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Tomen su Biblia y acompáñenme al segundo capítulo de Mateo. Mateo, capítulo 2. ¡Cuánto hemos disfrutado el libro de Mateo! La indicación de su respuesta al estar aquí esperándolo con tanto gusto es realmente un gusto para mi corazón. Es que realmente, de hecho, el libro se va a poner mejor y mejor conforme avanzamos porque estamos edificando un entendimiento más y más profundo que va a enriquecer cada pasaje.

Simplemente es un libro tremendo, tremendo. Realmente, es el inicio de todo el Nuevo Testamento; y de manera apta, es colocado por el Espíritu Santo en el principio del Nuevo Testamento.

El tema del Nuevo Testamento, como ustedes bien saben, es Jesucristo. Él es el tema del Nuevo Testamento. Particularmente, Él es el objeto de estos cuatro Evangelios, como se conocen, que comienzan el Nuevo Testamento -Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Cada uno de estos Evangelios, cada uno de estos escritores de los Evangelios retrata a Jesucristo de una manera única. Aunque los cuatro cubren Su vida, la cubren con estilos realmente muy únicos desde una perspectiva realmente única.

En Mateo, Él es el soberano que viene a reinar y gobernar. En Marcos, Él es el siervo que viene a servir y a sufrir. En Lucas, Él es el Hijo del Hombre que viene a compartir y a expresar empatía. En Juan, Él es el hijo de Dios que viene a revelar y a redimir. Y cada uno de los evangelistas ve la persona de Jesucristo de una manera muy especial. Y hay una mezcla maravillosa, conforme señalo y conforme explico esto. En Mateo, Él es el soberano. En Marcos, Él es el siervo. Observen el contraste definitivo. Él es el soberano, Él es el siervo. Dos extremos. Y después, usted llega de la misma manera al mismo contraste extremo en los últimos dos. En Lucas, Él es el Hijo del Hombre y en Juan, Él es el Hijo de Dios. Dos contrastes completamente opuestos; hombre y Dios, soberano y siervo. Y entonces, las dimensiones de Jesucristo llenan los espacios entre estos dos extremos en ambos casos. El Dios soberano y el hombre siervo; y todo lo que se encuentra en medio de estos dos polos, llena todo lo que Él es. Este es el principio que se encuentra detrás de la diversidad en los cuatro Evangelios.

Sabemos que Mateo presenta a Jesucristo como Rey, como soberano. Todo en Mateo se enfoca en Su majestad, en Su soberanía, en Su gran persona como el gobernante que tiene el derecho de reinar, el Mesías, el Ungido, el Rey prometido. De hecho, la declaración de apertura de Mateo le da la clave. ¿La recuerda en el 1:1?, el libro de la genealogía de Jesucristo, el hijo de David, el hijo de Abraham. El libro de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. Y de manera natural, David fue el gran rey. David fue el que promovió la línea o la descendencia real. Y entonces, Mateo desde el principio, enfatiza que Jesucristo viene de David. Él viene originándose en Abraham, por así decirlo en términos de la raza judía, y descendiendo a través de la descendencia de David, la cual le da el derecho de reinar y gobernar. Y entonces, el principio de este Evangelio es único en términos de Mateo. Ningún otro Evangelio comienza de esta manera. Mateo comienza de esta manera porque Mateo lo presenta como Rey. Y entonces, Mateo rastrea el linaje del Señor desde Abraham a través de la línea real de David.

Ahora, le acabo de decir que Marcos lo presenta como siervo. Y debido a que Marcos lo presenta como siervo, Marcos no tiene genealogía en absoluto, porque el linaje de un siervo es irrelevante. Entonces, no hay genealogía en absoluto en Marcos.

Y Lucas lo presenta como el Hijo del Hombre. Y debido a que Lucas lo presenta como el Hijo del Hombre, Lucas toma Su genealogía rastreándola y comienza en Adán. Debido a que Lucas quiere que sepamos que Él es un hombre que desciende de los lomos del primer hombre, Adán.

Y Juan, el cuarto Evangelio quien presenta a Cristo como el Hijo de Dios, hace a un lado toda la genealogía humana y simplemente dice: “En el principio era el Verbo y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios.” Y entonces, él de manera inmediata se remonta hasta la eternidad pasada y establece la esencia eterna de Cristo.

Y como puede ver, cada uno de los Evangelios se alinea con su énfasis; y de esta manera, cuadra Su genealogía. Y entonces, vemos en Mateo que Él es el Mesías Rey. Él es el Soberano Ungido y de esta manera, Él ha venido a nosotros a través de la línea de David.

Ahora, hemos rastreado en el capítulo 1 y hemos visto que la línea real viene a través de David y va a lo largo de José y María; y Jesús nace y Él nace con el derecho de reinar. Si los judíos hubieran tenido un rey en ese entonces, Jesucristo habría sido por derecho de descendencia, el Rey de Israel. Él tenía ese linaje y ése es el énfasis del capítulo 1, Mateo establece ahí que Él es el Rey. Y señalamos en todo detalle hasta el nacimiento virginal. En todo detalle, ahí se encuentra el enfoque de que Él tiene el derecho de reinar en el trono de David.

Ahora, habiendo establecido que Él es el Rey en virtud de Su linaje, después en el capítulo 2, Mateo vuelve a enfatizar que Él es un Rey en términos del hecho de que ciertas personas vinieron a rendirle homenaje, adoración como Rey. Si Él es Rey, Mateo nos está diciendo, debe ser evidente por Su genealogía. Él tiene que ser Hijo de Reyes. Si Él es Rey, tiene que ser evidente por la manera en la que la gente le responde. Entonces, en el capítulo 2, Mateo nos cuenta la historia de ciertos hombres sabios que vinieron a proclamar que Jesús de hecho era un Rey y a postrarse a Sus pies y a adorarlo como Rey. Ahora, de nuevo, eso es parte del énfasis de Mateo. Él es Rey en virtud de Su genealogía. Él es Rey en virtud de Su majestad real que fue desplegada y aceptada y honrada y revelada por la obra y el esfuerzo de estos hombres sabios que vinieron a traerle ciertos regalos.

Ahora, ¿qué aprendimos de los hombres sabios? Hubo algunas cosas fascinantes que necesitamos saber y las cubrimos; no necesitamos entrar en esto a detalle. Brevemente, le recuerdo algunas cosas. Notará que en el versículo 1 del capítulo 2 dice: “Hubo unos magos que vinieron del oriente.” La palabra Magi es una palabra que no se puede traducir. Es la palabra magos. Simplemente es la designación de la tribu sacerdotal por herencia que venía de entre algunas personas conocidas como los medos. Los medos eran un grupo grande de personas entre los cuales había muchas tribus, y una de estas tribus era esta tribu de magos; y era un sacerdocio por herencia. Éstas eran una especie de personas de muy alto rango, oficiales, sacerdotes entre los medos, en gran parte muy parecidos a los levitas, que eran los sacerdotes entre los judíos. Ellos llegaron a tener esa prominencia debido a su sabiduría, debido a algunas capacidades que tenían en el área del ocultismo, debido a cierta capacidad astrológica y astronómica. Ellos llegaron a tener el lugar de ser asesores de reyes en las cortes también de Babilonia, Persia y Media. Entonces, eran personas muy visibles y de alto rango.

Ellos tenían un rango tan elevado que de hecho, ningún rey llegaba al trono del Imperio Persa o Parto que no fuera preparado en sus leyes, conocidas como las leyes de los medos y los persas; y ningún rey jamás llegó al lugar de ser rey que no fuera aprobado por ellos. Entonces, ellos eran, como hemos visto, los que hacían de manera oficial a los reyes del gran imperio al este de Israel. Ellos estaban ocupados en la responsabilidad de reconocer y coronar a los reyes. Ellos habitaron las cortes de los reyes por años, y años y años. Inclusive, por siglos. Y ellos eran los que de manera oficial, establecían a los reyes del este. Y qué significativo es que estos que designaban de manera oficial ahí en el occidente a los reyes llegaran a Belén, de hecho, para honrar al que había nacido, al Señor Jesucristo; y a honrarlo como Rey.

Y entonces, Mateo vuelve a enfatizar su punto primordial, que Él es Rey en virtud de Su linaje. Él es Rey en virtud del reconocimiento que recibió. Y lo que es interesante, es que Él recibió reconocimiento por parte de gentiles en lugar de recibirlo por parte de judíos; de aquellos que designaban de manera oficial a los reyes viniendo del este. ¿Y podría añadirle esto para recordarle? Usted pregunta de dónde ellos recibieron la información acerca de Jesús. Y le conté que en el año 586 a. C., alrededor de 500 años y más antes de que Cristo naciera, Israel fue llevado a la cautividad en Babilonia, ¿recuerda? Israel fue llevada cautiva a Babilonia, a esa parte del mundo. Y cuando estuvieron ahí, se les dijo a estas personas, estos babilonios y estos medos y estos persas, que estaban todos mezclados en esa área, se les dijo a ellos acerca del Rey que iba a hacer. Y de hecho, hubo uno de esos judíos que llegó a un lugar de gran prominencia. ¿Quién fue? Daniel.

Y Daniel, dice en Daniel 5:11, se convirtió en el jefe de los magos. Y sin duda alguna, este gran profeta de Dios, les habló del Rey por venir. Y entonces, ellos estaban listos para esto. Ellos estaban esperando. Y a lo largo de los siglos esperaban y tenían grandes expectativas porque llegara este gran individuo a la escena. Y ellos habían transmitido esta información; y cuando llegó el momento, ellos estaban listos para verle como Rey, para reconocerlo.

Ahora, añadimos otra nota y quiero recordarles algo. Hubo dos grandes potencias en el mundo en ese entonces. La potencia en el este era este Imperio Persa que estaba emergiendo, como era llamado en este entonces el imperio de los partos. Esa era, en cierta manera, la potencia emergente. Aunque en un momento, fueron la gran potencia en el mundo, ellos en cierta manera estaban tratando de volverse a alinear. ¿Y la gran potencia en el occidente era quién? Era Roma. Y Roma realmente dominaba todo.

Entonces, en el occidente, al occidente de la tierra de Israel, todo ese gran continente europeo y por todos lados, incluyendo Israel; y al oeste de esto, los romanos dominaban. Pero el este siempre estaba fomentando, siempre quería tener rebeliones, siempre quería comenzar pequeñas guerras aquí y allá. Y entonces, existía esta gran hostilidad entre el oriente y el occidente.

Como consecuencia de esto, el Imperio Oriental estaba buscando un rey. Ellos tenían un rey llamado Fraates IV, quien fue derrocado por que él era un inepto; y estaban buscando un rey. Ellos estaban buscando un rey. Y estos hombres sabios entonces vienen, estos magos realmente pensaban que quizás éste era el monarca que habían estado esperando. Quizás este es el que puede tomar las riendas y ser el rey invencible que necesitan y guiarlos de regreso en contra de la oposición romana. Y podrían retomar el mundo que una vez conquistaron. Hubo un tiempo cuando los babilonios y los medos persas dominaron el mundo. Y entonces, estaban esperando un Rey. Y más allá de eso, yo creo que estos magos también estaban buscando a alguien más que un rey. Yo creo que ellos eran verdaderos hombres temerosos de Dios; y yo creo que no sólo vieron la política en esto, sino que vieron la religión en esto. Y creo que estaban reconociendo que éste era un acto fuera de lo normal por parte de Dios para traer a Su Rey Ungido, aquel que fue profetizado en el Antiguo Testamento.

Entonces, creo que así como tenían sus metas políticas, también tenían sus metas espirituales en sus mentes. Y entonces, ellos llegaron; y ellos sabían que el Rey iba a nacer. Y cuando Dios se lo reveló mediante el brillo maravilloso de la gloria Shekhiná en el cielo en el este, ellos obviamente habían atado los cabos con las Escrituras que se les habían enseñado por parte de Daniel y los otros judíos. E inmediatamente empacaron sus cosas y fueron a Jerusalén creyendo que quizás ahí estaba el Rey político que habían estado esperando y sin duda, alguna el gobernante espiritual que Daniel y los otros judíos habían comentado que vendría ya durante que tantos siglos antes.

Y entonces, ellos vinieron a Jerusalén. Un grupo de designadores, de aquellos que establecían a los reyes de manera oficial en Persia, buscando un nuevo rey. Y realmente esto es lo que Mateo quiere que usted vea. Jesucristo es Rey y estos hombres que establecían a los Reyes en el oriente, que se ocupaban de reconocer a los Reyes, lo sabían. Y en un sentido real, estas personas fueron los primeros frutos de los gentiles que vinieron a Cristo. Y por cierto, el mundo judío no parecía reconocer lo que estaba pasando en absoluto. Y eso encaja con las Escrituras, porque dice que: “Él vino a los Suyos, y los Suyos no le recibieron.”

Ahora, con eso como trasfondo, vamos a ver los cinco actos en el drama que se desarrolla en los versículos 1 al 12. Veámoslos. En primer lugar, vimos la llegada. Y vamos a repasarlo brevemente. Vimos la llegada en los versículos 1 y 2. “Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque Su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.” Noten que vieron Su astēr, ustedes recordarán que les dije que eso significa Su refulgencia, realmente Su gloria Shekhiná. Ahora, ellos sabían que Él era Rey y vinieron a adorarle como Rey. Este es el gran testimonio de Mateo. Aquí está en el mundo no judío, los oficiales más importantes en el oriente, los que establecían a los reyes en el mundo; y lo ven como Rey.

¿Puede imaginarse la devastación que el Evangelio de Mateo le causó al mundo judío cuando finalmente fue escrito alrededor del año 50 y comenzaron a leer esto? Que Aquel al que habían crucificado, de hecho fue reconocido por hombres que de manera oficial designaban a los reyes del este y ellos lo vieron como el Rey Dios. El Rey que Dios había prometido. Mateo realmente escribe una palabra devastadora para el pueblo que quedaba, que ya habían desechado a Jesucristo; ya para cuando él escribe este Evangelio, él les dice: “Él era Rey. Él era el Rey.”

Y entonces, los historiadores nos dicen que cuando ellos llegaron, no sólo eran unas personas que llegaron en algunos camellos como en las tarjetas de Navidad. No sabemos cuántos eran. Algunos estiman tantos como doce y aún más, pero ni siquiera me molestaría en adivinar eso, porque la Biblia no lo dice. Pero era un grupo de estos hombres que de manera oficial designaban a los reyes que de manera oficial entraron a la ciudad y tenían ahí sus atuendos bastante ostentosos, por ejemplo, habrían tenido ahí sus sombreros en forma cónica elevándose en el aire con grandes bordes que bajaban por debajo de su barba; y tenían estas túnicas que volaban por todos lados y estaban subidos sobre toda esta caravana persa. Y los historiadores nos dicen que estaban acompañados por las tropas del ejército persa. Y cuando llegaron a la pequeña ciudad de Jerusalén, fueron noticia. Créanme. Ellos fueron noticia. Eran un grupo formidable.

Ellos habían visto la señal del Hijo del Hombre y habían venido a adorarle. Adorarlo significa literalmente proskuneō, significa inclinarse a besar. Fue una palabra que hablaba de la manera en la que usted rendía homenaje a un monarca. Usted se inclinaba y besaba sus pies. La palabra proskuneō finalmente llegó a significar cualquier actitud interna de adoración o de adorar a alguien mayor que usted. Ellos vinieron a adorar.

Por cierto, es algo interesante que la palabra proskuneō significa besar los pies o inclinarse a besar o besar reverentemente. Cuando el Nuevo Testamento usa esa palabra, siempre es usada de algo verdaderamente o que supuestamente es divino. Es una palabra que sólo es apropiada para deidad. Solo apropiada para deidad. Usted recordará cuando Juan trató de adorar al ángel en Apocalipsis y el ángel dijo: “Levántate. No me proskuneō. Proskuneō a Dios. Él es el único digno de toda adoración.” Kittel, quien ha escrito una serie tan maravillosa de estudio de las palabras en griego, en su obra incomparable dice, y cito: “La proskunesis, proskuneō, de los hombres sabios verdaderamente es una ofrenda al gobernante del universo.” Fin de la cita. Era una palabra sólo reservada para la deidad. Y cuando ellos vinieron, creo yo, que no sólo lo vieron en el versículo 2 como Rey de los judíos de manera política, sino que también lo vieron como el gobernante del mundo; lo cual significa que ellos vieron por más que Su humanidad, lo vieron como deidad. Y aquí hay un término que es utilizado en Mateo, que se usa en las Escrituras sólo cuando es ofrecido a un Dios. Ya de manera deliberada o no deliberada, es de hecho un Dios, la palabra está reservada para dioses.

De hecho, Mateo refuerza el uso de esta palabra más adelante, como lo veremos en Mateo 4, en la expresión de Satanás, porque Satanás le pregunta a Cristo si Cristo se podría postrar y proskuneō a Satanás. Y Cristo se rehúsa y dice: “Eso es para Dios y sólo para Dios.”

Yo creo que los magos reconocieron al Rey, pero más allá de la política, me parece apropiado decir que ellos probablemente reconocieron a Dios y vinieron a adorar a más que un Rey, vinieron a adorar al Ungido que Dios había enviado, a Aquel que estaba cumpliendo con las profecías del Antiguo Testamento, ningún otro que el Señor Jesucristo sobrenatural.

Entonces, la llegada. Después, vimos la agitación en el versículo 3. “Oyendo esto el rey Herodes se turbó.” Bueno, entendemos eso. Y toda Jerusalén con él. Él era el rey actual y estos hombres llegan ahí a la ciudad y preguntan dónde está nuevo Rey de los judíos. Y su primera reacción es ‘¿eh? ¿Cuál nuevo Rey?’ Y cuando llegaron de manera ostentosa con todas las personas que los acompañaban y llegaron ahí con su caravana, él sabía que ellos eran los que de manera oficial designaban a los reyes persas; y él simplemente podía verlos encontrando a este individuo, coronando a este Rey y este individuo levantándose para tomar el trono del Imperio Parto y después, regresar al oeste para pelear la guerra ahí en el territorio de Israel y ellos entonces, convertirse en las víctimas. Y Herodes, quien era un edomita, un edomita que había recibido su trabajo por parte del gobierno romano porque él se había aferrado y había tramado y había matado y asesinado y había hecho una masacre para poder alcanzar el poder político, estaba en pánico porque él pensaba que iba a perder su trabajo. Aunque él era un hombre de casi 70 años de edad y estaba casi muerto en términos de enfermedad.

Pero él tenía miedo. Sus celos, sus sospechas y su temor lo agitaron. Estaba turbado. La palabra significa agitar. Realmente, estaba temblando. Y toda Jerusalén con él. Y le dije la última vez que la razón por la que Jerusalén estaba tan conmovida era porque ellos sabían que si él estaba enojado, ellos iban a sufrir. ¿Se acuerda usted que le dije lo que él planeó para su muerte? Él dijo “Nadie va a llorar cuando yo muera, entonces voy a reunir a las mejores personas de la tierra de Israel, en la ciudad de Jerusalén. Los voy a reunir y en el momento en el que yo muera, mátenlos a todos para que lloren en esta ciudad cuando yo muera.” Ese era el tipo de hombre que era.

Y entonces, ellos estaban turbados, porque ellos sabían que si él estaba muy enojado, ellos pagarían las consecuencias. Y de hecho, ellos pagaron las consecuencias, porque no fue mucho tiempo después de esto que él hizo que todos los bebés de menos de dos años de edad en Belén y en el área vecina fuera más matados por él. Ellos tenían el derecho de estar turbados. Y entonces, Herodes estaba agitado.

Ahora, retomamos ahí donde nos quedamos la última vez, en el versículo 4. Dos semanas, tres versículos. Tenemos que avanzar, hay 28 capítulos en este libro. Versículo 4. Ahora Herodes tuvo que hacer algo. Y entonces dice en el versículo 4: “Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.” ¿No es eso interesante? Muy interesante. Él demandó de ellos dónde nacería ¿quién? El Cristo. Herodes sabía que éste era más que un rey humano. Él mismo lo sabía. Este era el Mesías, el Ungido. Él hizo ahí la relación en su mente. Él llegó a esa conclusión. Él estaba viviendo en una época cuando la esperanza de liberación a través de la llegada y la obra del Mesías prometido estaba en los corazones y los labios de muchos. Y él sabía que el Rey de los judíos y el Mesías de Israel eran el mismo. Él lo sabía.

Él sabía que había más que humanidad ahí. Él sabía que había deidad. Él, como los sabios, lo sabía. Y es sorprendente su reacción, que fue tan diferente, ¿no es cierto? Uno decide adorar; y el otro, decide asesinar. Él se turba y está enojado. Él, en línea con su mente macabra, él es bastante inteligente como para matar a los magos y probablemente, demasiado impotente, debido a que había unos 1000 soldados persas. Muy probable. Y su propio ejército estaba lejos o era muy pequeño. Y él no tenía mucha alternativa y ciertamente no quería matarlos, de cualquier manera, porque si él mataba a los magos, él mataría a la fuente de información acerca del niño. Y el niño, quien era un rey potencial, habría permanecido encubierto y a él no le importaban los magos en absoluto. Lo único que él quería hacer era deshacerse del niño. Entonces, él trama esto en el versículo 4. Él trama un plan. Y lo primero que hace es congregar a los principales sacerdotes y a los escribas del pueblo.

Ahora, ya hemos pasado mucho tiempo hablando de los magos, mucho tiempo hablando de Herodes. Y ahora, quiero que conozcan a estas otras personas, este sumo sacerdote y estos escribas. Y más vale que se familiaricen con ellos ahora, porque van a estar entrando y saliendo de la escena a lo largo de todo Mateo.

Entonces, veremos a los principales sacerdotes. En los Evangelios, y tenemos que retroceder un poco, les voy a dar mucho trasfondo, para que puedan entender quiénes son. En los Evangelios, la palabra sacerdote o el término sacerdote, estaba restringido, escuche esto, al grupo de judíos que ministraba en el templo. Ahora, los judíos tenían un sistema de castas en un sentido como los levitas. Y fue a partir del pueblo de Israel que una tribu con un rango especial, quienes eran los levitas, constituyeron el sacerdocio. De hecho, si usted no era parte de esa familia por herencia, si usted no estaba en la genealogía, usted no tenía derecho alguno a ministrar en el templo. Ellos literalmente gobernaban al país. Porque la política y la teología eran una bajo la teocracia en donde Dios reinaba. Teocracia quiere decir gobierno de Dios, así como la democracia significa el gobierno por parte del pueblo.

Y entonces, ellos tenían a estos sacerdotes y realmente estaban a cargo del país. Pero dentro de los sacerdotes había varios grupos y quiero que usted entienda quiénes eran. En primer lugar, estaban los sumos sacerdotes, los sumos sacerdotes. Este es el número uno. Y por cierto, supuestamente sólo debía haber uno a la vez. Pero con frecuencia, había muchos que estaban allí operando al mismo tiempo. El sumo sacerdote era el único sacerdote al cual se le permitía hacer ¿qué? Entrar al lugar santísimo una vez en año en Yom Kippur - el pueblo judío todavía conmemora eso - el día de la expiación, el sumo sacerdote entraba al lugar santísimo, el templo, ahí en el lugar santísimo, rociaba la sangre en el propiciatorio para hacer expiación por los pecados de la nación entera para ese año. Y sólo el sumo sacerdote lo podía hacer. Y sólo el sumo sacerdote lo podía hacer una vez al año y colocaban campanitas en su túnica, porque ellos querían oír que él estuviera moviéndose ahí. Porque si él entraba ahí con pecado en su vida, ¿qué pasaba? Él moría ahí. Y cuando dejaban de sonar las campanas, usted sabía que algo había pasado. Y entonces, colocaban pequeñas campanas ahí en su túnica, para que pudieran oír que se estaba moviendo hasta que salía. Y tampoco se quedaba ahí mucho tiempo; y sólo entraba una vez. Ese era el sumo sacerdote.

Ahora, él , debido a ese derecho, era el más importante de Israel. Digo, realmente estaba ahí en la cúspide. Él servía como el presidente del sanedrín. Y el sanedrín, eso quiere decir 70. Eran 70 ancianos gobernantes, como un congreso o un Senado, mejor como un Senado. Eran 70 de estos hombres gobernantes y él era el Presidente. Esto constituía el Senado. Esto constituía la Corte Suprema judía. Ellos hacían las leyes, ellos se aseguraban de que las leyes se cumplieran. Ellos tomaban todas las decisiones de la Corte, así como también hacían las leyes. Ellos eran la rama judicial y el Senado, eran una unidad, el sanedrín. Y él era el líder.

Tenían un poder político y religioso tremendo, esto es el sumo sacerdote. Él presidió, por ejemplo ahí en el juicio de Jesús. Él presidió en los juicios de los apóstoles, de Esteban y también de Pablo. Estos hombres tenían un poder tremendo. Y por cierto, lo que es muy interesante es que algunas veces los sumos sacerdotes eran quitados de sus responsabilidades por razones políticas. ¿Muy bien? Esto se había deteriorado. Y los romanos quizás hubieran querido a un sumo sacerdote diferente. Por cualquier razón que fuera en términos históricos, los sumos sacerdotes y algunas veces, alrededor de la época de Cristo, eran quitados de la posición y otro era colocado ahí. Ese era el caso en el tiempo de Jesús. En el tiempo de Jesús, usted tiene a dos personas en el Nuevo Testamento a quienes se refieren como el sumo sacerdote, uno es Anás y el otro es Caifás. Ambos eran el sumo sacerdote. Anás primero, Caifás después. Anás fue depuesto, Caifás tomó el lugar de Anás, pero todavía estaba por ahí y era llamado el sumo sacerdote.

Y pudo haber varios de estos ahí al mismo tiempo. De hecho, pudo haber muchas veces en la historia de Israel cuando hubo varios que estaban allí. Y había una aristocracia tremenda, ellos eran una aristocracia tremenda de poder y prestigio político junto con el título. Entonces, realmente ellos eran los jefes. Y si usted va a ver al sumo sacerdote, algunas veces es Caifás, otras veces, es Anás. Anás estando ahí detrás de bambalinas, el poder que realmente estaba detrás de esto fue Caifás.

En segundo lugar, hubo otro tipo de sacerdote quien era llamado el capitán del templo; el capitán del templo. Él era el siguiente en importancia, después del sumo sacerdote. Él era el jefe de la policía del templo. Ahora, Israel tenía su propia fuerza policíaca y también eran sacerdotes, por cierto. Los sacerdotes eran las personas que implementaban las órdenes y la dirección para el país. Entonces, el capitán del templo era el jefe de la policía del templo y él tenía el poder de arrestar a las personas. Y por cierto, él fue designado por el sumo sacerdote de la familia del sumo sacerdote. Él o una de las familias principales. En otras palabras, este hombre era el títere del sumo sacerdote. Él tenía el poder de arrestar. Entonces, si el sumo sacerdote quería que alguien fuera arrestado, él simplemente decía arréstenlo o de lo contrario, se quedan sin trabajo. Él realmente dirigía todo.

Luego hay un tercer tipo de sacerdotes que llamaremos los principales sacerdotes. Ahora escuche esto, los principales sacerdotes no son un título oficial. El principal sacerdote está compuesto de esto: el sumo sacerdote y todos los ex sumos sacerdotes que estaban por ahí. ¿Muy bien? El capitán del templo y después, algunos otros sacerdotes que usted llamaría la aristocracia. Este era un grupo selecto de supervisores del templo, el tesorero del templo y ahí pudo haber varios de ellos, los administradores del templo y todos los hombres en el sanedrín, los cuales eran 70. Estos eran los sumos sacerdotes, el sanedrín, los tesoreros, los hombres que recolectaban el dinero de los trece receptáculos en forma de campana en la corte de las mujeres, en donde el pueblo colocaba todo su dinero. Eran los administradores, como también los sumos sacerdotes y el capitán del templo. Entonces, lo que usted realmente tiene en los sumos sacerdotes es la aristocracia. Y realmente el cerebro y el poder político y los que realmente gobernaban en Israel. Todos ellos están aquí.

Ahora, por cierto, detrás de ellos había muchos de los que podríamos llamar sacerdotes ordinarios, diarios. Simplemente los sacerdotes. Y por cierto, eran diferentes de la aristocracia. Ellos no encajaban en todos los planes políticos y demás. Había veinticuatro grupos de ellos. Veinticuatro grupos de sacerdotes. Y en virtud del hecho de que sólo ministraban, ellos sólo administraban en intervalos durante el año en el templo. Ellos llegaban al templo durante una semana, dos veces al año. Si usted era sacerdote - normalmente uno de los ordinarios - usted vivía en otro lugar o quizás, usted vivía en Jerusalén. Usted tenía un trabajo, quizás era un carpintero, alguien que trabajaba con piedras. Usted quizás era un pastor. Pero usted quizás hacía algo más. Y no sé qué, pero tenía un trabajo y después, una semana, dos veces al año, usted iba al templo y funcionaba como sacerdote. Eso hacían los sacerdotes ordinarios. Por cierto, los historiadores estiman que por cierto había 18,000 de esos sacerdotes en la época de Jesús. Y ellos venían detrás de la aristocracia.

Y cuando dice en Hechos, capítulo 6, creo que es en el versículo 7, “y la palabra de Dios crecía y el número de los discípulos se multiplicaba en Jerusalén mucho y un gran número de los sacerdotes fueron obedientes a la fe,” estoy seguro de que fue a partir de ese grupo de 18,000 sacerdotes ordinarios comunes que esas personas fueron salvas. Ellos no son llamados los principales sacerdotes o algo más. Simplemente sacerdotes. Entonces, de muchas maneras, a partir del sacerdocio, eran los hombres buenos.

Ahora, en la parte de abajo de la jerarquía, inclusive abajo de los sacerdotes ordinarios, estaban el resto de los levitas. Personas que tenían su legado de Levi. Estaban en la parte de abajo de la jerarquía. Había veinticuatro grupos de ellos también. Sólo que lo que ellos hacían no era ministrar de manera oficial en el templo. Escuche esto, su ministerio era la música. Música y lo que era llamado servicio. ¿Qué tipo de servicios Aquí hay una buena ilustración. La Mishná judía, la cual nos cuenta mucho acerca de la historia judía, dice que eran los policías del templo. Muy bien. Entonces, ellos realmente no funcionaban en un ministerio espiritual. Ellos eran los policías. Y tenían un ministerio espiritual maravilloso en el área de la música, pero era algo que estaba junto al ministerio sacerdotal de hacer sacrificios en los altares y demás.

Entonces, este era el grupo sacerdotal. En la parte de arriba de la jerarquía está el sumo sacerdote y después, el capitán del templo, luego, los principales sacerdotes y la aristocracia; después, los sacerdotes ordinarios y después, en la parte de abajo, hasta el fondo, los levitas que ayudaban ahí en el templo. Ellos eran la policía del templo. Y a ellos se hace referencia, como ustedes bien saben, varias veces en el Nuevo Testamento en el libro de los Hechos como también en el Evangelio, lo veremos conforme vamos avanzando.

Ahora, estas personas son la aristocracia y los ordinarios. Estos eran los oficiales en todo el país judío. Y claro, sobre esta estructura entera estaba el gobierno romano, porque los romanos habían hecho un estado de Israel que estaba bajo su autoridad. Pero ya para cuando usted llega al tiempo de Jesús, y esto es lo que quiero que usted recuerde, ya para cuando llega la época de Jesús, los principales sacerdotes no son nada más que un montón de políticos corruptos buscando sus objetivos personales. ¿Muy bien? Las intrigas en el templo son increíbles. Son políticos corruptos y desde el principio, escuche esto, desde el principio mismo se nos presentan en Mateo 2 en el Nuevo Testamento; y desde aquí mismo están en conflicto con Jesucristo. Y ellos estarán en conflicto con Jesucristo hasta que finalmente Él muera en la cruz. Una víctima de sus mentiras y de sus tramas y de sus planes y de su política.

De hecho, lo primero que Jesús jamás hizo, cuando Él se involucró en Su ministerio, fue ahí a Jerusalén, entró al templo, hizo un látigo y limpió el lugar. Y Él echó a andar esto. Digo, Él realmente estaba dándole un golpe frontal a lo que estaba pasando ahí en Israel, lo cual era una perversión de la verdad de Dios. Él limpió su inmundicia del templo.

Pero estos hombres, estos principales sacerdotes eran los que tomaban las decisiones en el país. Ahora, observe de manera adicional ahí en el versículo 4, que dice que fueron convocados todos los principales sacerdotes y los escribas. ¿Quiénes eran los escribas? Los escribas simplemente eran personas de las otras tribus, ninguna en particular, eran los eruditos, las autoridades de la ley. Estas personas habían pasado su vida entera estudiando la ley. Estos eran los eruditos bíblicos. Y con eso significaba el Antiguo Testamento, obviamente. Ellos no tenían el Nuevo Testamento. Entonces, ellos eran los eruditos del Antiguo Testamento. Ellos conocían todo detalle insignificante del Antiguo Testamento. Y usted sabe, por ejemplo, que Esdras era un escriba. Ellos decían que Esdras se había memorizado el Antiguo Testamento entero. Entonces, Esdras se podía sentar y escribir un manuscrito, un rollo del Antiguo Testamento de Génesis hasta el final de memoria. Ahora, estos hombres realmente estaban muy metidos en aprender el Antiguo Testamento. Estos eran los escribas, eran los eruditos.

Ahora, observe esto, algunos de ellos se unieron al grupo de los fariseos porque eran literalistas. Ellos eran fundamentalistas. Ellos eran los legalistas. Ellos creían en todo lo que era dicho de la manera en la que fue dicho. Por otro lado, algunos de ellos también se unieron los saduceos, aquellos que eran liberales, que querían hacer a un lado gran parte de las Escrituras. Y ellos negaban ciertas cosas en las Escrituras, cosas tales como la resurrección, como los ángeles.

Entonces, usted aquí tenía dos grupos teológicos, los fundamentalistas y los liberales en esa época; pero ambos tenían sus escribas y sus eruditos. Y fueran los escribas de los fariseos o fueran los escribas de los saduceos, ellos continuamente estaban desafiando a Jesús, ¿no es cierto? Ellos venían y trataban de hacer que Él cayera con Sus palabras. Entonces, usted tiene aquí a toda la maquinaria política y los cerebros de Israel; y comienzan con esto en Mateo 2 a oponerse a Cristo.

Por cierto, los escribas más adelante llegaron a ser conocidos como rabinos y esa es la raíz de lo que en la actualidad conocemos como rabinos. Ellos eran los eruditos de la ley. Un rabino en la actualidad no es alguien que está en la línea sacerdotal levítica. Ni siquiera sabemos quiénes son esas personas. Un rabino es un escriba moderno.

Entonces, Herodes llamó a los políticos y a los teólogos. Los convocó, los reunió. Debió haber sido muy molesto para ellos. Aquí están los políticos más importantes que nunca habían oído de este nuevo rey y aquí están los principales teólogos que tampoco sabían nada de Él. Y es sorprendente que ellos realmente fueron ganados, ellos realmente estaban un paso atrás de un grupo de persas que llegaron de cientos y cientos de millas a lo lejos, para llegar aquí y estar bajo sus narices ignorantes y anunciarles que un Rey había nacido quien no era ningún otro que su Mesías. Tenemos noticias, ustedes deberían saber esto. Los paganos están adelante de nosotros. Ellos estaban aquí entrando al acontecimiento de la historia y ni siquiera lo supieron.

Entonces, Herodes le pregunta a esta aristocracia, a la maquinaria cerebral de los teólogos, dónde nacerá Cristo. Donde nacerá Él. Aquí hay un comentario al margen interesante. Y esto realmente no está en el texto, pero no puedo evitar sino pensar en esto. Me parece sorprendente que Herodes hiciera esta pregunta, no porque quisiera saber dónde nacería Cristo para que pudiera tomar el conocimiento de esa verdad y aplicarla de manera adecuada, sino para saber esto y usarlo para sus propios fines. Y nunca me deja de asombrar cuántas personas buscan cierta información de la Biblia para usarla para sus propios fines, en lugar de usarla de la manera en la que Dios la ha diseñado para que se use. Eso no está bien. Herodes buscó la palabra de Dios para usarla de manera pecaminosa en contra de la voluntad de Dios. La Biblia no debe ser manejada así. Debe ser manejada con un sentido de reverencia, como algo sagrado, con un sentido de asombro y una respuesta de obediencia. Pero él quería saber no por las razones correctas.

Ahora, él debería haber sabido sin preguntar. ¿Sabe que era conocimiento común dónde iba a nacer el Mesías? Todos sabían eso. No había duda de esto. Muchas personas, por lo tanto, nos dice en Juan 7:40, cuando oyeron esto dijeron: “De cierto, éste es el profeta”. Otros dijeron: “Éste es el Cristo”. Pero algunos dijeron: “¿Acaso el Cristo vendrá de Galilea? ¿Acaso la Escritura no dijo que Cristo vendría de la simiente de David, de la ciudad de Belén donde David estuvo?” Ahora, aquí viene Jesús. Él dice varias cosas en Juan 7 y la multitud comienza a gritar: “Oye, quizás éste es el Cristo.” Y alguien dice: “No puede ser el Cristo, porque todos sabemos que Cristo no viene de Galilea, Él viene de Belén.” Esto era conocimiento común. Herodes debió haber sabido eso. Quizás él lo sabía, pero sólo quería asegurarse. Él realmente no tenía la confianza. Él quería una declaración oficial del grupo de los cerebros.

Y es tan increíble. Es realmente tan increíble, que se lo dieron.

Versículo 5, ellos le dijeron “En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: Y tú, Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará a mi pueblo Israel.” Ellos citaron las Escrituras. Ellos le citaron a Miqueas capítulo 5, versículo 2. Y le dijeron que Él nacería en Belén. Esa es la palabra oficial del profeta Miqueas. Impresionante. Ellos sabían eso y sin embargo, no le prestaron atención en absoluto a los acontecimientos en Belén, lo cual para este entonces, había ocurrido meses atrás y sin duda alguna, los pastores habían dado a conocer lo que había pasado. ¿Quién fue Miqueas? Miqueas fue un profeta. Lea ese pequeño libro en algún momento. Es un libro fantástico.

Miqueas, permítame contarle algo de él. Miqueas fue un profeta quien habló haciendo denuncias como relámpagos. Él fue un hombre de quien salió un torrente de cosas. Miqueas no sólo fue uno de esos hombres que aparece para hablarle a la gente de lo amable que era. Miqueas no era un afirmador, Miqueas era un denunciador. Miqueas habló como un relámpago en contra de los gobernantes falsos de su época. Y después de que él había denunciado a los gobernantes falsos, él vio a lo largo de los siglos hacia adelante y dijo “uno de estos días, un verdadero gobernante vendrá. Uno de estos días, un gran gobernante. Uno de estos días el Rey, el Mesías; y ustedes lo sabrán porque Él nacerá en una pequeña ciudad, en la ciudad de Belén, una vez llamada Efrata, la ciudad donde David establece su hogar.” La voz de Miqueas es la voz de un profeta. La voz de un profeta que una vez proclamó e hizo llorar a una nación, una nación que lloró por su Rey. Y Miqueas dijo “Él va a venir; y Él va a venir y todos los gobernantes falsos serán puestos a un lado y Él va a ser el verdadero gobernante y vendrá en Belén.”

Y Mateo dice que los principales sacerdotes y los escribas dijeron “En Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta”. Y ahí ellos proceden a citarlo. Pero me encanta lo que hace Mateo. Él añade un pequeño toque al principio del versículo 6. “Y tú, Belén,” y bien podría ser, y no estoy seguro de esto, entonces no voy a ser dogmático, pero bien podría ser que los escribas y los principales sacerdotes y los escribas simplemente dijeron versículo 5 y quizás Mateo agregó el versículo 6. Bien podría ser que Mateo fue quien incluye ahí a Miqueas 5; y la razón por la que dijo esto es porque se añade aquí al final del versículo que no está en Miqueas 5 que ciertamente no vendría de los principales sacerdotes y los escribas, sino que habría venido de Mateo, ““Y tú, Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un Guiador, Que apacentará a Mi pueblo Israel.” Esto es hermoso. Eso no está en Miqueas. Cuando dice ‘apacentará’.

¿Sabe lo que es tan maravilloso? Los escritores del Nuevo Testamento, escúcheme, los escritores del Nuevo Testamento, cuando estaban citando al Antiguo Testamento, no siempre citaban el Antiguo Testamento de manera exacta. ¿Sabe por qué? Porque los escritores del Nuevo Testamento fueron igualmente inspirados por Dios y tenían el derecho de alterar esas cosas en conformidad con aquello que el Espíritu de Dios estaba revelándoles de manera nueva a ellos en el momento. Entonces, ellos tomaban una porción de esa verdad en el Antiguo Testamento y añadían a esa verdad ese punto especial que el Espíritu de Dios quería que en ese momento de la época del Nuevo Testamento fuera añadido. Y había un mensaje maravilloso en lo que Mateo dijo. Lo que Mateo realmente estaba implicando es esto: “Que vendría un gobernador, un gobernante, que pastorearía a Mi pueblo Israel.” Lo que realmente estaba diciendo es esto: ‘¿Les gustaría cambiar a Herodes por un pastor? ¿Les gustaría cambiar a un demagogo? ¿Les gustaría cambiar a un asesino? ¿Les gustaría cambiar a un hombre que hace tramas? ¿Les gustaría cambiar a un hombre que odia y asesina por un pastor, quien amaría y cuidaría de su rebaño?’ ¿Se da cuenta? Es algo hermoso.

Ellos conocían la diferencia. Y entonces, Mateo está citando, creo que es Mateo en el versículo 6. Creo que los principales sacerdotes y los escribas dijeron “en Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta,” y después, Mateo añade el siguiente. Esto es fabuloso. Esto es fabuloso. Usted preguntará qué quiero decir. Escuche. Todo, todo hebreo en el mundo, todo judío en el mundo y permítame decirlo de manera clara desde un principio. Amo a Israel. Créame. He estado ahí un par de veces y algo acerca de ese lugar que hace que mi corazón se acerque ahí aun cuando no estoy ahí. Y tengo un gran amor por el pueblo judío. ¿Sabía usted que los mejores amigos que tengo el mundo son personas judías? Eso es verdad. Jesús. Pablo. Pedro. David. Moisés. Digo, todos ellos. Paso más tiempo con gente judía que con cualquier otro tipo de gente. Entro a mi oficina seis horas al día y simplemente leo a estas personas judías una, y otra y otra vez. Mateo, judío. También estoy llegando a quererlo mucho.

Como puede ver, no tengo problema con eso. Simplemente, estoy tratando de decirle lo que la palabra de Dios dice. Y todo judío en la historia es confrontado con Miqueas 5:2, “Oye, el profeta dijo que Él nacería en Belén. Jesús nació en Belén. ¿Qué vas a hacer con eso?” ¿Quiere oír otra cosa? Inclusive los sumos sacerdotes y los escribas, los políticos que estaban en el liderazgo y los teólogos que estaban en el liderazgo en esa época dijeron que Él nacería en Belén tal como dijo Miqueas. Ahora escúcheme, cuando algunas personas judías vienen y me dicen “bueno, el Mesías no es una persona, es una actitud.” Yo les contesto: “bueno, no creyeron eso en la época de Jesús. Los rabinos de la antigüedad no pensaron eso. Ellos dijeron que era una persona, porque una actitud no puede nacer en Belén, pero sí una persona.” O dicen: “bueno, la idea del Mesías es la idea de la perfección de un reino judío.” Usted no puede tener perfección de un reino judío que nació una vez en Belén tampoco. El Mesías es una persona, un individuo, no una nación y no una actitud; y Su nacimiento debe ocurrir en Belén.

Y escuche, si Jesús no es ese Mesías, entonces, ¿de qué está hablándome Miqueas? ¿De qué están hablando aquí los principales sacerdotes y los escribas y de qué está hablando aquí Mateo, quien era un judío devoto? El sanedrín dijo que fue en Belén. El profeta Miqueas dijo que fue en Belén. Mateo dijo que fue en Belén. Fue en Belén. Y toda la historia se une para estar de acuerdo con que el Mesías nacería en Belén, ahí donde Jesús nació. Y lo que es interesante es que Dios tuvo que hacer que los romanos hicieran un decreto para que José y María llegaran ahí, para que Él naciera ahí. Y Él está siendo que toda persona esté cumpliendo con Su voluntad. Es sorprendente. Estos literalistas ortodoxos con un conocimiento mental perfecto nunca fueron tocados en sus almas. Oh, si tan sólo les pudiera decir el golpe del legalismo. Ellos eran indiferentes, los principales sacerdotes y los escribas. Por cierto, ellos no permanecieron indiferentes durante mucho tiempo. Después, ellos llegaron a volverse personas que odiaban, llenos de veneno, asesinos que tramaron el asesinato de Jesús. Y todo el tiempo, desde la indiferencia de Mateo 2, hasta las tramas y los asesinatos al final del Evangelio de Mateo, a lo largo de este proceso ellos tuvieron el conocimiento completo de que todas las profecías estaban siendo cumplidas por Jesucristo. Pero ellos rechazaron a Jesús con toda la información en la mano.

Y Jesús inclusive les recordó que lo que tenían que hacer era revisar las Escrituras en las que supuestamente ellos eran expertos. En Juan 5:39 Él dice: “Escudriñad las Escrituras porque ellas son las que dan testimonio de Mí.” Ustedes son los expertos.

Entonces, de manera inmediata, observe esto, vemos de manera inmediata que están divididos en tres grupos. El grupo número uno, en respuesta a Jesucristo está el grupo que podía ser caracterizado como odio y hostilidad; odio y hostilidad. Herodes temía que este bebé pequeño interfiriera con su vida. Él era una persona celosa, temerosa. Él no quería que este Bebé pequeño estuviera metiéndose en su vida, molestando, sacudiendo, su vida entera, cambiando las cosas. Y entonces, él buscó eliminarlo. Y algunas personas todavía se sienten así. Treinta y tres años más tarde, lo hicieron. ¿Y quiere saber algo? Algunas personas, aún piensan así el día de hoy. Jesús es visto por ellos como una interferencia en su vida. Y les molesta. Él cambia sus planes. Y si tuvieran la opción, ellos lo eliminarían. Y Jesús en Juan 15 les dijo a Sus discípulos: “Si el mundo los aborrece, no se sorprendan, ellos me aborrecieron a Mí.” Y entonces, cuando ellos van, los odian y los van a meter en la cárcel y los van a matar; y pensarán que están sirviendo a Dios haciendo esto. Entonces, aquí está el odio y la hostilidad.

La segunda categoría -y el odio y la hostilidad son ejemplificados por Herodes. La segunda categoría es lo que yo llamo los indiferentes. Los indiferentes son caracterizados por los principales sacerdotes y los escribas. Ellos estaban tan metidos en su teología, tan metidos en sus intrigas políticas y sus juegos para obtener poder y tan metidos en sacar dinero en el templo y poder producir dinero lo más rápido que pudieran a expensas del pueblo y estaban tan perdidos en toda su religión, que ni siquiera les importó que Él naciera. Simplemente eran indiferentes. Y hay muchos así el día de hoy. Siempre pienso en Lamentaciones, en donde Jeremías clama a Israel y dice: “¿no es nada para ustedes todo lo que pasa?” Digo, ¿cómo es posible que sean indiferentes? Quizás estos son los peores. Siempre pienso en el poema de Studdert Kennedy, Indiferencia. Dice:

Cuando Jesús vino al Gólgota,

de un árbol lo colgaron,

manos y pies atravesaron con clavos

e hicieron un calvario;

con corona de espinos lo coronaron,

rojas fueron Sus heridas y hondas,

pues eran días crudos y crueles,

y la carne humana, poco valiosa.

Cuando Jesús vino a Birmingham,

simplemente lo ignoraron,

ni un cabello le tocaron,

sólo a morir lo dejaron.

Los hombres, más sensibles,

no querían causarle heridas,

en la calle a su lado pasaron

mientras caía la lluvia tupida.

Igual Jesús clamó: “Perdónalos,

porque no saben lo que hacen”.

Pero llovió la lluvia invernal

que lo empapó implacable.

Las multitudes en sus casas

dejaron las calles sin un alma,

sin ver que Jesús, junto a un muro,

acurrucado, por calvario clama.

Studdert Kennedy está diciendo que Él habría preferido el odio que la indiferencia.

En tercer lugar, está la adoración. Caracterizada por ¿quién? Por los magos. Y siempre ha sido así con Jesús. Algunos son hostiles, otros indiferentes y algunos adoran. Y ellos adoraron.

Entonces, la llegada y la agitación. Veamos la actuación. Versículo 7: “Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos,” esta vez, él pensó que podía tener una junta privada. Si él tenía otra junta pública con estos hombres, todo el mundo realmente sabría que algo estaba por pasar. Entonces, él tuvo una junta privada. Y él indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella. Aquí, es lo que llamo actuación, porque este tiene que ser uno de los actos más grandes de hipocresía en toda la Biblia. Este hombre es un farsante, y los hombres sabios no lo saben. Y ellos vienen del este y no saben lo que sucede. La primera junta fue pública, pero esta junta va a ser en secreto, porque Herodes tiene algo en mente. Un plan. Una gran mentira. Y los sumos sacerdotes y los escribas lo sabrían. Los hombres sabios no lo saben y va a ser muy sutil.

Él no preguntó cuántos años tenía el niño, sino que él preguntó cuándo apareció ese brillo; y creo que él ahí tuvo que apelar al interés de los hombres sabios en la astrología y la astronomía. ‘Cuéntenme de esa estrella. Ustedes son buenos con las estrellas, cuénteme de esto. ¿Cuándo apareció?’ Como si la astronomía fuera de interés para él. Su verdadero interés era matar al pequeño Bebé. Y por cierto, es interesante que la estrella ahora no es visible en absoluto. La vieron en el este, desapareció y llegaron a Jerusalén y no la han visto desde que llegaron. ‘¿En qué momento apareció la estrella?’

Ahí dice que inquirió diligentemente de ellos y la palabra en griego es exactamente, me podrían dar el día, por favor. Quiero saber cuándo nació este bebé. Y no sabemos cuál fue la respuesta de estos hombres, pero obviamente Herodes se dio cuenta de que si iba a matar a todo niño de dos años y menores, él podría de esta manera, deshacerse del Rey. Quizás ellos le dijeron ‘fue un período de seis meses’ y él, ‘bueno, simplemente para estar seguro, voy a matar a todos los niños de dos años y menores, en caso de que la estrella llegara un poco más tarde’.

Y allí en el capítulo 2, versículo 16 dice que hay él mató a todos. ¿En base a qué?, versículo 16: “Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos.” Que hipócrita, él quería saber. Y versículo 8: “Y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.” Es feo, ¿no es cierto? Aquí está el Hijo de Dios bendito, glorioso, majestuoso. Aquí está, al mismo tiempo, el necio de necios. En lugar de caer postrado a Sus pies, él desea quitarle la vida. ¡Qué necio! ¡Cómo quiso matar al Salvador, el único Salvador! Y entonces, los magos se vuelven herramientas ignorantes para la destrucción del Mesías pensando que estaban ayudando.

Me encanta la sutileza de Mateo - acabo de pensar en esto - la sutileza de Mateo. Él de nuevo está enfatizando que Cristo es un Rey, no sólo por Su linaje, no sólo porque Él viene a ser adorado, sino por su rechazo. Si no fuere un rey, ¿creen que este rey estaría molesto por el nacimiento de Jesús? No. Él es un rey. Y Mateo muestra esto desde todo ángulo posible.

Entonces la llegada, la agitación, el acto y ahora, la adoración. El viaje se ha terminado para los magos en el versículo 9 y esto lo veremos rápidamente, recuerdan esto, es tan hermoso. “Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el Niño.  Y al ver la estrella,” versículo 10, “ se regocijaron con muy grande gozo.” Ellos habían visto eso en el oriente. Había desaparecido. Ellos habían llegado a Jerusalén y no sabían específicamente a dónde ir o qué hacer; y ahí está de nuevo la Shekhiná de Dios y ellos saben que están en el camino correcto.

Por cierto, algo interesante ahí en el versículo 9. La estrella que vieron literalmente en el griego dice ‘la estrella que vieron al levantarse’. La estrella que vieron en su amanecer. En otras palabras, la estrella, creo, la cual nunca antes había existido y la vieron existir. Significa más, mucho más que tan sólo aparecer en un área. La estrella que apareció en su levantamiento, en su aparición. Y ahora, la Shekhiná vuelve a aparecer. Y ahora, realmente lo entienden. Ellos tienen una señala revelada por Dios y ellos tiene la Palabra de Dios, Miqueas 5:2 y esas dos cosas convergen en Belén y van a una casa. Eso es porque digo que no podía ser una estrella real, porque sería muy difícil que una estrella real descendiera sobre la parte de arriba de una casa sin quemar la tierra entera. La gloria Shekhiná de Dios desciende en el Antiguo Testamento muchas veces, simplemente descendió en la parte de arriba de esa casa. Ellos estaban tan contentos.

Versículo 11: “Y al entrar en la casa,” ya para este momento ellos están en una casa, no en un establo. El bebé ya tiene un par de meses de edad y ellos encuentran un lugar donde quedarse para recuperar la fuerza e ir adonde Dios les dirá que vayan. Porque ellos saben que esta es una nueva vida para ellos. Ahora tienen al Hijo de Dios. Ellos no pueden regresar a hacer lo que hacían antes, a menos de que Dios les diga, y ellos están esperando. Y entonces, ellos van a la casa. “…Vieron al niño con Su madre María,” por cierto, siempre que María y el Bebé son mencionados en el versículo 11, versículo 13, versículo 14, versículo 20 y versículo 21, el Bebé siempre es mencionado primero. La preocupación es con el Niño. Carlos Wesley lo dijo de esta manera: “Velado en carne a Dios vemos, reconocemos a la deidad encarnada.” Y eso es correcto. Entonces, ellos entraron, y vieron al Niño con Su madre María, “… y postrándose, lo adoraron;” observen eso, por favor. No adoraron a ellos dos, sino ¿a quién? A Él. Lo adoraron a Él. Ellos lo nombraron a Él como Rey. Lo honraron como Rey. Ellos hicieron lo que sólo le haces a Reyes, cayeron sobre sus rodillas y lo adoraron. Y la adoración, amados, le pertenece sólo a Jesucristo, sólo a Dios y a ningún otro, porque nadie más es digno.

¿Recuerdan a esas personas que trataron de adorar a los apóstoles? Pablo dijo: “No, no me adoren.” Ellos trataron de adorar a Pedro en Cesárea. “No, no me adoren.” Juan trató de adorar al ángel en Apocalipsis. “No, no lo hagas.” Ellos adoraron aquí y no hubo reprensión en absoluto. Están haciendo aquí lo que deben hacer. Nadie dijo “pónganse de pie”. O no, este es Dios. Éste era el Rey. Ellos hicieron lo correcto.

Y le voy a decir, en algún punto a lo largo del proceso, quizás hemos perdido el arte de la adoración en la Iglesia norteamericana. ¿Ustedes conocen a esos pastores que les presenté esta mañana de Sudáfrica? Fue interesante. Ellos hicieron varios comentarios interesantes acerca de la Iglesia norteamericana. Esta es la primera vez que ellos vinieron aquí. Y un día estábamos comiendo y me dijeron: “¿sabes una cosa John?, nos parece que hay dos problemas en la Iglesia norteamericana desde nuestro punto de vista.” Yo les pregunté cuáles eran. Bueno, esto es aún antes de que hubieran llegado a nuestros servicios y simplemente, estaban compartiendo su corazón. Yo les pregunté cuáles eran. Y ellos dijeron: número uno, no parecen tener una teología. Ellos parece que no saben lo que creen. Ellos hacen cosas. Ellos tienen programas y sentimientos, y es emotivo. Pero no saben lo que creen.

En segundo lugar, ellos no conocen el significado de la adoración.” Me pareció que esa fue una observación muy interesante. Usted sabe, somos un grupo de personas tan ocupadas. Tenemos un hombre que se acaba de salvar e inmediatamente hay que meterlo en el ministerio. Ustedes saben, oímos el lema ‘salvado para servir’. No me gusta eso. ‘Salvado para servir.’ Usted sabe, y va a un seminario de pastores y entran ahí y todo lo demás; y dicen ‘ahora queremos decirle que una vez que ese hombre ya se salvó, que se una a la Iglesia y cuando se una a la Iglesia, denle un trabajo. Que trabaje para el Señor.’

Ahora, eso es realmente ridículo. La única razón por la que debemos servir al Señor es a partir de la consecuencia de la adoración. Y les voy a decir, honestamente me molesta. Esa es la razón por la que no lo oirán; y si vienen a Grace Community Church y vienen todo el tiempo, nadie se acercará a usted y le dirá ¿ya se unió la Iglesia? Y si ya se unió, ¿tiene un trabajo? Dices, espera un momento, oye, se dónde estoy. Solamente estoy tratando de adorar al Señor, ¿se da cuenta? Ni siquiera veo a mi ministerio como ‘salvo para servir’. Soy salvo para adorar.

Y a partir de mi adoración, yo confío que esté bendiciendo a alguien más. ¿Sabe algo? Esto quizás pueda sorprenderlo, ni siquiera preparo sermones para usted. No lo hago. No voy y digo tengo este texto, quizás voy a hacer un sermón. No. Tomo un texto y yo veo al texto de esta manera, ¿qué puedo aprender de la gloria de Dios a partir de esto? Y después de que he pasado la semana entera estudiando eso y viendo a Dios aquí y espero haber caído ante Sus pies y estoy postrado en adoración y alabanza, postrado en adoración; a partir de eso, surge el sermón. Y es muy fácil que el sermón surja al partir de eso. Somos salvados para adorar en primer lugar. Realmente, hicieron el comentario en algunas iglesias que realmente enseñan la Biblia y les parecía que ellos adoraban la enseñanza en lugar de adorar a Cristo. Eso es algo triste.

Bueno, me tengo que apurar aquí. He estado hablando ya por una hora. Esto es bueno. Pero de cualquier manera, terminaremos en un minuto.

Entonces, ellos adoraron. Realmente no le molesta, yo sé, Dios no quiere a cantantes famosos y a trabajadores famosos y famosos de todo el mundo. Él sólo quiere adoradores que le alaben y le adoren.

Recuerdo a Fred Barshaw, creo que él dijo, él escribió que deshonramos a Dios al intentar - no sé quién lo dijo originalmente - quizás fue él, que deshonramos a Dios al intentar servirlo sin que realmente lo conozcamos. Porque, ¿sabe usted lo que sucede? Nuestro servicio se echa a perder. Pero cuando servimos a partir de una vida de adoración, como consecuencia de una vida de adoración, Él está en control del servicio para Su gloria.

Entonces, ellos adoraron. Y ellos adoraron al dar y esa es una gran manera de adorar. Usted dice ‘oye, vamos a romper el espíritu de adoración al recoger la ofrenda.’ Eso no rompe el espíritu de adoración. Yo solía pensar ‘oye, vamos a quitar la ofrenda del servicio. Es algo tan mundano.’ Pero me doy cuenta que ellos vinieron a adorar. ¿Cómo adoraron? Ellos no tenían un gran órgano y comenzaron a cantar y tocar. ¿Cómo adora usted? De un modo muy tangible. ¿Ellos adoraron cómo? Dando. Dando. Una expresión de alabanza. ¿Y qué es lo que dieron? Bueno, dieron cosas bastante fascinantes: incienso, oro y mirra. Son regalos fascinantes. Oro, no tengo que hablar de eso. Usted sabe lo que es el oro. El oro era algo súper, súper costoso. Todavía lo es. Por cierto, el oro sólo era usado para las mejores cosas. Fue Era usado de manera extensiva la construcción del templo y todo su contenido. Lea 1 Reyes 5 al 7. Segunda Crónicas 2 al 5, se usaba el oro. Era usado como joyería. Y usted realmente era muy rico si podía usarlo en sus utensilios. Era de mucho valor.

¿Qué hay acerca del incienso? Incienso puro. Y de manera incidental, una incisión fue hecha la corteza de cierto árbol que se cultivaba en Arabia. Y el líquido que salía, este líquido era blanco. Era incienso. De hecho, yo creo que la palabra hebrea original en el Antiguo Testamento es la idea de éste llamémosle jugo blanco, líquido blanco; y tenía varios usos. Era usado, obviamente para que fuera una fragancia. Porque emitía un olor fragante. Era usado en los sacrificios de alimentos en Levítico 2, la esencia de manera simbólica se elevaba a Dios. Era usada en el Cantar de los Cantares como una boda. Digo, cuando te preparabas para tu boda, de colocabas esto y olías muy bien. Los perfumes son algo de la antigüedad. Éste era el incienso.

Y después, estaba la mirra, un pequeño árbol en Arabia, un pequeño árbol. También daba un perfume hermoso. Era mirra. Y lo usaban en Proverbios para perfumar la cama, para colocarlo en la ropa. Era el desodorante de la antigüedad. Esta era la mirra. De acuerdo con Ester capítulo 2, cuando Ester se estaba preparando para salir al rey, ella se puso mirra para oler. Y la mirra también era usada en la misma procesión de la novia cuando se usaba el incienso. Mezclado con vino, en Marcos 15, servía como anestesia y fue usado en Juan 19 en preparación del cuerpo de Jesús para la sepultura.

Y entonces, había oro, muy preciado. Había incienso, un incienso que olía muy bien y había mirra, un perfume y un ungüento hermoso. Ahora, la importancia de eso iba más allá del uso natural de cada regalo. Simplemente fueron regalos hermosos, de mucho, mucho valor. De hecho, a nivel personal, creo que esta familia pobre, José y María, que no tenía nada y José ahora ha dejado su trabajo, más tarde son enviados a Egipto, ¿recuerdan?, por Dios. Ellos no tenían manera de sustentarse a sí mismos en Egipto. Él habría tenido muchas dificultades en una cultura extranjera estableciéndose a sí mismo ahí. Yo tengo mucha confianza que el oro, el incienso y la mirra fueron los recursos, la cuenta de banco que fue utilizada para financiar a la pequeña familia, conforme ellos comenzaron por primera vez antes de que hicieran su viaje de regreso finalmente a Nazaret y él retomara su profesión antigua. De esto vivieron. Esta fue su fuente de sustento. Fue algo de valor.

Pero permítame dar un paso más hasta adelante al terminar. El oro es un regalo para un rey. El oro está asociado con un rey. José, cuando él estuvo en Egipto, cuando fue el virrey ahí junto al rey, dice que recibió una cadena de oro. Daniel, lo mismo. Él recibió oro conforme estuvo al lado del rey. Los reyes, en la Biblia, tenían coronas de oro, cetros de oro. Salomón tuvo oro por todos lados. Y una descripción de Salomón en 1 Reyes 10, el oro es mencionado diez veces ahí. El oro era un regalo para un rey. ¿Y qué es lo que nos está diciendo Mateo? ¿Jesús es qué? Rey. Él es un Rey. Y conocemos a Jesús en términos de Su realeza.

Y cuando usted viene a Jesús, escúcheme, cuando usted viene a Jesús, como dije la semana pasada, usted es alguien que cree en la salvación de Señorío. ¿Recuerda esa frase? Usted viene como un súbdito a un Rey, un Señor. Nelson, el gran almirante, siempre trataba a sus adversarios con gran amabilidad y cortesía. Después de una de sus victorias navales, un almirante derrotado fue traído ahí a bordo del barco de Nelson y al camarote del mismo. Y conociendo la reputación de Nelson de ser cortés, este almirante derrotado realmente quería aprovecharse de su cortesía; y entonces, él avanzó tratando de estrechar su mano con alguien a su mismo nivel. Y la mano de Nelson permaneció a su lado. Y le dijo: “Deme primero su espada, Señor y después, su mano.” Y así debe ser si vamos a ser amigos de Cristo. Debemos ser súbditos de Su Señorío. Y entonces, ellos vinieron y dijeron que Él es Rey. Y lo dijeron con un regalo.

Y después, estaba la mirra. ¿Que era la mirra? La mirra era el regalo para un mortal. Es un perfume para hacer que la vida vuela menos mal, para hacer que la sepultura sea menos repulsiva. La mirra era el regalo para un hombre mortal. Y Él era un hombre. De hecho, la mirra era especialmente el regalo para alguien que moriría. Él era un hombre y Él moriría. Desde el principio, fue claro que Él moriría. ¿Alguna vez ha visto esa pintura que hizo Holman Hunt, quien ha pintado algunas pinturas hermosas de Jesús? Él tiene una pintura de Jesús como un niño ahí en el taller del carpintero y el sol se está poniéndose en el oeste y la casa está viendo hacia el oeste y el pequeño niño Jesús está de pie en la puerta. Y conforme el sol brilla por la puerta, Él está estirando Sus brazos como un pequeño niño, después de un duro día de haber ayudado a su padre y el sol entra ahí y se ve en la parte de atrás de la casa. Y el sol hace que haya una sombra de una cruz en la pared de atrás. Y de ese modo, Holman Hunt estaba diciendo que Él nació para morir. Él era mortal. Fue claro desde el principio. Y entonces, un regalo para un Rey y un regalo para un hombre. Él era ambos.

Y después, estaba el incienso. El gran erudito de la antigüedad, ese padre de la primera Iglesia, cuyo nombre fue Orígenes dijo: “Este es un regalo para Dios.” El incienso habla de deidad. El incienso siempre se ofreció a Dios. Era una fragancia que subía hasta llegar a Dios. En el Antiguo Testamento se almacenaba en la parte de adelante del templo en un recinto especial y era tomado y añadido a las ofrendas. Y era rociado para que el olor dulce llegara hasta Dios. Y en Éxodo 30 dice que el incienso es para Dios, no para el pueblo. De hecho, me encanta, Ezequiel 16:18, Dios dice: “Es Mi incienso. Es Mi incienso.” Y era utilizado inclusive en el lugar santísimo. Y entonces, vienen y con el oro, ellos dicen que Él es un rey. Y con la mirra, ellos dicen que Él es un hombre. Y con el incienso, ellos dicen que Él es Dios. Ahora, quizás ellos no sabían que dijeron todo eso; pero ese es el simbolismo hermoso de esto.

Entonces la llegada, la agitación, la actuación y la adoración y finalmente, versículo 12, la evasión. Y Dios se apoderó de la situación. Estos maravillosos magos, ellos querían llevar el mensaje del Rey de regreso a Persia, el mensaje del que había nacido, el Mesías, el Ungido. Y entonces, ellos fueron avisados por revelación en sueños que no regresaran a Herodes y que regresaran a su tierra por otro camino. Y entonces, Dios cuida de los magos y Dios cuida del Salvador. Y la próxima vez, veremos cómo Dios cuida de la pequeña familia a medida que van a Egipto.

Permítame cerrar con esto. Escuche, si es tan amable. No sé en qué grupo está usted en esta noche. ¿Está usted en el grupo de Herodes -antagonista y amargado y enojado y odiando a Cristo? ¿Está usted en el grupo de los principales sacerdotes y los escribas -no comprometido, indiferente? ¿O está en el grupo de los magos? ¿Está en la fila para entrar a la adoración? ¿Tiene en sus manos el oro que es apropiado para un Rey y la mirra que es apropiada para un Hombre mortal y el incienso que es apropiado para Dios? ¿Lo ve usted como el Dios Hombre, el Rey?

Oremos. Padre, te damos gracias en esta noche porque hemos pasado mucho tiempo y sin embargo, se ha pasado tan rápido debido a la fascinación de la majestad de Jesucristo. Oh Padre, simplemente pasar dos horas en el día del Señor para entrar a profundidad en la riqueza de Tu Palabra es tan refrescante. En medio de todos nuestros pensamientos mundanos, oro, Señor, por alguno que oiga que esté en el grupo con Herodes, odiando y siendo hostil. Me entristecen aquellos que están en el lugar de la indiferencia, quizás aún más porque ni siquiera lo están considerando. Ni siquiera lo están pensando. Y quizás, eso es lo peor. Y me regocijo tanto por aquellos entre nosotros que somos los hombres sabios, las mujeres sabias, los jóvenes sabios que están postrados a los pies que ya no son pies de infante, sino pies traspasados y en sus manos traen sus regalos. El reconocimiento de que Él es el Dios hombre, el Rey. Y se someten a Él. Padre, que Te adoremos por encima de todo y que a partir de eso, fluya nuestro servicio. En el nombre de Cristo. Amén.

 

 

 

 

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