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Estamos viendo hoy Mateo 10 y particularmente los versículos 2 al 4, los cuales nos dan los nombres de los discípulos, los doce apóstoles. Y hoy quiero que concentremos nuestro pensamiento, en una pregunta muy elemental. Conforme llegamos al décimo capítulo, realmente enfrenté una decisión, si simplemente leer la lista y seguir con el material tremendo acerca del discipulado que está en el capítulo, o detenernos y ver a cada individuo en la lista. Y debido a que creo que fueron tan especiales y tan maravillosos, y llamados de manera tan excepcional por Dios, no pude resistir la oportunidad que enfrenté, de tomar a cada uno a nivel individual y ver quienes fueron estos doce en realidad.

Y después hacer esta pregunta elemental, ¿qué tipo de personas usa Dios para sus propósitos? ¿qué tipo de hombres escogió Jesús? Cuando pensamos en los doce apóstoles, tendemos a pensar en santos de vitral, personas sin fallas, personas que han sido canonizadas, personas que no manifiestan ninguna de las fallas de la humanidad que nos rodean. Y si hacemos eso estamos equivocados, porque son personas igual que nosotros, llamados de manera especial, transformados de manera especial, preparados de manera especial, enviados de manera especial por Cristo, pero personas iguales a nosotros.

Ahora, vivimos en una sociedad muy consciente de los requisitos, de las calificaciones. Hay calificaciones para casi todo. De hecho, conforme estaba volando a Boston, el miércoles, estaba leyendo el periódico Los Ángeles Times y pensé, usted sabe, sería interesante simplemente leer la sección de clasificados de oportunidades de trabajo y ver si puedo refrescar mi mente acerca de lo que se necesita para lo que el mundo demanda. Y entonces leí la sección entera de clasificados, todos los trabajos que estaban ofreciéndose. Y algunos de ellos fueron fascinantes en términos de requisitos.

Por ejemplo, uno decía: “Se busca redactor. Debe ser auto-motivado, tener la capacidad de trabajar bajo presión, dispuesto a viajar, egresado de periodismo, una experiencia mínima de tres años, 50 palabras por minuto al mecanografiar, debe tener su propio medio de transporte”. No dijo ni una palabra sí podía escribir o deletrear. Otro dijo: “Se busca chef. Debe tener la capacidad de preparar todos los alimentos especiales japoneses, y debe tener la capacidad de preparar galletas francesas. Y debe haber tenido un mínimo de experiencia de dos años en ambos”. Es probable que usted encuentre sushi en su eclair.

Otro que pensé que era interesante dijo: “Se busca consultor de impuestos experimentado, y contador, en un despacho en la Ciudad Century que está creciendo rápidamente. El solicitante debe estar familiarizado con los impuestos de patrimonios, y poder llevar a cabo una investigación de impuestos, un mínimo de dos años de experiencia con impuestos, y un certificado como Contador Público son necesarios, la capacidad de jugar softball no es requerida, pero sería útil”. Y simplemente siguió así, página tras página tras página. Todos estos requisitos, todas estas calificaciones. Nuestra sociedad ha establecido estándares para todo, y para todo mundo.

La vida está hecha de calificar. Cada vez que usted quiere comprar una casa, usted tiene que calificar, y cuando usted quiere comprar un auto, necesita calificar. Y cuando usted quiere obtener una tarjeta de crédito, necesita calificar. Y cuando usted quiere solicitar un trabajo, tiene que calificar. Y cuando usted quiere entrar en un área de carrera, usted tiene que calificar. Cuando usted quiere meterse en una escuela, tiene que calificar. Cuando usted quiere ser preparado para algo, tiene que calificar. Cuando usted quiere unirse a un equipo, tiene que calificar. Parece que todo lo que tiene que hacer, demanda calificar. Alguien establece estándares que usted tiene que cumplir. La sociedad ha determinado que va a usar a personas calificadas.

Ahora, ¿qué calificaciones tiene Dios? ¿qué requiere Dios de aquellos que le sirven? De aquellos que son llamados a ser sus discípulos, sus apóstoles. ¿Qué tipo de personas usa Jesús en su ministerio? ¿Qué tipo de personas se necesitan para extender Su reino eterno? ¿Está listo para esto? Francamente, nadie está calificado. Nadie. Por lo tanto, Dios únicamente tiene una alternativa, usar a los que no están calificados para hacer lo imposible. Así es esencialmente como Dios opera. Él toma los no-calificados. ¿Lo hace sentir a usted mejor? A mí sí. Dios usa gente no-calificada, se mueve en su vida con la gracia salvadora, santificadora, y Él mismo los transforma para que sean útiles.

Yo sé que usted probablemente es como yo. Usted se desanima por sus propias fallas. Yo sí. Debo confesar que éste ha sido un año muy difícil para mí en Grace, y particularmente en los últimos 4, 5 meses, me he desanimado en varias ocasiones, y la mayor parte del tiempo, la base de mi propio desanimo nace de mis propias fallas. Y con frecuencia me pregunto, ¿cómo es que Dios puede usarme a mí y porqué Dios no usa a alguien más? Y si ya acabó de usarme a mí, y cuando me meto en ese tipo de cuestionamientos si Dios me puede usar, simplemente regreso a la Biblia, para ver a la gente a la que Él usó ahí. Porque francamente son realmente personas dignas de lástima.

Digo, estuvo Noé, quién se embriagó y se condujo de una manera impropia. Estuvo Abraham, quién dudó de Dios, mintió acerca de su esposa y después cometió adulterio. Y después estuvo Isaac, quién aprendió a como pecar, de su padre. Hizo lo mismo con su esposa Rebeca y le mintió a Abimelec. Y después estuvo Jacob, quién literalmente extorsionó la primogenitura de Esaú, engañó a su padre, y crio a un grupo de hijos inmorales. Después estuvo José, quién fue odiado por todos sus hermanos. Y después estuvo Moisés, Moisés fue un homicida, Moisés actuó en soberbia, tratando de robarle la gloria a Dios, y le pegó a la roca en lugar de hablarle de manera obediente a la roca, como Dios había dicho, y él nunca entró a la tierra prometida. Y después estuvo Aarón, Aarón el sumo sacerdote quien guio a Israel en la adoración del becerro de oro, y la orgía que acompañó eso.

Y después estuvo Josué, Dios le dijo a Josué que acabara con los gabaunitas, pero él fue tan engañado por los gabaunitas que hizo un tratado con ellos, en lugar de destruirlos. Y después se quedaron ahí para afligir a Israel de manera interminable. Después estuvo Gedeón. Gedeón quien no tuvo confianza en sí mismo, inclusive, menos confianza en el plan de Dios y el poder de Dios. Y estuvo Sansón, quién fue marcado como un hombre con un amor de lujuria hacia una mujer miserable. Y después estuvo Rut, en la línea mesiánica, sin embargo, una moabita maldecida. Y después estuvo Samuel, y el comenzó a servir a Dios como un niño pequeño, ¿qué sabía él? Y David, el hombre clásico de mujeres. Cada vez que él veía una mujer que le gustaba a él, se casaba con ella. No le importaba cuantas otras tenía. Un adúltero, un asesino, un mal padre y un hombre con manos teñidas de sangre que Dios ni siquiera le permitió construir un templo.

Y después estuvo Salomón, el polígamo del mundo. Y sigue así, Dios uso a Isaías, quien confió en un rey humano. Dios usó a Ezequiel, quien fue un sacerdote duro, obstinado, que decía lo que pensaba. Y Dios usó a Daniel, quién fue preparado en un país pagano, y enseñó la sabiduría, y se le instruyó con la sabiduría y amarga de los caldeos, apresurados. Y Dios usó a Oseas quién se casó con una prostituta. Y Dios usó a Jonás, quién lo desafió en desobediencia directa, y tomó un atajo en un pez largo. Y después cuando los gentiles fueron convertidos, a él no le gustó en absoluto. Y Dios usó a Habacuc quién cuestionó el plan divino. Y Dios usó a Elías, quién podía enfrentar a 850 sacerdotes falsos y profetas, pero corrió como un loco, y salió huyendo de una mujer, Jezabel.

Y Dios usó a Pablo, quién mató a cristianos. Y Dios usó a Timoteo, quién se avergonzó de Jesucristo, y tuvo que haber sido corregido por Pablo. Cómo puede ver, usted simplemente sigue el flujo de la historia, y es la marcha de los que no están calificados. Es lo que es. No están calificados. Y cuándo usted ve a los doce, ¿sabe una cosa? Usted simplemente conoce un grupo de personas no calificadas como los demás.

Ahora, recuerde lo que le dije, los doce están divididos en 3 grupos de 4. Observe los versículos 2 al 4, usted tiene 12 nombres. Siempre están en tres grupos, cuatro, cuatro, y cuatro. Y hay cuatro listas diferentes en la Biblia de los doce, y siempre cada nombre aparece en el mismo grupo de cuatro. Los primeros cuatro fueron los más íntimos, después los siguientes cuatro, y finalmente el último grupo, son los menos íntimos, los menos cercanos a Cristo, pero todos estuvieron ahí. Y todos fueron preparados y todos fueron enviados, y tuvieron un ministerio maravilloso y eficaz, con la excepción de Judas Iscariote, quien fue reemplazado. No todos ellos tuvieron el mismo nivel de intimidad con Cristo, no todos ellos tuvieron los mismos dones y talentos y ministerios. Sin embargo, todos predicaron, todos proclamaron y todos extendieron el reino. Todos llevaron el mensaje, pero fueron un grupo muy especial, excepcional.    

En los negocios en la actualidad, si alguien viniera y dijera, “Quiero que doce personas hagan esto”, habría una lista de requisitos de un kilómetro de largo, y habrían determinado exactamente el tipo de personas que querían, y habrían conseguido a doce así. No el Señor. Él escogió a doce personas no calificadas, que eran tan diversas, que es increíble. Y todos tenían problemas, todos tenían pecados, inclusive los mejores de ellos. Simplemente es una lista de los que no están calificados.    

Ahora, Jesús nunca tuvo la intención de estar ocupado en el trabajo de proclamar el reino solo, esa es la razón por la que cuando Él comenzó su ministerio, comenzó no solo a predicar y enseñar, sino a preparar hombres con Él, al mismo tiempo que Él comenzó su ministerio. Él nunca quiso hacerlo solo. Él estuvo preparándolos a lo largo del proceso, para que cuando Él se fuera ellos siguieran. Y éstos son los que Él escogió. Son los embajadores del rey. Mateo nos está presentando al rey. En cada parte del evangelio de Mateo, el rey, el rey, el rey sobresale. Jesús es el rey, el Mesías, el ungido, el Cristo, el Hijo de Dios, el Rey prometido. Y el Rey tiene a sus embajadores, y a ellos son a los que conocemos aquí.

Más adelante en Mateo 19, versículo 28, Jesús les dijo a estos sus embajadores: “Os digo que vosotros que me habéis seguido”, esto es los doce, “en la regeneración o el reino, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros también os sentareis en doce tronos, juzgando a las doce tribus de Israel. En ultimas los doce se van a sentar en los doce tronos, juzgando a las tribus de Israel en el reino milenial, y van a heredar mucho más de lo que jamás dejaron, dice en el siguiente versículo. Y pudieron haber sido los últimos a los ojos del mundo, pero de últimas serán los primeros.

Entonces, Él les promete promesas grandiosas, como sus embajadores, que heredarán en el reino. Ahora, conforme llegamos al capítulo 10, estamos entendiendo como los preparó a estos doce. Pero antes de que veamos los puntos específicos de su instrucción a ellos, los estamos conociendo. Y conocimos a los primeros cuatro, y fue muy consolador conocerlos, ¿no es cierto? porque son muy parecidos a nosotros. ¿Qué tipo de personas están calificadas para la obra del Señor? ¿Qué tipo de personas usa Jesús? Bueno, Él usa a los que están preparados, dinámicos, líderes fuertes como Pedro, que toman la iniciativa, que planean, que diseñan planes, que confrontan, que reprenden, que mandan a la gente a Cristo, y que francamente hablan mejor de lo que viven, y con frecuencia actúan de manera demasiados intempestiva, pero normalmente son prontos a ser perdonas y restaurados.

Y nuestro Señor usa a almas humildes, gentiles, calladas como Andrés, que no buscan la prominencia, nunca le predican a multitudes, sino que en silencia traen individuos a Cristo. Y después, Él usa a personas dinámicas, celosas, apasionadas, que no hacen concesiones, orientadas a la tarea, que no son sensibles, ambiciosas, como Jacobo, quién termino siendo matado porque nadie podía tolerarlo. Únicamente ven un trabajo que hacer y mueren por hacerlo. Y él también usa a personas sensibles, amorosas, que creen, íntimas, que buscan la verdad como Juan; que habló la verdad en amor y atrajo a hombres a Cristo.

Ahora, ese fue solo el grupo uno, y que diversidad. Ahora, sigamos y veamos el grupo dos. Y vamos a cubrir a dos de ellos en ésta ocasión y dos de ellos la próxima vez. El primero está en el versículo 3, Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano. Ése es el grupo dos. En el siguiente grupo viene Jacobo, Lebeo Tadeo, Simón el Zelote y Judas Iscariote. Pero veamos en primer lugar a Felipe. No se debe confundir con Felipe, el diacono en Hechos 6, quién más adelante se volvió un evangelista, éste es Felipe el discípulo. Su nombre es un nombre griego.

Ahora, los doce eran judíos, entonces debieron haber tenido nombre judío, pero no conocemos su nombre judío. Por alguna razón siempre usa su nombre griego. Y por cierto, su nombre griego significa “amante de caballos”, no sabemos si sus padres les gustaba mucho eso, simplemente le dieron ese nombre griego, o qué, pero él siempre es conocido, es llamado por el nombre Felipe. No conocemos su nombre judío, los cuales es algo interesante porque cuando los griegos más adelante querían ver a Jesús, van a Felipe. Entonces, en cierta manera se volvió la conexión, o el contacto griego. Él estuvo en el lugar en el que en cierta manera usted lo sacaba del nivel griego, y quizás se sintieron cómodos porque su nombre era el nombre griego. Él siempre está en la segunda lista, y él siempre está al principio de la segunda lista, lo cual significa que parece haber sido en cierta manera el líder del segundo grupo, es difícil imaginar eso porque él realmente no tiene ese tipo de dones, pero él pudo haber guiado más de lo que ellos siguieron, no estamos seguros.

Ahora, por un tiempo él estuvo en Betsaida, y usted recuerda que Betsaida, allá arriba en Galilea fue la ciudad en dónde Pedro y Andrés estuvieron, de ahí vinieron entonces Felipe conoció a Pedro y Andrés, él quizás había crecido conociéndolos, quizás fue un amigo cercano de ellos, debido a que todos eran judíos que temían a Dios. Pedro, Andrés, Felipe y Natanael o Bartolomé, lo veremos más adelante, probablemente todos se conocían el uno al otro. Eran amigos cercanos. Y en los doce está el hecho obvio de que hay mucha amistad entretejida ahí. Hubieron algunos llamados uno por uno, de estos individuos, uno al otro, al otro, al otro, y entonces, Felipe en cierta manera estaba en el grupo.

Él bien pudo haber sido un pescador, él aparece más adelante con Andrés, y con Pedro, y con Jacobo y con Juan, en Juan 21 pescando. Los tres evangelios no dicen nada de él, simplemente es un nombre, nada más, pero el evangelio de Juan lo menciona cuatro veces. Y realmente llegamos a conocerlo en estos cuatro pasajes. Veamos juntos, Juan 1:43, y conozcamos a Felipe. Y hagamos la pregunta de nuevo, ¿qué tipo de personas puede usar Dios? Felipe se va a ver como todo menos un santo de vitral.

Versículo 43, “Al día siguiente,” y eso significa el día después de que Pedro y Andrés tuvieron un encuentro con Cristo, el día después del momento en el que Juan el Bautista apuntó a Cristo, y dijo, “He aquí el Cordero de Dios”, y Pedro y Andrés lo siguieron. El día después de eso, Jesús salió a Galilea y encontró a Felipe, y le dijo: “Sígueme”. Ahora, ese es el primer llamado directo de un discípulo. Pedro y Andrés ya habían conocido a Cristo, pero en cierta manera lo habían encontrado, en cierta manera se habían topado con Él. Pero Felipe es el primer individuo a quien el Señor de manera explícita le dijo, “Sígueme”. Él llegó a él, lo encontró y le dijo: “Sígueme”.

Pero quiero apresurarme a añadir que Felipe también tuvo un corazón que buscaba, Dios no encuentra a personas en contra de su voluntad. Él tuvo un corazón que buscaba, y si usted vio en el versículo 45, después del versículo 44 en dónde dice que era de Betsaida, en dónde Andrés y Pedro vivían, y que Felipe entonces fue a buscar a Natanael, o Bartolomé, la misma persona, y le dijo: “Lo hemos hallado”. Ahora, desde el punto de vista del Señor, él encontró a Felipe, desde el punto de vista de Felipe, el encontró al Señor. ¿Y no es así el testimonio de usted? El lado soberano es que Dios lo encontró a usted, el lado humano es que usted encontró a Cristo. Ambos deben haber estado buscando. “El Hijo del Hombre ha venido al mundo para buscar y salvar a aquello que se perdió. Si me buscas con todo tu corazón, ciertamente”, ¿qué? “me hallarás”. Es Dios buscando, es el hombre buscando. Dios busca ese corazón verdadero que lo busque.

Entonces, Felipe estaba buscando la verdad, Felipe estaba buscando esa realidad en el versículo 45, dice, “Encontramos a aquél de quien Moisés, en la ley y los profetas escribió.” En otras palabras, él debió haber estado estudiando la ley y los profetas, él debió haber estado exponiéndose a eso, y ahora él dice, “Lo encontramos, y su nombre es Jesús, él viene de Nazaret, y él es el Jesús Bar José, el hijo de José. Lo encontramos.

Pero en un sentido real, no hubo agente humano. Jesús se acercó y dijo: “Sígueme”, no hubo una voz humana dirigida a él, los ojos de Felipe y sus oídos fueron abiertos, su corazón fue abierto, y cuando él lo oyó, la voz divina, decir “Sígueme”, el corrió a decirle a Natanael que lo había encontrado a Él, que el Mesías estaba ahí, y usted puede imaginarse la emoción, y el gozo y el éxtasis. De hecho, él inclusive quería traer a Natanael, al final del versículo 46 él dice, “Venid y ved.” Venid y ved. Velo por ti mismo.

Ahora, ¿que aprendemos de Felipe? La primera cosa que aprendemos de él es que él estaba buscando al Mesías. Él era un judío que temía a Dios. Él era religioso. Y él verdaderamente era religioso. Él tuvo un corazón honesto. También aprendemos que su respuesta cuando fue hallado, fue encontrar a alguien más. Y estoy convencido de que la fuente más grande para el evangelismo es la amistad. Creo que la amistad provee la tierra más fértil para el evangelismo. ¿No lo cree? Porque ya hay una relación de amor. Y en esa relación de amor, usted puede presentar la realidad de Cristo. Invariablemente, y he dicho esto a lo largo de los años de experiencia, invariablemente, cuando alguien se vuelve un cristiano, su primera reacción en la calidez y gozo de esa vida nueva que ha encontrado, es encontrar a un amigo y hablarle a esa persona de lo que ha pasado.

Y, por cierto, si usted ha perdido eso, entonces eso es simplemente un comentario triste de una de dos cosas: una, no tiene ningún amigo que no sea cristiano; dos, a usted ya no le preocupa. Ambas son trágicas. Pero Felipe inmediatamente fue a Natanael. La respuesta inmediata a la salvación es evangelismo. Encuentre alguien más y háblele de las buenas noticias. Sabe una cosa, he notado esto simplemente en el bautismo. La gente que es salva, y se le dice que debe bautizarse, responde de manera instantánea. Y con mucha frecuencia, de manera gozosa, quiere dar su testimonio. La gente que ha sido salvada, mucho tiempo atrás en el pasado, y no se ha bautizado, cuando años después enfrentan el hecho de que deben ser obedientes y hacen eso, con mucha frecuencia no lo hacen porque vacilan en ponerse de pie en el frente y dar su testimonio. Y ese es un comentario de lo que sucede en el corazón cuando ese primer amor comienza a enfriarse. Y no siempre es el caso, pero con frecuencia eso es verdad. Bueno, Felipe le habló de manera directa a Natanael.

Entonces, aprendemos que él fue el que tuvo un amigo que se preocupaba por su amigo y quería que supiera. Él tuvo el corazón de un evangelista, como también un corazón que buscaba. Y, por cierto, él buscó a Natanael porque Natanael aparentemente era su amigo, y él siempre estaba asociado con Bartolomé. Cuando los discípulos salieron de dos en dos, probablemente es verdad que él salió con Bartolomé. En toda lista él siempre está al lado o Natanael.

Ahora, veamos el capítulo 6, y veamos el siguiente pasaje acerca de él, y quiero que realmente esto abre a Felipe. Ahora, él tuvo un buen lado, y su buen lado fue que él buscó a Dios, él buscó al Mesías. Y su buen lado fue que él tuvo el corazón de alguien que era un evangelista. Pero ahora vamos a descubrir lo que en cierta manera no lo califica. Jesús ya ha hecho vino en la boda de la fiesta en Caná, entonces Él ha demostrado su poder sobrenatural. Eso con toda certeza ha pasado y pudieron haber habido otros milagros y obras poderosas que él había visto, pero llegamos al capítulo 6, y encontramos una gran multitud que se ha congregado en el extremo norte del mar de Galilea, y Jesús ha estado enseñándoles todo el día, y los ha estado curando de todas sus enfermedades, y hace un día tremendo, pero ha llegado ya la tarde y la multitud está hambrienta, y hay 5,000 hombres, lo cual significa que probablemente había 5,000 mujeres, y 20,000 con los niños, entonces es una multitud grande, y todos están ahí.

Y usted llega al capítulo 6, versículo 5, “Cuando Jesús entonces levantó sus ojos, vio una gran multitud que vino a Él, y le dijo a Felipe”. Y aquí encontramos a Felipe, de nuevo. “¿En dónde compraremos pan para que estos puedan comer?” Felipe, ¿cómo vamos a conseguir pan? ¿Por qué escogió a Felipe? ¿Sabe lo que yo creo? Yo creo que Felipe estaba a cargo del alimento. Alguien tenía que estar a cargo del alimento. Sabemos que Judas estaba a cargo, ¿de qué? del dinero. Y alguien tenía que estar a cargo del alimento. Alguien que pudieran saber lo que necesitaban y como conseguirlo y comprarlo, y tenerlo porque tenían comer conforme viajaban y ministraban. Y me parece que esa era el área de Felipe.   

Y entonces, el Señor le dice, “Ahora, Felipe, ¿cómo vamos a conseguir el pan para alimentar a estas personas? Mmm. ¿Por qué le preguntó eso? Versículo 6, “Esto lo dijo para probarlo, porque él mismo sabía lo que haría.” Él sabía que Él iba a alimentarlos de manera milagrosa, y crean en su propia mano alimento, pan, y pescado. Pero estaba probando a Felipe. Ahora, Felipe, me has visto hace vino, ahora no tenemos alimento para ésta multitud, ¿cómo vamos a conseguir algo de alimento? ¿Sabe usted lo que él dijo? Versículo 7, “Felipe le respondió: Doscientos denarios que vale pan, no es suficiente para todos.” Él le da una respuesta instantánea, lo cual, ¿sabe lo que prueba? Esa es otra cosa que me prueba que él estaba a cargo del alimento y ya lo había analizado. Él lo había concluido. Él calculó que podían sacar una ofrenda de unos doscientos, cada uno de esos denarios, cada una de esas monedas es el sueldo de un día.

Entonces, podían conseguir alrededor de 200 días de sueldo, y supongamos que habrían comprado pan de cebada, usted podía conseguir 36 panes de cebada por un denario y cada pan era el tamaño de su mano, era no muy grueso, de poco más de un centímetro y medio, como un pan grande, una especie de pan grande. Y él había calculado todo, veamos, si tenemos 200 de esos, por 36 y todo mundo tomara, digamos una mordida ahí, cerca de la orilla y después el siguiente grupo, el siguiente, escuche, lo tengo calculado, no se puede hacer, no se puede hacer.

¿Sabe usted lo que aprende de Felipe? nunca entró en su mente que el Señor era sobrenatural. No pasó por su mente que Cristo podía hacer un milagro creativo. Los recursos sobrenaturales de Jesucristo no pasaron por su mente. Él simplemente calculó todo. ¿Sabe lo que él es? Él es analítico, él es pragmático, estoy seguro que él se habría sentado en una punta de consejo directivo hoy, con algunas de esas cosas y simplemente lo hubiera calculado, “No se puede hacer, no tenemos el dinero. No se puede hacer.” Él tenía demasiada aritmética como para ser aventurero. Él estaba tan apegado a los hechos y a los números, que él pasó por alto la fe.

Un escritor dijo, “El ingrediente esencial supremo de un gran líder es el sentido de lo posible.” Felipe tenía un sentido de lo imposible, él no sabía lo que Dios había dicho, que con Él todas las cosas son, ¿qué? posibles. Cristo estaba tratando de enseñarle acerca de la fe, y él era una persona que no estaba aprendiendo la lección, densa en su mente. ¿Sabe usted lo que él debe haber dicho? Señor, tú hiciste vino en Caná, tú alimentaste a tus hijos en el desierto con Maná. Haz lo que quieras. Tú tienes esta multitud aquí, aliméntala. Y sabe una cosa, Él había estado sanando todo el día, todo el día Felipe había visto una demostración de poder sobrenatural. El Señor había acabado con toda la enfermedad posible en esa multitud. Y Felipe dice, “No puede ser hecho”.

Hombre, eso es tener una mente densa para entender. Y él perdió su oportunidad, y el pequeño niño que vino, tuvo una oportunidad. Felipe fue un materialista. Él era un hombre de sentido común, práctico. Él tenía medidas, él era metódico, mecánico, él tenía muy poco entendimiento de lo sobrenatural, él era un hombre que pensaba solo en los hechos y en los números, siempre operando en base a lo que parecía verse a nivel humano.

Ahora, veamos si tiene alguna mejora en seis capítulos. Vaya al capítulo 12, versículo 20, “Hubieron ciertos griegos, que habían descendido a Jerusalén para la fiesta”. Eran griegos que temían a Dios, vienen para la pascua y habían venido porque habían sido devotos del judaísmo. Y habían oído de Cristo. Y vinieron a Felipe, porque él era el contacto griego, é tenía el nombre griego, probablemente esa es la razón por la que vinieron a él. Y desearon verlo, diciendo, “señor, nos gustaría ver a Jesús”. Bueno, Felipe pudo haber sido el que era accesible, él pudo haber sido el de corazón cálido, pero no los llevó a Jesús. Él dijo de hecho, “Miren, hombres, esperen aquí. No sé si esto es kosher. No sé si esto puede pasar, tengo que ir a revisar.”

Entonces, él va y le dice a Andrés, y juntos van a Jesús. ¿Sabe usted lo que aprendemos de Felipe? Él no era decisivo, él no hacía las cosas de manera fuerte. Pedro habría tomado a esos gentiles y los habría arrastrado a la presencia de Jesús y habría dicho: “Señor, ve a estos hombres, te quieren ver.” Pero no Felipe. Felipe tenía que revisar, tenía que revisar con alguien más. Bueno, ¿qué le estaba molestando? Él todavía estaba viviendo en el capítulo 10 de Mateo, en el principio mismo, cuando el Señor había dicho “No he venido sino a las ovejas perdidas de la casa de, ¿qué? de Israel.

Entonces él está diciendo, estos son Gentiles. Saben una cosa, no está en las minutas traer a los gentiles. No creo que la constitución lo permite, los estatutos, usted sabe. El Señor dijo, que Él no había venido sino por las ovejas perdidas de Israel. Cómo puede ver, el no tenía un sentido de la visión más grande, él no entendió el mensaje de la gracia. Sí, Él vino como el Mesías a Israel, pero, Él también había dicho de manera clara desde el capítulo 6, “El que a mí viene, no le” ¿qué? “hecho fuera.” Digo, él nunca entendió el espíritu del plan. Él todavía está siguiendo el código, usted sabe. Él todavía está siguiendo las reglas del libro, él es un literalista, él tiene su enfoque estrecho. No hay precedente para esto. No está en el código. Hombre, él no entendió la visión entera de la gracia, ¿no es cierto? Digo, él dijo, “Hemos encontrado al Mesías”, pero más allá de eso, él realmente no tenía idea de lo que estaba pasando.

Bueno, finalmente lo vemos en el capítulo 14, y no es mejor, es peor si usted puede creer esto. Tres años después, versículo 8, Felipe le dice a Jesús, aquí están en la noche antes de su, ésta es la pascua, ésta es la comunión, usted sabe, éste es el momento en el que Él está abriendo su corazón a los discípulos, Él va a ser arrestado y crucificado y demás, después de esto todo está llegando a su fin. Y Felipe le dice, “Señor, muéstranos al Padre, y eso será suficiente.” Jesús le dijo, “¿Cuánto tiempo tengo que estar contigo, antes de que me conozcas Felipe?” Hombre, realmente este es un torpe. Digo, su visión espiritual es nula. Todo es superficial con él. “Él que me ha visto a mí, ha visto al Padre.”

¿Cómo es posible que puedas estar diciendo tres años después, muéstranos al Padre? ¿No crees tú que estoy en el Padre y el Padre está en mí? ¿No crees eso Felipe? Y las palabras que os hablo no las hablo de mí mismo sino del Padre que mora en mí, Él hace las obras. Creedme, estoy en el Padre, y el Padre en mí, de otra manera créanme por causa de las obras mismas. Digo, ¿mis palabras y mis obras no te han dicho algo, Felipe? Oh, que fe tan insignificante. Que persona tan densa, Muéstranos al Padre. Él es el líder de los ignorantes y tardos de corazón. Tres años Felipe vio al único rostro de Dios que los hombres jamás vieron, y todavía no sabe quién es. Él no es Phi Beta Kappa.

¿No es maravilloso que el Señor usa a ese tipo de personas? ¿No le emociona esto a usted? A mí sí. Él no es un genio, él no entendió la lección uno, Jesús es Dios. Tres años después no la entendió. Él necesita estar en la clase remedial. Lo elemental no lo entendió. Él es tan escéptico, no está convencido, aquí está un hombre de capacidad limitada, aquí está un hombre de fe inepta, aquí está un hombre de entendimiento imperfecto, aquí está un hombre que se mete con números en lugar de meditar, aquí está un hombre que está aferrado al nivel de las reglas y los códigos, y otras cosas en lugar de ver a Dios. Y algún día él va a reinar sobre las tribus de Israel en la regeneración. Y él va a heredar de manera gloriosa en el reino, más allá de lo que él jamás habría soñado. Un pesimista, inseguro, analítico, un hombre escéptico que vio hechos y números, y no entendió el panorama general de poder y gracia. Su fe fue limitada por el dinero, las circunstancias y la prueba.

¿Sabe lo que la tradición nos dice acerca de éste querido hombre? Él entendió las cosas, y él terminó muriendo como un mártir por un Cristo que él no quiso negar. Y él dijo que él solo tenía una petición, y fue que cuando él estuviera muerto no envolvieran su cuerpo en lino, como su Señor, porque él no era digno de eso. No le gusto a usted que Dios usa a los lentos, a los que no tienen fe, y a los escépticos, analíticos. Porque algunos de nosotros nos encontramos ahí, ¿no es cierto?

Un hombre más para ésta mañana, y él solo nos es presentado en un pasaje, y después simplemente lo perdemos el resto del tiempo. Su nombre es Bartolomé, en Mateo 10, Bartolomé. Pero ese fue su último nombre, su primer nombre fue Natanael. Bartolomé, por cierto, significa Bartholomaios, hijo de Tolmai. Natanael hijo de Tolmai, dos nombres, su primero y su ultimo. Natanael significa, “regalo de Dios”, hijo de Tolmai. Y él era tan diferente de su amigo Felipe, él estaba lleno de fe, y él contemplaba tanto y meditaba tanto y estaba tan asombrado de lo sobrenatural, y él percibía todo de manera tan clara desde el principio.

Por cierto, entre los hebreos, hubo una secta conocida como los Tolmaianos, quién le prestó mucha atención a la Escritura, y bien pudo haber sido que Natanael de alguna manera estuvo conectado o relacionado a ellos. Aunque esa podría ser una posibilidad remota. Él vino de Caná de Galilea, de nuevo, de una pequeña aldea en Galilea, él fue traído a Jesús por Felipe, entonces él estaba familiarizado con el resto del grupo, y únicamente un pasaje en la Biblia nos habla de él, y es Juan 1. Regresemos, versículo 43, creo que a usted le va a parecer que él es fascinante. Dice en el versículo 43, que Jesús salió a Galilea y encontró a Felipe, y le dijo a Felipe que lo siguiera. Y el versículo 45 entonces dice, Felipe encuentra a Natanael, o Bartolomé. Y le dijo, “Lo hemos encontrado a él, de quien Moisés y la ley y los profetas escribieron. Y su nombre es Jesús de Nazaret, y es Bar José, el hijo de José.”   

Ahora, ¿qué nos dice esto? Bueno, implica que Natanael fue alguien que escudriñaba la Escritura, y buscaba la verdad divina. Nos dice que Natanael habría conocido la profecía mesiánica, y la estudió, por la manera en la que Felipe lo aborda, “aquí está aquel de quien la Escritura nos dijo”. La implicación es que Natanael era un estudiante de la Escritura, y otra implicación, creo yo, es que Felipe y Natanael probablemente habían pasado horas, y horas, y horas, estudiando juntos el Antiguo Testamento, conforme juntos estaban buscando al Mesías. Lo encontramos, aquel de quien escribió Moisés.

Entonces, la primera cosa que aprendemos de Natanael es que él estudiaba la Escritura. Era un buscador de la verdad, un buscador de Dios, y esa es la buena parte de él, como lo fue de Felipe. Él quería conocer la verdad de Dios, él tenía hambre por conocer la verdad de Dios, él buscaba al Mesías. Pero el versículo 46 nos dice que también tuvo un pecado, tuvo una debilidad. “Natanael le dijo a Felipe, ¿acaso algo bueno puede salir de Nazaret?’’” Tienes que estar bromeando.

Ahora, él no vivía en ningún lugar que fue elegante, francamente, Caná. Digo, era un lugar insignificante, pero tenían algo de clase en Caná. Nazaret era, era menospreciado, Nazaret no era refinado, usted sabe, no había clase, era un lugar sin preparación, salvaje, era la última parada antes del mundo gentil, entiende. Digo, estaba ahí en el borde, digo, nada jamás salió de Nazaret más que problemas. Bueno, no sé si tenían competencia entre las aldeas o no, pero algo había estado creciendo en el corazón de Natanael, y el mostró un pecado horrendo, y ese pecado es el pecado del prejuicio. Él muestra prejuicio hacia una ciudad. ¿Sabe lo que es prejuicio? Es una generalización impropia en base a los sentimientos de superioridad. Es una generalización impropia basada en sentimientos de superioridad. Él simplemente envolvió a la ciudad entera de Nazaret y dijo, “Nada bueno jamás va a salir de ahí”. El prejuicio es feo. No sé si usted ha tenido la oportunidad de leer La Guerra Santa, por Juan Bunyan, sé que usted probablemente está familiarizado con el Progreso del Peregrino, pero La Guerra Santa es igualmente una obra maestra de alegoría. 

Y en La Guerra Santa, el alma, Mansoul es una ciudad. Y Emanuel y sus fuerzas están atacando ésta ciudad, y Cristo está viniendo a querer invadir ésta vida. Y conforme la ciudad de Mansoul se sienta ahí, las fuerzas de Emanuel se acercan y Bunyan dice, “Las fuerzas de Emanuel primero atacan la puerta del oído, pero Diábolos”, quién es Satanás, “levanta una guardia ahí en la puerta del oído, y su guardia es”, dice Bunyan, “el viejo Señor Prejuicio. Y un hombre enojado, quien bajo su poder tiene a 60 hombres sordos, está ahí, Prejuicio ha detenido a muchos hombres, y ha evitado a que oigan la verdad, ¿no es cierto?” 

¿Sabe usted que fue lo que previno o evitó, o estorbó que los escribas y fariseos respondieran a Jesucristo? Fue prejuicio. No era de Jerusalén, no fue preparado en sus escuelas, e inclusive en Hechos, dicen de los apóstoles, “Que saben, son galileos ignorantes, no preparados, vienen del Norte, que no han sido preparados de manera correcta. Los liberales dicen eso de nosotros en la actualidad. Hay personas en el mundo que piensan que el cristianismo es una religión racista. El prejuicio es una herramienta usada con frecuencia por Satanás, para cegar a la gente a la verdad. Causó que la nación judía permaneciera sorda a la apelación de su propio Mesías.

Entonces, Natanael mostró prejuicio. Dice usted, “Hombre, si hay una cosa que usted no quiere entre los doce es un hombre con prejuicios.” Él era un buen hombre, considerado, bíblico, que estaba buscando al Mesías, un hombre callado que meditaba, y lleno de prejuicio. Bueno, Felipe le ofreció una solución al final del versículo 46, él dice, “Venid y ved”. Ahora, vamos a descubrir que tan profundo es su prejuicio, si él realmente, realmente tiene prejuicio él va a decir, “en absoluto, yo no me acercaría.” Pero si él tiene el tipo de prejuicio que puede ser superado, él va a responder. Y él respondió. Versículo 47, Y fue, “y Jesús vio a Natanael viniendo”. Y Él dijo de él, aquí está, él se está acercando, listo para ver este supuesto Mesías de Nazaret, y se acerca el Señor y dice, “He aquí, un israelita genuino, en quien no hay engaño.”

Hombre, que presentación. ¿Estás hablando de mí? ¿Yo? ¿Qué está diciendo el Señor? ¿Qué es un israelita verdadero? Digo, usted es un judío o no, ¿verdad? La palabra de hecho es alethes, un judío verdadero, un israelita verdadero. ¿Quiere decir que podrías ser un judío y no un judío verdadero? Eso es correcto. ¿quieres decir que podrías ser un israelita y no un israelita verdadero? Eso es correcto. ¿Un israelita y no un israelita genuino? Es correcto. Porque la circuncisión no es la de la carne, sino la del corazón. No todo Israel es Israel, Romanos 9:6 dice. Hay judíos en la carne, que no son judíos en el pacto, porque no creen, ¿verdad? Aquí estaba un judío verdadero, un judío que temía a Dios, un judío orientado en buscar al Mesías. Un judío verdadero. Y él dijo, “En él no hay engaño, él es un judío honesto, sincero, que busca a Dios. ¡Qué reconocimiento! ¡Qué reconocimiento!

Pero inclusive alguien tan bueno, como él. Y él dijo, “No hay engaño en él”, Jesús dijo eso. “No hay engaño en él, no hay nada falso en él”. Pero inclusive un hombre así de bueno, todavía está manchado con el pecado del prejuicio. Entonces, como puede ver, el Señor siempre está trabajando con los que no están calificados en algún punto u otro. Inclusive en lo mejor de ellos. Su corazón estaba bien, su compromiso estaba con la verdad de Dios, él no tenía engaño, hipocresía en su vida, y el Señor le acaba de decir eso. Qué presentación tan maravillosa, tan hermosa. No sería algo maravilloso si el Señor se acercara a usted y le dijera: “Ah, un cristiano verdadero que no tiene hipocresía.” Hombre, usted diría, “Gracias, es muy amable de tu parte decir eso.” Digo, él debió haber sido un hombre maravilloso.

Y para mostrarle cuan sincero era él en realidad, Él le dijo en el versículo 48. “¿Cómo me conoces? ¿Cómo sabes esto? ¿Cómo conoces mi corazón?” Y él sabía que era un judío verdadero, y él sabía que él era un buscador de Dios, y él sabía que él era sincero, ¿cómo sabes eso? Simplemente te acercas y sabes eso, ¿cómo sabes eso? Jesús le respondió, “Oh, antes de que Felipe fuera a buscarte yo te vi debajo de la higuera.” Oh, eso lo dejó sin palabras. ¿Cómo sabes que estaba bajo una higuera? Ahí estaba él. Dice usted, “¿Qué está haciendo bajo una higuera? ¿acaso la gente se mete bajo higueras? ¿Qué hace usted debajo de una higuera?

Básicamente en Palestina, las higueras eran plantadas alrededor de las casas, como también como lugares donde eran cosechadas. Y una higuera crecía varios metros de altura y esparcía sus ramas a varios metros a partir del medio, tan lejos como más de diez metros, y era un lugar con mucha sombra y está muy caliente ahí, como usted sabe, y en muchos de los hogares más pobres solo había una recámara, y había una pequeña brisa con mucha frecuencia, y entonces usted se podía colocar abajo de la higuera y usted podía encontrar comodidad y sombra, y algo de frescura. Pero más allá de eso, una higuera se volvía el único lugar en donde usted apartarse de la casa, y todo lo que estaba pasando adentro y entonces se volvía un lugar de retiro. Se volvía un lugar de refrigerio, se volvía un lugar para estar solo, se volvía un lugar de oración y un lugar de meditación y un lugar de contemplación, y un lugar para tener comunión con Dios, un lugar para escudriñar las Escrituras, un lugar de silencio.

Y bien pudo haber sido que Natanael estaba ahí abajo de la higuera, como tantos judíos lo hicieron, y él estaba meditando y él estaba orando. Y en la soledad y en el silencio, lejos de la actividad de la casa, y él estaba buscando a Dios en la privacidad de la sombra de la higuera. Y Jesús le está diciendo, “Te vi. Te vi meditando. Te vi buscando. Vi tu corazón abierto, te vi en el lugar secreto, en el lugar privado. Vi tu deseo verdadero. Vi que estabas ahí, y sabía lo que quería saber. Y estoy aquí.” Bastante emocionante.

Bueno, aquí estaba Natanael, posiblemente orando debajo de la higuera, “Señor, muéstrame a Tú Mesías.” Y aquí viene Felipe, abajo de las ramas diciendo, “Natanael, lo encontré. Tu oración es respondida. Él es de Nazaret”, y después Natanael dice, “Ah, tienes que estar bromeando”. Digo, inclusive él sabía que decían los profetas Miqueas, “Él saldrá de ti, Belén”. Y nada bueno jamás sale de Nazaret. “Ven y ve”. Ven y ve, muy bien. Su deseo abrumó su prejuicio y salió. Bueno, eso es suficiente para él. Natanael, versículo 49, le respondió y le dijo, “Rabí, tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el rey de Israel.”

¿Quiere saber una cosa? Tres años después, Felipe no estaba seguro de eso, si Él era Dios. Natanael lo supo inmediatamente, él vio deidad en Su presencia. El concepto de Felipe era aquel de quien habló Moisés, está por venir, pero no estaba muy seguro de quién era él, pero Natanael lo supo instantáneamente, éste es el Hijo de Dios. ¡Oh, qué compromiso! ¡Oh, que corazón! Y Jesús le dijo esto, “¿Porque yo te dije, te vi debajo de la higuera creíste?” No debería ser una pregunta, es una afirmación. La razón por la que crees, es debido a mi omnisciencia. Tu quedaste convencido de que solo Dios puede saberlo todo. Mi omnisciencia te convenció de quien era yo. Él dice, escucha, “Vas a ver cosas mayores que esas, amigo mío. Acabas de comenzar a ver.”

Él quedó derribado por un pequeño acto de omnisciencia. Jesús lo vio debajo de una higuera. Y Jesús dice, “todavía no has visto nada.” Y vea el versículo 51, no tengo tiempo de entrar en esto, usted puede comprar la cinta de Juan 1, todo está ahí. Pero rápidamente, él le dijo, “De cierto, de cierto os digo, de aquí en adelante vas a ver el cielo abierto, y vas a ver ángeles de Dios ascendiendo y descendiendo sobre el Hijo del Hombre.” ¿Qué es esto? En específico, de manera específica, Él está diciendo esto: “Natanael, piensas que viste el cielo. Piensas que viste mi poder divino en esa omnisciencia. A partir de ahí vas a ver cosas pasando todo el tiempo, entre el cielo y la tierra. Vas a ver el cielo abierto, y los ángeles subiendo y bajando y al Hijo del Hombre operando en respuesta al poder celestial. Vas a estar expuesto al cielo descendiendo, es lo que él está diciendo. Y así fue, milagro, tras milagro, tras milagro. Y bien puede ser que Natanael entendió la gloria de Cristo mejor que cualquier otra persona, él nunca hizo otra pregunta. Él nunca presenta otra duda, él nunca ni siquiera aparece el resto del tiempo en todo el relato. Él estaba adentro, sólido como una roca al comienzo.

Entonces, conocemos a Natanael Bartolomé, el buscador de verdad, prejuicio, pero no limitado por él; hombre honesto, un hombre de meditación, un hombre que se rindió de manera completa a Cristo, un hombre con una mente aguda, y un corazón de fe, él vio, él entendió, y Jesús le prometió las revelaciones más maravillosas, y todo lo que él vio a partir de ahí, él sabía que era el cielo abierto. Felipe, nunca estuvo seguro de lo que era. Dios usa a una fe lenta, densa, mecánica, analítica, escépticos como Felipe. Y Dios usa entendimiento claro, fe grande, almas que meditan, como Natanael.

¿Sabe usted lo que Él hace? Él toma el material en bruto, y Él lo transforma en lo que Él puede usar. Me gustaría que pudiera contarle la historia entre la preparación de Felipe y su muerte, estoy seguro de que sería gloriosa, porque el Señor lo hizo lo que Él quisiera que Él fuera. Él Señor puede usar cualquier material en bruto que esté disponible, y Él está ocupado en aprovechar al máximo lo que no está calificado. ¿Puedo preguntarle esto al cerrar? ¿Usted califica entre los que no están calificados? Porque, si es así, el Señor quiere usarlo a usted.

Oremos. Señor, de nuevo te agradecemos por el hecho de que ésta es una palabra tan útil para nosotros, que puedes usarnos a pesar de nosotros mismos. No tanto como somos, sino como Tú quieres hacernos, y moldearnos, y formarnos. Que estemos dispuestos a comenzar como aprendices, mathetes, discípulos, para volvernos apóstoles, preparados para ser enviados para Tú gloria. En el nombre de Cristo. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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