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El amor es cristiano por los perdidos. Ciertamente, esa es una de las áreas de responsabilidad para el amor del cristiano. La otra ha sido el estudio en el que hemos estado involucrados durante tres mensajes, en el capítulo 20 de Hechos; y esa es el amor del cristiano por la Iglesia. Somos llamados a amar a los perdidos, a amar a aquellos sin el Señor Jesucristo, a estar preocupados por ellos. Y entonces, también debemos amar a la Iglesia.

En el capítulo 20 de Hechos, versículos 1 al 17, hemos estado aprendiendo acerca de esto a partir de la vida del apóstol Pablo. Conforme estaba pensando en este pasaje, me hice la pregunta por tercera vez: ¿qué es lo que realmente hace que un ministro de Jesucristo sea un gran ministro? Y con la palabra grande, quiero decir eficaz. ¿Qué es lo que realmente hace que algunos hombres estén por encima del resto, y como la historia de la Iglesia lo presenta, ciertos nombres son olvidados y otros nombres, son recordados? ¿Qué hay acerca de ciertas personas que los hace, en cierta manera, dejar una huella en la sociedad en términos de la sociedad cristiana en la Iglesia?

Algunos dirían que son hombres de gran inteligencia los que tienen un impacto. Algunos dirían que son hombres de gran conocimiento o de gran capacidad de liderazgo. O de gran valentía, o de una gran capacidad de oratoria. O de una capacidad en la expresión escrita.

Y quizás, todas esas cosas son parte de ello e individualmente o en combinación se manifiestan en la vida de todo hombre eficaz. Pero realmente, creo que detrás de todas estas cosas, y el hecho más importante que hace que los hombres sobresalgan en la historia de la Iglesia es su amor por la Iglesia. Y eso está basado en su amor por el Señor Jesucristo, ¿no es cierto?

La diferencia real, la clave real para la eficacia de la gente en la Iglesia es cuánto aman la Iglesia. Y me imagino que supongo que uno de los estudios más interesantes es estudiar a los grandes hombres del pasado y estudiar biografías y autobiografías de grandes predicadores. Y usted encuentra que casi siempre, el común denominador, es de una preocupación tremenda por los santos. Un amor profundo, profundo hacia el Señor Jesucristo, el cual se manifestó en un amor tremendo por la Iglesia. Esto siempre está ahí.

Y el apóstol Pablo fue un hombre así, quien amó a la iglesia. Lo consumió. Usted recordará, usted se puede identificar a esta ilustración simple. Usted puede acordarse cuando usted se enamoró inicialmente de esa niña que ahora es su esposa, si usted todavía puede acordarse de eso. O puede imaginarse el amor tremendo que puede tener hacia su esposa ahora. Puede, si se lo tiene que imaginar. O simplemente, se puede identificar con el amor tremendo que tiene por su esposa o puede identificarse con el amor tremendo que tiene hacia aquella que simplemente cautivó su atención. Y puede pensar en todos los sentimientos tremendos que siente dentro del marco de este amor. Y usted tiene una idea de cómo Pablo se sintió por la Iglesia cuando magnifica eso unas mil veces. Él amó a la Iglesia. Con todo el sentido profundo de emoción que usted jamás sentirá cuando usted ama, él amó a la Iglesia. Fue su vida. Fue todo.

Pablo escribió algunas palabras hermosas que expresaron el amor que él tuvo por la Iglesia. Usted sabe, cuando hablamos del amor, hablamos del corazón. Te amo con todo mi corazón o mi corazón es tuyo. Usted sabe. Todo ese tipo de cosas que solíamos decir hace mucho tiempo atrás. Pero en Filipenses 1, el apóstol Pablo habla así, nada más que no habla así hacia una mujer, sino que les habló así a algunos santos. “Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros siempre en toda oración haciendo peticiones con gozo. Por vuestra comunión en el Evangelio desde el primer día hasta ahora.” Él dice: simplemente oro por ustedes con tal gozo debido a nuestra comunión. “Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”

Después, escuche: “así como es apropiado para mí pensar en esto de todos vosotros, porque os tengo en mi corazón.” ¿No es eso una hermosa afirmación? Pablo los tenían su corazón. ¿Qué significa eso? Eso significa que dominaba sus emociones. No sea que usted pensara que sólo fueron los filipenses, escuche lo que le dijo a los corintios. Él dijo en 2 Corintios 3:2, él dijo: “vosotros sois nuestra epístola escrita en nuestros corazones.” Y en el 7:3, él dijo: “vosotros estáis en nuestros corazones para morir y vivir.” En otras palabras, vivir para él fue amar a los santos.

A la Iglesia tesalonicense, Pablo les escribió esto: “pero fuimos gentiles entre vosotros como una madre que cuida a sus bebés”. ¿Puede imaginarse usted algo más gentil que eso? Y él siguió, escuche estas palabras, “los amamos tanto que tuvimos el deleite de compartir con ustedes no sólo el Evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas, porque llegaron a sernos tan queridos.” Primera de Tesalonicenses 2:7-8: “los amamos tanto que no sólo les predicamos, sino que les entregamos nuestras vidas.

Jesús lo dijo de esta manera en Juan 15:13: “ninguno tiene mayor amor que este, que un hombre,” ¿qué? “Ponga la vida por sus amigos”. Pablo hizo eso. Pablo entregó su vida por el amor de la Iglesia. A lo largo de la historia del cristianismo, creo que los hombres que han sobresalido por encima de otros, y no solo predicadores, sino cualquier persona - hombres, mujeres - cualquier persona, han sido las personas que han tenido el amor más profundo, más compasivo hacia los santos. Y amados, eso es generado por un amor entregado, devoto al Señor Jesucristo mismo. Esos son los que realmente tuvieron un impacto en la Iglesia y creo que todavía son los que hacen un impacto en la Iglesia y en el mundo. Pablo amó a la iglesia. Y esa es la razón por la que él fue el hombre que fue.

Ahora, conforme vemos nuestro pasaje aquí en Hechos 20:1-17, hemos estado estudiando simplemente una narrativa. Y digo una narrativa simple no porque no sea importante, sino porque está en contraste con un pasaje que trata con teología o aplicación práctica. Es simplemente una narrativa, es todo lo que es. Pero en esta narrativa, vemos la acción de Pablo que muestra la actitud de Pablo. ¿Sabe una cosa? El amor no sólo es algo que es hablado, es algo que es demostrado, ¿no es cierto? Usted puede decir muy poco y demostrar amor. Usted puede decir mucho y no demostrar nada.

Y entonces, aquí no encontramos muchos versículos, Pablo amó a la Iglesia, Pablo amó a la Iglesia, Pablo amó a la iglesia. No dice eso en absoluto. Ni siquiera menciona la palabra amor en el pasaje entero; pero le voy a decir una cosa, este es uno de los pasajes más grande del amor que jamás he visto. Usted piensa en 1 Corintios 13, que tiene mucho amor ahí, debe ver esto. Y nunca dice la palabra amor. Simplemente, la demuestra. La primera mitad del capítulo, Pablo amó a la Iglesia. La segunda mitad, la Iglesia lo ama correspondiéndole. Es uno de los grandes capítulos de amor.

Ahora, hemos visto el amor de Pablo por la Iglesia en varias cosas. Él está en su tercer viaje misionero. Él está en su viaje final en torno al este del Mediterráneo. Él se detuvo en cada lugar en donde él ha tenido un ministerio eficaz. Y él se ha reunido con los santos ahí y se ha despedido de ellos y demás. Y ahora, él está de regreso en Jerusalén. Este es el final de su tercer viaje. Y él siente en su corazón que será la última vez. Y entonces, es un tiempo de adioses.

Y en este momento, su amor es demostrado. Y lo vimos demostrado en varias maneras. En primer lugar, y voy a repasar simplemente rápidamente, lo vimos demostrado en su afecto, ¿no es cierto? En el versículo 1. Dice: “después que cesó el alboroto en Éfeso,” tuvieron un alboroto muy grande, recordará, debido a la caída de la venta de los ídolos, cuando Pablo tuvo un impacto tan grande en la ciudad que la adoración de los ídolos decayó. “Después que cesó el alboroto, llamó Pablo a los discípulos y habiéndolos exhortado y abrazado, se despidió y salió para ir a Macedonia.”

Y dijimos que usando la palabra ‘abrazado’ es una especie de punto de inicio. Vimos el área de mostrar su amor en términos del afecto visible que se demuestra. Y vimos que el apóstol Pablo fue un hombre muy afectuoso. Cómo él no se vio estorbado por algún sentido de dignidad o una actitud de que ‘soy más santo que tú’ o un gurú supremo en la Iglesia o lo que sea. Él simplemente era uno de ellos. Él estuvo ahí y él estuvo disponible.

Y allí en el versículo 37 del capítulo 20, vemos cómo la gente se cayó en él, lo abrazó y lo besó en el cuello; y simplemente, fue el tipo de hombre que era afectuoso. Y realmente, se sintieron cómodos en hacer eso. No era alguien elevado y sublime y apartado. Él era alguien a quien podían tocar y amar y mostrarle su afecto. Y una y otra vez veremos cómo el Nuevo Testamento dice que nos saludemos unos a otros con un beso santo. Y que demostremos nuestro afecto.

Después, vimos en segundo lugar, que su amor fue visible por su generosidad, porque él dio. No sólo su afecto, sino que él dio. Versículo 1, al final dice que él fue a Macedonia. Y vimos todo eso. Después, el versículo 2 y usted recuerda por qué. Él estaba recogiendo dinero para los santos pobres en Jerusalén, ¿no es cierto? Y vimos todo eso y vimos los pasajes en Corintios que se comparan con este. Y vimos que aquí estaba un hombre que era absolutamente abnegado. Su preocupación total estaba enfocada en ministrar las necesidades de otros. Él estuvo ocupado recogiendo dinero para otros.

¿Sabe una cosa? Es una historia antigua, pero la mayoría de los evangelistas que llegan a la ciudad están interesados en recoger dinero para ellos mismos. Eso no es el caso con todos, pero es el caso con muchos. Aquí estuvo un hombre que vino a la ciudad y no quiso ser carga para nadie. Y entonces, de manera inmediata, cuando él llegó a la ciudad, él trabajó y se ganó la vida y recolectó dinero para otras personas. Una persona abnegada. Y dio.

Y sabe una cosa, esto es parte de la cualidad espiritual, ¿no es cierto? Juan dijo, “no amen en palabra, no amen en lengua,” Primera de Juan 3:18, “amen en hecho y en verdad.” Si usted ve a su hermano que tiene necesidad y cierra contra él su corazón, ¿cómo es que mora el amor de Dios en usted? Dios demostró Su amor hacia nosotros cuando Él dio a Su Hijo para morir en la cruz. Debemos estar dispuestos a poner nuestras vidas por los hermanos, ¿verdad? Primera de Juan 3:16.

Y entonces, Pablo demostró ese tipo de amor. Hubo una necesidad y él quiso satisfacerla. Y él fue por todo el este del Mediterráneo. Él lo hizo. Le tomó un par de años echar a andar esto, simplemente para recolectar dinero para algunas personas necesitadas.

Lo tercero que demuestra su amor, creo, es su enseñanza, versículo 2. Por muy cansado que él estuvo, por desgastado que él estuvo, y perseguido por los judíos que querían matarlo, dice en el versículo 2, que los exhortó con abundancia de palabras. Él viajó por toda Macedonia enseñando, y enseñando y enseñando. Y después, cuando llegó a Grecia, escribió el libro de Romanos, enseñando más. Y estoy seguro de que les enseñó a los santos en Corinto, en Acaya. Aquí está un hombre comprometido con la enseñanza. Él no simplemente dio una pequeña exhortación, él dio ¿qué? Mucha exhortación. Mucha instrucción. Mucho aliento. Y creo que esto muestra su amor. Y lo he dicho antes y creo que es verdad, la marca del ministerio amoroso es una enseñanza abnegada, incansable del rebaño. El buen pastor se preocupa por sus ovejas. Y usted se preocupa por las ovejas al alimentar y proteger.

En 1 Pedro 5:1, aprendemos algo de la perspectiva de Pedro de esto, no sea que usted piense que Pablo fue el único. Pedro escribió esto: “apacentad la grey de Dios que está entre vosotros.” Y él está hablando a pastores, ancianos. “Cuidando de ella.” Tú la alimentas y la proteges. Te preocupas por ella. “No por fuerza, no porque te ves forzado a hacerlo, no porque el trabajo lo demanda o porque alguien te empuja, sino de manera dispuesta; y no por dinero, sino con ánimo pronto. No por dinero, sino estando deseoso de hacerlo.

“Y no se enseñoreen de la grey de Dios.” No, no, no. La manera en la que debemos liderar a las ovejas, la manera en la que debemos guiar a las ovejas no es siendo el señor, no dominándolas, no golpeándolas, no aplastándolas, sino, me encanta esto, sino siendo ejemplos de la grey. La manera en la que debe guiar es mediante el ejemplo. No mediante la amenaza. Pero la clave del ministerio entero es alimentar y proteger.

 Ahora, esto expresa, creo yo, el corazón amoroso del apóstol Pablo. Cansado, desgastado, perseguido, y, sin embargo, él se detiene en todo lugar al que va y enseña, y enseña y enseña. Usted pregunta por que él hace esto. Porque el deseo consumidor en su corazón era llevar a los santos a su madurez, ¿verdad? Y tuvo que hacerlo. Lo tenía que hacer.

La cuarta manera en la que vimos su amor fue su persistencia. Versículo 3: “Después de haber estado allí tres meses,” él permaneció tres meses en Grecia y le dije que escribió Romanos allí, “y siéndole puestas asechanzas por los judíos para cuando se embarcase para Siria, tomó la decisión de volver por Macedonia.”

Ahora, este es un hombre persistente. Él iba a ir a Siria para ir a la Pascua en Jerusalén, para subirse a la nave, al barco. Pero descubrió que había una trama en contra de él y probablemente, lo iban a atacar ahí cuando estuviera en el barco. Y eso no lo detuvo. Eso simplemente lo llevó a tomar una desviación.

Y entonces, él dijo: “bueno, si así es, me voy a ir por Macedonia”. Digo, ese es un viaje inmensamente largo. Pero él nunca se molestó. Y no le da a usted idea alguna de que él estuvo terriblemente oprimido y afectado. Él simplemente se fue en la otra dirección. Y si usted lee más adelante en el capítulo, ahí en el 20:19, usted descubre que él inclusive admite: “he estado sirviendo al Señor con toda humildad y muchas lágrimas y aflicciones que me han caído por la persecución de los judíos.”

Y en el 20:22-24: “Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer; salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones. Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del Evangelio de la gracia de Dios.”

Nada lo detuvo. Él fue absolutamente persistente. ¿Y sabe una cosa? Cuando él escribió acerca del amor, él escribió acerca del amor en esos términos. ¿Se acuerda de 1 Corintios 13, se acuerda de estas frases? Él dijo esto: “el amor todo lo soporta,” ¿verdad? “El amor todo lo espera.” “El amor todo lo soporta.” Por el amor de la Iglesia, él podía soportar cualquier cosa, y en el medio de ello, él podía esperar y en el medio de ello, él podía soportar. Esa es la naturaleza del amor persistente. El amor persiste. El amor es incansable. Y vimos su amor en su persistencia.

Y el versículo 4 nos dice que algunos lo acompañaron y se encontraron con él ahí en Troas, el versículo 5 dice. Y éstos eran representantes de las iglesias que habían tomado las ofrendas para que cuando él llegara a Jerusalén, él entregaría el dinero. Pero, de hecho, le sería presentado por los representantes de todas las iglesias gentiles. ¡Qué hermoso retrato de unidad sería eso para los cristianos judíos! Ver el amor de los gentiles, y ver a los gentiles en persona, llegando desde lejos para entregarles esto a los necesitados, el dinero que ellos necesitaban de manera tan desesperada.

Vemos entonces en quinto lugar, y aquí es donde pasaremos nuestro tiempo esta mañana, su amor es visible en su disponibilidad. En su disponibilidad. No sólo su persistencia y su enseñanza y su dar y su afecto, sino su disponibilidad. Y creo que esto es verdad del amor. ¿No lo cree? Creo que a quien usted realmente ama, usted va a estar disponible para esa persona.

¿Sabe una cosa? Es fácil ilustrarse esto para usted mismo. Si tres o cuatro personas demandan su tiempo, invariablemente, si usted llega a tener que tomar una decisión, normalmente, usted le va a dar el tiempo a quien usted ama. Esperamos que así sea, si usted realmente los ama, porque usted se ve atraído de esa manera. Pablo amó a la iglesia. Y por ello, estuvo disponible. Es una verdad simple. Ahora, conforme vemos los versículos 7 al 14, vamos a ver muchas cosas diferentes y muchos principios, pero, sobre todo, simplemente observe la disponibilidad de Pablo. Versículo 6: “Y nosotros, pasados los días de los panes sin levadura, navegamos de Filipos, y en cinco días nos reunimos con ellos en Troas, donde nos quedamos siete días.”

Entonces, cruzaron por el mar ahí y estaban en Troas de regreso en la costa de Asia Menor. Y se quedaron allí durante siete días. Y claro, la razón por la que se quedaban allí durante siete días era para esperar la nave que los iba a llevar de regreso a Jerusalén.

Ahora, versículo 7: “El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.” Ahora, detengámonos ahí, porque aquí tenemos uno de los primeros registros de una reunión cristiana. Este es uno de los primeros. Y podemos aprender algo acerca de lo que los cristianos hacían cuando se reunían y por qué se reunían y cuándo se reunían simplemente al ver este versículo.

En primer lugar, cuándo se reunían. El primer día de la semana. Ahora, eso se convirtió en el tiempo de reunión para la Iglesia. Usted pregunta si acaso no se reunían a diario. Claro que sí. Se reunieron, Hechos 2, diariamente de casa en casa. Y escuche, el cristianismo no es algo de un día a la semana, ¿verdad? Es algo diario. Y esa pequeña iglesia, en donde fuera que estuviera, en la ciudad estuviera, esos cristianos normalmente estaban juntos durante la semana. Había estudios bíblicos en casas, estaban partiendo el pan en hogares. Estaban compartiendo la mesa del Señor, quizás, en casas. Entonces, no era raro que la Iglesia se reuniera diariamente en sus primeros años. Pero junta, la Iglesia, se reunía el primer día de la semana.

Y usted pregunta por qué hicieron eso. Bueno, usted regresa a Juan 20, simplemente para refrescar su memoria, versículo 19. Esto fue inmediatamente después de la resurrección. “El mismo día, en la tarde, siendo el primer día de la semana.” ¿Sabe usted cuál fue el primer día de la semana en el calendario judío ¿el sábado por la noche, ¿verdad? Después de que se ponía el sol, terminaba el día de reposo. Los días eran contados del atardecer al atardecer. Y entonces, fue el sábado por la noche, literalmente.

Pero fue el primer día de la semana. Entonces, fue el domingo. No preferimos llamarlo domingo, está bien si usted lo quiere llamar domingo. Pero eso representa al dios sol. Pero eso está bien, porque, de cualquier manera, no hay ningún dios sol. Entonces, lo puede llamar domingo sin sentirse mal. Pero yo prefiero llamarlo el día del Señor. Eso es Apocalipsis 1:10, Juan dice: “yo estaba en el Espíritu en el día del Señor.” Esa es la razón por la que, en su boletín, se dará cuenta que lo llamamos el día del Señor.

Ahora, se reunieron aquí en Juan 20:19 en el primer día de la semana y ¿quién les apareció? Jesús. Ocho días después, versículo 26 dice: “la próxima vez vino el primer día de la semana, estaban reunidos y el Señor apareció.” Bueno, ¿ve usted lo que sucedió? Estaban juntos en el primer día. Este fue el día de conmemoración de la resurrección. El Señor apareció ambas veces. Entonces, Él había resucitado el primer día, apareció el primer día, volvió a aparecer en el primer día; y simplemente, tomaron el primer día y continuaron con él. Ese se convirtió en el día de la resurrección. El día del Señor.

Y entonces, la primera Iglesia celebró su comunión y su adoración y su enseñanza juntos el domingo. Y permítame apresurarme a añadir que yo creo que congregarse así para la Iglesia es estrictamente importante. En Hebreos 10:25, dice: “no dejando de congregarnos como algunos acostumbran y mucho más conforme veis que el día se acerca.” Eso significa que deben reunirse con los creyentes y no dejar eso.

Ahora, observe que ya no es el día de reposo. El domingo no es el día de reposo. Usted oye a la gente acerca de ir a la iglesia el Sabbat, el día de reposo. Esto no es el Sabbat. El sábado fue ayer. El Sabbat es un asunto muerto, amigos.  

Sabe una cosa, estuve en la radio en Honolulu. Tienen una estación como KABC esta es la estación número dos en Hawái y dedican tres horas el domingo por la tarde a una especie de diálogo cristiano. Y entonces, yo fui el hombre que dio las respuestas durante tres horas en la estación de radio de Honolulu. KAORL y simplemente fue interesante sentarte ahí, usted sabe y estar ahí recibiendo estas preguntas con todas estas personas. Usted sabe cómo es la radio. Usted tiene ese pequeño botón y usted, simplemente puede decir, ‘lo siento, señora’. Boeing, se acabó.

Pero bueno, la gente llamaba y una persona me hizo una pregunta al principio. Él dijo: ¿qué día de la semana es cuando la Iglesia debe reunirse? Y sabe una cosa, no me di cuenta que me estaban poniendo una trampa. Pero aparentemente, así fue, porque me metí en esta respuesta larga, extensa acerca del significado del día del Señor y todo y demás. Y terminé y las líneas se saturaron. Y me di cuenta que hay un contingente tremendo de adventistas del séptimo día en Honolulu.

Y de pronto, había abierto la caja de Pandora. Y ellos no podían contestar a todas las llamadas. Y todo fue sorprendente, todas las llamadas que estaban entrando. Y en el medio de todo esto, simplemente mantuve al responder todas estas preguntas, mantuve que la única manera en la que usted puede permitir la adoración el sábado es: una, ignorar la historia de la Iglesia. Dos, asumir que el antiguo pacto todavía está vigente. Tres, rechazar la enseñanza del apóstol Pablo.

Bueno, no recibieron eso con mucha amabilidad. Ninguna de esas alternativas. Pero las apoyé con las Escrituras. En Colosenses 2:16, dice: “ninguno os juzgue en comida,” esto es si no comen como la gente judía solía comer, “en bebida o con respecto a fiesta, sino guardan la Pascua o el día de reposo, o luna nueva o día de reposo, todo lo cual es sombra de lo que está por venir.” Y una vez que eso llega, usted ya no necesita la sombra. Entonces, no dejen que nadie los juzgue en estas cosas.

Entonces, seguimos y seguimos en eso. Me parece claro que el día del Señor, históricamente y bíblicamente se convirtió en el tiempo cuando la Iglesia se reunió. De hecho, en 1 Corintios 16:2, Pablo simplemente lo asume. Él dice: cuando se reúnan en el primer día de la semana… Ese es el momento en el que traen sus ofrendas, ¿verdad? La Iglesia debe reunirse en el primer día. Si usted quiere reunirse en el día de reposo y quiere seguir con el día de reposo, entonces va a tener que adoptar todo el antiguo pacto y va a tener que ser salvo por obras y en eso es en lo que nos metimos en la radio.

Y finalmente, simplemente volteé la situación e hice la pregunta: “bueno, permítanme preguntarles acerca de su doctrina. Ustedes me preguntaron de la mía.” Entonces, le dije a un hombre que me estaba dando este argumento largo. Le dije: “¿por qué es que dices que las únicas personas del pacto son las que adoran el día de reposo y que la marca de la bestia está en toda persona que adora el domingo? Eso está en su teología.” Y hubo un silencio largo. Y después, él admitió que eso era verdad. Que la marca de la bestia está en aquellos que adoran el domingo. Y en últimas, lo que está diciendo es que usted es salvo por obras al guardar el pacto entero, obedecer la ley. Y nos metimos en todo tipo de legalismo y se convirtió en algo tremendo porque estoy tan fresco en Gálatas, en eso, usted sabe.

Y sabe una cosa, el Señor tiene una manera simplemente de ordenar las cosas. Alguien debió haber pensado: “hombre, él entiende eso tan bien, ¿verdad?” Esa es la razón por la que es tan bueno estudiar la Palabra de Dios. Y sabe, he visto que así es en mi vida. Usted estudia cierto pasaje y el Señor le va a dar la oportunidad de usarlo.

La Iglesia entonces se reunió en el día del Señor. Y al principio, se reunieron diariamente. Y poco después, continuaron reuniéndose en grupos pequeños en casas, pero cuando llegó el día del Señor, el primer día de la semana, se congregaban en masa. No creo ni por un minuto que la Iglesia simplemente debe ser pequeños grupos dispersos por toda la ciudad. Creo que la iglesia debe reunirse.

Pablo escribió a los corintios en 1 Corintios 11, dice: “cuando os congregáis en un lugar.” Y al decir eso, él asumió que ellos se congregarían, ¿no es cierto? Y en 1 Corintios 14:23, él dijo de nuevo: “Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?” Y lo que quiero extraer es esta frase: “toda la Iglesia se reúne en un solo lugar.” La primera Iglesia siempre se congregó en un solo lugar, así como lo hacemos el domingo por la mañana. Nos vamos de aquí, no nos despedimos de otros cristianos, sino a otros grupos de comunión, ¿verdad?, a lo largo de la semana, ¿verdad? Nos reunimos en hogares. Compartimos en estudios bíblicos. Compartimos en tiempos de oración. Tenemos todo eso, pero después, nos reunimos para tener instrucción en común y compartir en común y adoración. Esto es parte de la Iglesia.

Ahora, como usted sabe, en el tiempo del Nuevo Testamento, y esto es otra cosa que tuvimos que hablar en nuestro tiempo de discusión en la radio, hubo algunas personas que seguían y decían: “bueno, muchos de los primeros judíos guardaban el día de reposo. Mucho de los primeros judíos guardaban la fiesta. Ellos continuaron haciéndolo, inclusive después de que fueron salvos.” Eso es correcto. Y ellos hicieron eso. Pero sabe una cosa, le he dicho antes, el judaísmo murió, ¿no es cierto? Inclusive Pablo tomó un voto, un voto judío después de que él fue un predicador cristiano.

Pero como puede ver, esto es lo que Pablo responde en Romanos 14. Y es esto, yo creo, un pasaje muy, muy contundente. En Romanos 14, usted tiene una Iglesia en Roma, algunos judíos, algunos gentiles, ¿muy bien? Y los judíos todavía están aferrándose al día de reposo. Ellos tenían sus motivos. ¿Se da cuenta que el único día en el que los judíos descansaban, el único día que descansaban de trabajar, si usted trabajaba para jefe judío, el único día que usted descansaba era en el día de reposo, ¿verdad? Entonces, tenía que compensarlo. Los paganos no tenían ningún día de descanso.

Entonces, algunas veces era fácil para el judío acomodarse. Él trabajaba entonces, quizás para un jefe judío. Ellos tenían el día de reposo de descanso. Y entonces, con una buena conciencia, él se iba a la sinagoga o con una buena conciencia, él adoraba a Cristo en el día de reposo. Con él, era algo honesto. Era algo de conciencia. Él sintió que el día de reposo era algo sagrado. El Señor dijo, de hecho, “denle tiempo. No lo molesten.” ¿Se acuerda usted del pasaje, Romanos 14? Si este es el problema de tu hermano, él es un hermano más débil, déjalo crecer. No lo presiones con tu libertad. Romanos 14:5, un hombre estima un día por encima del otro. Algunas personas, todavía guardan el día de reposo, dice él. Algunos cristianos. Otro, estima todo día igual. Algunos de ustedes, tienen su libertad. Ustedes saben que todos los días son iguales. Que todo hombre esté plenamente persuadido en su propia mente. El que considere el día, lo considera bajo el Señor. Y el que no considera el día, para el Señor no lo considera. En otras palabras, siempre y cuando estés consciente de esto, simplemente, no te preocupes. Pero no hagas algo que va a hacer que tu hermano se ofenda. Si él todavía está tropezando pensando que el día de reposo es importante, entonces, no lo ofendas. Y esto fue escrito para un judío.

Entonces, hubo un sentido en el que Dios fue muy tolerante cuando adoraban. Pero adoraban en el día del Señor. Y eso se convirtió en la norma. Permítame añadir esto: en el día del Señor no hay instrucción en el Nuevo Testamento en referencia a alguna regulación. ¿Sabe usted lo que ha sucedido en el cristianismo? Hace muchos años atrás, no sé cómo sucedió, pero alguien arrastró toda la conglomeración de aspectos del día de reposo y lo impuso en el día del Señor.

Cuando yo era un niño pequeño, creciendo en Filadelfia, el día domingo, usted no podía hacer nada. Digo, usted tenía que sentarse ahí. No podía leer el periódico. No podía salir a jugar, tenía que sentarse ahí con su pequeño trajecito todo el día, simplemente, sentándose ahí. Usted pregunta por qué me hicieron hacer eso. Quién sabe. Pero de alguna manera, todos los asuntos del día de reposo fueron arrastrados e impuestos en el día del Señor. Usted no lo puede encontrar en el Nuevo Testamento.

Ahora, no obstante, yo creo que usted debe tener un equilibrio acerca del día del Señor. Es bueno descansar, cuando Dios le provee un descanso. También es bueno que tenga algo de tiempo en la tarde, entre dos estudios de la Palabra de Dios. Cuando usted se aplica diligentemente a la aplicación de esa información y usted prepara su corazón. Creo que es un gran día para restauración espiritual, aunque ciertamente, no tengo nada en contra de usted si va a andar en bicicleta o hace algo así, como la gente en el pasado siempre había dicho que era tan malo en el día de reposo. No es el día de reposo. Es el día del Señor. Y todo día es de Él en un sentido, pero nos reunimos en este primer día.

Ahora, ¿en dónde es que se reunió la primera Iglesia? Bueno, observe aquí, dice en el versículo 8 que se reunieron en un aposento alto. Se reunieron en todos lados. Primero, se reunieron en el templo, ¿verdad? Y usted puede imaginarse cuán popular eso fue. Hombre, eso debió haber sido interesante. Y después de eso, comenzaron a congregarse en sinagogas. Usted sabe, Pablo iba a una ciudad. Mucha gente se salvaba en una sinagoga y ellos seguían yendo la sinagoga y ellos se reunían ahí. Pero eventualmente, simplemente no funcionó en el templo y no funcionó en la sinagoga. Y entonces, comenzaron a salir y establecieron sus propias asambleas cristianas. Y el lugar natural al cual irían, en primer lugar, fue a casas, ¿verdad?

Entonces, la Iglesia comenzó en casas. Y debieron haber tenido algunas casas bastante grandes, algunas casas muy grandes para acomodar a los muchos cristianos que existieron en esos primeros años. Y yo diría que, entre la mitad y el final del siglo segundo, comenzaron a construir sus propios edificios para acomodar a todos los cristianos. Pero aquí todavía estaban reuniéndose en un aposento alto. En una casa. Y cuando Pablo escribió Colosenses 4:15, él se refirió a la Iglesia en la casa. Cuando él escribió Romanos 16:5 y 1 Corintios 16:19, él se refirió a la Iglesia en los hogares, de Aquila y Priscila y Filemón también, se refiere a la Iglesia que se reunía en los hogares.

Y entonces, fue algo muy común en la primera Iglesia. Y fue reunirse en las casas. Y después, más adelante, se construyeron los edificios. Simplemente, todo esto para decir esto: Es importante que la Iglesia se reúna en algún lugar. No podemos existir en aislamiento, ¿verdad? Necesitamos la comunión, la unidad del Cuerpo. Y entonces, este pequeño patrón aquí que vemos nos da un ejemplo de cómo se reunió la primera Iglesia. El primer día de la semana, versículo 7, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche. Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban reunidos.

Entonces, se reunieron en un aposento alto. Partieron el pan. Ahora, ¿qué quieres decir con eso? Bueno claro, esa es la referencia a la costumbre palestina antigua. La comida comenzó oficialmente cuando el anfitrión literalmente partía el pan. Y el partimiento del pan llegó a referirse a los cristianos reuniéndose y hacían dos cosas: tuvieron la fiesta de amor. ¿Se acuerda? Y comunión con la mesa del Señor. Esto fue algo hermoso.

Usted pregunta cuál era pues la fiesta de amor. Bueno, la fiesta de amor fue como una comida en la que todo el mundo trae algo para comer. Y fue con el propósito de compartir. Una de las cosas básicas de la Iglesia cristiana es la comunión, ¿verdad?, y amor. Y entonces, la gente pobre venía, y no podían traer nada; y la gente que podía traer lo suficiente para la gente pobre; y compartían todo como una expresión de amor, compartían de manera hermosa la comida en común. Y era seguida inmediatamente por el partimiento del pan y la celebración del día del Señor. Esto fue el partimiento del pan para la primera Iglesia. La fiesta de amor ágape y la comunión.

¿Sabe una cosa?, es algo triste pensar en esto, pero la fiesta de amor agape, en cierta manera, se desvaneció de la escena. ¿Sabe por qué? Pablo escribió 1 Corintios, ¿sabe usted lo que les dice en el capítulo 11? Él dijo: realmente echaron a perder la fiesta de amor. Primera de Corintios 11. Permítame tan sólo leerle un par de versículos. Y esto es lo que le pasó a la fiesta del amor. Simplemente, se deterioró.

Él dice en el versículo 20. Primera Corintios 11: “Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor.” En otras palabras, creen que vienen a reunirse para la cena del Señor, pero no es así. Ustedes la contaminaron. No es su cena. “Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena;” ¿puede imaginarse ir a una cena en la cual usted ha traído comida y todo el mundo se sienta en su propia esquina y se come su propia comida? Eso es lo que estaba pasando. Y algunas de las personas hambrientas que no tenían nada, venían y se iban hambrientas.

Y entonces, él dice: “Y uno tiene hambre, y otro se embriaga.” En otras palabras, la gente que viene y no tiene nada, no recibe nada. La gente que viene y tiene mucho, se excede. Él dice, y creo que esto es importante, él dice: “Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis?” Si eso es todo lo que van hacer, váyanse a casa, “¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo.” Literalmente, han menospreciado la unidad de la Iglesia. Y entonces, eso es lo que pasó. Y esa distinción hermosa de tener todo en común en la fiesta del amor, simplemente se desvaneció históricamente.

Pero sabe una cosa, la comunión también fue afectada en la historia. La Iglesia Católica entró y cuando la Iglesia católica dominó al mundo antes de la reforma, la comunión dejó de ser un compartir natural, informal, cálido en la memoria de Cristo; y se convirtió en una ceremonia mística sacerdotal que continúa en la actualidad conocida como la misa.

Y en cierta manera, el protestantismo salió de eso y nos acercamos un poco más a la verdad, pero no estoy seguro de que todavía estamos ahí. Todavía pensamos en la comunión como algo que es llevado a cabo por muchos ministros. Y tiene que ser hecho con pequeñas charolas de plata y caminando por los pasillos con órganos que están tocando. Y creo que eso también está mal. Creo que esa es una manera de hacerlo, pero creo que la comunión es algo que todos deberíamos hacer con mucha más frecuencia de lo que lo hacemos. Con frecuencia, la gente dice: “sabes algo, John, me encantaría participar en la comunión, pero no pude venir el miércoles por la noche.” Eso no es excusa. Eso no es excusa. Usted puede tener comunión cuando usted quiera. El mejor lugar en el que usted, creo yo, puede enseñar a los hijos la comunión es en su casa. Enséñeles el significado del partir el pan.

Y sabe una cosa, algunas personas, simplemente se vuelven locas cuando usted habla así, porque dicen “únicamente ministros ordenados pueden hacer eso.” Usted no puede encontrar eso en la Biblia. Usted puede compartir en torno a la mesa del Señor cuando quiera; y debe hacerlo. Jesús dice: “esto haced hasta que venga. Yo lo haré con vosotros en el Reino.” Es su responsabilidad. Y hay muchas ocasiones.

Sabe una cosa, puede imaginarse cuando usted se congrega, cuando se reúnen, alguna vez se ha congregado con otros cristianos y se ha ido a casa después de la tarde y ha dicho: ¡qué desperdicio de tarde! Podríamos haber hablado del Señor y lo único que hicimos fue perder el tiempo y hablar de la tía María y la señora tal y cual. Y cómo no nos cae bien este hombre y esta mujer. ¿Alguna vez ha hecho eso? Claro. ¿Qué tal si tres o cuatro parejas se reunieran y simplemente, comenzaran partiendo el pan? Creo que eso podría cambiar el patrón de su tarde. Inclusive, podría cambiar a dónde usted va después de que acabe o de lo que habla usted, con toda seguridad.

Y entonces, creo que necesitamos recordar que esto es parte de la primera Iglesia. Fue algo común y fácil y natural que fluía de la vida que tenían y su amor por el Señor Jesucristo. Es simplemente lo que hacían cuando se reunían. Y así es como debe ser con nosotros. Desafortunadamente, creo que nos hemos vuelto víctimas de aquellos que nos han dicho que todas estas cosas deben ser hechas de alguna manera formal, ritualista.

Pero los discípulos se reunieron para partir el pan; y aquí esta lo segundo que quiero que observe acerca del tiempo que se reunieron. Pablo les predicó. Ellos se reunieron para la enseñanza. Cuando la primera Iglesia se reunía, este fue el propósito primordial. Algunas veces, fue para partir el pan. Y no hay un mandato aquí en cuanto a la frecuencia. Simplemente, debe ser hecho con frecuencia.

Y en esta ocasión, cuando se reunieron, hicieron eso. Pero Pablo les predicó. Esto se convirtió en la prioridad cuando se reunieron; y fue la predicación y la enseñanza. La palabra predicación aquí no es predicar el Evangelio. Usted no necesita predicar el Evangelio en un servicio en donde usted está partiendo el pan, porque todo el mundo ya es cristiano. Pablo les enseñó. Y la palabra predicación aquí tiene que ver con diálogo. Él respondió preguntas y hubo retroalimentación. Y él compartió con ellos. Enseñanza. Esa fue la prioridad. Los apóstoles habían dicho antes, “pero nosotros nos entregaremos continuamente a la oración y al ministerio de la Palabra,” Hechos, 6:4. Hechos 6:7 dice: “y la Palabra se multiplicó y la Iglesia se multiplicó”. Dice lo mismo en Hechos 24 y en Hechos 19:20.

La Palabra de Dios creció y prevaleció. Esta es la prioridad. Pablo le dijo a Timoteo: “entre tanto que voy, Timoteo, entrégate a la lectura del texto y entrégate a la enseñanza del texto.” Esa es la razón por la que se congregaban. Para enseñar. Esa es la razón por la que usted está aquí. Usted no viene a la Iglesia a relajarse. Este no es el momento de venir y apagar su cerebro y decir: ‘oh, simplemente me voy a sentar, a estar cómodo y a escuchar toda la música y simplemente, relajarme. Mi cerebro va a irse de vacaciones.’ ¿Se da cuenta? Cuando usted viene aquí, usted tiene que estar listo para aprender y absorber y oír con oídos obedientes.

Y usted tampoco viene a la Iglesia para ser entretenido. Usted no viene con los santos para ser entretenido. Usted viene para ser enseñado. Creo que algunas veces, no nos damos cuenta de eso. Bueno, Pablo sí se dio cuenta. Él predicó. Y él estaba listo para partir al día siguiente. Él sabía que estaba en su viaje largo. Y digo, esos eran viajes largos. Esto, por lo menos tomaría seis semanas. Listo para partir al día siguiente. Él continúa hablando hasta la medianoche. Eso es disponibilidad, ¿no es cierto? ¡Qué buen hombre! Él aquí está en la ciudad, él necesita descansar tanto, pero en lugar de descansar, él habla desde el comienzo hasta la medianoche. Él, simplemente sigue enseñando. Él está disponible. Aunque él sabía que tenía que tomar un viaje largo y terrible al día siguiente, él se está entregando a sí mismo. Simplemente, entregándose de manera total a sí mismo. Disponible.

¿Cuán disponible soy yo? ¿Cuán disponible está usted para ministrar nuestros dones conforme somos necesitados? Algunas veces, sabe una cosa, alguien dice: “John, ¿podrías venir aquí y hacer esto o enseñar esta clase?” Y usted, simplemente se dice a sí mismo, “oh, estoy tan cansado.” Eso simplemente es algo tan terrible. Eso es un pecado, no estar disponible.

Y Pablo, cuando llegó ahí no dijo nada más: “bueno, unas cuantas palabras selectas, me tengo que ir.” Él continúa hablando hasta la medianoche. Como pueden ver, las reuniones no eran reguladas por el reloj. Eran reguladas por las necesidades de la gente y su hambre por la Palabra. Como puede ver, los primeros días, estas personas tenían hambre. Se reunieron para la Palabra. Usted sabe, Primera de Pedro 2:2, siempre me confronta. Y me pongo a pensar en esto. Y dice: “desead como niños recién nacidos la leche espiritual de la Palabra para que por ella crezcáis.” Nunca en mi vida he visto a un bebé a quien no le gustara la leche. A ese bebé no sólo le gusta, ese bebe la quiere. Los bebés quieren la leche. Usted tiene a un bebé muy anormal, enfermo, sino quiere leche. Pero seguro, he visto a muchos cristianos que no parecen querer la enseñanza. ¿Sabe una cosa? Creen que han hecho algo grande cuando simplemente, usted sabe, han llegado y se han salido de la Iglesia de manera periódica.

Si usted no tiene un hambre por conocer la Palabra de Dios, algo está atrofiado en su vida cristiana. O usted no es cristiano. El problema en la primera Iglesia no era ¿cómo haces que la gente venga?, si no que era ¿cómo haces que se vayan a casa? Y permítanme decirles algo, amigos. Esta ha sido la característica de todo período de reforma y avivamiento en la historia de la Iglesia. ¿Sabe usted que Juan Calvino predicó diariamente durante horas, día, tras día, tras día, año, tras año, tras año y también Martín Lutero? Y fue a partir de eso que los grandes días del avivamiento de la reforma salieron. Esa ha sido la historia de la Iglesia. Grandes hombres de Dios predican día, tras día, tras día, tras día, en ciertas ciudades y grandes avivamientos se empezaron. Y la gente vino y aprendió.

Bueno, se reunieron, entonces, y Pablo predicó. El versículo 8 dice: “y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban reunidos.” Usted pregunta por que nos dice en dónde estaban las luces. Bueno, creo que hay dos razones. Número uno: los paganos solían calumniar a los cristianos y decir que los cristianos eran inmorales y que se reunían por propósitos clandestinos. Y se metían ahí en sus agujeros en la oscuridad y cometían todo tipo de abominación. Y entonces, algunos comentaristas creen que el Espíritu coloca aquí la primera nota “hubo muchas luces” ahí, simplemente para que sepamos que los cristianos en Troas habían encendido el lugar como un árbol de navidad, para que nadie en la ciudad pudiera criticarlos por reunirse en la oscuridad.

Pero creo que hay otra razón, probablemente más precisa y es que explica cómo este hombre que se quedó dormido en el siguiente versículo, se quedó dormido. Porque todas las luces que estaban ahí, o lámparas, y quizás las tuvieron simplemente para el propósito que les mencioné, pero todas esas lámparas que estaban ahí, eran lámparas que consumían aceite. Y habrían creado una atmósfera tremendamente caliente. El humo que habría salido de ese aceite, y el lugar, realmente se está llenando de humo.

Y aparentemente, un aposento alto quizás, podría contener a unas 30 o 40 personas, en una casa de buen tamaño. Y quizás, metieron a tanta gente como pudieron. Y si ahí había 50 o 60, simplemente habrían estado ahí como sardinas. Y había todo ese humo que estaba saliendo y eso pudo haber creado el problema. El aceite que estaba quemándose, la atmósfera caliente. Y en esa parte del mundo en ese entonces, quizás esa tarde, la deterioración de la atmósfera.

Versículo 9: “y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana,” un joven afortunado que podía encontrar aire. Y entonces, él se sentó allí en el marco de la ventana. Las ventanas, claro, eran ventanas de madera que se abrían. No tenían cristal. Y este joven, llamado Eutico estaba sentado en la ventana, “Rendido de un sueño profundo,” y el verbo ahí en el griego es un presente participio. Lo cual significa que él progresivamente se estaba quedando dormido mientras que él estaba tratando de pelear contra el sueño.

Entonces, usted sabe cómo es. Usted lo ha hecho. Muchas veces se va así… Su cabeza se va y… Maravilloso… Oh, maravilloso.… Oh, eso es magnífico. Tiene que escribir eso, sí. Bueno, ahí está Eutico. Y su cabeza se viene hacia abajo y la vuelve a subir y tiene que pestañear. Pero él estaba luchando. Y finalmente, el verbo aoristo, vencido del sueño, “Por cuanto Pablo disertaba largamente, vencido del sueño,” él se quedó dormido.

Y después, claro, sabemos qué tan serio es quedarse dormido durante un sermón, porque inmediatamente, el Señor trato con él. “Cayó del tercer piso abajo, y fue levantado muerto.” Un entonces, piensen en eso. Pero él se quedó dormido y se cayó de la ventana tres pisos y murió. Ahora, eso es algo fantástico. Siempre pienso en esa dama, usted sabe, que tenía insomnio e iba a visitar al doctor y no podían ayudarla. Ella, finalmente pensó que lo mejor que podía hacer era ir a la Iglesia diariamente por la noche y no tuvo problemas con dormir ahí. Entonces, quizás ésa es la experiencia de muchos. Y, por otro lado, algunos no siempre están dormidos con sus ojos cerrados.

Se cayó y fue levantado muerto. Eso es lo que dice Lucas, incidentalmente, quien escribió el pasaje aquí bajo la inspiración del Espíritu. Pero el comentario de Lucas es que él estaba muerto. Ahora, he oído a todo tipo de comentaristas y a todo tipo de gente que dice que no estaba muerto. Que él simplemente parecía ser muerto. Que a él simplemente lo vieron como si estuviera muerto, no dice eso. Dice que él fue levantado muerto. Que estaba muerto. Una caída de tres pisos. Bueno, observe lo que sucede. Eso, en cierta manera, interrumpiría la reunión. Y así fue.

Versículo 10: “entonces descendió Pablo y se echó sobre él.” Y claro, la idea de “se echó” ahí es colocarse sobre él. No simplemente colapsarse sobre él, lo cual no lo habría ayudado en absoluto. Pablo descendió y simplemente, se echó sobre él. Y dice: “y abrazándole.” Y la idea de eso es un verbo doble compuesto en el griego. Y significa que simplemente, lo envolvió.

Usted pregunta por qué él hizo eso. Bueno, quizás él se acordó de Elías y Eliseo en 1 Reyes 17. Segunda de Reyes 4. ¿Se acuerda? Ambos se abrazaron y se colocaron sobre un hombre y lo resucitaron de los muertos - lo cual fue un niño en ese caso. Y entonces, él simplemente se coloca sobre Eutico, lo abraza, quien era un joven. Quizás, un adolescente. Y me encanta esto. Él dice: “no os alarméis, pues está vivo.” Un comentarista liberal dijo, “cuando él lo abrazó y se puso sobre él, él podía oír que su corazón estaba latiendo. Y él dijo: “oh, está bien.” Y se levantó.” No, estaba muerto. Lo que sucedió fue un milagro de resurrección.

¿Y sabe una cosa?, Pablo tuvo una gran oración y él oró en Filipenses 3:10. Él dijo: “oro a fin de conocerle y el poder de Su resurrección.” Y hombre, él lo conoció, ¿verdad? Él conoció el poder de Su resurrección. Él lo abrazó. Y en un minuto, un milagro sucedió. Todos los huesos rotos y todas las heridas de su cuerpo que habían causado la muerte se revirtieron a sí mismas; y él estaba vivo. Y usted puede imaginarse. Eso realmente tuvo un efecto en la gente en esa pequeña iglesia, ¿verdad? Probablemente.

Usted pregunta por qué Dios hace eso. Bueno, Dios siempre hace milagros para incrementar la fe. Y puede ser que en esa pequeña reunión ahí en ese pequeño aposento alto, algunas de esas personas estaban diciendo: “¿sabes una cosa?, no sé, este hombre, no sé quién es este hombre. Hemos oído de él.” Pero él realmente no había sido una parte grande de la vida en Troas. Él simplemente pasó por ahí una vez. Él no era una gran persona como en Éfeso o Corinto, donde él estaba frecuentemente. Y quizás, algunos de ellos estaban diciendo: “bueno, ¿podemos creer todo lo que él está diciendo? Digo, él ha estado hablando hasta la medianoche. Digo, ¿es todo esto verdad? ¿Cómo sabemos que el realmente es el profeta de Dios o el predicador verdadero de Dios?”

¿Y qué es lo que Dios hace siempre para confirmar a Sus maestros en la era del Nuevo Testamento? Milagros. Y usted puede creer que todos bajaron ahí y dijeron sí, podemos creer en él. Él resucitó a ese joven de los muertos. Y el versículo 12 dice: “y llevaron al joven vivo y fueron ligeramente consolados.” No. “Grandemente consolados.” Sí, dice: “no os alarméis,” versículo 10. Y eso es thorubeo, el cual es un verbo griego que es utilizado para hablar de lamentarse y llorar. Y es el que es utilizado en Marcos 5 cuando todo el mundo estaba llorando y lamentándose. Este es el lloro y el lamento que se lleva a cabo cuando alguien muere. Y entonces, él dice: “dejen de llorar y lamentarse. Su vida está en él. Él está vivo.” Les voy a decir algo, amigos, me encanta ver resurrecciones en la Biblia. Simplemente, me encanta. ¿Sabe por qué? Porque simplemente añaden otra garantía de que mi resurrección se va a llevar a cabo.

Versículo 11: “después de haber subido, se encargaron de Eutico,” regresó. Tiene que tener más reunión. Usted puede de creer que, para este punto, quieren más enseñanza, ¿verdad? Porque ahora todo el mundo creyó. ¿Sabe una cosa? Cuando usted escucha con oídos que creen y oídos que tienen confianza, usted tiende a escuchar mejor, ¿verdad?

Bueno, de cualquier manera, regresaron. Y me gusta esto. Partieron el pan. Tuvieron la Mesa del Señor. Habían comido. Pablo habló largamente hasta el alba. Y así salió. Sabe una cosa, ese es un sermón largo que comenzó hasta la medianoche. Un hombre se cayó de la ventana. Lo resucitó de los muertos. Doce y cuarto, lo levantaron y siguieron hasta el amanecer.

Pero él tiene que seguir en un viaje largo, sí, pero es un hombre disponible. Como puede ver, él ama a la Iglesia. Y el amor de la Iglesia le dicta lo que él hace con su tiempo. No es egoísta, es abnegado. Entonces, el apóstol Pablo les enseñó toda la noche.

¿Sabe una cosa?, algunas veces, simplemente tengo que ver mi propia vida y decir “hombre, estás a un millón de kilómetros del apóstol Pablo. Crees que has hecho tu gran labor cuando predicas un par de sermones el domingo.” ¿Y sabe una cosa? Algunas personas, creen: “bueno, di mi clase. ¡Oh, estoy cansado, cansado!” ¿Se da cuenta? Esta semana asistí a un bíblico estudio bíblico. Ya me expuse. Aquí hubo un hombre que no conoció límites. El ministerio de su don.

No sé cuáles son sus dones. A algunos de ustedes, los conozco. Pero, ¿cuán disponible está su don? ¿Cuán disponible está usted? Pablo estuvo disponible. Él amó a la Iglesia. Y si ellos tenían una necesidad, él estaba listo para satisfacerla. No importaba lo que le costara a él. Pero si usted cree que ese tipo de disponibilidad es sorprendente, vea el versículo 13: “Nosotros, adelantándonos a embarcarnos,” dice Lucas, “navegamos a Asón…” Al día siguiente, claro, tenían que abordar esa nave y seguir con su viaje, para recoger allí a Pablo, ya que así lo había determinado, queriendo él ir por tierra.” Ahora, eso es sorprendente. Todo el mundo se sube al barco en Troas y viajan por más de 30 km a Asón, excepto por Pablo.

¿Sabe usted lo que él hace? Él camina. Usted pregunta: ¿él camina? ¿Por qué hace él eso? Una simple razón: ¿qué le dije a usted un par de semanas atrás que era la costumbre cuando un amigo amado dejaba a un cierto grupo de personas? ¿Qué hacían por costumbre esas personas a quienes él estaba dejando? ¿Qué hacían ellos? Lo acompañaban en su viaje. ¿Sabe usted por qué Pablo caminó? Pablo caminó para que pudiera tener más tiempo con ellos. Hombre abnegado.

Él no tenía prisa, ¿verdad? Él estaba disponible. ¡Oh, cuánto amó él a la Iglesia! Él caminó por lo menos entre 20 a 30 km. Y probablemente, la última parte, él la caminó solo. Y estoy seguro que él necesitaba ese tiempo sólo con el Señor antes de que se reuniera con sus amigos en el barco. Bueno, eso es disponibilidad. Eso es disponibilidad. Entregarse a sí mismo toda la noche. Caminar la distancia que sea necesaria para ministrar. Oro porque Dios nos ayude a estar disponibles como él estuvo disponible.

Creo que también, finalmente, su amor por la Iglesia es visible en su preocupación. “Cuando se reunió con nosotros en Asón, tomándole a bordo, vinimos a Mitilene. Navegando de allí, al día siguiente llegamos delante de Quío, y al otro día tomamos puerto en Samos; y habiendo hecho escala en Trogilio, al día siguiente llegamos a Mileto,” dice en el versículo 15.

Aquí hay algo interesante que señalar. No voy a entrar a toda la geografía de esas ciudades o nada de eso. Pero cada una de esas ciudades estaba a más de 30 km de distancia una de la otra, a lo largo de la costa de Asia Menor. Y lo que pasaba era que los vientos únicamente soplaban desde temprano por la mañana hasta más tarde por la tarde. Entonces, ellos únicamente viajaban desde temprano por la mañana hasta más tarde por la tarde. Más de 30 km. Pasaban la noche. Más de 30 km, pasaban la noche. Más de 30 km, pasaban la noche. Más de 30 km, pasaban la noche. Así es como ellos viajaban.

Y entonces, esa es la razón por la que nos habla de todas esas escalas. Y dice que llegaron a Mileto. Ahora, Mileto era una ciudad, una capital antigua. No estaba muy lejos de Éfeso. Originalmente se dice que tuvo una colonia de cretenses. Se volvió extremadamente poderosa. Y construyó uno de los templos magníficos más grandes del mundo dedicado al dios Apolos. Entonces, fue algo famosa.

Pero llegaron a Mileto, no demasiado lejos de Éfeso. El versículo 16 nos dice entonces, “porque Pablo se había propuesto pasar de largo a Éfeso para no detenerte en Asia.” Aparentemente, la nave iba a Éfeso. O la que se habría detenido allí. Se iba a quedar ahí demasiado tiempo. Y él tenía prisa. Y entonces, debido a que él no quiso pasar demasiado tiempo en Asia, él no tomó el barco que iba a Éfeso, sino el que se detuvo en Mileto.

Aparentemente, él tuvo una opción en Troas, “pues se apresuraba por estar en el día de Pentecostés, si le fuese posible, en Jerusalén.” El barco de Mileto iba a llegar ahí antes que el que se detuvo en Éfeso. Pero observe el versículo 17: “Enviando, pues, desde Mileto a Éfeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.” Usted pregunta por qué eso es tan importante. Simplemente esto: aquí está el en el medio de este viaje y él se detiene en Mileto. Él tiene unos cuantos días antes de que el barco salga. ¿Y qué es lo que él hace en esos pocos días? ¿Descansar? No. Él llama a los ancianos de Éfeso para que vengan, para que él pueda enseñarles algo más. Instruirles algo más. Exhortarles algo más. El hombre es increíble en su compromiso con el amor por la Iglesia.

¿Sabe lo que sucedió? Una de las escenas más hermosas, como dije, jamás vistas en la vida de Pablo, sucedió. Porque cuando esos ancianos llegaron ahí, ellos le correspondieron a él todo el amor que él les había dado. Ellos simplemente se lo entregaron a él. Pero eso es para la próxima vez.

Usted dice: “John, ¿qué es lo que eso me está diciendo a mí?” Bueno, yo sé lo que me dijo a mí. ¿Qué es lo que le está diciendo a usted? Escuche esto. Pablo dijo esto, Filipenses 3:17, “hermanos, sed imitadores de mí.” ¿Qué quiere decir eso? Eso significa que Pablo amó a la Iglesia. ¿Qué debemos hacer? Amar a la Iglesia. A los Filipenses, les volvió a decir, en el 4:9, “lo que aprendisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced.” A los corintios, él dijo: “sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.”

Entonces, si vemos a Pablo y vemos a su amor por la Iglesia, entonces, deberíamos saber que Pablo es el modelo para todo cristiano, ¿no es cierto? Debo amar a la Iglesia así. Si, así debe ser. Todas las características del amor de Pablo deben ser características de mi vida. Pablo escribió un capítulo y lo presentó. Esto no es nada más el ejemplo de la vida de Pablo, sino que él presentó cada una de estas cosas, Romanos 12. Y voy a cerrar al mostrarle unas cuantas cosas aquí.

En Romanos 12, Pablo da los principios básicos de la vida cristiana. Ahora, escuche, y cada una de las características del amor de Pablo están incluidas en esta sección. Usted es cristiano. ¿Debe usted amar a la Iglesia? Sí. Observe el versículo 9: “el amor sea sin fingimiento.” Eso significa que usted debe amar a la Iglesia verdaderamente, ¿verdad? Y él está hablando del cuerpo de Cristo, porque él ha hablado de todos los dones espirituales en los pasajes restantes. Debemos amar a la Iglesia.

Ahora, ¿cómo es que ese amor debe ser demostrado? ¿Cómo debemos amar a la Iglesia sin fingimiento? ¿Cómo debemos demostrarlo? Bueno, ¿cómo lo hizo Pablo? Número uno, mediante afecto. ¿No dijimos eso? Observe el 12:10: “amaos los unos a los otros,” ¿cómo? “Con amor fraternal.”

En segundo lugar, dijimos que Pablo amó a la Iglesia como se ilustró en que él dio. En que él dio. Observe el versículo 13: “compartiendo para,” ¿qué? “Para las necesidades de los santos.” Eso es dar. Y dijimos que Pablo amó a la Iglesia en términos de su enseñanza, ¿verdad? ¿Qué dice él en los versículos 6 al 8? El que profetiza, si tiene el don de profecía, profetice. Hágalo. ¿Ministerio? Hágalo. Si usted enseña, enseñe. Si usted tiene el don de exhortación, exhorte. Si usted tiene el don de gobernar, hágalo con diligencia. Si usted tiene el don de misericordia, hágalo con gozo. ¿Que está diciendo él? Él está diciendo: “hazlo,” sea cual sea su don. Pablo mostró su amor al mostrar su don. El don de enseñanza. Usted, por el don que tenga.

Después, dijimos que Pablo mostró su amor mediante persistencia, ¿verdad? Observe Romanos 12:11. “Fervientes en el Espíritu, sirviendo el Señor. Gozosos en la esperanza. Sufridos en la tribulación. Constantes en la oración.” Versículo 14: “bendecid a los que os persiguen. Bendecid y no maldigáis.” En otras palabras, en contra de todas las cosas, busquen el amor de la Iglesia, el amor de los santos.

También dijimos que el amor de Pablo fue visto en su disponibilidad. Observe al final del versículo 13, “practicando la hospitalidad.” Eso es disponibilidad. El amor a los extraños. La disponibilidad de entregarse usted mismo a las necesidades de otros.

Y finalmente, el amor de Pablo fue visto en su preocupación. Versículo 15. Aquí hay preocupación. “Gozaos con los que se gozan y orad los que lloran.” Amados, somos llamados a hacer lo mismo que Pablo hizo. Amar a la Iglesia del mismo modo que él amó a la Iglesia, demostrándolo en las mismas maneras. Que así sea. Y oramos porque el Señor en alguna manera tome aquello que es el patrón de la vida de un hombre y lo haga el patrón de las vidas de todos los hombres. Oremos.

Padre, oramos con eso en mente, para que todos los que están oyendo esta palabra que nos has dado, de alguna manera, puedan tomar el patrón de la vida de este hombre y hacerlo el patrón de su vida. Dios, danos un amor por la Iglesia. Y sabemos que viene únicamente cuando amamos al Señor Jesucristo con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas.

Oramos porque amemos de tal manera a la Iglesia, evidenciándolo en nuestro afecto, en nuestro dar, nuestro ministerio o sea cual fuere el don que tengamos y persistencia y disponibilidad y preocupación. Y Padre, que al amar a la Iglesia como debemos amar a la Iglesia, veamos los dones y ministerios cumplidos, desempeñados, para que la Iglesia sea edificada para la gloria del Señor Jesucristo. Oramos en Su Nombre, amén.

 

 

 

 

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