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Abra su Biblia a Mateo, capítulo 6. Continuamos después de un descanso a lo largo de las vacaciones en los últimos dos domingos, continuamos en nuestro estudio de la oración de los discípulos en Mateo, capítulo 6. La oración de los discípulos en Mateo, capítulo 6. Permítanme volvérselo a leer para que pueda tener fresco el pasaje en sus pensamientos esta mañana. Versículo 9: “Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea Tu nombre. Venga Tu reino. Hágase Tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque Tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.” Ahora, nuestro estudio en nuestra mañana se va a concentrar en el versículo 11. Una frase simple, conocida. La petición: “el pan nuestro de cada día dánoslo hoy.”

La palabra ‘pan’ nos abre la simplicidad, lo común de esta petición. Sin embargo, nos presenta un significado profundo que demanda nuestro estudio cuidadoso. Y quiero decirle desde el principio en esta mañana, constantemente me veo abrumado conforme estudio esto hora tras hora, día tras día, semana tras semana. Constantemente, me veo abrumado por la profundidad de esta oración. Nunca en mi vida hasta que estudié esta serie, realmente había percibido lo que hay en esta oración en términos de su riqueza.

De hecho, había casi una resistencia en mi corazón a predicar esto porque era una obra maestra en sí misma. No quería añadir ningún ‘MacArthurismo’ a su profundidad, sería equivalente en mi propia mente a tomar un pincel y tratar de arreglar un Rembrandt o tomar un cincel y tratar de ayudarle a Miguel Ángel con algún ángel que él hubiera esculpido. Realmente, estaba fuera de mi capacidad y me sentía en cierta manera igual al tratar de entender la oración del Señor, me sentía casi como si lo único que debía hacer era leerlo y avanzar y dejar que hablara en su simplicidad majestuosa.

Sin embargo, conforme pensé en esto, hay un poder tal en ella y una presencia tal en ella, y una amplitud tal, que a menos de que percibamos la totalidad que está aquí, nos perderemos la simplicidad de la misma. Y entonces, con cierta ambivalencia he escogido tratar de desarrollarla y analizarla y también, implementarla en sus corazones, en toda su plenitud, lo que realmente esta oración maravillosa significa.

Llegamos a lo que quizás parece ser lo más simple de todo. “El pan nuestro de cada día dánoslo hoy.” Y nos preguntamos si necesitamos pensar en esto. Y esto simplemente demuestra que no entendemos todo lo que hay aquí. Y entonces, veámoslo. Pensando en el pan, en cierta manera en esta semana me puse a pensar en varias cosas. Estaba leyendo en el periódico acerca del hecho de que Estados Unidos, tratando de ejercer cierta presión en Rusia por haber invadido Afganistán, está decidiendo ahora retener billones de toneladas de grano de Rusia, grano que era para alimentar animales, animales que eran para alimentar a las personas. Y debido a que la producción de grano en Rusia ha decrecido por lo menos veinte por ciento y quizás más, Rusia está en una necesidad desesperada de grano que podemos proveer. Y no darles este grano supuestamente tendrá un impacto en ellos.

Me pareció interesante que tenemos tanto grano que regalar o vender; y conforme comencé a examinar este pensamiento, me di cuenta de que tenemos más grano de lo que podemos llegar a usar. De hecho, si no descargamos este grano que no le vendamos a Rusia, va a rebajar tanto el precio del grano, que todos los granjeros van a entrar en una recesión. Tenemos tanto exceso.

Y entonces, me imagino que el gobierno va a comprar el grano, lo cual significa que van a imprimir más dinero, inflar al resto del dinero. Y estaríamos de cualquier manera en el mismo desastre, pero al menos va a esparcirlo y los granjeros no tendrán que cargar con la carga entera. Pero tenemos tanto grano. Y conforme pensaba en esto, leí un artículo en la revista Time y me di cuenta de que cuando usted llega a la afirmación “el pan nuestro de cada día dánoslo hoy”, podría parecer un poco irrelevante al principio para nosotros. Digo, ¿cuándo fue la última vez que usted oró “Señor, te ruego porque me proveas un alimento, una comida”? Me atrevo a decir que su última oración podría haber sido más como esta: “Señor por favor, no permitas que yo vuelva a comer otra comida. Señor enséñame disciplina personal, debo perder peso. No sólo tengo lo suficiente para mí, sino para muchos otros.” ¿Acaso parece algo distante de nosotros? Digo, ¿cuándo fue la última vez que estuvimos en una situación desesperada por nuestro alimento? Este mensaje debería ser predicado en Bangladesh, Cambodia, en el Sáhara o en algún otro lugar, pero no en Estados Unidos de Norteamérica. Es irrelevante. Pero eso sólo ilustra nuestra falta de entendimiento de esta maravillosa verdad.

¿Sabe usted cuánto tenemos en Estados Unidos? Bueno, tenemos grano en Estados Unidos que va mucho más allá de nuestra capacidad para concebirlo. Debido a nuestra tecnología, debido a la riqueza de la tierra, debido a la sofisticación de la maquinaria. Por ejemplo, ahora están trabajando en nuevos tipos de maíz y grano, ahora son probados en México, se reciclan a sí mismos y se regeneran como el pasto al grado que usted no tiene que volver a sembrarlos.

La gente que trabaja con la genética ahora está trabajando en el maíz; maíz que va a depositar de regreso a la tierra su propio nitrógeno y nos va a ahorrar algo así como 13 millones de toneladas de fertilizante, el cual está constituido de gas natural y eso ahorrará energía. Ellos ahora están desarrollando maíz que crece de esta manera, en lugar de esta otra; y eso significa que usted los puede tener más juntos y los campos pueden duplicar o triplicar su productividad. El equipamiento que tenemos, tome por ejemplo una de las máquinas de cientos de miles de dólares que son monstruosas, ahora pueden producir $118,000 en valor de granos de soja por día. Una de esas máquinas.

Las cosechas de Estados Unidos, el resultado de un clima casi perfecto y la tierra y la tecnología van más allá de nuestra imaginación. Simplemente, para darle una idea de esto, simplemente el maíz en sí llenaría 2 millones tamaño jumbo de vagones de tren que se estirarían 13 veces de ida y de regreso por todo Estados Unidos. Y tenemos suficientes máquinas en la actualidad, si todas fueran alineadas, llanta tras llanta, podríamos cultivar Iowa en un día. Y por cierto, para cultivar Iowa, normalmente si usted lo hiciera utilizando seres humanos, se necesitarían 31 millones de personas utilizando 61 millones de caballos. La tecnología nos da dado una cantidad increíble de productividad en términos de alimento.

Y decir “el pan nuestro de cada día dánoslo hoy” es algo distante. Digo, fui de compras con mi esposa anoche y francamente había pan ad infinitum, ad nauseam en la tienda donde yo estaba. Usted podía comprar cualquier tipo de pan en cualquier color de paquete que usted quisiera. Y no me pareció una petición importante de oración en el momento. ¿Qué significa esto entonces para nosotros? ¿Qué nos está diciendo este texto? ¿O acaso deberíamos predicar un sermón y decir ‘bueno, usted va a tener que imaginarse que usted no tiene nada y entonces, imagine que está desesperado, imagine que está orando por algo de pan’? Eso es demasiado falso. ¿Acaso esto nos dice algo? Creo que sí. Descubrámoslo.

En primer lugar, usted debe entender el contexto: el Señor está hablando acerca de la oración aquí porque la oración es uno de los elementos de Su Reino. Y Mateo, todo el libro, presenta Cristo como Rey, todos los 28 capítulos. Los capítulos 5 al 7 presentan las características de Su Reino, los estándares de Su Reino, los principios de Su Reino. Y uno de esos es la oración. Y entonces, Cristo está presentando aquí la manera apropiada de orar, el patrón apropiado para orar. Y en esta oración tan simple, tenemos todos los ingredientes necesarios para la oración. Si usted quiere orar según el estándar de Dios.

Y uno de los elementos de la oración es orar por nuestro pan diario. Ahora, eso no supone que lo tenemos o que no lo tenemos. Simplemente, está ahí. Y tenemos que enfrentarlo como está. Necesitamos saber cómo orar.

Ahora, en esta oración, el Señor nos da un modelo para orar que no tiene equivalente en la Biblia. Ya hemos establecido eso. Ya lo hemos explicado. Hemos pasado seis semanas hablando de esto y no quiero regresar y volver a cultivar la misma tierra, pero quiero que sepa que éste es un modelo para todas sus oraciones. ¿Y sabe una cosa? Lo que yo me encuentro a mí mismo haciendo cuando oro, sea cuando estoy orando con los ancianos, cuando estoy orando en casa o cuando estoy orando en la oficina o simplemente orando dondequiera que esté, manejando, con el Señor, o con alguien, en un grupo, con dos personas que están congregadas o con lo que sea, me encuentro siguiendo el esqueleto de este pasaje y tocando cada uno de estos principios, identificándome con ellos. Y esto es lo que he orado: porque Dios haga que este sea el patrón de mis oraciones, para que mis oraciones puedan adoptar la naturaleza de la oración de Cristo. Y espero que también esto esté pasando en sus oraciones.

Pero en esta oración, señalamos en primer lugar dos secciones: la primera tiene que ver con Dios, la segunda tiene que ver con el hombre. La primera tiene que ver con la gloria de Dios y la segunda tiene que ver con la necesidad del hombre. Primero, vimos tres peticiones: santificado sea Tu nombre, venga Tu reino, hágase Tu voluntad. Y esas se enfocaron en Dios y Su gloria. Después, vimos tres peticiones más enfocándose en el hombre y su necesidad. El pan nuestro de cada día dánoslo hoy, perdónanos nuestras deudas y no nos metas en tentación mas líbranos del mal. Dios, entonces, es el punto supremo aquí. Y no es sino hasta que Dios está en la perspectiva apropiada que el hombre puede orar de manera apropiada acerca de sus propias necesidades. Mantenga eso en mente.

En primer lugar, vemos el nombre de Dios, el reino de Dios, la voluntad de Dios. Y después, pasamos a la necesidad del hombre. No podemos orar de manera apropiada con respecto a nuestra propia situación humana hasta que Dios esté en el lugar apropiado.

Ahora, quiero apresurarme en añadir esto, que cuando llegamos a la segunda parte de la oración no hace a un lado a Dios. Aunque Dios es exaltado primordialmente en la primera mitad, la segunda mitad de lo exalta a Él. Y eso no lo hace a un lado. Por ejemplo, el hecho de que Dios nos da nuestro pan diario, perdona nuestras deudas y no nos mete en tentación es una expresión de Su poder y Su gracia. Entonces, Dios es traído a la tierra, por así decirlo, en la segunda parte.

Ahora observe esto: santificado sea Tu nombre, venga Tu reino, hágase Tu voluntad, ¿en dónde? Como en el cielo así también en la tierra. ¿Cómo es que Dios santifica Su nombre, trae Su reino y hace Su voluntad en la tierra? Al darnos nuestro pan diario. Al perdonar nuestras deudas y al guiarnos en nuestras vidas. En otras palabras, es como la segunda mitad trae a Dios a la vida humana. Trae a Dios a la tierra. Trae a Dios a la existencia humana de tal manera que estos dos elementos van de la mano. No es que las primeras tres en cierta manera lisonjean a Dios y después, realmente presentamos lo que queremos para nosotros mismos. No. Estamos diciendo: “Dios, glorifícate a Ti mismo en nuestra provisión diaria. Dios, glorifícate a Ti mismo en nuestro perdón constante. Dios, glorifícate a Ti mismo en la guía y dirección de Tu Espíritu en nuestras vidas. Dios, despliégate en Tu mundo, que Tu Reino venga a la tierra.”

Entonces, no es hacer a un lado a Dios. En ningún sentido. La oración no es adular a Dios y después demandar ciertas cosas de Él. Mi corazón continuamente se entristece en la actualidad en este movimiento en el cristianismo que anda por todos lados demandándole cosas a Dios. Una señora me envió un folleto y ella dijo “no creo que usted entienda el recurso verdadero que tenemos en la oración. Por favor, lea este folleto.” Y el folleto una y otra y otra vez sigue esta idea de que tenemos el derecho de demandarle cosas a Dios debido a quiénes somos. Ese no es el punto de la oración en absoluto. Debemos darle a Dios el privilegio y la oportunidad de revelar Su gloria a través de la satisfacción de las necesidades humanas más profundas. Pero es debido a que queremos que Dios se manifieste a sí mismo, no porque hacemos demandas de Él para nuestro propio beneficio.

Si la oración se vuelve centrada en el hombre, si la oración se vuelve centrada en mí mismo, si la oración se vuelve egoísta en cualquier sentido, deja de ser el tipo de oración que nuestro Señor dijo que debía caracterizar a Su reino.

Y sin embargo, tantas personas se acercan a Dios de esa manera. En la oración, nos acercamos a Dios para obtener algo para nosotros, en lugar de permitirle que glorifique Su nombre. Y lo que queremos. Y cuando no lo recibimos, entonces comenzamos a cuestionar a Dios, mientras que si tan sólo le permitiéramos a Dios el derecho de tomar la decisión para que Él determine cómo va a revelar Su gloria sin importar lo que Él haga, entonces diríamos “que sea para Tu gloria.” Y si eso es lo que Tú escoges como el medio para desplegar Tu majestad, que así sea.” Pero cuando nos volvemos centrados en nosotros mismos en nuestras oraciones, entonces comenzamos a cuestionar a Dios y entonces, ese es un pecado serio. Somos pragmatistas en nuestra sociedad. Somos operadores de máquinas que venden productos. Metemos una moneda y queremos un producto para nosotros mismos. Y entonces, como consecuencia, tratamos a la oración de esa manera. De hecho, tratamos a muchas cosas de esa manera.

Pienso en dar con tanta frecuencia. Algunas personas sé que dan para recibir. Oyeron un sermón que si ‘le das al Señor, Él te va a devolver, medida buena, remecida, en abundancia’. Si le das al Señor, Él te va a dar tantas cosas. Y eso es verdad. Pero esa no es la razón por la que damos. Dios es el que decide hacerlo. ¿Por qué damos? Es para que Él sea glorificado en su respuesta, no para que podamos recibir algo. Es como la señora que envió $5 al obispo Sheen; y al día siguiente, ella recibió un cheque por $100 en el correo. Ella ganó un premio. Ella le contó a su joven hijo, le dijo: ‘es tan maravilloso, el dar realmente funciona.’ A lo cual su hijo respondió: ‘bueno, si funcionó tan bien la primera vez, ¿por qué no envías los $100 de regreso al obispo Sheen y ve lo que sucede?’ Es como apostarle a un caballo. Tu apuestas $100 al obispo Sheen.

Un escritor dijo: “si todos los testimonios que se dieran durante las reuniones anuales de administración de mayordomía fueran creídas, el diezmo sería reconocido por su utilidad y enseñado como un principio de inversión en cursos, en clases de administración de negocios.” Ahora, creo que hacemos lo mismo con la oración muchas veces también. Usamos la oración como una manera de recibir en lugar de que sea un medio para que Dios reciba la gloria, la cual dice Juan 14:13 que para eso es la oración.

Ahora, veamos las tres peticiones que le dan a Dios la oportunidad de glorificarse a sí mismo. En primer lugar: “el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.” Habla de la vida física. La vida física. En segundo lugar: “y perdónanos nuestras deudas como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.” Habla de la vida mental. Y vamos a entrar además de eso la próxima vez. En tercer lugar: “y no nos metas en tentación más líbranos del mal.” Es la vida espiritual.

Pan, eso es nuestra vida física. Perdón, eso libera nuestra mente de la ansiedad y el dolor de la culpabilidad y la carga del pecado. Y guiarnos y alejarnos de la maldad es la dirección espiritual. Por cierto, el pan se encarga del presente. El perdón se encarga del pasado y la ayuda se encarga del futuro. Entonces, todas las dimensiones de la vida son cubiertas. Y todas las necesidades de la vida son cubiertas. Es sorprendente la maravilla, lo maravilloso, lo sorprendente que es cómo la mente infinita de Dios puede reducir todo lo que hay de la necesidad humana en tres afirmaciones simples y profundas.

Ahora escuchen, amados, está oración entera se presenta para glorificar a Dios, todo. “Padre nuestro que estas en los cielos,” esa es la paternidad de Dios, como lo hemos visto. “Santificado sea Tu nombre,” la prioridad de Dios. “Venga Tu reino,” el programa de Dios. “Hágase Tu voluntad,” el propósito de Dios. “El pan nuestro de cada día dánoslo hoy,” la provisión de Dios. “Perdónanos nuestras deudas,” el perdón de Dios. “No nos metas,” la protección de Dios. Y finalmente, la preeminencia de Dios: “porque Tuyo es el reino, el poder y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.” Todo es para la gloria de Dios. Nunca olvide eso. Si usted no aprendió nada más de esta lección, aprenda que todas sus oraciones son para la gloria de Dios. Todas lo son.

¿Sabe una cosa? Inclusive cuando usted mete comida a su boca, es para la gloria de Dios, no para su sustento, primordialmente. ¿Sabía usted eso? Esa es la razón por la que en Primera Corintios 10:31 dice: “si pues, coméis o bebéis, o todo lo que hagáis, hacedlo todo para” ¿qué? “Para la gloria de Dios.” Usted pregunta cómo puede ser que el comer la comida sea para la gloria de Dios. Lo es si usted recuerda quién la proveyó. Lo es si usted recuerda la fuente de su alimento. Lo es si usted recuerda la capacidad que usted tiene para disfrutar el sabor. Lo es si usted está agradecido con el que le prometió el sustento en ello. Todo es para la gloria de Dios. Todo. Y la oración, también es para Su gloria.

Y entonces, llegamos a este pensamiento de que sin importar lo que pidamos, es para Su gloria que lo pedimos, no para nuestra ganancia. No estamos rogándole a Dios para que cambie Su manera de pensar hacia nosotros.

David Meyers se dice en un libro llamado El Rompecabezas Humano: “algunas oraciones de petición parece no sólo carecer de fe en la bondad inherente de Dios, sino que también elevan a la humanidad a una posición de control sobre Dios. Dios, las Escrituras nos recuerdan, es omnisciente y omnipotente, el gobernante soberano del universo. El hecho de que los cristianos oren de como si Dios fuera un títere cuyas cuerdas ellos jalan con sus oraciones parece no sólo potencialmente supersticioso, sino también blasfemo. Cuando la oración es vendida como una herramienta para promover salud, éxito y otros favores de una máquina celestial que recibe monedas, nos podemos preguntar qué es lo que realmente está siendo vendido: ¿es fe o una falsificación de la fe, una caricatura del cristianismo verdadero?”

Elton Trueblood dijo: “en algunas congregaciones el Evangelio ha sido disminuido al mero arte de la satisfacción personal, el egocentrismo es lo único que queda.” Y hombre, hay tanto de eso en el cristianismo, en donde la oración simplemente es un ejercicio centrado en el ego, buscando la satisfacción personal para tratar de obtener de Dios lo que yo demando. Y eso no está bien.

Estas peticiones aquí, aunque están dirigidas hacia nuestras necesidades esenciales, son maneras en las que la gloria de Dios viene a la tierra. Y se hace manifiesta a sí misma. Y entonces, J. I. Packer dice: “la oración del cristiano no es un intento por forzar la mano de Dios, sino que es un reconocimiento humilde de incapacidad y dependencia.” Fin de la cita.

Entonces, con la perspectiva correcta, veamos esta petición para la gloria de Dios. “El pan nuestro de cada día dánoslo hoy.” Esta es una necesidad básica del hombre, el término pan, amados, significa todas las necesidades físicas del hombre. Es un término amplio. Es una oración para que sea satisfecha la necesidad física del hombre. Y eso es algo muy obvio. Pero el nuestra sociedad es algo remoto porque tenemos tanto, tanto. ¿Qué es lo que realmente nos dice? Descubrámoslo.

En primer lugar, quiero que veamos cinco puntos: dos de ellos esta mañana y después, creo que la próxima vez veremos los últimos tres. Pero quiero que entienda estos porque son tan importantes.

En primer lugar: la sustancia. ¿Cuál es la sustancia aquí? Es pan. ¿Lo ve ahí en el versículo 11? Pan. Pero no sólo estaba hablando de pan en términos de un pedazo de pan. El pan nuestro de cada día. Está hablando de lo físico. Como puede ver, el hombre ni siquiera puede ser un ser espiritual a menos de que sea uno físico, ¿verdad? Dios tiene que comenzar con lo físico. Me emociona saber que Dios, el Dios quien es el Dios de las épocas celestiales infinitas, el Dios quien es el Dios del espacio, Dios quien es el Dios que está más allá del tiempo, el Dios de la eternidad, el Dios quien es el Dios infinitamente Santo del universo, quien sustenta todos los mundos y las estrellas en la palma de Su mano; ése mismo Dios se preocupa porque mis necesidades físicas sean satisfechas. Ese mismo Dios se preocupa por el hecho de que yo tenga un alimento que comer, ropa que vestir y un lugar donde descansar. Me emociona que Dios, ese Dios infinito eterno, ha venido a la tierra en términos de Su amor que se preocupa y está preocupado porque las necesidades físicas de mi vida y de su vida sean satisfechas. Y Él inclusive establece ciertas condiciones para que sean satisfechas. Vamos a entrar en eso la próxima semana.

Pero el pan es todo de esa área física. Martín Lutero lo expresó bien cuando dijo, y cito: “todo lo necesario para la preservación de esta vida es pan. Incluyendo alimento, un cuerpo saludable, buen clima, casa, hogar, esposa, hijos, buen gobierno, paz.” Fin de la cita. Él vio todos los elementos físicos de la vida, las necesidades, pero no los lujos de la vida. No creo que le podemos pedir a Dios los lujos de la vida en base a este versículo; sino las necesidades. Lo que Él escoge darnos a manera de lujo viene de Su mano de gracia. Pero Él promete darnos las necesidades.

¿Se acuerda usted allí atrás lo que dice en Proverbios capítulo 30? Proverbios 30, escrito por Agur, versículos 8 y 9 dice: “Señor, No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario; No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios.” Simplemente, dame el alimento que es necesario para mí. Creo que este es el corazón de esto. No es sólo buscar para mí mismo ‘dame más y más y más’. Es simplemente decir: ‘Señor, dame lo que necesito’.

Pero usted dice: ‘John, en nuestra vida ni siquiera tenemos necesidad, ni siquiera necesitamos orar por esto.’ Sí, necesitamos orar por esto. ¿Por qué?, ahora quiero que entienda esto, esta petición para nosotros mientras que no es el clamor desesperado de uno que se está muriendo de hambre, esta petición, por cierto, creo que hay promesas en la Biblia que indican que si una persona es justa, Dios va a alimentar a esa persona. Dios, de manera deliberada no va a retener provisiones de la vida de un hijo justo, dice la Biblia. Entonces, Dios va a proveer esto para cualquier persona en cualquier situación que estén, si son justos, dentro del marco de Su voluntad.

Entonces, cualquier persona, realmente, podría decir ‘bueno, el Señor está proveyendo para mí, yo soy justo, ¿por qué necesito orar?’ De tal manera que la esencia de la oración es realmente una afirmación de que todo nuestro sustento viene de Dios. Es una manera de decir: “Dios, quiero que sepas que reconozco que Tú eres la fuente de mi vida, mi alimento, mi abrigo, mi ropa.” Es esa afirmación constante.

Es, por ejemplo, cuando yo le pido al perdón Señor que perdone mi pecado y limpie mi vida de algo. ¿Por qué le pido que haga eso? ¿Acaso Él ya no prometió limpiar mi pecado? Sí, pero Él también dijo “sigue confesándolo”. Y cuando yo le digo al Señor “guíame en cierta dirección”, ¿acaso Él no dice que Él va a ser mi guía y Él va a ser mi líder y Él me va a guiar en este camino y de esa manera? Sí. Pero Él quiere que yo afirme que yo reconozco ese liderazgo en mi vida. Y algunas veces, cuando yo clamo al Señor y dijo ‘Señor, oye mi oración y responde,’ ¿acaso no sé que Él va a oír y siempre ha oído? Sí, pero Él quiere que yo afirme esa confianza porque eso lo exalta a Él.

Quizás no tenga que decir: ‘oh Dios, no tengo nada de comer para mi familia, ¿de dónde va a venir?’. Pero siempre voy a decir “Dios, todo lo que tengo y todo lo que comparto con aquellos que amo viene de Tu mano de gracia y de bondad.” Y entonces, para nosotros, es una afirmación de la fuente de todo. Es algo preciado saber que nuestro Dios se preocupa por nuestras necesidades físicas.

Entonces, el pan es lo necesario para vivir. Y aunque quizás no siempre estemos al borde del hambre, siempre debemos estar agradecidos porque todo viene de Él.

Ahora, eso nos lleva a un segundo pensamiento, la segunda característica de este versículo. En primer lugar, la sustancia es pan. Y en segundo lugar, la fuente es Dios. Y simplemente, quiero hablar de eso por un momento porque creo que es tan importante. ¿Sabe una cosa? Tendemos a pensar que proveemos todo para nosotros mismos. Me gano la vida, me gano mi sueldo, me compro mi pan, usted sabe. ¿Qué le debo a Dios? Francamente, yo llevo mi propia carga. Y si no decimos eso, en cierta manera, así operamos.

Por ejemplo, ¿cuándo fue la última vez que usted dijo ‘Señor, por mi pan diario te doy gracias, por el hecho de que tengo alimento que comer y ropa que vestir, que tengo un techo sobre mi cabeza, te doy gracias porque tengo una cama donde descansar, tengo suficientes fuerza física para conocerte, para vivir la vida de una manera que es rica y significativa?’ Bueno, eso es lo que Él puso aquí. Dios se preocupa por las cosas pequeñas. Dios está involucrado. Dios sabe cuándo brinca un ave. Dios conoce el número de cabellos en su cabeza y todo lo que hay aquí en este mundo, Él lo conoce y lo controla y lo ordena para nosotros de tal manera que siempre estemos agradecidos.

¿Sabe una cosa? Vivimos en un día, y es interesante y casi paranoico, la gente tiene tanto miedo de que va a perder su existencia debido a la contaminación de los recursos, ¿verdad? Tenemos reactores nucleares, nos da miedo porque los reactores nucleares están echando perder nuestro ambiente. Nos da miedo por contaminar nuestros mares y nuestros ríos y lagos, nos da miedo la sobrepoblación, nos da miedo el smog y la contaminación del aire. Nos da miedo afectar el ozono que rodea la Tierra. Nos da miedo contaminar el espacio con toda la basura y el metal que está flotando por todos lados. Nos da miedo contaminar nuestros cuerpos con químicos. Nos da miedo todo esto. Y con todo el dinero que tenemos, y con todos los recursos que tenemos, el hombre sabe que siempre está al borde de devastar su ambiente al punto en el que ya no tenga recursos, lo cual debería llevarlo al reconocimiento de que Dios ostenta todo eso.

¿Y sabe una cosa?, vendrá un día en el libro de Apocalipsis cuando Dios apague las luces en los cielos, cuando Dios convierta los ríos en sangre, cuando Dios haga que el mundo se vuelva loco, cuando el mar se trague todas sus naves y mate todos sus peces, cuando la devastación literal aplaste al mundo. El sol se oscurezca, la luna no de su luz y todos los recursos se acaben. Y en Apocalipsis 18, el sistema económico entero se colapsa. Y la música se detiene porque no hay canción que cantar. Y entonces, no va a importar lo que usted tenga. No va a valer ni siquiera un centavo, porque nada va a poder comprar nada ya que no habrá nada que comprar para preservar la vida. Y el hombre conoce el potencial de eso. Pero, el hombre nunca regresa al hecho de que si no fuera por el hecho de que Dios sustenta todas las cosas por la palabra de Su poder, todo se desintegraría.

¿Se da cuenta de que los científicos reconocen que cuando todos sus cálculos se han terminado y todas sus evaluaciones se han acabado, hay un elemento desconocido en el universo que hace que todo se mantenga unido en constancia? Y la ciencia ni siquiera tiene un nombre para ello. Y es Dios. Todo lo que tenemos es de Dios. Es Dios quien trae la lluvia para que las cosas crezcan. Es Dios quien está a cargo del ciclo de las estaciones. Es Dios quien produce los minerales en la tierra para hacer que la tierra sea fértil. Es Dios quien nos da los recursos naturales para que podamos vivir. Es Dios quien provee para nosotros los animales de los cuales podemos obtener ropa y los materiales sintéticos que vienen del petróleo, etc., etc. que una vez vinieron de animales. Es Dios quien lo hizo todo.

Entonces, mi pan diario, las necesidades de la vida física, son todas de Dios. Y entonces, parte de mi oración siempre debe ser “el pan nuestro de cada día dánoslo hoy. Dios, te reconocemos como el dador de toda la necesidad física.” ¿Sabe una cosa? Simplemente, piénselo desde el punto de vista del alimento. No tenemos tiempo para entrar a todo. Pero simplemente piénselo desde el punto de vista del alimento.

Regrese a Génesis capítulo 1 por un momento y vea cómo Dios nos ha dado alimento. Génesis 1:29: “ Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera.”

Ahora escuche aquí, Dios pudo haber diseñado que todos comiéramos simplemente lodo. Lodo para desayunar, lodo para almorzar y lodo para cenar. Que en todas nuestras vidas todo fuera gris. Pero Dios es un Dios de variedad maravillosa. Digo, vea a su alrededor. No hay dos de nosotros que seamos iguales, y los colores, y usted sale y el mundo de colores es casi interminable. ¿Y por qué no habría la misma variedad en alimentos? Y entonces, Él dice en el 29 y aquí está la clave: “les he dado todo árbol que da semilla, todo árbol, toda bestia, toda ave, todo lo que se arrastra, toda hierba verde. Y Dios vio todo y dijo “es bueno.”” Bueno para comer, bueno para la vida física del hombre. Dios es un Dios que en Su mundo nos dio un mundo incalculable de maravilla y de variedad; y claro, el hombre lo corrompe, ¿no es cierto? Y se vuelve algo supersticioso para que él coma de determinadas maneras. Pero no obstante, es el regalo bueno de Dios el darnos una cantidad increíble de variedad en la vida. Y está todo ahí; y Dios, de manera maravillosa y en Su gracia, ha provisto para nosotros.

Ahora vaya de ahí a 1 Timoteo capítulo 4 y le mostraré una escritura que se relaciona con ésta y une a las dos. A pesar de lo que Dios ha dado, y por cierto, Dios dio varias leyes alimenticias a Israel para apartarlos, pero las hizo a un lado en Hechos, capítulo 10 de tal manera que ya no existen, pero Dios les dio ciertas leyes alimenticias especiales durante un tiempo para mantenerlos en cierta dieta para que no se mezclaran de manera fácil con las naciones paganas y corrompieran su pureza. Ése fue Su diseño.

Pero cuando Israel dejó de obedecer y fue hecha a un lado debido a la Iglesia, entonces las leyes alimenticias también fueron hechas a un lado según Hechos 10. Colosenses también dice lo mismo. Ningunos juzguen esos asuntos. Pero todavía hay personas que usted encuentra y que quieren trazar líneas y decirle que no puede tener esto, no puede comer aquello. Y usted tiene eso en 1 Timoteo 4, algunos que por espíritus engañadores y doctrinas de demonios vienen y dicen ‘no deben casarse, no deben comer ciertos alimentos’. Y sabemos que ahí hay algunos que creen que es más santo permanecer sin casarse, no comer carne en ciertos días y eso. Y hay muchas maneras en las que eso ha sido ilustrado en la historia. Pero dice ‘Dios ha creado esos alimentos para ser recibidos con gratitud por aquellos que creen y conocen la verdad. Dios ha provisto este mundo increíble de comida para nosotros para expresarle nuestra gratitud a Él.’ Aquellos de nosotros que creemos y conocemos la Verdad, el resto del mundo simplemente disfruta esto sin gratitud en absoluto.

Ahora, observe el versículo 4: “porque todo lo que Dios creó es bueno y nada es de desecharse si se toma con acción de gracias.” Ahora observe esto: “porque por la palabra de Dios y la oración es santificado.” Ahora, ¿qué quiere decir eso? En primer lugar, ¿cómo es que todos estos alimentos son santificados? Por la Palabra de Dios. De manera clara, vendemos en Génesis 1:29 al 31, vemos que la Palabra de Dios dijo que todo es bueno. Eso lo santificó. Aquí, la Palabra de Dios dice en el versículo 4: “todo lo que Dios creó es bueno.” Y de nuevo, la Palabra de Dios lo santifica. Entonces, es santificado por la Palabra de Dios. Ahora, ¿cómo es santificado por la oración? Cuando he recibido, versículo 3, con acción de gracias. Versículo 4, cuando es recibido con acción de gracias. La Palabra de Dios lo santifica y usted lo santifica cuando usted le agradece a Dios por ello.

¿Realmente le da gracias a Dios por su alimento? Usted dice ‘escucha, nunca tenemos una comida sin oración.’ ¿Sabe una cosa? Esas oraciones rápidas que son más bien inconscientes, indiferentes, que usted simplemente las repite para asegurarse que ha cumplido con su deber. ¿Realmente está agradecido? ¿Realmente ve a Dios como la fuente de todo? Escuche, Dios nos ha dado una variedad maravillosa de alimentos. Debemos estar tan agradecidos, los alimentos ya han sido santificados por la Palabra de Dios y son doblemente santificados cuando usted le dice ‘gracias’ a Dios. Cuando usted está diciéndole gracias a Dios por Su provisión de manera diaria, para satisfacer su necesidad física, usted está cumpliendo con el Espíritu de “el pan nuestro de cada día dánoslo hoy” reconociendo que Dios es la fuente de todo eso. Y amados, eso no es egoísta, ¿verdad? Porque eso le da gloria, ¿no es cierto?

¿Alguna vez se ha detenido para pensar acerca de todo lo que Dios nos ha dado para comer? Simplemente, permítame hablar por eso durante un momento. El alimento está cercano a todos nosotros y a todos nos gusta. Obviamente, toda generación ha estado en esto. Es una necesidad absoluta. Pero ¿sabe una cosa? La variedad es sorprendente. Inclusive en la Biblia, estaba viendo algunos versículos para tratar de terminar con un algún menú bíblico para ustedes. Y aquí viene.

En primer lugar, Dios ha provisto alimento de plantas. Ahora, bajo el alimento de plantas hay varias categorías. En primer lugar, granos. Y si usted estudia la Biblia, usted encontrará en los campos de Palestina, por ejemplo, que producían trigo, cebada y otros granos. Esos son simplemente diferentes tipos de granos. Y después, está un término ‘maíz’, el maíz no significa el maíz indio que significa llamamos maíz. Es simplemente un término general para todo ese tipo de grano que era usado, porque ese tipo de maíz que tenemos en la actualidad ni siquiera era conocido en esos días. Se refiere a esos granos de cereal. Entonces, tenían todos estos granos. Ahora, según Isaías 3:1 y muchos otros pasajes, tomaban el grano, aplastaban el grano y cuando era aplastado, lo hacían harina. Después, lo convertían en pan y hacían todo tipo de panes diferentes.

Esto era gran parte de su vida. Otra cosa que me pareció interesante era que tomaban los granos y los dejaban en el sol, ahí sobre una piedra para que se secaran y después le ponían sal; y eso era lo que usaban como tentempiés. Así como cuando usted va a la tienda de comidas saludables y tienen todas estas bolsas de granos con sal. Usted puede comprar los granos de soja o lo que sea, no conozco todo eso. Pero es parecido. Tenían sus tentempiés, cosas crujientes. También tenían esta familia de nueces. Según Génesis 43:11, Dios proveyó algo así como nueces. Tenían sus nueces. También vegetales. Y conforme veía las Escrituras, tenían también pepinos, puerros. Y también tenían algún tipo de cebolla. Tenían cebollas, ajos, lentejas, frijoles, hierbas amargas, menta, romero, comino. Y después, en Jeremías 6:20, habla de caña dulce que probablemente es caña de azúcar. Y usted sabe lo importante que es el azúcar para nosotros, para darle sabor a todo lo que comemos. Y eso fue hecho por el Señor, usted tiene que recordar eso en su estado natural.

Las frutas también son parte de los alimentos de las plantas que Dios ha dado. En la Biblia, tenemos uvas, pasas, aceitunas, higos, granadas, manzanas y después, lo que Jeremías y Amós llamaron “fruto de verano.” No estamos muy seguros acerca de lo que es, y esos quizás sean nombres familiares conocidos y podría haber variedades interminables de eso.

Después, usted llega a los alimentos animales que el Señor proveyó. Y aquí simplemente estoy hablando de la tierra de Israel sin decir nada de lo que sucede en todo el mundo. Pero en los alimentos animales, usted tiene en primer lugar la carne de animales que se nos proveyó para comer. No tiene nada de malo comer carne. No es espiritual ser vegetariano. Si usted es vegetariano y lo prefiere, eso está bien, es maravilloso. Si usted es carnívoro y sólo quiere comer eso todo el tiempo, también está bien. No es un asunto bíblico. Usted no es más espiritual si usted no come carne. Pero Dios ha provisto bueyes, ovejas, cabras para Israel. E inclusive el puerco ha sido provisto, aunque ellos fueron restringidos de comerlo. Y esa restricción ha sido quitada en Hechos 10, tal como he dicho. Ellos preferían el cordero si tenían la opción. La Biblia habla de bueyes en un establo. Ese era el buey que colocaban en el establo y no lo dejaban correr para que se endurecieran sus músculos. Simplemente, querían que engordara y estuviera jugoso. Y eso es algo así como el animal engordado. Y también tenían, por cierto, en Deuteronomio 14:5, hay una lista de siete animales que podían ser cazados para comerse. Interesante. Peces, tenían cuatro tipos de insectos, según Levítico 11 que ellos disfrutaban.

Ahora, no sé cómo servían esos insectos. He visto hormigas cubiertas de chocolate en una tienda o algo así, pero no sé. Quizás también tenían ese tipo de insectos crujientes. Y simplemente, los incluían con sus nueces y demás. No lo sé. Pero también había lo que a usted le gustara, ¿verdad? Y ellos también tenían aves, diferentes tipos de aves que comían. Y usted puede estudiar en las Escrituras y encontrar en 1 Samuel 26 que comían perdices. En Éxodo 16 que comían codornices. En Levítico 12, palomas. En Génesis 15, tórtolas. Y en Mateo, usted encuentra gallinas corriendo por todos lados que están cantando de vez en cuando. Y estoy seguro de que tenían un propósito para ellas también. Y entonces, el Señor les proveyó aves de una manera abundante con una variedad abundante. Y después, usted pasa de productos animales en carne a productos animales que vienen a través del proceso de lácteos. Y usted tiene la leche.

De hecho, comían productos derivados de la leche. En Génesis 18:8, tenemos mantequilla. Tenían queso, nos dice Job, tenían huevos de las gallinas. Tenían miel. Tenían leche de las vacas, de las cabras, de las ovejas e inclusive bebían leche de camello. Algo que no suena muy interesante, pero la bebían. En una oportunidad, estuve en Egipto y me dieron una hamburguesa de camello. Eso no es lo que dijeron que era, pero yo sabía que eso es lo que era. Y el Señor también proveyó una cantidad tremenda de condimentos para darle sazón a su alimento. Había, como dije, el azúcar que venía de la caña. Había sal, menta, anís, todo tipo de semillas, mostaza, comino y todo este tipo de hierbas y cosas que eran usadas para sazonar el alimento.

Ahora, me parece emocionante el ver que Dios ha provisto una abundancia tan increíble de todo esto para nosotros. De hecho, cuando Dios le dijo a los hijos de Israel “van a ir a cierta tierra,” Dios colocó Su dedo en una característica de esa tierra y la apartó como una tierra de ¿qué? Leche y miel. Y lo que Dios estaba diciendo es que es una tierra en donde hay una abundancia física.

Y por cierto, cuando usted ve a Israel en la actualidad, a usted le sorprendería ver que eso es verdad. Israel es fértil. Es una de las tierras más fértiles en todo el mundo. Y Dios sabía eso cuando envió a Su pueblo ahí. Dios provee una variedad abundante increíble de esas cosas que se necesitan para satisfacer las demandas de nuestra vida física.

¿Y sabe una cosa?, estaba pensando en ilustrar, no tengo tiempo para ilustrar mucho de esto. Pero usted tan sólo debería estudiar algunos de los incidentes en el Antiguo Testamento en donde estaban comiendo y ver todas las cosas que tenían. Es sorprendente. Abigaíl se apresuró. Simplemente escuche esto. ¿Cómo les gustaría cocinar esto, esposas? Ella tomó 200 panes. Ése es un buen comienzo. Ahora, probablemente eran más pequeños. Dos pieles de vino. Pieles de animales, cosas enormes. Cinco ovejas. Digo, ¿le gustaría cocinar cinco ovejas? Cinco medidas de grano, muchas de estas cosas crujientes de grano. Cien racimos de pasas y doscientos panes de higos. Los empacó sobre los animales de ella y salió. Ahora, eso es algo emocionante. Hombre, no sé qué iría a pasar, pero sé que las personas disfrutarían de todo eso. Y usted puede ir a 2 Samuel, 1 Reyes y demás y ver todas estas cosas que fueron provistas como alimento.

Ahora, ¿de dónde vino eso? Dios hizo todo, ¿no es cierto? Todo. Cada cosa. No es divertido cuando usted trata de decirles a sus hijos eso y ellos no entienden. ‘Bueno, Dios no hizo las hamburguesas’ o ‘Dios no hizo los hot dogs.’ Ellos no entienden que todas las cosas están hechas de partes componentes de lo que Dios hizo.

Inclusive nuestra ropa; dependemos de los animales para nuestra ropa. Dependemos de las plantas para nuestra ropa. Y la gente dice ‘bueno, yo tengo un vestido de poliéster, usted sabe. No hay animal o planta.’ Pero eso está hecho, creo, de un producto del petróleo que viene de la tierra y Dios hizo eso también. Usted no tiene nada. Nada. Usted no come nada, usted no se viste de nada y usted no vive en nada que no haya venido de esta tierra. Y todo elemento de ello vino de la mano creadora de Dios. Y es la cúspide de la indiferencia y la ingratitud no estar reconociendo eso de manera diaria y afirmando que Dios es un Dios que diariamente está activo a sustentar Su mundo de tal manera que sustenta nuestras necesidades físicas. ¡Cuán agradecidos debemos estar por la provisión de gracia, diaria, amorosa de Dios!

¿Sabe usted que Dios inclusive ha establecido una red que es increíble? Esto es sorprendente. Dios tiene que tener Su sistema de entero para el hombre, pero para que tenga alimento para el hombre, Él tiene que alimentar el alimento que alimenta al hombre, ¿se da cuenta de eso? Y entonces, Dios tiene que alimentar a los animales y a las plantas y tiene que haber minerales y otros animales y otras plantas. Y el ciclo entero es simplemente para proveer para el hombre. La Biblia dice que para los que comen plantas hay hierbas. Para los bueyes, hay pasto y hay paja. Para los caballos, hay cebada. Para las aves, hay semillas. Para las langostas, hay plantas. Y Dios mantiene el ciclo entero en orden. Y por cierto, la lluvia es un regalo de Dios, ¿sabía eso? Y si Dios cerrara los cielos, nada crecería. Y si el pasto no creciera y las plantas no crecieran, los animales no comerían. Y si los animales no comieran, usted tampoco comería. Y todos estaríamos muertos. Entonces, si no llueve, todo esto se viene abajo.

Pero Dios sustenta al mundo y hace que siga lloviendo. Todo lo que tenemos es de la mano de Dios. Usted dice ‘pero espera un momento, yo me gano la vida.’ Si usted tiene la capacidad de agacharse, si tiene la capacidad de abrir su boca y hablar y ganarse la vida, si tiene la capacidad de pensar y ganarse la vida, es Dios quien le dio a usted esa capacidad y esa facilidad.

Y por cierto, el dinero que usted tiene en el banco fue hecho de cosas que Dios creó. El papel vino de árboles y las monedas vinieron de los minerales. No hay nada, no hay nada en el mundo que Dios no haya creado. Hablamos de dependencia. Somos dependientes de Dios.

Primera de Crónicas 29:14 dice: “todas las cosas vienen de Ti y de lo Tuyo te hemos dado.” Cualquier cosa que usted le devuelve a Dios es algo que Él le dio a usted para comenzar. Thomas Watson, ese gran puritano con un corazón para Dios, escribió esto y cito: “si todo es un regalo de Dios, ¿ve usted la ingratitud odiosa de hombres que pecan en contra de su Dador? Dios los alimenta y ellos pelean en contra de Él. Él le da pan y ellos le dan afrenta. ¡Cuán indigno es esto! ¿No deberíamos clamar vergüenza en contra de aquél que tiene un amigo que siempre le está alimentando con dinero y sin embargo, lo traiciona y lo lastima a ese amigo? De esta manera ingrata, los pecadores tratan con Dios; ellos no sólo olvidan las misericordias de Dios, sino que abusan de ellas. Como Jeremías 5:7 ha dicho: “cuando los había alimentado hasta saciarse, entonces cometieron adulterio.” ¡Oh, qué horrible es pecar contra un Dios generoso, golpear la mano que da.” Fin de la cita.

En Deuteronomio 32:15 dice: “Pero engordó Jesurún, y tiró coces (Engordaste, te cubriste de grasa); Entonces abandonó al Dios que lo hizo, Y menospreció la Roca de su salvación.” ¿Sabe una cosa? Entre más tiene usted, menos agradecido está usted, ¿verdad? Nosotros necesitamos tener cuidado en nuestra sociedad. Usted dice que este versículo no se aplica a nosotros, ¿verdad? Quizá se aplica a nosotros más de lo que se aplica la gente que tiene muy poco. Porque ellos tienden a expresar esta gratitud y petición. Y nosotros no. Nosotros no. Porque tenemos demasiado. Nosotros dependemos de Dios, amados, para todo lo que tenemos. Es Dios quien nos da nuestra provisión física. La próxima vez que usted ore, recuerde afirmar que todas sus necesidades físicas son satisfechas por Dios. Y pídale humildemente que continúe haciéndolo para que el nombre de Dios sea glorificado en su oración de gratitud.

Bueno, quería avanzar un poco más, pero haremos eso la próxima vez. Oremos. Padre, realmente sólo hemos presentado el principio de esta afirmación maravillosa, importante; pero ciertamente, hemos tocado la parte más importante: que es de Tu mano que recibimos todo. ¡Oh, Señor, que siempre estemos agradecidos! Que todo lo que poseemos de lo físico sea santificado no sólo por la Palabra de Dios, sino por la acción de gracias en nuestras oraciones, tal como lo Pablo le dijo a Timoteo. Señor, haznos agradecidos. Señor, que sepamos que no hacemos nada por nosotros mismos, que no tenemos ningún recurso en absoluto, a menos de que Tú nos los des. Que sepamos que Tú has hecho todo, que Tú sustentas todo. Que toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de Ti. Y Señor, que seamos el tipo de personas que están en la posición de recibir la promesa y que Te devolvamos Tu bendición, Tu regalo, cada día con nuestra gratitud para Tu gloria, que el mundo nos oiga dando gracias y sepa que no tomamos crédito para nosotros mismos por nada, sino que Te damos toda la alabanza. Sé glorificado, Padre en Tu provisión abundante de nuestra necesidad física. Oramos en el nombre bendito de Cristo. Amén.

Bueno, ahí algunas cosas emocionantes que usted puede aprender acerca de cosas prácticas con respecto a esto, conforme estudiemos el próximo día del Señor. Y estaré esperando eso con gusto; y espero que usted también lo haga.

 

 

 

 

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