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Al llegar a Colosenses, capítulo 1, quiero que veamos los versículos 3 al 8. Colosenses 1:3 al 8. Continuamos nuestro estudio de Colosenses en esta noche, y esto, en cierta manera, está en la introducción. Esto realmente es muy, muy común para las cartas de Pablo, él comienza con una salutación simple y después él entra a gratitud lo cual es lo que hace en el versículo 3: “Siempre damos gracias a Dios”. Este es un patrón normal para él, primero los saluda, después él agradece a Dios por cualquier cualidad sobresaliente que hay en ellos, y después entra a su mensaje. Y en lo que realmente se mete aquí es en una explicación del Evangelio. Usted notará en el versículo 5: “A causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del Evangelio”, por la palabra verdadera del Evangelio, podría ser traducida literalmente “el mensaje de la verdad el cual es el Evangelio”, oh, el mensaje de la verdad, esto es el Evangelio.

Ahora, él dice que él está agradecido por lo que el Evangelio ha llevado a cabo, y él lo llama “el Evangelio de la verdad”. Con frecuencia oigo a gente decir que cuando quieren enfatizar su honestidad: “Y esa es la verdad del Evangelio”, ¿alguna vez ha oído eso? Algunas personas lo dicen y ni siquiera saben lo que es la verdad del Evangelio. Me pregunto de dónde viene eso. Por qué la gente cuando quiere decir que algo debe ser creído, dicen: “Y esa es la verdad del Evangelio”, ¿por qué? Porque por todo el tiempo el Evangelio ha estado asociado con la verdad, son sinónimos, es la verdad, y esa es la razón por la que la gente dice eso. Inclusive, la gente que ni siquiera sabe lo que quiere decir, trata de enfatizar la veracidad de lo que dice al llamarla “la verdad del Evangelio”. Bueno, ¿qué es la verdad del Evangelio? Nosotros, que somos cristianos, debemos usar el término en su sentido correcto. Cuando hablamos de la verdad del Evangelio, ¿qué estamos diciendo? Bueno, la palabra “Evangelio” como aparece en el versículo 5, es la palabra “euangelion”, de la cual obtenemos “evangelizar” o “evangel”. Simplemente, realmente es un término técnico para “buenas noticias”.

Y originalmente fue un término usado en relación a una batalla. Encontramos que algunos registros no bíblicos del pasado, en algunos registros habían ocasiones en donde cierta ciudad peleaba contra otra ciudad, y en Grecia en particular, el país estaba dividido en ciudades estado, y cada ciudad estado mantenían su propio ejército y todo así; entonces, estaban en batallas. Y con frecuencia, había una gran batalla y todo el mundo en la ciudad estaba queriendo oír noticias del campo de batalla; no había ningún telégrafo, y por lo tanto, tenía que haber mensajeros. De pronto, en el horizonte, el mensajero aparecía, regresaba de la ciudad del campo de batalla, llegaba volando a la ciudad, esto es corriendo o en algún animal, y normalmente por su aparición se volvía muy obvio cuáles eran las noticias; si su rostro estaba resplandeciendo, si su lanza llevaba una corona de laurel, si su cabeza tenía una corona sobre ella y estaba ondeando una rama de palmera, entonces el gozo automáticamente llenaba la ciudad y él gritaba: “¡Hemos ganado!”, y la palabra que era usada para describir eso es “euangelion”, las buenas noticias, las noticias de victoria. Y eso, de hecho, es el Evangelio, son las noticias de victoria.

Jerry, cuando él estaba orando, mencionó el hecho de que la gente que es salva ha sido librada de la esclavitud de Satanás, han ganado la mayor de todas las victorias, él dijo, y eso es correcto. Y la palabra entonces llegó a significar “las mejores noticias”, las más grandes noticias. Y ciertamente, el Evangelio es eso, el Evangelio es la palabra de victoria. Ahora, ¿qué sabemos acerca de este Evangelio? ¿Qué es lo que tenemos que darle a los hombres? ¿Cuál es la verdad que tenemos que compartir con ellos? ¿Qué es la verdad del Evangelio? Bueno, pensemos en ello. ¿Qué sabemos, en primer lugar, acerca de cómo debe ser presentada? ¿Qué sabemos acerca de cómo diseminarla? Jesús la proclamó. En Mateo, capítulo 4 y el versículo 23, hay una afirmación simple, y no es la única vez que es presentada, pero en Mateo 4:23 Jesús salió por toda Galilea enseñando en las sinagogas y predicando el Evangelio del reino; Jesús lo proclamó.

En Marcos, capítulo 16, versículo 15 dice: “Y Él les dijo: Id por todo el mundo y predicad el Evangelio”, también debemos proclamarlo sea lo que sea, pero no solo debemos proclamar el Evangelio, también debemos defenderlo. Filipenses 1:17, Pablo dice: “Sabiendo que he sido puesto para la defensa del Evangelio”. Entonces, sea lo que sean estas buenas noticias, Jesús las proclamó, él dijo que debemos proclamarlas, y además debemos defenderlas. Pero hay más inclusive que eso, más que tan solo defenderlas, tenemos que laborar en ellas, debemos trabajar en ellas. Filipenses 1:27: “Trabajando juntos por la fe del Evangelio”. Esto es algo que debemos determinar por lograr, este es un objetivo que demanda disciplina para alcanzarlo, la comunicación del Evangelio.

Entonces, debemos proclamarlo, y mientras que estamos dando una proclamación positiva, debemos tener la capacidad de defenderla en contra de los que atacan, y tenemos que trabajar duro en ello. También debemos disfrutar la comunión del Evangelio. Filipenses 1:5: “Porque vuestra comunión en el Evangelio es causa de gratitud”, en el versículo 3: “Doy gracias a mi Dios”, después en el versículo 5: “Por vuestra comunión en el Evangelio”. Debemos disfrutar la comunión que disfrutamos en la posesión en común del Evangelio. Además, Pablo le dijo a Timoteo en 2a de Timoteo 1:8, él dijo esto: “Por tanto, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones del Evangelio”, él dice aquí: “Debemos sufrir por el Evangelio, debemos predicarlo con tal valentía y defenderlo con tal fortaleza y firmeza, y trabajar tan duro en él, que inclusive terminamos sufriendo en él”.

Y después, según 1a de Corintios, capítulo 9, en donde hemos estado estudiando en nuestro tiempo por la mañana juntos, tenemos que asegurarnos de que no lo estorbamos. Él dice: “No obstante, no hemos usado esta libertad o derecho, sino que todo lo soportamos no sea que estorbemos el Evangelio de Cristo”; entonces, no debemos hacer nada para estorbarlo. En Romanos 1:16 descubrimos que nunca debemos estar avergonzados de él; “Porque no me avergüenzo (dijo Pablo, ¿de qué?) del Evangelio”. Pablo le dijo a los Tesalonicenses algo interesante: “Porque nuestro Evangelio (capítulo 1, versículo 5, 1a de Tesalonicenses) no vino a vosotros en palabras solamente, sino en poder y en el Espíritu Santo”, y aquí descubrimos que hemos sido capacitados divinamente para predicarlo.

Y entonces, aquí hay algo muy importante: Jesús lo proclamó, Él nos mandó a hacerlo, defenderlo, laborar en él, tener comunión en él, sufrir por él, no estorbarlo, nunca estar avergonzados de él, y reconocer que hemos sido capacitados divinamente y equipados para proclamarlo. Pero, ¿cuál es la cualidad de estas buenas noticias? ¿Cuál es la fuente de esto? ¿Cómo es? Bueno, en Gálatas 1:6 es llamado las únicas buenas nuevas, el único Evangelio; y Pablo dice: “Si alguien viene y predica cualquier otro Evangelio, sea anatema”. En Hechos 20:24 es llamado las buenas noticias de la gracia de Dios; en Romanos 1:9 es llamado las buenas noticias de su Hijo; en Romanos 15:16 es llamado las buenas noticias de Dios; en 1a de Corintios 9:12 es llamado las buenas noticias de Cristo; en 2a de Corintios 4:4 es llamado las buenas noticias gloriosas; en Efesios 6:15 es llamado las buenas noticias de paz; y me encanta esto, en Apocalipsis 14:6 es llamado el Evangelio eterno o las buenas noticias eternas. Ese es su naturaleza.

¿Qué aprendemos de eso? Es de la gracia de Dios, son las buenas noticias acerca de su Hijo, son las buenas noticias de Dios mismo, son las buenas noticias gloriosas, son las buenas noticias de paz, y son las buenas noticias eternas. ¡Esto es algo fantástico! Esa es una descripción de su naturaleza, de su esencia, de su cualidad. ¿Cuál es su contenido? ¿Qué es? 1a de Corintios, capítulo 15, nos dice claramente lo que es; 1a de Corintios 15:1: “Además, hermanos, os declaré a vosotros el Evangelio”, ¿qué es?, versículo 3: “Os entregué en primer lugar lo que yo recibí, el Señor me dio el Evangelio”, aquí está, “Que Cristo murió por nuestros pecados, según o cumpliendo las Escrituras, y que fue sepultado y que resucitó al tercer día, de nuevo, cumpliendo las Escrituras”, ese es el Evangelio. ¿Qué es? Son las buenas noticias. ¿Buenas noticias acerca de qué? Buenas noticias acerca de Jesucristo, buenas noticias que Jesucristo murió por nuestros pecados y que Él resucitó para que pudiéramos vivir, esas son buenas noticias, son las únicas buenas noticias verdaderas que hay. Y fuera de esto, no habría realmente buenas noticias.

Ahora, este Evangelio, estas buenas noticias tremendas, esta verdad increíble es la fuente de la gratitud de Pablo en Colosenses 1:3 al 8: “Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tenéis a todos los santos, a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del Evangelio, que ha llegado hasta vosotros así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad”.

Lo que realmente es la causa de su gratitud es que oyeron el Evangelio, y que el Evangelio dio fruto en sus vidas. Ahora, él solo conoce sus lectores a distancia, él nunca los había conocido personalmente, aparentemente, pero él no tiene duda alguna de su posición espiritual, esto le ha sido reportado por parte de Epafras, versículo 7, “Como lo habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado”, es el mismo que ha venido a Pablo para reportarle cómo lo habían recibido. Epafras le ha contado a Pablo de la fe de ellos; las noticias de su vida nueva en Cristo habían sido traídas por este hombre que fundó la iglesia en Colosas, y él le estaba contando a él de su respuesta tremenda ante las oberturas de la gracia divina, y esto estimuló a Pablo en el deseo de decir “gracias”.

Ahora, como dije, este es un patrón normal para Pablo, él tiene un saludo, una salutación para comenzar, y después ofrece gratitud; la única carta en donde él viola ese principio es Gálatas, y él está tan molesto y tan furioso cuando escribe, que él hace a un lado cualquier nota de amabilidad en gratitud, y simplemente entra a la reprensión; pero en el resto de las Epístolas que Pablo escribió incluye gratitud por algo, él siempre podía encontrar algo por qué agradecer. Y el reporte de los cristianos colosenses fue maravilloso, habían recibido el Evangelio, habían creído el Evangelio, el Evangelio simplemente había transformado sus vidas, y aunque estaba el peligro inminente de la herejía, que estaremos estudiando en las semanas venideras, eso simplemente estaba afuera esperando atacara a la iglesia; en general, los creyentes estaban muy bien, y Pablo alaba a Dios y le da gracias a Dios por eso en los versículos 3 al 8.

Ahora, veamos el versículo 3 y comenzaremos, y después entraremos a los puntos específicos del Evangelio. Al decir “damos” él probablemente incluye a Timoteo quien estaba con él, según el versículo 3: “Damos gracias a Dios Padre”. Ahora, necesitamos de cierta manera construir esto en el griego para que usted lo entienda: “Damos gracias a Dios Padre”, y tomamos el “siempre” y lo metemos ahí: “Damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, siempre con respecto a ustedes cuando oramos”. Él no quiere decir que ellos siempre están orando, él quiere decir que cuando oran siempre se acuerdan de darle gracias a Dios por los colosenses; él no está diciendo: “Siempre estamos orando por ustedes, sino que cuando estamos orando, siempre estamos recordándole al Señor de nuestra gratitud por ustedes”. Entonces, Pablo dice: “Estamos agradeciéndole a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, por ustedes, siempre cuando oramos”. Esa es una afirmación hermosa ahí, “Dios”, y realmente no hay un “i” en el griego, “Damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo”. Esto está expresando la relación de Dios el Hijo y Dios el Padre en la encarnación.

Aunque Jesús dijo: “Yo y el Padre somos uno”, aunque Jesús dijo en Juan 14: “Si me habéis visto a Mí, habéis visto al Padre”, todavía es verdad en la encarnación, Cristo se convirtió en un siervo, y aquí lo encontramos diciendo en esencia: “Damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo”, y simplemente refiriéndose al hecho de que el Señor Jesucristo en su humillación vio a Dios como su Padre. Y ciertamente, así fue cuando Él oró, Él oró: Padre nuestro, y en su encarnación Él vio a Dios como el Padre. Pero no sea que Jesús está adoptando una función de subordinado, una posición aquí; observe que lo llama el Señor Jesucristo, y eso lo eleva de regreso a nivel de igualdad con Dios mismo porque Él no es ningún otro que el Señor de Señores.

Y entonces, desde el principio, el Apóstol agradece a Dios, y al hacer eso, observe, él eleva su reconocimiento por encima de la adulación; él no está dándole palmadas en la espalda a los colosenses, él está dándole la gloria a Aquel que la merece: “Gracias Dios por lo que has hecho en las vidas de los colosenses, gracias por el efecto que el Evangelio ha tenido en sus vidas”. Ahora, en esta gratitud, versículos 3 al 8, vemos un retrato hermoso del Evangelio, y él señala siete aspectos del Evangelio, son muy básicos, todos nosotros las conocemos, las creemos, todos nosotros por lo menos los que somos creyentes en Cristo; sin embargo, cuán emocionante es oír de nuevo las buenas noticias.

Veamos estos siete principios del Evangelio. Número 1, en su ofrecimiento de gratitud, él presenta un retrato amplio de la esencia del Evangelio en lo que dice; primer punto, la verdad del Evangelio recibida por la fe, la verdad del Evangelio recibida por la ve. “Damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, cuando oramos por ustedes, habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús”. Ahora, aquí es en donde todo comienza. Pablo dice: “Quiero darle gracias a Dios porque creen, quiero darle gracias a Dios porque tienen fe, quiero darle gracias a Dios porque las buenas noticias son Jesucristo, y ustedes lo creen”. ¿Sabe una cosa? Habían bastantes que no creían.

En Gálatas, capítulo 1, versículo 7, él dijo: “Algunos pervierten el Evangelio”; hay bastantes personas que no lo creen, lo pervierten; hay otros que desobedecen al Evangelio, lo oyen e inclusive pueden aceptarlo como la verdad, pero no lo obedecen; Romanos 10:16: “No todos han obedecido al Evangelio”. Entonces, Pablo dijo en Gálatas: “Algunos lo pervierten”, y en Romanos: “Algunos simplemente lo desobedecen”. Ahora, esa es una posición muy peligrosa que adoptar. 2ª de Tesalonicenses, capítulo 1, versículo 8, dice que el Señor aparecerá del cielo con sus ángeles de poder, en llama de fuego, vengándose de aquellos que no conocen a Dios ni obedecen el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Entonces, el hecho de que alguien pervierta o desobedezca el Evangelio es colocarlos en una posición muy, muy seria.

En 1ª de Pedro 4:17 dice: “Porque el tiempo ha venido, que juicio debe comenzar en la casa de Dios, y si comienza primero con nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen el Evangelio de Dios? Y si el justo con dificultad se salva, ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador? ¿Cuál será el destino de alguien que desobedece? Pero vosotros habéis creído. Ustedes no lo han pervertido y no lo han desobedecido si lo han creído, y alabo a Dios por ello”. Ese es el comienzo de su gratitud. Y como pastor, yo puedo decir lo mismo a ustedes, conforme veo a la congregación de Grace Church semana tras semana, la gratitud más profunda que hay en mi corazón va a Dios porque ustedes han creído y obedecido el Evangelio. El mensaje de nuestro Señor Jesucristo, dice, Jesús vino a Galilea, Marcos 1:14, predicando el Evangelio del reino de Dios, ¿y qué dijo Jesús? Esto: “El tiempo ha llegado, y el reino de Dios se ha acercado. Arrepentíos y creed en el Evangelio”, Jesús dijo: “Arrepentíos y créanlo”, y Pablo dice: “Me da tanto gusto porque lo hicieron conforme Dios se movía en sus corazones”.

En Hechos 15:7, Pedro se levantó y dijo: “Varones y hermanos, vosotros sabéis cómo hace tiempo atrás Dios decidió entre nosotros que los gentiles por mi boca oyeran la palabra del Evangelio y creyeran”. La Biblia nos dice que el Evangelio debe ser creído, ahí es en donde todo comienza. ¿Qué significa creer? ¿Qué está diciendo él? ¿Cómo se convierte usted en cristiano? ¿Cómo recibe usted estas buenas noticias? Simplemente al creer. La palabra en el griego, el verbo es “pistebu”, creer, tener fe; la palabra simplemente significa “estar persuadido”, estar convencido de que algo es verdad y confiar en él. La fe es creer. No es como un pequeño niño, dijo que la fe es definida como cree lo que sabes que no es, eso no es fe; la fe está basada en la evidencia, la fe está basada en hechos. Observe Hebreos 11, y esto, creo yo, un pasaje útil, es la única definición bíblica de la fe que tenemos realmente expresada. Hebreos 11:1: “Es pues la fe”, y esto es muy interesante, “la sustancia de lo que se espera”, la fe es la sustancia de lo que se espera; en otras palabras, usted espera algo, y conforme usted espera algo que no es visto, su fe le da realidad presente. La fe no es un anhelo, es saber con autoridad absoluta y certeza absoluta, es tomar algo que usted no puede ver y que parece estar lejos de usted y le da sustancia. Dice usted: “¿Qué quiere decir con eso?”.

Bueno, siempre tengo que regresar a la misma ilustración porque tengo la oportunidad de manejar mucho, y estoy seguro que usted también, y con frecuencia estoy manejando por caminos en los que nunca he manejado porque voy a alguna iglesia o a algún campamento en algún lugar, y siempre me sorprende porque no importa en dónde estoy, simplemente sigo y estoy ahí por la oscuridad, y voy manejando por la oscuridad, podría ser inclusive una noche con neblina y voy manejando, haciendo lo mío, y no tengo la menor idea de lo que me rodea. Hasta donde yo sé, podría caerme en una caída de varios cientos de metros, y el camino simplemente podría terminar y con un pequeño letrero decir ¡adiós!, ¿me entiende?

No conozco a nadie quien hizo los caminos, no sé a dónde va el camino. Podría haber una pared de más de 30 metros de concreto de grosor ahí en medio de mi carril, hasta donde yo sé; tantas veces cuando estoy manejando por las autopistas, usted ve esos puentes que simplemente suben y se detienen, pienso en esos. ¿Sabe una cosa? Digo: “Alguien coloca la pequeña cosa ahí en el lugar equivocado y ahí nos vamos todos”. Usted maneja y pasa por puentes asumiendo que no va a haber ahí un espacio de más de 10 metros. Bueno, lo que está usted haciendo es que no puede ver algo, pero su confianza es que lo que usted no puede ver va a estar bien, y eso le da a usted una sustancia en el presente, aún cuando usted no lo puede ver.

Dice usted: “Bueno, conozco suficiente acerca de la gente que construye las autopistas”, esto, usted sabe aquello, nadie va a hacer eso, o usted va a un restaurante en el que usted nunca ha comido; ¿puede creer en lo que hacemos? Vamos a lugares en donde nunca hemos comido, y simplemente nos comemos todo eso; no sabemos quién lo hizo, en la mayoría de los casos no estamos muy seguros de lo que es, lo cubren, pero usted se lo come, ¿por qué? Porque tiene fe. ¿Fe en qué? No sé, pero usted tiene en fe en algo no visto, y le da a usted una realidad presente a la que se puede aferrar. Dice usted: “Bueno, hay alguien que está revisando esos restaurantes, ¿no es cierto?”. Ahora, cuando usted viaja al extranjero usted no tiene esa fe porque no hay evidencia, y usted ha tenido la experiencia para probar ese hecho mismo. Evidencia, “elenkos” en griego, significa “convicción”, la fe es convicción acerca de algo que usted no puede ver en base a algo que usted cree o conoce. La fe hace real una verdad invisible y compromete una vida a ello.

Siempre regreso a Noé, para mí él es increíble, digo, Dios le dijo: “Noé, va a llover”, y yo sé que lo primero que hizo Noé fue tratar de visualizar la lluvia porque nunca jamás había llovido en la historia del mundo. “¿Lluvia? ¿Qué es lluvia?”, “Es agua cayendo del cielo”, “Oh”. Y yo sé que él trató de visualizar la lluvia, y él trató de visualizar un diluvio, y él creyó a Dios, y entonces esa realidad invisible tuvo sustancia inmediata en su mente. Pero, observe, la fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de lo que no se ve; él estuvo convencido y su fe lo llevó a una acción momentánea, y él construyó un barco en el desierto, y eso para mí es increíble. ¿Sabe usted cuánto tiempo le tomó construirlo? 120 años. Como dije, un hombre que sale a ordenar la leña, a ordenar la madera, pero 120 años después él sigue metiendo ahí los clavos; es sorprendente.

Pero hacemos eso, confiamos en los letreros que vemos en la autopista, hay razones, hay suficiente evidencia para que podamos verlo como una realidad presente, algo que es invisible, y eso es precisamente lo que tenemos con fe en Dios. Dios dice: “Jesucristo puede transformar tu vida, Jesucristo murió y resucitó”, no hemos visto eso, no hemos verificado eso con nuestros ojos, pero hay suficiente evidencia bíblica, hay suficiente testimonio de la gente cuyas vidas fueron transformadas para que yo tome esa verdad invisible y la considere como una realidad en este momento, eso es creer, y así es como usted se salva, así es como usted recibe el Evangelio, al ver lo invisible como algo que es una realidad en el presente. Dice usted: “Bueno, ¿qué tienes qué creer?”, oigo a gente decir, creen; y una canción: “Creo que por cada gota de lluvia una flor crece”. Bueno, usted está mal, usted nunca podría probar eso, ¿que por cada gota de lluvia hay una flor? Usted no cree algo que sea muy inteligente.

Yo creo que en algún lugar en la oscuridad brilla una vela. Qué línea tan torpe, ¿a quién le importa? ¿Verdad? Claro, hay gente por todos lados diciendo: “Creo, creo”, “¿Usted cree qué?”, bueno, ¿qué dice él en el versículo 4? “Habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús”, la relación entre la fe y Cristo Jesús es la relación que salva. En Hechos 16:31 dice: “Cree en el señor Jesucristo”, usa la preposición “epi”, lo cual sugiere reposar sobre un cimiento. En Hechos 20:21 dice: “Creed hacia el Señor Jesucristo”, lo cual usa “ed”, lo cual significa encontrar un lugar en dónde vivir, entrar, morar, encontrar un hogar, y aquí él dice: “Ten fe en Cristo”, como si hubiéramos llegado a un lugar de seguridad y un ancla. Entonces, nuestra fe en Cristo es como descansar sobre un cimiento, encontrar un hogar, sacar un ancla. Y la salvación viene a nosotros en la experiencia humana simplemente al creer. Esa es la simplicidad de ello, es la belleza de ello, Juan 1:12: “Mas a todos los que le recibieron les dio potestad de ser hechos hijos de Dios a los que creen en su nombre”, creer en su nombre. Ese es el comienzo del Evangelio, y eso es todo.

Spurgeon solía contar una historia acerca de dos hombres en un barco, estaban en medio de rápidos muy severos, e iban a un lugar en donde había una cascada, inclusive rápidos peores, y realmente no había maneras si llegaban a esos rápidos de que llegaran a vivir, y comenzaron a luchar por sus vidas; y conforme eran llevados hacia abajo por la corriente, fueron llevados hacia las rocas peligrosas, y algunos hombres en la costa los vieron y trataron de salvar a los dos hombres, y les aventaron una cuerda; ya para este momento, los hombres se habían caído de la pequeña lancha y estaban luchando en la corriente; un hombre se agarró de la cuerda y fue salvado. Al mismo instante, dijo Spurgeon, el otro hombre que podría haber agarrado la cuerda, en el pánico del momento, se agarró de un pedazo de madera que estaba flotando y pasando por ahí y ese fue un error fatal; un hombre fue llevado a la costa porque él tuvo una conexión con la gente en la tierra; el otro, aferrándose a un pedazo de madera, fue llevado hasta los rápidos y nunca lo volvieron a encontrar.

Ahora, como puede ver, lo que la fe hace es que la fe le da a usted una conexión con la costa, la fe le da a usted una conexión con Jesucristo; las buenas obras es agarrarse de un madero, no va a ningún lugar, sino que va junto con usted a su condenación. Y Pablo dice: “En primer lugar, colosenses, quiero agradecerle a Dios porque se agarraron de la cuerda, no de un madero”. Muy bien. La verdad del Evangelio es recibida por la fe. En segundo lugar, la verdad del Evangelio resulta en amor, eso está en el versículo 4: “Habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos”. Ahora, podríamos hablar tanto de esto, yo podría seguir y seguir acerca de esto porque este es uno de mis temas favoritos, pero voy a resistir la inclinación, casi dije tentación, pero ciertamente no podría ser una tentación hablar de eso. Él dice: “El resultado de esto ha sido el amor que tienen hacia todos los santos”.

Ahora, Gálatas 5:6 dice: “La fe obra por el amor”, en donde hay fe verdadera va a haber amor; si usted cree verdaderamente en Cristo, usted verdaderamente es su hijo; usted va a amar a su hermano, digo, eso simplemente está ahí, es inevitable que donde haya una fe saludable, habrá un amor verdadero por los hermanos. La fe no lleva al aislamiento, es fe en Cristo en un sentido que nos purga del egoísmo y nos da una nueva perspectiva hacia otros, y nuestro amor es un reflejo de su amor hacia nosotros. Me encanta lo que dice aquí, creo que esto es muy práctico: “Y del amor que tenéis a todos los santos”. ¿No es algo importante esto? Fue un amor no selectivo, ellos amaron a todos. Concepto hermoso. Filipenses, capítulo 2, versículo 2: “Cumplid mi gozo siendo del mismo parecer, teniendo el mismo amor”, ahora lo que él quiere decir con eso es amando a todo el mundo por igual, amando a todo el mundo por igual. Sí, la verdad del Evangelio resultará en amor.

Escuche esto: El mismo imán, quien es Jesucristo, atrae a todos los pecadores a Sí mismo y está también en el proceso de atraer a todos los pecadores entre sí. Eso es básico. Observe el versículo 8, él dice básicamente la misma verdad hablando de Epafras, “quien también nos ha declarado vuestro amor en el espíritu”. Una de las características de un cristiano es amor hacia su hermano. “Un nuevo mandato os doy”, dijo Jesús, “que os améis unos a otros”. Y más adelante, él dijo: “Les voy a dar una capacidad que va con el mandamiento”, Romanos 5:5: “El amor de Dios será derramado en vuestro corazón”. Entonces, hubo un nuevo mandamiento y hubo una nueva capacidad por cumplir ese mandamiento. En 1ª de Pedro 1, él habla de la capacidad de amar fervientemente. Estas son buenas noticias, son buenas noticias saber que podemos amarnos unos a otros porque eso es algo que el mundo realmente no entiende.

Entonces, hay dos lados cruciales en la vida cristiana, uno es fe, el otro es amor. ¿Qué está diciendo eso? Uno es doctrina sana, el otro es amor experimental; somos salvos por la fe, somos salvos para amar. Y el amor hacia otros simplemente significa el acto de servicio sacrificial personal hacia otro. Yo los amo al más alto nivel como les he compartido tantas veces cuando me sacrifico a mí mismo para satisfacer la necesidad de ustedes, cuando yo soy diligente en hacer un lado las cosas que yo podría escoger por estudiar lo más duro que puedo para enseñarle las cosas que pueden cambiar su vida; ese es el acto más magnánimo de amor que yo les puedo ofrecer, no acercarme a ustedes y abrazarlos y apretarlos y decirles: “Oh, te amo mi hermano”, ustedes saben, eso está bien, pero no puedo llegar a todo mundo, y si comienzo a hacer eso, mi esposa de cualquier manera se va a enojar.

Pero la manera en la que mejor los puedo amar, y la manera en la que puedo mostrarles mi amor de la manera más clara, y obviamente es invertir todo lo que soy y todo lo que tengo en su crecimiento espiritual, ¿verdad?, y en la manera en la que ustedes pueden mostrarme su amor de la mejor manera posible, es responder al hacer todo lo que pueden por ser todo lo que Dios quiere que seas y ministrarme como ustedes puedan, y de eso es lo que él está hablando. Él no está hablando de que todo mundo vaya por todos lados con algún tipo de sentimiento terrenal hacia otros, eso nunca sucederá, sino que él está hablando de que nos preocupemos lo suficiente como para hacer lo que Dios nos ha dado que hagamos, en la responsabilidad de satisfacer las necesidades unos de otros.

Y siempre regreso a Juan 13 en donde simplemente dice ahí que Jesús amó a sus discípulos hasta la perfección, y lo mostró inmediatamente después de eso al lavar los pies de ellos, y eso es precisamente lo que Él dijo en el 13:34, en donde dijo: “No un nuevo mandamiento les doy, sino que os améis unos a otros como yo os he amado”, ¿cómo los acababa de amar? Al lavarle los pies. Dios no quiere que usted se sienta sentimental, usted quiere que usted ministre a otros; a Dios no le preocupa la actitud con respecto a decir: “Bueno, amo a tal y tal, y me veo tan atraído a ellos y los sirvo”, Él está más preocupado – ¿por qué? Es que usted no está sirviendo a alguien más quien tiene una necesidad inclusive mayor que usted, aunque usted no tiene ningún apego emocional, porque el servicio es el asunto. Entonces, nuestra fe es más que una convicción de la mente, es lo que fluye, lo que sale del corazón, es doctrina sana y es amor. Y tenemos el mandamiento amar y la nueva capacidad debido a que el Espíritu de Dios ha derramado su amor en nosotros.

Tercera cosa, y nos saltamos muchas cosas que necesitamos decir de eso; tercera cosa. La verdad del Evangelio no solo es recibida por la fe y resulta en amor, sino que descansa en la esperanza. La verdad del Evangelio descansa en la esperanza. Y claro, como usted sabe, la fe, el amor y la esperanza son el gran trío de las virtudes cristianas, ¿verdad? 1ª de Corintios 13:13: “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, y el mayor de estos es el amor”. Y aquí están de nuevo, observe el versículo 5: “A causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del Evangelio”. Simplemente le doy gracias a Dios no solo por su fe, sino que le doy gracias a Dios por el amor que resulta, y le doy gracias a Dios por la esperanza que tienen. ¿Qué es esta esperanza? Está guardada en los cielos. El verbo significa “reservada”, es el plan apartado; Pedro lo llama como lo mencionamos esta mañana, en 1ª de Pedro 1:4, una herencia incorruptible, incontaminada, inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros. Tenemos una herencia apartada en el cielo. Qué verdad tan fantástica.

En Hebreos, capítulo 6, creo que son los versículos 18 y 19, una afirmación parecida,” que por dos cosas inmutables”, y eso tiene que ver con la promesa de Dios y el juramento de Dios, “esas dos cosas, en las cuales fue imposible que Dios mintiera, tengamos una consolación fuerte”, o esperanza fuerte, un consuelo fuerte, confianza fuerte, “que habéis huido para encontrar refugio para aferraros de la esperanza que está delante de nosotros”. ¿Qué esperanza? Escuche: Tenemos como un ancla del alma segura y estable que entra dentro del velo. Lo que él está diciendo es que el cristiano tiene una cadena larga, larga, larga, larga; y al final de esta cadena está un ancla, y nuestra ancla ha sido arrojada adentro del Lugar Santísimo, y está anclada en el asiento del Trono de Dios, y estamos anclados dentro del velo; esa es nuestra esperanza. Qué realidad tan fantástica.

Aparentemente, esta esperanza inclusive da lugar a nuestro amor hacia los santos, como dice en los manuscritos claramente, en el versículo 5: “Debido a la esperanza que está guardada para vosotros en el cielo”, esto es lo que puede dar lugar a nuestro amor. Cuando pienso en nuestra esperanza realmente me emociona, piénselo en estos términos: Dios estableció nuestra esperanza al hacernos sus hijos, escuche eso, Dios estableció nuestra esperanza al hacernos hijos. Escuche, 1ª de Juan 3:1: “Mirad, cuál amor nos ha dado el Padre al hacernos hijos de Dios”. Él estableció nuestra esperanza al hacernos hijos. ¿Y quiere oír usted algo emocionante? Él cumplirá nuestra esperanza al hacernos como su Hijo. Versículo 2, 1ª de Juan 3: “Amados, ahora somos hijos de Dios. Pero todavía no aparece lo que seremos, pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos como Él porque le veremos como Él es”; Dios estableció nuestra esperanza al hacernos hijos y cumple nuestra esperanza al hacernos como su Hijo. ¡Qué esperanza, qué esperanza tan fantástica!

El Evangelio nos da amor unos a otros y esperanza por la eternidad. La fe y la esperanza están ligados de manera inseparable. Creemos, y entonces esperamos. ¿Sabe algo? Una cosa que el cristiano hace, simplemente para ilustrar este concepto de la esperanza, es que el cristiano sacrifica el presente en base al futuro. ¿Sabe una cosa? Humanamente hablando no somos así. ¿Alguna vez se ha dado cuenta de eso con sus hijos? ¿Alguna vez ha tratado de decirle a su pequeño niño de 8 años: No, no puedes hacer eso este sábado, pero lo puedes hacer dentro de tres sábados; pero no quiero tres sábados? Usted sabe, yo crecí – mi papá siempre solía decirme: “¿Cuándo vas a aprender, Johnny, a no sacrificar el futuro en el altar de lo inmediato?”, ¿y sabe una cosa? Hasta que tuve 16 años de edad, ni siquiera supe de qué estaba hablando; “¿Cuándo vas a aprender a no sacrificar el futuro en el altar de lo inmediato?”, lo puedo oír diciéndolo por toda la casa. “Irene, ¿cuándo es que este niño va a aprender a no sacrificar –usted sabe– el futuro sobre el altar de lo inmediato?”. Todo tiene que ser ahora, no puedo esperar.

Bueno, el cristiano lo ve de la otra manera. Pablo dice en Romanos 8:18: “Los sufrimientos de esta vida no son dignos de compararse con la gloria que será nuestra”. El cristiano está dispuesto a sacrificar el presente en el altar del futuro. Yo voy a decir: “Oye, Señor, quítame todo, hazme estar desnudo y pobre y privado siempre y cuando pueda tener una herencia eterna”. ¿Usted no? Si usted no lo quiere hacer, usted está mal, usted tiene todos sus valores invertidos. Pero el hombre promedio en el mundo está diciendo: “Dame ahora”; el cristiano, amigos, es anti-existencial; “No lo quiero ahora, lo quiero más tarde”, compre ahora, pague después, ese es el mundo. El cristiano dice: “Voy a pagar ahora y lo tendré más tarde”. Eso es anormal, dice usted, ¿qué trae eso? Esperanza, una confianza increíble nacida de la fe de que hay algo en el futuro que es mucho mejor que cualquier cosa en el presente.

Permítame darle una ilustración. Moisés, por fe, Hebreos 11:24: “Por fe, Moisés cuando había crecido se rehusó a ser llamado hijo de la hija de Faraón”, escuche: Ser el hijo de la hija del Faraón era algo serio, digo, él era el más influyente en la tierra; Faraón estaba cargado de dinero, Faraón era uno de los hombres más ricos en el mundo, y Moisés en su posición lo tenía todo, digo, él tenía todo lo que había, pero él no quiso ser llamado el hijo de la hija de Faraón, él estaba dispuesto a decir no a todo lo que él tenía; Moisés no fue un existencialista, él no quiso aferrarse al momento y disfrutar de todo lo que él podía sacar del momento, él estuvo dispuesto a sacrificar el momento por el futuro; y entonces, él dice que prefirió sufrir aflicción con el pueblo de Dios que disfrutar de los placeres del pecado por un tiempo. ¿Ve usted? Digo, él estaba diciendo: “Oigan, a mí no me importa el momento, lo que me importa es el siempre”, ¿y sabe una cosa? Los cristianos son así, no se enredan demasiado en el momento porque están demasiado preocupados por el “para siempre”.

Vea la manera en la que servimos al Señor, servimos al Señor haciendo sacrificios aquí para hacernos tesoros en el cielo, ¿verdad? Servimos al Señor aquí, haciendo a un lado nuestras prerrogativas y obedeciendo su voluntad y disciplinándonos, como Pablo, para ganar una corona incorruptible que podamos colocar a sus pies en la eternidad. Pensamos en la eternidad, somos ciudadanos de otro mundo, y nuestro tesoro está siendo colocado ahí. Moisés no quiso lo que era el ahora, Moisés quiso lo que era el futuro y estuvo dispuesto a pagar un precio terrible. ¿Usted se acuerda lo que él hizo? En lugar de mantener su posición como el hijo de la hija de Faraón, él salió, y él realmente adoptó la postura de un defensor de los israelitas abusados, y él mató a uno de los guardias de Faraón, y después todo comenzó y él tuvo que ser identificado con ese pueblo, y él terminó como un pastor pobre a cargo del rebaño de Jetro. ¿Por qué pensó así? Versículo 26, porque él creyó que el vituperio de Cristo eran riquezas mayores que el tesoro en Egipto.

Escuche: Porque él quería la recompensa, él creyó que al sufrir ahora, Dios lo recompensará después. Y después dice en el versículo 27: “Por la fe dejó Egipto”, ¿por qué?, “porque se sostuvo como viendo”, ¿al qué?, “al Invisible”. Él pudo por fe ver al Dios invisible y decir: “Estoy dispuesto a sacrificar el presente sobre el altar del futuro”, esa es la vida cristiana, eso es la vida cristiana. Digo, nuestra fe da esperanza futura; él se sostuvo como viendo al Invisible, realidad fantástica. Aquí estamos como cristianos, y la gente dice: “Hombre, ustedes cristianos realmente son algo raro, ustedes de lo único que hablan es del cielo”. Sí, yo soy como Pablo, que le dijo a Tito: “Yo solo tengo una cosa en mente, esperando esa esperanza bienaventurada”, ¿verdad?, la aparición gloriosa del gran Dios y nuestro Salvador Jesucristo, eso es lo que estoy esperando. Y mi esperanza en base a mi fe, se aferra a un acontecimiento invisible en el momento y puedo vivir a la luz de Él.

Entonces, de regreso a Colosenses. En cierta manera me alejé. Lo que él dice es: “Agradezco a Dios por su fe, le doy gracias a Dios por su amor, agradezco a Dios por la esperanza que está guardada para ustedes en el cielo, que oísteis antes cuando el Evangelio vino a ustedes”. El Evangelio nos da fe, amor, esperanza, todas esas cosas tremendas. Y mi esperanza es esta, aquí está, se los voy a dar resumido, mi esperanza es ésta, que es mejor hacer que mi vida dependa de la verdad de Dios y creer en ella, que hacer que mi vida dependa de lo que puedo ver; esa es mi esperanza, eso es porque tengo evidencia que me convence, eso es verdad. Una cuarta, la verdad del Evangelio recibida por fe resulta en amor, descansa en esperanza; cuarta, la verdad del Evangelio alcanza al mundo. Versículo 6. Esto es grandioso. “Que ha llegado hasta vosotros así como a todo el mundo”. La verdad del Evangelio alcanza al mundo.

¿Sabe una cosa? Esta es una súper afirmación. Tiene implicaciones tan grandes en Colosenses, que usted simplemente puede pasarlas por alto y no entenderlas. Es tan vaga, pero escuche esto, él está diciendo: “El Evangelio no es simplemente una religión de misterio más del imperio romano, el Evangelio no es nada más una secta local más”, porque los colosenses estaban siendo bombardeados por estas sectas locales, estas formas de la religión de misterio que explicamos la última vez, y él está diciendo: “Oigan, el Evangelio es para el mundo, es igual a donde quiera que va; no es meramente añadirle a las sectas de las ciudades de Asia Menor son las verdaderas buenas noticias, y son las verdaderas buenas noticias para el mundo entero”. Romanos 1:8, primero Pablo dice a los Romanos: “Doy gracias a Dios, mediante Jesucristo, por todos vosotros, de que vuestra fe se habla en todo el mundo”, y después en el versículo 16 él dice esto: “El Evangelio de salvación a todo el que cree”, a todo el que cree, a todo el que crea, a todo el que cree, “al judío primeramente y también al gentil”.

En Romanos, capítulo 10, acerca de este mismo concepto del Evangelio que va por todo el mundo, él dice: “Pero yo digo, ¿acaso no han oído? Sí, ciertamente. Su sonido fue por toda la tierra y sus palabras hasta el fin del mundo”. 1ª de Tesalonicenses, capítulo 1, versículo 8: “Porque de vosotros salió la Palabra del Señor, no solo en toda Macedonia y Acaya, sino en todo lugar vuestra fe hacia Dios se esparce. Se ha esparcido vuestra fe hacia Dios”. En Juan, Jesús dijo: “Yo soy la luz del mundo. El que a mí viene no andará en tinieblas”. El Evangelio debe ir al mundo. Jesús, en Juan 15, observe el 26: “Cuando venga el Consolador, a quien os enviaré del Padre, el espíritu de verdad que procede del Padre, Él dará testimonio de Mí, y vosotros  también daréis testimonio”. Ahora, aquí Él le dice a los discípulos: “Ustedes van a ser mis testigos”.

Y más adelante, como ustedes bien saben, Él dijo y está registrado al final de Marcos y al final de Mateo, Él dijo: “Id por todo el mundo”. El Evangelio no es una secta local, el Evangelio es para el mundo; su difusión en el imperio romano solo fue un indicador de su espectro e intención mundial. Y me encanta lo que dice en Colosenses, capítulo 1, versículo 6, por la manera en la que lo dice, “que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo”. Usted tiene dos cosas ahí, usted tiene el Evangelio siendo personal y el Evangelio siendo universal, simplemente es un contraste hermoso. “Ha llegado hasta vosotros”, en otras palabras, “el Evangelio es así de personal, puede pertenecerle a usted; sin embargo, es así de universal que se le puede contar a todo el mundo”.

Pienso en mi relación con Jesucristo de una manera muy personal. ¿Usted? Pienso en mi salvación como algo muy, muy personal, simplemente yo y el Señor, Él me redimió. Pienso de Él como mi Salvador y no pienso: “Bueno, Señor, veamos, es martes, ¿me puedes dar una cita?”, o: “¿Te molesta si te interrumpo?”, pienso en el Señor como alguien quien es totalmente mío; sin embargo, al mismo tiempo, el Evangelio le pertenece al mundo. Las herejías, como usted puede ver, son étnicas; la verdad es católica en el sentido verdadero de lo que significa católico, lo cual significa “universal”. Las herejías son étnicas, están localizadas, son culturales; la verdad va a toda velocidad más allá de la cultura, y va más allá de las fronteras de países y se extiende al mundo. La verdad es verdad en su propia identidad.

Escuche Apocalipsis 7:9, y aquí nos dice lo que va a pasar en la tribulación: “Y he aquí vi una gran multitud que ningún hombre podía contar”, ahora escuche, ¿de dónde vinieron? “De toda nación y tribu y lengua, y estaban delante del trono del Cordero vestidos con túnicas blancas y palmeras en sus manos, y clamaron con una voz fuerte diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios, que está sobre el trono, y del Cordero”. ¿Quién estaba ahí? Gente de toda nación y tribu y lengua y nación. Cuán emocionante. Lo vemos sucediendo en la actualidad conforme el Evangelio se esparce por todo el mundo, la gracia de Dios realmente se está extendiendo a todos los hombres. El Evangelio llama a todos los hombres en todo lugar, ¿a qué?, a arrepentirse. Y en Mateo, capítulo 24, en algún momento antes de la venida de nuestro Señor Jesucristo, antes de que Él regrese, dice en el versículo 14: “Y el Evangelio del reino será predicado en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin”. En algún momento, durante el periodo de tribulación, el Evangelio va a alcanzar al mundo, los fines del mundo.

Sí, el Evangelio es recibido por fe, resulta en amor, descansa en la esperanza y alcanza al mundo. Es un mensaje que podemos darle a cualquier persona en toda cultura, y la iglesia está constituida de gente de todo el mundo. En quinto lugar, la verdad del Evangelio reproduce fruto. Vea de nuevo el versículo 6: “Y lleva fruto y crece también en vosotros”, pero los mejores manuscritos que tenemos indican que debería decir: “Y lleva fruto y crece también en vosotros desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad”. Él dice: “Está dando fruto y creciendo”; esto es realmente el corazón del Evangelio, es algo viviente. La Palabra de Dios es viva y eficaz, es productiva; la energía divina produce fruto; el Evangelio es como una energía interna que se esparce como una semilla de mostaza convirtiéndose en un árbol, está viva; y cuando cae en el corazón divinamente preparado da fruto. No solo opera en el interior, no solo da fruto en el interior, sino que se esparce. Quizá son las dos ideas.

La primera idea de dar fruto tiene un concepto interno, la segunda es algo que se esparce; el Evangelio llega a alguien y crece, y él comienza a madurar y después se esparce y la iglesia comienza a crecer; entonces, usted tiene la transformación interna espiritual y usted tiene el crecimiento externo en la iglesia. Usted lo ve en el libro de Hechos conforme la primera iglesia comienza a crecer, y usted ve que crecieron internamente, crecieron internamente, crecieron espiritualmente en sus corazones, y a partir de ahí vino el crecimiento de la iglesia. Por ejemplo, en Hechos 9:31, las iglesias tenían reposo en Judea y en Galilea y en Samaria y estaban siendo edificadas, y andaban en el temor del Señor y en el consuelo del Espíritu Santo eran multiplicadas. Entonces, usted tiene por dentro que hay fruto, y por fuera se esparcen.

De nuevo, en el capítulo 2 de Hechos, creo que es el versículo 24, “la Palabra de Dios creció”, en otras palabras, la Palabra de Dios estaba produciendo en las vidas de la gente y se multiplicó, y después se estaba esparciendo de tal manera que otros estaban siendo salvos; esos dos conceptos son repetidos en muchos lugares en el libro de los Hechos, conforme vemos a la iglesia moviéndose y creciendo de maneras emocionantes. 1ª de Tesalonicenses 1:8 y 9, creo que es la misma idea, dice: “Porque ha salido de vosotros la Palabra del Señor, y vuestra fe salió por todos lados”; antes de eso, en el versículo 6: “Pero vosotros os convertisteis seguidores de nosotros y del Señor”.

Entonces, primero está ese crecimiento espiritual interno, y después sale el sonido; y creo que estas dos cosas son el resultado del Evangelio, y creo que eso es lo que Pablo está diciendo. El Evangelio llega a una vida, las buenas noticias no son meramente un sistema de ética, no es meramente un código de conducta, es un poder transformador; comienza a producir fruto en una vida, y después comienza a esparcirse a muchas otras vidas, nuevos convertidos. Realmente creo que él está hablando de convertidos aquí. Él dice: “En vosotros desde el día que lo oísteis, ustedes han crecido espiritualmente y su iglesia ha crecido y se ha añadido gente”. Entonces, el Evangelio no solo es recibido por fe, resulta en amor, descansa en la esperanza, alcanza al mundo, reproduce fruto.

En sexto lugar, –nos vamos a apurar en las últimas dos– la verdad del Evangelio está arraigada en la gracia, la verdad del Evangelio está arraigada en la gracia. Observe el final del versículo 6: “Desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad”. Él simplemente no puede terminar un párrafo aquí, de hecho, esta sección entera del 3 al 8 es una oración; ni siquiera puede terminar una oración aquí sin incluir gracia, porque la gracia está en el corazón del Evangelio. El resto de las religiones se basan en la suposición de que usted hace algo para ganarse algo; el resto de las religiones se basan en el hecho de que un hombre puede, por sus propias obras, ganarse algo de Dios; él puede ganarse la salvación por el esfuerzo humano mezclado con cierto grado de gracia divina. Pero Pablo siempre coloca el hacha en la raíz del legalismo, él siempre está cortando el árbol de obras, y realmente lo va a derribar en el capítulo 2, versículo 19 en adelante cuando lleguemos ahí en Colosenses, pero por ahora él simplemente comienza a colocar el hacha ahí.

Dios es soberano, y de manera gratuita y misericordiosa perdona, no por algo que hayamos hecho, sino por su propia gracia. Y entonces, lo llaman la gracia de Dios en verdad. Gracia es simplemente Dios dándonos lo que no merecemos. En Hechos, capítulo 11, simplemente un par de Escrituras para aclarar esto, versículo 18 dice: “Cuando oyeron esto”, oyeron el reporte de Pedro acerca de Cornelio y los otros gentiles que fueron salvos, “glorificaron a Dios diciendo: De manera que también Dios ha dado a los gentiles arrepentimiento para vida”; ellos reconocieron que el arrepentimiento para vida eterna fue un regalo de Dios, ellos dijeron: “Dios ha dado esto a los gentiles”; es un regalo. Lidia, en Hechos 16:14 dice: “Entonces, una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo, y el Señor abrió el corazón de ella”, el Señor abrió el corazón de ella; la salvación es un acto de gracia por parte de Dios.

Hechos, capítulo 26, versículo 17, el Señor le dijo a Pablo que él iba a ser un Apóstol y un ministro, Él dice: “Librándote de tu pueblo y de los gentiles, a quienes ahora te envío para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios, para que reciban por la fe que es en Mí, perdón de pecados y herencia”, Dios dice: “Pablo, tengo un trabajo que tienes que cumplir. Tengo algunas personas qué redimir, y tú eres el hombre que va a hacer el agente humano”. Dios no solo escogió a las personas, sino que Dios escogió al instrumento para alcanzar a las personas. Y entonces, él simplemente está diciendo: “Todo es de gracia. No merecemos nada”.

Escuche, 2ª de Tesalonicenses 2:13: “Tenemos que dar gracias siempre a Dios por vosotros”. Usted sabe, cuando alguien es salvo, no digo: “Oh, gracias, gracias porque eres tan brillante, porque escogiste ser salvo; oh, qué maravilla eres”, no. “Damos gracias a Dios por vosotros, hermanos”, ¿por qué?, “porque Dios desde el principio os escogió para la salvación mediante la santificación del Espíritu y fe en la verdad, a lo cual también nos llamó por nuestro Evangelio para obtener la gloria del Señor Jesucristo”, todo es su acto, todo es su gracia. Simplemente mantenga eso en mente. En Romanos, capítulo 4, dice: “¿Qué hizo Abraham para ganarse su salvación?”, él no hizo nada, absolutamente nada. Entonces, Pablo dice otra cosa del Evangelio, es recibido por la fe, resulta en amor, reposa en la esperanza, alcanza al mundo, reproduce fruto y está arraigado en la gracia.

Y finalmente, y esto llega a nosotros, escuche: La verdad del Evangelio es reportada por los hombres, es reportada por los hombres. Observe el versículo 7 y 8: “Como lo habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, que es un fiel diácono (siervo, ministro de Cristo) para vosotros, quien también nos ha declarado vuestro amor en el espíritu”. Aquí el presente Epafras, él está agradecido con Epafras, ¿sabe por qué? Porque él fue alguien que había llevado el Evangelio a los colosenses y Epafras lo hizo; “Como lo habéis aprendido de Epafras”, ¿qué aprendieron de Epafras? La gracia de Dios en verdad, el Evangelio, él es el que se lo dio. Habían oído el Evangelio de un hombre, Epafras, nuestro amado colega esclavo; me encanta ver esa palabra ahí, consiervo amado, eso es un “dulos”, nuestro esclavo colega, un fiel ministro. “Estoy tan agradecido con Dios por Epafras”.

Escuche, la verdad del Evangelio es reportada por hombres. Tiene que haber un canal humano, esos somos nosotros. “Pero recibiréis poder después de que el Espíritu Santo haya venido sobre vosotros, y me seréis testigos”, nosotros somos sus testigos, eso somos nosotros. A los discípulos Él dijo: “Salgan y den testimonio de Mí”. En Romanos, capítulo 10, simplemente escuche esto, esto lo expresa de la manera más fuerte que podemos decirlo: “¿Cómo invocarán en Aquel en quien no han creído? ¿Cómo creerán en Aquel de quien no han oído? ¿Y cómo harán sin un predicador? Sin haber quién les predique”, eso es bastante claro. En 1ª de Corintios 1:21, en la sabiduría de Dios, el mundo por sabiduría no conoció a Dios, escuche: “Agradó a Dios por la locura de la predicación, salvar a los que creyeron”. Dios quiere agentes humanos.

Este Evangelio glorioso y todo lo que Dios ha hecho se reduce a una dependencia de los hombres. Y si usted no lo va a hacer, Dios va a encontrar a alguien más que lo haga. Pero, oh, qué gozo ser parte de esto. Este es el Evangelio. Y Pablo agradece a Dios por él, y yo agradezco a Dios por él, porque no sé cómo sería mi vida sin Él, y que Dios me ayude para tener la suficiente abnegación como para decir: “Si ha hecho tanto por mí, lo menos que puedo hacer es compartirlo con alguien más”, ¿verdad?

Uno de los mitos más interesantes, y me encanta leer mitos antiguos, –cierro con éste– uno de los mitos más interesantes es el que se relaciones con Orión, el hijo de Júpiter. Orión era un cazador poderoso, Orión era un gigante; inclusive, los dioses se enamoraban de él, y él se enamoró con Mérope; ella era la hija del rey Keos. Y entonces, Orión fue a Keos y él dijo: “Quiero que tu hija sea mi esposa”. Y ahora, bueno, Keos le dio vueltas revisando para ver si podía encontrar a alguien mejor, y entonces Orión pensó: “Más vale que haga algunas cosas para mostrarle lo que soy”, entonces él hizo algunas súper, súper muestras de poder. Una cosa que él hizo es que tomó una isla entera y le quitó todas sus bestias salvajes y las trajo a todas y se las presentó a su amada, qué desastre. Aún así, el padre no estaba impresionado.

Entonces, él estaba muy, muy preocupado, y estaba molesto por la indiferencia del padre, y entonces decidió actuar realmente por sí mismo y buscar a su novia por la violencia, y el padre se enojó. Y una noche, Orión se emborrachó, y el padre le sacó los ojos y lo arrojó al mar para que muriera. Bueno, de acuerdo con la leyenda, un oráculo o médium, o lo que sea, llegó a él y le dijo: “Si tú vas y te colocas bajo los rayos del sol de la mañana y dejas que te queme en los ojos, vas a recibir de nuevo tu vista”, y lo hizo y recuperó su vista. Y después fue matado por Diana. Pero en honor a él, él fue colocado entre las constelaciones, y tenemos la constelación de Orión.

El doctor Biederwolf escribió en respuesta a esa historia este comentario y pensé que era hermoso, y cito: “Oh, hermano mío, aquellos de nosotros que hemos sido llamados de las tinieblas a su luz admirable, sabemos lo que es tener la visión interna cegada por el Dios de este mundo; tener ojos que no ven, sentarnos en oscuridad absoluta con todas las verdades gloriosas y realidades divinas, en general, perdidas a la vista. Pero hay uno que está lleno de luz, de compasión y amor, y tú puedes, si quieres, voltear tu rostro ciego hacia el cielo hasta que el Hijo de justicia se levanta con sanidad en sus alas, hasta que Él libera las cadenas de Orión y brilla en ti y convierte la sombra de muerte en el brillo de la luz de la mañana”, fin de la cita. Ese es el Evangelio.

Oremos. Padre, te doy gracias por eso. Gracias porque estaba ciego, pero ahora veo. Oh, Dios, que yo esté dispuesto a llevar el mensaje de la vista a alguien más, que yo sea como ese oráculo que le dijo a Orión: “Hay curación en el sol”, pero yo que diga: “En el Hijo”. Oro porque si hay alguien aquí en esta noche que nunca ha visto la luz refulgente del Hijo de Dios, que esta sea esa noche tan especial en la que ellos lo vean a Él y sean transformados. Oramos, en el nombre de Cristo. Amén.

 

 

 

 

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