llegando hasta el capítulo 6, versículo 7, aparece el primer panel. Y esta pequeña sección nos habla de la Iglesia en Jerusalén, en donde todo comenzó. Nos habla de la predicación de Pedro, en Pentecostés, y el nacimiento de la Iglesia en Jerusalén; y nos lleva a su culminación con esta afirmación en Hechos 6, versículo 7: “y la palabra de Dios se incrementaba y el número de los discípulos, escuche esto, se multiplicaba en Jerusalén grandemente y un gran número de los sacerdotes fueron obedientes a la fe.”

Ahora, ahí está el resumen de los primeros seis capítulos hasta el versículo 7, todo está resumido ahí. Este es el nacimiento de la Iglesia en Jerusalén conforme comenzó a crecer y conforme comenzó a multiplicarse. Después, comenzando en el capítulo 6 y versículo 8 y llegando hasta el capítulo 9, versículo 1, encontramos las siguientes pequeña sección en el libro de los Hechos y esto muestra cómo el cristianismo que comenzó en Jerusalén, comenzó a esparcirse por toda Judea, la cual fue una provincia en la que Jerusalén era la ciudad. Comenzó a esparcirse a lo largo de Judea.

En esta segunda pequeña sección, Esteban predicó y murió como un mártir. Después, comenzó a entrar a Samaria; y todo eso está cubierto hasta llegar al capítulo 9, versículo 31. Y se resume en el versículo 31, el cual dice: “entonces, las iglesias tuvieron reposo a lo largo de Judea, y Galilea y Samaria y fueron unificadas y andaban en el temor del Señor y en el consuelo del Espíritu Santo y se,” y aquí está esta palabra de nuevo, “se multiplicaban.” Entonces, usted ahí tiene el segundo movimiento de la Iglesia conforme comienza a crecer en dirección a cumplir la comisión que Jesús dio en Hechos 1:8.

Después, comenzando en el capítulo 9, versículo 32 y avanzando hasta el capítulo 12, versículo 34, encontramos el siguiente movimiento de la Iglesia que involucró la conversión del apóstol Pablo. Y en ese punto, la Iglesia comienza a explotar. Los gentiles son alcanzados en la ciudad de Antioquía, en donde son llamados por primera vez cristianos. Cornelio es salvado mediante el ministerio de Pedro. Y el resumen de ese período está en el versículo 24 y nuevamente, dice: “pero la Palabra de Dios crecía… Y ahí está esa palabra otra vez… Y se multiplicaba.” Todo es la multiplicación del cristianismo conforme avanza.

Después, llegamos a la cuarta sección comenzando en el versículo 25 del capítulo 12 y llegando hasta el versículo 5 del capítulo; 16:5, y esta sección trata con la Iglesia que nació en Asia Menor. Y el viaje de predicación de Galacia por el apóstol Pablo. Y termina con este resumen, versículo 5: “y entonces, fueron las iglesias establecidas en la fe… Y aquí viene la misma idea… Y se incrementaban el número diariamente.”

Después, eso nos lleva a la quinta sección que comienza en el capítulo 16, versículo 6 y llega hasta el capítulo 19, versículo 20. Y en esta sección, Pablo vuelve a salir; inclusive sale más lejos y entra a las grandes ciudades gentiles de Éfeso y Corinto. Y extiende al ministerio más allá, hasta los fines de la tierra. Y el comentario está en el versículo 20 del capítulo 19: “y la palabra del Señor crecía poderosamente y prevalecía.” Y aquí está de nuevo multiplicándose y extendiéndose.

Después, comenzando en el 19:21, de manera clara hasta el final del libro, en donde encontramos el ministerio final de Pablo, su llegada a Roma, en donde él es encarcelado, pero aún ahí predica el Evangelio. Y el libro termina con estas palabras, aquí esta Pablo predicando el Reino de Dios y enseñando esas cosas que tenían que ver con el Señor Jesucristo y con todo denuedo, con ninguna prohibición. Y ahí cierra.

Y entonces, el libro de los Hechos cubre un período de 30 años en el cual la Iglesia de Jesucristo nació y explotó alrededor del mundo conocido y alcanzó la capital del mundo, la ciudad de Roma. Y de esta manera, el libro termina con Pablo en Roma en la cárcel esperando su ejecución.

Y ahí es en donde Lucas se detiene, porque él ha cumplido con su propósito. Él ha mostrado el esparcimiento milagroso del cristianismo hasta la ciudad capital del mundo en tan sólo poco más de 30 años; una religión que comenzó con un puñado de hombres débiles y un Líder que fue clavado en la cruz. Y en 30 años, Él ha conquistado el mundo conocido.

Ahora, podría añadir regresando al primer capítulo y todavía hablando de la introducción, que el versículo 8 dice que todo sucederá bajo el poder del Espíritu Santo. Ahora, este libro es titulado los Hechos de los apóstoles. Podría ser mejor titulado los Hechos del Espíritu Santo mediante los apóstoles, porque es el registro de cómo el Espíritu de Dios fue el instrumento clave en todo esto que estaba sucediendo en el esparcimiento de la Iglesia. Detrás de todo, está el poder del Espíritu Santo, la dinámica del Espíritu Santo. Y Hechos es un libro práctico en el sentido de que nos da patrones para el testimonio cristiano, obra misionera, evangelismo, edificar la Iglesia, etcétera, etcétera. Pero también es un libro de teología en el sentido de que detalla el flujo de la obra en la persona de Dios y cómo Él opera.

Y entonces, conforme avanzamos a lo largo de este libro, vamos a encontrarnos no sólo aprendiendo principios prácticos, sino que vamos a encontrarnos, en cierta manera, desviándonos en tangente teológicas conforme vemos al Espíritu de Dios haciendo algo. Entonces, tendremos que seguir eso y definir este ministerio del Espíritu.

Entonces, nuestro estudio en Hechos será práctico y también será teológico. El Espíritu Santo domina el libro de los Hechos. Sesenta veces en el libro de los Hechos habla del Espíritu. Cuarenta veces habla del Espíritu Santo. Y todo aquí gira en torno al Espíritu. Si usted lo resume todo, usted encuentra que el patrón de Dios para toda la Iglesia es la energía del Espíritu siempre. El Espíritu Santo, el Espíritu Santo regenera, bautiza y llena a los miembros. El Espíritu Santo escoge y designa a los ministros. El Espíritu Santo preside sobre los concilios de la Iglesia. El Espíritu Santo dirige y controla todo lo que la Iglesia jamás hace. Y entonces, realmente son los hechos del Espíritu Santo.

Y mientras que los en los Evangelios, y en particular Juan, el que hemos estado estudiando, Cristo es revelado en la carne, en Hechos, Cristo es revelado por el ministerio del Espíritu. Y usted recordará que Jesús hizo esa afirmación. Él dijo: “cuando Yo me vaya, enviaré al Espíritu Santo y Él dará testimonio de,” ¿quién?, “De mí.” Y entonces, el libro de los Hechos, aunque se concentra en el Espíritu Santo, es un testimonio vivo del poder de Jesucristo, porque el Espíritu siempre apunta a Cristo. Y entonces, conforme estudiamos el libro de los Hechos, no debemos preocuparnos con el Espíritu, de otra manera, Él no ha cumplido con Su ministerio. Debemos preocuparnos con lo que el Espíritu nos dice acerca de Jesucristo.

Ahora, como parte de nuestra introducción, me gustaría presentarle el versículo 1 y 2 para empezar. Versículo 1: “En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido.”

Ahora, esto nos presenta el libro y es una introducción muy breve. Y nos dice quién escribió Hechos. Nos dice que lo escribió Lucas. Usted dice que no vio el nombre de Lucas ahí. Tiene razón. Pero lo que usted vio es la afirmación: “en el primer tratado, oh Teófilo.” Ahora, si usted regresa al comienzo del Lucas y ve el capítulo 1, versículo 3, Lucas dirige este Evangelio a Teófilo. Él dice: “me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh Excelentísimo Teófilo para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales he sido instruido.” Lucas escribió Lucas, el Evangelio de Lucas a Teófilo. Y sabemos eso.

Ahora, aquí, en el capítulo 1 de Hechos, versículo 1, él dice: “en el primer tratado, Teófilo. Entonces, sabemos que es el mismo escritor. Es interesante que Lucas no es mencionado mucho en el Nuevo Testamento. Él aparece tres veces en Colosenses 4:14, en el pequeño libro de Filemón, versículo 24 y en 2 Timoteo 4:11. Y en cada caso, él se ve moviéndose, moviéndose con los apóstoles.

Ahora, podemos aprender algo de Lucas. No mucho, pero conocemos un poco. Número uno, sabemos que él fue un doctor. Ahora, sabemos que él fue un doctor no sólo por las afirmaciones, sino porque cuando leemos el libro de Lucas, encontramos que él se mete en situaciones que revelan que él es un doctor. La selección de palabras es médica en ciertos casos. Y lo que es interesante en particular en el caso de una mujer que tuvo problema de hemorragia, los otros escritores de los Evangelios dicen que él había sufrido o él había padecido muchas cosas en manos de muchos médicos.

No obstante, Lucas, cuidadosamente omite esa frase, ¿se da cuenta? La cual nos da una pequeña idea de cómo es que Lucas veía a su profesión. Y entonces, creemos que Lucas fue un doctor. Y no conocemos mucho más acerca de él, fuera de que él, fuera de que él fue un hombre piadoso, quien siguió y fue un ayudante cercano y un amigo cercano y compañero de Pablo. Inclusive estuvo involucrado en su encarcelamiento final con él. Y él fue un gentil y probablemente el único escritor gentil del Nuevo Testamento.

Ahora, él dice: “en el primer tratado,” y esa es una frase griega interesante, porque realmente significa la primera parte de dos narrativas históricas. La primera parte de dos narrativas históricas. En otras palabras, la idea de que este es el volumen dos de algo. Y eso, claro, nos lleva de regreso a Lucas, en donde recordamos que el Evangelio es el volumen uno. Si quiere otro título para Hechos, podría llamarlo Lucas, volumen dos. Porque Lucas comenzó en primer lugar al instruirnos acerca de la persona de Jesucristo y lo que Él hizo en su vida. Y después, él continúa con este mismo tema, lo que Jesús hizo cuando Él regreso al cielo y envió al Espíritu para terminar Su obra. Esto tan sólo es el volumen dos.

Ahora, retomando por tan sólo un momento a algunos pensamientos del nombre Teófilo, el cual es una combinación de dos palabras que significan amado de Dios o amigo de Dios o amante de Dios, Teófilo, conocemos muy poco o casi nada de él fuera de la historia. En el siglo segundo, aparece su nombre. Y hay cierta indicación en fuentes del siglo segundo de que él fue un oficial influyente rico en Antioquía. También hay cierta indicación de que Lucas originalmente fue de Antioquía y, por lo tanto, Lucas, conocía a este hombre quizás porque era un médico bien conocido y quizás, tenía cierta relación con Teófilo. Sin duda alguna, Teófilo se había convertido en un creyente. Y como consecuencia, Lucas le había dirigido estos volúmenes en particular a Teófilo para darle información, conforme él afirma en Lucas acerca de Jesucristo para que él pueda entender bien las cosas en las que él había sido instruido.

Entonces, evidentemente, él había venido a Cristo y ahora, él necesitaba detalle. Y quizás, Teófilo fue un hombre que demandaba detalle. También el hecho de que él recomienda el cristianismo a los romanos estaría en el trasfondo de su mente, conforme él le escribe a un romano como Teófilo.

Ahora, también podemos asumir a partir de Lucas capítulo 1, en donde él lo llama Excelentísimo Teófilo, que él fue un oficial romano de alto rango, porque el término Excelentísimo también aparece en conexión con Festo y Félix, quienes fueron gobernadores. Entonces, es muy probable que este hombre Teófilo fuera un oficial romano de alto rango que había venido a Cristo y es este a quien Lucas escribe este juego de dos volúmenes acerca de la obra de Jesucristo. Su obra en la tierra y Su obra a través de la Iglesia, volumen dos. Y usted notará que esto se indica de manera muy simple en el versículo 1. Dice esto: “hablé acerca de todas las cosas que Jesús, ¿cuál es la siguiente palabra?, Comenzó. Comenzó a hacer y enseñar.” En otras palabras, sólo comencé. Jesús en la tierra, en Su Evangelio, en los relatos del Evangelio, únicamente comenzó a hacer la obra.

Usted dice: “pensé que la obra de Jesucristo es una obra terminada.” Tiene razón. La obra de redención está terminada. La obra de evangelismo y enseñanza de la Palabra de Dios no se acabó. Él únicamente comenzó a hacer eso. Nunca olvide ni por un momento que la idea de la obra de Jesús no es una obra terminada. Ahora, Jesús dijo en Juan 17:4, cuando Él le oró al Padre: “he terminado la obra que Tú me diste que hiciera.” Y también dijo en la cruz: "Tetelestai", consumado es. Cuando avalamos de redención, se acabó. Cuando hablamos de evangelismo, únicamente comenzó. Y entonces, he titulado este comienzo en particular del libro de los Hechos Jesús da los recursos para completar Su obra incompleta. Planes para terminar Su obra no acabada.

Y entonces, debemos distinguir entre la obra terminada de Cristo y aquello que Él únicamente comenzó. Y si usted quiere saber lo que Él únicamente comenzó, es lo que Él puede hacer y lo que el enseña. Usted pregunta si Jesús todavía está activo haciendo cosas en este mundo. ¡Oh, claro! Él no sólo enseña mediante Sus instrumentos, sino que Él opera a través de nosotros, ¿no es cierto? Su obra redentora se acabó. Está terminada. Su actividad y su enseñanza simplemente están comenzando en este punto en Hechos. Y se ha estado llevando a cabo ahora desde nuestra perspectiva durante casi 2000 años. Y es emocionante ser parte de ella. Y entonces, Lucas nos enseña que es el comienzo de Su obra incompleta lo que Jesús hizo y que debemos continuar.

Ahora, para que nosotros comprendamos este pasaje de apertura, vamos a dividirlo un poco y vamos a considerarlo en dos partes. De ninguna manera vamos a acabar esta sección en esta mañana. Pero vamos a considerarla hasta el versículo 11 como una unidad, porque realmente es una unidad básica y es medular para que nuestro entendimiento. Debemos tomarla como una unidad. Y se divide en seis partes. Y quiero que vea estas. Usted tiene un bosquejo ahí para ayudarle en su entendimiento.

Antes de que entremos a los puntos específicos, permítame tan sólo recordarle esto. Ahora, mantenga en mente, conforme comenzamos Hechos 1, que Jesús sabe que Él está haciendo una gran transición. Él comenzó a hacerlo todo. Él comenzó a enseñarlo todo. Como puede ver, usted no lee nada acerca de la enseñanza de los apóstoles hasta este punto. Muy poco. Hay un involucramiento mínimo en eso. Lo mejor que podían hacer era ser heraldos del Reino en Mateo 10. Y eso es todo. Ellos realmente no estaban equipados para enseñar. Y ellos realmente no podían hacer mucho. Estaban restringidos en sus propias incapacidades, fuera de haber estado, como usted sabe, junto a Jesús.

Entonces, Jesús, hasta este punto lo había hecho. Pero ahora, Él debe cambiar y Él debe cargarlo al resto que queda mientras que Él regresa al Padre. Entonces, es un gran pasaje de transición. Él tiene que entregar la carga entera a estos once que son débiles desde un punto de vista humano, dicho de una manera suave, quienes no son los más poderosos o lo más importante del mundo. Pero va a ser el trabajo de ellos y Él tiene que equiparlos.

Ahora, si eso es verdad y sabemos que Él los está equipando y Él está a punto de irse y esto es lo último que Él les va a decir en la tierra, entonces sabemos que lo que Él dice es importante, ¿no es cierto? Estas son palabras críticas, estas son cosas extremadamente importantes que Jesús hace aquí para prepararlos para un trabajo que va más allá de la imaginación de un ser humano, el llegar a concebir lo que él podría hacer. Entonces, esto es importante.

Al mismo tiempo, permítame decir esto. Es muy simple, es básico. Para algunos de ustedes que han sido cristianos durante mucho tiempo, nada de esto va a ser nuevo. Se oye como la misma segunda estrofa. Porque éste es el principio, amigos. ¿Sabe usted lo que Jesús tuvo que hacer con ellos cuando Él hizo esto? Él tuvo que trabajar con personas que no sabían nada de nada. Entonces, esto es alimento básico para bebés. Alimento para bebés. Para aquellos de ustedes que son cristianos nuevos, va a ser rico. Para el resto de nosotros que hemos avanzado, confío en que esto nos va a convencer de pecado para reconocer que realmente no hemos estado haciendo lo que debíamos haber estado haciendo desde el principio. No obstante, es muy elemental.

Ahora, Jesús hace seis cosas que vamos a considerar esta semana y el próximo día del Señor. En primer lugar, Él les enseñó. Y es ése el mensaje apropiado. Si ellos van a continuar con la obra de Él, tienen que tener un mensaje correcto. Obvio. Básico. Simple. Él no les dice: vayan al mundo y enseñen a todos los hombres y no les dice qué enseñar. Mensaje apropiado.

En segundo lugar, Él les apareció a ellos, lo cual es una manifestación apropiada. Ellos tienen que saber que Él es real. En tercer lugar, Él los capacita, lo cual es la fuerza apropiada. No pueden hacer el trabajo por sí mismos. Necesitan tener el poder correcto. En cuarto lugar, Él les rehusó algo. Esto es que no les dijo algo, porque era el misterio apropiado. Hubo algunas cosas que ellos no necesitaban saber. En quinto lugar, Él los comisionó. Esa es la misión apropiada. Él les dijo lo que debían hacer cuando fueran. Y quinto lugar, Él les prometió. Ese fue el motivo apropiado. Él les dijo por qué lo tenían que hacer.

Aquí tienen ustedes uno de los pasajes más básicos que jamás hemos estudiado. Esto simplemente es alimento para bebés para un cristiano. Pero creo que Dios nos va a enseñar algunas cosas que deberíamos haber aprendido hace mucho tiempo atrás, si es que las aprendimos. Él nos va a recordar, porque eso es lo que Pedro dijo, ¿se acuerdan? Él dijo quiero recordarles las cosas que ya les he dicho. Y lo seguiré haciendo hasta que muera. Y entonces, lo escribiré para que inclusive cuando esté muerto, lo puedan leer.

Muy bien, en primer lugar, entonces, comenzamos con el mensaje apropiado. Si usted va a llevar el mensaje de Jesucristo, tiene que saber lo que es, eso es bastante obvio. Y entonces, en los versículos 1 y 2, como ya hemos visto esto presentado, vamos a retomar el pensamiento ahí del mensaje apropiado. Y quiero decir en este momento que, para continuar de manera eficaz con la obra de Cristo, tenemos que comenzar con los hechos, ¿verdad? Digo, tenemos que conocer cuál es nuestro mensaje, información apropiada, así de simple. Usted no puede salir y vender un producto si usted no sabe lo que es. Y si vamos a declarar a Jesucristo, tenemos que tener los hechos, tenemos que tener el cimiento de comunicar qué es lo que vamos a comunicar.

Muy bien, veamos el versículo 1. Dice al final del versículo 1: todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar. Y después, en el versículo 2, dice: “hasta el día en el que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido.” Jesús, entonces, les dio el mensaje apropiado. Él los instruyó con los hechos. Él les comunicó fielmente mediante obra y palabra. Notará que Él comenzó a hacerlo y a enseñarlo. Y les dio el mensaje apropiado. Nadie está listo, nadie está equipado para ningún tipo de obra continua de Cristo sin el mensaje correcto.

Esta es la razón por la que creemos en la formación. Esta es la razón por la que no es tan simple como decir: “bueno, soy cristiano, ¿por qué no tan sólo no puedo salir y servir a Jesucristo? Estoy listo. Simplemente, puedo salir e ir al mundo y realmente predicarles.” Y lo que usted conoce quizás se le acabe en 10 horas. Y eso quizás sea todo. Inclusive, esas 10 horas quizás sean repetitivas. Una y otra vez se me han acercado jóvenes y me dicen: “¿sabes una cosa? Me metí apresuradamente en algo, me metí y me di cuenta que después de dos o tres ocasiones de este ministerio en particular que había dicho todo lo que conocía.”

Debe haber un entendimiento real de contenido. Debe haber una preparación apropiada de la mente con hechos absolutos y conocimiento antes de que cualquier tipo de ministerio pueda ser eficaz. La gente con frecuencia pregunta ¿por qué vas a la universidad durante cuatro años y después, vas a una escuela de posgrado durante tres o cuatro años y después, todas estas cosas que tienes que estudiar y escribir proyectos y atravesar por todo esto y aquello y lo otro? Y el punto es obvio. Para que usted pueda conocer el mensaje.

Yo estaría muy mal preparado, muy mal formado si yo pensara en mí mismo en el punto en el que entregué mi vida a Jesucristo para ser un ministro si nunca hubiera tenido algún tipo de formación más allá de eso. Eso habría sido la peor tragedia posible, porque yo habría estado mal preparado para hacer algo. Y todos los años que he pasado, cada uno de ellos fueron preciados y de mucho valor para prepararme para conocer la Palabra para que pudiera enseñarla.

Y entonces, Jesús dice: deben conocer los hechos. Y esto, claro, es medular en Grace Community Church. Digo, cuando usted habla de esto, usted habla de algo que me apasiona. Digo, aquí es donde está: todo consiste en el conocimiento de la Palabra de Dios. No existe sustituto alguno para eso. Y muchas veces he dicho, usted sabe, usted sabe lo que Oseas dijo: mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento.

El problema más grande en la Iglesia en la actualidad, en primer lugar, es ignorancia de la Palabra de Dios y se manifiesta tantas veces. Vienen jóvenes y dicen: “he visto el cristianismo”. Hablé con un joven esta semana: “he visto el cristianismo”. Hombre, he visto a gente, me hablan del cristianismo y después, me acerco a ellos y les hago una pregunta de la Biblia para resolver un problema y dicen: “no sé”. Ve y pregúntale al predicador; y han estado asistiendo a la Iglesia 20 años y no saben nada de la Biblia. Digo, eso no se oye muy bien. ¿Qué hay acerca de ti, padre? Ustedes ya son padres ahora. Tienen hijos, les preguntan: “papá, ¿qué hay acerca de este versículo? ¿Lo entiendes?” “Oooh…mmmm… Bueno, ve y pregúntale, tu sabes, a alguien.” Espera un momento, has estado asistiendo la Iglesia toda la vida. ¿Qué has estado aprendiendo?

Es muy difícil para la gente enfrentar la ignorancia entre los cristianos. Muy difícil. También es muy difícil para Dios enfrentar esto. Pablo dice: procura con diligencia presentarte a ¿quién? Aprobado a Dios. Dios tiene problemas tolerando la ignorancia espiritualmente. Es sorprendente. La revista Time presentó un examen de 112 preguntas que fue interesante. Se les dio a personas que supuestamente estaban orientadas a la Iglesia, que conocían realmente los hechos. Algunas de las respuestas que tomé del examen fueron muy interesantes. Aquí hay algunas de ellas. “Sodoma y Gomorra fueron amantes.” “Jezabel fue el burro de Acab.” Esa fue la única que contestaron bien. “Eva fue creada de una manzana.” “Jesús fue bautizado por Moisés,” etcétera. Ahora, estas son tan sólo algunas cuantas. Hubo muchas. Te sacuden de manera absoluta. Y esa es la razón por la que en Hebreos capítulo 5, el Espíritu Santo dice: “¿Qué está mal con ustedes, debiendo ser maestros necesitan que alguien les enseñé de nuevo los principios?”

¿Y sabe una cosa?, la gente se involucra en una Iglesia y viene y dice, “bueno, voy a la iglesia.” Y viene con la boca abierta, listos para que se les meta un biberón. Cada semana. ¿Se da cuenta? Y salen, usted sabe. Y eso es todo. Y a lo largo de la semana entera, no hay un esfuerzo concentrado, no hay una estrategia por estudiar y aprender la Palabra de Dios. Están mal preparados para cumplir con la tarea. Por lo tanto, el resto de los ingredientes no tiene sentido, porque no conocen los hechos, no pueden comunicar. Debemos tener el mensaje apropiado, debemos conocer el Evangelio de Jesucristo. Debemos conocer lo que la Palabra de Dios enseña. Y si hay algo que he aprendido de este mensaje es tener un compromiso más apasionado con esa misma verdad para enseñar la Palabra de Dios. Los Hechos son el comienzo de todo.

Usted dice: “bueno, sí, puedes aprender todos los hechos en el mundo y si no es parte de tu vida, no significa nada.” Y usted tiene toda la razón. Y eso es exactamente lo que significa en el versículo 1 cuando dice que Jesús comenzó tanto a ¿qué? A hacer y a enseñar. Y usted notará qué viene primero. Es correcto, usted puede enseñar cuando lo está haciendo. Es difícil enseñar cuando usted está esforzándose por llegar al lugar en donde lo puede hacer. Primero, es parte de su vida. Después, usted realmente lo puede enseñar.

Entonces, ¿de qué tipo de conocimiento está hablando él aquí? No es conocimiento intelectual, sino de un conocimiento que vive. Usted puede comparar eso con los fariseos que decían ser los maestros de Israel y eran los que conocían la ley y conocían toda la información y podían repetirla y demás. Y Jesús dijo en Mateo 23, y no les gusto esta definición de sí mismos. No obstante, es clásica. Jesús dice en el versículo 2: los escribas y los fariseos se sientan en la cátedra de Moisés.

En otras palabras, están en la tradición de Moisés. Por tanto, todo lo que os digan, hacedlo. Esto es: les están dando lo de Moisés. Pero, más, dice Él, no hagáis según sus obras, porque dicen y no hacen. ¿Se da cuenta? Ahora, ése es el tipo de enseñanza vacía, insípida que se lleva a cabo en muchos lugares. Pero de Jesús, se dice que Él comenzó a ¿qué? A hacer y a enseñar.

Ahora, cuando estamos hablando del mensaje apropiado, no estamos hablando únicamente de hechos en su cerebro. Estamos hablando de hechos en su cerebro y el patrón en la vida de usted. Usted puede enseñar a partir de la vida de su propia experiencia. Cuando la Palabra de Dios se ha vuelto parte de su vida, entonces usted tiene algo que enseñar. Principios aplicados a la vida. Y hay una sequía de predicación poderosa en la actualidad y hay una sequía contenido poderoso en la enseñanza. Y hay una sequía en andar en obediencia porque, número uno, los cristianos, en primer lugar, son ignorantes. Y número dos, muchos de ellos que conocen la verdad no han aprendido a cómo aplicarla a sus vidas. Esto es lo que yo llamo el conocimiento espiritual.

El conocimiento espiritual es el conocimiento que se manifiesta en su vida espiritual. Y si la palabra no tiene poder para transformar la vida de usted, usted no puede esperar que su boca transforme la vida de alguien más o que la gente la que crea. Esto es algo tan trágico. Usted ve a tantos ministros que se ponen de pie para predicar la Palabra y la predican y la predican y la predican; y poco después, se van y se meten en algún tipo de pecado terrible. Y todo el mundo en la congregación se desmorona. Y no saben qué está pasando. “Digo, espera un momento, hombre, ¿qué nos has estado diciendo todo este tiempo? ¿Ni siquiera funciona?” ¡Oh, oigo esto tantas, tantas veces! Hombre, más vale que usted lo pueda vivir, si lo va a predicar. De otra manera, más vale que no lo predique, porque refleja a Dios.

Robert Murray McCheyne dijo esto: “recuerda, eres la espada de Dios. En gran medida, según la pureza de la perfección del instrumento, será el éxito. No son grandes palabras, no. No es gran talento, no son grandes ideas las que el Dios usa. Es gran semejanza a Jesucristo.” Eso es bueno, ¿no es cierto?

Y después, Robert Murray McCheyne dijo esto: “un cristiano santo es un arma terrible en la mano de Dios.” Más vale que usted pueda hacerlo y entonces, lo puede enseñar. Este es el comienzo de todo. Y Jesús les enseñó y les enseñó hasta el mismo momento, dice en el versículo 2, hasta que Él fue llevado arriba. Él siguió enseñando. Él sabía cuán importante eso era. Nada sustituirá la enseñanza de la Palabra de Dios. Absolutamente nada.

Es sorprendente cuántas personas no saben eso. Y con eso, no quiero decir que usted necesita ser alimentado con un biberón. Quiero decir que de vez en cuando, usted necesita conseguir su propia cena. Recibido arriba, dice él, cuando Jesús fue recibido arriba, retomando ese pensamiento en el versículo 2, simplemente sacando eso del contexto por un momento, véalo: ¿qué es lo que significa que Jesús fue recibido arriba? Bueno, eso es Su ascensión. ¡Qué cosa tan fantástica es esa! Pensamos que esto es maravilloso, cuando alguien se mete en una caja metálica grande y se va al espacio. Jesucristo no necesito nada de eso. Él se puso de pie en ese monte y simplemente, se fue. Eso es todo. Él fue llevado arriba.

El versículo 9 lo enfatiza. Dice que Él fue recibido arriba. El versículo 11 dice que Él fue recibido arriba. Y el versículo 22 dice que Él fue recibido arriba. Y el Espíritu Santo está tratando de decirnos algo. Él fue recibido arriba. Físicamente, en Su cuerpo glorificado, Jesús se fue al cielo. Y ¿Escuchó eso?

Ahora, piense en eso por un momento. ¿Sabe lo que eso significa? Eso significa que, en este momento, en este momento, en este año, poco más de 1900 años más tarde, el mismo Jesucristo, en el mismo cuerpo glorificado que fue tocado por esos discípulos está sentado a la diestra del Padre sin ser diferente de lo que Él fue cuando Él se fue. Usted pregunta si quiero decir que Él está ahí arriba en ese mismo cuerpo que caminó en la tierra, ese mismo cuerpo que los discípulos tocaron y sintieron y comieron con Él y hablaron con Él, ese mismo Jesucristo en esa misma forma, ¿está sentado a la diestra del Padre en este momento?

Eso es exactamente lo que quiero decir. Él fue recibido arriba. Y la prueba viene en el versículo 11 cuando dice: “este mismo Jesús que fue recibido arriba, ¿qué? Regresará de la misma manera como lo vieron irse.” Cuando Él regrese, Él será el mismo que como cuando Él se fue. Esa es la razón por la que podemos tener confianza en lo que el escritor de Hebreos dice que no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades. Él sabe cómo nos sentimos, porque Él inclusive ahora está ahí en un cuerpo glorificado.

Entonces, Jesucristo iba a ser recibido arriba. Pero hasta el momento en el que Él fue recibido arriba, Él, fielmente, fielmente, fielmente, fielmente enseñó y enseñó para que pudieran tener conocimiento espiritual traducido en patrones de vida. Y Él enseñó no sólo a partir de Su boca, Él enseñó a partir de Su vida. Él les dio algo que imitar para formar patrones en las vidas de ellos. Él les prometió lo que iba a hacer. Juan 6:62, Juan 13:1 y 3, Juan 16:28, Juan 17:13, Juan 20:17, y todos esos versículos Él dijo: “me voy a ir, me voy ayer, me voy a ir,” y lo hizo. Él cumplió Su promesa. Él se fue al Padre. Pero antes de irse, Él enseñó cuidadosamente.

Quiero mostrarle algo a usted aquí. Dice en el versículo 2 que, mediante el Espíritu Santo, Él enseñó. Él les dio mandamientos mediante el Espíritu Santo. ¿Sabe usted que Jesucristo realmente ministró en el poder del Espíritu Santo? ¿Sabía usted eso? Es una combinación hermosa de la Trinidad porque en el ministerio de Cristo, Él fue un individuo en la Trinidad. Sin embargo, Él sólo hizo la voluntad del Padre, ¿verdad?

Y segundo lugar, Él lo hizo en la energía del Espíritu. La Trinidad entera estuvo activa en Jesucristo. Pero cuando Él lo hizo, lo hizo en el poder del Espíritu Santo y esa es la razón por la que en Mateo 12, cuando vinieron los fariseos a su gran conclusión astuta, ellos vinieron a Jesús y dijeron: “entendemos ahora, lo entendemos, lo que Tú haces, lo haces por el poder de ¿quién? Del diablo.” Esa fue su brillante conclusión después de todo lo que Jesús hizo. Eso estuvo a 180° de la verdad. Y eso es lo que el pecado le hace a usted: ciega su mente.

Y Jesús dijo: “bueno, caballeros, podría tolerarlos si hablaran una palabra contra el Hijo del Hombre, esto es mi humanidad, pero no toleraré que ustedes me han blasfemado a,” ¿Mí? No, ¿a quién? “Al Espíritu Santo.” ¿Por qué? Porque fue mediante el Espíritu Santo que fueron hechas estas cosas. El Espíritu Santo estaba ministrando través de Cristo.

Usted pregunta por qué lo hicieron así. Creo que se debe a una razón: para darnos un gran ejemplo de cómo el Espíritu Santo quiere operar a través de nosotros. El Espíritu de Dios ministró a través de Jesús, verdad tremenda. Inclusive nos dice en Hebreos, estoy pensando, en el capítulo 9 ahí, que la muerte de Jesucristo en Su crucifixión inclusive involucró al Espíritu Santo. En Hebreos 9:14, “cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo.” El Espíritu Santo inclusive estuvo activo en la muerte de Cristo. Y entonces, Jesús estableció el patrón. Si Jesucristo operó en el poder del Espíritu y Él es Dios, ¿cuánto más necesitamos nosotros operar en el poder del Espíritu? Ahí está el patrón.

Y entonces, Él enseñó. ¿Y a quién enseñó Él? Él enseñó a los apóstoles que había escogido. Él enseñó a los apóstoles que había llamado a ser de Él. Él escoge a Sus propios misioneros. Escoge a los Suyos y después los comisiona, les enseña, los capacita con dones espirituales y los coloca en el cuerpo en ciertas posiciones de liderazgo y espera que ellos cumplan con el trabajo. Y notará que Él los había escogido. ¿No es eso hermoso?

Una de las cosas maravillosas de ser un cristiano es saber que usted es escogido por Él. Jesús dijo en Juan 15:16: “no me habéis elegido a Mí, vosotros no me elegisteis a Mí, mas Yo os elegí a vosotros.” Entonces, hemos sido elegidos y designados y colocados en el Cuerpo con ciertos dones espirituales y ciertos ministerios, así como éstos debían ministrar por Jesucristo.

Ahora, ¿qué estamos diciendo para comenzar? Estamos diciendo que, para ser eficaz, usted tiene que estar en la Palabra, usted tiene que estar saturado con el libro. Spurgeon dijo esto, y me encanta esto. Spurgeon dijo: “podemos predicar hasta que nuestra lengua se pudra, podemos predicar hasta que se agoten nuestros pulmones y muramos; pero nunca un alma se convertirá a menos de que el Espíritu Santo use la Palabra para convertir a esa alma.” Entonces, dijo él, es bendito comer del corazón mismo de la Biblia hasta que finalmente, usted hable con palabras escriturales y su espíritu tenga el sabor de las palabras del Señor de tal manera que la sangre de usted sea biblina -lo que sea eso- y la esencia misma de la Biblia fluya de usted. Y me gusta eso. Eso es saturación del mensaje. Espero que el mensaje fluya en usted y de usted y brote de usted. Eso es lo que él está diciendo.

Y entonces, Jesús les dio el mensaje apropiado. Él les enseñó, les enseñó y les enseñó y les enseñó. Y en gran medida, queridos, su eficacia depende de lo que usted conoce y de lo que usted ha podido transferir de aquí en un patrón de vida… Mensaje apropiado.

En segundo lugar, la manifestación apropiada. Versículo 3: “a quienes también,” esto es sólo a los elegidos; Él no le apareció a todo el mundo. No les apareció a los incrédulos. Se acuerda usted que dije en nuestro estudio de Juan que Jesús no va por todos lados haciendo apariciones milagrosas para convencer a los incrédulos. ¿Sabe usted cómo es que Él convence a los incrédulos? Al convencerlo a usted y después, capacitarlo a usted para que cumpla con la tarea. Y entonces, Él le apareció únicamente aquellos que Él había escogido, “a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días.” Deténgase ahí.

Ahora, fue muy importante que estas personas creyeran realmente y tuvieran confianza de que Jesús era un Señor resucitado, ¿verdad? Digo, quién quiere ir por todos lados propagando un Evangelio de un líder muerto. ¿Entiende usted? ¿Quién quiere hacer eso? ¿Quién quiere salir y decir “voy a morir por Cristo porque Él está muerto por mí”? ¡No! ¿Quién quiere salir y anunciarle al mundo a un Cristo muerto? Y entonces, necesitan saber que Él está vivo y que Él vive en poder. Y ellos necesitan saber eso, de otra manera, no tendrán razón alguna para salir y propagar el Evangelio.

¿No hemos dicho muchas veces en nuestro estudio de la Palabra de Dios que una de las pruebas más grandes de la resurrección de Jesucristo fue el denuedo y el compromiso de la primera Iglesia de predicar a Cristo? Ellos lo habían visto en Su gloria de resurrección. Y entonces, dice en el versículo 4 que Él les dio la manifestación apropiada. Él se reveló a sí mismo a ellos. Si no lo hubieran visto a Él post resurrección, ellos nunca podrían haber cumplido; ellos habrían abandonado. Pedro ya se había regresado a pescar después de que lo había visto una vez.

Entonces, Él, de manera repetida, les permitió verlo, muchas pruebas indubitables durante 40 días. Él simplemente continuó repitiendo Su presencia. Y notará usted que Él se había mostrado a ellos, dijo el versículo 3, porque no pudieron percibirlo en Su cuerpo glorificado a menos de que Él abriera los ojos de ellos para que vieran que en Él era.

Y entonces, Él les dio la manifestación apropiada. Ahora, si usted quiere una lista completa para saber a quién Él le apareció, usted puede encontrarla en 1 Corintios 15:5 al 8, conforme Pablo la da ahí. Pero Jesús sabía que ellos necesitaban ver quién Él era. Y claro, para cuando usted llega a Juan 21, versículo 12, como lo vimos hace un par de semanas atrás, en el versículo 12 dice: “nadie se atrevió a preguntarle quién eres Tú, sabiendo que era el Señor.” Ellos estaban convencidos. No estaban engañados. Ellos sabían que era el Señor. Ellos lo habían visto, Él se había manifestado a sí mismo a ellos.

Y después, es interesante como un comentario al margen en el versículo 3, dice: “y hablándoles acerca del Reino de Dios.” Ahora, esa es la prueba final de que realmente era Él. ¿Por qué? Porque Él simplemente retomó las mismas lecciones que les había dado antes de Su muerte y continúa a partir de ahí. Ellos supieron que era Jesús porque lo vieron, lo tocaron, comieron con Él, hablaron con Él y todo eso; pero también supieron que era Jesús porque Él comenzó a hablar y habló de las mismas cosas de las que Él habló antes. ¿Y sabe una cosa? Él quería que supieran que la crucifixión, todo lo que pasó en la cruz nunca lo frenó a Él del Reino que Dios había prometido.

Él vino a anunciar el Reino a Israel, ¿no es cierto? Un Reino milenario, físico, literal. Y lo rechazaron y Él fue matado y los discípulos comenzaron a preguntarse: “bueno, ¿cómo es posible que podemos tener a un líder muerto y a un rey? Eso no tiene sentido, algo tiene que pasar a la mitad.” ¿Y eso qué fue? La resurrección. Y una vez que Él resucitó de los muertos, su confianza fue restaurada. Y ahora, vieron. Y ahora, Él regresó y ¿qué les volvió enseñar? Él les enseñó: recuerden caballeros, soy un Rey. Y viene un Reino. Y Él les enseñó cosas acerca del Reino de Dios, creo yo, en un sentido milenario.

Pero el Reino de Dios es más amplio que eso, ¿no es cierto? El Reino de Dios incluye todas las verdades espirituales y toda la esfera del entendimiento de Dios. Y Dios tratando con los hombres. Y el Reino de Dios inclusive incluye el Reino en misterio, la forma del Reino en misterio, la cual es la época de la Iglesia. Y vamos a entrar en todo esto en el capítulo 2. Entonces, no voy a tomar más tiempo que eso. Pero el espectro de Dios tratando con los hombres bajo la categoría del Reino de Dios, lo cual involucra cómo es que Dios ha tratado con los hombres en el pasado, cómo es que Dios trata con los hombres en un Reino en misterio en la época de la Iglesia y cómo es que Él tratará con el gran Reino en la tierra. Él quería que recordarán que Él era un rey y que el Reino estaba por venir. Y entonces, ¿no es hermoso que Él les confirmó quien Él era no sólo por cómo se veía Él, sino por lo que Él dijo?

Usted dice: “bueno, ¿cómo se aplica eso a mí? Jesús no se ha manifestado a sí mismo a mí.” Oh, sí, lo ha hecho. El apóstol Pablo nunca vio a Jesús en un cuerpo humano, pero él seguro vio Jesús. Y me encanta lo que dice en 1 Corintios 9:1. Él no dice, ustedes saben: “he visto a Jesús en cierta manera, que realmente no era Él, pero usted sabe...” No, Pablo dice: “he visto al Señor.” ¿Sabe una cosa?, eso es todo. Usted dice: “Pablo no lo vio.” ¡Oh, vi al Señor! ¿Lo ve usted con el ojo físico? Nada tan mundano como eso, lo vi con un ojo espiritual. Jesús dijo, ¿se acuerda de Tomás? Bien, viste y creíste. Bienaventurados son los que ¿qué? No han visto y ¿qué? “pero creen.”

¿Acaso el único ojo por el que usted puede ver a Jesús es el ojo del cuerpo? ¿Puede usted verlo con el ojo de la fe? He visto a Jesucristo. No necesito ver a Jesucristo en un ojo físico. Él me ha sido manifestado por el Espíritu Santo, 1 Corintios 12 dice que ningún hombre puede declarar que Jesús es Señor excepto porque el Espíritu de Dios lo haga. El Espíritu de Dios revela a Cristo. Él dará testimonio de mí, Él me va a mostrar a ustedes.

Quiero atreverme a decir que es un hecho absoluto, pero quizás algunos de nosotros necesitan recordarlo, todo cristiano que jamás ha vivido sobre la faz de la tierra ha tenido una revelación personal íntima de la persona de Jesucristo. ¿Verdad? No siempre puede decir “oh, ¿sabe una cosa? Hombre, cuando fui salvo a seis 15 años atrás, vi a Cristo.” No, usted lo está viendo a Él ahora, ¿no es cierto? Es una presencia continua constante dentro de su vida. O sí, Jesucristo se manifestó a sí mismo a usted, de manera definitiva y positiva y Él lo hizo para que usted supiera que Él está vivo. ¿Predicaría usted a un Cristo que nunca ha conocido? ¿Lo haría? Yo no. Yo quiero tener confianza en el producto si lo voy a vender y conocer este producto. Jesús se revela a sí mismo a aquellos que son de Él.

Me gusta lo que dice Pedro en 1 Pedro 1:8, “a quien amáis sin haberle visto.” ¿No es eso bueno? ¿Puede usted amar a alguien a quien no puede ver? Oh, yo amo al Señor y no lo puedo ver con mi ojo físico, pero Él es tan real para mí como cualquiera de ustedes, quizás, más real. Entonces, Él les da el mensaje apropiado y la manifestación apropiada. Tenemos el equipo para hacer el trabajo, los hechos y la presencia de un Cristo viviente manifiesto a nosotros.

Aquí hay una tercera cosa y voy a cerrar con ésta: el poder apropiado. El poder apropiado. O la fuerza apropiada. Ahora, usted podría decir: “¿sabes una cosa? Bueno, tengo los hechos y no sólo eso, he visto a Jesús y a Dios. Ya me voy, me despido, voy a cumplir con la tarea. Me voy.” ¿Se da cuenta? Y eso es evidentemente lo que estaba pasando con estos discípulos. Después de que Jesús terminó de enseñarles, tenían todos los hechos, habían visto al Señor resucitado, se había manifestado. Están listos para ir, ¿se da cuenta? Y Él les había dicho: “id por todo el mundo, y ustedes saben, declaren.” Y estaban emocionados.

Y de pronto, uno de los mandatos extraños en la Biblia, versículo 4, no hagan nada. Ahora, eso no se aplica a usted. Definitivamente, no se aplica a usted porque usted está en la época del Espíritu Santo. Ellos estaban esperando. Observe esto, versículo 4: “Y estando juntos,” evidentemente, estaban comiendo, la implicación de la palabra, “les mandó que no se fueran de Jerusalén,” evidentemente, de manera implícita, está aquí la idea de que estaban listos para irse. ¿Se da cuenta? Tenían los hechos, habían visto al Señor resucitado, estaban comprometidos con amarlo y servirlo y estaban listos para ir. Pero Él les dice que no vayan a ningún lado por un tiempo hasta que algo suceda. “Sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de Mí.”

Ahora, Él les había prometido, Él les había dicho que el Padre tenía algo especial para ellos. Ahora, Él les dice: no quiero que vayan a ningún lugar. Quiero que esperen aquí la promesa del Padre. Es interesante en Lucas 24:49, Lucas cierra ese volumen en particular diciendo: “he aquí, Yo enviaré la promesa de Mi Padre sobre vosotros, pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.” Sea lo que sea que es la promesa del Padre, tiene que ver con poder. ¿Está de acuerdo con eso? Sea lo que sea, tiene que ver con poder. Y ese es un punto muy interesante porque usted puede tener los hechos y puede tener la manifestación y puede salir y tratar de hacerlo por sí mismo y nunca lo hará. Nunca lo hará. Tiene que tener el poder. Eran como un auto bien equipado sin motor. Ahora, él dice, la promesa del Padre, la cual oísteis de Mí. Él les había visto dicho de esto en Juan 7:39. Juan 14:16, Juan 14:26, Juan 15:26, Juan 16, versículo 7, Juan 20, versículo 22 y en todos esos lugares, Él les dijo que el Padre les iba a enviar algo.

Y la promesa del Padre nos es indicada de manera muy específica para saber lo que es en Lucas 11:13. Dice esto: “pues si vosotros siendo malos sabéis de buenas dádivas a vuestros hijos, cuánto más vuestro Padre celestial dará el ¿qué? El Espíritu Santo a quienes se lo pidan.” ¿Cuál es la promesa del Padre? El Espíritu Santo.

Observe Hechos 2:33, dice esto: “así que, exaltado por la diestra de Dios,” esto es Cristo después de que Él ascendió, “y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo,” esa es la promesa del Padre de que Él enviaría al Espíritu Santo. Ahora, como puede ver, Jesús había dicho en Juan que el Padre no podía enviar al Espíritu hasta que “Yo vaya al Padre.” Él dice: debo ir al Padre, para que Él pueda enviar al Espíritu. Como puede ver, el Padre, como enseñamos hace mucho tiempo atrás, el Padre envió al Espíritu en un sentido como una recompensa por el servicio fiel del Hijo.

Entonces, cuando Jesús tenía que regresar al cielo, entonces, el Padre enviaría al Espíritu. Entonces, Él dice que van a tener que esperar. Ahora, son unos 10 días los que ellos tenían que esperar hasta que Jesús regresara y tuviera todo arreglado ahí arriba, pasara algún tiempo con el Padre, sea lo que sea que pasa en el cielo. No lo sé. Y entonces, el Espíritu vino 10 días después. Pero Él dice, no hagan nada hasta que Él llegue aquí. Esto es bueno.

Como puede ver, ¿a qué nos está apuntando esto? Esto nos está apuntando a la desesperanza absoluta de hacer algo en su carne. No puede ser hecho. No lo puede hacer. Usted puede hacer todos sus buenos planes y toda su gran estrategia y usted puede salir y hacerlo en su propia fuerza; y simplemente, será tan vacío como una cubeta vacía en un pozo vacío. No tiene sentido en absoluto. No sirve de nada si es hecho en su propia energía. Y aprendimos eso, no es cierto, cuando Pedro se fue a pescar por sí mismo, no pescó nada en su propia fortaleza.

Usted dice: “bueno, ¿estás tratando de decirme que nunca entendieron algo acerca del Espíritu Santo?” No, claro que no. Ellos sabían del Espíritu Santo. En Mateo 10, usted recuerda, que fueron enviados en una comisión maravillosa por el Señor. Fueron enviados a predicar el Reino. Y en el versículo 20, Jesús dijo: “no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro padre que habla en vosotros.” Ellos sabían que el Espíritu Santo estaba con ellos cuando salieron inclusive en ese entonces.

Estoy pensando en otro versículo. En Lucas 12:12 dice: “porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debéis decir.” Cuando salgan, el Espíritu estará con ustedes y les enseñará lo que tienen que decir, inclusive, hablará a través de ustedes. Ellos sabían acerca del Espíritu Santo. De hecho, en Juan 14:17, Jesús dijo: “Él está con vosotros,” ¿verdad? El Espíritu Santo está con vosotros. Ahí, cuando Él estuvo con ellos, Juan 14, Él estará ¿en dónde? En vosotros.

Como puede ver, eso es lo que les está diciendo aquí. La promesa del Espíritu era que el Espíritu que estaba con ellos estaría ¿en dónde? En ellos. Oh, eso es diferente, porque como puede ver, en la antigua economía, el Espíritu venía y se iba según la necesidad. Si usted iba a hacer un trabajo especial, el Espíritu venía. Y cuando el trabajo se había terminado, Él se iba. El Antiguo Testamento dice que el Espíritu de Dios descendió sobre Elías. Después, el Espíritu de Dios se fue. Así es como el Espíritu de Dios operaba. Nunca moraba, simplemente, llegaba y se iba para un propósito específico. Pero, la promesa ahora es que el Espíritu vendrá y estará en vosotros, eso es Juan 14:17. Uno de los versículos realmente clave en toda la Palabra de Dios.

Ahora, este ministerio nuevo es definido en el versículo 5: “Porque Juan ciertamente bautizó con agua,” Juan el Bautista y él es llamado ‘el Bautista’ porque él bautizó. Él no bautizó porque él era un bautista. “Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.” Dentro de no muchos días. Y Él dice: “simplemente esperen, caballeros, hasta que el Espíritu Santo venga y serán bautizados por el Espíritu.” Esto nos está presentando este cumplimiento tremendo de la promesa del bautismo del Espíritu Santo.

En Juan 1:33, bueno, retrocediendo un poco más de eso, Juan, claro, está bautizando y él dice que viene uno que los va a bautizar de manera diferente de como yo los estoy bautizando. En el versículo 33, él dijo: “este otro sobre quien veréis al Espíritu descendiendo y permaneciendo en Él, Él es el mismo que os bautiza con el Espíritu Santo. Y yo vi y di testimonio de que este es ¿quién? El Hijo de Dios. Es el Hijo de Dios, Jesucristo, quien nos bautizará con el Espíritu Santo.”

Entonces, como puede ver, Jesús regresa al cielo y después, Él bautiza con el Espíritu Santo. Y ellos no podían ir a ningún lugar hasta que fueran bautizados por el Espíritu Santo. Ahora, en este punto en nuestro mensaje, no voy a darle un gran tratado de la teología del bautismo del Espíritu Santo. Vamos a reservar eso para un mensaje especial que haremos en conexión con el capítulo 2, cuando entremos a todo lo que estuvo involucrado cuando el Espíritu de Dios los bautizó en el día de Pentecostés y ellos hablaron en otros idiomas. Cubriremos eso en ese momento. Entonces, es suficiente decir, estamos aquí en este principio, que ellos necesitaban tener el poder correcto y era el Espíritu Santo, ¿verdad? Usted no puede hacerlo en su propia energía. No puede ser hecho. No lo puede hacer en su propia fortaleza.

Ahora, el bautismo del Espíritu Santo iba a venir. Iba a venir en 10 días. Es una experiencia única. La Biblia dice que sucede a todo creyente. Sucede en el momento en el que usted recibe a Jesucristo. No estamos tratando de decirle que 10 días después de que usted sea salvo, prepárese, porque vendrá el Espíritu. Eso no es lo que está enseñando. Este es un período histórico de transición. Ellos estaban esperando la primera venida del Espíritu Santo.

A partir de ahí, el Espíritu de Dios mora en todo creyente desde el momento de la salvación o de otra manera, Romanos 8:9 es una mentira porque dice “y el que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Él.” Y el ‘Él’ se refiere a Cristo. Una persona sin el Espíritu Santo ni siquiera es un cristiano. Eso significa que un cristiano tiene a ¿quién? Al Espíritu Santo. Y entonces, eso lo cierra. Y entonces, el bautismo del Espíritu se convirtió en el patrón para todos los creyentes en el momento de la salvación. Ahora, hay un bautismo, pero puede haber muchas ocasiones en las que se lleva a cabo la llenura del Espíritu y el poder del Espíritu es expresado en muchas maneras diferentes. Un bautismo. Entonces, Él simplemente dice: “quédense ahí caballeros, hasta que reciban el poder.” No pueden ir a ningún lugar sin el poder. Oh, esto es tan práctico.

Para añadir a eso, salte al versículo 8 y vamos a cerrar con este pequeño pensamiento. “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo.” Como puede ver, no podían hacer nada, no podían generar nada en su propia fortaleza. Tenían que esperar hasta que fueran capacitados por el Espíritu Santo. Me encanta esa palabra poder, es maravillosa. Esa es la palabra griega dunamis, la cual es la base de nuestra palabra en inglés o español para “dinamita.” Y eso dice que todo cristiano que posee al Espíritu Santo literalmente está empacado de dinamita. Usted dice: “yo no, yo ni siquiera soy un explosivo sin detonar,” ¿verdad? Yo ni siquiera hago mucho ruido. Alguien por favor moje mi mecha, usted sabe. ¿Qué está pasando conmigo? ¿Dónde está mi poder? Si tengo el Espíritu Santo, supuestamente debo estar lleno del dínamo divino, de energía divina, ¿y dónde está? Bueno, está ahí. Está ahí. No es la culpa de Dios si usted no ha prendido el interruptor. Está ahí. Usted está súper cargado, amigo mío.

Y usted pregunta cómo lo enciende. Lo enciende en Efesios 5:18, cuando dice “no os embriaguéis con vino, antes bien sed ¿qué? Llenos del Espíritu.” Ese es el interruptor. Esa es la clave para todo. Esa es la clave. Usted necesita entenderlo. Él dice, una ilustración simple que uso en conexión con nuestro mensaje, con la vida llena del Espíritu en Efesios 5, el cual es un buen mensaje para usted si usted es un cristiano nuevo, lo necesita. Y usted puede pasar por uno de los sermones de Efesios 5:18.

Pero en ese mensaje dije, y es simple y una manera muy cruda de ilustrarlo, y es con una pastilla efervescente. Todo el mundo sabe lo que es una pastilla efervescente. Es uno de esos Alka‑Selzers que sabe a putrefacción. Usted lo coloca en un vaso y lo convierte en una bebida de uva o algo así. Pero una pastilla efervescente en un sentido es análoga a su relación con el Espíritu Santo, quien en la vida de usted es una forma compacta, concentrada de energía que quiere liberar ese poder para convertirlo a usted en lo que es. ¿Se da cuenta? El Espíritu de Dios quiere hacerlo a usted como él. Él quiere llenar la vida de usted en toda dimensión.

La pregunta no es: ¿está ahí la pastilla efervescente? La pregunta es ¿ha sido liberada para permear su vida? El Espíritu de Dios está en su vida. Ese no es el asunto, el poder está ahí. La pregunta es: ¿ha usted en algún punto quitado la tapa del pecado y de su egoísmo para dejar que el Espíritu de Dios sea liberado? Ése es el punto. La vida llena del Espíritu, amigo mío, es simplemente ceder usted al control del Espíritu.

Ahora, la palabra lleno en la Biblia aparece en conexión con un tipo de actitud dominante. Por ejemplo, usa la misma palabra cuando dice que fueron llenos de enojo. O que fueron llenos de ira. O que fueron llenos de tristeza. Esteban, cuando estaba siendo apedreado, fue lleno de fe. O Ananías y Safira fueron llenos por Satanás. Y significa que aquello con lo que fueron llenados se impone a sí mismo sobre cualquier otra emoción y sobre cualquier otra consideración. Alguien que está lleno de enojo realmente no considera otras cosas. Eso los está abrumando. Alguien que está lleno de tristeza es abrumado por la tristeza. Alguien que está lleno del Espíritu está completamente abrumado por el control del Espíritu en su vida. Eso es lo que significa. Muy simple. Y entonces, lo que él está diciendo es: una cosa es poseer al Espíritu Santo y otra cosa es que tu vida esté totalmente controlada y abrumada por el Espíritu.

Usted dice: “bueno, ¿cómo haces eso? Me gustaría tenerlo.” Es simple, Colosenses 3:16, la palabra de Cristo more en abundancia en vosotros. Entramos en esto en gran detalle. Ser lleno del Espíritu Santo y dejar que la Palabra de Cristo more en usted son sinónimos, porque los resultados son los mismos en ambos pasajes. En ambos pasajes, están hablando entre vosotros en salmos himnos y cánticos espirituales, amando a su esposa, amando a su marido, y hace todo, todo es igual. Ser lleno del Espíritu es que la Palabra de Cristo more en abundancia en usted.

¿Qué significa eso? Eso significa estar preocupado con la presencia de Jesucristo. ¿Cómo es que usted se preocupa con la presencia de Jesucristo? ¿Ve usted este libro? Esto habla de Él, métase en él. Y entre más está usted aquí, más saturado está usted de Jesucristo. Entre más saturado está usted de Jesucristo, mas controla Él los pensamientos de usted. Y entere más Él controla sus pensamientos, los de usted, más está lleno usted del Espíritu.

¡Es tan simple! Es cuestión de que usted ceda a sí mismo de manera total a la saturación de la Palabra de Dios, la cual presenta a Jesucristo de tal manera que Su Palabra mora en abundancia en usted. Y eso es sinónimo con ser lleno del Espíritu. Simplemente, significa que usted es controlado y abrumado por los deseos del Espíritu, no los de usted. Pero una cosa es poseer el poder, otra cosa es encenderlo, ¿verdad? Pero no piense que este es un problema posicional. No lo es. Usted tiene el poder, simplemente, es cuestión de echarlo andar.

¿Sabe usted que Efesios 3:20 da una descripción de usted que casi lo derrumba a usted? Efesios 3:20 lo describe a usted de esta manera: coloque su nombre ahí. Así es como lo describe a usted. “Y Aquel que es poderoso para hacer abundantemente más allá de lo que podamos pedir o entender, según el poder que actúa, ¿en dónde? En nosotros.” ¿Le gusta a usted esa descripción de usted mismo? Usted pregunta: “¿quién, yo? ¿Ese soy yo? ¿Que pueda hacer mucho más abundantemente de lo que puedas soñar?” Eso es usted según el poder que está en usted. Ahora, depende de usted encenderlo. Y usted lo enciende al ceder el control absoluto de toda parte de su vida al Espíritu de Dios.

Y entonces, Jesús comienza la comisión a los Suyos diciéndoles: “caballeros, aquí está el mensaje correcto, háganlo una parte viva de sus vidas. Aquí está la manifestación correcta, me han visto. Ustedes saben que estoy vivo, aquí está el poder correcto, la energía del Espíritu de Dios.” Esos son los primeros tres ingredientes para terminar realmente la obra incompleta de Jesús. Consideraremos los próximos tres la semana próxima. Oremos.

Padre nuestro, Te damos gracias porque en esta mañana, Tú nos has dado la fortaleza, nos ha dado el conocimiento y nos has dado esa comunión íntima personal que nos equipa para completar Tu obra incompleta. Señor, Te doy gracias por presentar de manera tan clara, concisa y simple estas verdades básicas para nosotros en esta mañana.

Señor, simplemente quedamos convencidos de pecado. Inclusive en mi propia vida. Señor, he sido un cristiano por mucho tiempo para ser como soy. He conocido estas cosas por mucho tiempo y no he dejado que operen en su máxima capacidad en mi vida. Padre, hazme más diligente en mi estudio de la Palabra, más fiel. Hazme un estudiante más honesto, que verdaderamente esté buscando la verdad a todo nivel. Ayúdame a escudriñarla en todos lados. Y a conocerte a Ti, porque es en la Palabra en donde Tú eres revelado. A conocerte a Ti a un nivel más rico y completo y profundo, como Pablo explicó.

Y después, Padre, ayúdame a verte en esa manifestación personal y percibir Tu presencia a un nivel mayor. Ayúdame a vivir una vida más consciente de Cristo. Ayúdame junto con estas personas amadas aquí, Padre, a ceder al poder del Espíritu Santo en nuestras vidas, de tal manera que no hagamos nada en nuestra propia fortaleza para que estemos capacitados en el poder del Espíritu de Dios, quien mora en nosotros, dentro de nosotros. Ayúdanos a reconocer que el poder no es de nosotros, sino de Dios. Que el poder está ahí si lo enciendes.

Señor, realmente queremos ser los que Tú necesitas para terminar Tu obra. Queremos ejercer nuestros dones en la energía del Espíritu, queremos cumplir nuestros ministerios designados en el poder del Espíritu para Tu gloria. Padre, gracias por hacernos parte de que Tú quisiste que Jesús hiciera, dándonos un ministerio. Ayúdanos a ser fieles, a ser lo que necesitamos ser y apropiarnos de las cosas apropiadas para hacerlo de manera correcta.

Ahora, al cerrar nuestro servicio, Señor, simplemente pedimos que Tú hables a nuestros corazones. Haznos hacer algunos compromisos reales en nuestra vida contigo acerca de cosas que son tan necesarias. Y adondequiera que la Palabra de Dios ha sido aplicada en nosotros por el Espíritu de Dios, que haya una desintegración de la resistencia y que se derrita el corazón de piedra y se suavice para que el Espíritu de Dios pueda moldearnos, para que seamos lo que debemos ser. Te daremos la alabanza en el nombre de Jesús, amén.

 

 

 

 

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