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Vayamos juntos a la Palabra de Dios, al capítulo 13 del Evangelio de Mateo. Al llegar a Mateo 13, realmente estamos llegando a uno de los capítulos monumentales en todas las páginas de las Sagradas Escrituras. Nos esforzamos el día del Señor pasado por presentarles algo de la verdad que nos ayude a entender el capítulo.

Y esta mañana, vamos a continuar en un panorama más bien de introducción; y después, comenzando el próximo día del Señor, veremos los detalles específicos, conforme consideramos las parábolas de este gran capítulo. El predicador en Eclesiastés dijo ‘del hacer muchos libros, no hay fin’. Si alguna generación en el mundo jamás entendió eso, nosotros lo entendemos. Los volúmenes van más allá de lo que podemos creer. Y más y más son impresos y publicados a diario.

E inclusive como cristianos, estamos conscientes de que hay miles y miles de libros que son publicados en la actualidad acerca de la Iglesia. La Iglesia está siendo estudiada, siendo objeto de escrutinio, análisis, culpa, está siendo alabada, exaltada, condenada, criticada. Programas, métodos, medios y modos de toda imaginación están siendo aplicados a la Iglesia. Las discusiones acerca de la Iglesia se llevan a cabo en todos lados, desde el cuarto de atrás a la sala del consejo, desde la cocina hasta el salón de clases del seminario, entre laicos, entre pastores, teólogos e inclusive, entre la gente del mundo.

La Iglesia es algo tremendamente importante. Y todos estamos esforzándonos por entender el cristianismo en nuestra época y cómo hacer que la Iglesia sea lo que Dios quiere que sea. Toda la semana nos hemos estado reuniendo con los pastores en nuestra Conferencia de Pastores y hemos estado tratando de entender mejor la Iglesia y que entender mejor cómo es que debemos ministrar en la Iglesia y servir al Señor dela Iglesia, al Señor Jesucristo. Y todo eso es noble. Pero todo esfuerzo noble por entender la Iglesia debe comenzar en un punto clave del Nuevo Testamento. Y yo creo que ese es el capítulo 13 de Mateo. Yo creo que aquí tenemos el análisis de la época de la Iglesia desde el punto de vista del Señor Jesucristo mismo. Esta es la verdadera apertura de la presentación bíblica de la Iglesia de Jesucristo. Y en ella, nuestro Señor explica la naturaleza, las cualidades de este período de tiempo que conocemos como la época de la Iglesia. Es un capítulo maravillosamente profético. El Señor habla de cosas que sucederán en ley época de la Iglesia. Y entonces, es tremendamente importante que nosotros entendamos este capítulo. Porque esta es la época en la que vivimos y trabajamos y servimos al Señor Jesucristo. Y debemos entender la naturaleza de esta época.

Ahora, recuerde que Mateo ha presentado a Jesucristo como Rey. Él nos ha mostrado, sin lugar a dudas, que Jesús es el ungido de Dios, el Mesías, el Cristo, el Rey, el Salvador del mundo. Él ha venido a traer Su reino. Juan el Bautista dijo que Él traería un Reino. Jesús hizo lo que Juan dijo que haría. Él ofreció un Reino. Él habló del Reino. Él enseñó del Reino. Y Él llamó a la gente a reconocerlo como el Rey.

No obstante, ya para cuando usted llega a Mateo 13, ellos han rechazado al Rey y han rechazado Su Reino. Y entonces, nos encontramos en un punto monumental en la historia redentora. El pueblo de Dios, llamado de los lomos de Abraham, quienes debían ser el canal mediante el cual el mundo sería bendecido, quienes debían ser el canal mediante el cual el Reino vendría y a través de su Rey, sería gobernado, este pueblo ha rechazado al Rey. Y han rechazado Su Reino. Y entonces, al llegar al capítulo 13, el Reino es pospuesto. El reino no puede venir cuando el pueblo del Rey rechaza el Rey. Y entonces, el Reino es pospuesto hasta un tiempo futuro. Un tiempo postrero, un tiempo cuando el pueblo de Israel aceptará al Rey. Reconocerán Su Reino. Y de esta manera, lo recibirán en su totalidad. El tiempo, entonces, entre el rechazo y el regreso es un tiempo que llamamos la forma en misterio del Reino. Porque es un tiempo escondido de todas las generaciones pasadas.

En el capítulo 11 del versículo 13, Jesús lo llama el misterio. Ese es Su término. Tenemos entonces, entre el rechazo de Cristo y el regreso de Jesucristo a establecer Su Reino a un período que nunca se ha descrito en toda la historia de revelación. Nadie jamás ha conocido los detalles de este período de tiempo hasta el capítulo 13. Y Jesús nos da la primera descripción. Esa descripción es desarrollada a lo largo del resto del Nuevo Testamento, pero es aquí donde todo comienza. Ahora, simplemente para darle una pequeña idea de cómo el Antiguo Testamento ve a este período de misterio, pase conmigo al capítulo 12 de la profecía de Zacarías. Y esto servirá como una ilustración para nosotros, del hecho que realmente este período es un misterio. En Zacarías capítulo 12, 13 y 14, encontramos la palabra acerca de la conversión de Israel y el establecimiento del gran Reino del Señor."

Pero hay varios detalles allí que quiero que vean. Capítulo 12, versículo 10. “Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a Mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por Él como quien se aflige por el primogénito. En aquel día habrá gran llanto en Jerusalén…”

Ahora, ¿qué es lo que está diciendo? Está diciendo que va a venir un día cuando el pueblo de Israel verá al que traspasaron y eso habla de la crucifixión. Y llorarán porque hicieron eso y enfrentarán tristeza porque llegaron a hacer eso. Ahora, eso nos dice que cuando el Rey vino, Él sería rechazado, Él sería traspasado. El Salmo 22 nos dice lo mismo. Isaías 53 nos dice nuevamente lo mismo. Había un traspaso. Habría un rechazo, una crucifixión. Pero más adelante, un lloro por eso.

Pero Zacarías, el salmista, Isaías, no dicen nada acerca del tiempo interino. Sin embargo, cuando venga el lloro, versículo 1 del capítulo 13 dice: “En aquel tiempo habrá un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia.” Cuando vean al que traspasaron, lloran en dolor, lamentan su pecado de rechazar al Rey y Su Reino. Y entonces, Dios derramará la fuente de salvación sobre ellos.

Y después, en el capítulo 14, nos dicen el versículo 4: “Y se afirmarán Sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur.” Esta es la venida del Señor Jesucristo, abriendo ahí el monte de los Olivos.

Después dice en el versículo 9: “Y Jehová será el Rey sobre toda la tierra: en aquel día, Jehová será uno y uno Su nombre.” Ahora, ¿qué vemos? Zacarías dice que habrá un traspaso, una perforación, habrá una muerte, un rechazo. Y el profeta vio eso. Y más adelante, un lloro por parte del pueblo de Dios. Y después, una salvación del pueblo de Dios y después, el establecimiento del Reino.

Pero lo que nunca vieron fue qué sucedía entre el rechazo y el lloro, qué sucede entre el rechazo por recibir al Rey y el tiempo en el que recibirán al Rey. Ese es el período de misterio, escondido de todas las generaciones pasadas, nunca he explicado las páginas de las Sagradas Escrituras hasta que Jesús abre nuestro entendimiento aquí en el capítulo 13 de Mateo.

Y ahora, tenemos esa parte de la historia redentora que es conocida como el paréntesis, el ínterin, explicado para nuestro entendimiento con las palabras de nuestro Señor. Ahora, regresemos a Mateo 13 con eso en mente. Y usted puede entender cuán importante es que Mateo 13 esté donde está. Cualquier persona que lea el Evangelio de Mateo, cualquier persona que esté avanzando a lo largo del relato de Jesucristo, lo ve venir como el Rey y lo ve siendo rechazado y Su Reino es rechazado e inmediatamente, va hacer la pregunta ¿qué sucede ahora?

Y si el Reino es pospuesto hasta un tiempo futuro, cuando el pueblo del Rey recibirá al Rey y el Reino entonces vendrá, ¿qué sucede entretanto? Y esa es precisamente la pregunta respondida por una serie de parábolas en el capítulo 13 de Mateo. Cada parábola describe una faceta particular de este período en el que ahora vivimos conocido como la forma en misterio del Reino. Ahora, también podríamos decir que esta es la época de la Iglesia. Ese es simplemente otro término para el mismo período de tiempo. Terminará cuando Jesús saque a la Iglesia, así como comenzó cuando Él llamó a la Iglesia y la hizo existir.

Ahora, conforme vemos que Mateo 13, quiero darle esta mañana simplemente un panorama general y un sentido de lo que está pasando en la mente de nuestro Señor conforme Él enseña aquí. Quiero darle…. El plan, el propósito y la promesa. Y creo que estos tres nos van a ayudar a entender este gran capítulo.

Primero, está el plan, versículo 3. “Y les habló muchas cosas por parábolas.” El plan de nuestro Señor era hablar en parábolas. Una razón muy importante estaba en su mente, como lo veremos en nuestro segundo punto. Pero expliquemos ese plan. Dice al principio del versículo 3 que Él habló muchas cosas. Y yo creo que todas las parábolas aquí en este capítulo fueron presentadas en una ocasión. En una ocasión, el día mismo cuando Él dejó la casa y fue ahí junto al mar y la multitud se congregó y Él se sentó en la barca. Y esa misma ocasión fue la ocasión en donde Él dio estas parábolas.

Es posible que las parábolas incluidas en los otros evangelios fueran dadas ese día y Mateo no las incluyera aquí en su totalidad. Inclusive es posible que Él haya enseñado más allá de lo que se registra en las Sagradas Escrituras; no obstante, Él habló muchas cosas. Ahora, Él sólo habló muchas cosas en parábolas, dice en el versículo 34: “todo esto habló Jesús a la multitud por parábolas.”

Y sin parábolas, no les hablaba.” Él les habló en parábolas y sólo en parábolas. Escuche con atención. Él ni siquiera explicó las parábolas a las multitudes. Él sólo habló, dice en el versículo 34, a la multitud en parábolas.

Ahora, ¿qué es una parábola? Parabolē. Realmente significa para, lo cual significa al lado. Significa colocar algo al lado de otra cosa. Colocar algo al lado de algo más, de tal manera que una comparación se puede hacer. Eso es básicamente lo que llegó a significar. Una comparación o una ilustración.

Usted tiene una verdad espiritual que quizás es difícil de entender y al lado de ella coloca una historia física, terrenal la cual da entendimiento a esa verdad espiritual. Eso es una parábola. El término parabolē es utilizado en el Antiguo Testamento griego, la Septuaginta, 45 veces. Lo cual nos indica que era una forma muy común de enseñanza judía.

Es una comparación extendida. Es tomar algo muy, muy externo, muy observable, muy objetivo, muy terrenal; y colocarlo al lado de algo espiritual, sobrenatural, celestial y subjetivo para que uno le ayude a entender al otro. Creo que usted podría resumirlo diciendo que es una historia terrenal con un significado celestial. Esa es una parábola. Y cualquier buen maestro sabe que debe comunicarse a la gente en términos de parábolas. Debe comunicarse con la gente en términos de analogías de la vida. Usted no nada más puede hablar en la dimensión sobrenatural o en la abstracción. Usted debe colocar al lado de esos conceptos teológicos y conceptos espirituales aquello que es concreto y terrenal para que puedan entender lo más difícil a partir de lo que es fácilmente comprensible.

Y entonces, aquí Jesús enseña lecciones espirituales profundas acerca de un período de tiempo acerca del cual nunca nadie antes había conocido. Y Él lo hace en la terminología más simple para que aquellos a quienes Él quiere que entiendan, puedan entender de manera muy sencilla. Él usa un campo. Él usa grano. Él usa aves y camino y espinos y sol y trigo y cizaña y semillas de mostaza y árbol y levadura y un tesoro y una perla. Y Él habla acerca de una red y Él habla acerca de alguien que cuida una casa. Todos esos son términos muy, muy comunes para esas personas en su estilo de vida agrario y rural.

Y simplemente como comentario al margen en este punto, éste es el método más prominente de la enseñanza de nuestro Señor. De hecho, la mayoría de la gente cree que cuando piensan acerca de la enseñanza de Jesús que Él normalmente sólo enseñaba en parábolas. Pero lo que es interesante es que, aunque está asociado de manera más común con Él, no fue Su método exclusivo de enseñanza. Pero cuando Él enseñó, Él uso situaciones de la vida, aunque quizás no fueron extendidas de manera plena hacer parábolas.

Por ejemplo, en Mateo 13 es la primera vez en el Nuevo Testamento en que nos encontramos una parábola. Pero lo largo de la enseñanza de Jesús, antes de lo que encontramos registrado aquí en Mateo, Él les dio analogías vívidas. Por ejemplo, en el capítulo 5, Él dijo que los hombres debían ser en el mundo como sal y luz. Eso es enseñar por analogía. En el capítulo 6, Él habló acerca del Reino de Dios. Y Él habló de lo importante que era percibir a las aves y a los lirios del campo en relación a cómo usted buscaba el Reino de Dios. En el capítulo 7, Él habló de un constructor sabio y un constructor insensato. Él habló de un cimiento de arena y un cimiento de roca. Él habló de construir una estructura en el capítulo 9; Él habló de atuendos y Él habló de colocar vino en cierto tipo de pieles como ilustraciones de verdad espiritual. En el capítulo 11, Él habló acerca de niños jugando en la plaza, ilustrando ciertas respuestas espirituales.

Todas esas, en un sentido, son embriones de parábolas. Todas están hablando en ilustraciones. Pero ahora, esta técnica de nuestro Señor es extendida de manera plena para convertirse en una historia con un amplio rango, con muchas partes en las cuales Él comunica verdad espiritual. Todos los buenos maestros usan ese tipo de técnica.

Ahora, permítame decirle por qué las parábolas son eficaces. Y le voy a dar cuatro razones. En primer lugar, porque hacen que la verdad sea concreta. Hacen que la verdad sea concreta. Con ello quiero decir que la mayoría de la gente piensa en términos de ilustraciones. Y toman conceptos abstractos; y hacen ilustraciones de ellos. Quizás no entendamos el concepto de esparcir el Evangelio; pero lo entendemos cuando vemos a uno aventando semilla en un campo. Hace que la verdad sea objetiva y hace que la verdad sea concreta.

En segundo lugar, por lo tanto, hacen que la verdad sea fácil de llevar. Y con esto quiero decir que, si usted se acuerda de la historia y puede llevar la historia en su mente, usted siempre puede recobrar su significado espiritual debido a que todos los elementos están ahí en la historia. Entonces, permiten que la verdad sea llevada a otro lado.

En tercer lugar, hacen que la verdad sea interesante. La reducen de pensamientos más bien estará abstractos y aburridos a situaciones de la vida que son interesantes y que cautivan nuestra atención. En cuarto lugar, hacen que la verdad se pueda descubrir a nivel personal. En otras palabras, conforme la historia avanza, usted comienza a ‘eternizar’ a hacer que la verdad espiritual sea eterna y verla en la historia de modo que usted eterniza la verdad para usted mismo.

Entonces, las parábolas son un medio maravilloso de enseñanza porque hacen que la verdad sea concreta, que se pueda llevar, que sea interesante y que se pueda descubrir a nivel personal. Y de esta manera, nuestro Señor habló en parábolas, así como lo hacían los hebreos de manera común. Usaban el término mashal para hablar de su enseñanza parabólica.

Ahora, entonces el Señor va a usar parábolas. Ése es Su plan. Y conforme usted comienza a ver el capítulo, usted ve una secuencia de parábolas. Permítame presentarle brevemente estas parábolas. Y conforme básicamente describo la parábola sin leer los detalles, quiero extraer de ella la verdad que Jesús está enseñanza en cada parábola. Usted verá la descripción de la época de la Iglesia, la primera vez que jamás ha sido descrita desde el punto de vista de nuestro Señor Jesucristo.

Ahora, la primera parábola ocurre en el versículo 4 o 5 hasta el versículo 23. Y es una parábola acerca de un sembrador y una semilla. Él salió a los campos y sembró la semilla. Ahora, esto presenta la predicación del Evangelio a lo largo del mundo. Algunas personas, inicialmente la van a rechazar, suelo pedregoso. Algunas personas inicialmente la van a recibir. Pero las espinas o el mundo van a hacer que se aparten. Algunas personas, inicialmente la van a recibir y en últimas, van a dar fruto. ¿Qué está diciendo el Señor? Simplemente esto: el Evangelio será predicado lo largo del mundo. Algunos lo escucharán y rechazarán, algunos lo escucharán y aceptarán por un tiempo y se apartarán, algunos lo escucharán y aceptarán y darán fruto. Un principio muy simple. Nunca ganaremos al mundo entero. No creo que algunos de ustedes entiendan eso todavía. Nunca ganaremos al mundo entero.

La segunda parábola, en los versículos 24 al 30 es una parábola del trigo y la cizaña. Un campo, se siembra trigo en el campo. Mientras que los trabajadores duermen, viene el enemigo y siembra cizaña que se ve exactamente como el trigo. Y ahoga el trigo y arruina la cosecha, pero no pueden quitarlas porque no pueden distinguirla del trigo. Entonces, tiene que dejarla sola hasta la cosecha.

Y ¿qué es lo que está diciendo el Señor acerca de este período de tiempo? Él está diciendo que habrá creyentes verdaderos y creyentes falsos. Habrá personas dentro de la identificación del Reino, personas que dicen que pertenecen, personas que se mueven con el resto y que son genuinas, que serán falsas. Y en últimas, Dios separará a los verdaderos de los falsos y quemará a los falsos. ¿Y cuál es el principio? Nunca limpiaremos a la Iglesia. A lo largo del período del Reino, tendremos a lo verdadero y a lo falso lado a lado, coexistiendo hasta el juicio. Entonces, no nos sorprende cuando descubrimos que hay incrédulos en la Iglesia.

La tercera parábola se da en los versículos 31 y 32 y es una parábola acerca de un grano de mostaza la cual es la más pequeña de todas las semillas. Y era plantada en el suelo y florecía y se convertía en un gran árbol, tan grande que las aves podían venir y vivir en él. Eso significa que tenía ramas enormes para poder sustentar a las aves. No era simplemente un arbusto, ya que la semilla de mostaza normalmente producía un arbusto muy pequeño.

Y el punto aquí es que la época de la Iglesia comenzará con un comienzo muy pequeño, muy pequeño. Y sin embargo, crecerá hasta llegar a proporciones enormes, lo suficientemente grandes como para ser un refugio para aves. ¿Qué dice eso? Que el Reino comenzará pequeño y se volverá algo mundial. Comenzará a extenderse de manera amplia y será influyente y todo tipo de cosas van a vivir en sus ramas.

Y después, está la parábola de la levadura la cual dice esencialmente lo mismo. La levadura representa al Reino, sepultada, por así decirlo en la masa del mundo, la cual, de últimas, penetrará y permeará e influenciará a toda la tierra. Y la parábola de la levadura muestra la influencia interna que permea del Reino que toca toda dimensión de la vida humana.

En el versículo 44 encontramos la siguiente parábola del tesoro escondido en un campo: “y un hombre está trabajando en el campo y se encuentra con un tesoro. Y él compra el campo porque es un hombre honesto, él no ser roba el tesoro, él hace un trato y compra el campo entero. Y después, se queda con el tesoro que está ahí. ¿Que está diciendo esto? El tesoro es salvación, el tesoro es redención. Y cuando se encuentra, el hombre hace todo lo que puede, vende todo lo que posee para tener eso. Habrá personas en este período del Reino que darán todo por obtener el tesoro.

La nota interesante acerca de esta parábola es que el hombre no estaba buscando el tesoro. Estaba en la rutina de su vida diaria de trabajo y le sorprendió la realidad de la redención. Y hay muchas personas que llegan a conocer a Jesucristo en este período, quienes tropiezan, por así decirlo, casi por accidente, con la gracia de Dios.

La siguiente parábola en el versículo 45 es una parábola de un hombre con un deseo de encontrar una perla. Y él busca y busca y busca perlas finas, finalmente encuentra la que quiere, vende todo lo que tiene y la compra, así como la última parábola, este hombre está dispuesto a pagar el precio supremo, lo cual es siempre el entregar todo para comprar la redención. Siempre es así. Y él toma esta perla. La diferencia es que este hombre ha estado esta perla y eso nos habla de que también habrá personas en el Reino, quienes pasarán una gran cantidad de tiempo buscando la verdad y finalmente, la encontrarán. Algunas personas van a venir sin buscar, como lo dijo C. S. Lewis, sorprendidos por el gozo. Otras personas pasarán mucho tiempo y esfuerzo esforzándose por encontrar la verdad. Y después, la última parábola en el versículo 47 es acerca de una red. Y todo es metido en una red y lo bueno es separado de lo malo. Y esto describe el final de la época de la Iglesia, el final del Reino en misterio cuando Jesús trae todo y divide lo verdadero de lo falso.

Ahora, ese es un principio tremendamente profundo para nuestra época. Y podemos verificar cada una de estas, ¿no es cierto? Sabemos que todas ellas son verdad en esta época. El Reino en misterio, la época de la Iglesia es grande. Hemos influenciado al mundo. Hemos predicado nuestro mensaje por todo el globo. Hemos visto que eso sucedió. Pero también vemos que la Iglesia está mezclada con lo bueno y lo malo, ¿no es cierto? Los verdaderos y los falsos, el trigo y la cizaña. Y sabemos que conforme proclamamos, algunos rechazarán y algunos aceptarán por un tiempo. Y algunos son reales y producirán el fruto.

Sabemos que el enemigo nos ataca. Sabemos que somos influenciados por el mundo y nunca parecemos poder limpiar a la Iglesia. Y sabemos que habrá personas buscando a Dios y algunas veces, involucradas en religión tras religión para encontrar la respuesta. Y habrá otros que, aparentemente de la nada, llegan a la redención. Y todo esto, al final será aclarado por Cristo. Entonces, esta es la naturaleza de nuestra época. Así es como será hasta que el rey regrese.

Ahora, regrese al pensamiento de las parábolas en el versículo 3. Entonces, el Señor enseñó todo esto en parábolas. Ahora escuche con mucha atención. Hay que aceptar que mientras que las parábolas explican cosas y las parábolas nos ayudan a entender cosas, las parábolas aclaran las cosas… Escuche… Cuando nos son explicadas. Una parábola no explicada no es nada más que una adivinanza imposible de entender. Una parábola no explicada es una adivinanza imposible de entender. Y esa es la razón por la que Él tuvo que explicar todo, inclusive a Sus propios discípulos.

En Marcos 4:10, indicando la misma ocasión, “cuando Él estuvo solo con los doce, le preguntaron la parábola y Él dijo: “A vosotros os es dado a conocer el misterio del Reino de Dios; pero a aquellos que están fuera, todas estas cosas les son presentadas en parábolas.”” Él dijo “sólo es para ustedes.” Jesús únicamente explicó parábolas a los doce y a aquellos que creyeron, no al resto. Lo único que escucharon fueron parábolas no explicadas. Y esas no son nada más que adivinanzas, imposibles de entender.

Ahora, eso nos lleva el versículo 10 y el propósito de Su plan. “Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?”” ¿Por qué simplemente les das estas parábolas sin explicación? ¿Por qué haces eso? “Él respondiendo les dijo: “porque a vosotros os es dado saber los misterios del Reino de los cielos, más a ellos no les es dado.” Ahora, eso nos habla del propósito de las parábolas. Son para revelar y son para ¿qué? Para esconder. Para algunos, hacen que la verdad sea clara. Para otros, la hacen aún más oscura.

Ahora, Jesús dice: “es para ustedes el conocer los misterios.” Ahora, cuando Él dijo eso, sin duda alguna su identificación cultural les ayudó a entender mejor lo que dijo que nosotros. Cuando pensamos en la palabra misterios pensamos en Agatha Christie o algo así. Pensamos en algo así como ¿quién lo hizo? Pero así no lo pensaban en la cultura griega, en el mundo helénico de esa época, los misterios eran secretos sagrados conocidos únicamente por los religiosos de alto nivel. Eran verdades únicamente para los iniciados.

Ahora, tenemos un paralelo de eso con las sociedades secretas de la actualidad como los masones y otros que tienen estas verdades secretas que nadie conoce excepto las personas que llegan a ciertos niveles para conocerlas. Eso realmente es un legado que nació del gnosticismo, de la palabra gnosis, conocer, saber. Nosotros somos los que conocemos. Conocemos los secretos. Y las religiones misteriosas de Grecia, que nacieron de Babilonia, eran religiones en las que estaban estos secretos que usted alcanzaba conforme ascendía por la escalera de esa religión.

Por ejemplo, uno de los misterios más famoso era el misterio de Isis y de Osiris. Osiris era un rey sabio y bueno. Set, su hermano impío lo odiaba y con 72 conspiradores lo persuadieron a asisitir a un banquete. Y cuando él llegó al banquete, lo colocaron en un ataúd y lo arrojaron al río Nilo. Pero él fue hallado por su esposa y traído a su hogar.

Y cuando llegó a su hogar, esto se complica, Set regresó y cortó su cuerpo en 14 pedazos y los envió a 14 lugares diferentes a lo largo de todo Egipto, pensando que ése sería el fin de Osiris. No obstante, Osiris se unió a sí mismo. De hecho, su esposa fue por todos lados y juntó los pedazos. Y él resucitó de los muertos y se convirtió para siempre en el rey inmortal de los vivos y de los muertos.

Ahora, a la gente iniciada se lo contaba lo que esa historia significaba. Cada una de esas cosas tenía un pequeño secreto. Hablaba de la bondad siendo atacada por la maldad. La tristeza buscando el amor, el descubrimiento triunfal que el amor encuentra al hallar su objeto, resucitando a la vida, la muerte conquistada, volviendo a nacer para la eternidad.

Y el secreto definitivo era que si usted como adorador, le decía a Osiris: “yo soy tú y tú eres yo,” usted entonces sería colocado en unión con Osiris y viviría por siempre. Ese era el secreto definitivo. Ahora, sin una explicación, usted sólo podía hacer su mejor esfuerzo por tratar de entender todo eso. Pero ellos lo habían entendido a detalle.

Jesús dice: “les voy a mostrar a ustedes misterios del Reino del cielo, los secretos nunca antes revelados a nadie. Pero a ustedes les es dado a conocer. Pero no a ellos, porque no aceptan al Rey.” Y entonces, el Señor descubre y encubre al mismo tiempo.

Observe el versículo 12: “porque a cualquiera que tiene,” y aquí está el principio que Él usa, “porque a cualquiera que tiene, se le dará y tendrá más.” ¡Oh, qué gran afirmación es esa!. ¿Sabe lo que Él está diciendo aquí? Cualquiera que tiene… ¿Que tiene qué? Bueno, todo aquel que tiene en el sentido de haber recibido de Dios aquello que viene a aquellos que creen. Cualquiera que cree, cualquiera que es regenerado, cualquiera que es parte del Reino, cualquiera que ha recibido al Rey y cree en el Rey y por lo tanto, se identifica con el Rey. Cualquiera que ha aceptado la verdad de Dios, va a recibir más de la verdad de Dios. Eso es ascenso, eso es iluminación, eso es alumbramiento, conforme uno que tiene recibe más y más y más. ¿Se acuerda usted de las parábolas de nuestro Señor cuando Él encuentra al siervo infiel? E invariablemente, el Señor dirá: “quítenle lo que él tiene y dénselo a los que ya tienen más”? Y lo que él tiene, lo pierde.

Al que acepta la simplicidad del Rey y Su Reino, Dios comenzará a revelar una revelación ascendente de verdad. Eso es lo que él dice. Aquellos que viven al nivel de la luz de Cristo, Él dará más luz y más luz y más luz. Pero después, observe el resto del versículo: “pero el que no tiene,” esto es el que no es regenerado, el que no acepta al Reino y Su Rey, aquel que no cree en Dios, “aun lo que tiene le será quitado.”

¿Qué significa eso? Bueno, quizás pudo haber un poco de luz que comenzaba a aparecer conforme Él estaba llevando a ese punto. Ciertamente eso era verdad acerca de Israel. El Rey había venido, Él había enseñado, Él había predicado, Él había hecho milagro, tras milagro, tras milagro. Ellos tenían un entendimiento de quién Él era. Ellos habían visto la señal en el Espíritu de Dios. Ellos habían visto maravillas. Tenían algo de eso. Pero cuando le dijeron no al Rey, inclusive lo que tenían lo habían perdido. Nada de eso tenía más sentido y comenzaron a descender en una oscuridad más profunda y más profunda todo el tiempo.

Creo que vemos eso en la actualidad. Nadie en nuestra sociedad, ningún grupo de personas en nuestra sociedad está tan perdido en términos de desorientación de su religión como el pueblo judío. Tuvieron todos los pactos, las promesas, los regalos de Dios, los padres, las adopciones, todo eso en Romanos 9. Pablo dijo: ‘tenían todo’. Y tan pronto como ellos rechazaron al Rey y la luz se apagó, ellos comenzaron a perder el significado de todo lo que tenían.

Y ahora lo digo, nadie está tan perdido como ellos porque la religión que ellos profesan ni siquiera tiene sentido para ellos. No pueden entenderla. Por lo tanto, el judaísmo ha pasado de la ortodoxia a lo que es llamado el judaísmo conservador, al judaísmo reformado en donde ni siquiera creen que la Biblia es la Palabra de Dios. Simplemente ha sido un descenso a la oscuridad, a una oscuridad más y más y más profunda.

Como puede usted ver, si usted vive al nivel de la luz que Cristo da, viene más luz. Y usted rechaza esa luz, entonces usted desciende a una oscuridad más profunda. Y las parábolas de los siervos y los talentos reiteran esto una y otra vez. Quítenle lo que tiene y dénselo al que ha respondido de manera apropiada a Mí. ‘Y entonces,’ Él dice aun lo que tienen, ‘perderán.’

Todos los hombres entonces, ahora escuche con atención, todos los hombres están en progreso, hacia arriba o hacia abajo. Eso es algo aterrador. Ningún hombre permanece estático. Entre más conoce usted a Jesucristo, más fiel es Él en revelar Su verdad. Entre más usted rechaza a Jesucristo, el foso de oscuridad se vuelve más profundo.

Versículo 13, Jesús dice: “por eso les hablo en parábolas.” Les hablo en parábolas porque esto es un acto de juicio. “Porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.” Porque ellos no oyen con entendimiento, no verán. Y ahora, les hablo para que no puedan ver, ¿se da cuenta?

Como puede ver, lo que sucede es que ese rechazo deliberado se convierte en un rechazo judicial. El hombre dice no, entonces Dios también dice no. Dios confirma a los hombres en su propia obstinación; Dios los encadena con la propia cadena de ellos. Y para ellos, las parábolas se vuelven en historias interesantes y ellos realmente no saben cuál es el punto. Simplemente adivinanzas.

Y después, la confirmación maravillosa en los versículos 14 y 15. “De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías,” cumpliendo la agenda. No fue una sorpresa que rechazaran al Rey. No fue sorpresa. Ellos cumplieron la profecía de Isaías capítulo 6, versículos 9 y 10, que decía: “de oído oiréis y no entenderéis, y viendo, veréis y no percibiréis; porque el corazón de este pueblo se ha engrosado y con los oídos oyen pesadamente y han cerrado sus ojos, para que no vean con los ojos y oigan con los oídos y con el corazón entiendan y se conviertan y Yo los sane.”

¿Sabe usted cuándo Isaías escribió eso? Isaías escribió eso en un momento de profundo juicio sobre Israel. Él acababa de pronunciar una serie de maldiciones en contra de ellos. Él los maldijo por toda su embriaguez, su inmoralidad, él los maldijo por su desenfreno, por sus sobornos, por su opresión de los pobres. Él los maldijo por su religión hipócrita. Y después, claro, en la culminación de todas esas maldiciones, el rey Usías murió y el país se hundió en los días más oscuros durante mucho tiempo.

Ellos estaban al borde de la conquista inminente y la cautividad babilónica vino como ese juicio. Isaías les dice ‘ahora Dios los va a juzgar, ustedes no van a oír y no van a ver y ahora no pueden oír y no pueden ver. Ustedes no quisieron convertirse y no quisieron ser curados y ahora no pueden ser curados o convertidos.’

Y no pasó mucho tiempo después de eso que Jeremías hizo un eco del mensaje de Isaías y los grandes ejércitos vinieron y se llevaron al pueblo a la cautividad babilónica. Ése fue el primer cumplimiento de las palabras de Isaías. Y Jesús dice: “aquí está la segunda vez.” Entonces las parábolas, escuche con atención, son un juicio sobre la incredulidad. El hecho de que un hombre natural no entienda las cosas de Dios no sólo es una afirmación acerca de su ignorancia. Es una afirmación acerca del juicio de Dios contra ese individuo.

Y el hecho de que nosotros que amamos al Señor Jesucristo entendamos la Biblia no es una afirmación acerca de nuestro intelecto; es una afirmación de la iluminación de gracia de Dios en nuestros corazones y mentes. Esto es juicio. Véalo de esta manera. Cuando Jesús vino por primera vez, Sus palabras fueron muy claras. Él dijo que era el rey. Él probó que era el Rey. Él predicó el mensaje del reino. Él dijo ‘así es, es Mi Reino’. Él dijo ‘arrepentíos, el Reino de los cielos se ha acercado.’ Él dijo todo lo que ellos necesitaban saber acerca del Reino. No lo oyeron. Lo rechazaron.

Entonces, cuando ellos no oyeron las palabras claras que él habló, ¿y se acuerda ahí atrás en Mateo 5 al 7, él dijo ‘el Reino del cielo es así’? Y después, él usaba esa analogía sal o luz o aves o lirios del campo, y Él siempre explicaba su significado. Por lo tanto, Él dijo ‘mas buscad primeramente el Reino de Dios y todas estas cosas os serán añadidas.’ Siempre fue muy claro lo que Él quiso decir. Y después, cuando ellos endurecieron sus corazones y lo blasfemaron y dijeron que era de Satanás, entonces les habló en adivinanzas que Él no explicó.

¿Quiere ver cuál fue el tercer paso? Observe el capítulo 14 de 1 Corintios, el capítulo 14 de 1 Corintios, en el versículo 21. “En la ley está escrito,” dice citando Isaías 28; y aquí está otra palabra de juicio pronunciada por Isaías en contra de Israel, “En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor.” Por tanto, los idiomas o lenguas no son señal para los que creen sino para los que no creen.

Ahora escuche, las personas siempre me preguntan para qué son las lenguas. Ahí lo dice. Son una señal. ¿Para quiénes? No para aquellos que creen, sino para aquellos que no creen. ¿Cuándo fueron usadas primordialmente las lenguas? En el día de Pentecostés, frente a los israelitas. ¿Por qué? Escuche con atención. No escucharon cuando Él les habló de manera clara en su propio idioma y entonces, los juzgó hablando en adivinanzas. Ellos no escucharían y buscar la verdad en este entonces, entonces en tercer lugar, Él les habló en un idioma que ni siquiera conocían. ¿Ve usted la progresión del juicio? Las lenguas son una señal de juicio contra Israel. Dios está hablando ahora de tal manera que ni siquiera pueden entender el idioma.

Ahora, regrese con eso en mente a Mateo 13. Entonces, Él dice que la profecía de Isaías está siendo cumplida. El plan era hablar en parábolas. Y el propósito de las parábolas era revelar y encubrir. Ahora, hemos visto el encubrir. Ahora, veamos la revelación en el versículo 16. “Pero bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen.” ¿No es eso maravilloso? Digo, ese es el otro lado. Nosotros comprendemos las parábolas. Usted pregunta cómo es eso. Porque Jesús las explicó. Y tenemos el texto del Nuevo Testamento y también porque el Espíritu de Dios es nuestro maestro. Ésa es la iluminación.

Marcos 4:34 dice hablando de este mismo incidente: Él explicó todas las cosas a ellos. Y usted lo ve ahí en Mateo 13:51: “Jesús les dijo: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos respondieron: Sí, Señor.” Ellos no eran más inteligentes, simplemente poseían la presencia iluminadora de Jesucristo. Esto fue parte del ministerio de Él. Al final del Evangelio de Lucas, en el versículo 45, después del camino a Emaús dice: “entonces, les abrió el entendimiento para que entendiesen las Escrituras.

¿Y quiere saber algo? Escúcheme. Aunque usted fuera regenerado, aun así, no entendería las Escrituras si no fuera por la obra iluminadora del Espíritu de Dios. Esa es Su obra maravillosa iluminadora. Esa es la razón por la que el salmista, en el Salmo 119:18, clama: “abre mis ojos para mirar las maravillas de Tu ley.” Ése es el corazón de Isaías en el 64:1 cuando él dice: “oh Dios, abre los cielos y desciende.” “Tengo que tener una explicación,” es lo que él está diciendo. Pero en el versículo 17 dice: “porque de cierto os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron. Y oír lo que oís y no lo oyeron.”

Isaías dijo “rasga los cielos y desciende.” Y él no estaba vivo cuando los cielos fueron rasgados y él descendió. ‘No fueron perfeccionados’ -dice Hebreos 11- ‘sin nosotros’. Pedro dice estaban viendo sus propias profecías y escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba estas cosas que pasarían.” Ellos no vieron lo que nosotros vemos. Ellos no vieron lo que los discípulos vieron en los cielos siendo rasgados y Dios descendiendo en carne humana para revelar Su Verdad.

¡Oh, cuán maravilloso es que ahora tenemos el Espíritu Santo residente para guiarnos a toda la verdad! Aquel de quien dice en 1 Corintios que Él escudriña las cosas profundas de Dios y nos las revela a nosotros. Y solo las conocemos porque el Espíritu nos las está revelando. Inclusive para los salvos tiene que haber iluminación divina. Eso no significa que no tengamos que estudiar. Tenemos que estudiar para no ser avergonzados. Está la disciplina del estudio. Y en el proceso, la iluminación del Espíritu de Dios.

Entonces, las parábolas cierran como un acto de juicio en contra de Israel. Y al mismo tiempo, revelan, porque Jesús dio las parábolas y le dio a usted la explicación. Hoy tenemos la palabra. Usted dice: “Jesús no está aquí para explicar.” No, pero Él dijo: “cuando Yo me vaya, enviaré a otro explicador, al Espíritu Santo. Y Él los guiará a ustedes a toda la verdad.”

¿Se da cuenta usted el privilegio que tenemos? ¿Se da cuenta que no sólo tenemos este libro, sino que tenemos a Su autor viviendo en nosotros para explicárnoslo a nosotros? ¿Para interpretárnoslo? ¿Para aplicárnoslo? ¡Cuánto anhelaban esto los de la antigüedad! Y entonces, el plan y entonces, el propósito.

Otro pensamiento vino a mi mente. Esa es la promesa. La promesa. Como una persona de que trata de pensar lógicamente, conforme trato de anticiparme a la pregunta, la pregunta inevitable… Y vino de varias fuentes… Es si el Rey ofreció el Reino y ellos lo rechazaron, ¿acaso esto echó a perder el plan? ¿Acaso Dios está en el cielo haciendo alteraciones? Acaso Él se está ajustando diciendo ‘bueno, envíe al rey. Si ellos aceptan al rey, ellos obtienen al Reino. Y si ellos no aceptan al rey, ellos no reciben el reino. Entonces, tengo que tener un plan A y un plan B.’ ¿Altera esto altera lo que está pasando? El hecho de que Él tuviera que juzgar a estas personas por su incredulidad y el Reino tuvo que ser pospuesto y la época de ministerio tenía que entrar, ¿fue en cierta manera algo adicional que entró en operación cuando las cosas no salieron como debían salir?

Veamos la promesa en el versículo 35. El versículo 34 dice: “Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba.” El versículo 35 dice: “para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: Abriré en parábolas mi boca; declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo.” Maravilloso. ¿Sabe quién dijo eso? Asab. Asab fue un profeta y esto es lo que él dijo en el Salmo 78, versículo 2. Ese es un Salmo escrito por Asab.

Y Asab predijo que el Mesías tendría que hablar en parábolas, que Él tendría que hablar en parábolas como un acto de juicio. Y a Su propio pueblo, él revelaría un secreto guardado desde la fundación del mundo. Escuche. Dios no se ajustó. Antes de la fundación del mundo, Él sabía que rechazarían y sabía que tendrían que implementar ese período secreto de misterio ahí. ¿Qué dice eso? Eso dice que todo está a tiempo. Dios no está haciendo alteraciones conforme avanza el tiempo. Él es soberano. Todo está cumpliéndose como Él lo planeó.

Bueno, espero que eso abra un poco su apetito para el mensaje de Mateo 13. Eso es tan sólo el principio. Ahora, escuche con atención lo que voy a decir. Hay algunas lecciones grandes y profundas que acabamos de ver esta mañana. Permítanme resumir las que son clave. En primer lugar, la verdad sólo está disponible para las personas que creen y son enseñadas por Dios.

El otro lado de eso es esta segunda verdad. El rechazo de Jesucristo significa la oscuridad decreciente de incredulidad. Usted no se queda en el mismo lugar. Se vuelve más y más y más y más profunda. Y el tercer punto que quiero que vea es que el plan de Dios se está cumpliendo a tiempo. Es lo suficientemente grande como para cubrir la incredulidad de Israel y el misterio de esta época. Inclinémonos en oración.

Mientras que usted está meditando por un momento mientras que lo guíe en oración, si usted está examinando su propio corazón y sabe que no conoce al Señor Jesucristo, que no lo ha recibido como Señor y Salvador, no se está quedando en el mismo lugar. Usted de manera inevitable y lentamente está descendiendo en una oscuridad más profunda y la inevitabilidad del juicio de Dios.

Pero no necesita ser así, porque Dios lo llama a Cristo inclusive en esta ahora, mientras que usted todavía puede oír y promete que, si usted recibe la luz del Señor Jesucristo, habrá una luz que se incrementará continuamente o una iluminación que se irá incrementando de verdad espiritual hasta que finalmente, algún día usted conocerá como es conocido en la presencia eterna del Señor vivo.

Usted puede hacer el compromiso con Jesucristo ahí donde está en esta mañana. Algunos de nosotros cristianos tenemos en nuestras manos este regalo increíble y morando en nuestras almas, el Maestro. Y le damos poca oportunidad a que alguno de los dos opere en nosotros. Que seamos fieles en renovar ese compromiso con la Palabra y el Espíritu a través de la Palabra. Lleva a cabo Tu obra, Señor, en los corazones de todos los que estamos aquí.

Gracias por permitirnos estar vivos ahora, cuando tenemos al libro y el Espíritu. Gracias aún por permitir que los incrédulos que están aquí estén vivos ahora, cuando pueden oír del libro y pueden ser testigos del poder del Espíritu conforme Él transforma vidas y se mueve en su Iglesia y convence. Oramos porque nadie salga de este lugar que no haya entregado su vida a Jesucristo o que no se haya comprometido con Él o que no haya renovado su compromiso con Él. Oramos en Su nombre. Amén.

 

 

 

 

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