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Tenemos el privilegio en esta mañana de regresar a nuestro estudio del Evangelio de Mateo. Si es tan amable de tomar su Biblia y prepararse para acompañarme a Mateo capítulo 8… Mateo capítulo 8. Al final de nuestro período sabático este verano, dejamos nuestro estudio de Mateo para compartir algunas cosas acerca de 2 Pedro capítulo 1; y creo que fue lo que el Señor quiso. Pero ahora, con gran gozo y expectativa regresamos a nuestro estudio continuo del Evangelio de Mateo. Cubrimos los primeros 7 capítulos; y ahora, vamos a proceder a continuar en este tremendo Evangelio.

El capítulo 8 hasta el capítulo 12 es realmente en muchas maneras crítico para entender la vida de Cristo y el mensaje de Mateo. Ya que en esta sección, Mateo registra una serie de milagros que hizo Jesucristo. Hay miles de milagros que son realizados, nueve de los cuales él escoge como ejemplos del poder de Jesucristo… Realmente son Sus credenciales como el Mesías. Son esas señales que apuntan de manera convincente a Su deidad, ya que sólo Dios puede hacer las cosas que Él hace. Lo triste es que después de que los milagros que se presentan en el capítulo 8 y 9, después de la predicación que ocurre después de eso, los judíos concluyen que Jesús es del diablo. Esa fue su conclusión. Entonces, en muchas maneras, esto se convierte en el corazón del mensaje de Mateo. Cristo hace todo lo que puede hacer por manifestar Su deidad y ellos concluyen exactamente lo opuesto.

Y después, en el capítulo 13, Él se vuelve de los judíos, deja a los judíos hacia el establecimiento de una iglesia gentil. Esta es una sección monumental de las Escrituras. Ahora, notará usted que comienza con tres milagros. El milagro de sanar al leproso en los primeros cuatro versículos. La sanidad o la curación del hombre con parálisis, versículos 5 al 13; y la mujer con fiebre en los versículos 14 y 15. Esta es la apertura de los milagros. Hay nueve milagros en estos dos capítulos. Y vienen en tres secciones de tres. Tres milagros, después una respuesta. Tres milagros, después una respuesta. Tres milagros, después una respuesta. Todos diseñados para manifestar la deidad de Jesucristo.

Los milagros eran la manera en la que Dios daba testimonio de la deidad de Su Hijo. Son milagros creadores. Manifiestan poder que sólo es definido por la esencia de Dios. Son cosas que el hombre nunca podría hacer. Son sobrenaturales. Ahora, este enfoque de presentar las credenciales del Mesías a través de los milagros no sólo es el enfoque de Mateo, sino también es el enfoque de Juan. Acompáñenme por un momento al Evangelio de Juan; y quiero solamente usarlo como una ilustración para que vean la importancia de este asunto. Juan 1:14. En Juan 1:14 leemos lo siguiente: “Y el Verbo -claro que eso se refiere a deidad misma, a Dios mismo- Y aquel Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros,” dice Juan. Y después, esto: “Y vimos Su gloria, gloria como del Unigénito del Padre.” Juan dice que la Deidad se volvió hombre y nosotros vimos la Deidad. Eso es lo que está diciendo. Vimos Su gloria. Vimos lo divino en lo humano. Vimos a la Deidad esencial. Vimos a Dios. ¿Cómo, Juan? ¿Cómo viste eso? ¿En dónde fue hecho manifiesto?

Eso es fácil para Juan. Juan entonces procede a partir de esa declaración, a dar un hilo de milagros en su Evangelio llevados a cabo por Jesús que son la manifestación de que Él era la plenitud de la Deidad misma. Y a lo largo del Evangelio, el Espíritu Santo nos llama a llegar a esa conclusión.

Pase a Juan 5, versículo 19. Y voy a presentarle un panorama rápido de este Evangelio. Juan 5:19: “Respondió entonces Jesús, y les dijo –a los judíos-: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.” En otras palabras, Jesús dice: “Lo que me ven hacer es exactamente lo que Dios puede hacer. Ahora, esa es una declaración monumental realmente. Versículo 20: “Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que Él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis.” En otras palabras, Jesús dice: “Miren, lo que estoy haciendo es sólo lo que Dios puede hacer.” Y eso debe causarle asombro.

Versículo 36 del mismo capítulo: “Mas Yo tengo mayor testimonio que el de Juan (este es el testimonio de Juan el Bautista); porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que Yo hago, dan testimonio de Mí, que el Padre me ha enviado.” ¿Cómo manifestó Él deidad? No sólo a través de lo que dijo, sino aún más a través de lo que Él hizo. Su poder sobrenatural milagroso creador. Sólo Dios puede crear; y los milagros de Jesús fueron milagros creadores.

En Juan capítulo 10, versículo 25, volvemos a encontrarlo ahí. “Jesús les respondió: “Os lo he dicho, y no creéis; las obras que Yo hago en nombre de Mi Padre, ellas dan testimonio de Mí;

pero vosotros no creéis.”” Ustedes niegan lo que Yo dije pero ¿cómo pueden negar Mis obras? Versículo 32: “Jesús les respondió: “Muchas buenas obras os he mostrado de Mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis?”” Sarcasmo; es obvio que éstas han sido sobrenaturales. ¿Por cuál de ellas me apedrean?

Versículo 37: “Si no hago las obras de Mi Padre, no me creáis.” No me creáis. Si no puedo hacer lo que Dios puede hacer, no me crean. Si no puedo mostrarles que soy Dios, no me crean. Pero si les muestro, aunque no crean en Mí, crean en las obras para que sepan y crean que el Padre está en Mí y Yo en Él. En el capítulo 14, versículo 10, en esencia dice lo mismo: “¿No crees que Yo soy en el Padre, y el Padre en Mí?” En otras palabras, en Juan 15:10 Él está diciendo: “¿No creen que Yo y Dios somos uno? ¿Tienen un problema con eso? Las palabras que Yo les hablo no las hablo de Mí mismo. Y el Padre que mora en Mí, Él hace las obras, creedme que Yo soy en el Padre y el padre Mí, de otra manera creedme por las mismas obras.

Capítulo 15, tiene lo mismo en el versículo 24. “Si yo no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro haya hecho, no tendrían pecado, esto es el pecado de rechazo; pero ahora han visto y han aborrecido a Mí y a Mi Padre.” Lo vieron. No podía negar que era Dios. Y ellos manifestaron que no sólo me odiaron, sino que odiaron a Dios. Como puede ver, este es el punto del Evangelio de Juan. ¿Ve los milagros? Concluye entonces que Él es Dios. Y esto inclusive es afirmado como el propósito del libro en el capítulo 20, versículo 30. Versículo clave: “Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de Sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro.” Esta es una muestra. Muchas otras fueron hechas. ¿Por qué? “Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo.” Estas señales, estos milagros del Hijo de Dios; y para que creyendo tengáis vida en Su nombre.

La tesis entera de Juan consiste en presentar los milagros de Jesús como la afirmación de Su deidad para que los hombres sepan y crean y sean redimidos. Ahora, regrese a Mateo 8; y usted va a descubrir que ese es exactamente el propósito de Mateo también. Estas son las credenciales del Rey. Esta es la prueba de que Él es divino. Ahora, por cierto, se encuentra esto en un punto muy estratégico del Evangelio de Mateo porque Jesús acaba de presentar un sermón único en los capítulos 5, 6 y 7. Él acaba literalmente de voltear de cabeza su mundo religioso. Les ha dicho, de hecho, que su enseñanza está mal, que su vida está mal, su actitud está mal, todo aquello que creen, que ellos sostienen y esperan está mal. Y Él nunca se molestó en citar a algún rabino o alguna de esas fuentes bien conocidas. Él, simplemente, de manera repetida, como una realidad, de manera absoluta, dogmática: “Esta es la Verdad.” De hecho, de manera repetida Él dice: “Vosotros habéis oído, pero Yo os digo. Habéis oído, pero Yo os digo.” Y una y otra y otra vez Él les dijo eso; y cuando Él había terminado en el versículo 28: “Y cuando terminó Jesús estas palabras la gente se admiraba de Su doctrina”… ¿Por qué? Versículo 29: “Porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.”

Digo, Él acaba de decir estas cosas de manera dogmática. ¿Cómo lo hacían los escribas? Citaban a otros rabinos. Ellos eran falibles, entonces necesitaban de otras fuentes falibles para apoyar su material. Jesús simplemente lo dijo. Autoridad increíble. Y Él volteó de cabeza su sistema religioso entero. Él los desnudó. Él los desenmascaró como farsas espirituales como lo eran; y obviamente, esto da lugar a una pregunta muy dramática. Un judío del primer siglo va a decir ¿quién es este que está diciendo estas cosas? ¿Porque autoridad habla? ¿Por qué debemos escucharlo? ¿Por qué debemos creer esto? ¿Qué le da el derecho de decir estas cosas y afirmar que son verdad?

Y los capítulos 8 y 9 son la respuesta a esta pregunta. Y les voy a decir lo que le da a Él ese derecho. Él es Dios. Y eso lo que es lo que le da el derecho y es lo que Mateo está diciendo en el capítulo 8 y en el capítulo 9. Él está mostrando sin lugar a dudas que Jesús es Dios. Y ¿cómo sabe que es Dios? Porque sólo Dios puede crear y por dos capítulos, nueve ejemplos, Jesús crea situaciones, circunstancias que no existen; inclusive miembros físicos. Y vemos a Dios operando. Presenta la respuesta a la pregunta ¿Por qué autoridad dice Él esto?

Ahora veamos, en primer lugar, al principio. Los primeros tres milagros. Y quiero darle algunos pensamientos generales de estos. Hay tres: la curación de uno con lepra; la curación de uno que tenía parálisis. Eso es parálisis; y podría haber sido causado por muchas cosas; y después de una mujer con fiebre. Esos tres.

Y hay varias cosas claves para notar, que debemos observar en estos primeros tres versículos. Número uno, comenzó al nivel más bajo de necesidad humana, lo físico. La vida es más que física, sí; pero Jesús también es compasivo acerca de lo físico. Es maravilloso que los milagros de Jesús no sólo fueron milagros que tuvieron que ver con cosas acerca de lo espiritual o que tenían que ver con consuelo o riquezas o circunstancias o la providencia; sino que tocaron al hombre en el nivel más bajo de necesidad, lo físico. Él va a las profundidades de la enfermedad humana.

Más adelante, en el segundo conjunto de milagros, el segundo grupo, Él trata más con lo espiritual; y en el tercer grupo de milagros, Él inclusive toca al enemigo definitivo del hombre, la muerte misma, conforme resucita a los muertos. Pero en este punto, Él está tratando con ese nivel bajo de necesidad humana que muestra no solamente el poder de Cristo, sino también la compasión de Cristo.

En segundo lugar, y lo veo en cierta manera de manera panorámica, es que Él responde en todos los tres casos a apelaciones. Esto nos muestra Su compasión. En el primer caso, el leproso le dice: “Si quieres, puedes limpiarme.” En el segundo caso, los amigos del centurión dicen: “El siervo está en la casa enfermo de parálisis.” Y Él dice: Yo iré. En el tercer caso, de acuerdo a lo que Lucas añade en el pasaje paralelo, los amigos de la familia de Pedro le dicen a Jesús: “Tú sabes, su suegra está enferma y sería maravilloso si pudieras ir allá y ayudarla.” En los tres casos, Él responde a la apelación del corazón de la gente.

Lo tercero que debemos notar es que en estos tres milagros, como en todo caso, Él actúa en base a Su propia voluntad. Aunque Él muestra empatía y al mismo tiempo muestra una compasión profunda, Él también es soberano; y eso es algo importante. En cada caso, Él actúa en base a Su propia voluntad. “Yo quiero ser limpio. Yo iré y los sanaré. Y estiró Su mano y le tocó, y se fue la fiebre.”

Y en cuarto lugar, y esto es hermoso. En cada uno de estos milagros, Él toca a alguien quien, en términos del entendimiento de los fariseos y los judíos, se encontraba en el nivel más bajo de la existencia humana. Primero un leproso, la escoria de la tierra. Segundo, un gentil. Y en tercer lugar, una mujer. Y sólo en eso hay una sutileza aquí que destruye el orgullo judío, el orgullo de los fariseos. Y usted ve en dónde Jesús realmente se concentra: en los humildes, en los mansos y en los despreciados. ¿Usted sabe que la primera persona a la que jamás reveló que Él era el Mesías fue una ramera en Samaria que ni siquiera era una judía? Eso dice algo a la sociedad judía de su época. Entonces, desde el comienzo, Él presenta claramente que va a establecer Su autoridad mediante poder milagroso; pero Él también va a mostrar Su empatía hacia aquellos que están sufriendo al nivel más bajo de necesidad humana. Y Él va a responder de manera compasiva a los clamores de Sus amigos y a aquellos que tienen necesidades; y al mismo tiempo, va a actuar de manera soberana como el Señor que es.

Y lo triste, lo que realmente rompe Su corazón es que con todo esto, ellos le dan la espalda a Él; y concluyen, en el capítulo 12 que lo que Él hace lo hace por el poder de Belcebú, el príncipe de los demonios. Lo aborrecían. De hecho, tenían que matarlo porque Él destruyó su seguridad religiosa.

En esta sección, Su poder es asombroso. Es asombroso. Él limpia a un leproso, cura a un siervo, resucita a una mujer, controla el mal, echa fuera demonios, hace que los ciegos vean, hace que gente que no puede caminar camine, hace que gente muda hable, cura toda enfermedad que Le es traída. Es un despliegue increíble de poder. Y si usted ve hacia atrás en Mateo y regresa al comienzo y al principio, puede ver que está es simplemente una categoría más de la afirmación de que Cristo es el Mesías.

El primer capítulo, genealogía. Eso certificó las cualificaciones, las credenciales legales del Mesías. Segundo capítulo, nacimiento y todo el cumplimiento de profecía, dio testimonio de las credenciales proféticas del Mesías. Y después llega Su bautismo y da testimonio de la aprobación divina de que Él es el Mesías. Y después llega tentación, y dio testimonio de Sus credenciales espirituales como Mesías. Y después llega el sermón, y usted ve Sus credenciales teológicas. Y ahora llega a los milagros, las credenciales más esenciales de todas, la prueba de que Él es Dios. Él es Dios…

Por cierto, el capítulo 8 comienza en donde el capítulo 4 se quedó. El sermón está a la mitad; pero cuando concluimos con el capítulo 4, ¿se acuerda usted de lo que Él estaba haciendo? Versículo 23: “Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el Evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó. Y le siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán.”

Como usted puede ver, aquí es donde nos quedamos, ¿no es cierto? Subió al monte, predicó un sermón, bajó y comenzó nuevamente. Miles, cantidades innumerables de curación; y el sanó a todos los que vinieron a Él… Y las primeras tres, en cierta manera ya se las presentamos. Para esta mañana, únicamente veremos la primera. Es una historia hermosa, hermosa. Permítanme leérsela, Mateo 8, versículos 1 al 4, es breve.

“Cuando descendió Jesús del monte, le seguía mucha gente. Y he aquí vino un leproso y se postró ante Él, diciendo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme.” Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: “Quiero; sé limpio.” Y al instante, su lepra desapareció. Entonces Jesús le dijo: “Mira, no lo digas a nadie; sino ve, muéstrate al sacerdote, y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para testimonio a ellos.””

Eso es todo. Al principio, usted dice, bueno, ¿no es eso amable? ¡Qué bonita historia, tan corta! Permítame ver si puedo llevarlo con suficiente profundidad para ver lo que realmente está diciendo. Versículo 1: “Cuando descendió Jesús del monte.” ¿Qué monte? Bueno, el monte en donde Él había estado enseñando el sermón. Cerca de la pueblo de Capernaúm, “le seguía mucha gente.” ¿Por qué? ¿Quiere saber algo? No fue porque lo amaban. No fue porque lo adoraban. No fue porque creían en Él. Fue porque tenían curiosidad, en primer lugar. Porque nunca habían oído a alguien hablar con tal autoridad y nunca habían visto a nadie que podía ir por todos lados curando a la gente. Él atrajo a una multitud enorme. Y ellos bajaron de la montaña buscándolo. Y estaban listos para ver qué sucede. Y sucede en el versículo 2.

“Y he aquí, vino un leproso” -literalmente en el griego, se le acercó; y es una palabra interesante. Lo que es interesante es que los leprosos no se acercan… Pero este sí. ¿Sabe algo acerca de la lepra, lo que un leproso es en la Biblia? Viene de la palabra griega el lepros, que viene de la raíz de la palabra lepuss que significa escama. En esencia, la lepra, como es traducida en español, refleja esta palabra griega lepros. En el Antiguo Testamento, usted tiene otra palabra hebrea que también es traducida lepra que viene de la palabra hebrea que significa escama. Entonces, en ambos casos, tiene referencia a algún tipo de enfermedad de la piel que es visible, que se ve como escamosa. Y podría ir mucho más profunda que eso, como Levítico 13 indica. Pero ese es el término que usaban.

Ahora, hay mucho argumento y mucho debate acerca de si esta lepra, como es llamada y la lepra del Antiguo Testamento es lo mismo a lo que conocemos en la actualidad que es llamada la enfermedad de Hanson, la cual es la lepra de la cual sabemos. Hay muchas personas que discuten acerca de las palabras que son usadas, si es esta no el mismo tipo de lepra. Bueno, no podemos estar seguros porque lo largo de los siglos, las enfermedades pudieron haber adoptado nuevas formas por la razón que haya sido, la gente adquirió inmunidad, defensas o por la razón que suceda en la sociedad humana y cualquier germen en particular que existía en la bacteria y demás.

Las enfermedades pueden adoptar diferentes formas. Algunas pueden ser eliminadas; y entonces, no sabemos exactamente si era igual. Pero parece lo mejor asumir a partir de la descripción de Levítico 13, que veremos en un momento, que era extremadamente similar. Y la única verdadera comparación que podemos trazar es que lo que sea esta enfermedad, vendría de nuestro entendimiento de la enfermedad de la lepra. A lo largo de la historia del estudio de estas cosas, la mayoría de la gente ha trazado este paralelo. Y entonces, voy a continuar haciendo eso conforme lo vemos esta mañana.

Fue una enfermedad horrible que se infiltró en la vida de los hijos de Israel. Esta enfermedad, la lepra, como es llamada en la Biblia, fue sin duda alguna adquirida en Egipto. Y la mayoría de los escritores clásicos cree que la lepra se originó en Egipto y por cierto es causada, ahora lo saben, gracias a la ciencia moderna, por un bacilo o bacteria llamado microbacterium lepra. Y esta enfermedad se ha encontrado por lo menos en una momia que fue descubierta en Egipto; y se manifiesta en el cuerpo físico debido al proceso de momificación que esta persona en particular tenía lepra. Y entonces, sabemos que ese remonta a tiempos antiguos. Está enfermedad, entonces, conforme los hijos de Israel estaban en la tierra de Egipto, fue transmitida a ellos. Y cuando ellos regresaron a la tierra prometida, llevaron la enfermedad con ellos.

Ahora, había un problema debido al horror de la enfermedad en sí misma. Y entonces Dios, conforme Él diseñó varias leyes para la vida de Israel para protegerlos de plagas y cosas, les dio leyes para enfrentar la lepra, para que no contrajeran esta enfermedad. Ahora, la lepra del día moderno realmente sólo se puede transmitir a menos del diez por ciento de las personas. En otras palabras, el noventa por ciento de las personas de nuestro día no pueden contagiarse de lepra aún cuando tuviera todos los bacilos en usted, porque ese es el modo en que somos hechos hoy en día. No sabemos si en ese momento la enfermedad era entonces más contagiosa. Existe una declaración hecha en Lucas 4:27 de que había muchos leprosos en Israel, de quienes sólo Naamán fue limpiado. Entonces, quizás en ese entonces se contagiaba más; y ahora, en la actualidad, no es tan contagiosa.

Por cierto, podría también interesarle que está creciendo en los Estados Unidos de Norteamérica. Y el estado que lidera este tipo de incidentes de lepra es California. Hace 10 años atrás, teníamos 30 a 40 casos nuevos al año; y ahora tenemos más de 300. Entonces, puede ser también hoy ser controlada por medio del DDS Depron, creo que se llama así. Es un tipo de medicina que es usado y sólo puede controlar los elementos superficiales de la lepra. No la puede eliminar porque es una enfermedad que no se puede matar. Está ahí hasta que usted muere, por lo que se puede saber. Puede haber algunos casos, pero normalmente así es como se desarrolla.

Entonces, en Israel llegó esta enfermedad y Dios queriendo protegerlo, les dio una dirección muy clara para que supieran cómo tratarla. Y les voy a leer del capítulo 13 de Levítico. Se lo leeré porque aclara alguno de los términos, puede escuchar o puede seguirme. Pero voy a leer algunos pasajes extensos para señalárselos. Y usted puede escuchar porque es algo fascinante lo que uno aprende aquí.

Levítico 13:1: “Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo: “Cuando el hombre tuviere en la piel de su cuerpo hinchazón, o erupción, o mancha blanca, y hubiere en la piel de su cuerpo como llaga de lepra, será traído a Aarón el sacerdote o a uno de sus hijos los sacerdotes.”” En otras palabras, si alguien tiene lepra, tráiganselos al sacerdote.

“Y el sacerdote mirará la llaga en la piel del cuerpo; si el pelo en la llaga se ha vuelto blanco, y pareciere la llaga más profunda que la piel de la carne -en otras palabras, va más allá de una enfermedad de la piel superficial como se indica en el hecho de que el cabello, el pelo ahí se vuelve blanco y está infectado de las raíces y parece ser más profunda-, llaga de lepra es; y el sacerdote le reconocerá, y le declarará inmundo. Y si en la piel de su cuerpo hubiere mancha blanca, pero que no pareciere más profunda que la piel, ni el pelo se hubiere vuelto blanco, entonces el sacerdote encerrará al llagado por siete días. Y al séptimo día el sacerdote lo mirará; y si la llaga conserva el mismo aspecto, no habiéndose extendido en la piel, entonces el sacerdote le volverá a encerrar por otros siete días.

Y al séptimo día el sacerdote le reconocerá de nuevo; y si parece haberse oscurecido la llaga, y que no ha cundido en la piel, entonces el sacerdote lo declarará limpio: era erupción; y lavará sus vestidos, y será limpio.” Simplemente no era algo serio. “Pero si se extendiere la erupción en la piel después que él se mostró al sacerdote para ser limpio, deberá mostrarse otra vez al sacerdote. Y si reconociéndolo el sacerdote ve que la erupción se ha extendido en la piel, lo declarará inmundo: es lepra.” Sigue empeorando.

Ahora, había algunos casos obvios en donde realmente no necesitaba una prueba de dos semanas. Y el versículo 9, habla de ellos. “Cuando hubiere llaga de lepra en el hombre, será traído al sacerdote. Y éste lo mirará, y si apareciere tumor blanco en la piel, el cual haya mudado el color del pelo, y se descubre asimismo la carne viva, es lepra crónica en la piel de su cuerpo.” No se moleste usted en aislarlo porque ya es claro lo que tiene.

“Mas si brotare la lepra cundiendo por la piel, de modo que cubriere toda la piel del llagado desde la cabeza hasta sus pies, hasta donde pueda ver el sacerdote, entonces éste le reconocerá; y si la lepra hubiere cubierto todo su cuerpo, declarará limpio al llagado; toda ella se ha vuelto blanca, y él es limpio.” En otras palabras, si lo único que hace es tener a lo blanco y no tiene unas llagas abiertas que están drenando, entonces la lepra no es tan seria. Heródoto e Hipócrates escribieron en unos escritos antiguos acerca de un enfermedad conocida como luecodermia, que era algo que atacaba el pigmento de la piel y convertía a la persona en una especie de color blanquecino y podía haber sido eso, o podía haber sido eccema o psoriasis o vitíligo alguna de esas cosas que eran no dañinas, desórdenes de la piel menos serios.

En otras palabras, si lo único que tiene es algo limitado, simplemente algo blanquecino, entonces no era real y podía decir que estaba bien. De hecho, si usted ve a lepra en la actualidad, se podría referir a esto aquí. Hay dos tipos. Hay una que se llama lepromatosa que es algo serio; y después está la lepra tuberculoide que es un tipo que sólo hace que la piel se vuelva de otra manera, y esto se quita en tres años…

Entonces, estas son las pruebas que se les daban y debían ser examinados con mucho cuidado. Ahora, si tiene el tipo severo, el resto del capítulo 13 lidia con esto. ¿Qué haces con esta persona? Versículo 38: “Asimismo cuando el hombre o la mujer tuviere en la piel de su cuerpo manchas, manchas blancas, el sacerdote mirará, y si en la piel de su cuerpo aparecieren manchas blancas algo oscurecidas, es empeine que brotó en la piel; está limpia la persona. Y el hombre, cuando se le cayere el cabello, es calvo, pero limpio. Y si hacia su frente se le cayere el cabello, es calvo por delante, pero limpio. Mas cuando en la calva o en la ante calva hubiere llaga blanca rojiza, lepra es que brota en su calva o en su ante calva. Entonces el sacerdote lo mirará, y si pareciere la hinchazón de la llaga blanca rojiza en su calva o en su ante calva, como el parecer de la lepra de la piel del cuerpo, leproso es.”

El versículo 45 nos presenta el punto aquí. “El leproso en quien hubiere llaga llevará vestidos rasgados y su cabeza descubierta, y embozado pregonará: ¡Inmundo! ¡Inmundo!” De nuevo, la lepra ha terminado. Y hace muy poco leí en una publicación de Los Ángeles Times acerca de un análisis médico de la enfermedad de Hanson, la lepra, es transmitida por el aire. Viene de la boca; y la boca es una de las maneras por las que es transmitida. Y esa es la razón por la que cuando anda por todos lados, cubre su boca. También descubrieron que las personas que han contraído lepra, lo hacen cuando han tocado el mismo objeto. Entonces, el bacilo puede existir en el mismo objeto. Por ejemplo, hay casos de personas que han sido tatuados y cuando fueron tatuados con la misma aguja, obtuvieron el mismo tipo de lepra. Entonces tienen que sacarse la ropa también.

Y luego, pasa su vida diciendo por todos lados ¡inmundo, inmundo! y entonces tiene que hacer un anuncio donde quiera que vaya para que nadie se le acerque. Y el Talmud decía que no se puede acercar a menos de 1.80 m a un leproso y si el viento estaba soplando, el límite era 0.45 m. Y había 61 contaminaciones en el judaísmo. Contaminación número uno, encabezando la lista, era un cuerpo muerto; y número dos era un leproso. No te acerques, no lo toques.

R. K. Harrison escribió un artículo muy importante acerca de esta palabra del Antiguo Testamento para lepra y señala que todos los síntomas de Levítico 13 podrían ser un presagio de lepra clínica. Y podría ser, y necesita ser distinguida, y por eso tenemos todos estos exámenes. En casos obvios de lepra, vemos aquí, la persona era sacada. Ahora, con la lepra seria, esa era una enfermedad terrible. En primer lugar, en cierta manera lo podemos controlar para que la gente pueda vivir una vida normal. Pero en esa época, sería incontrolable. Lo primero que la lepra hace es atacar, más allá de los síntomas físicos, el sistema nervioso. Y de inmediato anestesia los miembros.

La gente dice que las narices tan sólo se caen y también sus dedos. Realmente no. Parte de ese problema es que cuando usted pierde ese sentido en los nervios, literalmente se rasca y se quita las extremidades cascándose. Descubrieron en Carville, Louisiana, en los Estados Unidos de Norteamérica, en un lugar en donde investigan la lepra que cuando estudiaron la gente que tenía lepra, esto era lo que sucedía. Por ejemplo, un hombre que tiene lepra y tiene zapatos que le aprietan, como no puede sentir que le quedan chicos, lo que provoca es que se le caigan los dedos de los pies debido a la fricción. Y una mujer que trabaja con sus manos y se empieza a tocar los dedos, de estárselos tocando y rascando se le caen porque no tiene sensibilidad acerca de lo que está sucediendo en sus manos.

Y entonces, así sucede con el rostro; y añadan a eso que la lepra ataca la médula ósea. Y entonces, se infecta después la sangre y los huesos comienzan a ser afectados; y conforme los huesos comienzan a ser afectados, se secan, se cae en la piel y tejido; y entonces aparecen dedos como garras y pies como garras en donde sucede lo mismo… cuando usted utiliza estos dedos atrofiados, infectados. Resulta que ellos comienzan a caerse. Algo horrible. Literalmente pierden los miembros.

Ataca a los ojos, trae ceguera. Los dientes después se caen. Ataca a los órganos internos de tal manera que provoca esterilidad. Francamente, no es tan doloroso. Es lo más horrible que se pueda imaginar. Comienza con algún tipo de mancha blanca o rosa que aparece en la frente, en el oído, en la nariz, en la mejilla o en el mentón. Después comienza a esparcirse en una especie de hinchazones con forma de tumores esponjosos que hinchan toda la cara. Luego se convierte en algo sistemático; y ahí es cuando comienza a infectar el hígado y la médula ósea, la corriente sanguínea. Usted pierde su sensibilidad, ceguera.

El doctor Heuzinga ha escrito acerca de esto, y cito: “La enfermedad que llamamos lepra el día de hoy generalmente comienza con dolor en ciertas partes del cuerpo, y después continúa con entumecimiento. Poco después, la piel en esos lugares pierde su color original, comienza a ser gruesa y escamosa. Conforme progresa la enfermedad, esos lugares que están hinchados se convierten en úlceras sucias debido a la poca irrigación sanguínea. La piel, especialmente alrededor de los ojos y los oídos, comienza a abultarse debido a lo que está pasando, de tal manera que el rostro de la persona afectada comienza a parecerse a la cara de un león. Se empiezan a caer los dedos y son absorbidos en el cuerpo. También son afectados de la misma manera los dedos de los pies. Las cejas y las pestañas se caen.

Para este momento, uno puede ver a la persona en esta condición y saber que es un leproso. Al tocar su dedo, puede sentirlo. Inclusive puede olerlo porque el leproso emite un olor bastante desagradable. Además, a la luz del hecho de que la enfermedad produce agentes que atacan la laringe, la voz del leproso asume una característica distintiva. Su garganta se enronquece y no sólo puede ver, sentir y oler al leproso sino que inclusive puede oír al leproso; y si se queda con él por algún tiempo, va a encontrar un sabor particular en su boca. Todos los sentidos humanos son repulsivos hacia el leproso.” Fin de la cita.

Esta enfermedad era temida, era horrible; pudiera o no atacar a la población entera o a sólo unos cuantos, era suficiente para que quisieran sacarlos del campamento para proteger a la gente. Tenían que salir del campamento. Y en 2 Samuel 3:29, hay una declaración asombrosa. David estaba pronunciando una maldición en contra de Joab el malo; y David dijo: “Que su familia nunca deje de tener un leproso.” Eso es lo peor que podría decir usted a alguien. Y esa enfermedad no tenía cura.

¿Pero sabe qué era lo que iba más allá de eso? ¿Algo que era increíble? No era suficiente ser feo más esa de toda la imaginación. Para añadir a eso, eran clasificados como ceremonialmente impuros. Y Dios tenía un propósito. La lepra, escuche esto, era la ilustración más vívida que tenía Dios a la mano acerca del pecado. Era en una ilustración del pecado. El pecado contamina el cuerpo entero. El pecado es malo. El pecado es feo. El pecado es aborrecible, es incurable. El pecado contamina. El pecado se para y aísla y hace que los hombres sean rechazados. Entonces, todo leproso no sólo vivía con el estigma de su propia enfermedad, sino que también vivía como una ilustración viva del pecado. Ceremonialmente inmundo.

Uno de los rabinos en el Talmud dijo, y cito: “Cuándo veo leprosos, les arrojo piedras, no sea que se me acerquen.” Otro rabino dijo, y cito: “Yo no me comería un huevo que fuera comprado en una calle donde un leproso ha caminado.” Fin de la cita. Los odiaban. Los menospreciaban. Les temían. ¿No es asombroso que Jesús presenta las credenciales de que Él es el Mesías comenzando con un hombre e ignora a todos los fariseos enfermos en la ciudad?

Ahora veámoslo. Regresemos a versículo 2. Realmente me meto en estas cosas. Casi me olvido que hay un versículo ahí. Ahora, ¿sabe por qué está aquí la frase “he aquí”? Nunca lo creerían. Vino un leproso. He aquí, vino un leproso. Eso era inconcebible. Vergüenza personal. Estigma social, ley del Antiguo Testamento. La ceremonia. Algo que simplemente no se hacía. Uno iba por todos lados proclamando ¡inmundo, inmundo! Para que nadie se acercara. Esto es increíble.

Hay cuatro cosas que sobresalen en este leproso: número uno, él vino con confianza. “Y aquí, vino un leproso.” Me gusta eso. Él no vino arrastrándose o a escondidas. El verbo en el griego es bueno. Él se acercó. Él vino. Se acerca. Y puede imaginarse que ahí la multitud se dividió rápidamente. ¿Y sabe qué veo aquí? Veo a un hombre que está consciente de una manera tan desesperada de su necesidad que realmente no le importaba lo que los demás pensaran. ¿No es cierto? Me gusta eso. Personas como él que están tan desgastadas de manera social que no se aparecerían en una multitud, pero este sí. Él había perdido todo sentido de vergüenza. Perdió todo sentido de estigma social. Se acercó. Ni siquiera pensó lo que estaba haciendo en términos de avergonzarse por acercarse. Así de profunda era su necesidad. Josefo nos dice que los leprosos eran tratados como hombres muertos. Eso no lo iba a detener. Él pudo haber estado muerto a los ojos de todo el mundo, pero vino. Él vino porque vio su necesidad profunda y quería ayuda más de lo que quería proteger su reputación.

En segundo lugar, él vino con reverencia. Me encanta. “Y he aquí vino un leproso y se postró ante Él, diciendo: “Señor.”” Ah, no podemos decir mucho acerca de su cuerpo pero podemos decir mucho acerca de su alma, ¿no es cierto? Ahí estaban los fariseos vestidos de una manera ostentosa, con túnicas ostentosas. Con su pequeño sombrero. Con su barba cortada de manera que minuciosa, pero por dentro miserables, putrefactos, llenos de huesos muertos. Y aquí está un leproso. Por fuera vil y miserable y sucio, pero por dentro hermoso, reverente, adorando. ¿Sabe usted lo que yo creo? Yo creo que cuando dijo Señor no lo estaba usando en el sentido de título de Señor. Creo que él sabía que estaba en la presencia de Dios, de otra manera, ¿por qué habría adorado? Proskuneho. Se cayó. Él viene ante Jesús, cae postrado ante Él y dice “Señor”.

Yo no sé de dónde obtuvo su información, pero ya habían pasado suficientes cosas en el área, habían habido curaciones, tras curaciones, tras curaciones. Quizás uno de sus amigos había sido sanado. Pero él viene y adora; y los hombres se postran a sí mismos delante de reyes y delante de Dios. Y creo que él vino porque tenía un corazón adorador. Yo creo que Él estaba en la presencia de Dios y lo sabía. Y era maravilloso ver que su alma estaba sintonizada hacia Dios y vino a adorar primero. Eso es porque él entendió que el alma era más importante que el cuerpo. Él vino adorando. Él vino exaltando a Dios. Antes de que buscara algo para sí mismo, él buscó algo para Dios. Recuerde eso, si es tan amable. Eso es algo importante.

En tercer lugar, él vino con humildad. ¿No le gusta esto a usted? Él dice: “Señor, si quieres. Si quieres.” Eso es humildad. Él no demando nada. Él no habló como si Cristo tuviera que hacer lo que él decía. Él no vino y presentó las razones por las que tenía que ser curado. Él no vino y trató de afirmar su propia dignidad. Él no estaba quejándose por el hecho de que tuvo esta enfermedad y muchas otras personas no la tenían. Él no pensó en sus derechos. Ni siquiera habló de sus deseos. Él ni siquiera dijo que le gustaría ser sanado. Él ni siquiera dijo eso. Él sólo dijo: “Si quieres, puedes. Yo no te estoy diciendo lo que tienes que hacer, porque Tú eres el Señor” ¿No le agrada esto a usted?

Esto está muy lejos de lo que usted oye en el día de hoy en donde se le dice a la gente que demande sanación de Dios, que demande que Dios los cure, que demande ser sano, que reclame Su sanidad y Su curación. Este hombre no tenía qué reclamar. Él adoró primero. Nunca pidió nada. Él sólo dijo que sabía que Tú puedes y quieres. Crees que estoy de acuerdo con Lenski al decir que el leproso está dispuesto, si Jesús quiere, a permanecer en esa muerte viviente. Creo que él se habría ido aún creyendo que si fuera leproso o hubiera adorado primero, él no hubiera hecho ninguna petición a favor suyo. Manifiesta un corazón puro.

Finalmente, él llega con fe. Él dice aquí: “Señor, si quieres, puedes limpiarme.” Esa es la palabra poder, dunamis en el griego. Tú tienes el poder, Tú puedes. Yo sé eso, estoy convencido de eso. Y por cierto, Lucas nos dice. Lucas siempre nos da el análisis clínico de todo porque él era el doctor. Él estaba lleno de lepra y dice Tú lo puedes hacer. ¿De dónde sacó él esa información? Bueno, quizás estuvo en Mateo 4 y vio todo lo que estaba pasando. Tú lo puedes hacer.

Amados, cuando un hombre dice Tú lo puedes hacer, esa es fe en su punto más alto porque sabe que Dios tiene la capacidad y se somete a la soberanía de Dios. Hay mucha gente que cree, dicen que cree que Él puede, pero quieren acorralarlo, forzándolo a que haga cosas. Y hay otras personas que cuestionan si puede. Pero la verdadera fe dice: “yo sé que puedes. Yo no sé si quieres.” Ese es el nivel más alto de fe. Pero lo que Tú quieras, esa es Tu decisión. Entonces, Él viene con confianza, porque tenía una necesidad profunda. Vino con reverencia porque vio a Dios. Con humildad, porque él se dio cuenta que Dios era soberano. Y con fe, él sabía que podía hacerlo. ¿Qué sucedió?

Versículo 3: “Jesús extendió la mano y le tocó.” Observe esto. Ahora, eso es lo único que dice en este texto, pero podría ser añadido: “Y la multitud entera se asombró.” Usted no toca a leprosos. Levítico 5:3 dice que nunca se le permite tocar la inmundicia de un hombre. Pero, ¿sabe lo que probablemente necesitaba un leproso más que cualquier otra cosa en el mundo entero? Simplemente que fuera tocado por alguien que estaba limpio. Él tocó. Él no necesitaba tocarlo. Él pudo haberse subido a un techo y haber dicho: “sed limpio” y los ángeles cantaron y la tierra hubiera temblado con relámpago. No, no, nada de drama.

Me encanta eso. Me encanta la simplicidad. Esto es muy simple -una de las pruebas más grandes de la inspiración de la Biblia es la falta de comentario por parte de los escritorios de la Biblia. Digo, si yo hubiera visto esto, si lo hubiera dicho, yo hubiera ocupado 18 páginas. Y después el dedo comenzó… y usted sabe, no hay eso. Una de las grandes pruebas de inspiración es la ausencia de eso… Porque los hombres hacen cosas grandes de eso. No, simplemente lo tocó.

“Él dijo: “Quiero. Sé limpio. Es Mi voluntad.” Y al instante, su lepra desapareció. Me molesta cuando la gente dice bueno, yo fui al sanador y fui sanado; y desde entonces me he estado mejorando progresivamente. Eso no es sanidad. Jesús estiró Su mano y lo tocó. Mire, cuando nosotros tocamos la inmundicia, nos contaminamos. Pero cuando Él toca la inmundicia, se quita la inmundicia. Cuando nosotros tocamos una enfermedad, nos contamina. Cuando Él toca una enfermedad, Él la limpia. Eso es poder. Digo, no sé cómo fue la escena, pero me puedo imaginar. Con esas manos que se veían como garras instantáneamente convirtiéndose en manos hermosas, como si fuera la piel de un bebé. Los pies, el rostro, increíble. Jesús lo tocó. Y fue limpiado al instante. Su poder, asombroso. Asombroso. Y con la frente toda la afectada. No habría tenido cejas y pestañas. Con la piel con escamas, con sangre. Y la nariz y la garganta y los ojos destruidos. Y los pies y los dedos de los pies como garras y desgastados; e instantáneamente, ya está bien.

Y simplemente me digo, todas las supuestas sanidades de la actualidad palidecen y se vuelven nada en comparación con ese tipo de despliegue omnipotente. Usted puede escuchar. Puede traer a todos los supuestos sanadores en el mundo y pueden seleccionar a cualquier leproso que quieran; y no van a hacer esto. Los supuestos sanadores deben guardar silencio. Sus declaraciones son insensatez en comparación con el poder de Cristo. Tan insensato es que cuando usted lee, por todo el mundo, toda civilización con sus supuestos sanadores. Nada como esto. No crean dedos. No crean pies. Lo hizo al instante.

Versículo 4, observe esto. “Entonces Jesús le dijo: “Mira, no lo digas a nadie.”” Oh… Esto es doloroso. A nadie. “Si no ve, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que ordenó Moisés para testimonio a ellos.”

¿Cuál es la primera prueba cuando Cristo ha invadido tu vida? Una pequeña palabra. Una pequeña palabra Comienza con la letra o. Obediencia. Le dice: bien, has sido sanado. Ahora haz esto. Dos cosas. Número uno, haz lo que Moisés dijo que hicieras. Guarda la ley de Dios. Y Moisés, en el Antiguo Testamento, tenía algo asombroso. Cuando un leproso era limpiado, él tenía que ir al templo; y digo, era asombroso. Simplemente para darles una ilustración de esto; rápidamente se las voy a dar. Levítico 14, esto es lo que sucede. El hombre cree que su lepra ya se ha quitado, ¿muy bien? En caso de que esto sucediera, y como dije, pudieron haber muchos casos aislados cuando había sanidad o curación.

En primer lugar, tenía que tomar dos aves y tenía que matar a una de ellas en agua corriente. Y además, tomaba hisopo, cedro, y escarlata. Las tomaba con el ave viva y la mojaba en la sangre del ave muerta y después dejaba que el ave viva se fuera volando. Es una ilustración de ls Resurrección. Después te limpias, limpias tu ropa, te rasuras, pasan siete días y eras reexaminado. Después rasuras tu cuerpo, tu cabeza y tus cejas. Entonces, los sacrificios se hacen consistiendo de dos corderos sin mancha, un cordero, tres décimos de medida de harina fina mezclada con aceite y otra medida de aceite. Entonces, después tenía que tocar todas las cosas con la punta de tu lóbulo derecho, tu dedo derecho, tu dedo del pie derecho mezclado con sangre; y después el examen final. Y si la cura era real, entonces se daba un certificado para tu pared. El “ex leproso vive aquí.”

Bueno, eso era lo que querían que hiciera. Fue cumplido en Levítico 14, encárgate de todo eso. Usted dice, oye, bueno, yo puedo entender eso. Él quería que obedeciera. Como puede ver, Jesús no vino destruir la ley sino a ¿qué? A cumplirla. Y mientras que estaba devastando el sistema de los fariseos, Él no quería que pensaran por un momento que estaba violando la ley de Dios.

Ahora, dice usted, bueno, ¿por qué le dijo que no le dijera nadie? Piense en esto. Algunas personas dicen bueno, Él no quería agitar a la multitud que lo estaba siguiendo como un curandero. Y eso es posible porque se volvió difícil para Él simplemente funcionar; y no pasó mucho tiempo después de esto porque las multitudes eran tan grandes, Él tenía que apartarse. Y otros dicen bueno, realmente es porque Jesús no quería que la gente lo viera como un poder que podía derrocar a Roma y verlo como un líder político. Como le hicieron, recuerda en Juan, cuando trataron de hacerlo un rey que derrocara Roma. Otros dicen que porque éste era su momento de humillación y no buscaba exaltación. Y pueden ser verdad todas esas, pero permítame darle la mejor razón. Si usted simplemente lee el resto, dice: “ no le digas a nadie.” Simplemente lea el resto y sabrá por qué. “Si no ve y muéstrate al sacerdote y presenta la oferta ellos.” ¿Por qué?

Aquí está el punto. Ve al templo y atraviesa por todo el ritual mosaico y tienes un examen de ochos días. Te presentas ante tus amigos como un leproso que ha sido limpiado. Pasa por toda la prueba para que se aseguren que estás bien; y cuando terminen concluirán que este leproso está limpio. Y entonces, puedes decir: “¿les gustaría saber quién hizo esto? Jesús de Nazaret hizo esto.” Y entonces ellos estarán atrapados en sus conclusiones. ¿Se da cuenta?

Bastante poderoso. Los sacerdotes confirmarán que él está limpio y descubrirán que fue Jesús. Y por su propio testimonio y su propia evaluación, confirmarán el poder de Cristo. Y todo depende del hecho de que él se apresuró a Jerusalén y llegaría primero el reporte de que Jesús lo hizo y entonces no estarían interesados en examinarlo.

Bueno, ¿saben lo que sucedió? El hombre no hizo eso. Habló por todos lados. Marcos nos cuenta eso. Él se emocionó tanto que no obedeció. Y entonces la historia, en ese sentido, en cierta manera es triste, que no hizo lo que se le dijo. Pero por esta mañana, no quiero que terminemos ahí. Quiero que piense en esto. Jesús dijo: “¿Qué es más difícil: sanar la enfermedad o perdonar el pecado?” Él dijo eso un par de veces en diferentes palabras. ¿Sabe por qué? Porque mientras que Él estaba haciendo todos estos milagros, Él no sólo estaba revelando Su poder sobre la enfermedad, sino que cada una de ellas era una ilustración de Su poder sobre ¿qué más? El pecado. El pecado. Y veo en esto una analogía. Este texto, para mi es análogo a una conversión.

Siga este pensamiento para concluir. La lepra, ceremonialmente inmunda. Una demostración del pecado. Es como el pecado. El pecado es horrendo. El pecado es aborrecible. El pecado es contagioso. El pecado es incurable. El pecado lo hace a usted un rechazado… Pero el leproso vino con confianza. ¿Por qué? Porque llego al punto de estar tan desesperado por su lepra, ¿no es cierto? Así es como se lleva a cabo la conversión. La gente no se salva menos de que llegue al punto de desesperación por lo horrendo que es la enfermedad del pecado. Y amados, esto está tan ausente en el evangelismo de nuestra época. El hombre vino. Él perdió todo estigma social. Él perdió todo temor de ser rechazado. Ya no le importaba eso. Él estaba abrumado con lo horrendo que era su enfermedad. Y venir a Cristo no es subirse a algún tipo de vagón. Es ser miserable y saberlo.

En segundo lugar, él vino adorando. Y creo que la verdadera conversión ocurre cuando la gente desesperada viene adorando a Dios, no buscando cosas para sí mismos sino buscando la gloria de Dios. Un reconocimiento de Su majestad, un sentido de asombro, Señorío. “Señor… Dice él… Depende de Ti.” Creo que la verdadera salvación demanda ese tipo de condición miserable y ese tipo de afirmación en reverencia de adoración hacia Él cómo Señor.

En tercer lugar, él vino humildemente. Creo que la verdadera salvación no adopta la perspectiva de que usted le hace a Dios el favor. No hay voluntad personal, no está centrado en uno mismo, no hay sentido de dignidad, no hay sentido de valor, de derechos, debe reclamar algo, nada. Son los mansos los que heredan el Reino.

Y finalmente, él vino con fe. Él creía que lo podía hacer y usted no puede ser salvo sin fe. Debe haber un sentido abrumador de lo miserable que es por el pecado. Debe haber una adoración del Señorío de Cristo. Debe haber humildad y fe; y será tocado y limpiado cuando usted viene en esos términos. ¿Puedo añadir también que la enfermedad del pecado es infinitamente peor que la enfermedad de la lepra? Y después, cuando usted es salvo, ¿sabe lo que el Señor dice? Haz dos cosas: número uno, obedece la ley de Dios. ¿Obedecerá la ley de Dios? Y número dos, que la gente descubra por sí misma que Cristo cambió tu vida para que no sólo sea verbal. ¿No es eso algo interesante? ¿Esa analogía?

Es mejor que usted no diga nada y que deje que el mundo vea que Jesús cambió su vida por su propia evaluación a que usted empiece a hablar y no pueda respaldar lo que dice por la manera en la que vive. Aquí hay un hombre por todos lados que decía que Jesús cambió mi vida. Hombre, venme. Solía ser un leproso. Hosanna. Y de pronto, alguien le dice ¿por qué no estás ahí mostrándote al sacerdote? Voy a llegar a eso. Una vida desobediente en medio de un testimonio no tiene significado. El testimonio es invalidado. Sé obediente. Y en medio de su obediencia, Dios manifestará el poder transformador de Cristo. Es su vida la que habla.

Entonces, vemos en esta hermosa historia la curación del alma del pecado en una analogía. Bueno, algún día, cuando llegue al cielo, voy a decirle a este hombre, porque creo que él está ahí ahora, le voy a decir: “Oye, ¿cómo no fuiste Jerusalén?” Oremos.

Gracias, Padre, por nuestro tiempo en esta mañana. ¡Y qué experiencia tan emocionante! Tan emocionante es ver Tu poder de nuevo, hablándonos a lo largo de estos 2000 años desde el día en que este hombre vivió; y sin embargo siendo tan vívido el día de hoy como fue en ese entonces. Toca nuestras vidas hoy, especialmente aquellos que están en medio de nosotros con la lepra del pecado. Límpialos. Que sean puros antes de que este día termine.

Mientras que sus cabezas están inclinadas y con sus ojos cerrados, por un segundo, si usted no conoce al Señor Jesucristo, si la lepra se oyó espantosa en esta mañana, usted ni siquiera conoce la mitad de la realidad de lo que es el pecado. Estar en pecado y bajo el juicio de Dios para siempre. Que este sea el día en el que usted venga a Jesucristo. Si el Espíritu de Dios le habla a su corazón y está dándose cuenta de su pecado, ¿será obediente a eso? Espero que así sea. Él tocará y lo hará limpio. Él inclusive perdonará su desobediencia, aunque le entristece.

Gracias, Padre, por nuestro tiempo, por la maravilla de Tu poder como lo hemos visto expresado en Cristo. Y, ¡Oh!, estamos tan agradecidos porque nos ha tocado y nos ha limpiado. Que seamos fieles en obedecer y que el mundo en su evaluación sepa que Jesucristo transformó nuestras vidas. La alabanza es sólo para Él. Trae al cuarto de oración a aquellos que Tú quieres que vengan. Para que podemos ayudarles en este punto tan crítico. En el nombre de Cristo oramos. Amén.

  

 

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