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Veamos de nuevo Efesios capítulo 5, versículos 18 al 21, ésta es nuestra lección siete en este texto tremendo conforme avanzamos lentamente a lo largo del libro de Efesios. Efesios capítulo 5, versículos 18 al 21. Y el tiempo es un poco más corto esta mañana entonces queremos entrar de inmediato para ver lo que el Señor tiene para nosotros. Permítame leerle este texto de nuevo, comenzando en el versículo 18 de Efesios 5.

“No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros en salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias a Dios por todo en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Someteos unos a otros en el temor de Dios.”

Ahora, como dije, hemos pasado siete lecciones, o esta es nuestra lección número siete en este texto tremendo. Usted podría pensar que un texto tan breve podría ser cubierto en menos tiempo que digamos cinco, seis horas, o lo que sea ese tiempo total. Pero el hecho es que ni siquiera hemos llegado a acercarnos a agotar el contenido rico que está aquí. Y estoy seguro que usted encuentra igual que yo que la Palabra de Dios es una especie de pozo ilimitado, entre más fuerte bombea usted, más rico y más clave y más lleno se vuelve el torrente. Entre más estudio la Biblia más inagotable se vuelve. Entre más profundo escarbo, mayor es la expansión de tesoro que aparece frente a mis ojos, es inagotable. Es una de las experiencias increíbles del ministerio, escarbar en mayor profundidad, más y más y descubrir que entre más profundo va usted más grande se vuelve el tema.

Y como usted sabe, la ignorancia es una bendición en un sentido. Usted piensa que lo entiende al principio, y después entre más lo estudia más amplio y amplio se vuelve, entonces ni siquiera hemos comenzado a agotar la profundidad tremenda del significado que está aquí, aunque hemos pasado seis, y ahora una séptima lección viéndolo. Pero la verdad principal del pasaje es fácil de identificar. La verdad principal de este pasaje breve es que toda nuestra vida cristiana, todo este asunto de vivir la vida cristiana, andar de una manera digna, la idea entera de la experiencia del cristiano, se basa en el concepto de ser lleno del Espíritu. Al final del versículo 18 usted tiene la afirmación: “Sed llenos del Espíritu,” o “manténganse continuamente llenos del Espíritu.”

Y eso se vuelve el corazón del asunto en la vida cristiana. Únicamente, conforme somos llenos del Espíritu de Dios, esto es conforme somos controlados por el Espíritu, movidos por el Espíritu, cediendo al Espíritu, dirigidos por el Espíritu Santo, solo conforme nuestras vidas están funcionando en respuesta al Espíritu de Dios, realmente conocemos el poder de Dios en nuestras vidas. Usted no puede experimentar el poder de Dios, o moverse en la voluntad de Dios, o conocer la plenitud o la bendición de Dios a menos de que esté lleno de Su Espíritu.

En Gálatas capítulo 3, el apóstol Pablo le dijo a los Gálatas en el versículo 3: “¿Sois tan necios? ¿Habiendo comenzado en el Espíritu ahora son perfeccionados en la carne?” En otras palabras, si ustedes saben que renacieron del Espíritu, saben que fueron salvos por el Espíritu, saben que entraron al cuerpo por el Espíritu, ¿piensan que habiendo comenzado en el Espíritu pueden ser perfeccionados en su carne? La respuesta obviamente es: “Claro que no.” Fuimos redimidos por el Espíritu de Dios, fuimos renacidos por el Espíritu de Dios, se nos implantó una simiente tan incorruptible por el Espíritu de Dios, dice Pedro, y habiendo comenzado en el Espíritu seremos perfeccionados únicamente en el Espíritu.

En otras palabras, conforme ascendemos en la escala de la madurez, crecemos solo en la medida que somos llenos del Espíritu. Cuando no somos llenos o controlados por el Espíritu, nos estancamos y no hay progreso en absoluto. Los tiempos en los que crecemos en nuestra vida son los tiempos cuando somos controlados por el Espíritu Santo. Entonces, y solo entonces el flujo de poder de Dios funciona dentro de nosotros. Ahora, todo creyente posee al Espíritu y necesita en todo momento en la vida, ceder al Espíritu de Dios. Esa es la clave de este pasaje, y la hemos estado viendo. Podría quizás expandir su entendimiento de eso al señalarle esto, que todos los líderes claves en el Nuevo Testamento se caracterizaron específicamente como personas llenas del Espíritu.

Por ejemplo, dice de Jesucristo mismo, en Lucas capítulo 4, versículo 1: “Y Jesús, siendo llenos del Espíritu.” Y en Juan 3:34 dice que Dios no dio el Espíritu por medida a Él. En otras palabras, Él no midió alguna dosis del Espíritu, sino que más bien le dio la plenitud del Espíritu. Jesús inclusive dijo: “Las cosas que hago las hago por el poder del Espíritu de Dios.” Él fue lleno del Espíritu Santo. Juan el Bautista, el precursor de nuestro Señor Jesucristo, el hombre más grande que jamás había vivido hasta ese entonces, de Él se dice en Lucas 1: “Y él será lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre.” Y su madre Elisabet y su padre Zacarías, ambos fueron también llenos del Espíritu Santo.

Conforme usted avanza en el Nuevo Testamento usted descubre, por ejemplo, en Hechos capítulo 4, que Pedro, el gran apóstol está lleno del Espíritu de Dios. Sabemos que él fue lleno del Espíritu junto con el resto de la gente en el día de Pentecostés, pero en el capítulo 4, versículo 8 específicamente dice: “Entonces, Pedro lleno del Espíritu Santo les dijo.” Pedro, lleno del Espíritu. Además, avanzamos al capítulo 6 del libro de los Hechos, y encontramos a los primeros oficiales seleccionados para la primera iglesia. Y dice de estos individuos que debían ser hombres llenos del Espíritu Santo. Y en el versículo 5 dice: “Escogieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, y a Felipe y Prócoro, y Nicanor y Timón y Parmenas, y Nicolao, prosélito de Antioquía.”

En otras palabras, aquellos a quienes se les asignó el liderazgo de la primera iglesia fuera de los apóstoles fueron los que debían servir a la gente, y fueron los que estaban llenos del Espíritu. Esteban, claro, fue uno de ellos, lleno del Espíritu. Más adelante en el capítulo 7, versículo 55, cuando Esteban estaba siendo apedreado, “pero él, siendo lleno del Espíritu Santo vio hacia el cielo.” Más adelante conocemos otro individuo maravilloso que prácticamente cubre el resto del Antiguo Testamento, un hombre llamado Saulo, que se vuelve Pablo. Y a él, Ananías le dice que él recibiría su vista, y en Hechos 9:17 sería lleno del Espíritu Santo.

Entonces el apóstol Pablo sabía lo que era ser lleno del Espíritu. En Hechos 13:9 dice: “Entonces Saulo, quien es llamado Pablo, lleno del Espíritu Santo fijó su vista en él y dijo...” Allí estaba un hombre maravilloso que estaba acompañando al apóstol Pablo, un hombre que conocemos y el que era un consolador, su nombre es Bernabé. Y se dice de Bernabé en el versículo 24 de Hechos 11, que fue un hombre justo y lleno del Espíritu Santo. Como puede ver, desde Juan el Bautista y Jesús, y los evangelios a personas clave en el libro de los Hechos, aquellos que se vuelven realmente los escritores del Nuevo Testamento en parte, el concepto de la llenura del Espíritu de Dios es central. No hay manera en la que un creyente como individuo pueda operar en el poder de Dios, fuera del control del Espíritu de Dios.

Y entonces, esto se vuelve la médula, esto se vuelve el estándar número uno. Regresamos al lugar en dónde cedemos el control de nuestras vidas al Espíritu de Dios, y claro, lo que pasó fue que personas que estaban llenas del Espíritu de Dios pudieron operar con tal poder que se dijo de ellos, han volteado de cabeza al mundo. La realidad de ceder al Espíritu Santo libera el poder divino para capacitarnos a hacer las cosas que solo Dios puede hacer. Si usted va a hacer cosas más grandes que estas, como Jesús dijo, si usted va a llegar a conocer lo que es hacer mucho más abundante de lo que usted puede pedir o entender, según el poder que opera en usted, usted solo lo conocerá conforme usted es lleno del Espíritu.

Y vimos eso, eso significa ser controlado por el Espíritu, ceder a Su poder. Esto es el yo ha muerto, la voluntad personal ha muerto, el pecado es confesado y quitado de su vida, y usted es obediente al Espíritu de Dios. Y sabe una cosa, siempre me sorprende que la gente en cierta manera está en una búsqueda por tratar de reproducir el día de hoy la iglesia primera. Y creo que es parte de lo que está pasando en mi vida. No puedo hablar para las generaciones antes, pero inmediatamente en la generación antes, no estoy seguro de que fue tan intenso como es en la actualidad, pero ha existido desde que fui un alumno de seminario, unos cuantos años atrás, un esfuerzo tremendo de recapturar el significado de la primera iglesia y creo que he sido parte de ese esfuerzo yo, redefinir como es que la primera iglesia lo hizo.

¿Cómo lo hicieron en el libro de los Hechos? ¿Cómo se estructuraron a sí mismos? ¿Cuál fue su modus operandi?  ¿Cuáles fueron sus métodos? ¿Cómo operaban? ¿Cómo estaban estructurados en términos de liderazgo? ¿Cómo respondieron los laicos? ¿Cómo trabajaron con personas que fueron enviados al campo misionero? ¿Cómo comisionaron y ordenaron? ¿Cómo funcionaron con disciplina en la iglesia? ¿Cómo alcanzaron al mundo? ¿Cómo evangelizaron, y cómo edificaron? Siempre estamos buscando recapturar a la primera iglesia. Y oímos mucho acerca de la renovación de la iglesia, y la regeneración de la iglesia del primer siglo.

Y sabe una cosa, creo que en muchas maneras lo hemos hecho mucho más complicado de lo que es. Cómo puede ver, la clave para reproducir el poder de la primera iglesia no es el modus operandi de la primera iglesia; es el mismo Espíritu Santo que estuvo en la primera iglesia, eso es todo. Y cuándo la iglesia en el siglo veinte está habitada por el Espíritu de Dios como lo es, y cuándo se vuelve llena del Espíritu de Dios, como Dios quiere que sea, entonces será la iglesia del siglo veinte, bajo la definición divina. No es cuestión de recapturar la metodología, es cuestión de ser lleno del Espíritu de Dios, entonces volveremos de cabeza al mundo del siglo veinte. Quizás deberíamos estar menos preocupados con lo académico, o la restructuración de la iglesia y más preocupados con la inspiración de una vida llena del Espíritu, porque esa es la médula.

Entonces, Pablo dice aquí en Efesios capítulo 5, versículo 18, manténganse siendo llenos del Espíritu, en otras palabras, todo lo que he dicho en el libro de Efesios, toda su posición en Cristo en los capítulos 1 al 3, toda su práctica en los capítulos 4 al 6, todo esto involucra ser lleno del Espíritu de Dios, o no puede cumplirse, no puede implementarse. Ahora, si usted recordará hablamos de tres puntos en este texto: el contraste, el mandato y las consecuencias. El contraste en el versículo 18, “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, o asotia, disipación, enfermedad llevando a la muerte, antes bien sed llenos del Espíritu. En otras palabras, no hagan como los paganos lo hacen, no traten de inducir algún tipo de comunión con los dioses paganos por embriaguez, tenemos comunión con nuestro Dios, experimentamos su poder mediante la llenura del Espíritu. Ese es el contraste.

El mandato, manténganse continuamente siendo llenos del Espíritu. Es algo continuo. Y sabe una cosa, esto podría causarle una sorpresa un poco, pero Dios no se interesa por su futuro. ¿Sabía usted eso? En un sentido. Dice usted: “Bueno, espera un minuto. A mí me preocupa mucho el futuro, me preocupa mucho la profecía y todo eso.”  Bueno, eso está bien, pero Dios no está preocupado de manera específica por su futuro, por esta razón, nunca vivirá en él. ¿Ha notado eso? ¿Alguna vez ha notado que nunca ha llegado al futuro? Cada vez que usted habla usted óigase, es verdad. Nos gusta pensar en el pasado, la nostalgia, las cosas viejas, los muebles. Nos gusta regresar, vestirnos como en los veintes de nuevo, nos encanta el pasado, y después por otro lado nos encanta el futuro.

Sabe una cosa, “La guerra de las Galaxias” y las naves espaciales y todas esas cosas y criaturas raras, y Ray Bradbury y la Ciencia Ficción. Nos encanta el futuro porque el futuro todavía no lo hemos echado a perder, y nos encanta el pasado porque solo podemos recordar lo bueno. Es el presente del que tratamos de salirnos, pero nunca vamos a tener éxito. Tienen que hacerlo bien aquí, y me imagino que así es en la vida. Si usted va a ser lleno del Espíritu no es algo que usted le promete a Dios que va a hacer, es algo que usted lo es o no.

Siempre en cierta manera me gusta relacionarlo a mi matrimonio, cuando Patricia decidió decirme si, después de que la perseguí, y en cierta manera le impuse el asunto, ella dijo: “Muy bien, John. No tengo otra opción entonces me caso contigo.” Decidimos casarnos. Sabía que mi padre me diría, él me dijo: “¿Prometes amar a esta mujer hasta que la muerte los separa?” Porque él siempre decía eso. ¿Prometes amar a esta mujer hasta que la muerte los separa? Bueno, digo, usted sabe, es una pregunta difícil de responder, ¿verdad? Digo, realmente la amo ahora, no estoy seguro de lo que va a pasar en el futuro. Depende de cómo se conduce ella. Usted sabe, digo. Soy joven, no sé qué esperar, pero la amo ahora.

Entonces, me acuerdo en cierta manera estaba esperando esto, y la boda fue, quería ser honesto acerca de esto, prometer amarte hasta que la muerte nos separe, usted sabe, es difícil decir eso porque usted no sabe lo que el futuro pueda traer. Entonces, hice un pacto ahí en mi corazón que simplemente la amaría ahora y no me preocuparía por el futuro. Y sabe una cosa, todavía estoy en ese mismo ahora, y todavía la amo. Y sabe una cosa, a ella no le importa el futuro, digo, ella viene y me dice: “Querido, ¿me amas?” Ella no quiere oír, “regresa en un par de meses y te voy a decir cómo me siento.”

Bueno, ella no quiere oír, “sabes una cosa, estoy planeando eso. Definitivamente ese es el plan. Te voy a amar, está ahí. Puedo ver que viene.” Y Dios tampoco quiere ser tratado de la misma manera. A Dios no le interesa sus compromisos futuros y Él no está interesado en su amor futuro. Dios solo está interesado en su ceder al Espíritu de Dios ahora, porque este es el único momento en el que usted va a vivir. Manténganse continuamente llenos. Ese es el mandato.

Después las consecuencias, en tercer lugar, ¿recuerda? Dijimos que habían tres categorías de consecuencia: primero hacia nosotros mismos, segundo hacia Dios, y tercero hacia otros. Hacia nosotros mismos cantando, hacia Dios agradeciendo, y hacia otros, ¿qué? sometiéndonos. Inclusive hubo una cuarta, sirviendo. Podemos hablar de eso si tenemos tiempo en esta mañana. Pero el punto es este, cuando usted vive una vida llena del Espíritu, la consecuencia general es bendición. Contenida en primer lugar hay una consecuencia personal, cantando. ¿Y qué es lo que esto está diciendo? Una persona llena del Espíritu tiene un corazón lleno de gozo, ¿verdad? Hablamos de eso ahora, por un par de semanas, el corazón de una persona llena del Espíritu, literalmente está irrumpiendo con canción, eso es lo que sucede en el interior de nosotros, y él entra todos los detalles de esa realidad maravillosa.

Pero vayamos a una segunda categoría de consecuencia, hacia Dios. Una persona llena del Espíritu se relaciona de manera correcta consigo mismo, y hombre, él es una persona saludable en su totalidad. Él puede cantar y regocijarse, y su corazón está lleno de canción, irrumpe en él, ¿por qué? porque él está controlado por el Espíritu de Dios, y él pierde todas esas cosas que destrozan la personalidad humana. Él está bien, él lo tiene todo bien, él está bien con Dios y eso significa que él está bien en el interior.

Pero hay un segundo elemento y ese es hacia Dios. No solo está este sentido tremendo de gozo y justicia consigo mismo, sino que una persona llena del Espíritu se vuelve hacia Dios inevitablemente, lo que sucede es que él dice: “Gracias,” versículo 20. Esta es la segunda consecuencia: “Dando gracias a Dios por todo, a Dios Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.” Escuchen amados, un cristiano lleno del Espíritu consciente de Cristo, lleno de la Palabra, obediente, fiel, le da gracias a Dios por todo. Comenzamos nuestro servicio esta mañana, leí el Salmo 100, “Entrad en sus puertas con,” ¿qué? “con gratitud,” ¿por qué? porque esa es la manera en la que usted siempre entra en la presencia de Dios. Esa es la manera en la que usted siempre entra en la presencia de Dios, con gratitud.

William Hendriksen dice: “Cuándo una persona ora sin gratitud, él ha cortado las alas de la oración de tal manera que no pueden subir. Entramos sus puertas con gratitud, entramos en sus patios con alabanza, ¡Oh agradecedle a Él y bendecir su nombre!” Escuche, yo creo que una persona llena del Espíritu va a ser una persona que agradece a Dios. Ahora, permítame decirle algo que quizás nunca ha considerado de esta manera. Estoy convencido de que el acto más grande de adoración personal que usted puede darle a Dios es estar agradecido. Es correcto, eso para mí es la epítome de la adoración, no ventanas emplomadas y música de órgano, por agradable que sea eso, no sentarse en la iglesia y cantar grandes himnos, sino que la expresión de adoración más magnánima y elevada y mejor y definitiva en la adoración, es tener un corazón agradecido.

Esa es la clave, porque la gratitud de últimas crucifica al yo; la gratitud en últimas reconoce a Dios como la fuente de todo, la gratitud siempre puede decir en medio de cualquier cosa buena e inclusive difícil, Dios sea alabado, Dios sea alabado. La gratitud ve más allá de las circunstancias al plan de Dios. Ve más allá del dolor a la soberanía de Dios. Vea Romanos 8:28, ve que todas las cosas funcionan para bien, para aquellos que aman a Dios y son llamados conforme a sus propósitos, ve la mano de Dios en todo, lo bueno y lo difícil.

La gratitud es el acto definitivo de alabanza, porque dice: “Dios te agradezco inclusive por los tiempos difíciles. Te agradezco inclusive por un matrimonio difícil, te agradezco inclusive por un trabajo que no es satisfactorio, te agradezco por todo porque sé que puede ser usado para mi bien y su intención es que me pueda conformar a Jesucristo. Job dijo: “Desnudo vine al mundo y desnudo me iré.” Y eso está bien porque Jehová dio y Jehová quitó. Después que dijo él: “Bendito sea el nombre de Jehová, te agradezco Dios cuando das y te agradezco Dios cuando quitas.” ¿Lo ve?

Ahora, eso es madurez. Esa es una persona llena del Espíritu. En 2 Corintios capítulo 4, versículo 15 Pablo dice esto: “Porque todas las cosas son para vosotros.” En otras palabras, todo lo que Dios hace es para ustedes. Algunas veces es una bendición y algunas veces es una bendición en prueba, pero todo es para ustedes. ¿Por qué? “Para que la gracia abundante pueda mediante la gratitud de muchos redundar para la gloria de Dios.” En otras palabras, ahora observe esto, la meta definitiva es la gloria de Dios, el medio para la gloria de Dios es la gratitud, el medio a la gratitud son todas las cosas que Dios hace en su vida, porque todas las cosas son por vosotros, para que estén agradecidos a Dios para que Él pueda ser glorificado. Usted glorifica a Dios al estar agradecido. Dice usted: “Dios, esto es para Tú gloria. No importa cuánto duela, no importa cuanto sea el dolor, no importa cuanto sea el problema.”

Más adelante en 2 Corintios capítulo 9, versículo 11, “Siendo enriquecidos en todo para toda generosidad.” ¿Por qué? ¿Por qué es que Dios es generoso con nosotros? ¿Por qué? Lo cual causa a través de nosotros gratitud a Dios. Esa es la razón. Cómo puede ver, la expresión definitiva de respuesta a lo que Dios ha hecho, es gratitud. Si usted es una persona ingrata, usted no ha entendido el punto. Toda nuestra vida cristiana consiste en llegar finalmente al lugar de gratitud. En el versículo 12 él inclusive la llama “abundando por mucha gratitud a Dios.” Y después él cierra el capítulo diciendo: “Gracias sean dadas a Dios por su don inefable.” Escuche, Dios ha hecho todo lo que Dios ha hecho para que estemos agradecidos con Él, porque cuando le agradecemos a Dios eso le da gloria a Él, porque lo reconoce como la fuente y soberano de todo. Y cuando usted hace eso, usted realmente le está dando gloria, porque Él lo es.

Ahora, veamos el texto y veamos algunas preguntas que podamos responder de este versículo. ¿Qué tipo de gratitud está buscando Pablo? En primer lugar, ¿cuándo debemos estar agradecidos? Versículo 20. “Dando gracias,” ¿cuál es la siguiente frase? “siempre.” ¿Cuándo entonces debemos estar agradecidos? Siempre. Dice usted: “No conoces mi problema.” Todavía dice siempre. “No conoces a mi esposa.” Todavía dice siempre. No conoces a mis adolescentes.” Todavía dice siempre. “No conoces el trabajo malo que tengo.” No conoces el trato malo que enfrento.” “No sabes lo que me hicieron en ese lugar.” Siempre, siempre, siempre, siempre. ¿Por qué? Porque esto reconoce que Dios está en control en su vida, y que Dios está tratando de conformarlo a la imagen de Cristo, con todas las cosas que ocurren y en todas esas cosas usted redunda para la gloria de Dios en gratitud.

Y, entonces dice, observe 1 Tesalonicenses 5:18, gran afirmación. “Dando gracias a Dios en todo, porque esto es la voluntad de Dios en Cristo Jesús para vosotros.” Si usted no conoce la voluntad de Dios, intente eso para comenzar. De gracias. De gracias. De gracias. Esta es la voluntad de Dios.

Ahora, de regreso a Efesios 5:17. “No seas insensatos, sino entendidos de cuál es la voluntad del Señor.” Versículo 20, “Dando siempre gracias a Dios por todo.” La misma idea, la voluntad de Dios es que estemos agradecidos. Shakespeare dijo: “Cuán más filoso que un diente de serpiente es tener a un hijo ingrato.” “La ingratitud es un corazón de mármol.” Inclusive Shakespeare reconoció lo que es tener ingratitud, piense como Dios debe sentirse. Cuándo Dios trae dificultades a nuestras vidas, cuando Dios trae pruebas a nuestras vidas, y nos quejamos y no entendemos el significado de Santiago 1 que dice: “Cuándo vengan las pruebas en su vida, tened por sumo gozo porque a partir de esa prueba Dios va a traer perfeccionamiento y una madurez.” ¿Lo ve? Como puede ver, queremos ayudarle a Dios, y queremos quejarnos, y queremos en cierta manera murmurar, y toda la Biblia pide de nosotros ese estar agradecidos, para que Dios pueda llevar a cabo Su obra perfecta. Esta es la voluntad de Dios.

Ahora, hay tres categorías de personas agradecidas. Y vamos a ver en cual encaja usted, ¿muy bien? Usted aplíquese esta prueba. Número uno, esta es la parte fácil. Hay algunos que están agradecidos después de la bendición, ¿verdad? Dice usted: “Yo soy uno de ellos.” Esa es la parte fácil, ¿verdad? Seguro, después de que Dios acaba de bendecirlo a usted, usted está agradecido. ¡Oh, usted sabe, estaba enfermo y el Señor tocó mi cuerpo y ahora estoy bien, estoy tan agradecido! ¡Usted sabe, no sabíamos que íbamos hacer y después el Señor nos dio un hogar nuevo! ¡Bueno, perdimos un trabajo y Dios nos dio! Después de la bendición siempre está la gente agradecida después de la bendición. Esa es la parte fácil, ¿verdad? Dios simplemente acaba de descargarle a usted y usted dice: ¡Oh, gracias Señor! Parte fácil.

Es bíblico, no obstante, vea Éxodo capítulo 14, está bien, Dios espera que usted esté agradecido después de la bendición, sería terrible que no lo estuviera, usted recuerda que aquí están los hijos de Israel y vienen al Mar Rojo y Moisés levanta su vara y se abre así el Mar Rojo y las aguas se abren y caminan por ahí. Y Faraón dice: “Bueno si lo pueden hacer podemos hacerlo.” Nada más que no pudieron hacerlo. Faraón marchó con el ejército egipcio entero en eso, y se cerró el mar y los ahogó a todos.

Versículo 28 de Éxodo 14: “Las aguas regresaron, cubrieron los carros y a los jinetes y todo el ejército de Faraón que vino en el mar tras ellos y no quedó ni uno de ellos, pero los hijos de Israel caminaron sobre la tierra seca en medio del mar, y las aguas fueron un muro a su derecha y a su izquierda. De esta manera Jehová salvó a Israel ese día, de la mano de los egipcios. Israel vio a los egipcios muertos ahí en la costa.” Los cuerpos ahí acabaron. “Israel vio la gran obra que el Señor Dios hizo en los egipcios, y el pueblo temió a Jehová y temió a Jehová y a su siervo Moisés.”

Y, ¿sabe lo que hicieron, en primer lugar? tuvieron un gozo tremendo eterno. Y entonces dice en el versículo 1 del capítulo 15, “Y cantaron,” ¿verdad? “cantaron Moisés y los hijos de Israel.” Y esta fue la canción: “Cantaré a Jehová porque él ha triunfado gloriosamente, el caballo y al jinete el arrojó al mar. Jehová es mi fortaleza y mi canción, y él se ha vuelto mi salvación, él es mi Dios. Le prepararé a él una habitación, lo exaltaré. Jehová es un varón de guerra, Jehová es su nombre, los carros de Faraón y su ejército él aventó al mar.” Y la canción sigue y sigue, y hasta el versículo 19. Esta es la canción después de la bendición. “Oh, gracias Jehová, gracias por lo que has hecho,” versículo 11. “¿Quién es como tú, oh Señor, entre los dioses? ¿Quién es como tú glorioso en santidad? Terrible en alabanzas, haciendo maravillas,” versículo 18, “Jehová reinará para siempre.”

Como puede ver, esto es gratitud después de la bendición. Lo encuentra en Apocalipsis 15, y es un retrato maravilloso de como el Señor viene en juicio poderoso sobre la tierra, que ha sido bañada en el baño de sangre conocido como la tribulación y las siete plagas, son derramadas en la tierra y hay algunas personas en el versículo 2, quien tienen la victoria sobre la bestia, habrán algunas personas que el anticristo no podrá destruir, y cantaron el cántico de Moisés, la canción del Cordero: “Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios todopoderoso, justos y verdaderos son tus caminos. Rey de los santos.” ¿Lo ve? Cantan después de que la victoria se acabó, después de que se ganó la batalla, después de que la conquista se realizó.

Ahora escuche, este es un tiempo para dar gracias. Hay siempre algunas victorias ganadas, hay siempre algunas guerras que ya han sido superadas, hay siempre algunas conquistas que ya se han logrado. Siempre hay algo que Dios ha hecho y debemos decir gracias después de la bendición. Pero es fácil en ese caso, ¿verdad?

Vayamos al paso dos. Esta es la capacidad de agradecer antes de que la batalla comience, por la victoria que usted sabe que va a venir. ¿Muy bien? Primero es después del hecho, en segundo lugar, es en expectativa del hecho. Ahora, aquí es donde la gente de fe entra. Estas son las personas que creen en Dios antes de que algo pase. Estas son las personas que están celebrando antes de la guerra. Estas son las personas que están diciendo: “Señor, veo un problema que viene. ¡Cuán maravilloso! Voy a creer en ti para la victoria en medio de esto antes de que llegue ahí.

Este es Jesús. Este es Jesús en Juan capítulo 11, conforme Él está al lado de la tumba de Lázaro. Todo mundo a su alrededor está llorando, todo mundo está en lamento, Él dice: “Muevan esa piedra,” y Marta se enoja por eso, versículo 41, “Después tomaron la piedra del lugar en dónde el muerto estaba. Y Jesús levantó sus ojos y dijo: Padre, te doy gracias porque tú me has oído, gracias Señor por lo que vas a hacer.” Ahora, eso es fe, ¿no es cierto? Y después Él dijo: “Lázaro, ven.” Y salió. Gracias por adelantado.

Ahora, ese es otro nivel de madurez espiritual. Esa es la capacidad de decir gracias antes de lo que realmente inclusive se va a desarrollar. ¿Es usted una de esas personas que agradece por adelantado? ¿Usted ve algo que viene y puede creer en Dios para la victoria, inclusive antes de que llegue? ¿Puede usted agradecerle a Jesús en espera de la muerte? ¿Puede usted decir vi una muerte en mi familia, veo la muerte de alguien que amo, gracias Señor, gracias porque se lo que va a pasar, él va a venir en vida de resurrección? ¿Puede usted estar agradecido frente a la muerte?

Le voy a dar otro. Observe esto. Esto es fabuloso. 2 Crónicas capítulo 20, ese es el Antiguo Testamento. 2 Crónicas capítulo 20. Esto es realmente maravilloso. Ahora, el pueblo de Dios, Judá está a punto de entrar en guerra con un par de enemigos realmente fuerte, Amón y Moab, los amonitas y los moabitas. Y se están preparando para una guerra a gran escala aquí. Pero Josafat es un hombre bastante fiel, de oración, entonces él acude al Señor y él simplemente le dice al Señor, todo. “Señor, esta va a ser tu batalla. Digo, simplemente no puedo enfrentar esto, no lo podemos hacer solos.”

Él se postró ante Dios y él derrama su corazón, y él dice: “Señor, tú vas a tener que hacerlo con estas personas. Simplemente hazlo como cuando ahogaste a los egipcios. Vas a tener que hacer algún milagro. Vas a tener que encargarte de esto Señor. Yo no puedo enfrentar este problema. Lo puedo ver venir, no lo puedo enfrentar.” Y él acabó con su oración y después decidió, es momento de agradecerle al Señor. Y alguien podría haber dicho: “Bueno, eres bastante presuntuoso ahí, Josafat, porque ni siquiera hemos entrado a la batalla. ¿Vas a alabar al Señor primero?”

“Sí, vamos a alabar al Señor primero.” De hecho, lo primero que él va a hacer está en el versículo 20: “Y se levantaron temprano por la mañana, y salieron al desierto de Tecoa, y conforme salieron Josafat se puso de pie y dijo: “Oídme Judá, y vosotros habitantes de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios.” Muy bien, “confiemos en Dios desde el comienzo. Entonces, seréis establecidos, creed en sus profetas y prosperareis,” ¿verdad? Vamos a creer en Dios para una victoria que ni siquiera hemos visto.

Ahora, aquí está lo primero. “Y cuando él había consultado con el pueblo, él designó a cantantes para el Señor que alabaran en la belleza de la santidad, conforme salieron frente al ejército para que dijeran: “Alaben a Jehová porque su misericordia permanece para siempre. Escuchen Israel, los ejércitos, no aterrizaron primero, el coro aterrizó, llegaron primero porque la alabanza precedió al ejército. ¿Lo ve? Señor, cuán maravilloso eres, vamos a ganar. Digo, ¿puede imaginarse esos hombres que pasaron su vida entera aprendiendo música, y cuándo se preparan para la gran guerra, lo que primero que oyen es: “Coro adelante, van por delante.”

Increíble, eso es exactamente lo que pasó. Y comenzaron a cantar. Quizás un poco nerviosos al principio, pero salió. Comenzaron a cantar y a alabar, el Señor estableció una emboscada en contra de los hijos de Amón, Amón y Moab y el monte Seir, quien iban a venir contra Judá y fueron heridos porque los hijos de Amón y Moab estuvieron en contra de los habitantes del Seir, totalmente matados y destruidos. Y cuando habían terminado con los habitantes de Seir todo mundo ayudó para destruir a otros.

¿Quiere saber algo? Esto es Jonestown, todos se mataron unos a otros. Sorprendente. Y cuándo Judá salió hacia la torre de la guardia en el desierto, ese sería su campamento, vieron a la multitud y he aquí habían cuerpos muertos que habían caído en la tierra y ninguno escapó. Se acercaron a un montón de cuerpos muertos. Y cuando Josafat y su pueblo vinieron para llevarse el botín de ellos, encontraron entre ellos la abundancia, tanto de riquezas, como de cuerpos muertos y joyas preciadas, las cuales quitaron para sí mismos, más de lo que podían llevarse. Y hubieron tres días para reunir el botín, era tanto. Y Dios les había prometido el botín de la tierra. Entonces era de ellos por derecho. Pero, ¿no ve usted lo que pasó? Ni siquiera tuvieron que pelear la guerra, creyeron en Dios y le agradecieron a Dios antes de que la batalla inclusive comenzara, y la batalla era de ellos. ¿Lo ve?

Ahora, esto es más difícil después del hecho, pero Dios quiere esto también. Dios quiere su gratitud antes de que la batalla inclusive comience. Y esto es difícil, esta es la prueba de su madurez espiritual. Cuando usted se desmorona esperando el problema entonces no ha alcanzado este nivel aún. Agradecerle a Dios después de la bendición, eso es fácil. Agradecerle a Dios antes de la batalla, eso es más difícil, pero lo más difícil de todo, ¿está listo usted para la tercera? La más difícil de todos es agradecerle a Dios a la mitad de la batalla cuando parece como si usted está perdiendo.

Eso es difícil. Usted puede hacerlo después del hecho, y puede hacerlo antes de eso, pero, ¿puede hacerlo usted a la mitad? Bueno, ciertos ciervos selectos de Dios lo han hecho. El rey estableció un decreto en el día de Daniel que nadie más debía ser adorado, inclusive a nadie se le debía orara más que a él, no le molestó a Daniel. Dice en Daniel capítulo 6 versículo 10, “Daniel entró a su aposento, y como era su costumbre y abrió las puertas como siempre estaban abiertas hacia Jerusalén, tres veces al día y se postró y dio gracias a Jehová su Dios.” Y él sabía lo que le costaría, y lo tomaron y lo llevaron al foso de los leones. Pero eso estaba bien, él iba darle gracias a Dios a la mitad del problema.

Sabe una cosa, dice de Jonás, que cosa tan fantástica. ¿Puede imaginarse si estuviera en la situación de Jonás? Digo, usted lo oye como una historia bíblica, pero trate de imaginarse como sería ser tragado por un pez enorme, flotando en el ácido de su estómago. Y peor que eso estar vivo y despertar flotando ahí. Y Jonás, en el capítulo 2, en cierta manera se corrige, y esto es lo que dice, esto es sorprendente. “Cuándo mi alma desfalleció dentro de mí, me acordé de Jehová y mi oración llegó a ti, a tu templo santo.” ¿Y cuál fue tu oración, Jonás? “Ofreceré el sacrificio a ti, con la voz de gratitud. Voy a pagar mis votos, la salvación es de Jehová.” Aquí está Jonás en medio de un estómago lleno de ácido de algún monstruo gigante del mar, diciendo: “¡Gracias, Señor!”

Dice usted: “Esa no es fe, eso es torpeza.” No. Gracias Señor, gracias. Y sabe una cosa, a Dios le gustó tanto esa oración que hizo que ese gran pez vomitara a Jonás, y no solo lo vomitó, lo vomitó en el lugar en el que debía estar. Aquí estaba un hombre que le agradeció a Dios en medio del estómago de un monstruo grande del mar. Increíble. Dios lo honró. Ahora, usted nunca ha enfrentado eso, ¿verdad? Lea usted Hebreos capítulo 11, acerca de esas personas que agradecieron a Dios a la mitad de esas pruebas terribles. Y después oye al escritor de Hebreos decir: “No han enfrentado algo tan malo, no han sufrido hasta la sangre, aún, ¿o sí?”

En Hechos capítulo 5, la primera iglesia está siendo terriblemente perseguida y dice en Hechos 5:40, “Los tomaron y los golpearon, y los golpearon. Y después que los habían golpeado dijeron: “Ya no prediquen.” Y salieron ahí y agradecieron a Dios porque fueron contados dignos de sufrir por su nombre. Estuvieron agradecidos ahí en medio de los golpes. Y después encuentra usted a Pablo y a Silas en el capítulo 16 de Hechos. Y sus pies están estirados lo más que se podían, y están ahí encerrados en el cepo y los músculos están entumidos, y están en dolor increíble, ¿y qué están haciendo? cantando gratitud y alabanza a Dios.

Usted llega a Filipenses 1 y la gente está persiguiendo a Pablo, cuando él es un prisionero, y él ve el tiempo en el que él va a morir, y su corazón simplemente está lleno de gratitud. Escuche, es indicativo de su virtud como usted da gracia porque usted adora a Dios en conexión con su corazón. Y si el único momento en el que puede adorar a Dios y agradecerle a Dios es después de la bendición, entonces usted está ahí abajo en el primer nivel. No obstante, si usted puede moverse un poco más arriba, y puede agradecerle a Dios antes de que la batalla inclusive comience, esperando la victoria que Él va a dar, eso es mejor. Pero si usted puede agradecerle a Dios en medio del dolor, en medio de la prueba, entonces usted ha alcanzado el nivel de madurez que pocos cristianos realmente conocen.

Joni Eareckson, quién ha estado viniendo a nuestra iglesia durante los últimos ocho meses, ha escrito un maravilloso libro que habla de su vida y de su accidente, que paralizó su cuerpo. Y hace la afirmación: “Agradecer no es cuestión de sentimiento, de sentirse agradecido, es cuestión de obediencia.” ¿Lo ve? Usted no siempre tiene que sentirse agradecido, pero es cuestión de gratitud. Es un reconocimiento de que mi vida, y mis circunstancias y mi destino están en las manos soberanas de Dios. ¿Lo ve?

Y todo lo que sucede está operando para cumplir el propósito de conformarme a Jesucristo. Y va a tener un efecto profundo en su actitud. ¿Quiere saber una cosa? Va a tener un efecto profundo en su actitud. Entonces, ¿cuándo da gracias usted? Siempre. ¿Por qué? ¿Por qué? Dando gracias a Dios, ¿por qué? Por todo. Dice usted: “¿Por todas las cosas? ¿Quieres decir, por todo? ¿Aún las cosas que son problemáticas y difíciles?” Seguro, tened por sumo gozo cuándo os halléis en diversas pruebas. ¿Por qué? Porque esa es la manera en la que Dios lo perfecciona a usted.

No le voy a dar a usted una lista larga, grande, he escrito una aquí y no voy a tomar el tiempo para hacerlo, pero enliste unas cuarenta cosas que la Biblia dice de manera específica, por las que usted debe estar agradecido. Y no solo son cosas individuales, son categorías en las que usted podría estar agradecido por cien cosas diferentes dentro de esa categoría. Debemos estar agradecidos por todo, por todo, por todo. No hay límite. Simplemente la plenitud de todas las cosas que Dios ha hecho por nosotros, todos sus atributos están enlistados, todas las cosas que Él ha hecho.

Debemos estar agradecidos. ¿Sabe usted que la Biblia nos dice que debemos estar agradecidos por todos los hombres, por toda persona? Nos dice que debemos estar agradecidos por todas las cosas, estar agradecidos a Dios por Cristo, por nuestra salvación, por el Espíritu Santo, por todo lo que tenemos, estar agradecidos en medio de la dificultad, como también en medio de la prosperidad. Estar agradecidos por todas las cosas.

Ahora, permítame decirle algo. Solo hay un tipo de persona que puede estar agradecido por todo, y esa es una persona humilde. Es correcto. Esa es una persona humilde. Dice usted: “¿Qué quieres decir con eso?” Simplemente escuche. Una persona humilde sabe que no merece nada, ¿verdad? Entonces, lo más pequeño para él es causa de gratitud. Si usted tiene un problema en su vida con estar agradecido, el problema no es falta de gratitud, ese es el síntoma, el problema es soberbia. Usted está diciendo: “Dios, simplemente no puedo estar agradecido porque no creo que estoy recibiendo lo que merezco.” ¿Lo ve? Pero si usted sabe que no merece nada, si usted se ve a sí mismo como un pecador, que no merece realmente nada, entonces cualquier cosa que Dios le dé, no puede haber nada más que gratitud. ¿Lo ve? Realmente es un problema de soberbia.

Una persona agradecida siempre tiene un corazón humilde. Y, por cierto, como puede ver la humildad es parte de ser lleno del Espíritu, porque usted solo es lleno del Espíritu cuando usted se niega a sí mismo, ¿verdad? Cuándo usted muere a sí mismo, cuando se crucifica a sí mismo, cuando se hace al lado a sí mismo y responde al Espíritu, es un acto de humildad que lo hace estar lleno del Espíritu. Por lo tanto, es un acto de humildad que causa la gratitud la cual procede de esa llenura. Llegamos de regreso al primer pecado de todos los pecados que corrompe el sistema entero, y es el pecado de soberbia, ¿verdad? Eso es con lo que Satanás comenzó, ¿verdad? Él volteó alrededor en el cielo y dijo: “A ha, Dios no debería tener todo esto, debería tenerlo.” Entonces, él dijo: “Haré esto, y me exaltaré a mí mismo y demás, y demás,” y fue yo, yo, yo, yo. Y después Eva en el huerto ella sabía que podía ser como Dios, yo, yo, yo. Siempre es así, la soberbia es la clave del pecado.

Entonces, si no está agradecido, no es realmente que usted necesite en cierta manera motivar la gratitud, es que necesita experimentar la humildad, y la humildad lo lleva de regreso al concepto de ser lleno del Espíritu, porque es solo conforme usted se crucifica a sí mismo, y se niega a sí mismo, y cede al Espíritu, que la humildad puede realmente ser una realidad. Pero si usted es una persona humilde, entonces estará agradecido por todo. Todo. Dice usted: “Bueno, algunas personas dicen: Bueno, hombre, mi marido no es perfecto, ¿cómo es que quedé atorada con él? Y el marido dice: mi esposa es, no funciona ella, hombre. Debe haber otras mujeres en el mundo con las que la gente realmente está contenta. ¿Cómo es que me metí esto?”

La gente dice: “Bueno, mi trabajo no es lo que debe ser, no me tratan como deben tratarme, mi familia no me trata como debería tratarme, la gente no me entiende, no son amables hacia mí.” Y, tienen un enfoque amargo en la vida y se quejan. Y, ¿saben por qué? Porque piensan que merecen algo mejor, ¿verdad? Hombre, debería tener una persona perfecta. Debería tener un trabajo perfecto, debería tratarme todo mundo como debería ser tratado. Como puede ver, todo es soberbia, ¿lo ve? Mientras que somos soberbios, nunca estaremos agradecidos. Y cuando usted rompe la espalda de su soberbia, y termina en el polvo, entonces puede experimentar lo que es estar agradecido por todo. Todo.

Entonces, ¿cuándo debemos estar agradecidos? Siempre. ¿Por qué debemos estar agradecidos? Por todo. ¿Cómo? Observe esto, es una afirmación fabulosa. ¿Cómo debemos estar agradecidos? Vea el versículo 20 de nuevo, dice esto: “Dando siempre gracias a Dios por todo, por Dios Padre,” aquí viene, “en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.” Oh, esto es tan fantástico, escuche. Simplemente significa en el nombre del Señor Jesucristo, significa coherente con quien es él. De manera coherente con lo que él ha hecho. En otras palabras, sin importar lo que me pasa a mí, yo puedo agradecer por lo que Cristo es, y lo que Él ha hecho, no importa lo que pase en mi vida, resulta que va a ser para mi bien y para Su gloria, ¿verdad? Esa es la verdad fabulosa de todo.

¿Se acuerda usted de lo que le dije antes? Cuándo cantamos es Cristo cantando a través de nosotros. ¿Se acuerda de eso? Y cuando decimos gracias es Cristo diciendo gracias al Padre, mediante nosotros. Escuche, no podría estar agradecido por todo si no fuera por Cristo, pero debido a Cristo, las cosas buenas, inclusive las cosas malas en mi vida, todas tienen una parte en conformarme a la imagen que Dios quiera que yo tenga, la imagen de su Hijo. Como puede ver, yo no solo puedo decir, “Da gracias a Dios por todo, punto.”

Si usted no es cristiano y usted no está en Cristo, y usted no tiene a Cristo intercediendo a la diestra de Dios a favor de usted, si usted no tiene a Cristo morando en su vida, y usted no tiene la adopción como hijo, y el estatus de ser co-heredero que Él le prometió, si usted no tiene eso entonces no puede dar gracias por todo, porque lo que usted va a recibir usted no necesita estar agradecido por ello. Pero, por otro lado, si mi vida está en el control de Cristo y soy su hijo y soy un coheredero con él, y estoy en Su reino y Él intercede por mí a la diestra del Padre, y Él me sigue limpiando por todo pecado, y Él está conformándome a Su imagen, si todo esto está a mi favor, entonces tengo causa por estar agradecido a Dios por todo.

Sabe una cosa, por naturaleza somos tan egoístas, porque pensamos de una manera tan elevada de nosotros mismos y si no tenemos las cosas que queremos entonces nos enojamos y estamos no agradecidos. Pero Cristo no fue así. Oh, escuche, debemos estar agradecidos. Este versículo está diciendo, también como Cristo dio gracias. Si es Él dando gracias a través de nosotros, será la manera en la que su gratitud fue dada.

¿Sabe usted que Él estuvo agradecido con Dios? Mateo 11:25 Él dice: “Te doy gracias, oh Padre.” Juan 6:11, “Te doy gracias.” Juan 6:23, “Te doy gracias.” Juan 11:41, “Te doy gracias.” Él estuvo agradecido a lo largo de Su vida, y usted ve Su vida y usted se pregunta porque, ¿verdad? Digo, Él que tuvo todo en la gloria vino a esta tierra y se humilló a sí mismo, y se volvió un siervo. Le escupieron, lo menospreciaron, lo rechazaron, lo crucificaron, y Él no mereció nada de esto, sin embargo, estuvo agradecido. Agradecido.

Escuche esto, aunque Él mereció gloria, Él recibió humildad. Aunque Él recibió amor, Él recibió odio. Y aunque Él mereció adoración Él recibió rechazo. Aunque Él mereció alabanza Él recibió menosprecio. Aunque Él mereció riquezas, Él fue pobre. Y aunque Él mereció santidad, Él recibió pecado. Y así fue, y a la mitad de todo esto nunca perdió de vista la gratitud a Dios, porque Él podía ver el fin. Fue el gozo que fue puesto delante de Él, que le permitió soportar la cruz. Y véanos, merecemos humildad y recibimos gloria. Merecemos odio y recibimos amor divino. Merecemos rechazo, pero Dios nos hace sus hijos. Merecemos menosprecio, pero recibimos afecto. Merecemos pobreza, y Él nos da riqueza. Y merecemos la maldición del pecado, y Él nos da Su justicia. Y después si todo no sale como queremos nos quejamos. ¿Lo ve? No tiene sentido, ¿verdad?

De acuerdo con una leyenda medieval, dos ángeles fueron enviados a la tierra, a uno se le dio la tarea de recoger todas las peticiones, y al otro de recoger la gratitud. El ángel que salió a recoger las peticiones no podía traer de regreso la carga. El ángel que fue para conseguir la gratitud regresó con unas cuantas en su mano. Bueno, esa es la leyenda, y las leyendas pueden ser exageradas y fantásticas, pero me temo que esa no está demasiado lejos de la realidad. No es tan exagerada. Anhelamos tanto las peticiones, ¿verdad? lo cual es como firmar su nombre, tu siervo egoísta, John. Y nos quedamos muy cortos en la gratitud. Quizás ese es el pecado más común de todos los santos.

¿Cuándo damos gracias? Siempre. ¿Por qué damos gracias? Por todas las cosas. ¿Cómo damos gracias? En el nombre de Cristo. Finalmente, ¿a quién le damos gracias? A Dios Padre. Versículo 20 de nuevo, “A Dios Padre.” Y me encanta el hecho de que él usa la palabra Padre, porque es la actitud benevolente de Dios que está siendo vista aquí, es Dios en su paternidad que Él nos concede los regalos de Su amor. Dios Padre enfatiza la beneficencia amorosa de Dios a Sus hijos. Él siempre, siempre nos está dando regalos. Él es el Padre de las luces, en quien no hay mudanza de variación, de quien toda buena dádiva y todo don perfecto desciende.

Todo viene de Él, inclusive las cosas que vienen a través de otras personas a usted, vienen de Él, conforme Él opera a través de otras personas. Es Cristo cantando a través de nosotros, es Cristo agradeciendo a través de nosotros, y Cristo dando a través de nosotros. En una ocasión recientemente le di algo a alguien, tenían una necesidad y tuve el gozo maravilloso de darle algo para satisfacer esa necesidad, y siempre me gusta ver la respuesta cuando usted hace eso, y como la gente responde. Y recibí una nota hermosa y me pareció muy interesante que la nota entera simplemente agradeció a Dios. Simplemente fue refrescante. A lo largo de la nota agradeció al Señor, nunca dijo algo de mí, simplemente agradeció al Señor, y como puede ver, ahí hay una persona reconociendo a Dios como la fuente de todas las cosas.

Cuando comenzamos a agradecernos unos a otros, en cierta manera llega a acercarse a la adulación, un poco. Pero cuando vemos a Dios como la fuente de todo, vemos la perspectiva de Efesios 5:20. Escuche, si usted está lleno del Espíritu hacia usted mismo, usted canta hacia Dios, usted dice gracias. Oh escuche el Antiguo Testamento llama esto una y otra vez, Salmo 30, Salmo 50, Salmo 69, Salmo 92, 95, 100, 105, 116 y más, simplemente nos llama a agradecerle a Dios, agradecer a Dios, agradecer a Dios. Dice en Romanos 1:21 que los paganos se caracterizan de esta manera, “Habiendo conocido a Dios no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias.” ¿Vio usted eso? Esa es una característica de un mundo no regenerado, la ingratitud. Dios quiere que Su pueblo esté agradecido. Pablo le dice a los filipenses, “por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en todo oración y ruego, con acción de gracias.” Con acción de gracias.

Colosenses 2:7 nos dice que estemos agradecidos con Dios. Hebreos 13:15 dice “levanten sus labios y con sus labios den la alabanza a Dios que viene mediante la gratitud.” En el Antiguo Testamento ciertas ordenes de sacerdotes levitas, no tenían otro trabajo que guiar al pueblo en gratitud. ¿Sabe usted que todas las fiestas y festividades de Israel fueron establecidas para la gratitud? El propósito entero de toda festividad conmemorativa, la fiesta de las semanas y tabernáculos, y trompetas y pentecostés y pascuas, todos fueron actos nacionales de gratitud a Dios quien había servido a Su pueblo de manera tan amorosa y tan llena de gracia.

Ahora escuche, voy a cerrar este punto al decir esto, usted tiene tres maneras posibles de responder. Tres tipos de personas, cuando hablamos de gratitud, que podemos ver al cerrar. Y quiero que lo vea en el libro de Lucas, para verlos, capítulo 12, Lucas capítulo 12. En primer lugar, algunas personas nunca dan gracias. Esta es la categoría de personas que nunca le agradecen a Dios por nada. Piensan que lo han hecho todo solos, piensan que lo han hecho a su manera. Lucas 12:16: “Él habló una parábola a ellos diciendo: La heredad de cierto hombre rico produjo de manera abundante. Y él pensó dentro de sí mismo diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo lugar para guardar mis cosechas? Él dijo: Esto haré: derribaré mis graneros y construiré unos mayores y ahí guardaré todos mis bienes.”

“Hombre, vean lo que he hecho. He cultivado esta cosecha tremenda, ¿no es maravilloso? Voy a almacenarlo todo, y voy a decirle a mi alma: Alma mía, muchos bienes tienes guardados para muchos años, descansa, come, bebe, regocíjate, simplemente toma el resto de tu vida para consumir todo lo que tienes.” Y Dios le dijo: Necio, esta noche han venido para pedirte tu alma, y lo que tienes, ¿de quién será? Así es el que ha atesorado para sí mismo y no es rico para con Dios.”

Dice usted: “¿Cuál es el punto?” Este es el punto, él no pensó que le debía nada a Dios, porque él no pensó que él fue la fuente de nada. ¿Lo ve? Él pensó que lo hizo solo. “Ve lo que he hecho, pasaré el resto de mi vida consumiéndolo de mi propio mérito.” Y Él dijo: “Vas a morir esta noche.” Vas a morir esta noche porque no reconociste que nada crece en ningún lugar a menos que Dios lo haga crecer. No hay suelo, no hay grano a menos de que Dios lo haga. Y no has sido rico hacia Dios, no has reconocido a Dios como la fuente de todo, por lo tanto, lo vas a perder todo. ¿Lo ve? Estas son personas que no están agradecidas por nada, simplemente piensan que lo hicieron, ganaron su propia fortuna, han triunfado en la vida, han disfrutado todo, lo hicieron solo. Dios ni siquiera está involucrado, ni siquiera esa es una opción. Usted solo puede ser una de esas personas que nunca da gracias.

Y después están otros que dan gracias, pero es hipócrita. Observe el capítulo 18 de Lucas, esta es la gratitud hipócrita. Lucas 18, versículo 9. Y aquí está otra parábola dada a aquellos que confiaban en sí mismos como justos. Estos son los que piensan que son buenos por sí mismos. “Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo y el otro era publicano. El fariseo puesto en pie oraba consigo mismo.” Observe que él está hablando consigo mismo y dice: “Dios”. Él se adora a sí mismo, entonces realmente se identifica a sí mismo. “Te doy gracias.”

Ahora, escuche, este hombre no tiene un gramo de gratitud en su corazón, él no está agradeciéndole a nadie más que a sí mismo. Él está diciendo: “Estoy tan agradecido conmigo por lo que he logrado.” ¿Lo ve? Pero él en cierta manera trata de hacer que aparezca como si esta fuera adoración a Dios. “Te doy gracias porque no soy como los otros hombres, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano. Oh, estoy tan agradecido, porque soy tan maravilloso.” ¿Lo ve?

“El otro, el publicano, estando a distancia, ni siquiera levantaba sus ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.” Jesús dijo: “Os digo, que este hombre descendió a su casa justificado antes que el otro, porque todo el que se exaltar a sí mismo será humillado, el que se humilla a sí mismo será exaltado.” Como puede ver, hay algunas personas que nunca dan gracias en absoluto, después hay otras personas que simplemente andan agradeciéndose a sí mismos, bajo el disfraz de que están agradeciendo a Dios. Son los justos en sí mismos. Esto es hipócrita.

Hay una tercera categoría en Lucas 17, los que verdaderamente están agradecidos. Esta es una historia hermosa, la voy a leer rápidamente. Versículo 11 de Lucas 17, “Y sucedió que conforme iba a Jerusalén, que él pasó en medio de Samaria y Galilea. Conforme él entró a cierta aldea, se encontró con diez hombres que eran leprosos, que estaban a lo lejos. Y levantando sus voces dijeron: Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros. Y cuando él los vio les dijo: Vayan, muéstrense a los sacerdotes. Y sucedió que conforme iban fueron limpiados. Y uno de ellos,” ¿cuántos? Uno de ellos. ¿Solo uno de diez?

“Cuándo él vio que fue curado se volvió y a voz alta glorificó a Dios, y cayó sobre su rostro a sus pies, dándole gracias.” Digo, ¿solo uno agradecido, de diez? Y él fue un samaritano, un hombre rechazado, que no era de raza pura. “Y, Jesús respondiendo dijo: ¿No fueron diez limpiados? ¿dónde están los nueve?” No se encontraron los que regresaron a darle gloria a Dios excepto por este extraño. “Y él le dijo: Levántate, vete, tu fe te ha salvado.” Creo que eso está diciendo en otras palabras, los diez fueron curados, pero solo uno recibió la salvación.

Escuche, eso es gratitud verdadera, eso es gratitud verdadera. El resto recibieron lo que querían, y lo que querían era que se cumpliera su egoísmo, querían deshacerse de su enfermedad que los hacía un rechazado de la sociedad. El otro, la minoría magnifica le dio a Cristo lo que Cristo quería, gloria. ¿Ve usted la diferencia? Algunos de nosotros estamos satisfechos con recibir lo que queremos, y ni siquiera pensamos en Cristo. Otros están preocupados por la gloria que Él quiere y merece.

La gratitud, amados, es el hombre en su mejor condición. La ingratitud es el hombre en su peor condición. David dijo: “De esta manera proclamaré con una voz de gratitud y contaré todas tus obras maravillosas.” Nosotros, de todas las personas deberíamos estar agradecidos, usted sabe. Si nunca tuviéramos nada más que Jesucristo deberíamos estar agradecidos, ¿verdad? porque al tener a Cristo tenemos todo por la eternidad.

Un misionero en la ciudad, en Londres, fue llamado a un edificio antiguo. Una mujer se estaba muriendo y en las últimas etapas de la enfermedad, el cuarto era pequeño y estaba frío y la mujer estaba ahí tendida en el suelo. Este misionero trató de ayudar a esta dama y preguntó si había algo que ella quería. Y esto es lo que ella dijo: “Tengo todo lo que realmente necesito, tengo a Jesucristo.” Bueno, el hombre nunca lo olvidó, y él salió de ahí y escribió estas palabras: “En el corazón de la ciudad de Londres, en medio de los pobres, estas palabras doradas, brillantes, fueron pronunciadas, “Tengo a Cristo, ¿qué más quiero?” Hablados por una mujer solitaria, muriendo en un suelo, sin tener un solo artículo de comodidad terrenal. Tengo a Cristo, ¿qué más quiero? Él que las oyó corrió para prepararle algo de la gran tienda del mundo, era innecesario, murió ella diciendo: “Tengo a Cristo, ¿qué más quiero? ¡Oh, mi querido pecador! Alto o bajo, rico o pobre, ¿Puedes decir con profundidad en la gratitud, “tengo a Cristo, que más quiero?”

Inclinémonos en oración. Padre, gracias porque tenemos a Cristo, y la mayoría de nosotros tenemos mucho más que viene de Tu mano de gracia. Haznos estar siempre agradecidos, siempre agradecidos conforme brota de corazones que son humildes, hechos humildes por la llenura de Tu Espíritu. En el nombre de Jesús. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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