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Tome su Biblia, y veamos juntos por última vez, Mateo capítulo 7. Mateo capítulo 7. Comenzamos una mirada de la porción de conclusión del sermón, y vamos a terminar esa mirada en nuestro tiempo juntos en esta noche. Tengo que admitir que hay tantos pensamientos en mi mente de esta sección de la Escritura, que ni siquiera puedo comenzar a darle una dosis pequeña de lo que siento en mi interior. Siento que muchas de las cosas que le he estado predicando a usted en el Sermón del Monte, van a manifestarse, van a salir de mi boca, a lo largo de este sermón, mientras que estoy fuera con mi familia, porque siento que tantas partes de este mensaje en particular, necesita, necesitan ser predicadas y enseñadas, y habladas en nuestro país.

Y estoy bastante confiado que muchas de las cosas que diré, son cosas en las que he estado pensando y en cierta manera estando rumiando en mi propia mente, y quizás ni siquiera las había dicho aquí conforme Dios continúa enseñándome y conforme medito una y otra vez en este mensaje. Que sus pensamientos estén dominados por el Sermón del Monte por tanto tiempo, como ha sido mi caso, no sé cuánto tiempo he estado predicándolo, pero debe haber sido más de un año. Que sus pensamientos continuamente estén dominados, por esto, es producir un ejercicio espiritual que no se compara a ninguno. Y simplemente siento que ha moldeado mi vida de tantas, tantas maneras, y le agradezco a Dios mucho más por el privilegio que he tenido de hablarle de estas cosas de lo que usted jamás puede llegar a estar agradecido por lo que usted ha tenido que escuchar de mí.

Pero quiero que veamos de nuevo, Mateo capítulo 7, versículos 21 al 29. Y particularmente, porque ya hemos explicado los versículos 21 al 23, quiero que nos concentremos en los versículos 24 al 27 y después hacer un comentario o dos, de la conclusión. Comenzando en el versículo 21, nuestro Señor lleva el Sermón a un clímax al decir, “No todo el que me dice Señor, Señor entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” “Muchos me dirán en aquel día, Señor, Señor, no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros.”

“Y entonces les declararé, ‘nunca os conocí, apartaos de mí hacedores de maldad. Cualquiera pues que me oye estas palabras y las hace le compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos y golpearon contra aquella casa y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, les compararé a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena, y descendió lluvia y vinieron ríos y soplaron vientos y dieron con ímpetu contra aquella casa y cayó y fue grande su ruina. Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.”

Aquí en la parte sur de California constantemente estamos conscientes de la necesidad de un buen cimiento para una casa. Parece como su anualmente o tenemos terremotos o inundaciones. Los terremotos rompen cimientos, y las inundaciones arrasan con ellas en su totalidad. El invierno pasado todos atravesamos por un tiempo de tormentas, que hemos llegado a experimentar de manera periódica, y vimos las lluvias tremendas y los ríos llenos y las inundaciones que causaron todo tipo de problemas. Los costados de nuestros montes fueron deslavados, y casas se hundieron en los valles de abajo. Y viviendo en California, puede ser una experiencia, dependiendo en dónde usted pueda vivir en momentos así. Cuando estamos por construir algo es necesario que lo construyamos con miras a la posibilidad de una inundación o la posibilidad de un terremoto. Se realizan pruebas cuidadosas de tierra, se examina el suelo, se compacta el suelo para asegurarse que el cimiento va a permanecer en pie.

Entonces, estamos acostumbrados a eso. Y francamente era un poco diferente en Palestina. De hecho, Palestina tiene casi un clima idéntico al de la parte sur de California. Es seco y árido para la mayor parte del año, y cuando llueve la tierra realmente solo puede absorber cierta cantidad de agua. Y cuando la lluvia viene en una inundación, y se convierte simplemente en eso, en una inundación. Casas son arrasadas, de la misma manera en la que lo hemos visto aquí.

Y entonces, en un plan de construcción o programa en la tierra de Palestina, usted necesita tener el mismo tipo de planeación y el mismo tipo de preparación que usted tiene aquí. Lo que podría verse como un plan maravilloso para construir una casa, un cimiento firme, en el verano. El invierno se convierte en un torrente imposible de contener, que arrasa con cualquier edificio que haya sido colocado ahí.

Ahora, Jesús tiene esto en mente en los versículos 24 al 27, Él presenta a dos hombres que construyeron una casa. Probablemente en la cama seca de algún arroyo, en algún lugar, en un valle. Un hombre piensa un poco en lo que podía venir, y él trabaja intensamente en la casa, pero no piensa en absoluto en el cimiento, él es llamado un hombre insensato, en el versículo 26. El otro hombre, también construyendo una casa, busca asegurarse de que el cimiento esté construido sobre roca sólida, él es llamado un hombre sabio, en el versículo 24.

Y entonces, usted tiene una historia simple. Dos hombres construyen casas, uno es sabio y uno es insensato. Y lo que parece como una historia muy simple, de hecho, es un comentario poderoso, asombroso de personas que tienen un conocimiento de cabeza, pero un corazón vacío. Usted se dará cuenta que Él dice en el versículo 24, “Todo aquel que oye,” en el versículo 26, “Todo aquel que oye.” Estas son las personas que oyen. Oyen el mensaje, escuchan, lo entienden. Los sabios hacen algo al respecto, los insensatos, no.

James Denney ha dicho, y cito, “Es la conciencia de que el orador no es nada menos que el Juez final de todos, que hace de la parábola de los constructores sobre la roca, y la arena, la más solemne y poderosa.” (Fin de la cita). Ahora, recuerde lo que le dijimos esta mañana y a lo largo de nuestro estudio, Jesús está cerrando el sermón con una invitación. Y la invitación está en los versículos 13 y 14. Y la invitación dice, de hecho, “Entrad por la puerta estrecha, al camino angosto que lleva a la vida.” Pero no va a ser fácil hacer eso por dos razones definitivas. Una son los falsos profetas, y dos, es una profesión falsa. Ustedes serán engañados por otros, y serán engañados por usted mismos.

Ahora, todos vivimos engañados por alguna ilusión. De hecho, la mayoría de nosotros cultivamos esas ilusiones. Es parte y la médula de la naturaleza humana encubrir sus fallas y defectos. Y entonces, el Señor está diciendo, “Debes entrar por puerta estrecha,” pero no va a ser fácil, porque en los versículos 15 al 20 habrán falsos profetas, tratando de mantenerte alejado de hacer eso, y guiándote por el camino espacioso. Y tampoco va a ser fácil, porque tiendes a engañarte a ti mismo. En primer lugar, Él dice, “Están aquellos que dicen, pero no hacen,” en los versículos 21 al 23. Ellos simplemente tienen una profesión verbal, simplemente tienen una profesión verbal. Dicen que pertenecen al reino, dicen que conocen a Cristo, pero no hacen lo que Cristo dijo. Y la dicotomía indica que no son legítimos. Dicen, no hacen. Vimos eso a detalle esta mañana.

Y después en los versículos 24 al 27, están aquellos que oyen, pero no hacen, tienen un conocimiento en la cabeza, sin un conocimiento de corazón. El primer grupo tiene palabras vacías, el segundo grupo tiene corazones vacíos. Y la gente puede estar engañada de cualquiera de las dos maneras, una mera profesión verbal, usted simplemente lo dice, y lo dice hasta que finalmente se convence a sí mismo de que debe ser verdad, aunque no hay evidencia o un conocimiento de cabeza que parece ser suficiente para una relación de corazón real. Hay algunas personas que están engañadas pensando que son cristianas porque conocen mucho del cristianismo, así como hay personas que piensan que son cristianas porque hablan tanto de eso.

Ahora, los versículos 24 al 27, el Señor de nuevo nos recuerda, que el estándar de justicia es obligatorio para entrar al reino de Dios. Y a menos de que su vida está edificada sobre ese estándar, sin importar como se ve, y no importa lo que usted conoce en su cabeza, y no importa conque pasión usted se conduce en su actividad espiritual, cuando venga el diluvio usted va a ser deslavado, sino lo único que tiene es un conocimiento de cabeza.

Ahora, los judíos habían desarrollado un sistema de obras de justicia, un sistema diseñado en términos humanos, de esfuerzos carnales estimulados por sí mismos, que quedaba corto. Y Dios vino y les ofreció una justicia verdadera. Pero antes de que pudieran recibir la justicia verdadera, tenían que reconocer la bancarrota de su propio sistema. Y esa es la razón por la que tenían que venir con una mentalidad de bienaventuranza. Jesús está ocupado en el Sermón del Monte, derribando su palacio de papel, pedazo por pedazo, hasta que para el momento que llegue al capítulo 7, Él ha destruido de manera total su seguridad religiosa entera. Y después el los forza a hacer una decisión. A tomar una decisión en los versículos 13 y 14, les dice que no va a ser una decisión fácil, porque los falsos profetas los van a engañar, y se van a engañar a sí mismos.

Entonces, el contraste en los versículos 24 al 27, es entre dos personas que oyen. Algunos oyen y obedecen, algunos oyen y desobedecen. Y la ilustración usada son dos constructores. Ahora, las palabras de nuevo son dirigidas a aquellos que profesan conocer a Dios, que piensan que están en el reino, que piensan que son cristianos. Versículo 24, comienza, “Cualquiera pues que me oye estas palabras,” versículo 26 comienza, “Pero cualquiera que me oye estas palabras.” En cualquiera de los dos casos usted tiene a personas que están oyendo el mensaje de Cristo, están escuchando la Palabra de Dios.

Y observará también, al final del versículo 24 dice, “Este construyó su casa,” y al final del versículo 26, “Este también construyó su casa.” Escuchan y están involucrados en cierta actividad espiritual. Ambos pertenecen al cuerpo de creyentes visibles, ambos quizás leen la Escritura, ambos quizás asisten a reuniones en la iglesia, ambos están ocupados enmarcando algún tipo de sistema de valores espirituales, construyendo algún edificio de actividad espiritual. Pero hay una diferencia tremenda. Uno es sabio, y uno es un insensato porque uno construye sobre la roca, y otro construye sobre la arena.

Y, por cierto, si puedo añadir esto. El cimiento es invisible, una vez que el edificio se ha construido usted no puede ya ver el cimiento. Y entonces, realmente se vuelve difícil distinguirlo. Y podemos estar engañados, así como las personas que se engañan a sí mismas. Ahora, amados, permítanme añadir esto, simplemente como una verdad general, lo que nuestro Señor está diciendo aquí es muy simple, muchas personas oyen la enseñanza de Cristo, pero únicamente los que la hacen, están en el reino. ¿Escucho eso? Esa es la médula.

Hay muchas personas que oyen, pero si usted examina su vida, y todo es oír, y no hacer, no se engañe a sí mismo pensando que usted es un cristiano. De hecho, el Señor dice, solo la tormenta va a manifestar la verdad. Y después descubriremos quien es sabio, y quien es un insensato. Ahora, hay varias semejanzas aquí, y quiero que las observe. En primer lugar, ambos individuos construyen una casa. Ambos están involucrados en actividad espiritual, ambos están involucrados en algo que tiene que ver con el reino de Dios. En segundo lugar, es aparente que ambos construyeron su casa en la misma ubicación, porque la misma tormenta afectó ambas casas. Construyen una casa, y la construyen en la misma área, o el mismo lugar, porque ambos están sujetos a la misma tormenta. Los creyentes verdaderos, y los creyentes falsos, de manera invariable viven lado a lado. Están en la misma cuadra, asisten a la misma iglesia, van a los mismos estudios bíblicos, presentan parecidos en el edificio que construyen que no se pueden distinguir para la mayoría de la gente.

Y también podría añadir, como un tercer pensamiento, que aparentemente la construyeron de la misma manera, porque el Señor dice que la única diferencia es el cimiento. El no implica que la casa en sí misma es diferente. Ambas personas construyen una casa, la construyen en el mismo lugar y la construyen de la misma manera. En otras palabras, llevan una Biblia y un cuaderno de notas, y repiten ciertas oraciones y hacen ciertas actividades, y quizás dan algo de dinero al Señor. Y realmente se ve muy parecido hasta que usted llega a la encrucijada del asunto, y es el cimiento. El cual como dije, con frecuencia, no es visible una vez que el edificio se ha levantado. Y únicamente una evaluación personal del alma, honesta, y cuidadosa, puede revelar la verdad. 

Como puede ver, Jesús está tratando de que los fariseos se bajen de su torre alta de soberbia, y vean sus propias vidas, y vean realmente la condición de bancarrota en la que están, porque ese es el único lugar en el que usted puede ver la diferencia. Uno construye sobre la roca, al final del versículo 24, petra. Eso significa en el griego, una cama de roca. Hay una palabra, petros, la cual significa una piedra, o piedra grande. Esta es una petra, esta es una cama de roca.

Y el otro construye sobre la arena, versículo 26. La palabra es muy simple en el griego ammon A-M-M-O-N para transliterarla. ¿usted sabe lo que significa? Simplemente significa ‘arena,’ como una playa de arena. Ahora, he estado en dos ciudades en el área de Jordania, una se llama Ammon, y la otra se llama Petra, tienen los nombres de estos términos mismos. Petra es una ciudad literalmente hecha de la roca. De hecho, cuando llegamos montados a caballo a esa ciudad, usted pasa por un pequeño canal, una persona podía vigilar la ciudad entera. Usted solo podía entrar por una pequeña grieta en la roca. Y la ciudad entera, la cual todavía está en pie, es tallada de la roca. Petra.

Después está Ammon. No sé si usted ha estado en Ammon, Jordania, pero cuando usted va a Ammon usted solo ve una cosa, arena en todos lados, arena. Ahora, un hombre sabio, va a construir sobre una cama de roca, un hombre es un insensato al construir sobre las arenas movedizas del mar o del desierto. Por cierto, hay algunos agentes que venden lotes en la arena, y están en los versículos 15 al 20, los falsos profetas establecen una oficina de bienes raíces y venden lotes de arena. Un hombre es un insensato al construir sobre la arena, porque cuando la tormenta viene, va a afectar la arena, y la casa va a caerse, y no solo se va a tambalear, todo realmente va a caer. Pero cuando está construida sobre la roca, y el cimiento es sólido, la tormenta puede venir y no va a caer.

Me acuerdo cuando construimos está iglesia. Estaba sorprendido al ver los cimientos que hay en esta iglesia. No sé si usted se da cuenta de esto, pero los pilares en la parte de atrás y los pilares que están afuera, llegan a una profundidad en el suelo que es sorprendente. Y las cavernas enormes, simplemente para este edificio, en dónde hay hierro y concreto, simplemente llenando estas cavernas enormes, y el cimiento tremendo que está construido aquí. De hecho, nos dijeron que, si un terremoto jamás llegara a afectar esta área, esto no se colapsaría. Lo peor que podría pasar es que esto terminaría volteado en un extremo, y se quedaría intacto. Y todos ustedes terminarán ahí amontonados en la esquina por ahí. Un cimiento sólido.

Y de nuevo, vemos una reprensión poderosa contra la religión de los fariseos. No les importaba la espiritualidad del alma. No les importaba la pureza de corazón. No les importaba la integridad de la conducta. No les importaba la obediencia a Dios, y estaban construyendo su gran estructura espiritual sobre arena. Oraban, seguro; y ayunaban, claro; y daban limosna, seguro, pero solo como una actuación pública para desfilar su supuesta espiritualidad y tratar de contribuir a sus reputaciones. Tuvieron una religión de lamentos externos, y eso es arena.

Arthur Pink dice, “Traen sus cuerpos a la casa de oración, pero no sus almas. Adoran con sus bocas, pero no en espíritu y en verdad. Son quisquillosos por la inmersión, por la comunión temprano por la mañana, pero no piensan en guardar sus corazones con toda diligencia. Se jactan de su ortodoxia, pero menosprecian los preceptos de Cristo. Multitudes de cristianos profesantes se abstienen de actos externos de violencia, sin embargo, no vacilan en robarle a su prójimo una buena reputación al diseminar malos reportes en contra de ellos. Contribuyen regularmente al salario del pastor, pero no les molesta representar de manera equivocada sus bienes, al hacer trampa con sus clientes, persuadiéndose a sí mismos que los negocios son negocios. Consideran más las leyes del hombre que aquellos de Dios, porque el temor de Él no está delante de sus ojos.” Arena, cimientos falsos. No entraron por la puerta estrecha.

¿Quiere saber algo? El camino espacioso que lleva a la destrucción, todo es arena, todo, arena. Pero otros construyen sobre la roca, al final del versículo 24, ¿qué es una roca? Cuando usted dice que construye su vida sobre la roca, ¿qué está diciendo? Bueno, podríamos presentar un argumento para el hecho de que la roca es Dios, que la roca es Dios. Usted literalmente está construyendo su vida en Dios. Y eso claro, es verdad. En el Salmo 18, versículo 2, “Jehová es mi Roca.” Podríamos decir que la roca es Dios, pero también lo dirían los fariseos. Ellos dirían eso. O podríamos decir que la roca es Cristo. Cristo, dice Pedro, es la principal piedra del ángulo.

Pablo dice, Él es la Roca. Pero hay bastantes personas que dicen que han construido su vida en Cristo. Tiene que ser más que eso. Y francamente la mayoría de los comentaristas piensan que es Dios o Cristo. Pero quiero dar un paso más hacia adelante, conforme contemple este pasaje creo que es claro que es la roca, “Cualquiera pues que oye estas palabras mías, construye su casa sobre una roca, ¡no! Cualquiera que oye estas palabras mías y las hace, construye su casa sobre una roca. ¿Qué es la roca? Es obediencia a la Palabra de Dios. Esa es la roca. Si, Dios es una Roca. Sí, Cristo es la principal piedra del ángulo. Pero yo creo que lo que nuestro Señor está diciendo aquí, simplemente es esto: “Estas palabras mías se vuelven el cimiento de cama de roca de la iglesia, la verdadera iglesia, la iglesia redimida.”

Permítame ilustrarlo al pedirle que avance en el libro de Mateo, al capítulo 16. Un texto muy conocido, pero uno que creo que ilustra de manera apta nuestro pensamiento. Mateo 16, versículo 13, “Vino Jesús a la frontera de Cesarea de Filipo, la cual está en la parte norte de la tierra de Israel. Él les preguntó a sus discípulos diciendo, ¿quién dicen los hombres que soy yo, el Hijo del Hombre? ¿Quiénes dicen que soy yo? Dijeron: Algunos dicen que eres Juan el Bautista, algunos Elías y otros Jeremías, o uno de los profetas. Él les dijo, Pero ¿quién decís, que soy yo?” 

Ahora, escuche, “Y, Simón Pedro respondió y dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente.” Ahora, esa no es una palabra humana. “Jesús dijo: carne y sangre no te revelaron eso a ti,” versículo 17, “sino mi Padre que está en los cielos.” Esa es una revelación divina, “y yo te digo, tú eres Petros,” tú eres una piedrita, Pedro. Tú eres una roca, pero sobre esta petra, “cama de roca”, edificaré mi iglesia.” ¿Y cuál era la petra el cimiento de cama de roca? Fue la palabra de Dios, tu eres el Cristo el Hijo del Dios Viviente. Sobre esa afirmación de verdad, edificaré mi iglesia. La petra, de Mateo 16, fue la Palabra de Dios. Y estoy convencido de que la petra de Mateo 7, también es la Palabra de Dios.

En Hechos capítulo 20, dice, Pablo dice: “Y ahora os encomiendo,” escuche esto, “a la Palabra de su gracia, que tiene poder para sobredificaros.” Es la Palabra de Dios la que es nuestro cimiento, y es la Palabra de Dios la que provee el material también para construir. Entonces, ¿qué está diciendo nuestro Señor? Ahora, escuche, Él está diciendo la persona que vive una vida en la que él solo lo oye y nunca hace, tiene arena. ¿Y que representa la arena? La voluntad humana, la opinión humana, actitudes humanas, las arenas movedizas de filosofía humana. Aunque usted escucha, usted no lo hace, usted no está sobre la roca.

Por otro lado, el hombre sabio, que oye la Palabra de Dios y construye su vida sobre la Palabra de Dios, tiene un cimiento de roca. Y eso significa una vida de obediencia. En Juan capítulo 8, un texto al que me refiero tantas veces, porque es uno tan significativo. Entonces, dice en el versículo 30, “Conforme él habló estas palabras,” escuche ahora, “muchos creyeron en él.” Ahora, eso es algo bueno, muchos creyeron en Él, oyeron, escucharon, lo recibieron, lo aceptaron, pero Jesús les dijo: “Si perseveráis en mi palabra, entonces son realmente mis discípulos.” No es solo el oír, y el creer, es el continuar en obediencia a la Palabra de Dios, esa es la roca. 

Entonces, escuche, no se engañe. No me importa lo que usted dice en términos verbales, y a Jesús tampoco le importa. Su usted no lo hace, usted se está engañando a sí mismo. Y no me importa lo que usted pueda escuchar, y oír y recibir, a menos de que construya su vida en verdad bíblica usted se está engañando a sí mismo. En Santiago capítulo 1, leemos esto, versículo 22, “Pero sed hacedores de la palabra,” ahora escuche, “sed hacedores de la palabra, y no tan solo oidores.”

Ahora escuche, ¿Por qué? “engañándoos a vosotros mismos.” Eso es lo que nuestro Señor está diciendo en el Sermón del Monte. Si usted lo oye y no lo hace, usted se engaña a sí mismo. “Si alguno es oidor de la palabra y no un hacedor, él es como el hombre que ve su rostro natural en un espejo, se ve a sí mismo en un espejo, y se va e inmediatamente se olvida como se veía.” En otras palabras, si usted no lo está haciendo, no está teniendo efecto alguno en su vida, o en su destino.

En Colosenses, capítulo 1, versículo 21, leemos esto. “Y a vosotros que antes estaban aislados, que estaban alejados y eran enemigos en vuestra mente por obras impías, Él ahora os ha reconciliado.” Ahora, esto es maravilloso. Él os ha reconciliado a ustedes, versículo 23, “Si continuáis en la fe, arraigados y establecidos.” En otras palabras, los que verdaderamente son salvos son los que continúan en una vida de obediencia. 1 Juan, capítulo 2, versículo 3, “Y por esto sabemos que lo conocemos, si guardamos sus” ¿qué? “mandamientos.”

Ahora, no estoy diciendo esto amados, el Señor está diciendo esto, los apóstoles están diciendo esto. No se engañe. Tito 1:16, “profesan conocer a Dios, pero con sus obras lo niegan, “ahora, escuche esto, ¿cómo? “siendo abominables y desobedientes.” Si usted anda por todos lados diciéndose cristiano, usted dice, ‘lo profeso verbalmente, yo escucho, yo tengo conocimiento de cabeza, pero no hay obediencia, entonces no hay salvación legítima. Entonces, construir sobre la roca, amados, es obedecer. Observe su vida, examínela, ¿es una vida que anhela sobre cualquier otro deseo obedecer la Palabra de Dios? ¿O es obedecer y siempre constantemente justificando esa desobediencia?

Entonces, la obediencia es la palabra clave aquí. Y voy a añadir este pensamiento, la única certificación que jamás tendrá usted de su salvación es una vida de obediencia. Es la única prueba posible que usted realmente reconoce el señorío de Jesucristo. Voy a decir eso de nuevo, porque ese es el corazón del mensaje. La obediencia es la única certificación de su salvación. Es la única prueba posible de que usted reconoce el señorío de Jesucristo, porque si no hay obediencia entonces usted está confesando a Jesús como Señor, simplemente en un ejercicio verbal.

Entonces, Jesús está presentando el tipo de vida construido sobre una roca, ¿y qué tipo de vida es ese? Es el tipo de vida descrito en el sermón entero. Es el tipo de vida que tiene una perspectiva bíblica hacia sí mismo. Las bienaventuranzas, ese tipo de vida que tiene una actitud bíblica hacia el mundo. Se ve a sí misma como algo que preserva al mundo, y la luz del mundo, no parte del mundo. Es la actitud de la Biblia hacia la Palabra de Dios. No cambiarla, no alterarla, sino aceptando toda jota y toda tilde. Jesús está presentando el tipo de vida construida sobre la roca que tiene una actitud bíblica hacia la moralidad, no tratando de salirse con todo lo que usted puede. No externa, sino interna. Una actitud bíblica hacia las palabras, lo que usted dice, hacia las obras, lo que usted hace, sea motivos, la razón por la que usted hace lo que hace. Una actitud bíblica hacia el dinero, hacia cosas, una actitud bíblica hacia la gente, todo aquello que Él ha tocado en el Sermón del Monte. Y Él está diciendo, si su vida está comprometida a la obediencia en estas cosas, usted está sobre la roca.

Entonces, cuando oigo a alguien que viene y dice: “O sí, tú sabes John, nací de nuevo, ya, simplemente sigo viviendo como vivo,” yo cuestiono eso. Vi un artículo en una revista recientemente, “¿Qué van a hacer los pastores con la nueva ola entre cristianos, de personas que no están casados pero que viven juntos?” Cuestiono si eso puede suceder entre cristianos. Pero que quizás más vale que reevaluemos, no el estándar para el matrimonio, sino quien realmente es un cristiano. Si ésta no es la dirección de su vida, estas verdades del Sermón del Monte, entonces usted quizás se esté engañando a sí mismo. No es tan simple, como lo he estado diciendo a lo largo del estudio, simplemente, como tomar una decisión, firmar una carta, o levantar su mano.

La salvación es un reconocimiento y un estándar divino, y un sentido subsecuente abrumador de pecaminosidad, un rogar la misericordia de Dios, o recibir su justicia porque usted anhela cumplir con Su Palabra. La gente no dice, “Bueno, estoy viniendo a Cristo, y quiero ser salvo, pero no quiero meterme en todo ese asunto de obediencia. Entonces, usted no es un cristiano. Entristece mi corazón. La gente me dice, “Bueno, tú conoces a tal y tal, sé que son salvos porque tal y tal pasó y nunca vienen a la iglesia, y no están interesados, están enojados con la iglesia.” La verdad del asunto es que probablemente no conocen a Cristo, y se están engañando a sí mismos.

Permítame ver con mayor profundidad este engaño que es presentado aquí, hemos visto las semejanzas de ambos, veamos las diferencias. Ahora, observe esto, uno construye de la manera fácil, y el otro construyó de la manera difícil, ¿me está siguiendo? Es muy fácil construir sobre la arena. Usted no tiene que escarbar, usted no tiene que hacer nada. Simplemente, como el camino espacioso, usted sigue con toda su basura, disfrutando la vida con mucho lugar, para hacer lo que usted quiere, suficiente tolerancia. Y así es con el insensato. Un insensato lo hace fácil por dos razones, número uno, los insensatos siempre están apresurados. La Biblia dice en el libro de Proverbios, “Los insensatos se apresuran.”

He aprendido eso un poco, no soy muy bueno con mis manos en construir cosas, pero he aprendido una cosa a lo largo de los años, y es que, si usted lo hace bien la primera vez, usted no lo tiene que volver a hacer. Y he aprendido eso, porque siempre hago las cosas malas a la primera. No con suficiente cuidado. El insensato siempre está apresurado. Es fácil construir sobre la arena, usted no tiene que escarbar, usted no tiene que preparar, simplemente lo pone ahí. El insensato siempre quiere un atajo, resultados rápidos, evangelismo rápido, síguete moviendo hombre, síguete moviendo hombre, súbete al vagón porque no vamos a bajar la velocidad.

No hay tiempo para la convicción del alma, no hay tiempo para cultivar un sentido profundo de Dios, no hay tiempo para enseñar la doctrina del pecado, no hay tiempo para cultivar un sentido de convicción, no hay tiempo para entender tu alma delante de Dios y simplemente aquí vamos, estamos moviéndonos, quieres subirte, adelante, porque no nos vamos a detener. Atajos, resultados rápidos, evangelismo rápido, y tenemos eso en la actualidad, tenemos el enfoque súper rápido enlatado de todo. Eso apila a más insensatos que hombres sabios. Nadie construye una torre hasta que calcula el costo. No un hombre sabio.

La segunda cosa acerca de un insensato es que él construye de manera fácil. No solo porque él está apresurado, sino porque básicamente es superficial. Usted sabe, ¿cuántas personas conoce usted que proclaman que creen en Cristo, que dijeron que creen en el evangelio y lo aceptaron, y no ha habido absolutamente nada en su vida que de evidencia de eso? Superficial. Y creo que vivimos en la época de la superficialidad, todos estamos enloquecidos corriendo, digo, si usted no recibe su hamburguesa en tres minutos en McDonald usted comienza a tener un problema en su vida. Y somos tan superficiales.

Millones nombran el nombre de Jesús, pero es arena movediza superficial, y cuando no reciben su mejora instantánea ya de Jesús, y no tienen la emoción que pensaban que iban a recibir, su causa comienza a colapsarse y buscan otro lugar que tenga arena para construir otra casa que tampoco va a permanecer en pie. El cristianismo se ha vuelto tan superficial, simplemente me molesto oír algunas de las presentaciones de Cristo, que supuestamente son legítimas. Sermones que no tienen absolutamente nada que ver con el evangelio, y después usted presenta una invitación al final, y la gente está aceptando quién sabe qué.

No hay un escarbar profundo, no hay un trabajo, no hay un cimiento, no hay quebrantamiento de corazón. Arthur Pink dice, “Si nunca he llorado por mi tendencia a desviarme, entonces no tengo un suelo sólido para regocijarme.” Creo que Spurgeon tuvo una buena palabra, dijo: “Ausencia de profundidad, ausencia de sinceridad, ausencia de celo en la religión, ésta es la ausencia de nuestra época. Ausencia de un ojo hacia Dios en la religión, ausencia de sinceridad al tratar con el alma de uno. El descuido de no usar una lanza en nuestros corazones. El descuido del escudriñar que Dios nos da en contra del pecado. El descuido con respecto a la vida sobre Cristo, mucha lectura acerca de Él, mucho hablar de Él, pero muy poca alimentación de Su carne, y beber de Su sangre. Estas son las causas de una profesión que se tambalea, y una esperanza sin base.” (Fin de la cita)

Por otro lado, mientras que el hombre insensato está apresurado, el hombre sabio no lo está. De hecho, en Lucas 6:47–48 el pasaje paralelo dice, “que el hombre sabio,” me encanta esto, “escarbó en profundidad.” Oh eso es bueno. Escarbo en profundidad hacia el cimiento. Él fue por la roca de la Palabra de Dios. El quitó la arena, la arena de la opinión humana, y la voluntad personal. Él fue por la roca de la obediencia a la Palabra de Dios. Ahora, ¿qué significa escarbar en profundidad? En primer lugar, significa que usted no está apresurado. No una conversión apresurada, no una confesión ligera.

Un escritor ha dicho, “Hay algunas personas que dicen que son salvas, antes de que tengan algún sentido de que siquiera están perdidas.” Y he dicho en el pasado que algunas personas presentan el evangelio de una manera tan pobre, que inclusive los no elegidos, no conocen lo suficiente como para rechazarlo. Aquellos que profesan a Cristo como de ellos, están dispuestos a escarbar en profundidad, han pensado en la responsabilidad. No se apresuran en alguna profesión, para terminar, apresurándose afuera de ella, o ser expulsados en el juicio final. Calculan el costo, consideran lo que están haciendo, escarban en profundidad, no están apresurados. Cuando el Señor sembró la semilla en la parábola en Mateo 13, Él dice, “Pero el que recibió la semilla en pedregales, es el que oye la Palabra e inmediatamente la recibe con gozo, pero él no tiene raíz, entonces permanece por un tiempo, y cuando la tribulación, la persecución se levantan debido a la Palabra, inmediatamente él tropieza y se va.

Simplemente piénselo, oh lo he visto tantas veces. Oh, profeso a Cristo, soy cristiano, y tampoco como usted comienza a presentarle la Palabra de Dios y lo que demanda, se va. No la quieren. Bueno, así no es con el que escarba en profundidad, él escarba en profundidad para llegar a la cama de roca de la Palabra de Dios, para que él pueda obedecer. En Lucas, capítulo 9, versículo 58, “Jesús les dijo, ‘Las zorras tienen hoyos, y las aves del aire tienen nidos, y el Hijo del hombre no tiene en dónde colocar su cabeza.’ Y Él le dijo a otro, ‘Sígueme,’ ‘sígueme.’ Pero él le dijo, Señor, déjame primero ir y sepultar a mi padre.”

Claro, lo que es interesante acerca de esto es que su padre ni siquiera estaba muerto. Déjame ir a casa y esperar la herencia. En cuanto tenga el dinero, voy. Y Él dijo, ‘deja que los muertos entierren a sus muertos. Tu ve y predica el reino. Deja que el mundo se encargue de los suyos, los espiritualmente muertos sepulten a los físicamente muertos. Tu ve y predica el reino. Otro dijo, Señor, te seguiré, pero primero quiero ir despedirme de todo mundo quién está en casa. Jesús dijo, “Ningún hombre habiendo colocado su mano en el arado y mirando atrás es apto para el reino de Dios.” La gente que viene corriendo y después de pronto cuando usted comienza a establecer el estándar de seguir a Cristo, quieren irse de nuevo, no son aptos para el reino, ¿por qué? no entraron por la puerta estrecha.

Entonces, en primer lugar, aquellos que escarban en profundidad no están apresurados, no tienen prisa. No es superficial. En segundo lugar, aquellos que escarban en profundidad muestran un deseo por dar un máximo esfuerzo. Los hombres siempre se ven atraídos al camino fácil, el camino fácil. Yo creo que a veces hacemos que el camino sea tan fácil, que no es un evangelio en absoluto, y no hay conversión en absoluto. Usted sabe, siempre hemos dicho, “Oh, es tan difícil darle seguimiento a los convertidos nuevos, es tan difícil darle seguimiento a aquellos que usted sabe, hemos tenido a tantos, una iglesia grande en Estados Unidos, ésta fue una iglesia muy grande, en un año tuvimos 28,000 conversiones en papel, bautizados 9,600 personas, y después 123 se añadieron a la iglesia.

Y el hombre que estaba en el personal de esa iglesia dijo: “Supe inmediatamente que algo estaba mal, y en ese punto me fui, y dije: Dios muéstrame cómo hacerlo bien. No hubieron 28,000 personas salvas, y solo 123 se añadieron a la iglesia, el problema no es la dificultad del seguimiento, el problema es la dificultad de la conversión. Ese es el problema. Y estamos tratando de darle seguimiento a personas que nunca fueron redimidas para comenzar. La gente dice: “Oh, tu sabes, si no le damos seguimiento simplemente le vamos a tener que dejar en manos del Espíritu Santo, y eso no funciona normalmente.

Sabes una cosa, si realmente son convertidas, Dios va a hacer Su obra, nada más que tratar de darle seguimiento a los inconversos, es un poco difícil. Escuche, la persona que escarba en profundidad, desea esforzarse por entrar, él recibe las cosas duras, él menosprecia el trabajo, él minimiza el trabajo de alma para construir sobre la roca. Seguro es mucho más fácil ir por el camino de la carne, seguro es difícil refrenarse a sí mismo, ir por el camino de Dios, pero sus mandamientos amados, no son gravosos, ¿verdad? son benditos. Y las cumplimos no por ley, sino por amor.

Otra cosa acerca del hombre que escarba en profundidad, él quiere hacerlo bien, y él quiere aprender. Los fariseos no querían aprender, usted no les podía decir nada, ni siquiera querían oírlo. Hay tantas personas así, profesan a Cristo, pero no quieren oír lo que eso demanda. No quieren oír cuales son los requisitos, no quieren calcular el costo, no quieren aprender la manera correcta de construir su vida, quieren seguir con sus propias ideas y sus propias metas, y su propia obstinación, y sus propios diseños, y sus propios propósitos, y siguen por su propio camino pequeño, y cuando usted va y trata de enseñarles lo que es correcto, no quieren oír eso. No es porque son cristianos que no quieren aprender, es porque son cristianos falsos. Eso es lo que nuestro Señor está diciendo, escarba en profundidad.

El que escarba en profundidad, se vacía sí mismo de justicia personal, se vacía a sí mismo de suficiencia personal, sabe que él no tiene nada que ofrecerle a Dios, abrumado con su pecado. él da su máximo esfuerzo para esforzarse para entrar, él da el máximo esfuerzo para colocar la Palabra de Dios en su corazón, para que no peque. él está interesado en una relación genuina con Jesucristo, no una rutina de actividad espiritual. Él no construye sobre visiones, él no construye sobre experiencias, él no construye sobre supuestos milagros, él construye sobre la Palabra de Dios. Y él construye para la gloria de Dios, no la suya.

Escuche, muchas personas quieren poder espiritual. Observe a Simón en Hechos 8, él quería comprar el poder del Espíritu de Dios. Y Pedro dice, “tu dinero perezca contigo, farsante.” Muchas personas quieren el poder, nada más que no están interesados en vivir conforme a los estándares de Dios, son una farsa, están construyendo sobre arena. Quieren saber lo que Jesús puede hacer por ellos, quieren los beneficios, persiguiendo señales y maravillas, no comprometidos con Cristo en absoluto. ¿Y qué sucede en últimas? Bueno, según el versículo 25 y el versículo 27, el día del juicio va a venir.

Ahora, esto simplemente resume todo el juicio, no creo que usted pueda decir la lluvia era tal y tal, la inundación se refiere a tal y tal, y el viento se refiere a tal y tal, y azotar la casa a tal y tal, usted puede exagerar con eso. Lo que simplemente está diciendo es que un día la tormenta vino y fue obvio que casa estaba sobre la roca, y que casa estaba sobre la arena. Y algún día va a venir una rendición de cuentas divina. Eso es lo que está diciendo. Dios va a hacer que sople el viento de juicio y la lluvia de juicio, y va a enviar la inundación de juicio, y cuando haga eso algunos van a permanecer en pie y algunos van a caer. Sea que, si la religión de usted es verdadera o falsa, va a ser probado. Y sea que si usted sea trigo o cizaña, se va a descubrir. Algún día, el granjero principal va a venir y va a separar el trigo de la cizaña, Él va a hacer que sople el viento del juicio, y aquellos que construyeron su vida sobre la roca, van a permanecer en pie. ¡Oh, que promesa tan maravillosa es esa!

Siempre pienso en 1 Tesalonicenses 1, en dónde dice que Jesús nos ha librado de la ira venidera. ¿Por qué? porque nuestra fe es genuina. Eso es él lo que les dijo a los Tesalonicenses, la fe de ustedes es genuina y por eso serán librados de la era venidera. Va a venir un tiempo de juicio. Nos dice en Apocalipsis capítulo 20, específicamente como es que eso va a suceder. “Y vi un gran trono blanco, y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños de pie ante Dios, y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida.”

“Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él, y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos. Y fueron juzgados cada uno según sus obras, y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Ésta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida, fue lanzado al lago de fuego.”

Ese es el juicio final del gran trono blanco, y creo que ese es un día, en el que habrá un eco por los corredores de esa sala del juicio, “Señor, Señor,” seguido de un eco de Su respuesta, “Apartaos de mí, nunca os conocí.” La gente está engañada, escuche, Satanás es un mentiroso, ¿verdad? Satanás es un engañador, y su engaño definitivo, más allá de cualquier engaño es hacer creerle a alguien que es cristiano, cuando no lo es, porque si usted no sabe que tiene el problema, usted no está buscando ya, la respuesta. El día del juicio está por venir, más vale que vea su vida.

“No todo,” de regreso al versículo 21, no todo el que piensa que está adentro, está adentro. Vea el cimiento. Quizás son respetuosos de Cristo, quizás son ortodoxos, quizás usted es apasionado, quizás usted está activo en la devoción privada, quizás está activo en la proclamación pública, quizás está ocupado con la actividad espiritual, quizás está construyendo una vida religiosa ahí en la misma comunidad con creyentes verdaderos y su pequeña casa se puede ver exactamente como su casa, pero cuando venga el juicio va a quedar destruida porque está construida sobre la arena, en la arena de su propia voluntad y sus propios deseos, y sus propios anhelos, y su propia manera de hacer las cosas, en lugar de la roca a la obediencia a la Palabra de Dios. Amados, solo les puedo decir a partir de un corazón de amor que tengo, que deben regresar y revisar el cimiento.

El escritor del himno lo dice, “El alma que en Jesús se apoya, yo no, no dejaré a sus enemigos. Esa alma, aunque todo el infierno se esfuerce por sacudirla, yo nunca, no nunca, no nunca dejaré.” ¿Y qué alma es esa? El alma que se apoya en Jesús para reposar. “Mi,” si puedo parafrasear el otro himno, “mi casa está edificada en nada menos que la sangre de Jesús” y ¿qué? “y su justicia.” “No me atrevo a confiar en la estructura más fuerte sino edificar de manera total en el nombre de Jesús. En Cristo, la Roca sólida estoy de pie, cualquier otro suelo es arena movediza.”

Entonces, la obra maestra, sin paralelo de oratoria termina con una advertencia devastadora y termina con juicio. La palabra final del sermón está al final del versículo 27, “y grande fue su ruina.” Escuche, si quiere saber cómo presentar el evangelio, el evangelio siempre debe terminar con una advertencia de condenación al que lo rechaza. Tiene que terminar así. No es bueno, si no vienes a Cristo ciertamente te estás perdiendo muchas cosas agradables. Demanda una decisión.

Y le pregunto en esta noche, ¿cuál es su decisión? ¿cuál es? Dice usted, “Bueno, escojo a Cristo, escojo el camino correcto.” ¿Está seguro? ¿Está seguro de que ha escogido el camino correcto? Cómo puede ver en Proverbios 30, versículo 12 dice, “Hay generación limpia en sus propios ojos, pero que no se ha lavado de su inmundicia.” Simplemente piensan que lo han hecho. Dice usted, “¿Cómo sé?” Vea sobre que está construida su vida, vea si usted está en algunas de estas listas. Porque esto sabemos, “que ningún fornicario, ni inmundo, ni avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.”

Ahora, escuche, “Ninguno os engañe con palabras vacías, porque debido a estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.” Usted puede decir todo lo que quiera. Y usted puede decir haberlo oído todo, y no será nada más que palabras vacías y corazones vacíos, porque si usted es un fornicario, una persona inmunda, o un hombre avaro, usted no tiene herencia en el reino, y no deje que alguien le diga algo diferente. Ahora, hay ocasiones en las que todos nosotros podemos tropezar en un pecado, pero si estos son los patrones de su vida, usted no está en su reino.

No se engañe. Vea si usted está en esta lista. 1 Corintios 6:9, “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis.” De nuevo, él lo dice. El punto es que éste es siempre un engaño, la gente dice, “Oh, bueno, yo creo, y he hecho una afirmación y he hecho una profesión.” No se engañe. Si usted es un fornicario, cometiendo pecado sexual, un idólatra, un adúltero, si usted es afeminado, si usted es un homosexual, si usted es un ladrón, si usted es un avaro, un borracho, un calumniador, un extorsionador, usted no heredará el reino de Dios. Vea su vida.

Cómo puede ver, lo hemos hecho demasiado fácil, ¿verdad? quizás usted no está en esas listas. Vea si está en esta lista, Gálatas 5:19, “Y manifiestas son las obras de la carne.” ¿Cuáles son? “fornicación, impureza, lascivia,” eso significa sin refreno sexual, “idolatría, hechicerías, odio, enemistades, celos, ira, contiendas, divisiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas de las cuales como os he dicho antes, que los que practican tales cosas, no heredarán el reino de Dios. No se engañe. No se engañe.

En Apocalipsis 21, versículo 8 nos dice esto, “Pero los cobardes, e incrédulos, y los abominables, y homicidas, e idólatras, y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, el cual es la muerte segunda.” ¿Se ve usted en algunas de esas listas? Ahora escuche, todos pecamos. No estamos hablando de eso, pero si esos son los patrones de su vida, esas son las cosas que caracterizan como vive usted, usted no está en el reino. No me importa lo que usted piense, esa es la palabra de la Palabra de Dios. Dice usted, entonces, ¿quién? ¿quién? ¿quién entonces es salvo? ¿quién es salvo? Y usted regresa al final del versículo 14, ¿qué dice? Pocos son los que la hallan.

Carlos Haddon Spurgeon invitó a los hombres a venir a Cristo, él dijo, “Invito a los hombres a Cristo, no a un altar.” Escuche lo que dijo. Esto es al concluir uno de sus sermones. Él dijo, “Antes de que se vaya de este lugar, exhale una oración sincera a Dios, diciendo: “Dios, se propicio a mí, pecador. Señor, necesito ser salvo. Sálvame. Invoco tu nombre Señor. Señor soy culpable, merezco tu ira, Señor no puedo salvarme a mí mismo. Señor quiero tener un nuevo corazón y un espíritu recto, pero ¿qué puedo hacer? Señor, no puedo hacer nada. Ven. Y lleva a cabo tu obra en mí para desear y hacer a partir de tu beneplácito, solo tú tienes el poder, sé, para salvar a un miserable como yo. ¿A quién o a dónde iré si me voy de ti?, pero ahora de mi alma misma invoco tu nombre, temblando, pero creyendo me arrojo de manera total sobre ti, oh Señor, confió en la sangre y la justicia de tu querido hijo o Señor, sálvame en esta noche, por causa de Jesús.”

Y después usted conoce la legitimidad de ese tipo de oración, cuando la pasión de su corazón es que usted quiera vivir una vida justa. Y si esa no es la pasión, entonces usted está engañado. Ahora amados, cuando usted le entrega su vida al Señor en ese punto, yo creo que es así cuando Él toma el control. Ahí es cuando todo comienza a desarrollarse y a partir de ahí el comienza a tomar el control y a capacitarlo a usted y a cambiarlo a usted.

C.  S. Lewis tiene una ilustración maravillosa de esto, él escribe, “Cuando yo era niño, con frecuencia tenía un dolor de muela. Y sabía que si yo iba con mi mamá me daba algo que podía quitarme el dolor para esa noche, y así pudiera dormir. Pero no iba con mi mamá, por lo menos, no hasta que el dolor se volviera bastante malo. Y la razón por la que no iba era esto, yo no dudaba que ella me iba a dar la aspirina, pero sabía que ella también iba a hacer algo más, sabía que me iba a llevar al dentista el día siguiente. No podía conseguir lo que yo quería de ella, sin obtener algo más que yo no quería. Yo quería alivio inmediato del dolor, pero no podía conseguirlo sin que mis dientes fueran corregidos de manera permanente. Y yo conocía a esos dentistas, sabía que comenzaban a meterse con todo tipo de otros dientes, cuando todavía no habían comenzado a doler. Nunca dejan a los perros que están acostados, dormir.

Ahora, si puedo decirlo de esta manera, nuestro Señor es como un dentista, si usted le da un centímetro, él va a tomarlo todo. Esa es la razón por la que él le advirtió a la gente que calculara el costo, antes de convertirse en cristianos. No se equivoque dice él, yo te voy a hacer perfecto. El momento en el que te colocas en mis manos, eso es lo que vas a recibir, nada menos que eso. Entiende que voy a acabar este trabajo. No voy a descansar jamás, ni te voy a dejar descansar hasta que literalmente seas perfecto, hasta que mi Padre pueda decir sin reserva alguna, que Él está contento contigo, como dijo que estaba contento conmigo.” Pablo lo dijo de esta manera, “Aquel que comenzó en vosotros la buena obra,” ¿qué? “la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”

Entonces, nuestro Señor confronta las palabras vacías, y los corazones vacíos, de aquellos que profesaban estar en el reino, pero no lo estaban. ¿Cuál fue el resultado del sermón? Predicas un sermón así esta mañana, nuestro cuarto de oración estaría tan lleno que ni siquiera podríamos recibir a la gente en ambos servicios. ¿Cuál fue la respuesta este día? ¿Un gran avivamiento? ¿conversiones tremendas? No, versículo 28, “Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se convirtió, ¿no? No, no ¿se convirtieron? "Se asombraban porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.”

Lo único que hicieron fue analizarlo. Quedaron asombrados, podríamos usar muchas palabras, pero eso significa que quedaron asombrados, quedaron estupefactos, quedaron impresionados, pero consulté eso en el texto griego y literalmente significa que estaban fiera de sí mismos, o estaban fuera de sus sentidos, de manera coloquial, los dejó boquiabiertos. Los dejó boquiabiertos que alguien pudiera ponerse de pie, y decir todas esas cosas con tal poder, exousia, autoridad, tal poder y tan dinámica y no hacerlo como los escribas. ¿Y cómo lo hacían los escribas? Simplemente citaban a otras personas. Eran falibles y apilaban a otras personas falibles como su fuente.

Jesús simplemente lo dijo, y los dejó boquiabiertos. Jamás habían escuchado tan sabiduría, jamás habían visto tal profundidad, jamás habían entendido tal espectro, toda dimensión de la vida humana fue tocada en una economía de palabras que los dejó sin aliento. Jamás habían visto un entendimiento tan profundo de la ley de Dios, o del pecado del hombre. Jamás habían oído advertencias tan aterradoras del infierno, del fuego de infierno y del juicio, jamás habían oído a alguien quien confrontara de esa manera a los líderes religiosos de la época. Quedaron totalmente impresionados que no usó a nadie más como una autoridad, sino pareció depender de Su propia autoridad. Y ahí es dónde termina. Quedaron sorprendidos.

Voy a retomarlo ahí dentro de tres meses, pero así no debería terminar para usted. Usted debería estar más que asombrado, más que sorprendido, usted debería convertirse, eso es lo que Jesús busca. Jamás habían oído a alguien hablar como él, jamás habían oído a alguien hablar de asuntos divinos con tanta claridad. Jamás habían oído a alguien hablar con tanto amor. Jamás habían oído a alguien hablar con un poder y autoridad tan impresionantes, absolutos, pero no respondieron de la manera correcta, digo, no podían creer que un hombre pudiera ser que él era el cumplimiento de la ley, que un hombre dijera que él era el que determinaba la justicia, de que un hombre pudiera decir que él era el que corregía a los escribas y a los fariseos.

No podían creer que un hombre dijera ser el camino de la vida, que un hombre dijera ser Dios Jehová, que un hombre dijera ser el Juez de todos, que uno pudiera venir y hacer juicio de todo mundo. No podían creer que un hombre como éste podía decir que era el rey. Y lo único que obtuvieron fue admiración. ¿Cuál es su respuesta? Su destino eterno depende de ello. Y el escritor del himno dice, “En todo viento alto y tormentoso, mi ancla me detiene dentro del velo. Cuando todo alrededor de mi alma cede, Él entonces es mi esperanza y fortaleza. En Cristo la roca sólida estoy de pie, cualquier otro suelo es arena que se hunde. Su vida, o está construida sobre la roca o la arena. En la desobediencia o la obediencia, y ahí está el único verificador disponible de la legitimidad de su fe.

Oro a Dios porque la fe de usted esté en Cristo. Inclinémonos en oración. Mientras que sus cabezas están inclinadas y cerramos en esta tarde, no puedo añadir a las palabras de nuestro Señor, solo puedo disminuirlas en mi propia manera humana, no puedo ser el canal más puro como Cristo lo fue para la Palabra de Dios, pero confío en que a través de todas esas debilidades, que usted no obstante haya oído el mensaje, que usted esté escudriñando su propio corazón y su propia alma, confío en que el Espíritu de Dios esté respondiendo y que usted esté respondiendo en respuesta a la convicción que se esté llevando a cabo. Ahí dónde usted está sentado, confío en que usted esté enfrentando la realidad delante de Dios, de su propia vida.

Tomamos un poco de tiempo en esta noche, porque necesitamos terminar, muchas gracias por su paciencia, pero todo esto no significa nada si usted no responde de manera correcta. Lo más triste que jamás le podría pasar es que hubiera gente que conozco y amo, y a quien ministro, que se perdiera el reino, porque están engañados por Satanás. No deje que él haga eso, escudriñe su corazón.

Padre oro por todos los que están aquí, que vean la verdad como Tú la ves, que respondan de manera correcta. En el nombre de Cristo. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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