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Esta mañana tendremos el privilegio de continuar nuestro estudio del Sermón del Monte. Hemos estado viendo el sexto capítulo y esta mañana nos encontramos en los versículos 5-8. Mateo capítulo 6, versículos 5-8. Mientras que usted llega al pasaje, me gustaría alentarlo al decirle que podría ser un buen ejercicio para usted y para su alma si cada semana leyera el Sermón del Monte, capítulo 5, 6 y 7, de manera total, para preparar su corazón para el mensaje del día del Señor. Usted va a contribuir mucho más cuando usted sea preparado al leer el pasaje.

Entonces, conforme lo leo una y otra vez cada semana, estoy seguro que Dios le va a abrir la verdad a usted, que ni siquiera menciono en el servicio. De hecho, lo que es frustrante acerca de la predicación, una de las cosas frustrantes es que usted tiene mucho más en su corazón y alma y cabeza, de lo que usted podría decir porque vivimos limitados por ese reloj infernal. Pero algún día, cuando lleguemos al cielo y tenga todo el tiempo en el mundo, y la eternidad, no habrá nada que decir porque usted lo conocerá todo, y yo estaré ahí igualmente frustrado también. Pero, Dios lo bendiga por regresar esta mañana, y veamos juntos Mateo capítulo 6, versículos 5-8.

Quiero leer comenzando en el versículo 5, y sígame conforme leo. “Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.”

Ahora, cada vez que usted entra a cualquier discusión de la oración, usted entra en cierta área de dificultad. Es difícil comprender de manera completa, como es que la oración funciona dentro del plan y la soberanía de la mente de Dios. Por un lado, usted tiene la postura que dice que Dios es soberano, y entonces Dios va a hacer lo que Dios va a hacer, sea que usted ore o no ore, Él lo va a hacer, y entonces realmente no importa mucho; la oración realmente no es tan esencial como determinar las acciones de Dios.

Por otro lado, usted tiene la postura arminiana, como se conoce, la cual dice que Dios realmente no hace nada a menos de que alguien ore. Entonces, usted tiene ambos extremos. Y algunas personas creen, entonces, que la oración simplemente es una manera de tener comunión con Dios acerca de lo que Él va a hacer de cualquier manera. Y otros piensan que la oración realmente es rogarle a Dios porque haga lo que de otra manera nunca haría. Y es muy difícil a veces, tratar con lo que es la verdad, porque hay ocasiones cuando vemos en la Escritura que los hombres oran y dice que Dios, por así decirlo, cambió de parecer, o su dirección, e hizo algo que parecía que no haría.

Hay otras ocasiones cuando Dios dice, voy a hacer lo que voy a hacer de cualquier manera. Y entonces, el misterio es difícil de resolver. Hace algún tiempo atrás estaba leyendo los comentarios de James Boice de este problema en particular, y él contó una historia en particular, interesante. Él dijo en un punto, a lo largo de sus ministerios muy influyentes, Jorge Whitfield, quien era un evangelista calvinista, y Juan Wesley, el evangelista arminiano, estaban predicando juntos y estaban quedándose juntos en el mismo lugar. Una tarde después de un día en particular, difícil, los dos regresaron a la casa, agotados, y se prepararon para acostarse.

Cuando estaban listos, cada uno se arrodilló junto a la cama para orar. Whitfield, el calvinista oró así: “Señor, te damos gracias por todos con los que hablamos el día de hoy. Y nos regocijamos porque sus vidas y destinos están totalmente en tu mano. Honra nuestros esfuerzos según tu voluntad perfecta. Amén.” Después de esa oración Wesley, quien apenas había pasado por la invocación de su oración, en ese tiempo, vio a lado y dijo: Señor Whitefield, ¿es ahí hacia dónde su calvinismo lo lleva? Unas dos horas después, Whitefield se despertó, y ahí estaba Wesley todavía en sus rodillas junto a la cama, dormido profundamente. Whitefield lo sacudió por el hombro y le dijo: Señor Wesley, ¿es ahí hacia dónde su arminianismo lo lleva?

Los mejores de los hombres nunca han podido resolver el misterio divino de como una oración humana mueve un brazo omnipotente divino. Y no estoy aquí esta mañana para resolver el problema. Pero lo que debemos saber acerca de la oración, y con lo que debemos estar comprometidos es que cuando la Biblia enseña principios de oración, Dios espera que seamos obedientes. Sea que podamos entender el misterio o no de cómo esto funciona, no importa. No depende de nosotros el razonar porque, sino simplemente obedecer.

Y entonces, al llegar a Mateo 6:5-8 oímos algo de enseñanza acerca de la oración, de los labios de nuestro Señor, que es muy elemental en este asunto de ser obedientes en nuestra vida de oración. Confío en que Dios le hablará a todos nosotros con respecto a las lecciones de oración que Jesús enseña en este pasaje. Ahora, permítame darle algo de trasfondo. Él está hablando en el costado de un monte en la tierra de Israel, a personas judías. Él no solo le está hablando a sus discípulos, ese puñado de hombres que se habían comprometido a su causa, sino que Él está hablando a los fariseos, y a los escribas que representaban a los líderes falsos religiosos de la nación. Más allá de eso a la multitud, la gente que se congregó también con ellos.

Su punto en todo este sermón es hacer un contraste entre la vida espiritual verdadera con el estándar falso del sistema farisaico, judaístico de esa época. Él ya les había dicho que su teología no servía, en el capítulo 5. Él les va a decir más adelante, en el capítulo 6, que su manera de ver las cosas materiales de la vida no sirve. Y aquí en nuestro pasaje les dice que su vida religiosa no sirve. Y Él escoge tres ilustraciones de su vida religiosa, para mostrarles sus fracasos; el dar, el orar, y el ayunar, las cuales son actividades religiosas. Como vimos la semana pasada, su dar era hipócrita, como veremos la próxima semana, su ayuno era hipócrita, como veremos esta semana, su oración era hipócrita. Eran hipócritas al darle a los hombres, eran hipócritas en su ayuno, lo cual estaban tratando consigo mismos, y eran hipócritas en su oración, lo cual era hacia Dios.

Entonces, toda dimensión de su experiencia espiritual involucraba hipocresía. Eran farsantes cuando daban, eran farsantes cuando ayunaban, y eran farsantes cuando oraban. Y Jesús está señalando que los estándares de Dios para Su reino, son los estándares genuinos de la piedad verdadera, no los estándares falsos de su pretensión farisaica. Entonces, Él los confronta en el asunto de la oración en los versículos 5-8, y Su idea era desnudarlos de cualquier sentido de justicia personal para que literalmente dependieran de la misericordia de Dios.

Y en ese punto se ofrece a Sí mismo como el Salvador de su pecado. además, es una buena palabra para Sus discípulos que han creído, pero necesitan tener cuidado, no sea que en su vida se infiltre algo de la levadura de los fariseos, porque el Señor dijo: “Guardaos de la levadura de los fariseos, la cual es la hipocresía.” La hipocresía puede infiltrarse inclusive en la vida de alguien que verdaderamente es un hijo del Rey. Y todos nosotros sabemos bien como eso puede suceder.

Ahora, la oración era algo importante entre los judíos. La oración era un factor tremendamente central en su religión. Así como aprendimos del dar la última vez, estaban muy involucrados en la oración. De hecho, los rabinos decían: “Grande es la oración, más grande que todas las obras buenas.” Los rabinos también dijeron: “El que ora dentro de su casa, la rodea con un muro que es más fuerte que el hierro.” Los rabinos lamentaban que ellos no podían orar todo el día, escribieron.

Ahora, ninguna nación jamás ha tenido una idea más elevada de la oración que Israel, ninguna religión jamás ha establecido un estándar mayor de oración que el pueblo hebreo. Realmente tenían un lugar prioritario para la oración, pero desafortunadamente como hemos aprendido del Sermón del Monte, en casi toda dimensión de su vida religiosa, como también su teología y su vida mundana, como aprenderemos en el futuro, habían creado errores y fallas y corrupciones dentro de los mandamientos divinos. Su dar a los necesitados se deterioró en hipocresía, su oración se deterioró en hipocresía también.

Ahora, quiero compartir con usted varias de las fallas que se infiltraron en la vida de oración del pueblo hebreo. Número uno: su oración se volvió ritualista, su oración se volvió ritualista. Estaban operando en sus oraciones únicamente en términos de un ritual. La manera en la que abordaron la oración de manera ritualista reemplazó la realidad de un corazón genuino. Ahora, permítame tan solo darle una idea. Esto no es algo raro en nuestro día, algunos de ustedes que vienen de trasfondos dónde sus oraciones eran ritualistas, en dónde eran parte de una liturgia secuencial, en dónde en el momento correcto usted decía el tipo correcto de oración. Algunos de ustedes pueden estar familiarizados con libros de oración, en las que estaban involucrados.

Ahora, la oración era algo rutinario para usted. Entonces, no es raro en esta época. Nosotros los evangélicos, nosotros los fundamentalistas, por así decirlo, no nos gustan ese tipo de cosas litúrgicas, y también tenemos nuestros pequeños rituales también, como: “Ahora que descanse,” y todas esas cosas que le enseñamos a nuestros hijos y la fórmula que oramos en toda comida y las cosas que le damos a Dios como huesos, que le arrojamos a Dios en el nombre de la oración, aquí y allá, que son más bien sin significado.

Entonces, todos podemos identificarnos con la oración como una rutina, la oración como un ritual, la oración simplemente como un ejercicio con poco o ningún significado. Por ejemplo, cada día, si usted era un judío, en la mañana y en la noche usted tenía que repetir el shemá. El Shemá viene de una palabra hebrea que significa ‘oíd’, oíd. Y el shemá básicamente es Deuteronomio 6: “Oye, oh Israel, Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.” E iban de Deuteronomio 6:4-9 a Deuteronomio 11:13-21, a Números 15:37-41. Tomaron todos esos versículos y lo hicieron ésta larga oración y el judío tenía que orarlo cada mañana y cada noche.

Ahora, usted debía orar esta oración temprano por la mañana, de hecho, el rabino dijo tan pronto como puedas identificar la diferencia entre azul y blanco, o azul y verde debes repetir esta oración, debes hacer esta oración. En otras palabras, cuando la luz del sol era lo suficiente como para poder distinguir un color debías orar esta oración. Y ciertamente, antes de la tercera hora, la cual sería las nueve de la mañana, después en la tarde, después debías orarlo antes de que pudieras distinguir el azul del blanco, y el azul del verde, y ciertamente antes de las nueve de la noche. Entonces, cada mañana y cada noche esta era la rutina. Y por cierto, si el shemá era un poco largo para usted, habían adaptado un resumen que usted podía orar si tenía prisa.

En segundo lugar, tenían lo que se llamaba el Shemoneh Esrei. El Shemoneh Esrei era otro tipo de oración a manera de fórmula. El Shemoneh Esrei significa el 18. E incluía dieciocho oraciones para todo tipo de propósito. Para propósitos diferentes, por ejemplo, le voy a dar la oración doce: “Que tu misericordia, oh Señor, sea mostrado sobre los rectos, los humildes, los ancianos de Tu pueblo Israel, y el resto de sus maestros. Muestra Tu favor hacia los extraños piadosos entre nosotros, y hacia todos nosotros. Da una buena recompensa a aquellos que confían sinceramente en tu nombre, etc.” La oración cinco decía esto: “Llévanos de regreso a tu ley, nuestro Padre, llévanos de regreso o Rey, a tu servicio. Y llévanos de regreso a ti mediante el arrepentimiento verdadero, etc.” Y pasaban por dieciocho de estas, tenían que hacerlo en la mañana, en la tarde, y en la noche, decir el Shemoneh Esrei, el cual también por cierto tenía una versión abreviada si usted tenía prisa.

Ahora, en donde quiera que usted estuviera, ahora escuche esto, usted tenía que hacer esto. Si iba caminando usted por el camino, usted estaba en el campo, si usted estaba en su casa, si estaba en la sinagoga, si estaba cerca del templo, cuando llegaba el momento usted necesitaba hacer esto, entonces la gente lo estaba haciendo en diferentes lugares a lo largo de estos tiempos durante el día. Se volvió realmente el estándar que había oración en la hora tercera, sexta y novena.

Entonces, cuando esas horas llegaban todo mundo oraba. Esto todavía se ve en el mundo semita, habiendo visitado algunos países musulmanes, he tenido la experiencia de ver como se presenta esa señal y dónde un hombre solía ponerse de pie, y llamaba a todo mundo a la oración en la hora correcta, y donde quiera que usted estuviera, simplemente ahí oraba. Hoy día tienen algo grabado que hace lo mismo, y todo mundo que es musulmán hace lo mismo, en el momento prescripto.

Entonces, prácticamente era la misma rutina. La oración se volvió una función ritualista, dejó primordialmente y para la mayoría de la gente dejó de ser una comunión personal significativa con Dios. Ahora, en este tipo de contexto la oración podía adoptar tres formas, número uno, podía ser una comunión honesta, verdadera, de corazón puro, amoroso, con Dios. Digo, si su corazón estaba bien, podía hacerlo, aunque fueran oraciones prescritas. Usted podía realmente sentir las palabras, y pensar en ellas, y estar involucrado en ellas con un corazón honesto.

Pero la mayoría de la gente no estaba en esa categoría, estaban en una de las últimas dos. La segunda categoría era el grupo de los fariseos, para ellos estos se volvieron tiempos en los que podían desfilar su piedad, cuando podían mostrar cuan santos realmente eran. Entonces, cuando la hora de oración venía, hacían una actuación para que todo el mundo los viera. Ahora, había un tercer grupo, muchas de las personas no oraban honestamente, de manera pura desde su corazón y no oraban de manera pretensiosa y falsa como los fariseos, simplemente lo repetían para acabar. Fuera lo que fuera, simplemente, bla, bla, bla, bla, lo repetían para terminar y seguir con lo que estaban haciendo.

Entonces, los dos extremos del pecado, uno era la soberbia involucrada en la oración, y el otro era la indiferencia hacia esto. No hacían lo que debían. Lo segundo que es una falla que se infiltró en el hábito judío de oración, fue el desarrollo de oraciones especiales para ocasiones especiales. Tenían oraciones para todo, digo, no importaba lo que era, escribían una oración para ello, y cuando eso pasaba usted repetía esa oración. Tenían oración para la luz, oraciones para la oscuridad, oraciones para el fuego, oraciones para el alumbramiento de algo, para ver una luna nueva, oraciones por un cometa, oraciones por la lluvia, oraciones por la tempestad, oraciones por el mar, oraciones por los lagos, los ríos.

Tenían oraciones cuando usted recibía buenas noticas, tenían una oración cuando usted recibía malas noticias. Tenían una oración cuando usted compraba muebles nuevos, tenían una oración cuando usted dejaba la ciudad, tenían una oración cuando usted iba por el camino, y tenían una oración cuando usted entraba a la siguiente ciudad. Y esas son simplemente unas cuantas de las oraciones que tenían. Tenían una oración para todo.

Y entonces, su hábito común era encontrar que oración era y aprenderla, y cuando algo pasaba usted repetía esa oración que era apropiada para ese acontecimiento en particular. Ahora, estoy seguro que la intención original de los rabinos era traer toda la presencia de Dios para hacer todo parte de la vida, y todo acto de la naturaleza, y todo acontecimiento en el mundo algo que nos acercaba a Dios. pero en lugar de esto, se volvió un compromiso total a oraciones prescritas, pre digeridas, pre desarrolladas. Un rabino en reacción a esto dijo que él sentía que Dios quería que él inventara por lo menos una oración nueva diariamente, para mantener su propia alma fresca, pero él iba en contra de la tendencia de su época.

Una tercera falla, y ya le mencioné esto, simplemente para mencionarlo de nuevo, era que la oración se desarrolló en algo que usted hacía en ciertos momentos. Y fuera de esos momentos usted simplemente no lo hacía. Entonces, no era un estilo de vida. Ahora, creo que la oración es como respirar, hay ciertos momentos, usted no dice son las doce del día…voy a respirar. No, usted respira todo el tiempo, inhala y exhala. Y creo que la oración probablemente es ilustrada bien en términos de respirar como mejor que cualquier otra ilustración que conozco.

La oración es la inhalación y exhalación constante de comunión con Dios que se lleva a cabo en la vida de un creyente todo el tiempo. No orar es contener la respiración. Pero para ellos la oración se volvió algo estrictamente establecido, y contenido para ciertas horas. Vemos esto inclusive en la primera iglesia, no es cierto. Como en ciertas horas oraban, y Pedro y Juan en Hechos fueron al templo a orar. Ahora, claro en la iglesia esas personas que han venido a Cristo estaban orando todo el tiempo. Entonces Hechos nos dice en el capítulo 4, pero eran en cierta manera todavía fieles a esas horas de oración. La oración se volvió para la mayoría de la gente, una rutina inútil, sin significado más allá de una función del momento.

Los musulmanes tienen una costumbre que es muy parecida, y hay una historia que William Barclay nos cuenta acerca de un musulmán que estaba buscando un enemigo, lo estaba persiguiendo y él sacó su cuchillo para matar a su enemigo, y después el llamado a la oración en ese momento se hizo, iba a matar a su enemigo, se detuvo, y desenrolló su tapete para orar, y hacen eso, y tienen su tapete de oración y se arrodilló y repitió esta oración lo más rápido que pudo, después se levantó y siguió y procedió a matar a su enemigo. Ahora, esa es una buena ilustración del hecho de que la oración se había vuelto una rutina estrictamente, y no tenía absolutamente efecto en nada.

Una cuarta falla que se infiltró en el patrón judío de oración era que decidieron que era espiritual hacer oraciones largas, oraciones largas. Ahora, me puedo acordar, pienso en algunas de estas personas que hacían esto, que eran parte de una iglesia a la que solía ir cuando era un niño pequeño. Digo, hacían oraciones largas, digo, un hombre me acuerdo, solía orar por tanto tiempo que solía yo contar cuantas veces él decía Padre. Y yo tenía una pequeña marca, usted sabe cada vez que él decía la palabra Padre, lo decía tantas veces, creo que los niños pequeños están más conscientes de eso que cualquier otra persona. Solía contar las “E” en el boletín cuando mi papá estaba predicando algo y estaba interesado, pero de cualquier manera eran oraciones largas.

Y usted sabe, el Señor dijo, en Marcos 12:40, el Señor dijo en Marcos 12:40, “Lo hacen para que los vean, hacen oraciones largas.” No hay nada de malo con una oración larga, si es una oración real. Pero hay algo malo cuando una oración es larga si usted está tratando de impresionar a todo mundo con sus palabras, y su teología y su elocuencia o lo que sea. El Dr. L. D. Maxwell, quien estaba comentando de la oración del siglo 18 en Escocia, dijo, y cito: “La eficacia de la oración era medida, por su pasión y su fluidez, y primordialmente por su extensión.” Fin de la cita.

Y los rabinos solían decir, cuando una oración es larga, y su oración es oída, y la implicación es que usted tiene que pasar los primeros minutos simplemente llamando la atención de Dios. Oraciones largas, inclusive eso lo vemos en la actualidad. He oído a personas decir, “Ora, ora hermano, sigue orando. Ora.” Como si Dios estuviera atrás de un muro grande, y tenemos ahí que estar golpeando la pared, y estamos ahí pegándole, y él está del otro lado diciendo: Venga, venga. Fuerte. Ora. Y hemos mantenido algunos de esos mismos conceptos. Es fácil confundir la cantidad de palabras con la santidad, la fluidez con la devoción.

Eso llevó a una quinta falla en sus oraciones, una tendencia a imitar una repetición vana de los paganos. Y sabe una cosa, el enfoque pagano a la oración es que usted sigue repitiendo hasta que Dios se cansa de oír, y hace lo que usted quiere. Eso básicamente es la idea. Simplemente sigue haciéndolo, y haciéndolo y diciéndolo, y diciéndolo hasta que él se canse tanto de decirlo que finalmente reacciona. De hecho, usted recuerda en el encuentro entre Elías y los profetas de Baal, él realmente los molestó con esto, usted sabe. Él los estuvo molestando, quizás está de vacaciones, quizás no los puede oír. Quizás, más fuerte, quizás está dormido. Y siguieron, y usted sabe, oraron todo el día, y siguieron diciendo: Oh, Baal, óyenos Baal, óyenos Baal, óyenos Baal, óyenos. Hora tras hora, tras hora, repitieron esa misma frase tratando de despertar a su dios, tratando de intimidarlo para que hiciera algo.

Entonces, los judíos inclusive habían imitado esto, habían seguido esto y encontramos algunas oraciones judías antiguas, en dónde tienen el nombre de Dios, y antes meten dieciséis adjetivos, tantos como podían pensar, de simplemente palabras. Estaban más preocupados por lo que estaban diciendo y cómo se oía, y estaban más preocupados por la repetición misma de lo que estaban acerca del dios a quien ellos fingían hablarle. Pero la peor falla y la final, que debemos mencionar y después veremos el texto, es que oraban para ser vistos por los hombres, no oídos por Dios. Esa es la falla primordial. Créame, si hay soberbia en el corazón humano, su sistema de oración realmente lo alimentaba. Ese tipo de sistema alimentaba la soberbia espiritual con tanta prontitud.

Observe el versículo 5. Dice en el versículo 5: “Les encanta orar,” a primera vista se oye tan maravillosa, porque les encanta orar. Pero, la pregunta es, ¿por qué amaban orar? ¿amaban orar porque amaban a Dios? ¿amaban orar porque los llevaba a la comunión de su presencia bendita? ¿por qué amaban orar? No amaban orar por ninguna razón buena, amaban orar para ser vistos por los hombres. Y hablamos de la palabra “vistos” ¿no es cierto? en el último mensaje que le dimos, dijimos que es la palabra theaomai, y de la cual obtenemos teatro. Querían estar en el escenario, hupokritēs, originalmente significaba un actor, eran un actor en un teatro, estaban actuando para que todo mundo vea cuan santos eran.

Ahora, escuche ese era el motivo equivocado, y amados eso es lo que Jesús quiere enfrentar aquí, el motivo de nuestras oraciones. Quizás nunca podamos entender todo el misterio de la oración, pero ciertamente podemos entender el asunto del motivo como el Señor lo presenta aquí. Nuestras oraciones no deben ser ofrecidas a los hombres, sino a Dios. Usted llega a orar, y mientras que está orando en algún grupo usted está diciendo en su mente: Hombre, estoy seguro que pensaron que esa fue una buena frase. Hombre, estoy seguro de que el tío Carlos oyó esa, eso lo va a sacudir, o sea quien sea a quien usted le está predicando en particular en su oración. O quizás pensó, hombre, sabes una cosa, voy avanzando en mis oraciones, esta es una de las mejores que he orado.

Sabe una cosa, es sorprendente. Y sé esto por mi propia vida, a veces estoy orando en el servicio de la mañana, y digo una frase y de pronto simplemente estoy orando, hablándole al Señor, usted sabe, y de pronto en cierta manera usted se aísla, y de pronto pienso, hombre, esa fue una buena. Estoy seguro que la congregación disfrutó eso. Y eso es triste, sabe. Pero simplemente quiero que entienda algo acerca de la oración, y usted necesita aprender esto. La oración no es tan sagrada que Satanás no la invade, ¿sabe eso? La oración no es tan sagrada que Satanás no la invade. Si he aprendido algo más de este texto, ¿sabe lo que he aprendido? He aprendido que no hay lugar santo en el que Satanás no quiere meterse.

Usted pensaría que cuando tengo mi devoción más profunda y cuando entro al recinto del trono de Dios y cuando tengo comunión con Dios en su presencia santa, que no tendría pecado detrás de mí, pero lo tengo. El pecado lo va a seguir a usted ahí frente al trono de Dios. Más vale que usted lo sepa. Digo, vino de ahí en el principio con Lucifer, y lo va a llevar a usted de regreso. El pecado, la soberbia nos sigue a la presencia misma de Dios, y es tan triste que suceda. En esos momentos en silencio, cuando queremos entrar en Su presencia y adorarlo en pureza, nos encontramos siendo tentados para adorarnos a nosotros mismos.

Martin Lloyd Jones lo ha dicho bien de esta manera: “Tendemos a pensar en el pecado como lo vemos en harapos y en el caño de la vida. Vemos a un borracho, pobre hombre, y decimos, ahí hay pecado, eso es pecado, pero esa no es la esencia del pecado. Para tener un verdadero retrato del pecado y un verdadero entendimiento del pecado usted debe ver a algún gran santo, algún nombre que es excepcionalmente devoto, y entregado, velo ahí en sus rodillas en la presencia misma de Dios. Inclusive ahí se está metiendo la tentación para que él piense en sí mismo, en pensar de manera agradable acerca de sí mismo, y está realmente adorándose a sí mismo en lugar de adorar a Dios.”

“Ese, no el otro, es el verdadero retrato del pecado. El otro es pecado, claro, pero usted no lo ve ahí en su punto más alto, usted no lo ve ahí en su esencia. O, dicho de otra manera, si usted realmente quiere entender algo acerca de la naturaleza de Satanás y sus actividades, lo que hay que hacer es no ir ahí al caño o a los harapos de la vida. Si usted realmente quiere conocer algo acerca de Satanás, usted vaya ahí al desierto en dónde nuestro Señor pasó cuarenta días y cuarenta noches, ahí está un retrato verdadero de Satanás, cuando usted lo ve tentando al Hijo de Dios mismo.”

Y podría añadir ahí, que mientras Él está teniendo comunión con el Padre, no hay un lugar sagrado para Satanás, él lo invade todo. Y yo creo que los dos momentos más grandes de tentación para Jesús, que jamás experimentó en Su vida, llevando hasta Su muerte, fueron en el desierto y en el Huerto de Getsemaní. Y en ambos momentos fueron momentos en los que Él estaba en comunión solitaria, aislada con el Padre. Y fue ahí en ese lugar, privado, de su   comunión con Dios en oración que Satanás invadió con tentaciones tan fuertes o más fuertes que cualquier otra en su vida. La lección aquí es, no piense que debido a que usted ha ido al lugar de oración, usted ha evitado al enemigo. Él estará ahí siguiendo sus pasos. El pecado contamina nuestras devociones más profundas, y Jesús está diciendo a los fariseos, ustedes pueden estar orando, pero sus oraciones han cedido a la tentación de Satanás. 

Ahora podría resumir estas seis fallas y sus oraciones en las dos afirmaciones que Jesús hace. Jesús condena sus oraciones en dos fallas, una veámosla, versículo 5 y 6 estaba haciendo oraciones centradas en sí mismos. Oraciones centradas en sí mismos. Y me imagino que la soberbia siempre es la falla fatal, y ciertamente lo fue en este caso, vea el versículo 5. Y el pasaje entero se va a abrir a usted ahora. “Y cuando ores, no seas como los hipócritas, porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas, y en las esquinas de las calles para ser vistos de los hombres. De cierto os digo que ya tienen su recompensa.”

Ahora escuche, ¿entiende usted lo que Él quiere decir? Observe la palabra ‘cuando’, la ve en el versículo 5, “Y cuando ores,” la ve en el versículo 6, “cuando ores,” la ve en el versículo 7, “cuando oréis.” En otras palabras, no es sí, el Señor asume que usted va a orar, eso es tan normal y natural para un creyente como cualquier otra cosa. No es algo que usted tiene que pedir a los creyentes que hagan, es algo que hacen porque tener comunión con la fuente de su vida es algo normal. Pero cuando ores, Él dice, no seas como los hipócritas, no seas un farsante. Y puede haber mucha farsa en la oración. Mucha. Sea pública o privada, puede ser falsa, no sincera, menos que genuina.

El comentarista antiguo Uecker dijo, y creo que es una gran afirmación, él dijo, y cito: “El mayor peligro para la religión es que el viejo hombre se vuelve religioso.” Fin de la cita. El peligro más grande para la religión es que el viejo hombre se vuelva religioso. Puede ser el farsante que enmascara el corazón malo. Ahora, ¿qué es la oración centrada en uno mismo? Véala. “No seas como los hipócritas,” los actores en el escenario, porque ellos aman orar. Ahora, algunas personas dicen ponerse de pie, ahora ese es el asunto, se ponen de pie y oran. No solo están buscando un lugar en silencio como el publicano, en Lucas 18, ahí en una esquina, lejos, inclinado, no levantando su cabeza, se ponen de pie.

Pero ese no es el punto aquí, porque ponerse de pie era posición judía normal para la oración. De hecho, el Antiguo Testamento enseña tres posiciones para la oración: arrodillarse, encontramos eso en Daniel 6:10, que Daniel abrió su ventana y se arrodilló y oró; acostado totalmente sobre el suelo, encontramos inclusive a nuestro querido Señor haciendo eso; pero la tercera y quizás tan común como las otras era ponerse de pie. Orar de pie era muy común, ese no es el punto. “Porque aman el ponerse en pie,” eso sería muy normal, nadie pensaría algo de eso si estuvieran de pie. El Talmud de Babilonia dice que algunas veces un judío se ponía de pie y oraba por tres horas. Muy común.  

Otros dicen: Bueno, no, el pecado aquí es que aman orar de pie en las sinagogas. No. Ese no es un problema tampoco porque la sinagoga era el lugar en dónde mucha gente se ponía de pie y oraba. La sinagoga realmente es el precursor de la iglesia, era un lugar en dónde se reunían. No era el templo, no era en dónde los sacrificios se hacían, simplemente era dónde la gente se congregaba para oír la lectura de la ley, y para que se les interpretara y orar juntos, y adorar al Señor.

Y entonces, era oración común en las sinagogas, era muy normal, y no había nada de malo con esto. No hay nada malo con la oración pública, nada en absoluto, era parte de la vida judía y la sinagoga era el lugar normal en dónde un grupo de personas de creyentes se reunían, y oraban y enseñaban la Palabra de Dios. Otros dicen, bueno, era en las esquinas de las calles. No. Realmente ese tampoco es un problema serio, porque si usted iba pasando por la calle, y era momento de orar. Usted oraba en donde quiera que estuviera.

Entonces eso era muy normal, los judíos estaban orando por todos lados. Si no pueden llegar al templo en la tercera, sexta, novena hora, si no pueden llegar a una sinagoga, si estaban afuera de su hogar, si estaban en la calle, estaba bien. Oraban en dónde estuvieran. Y podían orar de pie, en silencio, sin molestar, sin siquiera ser notados, simplemente inclinando la cabeza en el silencio del momento podían decir sus oraciones y nadie sabía. Eso sería algo muy normal en su vida. Eso tampoco es lo que importa.

Pero, hay una pista aquí que algo está mal, porque el Señor cambia la palabra para calles. Ahí atrás en el versículo 2, cuando Él habló de dar a los pobres en las calles Él usa la palabra para calles estrechas, ahora Él usa la palabra para calles anchas. Muy bien, ahora, esa es una pista de algo. Y Él no solo dice en las calles, Él dice en, ¿qué? en las esquinas de las calles. Él dice, cuando ores no seas como los hipócritas, que se ponen de pie en las sinagogas, y en las intersecciones más grandes posibles.

Ahora, usted está entendiendo la escena, ¿verdad? No habría nada de malo en orar en una intersección grande, si usted resulta estar ahí cuando era el momento de orar. No habría nada de malo con orar en cualquier lugar. Usted podía orar a la mitad de una intersección, usted podía orar en cualquier lugar que usted quisiera, eso no importaba, eso no es el punto. Ese no es el punto. ¿Cuál es el punto? El punto es, para que sean vistos, ¿qué? por los hombres. Todo hasta ese punto pudo haber estado bien, usted tiene una pequeña pista que algo no está bien cuando llegan a las intersecciones grandes para hacerlo. Pero el punto es que lo hacían para ser vistos por los hombres. Y lo que nuestro Señor está diciendo aquí es esto, en sus oraciones, asegúrense de que están teniendo comunión con Dios, no actuando para los hombres. ¿Lo ve? Ese es el punto. La oración centrada en uno mismo para llamar la atención a mí, no tiene lugar.

Amados, escuchen, la Escritura no condena la oración pública, únicamente condena la oración centrada en uno mismo. Y usted puede hacer una oración centrada en uno mismo, en público o en privado. Unas personas dirían, bueno, no oro en público, yo oro siempre en privado. Eso simplemente se oye tan faso como si usted orara en público, porque es la actitud de su corazón. Ese es el punto.

Ahora, lo hacían para ser vistos por los hombres. En 2 Crónicas 6 usted tiene una oración hermosa, pública. Jeremías 9, una hermosa oración pública. En Hechos capítulo 4, la iglesia se reunió para orar. Oraban públicamente, oraban en la sinagoga, nuestro querido Señor hizo oraciones privadas a Dios, en la presencia de los doce, nos dice en Lucas 11. Eso no es anormal, es la actitud. Y Él dice al final del versículo 5, “Ya tienen su recompensa.” ¿Qué quieres decir con que tienen su recompensa? Bueno, querían orar ante los hombres para recibir la alabanza de los hombres y la recibieron, y ahí está. Y es una palabra de negocios que significa, una transacción cerrada que ya recibió su recibo. Recibieron su recompensa. Dios no les debe nada. Nada. Oración centrada en sí mismos, y son recompensados de manera total con el aplauso humano.

Pero después, de la manera falsa a la manera verdadera, en el versículo 6, ¿cómo no orar una oración centrada en uno mismo? “Más tú, cuando ores, entra en tu tameion, significa aposento, closet, de hecho, era usado del lugar en dónde usted guardaba sus tesoros, el lugar más privado, dónde usted no quiere traer a nadie por temor a que se puedan llevar algo, o sepa lo que posee usted, el lugar más privado que usted tiene. Y cuando haya cerrado la puerta, hazlo lo más privado posible.

Entonces ora a tu Padre que está en lo secreto, y que ve en lo secreto y te recompensará. ¿Quiere usted ser recompensado por Dios o por los hombres? ¿Usted realmente quiere que los hombres oigan su oración o que Dios oiga su oración? Porque si usted quiere que los hombres oigan su oración Dios no la oye. ¿Entiende eso? La gente dice: Sabes una cosa. He estado orando por tanto tiempo y oro y parece que el Señor no responde. Bueno, quizás usted está orando para llamar la atención, y quizás está orando para mostrar cuanto ora usted, para que otros piensen que usted es justo, en lugar de que realmente hable con Dios. Porque si usted está hablando a los hombres usted tiene su recompensa, pero no viene de Dios. ¿Lo entiende?

Si usted va a ser recompensado por Dios, entonces usted está perdido en el secreto de una comunión con Dios. Y el que está en lo secreto y que ve el secreto de su corazón se une a sí mismo con usted. Y no importa si el mundo entero está escuchando, hay una intimidad en esa comunión que no es afectada, y no está centrada en sí mismo. Él no está diciendo: Jamás oren en ningún lugar hasta que estén encerrados en un closet. Escuche, el closet podría ser la calle, si usted es genuino, y guarda silencio y no busca llamar la atención a sí mismo. Por otro lado, hay algunas personas que oran en secreto, dice Crisóstomo, que también oran con un volumen tan alto que todo el mundo ahí en el pasillo los oye, orando en secreto. La idea es la actitud. Yo creo que mi vida de oración es muy personal. Creo que mi comunión con Dios es simplemente eso. Él está en lo secreto y Él lee los secretos de mi corazón.

Sabe una cosa, me da tanto gusto porque Dios ve en secreto. Y me da tanto gusto porque Dios está en secreto, porque no importa lo que le diga a Dios, Él nunca le dice a nadie. ¿Sabía usted eso? Puede decirle algunas cosas a la gente, y aunque les digo por favor, no las cuentes a nadie, pueden regresar a mí de otra fuente, pero simplemente puedo hablar con Dios y le puedo contar todo lo que hay ahí, y hay un secreto, todo es un secreto entre Él y yo. Puedo derramar mi corazón y es Dios quien ve el secreto de mi corazón. Dios sabe si mi oración es para Él o para usted. Dios sabe si mi oración es para la audiencia que me rodea, o si es para Él.

Ora en secreto. Quizás eso significa ir a su recamara, quizás eso significa estar en su closet. Pero ciertamente significa más que eso, significa que si usted inclusive está en lugar público orando, si la comunidad de creyentes en la asamblea de la iglesia, o si está usted manejando su auto o en la oficina, o caminando por un pasillo en el corredor ahí en la calle, que sea cual sea la comunión que usted tiene con Dios, no debe ser una actuación, debe ser la comunión secreta, en silencio entre usted y Dios, que no conoce nada de una audiencia aunque la audiencia más grande en el mundo estuviera ahí.

Nunca olvidaré un día caminando ahí por el pasillo de nuestro hogar en La Mirada, y Mateo que creo que en ese entonces tenía, el pequeño, cinco, seis años, cinco años de edad, estaba ahí acostado en nuestra cama, ahí solo. Y lo oí que estaba diciendo algo y no supe lo que estaba diciendo. No había nadie ahí en la recámara, entonces caminé por el pasillo y me puse de pie ahí afuera de la puerta y lo oí decir: “Querido Jesús, por favor entra a mi corazón.” Él estaba diciéndolo en voz alta, solo. Él no tenía idea de que había alguien ahí. Y esperé a que terminara con su oración y después entré y hablamos de lo que él había hecho a los cinco años de edad. Había algo en su corazón que él quería decirle a Dios.

Entonces, él se metió en la recamara solo y lo dijo. No importaba si había una audiencia, porque él no estaba hablándole a la audiencia, ese es el punto. Él le estaba hablando honestamente a Dios. Daniel oró con sus ventanas abiertas, pero él le habló a Dios. Jesús dijo que el templo era la casa de oración, y masas de personas venían ahí, pero debían hablarle a Dios no entre sí. De hecho, Jesús inclusive dijo: “Cuando oren, oren Padre nuestro,” nuestro es un pronombre plural que demanda una pluralidad de personas orando. No hay nada de malo con oran en comunidad, siempre en cuando el corazón sea puro.

Hubo un segundo pecado que resume las fallas de su sistema. No es la oración centrada en uno mismo, es una oración centrada en un sistema. Y quiero simplemente mencionar de manera breve esto. Una oración centrada en un sistema. SI usted ora a Dios a partir de un corazón puro, en secreto, el Señor lo va a recompensar a usted. Oh, que promesa tan tremenda es esa. Él derrama Su bendición en aquellos que son puros de corazón, conforme sus oraciones son puras, entonces Él bendecirá su vida.

Y ahora Él dice, la segunda falla que evitar es una oración centrada en un sistema. Y quiero apresurarme a añadir que la hipocresía, no es solo el pecado del cual Jesús habla. Uno es en cierta manera la indiferencia. Uno exagera la oración y el otro la minimiza. Uno dice, voy a exagerar, voy a hacer toda una actuación de la oración, la otra dice, bla, bla, bla, bla, bla y simplemente son palabras sin significado. Y de nuevo, Jesús pinta un contraste vívido, el versículo 7 es la manera falsa. “Y orando no uses vanas repeticiones.” Por cierto, la palabra es battalogēo. En la primera parte, batta, también viene de un verbo, battarizō, significa tartamudear.

Y cuando los griegos hablaban, la palabra griega, los griegos querían hablar de uno que no tenía educación, usaban la palabra bárbaros, porque todas las personas sin educación con idiomas extranjeros, no eran comprensibles para ellos, y se oía como si lo único que estuvieran diciendo era barbarbarbarbar. Y entonces bárbaros se volvió la palabra para bárbaro. Y entonces estos términos bar, batta, bar, batta, batta, en cierta manera son onomatopéyicos, ¿se acuerda de lo que eso significa? Onomatopéyico, en dónde la palabra significa como se oye, como bzzz en una abeja y demás, bueno, estas son simplemente palabras que indican algo que se dice.

Entonces él dice, cuando oren, no repitan y tartamudeen términos sin significado como los paganos que piensan que serán oídos por polulogía por hablar mucho. En otras palabras, piensan que sus dioses son intimidados, y son molestados y presionados para que respondan debido a la repetición. Ahora, permítame apresurarme a añadir esto, no hay nada de malo con la repetición si está bien. Pablo oró tres veces la misma oración por el aguijón en la carne. Escuche, en Mateo 26:44 Jesús regresó al huerto y la tercera vez hizo la misma oración al Padre.

En Lucas 11, el hombre rogó una y otra, y otra vez con repetición constante por su necesidad y fue satisfecha. Sea cuando es el clamor honesto de un corazón cargado, es legítima. Cuando es la repetición sin pensar de repeticiones pseudo espirituales, no sirve de nada. No estamos presionando a Dios. Ni es necesario que nosotros estemos informándole constantemente acerca de cosas como si Él no supiera. Esta era una práctica común en las religiones paganas, inclusive en el Nuevo Testamento dice en Hechos 19 que por dos horas las multitudes estuvieron ahí en el teatro, y gritaron: “Grande es Diana de los efesios. Grande es Diana de los efesios. Grande es Diana de los efesios.” Siguieron diciéndolo una y otra vez por dos horas sólidas. Se puede imaginar lo que pasó después de eso.

Y los judíos estaban haciendo lo mismo con el Shemá, y el Shemoneh Esrei. Después de un funeral musulmán no es raro de que la gente se congregue después del funeral y diga: Ala El Ala, el cual significa dios es dios, y repitan eso tres mil veces antes de que se vayan. Los budistas son conocidos por colocar una oración escrita en una especie de cilindro, y darle vuelta o dejar que sea volteado por el viento, y cada vez que gira el dios supuestamente está oyendo la oración. No es diferente de las iglesias, inclusive en nuestro propio país, iglesias católico romanas, en donde la gente enciende una vela y supuestamente mientras que la vela está encendida, el trono de Dios es apelado y apelado y apelado y apelado, con la misma oración constante.

Los judíos en Israel en la actualidad, los he visto puesto de pie ahí en un lugar, ahí con sus atuendos negros y sus sombreros negros, y por horas repitiendo la misma oración, una y otra vez. Y toman esa oración, la meten ahí en las grietas del muro de los lamentos, y mientras que se quede ahí en la grieta, está siendo ofrecida a Dios como si Dios necesitara información. Como si Dios necesitara ser presionado para que Él respondiera. He oído a católicos romanos sentados y repetir sus aves marías y pasar por el rosario, sus aves marías, llena de gracia, bendita eres tú entre las mujeres, bendito es el fruto de vientre, Jesús.

Y pasar por la siguiente cuenta, y la siguiente, y la siguiente, la siguiente, y decir todas sus aves marías. Y, por cierto, el rosario vino del budismo, fue transmitido mediante los musulmanes, y se infiltró en España y de esta manera llegó al cristianismo. Y no tiene base bíblica en absoluto. No es nada más que battalogēo, la repetición interminable sin pensar de frases que son repeticiones espirituales, como encanto para apaciguar y apelar a deidades que no existen. He oído a los paternostres, que no son nada más que lo mismo. Los padres nuestros.

Inclusive he oído a personas hablando en lenguas, que balbucean de manera incoherente los nombres divinos, como Jesús una y otra vez hasta que llegan a un nivel de histeria que intensifica ese balbuceo, hasta llegar hasta algún tipo de lengua desconocida. Y he visto inclusive entre esas personas con quienes yo mismo tengo comunión, y quizás he sido culpable de repetir palabras sin pensar antes de comer o antes de dormir o en la mañana, o para alguna oración rutinaria para abrir una reunión o lo que sea. Todos podemos caer en el patrón de tratar la oración como algo hacia lo cual somos indiferentes, así como podemos ser hipócritas.

Le voy a decir una cosa, si el Señor apareciera y dijera: John, quiero tener una cita contigo y quiero que vengas y quiero que me digas lo que hay en tu corazón. Y el Señor estuviera en un lugar, y yo solo tuviera un poco de tiempo y yo entrara y dijera: Oh Señor, esta es una oportunidad maravillosa. Le voy a decir una cosa, seguro le diría lo que quiero decirle. No entraría ahí y diría muchas cosas. No diría, bueno, me voy a acostar y todo eso. No repetiría cosas, hablaría y abriría mi corazón. Escuche, no es menos la verdad cuando oro que cuando entro en comunión con Él. ¿No es cierto?

Y mis pensamientos y mis palabras deben ser exactos y precisos, y de corazón y apasionados y traer la carga real de mi alma. No trate usted la oración de manera diferente como los paganos. No trate presionar a Dios al convertirlo en algún tipo de encanto, y no sea hipócrita en algún tipo de repetición. Pensaban que serían oídos por hablar mucho, apagaban sus mentes y simplemente repetían, y si tan solo seguían diciéndolo, y diciéndolo, y diciéndolo, eso era lo que se necesitaba únicamente. 

Bueno, en caso de que piense eso, versículo 8, “No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis. Dios no necesita eso, Él conoce su necesidad, usted no tiene que presionar a Dios, usted no tiene que forzarlo, colocarlo en una esquina, usted no tiene que forzarlo para que reaccione, simplemente para deshacerse de su oración incesante. No es la extensión de la oración, y no es la repetición de la oración, no es la pureza de la oración. Dios conoce sus necesidades. Usted no está golpeando a Dios, usted no está presionándolo para que se someta.

Entonces, ¿qué es la oración? Sino estamos informándole a Dios y realmente no estamos diciéndole cosas que Él no sabe, entonces ¿qué es la oración? Le voy a decir lo que es, la oración más que cualquier otra cosa es compartir la necesidades y las cargas y el hambre de mi corazón con un Dios que se preocupa. Oye eso, eso es, es comunión. No es recibir cosas, no es forzar a que Dios haga algo, es simplemente abrir mi alma al que se preocupa y tiene comunión conmigo.

Como Lutero dijo: “La oración es mucho más Dios instruyéndonos de lo que Dios es instruido por nosotros.” La oración, es decir: Oh Dios, vengo a Ti con las necesidades de mi corazón, muestra Tu gloria. La oración es darle a Dios la ocasión para manifestar Su poder, manifestar Su majestad, manifestar Su poder, manifestar Su amor y Su providencia y Su preocupación y cuidado. Dios hará cosas y no podremos glorificarlo si no hemos tenido comunión con Él acerca de esas cosas. Pero si hemos hecho eso y vemos Su mano, sabemos que es de Él y le damos alabanza.

En conclusión, ¿qué nos está pidiendo Dios? ¿qué está diciendo Jesús? Él está diciendo, cuando oren en primer lugar, ora con un corazón devoto, un corazón devoto. Eso es un motivo puro, buscando únicamente la gloria de Dios. En segundo lugar, un corazón humilde, buscando únicamente la atención de Dios, no de los hombres. En tercer lugar, un corazón de confianza, sabiendo bien que Dios ya sabe todo lo que usted necesita, y con simplicidad semejante a la de un niño, en fe, usted simplemente lleva su corazón a Él y espera la muestra majestuosa de Su respuesta gloriosa. Y yo creo que, si usted ora en esos términos, al final del versículo 6 Él dice, “Y Él te recompensará.” Él lo recompensará a usted.

Sabe una cosa, D. L. Moody dijo una vez que él recibió tantas bendiciones de Dios que un día hizo una oración muy corta. Ésta fue su oración: “Detente Dios.” Amén. Eso fue todo. Demasiado. Demasiado. Quizás ese día vendrá cuando podamos decir, detente Dios porque estamos ahogándonos en Su bendición, si aprendemos a como orar, como Jesús enseña aquí. Inclinémonos juntos.

Padre, sabemos que no podemos comenzar a orar a Ti, en absoluto, a menos de que conozcamos y amemos al Señor Jesucristo, y ahí es donde los fariseos estaban mal, porque sabemos que Jesús dijo: “Nadie viene al Padre, sino por mí.” Sus oraciones nunca fueron más allá de sus propias mentes, porque no fueron a través del Hijo. Las nuestras no pueden tampoco llegar a Ti, a menos de que conozcamos y amemos al Hijo, quien es el Sumo Sacerdote, quién es nuestro acceso, quien nos da valentía para acercarnos ante el trono de la gracia en el tiempo de necesidad.

Entonces Señor oramos el día de hoy porque si hay alguien en el medio de nosotros que no conoce a Jesucristo como Señor y Salvador, que este sea el día en el que llegan a conocerlo, porque no hay acceso a Ti fuera de Él. Todas las oraciones son hipócritas, todas las oraciones no tienen significado, son repeticiones de palabras, sino son en el nombre de Jesucristo. Entonces Padre, que no haya nadie aquí sin Cristo. Lleva a cabo Tu obra en sus corazones.

Para aquellos que son cristianos, Señor, como los discípulos que congregaron primero a los pies que oigamos el mensaje en primer lugar, que evitemos la pretensión de la oración. Señor, cuando hemos sido tentados a buscar una reputación como personas de oración, cuando hemos sido tentados a querer que otros piensen que somos grandes guerreros de oración. Hemos comenzado a tomar los pasos de la soberbia, que llevan a una recompensa humana, y a una pérdida de bendición divina. Que nunca busquemos hacer ninguna impresión en absoluto en los hombres, que no busquemos ser conocidos como grandes personas de oración, que simplemente seamos personas de oración, contentos con que Tú, quien ves en secreto, conoces nuestros corazones.

Que Señor, ni siquiera caigamos en eso, esa trampa fácil de repetir palabras sin significado cuando tenemos una audiencia con un Rey Majestuoso del universo. Que capturemos el significado, importancia, de esa audiencia, y que toda palabra cuente conforme Te hablamos.

Oh Dios, te amamos, te damos gracias por el privilegio de la oración mediante Cristo. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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