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Hoy vamos a tener el privilegio maravilloso y en cierta manera triste, de terminar el Sermón del Monte. Maravilloso porque lo vemos llegar a un clímax, y triste porque en un sentido me temo que no nos hemos acercado a las profundidades de todo lo que podría ser dicho. Pero como el Señor lo ha determinado, avanzamos. Abra su Biblia conmigo en Mateo capítulo 7, nuestro texto para el día de hoy esta mañana, y de nuevo en esta noche, estará en los versículos 21 al 29. Mateo 7, 21 al 29. Permítame leerle esto como el contexto para nuestro día, y pedirle al Espíritu de Dios que nos hable en estas verdades tremendas.

“No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fiera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, les compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina. Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.”

Ahora, a lo largo del Sermón del Monte, en el capítulo 5, 6, y 7, el Señor ha estado presentando los estándares divinos de su reino. Como el Mesías ungido, el Cristo, el Rey, Él tiene ciertos principios que Él ha demandado de aquellos que desean entrar al reino. Ahora, esos principios, ocupan el enfoque de este sermón, pero todos pueden ser resumidos, en una palabra, el requisito para entrar al reino es que usted sea justo, justo. Y por lo tanto el sermón entero está resumido en el capítulo 5, versículo 20, “Porque os digo que, si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. El reino de los cielos es el mundo de Dios, el dominio de Dios, la salvación, la vida eterna. Y la entrada a ese reino depende de la justicia.

Ahora, ¿cuán justos debemos ser? Bueno, debemos ser más justos que los escribas y los fariseos. ¿Qué tan justos eran ellos? Bueno, ellos eran lo más justo que un hombre podía hacer en sus propios términos. Ellos habían llegado a la cúspide del mérito humano en la religión. Ellos estaban obsesionados con la función religiosa. Hasta dónde podía ver, la gente que los conocía, que los rodeaba eran excesivamente justos, parecían hacer todas las cosas correctas como orar, y dar limosnas, y ayunar. Parecían tener todos los estándares correctos, como no cometer homicidio, ni cometer adulterio, asegurarse de que mantenían todo elemento minúsculo de la ley. Parecía como si ellos eran los que eran excesivamente justos, sin embargo, la justicia que Cristo demanda, excede por muchos la de ellos.

De hecho, nuestro Señor está demandando una justicia que va más allá de la capacidad del hombre. Una justicia divina que viene de Dios, un estándar que el hombre mismo es absolutamente incapaz de alcanzar. De hecho, si usted quiere saber cuan justo, lo único que tiene que hacer es ver el capítulo 5, versículo 48, y aquí nuestro Señor dice, “Se pues vosotros, perfectos.” ¿Qué tan perfectos? “Como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.” Debemos ser justos, ¿qué tan justos? Más justos que los más justos. Debemos ser perfectos, ¿Qué tan perfectos? Tan perfectos como Dios es.

Ahora, si usted realmente oye ese mensaje, usted va a enfrentar un hecho, y es que usted no puede vivir al nivel de este estándar. Usted no puede ser más justo que la gente más justa, por sí mismo. Porque la gente más justa, es tan justa como la gente puede ser por sí mismo. Usted no puede ser más justo que eso. Usted no puede ser tan perfecto como Dios es perfecto, porque usted es un ser humano. Y entonces, a lo largo del sermón, Jesús está esforzándose por mostrarle a los hombres, la ineptitud de sus propios recursos humanos, para tratar con el reino de Dios. No lo pueden hacer, por lo tanto, la idea entera del sermón es llevarlos al punto mismo, en el que nuestro Señor comenzó.

“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran; bienaventurados los mansos y bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia.” En otras palabras, el Señor dijo al comienzo mismo que la gente que entra a Mí reino, son las personas que saben que su propia justicia no llega al nivel que debe llegar, que el estándar de perfección va más allá de su capacidad, y entonces son mendigos en su espíritu. No se lo pueden ganar, tienen que mendigar por él. Lloran debido a la pecaminosidad total que ven en sí mismos, son mansos y humildes porque saben que quedan tan cortos del estándar de Dios y tienen hambre y sed de una justicia que saben que no pueden alcanzar.

El propósito del Sermón del Monte entonces, es idéntico al propósito de la ley de Dios en el Antiguo Testamento. Cuando Dios dio la ley en el Sinaí, la ley no fue dada para mostrarle al hombre que tan bueno él debe ser, la ley fue dada para mostrarle al hombre que tan bueno no podía ser, que tan malo era, cuan corto quedaba. Y Pablo lo resumió cuando dijo, “por cuanto todos pecaron, y” ¿qué? “están destituidos de la gloria de Dios.” Y Pablo dice, que la ley fue nuestro ayo para llevarnos a Cristo. La ley fue lo que nos empujó y eso es esencialmente lo que está pasando en el Sermón del Monte. Jesús está manteniendo en alto la ley de Dios.

De hecho, Él dice al principio del Sermón, “ni una jota, ni una tilde pasará de la ley. No he venido para abrogar la ley, o destruirla, sino para cumplir la ley.” Y Jesús está reiterando la ley de Dios, y diciendo el estándar no ha cambiado, y debe ver cuán corto te quedas. Y, por lo tanto, rogad en tu espíritu como alguien que llora, manso delante de Dios, teniendo hambre y sed de su justicia. Ahora, eso deja a los hombres con dos alternativas. O usted vive su vida, o inventa su religión o viene a la manera de Dios. O usted viene en sus términos, o los términos de él.

Y eso es precisamente adónde el sermón llega a su clímax en el capítulo 7, versículos 13 y 14. Y ahí nuestro Señor dice, “Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición. Y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. Jesús dice, solo hay esos dos caminos. Está el camino ancho que lleva al camino espacioso que termina en perdición, es el camino de la religión fácil, es el camino de la justicia humana, es el camino de los escribas y fariseos y aquellos que piensan que son lo suficientemente buenos por sí mismos.

Por otro lado, está la puerta estrecha y el camino angosto que lleva a la vida. Y ese es el camino de aquellos que vienen con un corazón quebrantado, con un espíritu contrito, aquellos que vienen y saben que no pueden hacerlo. No pueden guardar la ley de Dios, no pueden cumplir con su estándar, no pueden vivir al nivel de su justicia. No pueden ser tan perfectos como Dios lo es, y se arrojan a sí mismos en la misericordia de Jesucristo, quien les imputa su propia justicia. Sólo existen esos dos caminos, y ese es el clímax del sermón.

Ahora, habiendo afirmado esa gran invitación a entrar por la puerta estrecha, y hemos cubierto eso a detalle, el Señor entonces muestra cuán difícil eso realmente es, no es fácil, no crea a alguien que dice que es fácil convertirse en cristiano. Le costó a Dios todo, incluyendo a su propio hijo, le va a costar a usted lo mismo, incluyéndose a sí mismo. No es fácil. Y aquellos que nos ofrecen una creencia fácil, una gracia barata, no nos hace ningún favor, noes engañan. Es difícil venir a Dios en los términos de Dios.

En primer lugar, es difícil porque usted debe reconocer su propia incapacidad total. Y eso significa la muerte de la soberbia. Y eso es difícil porque constantemente se nos dice que somos la cosa más importante para nosotros mismos. Ahora, el Señor apunta a la dificultad de entrar por la puerta estrecha, ahí en los versículos 13 y 14. En primer lugar, dice en el versículo 14, “pocos son los que la hallan,” y la palabra ‘hallan’ es importante, es difícil entrar por la puerta estrecha porque tiene que encontrarla, lo cual implica una búsqueda y estar examinando y esforzándose, es como el Antiguo Testamento dice, “si me buscas con todo tu corazón, me encontrarás.” Nadie simplemente se tropieza y cae en el reino de Dios, sin pensarlo, hay una búsqueda. Y la idea es que no es hecha visible de manera fácil.

En segundo lugar, es difícil, no solo porque tiene que encontrarla, y eso significa una búsqueda difícil y diligente, es difícil porque significa el camino opuesto porque todo el resto del mundo va. Muchos van por la puerta ancha, pocos van por el camino angosto. Es lo que Santiago dijo, cuando dijo, la amistad con el mundo es enemistad contra Dios. Es lo que Juan dijo, cuándo dijo, si amáis al mundo el amor del Padre no está en ti. En otras palabras, tienes que apartarte del sistema para entrar por la puerta estrecha, y es difícil porque la multitud va por el otro camino. Es difícil también porque es una puerta estrecha, y eso significa que usted entra despojado de usted mismo, desnudo, despojado de su pecado, de su justicia personal.

Usted entra absolutamente solo, usted no viene con un grupo, usted no viene con una familia, y usted entra solo. Y es un camino estrecho, y usted sabe que va a ser una vida estrecha y usted debe calcular el costo. Y Jesús dijo, además de eso, no solo es difícil porque es difícil de encontrar, está alejada de la multitud, es una puerta estrecha, sino porque usted debe agonizar por entrar por ella. Él lo dijo en el evangelio de Lucas. En otras palabras, debe haber penitencia, y confesión y arrepentimiento, y una evaluación del alma y quebrantamiento.

Y después en nuestro último estudio vimos que hay otra razón por la que es difícil entrar por la puerta estrecha. Otra razón es porque es difícil admitir que usted no lo puede hacer. Usted no puede vivir al nivel del estándar de Dios. Usted no es tan perfecto como debe ser, y eso es debido a los falsos profetas, versículo 15, “Y en los versículos 15 al 20, el Señor dice, “Los falsos profetas añaden a la dificultad, porque están ahí en el camino y persiguen a la gente para que se vaya por el camino ancho. Son los que están tratando de desviar a todo mundo, para cumplir con los propósitos de Satanás, y los fines de Satanás, y diciéndole a la gente que pueden entrar por la puerta ancha, con todo su pecado y todo su egoísmo, y pueden ir de lado a lado y estar por ese camino grande, de lado a lado, y hay un precio pequeño que pagar.

Y entonces, el Señor ofrece una alternativa, y un veredicto, una decisión. Pero Él dice, la decisión correcta es entrar por la puerta estrecha y no va a ser fácil. Y Él dice, “pocos son los que la hallan.” Observe eso, ‘pocos, no muchos. Sino, pocos.’ Y hay otra razón por la que los pocos son únicamente unos pocos. No solo el engaño de los falsos profetas, sino escuche esto, el engaño personal. El autoengaño hace que la gente no entre por la puerta estrecha.

J.C Ryle, el Obispo Ryle escribió, “El Señor Jesús termina el Sermón del Monte con un pasaje, con una aplicación que penetra el corazón. Él pasa de hablar de los falsos profetas, a los profesantes falsos, maestros no saludables, a oyentes no saludables.” Y Tasker, el comentarista añade, “No es solo los falsos maestros que hacen que sea difícil encontrar el camino estrecho, es el hombre quien también puede estar tristemente engañándose a sí mismo, lo que añade a la dificultad.” En otras palabras, no solo los falsos profetas, sino que nosotros podemos engañarnos a nosotros mismos, creyendo que somos cristianos, cuando la realidad es que no lo somos.

Ahora, ese es precisamente el punto que el Señor confronta en los versículos 21 al 27, el engaño personal. Y que clímax tan apropiado es para el sermón. Habiendo afirmado todos los principios, y habiendo advertido acerca de los falsos profetas, el Señor dice, “Ahora, permítanme advertirles de una cosa más, asegúrense de que no se están engañando a sí mismos. ¿Realmente eres un miembro verdadero del reino de los cielos?” El Señor nos advierte acerca de dos categorías de autoengaño. Número uno, es una mera profesión verbal. Y número dos, es un mero conocimiento intelectual. En los versículos 21 al 23, es una profesión verbal. Versículo 21, “no todo el que me dice,” versículo 22, “muchos me dirán.”

Ahora, estas son las personas que hacen la profesión verbal, dicen que son cristianos, y después en el segundo párrafo, están los que únicamente tienen un conocimiento intelectual. Oyen. Versículo 26, “todo aquel que oye estas cosas.” Ahora escuche, después en los versículos 21 al 23, usted tiene a la gente que dice y no hace. Y en los versículos 24 al 27, la gente que oye y no hace. Ese es el punto, y están engañados. Por un lado, está una profesión verbal, por otro lado, está un conocimiento intelectual, y lo llamo palabras vacías, y corazones vacíos. Y eso es de lo que queremos hablarle en nuestro estudio el día de hoy.  Esto trata con el asunto del engaño personal. La mera profesión verbal, el mero conocimiento intelectual es como John Stott lo expresó, un camuflaje para la desobediencia.

Ahora, observará que al final del versículo 21 usted tiene una palabra clave ahí, “sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” No son los que dicen, y no son los que oyen, son los que ¿qué?, que hacen. En otras palabras, el Señor está diciendo, si tú no vives una vida justa, no me importa lo que digas o lo que oigas, estás engañado. Ahora, ésta es una palabra muy, muy fuerte. Quiero que escuche, conforme el Espíritu de Dios habla. Estos dos párrafos de cierre, versículos 21 al 23, y 24 al 27, hacen un contraste entre una respuesta correcta e incorrecta a la invitación de Cristo. Y muestran que nuestro destino eterno es determinado por la decisión que tomamos. Una, como dije, trata con lo que usted dice, en contraste a lo que usted hace. Y la otra, con lo que usted oye, en contraste a lo que usted hace.

Ahora, mantenga esto en mente. El Señor no está hablándole a gente que no es religiosa. Él está hablando a personas que literalmente estaban obsesionadas con la actividad religiosa. No son apóstatas, no son herejes, no son anti-Dios, no son ateos, o agnósticos, son personas absolutamente religiosas, pero están condenadas porque están en el camino equivocado, y están engañándose a sí mismas.

Ahora, quizás su engaño personal es el resultado de estar sentado bajo la enseñanza de un falso profeta, o quizás de hecho, se han sentado bajo la verdad, pero se han engañado a sí mismas. No son muy diferentes de Israel, de quien Pablo dijo, “tenían una forma de piedad, pero han negado su realidad.” Y realmente creo, que éste es un mensaje que necesita ser hablado el día de hoy, porque estoy convencido que la iglesia de Jesucristo literalmente está a reventar de gente que no son cristianos, y no lo saben.

Digo, cuando oigo estadísticas como que 2,000 millones de personas en el mundo en la actualidad son cristianas, y 2,000 millones que no lo son, entonces me pregunto quién ha establecido el criterio. Eso no es lo que la Biblia dice. Dice, muchos, y pocos. Cuando Gallup dice, según su estadística, que el 52% de la población estadounidense son cristianos nacidos de nuevo, eso no encaja con la Escritura. Y quién va a vivir bajo el engaño de que debido a que usted firmó una línea en una encuesta que dice que usted es un cristiano nacido de nuevo, usted realmente es un cristiano nacido de nuevo.

Ciertamente Jesús está diciendo que muchos de aquellos que creen que están adentro no lo están, y solo unos cuantos lo están. Éste es el engaño definitivo. Usted podría estar engañado por muchas cosas, pero estar engañado con el hecho de que usted es un cristiano, eso realmente toca su destino eterno. Entonces, Jesús dice, “más vales que revises con mucha atención.”

Tenemos todo tipo de personas, estoy seguro, inclusive aquí en Grace Community Church, que están conectados con la religión correcta, y están absolutamente privados de la justicia de Dios mediante Cristo. Tenemos multitudes de personas engañadas, que están en la iglesia, que están en el grupo de Jesús, que piensan que todo está bien, y para ellos el juicio va a ser una gran sorpresa. Francamente, no hay una mejor manera de quitarles el engaño que mediante este sermón en particular, de nuestro Señor.

Ahora, algunas de estas personas, creo yo, que están engañadas, son falsos profetas. Creo que algunos de los falsos profetas están engañados, no saben que son farsantes. Pero creo que algunos de ellos probablemente están engañándose a sí mismos, y por eso vemos a algunos de ellos en este grupo, pero creo que los muchos, en los versículos 21 y en adelante, no solo son falsos profetas, sino todos aquellos que se engañan a sí mismos acerca de que si realmente son redimidos. Y sabe una cosa, no tengo tiempo para entrar en esto, porque nuestro tiempo está tan limitado, pero la Biblia está literalmente llena de advertencias a personas que están engañadas.

Permítame tan solo darle una ilustración más. Mateo 25. Y es muy parecida, y creo que usted va a entender la ilustración, y la razón por la que hay tantas advertencias es, escuche, porque hay tantas personas que están engañadas, “muchos me dirán en aquel día, Señor, Señor. Y les diré, nunca os conocí.” No unos cuantos, no un grupo aislado, sino muchos. Y debido a que hay tantos que están engañados, hay muchas advertencias.

Mateo 25:1 dice, “Entonces, el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que, tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Y claro, las vírgenes simbolizan a personas que están apegadas al cristianismo, y el novio es un emblema de Cristo. “Cinco de ellas eran prudentes, y cinco insensatas,” cómo las personas que edifican sobre la roca y la arena.

“Y las insensatas tomaron sus lámparas y no llevaron aceite con ellas.” En otras palabras, tenían una forma de piedad, pero no tenían el poder. No tenían lo que necesitaban, no tenían el corazón, no tenían la salvación, simplemente tenían la apariencia de creyentes. “Pero las sabias tomaron aceite con sus lámparas, y mientras que el novio se tardó, todas se quedaron dormidas. Y a la media noche hubo un grito, ‘He aquí, el novio viene; salid a recibirlo.’”

“Y después todas esas vírgenes, se levantaron y prepararon sus lámparas y las insensatas les dijeron a las sabias, ‘danos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se han apagado.’ Pero las sabias respondieron diciendo, ‘No, no sea que no haya suficiente para nosotros y para vosotros, sino que más bien, id con aquellos que venden, y compren para vosotros mismas.’ Y mientras que salieron para comprar, el novio vino, y las que estaban listas se fueron con él al matrimonio, y la puerta se cerró. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo, ‘Señor, Señor, ábrenos.’ Pero el respondió, y dijo: ‘De cierto os digo, que no os conozco.’”

Ahora, ahí hay un texto semejante, regrese a Mateo capítulo 7, está diciendo lo mismo. Va a venir un día cuando la gente va a esperar que la puerta esté abierta, y se les va a cerrar para siempre en su cara. ‘No te conozco,’ que cosa tan terrible. Tantas personas creen que son salvas, creen que están seguras, y el juicio para ellas va a ser un shock. ¿Qué hace que la gente se engañe de esa manera? ¿Qué hace que la gente realmente piense que es salva? Bueno, permítame darle varias sugerencias. En primer lugar, creo que muchas veces es porque tienen una doctrina falsa de la certeza.

En otras palabras, supongamos que cuando usted fue llevado a Cristo, alguien le dijo a usted, “Ahora, lo único que tienes que hacer para ser un cristiano, es repetir esta pequeña oración y decir esta pequeña fórmula en base a ciertas afirmaciones.” Bueno, usted la oró, la dijo, usted firmó en la línea punteada, y mientras que usted la dijo, y mientras que usted la oró, y mientras que usted atravesó por el ritual, usted es salvo. Y no quiero que alguien jamás cuestione eso, y demás. Y eso con frecuencia sucede, y usted tiene un sentido falso de certeza.

¿Quiere saber algo? Cuando usted guía a una persona a Cristo, usted nunca debe decir, ‘Ahora, yo sé que eres salvo, y nunca lo dudes. Y nunca dejes que nadie más haga que dudes.’ Hombre, eres salvo. Y he oído a personas que inclusive dicen, si tú le llegas a pedir a Jesús una segunda vez que entre a tu vida, estás negando algo que le pertenece a Dios, estás negando la permanencia de su salvación, estás cuestionando la integridad de Dios, tú en un sentido estás deshaciendo aquello que Dios dijo que es, como si no fuera verdad. Nunca hagas eso, simplemente acéptalo, lo dijiste, firmaste la línea punteada. Y eso es mucha basura. No dejen que la certeza falsa de alguien más, la certificación falsa de alguien más tome el lugar de la obra de convencimiento del Espíritu de Dios.

Y creo que muchas veces en nuestro evangelismo, mientras que alguien diga la oración, y repita la pequeña frase, y firme ahí en la línea, y tenga la tarjeta metida en su Biblia, le damos este pequeño juego psicológico de que jamás tienen que preocuparse si son salvos o no, cuando el Espíritu de Dios nunca hizo eso al principio, porque realmente nunca estuvieron bien. Nunca le puedo decir a alguien, ‘Bueno, ahora hombre, sé que eres salvo, nunca jamás lo dudes, nunca vuelvas a pedir, todo se acabó, se acabó porque recitaste la pequeña formula.’ Si hago eso, le doy una certeza psicológica de algo que ni siquiera se si es verdad.

Cuando Jesús dijo, “la semilla de la Palabra cae en cuatro tierras, solo una de las cuatro resultó ser verdadera.” No ande por todos lados certificando la salvación de alguien, usted le da una certeza falsa. Permita que Dios les dé la certeza, mediante Su Espíritu, dando testimonio a su espíritu de que son los hijos de Dios, y clamando Abba Padre. Deje que Dios les dé certeza, cuando ellos añaden a su fe, virtud. Y conforme añadan a su fe, virtud y paciencia, y piedad, y amor, entonces su elección será segura. Entonces sabrán que han sido perdonados de su pecado. Entonces, no estarán ciegos a la realidad de la salvación. Esa es la obra de Dios, no alguna certificación realizada por algún ser humano. Pero creo que a muchas personas se les ha dicho que son salvos, y entonces lo creen.

Otra cosa que creo que hacer que la gente llegue a este engaño, es no examinarse a sí mismo. Nunca realmente se examinan a sí mismos. Se meten en un concepto tal de la gracia, que todo es gracia, que todo es perdón, que nunca realmente se molestan por enfrentar su pecado. Después, oyen alguien decir, ‘Bueno, no tienes que confesar tu pecado. Tu pecado ya fue perdonado. Todo está cubierto, todo ha sido echo a un lado. Ni siquiera te preocupes por eso, simplemente sigue viviendo tu vida.’ Casi termina siendo lo que es llamado antinomianismo, una actitud en contra de la ley de Dios. Y la gente puede llegar al punto en que ni siquiera se molestan por examinar sus vidas.

¿Porque cree usted que el Señor nos lleva a su mesa, en 1 Corintios 11, una y otra, y otra vez, para que un hombre se examine a sí mismo? 2 Corintios 13:5 dice, “Más vale que te examines a ti mismo, si estás en la fe.” Si no lo haces estás en peligro de engañarte a ti mismo. Necesitas ver tu pecado, necesitas ver tus motivos, porque haces lo que haces. Y créame, si usted realmente es salvo, Dios va a confirmar eso, por Su Espíritu, dando testimonio a su espíritu. Pero si esa confirmación no está ahí, usted no debería estar bajo la ilusión de que simplemente porque no está ahí, usted está bien por alguna certificación que alguien realizó, o alguna pequeña oración que usted repitió.

En tercer lugar, otra cosa que creo que hace que la gente viva con la ilusión de que son salvos es una fijación en la actividad religiosa. En otras palabras, van a la iglesia, oyen sermones, cantan canciones, leen la Biblia, van a un estudio bíblico, toman una clase, y debido a que todos están metidos en la actividad religiosa, creen que son salvos. Pero esa, esa es una gran, gran ilusión, una gran ilusión. Hay muchos en la iglesia que no son, cizaña entre el trigo.

Y después, una cuarta área que creo que lleva a la gente al engaño, es lo que llamo, el enfoque del intercambio justo. Y esto es en dónde, cuando usted ve algo que está mal en su vida, en lugar de enfrentarlo realmente y examinar si usted realmente es un cristiano verdadero, en lugar de enfrentar lo que está mal en su vida, usted encuentra algo que está bien en su vida y usted hace un intercambio justo. ‘Oh, no puedo estar tan mal, digo, ve lo que hice por aquí,’ ¿se da cuenta? Y usted siempre está intercambiando lo negativo por lo positivo.

Y en lugar de evaluar realmente su vida con honestidad, con integridad, y decir, ¿soy un creyente?, y si lo soy, ¿puedo estar haciendo esto? Usted dice, “Bueno, sé que hago eso? Pero, oh, mira lo que hice por acá.” Y usted hace un intercambio justo, y usted lava el asunto, lo maquilla. Usted puede ser llevado al engaño, con alguna certeza falsa, por no examinarse a sí mismo, por estar concentrado en actividad religiosa, o por un enfoque de intercambio justo. Pero en todos esos casos, usted está engañado. Digo, me parece sorprendente cuantas personas están engañadas. No puedo creer cuantas veces he entrado en una situación de hablar con gente, en el movimiento homosexual, que me dicen, ‘Bueno, somos cristianos. Y somos nacidos de nuevo.’ Y pueden recitar el credo, y pueden decirle el día en el que fueron salvos, y pueden mostrarle la tarjeta en dónde escribieron en la línea. Y pueden decir, ‘creemos en Jesús, y demás.”

Pero la médula es ésta, con toda su certeza falsa, con el no examinarse a sí mismo, con ésta concentración en la actividad religiosa, y con el principio de intercambio justo operando, la médula del asunto es que usted más vale que examine esto: ¿usted vive en obediencia total a la Palabra de Dios, y cuando la desobedece, hay un sentido de convicción y remordimiento que lo lleva a usted a confesarlo a Dios? Y si eso no está ahí, es apropiado dudar si usted realmente es un cristiano. Porque los que entran al reino, versículo 21 dice, es el que no dice, sino el que hace. Y cuando estos homosexuales o quien sea, vienen y dice ‘somos cristianos,’ mi respuesta a eso es: ‘Si usted lo fuera, no harías lo que haces, ni lo defenderías.’

Tenemos lo mismo, por ejemplo, tome el movimiento de liberación de mujeres, el cual está tan conectado con la homosexualidad, y sus orígenes, en los niveles más elevados. Aquí hay mujeres que están diciendo, “Bueno, no creemos lo que la Biblia dice ya, la mujer debe ser elevada y demás, y está por encima del hombre y todas esas otras cosas. Y dicen, ‘somos cristianas.’ De hecho, acabo de leer un libro, escrito por una mujer, que dice que ella es una psicóloga de religión, y dice que el mundo sepa que la religión debe ser alterada y cambiada, de tal manera que la mujer esté en su lugar correcto. Y dicen que son cristianas. Dicen que creen, muchas de ellas.

Sin embargo, usted entra a lo que están diciendo y no están dispuestas a someterse al señorío de Cristo, como es revelado en Su Palabra, y hay una ausencia de obediencia que revela la ilusión. Y siempre me pregunto, usted sabe, simplemente tome por ejemplo eso, que la idea entera del movimiento de las mujeres, me meto en muchos problemas en este punto, entonces, más vale que lo diga de manera clara, por lo menos no va a ser nada nuevo. Pero me sorprende cuantas mujeres cristianas son engañadas a creerle a estas personas que quizás simplemente puedan decir que son cristianas, pero están totalmente engañadas.

Y después hay algunas que ni siquiera dicen ser cristianas en absoluto, y de hecho están guiando el desfile. Y aquí hay mujeres cristianas siguiendo el desfile guiado por éste tipo de personas impías. Para una ilustración, hay un libro nuevo llamado El Cambio de los Dioses, El Feminismo, y El Final de la Religión Tradicional, es el subtítulo, escrito por Naomi Goldenberg. Escuche lo que dice, “La revolución feminista no va a dejar la religión sin tocarla. Eventualmente todas las jerarquías religiosas van a estar pobladas de mujeres. Me imagino a mujeres operando como rabinos, sacerdotes y ministros. Me imagino a mujeres usando un atuendo del clero, y cumpliendo con deberes del clero.”

“Y repentinamente vi un problema, ¿cómo es que las mujeres representen a un dios masculino? Todo lo que conocí acerca del judaísmo y cristianismo involucraba aceptar a Dios como la figura definitiva de autoridad masculina. Las congregaciones tendrían que dejar de ver a Dios como masculino. ¿Y que podrían estas mujeres sacerdotes, y ministros y rabinos leerles a sus comunidades? Ciertamente no podrían usar la Biblia. Una sociedad, que aceptara grandes números de mujeres como líderes religiosos será demasiado diferente del mundo bíblico, para encontrar la Biblia como algo relevante, mucho menos buscarla como inspiración. Dios va a cambiar, pensé, nosotros las mujeres, vamos a traer a Dios a su fin.”

“Conforme tomamos lugares en el gobierno, la medicina, la ley, los negocios, en las artes, y finalmente en la religión, seremos el fin de Dios. Cambiaremos el mundo tanto, que Él ya no encajará más. Encuentro esta línea de pensamiento muy satisfactoria, de cualquier manera, no tenía un gran vínculo con Dios. Él nunca pareció ser relevante. Él reflexionar en Su destrucción cultural, me dejó con ningún sentido de pérdida, sin embargo, hubo una magnificencia pegada a la idea de verlo desaparecer. Me sentí parte de un movimiento que desafiaría a las religiones que habían sido implementadas durante milenios. ¿Qué le sucederá a Dios en sus últimos años? El fin de Dios y la transformación de la religión fue de importancia significativa para la vida humana.”

“Entonces regresé a la escuela de posgrado, para estudiar el fin de Dios. El movimiento feminista en la cultura occidental, está involucrada en la ejecución lenta de Cristo y de Dios. Todas las funciones que a los hombres y a las mujeres se les han enseñado a considerar, como dados por Dios, serán reevaluados. Todas las feministas,” —escuche ésta línea—“todas las feministas están haciendo que el mundo sea menos y menos como el que es descrito en la Biblia, y de esta manera están ayudando a minimizar la influencia de Cristo y Dios, en la humanidad.”  

Ahora, por lo menos ella tiene la suficiente honestidad como para admitir eso. Y hay feministas en la iglesia que están diciendo que ésta es la verdad de Dios, cuando los hechos son que ellas saben que ésta es una negación de todo lo que la Biblia enseña. Sin embargo, la gente cristiana está creyendo esto en desobediencia a la Palabra de Dios. Permítame leerle un par de citas más:

“Jesucristo no puede simbolizar la liberación de las mujeres. Para desarrollar una teología de la liberación de mujeres, las feministas han tenido que dejar a Cristo y a la Biblia detrás de ellas. Tenemos que dejar de negar el sexismo que se encuentra en la raíz de la religión judío y cristiana. Es probable que conforme vemos a Cristo y a Dios tropezándose para llegar al suelo, superaremos de manera total la necesidad de un Dios externo.” Después dice ella, “Tenemos que ver a la diosa interior como nuestra fuerza psíquica, en la nueva era de cambio para nuestros dioses. Cristo y Dios ya no se conducen como hijos egoístas echados a perder en nuestras psiques.”

En el libro hay una sección de la brujería feminista. Y, por cierto, el movimiento feminista está apegado a la brujería. Esto se remonta a mucho tiempo atrás. No tengo el tiempo para desarrollarlo. Pero a lo largo del libro, habla de la diosa que está viva. Y en abril, el 23 de abril de 1976, tuvieron su primera conferencia nacional de mujeres de la espiritualidad de las mujeres, y Naomi Goldenberg describe la conferencia: “Las mujeres cantaron, la diosa está viva, la diosa está viva, la magia está viva. Terminaron los cantos de la diosa está viva, con bailes, aplausos, marchas y gritando, se pusieron de pie en las bancas, y bailaron con el busto descubierto, en la mesa de comunión del púlpito, y en medio de los libros de los himnos.” Todo esto en una iglesia.

Y ella dice, “Por qué no mostrar su busto en un lugar que ha tratado de enseñarte que son cosas de que avergonzarte, características que te hacen diferentes a Dios, o a Su Hijo. El Capítulo de la Brujería, dijo, “que el movimiento de las mujeres va a demandar en Estados Unidos su deidad femenina, que la naturaleza es sagrada, la voluntad humana es suprema, no hay pecado original, que no hay bien ni mal, la ausencia de un texto sagrado, no hay leyes de disciplina, que el sexo siga su propio curso, y omnipresente en todo lo que hacemos es Jugar, recrearnos.” Ahora, usted dígame que ¿las mujeres cristianas pueden alinearse con un movimiento como ese, y ser obedientes a la Palabra de Dios?

Creo que hay muchas personas que están engañadas acerca de quien realmente es un cristiano. Cuando personas que se dicen cristianas promueven ese tipo de movimiento, no estoy seguro de que muchos de los cristianos que promueven la ERA—Enmienda de Igualdad de Derechos—no están promoviendo eso. Simplemente no saben lo que realmente está guiando ese movimiento, es parte del engaño. Si usted debate con la Escritura, si usted tuerce la Escritura, si usted manipula la Escritura, si usted fuerza la Escritura para que diga lo que usted quiere que diga, usted no está haciendo la voluntad del Padre. Usted está imponiendo su propia voluntad en la Palabra de Dios. Y usted podría ser parte de los muchos, no los pocos.

Usted quizás no ha entrado por la puerta estrecha. Usted entra por la puerta estrecha, usted conoce la ley de Dios, usted sabe que la ley de Dios es perfecta, y usted es imperfecto, usted entrar por la puerta estrecha, usted sabe que hay un estándar justo que usted no puede cumplir. Y en lugar de venir con soberbia y egoísmo y demandando sus derechos, usted entra con arrepentimiento, confesión, humildad, quebrantamiento, con un corazón contrito y sumisión al señorío de Jesucristo. Hay muchas personas engañadas, muchas, amados, muchas. Pocos son los que la hallan.

Y los engañados vienen en un par de categorías, creo, en la iglesia. Fuera de los hipócritas que no están engañados, son farsantes y los saben, pero están tratando de vivir al nivel del estándar de su esposa o tratar de parecer religiosos, por la razón que sea. Pero fuera de los hipócritas, hay dos categorías de los engañados en la iglesia: los superficiales y los involucrados. Los superficiales son los que se llaman cristianos, porque cuando fueron pequeños fueron a la iglesia, o a la escuela dominical, o fueron confirmados o tomaron una decisión, ente comillas, por Cristo.

Y usted, con mucha frecuencia oye a personas cuando se bautizan, decir, “Bueno, recibí a Cristo cuando tuve 12 años de edad, pero mi vida fue un desastre después de eso. Y ahora quiero regresar a eso.” Bueno, la verdad probablemente es que ellos realmente nunca recibieron a Cristo en absoluto cuando tuvieron 12 años de edad. Pasaron por alguna actividad religiosa, y estos son los superficiales, vienen a la iglesia ahora, estaban en algún lugar en la parte de atrás, fueron criados en la religión, estuvieron en algún lugar en el trasfondo. Criados en la religión y vienen en Navidad y en domingo de resurrección y vienen a bodas y funerales, y creen que son cristianos. Son los superficiales que están engañados.

Después, están los involucrados, los que están engañados, un grupo mucho más sutil y serio. Están en la iglesia, involucrados hasta el cuello y conocen el evangelio, conocen la teología, pero no obedecen la Palabra de Dios. Viven en un estado constante de pecaminosidad. Ahora, ¿cómo es que una persona engañada, sabe que está engañada? Cómo podemos identificar a una persona así. Permítame darle algunas claves. Y quiero que piense en éstas. Ahora, no toda persona en estas claves, que le voy a dar a usted, realmente está engañada. Pero estos son buenos indicadores de que alguien podría estar engañado.

Si usted quiere identificar a alguien que esté engañado, busque en primer lugar, alguien que está buscando sentimientos, bendiciones, experiencias, sanidades, ángeles, milagros. ¿Por qué? lo más probable es que están más interesados en los resultados de la fe, de lo que están en la fe misma. Están más interesados en lo que pueden obtener, que la gloria que Dios puede obtener. Están más interesados en sí mismos, que en la exaltación de Cristo.

En segundo lugar, si usted está buscando para ver quién puede estar engañado, busque a personas que están más comprometidos con la denominación, la iglesia, la organización, que con la Palabra de Dios. Su tipo de cristianismo podría ser meramente social. “Yo soy un presbiteriano,” “Bueno, yo he sido un bautista toda mi vida,” “Yo soy un luterano, pertenezco a lo que sea.” Más comprometidos con la organización, de lo que están con el Señor y Su Palabra.

En tercer lugar, busque a personas que están involucradas en la teología como un interés académico. Usted los va a encontrar por todos lados en las universidades, y seminarios de nuestra nación. Gente que estudia teología, escribe libros de teología, absolutamente carentes de la justicia de Cristo. La teología para ellos es una actividad intelectual.

En cuarto lugar, busque a personas que siempre parecen estar concentradas en algún punto sobreestimado, o sobre enfatizado de teología. Ésta es la persona que continuamente está concentrada en un área rara. Y normalmente no es algún entendimiento divino maravilloso. A ellos les gustaría que usted piense que están tan cercanos a Dios que tienen un entendimiento divino, grande que nadie más tiene. La realidad del asunto es que están buscando una plataforma para alimentar su ego. Busque a personas que carecen de equilibrio.

Y un pensamiento más. Cuando usted busque a alguien que quizás esté engañado, busque a alguien que satisface sus deseos de manera excesiva, en el nombre de gracia. Satisface sus deseos excesivamente en el nombre de la gracia, carece de penitencia, un corazón verdaderamente contrito y demás. Ahora, todos podrían estar engañados, y en el camino espacioso que lleva a la perdición, pensando que van al cielo.

Ahora, nuestro Señor les advierte a estas personas en los versículos 21 al 27. Vamos a llevar esto a una conclusión en unos cuantos minutos, pero quiero que escuche. El Señor dice en este pasaje que estas personas son los engañados. Estas personas piensan que están en el camino correcto, pero no lo están. Y, en primer lugar, en el párrafo, versículo 21 al 23, está la insensatez de las palabras vacías, y en los versículos 24 al 27, la insensatez de los corazones vacíos.

Observe de nuevo en el versículo 21, “no todo el que dice,” en el versículo 22, “muchos dirán.” Las afirmaciones son sorprendentes, las afirmaciones son hermosas, pero no hacen lo que dicen. Elton Trueblood ha dicho, “que nuestro campo misionero primordial en la actualidad, en lo que concierne a Estados Unidos está dentro de la membresía de la iglesia misma. Karl Bart, quien de ninguna manera es un evangélico, pero dijo algunas cosas que fueron verdad, dijo, “la función verdadera de la iglesia, consiste en primer lugar, en su propia regeneración.”

Tenemos que corregirnos a nosotros mismos, estamos cargados de gente que está llena de palabras vacías. Dicen, dicen, dicen, dicen, pero no hacen lo que Dios quiere. Ahora, no hay nada de malo con decir, digo, “Si confesare con su boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios lo levanto de los muertos, serás salvo.” Entonces, tienes que decir, la confesión es necesaria, pero la confesión sin la obediencia es una farsa. Ahora, vea conmigo por un minuto, de manera muy breve, su confesión en el versículo 21, dicen: “Señor, Señor.” Versículo 22, dicen “Señor, Señor,” y oímos a las vírgenes, ¿no es cierto? Señor, Señor, en Mateo 25. Ésta es una frase interesante. La primera vez que dicen Señor, podría ser su respeto. La palabra significa, ‘maestro, amo, señor,’ es un término de dignidad y respeto, reconocimiento. Están diciendo, Señor, en un sentido te respetamos.”

La segunda vez, Señor, Señor, podría enfatizar la ortodoxia de su profesión, porque la Palabra Señor, kurios, es la palabra traducida en la Septuaginta del Antiguo Testamento para el nombre de Jehová. Están diciendo, sabemos que eres Dios, sabemos que eres Jehová, aceptamos todo lo que tu deidad involucra, tu nacimiento virginal, vida milagrosa, muerte sustitutiva, resurrección poderosa, intercesión, segunda venida. Son respetuosos, son ortodoxos, usan los términos correctos, tienen las actitudes correctas. Y después observe, Señor, Señor, el hecho de que lo dicen dos veces indica su celo y su pasión, y su compromiso, y su fuerza de devoción.

Y, por cierto, si esto está ocurriendo, en el juicio del Gran Trono Blanco, y están diciendo esto en el Juicio del Gran Trono Blanco, si éste es el día del cual Él habla, cuando Él dice, “en aquel día,” entonces, es muy posible que ellos que lleguen ahí y han pasado siglos en un lugar de juicio y castigo, que inclusive añade a su pasión, Señor, Señor, ¿que hemos estado haciendo aquí en dónde hemos estado? Entonces, hay una pasión y una ortodoxia y un respeto. 

Y después en el versículo 22, dice tres veces, “en tu nombre, en tu nombre, en tu nombre.” Digo, ni siquiera están tan centrados en sí mismos en ese sentido. Lo hemos estado haciendo para ti, hemos estado predicando para ti. Hemos estado echando fuera demonios para ti, y hemos estado haciendo milagros para ti. Esa es una afirmación sorprendente. Es respetuosa, es ortodoxa, es apasionada, muestras celo, ellos proclaman, y hacen obras. Hombre, eso se oye bien. Y decimos, estos tienen que ser cristianos. Digo, son respetuosos, son ortodoxos, son apasionados en su devoción privada, muestran celo en su ministerio público, de palabra y obra. Se oye tan bien.

Pero, versículo 21, “no todo el que dice” eso va a entrar, porque no toda persona que dice eso ha estado haciendo la voluntad del Padre que está en los cielos. Y entonces el Señor confesará en el versículo 23, aquí está mi confesión como lo veo, “nunca os conocí. Apartaos de mí, hacedores de maldad.” ¡Que shock! ¡Que sorpresa! Él dice, “quiero darles una confesión.” Y, por cierto, esto es tomado del Salmo 6:8, quiero confesarles esto: “Nunca los conocí.” Es como les dijo a las vírgenes que estaban golpeando a la puerta, “No las conozco.”

Bueno, dice usted, “¿Qué quieres decir que Dios no sabe quiénes son?” No. Claro que saben quiénes son, Él conoce todo. No están hablando simplemente de una consciencia, no está hablando de confesión mental, la palabra conocer es usada en la Biblia, y ustedes tienen que observar esto, de una relación íntima. Por ejemplo, en Amos 3:2, Dios dice de Israel, “A vosotros solo he conocido entre todas las naciones.” ¿Acaso eso significa que la única nación de la que Él sabía, eran los judíos? No. Significó que Él tuvo una relación íntima con ellos. “Mis ovejas oyen mi voz, y las conozco.”

Para expresarle de manera más íntima. En el Antiguo Testamento dice, “Caín conoció a su esposa y dio a luz un hijo.” Ahora, eso no significa que él sabía quién era ella, o que conocía el nombre de ella. Significa que él la conoció en el acto íntimo, absoluto del matrimonio. Y usted recordará que cuando María, estaba embarazada con nuestro Señor, conforme Él como la Simiente Divina fue infundido por el Espíritu de Dios, José estaba sorprendido, y la Biblia dice que él estaba sorprendido porque él nunca la había, ¿qué? conocido.

Como puede ver, la palabra ‘conocer’ involucra una relación íntima. Y Jesús dice, “nunca tuve una relación íntima con ustedes.”  Oh, estaban ahí, pero nunca tuve esa intimidad con ustedes. Y después Él dice, “Apartaos de mí,” “Sálganse de mi presencia para siempre.” ¿Por qué? porque al final del versículo 23, ustedes siempre continúan haciendo iniquidad. Ese es un participio presente, ¿Por qué? porque en lugar de hacer la voluntad de Mi Padre, por cierto, ese es un término que recoge el resto del Sermón del Monte, en lugar de vivir por estos principios justos, ustedes siempre continúan haciendo iniquidad. En lugar de hacer la voluntad de Dios, su estándar justo, ustedes continuamente siempre hacen iniquidad.

¿Sabe usted lo que significa profesar a Cristo? Absolutamente nada, si su vida no respalda eso. Esa es la razón por la que Pedro dijo lo que dijo, “si no puedes añadir a tu fe, virtud, entonces no vas a saber si realmente eres redimido.” Eso es lo que Santiago quiso decir cuando dijo, “fe menos obras, es igual a cero. Está muerta. La profesión no tiene valor.” De hecho, yo creo que profesar a Cristo, y decir que Cristo es tu Señor, de manera invalida, es tomar el nombre del Señor en vano, en el sentido definitivo. No creo que tomar el nombre del Señor en vano, es decir, Jesucristo, Dios, ahí en la calle. Esa es una manera. Pero el clímax de violar el nombre de Dios es decir que eres de Cristo, cuando Él no es tuyo.

G. Campbell Morgan ha dicho de manera apropiada esto, “La blasfemia del santuario es mucho más terrible que la blasfemia del basurero.” Es un beso de Judas decir, Señor, Señor, y después desobedecer. Ese es un beso de Judas. Debemos estar consumidos, conocer la voluntad de Dios, esa es la razón por la que la oración dice, “Hágase,” ¿qué? “tu voluntad. No solo en el cielo, sino también,” ¿dónde?, “en la tierra.” Eso significa a través de mí, a través de mí. Dice usted, “Bueno John, ¿qué tal si no hago eso, si fallo?” La oración sigue y dice, “perdónanos nuestras deudas, como también perdonamos a los que nos ofenden.” Sí sabemos que vamos a fallar, pero ahí es cuando venimos a buscar perdón y eso es parte de un acto justo. El estándar justo del que habla Jesús, supone que fallaremos, pero cuando fallamos, estaremos ahí confesando.

Esa es la razón por la que 1 Juan 1:9 dice, “Si somos los que continuamente estamos confesando nuestros pecados, damos evidencia de que somos los que están siendo perdonados.” En otras palabras, los que están siendo perdonados, son los que están confesando. Como puede ver, Él no está diciendo “aquí está el estándar perfecto. Si llegas a fallar quedas fuera.” Él está diciendo, “Aquí está el estándar perfecto, y parte del estándar perfecto es que cuando fallas lo enfrentas.” Ese es el estándar de Dios.

Y me atrevería a decir que, si el Sermón del Monte no es la dirección de su vida, no la perfección de su vida, pero sino es la dirección de su vida, no me importa que confesión haya hecho usted, no importa si usted ha sido bautizado, o lo que sea, usted no es cristiano. Se acuerda usted en Juan 6, que le dijeron, “Bueno, ¿qué haremos para hacer las obras de Dios?” Y Él dijo, “Esta es la obra de Dios, que creáis en el que Él envió.” ¿En dónde comienza usted con la voluntad de Dios? Crea en Cristo. La única cosa que es aceptable a Dios es una justicia que es el producto de una fe arrepentida en Jesucristo. Y eso produce buenas obras. Y si no está ahí, no importa lo que usted diga, no importa, no importa en absoluto.

Y entonces el Señor dice en el versículo 23, y puedo hacer una paráfrasis, “Ni por un solo momento los he reconocido como míos, o los he conocido de manera íntima. Ustedes para siempre están expulsados de Mi presencia, porque continúan haciendo maldad.” Ahora, ¿qué hace que esto sea tan sorprendente? Y quiero simplemente hacer esto al cerrar. Lo que hace que esto sea tan sorprendente, son las afirmaciones que hacen. Son sorprendentes. Observe el versículo 22, “Señor, Señor, hemos profetizado, echado fuera demonios, hecho milagros.” Tres palabras: profecía, exorcismo y milagros. Se oye muy parecido a lo que se dice que se hace en el movimiento carismático en la actualidad.

Ahora, ¿quiere saber algo? Algunas de las personas que digan eso van a ser legítimas. Ha habido algunos que fueron profetas verdaderos. Algunos que verdaderamente en el nombre de Jesucristo echaron fuera al enemigo, algunos ha quien Dios uso para hacer cosas maravillosas, cosas poderosas. Pero hay bastantes que van a decir que lo hicieron, y no es verdad, no es verdad. Eso no va a servir.

Ahora, la pregunta que siempre surge y quiero tratarla de manera breve, simplemente relájese, vamos a estar aquí por unos dos minutos más. Entonces, no tenga prisa de irse, ésta es mi última vez, pero quiero que oiga esto. Algunas personas dicen, “Bueno hombre, ¿realmente hacen esto? ¿realmente predican, profetizan? ¿realmente echaron fuera demonios? ¿realmente hicieron muchos milagros?

Hay tres alternativas. Número uno: lo hicieron, por el poder de Dios. Número dos: lo hicieron, por el poder de Satanás. Número tres: no lo hicieron, simplemente lo falsificaron. Las tres podrían ser verdad. Dice usted, “¿aunque son incrédulos podría ser verdad?” Sí, ¿sabe usted que Dios ha llevado a cabo su obra a través de incrédulos? Bueno, mire atrás en el Antiguo Testamento y usted descubrirá que Dios de hecho, ha llevado a cabo su obra a través de incrédulos. Por ejemplo, en Números 23:5 dice, “Y Jehová puso una palabra en la boca de Balam.” Y Balam, dice Pedro, “amo el precio de la maldad.” Él fue un profeta injusto, malo, contratado, pero Dios uso su boca.

Ha habido ocasiones cuando Dios inclusive ha llevado a cabo su obra a través de gente no regenerada. Supongo que usted tendrá que decir que la crucifixión de Cristo fue una de las más monumentales. En 1 Samuel 10 y 11, el rey apóstata de Israel, quien de ninguna manera justo, de él dice, “el espíritu de Dios vino sobre él y él profetizó.” Sorprendente. De Caifás, en Juan 11:51-52 el Señor puso una profecía en la boca de ese sumo sacerdote vil, de tal manera que él profetizó la muerte de Cristo por todos los hombres. Es muy posible que algunas de estas personas que se engañaron a sí mismas, de hecho, fueron usadas por Dios, de hecho, hablaron la verdad de Dios. Digo, eso está dentro de la esfera de lo posible.

En segundo lugar, esto es posible que pudieron haber hecho cosas maravillosas y echaron fuera demonios, y predicaron bajo el poder de Satanás, porque Satanás puede expresar su poder. Oh Satanás expresó su poder en Job, ¿no es cierto? de muerte, destrucción, enfermedad, no ayuda al respecto. Sabe usted que estuvieron los hijos de Seba, en Hechos 19, que, de hecho, estaban echando fuera demonios. Jesús inclusive reconoció que los judíos tenían esta capacidad cuando Jesús dijo, “Si yo echo fuera demonios por Belcebú, ¿por quién echan fuera demonios ustedes?” Él estaba reconociendo que quizás ellos inclusive habían hecho eso, y que de hecho podías echar fuera demonios.

Quizás algunos judíos justos lo hicieron por el poder de Dios. Quizás algunos judíos injustos lo hicieron mediante el poder de Satanás. Dice usted, “Bueno, ¿Por qué es que Satanás echaría afuera a Satanás?” Porque él está confundido, para empezar, su sistema entero es un desastre. Sabe usted que en Deuteronomio 13 dice que “vendrán falsos profetas y profetizarán ciertas cosas, ciertas señales y maravillas, y van a suceder. Y aun así no debía creerlas y quizás fueron activadas por Satanás.”

Sabe usted lo que dice en Mateo 24:24, “falsos cristos, falsos profetas vendrán, y harán señales y maravillas.” 2 Tesalonicenses 2, versículos 8 al 10, “el anticristo va a venir y va a hacer señales falsas y maravillas.” Satanás puede hacer algunas cosas sorprendentes. Y después está el área entera de la farsa simple. Y creo que eso es lo que se estaba cocinando en Egipto. Creo que los magos de Egipto que estaban tratando de imitar los milagros de Moisés, simplemente estaban falsificando cosas. Cuando reprodujeron lo que Moisés hizo, creo que simplemente fue una farsa. Simplemente su magia insignificante, lo llamo cosas de tienda de magia. Trucos.

Ahora, el punto es este. Estas personas van a decir, predicamos, y echamos fuera demonios, hicimos cosas poderosas. Y quizás algunos de ellos fueron usados por Dios para hacer eso. Si Dios usó al asno de Balam, Él va a usar cualquier cosa. Quizás lo hicieron por el poder del diablo, enmascarados como Dios, magia blanca. Quizás simplemente fue un hocus-pocus antiguo como la mayoría de los sanadores que usted ve en la actualidad. El punto no es como lo hicieron, el punto es que estaban engañados, pensaban que fue Dios, pero no fue Dios, no fue Dios.

Creo que hay muchas personas en la actualidad predicando, muchas personas echando fuera demonios, muchas personas sanando, y muchas personas haciendo otras cosas, que creen que es Dios, y no es Dios. Y muchas personas creen eso. Dicen, “Oh sí, es el Señor. Debe ser Dios.” Y no es nada más que satánico, o una farsa. Pero el punto es simplemente esto, no importa lo que dicen, no importa lo que profesan, y no importa que milagros y maravillas y cosas dicen que han visto. Jesús dice, “Ustedes no están calificados para estar en Mi reino.” Y ese es el shock, porque nunca entraron por la puerta estrecha. Nunca. ¡Qué cosa tan devastadora! Bueno, hacer una mera profesión verbal, no es suficiente. Esta noche vamos a descubrir que oír tampoco es suficiente.

Padre, gracias esta mañana por esta palabra para nosotros, oímos las palabras en nuestros corazones de Jeffery O’Hara, en su himno, “¿Por qué me llamas Señor y no haces las cosas que digo? Me llamas el camino y no caminas por mí. Me llamas la vida, y no me vives. Me llamas amo y no me obedeces. Si te condeno no me culpes. Me llamas pan y no me comes. Me llamas verdad, y no me crees. Me llamas Señor y no me sirves. Si te condeno, no me culpes.”

Y no podemos culparte Señor, por condenar a aquellos que dicen, pero no hacen, porque dan evidencia de que no son parte del reino. Que nadie se vaya de este lugar, en esa categoría. Oh Señor, que mañana tan maravillosa hemos tenido. Oramos de que sea todo lo que puede ser, conforme examinamos honestamente nuestros propios corazones, para que sepamos que estamos en la fe. Trae al cuarto de oración a aquellos que necesitan venir, Padre. Lleva a cabo tu obra en todos nuestros corazones. En el nombre de Cristo. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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