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Continuamos en esta noche en nuestro estudio de la Palabra de Dios con respecto al matrimonio y la familia. Si es tan amable de abrir su Biblia en Efesios capítulo 5; y vamos a regresar a nuestro texto. Efesios, capítulo 5, versículos 22 al 24. “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.” Dios aquí llama de manera muy clara a la esposa a someterse a su marido. Ese es el diseño de Dios para la bendición de ella, para la bendición de él y la bendición de sus hijos, la bendición de la iglesia.

Es imperativo que las mujeres entiendan esta responsabilidad crucial. Pero la mayoría de las mujeres en la actualidad, no la entienden. En una expresión maravillosa de entender esto, Laura Miller ha escrito lo siguiente, y cito: “Fui creada para ser una ayuda idónea. Ése fue el propósito afirmado en Génesis 2:18, cuando Dios le dio la mujer al hombre, para quitarle la soledad al hombre y para ser una ayuda para él. Así como yo cumplo de manera perfecta mi propósito como humano al glorificar y disfrutar a Dios, cuando estoy siendo una ayuda idónea, este cumpliendo mi propósito de manera perfecta mi propósito como mujer. Al ser una ayuda, no soy una persona menor que mi marido. Mi feminidad ciertamente no estorba a Dios en Su diseño soberano de llamarme a sí mismo; ni me coloca en una relación inferior con Él. De hecho, las Escrituras demuestran que Dios no considera mi género cuando Él me salvó, porque no ‘hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay varón ni hembra, porque todos son uno en Cristo Jesús’. Al colocarme en la jerarquía económica de la familia de la Iglesia, mi feminidad estuvo involucrada de manera inherente en el llamado. Pero al escogerme para recibir Su llamado, ser mujer fue incidental.” Fin de la cita.

Bien dicho. Y un sentido tan claro de identidad es francamente rechazado por muchas mujeres en la Iglesia en la actualidad, como también es malentendido por ellas. No entienden la diferencia entre estar en el Reino y estar en la familia. No entienden la diferencia entre lo que son en el Reino y lo que son en la familia. No se someten al propósito de Dios diseñado de manera única para ellas.

Ahora, un buen lugar en donde comenzar esta noche, para volver a hablar de la función de las mujeres, es comenzar en donde terminamos la última vez. Pase en su Biblia a Proverbios 31. Hice algunos comentarios acerca de Proverbios 31 el domingo pasado por la noche y varios de ustedes se me acercaron y pidieron que comentara más acerca de esto. Y lo haré en esta noche.

¿Ha visto últimamente alguna revista antigua? ¿Hace eso alguna vez? Digo, ¿el tipo de revistas que usted ve en bibliotecas, ya de antigüedad o por alguna razón u otra, tiene ahí en algún clóset o en el ático? ¿Ha notado cómo solían ser presentadas las mujeres? Una mujer que estaba arrollando un bebé, una mujer cocinando una cena, una mujer leyendo una historia a sus hijos, ¿se oye eso raro? Y cuando usted ve a las mujeres en la actualidad presentadas en las revistas, ¿qué ve? Una mujer con un portafolio corriendo por las calles dirigiéndose al trabajo. Una mujer en mallas haciendo ejercicio. Una mujer usando un traje de baño semidesnuda, no haciendo nada más que causando problemas.

¿Qué tipo de mujer es el prototipo de la mujer de los noventas? ¿Cuál que debe ser la súper mujer moderna? Quizás deba ser así: ella trabaja, se preocupa por su carrera, demanda igualdad de pago, se rehúsa a someterse a su marido, demanda igualdad con él en todo, tiene una o dos relaciones extramatrimoniales y un divorcio o dos. Ella ejerce su independencia, depende de sus propios recursos, no quiere ni que su marido ni sus hijos amenacen sus metas personales, tiene su propia cuenta bancaria. Ella contrata a alguien que le ayude a limpiar la casa, come fuera de la casa al menos 50% de las veces - con su familia o sin ella - ella prepara cereal frío o café, el desayuno típico para su familia, la cena usualmente son comidas congeladas o llama por teléfono pidiendo una pizza y espera que su marido cumpla con su parte del trabajo en la casa. Ella está asoleada, tiene el cuerpo de alguien que hace ejercicio, compra para mantenerse al día con las tendencias de la moda, se asegura que pueda competir en la competencia de quién recibe la atención, coloca a los niños en una guardería, se asegura que cada uno de sus hijos tengan una televisión en su cuarto o una radio o un aparato de CDs para que puedan ser entretenidos. Ella tiene opiniones fuertes, hace demandas, quiere ser oída y está dispuesta a satisfacer todas sus metas personales.

Esta es la mujer moderna de los noventas que es aplaudida por la cultura. No puede quedarse casada o simplemente ser feliz y sus hijos se meten en problemas y algunas veces, en drogas. Ella está lejos de la mujer que Dios ha llamado la mujer virtuosa.

Permítame recordarle de la mujer virtuosa de acuerdo con Dios. Observe el versículo 10 de Proverbios 31. “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. El corazón de su marido está en ella confiado, Y no carecerá de ganancias. Le da ella bien y no mal todos los días de su vida. Busca lana y lino, Y con voluntad trabaja con sus manos. Es como nave de mercader; trae su pan de lejos. Se levanta aun de noche Y da comida a su familia Y ración a sus criadas. Considera la heredad, y la compra, Y planta viña del fruto de sus manos. Ciñe de fuerza sus lomos, Y esfuerza sus brazos. Ve que van bien sus negocios; Su lámpara no se apaga de noche. Aplica su mano al huso, Y sus manos a la rueca. Alarga su mano al pobre, y extiende sus manos al menesteroso. No tiene temor de la nieve por su familia, Porque toda su familia está vestida de ropas dobles. Ella se hace tapices; De lino fino y púrpura es su vestido. Su marido es conocido en las puertas, Cuando se sienta con los ancianos de la tierra. Hace telas, y vende,
Y da cintas al mercader. Fuerza y honor son su vestidura; Y se ríe de lo por venir. Abre su boca con sabiduría, Y la ley de clemencia está en su lengua. Considera los caminos de su casa, Y no come el pan de balde. Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; Y su marido también la alaba: Muchas mujeres hicieron el bien; Mas tú sobrepasas a todas. Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada. Dadle del fruto de sus manos, y alábenla en las puertas sus hechos.”

Ahora esta sección, por cierto, es presentada por una mujer judía a su hijo para que él sepa cómo escoger una mujer, una esposa. Esta es la sección completa. De hecho, regrese al versículo uno1 “Palabras del rey Lemuel; la profecía con que le enseñó su madre.” Esto trata de lo que una madre necesita enseñar a su hijo. Y en los versículos 1 y 2: “¿Qué, hijo mío? ¿Y qué, hijo de mi vientre? ¿Y qué, hijo de mis deseos?” En otras palabras, ¿qué quieres saber? “No des a las mujeres tu fuerza ni tu caminos a lo que destruye a los Reyes.” ¿Qué significa eso? Manténgase alejado de la inmoralidad sexual. Esa es la primera lección importante que esta madre enseña a su hijo. No sabemos nada acerca de la madre de Lemuel, pero ella le enseñó a mantenerse alejado de la inmoralidad sexual.

Y después, en el versículo 4: “No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino,
Ni de los príncipes la sidra; No sea que bebiendo olviden la ley, Y perviertan el derecho de todos los afligidos. Dad la sidra al desfallecido, Y el vino a los de amargado ánimo. Beban, y olvídense de su necesidad, Y de su miseria no se acuerden más.” Lo primero es mantenerse alejado de la inmoralidad sexual y lo segundo es mantenerse alejado del alcohol. Además, versículo 8: “Abre tu boca por el mudo en el juicio de todos los desvalidos. Abre tu boca, juzga con justicia, Y defiende la causa del pobre y del menesteroso.”

Lecciones bastante buenas. Mantente alejado de la inmoralidad sexual. Mantente alejado de las drogas y el alcohol. Cuida de la gente que está herida. Defiende a aquellos que no se pueden defender a sí mismos. Apoya a los oprimidos. Apoya a los necesitados y enfrenta con justicia a toda persona. Ésa es la primera ola de elecciones.

Y después, en el versículo 10 viene la lección más importante: “Sobre cualquier otra cosa, hijo, encuentra una buena esposa.” Sobre cualquier otra cosa. Y la mujer descrita aquí tiene un valor sin precio. No es ninguna mujer en particular, es la mujer modelo aquí. Ella tiene fortaleza física, mental, moral y espiritual. Ella ama a Dios de manera reverente y también a su marido.

Y en los versículos 10 al 31, la madre de Lemuel describe a la mujer perfecta. Ella describe su virtud como esposa, su virtud como ama de casa, su generosidad con el prójimo, su influencia como maestra, su efectividad como madre y su excelencia como persona. Y por cierto, comenzando en el versículo 10 y hasta el versículo 31, la canción de la mujer virtuosa es un acróstico hebreo. Cada uno de esos 22 versículos comienza con las letras del alfabeto hebreo en su orden normal: alephbethgimeldaleth y demás. Es un acróstico concebido de manera brillante por la mente de Dios para describir a la mujer perfecta. Ésta es, como dije, ninguna mujer en particular, sino el retrato completo de lo que toda mujer debe buscar convertirse y la esposa que todo hombre desea tener.

Esta mujer es para su marido un regalo de Dios. Encontrar a esta mujer es encontrar un tesoro sin precio. Regresando al capítulo 19, versículo 14, Proverbios dice: “La mujer virtuosa o la mujer sabia es de Jehová.” Usted puede recibir su casa y su riqueza como una herencia de su padre, pero su esposa es del Señor. Matthew Henry, el antiguo comentarista dijo “este es el espejo para todas las mujeres cristianas.” Un retrato magnífico. Y se enfoca en las cosas mismas que en el Nuevo Testamento retratan a la mujer modelo.

Con eso en mente, regresemos a Efesios capítulo 5. Ahora, ya hemos discutido el asunto de la sumisión en el versículo 22: “las casadas estén sujetas a sus propios maridos.” Ya discutimos eso. La esposa debe someterse, ése fue nuestro tema la última vez. Entonces, hemos visto el tema de la sumisión. Pasemos a la manera de la sumisión. No sólo la mujer debe someterse, sino que hay una manera en la que debe someterse. Hay un modo. “Como al Señor.” Responda usted a su marido de manera sumisa, escuche esto, como si estuviera respondiendo a Jesucristo. Esto, por cierto, es una condenación devastadora en contra de aquellos que niegan la sumisión de la mujer. Esta es la voluntad de Cristo y cuando usted se somete a su marido, usted se está sometiendo Cristo. Usted está respondiendo como si respondiera Cristo. Así como una mujer debe estar sujeta al Señor mismo, así debe estar sujeta a su propio marido, como si él fuera Cristo.

Y supongo que hay muchas mujeres que piensan que están en sumisión perfecta Cristo pero carecen de sumisión a su marido, lo cual indica que no están en sumisión a Cristo. El asunto de la sumisión, muy simple: sea sumisa a su propio marido. Y definimos eso la última vez. La manera de la sumisión, como al Señor. Con el mismo nivel de devoción que usted le da al Señor, sométase a su marido.

En tercer lugar, Pablo señala el motivo para esta sumisión en el versículo 23: “Porque el marido es cabeza de la mujer.” Ése es el diseño de Dios. Ése es el plan divino. Así como un cuerpo se somete al cerebro, el cual está en la cabeza por diseño, así la esposa se somete al marido, quien es la cabeza. Cuando usted ve un cuerpo que no responde a la cabeza, usted de una deformidad, usted ve algo que no es normal. Usted ve a una persona disfuncional. Y lo mismo es el caso en un matrimonio. En donde una esposa no se somete, hay distorsión, hay deformidad y hay disfunción. Dios ha diseñado que el cuerpo responda a la cabeza. Y el marido es la cabeza de la esposa.

Después, en cuarto lugar, está el modelo de la sumisión. El asunto de la sumisión, la manera de la sumisión y después, está este aspecto tan importante del motivo, lo cual significa, en esencia, que usted está respondiendo porque ese es el orden creado. Después, el modelo de la sumisión. Versículo 23: “Así como Cristo es cabeza de la Iglesia.” En otras palabras, usted debe someterse a su marido así como la Iglesia se somete a Cristo. Con el mismo corazón dispuesto que tiene la iglesia al obedecer a Cristo, la esposa debe someterse a su marido.

Ahora, éste es un concepto sublime, damas y caballeros también. Digo, estamos hablando de un modelo significativo aquí. De la misma manera completa, sin quejarse, gozosa en la que la Iglesia se somete a Cristo, así también usted debe someterse a su marido.

Y después, añade en el versículo 23: “Y Él es su Salvador.” Nosotros nos sometemos con anhelo, de manera gozosa al que nos salva, este es el Señor Jesucristo. La Iglesia se somete con gozo a Cristo. Entendemos nuestra debilidad. Entendemos Su fortaleza. Sometemos nuestra debilidad a Su fortaleza en la Iglesia; y debemos hacer lo mismo en el matrimonio. Una mujer debe reconocer que su marido es su protector, su liberador, su salvador. Eso es lo que salvador significa. Ella debe entregarse humildemente a esa protección, a ese cuidado.

Y después, en quinto lugar, hay otro componente y lo vamos a ampliar; simplemente lo estamos viendo ahora de manera introductoria. El punto quinto es la magnitud de la sumisión, la magnitud de ello. Versículo 24: “Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.” En todo. El tema de la sumisión se indica de manera muy clara aquí. No se puede discutir en contra de esto: la esposa debe someterse a su marido. La manera, como al Señor. El motivo, porque es el diseño de Dios el hacer que el esposo sea la cabeza de la mujer. El modelo es el modo en que la Iglesia se somete a Cristo. Y la magnitud es en todo, en todo. Ése es el diseño de Dios.

Ahora, ¿cómo se expresa esa sumisión? ¿Cuál es la naturaleza de esa sumisión? ¿Cómo se ve? El mejor modo de responder eso es pasar en su Biblia a Tito y acompañarme al capítulo 2. Y vamos a pasar algo de tiempo aquí y también en lo que Pablo le escribió a Timoteo. Esta es enseñanza muy, muy importante. Pero quiero que observe en el capítulo 2 de Tito, los versículos 3 al 5; y los voy a leer y después, vamos a hacer algunos comentarios de esto y de algunos otros pasajes. Es muy, muy importante. “Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.”

Ahora, aquí llegamos a algunas instrucciones muy específicas. Es dada, en primer lugar, versículo 3, las ancianas. Y a las ancianas se les da la responsabilidad, claro, de vivir vidas piadosas, de ser reverentes en su conducta, no calumniadoras, no estar involucradas en beber vino, no ser esclavas del vino; pero nos vamos a enfocar primordialmente en nuestro estudio en ser maestras del bien. Porque esa es la frase que hace la transición que nos lleva a los versículos 4 y 5. Las ancianas deben conducirse de una manera piadosa. Después de que acabaron sus años de criar a sus hijos, ellas entonces adoptan la función de volverse maestras. La calidad espiritual que mantienen en sus vidas les permite ser la influencia esencial sobre la siguiente generación de mujeres. En otras palabras, se necesita una generación de mujeres piadosas, ancianas piadosas que instruyan a una nueva generación de mujeres jóvenes.

Literalmente, deben ser maestras de aquello que es bueno. Esa es una palabra maravillosa, realmente, kalodidaskalos, una palabra. Ellas son maestras de lo bueno, de aquello que es noble, excelente, sublime. Por sus vidas, por la manera en la que se conducen a sí mismas deben transmitir la virtud a la siguiente generación de mujeres.

Las primeras palabras del versículo 4 muestran la relación importante. “Que enseñen a las mujeres jóvenes.” Que puedan en alentar. Que puedan, para decirlo de otra manera, amonestar, instruir. Es una palabra rica. De hecho, la palabra “enseñan” aquí es en cierta manera una palabra única, sōphronizō, que literalmente significa preparar o entrenar en el dominio propio. Algunos han dicho ayudar a alguien estabilizarse mediante guía. Ayudarles a afirmar su vida, a solidificar su vida. Esto significa enseñarle a alguien dominio propio, disciplina personal, sensatez, prudencia, todo eso. Entonces, las ancianas tienen una gran responsabilidad de enseñarle a las personas, esto es a las mujeres jóvenes, a ser prudentes, a ser equilibradas, a ser estables mediante la guía de ellas, a volverse sensatas, a volverse prudentes, a tener disciplina personal. Todas esas palabras podrían traducir diferentes formas de esa palabra griega.

Una forma de la raíz de esta palabra es usada en 1 Timoteo 2, versículos 9 y15 y es traducida “de manera discreta y con dominio propio.” Ustedes les están enseñando discreción. Les están enseñando modestia, a controlarse a sí mismas. Y supongo que eso nos lleva de regreso a donde comenzamos, a preparar a alguien en el dominio propio. Ése es el pensamiento, de tal manera que las mujeres jóvenes sean sensatas, disciplinadas, sabias, discretas y se controlen a sí mismas.

Ahora, cuando dice mujeres jóvenes tenemos que hacernos la pregunta ¿a qué edad se refiere esto? Bueno, la respuesta simple es a aquellas que tienen familias, aquellas que todavía pueden tener hijos y están todavía en el proceso de criar hijos. Esas son las madres cuyos hijos todavía están bajo su cuidado.

Para ampliar más esta idea de las mujeres jóvenes y quiénes son, pase a 1 Timoteo capítulo 5. Y estamos tratando de ser lo más detallado posible en nuestro estudio debido a su importancia. Pero en 1 Timoteo capítulo 5, versículos 9 al 15 hay una sección de las Escrituras que es muy, muy importante. Y permítame decirle algo, tiene gran aplicación al punto que estamos explicando. Versículo 9 de 1 Timoteo 5: “Sea puesta en la lista la viuda no menor de 60 años.” Ahora, permítame detenerlo ahí. Sabemos a partir de la Iglesia, de la primera Iglesia, que tenían ancianos, diáconos y diaconisas. Todos son mencionados en 1 Timoteo capítulo 3. Pero, aparentemente, aquí también tenían otro grupo de siervos en la Iglesia, siervos especiales que eran viudas piadosas. Y aparentemente, se les dio cierto estatus oficial y eran colocadas en una lista, como dice el versículo 9 - como siervas oficiales de la Iglesia. Eran ancianas, tenían por lo menos 60 años de edad. Y a ellas se les daba la responsabilidad primaria de servir a las mujeres jóvenes, de discipular a las mujeres jóvenes.

Y así como hay requisitos para los ancianos y requisitos para los diáconos y requisitos para diaconisas, también hay requisitos para estas mujeres de edad ancianas que debían ser colocadas en la lista oficial de siervas para discipular a mujeres jóvenes. El hecho de que se presentan aquí requisitos apoya la idea de que estaban sirviendo en algún tipo de posición oficial. Aparentemente, la primera Iglesia mantenía listas de mujeres así. Sus áreas de servicio probablemente incluían visitar a las mujeres jóvenes de la Iglesia, proveer enseñanza y consejería, como también quizás visitar a los enfermos y a los afligidos y proveer hospitalidad a los viajeros, así como a predicadores itinerantes y evangelistas. Probablemente también tenían un ministerio para los niños como abuelas en general. Por cierto, en esos días, los niños eran dejados con frecuencia en el lugar donde hacían negocios de comercio porque sus padres no los querían. Los niños abandonados con frecuencia eran preparados para volverse gladiadores. Y las niñas abandonadas eran llevadas a lugares donde eran criadas como prostitutas. Y muy probablemente las viudas encontraban a esos niños abandonados y los colocaban en buenos hogares, para que pudieran recibir el cuidado apropiado.

Por cierto, si la Iglesia en la actualidad reconociera esto y tuviera un grupo de mujeres piadosas con la misma preocupación, sus mujeres jóvenes se beneficiarían mucho. Dios quiere que ese tipo de viudas estén activas en la Iglesia, y no se retiren de la misma.

El enriquecimiento espiritual tenía que ser transmitido de una generación a la siguiente. Y este es el grupo perfecto de personas que podía hacer eso. Por cierto, en tiempos antiguos y creo que todavía es un número razonable, la edad de los 60 marcaba en cierta manera un período de tiempo en el que uno era visto como alguien que se podía retirar de la actividad, involucrarse en la contemplación filosófica. ¿Por qué? Porque para la mayoría ya había pasado la etapa de la crianza de los hijos. Ya se había acabado. Eso es fácil de entender. Básicamente, las mujeres pueden criar hijos hasta sus cuarentas y después atraviesan por un período de menopausia después del cual no pueden tener hijos. Si las mujeres todavía pueden tener hijos a principios de sus años cuarentas, para cuando tienen 60 ya han criado a esos hijos o alrededor de sus años 60. Si usted está teniendo sus hijos en los cuarentas, los va a tener hasta que tenga unos 60 años. Pero después de ese periodo de tiempo, la mujer ya no puede tener hijos y entonces el proceso de criar hijos se acabó después de que pasaron de los 60. Y ahí es cuando ya están listas habiendo cumplido con su trabajo como madres, habiendo criado a sus hijos, ahora están listas para trasmitir a la siguiente generación la instrucción apropiada. También es poco probable que las mujeres en esa edad tengan deseos de volverse a casar; y entonces, se podían entregar a sí mismas de manera total a la responsabilidad de criar a una generación de mujeres jóvenes piadosas.

Ahora, las únicas mujeres que podían entrar en esa lista están definidas aquí para nosotros. Ellas tenían que ser, versículo 9, esposas de un solo marido. Literalmente significa una mujer de un hombre. Esto es, habían sido fieles a sus maridos. Eran puras y castas. Los requisitos son muy, muy claros. No necesariamente se refiere a una mujer que tuvo un solo marido porque en este mismo pasaje a las mujeres que habían enviudado cuando eran jóvenes se les instruye que se vuelvan a casar. Y no era raro que los hombres murieran frecuentemente en ese período de la historia. Y una mujer podía tener varias situaciones en donde su marido había muerto y ella tenía la libertad de volverse a casar. Entonces, no está hablando tan sólo de tener un solo cónyuge en toda su vida, sino haber sido fiel a aquel que había sido su cónyuge, una mujer de un hombre.

Primera de Timoteo 5:14 dice que es mejor si las mujeres jóvenes y las viudas jóvenes se casan. Y 1 Corintios 7:39 dice que una viuda puede casarse con quien quiera simplemente con que sea en el Señor. Entonces, no está hablando de alguien que solamente tuvo marido en su vida sino alguien que demostró fidelidad completa a su marido y su relación de matrimonio no tuvo mancha alguna. Ella es conocida como una esposa virtuosa y casta. Después, en el versículo 10 dice, ella debe tener testimonio de buenas obras. Y las define: si ha criado hijos, si ha mostrado hospitalidad, si ha lavado los pies de los santos, si ha socorrido a los afligidos, si ha practicado toda buena obra. Esta debe ser una mujer de gran virtud que es colocada en la lista oficial, quien es hecha maestra en la Iglesia.

Y hay cinco áreas específicas que son muy parecidas a lo que leemos en Proverbios 31. En primer lugar, si ha criado hijos. Ella debió haber sido una madre piadosa. ¿Cómo puede instruir a una generación de madres si ella no ha sido una? Ser madre es uno de los grandes privilegios, claro, que una mujer puede tener debido a que su influencia afecta mucho el carácter de sus hijos. Eso no significa que una mujer sin hijos es de menor valor para Dios. El plan de Dios y el diseño de Dios para ella es igualmente importante. Y de hecho, en 1 Corintios 7, una persona soltera es exaltada porque él o ella pueden estar entregados de manera total al Señor. Pero criar hijos es la norma para la mayoría de las mujeres. Y la madre que vive en fe y amor y en santidad con sobriedad como dice 1 Timoteo 2:15 es un modelo que las otras mujeres deben seguir. Y ella cría a una generación de hijos con las mismas virtudes.

En segundo lugar, ella debe ser hospitalaria. Ella debió haber hospedado extraños, debió haber provisto hospitalidad para los misioneros y viajeros, evangelistas itinerantes, predicadores y otros cristianos que estaban pasando o viajando de lugar en lugar. Ella debe tener una vida abierta, un hogar abierto y un corazón abierto. Ella también debe ser conocida, dice el versículo 10, por haber lavado los pies de los santos. Ella debe ser humilde. Ella es una mujer virtuosa. Ella ha criado hijos. Ella ha demostrado hospitalidad. Y ella es humilde. Todos los caminos eran polvosos o fangosos, dependiendo de si estaba seco o mojado. Y se le tenía que lavar los pies a la gente; y ella se inclinaba y hacía el servicio más bajo de todos, lavarle los pies a la gente. Ella debió haber sido una mujer abnegada, demostrado por el hecho que ella asistió a aquellos que estaban en necesidad. Eso quiere decir que ella ha aliviado a los afligidos, como dice una traducción. Y esto habla ser alguien que está entregada a pasar el tiempo que tiene invirtiendo en otros, sirviendo a otros y no a sí misma. Y entregada a toda buena obra. Ella debe ser amable, como Dorcas, y leemos acerca de ella en Hechos 9, haciendo ropa para gente que no tenía nada de ropa.

Ahora, la mujer que vive estas virtudes se vuelve maestra de buenas cosas. Este es el tipo de mujer que puede enseñar a las mujeres jóvenes. Ahora, vayamos adelante en este texto al versículo 11. Todavía estamos en 1 Timoteo 5. “Pero viudas más jóvenes no admitas; porque cuando, impulsadas por sus deseos, se rebelan contra Cristo, quieren casarse.” En otras palabras, una viuda pierde su marido. Este es un escenario típico. Y ella se siente terrible. Y claro, es una pérdida terrible. Una pérdida tremenda. Y en el momento de la pérdida y en la tristeza de todo esto y el sentirse como si nunca va a haber otro hombre como el que ella tuvo como marido, ella dice ‘voy entregar el resto de mi vida Cristo, no me vuelvo a casar, nadie puede igualar a mi marido. Voy a entregar el resto de mi vida a Cristo.’ Y ella viene y dice ‘por favor, colóquenme en esa lista, quiero ser parte de aquellas que sirven a la iglesia el resto de mi vida, no quiero casarme.’ Y Pablo dice que no la metan en la lista. Porque cuando tienen deseos, deseos sensuales, lo cual es normal para una mujer joven, se rebelan contra Cristo y quieren casarse. En otras palabras, van a volverse en contra de su voto. Van a tener un deseo fuerte y van a tener los impulsos del deseo sexual normal. Por cierto, se refiere al deseo de una mujer por un hombre y todo lo que eso involucra. Es el único versículo en el Nuevo Testamento en donde se encuentra esta palabra. Se encuentra fuera de las Escrituras en una ilustración que encontré de un buey tratando de escapar de un yugo. Ella se siente como si tuviera una carga colocada sobre ella, no puede salirse de ella y se queja por esto. Una viuda tratando de salirse de su voto intempestivo. Y después, ella no sólo va a resentir su voto sino su frustración puede llevarla enojarse contra el Señor. Y eso es trágico. Entonces, no debe colocarla en esa lista debido a eso.

En segundo lugar, no la coloquen en la lista debido al versículo 13: “Y también aprenden a ser ociosas, andando de casa en casa.” Aparentemente, eso nos dice lo que esas viudas hacían. Andaban de casa en casa discipulando, enseñando, actuando como abuelas, instruyendo. Pero cuando una viuda joven hacía eso, perdía el tiempo, simplemente andaba de casa en casa. Y quizás se veía inicialmente motivada por el deseo de instruir y aconsejar. Pero la mujer joven que iba por todos lados sin la madurez y la sabiduría de las mujeres de mayor edad, simplemente estaba recolectando muchas noticias ardientes y era tierra fértil para el chisme. Mucha información personal acerca de las vidas de las personas y hogares que no necesitaban ser diseminados; pero sin la sabiduría de saber eso, y se convierte en un problema. Y originalmente un compromiso fuerte con el Señor se convierte en el mejor de los casos en una ocasión social - si no es que en una oportunidad para chismes. El versículo 13 dice: “…andando de casa en casa; y no solamente ociosas, sino también chismosas y entremetidas, hablando lo que no debieran.” Entonces, no las coloquen en la lista.

Esto lo que quiero que hagan, versículos 14: “Quiero, pues, que las viudas jóvenes se casen, críen hijos, gobiernen su casa.” Eso es todo. Eso es lo que dice. Sólo quiero que cumplan con su responsabilidad dada por Dios: cásense, críen hijos, cuiden de su casa. ¿Puede imaginarse ponerse de pie en cualquier universidad y anunciar eso como el modelo para las mujeres? Cásense, críen hijos, cuiden de la casa. Lo matarían a uno. Pero es verdad. Me gustaría tener esa plataforma, pero nadie me la daría. Las mujeres jóvenes necesitan volverse a casar para que no luchen con deseos fuertes. Necesitan volverse a casar para que no simplemente tengan tiempo libre que desperdician. Necesitan criar hijos; ése es el propósito de Dios para la mayoría de las mujeres. Perder a un marido no cambia eso. Y después dice que cuiden la casa o literalmente gobiernen la casa, manejen el hogar. Esa siempre es la esfera de la mujer si se casa. El marido provee los recursos, los trae al hogar y la esposa los administra y los aplica para el bienestar de su querida familia.

Ella también debe mantener su piedad para que el enemigo nunca tenga ocasión para desacreditar, porque algunas ya se han vuelto en pos de Satanás. Ella debe mantener un testimonio piadoso. Y las viudas jóvenes que se vuelven a casar y crían hijos piadosos y administran de manera apropiada su casa no dan causa alguna para la crítica en contra de la Iglesia. Pero las mujeres que violan eso, dan ocasión. Algunas de estas mujeres andan por todos lados sin la protección de un marido, sin el liderazgo de un marido, escuchan a falsos maestros, actúan según su lujuria, dispersan mentiras, se conducen de manera inapropiada, no hacen nada y dejan a Cristo.

Entonces, las mujeres son consideradas jóvenes cuando están todavía debajo de los 60 años de edad, ¿no es esa una buena noticia? Son jóvenes cuando todavía están criando hijos. A las ancianas se les ha dado la responsabilidad de instruir a esas mujeres jóvenes y enseñarles lo que es absolutamente esencial.

Ahora, regresemos a Tito y veamos lo que estas mujeres de hecho enseñan. En primer lugar, Tito capítulo 2: “que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos.” Esa es una palabra, philandros. A ser amantes de maridos. Es correcto, ser amantes de maridos. Dice en Efesios 5:25: “Maridos, amad a vuestras mujeres.” Y aquí dice básicamente que enseñen a las mujeres, las esposas jóvenes, a amar a sus maridos. Hay amor mutuo así como hay sumisión mutua. Sean amantes de sus maridos. Este es un mandato, este es un mandato. Y un mandato demanda obediencia y asume la posibilidad de la obediencia. En otras palabras, si Dios manda esto, entonces Él asume que usted puede hacerlo. Algunas veces, usted puede oír que una mujer dice que no ama a su marido. Y tengo una respuesta estándar para alguien que dice eso: “Bueno, confiese su pecado inmediatamente. Ayune y ore y pídale a Dios que le muestre el camino de la justicia para que pueda amar a su marido.” Es un pecado no amar a su marido.

Usted dice: “Bueno, yo solía amarlo, usted sabe, cuando sentía mariposas en el estómago y todas las emociones, pero ahora, en cierta manera, es una rutina con un sentimiento ocasional aquí y allá.” Bueno, eso no es lo que constituye un matrimonio. Lo que constituye un matrimonio es un compromiso a amar, no amar es pecado. No amar es un pecado. Este amor es maduro, sacrificial, purificador, de cuidado. No es el amor de una emoción acalorada. Obviamente, después de que usted ha estado casado por un tiempo, ya no anda como un maníaco como cuando usted al principio estaba casado y no podía hablar, pensar o controlar su vida. Es el amor de la profundidad y el compromiso que ve más allá de la apariencia de la persona a la profundidad de su virtud. Es un amor sacrificial, es un amor purificador. Es un amor que es demandado de usted. Debemos enseñar a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos. Esa es la responsabilidad de las mujeres mayores, de las ancianas. Ese es el corazón y el alma de lo que capacita a una mujer a someterse. Es mucho más fácil si usted ama a su marido.

En segundo lugar, las ancianas deben alentar a las mujeres jóvenes a amar a sus hijos, philoteknos; philandros, amantes de maridos. Philoteknos, amantes de hijos. Ser amantes de hijos, reconocer que su vida es su marido, su vida son sus hijos. De hecho, recuerde que 1 Timoteo 2:15 dice que una mujer es salvada mediante la crianza de hijos. Es una verdad tremenda. Salvada a través de la crianza de hijos. Hombre, algunas personas realmente han confundido eso.

En Europa Oriental me sorprendió descubrir mientras estaba ministrando en Rumanía en una conferencia en una sesión de preguntas y respuestas. Y me hicieron una pregunta acerca de ese versículo, ¿qué significa? Y respondí, interpretando la Escritura; y me di cuenta más tarde que no era la respuesta que todo el mundo creía. Sino que más bien lo que ellos creían es que usted podía perder su salvación. Y una manera en la que una mujer podía perder su salvación es si ella hacía algo para evitar el tener bebes. En otras palabras, ella podía mantener su salvación al criar hijos y entonces, como mujer, tenía que seguir teniendo bebés lo más rápido que pudiera para poder sostener, sustentar su salvación, conservarla.

Esa es una posición teológica rara. Y le voy a decir una cosa, tenerme ahí en Rumania y decirles la verdad, mostrarles a partir de la Palabra de Dios lo que de hecho significaba fue algo muy difícil de enfrentar porque usted puede imaginarse a una mujer preguntando ¿qué? ¿Me está diciendo que no tuve que tener estos 15 niños para mantener mi salvación? Espere a que hable con mi pastor que me dijo eso. Esta es una noticia enorme. Digo, no creo que ninguna de ellas mirara a esos maravillosos hijos que Dios les había dado y hubiera deseado que ellos no estuvieran ahí; pero seguramente esto les habría causado detenerse y preguntarse si hubiera habido una manera más fácil de vivir.

Una mujer es salvada del estigma de haber guiado a la raza humana al pecado, como Eva. Una mujer es salvada del estigma de ser el vaso más frágil al criar hijos y criarlos en sobriedad, virtud, piedad y justicia. Una mujer guió a la raza humana al pecado y sin embargo son las mujeres las que influencian a los hijos. La piedad de una madre y la virtud de una madre tiene el impacto más profundo en el la vida de sus hijos. La crianza de los hijos a través de la justicia le da a una madre dignidad, su gran contribución. La gran contribución de una mujer viene en la maternidad. Obviamente, como señalé, Dios no quiere que todas las mujeres críen hijos, pero todas encuentran su satisfacción aquí.

En tercer lugar, en Tito, deben amar a sus maridos, amar a sus hijos y ser prudentes. Es algo triste cuando pensamos en el mundo en el que vivimos en la actualidad y cómo las mujeres no piensan correctamente. No pueden pensar correctamente, las prioridades están de cabeza. Han perdido la capacidad de pensar con claridad. Han perdido el sentido común, algo muy en elemental. Enséñales a ser sensatas. Enséñales sentido común. Enséñales sabiduría práctica, discreción, sano juicio. Hombre, esto es tan importante. Sabe una cosa, simplemente tener una mujer que ha atravesado por la vida y regresa y le enseña sentido común para enfrentar la vida es muy útil.

Número cuatro: enséñales a ser puras, hagnos, significa casta, virtuosa, sexualmente fiel a su marido en todo sentido. Primera de Pedro, recuerda, dice que las mujeres deben estar preocupadas con quiénes son y no cómo se ven, no cómo es su apariencia. Primera de Timoteo 2:9 y 10 dice que deben estar arregladas cuando llegan a congregarse de manera modesta y discreta, con temor piadoso y sobriedad. Y la modestia conlleva un sentido de vergüenza, un sentido saludable de vergüenza, de sonrojarse de manera saludable. Las mujeres en nuestra cultura podrían recibir una dosis grande de vergüenza saludable. Tantas mujeres en la actualidad no piensan en incitar lujuria o distraer a alguien del pensamiento puro a aquello que es impuro. Las mujeres deben ser puras. Ellas deben asegurarse de que se arreglan de tal manera que llaman la atención a su virtud y a su piedad y no a sí mismas. Deben ser modestas y discretas, demostrando su temor piadoso. Dice que deben ser, y esto es muy, muy, importante, puras. Y esa es la idea de que no tengan mancha. La palabra discreta en el Nuevo Testamento, la cual es usada en varios lugares hablando de las mujeres, tales como 1 Timoteo 2:9 y 10 y otros lugares, viene de ese mismo término. Y conforme pienso en esto, sōphrōn, lo cual significa dominio propio. Ellas deben demostrar dominio propio, control sobre la pasión, santidad.

Y luego, número cinco, y ahora llegamos a la médula. Deben ser cuidadosas de su hogar. Ya hemos hablado de las actitudes de una mujer: amor al marido, amor a los hijos, sabiduría y pureza. Ahora pasamos al asunto medular, la esfera de su responsabilidad, trabajadoras en el hogar, oikourgos, literalmente una trabajadora en casa. Esta es la esfera en la vida de una mujer. Es su dominio. Es su reino. Es su esfera. La palabra es deliberada de la palabra casa y la palabra trabajar. Una trabajadora de casa. No se refiere, por cierto, simplemente a estar limpiando los pisos y los baños y hacer eso. Simplemente expresa la idea de que el hogar es la esfera de sus labores, sea lo que sea. No es que una mujer deba mantenerse ocupada todo el tiempo en la casa. No significa que nunca puede salir a la puerta. No significa que siempre está haciendo las tareas de limpieza. Sino lo que significa es que el hogar es la esfera de su tarea divinamente asignada.

Ella debe ser la que cuida de la casa, cuida de su manera marido, para proveer para él y para los hijos, todo lo que necesitan conforme viven en este hogar. Materialmente, ella debe tomar los recursos que el marido trae al hogar, la casa; y traducirlos en una vida de comodidad y bendición para sus hijos. Ella debe tomar las cosas espirituales que ella conoce y aprende y transmitirlas a sus hijos. Ella es la cuidadora del hogar. El estándar de Dios es que la esposa y la madre trabajen adentro del hogar y no fuera. El hecho de que una madre Consiga un trabajo fuera del hogar para enviar a sus hijos inclusive a una escuela cristiana es mal entender la función de su marido como proveedor como también el deber mismo de ella para con su familia. La buena preparación que sus hijos reciben en la escuela cristiana puede ser contradicha por su falta de compromiso total con los estándares bíblicos de la maternidad.

Además, tener menos tiempo para trabajar en la casa y enseñar y cuidar a sus hijos, una esposa que trabaja fuera del hogar con frecuencia tiene un jefe a quien es responsable para agradarlo de una manera en la que ella se viste y muchos otros asuntos, complicando el liderazgo de su marido y haciendo concesiones en el testimonio de ella. Ella se ve forzada a someterse a hombres que no son su propio marido y es probable que se vuelva más independiente, incluyendo el área financiera; y de esta manera fragmentando la unidad de la familia. Ella está en peligro de enamorarse del mundo de los negocios o el mundo en donde esté y encontrar menos y menos satisfacción en sus responsabilidades en el hogar.

Muchos estudios han mostrado que la mayoría de los niños que crecen en hogares en donde la madre trabaja están menos seguros que aquellos en donde la madre siempre está en el hogar. Y creo que eso debería ser obvio. Su presencia ahí, inclusive cuando el hijo está en la escuela, es un ancla emocional. Las madres que trabajan contribuyen con tanta frecuencia a la delincuencia y a muchos otros problemas que llevan al declive de la familia. No es que las madres que se quedan en casa automáticamente o manera categórica son más espirituales. Muchas madres que nunca han trabajado fuera del hogar hacen muy poco en el hogar para fortalecer a sus familias. Están involucradas en chismes, viendo telenovelas impías e inmorales y muchas otras cosas que pueden ser tan destructivas como una madre que trabaja. Pero la única oportunidad de una mujer para cumplir el plan de Dios para su función como esposa y madre está en el hogar.

Ahora, cuando los hijos han crecido, hay una oportunidad para algún tipo de esfuerzo de actividad fuera del hogar. Ciertamente, esa opción es viable. Si no la compromete como mujer, sino compromete el liderazgo de su marido, sino la coloca en una situación de tentación, sino la coloca en un ambiente en donde ella estará sujeta a las acciones y palabras de hombres impíos. Puede ser que cuando los hijos ya crecieron ella pueda trabajar media jornada; ella inclusive puede trabajar tiempo completo en un ambiente que es saludable para ella y que incrementa la piedad de ella y la fortalece como esposa.

Pero el hogar todavía su esfera. Inclusive las viudas o mujeres cuyos maridos las han abandonado, no se espera que ellas dejen su dominio, su esfera e hijos y trabajen fuera del hogar. Pablo declaró esto en 1 Timoteo 5:8: “Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.” Y esto significa proveer no sólo para su familia inmediata, sino también para su familia extendida. Si hay, por ejemplo, una viuda o mujer sin marido por divorcio en su familia, usted debe cuidar de ella antes de que la fuerce a cuidar por sí misma. Si una mujer no tiene marido y no tiene recursos financieros propios, el resto de la familia de ella, inclusive sus hijos o sus nietos deben cuidar de ella. Ellos tienen esa responsabilidad para que ella pueda mantener su responsabilidad en la familia. Eso se indica en la primera parte del capítulo 5 de 1 Timoteo. Pero si ella no tiene a nadie, no tiene parientes hombres, el pasaje de 1 Timoteo 5 dice, si ella no tiene parientes hombres que la apoyen, puede haber un pariente mujer que pueda cuidar de ella de acuerdo con el versículo 16. Si no tiene parientes mujeres y no hay nadie que cuide de ella, entonces la Iglesia tiene la obligación de cuidar de ella, 1 Timoteo 5:16.

La premisa básica entonces es que aún una mujer sin marido, aún una mujer que quizás no tenga hijos todavía tiene el derecho de ser cuidada. Y no debo decir que no tenga hijos sino cuyos hijos son mayores. Todavía tiene el derecho de ser parte del hogar. Jesús, conforme el colgaba de la cruz, durante los últimos momento de Su vida, estaba preocupado por Su madre. Y lo que Él hizo Juan 19, versículo 26 y 27 fue que le encomendó a María a Juan para que Juan cuidara de ella. ¿Por qué? Bueno, lo más probable es que ella fuera una viuda. José sin duda había muerto antes de esto. Jesús ya no estaba ahí para cuidar de ella. Sus propios medios hermanos no creían en Él. Él entrega a Su madre a Juan.

Cuando una mujer todavía tiene hijos en el hogar, su obligación primordial es para con ellos. Si ella no tiene hijos o ya crecieron, ella tiene la responsabilidad de ayudar a las mujeres jóvenes y compartir la sabiduría que ella ha obtenido de su propio caminar con el Señor. Ella debe invertir el tiempo que tiene cuando ella ya tiene más edad y sus hijos ya crecieron, no trabajando en el mundo, en ocasiones eso tiene que suceder, pero en lugar de eso, invertirlo en mujeres jóvenes.

Ahora, reconozco que habiéndoles dicho lo que les he dicho en esta noche, les estoy dando el estándar de las Escrituras. Hay muchos casos que usted podría presentar. ¿Qué sucede con esto? ¿Qué hay acerca de esto? ¿Qué hay acerca del otro? Lo único que le puedo decir es lo que la Biblia dice. Usted tiene que usar su propia sabiduría. Puede haber una situación en donde una viuda tiene que buscarse un trabajo porque el cuidado de sus hijos no es provisto por nadie. Y francamente, la mayoría de las iglesias no apoyan a este tipo de personas. Le doy gracias al Señor porque nuestra iglesia lo hace en muchos, muchos casos.

Puede haber una situación en donde sus hijos están en la escuela y sin ningún compromiso con sus hijos o su marido, y puede hacer algún tipo de trabajo de medio tiempo. Muchas mujeres han sido muy fructíferas al trabajar fuera de su hogar al hacer eso, muy parecido a la mujer de Proverbios 31.

Por el estándar es muy claro en las Escrituras. La esfera de la influencia de una mujer debe encontrarse en el hogar. Las cosas obvias, claro, es que cuando las madres salen a trabajar cuando todavía tienen hijos pequeños, inclusive infantes, bebés, niños que todavía no han ido ni siquiera a la escuela, viviendo en su hogar y los abandonan los entregan al cuidado de alguien más, inclusive las iglesias a veces promueven eso al iniciar o al abrir guarderías para niños que todavía no pueden ir a la escuela. Muchas veces las mujeres trabajan porque quiere mantener cierto estándar económico. El sacrificio de los niños y la familia por ese estándar económico es una mala decisión.

Usted preguntará ¿qué sucede con la mujer que es muy capaz y competente que es muy activa, que tiene una actitud emprendedora, que es una mujer muy dotada, muy talentosa? Ella puede de las cuidar de las responsabilidades de su casa porque vivimos en una época en donde hay tantos electrodomésticos y usted no está ahí afuera en una roca tendiendo su ropa. Tenemos todo eso y si ella tiene tiempo en sus manos, ¿no puede ella quizás abrir algún tipo de negocio, empresa? Claro, eso es lo que la mujer de Proverbios 31 hizo.

El punto focal es este: ella provee para las expresiones de amor de su marido y cuidado. Ella provee lo mismo para sus hijos. Ella guía y enseña a sus hijos para que ellos se puedan volver hijos piadosos. Ella está en el hogar segura, protegida y guardada de la influencia de hombres malos y relaciones potencialmente impías. Ella hospeda a extraños. Ella lava únicamente los pies de los santos. Ella muestra hospitalidad. Ella se entrega a toda buena obra. Y ésa es su esfera.

Obviamente, aquí entra de manera maravillosa un marido piadoso, ¿verdad? Se vuelve muy difícil cuando usted no tiene un marido fiel. Ese no es el punto en donde la familia extendida entra para ayudar. Si no hay familia extendida que ayude, en ese punto la Iglesia entra para ayudar para que habiendo perdido un padre, los hijos no pierdan también a una madre. Esta es la responsabilidad de la Iglesia.

Vivian Gornick, una autora feminista, escribe, y cito: “Ser un ama de casa es una profesión ilegítima. La decisión de servir y ser protegida y planear ser un ama de casa es una decisión que no debe existir; y el corazón del feminismo radical es cambiar eso.” Fin de la cita. Claro, lo que Dios dice, ellas lo quieren negar.

En la época del Nuevo Testamento, en la época del Antiguo Testamento, una mujer tenía que preparar la harina, cocinar todo desde cero, lavar, cocinar, atender y cuidar de los hijos, hacer las camas, tejer, cuidar de la casa, cuidar de los invitados. Y al mismo tiempo, con toda la energía y compromiso, entregarse a expresar su amor hacia su marido, sus hijos y a Dios mismo. Una tarea tremenda. Usted pregunta por qué Dios quiere que las mujeres estén tan ocupadas. A expensas de sonar trivial, las mantiene alejadas del pecado. Proverbios 7:11 presenta un retrato asombroso de una ramera. Dice esto acerca de una ramera: “Alborotadora y rencillosa, Sus pies no pueden estar en casa.” Ella no ve a su hogar como algo lo suficientemente satisfactorio. Ella necesita algo más; y eso, la lleva a pecar.

Para la mayoría de nuestra sociedad, esto es algo absolutamente ridículo. Y estamos tan inmersos en este tipo de pensamiento debido a la sociedad que nos rodea que hasta podría parecernos algo extraño a nosotros, pero esta es la Palabra de Dios. Las mujeres piadosas deben estar contentas en el hogar y deben estar contentas con amar a sus hijos y amar a sus maridos y servir a sus familias en sus hogares y servir al Señor.

Una de las cosas más maravillosas que la Iglesia jamás ha experimentado es el ministerio de las mujeres. Todas las pruebas y los estudios y las encuestas indican que alrededor de 60% de toda la vida de la Iglesia es atendida por las mujeres. Las iglesias evangélicas están pobladas de mujeres. Dicen que alrededor del 37% de las iglesias evangélicas son hombres. La Iglesia siempre se ha beneficiado de mujeres piadosas que trabajan en el hogar y cuando tienen tiempo, ministran en la Iglesia. Y conforme las mujeres abandonan al hogar por el mundo, también abandonan a la Iglesia.

Ahora, sigamos aquí el pensamiento en Tito. Las ancianas enseñar a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos, a amar a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, obviamente eso significa amables. Usted sabe, y nuevamente, cuidando de los extraños, amando a aquellos que están en necesidad. Y después esto: “Sujetándose a sus propios maridos.” Y nuevamente la misma expresión que en Efesios 5:22, a sus propios maridos. No al marido de alguien más, no a otros hombres. Sujetas a sus propios maridos. ¿Por qué? “Para que la palabra de Dios no sea blasfemada.” Literalmente, blasphēmeō, para que no sea blasfemada o calumniada.

¿Qué está en juego aquí? Lo que está en juego aquí es la honra de la Palabra de Dios. Si decimos que creemos en la Palabra de Dios y decimos que queremos predicarle el Evangelio de la Palabra de Dios y que la Biblia tiene las respuestas y que Cristo es la respuesta y que somos fieles a la revelación de Cristo en la Palabra de Dios pero en nuestras vidas diarias desobedecemos la Palabra de Dios, ¿por qué alguien va a creer eso, por muy importante que sea lo que decimos? La honra de las Escrituras está en juego. Inclusive un incrédulo puede leer estos versículos y es más posible probable que un incrédulo los entienda tal como se presentan. ¿Cómo puede usted debatir contra que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos, a amar a sus hijos, que sean cuidadoras de su casa y que se sometan a sus propios maridos? Eso no es confuso. Eso es lo que la Biblia dice. Y donde hay desobediencia, se dice algo de la acerca de las importancia de las Escrituras. Y eso tiene resultados devastadores.

Ahora, todo esto es evangelístico. Toda esta epístola de Tito está diseñada para enseñarle a la Iglesia cómo evangelizar a los perdidos. De eso trata. De hecho, en el versículo 3 del capítulo 1, “Dios nuestro Salvador”; versículo 4, “Cristo Jesús nuestro Salvador”; capítulo 2, versículo 10 “Dios nuestro Salvador”; versículo 13, “nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo”; capítulo 3, versículo 4, “Dios nuestro Salvador”; versículo 6, “Jesucristo nuestro Salvador.” Toda mención de Dios es “nuestro Salvador”, toda mención de Cristo es “nuestro Salvador”, después de la salutación de apertura. Trata de la obra salvadora de Dios.

¿Y cómo es que la obra salvadora de Dios se lleva a cabo? Se lleva a cabo a través del testimonio de personas piadosas. Ancianos, en el versículo 2, viviendo de cierta manera. Ancianas, en el versículo 3, viviendo de cierta manera. Las mujeres jóvenes, en los versículos 4 y 5, viviendo del modo que Dios ha diseñado. Los hombres jóvenes, versículo 6, 7 y 8, viviendo del modo que Dios ha diseñado. Versículo 9, siervos viviendo del modo que Dios ha diseñado, los amos viviendo del modo que Dios ha diseñado.

Y conforme la Iglesia vive según el diseño de Dios en las Escrituras, ¿qué sucede? El Evangelio avanza. Versículo 11: “Porque la gracia de Dios se ha manifestado trayendo salvación a todos los hombres.” Esto establece el cimiento para el Evangelio, cómo vivimos en la Iglesia. La palabra de Dios está en juego. El Evangelio está en juego. Pero ahí en el versículo 14: “Hemos sido redimidos de toda obra impía y el Señor está purificando para sí mismo a un pueblo propio celoso de buenas obras.” ¿Por qué? Para que las Escrituras sean creídas. Para que el Evangelio sea aceptado.

Regresando al versículo 8, él dice: “Debemos vivir de esta manera para acallar a los críticos.” Debemos, en el versículo 10, “vivir de esta manera para adornar la doctrina de Dios nuestro Salvador en toda área.” Nuestro testimonio está en juego. Si vamos a alcanzar a este mundo, si vamos a evangelizar a este mundo, éstos son los principios y la función, el papel de la mujer es crucial en esta área. Usted tiene que tomar estos principios y aplicarlos en su propia situación en oración y con cuidado; pero los principios y los mandatos son directos y claros.

Si significa que usted tiene que cambiar su estilo de vida, cámbielo para obedecer la Palabra de Dios. Como mujer, su prioridad es Dios; y eso significa obedecerlo. Y después, su prioridad es con su marido. Y eso significa que usted lo ama y somete a él. Su prioridad luego es para sus hijos; les enseña, los instruye, los cría en piedad y les expresa su amor a ellos. Después, su esfera es su hogar, el cual es su refugio, un lugar de hospitalidad. Y después, su ministerio es la vida en la Iglesia. Cualquier otra cosa fuera de estas prioridades trae deshonra a la Palabra de Dios. Es así de simple. Y si vamos a tener un impacto en el mundo, así es como necesitamos vivir. Y que Dios nos ayude a hacer eso para Su gloria. Oremos.

Padre, hemos cubierto tanto esta noche. Gracias por la fidelidad de estas personas preciadas que están recibiendo todo este material, que lo piensan, que lo analizan. Es complejo en su aplicación y sin embargo es simple en su entendimiento. Señor, la prioridad eres Tú, la obediencia Ti. La prioridad es el marido, los hijos, el hogar. Ayuda a cada una de las mujeres en esta Iglesia, a cada una de las mujeres que oye este mensaje para que puedan comprender y entender cómo eso se manifiesta en sus vidas, cómo se traduce en sus vidas. Gracias Señor por aquellas mujeres que han sido fieles a esto.

Y Señor, oro por aquellas mujeres que han dejado sus prioridades y se han desviado. Que ellas conozcan Tu gracia y misericordia y cómo abunda para con ellas; y puedan regresar a la prioridad que has establecido. Llévalas a ese camino. Para esas mujeres jóvenes, Señor, que apenas están mirando al futuro y quieren vivir para Ti, que se enfoquen en ser obedientes a estos principios y encuentren a ese hombre que va a ser una fortaleza para sus convicciones. Para aquellos que son solteros, Señor, satisfácelos. Para aquellos que no tienen hijos, satisfácelos en el modo que Tú has diseñado para ellos.

Y Señor, que todos al ser obedientes en Ti exaltamos Tu Palabra para que el mundo que nos vea pueda ver que de hecho la creemos. Puede cambiar nuestros matrimonios, puede cambiar y transformar nuestras familias y convertirlas en lugares de gozo. Y si puede hacer eso, puede transformar nuestras almas. Y que nuestro testimonio tenga ese resultado, la salvación de aquellos que ven. Te damos gracias, Señor, por Tu instrucción clara y la promesa de la capacitación de Tu Espíritu para cumplirla. Y que Tú seas honrado en nuestras vidas conforme nos esforzamos en el nombre de Cristo. Amén.

 

 

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