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Tome su Biblia si es tan amable y veamos Efesios, capítulo 4. Estamos estudiando el libro de Efesios juntos y realmente estamos avanzando a un paso lento, conforme nos embarcamos en el cuarto capítulo. Permítame leerle los primeros tres versículos de nuevo como la preparación para lo que diremos esta mañana.

Efesios 4, comenzando en el versículo1, “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis dignos de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros, en amor. Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.”

Ahora, como le he estado diciendo, estamos examinando lo que significa andar de una manera digna. Ese es el corazón de esta segunda sección entera de Efesios.

Conforme avanzamos versículo a versículo a lo largo de la primera parte, el cimiento fue establecido, y conforme avanzamos versículo a versículo a lo largo de la segunda parte, encontramos las amonestaciones prácticas en base a ese fundamento.

Y todo comienza aquí en estos tres versículos, el andar digno. Y Pablo nos está llamando a andar dignos de la vocación a la que fuimos llamados. Si Dios de hecho nos ha llamado, debemos andar de una manera digna de dicho llamado.

Compartamos juntos una palabra de oración conforme comenzamos nuestro estudio esta mañana.

Padre, al llegar a la Palabra de Dios, es con un sentido de asombro que lo hacemos. Es con un sentido de respeto de que lo que tenemos en nuestras manos es la revelación misma de ti mismo. Sentimos como si nos quitamos nuestros zapatos porque estamos de pie en un lugar santo.

Padre háblanos a través de la simplicidad del pensamiento que Tu traigas a nuestras mentes en esta mañana. Hazlo de tal manera que lo podamos entender, usa el Espíritu del Poder de Dios para penetrar y convencernos de pecado para cambiar cosas que necesitan ser cambiadas, para reforzar cosas que necesitan ser reforzadas, para que podamos vivir para tu gloria y tu alabanza, y andar de una manera digna de aquello a lo que nos has llamado, por causa de Cristo. Amén.

Martin Lloyd-Jones, el gran expositor y pastor inglés, dijo y cito: “No creo que es un juicio grosero o fuerte decir que la característica más obvia de la vida de la iglesia cristiana en la actualidad es, su superficialidad.” El añadió, “La causa primordial es nuestra actitud hacia la Biblia, nuestra falla en no tomarla seriamente, nuestra falla en tomarla como es y dejar que nos hable.”

Y yo añadiría, nuestra falla en obedecerla. Creo que Jones tiene razón. Es verdad que la característica básica de la iglesia en la actualidad es su superficialidad. Creo que está cambiando de lo que fue hace 10 años atrás, lo cual fue inclusive más superficial. Pero creo que hay una multitud de personas en el cristianismo que no conocen el significado del compromiso real. Hay una cantidad tremenda de compromiso a medias, de superficialidad, de indiferencia, de complacencia, de una actitud apática que mantiene a la gente alejada de: 1) entender la Biblia, 2) aplicarla, 3) obedecerla. Sin embargo, este es el corazón de todo. 

Que pecado tan tremendo es, que aquellos que nombran el nombre de Jesucristo sean indiferentes acerca de los principios de la fe cristiana. Y, sin embargo, eso es una realidad.

Muchos, muchos cristianos están comprometidos a medias o menos. Superficiales, complacientes, indiferentes.

Estudiar la Biblia, por ejemplo, sin dejarla decir lo que realmente significa es un pecado serio. Pedro habla de eso en 2da de Pedro, capítulo 3 y en el versículo 16. Y él está hablando de las epístolas de Pablo y él dice esto, “como también en todas las epístolas de Pablo, hablando en ellas de estas cosas, en el cual hay algunas cosas difíciles de entender”, observen, “las cuales los indoctos e inestables tuercen, como lo hacen también con las otras Escrituras, para su propia destrucción.”

Ahora, la palabra ‘tuercen’, es la palabra clave en este versículo. La palabra griega significa ‘torturar’. Ahora, cuando alguien tortura a alguien, tienen una meta en mente. El atormentador toma la víctima, la coloca en donde la va a atormentar, estira sus miembros corporales para hacer que la persona diga lo que él quiere que diga, ¿verdad? Eso es exactamente lo que Pedro está diciendo.

Hay algunas personas que toman las Escrituras, la colocan en una mesa y la tuercen y le dan la forma que quieren para hacerla decir lo que quieren decir. Ese es un pecado serio.

Torcer las Escrituras, no dejarla decir lo que realmente significa. Y eso se lleva a cabo en el cristianismo todo el tiempo. Torcer las Escrituras para que se ajuste con la tendencia de alguien, torcer las Escrituras porque usted es indocto y no tiene las herramientas para hacerlo correctamente. Torcer las Escrituras porque usted es inconstante y no tiene un compromiso solido con un principio teológico, verdad. Torcer las Escrituras porque usted no sabe hacer algo mejor porque no ha sido instruido.

Hay muchas personas que toman las Escrituras y las ‘forzan’ para que digan significados que son impropios. Y claro, bajo la sombrilla del cristianismo usted tiene sectas y todo lo demás.

En este grupo que hace esto hay persona entonces que torturan las Escrituras, para forzarlas, para que digan lo que quieren que digan para acomodar sus tendencias o para justificar su propia conducta.

También es un pecado estudiar la Biblia e inclusive dejarla decir lo que significa, pero después usarla para su propio fin malo.

En 2da de Corintios, capítulo 2, versículo 17, Pablo dice: “no somos como aquellos que medran falsificando la Palabra de Dios.” Él usa la palabra ‘Capelo’, lo cual significa, ‘un charlatán’ o ‘fraude’ o ‘impostor’, que toma algo y lo usa para sus propios fines.

Hay personas que toman la Palabra de Dios, aunque es interpretada de manera correcta, pueden inclusive proclamarla, pero la usan como una manera de satisfacer sus propios fines.

Hay personas que créalo o no se están enriqueciendo usando la Palabra de Dios. Entonces, esta esa área de pecado en la que usted estudia la Biblia, y no la deja decir lo que realmente significa. Y después esta esa área en la que usted la deja decir lo que significa, pero la usa para sus propios fines personales.

En tercer lugar, también es posible estudiar la Biblia, dejarla decir lo que significa, inclusive hacer la aplicación correcta, y después rehusarse a obedecerla. Y ese es lo peor de todo.

Santiago 1, Santiago 4 más bien, versículo 17 dice, “Y al que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es (¿qué?), pecado.”

Esta hasta el pecado entonces de torcer las Escrituras, está el pecado de tomar las Escrituras y usarla para sus propios fines y después está el pecado de no obedecerla.

No podemos hacer eso con las Escrituras, no podemos torturar las Escrituras para hacerlas decir lo que queremos que digan, para que encaje con lo que queremos hacer. No podemos usarla de una manera corrupta, sin tratar realmente de manera sincera glorificar a Dios, sino para llegar a nuestros propios fines, y no debemos atrevernos a ignorarla y no obedecerla.

Amados, quiero decirles que no debemos ser los que están comprometidos a medias. No debemos ser los superficiales, no debemos ser los indiferentes, a los que no les preocupa, que hacen menos que dejarla decir lo que significa, que sea aplicada a lo que debe ser aplicada, y obedecida con todos nuestros corazones. Solo eso es andar de una manera digna, nada menos.

Y Pablo dice aquí, que debemos andar de una manera digna de la vocación a la que fuimos llamados, significa que tomamos la Palabra de Dios tal cual, y la dejamos decir lo que significa, para aplicarla donde debe aplicarse y responder en obediencia. Ahora al llegar a esta sección de Efesios 4, Pablo está llegando a esa medula a ese núcleo, aquí es donde el compromiso comienza. Si vamos a hacer eso con la Palabra de Dios, aquí es donde comenzamos. Ahora usted va a tomar estos versículos por lo que dicen o no. Usted los va a aplicar en donde necesitan ser aplicados, o no. Usted va a obedecerlos, o no.

Y es cuestión del nivel de su compromiso.

Pablo está aquí llegando a la medula, él está aquí diciendo, aquí comienza todo. Si usted va a andar de una manera digna ¿qué va a hacer? Dice usted, ‘bueno, creo que lo primero que debes hacer es unirte a la iglesia.’ Eso no es lo que Pablo dice.

‘Bueno creo que lo primero que debe hacer, es leer su Biblia una hora al día’. Eso no es lo que Pablo dice, no, él está hablando de algo totalmente diferente de cosas externas.

‘Bueno, lo primero que debe hacer es dar testimonio.’ No, eso no es lo que Pablo dice.

‘Bueno, lo primero que debes hacer es asegurarte de que oras diariamente, si realmente vas a vivir la vida, andar el andar digno. ‘Eso no es lo que dice.

Observe lo que dice: “con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.’

Escuche, él está hablando de cultivar actitudes básicas.

El andar digno depende de las actitudes correctas. Y pablo aquí está hablando de que usted cultive las actitudes correctas en el corazón. Si somos los hijos de Dios, si somos bendecidos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales, si fuimos elegidos desde antes de la fundación del mundo, si hemos sido redimidos, perdonados, hechos sabios, se nos ha dado una herencia eterna, hemos sido colocados en el cuerpo de Cristo.

Se nos ha dado vida de los muertos. Hemos sido levantados para sentarnos en los lugares celestiales.

Si se nos ha concedido una herencia, y se nos ha dado las arras del Espíritu, si hemos sido diseñados por Dios para buenas obras. Si hemos sido hechos conciudadanos con todos los santos, si somos la habitación del Espíritu, si somos participantes en la promesa de Cristo.

Si somos todas estas cosas, entonces debemos vivir como tales.

Y vivir como tales significa que comenzamos con las cinco características del andar digno, en los versículos 2 y 3.

Ahora, ya hemos visto el llamado al andar digno en el versículo 1. Estudiamos eso, versículo a versículo, realmente palabra por palabra en ese versículo.

Y ahora llegamos al segundo versículo y estamos viendo las características del andar digno, y hay cinco de ellas en los versículos 2 y 3. Cinco características.

Creo que usted sabe eso, si usted ha estado con nosotros en las últimas dos semanas.

La primera: lo primero que caracteriza a un cristiano, quien está comprometido, lo primero que caracteriza a un cristiano que no es superficial. Alguien que realmente está ahí, realmente está enfrentando la vida como debe ser enfrentada, alguien que está dejando que la Palabra de Dios diga lo que significa, y tome en serio lo que dice, y que esté obedeciendo, se caracteriza por, número uno, versículo 2: “con toda humildad”.

Y hablamos de eso, ¿no es cierto? toda esa exaltación, somos tan elevados y celestiales y santos exaltados y levantados y hemos sido sentados en los lugares celestiales y uno en Cristo, la posición increíble del creyente y de pronto descendemos al fondo con la primera característica. ¡Nosotros que estamos tan exaltados, debemos vivir tan bajo! Toda humildad.

Y le dije la última vez, que las dos palabras significan humildad total, humildad total.

Cinco claves para un andar digno. Cinco claves necesarias, y son progresivas. Usted va de la humildad a la mansedumbre y después la mansedumbre produce paciencia, y después la paciencia produce un amor que tolera. Y donde hay un amor que tolera está la unidad del Espíritu y el vínculo de la paz. Hay una progresión lógica, hermosa.

Ahora, todavía estamos en el punto uno, ‘Toda humildad. ¿y sabe una cosa? planeaba cubrir el segundo, el tercero, el cuarto, y el quinto esta mañana, y no salí del primero de nuevo. Y terminé predicando el mensaje que no preparé, pero diciendo lo que estaba en mi corazón decir.

Regresemos al concepto de humildad, y veamos esa palabra. Toda humildad.

Amados, es tan difíciles, ¿no es cierto?, ser humildes. Es tan difícil, es simplemente algo con lo que pelea día, tras día, tras día. ¿Pero sabe lo que he descubierto en mi propia vida cristiana? no soy lo suficientemente humilde, pero soy más humilde con más frecuencia de lo que solía ser. Pero no lo suficiente.

Pero he visto conforme mi vida a crecido, he visto que he aprendido a ganar la victoria sobre la soberbia. No todo el tiempo, pero más veces de lo que solía hacerlo.

Y me imagino que es porque he comenzado a concentrarme en esa área. Una de las oraciones de mi corazón constantemente es, Dios enséñame la humildad verdadera. Enséñame la humildad verdadera.

Alguien me dice, ‘¿acaso no se te suben a la cabeza esas cosas que están pasando en Grace Church? ¿no llegas a pensar, hombre, realmente eres algo especial? Oh, he tenido ese pensamiento, entonces mi esposa me dice, “nunca sacas la basura”, y me doy cuenta de que no soy tan especial. ¿Sabe una cosa? lo único que tiene que hacer usted es examinar la realidad acerca de quién es usted. Usted no va a engañar a nadie.

Toda humildad. ¿Qué significa? Permítame mostrarle algo. Cuando Jesús nuestro Señor vino al mundo, él tuvo un mensaje que darle. Su primer mensaje fue ‘arrepentíos porque el Reino de los cielos se ha acercado’, entren al Reino, conviértanse. Y tan pronto como él había congregado en torno a sí un pequeño grupo de creyentes, tan pronto como él tuvo algunos hijos del Rey, tan pronto como él tuvo algunos súbditos del Reino, él les tuvo que hablar de los elementos básicos de cómo vivir.

¿Sabe usted que fue lo primero que les dijo? vea Mateo capítulo 5, y descubramos la médula de vivir como un hijo del Rey. La médula de estar en su Reino.

Mateo 5, versículo 1, “Viendo las multitudes, subió a un monte y sentándose sus discípulos vinieron a él, y abriendo su boca él les enseñaba diciendo.”

Ahora, él los tiene ahí arriba y les va a enseñar, ¿qué es lo que les va a enseñar?, son los que han entrado al reino, son los que se han convertido en co-herederos, son los que son parte de lo que él está haciendo en el mundo, son los hijos del Rey de Reyes. ¿Qué va a decir? ¿Cuál es el principio básico? ¿Cuál es la postura básica que deben adoptar?

Bueno, observen en el versículo 3, “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurado los que lloran, porque ellos recibirán consolación, Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que son perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando los hombres os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros mintiendo, por causa de mí. Gozaos y alegraos, porque grande es vuestro galardón en los cielos, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.”

Escuchen Amados, ¿alguna vez vio usted a un grupo tan miserable en su vida, como ese grupo? Bienaventurados los pobres en espíritu.

Y, por cierto, Lucas dice, “Bienaventurados los pobres.” (punto). Bienaventurados los que lloran, bienaventurados los mansos, bienaventurados son los que saben que no tienen nada y por ello tienen hambre y sed de justicia. Bienaventurados los misericordiosos, bienaventurados los limpios de corazón, bienaventurados los pacificadores, no los que se ponen de pie para defender sus propios derechos, sino los que están preocupados porque todo mundo sea tratado de manera justa. Bienaventurado los que son perseguidos, y acusados, y calumniados, hombre ese es un grupo miserable. Pero esos son los humildes, ¿lo ve usted?

Y ahí es donde todo comienza. Hombre, quiero decirle, vivimos en el día en donde todo está de cabeza, estamos tan ocupados en el mundo cristiano, exaltando a la gente y haciendo super-estrellas de ellos, y dándole palmadas en la espalda, y entregándoles reconocimientos y títulos y notoriedad y fama y haciendo algo de ellos, que hemos invertido todo.

Estas son las personas, Jesús dijo. Estas son las personas que pertenecen a mi reino, estos son los hijos del Rey, y ahí estamos en Efesios 4 con lo mismo, ¿Quién es el que anda digno? es el humilde, y el manso y aquellos que sufren, y aquellos que son pacientes y toleran con amor. Ellos son. No son los grandes y famosos, y los que levantan la voz, y los prominentes, y los talentosos, y los ricos, y los super.

Sin embargo, en el cristianismo hay tanto de eso que está pasando.

Este es el hijo del Rey, Pedro lo expreso de esta manera, en 1ra de Pedro 5:5, y como puede ver él le estaba escribiendo ahí, a personas que estaban en el pastorado, a aquellos que serían los pastores, aquellos que sobresalían, aquellos que serían los líderes del rebaño, aquellos que recibirían el reconocimiento y recibirían el honor, y el amor y la atención, y el afecto. Y él les dice esto, “Revestíos de humildad, porque Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes.”

Mantengan su perspectiva, dijo él. Vístanse de humildad. Él usó una palabra griega que era usada para hablar de la vestimenta o el delantal que un trabajador se colocaba y que usaba para que no se manchara. Y cuando usted toma todas sus gracias, y todo lo que es verdad acerca de usted, usted lo cubre todo en humildad, Pedro dice.

Pero es algo tan difícil de entender, y vivir, ¿no es cierto?

Le dijimos la última vez que hay tres claves para la humildad. Una es conciencia de uno mismo, verse a usted mismo por quien es realmente. Un pecador, y nada más y digno de nada más que juicio. Con honestidad, enfrentando su propio pecado, con honestidad enfrentando su propia debilidad, con honestidad enfrentando su propia torpeza enfrentando sus ineptitudes, no somos competentes.

2da de Corintios dice de Pablo, “para pensar nada de nosotros mismos, sino que nuestra competencia viene de Dios”, una conciencia honesta de uno mismo.

En segundo lugar, dijimos, conciencia de Cristo. Escuche, si sigue 2da de Corintios 3 hasta el versículo 18 en donde él dice, “más vale que vean la gloria del Señor”, y conforme se enfoque en la majestad de Jesucristo, usted tiene un verdadero retrato de usted mismo en relación a su relación con El.

Finalmente, conciencia de Dios, y leímos ¿no es cierto? en el Salmo 8, “cuando considero la luna y las estrellas que tu formaste, digo que es el hombre para que tengas memoria de él.”

Cuando realmente soy honesto para ver mi pecaminosidad, en mi ineptitud, cuando realmente veo la majestad de Jesucristo, conforme veo su gloria, cuando se cómo es Dios, salgo siendo humilde. Esas son las perspectivas que llevan al corazón a la humildad.

Usted no va a ser humilde al sentarse en un rincón deseando ser humilde. Usted va a adquirir humildad al sentarse en ese mismo rincón y recitar delante de Dios sus pecados, y sus fracasos, y sus ineptitudes. Y usted va a adquirir humildad al abrir las páginas de la palabra de Dios, y ver a Jesucristo y a Dios, y toda su majestad.

Y, por cierto, Dios puede empujarlo un poco si usted no lo está haciendo muy  bien.

Dios tiene algunas cosas que Él usa para ayudarnos a ser humildes. 2da Corintios capítulo 12, Pablo dijo que él tuvo tantas visiones y tantas revelaciones, que el Señor tuvo que darle un aguijón en la carne para mantenerlo humilde.

El Señor puede a usted darle eso. El Señor puede colocar algo en su vida que simplemente lo molesta constantemente, simplemente es una valla sobre la cual usted nunca realmente puede saltar, simplemente es una realidad que usted enfrenta constantemente que lo hace verse a usted, por quien usted realmente es.

Es alguien a quien usted no puede enfrentar, o no puede conquistar, es un problema que no puede resolver. Es algo acerca de usted que usted simplemente no parece poder superar, y simplemente está ahí para mantenerlo en el lugar que usted entiende quien es realmente usted. Humildad, humildad total es el meollo en el andar digno.

Ahora permítame hablar de esto por un minuto, y aquí es en donde me desvié esta mañana y nunca avancé. Estaba tratando de ver mi propio corazón, y decir, John ¿Qué es lo que te tienta en áreas de soberbia? ¿Cuáles son las áreas en las que tú ves que la gente es tentada? Simplemente quiero ser practico.

Este es una especie de estudio de palabras del concepto de humildad. ¿En dónde peleamos realmente para ser humildes? ¿en dónde es que Satanás realmente nos tienta?

Y simplemente enlisté algunas cosas. Permítame compartírselas, simplemente son prácticas.

¿En dónde nos vemos tentados a ser soberbios?

En primer lugar, tendría que decir que hay un sentido en el que constantemente nos vemos tentados a ser soberbios acerca de lo que hacemos. Soberbia de capacidad, llamémosla así.

Llamémosla así y se me acaba de ocurrir esa. No tenía esa en mi lista. ¡Esto va a terminar siendo un buen sermón cuando termine!

Soberbia de capacidad. ¿Sabe una cosa? usted siempre se ve tentado en el punto de su fuerza. Usted sabe, ser empujado hacia la soberbia siempre, nunca he sido tentado a ser soberbio acerca de mi capacidad matemática fantástica. No lo puedo hacer. Ahhhh, no quiero decirle lo que saqué en Algebra, pero no fue bueno. No puedo manejar ese tipo de cosas, no me veo tentado en eso.

Nunca he sido tentado a jactarme por mi tremenda capacidad musical. Lo mejor que puedo hacer es cantar, la melodía. ¿Pero sabe una cosa? ¿sabe usted en donde me veo tentado? puedo predicar, porque Dios me ha dado un don.

Y entonces Satanás me dice, ‘hombre, ¿sabes una cosa? realmente eres un gran predicador’, y yo digo, ¡Si! ¿Eso es probablemente verdad? digo, todos vienen aquí y escuchan.

¿Se da cuenta? así es como me veo tentado. Y después voy a mi oficina el lunes y hay una carta, “estuve en tu iglesia el domingo y quiero que sepas, que estoy totalmente en desacuerdo con todo lo que dijiste. Traje a mi vecino tal y tal, y la ofendiste. ¡Jamás regresaré!

Bueno Señor, gracias por ayudarme a mantener la perspectiva.

O quizás alguien se acerca, y esto es simpático, alguien me dijo una vez, “venimos aquí una vez para oírte, pero nos gusta nuestro pastor, mas.”, me encanta eso, ¿se da cuenta? eso es muy bueno. Aquí, gracias Señor. Si yo probablemente lo fuera a oír me gustaría mas también, ¿se da cuenta?

Nos vemos tentados a exaltarnos a nosotros mismos, a nuestras propias capacidades.

Permítame darle una ilustración de eso, simplemente pensé en una.

1ra de Corintios 2, como usted sabe Pablo era un hombre preparado. Él tenía tanto a su favor, ¡hombre! Él había estudiado a los pies de Gamaliel, él había sido preparado en las tradiciones rabínicas, el conocía el Antiguo Testamento, digo, él tenía tanto en lo que realmente podía apoyarse. Y filosóficamente él tenía una mente, una mente filosófica precisa, él podía entrar al momento y captura la presa. Tremendo.

Observe lo que dice, me encanta esto. 1ra de Corintios 2, “Y yo hermanos, cuando vine a vosotros no vine con excelencia de palabras o de sabiduría, declarándoos el testimonio de Dios, porque determiné no saber nada entre vosotros, excepto a Jesucristo y este crucificado.”

Oh, me gusta eso. Él dice, no vine a traerles nada de esas cosas filosóficas, no viene con nada de esa sabiduría lógica de la esfera humana. ¿Y sabe algo más de Pablo? el no solo no uso eso, sino que sabe que él tenía una gran personalidad. El hombre era dinámico. Sabemos eso. Porque antes de que él fuera un predicador, él fue un homicida cristiano. El hombre era intenso, apasionado. Él tenía una valentía tremenda, digo, usted tiene que mucha valentía para estar correteando, y capturando a cristianos. Digo, usted tiene que tener mucha valentía. Él era una especie de mercenario espiritual. Digo, el hombre era duro. Digo, él pudo haber usado esto en su ministerio como un ‘bulldog’. Pero me encanta lo que dice el versículo 3, “pero cuando estuve en vosotros, estuve con debilidad y temor y mucho temblor.”

¿Y sabe una cosa? después el pudo haber predicado todas esta filosofía y todas estas palabras largas, sofisticadas. Pero no, en el versículo 4 no vino a verse de manera grandiosa, “Y mi palabra y mi predicación no fueron con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu, y de poder, para que vuestra fe no descanse en la sabiduría de los hombres sino en el poder de Dios.”

Aquí está un querido hombre que evito la tentación de que sus fortalezas se conviertan en pecados, ¿se da cuenta?

Ser empujado sobre el filo, por el poder de su personalidad, o su propia capacidad de comunicación, o su propia lógica y capacidad, conocimiento de filosofía, él retrocedió y más adelante como usted sabe y mencioné esto antes en 2 Corintios capítulo 2, él les dice a estas mismas personas, él les dice, ah, realmente me gozo en mis debilidades, porque cuando soy débil entonces soy realmente (¿qué?), fuerte.

¿Sabe una cosa? todos somos tentados así. Somos tentados en donde tenemos alguna fortaleza para abusar de ella. Somos tentados en donde tenemos alguna capacidad que queremos desfilarla, queremos que todo el mundo la vea. ¿Y sabe una cosa? si podemos hacer algo bien, queremos que todo el mundo sepa que lo hacemos bien.

Queremos en cierta manera desfilar eso. Esa es un área de tentación.

Llamémosla soberbia de capacidad. Es algo difícil mantenerse humilde en eso, me imagino que la clave es recordar que lo que usted hace, lo hace porque Dios le dio la capacidad para comenzar, ¿verdad? Cualquier don, cualquier talento útil para Dios, es un don del Espíritu Santo quien le repartió a todo mundo como Él quiso. No hay nada porque ensoberbecerse en eso, todo es un regalo de Dios.

Vayamos a otra área. Soberbia económica.

¿Sabe una cosa? especialmente nuestra sociedad, no podría predicar este mensaje en algunos lugares. En algunos lugares donde he estado, no podría hablar de soberbia económica. Ni siquiera sabrían de lo que estoy hablando.

He estado en algunos lugares del mundo, en un suelo de lodo, con paredes de lodo, y un techo de lodo con ramas. Y esto ni siquiera se identificaría con ellos.

Pero en Estados Unidos, este es un problema, la soberbia económica.

Este es el jactarse y el desfilar y estar mostrando nuestras riquezas, desplegándolas, confiando en ellas, exaltándonos a nosotros mismos, y nuestro merito al desfilar lo que hemos ganado. ¡Esto es soberbia! Esta es la soberbia que dice, mira lo que tengo. Debo ser alguien para tener lo que se necesita para tener esto, ¿se da cuenta? 

Ahora todos nos metemos en ese juego.

Veamos Deuteronomio capítulo 8 por un minuto. Y veamos una ilustración de esto.

Deuteronomio 8, versículo 11, una muy vívida. “Guárdate, (Moisés le está hablando al pueblo de Israel) guárdate de olvidarte de Jehová tu Dios, al no guardar Sus mandamientos y sus ordenanzas y sus estatutos que yo te mando este día”, ahora observe, “no sea que cuando halláis comido y estéis llenos, y halláis construido buenas casas en las que vivas, y cuando tus rebaños se multipliquen y tu plata y tu oro se multipliquen y todo lo que tienes se multiplique entonces tu corazón se exalte.” Ahora, deténgase ahí por un minuto.

Moisés dice, ‘van a entrar, van a heredar todas estas cosas maravillosas en la tierra prometida, Dios les va a dar tanto, van a tener buenas casas, van a tener rebaños y plata, y oro, y ¿saben cuál va a ser la tendencia? van a olvidar de donde lo sacaron. ¿se da cuanta?

Y van a pensar que lo hicieron ustedes con su capacidad, van a pensar que ustedes son el hombre que se hizo a sí mismo, ¿se dan cuenta? tú lo hiciste.

“Y su corazón se levantará” y la siguiente línea, “y olvidaras a Jehová tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre, quien te llevó a través de ese desierto grande y terrible, en donde habían serpientes ardientes y escorpiones, y sequía, donde no había agua quien te dio agua de la roca del pedernal, quien te alimento en el desierto con maná que tus padres no conocieron, para humillarte y para probarte, para hacerte bien”

Al final, como puede ver, Dios tenía todas estas cosas buenas en mente, pero se van a olvidar él dice. El día vendrá cuando se les va a olvidar que Él los sacó y van a pensar que ustedes hicieron esto. Y van a olvidar lo que atravesaron, y olvidaran como durante cuarenta años Dios los hizo totalmente dependientes de Él y les mostró que toda cosa buena que tenían era de Él, toda comida que comieron vino de Él, toda gota de agua que bebieron vino de Él, pero vendrá el día cuando tengan su buena casa, y tendrán su ropa elegante, y tendrán su oro y su plata, y olvidaran la fuente de todo, y el punto es que se van a volver complacientes con ustedes mismos, y será difícil recordar a Dios, y se levantaran, y serán soberbios, y querrán desfilar todas estas cosas y dirán, ‘miren lo que he hecho’, y va a estar fuera de perspectiva.

El pecado viene en primer lugar en el jactarse, en segundo lugar, en el pensamiento de que tú lo hiciste, y en tercer lugar en todo el desperdicio que desfila la riqueza, en lugar de invertirlas en el reino de Dios.

Ahora, eso es bastante práctico. Y dirás en tu corazón, versículo 17, “mi poder, y la fuerza de mi mano me ha traído esta riqueza”, Observen todo lo que he hecho, observen lo que tengo y sabrán que soy exitoso. ¡Observen lo que he hecho! el desfile se está llevando a cabo.

“Pero, (versículo 18), recordarás a Jehová tu Dios, porque Él es el que te da el poder para hacer las riquezas, para establecer su pacto que Él le juró a tus padres como en este día, y será que si te olvidas de Jehová tu Dios y sigues a otros dioses, y los sirves y los adoras, Yo testifico contra vosotros en este día, que perecerán de manera total como las naciones que Jehová destruyó delante de vuestro rostro. Así pereceréis, porque no fueron obedientes a la voz de Jehová vuestro Dios”

Todo lo que Dios nos dio, ¿se nos ha olvidado? ¿estamos desfilándolo como si nosotros lo conseguimos? ¿lo estamos desfilando, como si nosotros nos creamos a nosotros mismos con la capacidad de ganarlo? ¿como si nos creamos a nosotros mismos en este país, en donde podemos ganárnoslo, en lugar de otro lugar en el lugar en el mundo donde no importa cuán inteligente sea usted, cuan creativo sea usted lo mejor que usted puede hacer es tener una choza de dos habitaciones? ¿está usted engañándose acerca de quién es la fuente de todo? ¿está usted desfilándolo, como si usted lo fuera? Todos nos vemos tentados de esa manera.

Es tan difícil resistirlo.

En Isaías capítulo 5, versículo 8 leemos esto, “Ay de aquellos, que unen casa a casa, que colocan campo a campo, hasta que no hay lugar para que puedan ser colocados solos en el medio de la tierra.”

En otras palabras, ay de la persona que simplemente compra más y más, y más hasta que ha sacado a tanta gente de su vida que no hay nadie a su alrededor. El simplemente está añadiendo a sí mismo para sus propios fines. Me imagino que no es forzar el punto decir que fue este tipo de personas que existieron en la iglesia de Laodicea, porque esto es lo que nuestro Señor les dijo, Apocalipsis 3:17: “Tú dices, soy rico, y haz aumentado los bienes y no tienes necesidad de nada y no sabes que eres miserable y pobre y ciego, y desnudo. Lo tienes todo al revés.

Entonces esta la soberbia que viene a nosotros en nuestras capacidades; está la soberbia que viene a nosotros debido a nuestra economía. En tercer lugar, hay una tentación a la soberbia en el área verbal. Lo llamamos soberbia verbal.

Soberbia de capacidad, soberbia económica y soberbia verbal.

¿Sabe usted lo que esto? esto es simplemente jactarse. Los griegos tenían una palabra para esto, era la palabra griega ‘alazonai’. Y ‘alazonai’ es la palabra usada para el hombre, (de hecho, esta es una ilustración del griego clásico), el hombre está de pie en la costa, viendo las flotas de barcos en el puerto en Grecia, un hombre se acerca y le dice, ‘esos son barcos hermosos, ¿a quién le pertenecen? ¡Oh!  esos son mis barcos, y yo soy dueño de esos barcos, y hemos navegado los siete mares, y he estado aquí y allá, y hemos llevado el cargamento más grande, y sigue, sigue, sigue con esta lista larga de su flota, y el hombre está sorprendido por lo que posee y finalmente el ‘alazonai’ se va, y el extraño todavía esta asombrado. Y él le dice a una persona que está viendo, ¿sabes que todo eso le pertenece a él?, y él mira y dice, ‘¡Oh, no!’ él dice, ‘ese es el necio del pueblo, todo le pertenece al señor tal y tal.

¿Se da cuenta? esa es la palabra ‘alazonai’. El hombre que simplemente habla acerca de cosas que ni siquiera son de él, una persona que se jacta. Eso es soberbia verbal.

¿Sabe una cosa? podemos llegar al lugar en donde decimos cosas acerca de nosotros mismos que ni siquiera son verdad. ¿Sabe usted eso? ¿Sabe una cosa? es sorprendente, cuán grande somos, entre más nos alejamos del acontecimiento en sí. ¿Alguna vez ha notado eso, como la historia mejora y mejora año tras año? cada vez que usted la cuenta, hay una nueva arruga. ¿Se da cuenta? en cierta manera es una arruga nueva.

Usted sabe, ¿se acuerda usted de esa conversación, cuando realmente confronto a su jefe? la primera vez que la contó, ‘bueno, tú sabes yo presenté mi opinión’. La segunda vez que la cuenta ‘Hombre, realmente hablé.’ La tercera vez, ‘Hombre, realmente le dije una o dos cosas al hombre.’

¿Se da cuenta? esta esa, mmm, soberbia verbal. Palabras jactanciosas, palabras de arrogancia asegurándose de que le cuente a todo lo que usted quiere oigan.

Y viene en dos áreas, nos jactamos de lo que hemos hecho, nos jactamos de lo que hemos hecho. Esto es algo que simplemente es una tendencia en la naturaleza humana, decirle a la gente lo que hemos hecho. Hombre, lucho contra eso.

1ra de Samuel 2:13 escuche a Ana, ella dice, ‘no habléis con palabras jactanciosas, que la arrogancia no salga de vuestra boca. Porque Jehová es un Dios de conocimiento y por Él las acciones son pesadas. Mas vale que mantengas tu boca cerrada. Dios es el que sabe lo que realmente hiciste.

De hecho, vimos la última vez en Proverbios esa afirmación, ‘no hables de ti, deja eso para alguien más’, ¿se acuerda de eso?

Queremos hablar de lo que hemos hecho. Le voy a dar una pequeña prueba en algún momento, trate de pasar una semana entera y nunca hable ni una vez de lo que ha hecho.

Inténtelo, intente pasar una tarde entera para comenzar. Ni siquiera hable con gente a su alrededor. No quiero decir que se siente en un lugar solo.

Pase una semana entera sin hablar una vez de lo que usted ha hecho, ¿Y sabe una cosa? he notado eso por su ausencia en la gente.

Si estoy con alguien me doy cuenta de la gente que no habla de lo que han hecho. La ausencia misma de eso expresa volúmenes.

Tenemos soberbia en lo que hemos hecho. En segundo lugar, tenemos soberbia verbal en lo que vamos a hacer. Tenemos mucho de eso. Ah, nos jactamos.

Bueno, te voy a decir si estuviera ahí, te voy a decir lo que haría. Hombre, veo ese hombre, y le voy a decir una o dos cosas. Bueno, te voy a decir lo que voy a hacer.

Voy a construir el negocio más grande que hay, voy a producir un millón de dólares.

Te voy a decir lo que voy a hacer hombre cuando termine con esto. No va a haber nada como esto en el mundo.

¿Se da cuenta, hombre? voy a hacer esto como nadie.

Escuche 1ra de Reyes, esto es bueno. ‘Y el Rey de Israel respondió y dijo, dile esto, que aquél que se ciñe de su armadura, se jacte como el que se la quite.’

¿No es eso bueno? No cuenten la anécdota, cuando se están poniendo la armadura. Cuéntela cuando se la están quitando. Cuando la batalla se acabó.

Quizá usted tenga algo que decir. Pero nos vemos tan tentados acerca de lo que vamos a hacer, y de lo que hemos hecho. Jactarnos. Enorgullecernos.

Jactarnos y ser arrogantes.

Salmo 12:3 dice, ‘Jehová cortará todos los labios lisonjeros y la lengua que habla cosas soberbias. ¡Imagínese, que vívido! ¡Cortarlo! Nunca lo olvidaré.

Leí en el periódico L.A Times hace algunos años atrás, esto es algo horrible, pero se me acaba de ocurrir. Un hombre tomó una niña, quería seducirla, era una niña de la calle, ahí de Los Angeles. Nunca olvidaré leer esto, de hecho, me quedé con el recorte.

Y él la estaba adulando, tratando de que ella se fuera a un motel con él, y él trató de besarla y ella tenía una navaja en sus dientes, y le cortó los labios a él. Nunca lo olvidaré.

Y nunca he pensado en el Salmo 12:3 sin pensar en eso. Que cosa tan vívida, Dios cortará los labios lisonjeros.

No hay razón para que nosotros nos jactemos de lo que hemos hecho o de lo que haremos. NO hay razón para que tengamos soberbia verbal.

Hay otra área que quiero mencionar, una cuarta área. No sé cómo llamar esta, pero llamémosla, soberbia de clase. Con esta no me refiero a la soberbia de clase de universidad 1978, me refiero a esta idea de estrato.

¿Sabe una cosa? la tendencia es menospreciar a la gente que está a otro nivel.

Usted sabe, cuando llegamos a cierto nivel en nuestra sociedad, llegamos a cierto nivel de la sociedad y simplemente menospreciamos a la gente.

Pensamos en ellos, en cierta manera, como una clase más baja. Usted sabe, no queremos que estén en donde vivimos. No queremos que estén con nosotros para cenar.

Tenemos cierto nivel al que hemos llegado y todo estamos en esto. ¿Y sabe una cosa? no queremos traer a estas personas aquí de lo contrario, usted sabe, van a ensuciar el lugar o algo así. Usted tendrá que barrer después de que se vayan. Usted sabe, tienen lodo en sus zapatos.

En cierta manera, nos metemos en este tipo de agujeros en todos los niveles, y cuando tenemos una fiesta o cena o algo, es solo cierto nivel a quien le permitimos que tenga comunión con nosotros.

Quizá simplemente no llegan a nuestro nivel económico, o nuestra posición social o lo que sea. Quizá realmente no saben tener una buena plática, usted sabe, creo que eso es algo muy común, menospreciamos a la gente que está a otro nivel.

Eso es un pecado, eso es soberbia, eso es soberbia.

Usted ha olvidado algo muy importante y es que Dios ama a la gente pobre.

¿Sabía usted eso? El hizo a tantos de ellos, él debe amarlos.

Y cuando Jesús vino al mundo, Él fue uno de ellos, ¿no es cierto?

Y así es, Santiago dice, él dice, ‘miren, cuando un hombre viene su iglesia con un anillo de oro y ropa fina, y detrás de él viene uno con ropa sucia, con un atuendo vil, y usted le dice al hombre en la ropa fina. Oye, siéntate aquí hombre, en el asiento de adelante. Siéntate en casa. Y usted le dice al hombre en la ropa vil, siéntate aquí a mis pies y quítate. Usted está siendo parcial. ¿Habéis olvidado, (dice él, Santiago, dice) que son los ricos los que oprimes a ustedes? ¿Se han olvidado que son los ricos los que abusan de ustedes? ¿Se han olvidado de la ley real del amor?’

Escuche, debe haber un reconocimiento de igualdad entre los hombres. Jesús dijo, el no trató de manera parcial a la gente. Y nosotros tampoco debemos hacerlo.

En el décimo Salmo, en el segundo versículo dice, ‘el impío en su soberbia persigue a los pobres.’ Y es verdad, y podríamos decir, ‘Oh no, yo no perseguiría a un hombre pobre.

Usted lo puede hacer por el hecho de que usted no lo deje entrar en su mundo. No lo ama, no lo abraza. Usted no hace el esfuerzo que podría hacer, y satisfacer su necesidad.

Usted no toma lo mucho que usted tiene para satisfacer su necesidad, hay muchas maneras de perseguir a los pobres.

Soberbia de clase, menospreciar a la gente que está a otro nivel social que nosotros.

Hay otro tipo de soberbia. Lo llamo soberbia de apariencia.

Ahora, creo que la gente debe vestirse bien, no estoy diciendo eso. No quiero que usted se vea como Wanda Wallflower, no queremos que ande por todos lados, como dijo un hombre, toda granja vieja necesita ser pintada de vez en cuando.

Entonces, nos damos cuenta de que usted debe cuidar de sí mismo. Y hay un sentido en el Cantar de los Cantares que usted tiene un arreglo hermoso de la mujer ahí, para agradar al que ella ama.

Hay un sentido de propiedad, de hecho, como usted sabe, si usted se ve demasiado mal, si usted se ve demasiado desarreglado usted va a llamar la atención a sí mismo en un sentido malo. De hecho, eso es lo que los fariseos solían hacer, cuando querían verse realmente piadosos, se vestían de manera harapienta y colocaban cenizas sobre su cabeza. Y andaban caminando por todos lados para que se vieran mal y todo el mundo dijera, oh deben ser santos, seguramente no piensan en las cosas del mundo. ¿Se da cuenta?

Ahora esa es una hipocresía nauseabunda. Hay un equilibrio.

Pero, por otro lado, siempre nos vemos tentados y particularmente en nuestra cultura en particular a vestirnos para llamar la atención a nosotros mismos. Somos rebaño torpe, llevados a la matanza por la Avenida Madison. A comprar toda la basura que nos siguen vendiendo, invirtiendo al desperdiciar en cosas innecesarias, para que podamos desfilarnos.

Queremos ser mejores que otros.

¿Y sabe una cosa? en 1ra de Timoteo el Apóstol Pablo confrontó eso, en esos días cuando las mujeres querían arreglarse, básicamente usted usaba cosas elegantes por todos lados. Entonces si iba a desfilar sus riquezas usted las metía en su cabello.

Entonces una mujer dejaba crecer su cabello mucho, y después ella peinaba su cabello por todos lados y le colocaba todo lo que ella poseía. Entonces estaba lleno de peinetas doradas, y cosas de perlas y piedras, todo entrelazado ahí en el cabello y ella literalmente tenía una fortuna en su cabeza, y así era como ella lo desfilaba.

Entonces, cuando usted iba a una fiesta, usted sabe no era cuestión de comparar si usted consiguió este vestido en este lugar, o ese vestido en aquel lugar.

Usted simplemente veía la cabeza de la otra persona y sabía quién era la reina de todo.

Esa es la razón por la que en 1ra de Timoteo 2:9 dice que las mujeres deben arreglarse de manera modesta. Y no quiere decir únicamente modesta en términos de la manera en la que le queda, significa modesto en términos de costo, modesto.

Y no con, él dice, y no con oro, ni perlas, ni vestidos costosos, no con las piedras preciosas, no con todo metido ahí en el cabello. Esa es una traducción libre.

Oro, y perlas, y cosas costosas. Pero que esta mujer se arregle de buenas obras.

Y no quiero hablar mal de las mujeres, también es lo mismo para los hombres. Hombres, nosotros hombres realmente tenemos que tener cuidado con esto. No se usted, pero quiero ser el hombre de Dios, y sé que ustedes quieren ser los hombres y mujeres de Dios. Y esta es una manera práctica.

Es tan fácil para nosotros, usted sabe, Lucifer fue la criatura más hermosa que Dios jamás hizo, su belleza fue su caída.

Dios ha hecho que algunos de ustedes como personas sean personas muy atractivas, sean atractivas para la vista. Y esa puede ser la herramienta más grande que Satanás puede usar.

Muy pocas personas pueden enfrentar eso, la soberbia de la apariencia.

Cuando nos volvemos arrogantes, jactanciosos, y queremos presentarnos como mejores que otras personas. Eso es algo malo.

Lea de nuevo el capítulo 3 de Isaías, y lea los versículos 16 al 26, todo está ahí.

Y después hay otro tipo de soberbia, lo llamo soberbia de poder. Simplemente dos más.

Soberbia de poder. Esta es la soberbia que viene de la posición, esta es la tentación que viene y dice, ‘mira quién eres, mereces ser mejor tratado que esto’. Usted sabe todo mundo tiene alguna posición, y todo mundo se ve tentado a usarla.

Ayer en nuestra casa Mark le dijo a Melinda, él le dijo Melinda has esto, lleva eso allá. Él estaba tratando que ella levantara algo y lo sacara de la recamara. Ella lo vio y le dijo, ‘tú no eres mi jefe’. Y Mark le dijo, ‘escucha Melinda, esto es así (Mark tiene 10 años, Melinda 5), papá es el jefe de mamá, mamá es la jefe de Matt, Matt es el jefe de Marcy, Marcy es mi jefa, y yo soy tu jefe’. Y Melinda lo entendió y lo sacó, muestra lo que ella conoce. Melinda ha decidido que ella es la jefa del perro, y el perro es el jefe de nadie.

Lo puede ver, así es ¿verdad? En donde quiera que estemos en el mundo podemos encontrar a alguien que podemos oprimir.

Usted conoce el Antiguo Testamento, no tenemos tiempo esta mañana, el Antiguo Testamento habla mucho de oprimir a la gente.

¿Sabe una cosa? cuando Dios le da a usted una posición de liderazgo sea en su hogar, o sea en su trabajo, o sea en cierta manera un reconocimiento natural de liderazgo en un grupo de personas. Usted sabe, algunas veces entre mujeres habrá cinco o seis mujeres que son buenas amigas, y eso obvio que consideran a una o dos como las líderes. 

¿Sabe una cosa? en cualquiera de ese tipo de situaciones, sea en el trabajo en el hogar, en un grupo social, en la escuela, donde quiera que sea, usted siempre puede verse tentado a oprimir a la gente con un sentido exagerado de su propia importancia. Soberbia de orgullo. Soberbia de poder. Gobernando y dominando y oprimiendo, y diciendo merezco algo mejor que esto. Tu hace esto, tu haz eso, haz aquello. Tratando a la gente como si fueran máquinas para servirle a usted.

¿Sabe una cosa? una ilustración de esto que es algo apta viene en el capítulo 18 de Apocalipsis, en donde usted tiene a Babilonia, este sistema final. Y dice de Babilonia, ‘cuanto se ha glorificado a sí mismo y ha vivido de manera lujosa, tanto tormento y tristeza dadle. Así como ella ha vivido en lujo, como ella ha vivido, así como ella se ha glorificado, tanto al nivel de gloria que se ha elevado a si misma, así es el nivel de tormento que ella va a recibir.

Porque ella dijo en su corazón, me siento como reina. No soy viuda, no veré tristeza. Por tanto, vendrán sus plagas en un día, muerte y lloro y hambre. Y ella será quemada de manera total con fuego, porque Fuerte es el Señor Dios que la juzga.’ Aquí está el sistema que se siente y dice, ‘Yo soy la reina’, y Dios dice, ‘se acabó’.

Herodes, quien se pone de pie en Hechos 2 en el día de Herodes, y da un discurso acerca de sí mismo. Y la gente le dice, ‘oh, eres un Dios’, y él se lo come y le encanta y la Biblia dice, ‘y él fue herido por un ángel de Dios, y comido por gusanos ahí mismo.

Nabucodonosor, en el cuarto capítulo de Daniel dice, ‘miren el poder de mi fuerza, miren la fuerza de mi majestad, miren el reino que he construido’, y Dios dice, ‘ahí se acabó para ti Nabucodonosor. Y Dios dice, ‘vas a salir al pasto y vas a ser convertido en un animal’. Y ahí él estuvo como un maniaco, sus uñas crecieron como las garras de un ave, y su cabello como el cabello de un animal, y él quedo mojado con el rocío viviendo como una bestia. Y finalmente en el versículo 37 él dijo, ‘me levantaré y daré testimonio de esto, debes honrar a Dios, exaltar a Dios’. Si cualquier persona que es orgullosa, soberbia, Dios tiene el poder de humillar.

El entendió el mensaje. Nos vemos tentado a usar la posición que tenemos, de enseñorearnos de la gente.

Soberbia de capacidad, soberbia económica, soberbia verbal, soberbia de clase, soberbia de apariencia, soberbia de poder. Le voy a dar algunas para terminar.

Soberbia social. Y esto es como la soberbia de clase, nada más que un poco diferente. 

Es demandar cierto tipo de trato.

¿Sabe una cosa? digo, como va a regresar usted al Motel 6, cuando ha estado en el Holiday Inn, ¿verdad? Conforme ascendemos en la vida, pasamos de un estrato al siguiente, y una vez que usted sube por la escalera, usted, bueno usted sabe, ya ha alcanzado un cierto punto en la vida y espera cierto tipo de trato. Y si su mesero se tardó un minuto, ¿qué cree que está haciendo? ¿cree que el simplemente está tratando con una persona común y corriente?  Usted simplemente ha subido por la escalera. Usted, el mundo de personas que supuestamente debe servirlo a usted se vuelve más y más grande, usted quiere el mejor lugar, la mejor habitación, lo mejor de esto, lo mejor de esto.

Esto es un poco de la perspectiva equivocada de lo que usted es digno. Con tanta frecuencia.

No es nada de malo con las cosas cómodas que Dios puede proveer, lo que está mal es su perspectiva.

En Lucas capítulo 14 encontramos a los fariseos, que siempre querían los principales lugares, siempre querían los mejores lugares, siempre querían sentarse enfrente, siempre querían enseñorearse del resto de la gente y querían que todo mundo los reconociera. Entonces Jesús les dijo, ‘permítame contarles una pequeña historia. Cuando vayan a una boda y son invitados para que vengan, no tomen los lugares principales porque si alguien más honorable que ustedes viene, y los sacan a ustedes van a ser avergonzados.

Entonces tomen el peor lugar ahí, y esperan que el hombre venga y diga, ‘oye, mereces un mejor lugar, ven conmigo y entonces van a estar bien,’

Y Jesús en Mateo 23 dice acerca de los fariseos, ‘buscan los principales lugares, y los principales lugares, y esperan que todo el mundo los llame rabí, rabí, padre, y amo, y maestro, y les encanta los reconocimientos de los hombres.

Soberbia social, el deseo por ser exaltado, el deseo por alcanzar algún honor mundano, y algún glamour mundano, es la tentación de ser alguien, realmente ser alguien, famoso, levantado, exaltado, el asiento principal, el más importante.

Y después esta la soberbia espiritual. ¿Y sabe una cosa? encima de todos este es el peor.

Jesús simplemente de manera literal, confrontó, despedazo a los fariseos en el capítulo 23 de Mateo por su hipocresía horrenda. ‘Ay de vosotros escribas y fariseos hipócritas’, él dijo, ‘hipócritas, les encantan los lugares principales en las fiestas y los lugares principales en las sinagogas, y los saludos en los lugares públicos, y quieren ser llamados rabí, rabí, y quieren ser llamados maestro, y padre. Sin embargo, por dentro están podridos, son los farsantes espirituales más grandes que hay’. Jesús dijo a lo largo de los Evangelios, él condenó el pecado, y amó al pecador, pero en este caso de los hipócritas, el condenó el pecado y el pecador juntos, la única vez.

El literalmente los despedazó, porque buscaron ser intelectuales, en lugar de espirituales, cuando no lo eran.

¿Sabe una cosa? pueden hacer eso. Usted puede venir a Grace Church, y puede verse realmente espiritual. Lo único que tiene que hacer es cargar una libreta o cuaderno, y su Biblia y nunca nadie lo sabrá. Es correcto.

Tome unas cuantas notas y eso simplemente lo va a anclar. Y todos tenemos nuestros juegos que podemos jugar. Ahora eso no está mal, pero lo que importa es la actitud del corazón.

No sea soberbio espiritualmente, ese es el peor tipo. Como si usted ya fuera, el ejemplo espiritual, como si usted fuera el perfecto.

Bueno, hay una más. Soberbia intelectual.

Me encanta ese versículo, Job dice en el capítulo 12, después de escuchar todo el consejo torpe de sus amigos, él dice, bueno ustedes son la gente y la sabiduría morirá con ustedes.

¿No es eso maravilloso? bueno que pena que cuando mueran todos vamos a ser ignorantes para siempre. Ustedes son las personas y la sabiduría morirá con ustedes.

Oh, es tan fácil ser soberbio intelectualmente y pensar, ‘bueno, tengo toda mi teología, tengo todas las respuestas, lo conozco todo. Escuche, he estado estudiando la Biblia diez años, he estado estudiando la Biblia por toda la semana. Mientras he estado ministrando aquí durante diez años, y ¿sabe lo que he descubierto?

Entre más conozco de la Biblia, menos conozco de lo que debe conocerse. Soy como el niño que fue al océano y sacó una cubeta llena de agua y dijo, ‘esto es lo que conozco, ¿no es so sorprendente? No, no en comparación con el océano que no ha sido ni rastreado, que está a mis pies. No conozco mucho, conozco muy poco y estoy todavía aprendiendo.

Escuchen Amados, Satanás va a tentarlo para que usted sea soberbio en sus capacidades, su economía, sus palabras, lo que dice, su clase, su estrato social, su apariencia, la posición que tiene, sus deseos sociales, su vida espiritual, su conocimiento intelectual y todas estas cosas van a arrancar de sus manos la humildad.

Y cuando usted pierde la humildad, usted ha perdido el ingrediente número uno en un andar digno. Escuche, ande como es digno. Y todo comienza con humildad. Oremos.

Padre, recuerdo las palabras de Jeremías, cuando él dijo, ‘así ha dicho Jehová, no se jacte el sabio en su sabiduría, ni se jacte el poderoso en su poder. No se jacte el hombre rico en sus riquezas, sino el que se gloria, gloríese en esto, en que me entiende y me conoce que Yo Soy Jehová. ’Padre, no tenemos nada en que gloriarnos, sino en que te conocemos a ti, Tú eres el Señor, el Dios del Universo. No tenemos nada de que gloriarnos, sino en ti. Humíllanos Padre, haz lo que debe ser hecho para quebrantarnos, para que con toda humildad andemos como es digno del Señor Jesucristo. Amén.

 

 

 

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