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1 Corintios capítulo 15, y estamos disfrutando mucho estudiar la resurrección. Este capítulo tremendo, un capítulo muy largo, cincuenta y ocho versículos, el capítulo más largo en 1 Corintios, trata de la resurrección. Un erudito reciente, C. F. Evans, escribiendo de la resurrección dice, y cito, “Hasta un punto que va más allá de cualquier otra cosa, el cristianismo, por lo menos, el cristianismo del Nuevo Testamento es una religión de la resurrección.” Tiene razón. John Locke, el filósofo inglés famoso dijo y cito, “La resurrección de nuestro Salvador verdaderamente es de gran importancia en el cristianismo. Tan grande que su ser o no ser el Mesías depende de ella.”

Ahora, esas dos afirmaciones simplemente enfatizan dos puntos que quiero que recuerde. El cristianismo depende de la resurrección y la naturaleza de Mesías, el señorío de Cristo depende de la resurrección. Es la piedra angular de la verdad cristiana. Es tan importante para la base del cristianismo, para las afirmaciones de Jesús, que yo añadiría, y al destino de toda alma humana. La resurrección es el sine qua non de la historia, tiene el impacto más grande de cualquier cosa en el destino humano, como también el plan divino.

Y entonces, estudiamos la resurrección con gran emoción y expectativa. Y sabe una cosa, es fabuloso estudiarla hoy día, porque hay un nuevo interés en la vida después de la muerte, y un nuevo interés en la muerte. De hecho, Psicología Hoy en la edición de septiembre dijo, “La muerte ahora está de moda.” En otras palabras, es un tema del que usted puede hablar hoy día. Es algo de lo que la gente está hablando. Una encuesta reciente reportó que el 73% de los estadounidenses creen fuertemente en la vida después de la muerte. Y si usted ha visto algo en el trabajo, en la tarea de las preparatorias de universidades, usted sabe que en ambos programas ahora están ofreciendo clases de la muerte.

De hecho, he estado leyendo un par de artículos esta semana en dónde están permitiendo en estas dos escuelas en particular, que los alumnos se coloquen en un ataúd simplemente como para sentir como se siente. Y todo mundo está preocupado por la muerte. Incluso el 27% que no está muy seguro de que creen en la vida después de la muerte han pensado mucho en la muerte. Todo mundo piensa en esto. Usted quizá le parezca interesante saber que el adolescente promedio piensa en la muerte una vez cada cinco minutos según las encuestas.

Ahora, la gente tiene que ofrecer una respuesta para esto, entonces tenemos todo tipo de soluciones para el problema de la muerte y lo que pasa después. Algunas personas enseñan del alma que duerme, que cuando usted muere su alma se duerme por un rato y después se despierta en algún tipo de nirvana, en algún tipo de Disneylandia celestial, o algún lugar de recreación o lo que sea, después de que su alma ha dormido por un tiempo.

Hay otros que creen en lo que se llama término, y esa es la postura materialista que cuando usted muere usted regresa al polvo. Olvídelo, se acabó, se apagan las luces, extinción. Hay otros que creen en lo que se llama reencarnación, la cual yo prefiero llamar reciclar. Ahí es donde usted simplemente se sintoniza y usted regresa como algo más. Y después hay otros que enseñan lo que filosóficamente es conocido como la filosofía de la absorción. Lo que los griegos creían, rodeando a la iglesia cristiana que todo mundo tiene en sí una chispa de la deidad, y cuando el cuerpo moría, la chispa regresaba al fuego grande que es Dios.

En otras palabras, usted es absorbido de regreso a la mente divina, esto es lo que los hindús creen, y los budistas también, creen que usted es absorbido de regreso a la mente divina, usted pierde su personalidad, usted pierde su individualidad, usted deja de existir, y si usted es afortunado, usted es reciclado más tarde como alguien más. Pero la postura de la absorción, la postura de la reencarnación, la postura de la extinción, todas involucran la pérdida de la persona. Todas involucran la extinción de la personeidad. Todas involucran el fin de usted para siempre. Pero la Biblia enseña que viviremos para siempre y usted vivirá para siempre como usted, y eso es diferente de la mayoría de las filosofías humanas.

Ahora, no me puedo emocionar demasiado por la reencarnación, quiero verme como yo, como Dios puede volverme a hacer para Su reino. No me puedo emocionar demasiado por la extinción tampoco, eso hace que todo parezca tan inútil. Y mucho menos me puedo emocionar por la absorción, regresar a algún tipo de neblina sobrenatural. Algunas personas se emocionan por eso. Usted no creería en la retórica acerca de ser absorbido de regreso en alguna deidad.

Leslie Weatherhead escribe, simplemente escuche esto, “¿Importaría si yo fuera perdida como una gota de agua en el océano, si fuera una partícula que brilla en alguna ola gloriosa que rompió en el esplendor absoluto, en belleza perfecta en las costas de algún mar eterno? Se oye bastante mojado para mí. No queremos perder nuestra identidad, la Biblia dice que el alma del hombre es eterna. Y la Biblia añade también que el cuerpo del hombre va a volver a ser hecho de una manera inmortal. Escuche, somos personas únicas. Y seremos nosotros para siempre, de una manera única. Sin embargo, con algunas modificaciones maravillosas que nos equiparán para el reino maravilloso de Dios.

Ahora, ese es exactamente el mensaje de 1 Corintios 15, porque los griegos estaban enseñando la absorción, que usted en cierta manera solo regresaba, usted era una gota en el mar eterno. Y los cristianos vinieron, y el mensaje del evangelio era que usted sería resucitado corporalmente. Pero algunas de las filosofías de Corinto comenzaron a infiltrarse en la iglesia corintia, y poco después había una multitud de cristianos corintios que estaban negando la resurrección corporal.

Estaban diciendo, “Muy bien, creemos en la inmortalidad del alma, pero no vamos a creer en el asunto del cuerpo. Creemos en la idea de que el alma seguirá para siempre pero no pegada al cuerpo en una personalidad excepcional.” Y Pablo está escribiendo el capítulo 15, para tratar de corregirlos en el hecho de que deben creer en la inmortalidad no solo del alma, sino de un cuerpo glorificado que permite que una persona continúe siendo una persona para siempre. La misma persona que era, nada más que cambiada de manera maravillosa, cambiada sin pecado por la vida de resurrección.

Entonces, el mensaje de 1 Corintios 15, no es la inmortalidad del alma, es la inmortalidad de un cuerpo glorificado. Eso es de lo que quiere Pablo hablar. Los griegos estaban negando la resurrección corporal, estaban negando la resurrección física, estaban negando la resurrección literal. Negaban que usted era una persona única, confinada a un cuerpo glorificado. Eso es lo que no creían. Y eso es lo que la iglesia en Corinto comenzó a cuestionar, y eso es lo que Pablo responde.

Y como dije la última vez, la manera en la que él lo aborda es esta, él comienza con los primeros once versículos de la resurrección de Cristo, y él dice, “Miren, ya creemos que Jesús resucitó literalmente, físicamente, corporalmente de la tumba. Todos creemos eso. Ese es el evangelio, todos lo creemos. Ahora, si ya creen que Jesús resucitó literalmente, físicamente de la tumba, entonces, ¿por qué tienen un problema creyendo eso para su resurrección? Ese es todo su argumento. Si Cristo resucitó, entonces, Él es las primicias de los que durmieron, y nosotros también resucitaremos. Y en 1 Juan 3 dice, “Seremos,” ¿qué? “como Él”.

Ahora, el mensaje de Pablo es muy simple, él quiere que acepten la resurrección corporal, la cual no aceptan. Entonces él comienza en un punto en común, lo cual aceptan, esto es la resurrección corporal de Cristo. Y él usa eso como la premisa sobre la cual él va a postular la resurrección de ellos.

Ahora, al comenzar el capítulo observamos que él comienza a refrescar sus mentes acerca del evangelio de la resurrección. Y él dice, de hecho, observe el versículo 1, el evangelio que os prediqué que ya recibisteis, en el cual también permanecéis mediante el cual están siendo salvos. Ese evangelio, según el versículo 3, es que Jesús murió por nuestros pecados, versículo 4, que fue sepultado y que resucitó el tercer día. Y más adelante él dice que no solo Él fue resucitado, sino que Él fue visto, y él comienza a enlistar todas las personas que lo vieron.

Entonces, él dice, “Miren, el evangelio que predicamos, ustedes lo recibieron, ustedes están dependiendo de él, ustedes son salvos por él, el evangelio que ha sido la base de toda nuestra fe, y la base de nuestra iglesia es un evangelio que involucra una resurrección física, literal. “Miren,” él dice, “si ya aceptan eso, ¿entonces por qué tienen un problema con el concepto de la resurrección corporal? Ya creen que Jesús resucitó corporalmente.” Esta es una gran manera de abordarlo. ¿Lo ven? Porque él redefine lo que ya creen, y dice, si ya creen eso no tienen razón para no creer que ustedes también resucitarán corporalmente. Si Dios puede sostener a uno en la tumba, y sacarlo en una resurrección física glorificada, Él lo puede hacer también para ustedes y lo hará debido a que Cristo prometió ser las primicias de los que durmieron.

Ahora, los versículos 1 al 11 entonces es, refrescarles el evangelio, recordarles el evangelio de la resurrección. Ahora observe esto, conforme se los recuerda, él lo refuerza mediante el testimonio de su validez, que él presenta conforme él lo afirma, no solo lo dice, sino que él lo amartilla en términos de su validez. Y él da cinco evidencias para fortalecernos en su confianza en la resurrección de Cristo. El apóstol aquí entreteje esta reafirmación del evangelio con cinco evidencias indicando que Jesús resucitó, de hecho, corporalmente, físicamente, literalmente, de la tumba.

Y vimos la semana pasada, y no vamos a entrar en estas a detalle, simplemente para recordarle, pero vimos la semana pasada: Número uno, el testimonio de la iglesia. El testimonio de la iglesia. Él dice, “Miren, lo han recibido,” versículo 1, “ustedes están firmes en él y son salvos por él.” En otras palabras, él dice, el hecho mismo de que ustedes, unos veinte años más tarde después de la resurrección, creen en esto, han sido salvos por esto, están firmes en esto, se aferran a esto, es indicación de que fue verdad.

Ustedes son prueba viviente. Ustedes son evidencia. Ustedes son la comunión de resurrección. Ustedes han recibido el evangelio de la resurrección. Ustedes han creído en el evangelio de la resurrección. Ustedes se aferran al evangelio de la resurrección. Sus vidas han sido literalmente transformadas por el evangelio de la resurrección. Entonces ustedes son la primera línea de evidencia.

¿De qué otra manera podría explicar el hecho de que el capítulo 6 dice que un grupo de personas, algunos de los cuales eran fornicarios, idólatras, homosexuales, afeminados, extorsionadores, ladrones y él sigue, y enlista todas esas cosas, pero de pronto fueron transformados por Cristo? ¿Cómo podría ser eso explicado fuera del Cristo viviente y el poder viviente del Cristo viviente? El hecho de que ustedes lo creen, y están a tan solo veinte años de distancia, el hecho de que tienen confianza en que sucedió y están así de cerca, es indicación suficiente de que es verdad. Y ha sido evidencia a lo largo de la historia. La existencia de la iglesia ha sido evidencia de eso, de hecho, del evangelio de la resurrección, de que es verdad. Observe a la iglesia. ¿Acaso todo esto habría sucedido si fuera una mentira? Ciertamente la existencia misma de los corintios mostraba la evidencia de la validez de la resurrección, el Cristo viviente había edificado esa iglesia.

Número dos, la segunda línea de evidencia que vimos la semana pasada fue el testimonio de las Escrituras. Y al final del versículo 13 él dice, “según las Escrituras,” y al final del versículo 4 él dice, “según las Escrituras.” Y marcamos el hecho en nuestras mentes de que todo lo que sucedió en la muerte y resurrección de Cristo fue profetizado en ¿dónde? en el Antiguo Testamento. Esas son las Escrituras. El Antiguo Testamento dijo que sucedería y sucedió exactamente como el Antiguo Testamento dijo. El Antiguo Testamento de manera general predice la resurrección para todo mundo. Es correcto.

En el Salmo 49:15 predice la resurrección del ser humano. En el Salmo 73:24 predice la resurrección de lo físico, del cuerpo, “voy a estar con el Señor.” En Isaías 26 incluso afirma que seremos resucitados. En Daniel 12:2 de nuevo afirma que seremos resucitados. Entonces, la idea y el concepto de que la humanidad sea resucitada está en el Antiguo Testamento. Y también lo es la promesa de que Jesús resucitaría de los muertos, y vimos eso, ¿no es cierto? en lugares como el Salmo 16 y demás.

Y entonces, estaba la promesa de la Escritura, que sucedería. Esto es lo que Dios dijo, creían en la validez de la Escritura. Bien haríamos en recordarle a algunos de nuestros amigos judíos, que cuando dicen, “Bueno, no creo que Jesús fue el Mesías, haríamos bien en mostrarles la Escritura del Antiguo Testamento que predice que el Mesías resucitaría de los muertos, y mostrarles de hecho que Jesús resucitó, Él cumplió la Escritura.

Entonces, no necesita especular en que este es algún tipo de algo imaginario. Él está diciendo: “No, nada más pueden hacer a un lado la resurrección. Ustedes no nada más pueden decir que no importa. Ustedes no nada más lo pueden hacer a un lado. Es un absoluto profético. Si Jesús no resucita de los muertos, literalmente, físicamente y corporalmente, sin corrupción, como el Salmo 16 dice, entonces no es el Mesías. Así de importante es. La Escritura lo predijo, debe serlo. Así como predijo que nacería en Belén, y así como predijo que moriría, así también predice que Él resucitaría.

Y claro, cuando Jesús viene al mundo, Él inmediatamente recogió este formato de la Escritura del Antiguo Testamento y Él comenzó a hablar inmediatamente de Su muerte. Tan pronto como el segundo capítulo de Marcos, en los versículos 18 al 20, los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando. Ahora, solo demandaba un ayuno en todo el Antiguo Testamento, y ese era el ayuno del día de la expiación, y los demás eran opcionales. Y los fariseos habían inventado muchos ayunos opcionales, y ayunaban dos veces a la semana, creo que básicamente ayunaban el lunes y el jueves. Si me acuerdo bien, ayunaban con frecuencia y lo consideraban como una señal de virtud espiritual.

Entonces, aparentemente los discípulos de Juan el Bautista, entraron en este hábito, y ellos también. Y se encontraron a Jesús y a sus discípulos que no lo estaban haciendo y dijeron, “Bueno, ¿cómo es posible que hacemos esto, y los fariseos lo hacen y ustedes no.” Y él dice, “Porque ustedes no ayunan cuándo el novio está aquí, pero uno de estos días el novio será quitado, entonces sus discípulos ayunarán.”

En otras palabras, tan pronto como el segundo capítulo de Marcos, Él estaba hablando de ser quitado. Y la frase ahí, “ser quitado” en el griego, es la misma usada en Isaías 53:8, en la traducción griega para hablar de Él siendo quitado a la matanza. Entonces, desde la primera parte de la parte inicial de Su ministerio, Él comenzó a predecir que Él moriría. Pero no terminó ahí, más adelante en el evangelio de Marcos, para cuando él llega al capítulo 8, Él no solo está hablando de Su muerte, Él está hablando de lo que seguirá Su muerte. Y en Marcos capítulo 8, versículo 31, él dice, “Él comenzó a enseñarles que el Hijo del Hombre debía padecer muchas cosas, ser rechazado por los ancianos, los principales sacerdotes, los escribas y ser matado.” Ahora, observe esto, “Y después de tres días, resucitaría.”

Entonces, a partir de Marcos 8, Él comienza a hablar de esto. En Marcos 9, versículo 9, lo mismo, “Hasta que el Hijo del Hombre sea resucitado de los muertos,” Jesús dice. En el versículo 31, Él les enseñó a sus discípulos de nuevo, que Él debía ser matado y resucitar al tercer día. Entonces, Él comenzó a enseñar muerte y resurrección desde la primera parte de Su ministerio. ¿Por qué? Porque ésta era la esencia de Su ministerio entero, y estaba envuelto en estas cosas. La misión de Jesús consistía en morir y resucitar. Y esto se volvió el formato para toda la predicación apostólica. Tan pronto como usted entra a la iglesia en Hechos 2, el primer sermón jamás predicado, es predicado de la resurrección. Entra a Hechos 3, el segundo sermón jamás predicado es predicado de la resurrección. Cuándo en Hechos 1 están a punto de escoger a alguien para que tome el lugar de Judas, él debía “ser un testigo con nosotros de la resurrección,” porque ese era el meollo.

Entonces, la resurrección de Jesús, conforme Él lo ve, como las profecías del Antiguo Testamento las ven, como las epístolas lo presentan, la misión de Jesús era establecer un reino. Y para eso Él debe vivir. Pero para tener súbditos en Su reino, Él tenía que pagar el precio del pecado, y para eso Él debe morir. Entonces, Él tenía que vivir y morir, y para hacer eso usted tiene que resucitar a la mitad, ¿verdad?

Y entonces, la resurrección se vuelve la mitad del evangelio. Él debe morir para pagar la paga del pecado, Él debe vivir para establecer un reino, y entonces a la mitad, Él debe resucitar de los muertos. Y eso es lo que la Escritura dijo. El Antiguo Testamento una y otra, y otra, y otra vez predice la muerte del Mesías, la muerte del Siervo, la muerte del Sacrificio, y también predice que el Rey viene y Él va a establecer Su reino y va a reinar. Y si usted tiene un Mesías que muere, y un Mesías que reina, usted debe tener una resurrección a la mitad. Era absolutamente obvio que tenía que suceder, por todo el Antiguo Testamento, según la Escritura.

Entonces, la evidencia de la resurrección es dada por la existencia de la iglesia, y por el testimonio de la Escritura. En tercer lugar, es dada por el testimonio de testigos oculares. Observe el versículo 5, “Y Él fue visto por Cefas, después los doce, y después de eso fue visto por unos quinientos hermanos en una ocasión, de los cuales la gran parte permanece hasta el tiempo actual, pero algunos han dormido (han muerto). Y después de eso fue visto por Jacobo, después por todos los apóstoles.” Deténgase ahí.

Ahora, él está dando la tercera área de evidencia, el testimonio de testigos oculares. Las cortes humanas en la actualidad – las cortes humanas por toda la historia prácticamente han dependido en sus decisiones, en base a testigos oculares, dónde es posible. Ese el tipo de evidencia más fuerte. Y especialmente en dónde usted tiene a hombres y mujeres inteligentes, competentes, con integridad real, dando testimonio. Esa es evidencia muy fuerte.

Entonces, Pablo apela a eso. Él está diciendo, en caso de que tengan duda acerca de la resurrección corporal de Cristo, permítanme decirles de los más de quinientas personas que lo vieron. Un abogado llamado Sir Edward Clarke dijo, y cito, “Cómo un abogado, he realizado un estudio prolongado de las evidencias para los acontecimientos del primer día de la Pascua. Para mí, la evidencia es contundente, y una y otra vez en la Corte más Alta he asegurado el veredicto en base a la evidencia, no tan contundente. La inferencia sigue a la evidencia y un testigo veraz es objetivo. La evidencia del Evangelio para la resurrección es de esta clase, y como abogado la acepto sin reservas como el testimonio de hombres veraces, de hechos que pueden substanciar.” Entonces, el testimonio de un abogado, un hombre capaz, al buscar la evidencia.

El Profesor Tomás Arnold, por catorce años estuvo a cargo de Rugby, autor de una historia de tres volúmenes de Roma, designado como el Director de la Historia Moderna, de la Facultad de Historia Moderna en la Universidad de Oxford en Inglaterra, y esto es lo que él escribe, y cito. “La evidencia para la vida y muerte y resurrección de nuestro Señor bien podría ser y con frecuencia, ha mostrado ser satisfactoria. Es buena según las reglas comunes de la evidencia, de distinguir la evidencia buena de la mala. Miles y decenas de miles de personas la han analizado parte por parte de manera tan cuidadosa como todo juez que cita a un caso importante. Yo mismo lo he hecho muchas veces, no para persuadir a otros, sino para quedar satisfecho. He sido usado por muchos años para estudiar la historia de otros tiempos, y examinar y pesar la evidencia de aquellos que han escrito de esto. Y no conozco de ningún otro hecho en la historia de la humanidad que es mejor probado por la evidencia plena, que la gran señal que Dios ha dado de que Cristo murió y resucitó de los muertos.”

Entonces, un abogado, un historiador y un teólogo, Carlos Hodge dice: “Es el acontecimiento de la historia antigua mejor certificado.” ¿Por qué? “Debido a la evidencia tan grande de testigos oculares.”

El versículo 5 dice, “Y él fue visto,” literalmente, Él apareció. Y decimos eso, porque Jesús nunca fue visto por alguien a quien Él no se reveló a Si mismo después de Su resurrección. María Magdalena estuvo en el jardín, ¿Ella lo vio? ¿Sabía que era Él? No, ella pensaba que era el jardinero, y ella no sabía hasta que Él se reveló a Si mismo. Los discípulos que habían estado con Él por tres años caminaron por el camino a Emaús, ¿sabían quién era? No sabían quién era hasta que Él se reveló a Sí mismo. En Juan 21 Él aparece en la costa, y no saben quién es hasta que Él escoge revelarse a Si mismo. Post resurrección, nadie vio a Jesús como Jesús, hasta que Jesús reveló quien era, a un grupo selecto.

Entonces, Él se reveló a Si mismo después de Su resurrección. Y ahora Pablo, de manera cronológica enlista esas revelaciones. E incidentalmente, debido a que este es el registro más antiguo de la resurrección, escrito incluso antes de cualquiera de los evangelios, esto nos ayuda a entender quiénes fueron los testigos oculares que los vieron. Número uno, fue Cefas. Y eso es arameo para roca. Y griego para roca es, ¿qué? Pedro.

En Lucas 24:34, cuando en el camino a Emaús, los discípulos vinieron, reportaron a todo el resto de la gente que Él fue visto por Simón. En algún punto, después de que Jesús salió de la tumba, Él fue a Pedro. Dice usted, “¿Por qué hizo eso? Pedro era un cobarde, no merecía nada. ¿Por qué no fue con el maravilloso, querido, amado y fiel, Juan o uno de los otros discípulos? ¿Por qué fue con Pedro, el discípulo que lo negó?” Bueno, no sé si puedo dar una respuesta exacta, pero tengo algunas ideas. Número uno, creo que Dios quería enfatizar lo que la gracia es, y lo que el amor es, y lo que el perdón es.

Y, ¿no le da gusto a usted que Él escoge a las personas indignas? ¿No está feliz por eso? Yo sí. Jesús necesitaba a Pedro para un ministerio estratégico, como puede ver Él puede usar a varas torcidas, como también a las que están derechas. Y Él fue a Pedro porque necesitaba a Pedro. Y después de todo, Pedro lo había negado. ¿Pero, que hizo inmediatamente después de que lo negó? Él salió, e hizo ¿qué? Él lloró amargamente. Y creo que él tenía un corazón quebrantado. Y creo que con lo que Pedro se quedó es que había negado a Jesús, y ahora Jesús estaba muerto y él nunca podría haberlo corregido.

Entonces Jesús acudió a él y se reunió con él. Ahora, no sabemos de esa reunión porque la Escritura no nos dice, simplemente fue una reunión muy privada. Pero Pedro se volvió el testigo ocular número uno. Dice usted, “Bueno, ¿Por qué escogieron a Pedro?” Le voy a decir por qué. ¿Quién fue el líder sin lugar a dudas entre los doce? Pedro. ¿Quién tuvo el ministerio más grande en los primeros doce capítulos del libro de los Hechos? Pedro. ¿Quién fue el hombre con la línea más grande de credibilidad, con la mayor influencia, con el poder más grande, con el impacto más grande en la primera iglesia en Jerusalén? Pedro. Y Él escoge al testigo primordial de la resurrección y le dice, “Pedro, lo creyó; él lo vio”. Y tuvieron que decir, hombre Pedro es algo excepcional. ¡Qué hombre! Post resurrección, Pedro fue incontenible, poderoso. Pedro lo creyó. Pedro lo creyó.

Y después, versículo 5, después le apareció a los doce. Se acuerda usted que ese mismo día, dice en Juan 20:19, “Y el mismo día, siendo de noche, los discípulos estaban en el Aposento Alto con la puerta cerrada y Jesús les apareció y les dijo, “Paz a vosotros.”? Inmediatamente, en Juan 20, después del incidente con Pedro, Él está ahí en el Aposento Alto, y Él se reúne con los doce. Ahora, solo hay once, pero los doce se volvió su título oficial. Fueron llamados los doce, aunque solo habían once debido a la apostasía de Judas, son llamados Los Doce. 

Y entonces, Jesús fue para estar con ellos. Es registrado también en Lucas 24:33-43, y Él se reunió con los discípulos. Y Él compartió con ellos, y ellos se volvieron testigos. Ahora, escuche, ahora, estos no son tan solo personajes insignificantes, estos son los apóstoles que estaban escribiendo la teología de dónde nació la iglesia. ¿Lo ve? De Hechos 2:42 en adelante, la iglesia estudió la doctrina de los apóstoles, ellos eran la médula, ellos eran los que expresaban la revelación de Dios. Y él dice: “Es Pedro quien fue el primordial, y el resto de los doce vieron al Cristo viviente.” Eso es evidencia. Estos son testigos competentes, inteligentes.

Y después él sigue en el versículo 6, y dice, “Después de eso, él fue visto por más de quinientos hermanos en una sola ocasión.” Al mismo tiempo. Y él añade esto, “de los cuales la mayoría de ellos permanecen hasta el tiempo actual, pero algunos han muerto.” Él dice, “Aquí está una segunda línea de evidencia. No solo,” ahora observe esto, “no solo la resurrección es certificada por la virtud de estos testigos, sino por el número de estos otros testigos.” Usted no solo tiene a los doce cuya virtud es impecable, incuestionable, sino que usted tiene a la masa de quinientas personas que vieron al Cristo viviente.

Entonces, en un caso usted tiene el testigo de calidad, y en el otro usted tiene ¿qué? el testigo de cantidad, el gran número. Ahora, ¿en dónde ocurrió esto? Algunos creen que ocurrió en Jerusalén, porque ahí es adónde tantas personas vivían, y estaban asociadas con la iglesia. Pero si usted realmente ve el texto en Hechos 1, usted descubre que solo hubieron ciento veinte discípulos en Jerusalén cuando la iglesia nació, congregados en el Aposento Alto. Pudieron haber habido más, parece mejor asumir que la recepción más grande de Jesús no fue en Jerusalén, sino que quizás la multitud más grande de personas habría estado en Galilea.

Y de hecho quizás el ver a Jesús por parte de esos quinientos ocurrió en algún monte en Galilea cuando Jesús estuvo en Galilea, como Mateo lo indica en los últimos capítulos. Él habría estado ahí, entonces sea lo que sea, pero en algún punto en Jerusalén, quizás menos probable, pero quizás en Galilea, más probable, Jesús apareció a quinientas personas en una sola ocasión al mismo tiempo. Esos son muchos testigos, usted tiene algún caso en una corte, que usted quiere presentar, y usted traer a quinientas personas que dicen lo mismo, eso es bastante convincente. Digo, lo único que necesitaba según la ley del Antiguo Testamento era, para que algo fuera confirmado, fuera por boca de ¿qué? de dos o tres testigos.

Dios siempre se excede en todo lo que hace. Él tuvo simplemente a cuatrocientos noventa y siete más de lo que necesitaba. Y escuche esto, esto es maravilloso, tan maravilloso, él dice, “La mayoría de ellos todavía están vivos.” Revísenlo. No solo la virtud de testigos, algunos de los cuales estaban muertos, sino la cantidad de testigos, la mayoría de los cuales estaban todavía vivos. Ustedes mismos les pueden preguntar.

Finalmente él añade, y me encanta esto, “Y después de esto él fue visto por Jacobo, y después por todos los apóstoles.” Jacobo, o Santiago, ¿quién es Santiago? ¿Santiago, el hijo de Alfeo? ¿Jacobo, el hijo de Zebedeo? Ambos fueron apóstoles, no creo que él tiene en mente a él. Este es Jacobo o Santiago, el hermano de nuestro Señor, el que escribió la epístola de Santiago, el que se volvió la cabeza de la iglesia en Jerusalén, en el sentido de que él era el líder. Santiago, el hermano de Jesús, el medio hermano, el hijo de José y María. Dice usted, “Bueno, ¿por qué es tan importante esto?” Bueno, este es un testigo de otro tipo. Escuche a Juan capítulo 7, versículo 5, “Porque ni sus hermanos creían en él.”

Ahora, usted tiene testimonio de su propio hermano, quien es un incrédulo. Dice usted, “Bueno, ¿cuál es la importancia de esto?” Escuche, la importancia de esto es el hecho de que aquí usted tiene un testigo de su familia, quien era un escéptico, quien ha sido cambiado de manera total. Y él ahora es un creyente de la resurrección. Ahora, Santiago, no creía que Jesús decía quién decía ser. Santiago no creía. Juan 7:5 lo dice. No creía. Quizás cuando Jesús murió Santiago comenzó a sentir un poco de remordimiento, y quizás conforme él supo de las circunstancias de la muerte de su medio-hermano, humanamente hablando, quizás él comenzó a sentir algo de admiración hacia Jesús, y Jesús quería un testigo de Su propia familia porque como usted sabe sería difícil, la gente diría, “Ah, no nos digas que resucitaste a los muertos, tu propia familia ni siquiera lo cree.”

Entonces Jesús buscó a Santiago, Jesús le apareció a Santiago en forma de resurrección. Y Santiago, creyó, y Santiago fue cambiado. Y Santiago dice, en Santiago 1:1, comienza su carta diciendo, “Santiago, siervo de nuestro Señor Jesucristo.” Bueno, ese es un gran cambio para un incrédulo. Ahora, usted no solo tiene el testimonio de hombres de calidad, y de una multitud de cantidad, sino usted tiene el testimonio de un escéptico aquí. Y de la familia misma de Jesús, un incrédulo es transformado en uno que cree, la resurrección lo convenció cuando todo lo demás aparentemente no lo convenció.

Él había visto la vida de Jesús, no lo convenció; la resurrección, sí. Y después de nuevo dice al final del versículo 7, “les apareció a todos los apóstoles.” Y si usted lee Hechos capítulo 1, nos dice como sucedió eso. En el versículo 3 dice, “Él se mostró vivo después de su pasión, mediante muchas pruebas indubitables, habiendo sido visto por los apóstoles,” literalmente, “cuarenta días, hablando de cosas acerca del reino de Dios.”

Entonces, Él apareció a los apóstoles de nuevo, por lo menos en tres ocasiones a ellos como un grupo. Y entonces usted puede ver que los testigos realmente están ahí. Hombres de calidad, una cantidad de gente grande, incluso un escéptico. J. N. D. Anderson escribe, y cito: “La manera más drástica de hacer a un lado la evidencia sería decir que estas historias fueron un mero invento, que fueron mentiras puras, pero hasta donde puedo ver, ni siquiera un crítico en la actualidad adoptaría una actitud como esa. De hecho, sería una postura imposible.

Escuche, piense en el número de testigos, más de quinientos. Piense en la virtud de los testigos, hombres y mujeres que le dieron al mundo la enseñanza de ética más elevada que jamás ha sido conocida. E incluso, por el testimonio de sus enemigos, lo vivieron en sus vidas. Piense en lo absurdo que es en términos psicológicos el presentar a un pequeño grupo de cobardes, derrotados, acobardados ahí en un aposento alto un día, y unos cuantos dias después son transformados en un grupo que ninguna persecución podía callarlos. Y él sigue, y dice, intentar atribuir este cambio dramático a nada más que convencerse a sí mismos de un invento, no tiene sentido. No tiene sentido.

Entonces, la evidencia es contundente. La resurrección corporal de Jesucristo es certificada por la iglesia, por las Escrituras, y por los testigos oculares. En cuarto lugar, el testimonio de un testigo especial, uno especial, versículo 8. “Y el último de todos, él fue visto por mí también.” ¿Quién es este? Pablo. “Y el último de todos, él fue visto por mí también.” Ahora, él incluye, esta es otra categoría de testigos. Esta no es alguna persona de virtud que apoya a Jesús, estos no son quinientos hermanos creyentes. Este no es su hermano humano, este hombre es un homicida de cristianos. Es correcto.

Él dice, “Yo soy como uno que nació fuera de tiempo, yo soy el más pequeño de los apóstoles. No soy digno de ser llamado apóstol porque perseguí a la iglesia de Dios.” Aquí está un incrédulo total, él es un perseguidor total de la iglesia. Él dice, “Yo soy el último en haberlo visto.” Último de todos. Por cierto, esa es una buena palabra para aquellos que siguen diciendo que ven a Jesús, ¿no es cierto? Pablo dice, “Yo soy el,” ¿qué? “el último en ver al Cristo resucitado.” Esto nos hace sospechar de la multitud de supuestas experiencias de ver a Jesús. De hecho, Pedro incluso escribe, “a quién amáis sin haberle visto.”

Pablo dice, “Yo lo vi”. ¿Cuándo lo viste, Pablo? Ni siquiera estabas ahí. “Yo lo vi, iba camino a Damasco,” en Hechos 9. Y yo iba ahí y estaba exhalando fuego y matanza, iba a hacer lo que quería hacer, ¿lo ve? Y de pronto terminé en el polvo, y ahí enfrente de mí estaba el Cristo resucitado, glorioso, refulgente. Y le dije, “Señor, ¿qué quieres que haga?” Pablo lo vio. Él lo vio, y Él fue tan brillante, Él lo cegó. No fue la ceguera de la oscuridad, fue la ceguera de la luz, como viendo al sol. Lo vi,” dijo él. Dice, “Lo vi, como alguien que nació fuera de tiempo.” Literalmente, tō ektrōmati, de la palabra ektrōma, que significa “un nacimiento prematuro.” Ektrōmati es un feto abortado.

Ahora, eso es interesante, él dice, “Lo vi como un feto abortado; un aborto, un abortivo.” ¿Qué está diciendo? Bueno, parece sugerir inicialmente la palabra griega, que él nació demasiado pronto. Pero el hecho es que en relación a los doce apóstoles, él no nació demasiado pronto, sino que él nació ¿qué? demasiado tarde. Bueno, ¿cómo explica usted eso? Bueno, quizás la palabra griega puede implicar eso.

Algunos comentaristas piensan que la palabra griega simplemente significa, un nacimiento fuera de tiempo, lo cual significa que él pudo haber nacido demasiado pronto, o demasiado tarde. Y quizás la palabra puede significar eso. Quizás él simplemente nací en el momento equivocado. Es posible que la palabra griega pudiera ser tan solo una palabra general, que se refiere a un nacimiento en el momento equivocado, o demasiado pronto o demasiado tarde. El problema con esa postura, está bien, podría ser verdad, es que no tenemos ningún otro uso de la palabra para apoyar eso de esa manera, aunque podría ser verdad.

Otras personas dicen, otros comentaristas dicen que Pablo realmente, realmente solo se está designando a sí mismo como lo peor de la humanidad, lo más feo, lo rechazado. Pablo tan solo podría estar diciendo, “No soy nada más que un aborto.” E incidentalmente él usó el artículo definido aquí, literalmente se traduce de esta manera, “como el aborto”. Y algunos comentaristas dicen que pudieron haber habido algunas personas que lo llamaban “el Aborto,” porque era un término de menosprecio y odio. Y la gente lo odiaba tanto por su evangelio de la gracia, que confrontaba a sus sistemas de ley.

Usted quiere unirlo todo, Pablo simplemente está diciendo, “era inútil, era feo, era menospreciado, era indigno, ni siquiera nací en el momento correcto, sin embargo, fue a mí a quién Jesús se apareció. Y eso me dice que Dios no es parcial en Su trato hacia la gente. ¿No le da gusto eso? Pablo dice, “Yo lo vi”. Y él usa el pronombre enfático en el versículo 9, “porque yo, que soy el más pequeño de todos los apóstoles. Yo ni siquiera soy digno de ser llamado un apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios.”

¿Puede imaginarse usted que, a lo largo de la vida de ese hombre querido, en su mente, él vio las visiones regresando a su mente, de la gente que había perseguido porque amaban a Jesucristo? Todos eran sus hermanos, y en un tiempo él los había matado. “Yo no merecía eso.” Él dijo, “el menor de todos,” versículo 10, “pero por la gracia de Dios, soy lo que soy. Y su gracia que me fue concedida, no fue en vano.”

Amados, siempre es por la gracia de Dios que somos lo que somos, ¿no es cierto? Si usted es salvo es por Su gracia. Es lo que Pablo dice. Fue algo soberano, fue inmerecido. Yo iba a matar a los cristianos y lo que supe es que Jesús vino y me apareció y me cambió, y me hizo un apóstol, y no lo puedo creer. Era la escoria, dice él.

Como la historia antigua de Mel Trotter que me encanta tanto. Mel era un borracho, y cuando su hija pequeña de tres años de edad murió por no ser alimentada, porque él nunca le compraba alimento, él se gastaba todo su dinero en el alcohol, él quitó la ropa del cuerpo de ella y la llevó a una tienda. Su esposa le puso la ropa para el funeral, y él robó la ropa y la vendió para que pudiera comprar alcohol, dejó a su hija muerta y desnuda.

Mel Trotter se encontró con una Misión y encontró a Jesucristo, y se volvió uno de los evangelistas más grandes que Estados Unidos jamás conoció. Dios no es parcial en su trato hacia la gente, Él escoge a la escoria, y Él escogió a una escoria llamado el apóstol Pablo y lo convirtió en el apóstol más grande. Y él dice aquí, “su gracia me fue concedida a mí, no fue ¿qué? en vano” ¿Sabe usted lo que es hermoso en eso? Pablo no solo aceptó la salvación, él entregó su vida para cumplir la voluntad de Dios. Y sabe una cosa, usted tiene que preguntarse a veces, si algunas veces la gracia de Dios quizás en cierta manera no es en vano porque alguien se salva y después en cierta manera se vuelve un tibio espiritual, nunca hace nada. Pablo no fue así.

Y alguien podría decir, “Bueno, sí, sí, la resurrección pasó, todas ustedes personas, seguro. Los apóstoles, lo creerían, seguro. Quinientos lo creían, seguro. Santiago, su hermano, tendría un interés ahí, probablemente amaba a su hermano humanamente, y hombre realmente quería creerlo.” Pero, bueno escuchen esto, ¿qué va a hacer usted con este hombre que no creía nada? Y le pasó, él vio a Cristo antes de que él creyera, y despedazó su vida. Es difícil para los escépticos tratar con Pablo.

Entonces él dice, “Tampoco fue en vano, pero yo trabajé mucho más abundante que el resto de los apóstoles. Sin embargo, no fui yo, sino la gracia de Dios conmigo.” Kopiaō, “trabajé al punto del agotamiento. Y Dios dio más fruto abundante a mí que a cualquier otra persona, dice él. Y no fui yo, fue Dios. Él no está exaltando su trabajo duro, él está diciendo, trabajé duro y hubo una respuesta más abundante conforme la gracia de Dios operó, es la idea de resultados, más abundante en lugar de esfuerzo. La gracia de Dios lo hizo.

¿Cómo convierte usted a un hombre que va a matar a cristianos, en el apóstol más grande que jamás vivió? ¿Cómo toma alguien usted que está haciendo todo lo que puede por destruir a la iglesia y convertirlo en el promotor más de la iglesia que jamás vivió? Solo hay una cosa que lo pudo hacer, él vio al Cristo viviente. Eso lo hizo. Y hay una evidencia final. El testimonio de la iglesia, el testimonio del Antiguo Testamento, el testimonio de testigos oculares, el testimonio de un testigo muy especial, y finalmente el testimonio del mensaje común.

Versículo 11, “Por tanto, sean ellos, o yo, sea yo, o los otros apóstoles, así predicamos y así creísteis.” ¿Qué está diciendo él? Él está diciendo esto, todos estamos predicando el mismo mensaje. Todos estamos creyendo el mismo evangelio, y es un evangelio de resurrección. Entonces, predicamos la resurrección. Y entonces creen en la resurrección, sea Pablo, Pedro, los doce, o Santiago o sea quien sea, todo es la misma proclamación. Y sea Corinto, Galacia, o Efeso, Colosas, o en cualquier otro lugar todos creemos lo mismo.

¿Ve usted el impacto de eso? Escuche, uno de los testimonios más grandes de la resurrección es la unidad, la uniformidad de la fe en común de la primera iglesia. No hubieron unos cuantos por aquí que creían en la resurrección y un pequeño segmento por acá que no. Eso es algo nuevo, eso es algo nuevo. Solo ha sido en la época del escéptico que de pronto tenemos a una parte de la iglesia que es la iglesia que cree en la resurrección, y otra llamada supuestamente ‘iglesia cristiana’, que la niega. Eso es nuevo. Pablo dice, “Al principio todos lo creíamos. Y si todos lo creímos, y si todos creemos que Jesús resucitó y todos creemos en una resurrección corporal, entonces vaya al versículo 12 y vea cómo se mueve su argumento.

Ahora si Cristo es predicado por todos nosotros, que resucitó de los muertos, ¿cómo es posible que algunos están diciendo que no hay resurrección de los muertos? Y ahora él está entrando en la segunda parte de su argumento, al cual entraremos la próxima semana. Si ya han aceptado la resurrección de Cristo corporal, ¿cuál es el problema con el concepto de resurrección corporal?

Ahora, observe esto. Regrese al versículo 8, y voy a cerrar. Hay tres grandes implicaciones del evangelio, aquí para nosotros. Y quiero que entienda esto conforme cerramos. Implicación número uno: cuando usted oye el evangelio de la resurrección, lo primero que debería suceder es un reconocimiento de pecado. “Y al último de todos, fue visto por mí como un abortivo, el último, el más pequeño de todos los apóstoles, no digno de ser llamado apóstol porque perseguí a la iglesia de Dios.” La primera implicación que el evangelio tuvo en la vida de Pablo, cuando él vio a Jesús, él reconoció que él era un pecador.

En segundo lugar, no solo un reconocimiento de pecado, sino, en segundo lugar, una revolución de persona. La segunda implicación del evangelio en el versículo 10, “pero por la gracia de Dios, yo soy lo que soy, y su gracia que me fue concedida, no fue en vano.” En otras palabras, él fue cambiado, él fue transformado milagrosamente. La primera implicación del evangelio es un reconocimiento del pecado. La segunda es una revolución de la persona.

La tercera es una redirección de la energía. “Y entonces trabajé más abundante que todos ellos. Más no yo, sino la gracia de Dios en mí.” Escuchen amados, cuándo ustedes oyen el evangelio de la resurrección, número uno, usted debe responder con un sentido de pecaminosidad. Número dos, debe volverse a Jesucristo, al Cristo viviente para una revolución de su persona. Y número tres, usted debe estar ansioso por ver una redirección de energía para que a partir de ese punto su vida sea entregada, no para que la gracia sea en vana, sino para que la gracia cumpla su plan. Su vida es entregada en un compromiso total para dar fruto para Su gloria. Espero que la verdad de la resurrección tenga esas implicaciones para usted. Oremos.

Gracias Padre por el tiempo que compartimos, por el mensaje de la Palabra de Dios. Gracias por la resurrección. Gracias porque la resurrección no es un acontecimiento pasado, para ser recordado, sino la culminación de la resurrección es un Cristo viviente que debe ser adorado y servido. Que hagamos eso, en el nombre de Jesús. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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