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Estudiar el libro de 1 Corintios ha sido una bendición tremenda para mí, hemos cubierto tantas verdades y básicas que creo que van a estar en demanda a lo largo de los años de esta iglesia debido a nuestro ministerio de cintas. Simplemente los aliento a que realmente sean sensibles a lo que Dios nos está diciendo en este libro, porque es tan vital para la iglesia y la vida del creyente dentro de la iglesia.

Ahora, estamos viendo el capítulo 10, versículos 14 al 22, bajo el tema la verdad acerca de la idolatría. El tema de la idolatría ha surgido en 1 Corintios debido al hecho de que algunos de los corintios cristianos, en el nombre de la libertad cristiana, en el nombre de la supuesta libertad en Cristo que tenían, estaban asistiendo a actividades idólatras. Habían decidido que un ídolo no es nada y tenían razón, un ídolo no es nada, el ídolo ciertamente no es el dios que piensan que es; y que Dios realmente no está muy preocupado por esas formas de ritual que la gente cumple, y eso realmente no es lo que parece ser.

Y entonces, como consecuencia, en cierta manera no importa, y no lastimaría si los cristianos en cierta manera se involucraran. En primer lugar, habían hecho la pregunta acerca de la carne ofrecida a los ídolos: ¿está mal comer carne ofrecida a los ídolos? En su sociedad, muchas ofrendas se hacían continuamente, literalmente a los cientos de dioses que existían, o que decían que existían. Y habían decidido que debido a que el ídolo no era nada, y que Dios no está muy preocupado por lo que comemos, eso no era un problema. Y si no era un problema comer carne de ídolos pensaron que ciertamente no sería un problema asistir a festivales para ídolos.

Y entonces, algunos de los creyentes corintios estaban comenzando a regresar a la rutina social, económica, política y cultural, y asistían a fiestas de ídolos. Esto es fiestas que estaban diseñadas en torno a la adoración de un ídolo. Y Pablo escribe de ese asunto aquí en 1 Corintios y esta es su palabra para ellos en el versículo 14, y es muy clara. “Por tanto hermanos, amados míos, huid de la idolatría.” En el nombre de la libertad cristiana, no busquen la idolatría. Una cosa quizás es comer un pedazo de carne que compraron en una carnicería, carne que en un punto pudo haber sido ofrecida a un ídolo, una cosa es ir a la casa de alguien a cenar, pero algo más es llevar eso al punto en dónde usted está asistiendo a festivales de ídolos, celebraciones de ídolos, fiestas paganas y demás.

Y eso entonces se vuelve el tema de lo que él está diciendo en el versículo 14 al 22, porqué un creyente debe evitar la idolatría del mundo, por así decirlo. Ahora, como base de su argumento para presentar el punto aquí, él usa la cena del Señor. Jack mencionó que este próximo miércoles en la noche, estaremos compartiendo la mesa del Señor, este es un aspecto vital de la vida de la comunidad de los creyentes. Esto es muy, muy importante. Esto es algo que no debemos perdernos, no debe ser evitado, no debe ser descuidado porque es algo muy importante.

Y vamos a ver en las siguientes semanas, simplemente cuán importante es la mesa del Señor. De hecho, es más bien el tema del capítulo 10:14 hasta el capítulo 11. Él cubre mucho acerca de la mesa del Señor, y vamos entrar en muchos detalles conforme avanzamos. Simplemente recuerdo, para comenzar, que la noche antes de que nuestro Señor fue crucificado en Mateo capítulo 26, también lo tenemos en otras porciones, lo encontramos instituyendo esta celebración.

Mateo 26, versículo 26. “Y mientras comía, Jesús tomó pan y lo bendijo, y lo rompió – o lo partió – y se lo dio a los discípulos y dijo: Tomad, comed, esto es mi cuerpo. Y él tomó la copa y dio gracias, y habiéndosela dado, les dijo: Bebed, porque esta es mi sangre del Nuevo Pacto – o la sangre del Nuevo Testamento – la cual es derramada por muchos para perdón de pecados. Y os digo que no volveré a beber de este fruto de la vid hasta ese día cuando la beba de nuevo con vosotros, en el reino de mi Padre.”

Aquí está la institución de la mesa del Señor. El Señor está disfrutando la cena de la Pascua con sus discípulos, en algún punto a la mitad de la comida de la Pascua, quizás en el punto de la tercera copa de la Pascua, Él la convierte en Su cena. Y se vuelve, en lugar de que fuera un memorial del Éxodo de Egipto, un memorial de la muerte de Cristo. Un memorial de la vida de Cristo dado por los hombres. Y eso se vuelve la institución de la mesa del Señor, algo que es básico para la iglesia a lo largo de toda su historia.

De hecho, en los primeros días de la iglesia, el nacimiento de la iglesia ocurrió en el día de Pentecostés, en Hechos capítulo 2, versículo 41, los que recibieron Su palabra fueron bautizados, el mismo día se añadieron tres mil almas, y continuaron y perseveraban en, y aquí tiene las cuatro características de la vida de la iglesia: la doctrina de los apóstoles, eso es enseñanza; y la comunión, eso se refiere a ministrar uno a otro; en el partimiento del pan, eso es comunión; y oraciones. Esas cuatro cosas, y una de las cuatro, el partimiento del pan, versículo 46 dice, lo hacían de casa a casa diariamente.

En los primeros años de la iglesia, entonces, esta ceremonia vital, esta celebración vital era un acto diario por parte de los creyentes, estoy seguro de que lo hicieron muchas veces al día, y continúa a lo largo de la historia de la iglesia siendo un punto vital de unión entre la iglesia y el Salvador, el Señor Jesucristo.

Ahora, este servicio, regrese a 1 Corintios, este servicio se vuelve la base del argumento entero de Pablo en 1 Corintios capítulo 10, cuando él explica que un creyente debe evitar la idolatría. Él explica que debe ser evitada debido al significado de la comunión, el significado de la mesa del Señor. Y es un argumento muy interesante, no es un argumento fácil de entender, usted tiene que escarbar en esto. Y eso es precisamente lo que vamos a hacer esta mañana. Veámoslo.

El versículo 14 nos da la palabra ‘idolatría’. Ahora, la última vez pasamos algo de tiempo hablando de eso. Pablo le está diciendo a los corintios cristianos, su libertad los está llevando al peligro innecesario de la idolatría. En el nombre de la libertad ustedes han llegado al punto de exponerse a la adoración de ídolos. Eso es peligroso. Y van a caer en pecado. Versículo 12, “Piensan que están firmes, y cuando lo piensan están en peligro de caer.” “Entonces,” él dice, “solo hay una respuesta a la idolatría: huyan de ella – tiempo presente, imperativo presente – “huyan continuamente de la idolatría.” Estén huyendo continuamente de ella.

Ahora, ¿qué es la idolatría? Bueno, la última vez pasamos todo el tiempo hablando de eso, entonces no vamos a hacer eso otra vez, pero simplemente definamos eso de manera muy breve, a manera de resumen. Simplemente voy a resumirlo con seis cosas básicas, la idolatría es calumniar la persona de Dios. La idolatría es calumniar la persona de Dios. Esto es, la idolatría es asumir que Dios es algo diferente de lo que Él es. Es un pensamiento erróneo o indigno acerca de Dios. Eso es idolatría.

Cualquier cosa que sea menos, que es la verdad acerca de Dios, cualquier cosa que sea más de lo que sea verdad acerca de Dios, cualquier cosa que sea falsa acerca de Dios, es idolatría. Cuándo usted duda de Dios, eso es idolatría. Cuándo usted no cree a Dios, eso es idolatría. Cuándo usted no está seguro de que Dios puede resolver su problema, eso es idolatría porque usted ha fabricado un Dios en quien no se puede confiar. Y ese no es el Dios verdadero, porque el Dios verdadero puede ser digno de confianza. La idolatría es pensar algo menos o más, o acerca de Dios de lo que es verdad.

En segundo lugar, la idolatría no es solo calumniar la Persona de Dios, sino adorar al Dios verdadero de la manera equivocada. Y vimos esto la última vez también, cómo es que Israel había hecho un becerro de oro, lo cual debía representar a Jehová Dios. Adoraron al Dios verdadero de la manera equivocada, y hablamos del hecho de que es fácil adorar al Dios verdadero estrictamente en formas y rituales, y rutinas y demás, y esa es la manera equivocada porque Jesús dijo: Deben adorar a Dios en espíritu y en verdad. Juan 4:24.

En tercer lugar, la idolatría no es solo calumniar la Persona de Dios, no solo adorar al Dios verdadero de la manera equivocada, sino que es adorar a otras cosas diferentes de Dios, adorar a otras cosas diferentes de Dios como imágenes, ángeles, diablos, esto es demonios, u hombres muertos. Entramos en todo eso.

Después de nuevo, la idolatría es también, tener, según Ezequiel 14, cualquier ídolo en el corazón. Cualquier cosa que usted levanta como un dios, ante lo que se postra, es idolatría: dinero, fama, prestigio, lo que sea. Y también dijimos que la idolatría es avaricia, la idolatría es deseo pecaminoso. Adorar al dios del materialismo, en el caso de la avaricia; adorar al dios del deseo, en el caso del deseo pecaminoso.

Entonces, ¿qué es la idolatría? Calumniar la Persona de Dios, adorar al Dios verdadero de la manera equivocada, adorar imágenes, ángeles, diablos u hombres muertos, tener algún ídolo en su corazón, avaricia y deseo pecaminoso. Y solo hay una respuesta a todo eso, y eso es huir. Entonces Pablo aquí dice: Huyan de la idolatría.

Ahora, aquí está el porqué, versículo 15, “Como a sensatos os hablo, juzgad vosotros lo que digo.” Ahora, escuchen este argumento y vean sino es algo contundente. “Son inteligentes, ahora entiendan.” Ahora Pablo dice, les voy a dar tres razones para huir de la idolatría. Y usted las tiene en ese bosquejo en su boletín ahí junto con otras cosas. Ese bosquejo le va a dar a usted de lo que vamos a hablar hoy. Hay tres razones para huir de la idolatría: una, es incoherente; dos, es demoniaca; tres, es ofensiva para el Señor. Es incoherente, es demoniaca, es ofensiva para el Señor.

Veamos en primer lugar el punto uno. Huya de la idolatría porque es incoherente, versículo 16. Es incoherente. La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? el pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Ahora, vamos a detenernos ahí por un minuto, y quiero simplemente mencionar algunas cosas acerca de este versículo que van a tener que ser entendidas. Un pensamiento simple, realmente, en la mente de Pablo, ahora aquí viene, el pensamiento es este, cuando un cristiano va a la mesa del Señor, cuando incidentalmente él hace eso de manera de regular, esa es la suposición que Pablo hace porque eso es tan vital en la vida del cristiano. Es concentrarse continuamente en el asunto de la unión del creyente con su Señor, y un creyente con el resto de la gente. Es absolutamente vital que un creyente haga esto.

El apóstol ni siquiera entretiene el pensamiento de que un cristiano no va a hacer esto. Simplemente es demasiado vital para ser ignorado. Ahora, dice usted, no puedo venir el miércoles por la noche cuando lo hagas. Muy bien, lo puede hacer en su casa o lo puede hacer en algún punto en algún lugar, es algo vital hacer esto. Y Pablo ni siquiera supone que alguien no lo va a hacer, no en esos días de la iglesia cuando era hecho con tanta regularidad. Y el pensamiento de Pablo es este, cuando toman la copa y cuando toman el pan, están teniendo comunión con Cristo de una manera muy real, y una manera muy genuina. Esa fiesta, esa celebración lo involucra a usted en una participación con Cristo y lo involucra a usted, según el versículo 17 en una participación con el resto de la gente que está con usted en esto. Y ese es su punto.

Él está diciendo, las fiestas religiosas, las celebraciones religiosas, involucran al adorador con el resto de los adoradores, y al que está siendo adorado. Y él está diciendo, y eso es precisamente porque un cristiano no puede asistir a una fiesta de ídolos, porque una fiesta de ídolos significa que él está involucrado con los adoradores y él que está siendo adorado, le guste o no. Y, ¿cómo es que un cristiano puede involucrarse en la mesa del Señor, dar la vuelta involucrarse en una fiesta de ídolos, cuando constituyen comunión real?

Ahora, ese es su punto y ahora vamos a ver estos versículos en particular y mostrarle como él llega a ese punto. Veamos en primer lugar el versículo 16, la copa de bendición. ¿Qué es la copa de bendición? Bueno, era el nombre que se le dio a la tercera copa en la fiesta de la Pascua. Habían una serie de copas que eran tomadas en la fiesta de la Pascua, y esta es la tercera, y es muy posible, no estamos seguros, pero es posible que hasta pudo haber sido la copa que nuestro Señor usó para instituir la comunión en el Aposento Alto esa noche, antes de Su muerte. Cuando Él convirtió la Pascua en la comunión, pudo haber sido en el punto de la tercera copa, la cual fue la copa llamada “la copa de bendición.”

Pero lo que básicamente significa es, “la copa que Dios ha bendecido,” o la copa que Cristo ha bendecido.” Y usted recordará que en esa última cena esa noche, Jesús tomó la copa y Él ¿qué? Él la bendijo. Él la bendijo. En otras palabras, solo fue una copa, no sabemos qué tipo de copa, era un tipo de copa, pero de pronto se volvió algo muy sagrado, ¿no es cierto? Dejó de ser algo mundano y se volvió algo muy sagrado, porque Jesucristo la apartó del uso mundano para que fuera algo muy especial. Él la bendijo. Él la apartó.

Entonces, la copa de bendición, esta es la copa de comunión de la que está hablando, la copa que Jesús bendijo en Mateo 26, se lo acabo de leer, que bendecimos. La copa de bendición que Jesús bendijo, también la bendecimos, ¿no es cierto? Antes de que tomemos la copa o copas, cuando participamos, bendecimos, agradecemos a Dios las apartamos para un uso sagrado. La copa, de esta manera, fue apartada para un uso sagrado por Cristo, y también es con nosotros.

Entonces, la copa de bendición que bendecimos simplemente es la copa de comunión. Ahora, dice usted, no tenemos una copa, tenemos muchas. Bueno, está bien, podrían ser las copas que bendecimos. No tenemos una copa, por razones obvias, sería una copa muy, muy grande. Entonces no hacemos eso. No obstante, la copa es el símbolo de la copa que Jesús bendijo, y agradecemos a Dios por ella. Incidentalmente la palabra ‘bendecimos,’ son varias palabras. Una de las palabras, eucaresteo, de la cual obtiene ‘eucaristía’ significa agradecer. Es agradecerle a Dios por esa copa.

Y entonces, la copa de bendición, esto es, la que el Señor bendijo y apartó, es la que bendecimos y agradecemos al Señor por ella. Ahora, ¿qué es? ¿qué es esta copa? Versículo 16, de nuevo. “¿No es la comunión de la sangre de Cristo?” Ahora, cuándo usted bebe la copa en la mesa del Señor, escuche esto, está teniendo comunión con la sangre de Cristo. Ahora, tenemos que entender algo, porque esto es algo que está malentendido. ¿Qué significa esto? ¿Qué significa tener comunión? Es más que un símbolo. Decimos, bueno este es símbolo de su sangre.

Bueno, escuche esto, la copa de bendición que bendecimos ¿no es el símbolo de la sangre de Cristo? ¿Es eso lo que dice? No. Es más que el símbolo. Es la comunión, es por así decirlo, en el griego, la participación o el compartir. Hay un involucramiento en sí que se está llevando a cabo cuando tomamos esa copa. Hay una realidad espiritual que se lleva a cabo ahí, que va mucho más allá de tan solo un símbolo.

Por ejemplo, si usted ve un retrato de alguien a quien usted ama, que ha muerto, no es solo un retrato. Tan pronto como usted ve el retrato, esa persona es una realidad en su mente, ¿verdad? De pronto, todo acerca de esa persona está vivo para usted. Veo fotos de personas que han muerto, y tengo memorias instantáneas. Mi mente está inundada de realidades, son hechas reales, cobran vida. Y la comunión es lo mismo. Participar de los elementos hace que la muerte de Cristo sea algo real, la hace vívida, la hace real, intensifica mis sensibilidades a la realidad de Cristo muriendo por mí, ¿lo ve? No solo es un símbolo, es un símbolo que es activado por el Espíritu de Dios para hacer que la muerte de Cristo sea una realidad viviente para mí. Esa es la idea de comunión.

Ahora, quiero que observe que estamos teniendo comunión con la sangre de Cristo. Ahora, quiero presentar un punto aquí en el que podríamos pasar mucho tiempo, pero no lo vamos a hacer. Simplemente hacer un par de comentarios. Hay una palabra que usamos en el vocabulario, en vocabulario que quizás la necesite usar o por lo menos entenderla, es la palabra ‘metonimia’. ¿Sabe usted lo que es un sinónimo? ¿Sabe usted lo que es un antónimo? ¿Sabe usted lo que es un homónimo? Dice usted: No. Bueno todos esos son términos para describir diferentes tipos de palabra.

Y entonces, el término metonimia, igual. Una metonimia es una palabra diferente que es usada para algo debido a que tiene una relación en sí. Es una palabra diferente usada para algo porque tiene una relación en sí. Permita ver si le puedo dar una ilustración. Dice usted: “El otro día estaba leyendo MacArthur.” Ahora, usted quiere decir algo con eso, y entendemos que probablemente estaba leyendo uno de mis libros. No hay escritos en mí, usted no se acercó y dijo: “¿Podría leer, por favor, tu brazo derecho?” No hay letras en mí. O podría decir: “Estaba leyendo Shakespeare.” No estaba leyendo Shakespeare; usted descubriría que esa sería una imposibilidad literal. Shakespeare no está disponible para ser leído. Quiere decir que estaba leyendo sus escritos. Esa es una metonimia. Una palabra que sustituye otra palabra debido a una relación en sí.

Ahora, observe. El término la sangre de Cristo es una metonimia, que es sustituida por otro término, muerte. Es la sangre de Cristo, que simplemente es una metonimia para la muerte de Cristo, pero es usada debido a que los hebreos usaban una metonimia así para hablar de muerte violenta. Cuando usted habla de la sangre de alguien, siendo derramada en el hebreo, o para el hebreo, eso significaba muerte violenta. Y cuando usted tiene comunión con la sangre de Cristo, no significa la sangre literal de Cristo, esa es una metonimia para Su muerte. Usted tiene comunión con Su muerte.

Ahora, permítame decir algo que podría sacudir a algunos de ustedes. Pero voy a tratar de aclararlo. No hay nada en la sangre en sí que es eficaz para el pecado. ¿Escuchó eso? La Biblia no enseña que la sangre en Cristo en sí tiene alguna eficacia para quitar el pecado. En absoluto. La sangre en sí de Cristo, no es el punto. El punto es que Su derramamiento de sangre fue simbólico, de Su muerte violenta. La muerte fue lo que pagó el precio, ¿verdad? “La paga del pecado es,” ¿qué? “muerte.” Él murió por nosotros. Es Su muerte lo que es el punto. Los hebreos hablaron de ella como Su sangre derramada, porque eso fue algo que expresaba muerte violenta.

Y creían, por ejemplo, en el Antiguo Testamento, decía: “La vida de la carne está en la sangre.” Y entonces, el derramamiento de sangre era el significado de la muerte. Y entonces cuando dice aquí, estamos teniendo comunión con la sangre de Cristo, no significa la sangre literal de Cristo es eficaz, no significa que la sangre literal de Cristo está involucrada, significa que entramos en una participación genuina, vital, en Su muerte. Pero no es la sangre. La sangre solo es el símbolo de la vida derramada.

Entonces, tomar la copa que Jesús bendijo, y a su vez bendecirla, apartarla para uso sagrado, y después participar en ella es un acto de comunión con la muerte de Cristo. Ahora, avancemos, versículo 16, el pan, o literalmente, la hogaza, para corresponder más con la copa. “La hogaza que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?” Ahora, nuestro Señor dijo del pan esa última noche, este es mi cuerpo dado por vosotros.

Ahora cuerpo, ahora, quiero decir algo también que podría ser nuevo para usted. Cuerpo en el pensamiento hebreo se refiere a la totalidad de la vida terrenal; la humanidad, lo terrenal. Por ejemplo: la palabra para tierra es adamah; la palabra para hombre es adam. Es una forma de adama, porque el hombre fue tomado del polvo, él es terrenal. Y Dios tomó el polvo y formó un cuerpo; adán de adamah. Y ese es el punto que conecta al hombre al suelo, a la tierra, a lo terrenal. Somos humanos. Y ese es el significado del cuerpo. Cuando un hebreo pensaba del cuerpo él pensaba de algo terrenal, él pensaba de la conexión del hombre al suelo, a su humanidad.

Ahora observe, cuando tenemos comunión con el pan, es el cuerpo de Cristo. Esto no es primordialmente una referencia a la cruz. Sígame. No es primordialmente una referencia a la cruz. Mediante el pan recordamos y tenemos comunión con la encarnación de nuestro Señor, Su vida humana, Su humanidad. Recordamos aquello que lo hace un Sumo Sacerdote compasivo, como también un Salvador que está sangrando, que está muriendo. La comunión entonces nos relaciona al Cristo viviente, quien vino y sufrió y no pensó que era algo digno de que aferrarse el ser igual a Dios, sino que se halló a sí mismo en semejanza de hombre, se humilló a sí mismo y demás. Y lo hizo para que se volviera un Sumo Sacerdote compasivo, tentado en todo, según ¿qué? nuestra semejanza. El pan nos recuerda de Su vida. El pan nos recuerda de Su cuerpo, nos recuerda de Su humanidad. Dios se entregó por nosotros como un ser humano, para que Él sufriera lo que sufrimos, para que Él le doliera dónde nos duele, para que Él fuera tentado dónde somos tentados; para que nos ayudara, para que pudiera ser nuestro gran Sumo Sacerdote fiel y compasivo.

Y entonces el partimiento de el pan no se refiere a la cruz primordialmente, aunque eso fue parte de Su sufrimiento humano y ciertamente está incluido. El partimiento del pan es simplemente un símbolo de Su humanidad. Y el partimiento del pan no tiene conexión simbólica a la cruz. La gente dice, el cuerpo del Señor fue partido o quebrantado en la cruz. No fue roto. La Biblia presenta un punto específico de eso, Juan 19:36 dice que ni un hueso de él fue quebrantado, para que la Escritura fuese cumplida. La única razón por la que Jesús tomó esa hogaza de pan y la rompió, fue para darle a todos, un pedazo de la misma hogaza, ¿lo ve? Todos somos participantes de un pan, quien es Cristo. Y tiene que ser roto, y pasado a nosotros. El simbolismo es solo en la distribución, no en la muerte. Su cuerpo nunca fue roto.

Entonces, ¿qué tenemos? Permítame resumir este pensamiento ahora, atención. El partimiento se refiere solo a la distribución de una hogaza. Se relaciona al hecho de que todos los creyentes comparten en esa vida. No solo tenemos comunión, amados, no solo tenemos comunión con la muerte de Cristo, sino que tenemos comunión con su vida. Pablo lo dijo en Filipenses 3:10, “A fin de conocerle, el poder de su resurrección,” eso está relacionado con Su muerte, “y la participación de su,” ¿qué? “sus padecimientos,” eso está relacionado con su vida, “siendo conformado a su muerte.”

Pablo dice, quiero poder sufrir por Él, quiero poder tener la humanidad de Jesús, por así decirlo, viviendo otra vez en mí. Quiero llevar las marcas de Jesús en este cuerpo, quiero llenar, o cumplir en mi cuerpo los sufrimientos que son para Jesucristo. Quiero tener comunión con Su humanidad, quiero tener comunión con Su sufrimiento. Quiero ser perseguido por causa de la justicia, como Él fue perseguido por causa de la justicia, como Él fue perseguido por causa de la justicia. Quiero poder acudir a Él y encontrar en Él un Sumo Sacerdote compasivo, quien sabe todo lo que yo sufro, porque Él mismo lo sufrió.

Entonces, cuando ustedes vienen a la mesa del Señor, amados, el pan representa la humanidad de Jesús, representa Su humillación, representa Su humanidad, Su sufrimiento humano como un hombre por nosotros, algo con lo que definitivamente tenemos comunión, algo con lo que definitivamente nos relacionamos conforme Él es nuestro Sumo Sacerdote compasivo, y llevamos nuestras preocupaciones a Él sabiendo que Él ha estado ahí y Él sabe. Y la copa representa Su muerte violenta por el perdón de pecados. Algo con lo que también tenemos comunión. También, de hecho, nos identificamos en Su muerte, por el pecado.

Entonces, literalmente estamos teniendo comunión con Él en esa copa. Ahora, quiero que vea algo, cuando tomamos esas cosas no solo son símbolos, hay una comunión en sí que ocurre. Permítame mostrarle lo que quiero decir, hay confusión en eso y hay diferentes perspectivas de como eso funciona. La palabra ‘koinonia’ ahí, comunión, en el versículo 16 es la palabra participar. El verbo significa compartir o participar o ser un asociado en algo. El nombre koinonia significa participación, asociación, comunión. Como cristiano, literalmente participamos en Cristo.

1 Corintios 1:9 dice que participamos con el Hijo. 2 Corintios 13, participamos con el Espíritu. Filipenses 2:1, participamos en el ministerio. 2 Corintios 8:4 participamos en el evangelio. Filipenses 3 participamos en los padecimientos. Estamos teniendo comunión todo el tiempo con Cristo, compartiendo con Él, Su espíritu, Su ministerio, Su evangelio, Sus sufrimientos. Y cuando venimos a la mesa participamos en Su muerte. Estamos compartiendo los beneficios de Su muerte. Eso es lo que significa. Estamos compartiendo en el significado de Su muerte. El propósito de ella, el punto de esta.

Entonces, es más que tan solo recordar, es compartir, tener comunión, participar. Es como ese retrato que mencioné. Venimos a eso y usted vio la copa y usted ve el pan, y no solo son una copa y pan, ni siquiera son únicamente símbolos, de pronto Cristo está vivo. De pronto usted es sensible a esto. Y la realidad de Cristo es una realidad en su mente. Y usted ve Su cruz, y usted ve su unión con Él. Y usted ve Su cuerpo, y usted lo ve entregado a favor de usted y usted ve el hecho de que Él vivió y Él sufrió, y Él es un Sumo Sacerdote compasivo, todo eso cobra vida.

Es como leer la Biblia. Usted puede pasar su día, simplemente Cristo está con usted en dónde dos o tres están congregados, si usted pudo haber estado con cristianos, Él estuvo ahí de manera activa, pero Él está ahí de cualquier manera en su vida. Todo el día, en cierta manera usted vive la vida diaria, y Él está ahí, Él está ahí, pero realmente usted no estaba consciente de eso. Y después en la tarde se sienta, abre su Biblia y comienza a leer, ¿y qué sucede? Hebreos 4:12, la Palabra de Dios es, ¿qué? es viva. Y de pronto usted ve las páginas y las cosas comienzan a cobrar vida, y Cristo se vuelve real para usted. Su mente está sensible a esto y en una manera intensa Cristo se vuelve muy real y usted está consciente del hecho de que Él está ahí, en dónde Él ha estado todo el tiempo, pero usted realmente no estaba consciente o sensible a esto. O quizás usted llegó a casa y ha estado comprando cosas en el mundo y se sentó en una silla y comienza a orar y habló con el Señor y de pronto el Señor había estado ahí todo el tiempo y se volvió muy, muy real para usted, y usted está muy consciente de esto. O quizás todo el día ayer usted estuvo ayer el jardín, o llevando a sus hijos de un lugar a otro, o haciendo lo que normalmente hace el sábado, y fue bastante normal, llegó al final del día, colocó su cabeza en una almohada, se despertó esta mañana y llegó a Grace y Cristo no había estado en ningún lugar sino con usted todo el día, pero no fue sino hasta esta mañana que usted estuvo sensible a su realidad, porque la adoración hace eso, hace que Cristo sea real para usted. Bueno, eso es exactamente lo que la comunión hace. No es solo el símbolo, pero es ver un símbolo y que su mente esté sensible a una realidad de que Él está vivo y Él está ahí, y Él vivió por usted, y Él llevó sus preocupaciones a lo largo de este mundo para que pueda llevar los de usted después. Y Él murió en la cruz por sus pecados para que usted no tuviera que llevar el castigo y todas las cosas acerca de Cristo que siempre son verdad todo el tiempo, usted está sensible a ellas en su mente en la comunión. Ese es el significado.

O pienso en la Iglesia Católica Romana, tiene un diferente significado para ellos. Ven este versículo y dicen que la copa se vuelve la sangre, en sí, de Cristo. Y la misa católica enseña que el sacerdote puede convertir ese vino en sangre en sí, de tal manera que la persona bebe la sangre de Cristo, convierte ese pan en carne, en sí, de tal manera que la persona consume la carne de Cristo. Entonces, literalmente está bebiendo la sangre y comiendo la carne de Cristo de una manera literal. Y dicen que así es como usted recibe a Cristo. Usted recibe a Cristo al beber Su sangre y comer Su carne en la misa. Y esa es la razón por la que semana, tras semana, tras semana, siempre vuelven a crucificar a Cristo, y vuelven a distribuir Su sangre y Su carne para que la gente pueda recibir a Cristo. Ellos piensan esencialmente, teológicamente, están diciendo, “porque por gracia usted es salvo a través de la boca.” Eso es esencialmente lo que están diciendo. Y dicen, usted puede ser un creyente o incrédulo, o cualquiera de los dos, puede participar de Cristo, y esa es la razón por la que la Iglesia Católica tiene la misa, porque así es como usted recibe a Cristo. Eso es llamado, transubstanciación. Ese es el significado de cambiar los elementos en algo que dicen que es real, lo llaman transubstanciación.

Bueno, a Martín Lutero no le gustó eso mucho, entonces inventó otra idea, consubstanciación, y lo que él dijo es, no puede realmente hacer eso, y eso no sería difícil de probar. Digo, sería muy fácil probar que no se convertía en la sangre en sí, y el cuerpo de Cristo. Martin Lutero, retrocedió un poco, y sus afirmaciones fueron que la sangre en sí, y el cuerpo están ahí, están en, debajo y alrededor, y con los elementos, de tal manera que cuando usted participa de los elementos en la postura de consubstanciación, usted de hecho está tomando el vino y el pan, pero alrededor en cierta manera, espiritualmente hablando, viene la presencia en sí.

Ahora, eso es confuso para mí también. No sé cómo usted defendería eso. Lo que está mal con esas perspectivas es muy simple, usted no puede estar consumiendo a Cristo, incidentalmente. Esa es la razón por la que históricamente en las iglesias luteranas tienen el mismo servicio de comunión semana, tras semana, tras semana, porque están haciendo lo mismo esencialmente con una pequeña modificación.

Y entonces creo que ven al Señor en fe, de la misma manera que la iglesia católica romana lo hace. Y hay muchos en la iglesia romana, quienes también van a Cristo en fe, en lugar de recibirlo por la boca. Pero eso es esencialmente lo que él ha enseñado. Ahora, lo que está mal con eso en un punto, es que no necesitas seguir matando a Cristo y consumirlo todo el tiempo, porque por una ofrenda Él santificó para siempre a los que, o Él se ofreció para siempre, y claro, esto es lo que es claro cuando Cristo estuvo en el Aposento Alto y Él dijo: “Tomad, bebed, esta es mi sangre.” No piense que los discípulos pensaron que realmente estaba diciendo Su sangre. Él estaba sentado ahí. “Este es mi cuerpo,” no tenían problema entendiendo lo que Él estaba diciendo. Éste es un símbolo de Mi vida, vivida por ustedes, o de Mi muerte, o de mi muerte por ustedes. Digo, Jesús también dijo: “Soy la puerta,” pero Él no era, Él no era hecho de madera y era de dos metros por noventa centímetros. Y ciertamente el concepto de beber sangre habría sido tan repulsivo para los judíos que los discípulos nunca lo habrían hecho. Levíticos 17:10-14 habría venido a sus mentes.

Entonces, ninguna de esas posturas funciona, la única postura correcta que puede tener es esta, no hay una presencia en sí de Cristo en esos elementos. Cristo está en el creyente de cualquier manera, esa no es Su sangre, ni en la postura de transustanciación, ni en la postura de consubstanciación. Esa no es Su sangre. No es ninguna de esas dos maneras en las que funciona, simplemente es el hecho de que los elementos solo son símbolos de Su vida y muerte, pero conforme participamos de esos símbolos nuestra sensibilidad es avivada por el Espíritu Santo, nuestras fibras de sentido espiritual son encendidas, y nos volvemos vivos al hecho de que Cristo es una realidad para nosotros. Es algo que nos hace sensibles, nos despierta, es un reloj despertador espiritual que nos enciende a la presencia de Dios. Cristo no está en los elementos, está en el creyente. Pero el creyente es despertado a Su realidad en los símbolos. Es como dije, leer la Escritura, venir a adorar, orar, cualquiera de esas cosas. Esto es comunión con Él. Esto es lo que Pablo está diciendo.

Ahora observe, todo eso, se lo digo para que entienda este pasaje, y el resto simplemente sigue. Él está diciendo: Miren, cuando vienen a la mesa del Señor, ustedes están teniendo comunión con Cristo, ustedes están involucrados de manera activa en participar de todo lo que Él es y todo lo que Él ha hecho. Ustedes están teniendo comunión participando en Su realidad. Eso es lo que ese servicio significa. Y cuando ustedes acuden a un festival de ídolos, y comen esa ofrenda a esos ídolos, de bebida y carne, y están teniendo comunión con esos adoradores de ídolos, en un sentido están identificándose con ese ídolo, les guste o no.

Entonces, en un punto, están teniendo comunión con Cristo, y después están teniendo comunión con los ídolos y eso es una incoherencia total. Lo que él está diciendo es esto: él está diciendo, un servicio religioso, una fiesta religiosa constituye comunión con el que está siendo adorado. Si es Cristo, es tener comunión con Él, sino es un ídolo, es tener comunión con él. No puede hacer ambos. Es incoherente.

El versículo 17, él avanza. Esto es mejor traducido por una versión, “Debido a que hay un pan, nosotros que somos muchos, somos un cuerpo, porque todos participamos de ese pan. Solo hay un pan, y es Cristo.” Entonces, toda persona que participa de ese pan, es uno con el resto de la gente. Y este es el segundo gran punto de la comunión. Todos somos un cuerpo, todos participamos de una hogaza de pan, todos estamos unidos a Cristo, entonces estamos unidos de manera inseparable los unos a los otros.

Ahora observe, toda persona que viene a la mesa del Señor, ahora observe esto, no solo entra en comunión con Cristo, sino que entra en comunión con el resto de la gente que también está en la mesa del Señor. ¿Ve usted lo que está diciendo? Todos venimos a ese pan único, todos participamos de ese único pan, entonces todos constituimos un cuerpo. La comunión entonces significa que de hecho estamos teniendo comunión con Cristo, y de hecho teniendo comunión con el resto de la gente que está ahí, en un festival religioso, en una fiesta religiosa. La adoración, el adorador, los adoradores, y el que está siendo adorado, todos son uno.

Ahora cuando usted acude a una fiesta de ídolos, usted podría decir: “No voy a involucrarme.” Si usted está ahí, usted es un adorador involucrado con los adoradores, involucrado con el que está siendo adorado, sea cual sea su intención. Ese es su punto. Y él usa una ilustración, una ilustración de Israel en el versículo 18, “Mirad a Israel según la carne, los que comen de los sacrificios ¿no son partícipes del altar?” Observen la historia de Israel. El altar ahí se refiere a Dios. Cuando venían a los sacrificios, ¿no participaban todos? No le daban parte de los alimentos a los sacerdotes, participaban algo de eso. Algo de eso era quemado para Dios, a Dios.

Entonces parte del sacrificio era para Dios, parte para los sacerdotes, y los otros adoradores estaban también involucrados, y parte de eso era guardado, había un involucramiento. Israel estuvo involucrado en sacrificar, y estuvieron involucrados con Dios. Entonces, ¿qué está diciendo? La participación en los derechos religiosos tiene significado profundo, espiritual. Implica una unión real entre los adoradores y el que está siendo adorado. Eso es lo que él está diciendo.

Entonces, no pueden hacer esto con los ídolos sin que esa realidad se lleve a cabo. Israel trajo sacrificios, parte de lo cual fue consumido por los sacerdotes, parte de lo cual fue quemado en el altar, el resto fue dividido entre el sacerdote y el judío que adoraba. Y había una comunión entre el judío, el sacerdote y Dios, conforme participaba del altar. Ahora, ese es el punto de Pablo, la adoración es identificación, comunión con el que está siendo adorado.

Entonces, si va a hacer como Israel, en el versículo 18, la comunión con el altar para los judíos significaba comunión con Dios y el resto de la gente en el altar. Comunión con Cristo en la cena del Señor para el cristiano, significa comunión con Cristo y toda la gente que está en su mesa. Comunión con la fiesta de un ídolo significa comunión con ese ídolo, y toda la persona que está también ahí.

Ahora escuche cristiano, eso viene a nuestra vida. No podemos participar en fiestas de ídolos, ninguna de las actividades idolatras, impías, sin Cristo, de nuestro mundo, sin identificarnos con ella, sin volvernos uno con el resto de la gente que están haciéndolo. Dice usted: “Bueno, últimamente he estado asistiendo a lo de los Testigos de Jehová, realmente no me estoy involucrando, pero simplemente estoy asistiendo.” Usted está involucrado, usted es uno con lo que está pasando, usted está teniendo comunión con ese sistema entero.

“Bueno, tú sabes, no hago lo que el mundo hace. He estado asistiendo a algunos de los asuntos sociales ahí, medio salvajes que pasan. Pero solo me quedo ahí.” Usted es uno con lo que está pasando. Usted es identificado con ese tipo de comunión con el sistema. Ese es su punto. Usted tiene libertad, pero si su libertad lo lleva a los lugares en donde el mundo está teniendo comunión con su propio sistema el cual está guiado por Satanás, entonces usted es parte de esa comunión entera. Y eso es incoherente. No lo puede hacer, es simplemente incoherente. No tiene esperanza, no tiene sentido. Ese es su primer punto.

Segundo punto. La idolatría no es solo incoherente, es demoniaca. Observe el versículo 19, y esto realmente es fácil de ver. ¿Qué digo, pues, que el ídolo es algo, o que sea algo lo que se sacrifica a los ídolos? Y la respuesta es: No. ¿Estoy diciendo que ese ídolo es un dios verdadero, que realmente hay un dios ahí o que algún sacrificio ofrecido a él es algo? No. No estoy diciendo eso. En el capítulo 8 él dijo lo opuesto, en el capítulo 8:4 él dijo: Un ídolo no es nada. En el capítulo 8:8 él dice: El alimento ofrecido a un ídolo no es nada.

No estoy diciendo eso, no estoy diciendo que cuando van a tener comunión con ese ídolo realmente están teniendo comunión con otro dios. No. No es así. No estoy diciendo que realmente están involucrados en la adoración de otro dios. Tengo que ser Pablo aquí, Pablo está diciendo. No quiero que estén confundidos. No creo en otros dioses, y eso no es lo que estoy diciendo. Pero todavía digo que una comunión real existe. Dice usted: “Pablo, ¿cómo podría existir una comunión real si no hay un dios real ahí, si solo es una roca y no hay nadie ahí? ¿Cómo podría ser una comunión real?”

Versículo 20. “Antes digo, que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican y no a Dios.” No es un dios, es un no-dios, sino un demonio estará ahí. No quiero que seáis participes con los demonios. Ahora, esto es lo que sucede. La gente adora a un ídolo, y le hemos mostrado esto antes. Y no hay un dios ahí. Pero si una persona quiere creer que hay un dios ahí, ¿sabe usted lo que Satanás va a hacer? Él va a enviar a uno de sus demonios para representar al dios que la gente piensa que está ahí, y ese demonio va a hacer suficientes obras sobrenaturales para mantener a la gente adorando a ese ídolo. Le he dicho esto a usted tantas veces.

¿Por qué cree usted que alguien en otra sociedad se va a postrar ante una roca toda su vida? Porque un demonio va a representar al dios que piensa que está en esa roca, y va a hacer suficientes cosas para mantener a ese hombre creyendo que la roca es real. ¿Por qué cree usted que la gente sigue la astrología? Porque los demonios hacen suficientes cosas para que se cumplan, para enganchar a esas personas. ¿Por qué cree usted que la gente se queda en sistemas falsos de religión, año, tras año, tras año, y ni siquiera, y nunca pueden ver la luz? Porque han visto revelaciones sobrenaturales en esos sistemas. No porque hay un dios ahí. Hay un no-dios ahí, pero un demonio va a representarlo. Eso es lo que él está diciendo.

Entonces, de hecho, una comunión demoniaca está realmente llevándose a cabo. Y cuando usted sale y usted adora en un sistema falso de religión, o se sienta para ser parte de él, de hecho, está en una situación de comunión, siendo identificado con los adoradores, y el adorado, quien es un demonio. Cuando usted sale y hace lo que el resto del mundo hace, cuando participa en el resto de las actividades del mundo, usted está teniendo comunión con los demonios. Ese es el punto de Pablo aquí. Es demoníaco, porque Satanás es el príncipe de este mundo y porque él gobierna en este mundo mediante el uso de sus demonios. Sus demonios se mueven y representan a todos los sistemas religiosos del mundo. Sus demonios llenan y mantienen todos los sistemas malos de este mundo, sin importar en que se mete, usted está teniendo comunión con ellos. Y no lo puede evitar. Es algo serio.

El Salmo 96:5, la traducción griega de ese versículo es esta: “Todos los dioses de los paganos son demonios.” Esa es la Septuaginta, el griego. Todos los dioses de las naciones, o todos los dioses de los paganos son demonios. Si adoran a un dios falso, un demonio lo va a representar. Deuteronomio 32:17 y el Salmo 106:37 dicen lo mismo: sacrifican a los demonios. Entonces, están teniendo comunión con los demonios.

Entonces, aquí tiene usted un cristiano. Él está aquí y está teniendo comunión con el Señor, y él tiene la copa y el pan, después se voltea y va a una fiesta de ídolos. Y tan pronto como él entra en esa fiesta de ídolos y participa, él se vuelve alguien que tiene comunión con demonios, tiene comunión con demonios. Pablo dice: “No quiero,” versículo 20, “que tengan comunión con los demonios. Eso es ridículo. Eso es incrédulo.” Versículo 21, “No podéis.” Y ese no es el no podéis de imposibilidad, es el no podéis de incoherencia. No pueden ser coherentes y beber la copa del Señor y la copa de los demonios. No pueden participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios.

¿Por qué es que un cristiano debe evitar las cosas del mundo? ¿Por qué si un cristiano debe salir de entre ellos, y separarse y nunca tocar lo inmundo? ¿Por qué si un cristiano debe evitar el mundo y los festivales del mundo y los sistemas malos del mundo, sean morales o religiosos? Porque un cristiano no puede tener comunión con los demonios, darse la vuelta y tener comunión con Cristo, y mantener algún tipo de coherencia. Eso es claro. Toda la idolatría en toda forma, sea calumnia en contra de la Persona de Dios, sea la adoración de una imagen, sea avaricia, deseo pecaminoso, o ídolos, todo es demoniaco.

Dice usted: “¿Cree usted que los demonios molestan a los cristianos?” Seguro. Cuando los cristianos se colocan en un lugar para que pase eso. Manténgase alejado. Solo hay dos ocasiones en el Nuevo Testamento en las que puedo ver a un cristiano realmente afectado por demonios. Una es cuando Ananías y Safira pecaron de manera deliberada contra el Espíritu Santo, y lo hicieron sin confesarlo, o volverse de ello. Simplemente se abrieron y Satanás entró.

Y la otra es aquí, cuando los cristianos están cerca de las cosas del mundo, los sistemas del mundo, entonces terminan teniendo comunión con los demonios. Eso es un problema. No lo puede hacer, él dice en el versículo 21, es el no puedes, de incoherencia espiritual. O, lo puede hacer, no es imposible, simplemente es incoherente y va a traer un resultado terrible, terrible. Esto podría ayudarle a entender porque Juan dice, si alguien viene a su casa, 2da Juan, y enseña cualquier otra doctrina que esta, no le digas bienvenido, no lo dejes entrar a tu casa, o te volverás, ¿qué? un participante. Y ahí está la palabra de nuevo, alguien que tiene comunión con su obra mala. Tan pronto como usted deja que ese hombre entre a su casa, con esa verdad falsa, usted ha tenido comunión con él, de nuevo. Hay una conexión espiritual que se ha realizado, sáquelo.

Como puede ver, existe esa verdad tremenda de que debemos mantenernos apartados para que nuestra comunión pueda ser total y de manera pura, identificándose con Jesucristo y no con los demonios. Dice usted: “Bueno, no creo que es tan serio esto. Puedo tener comunión con Cristo por aquí, y unas cuantas cosas que puedo disfrutar. Eso no va a hacer una gran diferencia.” ¿Ah? Versículo 22 nos da la tercera razón para que no estar cerca de los ídolos, y es que es ofensivo para el Señor. ¿Está listo para escuchar esto? “¿O provocaremos a celo al Señor? ¿Somos más fuertes que él?” Escuche, he tenido comunión con Cristo, ¿Qué haré con eso? ¿Por qué voy a querer tener parte en esto? Pero su tercer argumento es que es ofensivo al Señor. Y esto es lo que él dice: ¿Van a provocar al Señor a celos? ¿Son más fuertes que Él? ¿Sabe usted lo que he aprendido en mi vida? Solo haga enemigo de personas que son más débiles que usted. ¿Alguna vez ha aprendido eso? No gane enemigo de personas que pueden manejarlo a usted. La única manera en la que yo querría hacer que Dios tuviera celos, y se enojara conmigo sería si yo fuera más fuerte que Él.

Entonces, ¿sabe una cosa? Jamás hago algo que le moleste. Eso es lo que él está diciendo. ¿Quiere provocar al Señor a celos? Y en Deuteronomio 32:21 Él dice: “Me han provocado a celos con lo que no es un dios. Me han provocado con sus ídolos.” Si usted quiere provocar a Dios a celos, entonces más vale que sea más fuerte que Él, de lo contrario no va a poder usted enfrentarlo, porque Él trata de manera muy fuerte con la idolatría. Lo único que tiene que hacer es leer la Biblia en eso. Simplemente lea Deuteronomio 7, Deuteronomio 16, Deuteronomio 17, Jeremías 25, Jeremías 44. Simplemente lea Apocalipsis capítulo 14, capítulo 21, capítulo 22. Todas esas son referencias acerca de la venganza de Dios en contra de ídolos, y los que adoran ídolos. La única manera en la que usted va a querer provocar a Dios a celos, es si usted es más fuerte que Él.

Es ofensivo para el Señor, Él juzga a los adoradores de ídolos, y usted no va a escapar, nadie jamás ha escapado, es un lugar peligroso en el cual estar. Recuerden la Escritura, amados. Si usted es cristiano no adore ídolos. Algunos de los corintios aparentemente habían estado haciendo esto, los ídolos del mundo, habían estado teniendo comunión con estos demonios, terminaron enfermos, y muertos. Capítulo 11, versículo 30, y vamos a ver eso más adelante.

De hecho, estaban, el Señor, de hecho, los disciplinó. En algunos casos les quitó la vida. ¿Y que hay acerca de un incrédulo? Él lo dice una y otra vez en la Biblia, aquellos que son idolatras no tienen parte en Su reino. Somos libres en Cristo, amados, eso es verdad, usted y yo. Pero tenemos que mantener en mente dos cosas: cómo es que mi libertad afectará a otros, no quiero hacer nada que los ofenda; cómo es que mi libertad me va a afectar, no quiero hacer algo en mi libertad que me va a exponer a la idolatría en el sistema de Satanás, y me va a llevar a pecar, y después la disciplina de Dios. Y entonces yo le diría lo que Juan el Amado dijo: “Hijitos, guardaos de los ídolos.” Oremos.

Padre gracias esta mañana, por Tu amor, por Tu gracia y misericordia, y Tu preocupación por nosotros. Al mismo tiempo que vemos todas esas cosas, Padre, son tan claras, conforme compartimos en Tu mesa y Tu copa, incluso conforme leemos Tu Palabra y conocemos Tu verdad, reconocemos estas verdades. Pero Padre, también sabemos que Tu eres un Dios de venganza, Tu eres un Dios de juicio, Tu eres un Dios que disciplina, Tu eres un Dios que va a tratar con aquellos que son idolatras.

Ayúdanos a no tener dioses delante de Ti. Ayúdanos a no adorar en ningún lugar más que a Tus pies. Ayúdanos a tener comunión solo con Cristo, y con los creyentes en la hermandad, nunca con ningún otro espíritu, con ningún otro adorador. Que nos demos cuenta que debemos huir de cualquier cosa que incluso sea acerca a la idolatría porque es incoherente, demoniaco y te ofende. Danos el sentido como Tú, mediante el apóstol Pablo, instruiste a los corintios a juzgar lo que Pablo ha dicho, como personas inteligentes para hacer un compromiso y una decisión acerca de esto.

Oramos en el nombre de Cristo. Amén.

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