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Tome su Biblia y acompáñeme, si es tan amable, al segundo capítulo de Hechos. En nuestro estudio continuo de Hechos, llegamos ahora al capítulo 2, el cual registra el nacimiento de la iglesia. El comienzo del capítulo 2 registra también la ocasión del bautismo del Espíritu, y la llenura del Espíritu que ocurrió en el nacimiento de la iglesia. Ahora, permítame decir para comenzar que todo tipo de grupos con todo tipo de diferentes perspectivas han abordado Hechos capítulo 2 para probar todo tipo de puntos; y como es frecuente el caso en un pasaje crucial en las Escrituras, ha sido expuesto a cierta verdad y a cierto error en términos de su interpretación. Y lo que le comparto en esta mañana es lo que yo creo en mi corazón que es lo que sale de este pasaje y tengo que creer en mi corazón, aunque estoy muy consciente de mis propias imperfecciones. Y en caso de que no estén seguros desde mi punto de vista, pregúntenle a mi esposa.

Tengo que creer que lo que viene de aquí me ha sido encomendado a mi cuidado por el Espíritu Santo, porque si Dios responde a la oración, esa ha sido la oración que yo he estado orando de manera repetida durante tres o más semanas, al llegar a este punto de compartirles esto esta mañana. No es mi intención en este punto minimizar a otros cristianos que creen que el bautismo del Espíritu Santo es algo bastante diferente de lo que le voy a decir que creo que es en esta mañana; no es mi intención dividir el cuerpo de Cristo; mi única intención es conforme lo veo en mi propio estudio, es distinguir claramente para usted lo que este pasaje dice.

Ahora, no vamos a poder completar el pasaje, por lo tanto, algunos de los argumentos que me gustaría presentarle y algunos de los puntos que me gustaría explicar, no serán presentados hasta el próximo día del Señor. Pero lo que le estoy dando esta mañana viene de mi corazón al suyo, conforme creo que el Espíritu de Dios me ha abierto este pasaje, y yo confío en que usted lo va a tomar en ese sentido, y en el sentido en el amor en el que es presentado; y sin embargo, en el sentido de darle a usted amorosamente lo que yo creo con convicción; y no me disculpo por eso.

Llegando entonces a Hechos capítulo 2, llegamos al nacimiento de la iglesia. En el primer capítulo de Hechos, como comenzamos nuestro estudio, vimos la preparación para el nacimiento de la iglesia, y en el capítulo 2 la vemos nacer. En el capítulo 1, los discípulos estaban esperando la venida del Espíritu Santo, en el capítulo 2, Él viene; en el capítulo 1, estaban esperando que la iglesia naciera, en el capítulo 2, nace; en el capítulo 1, los discípulos fueron equipados, en el capítulo 2, son capacitados; en el capítulo 1, los creyentes son retenidos, en el capítulo 2, son enviados. Entonces, el capítulo 2 es un pasaje muy importante.

En el capítulo 2, Hechos 1:8 es cumplido: “Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo y me seréis testigos”. Esta promesa de Jesús se cumple al principio del capítulo 2; la iglesia nace y sale en testimonio en el capítulo 2. Ahora, este es un pasaje tremendo de transición, este es el cambio más grande que ha ocurrido en todas las Escrituras, porque es el fin de la época antigua y el nacimiento de la época nueva. La gran encrucijada de la historia redentora de Dios se encuentra aquí. La muerte y resurrección de Jesucristo da lugar al envío del Espíritu y el nacimiento de la nueva época, la época del Espíritu. En la época antigua, el Espíritu estaba con ustedes; en la época nueva, Él está, ¿en dónde? En ustedes. En la época antigua, los hombres servían a Dios a partir del temor bajo las consecuencias de la ley; en la nueva época, los hombres sirven a Dios a partir de amor a Jesucristo, capacitados por el Espíritu Santo que mora en ellos. Esta es una economía totalmente nueva.

Este es el nacimiento de la nueva época y la naturaleza de la nueva época es la iglesia, ese cuerpo de creyentes en quienes vive el Espíritu Santo, todos en una unión invisible con Jesucristo y los unos con los otros; y ese es el misterio que se desarrolla comenzando en Hechos 2. Ahora, Hechos 2 es, entonces, el nacimiento de la iglesia, y es el siguiente paso en la historia redentora de Dios. Ahora, Dios es forzado por revelarse a Sí mismo a los hombres de una manera redentora. En el Antiguo Testamento Él se reveló a Sí mismo en términos de la ley y los sacrificios, etcétera; después vino Jesucristo quien murió, quien fue sepultado, y quien resucitó de manera corporal y física. Después, en el siguiente acto, Jesús ascendió al cielo; en el siguiente acto, envió al Espíritu Santo en respuesta a esta gran historia redentora y continúa en el nacimiento de la iglesia, aquí en Hechos capítulo 2, es un capítulo de crisis.

No podríamos decir lo suficiente de esto, únicamente podemos acercarnos a enfatizar la magnitud de la ocasión meramente por palabras; no podemos hablar demasiado de la verdad de lo que realmente sucedió en esta gran transición. Las palabras simplemente no lo permiten. Solo Dios mismo puede definir el cambio fantástico que se llevó a cabo. Ahora, la definición de dicho cambio simplemente para que tenga usted un punto de referencia, está en Juan 7:37, no lo busque, escúchelo conforme lo leo: “En los últimos días, el gran día de la fiesta, Jesús se puso de pie y clamó y dijo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba”, versículo 38: “El que crea en Mí, como dice la Escritura, de su corazón saldrán ríos de agua viva”; versículo 39: “Pero esto habló Él del Espíritu que recibirían aquellos que creerían en Él, porque el Espíritu Santo no había sido dado aún porque Jesús no había sido aún glorificado”.

En la historia redentora de Dios, la época del Espíritu no podía suceder hasta que Jesús ascendiere y fuera glorificado en el cielo. Entonces, en el gran flujo de la historia, Jesús debe regresar al Padre antes de que el Espíritu pueda ser enviado. Y eso es exactamente en donde nos encontramos en el capítulo 2; el comienzo del capítulo 1 está la ascensión de Jesucristo, el comienzo del capítulo 2 es la venida del Espíritu Santo. Jesús cumplió su obra y fue al Padre, y el Padre en respuesta a la obra perfecta de Cristo, envió al Espíritu Santo para morar dentro de los creyentes. Esta es una nueva dispensación, una época totalmente nueva; algo nace y usted y yo somos parte de esto por la fe en Jesucristo. Esto es llamado la iglesia, iglesia de “eklesia”, los llamados; esto es algo nunca antes visto en el Antiguo Testamento, es un misterio, Pablo lo llama algo escondido a lo largo del Antiguo Testamento; ellos nunca vieron la iglesia, esta es la novia de Cristo dice el Nuevo Testamento; estos son los pámpanos de la vid y Jesucristo, dice Juan; este es un rebaño para Jesús, el buen pastor; este es un reino en misterio gobernado por el Hijo de Dios; esta es una casa, una familia de hijos por adopción.

Este es un edificio, dice Pablo, un templo espiritual con Jesucristo como el cimiento. Pero de manera única, este es un cuerpo, y la metáfora más distintiva para definir a la iglesia es la iglesia como un cuerpo, cuerpo también como un cuerpo humano, está unido de manera apropiada de tal manera que todo funcione en armonía y así la iglesia es traída en unión con Jesucristo, y los miembros entre sí por el Espíritu Santo, de tal manera que todos somos parte uno de otro, somos un cuerpo, somos el cuerpo 2; cuerpo 1, Jesucristo encarnado en la tierra; cuerpo 2, Jesucristo encarnado en su iglesia; no un cuerpo, sino una multiplicidad de cuerpos en quienes Jesús vive.

Y entonces, somos el cuerpo de Cristo mezclados: una encarnación espiritual de Cristo en los hombres, somos una comunión unidos con Cristo como la cabeza, totalmente dependientes los unos de los otros, un nuevo hombre. Esta es la identidad de la iglesia. Todas las barreras han sido abolidas, ya no hay judío ni griego –dice Pablo–, ya no hay varón ni mujer –Gálatas 3–, ya no hay esclavo ni libre, porque todos somos uno en Cristo, y cada uno de nosotros en la iglesia es morado por Jesucristo. Ahora, cuando estamos hablando de la iglesia, estamos hablando de la iglesia real, aquellos que conocen a Cristo; no estamos hablando del edificio, no estamos hablando de aquellos que dicen que están en la iglesia; estamos hablando de la iglesia verdadera, aquellos que conocen a Cristo por la fe personal.

Todos poseemos al Espíritu Santo, Él vive en nosotros. Esa es la naturaleza de la época como puede ver. Y la gente que nos dice en la actualidad que hay algunos cristianos que no tienen al Espíritu Santo no entienden la dispensación de la iglesia en absoluto, no entienden cuál es la naturaleza de la iglesia: es un cuerpo de creyentes en quienes todos vive el Espíritu, eso es la iglesia, no puede ser nada menos que eso. Esa es la razón por la que Romanos 8:9 ahí Pablo dijo: “Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo no es de Él”, porque eso es la iglesia, como puede ver. Entonces, todo creyente posee al Espíritu para instrucción, para poder, para consuelo, para seguridad, para la garantía de nuestra herencia; el Espíritu está en todo creyente.

Ahora, nuestro Señor prometió que esto sucedería y sucede aquí en Hechos 2. La iglesia nace. Y a partir de ahí, todo creyente en el punto de la fe en Cristo, recibe al Espíritu Santo. Y le voy a mostrar por qué creemos que eso es la verdad. Ahora, la Biblia llama a esto el bautismo del Espíritu Santo. Jesús mismo le dio ese título. Hechos 1:5: “Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días”, y sabemos de qué estaba hablando cuando Él lo aclaró al decir “no muchos días a partir de ahora”, Él estaba hablando de lo que sucedería en Pentecostés, lo cual sucedió 10 días después.

Jesús dijo: “Seréis bautizados con el Espíritu Santo”, ahora, Él usó una palabra muy clara, una palabra muy definida, “baptizo”, y hablaremos de lo que eso significa exactamente; pero mantenga en mente que Jesús tituló lo que esto es, y esto es lo que sucede aquí en el capítulo 2; fueron bautizados con el Espíritu Santo. Entonces, Jesús había prometido que la naturaleza de la iglesia sería tal que aquellos que estuvieran en la iglesia viviría en ellos el Espíritu, “Él estará en ustedes”, y esto es lo que se llama bautizado en el Espíritu. Y vamos  a diseccionar esto en un momento. Ahora, conforme vemos el texto, vemos tres cosas y apenas vamos a llegar a la mitad o por lo menos la primera porque es la clave. Vemos la evidencia de la venida del Espíritu, vemos el efecto de la venida del Espíritu, y vemos la explicación de la venida del Espíritu en los versículos 1 al 13.

Ahora, la evidencia de la venida del Espíritu está en los versículos 1 al 4. Ahora, mantenga en mente que ésta es la introducción de una nueva época, este es el nacimiento de la iglesia, el cumplimiento de la promesa de Jesús de que “seréis bautizados con el Espíritu Santo”, y también el cumplimiento de la promesa de Jesús de que “el Espíritu estará en ustedes”; ambas, ocurriendo simultáneamente en la salvación, a partir de aquí; pero obviamente no podía ocurrir en la salvación aquí porque estas personas ya eran creyentes y fue el nacimiento de la iglesia en un sentido único e histórico, decir que usted recibe al Espíritu Santo más adelante después de la salvación igual que los apóstoles es malentender la historia redentora de Dios; el Espíritu vino aquí porque éste fue el tiempo para que el Espíritu viniera, y tenía que haber un principio. Esto no quiere decir que este es el ejemplo para todo creyente quien recibe al Espíritu “equis” número de años después de su salvación, en absoluto.

Muy bien. Veamos, en primer lugar, la evidencia de la venida del Espíritu y vamos a ver esto para que lo entienda. Esperamos. No obstante, esta mañana cuando después del mensaje salí haciendo distinciones claras, alguien se me acercó inmediatamente y dijo: “Se te olvidó decir esto”, y dije: “Espera, ese es el punto entero de mi mensaje”, me sentí mal, y entonces espero que se entienda mejor el punto en esta ocasión. Versículo 1: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos”, diez días después y todavía están unánimes juntos, hermoso. La designación histórica es extremadamente importante aquí y es importante por muchas razones. Observe que no dice: “Cuando los discípulos habían orado”, o, “Cuando los discípulos se habían tardado”, o, “Cuando los discípulos habían cumplido algún requisito espiritual”, o, “Cuando los discípulos habían pagado el precio en Pentecostés, entonces esta ocasión ocurrió”, no dice eso en absoluto; dice: “Sucedió cuando el día de Pentecostés vino”.

Lucas señala únicamente –escuche esto– la historia y el tiempo divino de Dios, eso es lo único que Lucas apunta. Esto sucede cuando Dios quiere que suceda, no en respuesta a la actividad espiritual de alguien, sin importar cuán espiritual pueda ser. Ahora, quiero que observe el concepto de Pentecostés porque ésta es una base sobre la cual el resto de la interpretación se basa. La palabra Pentecostés es una palabra griega, significa “cincuenta en orden”, o la “parte cincuenta de algo”, esta es una fiesta importante, es llamada Jag Hacatsir en Éxodo, la cual es la Fiesta de la Cosecha, es llamada Jag Shavuot, el cual puede ser el nombre más famoso, el cual significa la Fiesta de las Semanas, o es llamada Iom Habikurim lo cual significa “el día de las Primicias”. Pero los tres títulos usados en en Éxodo y Números significan lo mismo y se refiere a esta fiesta de Pentecostés.

Ahora, la fiesta de Pentecostés celebra o conmemora las primicias de la cosecha del trigo; también conmemora el hecho de que se dio la Ley Mosaica, porque también creen que después del Éxodo pasaron unos cincuenta días hasta que llegó la ley, y la Pascua, como usted recuerda, fue celebrada en el tiempo del Éxodo porque cuando el ángel pasó antes del Éxodo. Y entonces, midieron unos cincuenta días hasta cuando la ley se dio, y usaban Pentecostés entonces para celebrar no solo las primicias del trigo, sino que usaron Pentecostés para celebrar también, e inclusive lo hacen todavía hasta el día de hoy. De hecho, el día de hoy son exactamente cincuenta días del día 14 de Nisán, y este es exactamente el domingo de Pentecostés. No obstante, es tiempo divino quizás exactamente – aquí está, cincuenta días después de la Pascua.

Pero después del exilio, se convirtió en tradición celebrar el hecho de que se dio la ley como también la Fiesta de las Primicias o la cosecha del trigo, y entonces se volvió muy importante. Los judíos todavía celebran esto inclusive en la actualidad. Ahora, mantenga esto en mente. La venida del Espíritu en el día de Pentecostés entonces, es cuestión de cronología divina. Ahora, quiero que mantenga en mente algo que le he enseñado antes, y ahora le recuerdo porque usted aprende línea sobre línea, línea sobre línea, precepto sobre precepto, precepto sobre precepto; un poquito aquí, un poquito allá, ¿verdad?

Muy bien. Ahora, lo que le quiero recordar es que hay dos tipos de profecía: una es verbalmente predictiva, y otra es típicamente predictiva. Hay profecías verbales, profecías de palabra, hay profecías de ilustración. Una profecía de palabra es: “Una virgen concebirá y dará a luz un hijo”, esa es una profecía de palabra. Una profecía de tipo es el Cordero de la Pascua, el cual de manera típica predice a un Cordero de Pascual final, Jesucristo, en un sentido de retrato. ¿Lo ve? Otra profecía de tipo sería por ejemplo típica, la sangre en el dintel en la parte del medio; un retrato de la sangre de Cristo, la cual satisface los requisitos de Dios y detiene la mano del ángel de la muerte. Entonces, hay tanto profecías verbales directas y profecías de retrato o ilustración que llamamos “tipos” en la Biblia.

Y quiero apresurarme a añadir que esas profecías que son de tipo, las cuales son tipo, y profecías de retrato o ilustración, no son menos estratégicas que las verbales y más vale que sean una realidad con la misma precisión, o de lo contrario, la Biblia realmente tiene problemas. Cuando Dios predice algo, sea que lo prediga en una afirmación verbal o mediante un retrato perfecto, más vale que se vuelva verdad. Entonces, cuando llegamos al Día de Pentecostés, este es un cumplimiento fantástico de una predicción de tipo, y debe suceder en el Día de Pentecostés, de lo contrario, echa a perder todo en términos de lo que Dios profetizó mediante ilustraciones.

Entonces, decimos esto y voy a explicarlo en un minuto: La venida del Espíritu no fue en respuesta a la oración, la venida del Espíritu no fue en respuesta a esperar, la venida del Espíritu no fue en respuesta a cumplir con algunas condiciones; fue la agenda soberana de Dios operando, fue el día correcto en el plan de la historia redentora, y ese día nos es revelado claramente en Levítico, capítulo 3, para que sepamos exactamente cuándo iba a suceder. Ahora, sin pasar ahí, simplemente mantenga esto en mente, escríbalo y usted lo puede estudiar. Las características clave de la fiesta revelada en Levítico 23 nos son presentadas de manera clara ahí. Pero añadimos a eso que todas son, en un sentido, predicen algo en lo que representan en sus ilustraciones.

Ahora, tres fiestas primordiales son retratos directos de la obra de Jesucristo. La primera fiesta de Levítico 23, Dios les estaba diciendo que guardaran la Pascua. Ahora, usted se acuerda de la Pascua, estaban en Egipto en esclavitud, el Señor iba al final de las plagas a matar a todos los primogénitos, entonces Él dijo: “Si quieren escapar de la matanza del primogénito, maten al cordero de la Pascua, tomen la sangre, colóquenlo en el marco en medio, en los lados, en la parte de arriba del marco de la puerta, y el ángel va a pasarlo por alto”. Y entonces, los israelitas supieron que Dios los había pasado por alto, y los salvó debido a la sangre. Y ese fue un retrato perfecto de Jesucristo, cuya sangre derramada por nosotros y Dios nos ve a la luz de la sangre de Cristo, y así nos pasa por alto.

Y entonces, la Fiesta de la Pascua ilustró la muerte de Jesucristo. ¿En qué día murió Jesús? ¿En el día de qué fiesta? La Pascua. Exacto. Como puede ver, esa profecía no solo fue un retrato de Jesucristo, fue una indicación precisa de qué era lo que iba a suceder en una Pascua que Él, de hecho, moriría en una Pascua, como un cordero de la Pascua. El día 14 de Nisán, el cual es en la primavera, lo cual es equivalente a algún momento en nuestro abril o a fines de marzo, viene la Pascua. Y fue en una Pascua como esa que Jesús murió como el Cordero perfecto de la Pascua. Como puede ver, el tiempo de Dios fue perfecto.

Y después hubo otra fiesta, y la otra fiesta es llamada la Fiesta de las Primicias. Y esto fue interesante –escuche esto–, esta fiesta fue al día siguiente después del día de reposo, después de la Pascua. Ahora, el día de reposo es, ¿qué día? Sábado. ¿Cuál sería el siguiente día? Domingo. Entonces, la Fiesta de las Primicias eran entonces en el domingo después de la Pascua. Ahora, las primicias eran interesantes porque las primicias eran primicias de cebada, y le voy a decir lo que quiero decir, le voy a dar un testigo ocular de segunda mano de un granjero de las primicias porque no sé nada al respecto. Pero de cualquier manera, el granjero ve su campo, muy bien; él quiere determinar si tiene una buena cosecha, ahora él quiere saber, entonces hace lo que comúnmente hacen los granjeros, él examina las primicias; él va a secciones, no a todo el campo, sino a una sección aquí y allá y él ve una sección de cada área del campo y toma algo de ahí y las une y la ve, y si todo se ve bien, él dice: “Está garantizado que la cosecha entera va a ser buena por las primicias”.

Y entonces, esta fiesta era para que ellos fueran a recoger los pedazos de cebada, lo cual evidentemente maduraba pronto, y trajeran la cebada y la examinaran, y de esta manera alabaran a Dios por lo que Dios iba a hacer cuando él trajera la cosecha completa. Fue una buena lección de confianza, pero ellos recogían las primicias o los primeros frutos de la cebada, y eso era la garantía de una buena cosecha. Ahora, amigos míos, ese es un retrato muy, muy preciso de la resurrección de Jesucristo, eso es inclusive – lo dijo Él mismo – a menos de que un grano de trigo caiga al suelo y muera, permanece solo; pero si va al suelo y muere, sale y realmente no se da vida a sí mismo, sino a otros produce semilla, produce fruto. Jesús es el cumplimiento perfecto de las primicias. De hecho, escuche esto: 1ª de Corintios 15:10, Pablo dijo: “Cristo, primicias de los que durmieron”. Dice usted: “¿Qué simboliza ese retrato?”, simboliza que debido a que la resurrección de Cristo fue válida y buena, también será la nuestra. ¿Escuchó eso? Jesús dijo: “Porque Yo vivo”, ¿qué?, “vosotros también viviréis”, y las primicias fueron un retrato de la resurrección de Cristo que garantiza que nuestra resurrección ocurrirá, ¿lo ve? ¿Y sabía usted que Jesús no solo fue crucificado en la Pascua? Él resucitó en las Primicias cumpliendo perfectamente la profecía.

Después, amigos, cincuenta días después, Levítico 23:15 y 16, cincuenta días después exactamente hubo otra fiesta llamada la Fiesta de la Cosecha, este es el Pentecostés, y es celebrada en la cosecha del trigo. Y de nuevo, fue unas primicias. La cosecha de trigo todavía no estaba terminada y lo que se hacía era esto: Salían y recogían las primicias del trigo, la recolectaban, nada más que en esta ocasión hacían algo único; no nada más la traían como grano suelto que simplemente estaba atado para mantenerlo junto, lo tomaban y lo horneaban en dos hogazas; de manera muy específica, lo usaban para hornear y producir hogazas. Dice usted: “Bueno, ¿qué es lo que esto predice?”, bueno, es muy interesante. Pero yo creo que predice exactamente lo que sucedió en Pentecostés, tiene que ser, porque cuando ocurrió, Jesucristo murió en la Pascua, Él resucitó en las Primicias, y Pentecostés completó el patrón al hacer posible que se disfrutaran estos acontecimientos.

Ahora, permítame mostrarle lo que quiero decir. Pentecostés es otra primicia de la cosecha del trigo. Ahora, algún día nuestro Señor va a cosechar a creyentes, ¿verdad?, en la gran venida de Cristo, y Él va a separar el trigo de la cizaña, ¿verdad? Ahora, ¿qué le garantiza a usted que usted va a estar en esa cosecha? Muy bien, su resurrección es una de las garantías; permítame darle otra, 2ª de Corintios, capítulo 5, y Efesios, capítulo 1, dice esto: “Vosotros tenéis las arras”, ¿de qué?, “del Espíritu”. ¿Sabe lo que la palabra “arras” es? “Arrabón”, anillo de compromiso, garantía o primicias. El Espíritu de Dios dentro de usted, la garantía de su herencia final completa, ¿verdad? Dios le ha dado a usted su Espíritu ahora.

¿Acaso Él va a retener algo de usted en el futuro? No. El Espíritu entonces es el enganche de nuestra herencia. Tenemos las primicias de nuestra resurrección. En la resurrección, tenemos las primicias de nuestra resurrección. En la resurrección de Cristo tenemos las primicias de nuestra herencia, en el hecho de que el Espíritu mora en nosotros. ¿Qué sucedió en el Día de Pentecostés? El Espíritu vino y moró en ellos, ¿verdad?, cumpliendo de manera perfecta el tipo de la Fiesta de las Primicias.


Entonces, como puede ver, esto sucedió exactamente en el tiempo de Dios. Después –escuche esto– no solo recolectaban el grano, sino que lo convertían en una hogaza. ¿Qué es lo que usted cree que eso simboliza? La iglesia no es un grupo suelto, sino que es un grupo unido por un hilo; la iglesia ha sido mezclada en un cuerpo en común, una hogaza. Como puede ver, la Fiesta de la Cosecha es un retrato perfecto de la venida del Espíritu como una garantía de nuestra herencia completa, y la hogaza es el retrato de que nosotros somos mezclados juntos. Es otro retrato maravilloso porque las primicias de la cebada, la otra fiesta que mencioné que significaba la resurrección, esa fue una que no podía tener levadura porque retrata a Cristo, y la levadura significa el pecado y Cristo no tuvo pecado. Pero la iglesia retratada en la Fiesta de la Cosecha tiene levadura, porque en la iglesia hay pecado. ¿Está de acuerdo con eso? Retrato perfecto. Nunca pierde algo; exactamente preciso.

Entonces, amados, cuando la Biblia dice – cuando el Día de Pentecostés vino de manera plena sucedió; eso es exactamente por qué sucedió, no sucedió porque ellos hicieron algo, sucedió porque fue la agenda en el tiempo soberanamente designado por Dios y este fue el momento en el que eso sucedió. Entonces, en el diseño perfecto de Dios, desde hace mucho tiempo atrás, se diseñó que la iglesia naciera en Pentecostés para cumplir la predicción por tipo. El Espíritu debía venir como las primicias de la garantía de nuestra herencia completa, así como Cristo fue las primicias y la garantía de nuestra resurrección. Entonces, el día fue establecido por Dios, fue su tiempo soberano.

Y entonces, cuando  nuestros hermanos y hermanas en Cristo pentecostales dicen en su credo, el cual afirma esto registrado cada mes en el Evangel Pentecostal, y cito: “Creemos que el bautismo del Espíritu Santo, según Hechos 2, es dado a los creyentes que lo piden”, fin de la cita; no han entendido el punto, han violado la palabra profética de Dios. Cuando asumen eso, por lo menos han eliminado uno de los cumplimientos más gloriosos de la profecía que usted jamás encontrará en las Escrituras: Jesús murió en el momento correcto, Él resucitó en el momento correcto, el Espíritu vino en el momento correcto; todo en el tiempo de Dios, no en respuesta a ninguna actividad humana. Y de esta manera, la iglesia nació como un cumplimiento de las primicias, así como Jesús había resucitado como un cumplimiento de primicias, y murió como un cumplimiento de la Pascua.

Muy bien. Entonces, sabemos por qué sucedió en el Día de Pentecostés, no fue un accidente y no estuvo relacionado en manera alguna lo que ellos hicieron, fue la promesa del Padre de manera pura e independiente de ellos. Ahora, dice también en el versículo 1: “Cuando llegó el Día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos”. Ahora, podríamos hablar de dónde estaba este lugar. Lo mejor que podemos hacer es ver el versículo 2, el cual dice que fue una casa. Algunos comentaristas han pensado que fue la casa del Señor, el templo. Yo no creo que eso es correcto porque Lucas cuando él quiere hablar acerca del templo, usa la palabra “templo”, en el 2:46 él dice que estaban unánimes en el templo. Si él dijo “unánimes en el templo”, ahí él pudo fácilmente haber dicho “unánimes en el templo” aquí. Pero él dice “casa”.

Yo creo que probablemente en esta casa, quizás esta misma en donde tuvieron la Pascua la noche antes de que Jesús muriera, quizás en la misma en donde Él apareció en su resurrección, la misma a la que fueron cuando regresaron de la ascensión; pero estaban en la casa, creo yo. Y yo creo en contraste a lo que algunos dicen, que todos los 120 por lo menos estuvieron ahí, no solo los 12, algunos han dicho que solo los 12 en este punto recibieron el bautismo del Espíritu, creo que eso habría dejado a 108 personas preguntándose seriamente lo que estaba pasando, y no habría sido acorde de manera completa con el bautismo del Espíritu Santo en el sentido del nacimiento de la iglesia, ya que habría dejado algunos afuera.

Muy bien, noten que todos están en un  lugar, estaban juntos, y después sucede. Versículo 2: “Y de repente, vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba”. Note que no fue un viento, fue un sonido como un viento. Pero note la palabra “de repente”, ¿no es eso bueno? De repente la iglesia nació, de repente la iglesia nació sin advertencia alguna realmente, y estoy seguro de que no esperaron que sucediera lo que sucedió, aún cuando sucedió, simplemente estaban en una especie de limbo esperando y de pronto, de repente sucedió. Es algo maravilloso acerca de la iglesia, de repente sucedió. Y mi Biblia dice que Jesús dijo: “He aquí vengo pronto”, así, de manera repentina. La iglesia está dentro y afuera repentinamente; comenzó con un momento instantáneo, inesperado, milagroso; va a terminar con un momento instantáneo, inesperado, milagroso; todo en el tiempo soberano de Dios.

Y Dios tiene tanto derecho de determinar el comienzo de la iglesia, como lo tiene para determinar el fin de ella; y decir que cualquiera de los dos viene en respuesta a las oraciones de alguien, realmente no es entender la soberanía de Dios. Ahora, notará que todo esto sucede de una manera fantástica, pero hay una nota muy interesante. Dice: “Y de repente, vino del cielo un estruendo”. Si algo es fantástico, sobrenatural, queremos conocer la fuente, ¿no es cierto? Esto es del cielo. Eso lo saca de las manos del hombre o Satanás, esto es Dios actuando. Ahora, observen que vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba. Ahora, el viento en las Escrituras con frecuencia es un emblema del Espíritu Santo, ¿no es cierto? Juan 3:8: “El viento sopla de donde quiere y oye su sonido, mas ni sabes de dónde viene ni a dónde va, así es todo aquel que es nacido del Espíritu”, el Espíritu de Dios se mueve como un viento en las Escrituras, y es la misma palabra, Espíritu es “Pneuma”,  y esa es la misma palabra para aliento o viento.

Pero aquí hay una palabra diferente. Vino del cielo un estruendo como de un viento recio – y la palabra traducida a “viento” no es la pneuma ordinaria. Pero es una palabra interesante usada únicamente una vez más en otro lugar, en el Nuevo Testamento; creo que es Hechos 17:25; y es la palabra “pnoes”, –si usted la está escribiendo– y significa un golpe de aliento. No es nada más una respiración gentil, es un soplar, así como si alguien estuviera con un aliento fuerte que sopla. Ahora, recuerde que éste no es un viento real, no hay más viento físico de lo que hay fuego físico, como lo veremos en el versículo 3; pero es simplemente el sonido del viento. Esto debió haber sido un fenómeno fantástico. ¿Puede imaginarse? No hubo movimiento en el aire, sin embargo, el sonido es como si un huracán estuviera saliendo del cielo sin movimiento en absoluto; simplemente el sonido de un huracán sin el viento.

Sucede de repente un gran sonido del cielo, como si el golpe mismo del aliento de Dios ha alcanzado la tierra. Amigos míos, eso es exactamente lo que sucedió. ¿Quién es el aliento de Dios? El Espíritu Santo. Y Dios simplemente exhaló su aliento en la tierra. El golpe de aliento vino de Dios y en este punto el Espíritu de Dios vino a la tierra.

Observe el versículo 2: “El cual llenó toda la casa donde estaban sentados”. Yo creo que todo mundo lo oyó, yo creo que eso es lo que reunió a la multitud. Vamos a llegar a eso la semana próxima en el versículo 6, pero yo creo que únicamente llenó la casa en donde estaban sentados. Esto, amados, escuchen, fue el bautismo del Espíritu Santo. ¿Escuchó eso? Es muy importante. Este es el bautismo del Espíritu Santo. El sonido fue oído por todos lados y comenzó a reunir a la multitud, pero la presencia del aliento de Dios llenó únicamente la casa en donde estaban sentados, estaban totalmente inmersos, involucrados y bautizados por el aliento de Dios que no es ningún otro que el Espíritu Santo. Debido a que esa fue la venida del Espíritu Santo, el aliento de Dios, entonces verdaderamente en ese momento fueron bautizados por el Espíritu Santo, y yo creo que ahí en el versículo 2 usted tiene el cumplimiento del capítulo 1, versículo 5.

El bautismo del Espíritu se lleva a cabo en el versículo 2, lo que usted tiene en el versículo 4, es subsecuente y es diferente, es llamado la llenura del Espíritu. Ahora, permítame añadir algo y quiero hablar de esto por un momento porque es importante. Este bautismo que ocurre en el versículo 2 no es experimental, el bautismo del Espíritu Santo con frecuencia es definido en la actualidad como una experiencia; usted es bautizado y después ciertas cosas suceden. En la Biblia, el bautismo del Espíritu Santo no es experimental. Esto es, ocurre a un nivel divino sin ninguna reacción, es un acto soberano.

Por ejemplo, usted fue justificado cuando usted recibió a Cristo. ¿Acaso usted de pronto sintió algo y dijo: “Oh, ahí está la justificación”? No, eso no es experimental. Usted fue adoptado en la familia de Dios como un hijo; usted sintió: “Oh, ahí estoy, ahora soy un hijo”, no, eso no es experimental. Usted también fue bautizado en el cuerpo de Cristo, lo cual usted no experimentó tampoco, sucedió en un sentido no experimental. Ahora, lo que es experimental viene en la llenura del Espíritu, lo cual veremos más adelante. Pero esto es algo no experimental. Vino del cielo, simplemente estaban sentados ahí y sucedió y hasta aquí no hay respuesta. El Espíritu de Dios se movió entre ellos, ¿y qué es lo que él dijo? ¿Qué es el bautismo del Espíritu?

Y ahora, debemos pasar al Apóstol Pablo, quien fue el hombre de Dios para definir este término. Jesús dijo que sucedería en Pentecostés y sucedió. Dice usted: “Bueno, pensé que fue lo mismo que llenura”, no puede ser. Jesús sabe lo que está diciendo. Jesús, en Hechos 1:5 dijo: “Seréis bautizados con el Espíritu y eso debe venir primero”. Pablo define el bautismo como una cosa, y la llenura es algo más; entonces debemos distinguir entre ambas. Entonces, lo que ocurre primero en el versículo 2 es el bautismo del Espíritu Santo. Permítame mostrarle lo que es, a partir de las palabras mismas de Pablo, escritas por el Espíritu Santo, 1ª de Corintios, capítulo 12, y aquí está la definición de lo que sucede en el bautismo del Espíritu: “Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo siendo muchos son un solo cuerpo, así también Cristo”.

Muy bien. Ahora, eso simplemente nos está dando una pequeña perspectiva del cuerpo de Cristo. Bueno, observe esto, aquí está la definición del bautismo del Espíritu: “Porque por un solo Espíritu”, ese es el mismo Espíritu Santo, “fuimos todos bautizados en un cuerpo”, ahora eso es lo que el bautismo del Espíritu hace, toma una persona en la salvación y la coloca en el cuerpo; “sean judíos o griegos, sean esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu”. El bautismo del Espíritu Santo es un acto por el Espíritu Santo de Dios, mediante el cual Él toma a un creyente y lo coloca en el cuerpo de Cristo. Es algo no experimental; usted no grita, usted no siente gozo, usted no se siente bien como un resultado del bautismo del Espíritu, ese es un acto divino por parte de Dios en el que Él coloca al Espíritu de Dios en su vida, y usted entonces es colocado en Cristo. No es experimental.

Ahora, permítame mostrarle algo más acerca de esto porque es muy importante. Gálatas 3:27 lo define aún más. Si no nos queda claro, podemos ir a este versículo y leemos esto: “Porque así como muchos de vosotros han sido bautizados en Cristo”, ¿qué? ¿Han gritado, han tenido gozo, han corrido por todos lados, han hablado en otros idiomas, han predicado la Palabra con denuedo, han hecho milagros y maravillas? No. “Porque así como muchos de vosotros han sido bautizados en Cristo, se han vestido de Cristo”. El bautismo del Espíritu entonces lo coloca a usted en unión con Cristo en su cuerpo. Ahora, este es un misterio: el cuerpo de Cristo es la unidad colectiva de todos los santos, de la cual Cristo es la cabeza; cuando usted creyó en Jesucristo, usted fue colocado en esa unidad en ese cuerpo, usted se volvió uno con Cristo y uno con el resto de los creyentes, ¿verdad?

Si usted está en el cuerpo de Cristo, usted es uno con Él. 1ª de Corintios 6:17: “El que se une al Señor, un espíritu es con Él”. Cuando usted fue salvo, Pablo dice: “Mas ya no vivo yo, sino Cristo vive en mí”, mi vida ya no es mía, es de Cristo, estoy en Él, soy uno con Él, estoy unido a Él. Entonces, cuando usted creyó en Jesucristo en el momento mismo de su salvación, Él lo colocó a usted en el cuerpo en unión con Cristo y con el resto de los creyentes. ¿Somos uno, el uno con el otro en Cristo? Seguro. ¿Cómo es que llegamos ahí? Eso es lo que el bautismo del Espíritu es. Ahora, en caso de que usted quiera ver otro pasaje, vea Romanos 6, y mantenga en mente que no hay agua aquí, estos pasajes no están hablando de bautismos en agua absoluto, esto es teología en este punto, fuera del símbolo que expresa, el cual está en el bautismo en agua.

Romanos 6: “¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?”, el argumento aquí es si la gracia fue activada cuando pecamos, entonces pequemos mucho para que la gracia realmente abunde. “En ninguna manera, pues los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?”. Ahora, observe esto: “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?”, y después el versículo 4 implica en su resurrección también.

¿Cuál es el bautismo aquí? No es bautizado en agua, es bautizado en Cristo. Bautizado simplemente significa sumergirlo, meterlo en algo, colocarlo en el interior del cuerpo de Cristo en unión con Él y con el resto de los creyentes. Eso es todo lo que significa. No haga algo del término que no está ahí. Gálatas 3:27: “Si habéis sido bautizados en Cristo, os habéis puesto a Cristo”. Usted ha sido vestido con Cristo, usted se ha vuelto uno con Cristo. Entonces, el bautismo del Espíritu, amigos, manténgalo claro, es colocar a un creyente en el cuerpo de Cristo en la salvación.

Ahora, Colosenses 2:9, y voy a llevarlo un paso más hacia adelante: “Porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en Él, que es la cabeza de todo principado y potestad”. Nunca piense que usted le falta algo, no le falta nada. “En quien también sois circuncidados con la circuncisión hecha sin manos”, en otras palabras, los judíos siempre estaban diciendo que eran circuncidados y eso los metía, pero la de ellos era únicamente física, la nuestra es espiritual, “al desechar el cuerpo de pecado de la carne mediante la circuncisión de Cristo por la circuncisión de Cristo”, versículo 12, aquí está: “Sepultados con Él en el bautismo, en el cual vosotros también habéis resucitado con Él”. El Espíritu toma un creyente, lo bautiza en el cuerpo, lo cual es colocado en unión con Cristo. Cuando usted es salvo, usted es unido con Cristo, usted es sepultado con Él en su muerte, usted resucita con Él en su resurrección; mediante un milagro divino usted es unido con Jesucristo.

Otro que es muy estratégico, 1ª de Pedro 3:21, después voy a resumir. “El bautismo que corresponde a esto, ahora no salva”. Oh, no. El bautismo no salva, eso es lo que dice. Dice usted: “¿Lo cree?”, yo lo creo. Después dice esto: “No quitando las inmundicias de la carne”, no el bautismo en agua, ¿qué tipo de bautismo? El bautismo del Espíritu. Por lo tanto, el bautismo del Espíritu está ligado de manera intrínseca, ¿a qué experiencia? Salvación.

¿Cuándo ocurre entonces? En la salvación. El bautismo del Espíritu ocurre en la salvación. Es el colocar al creyente en el cuerpo, es otro término de salvación como la justificación, el cual es Dios declarándonos justos; como la adopción, lo cual es que Dios nos hace hijos; es el mismo tipo de situación. Entonces, es un término soteriológico, eso significa que es un término para salvación. Pero encaja en la salvación. Ese es el punto. El bautismo del Espíritu entonces no tiene nada que ver con la experiencia del creyente.

Inicialmente, simplemente es el Espíritu colocándolo en el cuerpo; la llenura del Espíritu entonces es lo experimental. Y eso es lo que resultó en todo el hablar y los idiomas y todas las cosas maravillosas que sucedieron a lo largo del libro de los Hechos, y eso es lo que resulta en las cosas maravillosas que todavía están sucediendo en la energía del Espíritu Santo en este momento. Pero, por favor, no confunda el bautismo del Espíritu, de lo contrario, destruirá el punto entero que Pablo está presentando de nuestra unidad en Cristo, porque si alguien no tiene el bautismo del Espíritu no están en el cuerpo, y si no están en el cuerpo no tienen el Espíritu; y si no tienen el Espíritu ni siquiera son salvos. Usted arruina la teología entera si usted hace del bautismo del Espíritu algo experimental que sucede todo el tiempo. No puede. Es el colocar del creyente en el cuerpo en el punto de la salvación, eso es lo que es.

Ahora, quiero que sepa que eso es para que usted pueda entender su identidad en Cristo, usted es uno con él, usted es uno con cualquier otro cristiano y eso es lo que ocurrió en el versículo 2, cuando dice que vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba; sabemos que ese es el aliento de Dios, el Espíritu Santo, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados, y si Él llenó a esa casa, Él llenó a los que estaban en ella. Y yo creo que en ese punto, el bautismo del Espíritu se llevó a cabo. Es una especie de juego de palabras interesante. Si usted toma la idea de que llenó toda la casa y la lleva a Efesios 2:22, hay una nueva casa ahí en donde todos los creyentes son llamados “la casa o la habitación del Espíritu”. Entonces, Él llenó la casa física en Hechos 2:2. Pero en el mismo momento, Él llenó la casa espiritual, y todos los creyentes se convirtieron en su nueva casa.

Ahora, permítame añadir otro pensamiento aquí porque quiero que entienda esto. El bautismo del Espíritu también es extremadamente importante entendido de esta manera, porque si no lo es, entonces la oración de Jesús en Juan 17 no es respondida, y usted entonces tiene algunos problemas serios. Como puede ver, Jesús oró esto cuatro veces, versículo 11, 21, 22, 23, Él dijo: “Padre, oro porque sean uno, uno, uno”. Ahora, amigos míos, esto sucedió aquí, esta es la respuesta a la oración de Jesús; cuando el Espíritu de Dios vino, Él nos hizo uno posicionalmente.

Ahora, no siempre somos uno prácticamente, ¿verdad? Hay divisiones y contiendas entre nosotros cuando somos carnales. Pero posicionalmente, ¿estamos mezclados en uno? ¿Somos esa hogaza en común? Claro que lo somos. No solo somos grano que está unido con un cordón de manera flexible, somos uno en Cristo, internamente dependientes, dependientes en términos mutuos de la vida el uno del otro y el ministerio de nuestros dones y comunión. Y entonces, debemos asumir que el bautismo del Espíritu es ese bautismo de todos los creyentes en unidad, de lo contrario, la oración de Jesucristo no es respondida.

Ahora, observe otro fenómeno que sucedió en el versículo 3 que acompañó al primero, y todo esto es prueba de que el Espíritu vino. Versículo 3: “Y se les aparecieron”, esto es a esos creyentes que habían sido bautizados, inmersos en ese momento en el cuerpo de Cristo por el Espíritu, “y se les aparecieron lenguas repartidas como de fuego”. No fueron fuego, fueron como de fuego, “asentándose sobre cada uno de ellos”. Ahora, aquí hay otro fenómeno interesante. Estas lenguas repartidas que aparecieron sobre cada uno de ellos fue testimonio de que, sin excepción alguna, cada uno de ellos habían recibido al Espíritu Santo.

Voy a añadir otro punto teológico, y si su archivo teológico todavía puede recibir esto, escuche. En el bautismo del Espíritu Santo, Pablo dice: “Son bautizados ustedes en un cuerpo, pero a todos individualmente se les da a beber de un Espíritu”; de tal manera que el bautismo que se lleva a cabo en la salvación cuando usted es colocado en el cuerpo, no solo lo coloca a usted en el cuerpo, sino que coloca al Espíritu en usted. Ahora, no trate usted de escudriñar lo que es inescrutable, simplemente déjelo ahí. En otras palabras, usted no solo es colocado en el cuerpo en la salvación, sino que el Espíritu vino a vivir en usted, ¿verdad? Y eso es lo que él está mostrando aquí; él quería saber que todos supieran que nadie se quedó sin el bautismo del Espíritu Santo. Todo creyente recibió al Espíritu de Dios en esa ocasión, y eso es algo permanente.

Jesús dijo: “Él permanecerá con vosotros”, ¿por cuánto tiempo?, “para siempre”. Y ese es el bautismo del Espíritu Santo. Cuando usted entra al cuerpo, ¿usted está ahí por un rato? Usted está ahí para siempre. Y cuando el Espíritu viene a vivir en usted, ¿Él está ahí por un tiempo? Él está ahí para siempre. Entonces, usted ve que el bautismo ha ocurrido; las lenguas repartidas indicando que en cada uno de ellos, sin excepción alguna.

Ahora, algunas personas han malinterpretado Mateo 3:11 para relacionarlo con esto, porque toman las lenguas aquí, las lenguas de fuego y el bautismo como una indicación directa de Mateo 3:11. Permítame mostrarle lo que creo que es la interpretación correcta. Mateo 3:11: “Yo, de hecho, os bautizo con agua bajo arrepentimiento”, Juan el Bautista dice: “Pero el que viene tras mí, es más poderoso que yo, cuyo calzado no soy digno de llevar; Él os bautizará a vosotros con el Espíritu Santo y con fuego”. La gente dice: “Sí, eso es lo que sucedió en Pentecostés, el Espíritu Santo y fuego”, no, no lo es. El Espíritu Santo sucedió en Pentecostés, el fuego no tuvo nada que ver con esas lenguas que se veían como fuego. Dice usted: “¿Por qué?”, porque el fuego es definido en el versículo 12: “Cuyo aventador está en su mano, y Él limpiará su suelo y recogerá su trigo en el granero, pero Él quemará la paja con fuego que nunca se apagará”, ese es el fuego de juicio eterno, amigos. Eso está diciendo: “O eres bautizado con el Espíritu Santo o al final con juicio eterno”, eso es lo que eso está diciendo. Eso no se está refiriendo a las lenguas de fuego aquí, entonces hacemos eso a un lado.

Pero éstas evidentemente se ven como lenguas y se ven como fuego, y usted puede usar su propia imaginación para determinar lo que estaba pasando, pero fueron separadas en cada individuo, distribuidas; no cada lengua fue distribuida, sino que el total fue distribuido en pequeñas partes, cada una encima de un individuo. Esta fue la manifestación visible del descenso del Espíritu. Como puede ver, ellos tenían que saber que algo realmente sucedió, ellos no tuvieron los sentidos espiritualmente para comprenderlo fuera de verlo y experimentarlo, y entonces así fue, Dios les dio eso. Es algo así como, ¿usted se acuerda en el bautismo de Jesucristo? El Espíritu Santo descendió para equipar a Cristo para su ministerio, y dice que descendió en Cristo en la forma, ¿de qué?, de una paloma. Y entonces, aquí usted vuelve a tener una manifestación visible del Espíritu Santo.

En esta ocasión, lenguas aparentes, se veían como una lengua y también viéndose como una llama, lo cual es una comparación obvia; y entonces, están sobre cada uno, y eso indica que cada creyente en este punto recibió al Espíritu Santo. Dice usted: “¿Qué hay acerca de los cristianos carnales? ¿Tienen al Espíritu Santo?”, claro, ese es el argumento entero de Pablo en 1ª de Corintios, él les dice: “¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? ¿Qué están haciendo actuando así?”, él no dice: “Ahora han perdido al Espíritu Santo”, él dice: “Lo tienen. Esa es la razón por la que no deben actuar así”. Y simplemente el hecho de que tienen al Espíritu Santo depende del hecho de que fueron comprados con un precio.

Entonces, ¿qué estamos aprendiendo? Muy bien, estamos aprendiendo esto: Estamos aprendiendo que hemos sido bautizados en el momento de la salvación, que esto ocurre aquí, en este instante históricamente en el versículo 2 y 3. Además de eso, llegamos al versículo 4. Ahora, obsérvelo y simplemente vamos a introducir esto, y después vamos a cerrar. Versículo 4: “Y”, hay una conjunción, añadiendo algo adicional, “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu les daba qué hablasen”. Ahora, observe esto: Ya han sido colocados en unión con Jesucristo, han sido hechos uno; el Espíritu había entrado en ellos para siempre, pero aquí da un paso más allá de eso, y lo llena para una reacción. Y cuando usted ve la llenura del Espíritu, amigos, siempre está ligado con algo que sucede después de eso: Fueron llenos del Espíritu e inmediatamente comenzaron a hablar en otros idiomas en el poder del Espíritu Santo; no confunda eso con el bautismo.

Este pasaje enseña dos cosas distintas: El Espíritu Santo vino en Pentecostés en primer lugar, para bautizar a los creyentes en el cuerpo. En segundo lugar, para llenar esos creyentes para el testimonio poderoso. Y usted no encontrará en ningún lugar en las Escrituras, en ningún momento, que a usted se le dice que sea bautizado con el Espíritu. Nunca dice a los creyentes: “Vayan a bautizarse con el Espíritu, busquen el bautismo”; eso sucede en el momento de la salvación, no es experimental.

Ahora, permítame añadir esto. Yo creo que ambos ocurren en la salvación al mismo tiempo. La llenura del Espíritu es algo que sucede repetidamente a lo largo de su vida. Usted será lleno. Es algo momentáneo para ministerios especiales, conforme usted cede al Espíritu, y explicaré más acerca de eso; pero la llenura del Espíritu puede suceder muchas, muchas veces, y debe suceder constantemente en su vida. El bautismo sucede una vez. Usted es colocado en el cuerpo en unión con Cristo, el Espíritu viene a vivir dentro de usted, eso se encarga de eso. A partir de ahí, es cuestión de la llenura del Espíritu. La diferencia es tan simple como las palabras del Apóstol Pablo, que no dice: “Bautícense con el Espíritu”. Efesios 5:18 él dice: “Sed llenos del Espíritu”, y es un término muy interesante en el griego porque significa “manténgase siendo llenos”.

Ahora, si usted va a mantenerse siendo lleno, eso está asumiendo que en una ocasión usted fue lleno, ¿lo entiende? Tiene que ser porque ese es el significado del tiempo; lo cual significa que en el punto de la salvación usted no solo fue bautizado en el cuerpo, sino que fue lleno con el Espíritu de Dios. ¿Se acuerda usted cuando usted fue salvo por primera vez el gozo que usted experimentó? La bendición, el amor que en cierta manera salía de usted, y el deseo tremendo de que usted tenía que compartir a Cristo con todo mundo, excepto que usted era algo ignorante y realmente no sabía qué decir. ¿Acaso Juan no llama eso el primer amor? Ese sentimiento. Y creo que la llenura del Espíritu escrituralmente le sucede a usted cuando usted cede todo al Espíritu y Él simplemente lo llena todo.

Y quiero sugerirle a usted que consiga la cinta, el sermón de la llenura del Espíritu. Si usted no entiende este concepto, no tengo tiempo para entrar en eso; esa es una hora y media por sí misma. Pero la llenura del Espíritu es aquello que sucede diariamente, momento por momento, conforme usted cede y Él lo llena a usted. Si hay pecado en su vida, Él no la puede llenar, ¿verdad? Porque la ley de la expulsión dice dos cosas: no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo. La llenura del Espíritu es simplemente ceder. Eso sucede una y otra vez. Pablo dice: “Sean continuamente llenos, sigan cediendo”, y cuando usted hace eso, habrá resultados inmediatos porque eso es algo experimental.

“Ustedes estarán hablando entre vosotros con salmos, himnos y cánticos espirituales”. Usted cantará haciendo melodía en su corazón, usted amará a su esposa; esposas, ustedes obedecerán a sus maridos en el Señor; hijos, obedecerán a sus padres; padres, no provocarán a sus hijos; amos tratarán a sus siervos de manera correcta; siervos, van a trabajar por el sueldo de un día; eso tiene resultados inmediatos y de manera repetida ocurre en la vida de un cristiano. Usted puede ser lleno muchas veces, usted es bautizado una vez en el punto de la salvación; eso está conectado con la salvación. Entonces, la llenura del Espíritu siempre tiene una respuesta inmediata. En la llenura pasan cosas.

Permítame mostrarle. Observe Hechos 4:8, esto realmente es emocionante. Obsérvelo, Hechos 4:8. Ahora, Pedro ya estaba lleno con el Espíritu en el Día de Pentecostés una vez, él fue bautizado en el versículo 2 y 3, él fue lleno en el versículo 4, es algo distinto. Entonces, Pedro, en el versículo 8, capítulo 4, fue lleno del Espíritu Santo. Dice usted: “Pedro vuelve a ser lleno”, es correcto, sucede repetidamente. ¿Y qué es lo que él hizo? Él les dijo: “Líderes del pueblo y ancianos de Israel…”; y ahí vuelve a predicar. Cada vez que viene la llenura, hay una respuesta que es inmediata: puede ser gozo, puede ser amor, puede ser la relación correcta con la gente en el cuerpo, su esposa, su marido, su madre, su papá, quien sea; puede ser la proclamación del Evangelio. Sea lo que sea que el Espíritu diseñe hacer cuando lo llena a usted, será hecho. ¿Entendió eso?

Ahora, observe el versículo 31: “Y cuando hubieron orado, el lugar fue sacudido en donde estaban congregados y fueron llenos del Espíritu Santo”, ¿y qué? ¿Se fueron a casa? No. ¿Qué hicieron? Hablaron la palabra con denuedo. Cada vez que usted es lleno del Espíritu hay una reacción inmediata, es algo experimental en términos de ministerio. Capítulo 6, versículo 5: “Y el dicho agradó a toda la multitud y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y lleno del Espíritu Santo”, ahí está Esteban, lleno del Espíritu. Ahora, ¿qué tipo de hombre va a ser Esteban, lleno del Espíritu? Él simplemente va a ser el tipo de hombre que está dispuesto a salir ahí y ser matado por predicar el Evangelio, eso es exactamente lo que hizo.

Versículo 8: “Y Esteban, lleno de fe y de poder”, note usted que primero fue lleno del Espíritu Santo y fe, y ahora está lleno de poder y de fe, lo cual significa que el Espíritu Santo y el poder son sinónimos; cuando usted es lleno del Espíritu Santo usted tiene poder; y él disparó el Evangelio como resultado. Capítulo 7, versículo 55, nada ha cambiado: “Pero él, siendo lleno del Espíritu Santo”, ahí está él de nuevo. Entonces, Esteban, cuando él fue lleno de Espíritu Santo, predicó un mensaje tan poderoso que los incrédulos lo apedrearon hasta la muerte, él se volvió el primer mártir. Capítulo 9, versículo 17: “Y Ananías se fue y entró a la casa, y colocando sus manos en él, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que te apareció en el camino por el que venías, me ha enviado para que recibas tu vista y seas lleno del Espíritu Santo”. Ahora observe el versículo 20: “Y en tres semanas, él predicó a Cristo”, e inmediatamente en respuesta a la llenura del Espíritu.

Observe el capítulo 11, versículo 22, este es uno bueno, 11:22: “Después, noticias de estas cosas llegaron a los oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén, y enviaron a Bernabé para que fuera hasta Antioquía, quien cuando llegó y habiendo visto la gracia de Dios, estuvo contento y los exhortó a todos a que con propósito de corazón se aferraran al Señor”, ¿por qué él lo hizo? Porque él era un hombre justo y lleno del Espíritu Santo, esa es la razón por la que él fue ahí y predicó así. El capítulo 13, le doy un más, versículo 9: “Y después Saulo, quien es llamado Pablo, lleno del Espíritu Santo, lo miró fijamente y le dijo”, y él fue tras de este hombre, Limas, quien fue un hechicero, y después, versículo 52, me encanta esto: “Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo”. Como puede ver, sucede una y otra y otra y otra vez. ¿Y qué hicieron? 14: “Y sucedió, y en Iconio ambos fueron juntos a la sinagoga de los judíos y entonces hablaron”.

Bueno, lo he llevado a la mitad del libro de los Hechos. Ahora, ¿entiende usted lo que sucede cuando ocurre la llenura del Espíritu? Eso no es algo que no es experimental, eso no es lo mismo que colocarlo a usted en el cuerpo; eso es lo que lo echa a andar a usted para que cumpla con la tarea que Dios quiere que haga y sea la persona que Dios quiere que sea. La llenura del Espíritu Santo, amados, es tan fácil de entender; lo único que es, es que en cualquier punto de su vida, cuando usted cede el control de su vida al poder del Espíritu Santo, usted es lleno del Espíritu. Si usted quiere más definición, como dije, consiga esa cinta y eso le va a ayudar.

El bautismo entonces es posicional, la llenura es práctica; el bautismo concede el poder, la llenura lo prende. En ningún lugar en el Nuevo Testamento se le dice a un cristiano que sea bautizado; quiero recordarle que ya está en el cuerpo, él ya está poseyendo al Espíritu Santo y debe actuar como tal, y ser llenos simplemente significa control total, ceder de manera total al poder residente del Espíritu, eso significa no dejar ningún pecado sin ser confesado, ninguna obstinación, ninguna voluntad personal; es ceder al Espíritu Santo.

Y entonces, regresamos a Hechos 2, ¿y qué vemos? “Cuando llegó el Día de Pentecostés estaban todos unánimes juntos”, esa es la soberanía de Dios en el día correcto, profecía cumplida; Dios soberanamente va a hacer nacer a su iglesia. “Y de repente, vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados. En ese momento, fueron bautizados en el cuerpo, se vuelven uno. Son el cumplimiento de la oración de Jesús en Juan 17, son todos mezclados en unidad. Y para asegurarse de que nadie malentendiera, “Y se les aparecieron lenguas repartidas como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos”, para que supieran que no solo estaban mezclados en un cuerpo, sino que todos poseían al mismo Espíritu. El Espíritu descendió sobre todos.

“Y después, habiendo sido bautizados en el cuerpo, y siendo poseídos por el Espíritu de Dios, entonces fueron llenos del Espíritu de Dios”, porque así cedieron. Y estuvieron unánimes esperando lo que Dios haría, y en este gran momento cedieron de tal manera al Espíritu que los llenó y comenzaron a hacer algo, y lo que comenzaron a hacer lo veremos la próxima vez.

Oremos. Padre, te damos gracias en esta mañana por lo que hemos aprendido en esta hora y en nuestra preparación, te doy gracias por lo que yo he aprendido. Padre, sabemos que es tan importante para ti que declaremos todo el consejo de Dios, que es tan importante para ti que, de hecho, enseñemos la Palabra de Dios con precisión, y Padre, deseamos sobre cualquier otra cosa, que la enseñemos como la has escrito, palabra por palabra, entendiendo lo que estás diciendo.

Padre, quiero darte gracias en este momento porque no me he perdido el bautismo del Espíritu, sino que he sido colocado por el Espíritu en el cuerpo. Sé eso porque tengo un amor que es sobrenatural hacia otros en Cristo, y sé que soy uno con Jesucristo porque sé que su vida está en mí. Padre, no tengo dudas en absoluto en mi mente de que tengo el bautismo del Espíritu Santo, ni tengo duda alguna acerca de ningún otro cristiano porque eso, Padre, ocurre como un acto soberano que tú llevas a cabo al colocarnos en Cristo y el uno en el otro.

Pero, Padre, sé que de vez en cuando mi vida no está llena del Espíritu conforme el pecado entra, y yo fracaso al no ceder el control a Él. Dios, tantas veces esas cosas que no te agradan y sé que contristo al Espíritu y apago al Espíritu. Padre, pido sobre cualquier otra cosa que tú me señales mi pecado fielmente, envía al espíritu de convicción para mostrarme en todo momento lo que no está bien, para que lo pueda corregir, para que el Espíritu de Dios me llene a plenitud, para que en poder y denuedo hable como debo hablar, como debe ser.

Padre, mi oración por los que están congregados aquí hoy, Padre, es que en primer lugar puedan conocer el bautismo del Espíritu, esto es que nadie deje este lugar que no es un cristiano que no haya sido colocado en el cuerpo; y en segundo lugar, que aquellos que te conocemos experimentemos la llenura del Espíritu para que con poder puedan hablar la Palabra con denuedo, que podamos conocer el gran gozo que ellos conocieron, que podamos hacer esas cosas que Pablo dice, cantando y alabándote y amándonos unos a otros, y sirviéndonos unos a otros, y siendo el tipo de personas que quieres que seamos. Y sabemos que hemos sido llenados; lo fuimos en la salvación, ocurrió al mismo tiempo simultáneamente; sabemos eso, porque en ese momento estábamos cediendo más que en cualquier otro momento.

Pero, Padre, que sigamos siendo llenados, es el deseo y la oración de nuestros corazones, el ceder un momento a la vez al poder del Espíritu Santo. Y Señor, conforme cerramos nuestro servicio esta mañana, que tu Espíritu haga su obra perfecta. Oramos, en el nombre de Jesús. Amén.

 

 

 

 

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