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Nadie necesita probarnos que bien podríamos estar observando la muerte de la célula esencial de la civilización, la familia. Todas las señales son abundantemente claras a nuestro alrededor. Podríamos sacar todo tipo de estadísticas para indicar la situación terrible de las familias en nuestra cultura. Constantemente, estamos viendo el desfile en los medios masivos de comunicación de divorcio, rebelión sexual, aborto, esterilización, delincuencia, infidelidad, homosexualidad, liberación femenina, derechos de los niños y demás. Eso ha desfilado continuamente frente nosotros en los últimos 10 o 20 años. Estamos observando la formación de la cuerda que estrangula la familia hasta el punto de matarla. Y muchos, francamente, con gusto están preparando la tumba para la familia y lo están haciendo con gusto.

En un libro titulado La muerte de la familia, un médico británico sugiere quitar la familia de manera completa porque él dice que es una herramienta de condicionamiento primordial para una perspectiva del mundo occidental imperialista. Kate Miller, quien es una prominente feminista, escribió un libro llamado Política sexual y en este libro ella escribe que la familia debe desaparecer porque oprime y esclaviza a las mujeres. Las personas que se aferran a estas perspectivas son agresivas, claras, directas, dominantes y encuentran su plataforma más fértil para la propagación de su punto de vista en las universidades de nuestra sociedad. Y como consecuencia, están en proceso de reeducar significativamente a los jóvenes que son eventualmente parte de la categoría de los líderes y los que moldean nuestra sociedad.

La señora T. Grace Atkinson de la Organización nacional de las mujeres busca eliminar todo el sexo, todo matrimonio, toda maternidad y todo amor. Yo diría que eso es bastante fatal. Ella dijo que el matrimonio es servilismo legalizado y las relaciones familiares son la base para toda la opresión humana. ¡Qué triste y desviada perspectiva! Pero en muchos casos, es la perspectiva reinante entre los pensadores, los profesores, los maestros de nuestra sociedad. Por otro lado, otros que están viendo la muerte de la familia lo ven como un desastre, una enfermedad terrible. Si la familia no puede funcionar, quién va a criar, quién va a socializar, quién va a moralizar a la próxima generación.

El doctor Armand Nicolai II, de la Escuela de Medicina de Harvard, vea esta tendencia a destruir a la familia como una tendencia devastadora. Él apunta a las mujeres casadas con hijos trabajando fuera del hogar. La tendencia que las familias se están mudando frecuentemente, casi de manera constante. El dominio de la televisión en el hogar. La falta de controles en la sociedad. El caos de confusión moral. La falta de comunicación entre las familias, el divorcio. Y todas esas cosas, él dice , están amenazando la vida misma que vivimos. Permítame citarlo.

Él dice, y cito: “Estas tendencias van a paralizar a la familia, destruir su integridad y van a hacer que sus miembros sufran conflictos emocionales tan paralizadores que se van a volver una carga intolerable para la sociedad. ¿Qué hay acerca del futuro? En primer lugar, la calidad de la vida familiar va a continuar deteriorándose, produciendo una sociedad con una tasa mayor de enfermedad mental como nunca antes. El 95% de nuestras camas de hospitales podrían estar ocupadas con pacientes enfermos mentalmente. Esta enfermedad se caracterizará por una falta de dominio propio. Podemos esperar que la gente en posiciones de autoridad sea asesinada y que éstas sean ocurrencias frecuentes. Se incrementarán los crímenes de violencia, inclusive dentro de la familia. También la tasa de suicidios se incrementará a medida que la sexualidad se volverá más y más ilimitada y separada de la familia. Y el compromiso emocional, el efecto mortal va a causar que haya una experiencia más bizarra y una perversión más amplia.” Fin de la cita.

Francamente un retrato bastante aterrador y lo estamos viendo ser pintado frente a nuestros ojos. No hay duda acerca del hecho de que la familia está bajo un ataque muy grande, porque la gente quiere redefinir a la familia en los términos que quiere. No hay duda alguna de que estamos viendo una generación de jóvenes que se está levantando, que no tiene capacidad para socializar y no tiene un sentido moral en absoluto. Hay caos. Hay homicidio, hay crimen a niveles desbordados. Inclusive hay placer en disparar a las personas que no son importantes para usted, simplemente por la emoción de matar. Los sociólogos, los psicólogos, los analistas, así llamados, supuestos expertos de la familia y el matrimonio, psiquiatras y el resto de las personas están por todos lados tratando de inventar algún tipo de solución; y han estado haciendo esto ya por un par de décadas, sin tener ningún impacto en absoluto. Nada de lo que ellos están haciendo parece reducir la velocidad del proceso de la desintegración de las relaciones humanas en la médula misma, la cual es la familia. Usted puede afectar a la sociedad en muchos lugares, pero si usted destruye la familia, usted destruye la sociedad.

En un sentido, es un tiempo fascinante para estar vivo en el medio de esto. La familia ciertamente se encuentra en la cúspide de la lista de las especies que están en peligro de extinción. Es mucho más peligroso que la eliminación de algunas de las especies que ocupan la atención de la gente.

Y en ese punto, podemos decir que la familia puede ser salvada. Y supongo que para efecto de lo que algunas personas preguntan, ¿debe la familia ser salvada, vale la pena pelear por ella? Y si es así, ¿cómo? Yo agregaría que la Iglesia ha realizado algunos esfuerzos, ciertamente los últimos 10 años, los últimos 20 años, ha habido una gran preocupación por este tema. Las librerías cristianas están literalmente llenas de libros acerca del matrimonio y la familia. Han habido interminables sermones y mensajes y cintas y seminarios y conferencias que hablan de los problemas de la familia; pero eso tampoco parece hacer mucha diferencia. Dios tiene una respuesta a la pregunta de que si la familia debe ser salvada o no; y Dios tiene una respuesta a la pregunta de que si la familia puede ser salvada, de hecho la Biblia de manera clara, hablando del matrimonio, dice que es la gracia de la vida y los hijos son herencia del Señor y debemos entender la bendición y el propósito de Dios que se presenta en el asunto del matrimonio y la crianza de los hijos.

La familia todavía está en el corazón y el alma de la sociedad humana; y la familia, como es definida por Dios, es el lugar de la intimidad. Es el lugar del gozo. Es el lugar de las memorias que construyen el cimiento de la vida. Es el lugar del amor. Es el lugar de la socialización. Es el lugar de la moralidad. Es el lugar de la seguridad. Es el lugar donde usted construye la confianza.

Estaba hablando el otro día con uno de los profesores del Master’s College que se graduó con un doctorado en filosofía de la Universidad del Sur de California particularmente concentrado en el campo de trabajar con niños en la educación. Y él dijo que de toda la literatura existente en la actualidad que se ha realizado en el año área del estudio de los niños, todo indica que hay un período de tiempo entre la edad de los 6 y los 12 años cuando todo lo que es parte del cimiento de la vida es colocado o no colocado, establecido o no establecido; y ésos son los años determinantes que establecen en qué se va convertir el niño. Usted puede ver el patrón en la vida en esos años y predecir de manera perfecta si van a ser antisociales en su conducta o si van a socializar en un modo normal. Podemos ver todas las raíces de la conducta criminal en ese período de tiempo de la vida de un niño.

Y tiene mucho sentido que el mundo secular se concentre en esa época de la vida de un niño porque inclusive en el caso de Jesús hay una ilustración del hecho de que cuando un niño judío llegaba a la edad de 12 años, él ya estaba listo para vivir por sí mismo, para ser un yerno. Hablé del hecho de que Dios ha diseñado que los padres fortalezcan e instruyan a los hijos entre las edades de 6 y 12 años para que puedan enfrentar la pubertad que comienza alrededor de ese momento; y si no tienen el cimiento de la moralidad y no tienen la forma afirmación y la disciplina personal y el dominio propio que es desarrollado en esos años de los 6 a los 12 años, entonces pierden el control cuando sus pasiones lo controlan durante ese período de tiempo.

Hay un patrón divino para cómo la familia debe enfrentar a eso. Cómo el matrimonio debe establecer un modelo que debe ser seguido. Cómo el matrimonio debe disfrutar de satisfacción y ser feliz y ser recompensado. Y cuando buscamos ese modelo, no necesitamos ir más allá de la Palabra de Dios. Todo está presentado ahí. No es tan complicado y no es tan difícil.

Estaba predicando esta semana, después de que dejé Illinois, fui a Ohio y estaba predicando. Y después de que terminé, se me acercó una dulce dama, supongo de unos 35 años de edad, que tenía muchos hijos. Tenía uno en sus brazos y varios que se colgaban de ella. Ella quería decirme que estuvo luchando 10 años atrás por encontrar algo de dirección en su matrimonio y quería agradecerme por algunos mensajes que ella había oído que prediqué sobre este tema en particular que le habían llevado a ella y a su marido a encontrar la dirección en base a la Palabra de Dios, la dirección en la que en los siguientes 10 años Dios había bendecido tanto este matrimonio. Tuvo un largo viaje y enfrentó un clima muy difícil para expresarme su gratitud por el gozo que ella había experimentado tanto en su matrimonio como en su familia. No soy yo. Es la verdad de la Palabra de Dios lo que hace la diferencia. Y hasta que la gente se alinee con esa verdad, continuarán en la tendencia devastadora descendente que va a ser mucho peor en el futuro de lo que inclusive es ahora. Uno sólo puede imaginarse cómo será la próxima generación. Algo aterrador en lo que pensar.

Ahora para que entendamos lo que Dios dice acerca de la familia, realmente el mejor lugar adonde podemos acudir es Efesios, capítulo 5. La carta de Pablo a los Efesios en cierta manera nos da un lugar en donde todo el material pertinente es resumido; y es un gran punto de inicio para nosotros.

Alrededor del año 60 d. C., el apóstol Pablo escribió esta carta y la envió a los santos que estaban en Éfeso. También podía ser que el manuscrito original no haya quedado en Éfeso y bien podría haber sido una carta circular que pasó por todas las iglesias en el área de Asia Menor, de la cual Éfeso fue la primera de esas iglesias. Pero Pablo escribió esta carta a los cristianos en esa parte del mundo; y una de las cosas que estaba en su corazón era el tema del matrimonio. Y cuando usted llega al capítulo 5, versículo 18, usted comienza a entrar al flujo que lo lleva al versículo 22 y en adelante, en donde en los temas de la familia y el matrimonio son presentados.

Vamos a hablar mucho de cosas en esta serie durante las siguientes semanas, tocaremos varios temas que interactúan con la revelación divina por parte de Dios. Pero constantemente vamos a regresar a Efesios 5 como nuestro punto inicial, nuestro punto base, porque es un punto de inicio perfecto para nosotros.

Y mantenga en mente que esta no es una opinión humana. No estoy aquí para darle mi opinión. Realmente no valoro mi opinión en absoluto. Lo único que quiero hacer es mostrarle lo que dice la Palabra de Dios y la sabiduría aplicable que sale de esto. Esta es la palabra definitiva acerca del tema. No necesitamos expertos y psiquiatras y psicólogos y analistas y personas expertas en el matrimonio y la familia. Podemos ir a la Palabra de Dios. No estamos buscando trucos o estrategias humanas. Estamos buscando la verdad que se puede volver parte de nuestras vidas. Ahora, en esta maravillosa epístola que bien conocemos, la epístola a los efesios, conforme Pablo comienza a entrar en este tema, él comienza, al menos para nosotros, en el versículo 18, con una premisa muy importante. Y ahí comenzaremos.

Él dice: “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu.” Realmente, esa es la clave que abre el resto del pasaje. De ese gran principio, fluye la instrucción a la esposa en el versículo 22, la instrucción al marido en el versículo 25, la instrucción a los hijos en el 6:1 y la instrucción a los padres en el 6:2. Toda la enseñanza para el matrimonio y la familia realmente fluye del capítulo 5, versículo 18. De hecho, es el primero de varios prerrequisitos necesarios para cualquier matrimonio exitoso o cualquier relación exitosa. Y el contraste en ese versículo, como lo ve ahí, ‘no os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu’ es bastante dramático. Y es un contraste muy importante.

Si usted simplemente toma el libro de Efesios y lo lee, podría detenerse y decir: “bueno, ¿por qué hace un contraste entre la embriaguez y el ser lleno del Espíritu? ¿Cuál es el punto aquí? Cuando una persona está embriagada, ha perdido control de sí misma y ha perdido el control de su conducta. ¿Él está diciendo que estén fuera del control, pero no por vino, sino el Espíritu Santo? ¿Qué es lo que está diciendo aquí? Quiero que cedan, que entreguen en el control de sus facultades al Espíritu Santo en lugar de entregarlo al vino, el vino hace una comparación así. Bueno, la respuesta se encuentra un poco en el contexto histórico. Permítame darle algo de trasfondo histórico.

Éfeso, claro, estaba en Asia Menor y estaba dominada por la cultura helénica o griega, llamada helénica, de la palabra griega hellēn de la cual obtenemos gentiles; significa gentiles. Pero los griegos creían que el gran dios Zeus, ellos claro, tenían un panteón de dioses y Zeus era uno de los más importantes, ellos creían que el gran dios Zeus había dado a luz a un hijo; y eso ocurrió de una manera muy rara. Le daré un poco de trasfondo. Ellos creían que el hijo fue arrebatado del vientre de su madre; y el nombre de la madre en la mitología griega es Sémele. Y el hijo fue arrebatado del vientre de Sémele mientras que ella estaba siendo incinerada porque ella se acercó a la gloria refulgente ardiente de Zeus.

No sé cómo Zeus produjo este hijo en ella en la mitología, pero de alguna manera, él lo hizo sin destruirla. Pero cuando Sémele buscó acercarse a él, ella se incineró; y para poder preservar al hijo de Zeus, el hijo fue arrebatado, sacado de su vientre durante su incineración. El hijo dios, quien todavía no había llegado a su desarrollo completo, fue después metido en el muslo de Zeus y se mantuvo ahí hasta que llegó el momento en el que tenía que nacer. Eso estira su imaginación. Entonces, aquí está Zeus con este feto en algún momento de su formación cosido en su muslo. El dios infante destinado por Zeus para ser el gobernante del mundo nace eventualmente del muslo de Zeus y fue después secuestrado por los titanes envidiosos. Los titanes son llamados en la mitología griega ‘hijos de la tierra’. Ellos tomaron al hijo, los titanes, al hijo de Zeus, y despedazaron al hijo miembro por miembro y lo cocinaron y se lo comieron.

Pero Zeus, de acuerdo con la mitología, encontró el corazón y lo revivió y volvió a nacer como Dionisio. Ahora, si usted ha estudiado la mitología griega, encuentra el nombre Dionisio con mucha frecuencia. Zeus se encontró el corazón, se lo tragó y eventualmente el corazón formó la personalidad de Dionisio y volvió a nacer. Después de esto, Zeus destruyó a los titanes quemándolos con relámpagos, a todos ellos; y de las cenizas de estos titanes vino toda la humanidad. Entonces, esa es su historia de la creación. Dionisio era entonces realmente alguien que iba más allá de la humanidad porque la humanidad simplemente vino a partir de las cenizas de los titanes y Dionisio junto con Zeus era un dios.

Dionisio, entonces, de acuerdo con la mitología griega produjo una religión, una relación de éxtasis, ekstasia y emocionalismo. Y la religión dionisia, esta religión de éxtasis y emocionalismo, saturaba al mundo griego y romano. El culto a Dionisio era una forma desenfrenada de adoración popular, una forma dominante. Los adoradores cometían atrocidades con órganos humanos. Se involucraban en orgías de perversión sexual junto con la música y el baile y la fiesta. Pero había un elemento común en todo este desenfreno dionisio; y ese elemento era la embriaguez. La embriaguez. De hecho, si usted circula en el Medio Oriente o en el mundo romano antiguo, usted verá que Dionisio está asociado con las uvas, donde hay una estatua en honor a Dionisio, siempre se caracteriza por racimos de uvas, porque llegó a ser conocido como el dios del vino. El nombre griego Dionisio se convirtió en el idioma romano, en latín, Baco. Y Baco es el dios romano del vino. Cuando las personas se involucraban en estas fiestas increíbles de embriaguez, eran llamadas fiestas bacanales. Y si usted ha estudiado algo de eso, ése es un término con conocido. Inclusive en la actualidad. Tome su diccionario y busque la palabra bacanal y dice que es una orgía de embriaguez.

El elemento clave entonces, el elemento clave en la adoración pagana, era la embriaguez. Así es como ellos quitaban sus inhibiciones. Así es como enfrentaban sus restricciones normales. Así es como enfrentaban sus sentimientos normales de culpabilidad. Así es como adormecían su sentido lo suficiente como para adormecer o callar su conciencia. Así es como quitaban su ansiedad y temor y culpabilidad por una conducta tan vil como esa conducta en la que se involucraban.

Así es como inducían ese tipo de desenfreno que sustituía el gozo real y simplemente los llevaba a este tipo de conducta horrenda. Y lo hacían al emborracharse y perder todas sus inhibiciones. Entonces, ellos creían que la embriaguez era simplemente la puerta al éxtasis. La puerta a la expresión religiosa; y que dicha embriaguez elevaba al creyente, al adorador a una comunión total con las deidades.

Entonces, la embriaguez era la clave a la adoración, la comunión con las deidades. Entre más embriagados estaban, más probable era que entraran al estado de ekstasia y enthousiasmos , dos palabras griegas, éxtasis y entusiasmo que hablaban de este tipo de actividades horrendas, con frecuencia demoníacas.

Hace varios activos atrás, cuando viajé a Israel, tuve el privilegio de hacer un viaje al Líbano, llegando hasta Beirut, en la parte este, un viaje fascinante la ciudad de Damasco. Damasco se encuentra en el corazón del Medio Oriente en este punto en particular. Y cuando fuimos a Damasco, tuvimos una oportunidad fascinante en camino a esa ciudad. Fuimos a la ciudad de Baalbek, la cual está en el punto extremo al este del Imperio Romano; el gran Imperio Romano se extendía hasta el Medio Oriente, hasta el este de Israel. Y fuimos a la ciudad de Baalbek porque ahí están algunas de las ruinas más maravillosas que ha sido preservadas y ha sido restauradas. Y tienen algunos obeliscos que son casi imposibles de comprender. Entender cómo los hicieron y cómo los movieron es un continuo dilema. Son unas piedras inmensas, enormes. Ahí también se ha reconstruido un templo monumental, enorme. Y enfrente de este templo, dedicado a Júpiter, enfrente de ese templo, había viñedos que colgaban de las columnas que se encontraban en la parte de arriba de la construcción.

Y los guías le cuentan a uno, cuando usted va ahí, que eso representa a Baco. Y los romanos lo construyeron en el punto extremo oriental de su imperio. Ahí levantaron un templo a Baco; y ahí era adonde llevaban a cabo sus orgías. Lo que es fascinante acerca de esto, por ejemplo, es que en el centro mismo de este lugar tan grande en donde hacían esto hay un área decorada y después, un agujero grande, profundo, que existía para que la gente vomitara en el proceso y regresara para continuar haciendo esto. Un tipo increíble de conducta. Y lo hacían en los templos; y creían que estaban ascendiendo a la comunión con los dioses.

Eso es lo que Pablo tiene en mente. Ahora, regrese al versículo 18, tiene un significado diferente a la luz de ese contexto. Él les está diciendo no se embriaguen en con vino, todo lo que eso hace es producir disolución. Todo lo que eso hace es derribarlos. Si quieren tener comunión con Dios, sean llenos del Espíritu. Nuestra religión no llega a su plenitud y a su riqueza mediante la embriaguez sino mediante la llenura del Espíritu. No se llenen de alcohol, sean llenos del Espíritu Santo. Literalmente, continuamente sean llenos del Espíritu.

Si quiere religión verdadera, si quiere comunión verdadera con Dios, si quiere que la adoración verdadera se lleve a cabo, si quiere una vida piadosa, si quiere agradar a Dios, entonces, debe ser lleno del Espíritu. No controlado por el alcohol sino controlado por el Espíritu Santo. El paralelo a esto está en Colosenses 3:16, en donde en lugar de decir sed llenos del Espíritu, Pablo dice que la palabra de Cristo more en abundancia en vosotros porque en realidad es lo mismo.

Cuando la palabra de Cristo domina su vida y usted responde en obediencia a la misma, es lo mismo que estar controlado por el Espíritu Santo quien es, por supuesto, el autor de las Escrituras. La obediencia a la Palabra es ser lleno del Espíritu. No es algún tipo de experiencia mística. No es un tipo de cosa extática. No es algo que viene sobre usted y lo domina y lo lleva a algún tipo de conducta inconsciente. No es ser derribado en algún estado inconsciente, desmayado, como usted lo ve con tanta frecuencia en la televisión. No es entrar en algún tipo de estado extático y hablar en algún tipo de sonido extático. No es perder el control de sí mismo. Simplemente es ser controlado continuamente por el Espíritu, quien lo hace a través de la Palabra; y eso significa que estamos obedeciendo la Verdad. Entonces, tenemos que comenzar en este punto.

Sea lo que sea que vayamos a hacer en términos de nuestra vida cristiana, sea en nuestro matrimonio o nuestra familia, tiene que fluir de una vida controlada por el Espíritu Santo. Y esa es la razón por la que la sociedad realmente no tiene esperanza. No son regenerados, no conocen a Dios. No tienen más esperanza de entender lo que la gente en las festividades bacanales lo tuvo. No va a suceder. Una relación matrimonial correcta y una relación familiar correcta están edificadas en una vida redimida y es capacitada y activada por el Espíritu Santo en obediencia a la Palabra de Dios.

Ahora, observe el versículo 19 y 20. “Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones.” Permítame decirle algo: el Espíritu de Dios controla una vida. En donde hay una vida entregada a la Palabra de Dios y en obediencia a la Palabra de Dios, ahí va a haber abalanza. La alabanza es lo primero. Hay alabanza y supongo, obviamente, podríamos concluir que es una vida de adoración. Una vida de alabanza que viene de un corazón que está lleno de gozo. Es así de simple. Presénteme a una persona obediente, obediente a la Palabra de Dios y le voy a mostrar a una persona positiva, contenta, que está alabando, adorando, cuyo corazón está lleno de salmos e himnos y cánticos espirituales, que está cantando al Señor en su corazón; y le voy a mostrar una persona que se puede llevar con cualquier persona. Porque está perdida en la maravilla y el amor y la alabanza, porque está adorando al Señor.

El versículo 20 añade: “Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.” Le voy a decir una cosa: es muy difícil discutir con alguien que está agradecido por todo, por todo. Cuando usted encuentra una persona que está llena del Espíritu, le voy a enseñar a una persona feliz. Le voy a enseñar a una persona agradecida. Una persona obedeciendo la Palabra de Dios. Una persona llena de gozo y alabanza y adoración. Una persona que no tiene nada más que gratitud por todo lo que Dios ha hecho va a ser una persona con la que es un deleite vivir. Ése es el meollo. Realmente aquí no estamos hablando de algún tipo de truco humano para hacer que su matrimonio funcione. No estamos hablando acerca de ese tipo de cosas acerca de las cuales leo todo el tiempo; y usted recordará que hace algunos años le dije acerca de un libro acerca del matrimonio que leí que decía que si realmente desea tener una gran relación con su esposa, aquí hay una buena sugerencia: “Vaya y cómprele un lindo oso de peluche, uno de esos suavecitos. Y tráigalo a casa. Después, envuélvalo en papel de aluminio y guárdelo en la parte de atrás del congelador.” Esto está en este libro, “metaló en la parte de atrás del congelador. Y en el oso de peluche, antes de que usted lo meta en el papel de aluminio y lo guarde la parte de atrás del congelador, escriba palabras de romance y de amor; y luego simplemente meta el oso ahí atrás, usted sabe, hay atrás de la lasaña de la semana pasada. Y algún día,” usted no sabe cuándo, “cuando ella esté buscando la lasaña de la semana pasada y saque eso y lo desenvuelva y encuentre a ese oso de peluche congelado con esa nota romántica, cuando usted regrese del trabajo, será algo hermoso.”

¿Está usted bromeando? Si usted tiene un matrimonio que está mal, es mejor que le pegue con el oso de peluche que no está congelado. Mi sugerencia sería, sólo en caso de que las cosas se pongan mal, déjelo descongelado, métalo en el clóset. No estamos hablando de eso. Usted no va a poder reparar un matrimonio de esa manera. Usted no podrá tener una relación significativa así. Todo el tiempo oigo sugerencias ‘lleve a su esposa a una cita’,’ llévela a cenar’. Eso está bien. Pero eso no va a restaurar a un matrimonio que no está bien. Sólo hay una manera de cultivar una relación correcta con cualquier persona y eso es estar lleno del Espíritu de Dios, lleno de alabanza y gratitud a Dios para que su corazón esté brotando de gozo; y eso es lo que hace que vivir con esa persona sea una bendición para usted.

Francamente, debería ser casi posible pelear con usted porque usted simplemente está tan bendecido. Está tan lleno de alabanza, tan lleno de gratitud. Tan lleno de la gracia de Dios. Demasiado controlado por el Espíritu Santo. Usted está tan lleno de amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza que su cónyuge va a terminar enojándose porque no puede causar conflicto con usted. Tiene que comenzar ahí.

Ahora, a partir de esas cosas surge un nuevo elemento. Versículo 21. “Someteos unos a otros en el temor de Dios.” No significa que usted tiene temor de Cristo. Simplemente dice ‘Someteos unos a otros’. Ahora observe aquí, no estamos hablando de quién es. Esto no está hablando de esposas a sus maridos, no está hablando de hijos a sus padres. Está hablando de todo el mundo. Esta es la plataforma. Esta es la base de matrimonios significativos. Aquí hay un tema espiritual. No es un tema de inteligencia. No es un tema de planear salidas. No es un tema de comprarle a ella regalos o cocinarle a él su platillo favorito.

Esas son cosas agradables, pero con dos personas que viven de acuerdo con los estándares que acabamos de leer, no importaría si usted hiciera o no hiciera estas cosas. Eso no es lo que constituye una relación de gozo de por vida. Pero la sumisión sí. Estamos hablando de un tipo genérico de sumisión. Sin considerar ninguna relación específica dentro del contexto de una familia. La palabra someteos, por cierto, es una palabra muy vívida. Hupotassō, significa alinearse debajo de. Alinearse debajo de. Es un término militar. Somos llamados a colocarnos debajo de los otros. Esto es lo que constituye las relaciones significativas. Alguien controlado por el Espíritu de Dios, obediente a la Palabra de Dios, lleno de gozo y alabanza y gratitud a Dios por cada pequeña cosa en su vida y dispuesto a someter su voluntad al resto de la gente. Eso es lo que estamos buscando aquí. Somos llamados a colocarnos el uno debajo  del otro.

Por cierto, este principio domina las Escrituras. Expresando la idea de humildad, expresando la idea de mansedumbre, es tan elemental para la virtud cristiana. Ahora, no sea que usted piense que este es una especie de versículo aislado que se incluyó aquí, está en todo el Nuevo Testamento. Primera de Corintios 16:16, sométanse a todo el mundo. Hebreos 13:17, sométanse a los líderes de la iglesia. Primera de Pedro 2:13, sométanse a las leyes de la tierra. Primera de Pedro 5:5, sométanse aquellos que son de mayor edad que ustedes. Santiago 4:7, sométanse a Dios y aquí, sométanse el uno al otro. Esta es la idea de humildad.

Si usted quiere regresar a Juan 13, puede ver esa ilustración maravillosa de esto en donde Jesús lavó los pies de los discípulos y después le dijo “quiero que se amen los unos a los otros así como los he amado”. ¿Y cómo los amó? Lo suficiente como para humillarse a sí mismo aunque Él era el Dios encarnado y lavó los pies sucios de un grupo de discípulos orgullosos centrados en sí mismos, quienes discutían acerca de quién sería el mayor en el Reino, mientras que el Señor estaba al borde de entregar Su vida por ellos.

Usted puede ver Filipenses, capítulo 2 y ver exactamente lo mismo, ‘Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo.” Simplemente es algo estándar. En donde la vida de otro es más importante que la suya. Sus anhelos, sus deseos, sus necesidades, su vida es más importante que su propia vida. Entonces, hace a un lado su vida por la de ellos. Ese es un asunto espiritual.

Versículo 4, “no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.” Y ésa es precisamente la actitud de Cristo, quien no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse sino que lo hizo al lado y se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, muerte en la cruz.

Ahora escuche, si los matrimonios y las familias van a cumplir con el propósito divino, esto es lo que está en juego y se convierte en un asunto de compromiso espiritual. Si estamos dispuestos a ser obedientes a la Palabra de Dios y de esta manera permitir al Espíritu de Dios controlar nuestras vidas, si nuestros corazones están llenos con un gozo tan abrumador que cantamos canciones acerca de Dios, canciones espirituales acerca de nuestra propia conversión, himnos acerca del Evangelio, nuestros corazones están constantemente llenos de melodía, si estamos agradecidos por todo lo que viene nuestra vida, si estamos dispuestos a someternos los unos a los otros en el temor de Cristo, esto es a partir de devoción a Jesucristo, entonces vamos a tener relaciones significativas. Pero fuera de una entrega abnegada a Dios y una devoción abnegada el uno al otro, no va a suceder.

Y si usted observa a nuestra sociedad en la actualidad, usted puede ver que esa es exactamente la razón por la que no va a pasar. Porque las manera de pensar en la actualidad, la tendencia actual, es el orgullo centrado en uno mismo. ¿No es cierto? Me voy a quedar contigo mientras tanto me des lo que yo quiero y si no me das lo que yo quiero, entonces me voy. El énfasis en la actualidad está en el individualismo, los derechos, las libertades, la autoestima y todo ese pensamiento individualista que es absolutamente mortal para cualquier tipo de relación matrimonial y familiar significativa. En ganar los derechos que los humanistas nos han tratado de vender, en ganar los derechos de la libertad individual, hemos perdido los privilegios de las relaciones significativas. El precio para nuestra libertad que hemos buscado al final, va a ser el aislamiento y la soledad. La gente se vuelve como objeto que deben ser usados y descartados. Se vuelven como extraños y las familias son más bien un grupo de personas que no tienen relación unos con otros que viven en un dormitorio. Están más interesados en satisfacerse a sí mismos que en dar, más deseosos de tener bienes materiales que relaciones. Anhelan más ser independientes que dependientes. Están más preocupados consigo mismos que con cualquier otra persona, de hecho casi de manera exclusiva están preocupados sólo por sí mismos. Viendo a las mujeres o a los maridos como una carga. Un obstáculo en su camino hacia la libertad y realización personal. Viendo los hijos como una barrera para llegar a la satisfacción de su egoísmo abrumador.

La Biblia está diciendo, si así es como usted escoge vivir, usted puede despedirse de las relaciones significativas. Las familias, los matrimonios significativos que son tan esenciales para la sociedad y su preservación, escuche, que son tan esenciales para la satisfacción verdadera en la vida, son sólo posibles cuando usted tiene actitudes no egoístas. En donde los deseos personales son continuamente sacrificados por otros. Y si eso no está pasando, no puede haber significación relaciones significativas. Usted no puede tener la colisión de dos individuos egoístas independientes y edificar una relación. Es una batalla entre personas que están luchando por humillarse a sí mismos. Eso es esencial. Ésta es la clave para toda relación y es ser lleno del Espíritu, estar hablando unos a otros en salmos, himnos y canciones espirituales, estar expresando gratitud y ser sumiso; tan sólo esas cuatro cosas. Ése es el cimiento, ahí es donde usted tiene que comenzar todo.

Y donde usted tiene personas que caminan en el Espíritu cumpliendo la Palabra de Dios, en obediencia a la verdad, usted tiene personas con una canción en su corazón o una canción en sus labios. En donde usted tiene personas que dicen gracias por todo lo que viene a su vida y en donde usted tiene personas que están dispuestas, que de hecho tienen prisa de aprovechar toda oportunidad de humillarse a sí mismos y someterse a sí mismos a aquellos que los rodean, entonces usted tiene relaciones significativas. Así es como usted construye relaciones.

La gente me pregunta cuál es la clave de mi matrimonio, cuál es la clave de mi familia, cómo es que mi familia está tan cercana y yo estoy tan cercano a mi esposa y tengo esta relación tan maravillosa y yo simplemente puedo regresar a esto. No hay magia, no hay fórmula secreta, no hay truco humano. No es cuestión de cuántas veces hicimos esto o cuántas veces hicimos aquello o quién estaba a cargo de hacer esto, qué procesos o métodos utilizamos. Es una simple pregunta y tiene que comenzar en mi corazón: “¿Estoy comprometido con obedecer al Espíritu de Dios, estoy comprometido a las influencias controladoras de la Palabra de Dios, voy a vivir una vida cristiana? Porque tiene que comenzar ahí. ¿Estoy lleno de gozo y felicidad o estoy enojado y no soy amable o mi corazón está tan lleno de gozo que toca a toda persona que me rodea y me hace atractivo y hace que todo lo que amo y creo sea atractivo para ellos? ¿Estoy agradecido por todo en la vida? ¿Toda dificultad, todo malentendido, todo maltrato que ocurre mi vida y mi familia, en mi matrimonio, voy a estar agradecido por eso y aceptar todo eso con gozo mi corazón, me voy a someter a ellos? ¿Me vea meter en sus vidas y hacer lo que a ellos les agrada? Ése es el tipo de temas que tenemos que enfrentar. Y si no comenzamos ahí, el resto simplemente no tiene esperanza.

Ahora, si usted ve eso y ve a nuestra sociedad, usted puede ver en la que no hay manera en la que ellos puedan vivir así. No hay manera en la que ellos puedan hacerlo. Tiene a personas consumidas con la iniquidad, no está interesada la palabra de Dios, consumida con hacer lo que su concupiscencia que los controla les dice que hagan, satisfaciendo sus propios deseos por todos lados, infidelidad, perversión sexual, lo que sea. Usted tiene personas que no tienen gozo o muy poco gozo y ocasionalmente lo encuentran en una botella o porque recibieron un aumento en su salario o porque salieron a pescar o porque salieron de vacaciones o porque tuvieron alguna gran experiencia en algún lugar; pero generalmente sus corazones no están llenos de un gozo abrumador que está derramándose todo el tiempo. No veo que tengamos una sociedad así. Es una sociedad muy deprimida. Nunca están agradecidos, nunca tienen lo suficiente. Nunca están dispuestos a someterse a nada ni nadie más. Ellos tienen sus propias metas. Simplemente, no hay esperanza.

Y si usted añade encima de eso las mentiras ideológicas, las fortalezas de especulación humana que están siendo levantadas en contra de la Palabra de Dios, como Pablo lo describe en 2 Corintios 10. Estas ideologías que tienen que ver con el humanismo, la libertad sexual y el lesbianismo y la homosexualidad y todas las cosas que destruyen a una familia. La ideología de que usted no necesita casarse. Que usted puede simplemente disfrutar del sexo hasta que esté cansado del sexo y después puede ir a buscar a alguien de quien no está cansado y encontrar más del mismo. La idea de que usted puede embarazar mujeres por todos lados y simplemente dejarlas con hijos en toda dirección y eso está bien está bien, es maravilloso, lo aceptamos. Todas estas ideologías multiplicadas junto con este egoísmo personal no dejan nada más que desastre. Desastre absoluto.

Ahora, quiero hablar un poco más de esta idea de la sumisión. Vaya a 1 Corintios capítulo 11. Y vamos a ver a esto un poco más cuando hablemos de los maridos. Alguien en este punto podría malentender y decir ‘bueno, espere un momento, si todo el mundo se está sometiendo entonces nadie está encargo’ y quiero aclarar eso por un momento.

Dios ha diseñado la autoridad en una familia. Y en 1 Corintios 11, versículo 3, Pablo dice: “quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.” No estamos diciendo que no hay autoridad en la familia, la hay. Hay autoridad a nivel del padre y hay autoridad sobre los hijos al nivel de los padres. Entendemos eso. No estamos hablando de la responsabilidad de liderazgo. No estamos hablando de la responsabilidad de cuidar y proteger. Y eso es lo que es la autoridad. No estamos hablando de la autoridad de enseñarle y criarlos y criarlos a la disciplina y amonestación del Señor cuando hablamos de los niños.

De lo que hablamos aquí es el tipo de sumisión mutua que dice, ‘aunque yo soy tu líder y tu protector y tu proveedor, tus anhelos y los deseos de tu corazón y tus necesidades son más importantes que los míos.’ Eso es lo que produce el equilibrio necesario. No estoy haciendo a un lado mi responsabilidad como marido de guiar, de preservar, de proteger, de cuidar de mi mujer. No estoy haciendo a un lado mi responsabilidad como padre de proveer para mis hijos. De proteger a mis hijos. De proveerles dirección, liderazgo, disciplina y ayudarles a desarrollar dominio propio. Pero hago eso con la pasión de mi corazón reconociendo que esto es lo que mejor sirve sus necesidades. Y cualquier otra necesidad que tengan, estoy dispuesto a satisfacer sus necesidades a expensas de la mías. Estoy dispuesto a sacrificar las mías si mi corazón está bien; y estoy hablando como cualquier persona.

Y el retrato perfecto de eso está aquí en el versículo 3 y es que Cristo es la cabeza de todo hombre y Dios es la cabeza de Cristo. ¿Es Dios superior a Cristo? No. ¿Es Dios de una esencia diferente a Cristo? No ¿Son Dios y Cristo uno? Sí. Simplemente significa que en la economía de la redención, Cristo se sometió a sí mismo a los propósitos y el plan y el poder del Padre, aunque siempre ha sido igual al Padre y sin embargo, se sometió. Y el Padre fue completamente sensible y considerado al corazón del Hijo. Cristo se sometió de manera total y dispuesta a las necesidades del hombre, se sometió a sí mismo a los propósitos del Padre, vino y presentó realmente lo que fue el acto más grande de amor abnegado jamás hecho en la historia. Morir en la cruz para satisfacer al Padre y para satisfacernos. Él era Señor de la humanidad, el Soberano que se sometió. Él era el Rey que se hizo siervo. Él fue el hombre rico que se convirtió pobre. Él, que no tuvo pecado, llevó el pecado. Él, que fue el Autor de la vida, aceptó la muerte, Él fue Dios muriendo por el hombre.

Ésa es la actitud del corazón. No hay duda que Él es la cabeza de todo hombre; y sin embargo, es Él es el siervo del hombre. El retrato aquí en el versículo 13 es maravilloso. Él, siendo igual a Dios, sin embargo, se sometió a Dios. Él estaba por encima del hombre y sin embargo, se sometió al hombre y a las necesidades del hombre. Él se agachó para satisfacer, para encontrarse con el hombre en el punto más profundo de las necesidades del hombre. En ambos planos, vemos la ilustración de la sumisión de Jesús a la voluntad del Padre y a la necesidad del Hijo. Aún cuando en medio de gran angustia y gotas de sangre Él dijo: “No se haga Mi voluntad sino la Tuya.”

Usted recuerda que las Escrituras dicen ‘antes sed benignos unos con otros, prefiriéndose unos a otros’. Ésa es la idea. Ésa es la idea. Antes de que podamos hablar de la responsabilidad del esposo, la responsabilidad del marido, la responsabilidad de los padres o la responsabilidad de los hijos, tenemos que hablar de la responsabilidad de todos. Con Cristo usted está en igualdad con Dios y sin embargo, hay sumisión. Y en todas nuestras relaciones habrá igualdad espiritual, habrá autoridad espiritual pero todavía habrá el Espíritu de sumisión.

Para simplemente concluir con este pensamiento, en Gálatas 3:26, es importante señalar esto, ‘todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.’

Cuando hablamos de lo espiritual, todos somos uno. Mi esposa es creyente. Mis hijos son creyentes, todos somos uno en Cristo. Ninguno de nosotros es superior literalmente al otro y somos iguales a nivel espiritual. Sin embargo, hay autoridad en esa familia dada al padre y dada a los padres. Eso no hace a un lado la igualdad espiritual. Simplemente es un deber. Simplemente es una función, simplemente es una tarea. Para cuidar de la manera más sabia de esa unidad que Dios ha ordenado.

Tenemos lo mismo en la Iglesia, todos somos uno en Cristo. No hay hombre ni mujer, no hay esclavo ni libre, ni judío ni griego; en la Iglesia, sea que usted sea hombre o mujer, o sea un empleado o un jefe, sea rico o pobre, sea cual sea la cultura de la que venga, todos somos uno en Cristo; y sin embargo, aunque todos somos espiritualmente iguales, 1 Timoteo 5:17 dice que los ancianos que gobiernan bien sean dignos de doble honor. Y en 1 Tesalonicenses 5:12 y 13 dice “Os rogamos hermanos que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros y os presiden el Señor.”

Hecho 20, versículo 28 le dice a los ancianos que supervisan al rebaño, Primera de Pedro 5, son pastores sobre el rebaño. Hebreos, capítulo 13, los ancianos viven una vida de fe y la congregación es llamada a seguir eso. Se le dice a la congregación que esos ancianos están por encima de ellos en el Señor y tienen que rendir cuentas a Dios. Igualdad espiritual, pero diferentes responsabilidades. Pero aún en esas responsabilidades, operamos con una actitud de sumisión.

Supongo que para llevarlo a una ilustración muy vívida, simplemente porque es tan obvio en esta noche, aquí estoy en una posición de autoridad, porque les estoy enseñando la Palabra de Dios. Usted se sienta en una posición de sumisión. Alguien podría concluir que en cierta manera soy un tipo de demagogo que se pone aquí de pie y ustedes simplemente se sientan ahí hacen lo que hacen; y hay algún tipo de desigualdad entre nosotros a nivel espiritual. Pero eso no es verdad. Somos iguales a nivel espiritual. Simplemente tengo una responsabilidad y un deber que me da esta tarea. No sólo eso, tengo que desempeñar esta tarea preocupándome más por ustedes que por mí.

Lo que me motiva a hacer lo que hago no soy yo, sino ustedes. Ustedes entiendan eso y así funciona en una familia. No estoy aquí diciéndome esto. Yo les estoy diciendo esto. Porque ustedes me preocupan. Y así tiene que ser en un matrimonio. Todo nos sometemos en un matrimonio, aunque tenemos dijes diferentes funciones.

Un pasaje más que me viene a la mente simplemente para establecer este cimiento en esta noche. Primera de Corintios, capítulo 7. Esta es una sección muy interesante acerca de la sumisión mutua en el matrimonio. Simplemente para subrayar el punto, versículo 1: “En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer.” Lo que está diciendo aquí es que el celibato es bueno. Había algunas dudas entre los corintos acerca de si se debían casar o no se debían casar y demás. Él está diciendo que el celibato es bueno. No está mal. Está bien. Tocar a una mujer es un eufemismo para referirse a las relaciones sexuales, la unión en un matrimonio. Entonces, él está diciendo, acerca de las cosas que me escribieron, obviamente le escribieron una pregunta acerca de esto, es bueno que un hombre nunca tenga esa relación. Es bueno. Está bien. No hay problema.

Más adelante, por cierto, lo presenta de manera muy clara en el versículo 26, creo que esto es bueno, a la luz de la aflicción presente, que un hombre permanezca como es. Y él con esto quiere decir que se quede soltero, que está bien que se quede así. Versículo 29: “Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen; y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen; y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa.” Él está diciendo están viviendo en tiempos turbulentos, no deben aferrarse a esas cosas, versículo 32, quiero que estén libres de preocupación. Uno que no está casado se preocupa por las cosas del Señor, cómo puede agradar al Señor. “Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor; pero el casado tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer.”

Escuche, el matrimonio trae complicaciones. Usted no puede estar completamente concentrado en el Señor, tiene que estar preocupado por su esposa. Y de esta manera sus intereses están divididos. Versículo 34. “Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella. La doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu; pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido.” Si se quiere quedar soltero, está bien. Es maravilloso quedarse soltero. Es mucho más concentrado en el Señor. No es necesario, pero ciertamente no está mal. Es bueno.

Algunos de los judíos ortodoxos del día de Pablo creían que el matrimonio era una obligación. Si un hombre no se casaba y producía hijos, los judíos decían que había matado a su posteridad. Y él por lo tanto había reducido la imagen de Dios en el mundo. La idea era que había que proliferar la imagen de Dios y debido que la imagen de Dios está en cada persona, usted debía proliferar personas. Si usted no se casaba, usted mataba su posteridad y reducía la imagen de Dios en el mundo.

Los judíos inclusive fueron al punto de decir que siete tipos de personas están excluidas del cielo. El primer tipo de personas en la lista, el judío que no tiene esposa. Y el segundo, una esposa que no tiene hijos. Bastante serio decir que no podía entrar al cielo bajo esas condiciones.

Y probablemente eso es lo que dio lugar a estas preguntas y Pablo está diciendo que ser soltero está bien, no está mal, pero, versículo 2, debido a las inmoralidades, que cada uno tenga su propia mujer y que cada mujer tenga su propio marido. Bueno, lo que él está diciendo aquí es que está bien ser soltero, pero puede ser que las personas solteras se vean tentadas a la inmoralidad. Y entonces, es mejor que se casen. Esa es la regla general, por el bien de la pureza y, por supuesto, Génesis 1:28, por causa de la procreación. Y Génesis 2:18 por causa del compañerismo, tener una ayuda idónea y Cantar de los Cantares, Hebreos 13:4, por causa del placer, es bueno. Por el bien de la pureza, la procreación, compañerismo, placer. Entonces, es mejor si usted tiene esos anhelos y esos deseos hacia toda persona, el tener a su propia esposa o esposo.

Y después, llegamos a los versículos 3 al 5 y aquí es exactamente adónde vamos. “El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido.” Y también la mujer con su marido y en este contexto está hablando de un deber conyugal. La obligación del matrimonio. El entregarse físicamente al otro, como también en amor. Pero la idea es que ahora que están casados, no niegan eso porque están preservándose a sí mismos de la impureza al casarse, suponiendo que pueden disfrutar de la riqueza de esa relación que Dios ha diseñado de manera maravillosa.

Y entonces, el marido cumpla con la mujer el deber conyugal y también la mujer con el marido; y luego está esto maravilloso: “La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro.” En otras palabras, tienen que someterse de manera mutua el uno al otro. Tiene que hacer a un lado el argumento de que ‘tengo un dolor de cabeza’. Versículo 5: “No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.”

El matrimonio conlleva una obligación mutua. Nada más el lenguaje aquí indica que tiene un deber hacia su marido, y caballeros, tienen una deuda para con su esposa. Paguen esa deuda. Al nivel más elemental de deseo sexual, esta sumisión mutua puede ser vista. El matrimonio entonces, se vuelve en una rendición permanente de todo lo que usted es a su cónyuge. Es una igualdad. Yo te pertenezco a ti y tú me perteneces a mí. El acuerdo mutuo es necesario, por cierto, para negarse el uno al otro. No es justo, no es apropiado, decir ‘no me molestes, estoy orando’. Es mutuo, sólo por un tiempo.

Sin embargo, aún en esta sumisión mutua en el matrimonio, obviamente no estamos negando ninguna autoridad en 1 Timoteo capítulo 2, versículo 11: “La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión.” Todavía hay autoridad y sumisión, pero el corazón de esto es servicio mutuo, humilde. Cuando hemos dicho todo esto, realmente hemos establecido el cimiento.

Nuestra autoridad es suave, gentil, tierna. Se preocupa. Es la autoridad de uno que provee. Es la autoridad de uno que protege, uno que se preocupa, que satisface necesidades, quien mediante fortaleza y sabiduría aísla, preserva, asegura. Es ilustrada de manera tan maravillosa en la enseñanza acerca de cómo usted trata con sus hijos, usted no los provoca mediante su liderazgo áspero. Usted los cuida. Y quiero decirle una cosa. Si usted no comienza con esto, no hay mucha esperanza. De hecho, no hay nada de esperanza. Oh, supongo que usted podría morderse el labio y decir que van a quedarse juntos por causa de lo que sea. Pero fuera de este tipo de patrón establecido en Efesios 5, el matrimonio y la familia se convierten en una lucha increíblemente difícil. Muy insatisfactoria. Se convierte en una batalla por nuestros derechos individuales. Se convierte en un conflicto terrible y vemos cómo los conflictos se desarrollan.

Cada año, millones de parejas con esperanzas se comprometen entre sí mismas en el matrimonio o viven juntos con miras a desarrollar, edificar una vida; y la mitad de ellas terminan en una pelea que parte del matrimonio. Y aquello que se separan vuelven a casarse y dos terceras partes de ellos se vuelven a separar. Los ministros están diseñando inclusive servicios de divorcio. Me imagino que es como ver una película hacia atrás. El divorcio es una epidemia y donde usted no tiene divorcio, con frecuencia usted tiene conflicto o tiene una infidelidad continua. Los hombres con frecuencia son opresivos, desconsiderados. Las mujeres también pueden ser desleales, no responden, buscan la liberación. Los hijos no tienen verdaderos ejemplos. Y el caos es absolutamente trágico, absolutamente trágico.

Entonces, cuando pensamos en este tema de la familia, tenemos que comenzar con estos temas espirituales y a partir de ahí podemos comenzar a hablar acerca de puntos específicos. Si usted tiene un corazón lleno del Espíritu, obediente, que está alabando, adorando, agradeciendo, un corazón sumiso, usted tiene lo que es necesario para una familia maravillosa, un matrimonio maravilloso y una vida maravillosa. Cualquier otra cosa es una batalla por imponer su propia voluntad. Es así de simple.

Sólo el poder del Espíritu Santo puede vencer esto y producir gozo. D. L. Moody, el evangelista, en una oportunidad le preguntó a su audiencia una simple pregunta. Le dijo que quería que le dijeran cómo sacar el aire de un vaso. Y él lo sostuvo en su mano. Un hombre gritó ‘sáquelo con una bomba’. Moody respondió que eso originaría un vacío y así rompería el vaso. Y varias otras respuestas imposibles fueron presentadas, tal como voltear el vaso. Finalmente, Moody se volteó hacia donde estaba el agua y el vaso, levantó la jarra, llenó el vaso con agua y dijo ‘ahí está, ya se fue el aire’. Es perfectamente simple. En ese sentido, puede eliminar todo el aire maloliente del matrimonio, pero no con las bombas de psicología humana, sólo cuando usted llena su vida con el agua viva, el Espíritu de Dios y la verdad divina. Ésa es la clave. Ahí es donde tenemos que comenzar. Tiene que hacer ese compromiso. Si usted lo hace, puedo prometerle que toda la bendición de la gracia de la vida y el gozo del matrimonio y la familia serán suyos. Oremos.

Padre, te damos gracias por los cimientos que nos has dado aquí en las Escrituras. Señor, sabemos que estas cosas comienzan en la profundidad del corazón, en asuntos espirituales que tienen que ver con el corazón y tienen que sean enfrentados a ese nivel. Oro, Señor, por cada persona aquí, que Tú los guíes, los lleves al lugar de devoción del Espíritu de Dios para que sean llenos del Espíritu, para que puedan tener un corazón feliz, que se goza, que está agradecido y es sumiso y por lo tanto, que sea fácil de vivir con ellos.

Señor, queremos matrimonios felices. Queremos familias satisfechas. Y Tú nos has mostrado cómo. Y cuando no sucede, necesitamos hacer a un lado las cosas superficiales y regresar a nuestras rodillas y asegurarnos que nuestro corazón esté bien contigo. Tú quieres que no seamos egoístas, que estemos más preocupados por otros que por nosotros mismos. Que estemos llenos de gratitud por todas nuestras vidas sin importar lo difícil que sea. Y sabemos cuánto conflicto viene al matrimonio y a la familia cuando no pensamos que las cosas están saliendo como nos gustarían que salieran. Pero cuando hay gratitud incesante, alabanza constante, obediencia constante, humildad, habrá gozo y satisfacción. Que así sea en todas nuestras vidas. Ese es Tu plan para nuestro gozo y Tu gloria. Y Te damos gracias por ello en el nombre de Cristo. Amén.

 

 

 

 

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