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Llegamos ahora al capítulo 13 de Mateo; espero que tenga su Biblia lista y que su mente esté abierta y su corazón disponible al Señor ya que tenemos algunas cosas maravillosas que Dios nos mostrará conforme vemos la segunda parábola en Mateo 13. Y es una parábola acerca de juicio. Una parábola acerca de juicio.

Para preparar nuestra mente, necesitamos recordar que el Señor es el Rey de la tierra. El Señor Jesucristo es el gobernante de esta tierra. Como el Antiguo Testamento nos dice que Dios es Rey del universo, que la tierra es de Jehová y su plenitud. Que el Altísimo gobierna el reino de los hombres, así afirmamos que Jesucristo es el Rey de esta tierra.

Dentro de ese Reino, el Señor Jesús, obviamente, permite que Satanás tenga cierta cantidad de libertad. Él permite que los pecadores tengan cierta cantidad de libertad. Y, sin embargo, sobre todo esto, todavía Él es el rey. Todavía Él está gobernando.

Toda fase en la historia humana entonces, marca alguna faceta del gobierno de Jesucristo, el gobierno de Dios en el mundo. No hay periodo de tiempo cuando el Reino de Dios no esté en vigor sobre la tierra. Dios gobierna sobre la tierra a través de los hombres. Inicialmente, Dios gobernó la tierra a través de Adán. Adán era Su agente. Adán era Su vice regente, por así decirlo. Y después, estuvieron los patriarcas a través de quienes Dios gobernó. Y después, los monarcas. Y después, los sacerdotes y los profetas. Y después, el Señor Jesucristo encarnado. Y después, en un sentido muy real, Dios gobernó a través de los apóstoles, quienes en la primera Iglesia junto con Jesucristo fueron la fuente misma mediante la cual Dios trajo la revelación al hombre y Su Reino.

Viene un tiempo futuro cuando Dios de nuevo traerá Su gobierno sobre la tierra, a través del Señor Jesucristo encarnado, vivo, exaltado, glorificado, que conocemos como el Reino milenario. Y después, finalmente la tierra y el cielo se fusionarán en el Reino eterno cuando el Reino universal y el Reino mediador sobre la tierra se volverá el uno y el mismo.

Y la Biblia delinea de manera muy clara todos estos elementos del gobierno de Dios sobre la tierra. Y hay uno más que dejamos a un lado en nuestro pequeño panorama ahí. Y ése es el período de tiempo desde el rechazo de Jesucristo al regreso de Cristo, la época en la que vivimos.

También es gobernado por Jesucristo y esta también es una forma de Su Reino. La Biblia lo designa en el Nuevo Testamento como la forma en misterio. Que no fue vista en el Antiguo Testamento, que no fue revelada en el Antiguo Testamento. Es un período de tiempo que realmente no es delineado, pero ahora, través de la enseñanza del Nuevo Testamento de nuestro Señor y en particular, de la enseñanza expandida del apóstol Pablo, lo define claramente para nosotros. Estamos viviendo en esa era.

Jesús en Mateo 13 nos dice cómo será. Él define esta época en siete parábolas, la naturaleza, la extensión, el valor y la consumación de este período conocido como la forma en misterio del Reino. Dios está mediando Su gobierno en la tierra a través de su Iglesia. A través de creyentes morados por el Espíritu Santo.

Ahora, los discípulos no vieron este período de tiempo como tampoco lo vieron los profetas de la antigüedad. Entonces, cuando llegó el Mesías, ellos pensaron que inmediatamente establecería Su Reino. Y cuando Él estableciera Su Reino, inmediatamente todos los rebeldes e incrédulos serían destruidos. Y la santidad llenaría la tierra y la justicia llenaría la tierra y el Reino sería como se predijo que sería por los profetas de la antigüedad.

Y entonces, siempre estaban preocupados por el Reino y Su naturaleza y Su poder y Su consumación. Inclusive después de que Jesús murió en la cruz, todavía tenían curiosidad acerca del Reino. Eso fue lo único realmente de lo que les habló antes de Su muerte. Fue el Reino. Después de Su resurrección, fue más acerca del Reino. Y eso los llevó a preguntarle en el primer capítulo de Hechos, en el versículo 6: “¿Señor, restaurarás ahora el Reino? ¿Es este el tiempo?” A lo cual Él respondió: “no es de vosotros conocer los tiempos o las sazones que el Padre ha colocado en Su propia potestad.” Eso no les concierne a ustedes. Siempre estuvieron preocupados por el Reino. Él les dijo que no les concernía saber.

Pero, el ángel dijo: “este mismo Jesús quien fue tomado de nosotros, vendrá de la misma manera como lo habéis visto irse.” El Reino vendrá, dijeron, pero no vendrá, sino que hasta que Él regrese en Su plenitud. El reino que están esperando, el Reino de gloria y justicia y santidad absoluta, el Reino en donde el Señor Jesús gobierna con vara de hierro y no tolera la maldad, ése es el Reino que se espera de manera plena por los profetas que aguardan Su regreso.

Pero mientras tanto, mientras tanto, hay una forma del Reino. Y esa forma es descrita como el misterio. Ahora, esto fue muy difícil para los discípulos, creo yo, de entender. Porque no veían esto, sólo veían la consumación plena y gloriosa. Ahora, recuerde que la última vez Jesús comienza a contarles las parábolas aquí en Mateo 13 para ayudarles a entender la naturaleza de este período intermitente o interino en el que vivimos. No ha terminado todavía porque Jesús no ha venido todavía. Y Él comienza a describírselos. Y lo primero que les dice que es una parábola de las tierras. Y les dijo que había cuatro tipos de tierra: la tierra dura, resistente, en la cual la semilla nunca penetró. Y después, estaba la tierra rocosa en donde la semilla entró un poquito y germinó por un tiempo; y después, murió por no tener profundidad. Después, estuvo la tierra llena de espinos en donde la semilla entró, comenzó a florecer, pero fue ahogada por los espinos y los arbustos que ocupaban esta tierra.

Y después, en cuarto lugar y finalmente, estaba la tierra buena en donde hubo fruto real. Y Jesús está diciendo algo sorprendente, Él está diciendo “en esta forma del Reino, no todo el mundo cree. No todo el mundo es genuino. No todo el mundo está dando el fruto de justicia.” Ahora, sólo puedo ayudarle a entender y probablemente, no llegar a entender de manera plena cuán devastador esto debe haber sido para los discípulos. No había un informe así del Reino. No había un Reino mezclado. No un reino así, con lo bueno y lo malo tolerado. No veían eso.

Ellos verían un Reino de justicia, un Reino de gloria santa en donde los incrédulos eran juzgados de manera devastadora, castigados, destruidos. Ellos veían lo que Barclay llama una humanidad nueva y manchas, siendo traída a la existencia en el Reino. Y los enemigos, siendo destruidos. Entonces, habiendo oído la primera parábola, probablemente habrían pensado ‘bueno, probablemente habrá varios tipos de rechazadores y un tipo de tierra verdadero y que da fruto en tierra genuina. ¿Qué les pasará a los que rechacen?’

Y puedo pensar en mi propia mente, simplemente debieron haber estado pensando en los fariseos blasfemos en el capítulo 12, que acusaron a Jesús de ser Satanás. ¿Qué les vas a hacer a ellos? ¿Qué les va a pasar a los rechazadores? ¿Van a ser aplastados? ¿Van a ser juzgados? Y habrían tenido buen motivo de pensar eso porque habrían estado escuchando, sin duda alguna, a la instrucción que salió de la boca de Juan el Bautista que dijo que cuando Él viniera, Él los bautizaría con fuego. El fuego siendo simbólico del juicio. Su aventador está en su mano, Él va a limpiar el piso. Él va a recoger el trigo y va a quemar la cizaña en el fuego inextinguible.

Y aquí está Juan el Bautista, el precursor inmediato de Jesucristo y él ni siquiera ve este período interino. Aquí está el precursor inmediato diciendo: “cuando Él llegue aquí va a hacer fuego y va a quemar toda la cizaña y sólo el trigo será guardado.” Entonces, es muy obvio. Y ellos también habrían pensado en esto. Y esto también estaba basado en los profetas del Antiguo Testamento. Escuche tan sólo una porción selecta de los profetas y va a ser rápido. Así que simplemente escriba la referencia si quiere mantenerlas en mente.

Isaías, capítulo 2, conforme Isaías veía hacia adelante al Reino dijo: “Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará Sus caminos, y caminaremos por Sus sendas. “Y después, en el versículo 4: “Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos;” entonces, ellos ven en la ley de Dios y en la palabra de Dios y en la justicia de Dios y en las palabras de Isaías a Dios dominando la tierra, todo el mundo aceptando la ley de Dios y juicio y reprensión a aquellos que rechazan.

En el capítulo 11 de Isaías, en el tercer versículo, cuando el Mesías viene y el Reino viene, dice: “Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de Sus ojos, ni argüirá por lo que oigan Sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de Su boca, y con el espíritu de Sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de Sus lomos, y la fidelidad ceñidor de Su cintura.” En otras palabras, la justicia y el matar y el destruir, la devastación de los impíos.

Ahora, si usted llega a Jeremías 31 usted encuentra en las palabras de Jeremías el mismo tipo de profecías. En Jeremías 31, versículo 33: “Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré Mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y Yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos Me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.” Y entonces, Jeremías dice en esencia lo mismo. Será un Reino de justicia, un Reino de gloria, un Reino de virtud, un Reino de santidad.

En el capítulo 20 de Ezequiel, el profeta dice lo mismo. “Los traeré de los pueblos, los congregaré de los países con un brazo poderoso, un brazo estirado y furia derramada.” Y esta es la furia, versículo 38, “limpiaré de entre vosotros a los rebeldes y aquellos que trasgreden en contra de Mí.” Ahora, eso simplemente es una muestra. Lo vuelve a tener nuevamente en el capítulo 14 de Zacarías.

Las profecías, todas se unen para decir que cuando el Mesías venga, Él será el rey, Él establecerá un reino, Él purificará a los impíos, purificará a los rebeldes, reprenderá a los incrédulos y establecerá justicia por toda la faz de la tierra. Y todo el mundo creerá, todo el mundo caminará en Su ley.

Entonces, el problema inmediato que los discípulos tienen es: “mira, si tres tipos de personas en este mundo no van a creer, ¿los vas a exterminar ahí? ¿Es este el tiempo? Y es probable que en Hechos 1:6, cuando ellos dijeron: “¿es este el tiempo cuando restaurarás el reino?, Realmente estaban diciendo ¿es este el tiempo cuando vas a ejecutar a los incrédulos? ¿Es este el tiempo para Su juicio devastador? Eso es realmente lo que ellos están preguntando. Y entonces, el Señor necesita explicarles lo que va hacer con los incrédulos que están en la tierra durante esta forma de misterio del Reino.

Y Él hace eso en la parábola número dos. Él responde a su pregunta: “¿qué sucede con los incrédulos durante esta época?” Y esa parábola comienza en el versículo 24 de Mateo 13. Y nuevamente, le confieso que con omnisciencia infinita, y eso es redundante en sí mismo, no conozco alguna otra manera de enfatizarlo, el Señor Jesucristo presenta una historia simple, la verdad de la cual es absolutamente infinita. Digo, mi mente estaba explotando. Ni siquiera podía mantenerme al mismo paso conmigo mismo. Y tenía un gran pensamiento y de pronto, tenía otro pensamiento que lo sacaba; y nunca me recuperaba. Probablemente, he perdido todos los grandes pensamientos. Venían tan rápido y de manera tan furiosa que hay tanto en esta parábola y yo únicamente voy a rasgar la superficie.

Pero veamos tres cosas: la narrativa, la interpretación y la aplicación. Y no necesitamos más bosquejo que ese, porque la historia se explica a sí misma.

Versículo 24: “Les refirió otra parábola, diciendo: El Reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;” ahora, esto es una parábola del Reino de los cielos, y esto es sinónimo con el Reino de Dios. El Reino gobernado por Dios en el cielo. ¿Qué forma? La forma en misterio. Pero inclusive se extiende más allá de eso, en un sentido. Ciertamente, lo que es enseñado en esta parábola es verdad del pasado y también será verdad inclusive en el período milenario. Entonces, tiene una perspectiva amplia.

Pero es una parábola acerca del gobierno de Dios sobre la tierra durante este período y la asemeja con un hombre que sembró buena semilla en su campo. Ahora, este hombre es dueño del campo. Su campo, mantenga eso en mente. Él no está tomando prestado el campo. Es su campo. Y él siembra buena semilla. No siembra mediocre, no semilla promedio, sino semilla buena. Realmente, buena semilla.

Ahora, esto es algo muy rutinario en esa parte del mundo. Los granjeros galileos preparaban su campo, limpiaban todos los arbustos, volteaban las tierras, eran granjeros sabios, todos los lugares rocosos, de tal manera que la semilla encontrara buenas raíces y produjera fruto. Y el hombre hace eso, siembra semilla buena en su campo, la semilla que él había adquirido de la cosecha pasada, lo mejor de la semilla para la cosecha de este año.

Después, versículo 25: “pero mientras dormían los hombres,” esto significa que tenía hombres que lo ayudaban. Debió haber sido un hombre rico, tenía muchas personas que le ayudaban con la siembra y estaban durmiendo. No es porque eran flojos, es porque era de noche. Y un hombre que trabajaba duro tenía el derecho y el privilegio de disfrutar de su sueño. Entonces, en la noche, “Vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.” La palabra entre es una muy fuerte en griego. Digo, él los sembró en medio de esto y se fue.

Ahora, usted pregunta qué estaba haciendo este hombre. Bueno, nos dice que era un enemigo. Y una buena manera de echar a perder la cosecha de un hombre es cosechar, sembrar en su campo, arbustos. Usted pregunta si hacían eso con frecuencia. Con suficiente frecuencia como para que el gobierno romano tuviera una ley en contra de esto que prescribía cierto tipo de castigo si usted hacía eso. Ésa realmente era una gran manera de dañar a su vecino. Simplemente, sembrar su campo con arbustos. Y eso es exactamente lo que hizo este enemigo. Y después, él se fue en la noche. Se fue. Era un hombre sutil que operaba en una manera sutil, en secreto. Hizo algo horrendo.

Por cierto, y la palabra en el griego tiene una especie de equivalente hebreo, hasta donde algunos saben, cizaña, algunos lo asocian con zanah en hebreo la cual significa cometer fornicación. Y entonces, esto llegó a conocerse como trigo bastardo. Y su propiedad sorprendente es que usted no lo puede distinguir del trigo. Se ven igual, hasta que finalmente, la cabeza madura. Y entonces, lleno de envidia y amargura y enojo y odio, este hombre siembre el campo y en el versículo 26 dice: “Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.” En un punto del crecimiento se volvió obvio que esto no era trigo.

“Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?” Ahora, estaban en shock. Estaban sorprendidos. Y ellos no habrían estado en shock si sólo habría habido unos cuantos de estos porque eran comunes en esa área. Es un tipo de pasto o de arbusto que crece en donde quiere crecer. Y no habrían estado sorprendidos si hubiera habido unos cuantos de esos, porque siempre habría algunos cuantos en la cosecha. Pero estaban sorprendidos porque esto estaba lleno de ellos. “Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto.” Y entonces, los siervos queriendo proteger la cosecha, su amo y a su propio trabajo, “Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?”

Ahora, podemos reconocerlos ya para este punto, porque las cabezas se han madurado y podemos distinguirlos. El color era inclusive diferente. Tenían un color medio gris. Entonces, dijeron que podrían distinguirlos, entrar y arrancarlos. “Él les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.”

Ahora, ésa es la narrativa. Una historia muy simple, fácil de comprender. Pero, ¿qué significa? Bueno, eso es lo que los discípulos querían saber.

Observe el versículo 36, y más adelante, después de que Él ha dado un par de parábolas en medio de esto, es tiempo de explicar las parábolas. Y como aprendimos de los otros Evangelios, Él les explicó todas a ellos porque ellos, por sí solos, no podían entenderlas de manera plena.

Pero el versículo 36 dice: “Jesús despidió a la multitud,” esto es muy importante. Él despide a la multitud aquí. ¿Por qué hizo Él eso? Regrese al versículo 10. Los discípulos le habían dicho, cuando comenzó a hablarles en parábolas por qué les enseñaba en parábolas. Él les respondió: “Él respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del Reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.” ¿Por qué? Bueno, debido a los versículos 13 al 15: ellos no creen, no ven, no oyen, no comprenden. Sus corazones se han engrosado, sus oídos no oyen, sus ojos están ciegos. En otras palabras, debido a que no creen en Mí, no les voy a explicar la verdad a ellos. Esa es la razón por la que les estoy hablando en parábolas. Pero a vosotros, versículos 16 y 17 dice: “Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.” Y ustedes entenderán.

Entonces, Él lo separa del resto, tan solo a los discípulos; “entró Jesús en la casa”. ¿Qué casa? La casa de la que salió. Muy probablemente, la casa de Simón Pedro en Capernaúm. Regresaron a la casa. “y acercándose a Él Sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo.” Ellos querían saber eso.

Ahora, están de regreso en la casa. Simplemente esos apóstoles y Marcos 4:10 dice: “aquellos que también creyeron o lo siguieron.” Entonces, las únicas personas ahí son creyentes. Son los únicos que reciben una explicación. Y así es. Dios sólo revela Su Verdad a los Suyos y Él responde a su pregunta.

Ahora, observe la pregunta que hicieron. Ellos identificaron la historia. Él no. Él no le dio un título. Ellos sí. El título que le dieron fue “la parábola de la cizaña.” Entonces, ellos saben que esta era la característica primordial. Ellos saben que la historia era acerca de cosas que no pertenecían al campo y cómo al final serían quemados. Ellos sabían esto. Esta era la característica a la que le dieron importancia.

Y entonces, después de que están juntos y hacen la pregunta, el Señor responde la pregunta. Y realmente, necesitaban una respuesta debido a la confusión con la forma del Reino en la que estaban existiendo. ¿Y sabe cuál habría sido su reacción, simplemente como comentario al margen? Si usted hubiera tenido que decirles: mira, tenemos estas tres tierras que no creen y tenemos esta tierra que realmente cree. ¿Qué quieres hacer con las tres tierras? Sé lo que ellos dirían. Y puedo adivinar quién lo diría. Jacobo y Juan. ¿Y sabe lo que ellos habrían dicho? Envía fuego del cielo y quémalos. ¿Cómo sabe usted que ellos habrían dicho eso? Ya lo dijeron una vez antes. Como puede ver, ellos reaccionaron de esa manera ante la incredulidad. Y eso es de alguna manera un celo apropiado. Simplemente, quémalos Señor. Y pensaron que estaban en buena compañía. Juan el Bautista les dijo cuando él vino, que Él haría eso.

¿Alguna vez se ha sentido así en contra del mundo incrédulo? Dios, aplástalos. Y entonces, esto es lo que ellos están pensando. Dios, tenemos una gran idea, quémalos a todos y danos al Reino. Vamos por todo. Entonces, necesitaban algo de ayuda. Entonces, les explica lo que va a pasar a la cizaña, aquellos que no son trigo.

Veamos la conversación en el versículo 37: “Respondiendo Él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.” Ahora, ¿quién es el Hijo del Hombre? Cristo. Cristo es el Hijo del Hombre. Ese es su título común para sí mismo. Él lo usa más que cualquier otro título para referirse a sí mismo. De hecho, sólo una vez más en el Nuevo Testamento se llega a usar esa frase por alguien más acerca de Él. Pero en otras ocasiones, es una frase para sí mismo y Él la usa porque lo identifica en Su encarnación, lo identifica en Su humanidad. Lo identifica conforme Él verdaderamente participa en nuestra vida. Lo identifica como siendo todo lo que un hombre puede ser, el hombre perfecto. Lo identifica como el segundo Adán, el representante de la raza. Es un término único de Su encarnación.

Pero también es mesiánico. En Daniel 7:3 el Mesías es llamado el Hijo del Hombre. Entonces, Él se está identificando a sí mismo como el Mesías, Dios encarnado, en ese título. Es un título maravilloso.

Los judíos sabían que ese era un título mesiánico y sabemos eso a partir de Lucas 22:69. Jesús ante el Sanedrín dice: “A partir de aquí veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios.” Y ellos le preguntaron si era entonces, el Hijo de Dios. Él dijo que era el Hijo del Hombre. Ellos dijeron que era el Hijo de Dios. Ellos debieron haber sabido que el Hijo del Hombre era una referencia mesiánica. Y entonces, vemos que el sembrador es el Señor Jesucristo. Él es en granjero que está sembrando la semilla.

Ahora, ¿qué nos dice esto? Hay algunas lecciones aquí y vamos a ver algunas lecciones conforme avanzamos. Nos dice que el Señor está sembrando semilla. ¿En dónde? En Su campo. En Su campo. Ahora, si usted nota en el versículo 38 dice que el campo es el mundo. Entonces, el Señor está sembrando semilla en el mundo. Y quiero apresurarme a añadir que el mundo es Su campo. Le pertenece. Él es soberano. Él es monarca. Él es el Rey de la tierra.

Él tiene en Su mano el título de propiedad, aunque Él realmente todavía no implementa Su autoridad de manera total como lo hará en Apocalipsis 6, cuando Él abra el rollo que es el título de propiedad de la tierra; y Él retoma la tierra. No obstante, es Suya. A pesar de eso, es Suya. Y toda la creación, por cierto, gime, Romanos 8, esperando que Él tome posesión de lo que de manera legítima es de Él.

Entonces lo que vemos es que el Señor está sembrando semilla en el mundo que le pertenece a Él. Es Su campo, es Su Reino, digo, Él lo hizo, ¿no es cierto? Él plantó a Adán y a Eva en él y Satanás vino y usurpó todo. Pero todavía es de Él. Él lo creó y lo va a reclamar y es Suyo, mientras tanto. Y entonces, el Hijo del Hombre, el Señor Jesucristo, siembra en Su propio campo.

Ahora, ¿qué es lo que siembra? Bueno, dice que la buena semilla son los hijos del Reino. Lo que esto significa es que el Señor coloca a los hijos del Reino en el mundo. Muy simple. A usted le sorprendería qué tan complejo la gente ha hecho esta parábola. He oído a personas, bueno la mayoría de los comentaristas que leí, y probablemente he leído 20 libros diferentes acerca de este pasaje en particular, la mayoría de ellos dijeron que el campo es la Iglesia. Y en la Iglesia, el trigo y la cizaña crecen juntos. Y todos ustedes han oído eso. Esa ha sido la interpretación más común. Jesús dijo en el versículo 38 ‘el campo es el mundo’.

Ahora, eso no parece demasiado difícil, ¿verdad? Usted dice ‘bueno, pero tienes que interpretar lo que Él quiso decir’. No, Él simplemente interpretó lo que quiso decir. En primer lugar, el campo era un campo. Simplemente un campo con un hombre sembrando. Y después, Él dijo que el campo significa el mundo. Y ahora, dice usted, ‘el mundo significa la Iglesia’. Alguien más puede venir en la próxima generación y decir que la Iglesia significa la Iglesia Bautista. Y después, la siguiente generación dice que significa la Iglesia Bautista en la esquina. Usted no puede hacer eso. Usted lo tiene que dejar donde está. El Señor dijo el campo es el mundo y Él conoce la palabra Iglesia. Si Él hubiera querido usarla, la habría usado. El campo es el mundo.

¿Que está diciendo? Dios siembra a Sus hijos de Su Reino por todo el mundo. Ahora, los discípulos podían entender eso. Seguramente, va a ser un Reino terrenal. Dios va a colocar a Su pueblo por todo el mundo. No tenemos un problema con eso. Por cierto, si usted lo hace en la Iglesia, terminará con un caos tan terrible al tratar de interpretar la parábola que no tiene esperanza.

Porque más adelante, en donde los siervos preguntan si pueden arrancar la cizaña y el Señor dicen que no los arranquen, que los dejen crecer juntos, si ésa es la Iglesia, entonces no tenemos derecho de ejercer, de implementar la disciplina en la Iglesia. No tenemos el derecho de exhibir a un hereje, no tenemos derecho a enfrentar el pecado. Y eso no es lo que las epístolas nos dicen. Si usted hace que este campo sea la Iglesia, realmente tiene problemas. Déjelo como Jesús lo interpretó. Es el mundo.

Entonces, usted tiene a personas creyentes. Ahora, por cierto, la frase hijos del Reino es una frase maravillosa. Somos los hijos del Reino. Somos los súbditos del Señor Jesucristo. Hemos sido plantados en el mundo, Su mundo. Este es un retrato, no del mundo en la Iglesia, sino de la Iglesia en el mundo. Somos colocados dentro del sistema del mundo. Nosotros, que amamos de manera legítima al Rey, que afirmamos de manera legítima Su Señorío, que verdaderamente somos los súbditos de Su soberanía, somos plantados en el mundo.

Ese es un gran pensamiento, ¿sabe eso? Que no estamos aquí por accidente, que somos plantados por el Señor. ¿No es eso maravilloso? En el lugar que Él nos quiere en el mundo. Eso también nos dice que nosotros no debemos salir de este mundo. No debemos de estar en algún monasterio en algún lugar, en algún cubículo. No debemos vivir en una casa santa en alguna ciudad santa en algún lugar. Me acuerdo de un hombre aquí, Orwell Jaggers, quien vendió tierra en Palmdale e iba a construir una ciudad sin pecado, una ciudad santa. Iba a colocar un muro alrededor de esta ciudad para mantener afuera el pecado. Y conozco a una dama que compró un terreno en esa propiedad. Fui a la escuela con el hijo de esa señora.

Pero no somos llamados a hacer eso. No somos llamados a aislarnos a nosotros mismos. Hemos sido plantados en el mundo. Entonces, en este Reino, vamos a ser plantados por todo el mundo y estamos ahí por muchas razones. En primer lugar, estamos ahí para ser madurados por los problemas que el mundo nos da, ¿no es cierto? Primera de Pedro 5:10: “después de que habéis sufrido por un poco de tiempo, el Señor os perfeccionará.”

“En este mundo tendréis aflicción, pero confiad,” Juan 16:33, “Yo he vencido al mundo.” Y Santiago dice que las pruebas y los problemas y esas cosas que nos suceden en el mundo son los que nos maduran y los que nos edifican. Entonces, el Señor nos planta y para que podamos desarrollarnos. También nos planta ahí… ¿Está listo para escuchar esto?… Para que podamos influenciar; para que podamos influenciar.

Ahora, una parábola sólo puede llegar hasta cierto punto y después, se desmorona como una analogía de verdad espiritual. Y este es el punto en el cual se desmorona, pero quiero introducir el pensamiento. Estamos en el mundo para influenciar para bien a la cizaña. ¿Sabe usted que cada persona que es trigo fue en alguna ocasión en su vida, cizaña? ¿Verdad? Todos éramos semilla mala antes de convertirnos, ¿verdad? Alguien dijo: “bueno no, si tomas esto en un sentido de predestinación calvinista, fuimos plantados como buena semilla y simplemente crecimos como buena semilla.” No, no, no. No importa lo que usted cree acerca de la soberanía de Dios, no importa lo que usted cree acerca de la predestinación, todos fuimos malos desde el principio.

Entonces, el Señor nos coloca en el mundo no sólo para ser perfeccionados y para ser madurados por la presión que trae, sino para influenciar a la cizaña para que se convierta en trigo como nosotros. Nuestra redención debe estar operando y ésa es la razón por la que Jesús dijo en Juan 17, como puede ver, ‘no te pido que los saques del mundo, sino que cuando estén en el mundo, Tú los guardes del maligno.’ No lo puede sacar; debemos estar en el mundo.

Ahora, ¿con quién estamos en el mundo? Bueno, el versículo 38 dice que, con la cizaña, zizania, los hijos del maligno. Ese es de nuevo ho ponēros, el maligno, el diablo. Dice en el versículo 39 “el enemigo que lo sembró es el diablo.” Él es el impío. Él es el maligno. Él es llamado así en varios lugares del Nuevo Testamento. El maligno. Y el artículo es enfático. Él es el que es absolutamente impío, malo, el que es absolutamente maligno, el que es absolutamente maligno. El maligno de todos los malignos. La esencia misma de este ser es miserable. Él es oscuridad total. Él es error total. Y cualquier persona que no sea hijo del Reino, es hijo del maligno.

Y si usted no es un hijo del Rey mediante su sumisión al Señorío de Jesucristo, usted es un hijo del diablo. Así de claro y simple. Usted está de su lado; usted está operando bajo el control de él. Efesios 2 dice que “es dirigido y movido y motivado por el príncipe de la potestad del aire, el cual opera en los hijos de desobediencia.” Si usted no obedece al Señorío de Cristo, entonces Satanás está operando en usted.

Juan 8:44, Jesús les dijo a esos líderes en Israel ‘vosotros sois de vuestro padre el diablo’. En 1 Juan 3, Juan hace un contraste entre los hijos de Dios y los hijos del diablo y esos son los únicos dos tipos de personas que hay. Ahora, hay una maldad relativa dentro de esos hijos del diablo, dentro de esa categoría; pero todos son hijos del diablo. Algunos son peores que otros, todos malos y todos representan a Satanás mismo. Eso es lo que significa en 1 Juan 5:19 cuando dice que el mundo entero está bajo el maligno, el mundo entero.

Y hay una afirmación interesante, creo yo, que se hace en el versículo 5:37 de Mateo que fácilmente es pasada por alto. Aquí en el capítulo 5, como usted sabe, el Señor está haciendo un contraste entre la conducta justa y la conducta injusta. Y Él en cierta manera resume todo esto al final del versículo 37: “y lo que es más de esto viene del maligno.” En otras palabras, si usted va más allá de esto o en contradicción a la ley de Dios, procede del maligno. Y esa es una declaración teológica monumental. El origen de la maldad es el maligno. Dios no es el autor del mal. El mal procede del maligno. Él es el enemigo quien, escuche esto, siembra en el buen campo.

Usted lo ve en la creación, cronológicamente. Dios sembró, ¿no es cierto?, a los hijos del Reino, Adán y Eva. Y después, vino el enemigo y en la caída, él sembró y los dos continúan a lo largo de la historia humana. Y entonces, Satanás es el origen de la maldad. “Todo lo que no es de Dios, dice en el versículo 5:37, viene del maligno. La gente siempre hace la pregunta de dónde vino el mal. De ahí vino. Del maligno.

Y entonces, de regreso en Mateo 13, el Señor siembra creyentes, súbditos del Rey en el mundo y Satanás siembra sus propios hijos. Y entonces el mundo, está mezclado: súbditos del Rey y los súbditos del usurpador, el enemigo, el diablo mismo. Y por lo cierto, el diablo en el versículo 39, diabolos, significa enemigo, adversario. Entonces, en el mundo estamos mezclados. Ahora, eso es muy importante. Así es como ha sido y así es como será en el Reino de misterio, una mezcla.

Ahora, hay varias cosas que necesitamos señalar. Satanás dice que el enemigo cuando él vino y sembró, él sembró ‘entre’. Y el uso un término muy, muy fuerte. Un pensamiento muy amplio. En todos lados. Y tenemos simplemente que señalar que Satanás realmente tiene a su gente en todos lados. Digo, realmente los está sembrando, de hecho, en algunas partes del mundo, están en un área entera. Y usted tiene que pasar mucho tiempo buscando ahí algo de trigo. Y entonces, ahí, hay una siembra masiva. Y a él le gusta sembrarlos tan cerca del trigo como pueda. Y él los siembra en la Iglesia. Él los siembra en la Iglesia. Porque dice en Mateo 7: “apartados de Mí” -a aquellos a quienes les dice esto ‘hicimos esto en Tu nombre’, “apartaos de Mí, hacedores de maldad.” Aquellos de ustedes que hacen iniquidad. Él tiene a sus trabajadores inicuos sembrados ahí en la Iglesia.

Ahora, cuando los encontramos aquí, tenemos instrucción bíblica para sacarlos. El Nuevo Testamento es claro en eso. Entonces, Satanás está sembrando lo que Dios ha hecho. Y esa es la historia del mundo. Ahí lo tiene. Dios siembra semilla buena y Satanás siembra lo malo. Y así es a lo largo de la historia humana. Y cuando llegamos al Reino en forma de misterio, así será. Habrá Judas en medio de los apóstoles.

Ahora, ¿qué es lo que eso está tratando de decirnos? Dice que existimos juntos. Respiramos el mismo aire, comemos la misma comida, manejamos por las mismas calles, vivimos en las mismas áreas, trabajamos en las mismas fábricas, vamos a las mismas escuelas, visitamos a los mismos doctores, nos entretenemos a nosotros mismos con el mismo entretenimiento. Estamos bajo el mismo cielo. Disfrutamos del mismo sol cálido, respiramos el mismo aire. Los justos y los injustos, sobre ellos cae lluvia en esta época, porque todo está mezclado hasta el final.

Y aquí es adonde llegamos al versículo 39, muy importante, la ciega es el fin del siglo. ¿Por qué dice eso? Porque como puede ver, los discípulos estaban listos para meter la hoz. Y confieso que yo soy así. Algunas veces, cuando usted ve a la impiedad y el rechazo y la tristeza que el mundo le causa a la Iglesia y el Señor así lo determina, usted simplemente dice ‘Dios, por favor, ¿puedes venir y aplastarlos a todos? Y usted entiende a David, ¿no es cierto? Cuando clama porque Dios destruya a sus enemigos. Y usted ve a esas personas que están debajo del altar rogándole a Dios para que haga algo. Pero aquí, el Señor dice que no sean impacientes. La cosecha espera hasta el fin del siglo. Una frase muy importante usada varias veces en Mateo. Habla de consumación definitiva en juicio. Habla de ese tiempo final cuando Dios juzga.

Ahora, en este punto, podríamos meter aquí la parte de la historia en donde ellos dijeron ‘¿quieres que saquemos los arbustos? Podemos ver quiénes son ahora, ya crecieron. Vemos la manifestación y sabemos quiénes son. ¿Quieres que los arranquemos? ¿Que los saquemos?’ Y el Señor dice ‘no hagan eso. No. Porque si usted jala a la cizaña, usted también podría sacar al buen trigo.’ Y usted pregunta qué es lo que él está diciendo. Creo que él simplemente está diciendo que, si usted trata de juzgar al mundo sin entendimiento divino, usted va a terminar condenando a los cristianos.

Usted dice: ‘espera un momento, ¿qué significa eso?’ Permítame explicar. ¿Sabe usted lo que la Iglesia ha hecho a lo largo de la historia? Simplemente eso. La Iglesia Católica romana, por ejemplo, bien podría ser descripta por estos hombres. ‘Oye, vamos a limpiar a todos los impíos del mundo.’ Y por su propia definición, todos eran piadosos. Y entonces, persiguieron a los creyentes verdaderos. Salieron y mataron a los creyentes verdaderos. Usted no puede hacer eso. Dios no llamó a la Iglesia de Jesucristo juzgar al mundo. Dios no nos quiere en una posición de poder político destruyendo incrédulos porque no tenemos el discernimiento para saber qué está pasando realmente de cualquier manera.

Esa no es la función de la Iglesia, el ir por todos lados arrancando a la cizaña del mundo. Eso no es a lo que se nos ha llamado. No debemos atacar al mundo. Dios no nos ha dado ese ministerio. Nosotros vamos a crecer juntos y Satanás va a sembrar y va a sembrar inclusive en la Iglesia porque ama la imitación. Pero no nos corresponde a nosotros arrancar a la cizaña. Y siempre, cuando en la historia, la Iglesia se ha convertido en un poder político, invariablemente tiende a corromper ese poder para destruir a los, entre comillas, apóstatas.

Piense en la inquisición. ¿Ha leído alguna vez el libro de los mártires de Fox? Todos esos mártires de Cristo fueron matados por los entre comillas, cristianos. Ellos dijeron eso de cualquier manera. Y lea las cruzadas, uno de los puntos más abismales de la historia humana. Las cruzadas, en el nombre de Jesucristo en Europa. Para recuperar los lugares santos de Israel de las manos de los turcos. Y en el proceso, masacraron a personas por todo Europa. En una villa simplemente, pisaron con sus caballos a 3000 judíos porque dijeron que eran apóstatas.

Esta no es la época del juicio. ¿Cuál fue la actitud del Señor Jesucristo hacia esas personas? Simplemente pregúntese esto: ¿cómo es que Él trató a los publicanos y pecadores? Con mansedumbre y amor y bondad, ¿no es cierto? ¿Cómo trató a Judas? Y Judas estaba ahí en Su presencia y ni siquiera lo mató y lo envió al fuego. Él fue paciente. Y este es el tiempo de la paciencia. Él fue tolerante. Y este es el tiempo de la tolerancia. Él mostró gracia. Y este es el tiempo de la gracia.

Y mientras que algunas personas están tratando de matar, de destruir a la cizaña, podrían estar olvidando el hecho de que ellos en una ocasión también fueron cizaña y quizás Dios también sabe que necesitaban suficiente tiempo para convertirse en trigo, ¿se da cuenta? Si salimos a destruir a todo el mundo, podríamos estar totalmente fuera de línea con el plan de Dios. Como puede ver, el Señor sabe cuántas personas pertenecen al Reino. Y Él, como dijo en el libro de los Hechos, tiene mucho pueblo en esa ciudad. Él sabe quién va a creer. Y todo está desarrollándose como Él lo ha diseñado.

Y si nosotros como iglesia actuamos contra los impíos de este mundo, estaríamos interfiriendo con la espera paciente de gracia de Dios para qué esas personas vengan a Él en el tiempo bueno de Dios. Ese no es nuestro llamado. Nosotros no debemos hacer eso. Y el espíritu de eso significa que no debemos condenar a los incrédulos del mundo tampoco. No debemos orar porque Dios los destruyan. Debemos orar porque Dios ¿qué? Los salve. Que Él los salve, que Él los redima. Esa es la única actitud apropiada.

Esa fue la actitud del Señor Jesucristo la noche en la que Él fue traicionado. Él mojó el bocado, era una señal cuando usted se lo daba la persona que estaba a su lado que esta persona era el invitado de honor. ¿A quién le dio el bocadillo? A Judas. Él todavía estaba tratando a Judas con amor. Tratando de traerlo a sí mismo. Judas y Jesús, una ilustración de cómo es en la mezcla de personas en la época de la gracia.

No podemos actuar como ejecutores. Debemos ser amorosos, pacientes, mostrar gracia y tolerancia como fue nuestro Señor. ¿Y sabe algo más? Si tratáramos de actuar en juicio, podríamos estar afectando algo de esa tierra rocosa o tierra con arbustos y podríamos estar arrancando lo que es verdadero. Entonces, necesitamos tener un corazón de compasión, no un corazón de condenación.

Y usted sabe, usted podría llevarlo a un nivel más arriba. No podemos aplicar principios espirituales por los que vivimos en el Reino al resto del mundo. Usted no puede decir ‘debemos deshacernos de estas personas, están echando perder a nuestro mundo’. Ellas simplemente están haciendo lo que ellas hacen de manera natural. Digo, usted no puede acercarse esas personas y decirles ‘me gustaría que ustedes hicieran lo que deben hacer’. Eso es imposible para ellos, porque están haciendo lo único que saben hacer y eso es conducirse como los hijos del diablo.

Y si usted trata de ir y trata de implementar en el mundo nuestros estándares, usted está echando sus perlas ante ¿qué? Ante los cerdos. Se acuerda de eso en Mateo 7, en donde Él habla de eso, en los primeros 6 versículos de Mateo 7. Él habla de cómo no debemos juzgarnos unos a otros, sino que debemos tener cuidado con nuestras propias vidas. Y antes de que saquemos la paja del ojo de alguien más, nosotros tenemos que sacar nuestra viga de nuestro propio ojo. Y después, él habla acerca de cómo debemos enfrentarnos unos a otros y cómo debemos tratarnos y demás.

Y él dice en el siguiente versículo: “no se molesten por tratar de implementar esto en el mundo, eso sería echar sus perlas delante de los cerdos.” Y usted puede regresar y tomar el sermón del monte entero ahí, y lo que Él está diciendo es ‘no tomen estos principios del sermón del monte y traten de implementarnos en una sociedad de personas impías porque no pueden aplicarlos.’ Y entonces, no los condenamos por no hacer eso, ¿entiende? Los amamos. Y los llamamos a Cristo.

La salvación, entonces, nos llama a un lugar que es en un sentido peligroso porque estamos mezclados en el mundo. Pero escuche esto con mucha atención. No creo que el Señor esté muy molesto por eso porque la naturaleza del trigo no puede ser cambiada. Podemos estar al lado de la cizaña, pero ellos no pueden cambiar nuestra naturaleza si somos trigo, ¿verdad? Pero lo opuesto no es necesariamente el caso. Su naturaleza puede ser cambiada por la influencia de la piedad. Y entonces, somos llamados a ser pacientes.

Ahora, eso nos lleva al clímax en el versículo 39. Se acuerda en la parábola que Él dijo: “simplemente esperen a que sea el tiempo de la siega y vendrán los segadores y ellos separarán.” Y el versículo 39 dice que los segadores son los ángeles. Ahora escúchenme, los ángeles son llamados a juicio. Los cristianos son llamados a una influencia justa. Nosotros no somos llamados al juicio. Nosotros no somos llamados a condenar al mundo.

Ahora, nosotros debemos predicar en contra de sus pecados, queremos predicar acerca de sus maldades. Pero queremos amar a los pecadores y malhechores y mostrar gracia y paciencia hacia ellos. Nosotros no somos los ejecutores de Dios. Esa no es nuestra tarea. Nosotros tenemos un conocimiento inadecuado, en primer lugar; podríamos terminar cometiendo errores terribles como se han cometido a lo largo de la historia.

Entonces, la Biblia está diciendo que Dios va a juzgar. Él va a juzgar al final de la época, de la edad, del siglo; y los ángeles eran los segadores. Y usted puede ver eso una y otra vez en el Nuevo Testamento, desde Mateo hasta Apocalipsis, cómo Dios ha llamado a los ángeles a segar. En Mateo 16:27 dice: “Él vendrá en gloria en la gloria de Su Padre con Sus ángeles.” En Mateo 24, creo que es el versículo 31: “Él enviará a Sus ángeles para congregar a los elegidos y demás.”

El proceso de congregar a los elegidos y el proceso de recolectar a aquellos que serán juzgados debe ser hecho por los ángeles. Como puede ver, también en Apocalipsis, cuando usted lee el capítulo 14, en particular y después el capítulo 19, que los ángeles son los agentes de Dios de juicio, no los hombres. Esa no es nuestra tarea. Entonces, Él les dice a estos hombres en la parábola: “ustedes son los sembradores; Yo tengo otras personas para que sean los que cieguen.” Versículo 40: “y cuando los ángeles vengan, los segadores, por lo tanto, la siega va a ser recogida y quemada en el fuego y será así en el fin de este siglo.”

Tenemos que esperar hasta que el Rey regrese con Sus ángeles para que esto suceda. Y, por cierto, eso es precisamente lo que dice 2 Tesalonicenses 1:7. “cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de Su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al Evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de Su poder.” ¿Cuándo sucederá eso? Cuando Él venga para ser glorificado en Sus santos. Él vendrá a ser glorificado en Sus santos y cuando Él venga en ese momento, con Sus ángeles santos, Él los quemará en un fuego que nunca se apaga a todos esos hijos del maligno.

Ahora, observe el versículo 40. Nos muestra la cizaña que es recogida y quemada. Ese es el retrato. El versículo 41 lo explica. “El Hijo del Hombre enviará a Sus ángeles y los sacará de Su Reino. Y ahí, el término reino ve al mundo entero. Todo es su campo y Él mete la red, por así decirlo. Los recoge como los animales inmundos y limpios en la misma arca. Cabras en la misma pastura con las ovejas. Peces malos en la misma red con peces buenos. Cizaña en el mismo piso que el grano. Vasos de deshonra en la misma casa que los vasos de honra. Él los mete a todos y a todos los que hacen tropezar y hacen iniquidad o transgresión, misma frase que en Mateo 7:23, aquellos que cometen transgresión, los mete a todos y a todos ellos, versículo 42, “son arrojados en el horno de fuego.” Y su reacción a eso es “el lloro y el crujir de los dientes.”

Entonces, viene un juicio inevitable cuando el Señor envía a Sus ángeles, y saca del Reino a todos aquellos que lo ofenden a Él. Y cualquier cosa que es pecaminosa, incrédula, lo ofende. Y todos aquellos que hacen iniquidad, simplemente dos maneras de definir a personas pecaminosas, son arrojados a un horno de fuego. Ahora, el fuego es la muerte más horrenda que el hombre jamás experimenta. Y el fuego es la imagen del infierno eterno. Habla de la condenación terrible y eterna de los injustos, de los hijos de Satanás. Es usado una y otra vez en las Escrituras.

Leemos en las Escrituras acerca de arbustos siendo quemados, acerca de cizaña siendo quemada, acerca de ramas estériles siendo quemadas, inclusive en el Antiguo Testamento de árboles siendo quemados. Aquí vemos a la cizaña siendo quemada. La idea de que los impíos serán consumidos en fuego. Retrata lo mismo, el horno de fuego, como el lago de fuego en Apocalipsis 19, el fuego inextinguible de Marcos 9, el fuego eterno de Mateo 25. Es el fuego consumidor ardiente del infierno. Es el mismo fuego de Malaquías 4. El mismo juicio devastador de fuego al que Daniel hace referencia en Daniel 12, versículo 2. Es el castigo eterno en el infierno. Y la reacción en el versículo 42 es tan aterradora. Crujir de dientes y alaridos penetrantes es lo que realmente dice. Ésa es la reacción. Crujir de dientes y alaridos penetrantes.

La gente cree que va a estar en el infierno y todo estará bien. Estarán con sus amigos, les va a encantar ahí. Y este versículo nos dice que no sólo el infierno es un fuego, sino que le dice cómo será su reacción ahí. Crujir de dientes y alaridos penetrantes. Juicio inescapable, doloroso, eterno, inevitable. Y el Señor les está diciendo a los discípulos: “miren, por ahora esperen, por ahora sean pacientes, por ahora influencien, por ahora existan juntos mientras que el plan se está desarrollando.”

Y finalmente, el juicio caerá. Y después de que cae, versículo 43, no ahora, sino entonces -subraye esa palabra entonces- “entonces los justos resplandecerán.” Entonces, viene la gloria santa, como puede ver. Entonces, viene el Reino que se espera. Entonces, viene la Shekhiná justa, brillando en el rostro de todos los santos de todos los tiempos. “Brillarán como el sol en el Reino de Su Padre,” Entonces. Entonces, Él dice: “eso es parte de su futuro.” Pero viene, con la misma certeza como el juicio. De hecho, Daniel 12:3 dice que ‘brillarán como las estrellas, resplandecerán como el brillo del cielo glorioso de Dios maravilloso’.

El último punto es la aplicación, versículo 43. “El que tenga oídos para oír, oiga.” Esa es la aplicación. Usted pregunta qué significa eso. Simplemente, significa lo que solía oír decir a un maestro de escuela cuando yo era pequeño: “Johnny, más vale que escuches.” Más vale que escuches. Más vale que escuche. ¿Qué está escuchando?

Bueno, en primer lugar, hágase usted esta pregunta: ¿es usted trigo? Digo, usted debería saber eso para comenzar. ¿Es usted trigo? ¿O es usted cizaña, es usted cizaña? ¿Es usted un hijo del Reino o un hijo del enemigo? Si usted es un hijo del enemigo, entonces escuche. Este es un tiempo de paciencia, este es un tiempo de gracia, pero el juicio es inevitable, eterno, doloroso. Más vale que se evalúe y más vale que escuche.

Usted dice: ‘no soy cizaña, soy trigo’. Entonces, más vale que escuche esto. Usted va a vivir en este mundo al lado de la cizaña y usted debe influenciar al mundo para bien, no ser influenciado por el mismo. Usted debe ser usado por Dios para alcanzar a esa cizaña que está cerca de usted, para que se convierta en trigo. Y entonces, úselo como una oportunidad. No condene al mundo, no juzgue al mundo, esa es la responsabilidad de Dios. Si no ámelo mientras que condena su pecado y ama al pecador. Ése es el plan. ¿Está haciendo eso? Usted ha sido plantado en el mundo para bien y para Dios y para salvación.

Bueno, oremos. Con su cabeza inclinada por tan sólo un momento, si usted ve su propia vida y usted sabe que usted no conoce al Señor Jesucristo o usted se pregunta si lo conoce, entonces, piense profundamente en el hecho de que, si usted no es un hijo del Reino, sométase de manera total y completa al Señorío de Cristo el Rey. Si usted no se somete de manera total al Señorío del Rey, usted es un hijo del maligno y usted será recogido y quemado para siempre.

Y no necesita ser de ese modo. El Señor Jesucristo lo transformará en este momento, y lo hará un hijo del Reino. Él puede hacer esa transformación. Él nos ha llamado a salir de un reino de las tinieblas a un Reino, el Reino de Su amado Hijo, Colosenses 1. Él puede hacer la transformación; y Él lo hará. Esa es la razón por la que Él espera, lo espera a usted.

Y si usted es trigo, ¿está influenciando el mundo para bien y para Dios? ¿Tiene usted una actitud de amor, en lugar de tener una de condenación? Es tan fácil sentarse y condenar a los pecadores y hablar mal de ellos y condenarlos porque tenemos causa de hacerlo debido al pecado de ellos. Pero de alguna manera en el proceso, comenzamos a querer que descienda la condenación sobre ellos. Quizás necesitamos pedirle a Dios que nos dé una gracia mayor hacia ellos, la gracia que Jesús tuvo hacia Judas.

En Gracia a Vosotros: Desatando la Verdad de Dios, Un Versículo a la Vez

El Reino y el Mundo

Escritura: Mateo 13:24-30, 36-43

Código: 2300

John MacArthur

Llegamos ahora al capítulo 13 de Mateo; espero que tenga su Biblia lista y que su mente esté abierta y su corazón disponible al Señor ya que tenemos algunas cosas maravillosas que Dios nos mostrará conforme vemos la segunda parábola en Mateo 13. Y es una parábola acerca de juicio. Una parábola acerca de juicio.

Para preparar nuestra mente, necesitamos recordar que el Señor es el Rey de la tierra. El Señor Jesucristo es el gobernante de esta tierra. Como el Antiguo Testamento nos dice que Dios es Rey del universo, que la tierra es de Jehová y su plenitud. Que el Altísimo gobierna el reino de los hombres, así afirmamos que Jesucristo es el Rey de esta tierra.

Dentro de ese Reino, el Señor Jesús, obviamente, permite que Satanás tenga cierta cantidad de libertad. Él permite que los pecadores tengan cierta cantidad de libertad. Y, sin embargo, sobre todo esto, todavía Él es el rey. Todavía Él está gobernando.

Toda fase en la historia humana entonces, marca alguna faceta del gobierno de Jesucristo, el gobierno de Dios en el mundo. No hay periodo de tiempo cuando el Reino de Dios no esté en vigor sobre la tierra. Dios gobierna sobre la tierra a través de los hombres. Inicialmente, Dios gobernó la tierra a través de Adán. Adán era Su agente. Adán era Su vice regente, por así decirlo. Y después, estuvieron los patriarcas a través de quienes Dios gobernó. Y después, los monarcas. Y después, los sacerdotes y los profetas. Y después, el Señor Jesucristo encarnado. Y después, en un sentido muy real, Dios gobernó a través de los apóstoles, quienes en la primera Iglesia junto con Jesucristo fueron la fuente misma mediante la cual Dios trajo la revelación al hombre y Su Reino.

Viene un tiempo futuro cuando Dios de nuevo traerá Su gobierno sobre la tierra, a través del Señor Jesucristo encarnado, vivo, exaltado, glorificado, que conocemos como el Reino milenario. Y después, finalmente la tierra y el cielo se fusionarán en el Reino eterno cuando el Reino universal y el Reino mediador sobre la tierra se volverá el uno y el mismo.

Y la Biblia delinea de manera muy clara todos estos elementos del gobierno de Dios sobre la tierra. Y hay uno más que dejamos a un lado en nuestro pequeño panorama ahí. Y ése es el período de tiempo desde el rechazo de Jesucristo al regreso de Cristo, la época en la que vivimos.

También es gobernado por Jesucristo y esta también es una forma de Su Reino. La Biblia lo designa en el Nuevo Testamento como la forma en misterio. Que no fue vista en el Antiguo Testamento, que no fue revelada en el Antiguo Testamento. Es un período de tiempo que realmente no es delineado, pero ahora, través de la enseñanza del Nuevo Testamento de nuestro Señor y en particular, de la enseñanza expandida del apóstol Pablo, lo define claramente para nosotros. Estamos viviendo en esa era.

Jesús en Mateo 13 nos dice cómo será. Él define esta época en siete parábolas, la naturaleza, la extensión, el valor y la consumación de este período conocido como la forma en misterio del Reino. Dios está mediando Su gobierno en la tierra a través de su Iglesia. A través de creyentes morados por el Espíritu Santo.

Ahora, los discípulos no vieron este período de tiempo como tampoco lo vieron los profetas de la antigüedad. Entonces, cuando llegó el Mesías, ellos pensaron que inmediatamente establecería Su Reino. Y cuando Él estableciera Su Reino, inmediatamente todos los rebeldes e incrédulos serían destruidos. Y la santidad llenaría la tierra y la justicia llenaría la tierra y el Reino sería como se predijo que sería por los profetas de la antigüedad.

Y entonces, siempre estaban preocupados por el Reino y Su naturaleza y Su poder y Su consumación. Inclusive después de que Jesús murió en la cruz, todavía tenían curiosidad acerca del Reino. Eso fue lo único realmente de lo que les habló antes de Su muerte. Fue el Reino. Después de Su resurrección, fue más acerca del Reino. Y eso los llevó a preguntarle en el primer capítulo de Hechos, en el versículo 6: “¿Señor, restaurarás ahora el Reino? ¿Es este el tiempo?” A lo cual Él respondió: “no es de vosotros conocer los tiempos o las sazones que el Padre ha colocado en Su propia potestad.” Eso no les concierne a ustedes. Siempre estuvieron preocupados por el Reino. Él les dijo que no les concernía saber.

Pero, el ángel dijo: “este mismo Jesús quien fue tomado de nosotros, vendrá de la misma manera como lo habéis visto irse.” El Reino vendrá, dijeron, pero no vendrá, sino que hasta que Él regrese en Su plenitud. El reino que están esperando, el Reino de gloria y justicia y santidad absoluta, el Reino en donde el Señor Jesús gobierna con vara de hierro y no tolera la maldad, ése es el Reino que se espera de manera plena por los profetas que aguardan Su regreso.

Pero mientras tanto, mientras tanto, hay una forma del Reino. Y esa forma es descrita como el misterio. Ahora, esto fue muy difícil para los discípulos, creo yo, de entender. Porque no veían esto, sólo veían la consumación plena y gloriosa. Ahora, recuerde que la última vez Jesús comienza a contarles las parábolas aquí en Mateo 13 para ayudarles a entender la naturaleza de este período intermitente o interino en el que vivimos. No ha terminado todavía porque Jesús no ha venido todavía. Y Él comienza a describírselos. Y lo primero que les dice que es una parábola de las tierras. Y les dijo que había cuatro tipos de tierra: la tierra dura, resistente, en la cual la semilla nunca penetró. Y después, estaba la tierra rocosa en donde la semilla entró un poquito y germinó por un tiempo; y después, murió por no tener profundidad. Después, estuvo la tierra llena de espinos en donde la semilla entró, comenzó a florecer, pero fue ahogada por los espinos y los arbustos que ocupaban esta tierra.

Y después, en cuarto lugar y finalmente, estaba la tierra buena en donde hubo fruto real. Y Jesús está diciendo algo sorprendente, Él está diciendo “en esta forma del Reino, no todo el mundo cree. No todo el mundo es genuino. No todo el mundo está dando el fruto de justicia.” Ahora, sólo puedo ayudarle a entender y probablemente, no llegar a entender de manera plena cuán devastador esto debe haber sido para los discípulos. No había un informe así del Reino. No había un Reino mezclado. No un reino así, con lo bueno y lo malo tolerado. No veían eso.

Ellos verían un Reino de justicia, un Reino de gloria santa en donde los incrédulos eran juzgados de manera devastadora, castigados, destruidos. Ellos veían lo que Barclay llama una humanidad nueva y manchas, siendo traída a la existencia en el Reino. Y los enemigos, siendo destruidos. Entonces, habiendo oído la primera parábola, probablemente habrían pensado ‘bueno, probablemente habrá varios tipos de rechazadores y un tipo de tierra verdadero y que da fruto en tierra genuina. ¿Qué les pasará a los que rechacen?’

Y puedo pensar en mi propia mente, simplemente debieron haber estado pensando en los fariseos blasfemos en el capítulo 12, que acusaron a Jesús de ser Satanás. ¿Qué les vas a hacer a ellos? ¿Qué les va a pasar a los rechazadores? ¿Van a ser aplastados? ¿Van a ser juzgados? Y habrían tenido buen motivo de pensar eso porque habrían estado escuchando, sin duda alguna, a la instrucción que salió de la boca de Juan el Bautista que dijo que cuando Él viniera, Él los bautizaría con fuego. El fuego siendo simbólico del juicio. Su aventador está en su mano, Él va a limpiar el piso. Él va a recoger el trigo y va a quemar la cizaña en el fuego inextinguible.

Y aquí está Juan el Bautista, el precursor inmediato de Jesucristo y él ni siquiera ve este período interino. Aquí está el precursor inmediato diciendo: “cuando Él llegue aquí va a hacer fuego y va a quemar toda la cizaña y sólo el trigo será guardado.” Entonces, es muy obvio. Y ellos también habrían pensado en esto. Y esto también estaba basado en los profetas del Antiguo Testamento. Escuche tan sólo una porción selecta de los profetas y va a ser rápido. Así que simplemente escriba la referencia si quiere mantenerlas en mente.

Isaías, capítulo 2, conforme Isaías veía hacia adelante al Reino dijo: “Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará Sus caminos, y caminaremos por Sus sendas. “Y después, en el versículo 4: “Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos;” entonces, ellos ven en la ley de Dios y en la palabra de Dios y en la justicia de Dios y en las palabras de Isaías a Dios dominando la tierra, todo el mundo aceptando la ley de Dios y juicio y reprensión a aquellos que rechazan.

En el capítulo 11 de Isaías, en el tercer versículo, cuando el Mesías viene y el Reino viene, dice: “Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de Sus ojos, ni argüirá por lo que oigan Sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de Su boca, y con el espíritu de Sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de Sus lomos, y la fidelidad ceñidor de Su cintura.” En otras palabras, la justicia y el matar y el destruir, la devastación de los impíos.

Ahora, si usted llega a Jeremías 31 usted encuentra en las palabras de Jeremías el mismo tipo de profecías. En Jeremías 31, versículo 33: “Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré Mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y Yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos Me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.” Y entonces, Jeremías dice en esencia lo mismo. Será un Reino de justicia, un Reino de gloria, un Reino de virtud, un Reino de santidad.

En el capítulo 20 de Ezequiel, el profeta dice lo mismo. “Los traeré de los pueblos, los congregaré de los países con un brazo poderoso, un brazo estirado y furia derramada.” Y esta es la furia, versículo 38, “limpiaré de entre vosotros a los rebeldes y aquellos que trasgreden en contra de Mí.” Ahora, eso simplemente es una muestra. Lo vuelve a tener nuevamente en el capítulo 14 de Zacarías.

Las profecías, todas se unen para decir que cuando el Mesías venga, Él será el rey, Él establecerá un reino, Él purificará a los impíos, purificará a los rebeldes, reprenderá a los incrédulos y establecerá justicia por toda la faz de la tierra. Y todo el mundo creerá, todo el mundo caminará en Su ley.

Entonces, el problema inmediato que los discípulos tienen es: “mira, si tres tipos de personas en este mundo no van a creer, ¿los vas a exterminar ahí? ¿Es este el tiempo? Y es probable que en Hechos 1:6, cuando ellos dijeron: “¿es este el tiempo cuando restaurarás el reino?, Realmente estaban diciendo ¿es este el tiempo cuando vas a ejecutar a los incrédulos? ¿Es este el tiempo para Su juicio devastador? Eso es realmente lo que ellos están preguntando. Y entonces, el Señor necesita explicarles lo que va hacer con los incrédulos que están en la tierra durante esta forma de misterio del Reino.

Y Él hace eso en la parábola número dos. Él responde a su pregunta: “¿qué sucede con los incrédulos durante esta época?” Y esa parábola comienza en el versículo 24 de Mateo 13. Y nuevamente, le confieso que con omnisciencia infinita, y eso es redundante en sí mismo, no conozco alguna otra manera de enfatizarlo, el Señor Jesucristo presenta una historia simple, la verdad de la cual es absolutamente infinita. Digo, mi mente estaba explotando. Ni siquiera podía mantenerme al mismo paso conmigo mismo. Y tenía un gran pensamiento y de pronto, tenía otro pensamiento que lo sacaba; y nunca me recuperaba. Probablemente, he perdido todos los grandes pensamientos. Venían tan rápido y de manera tan furiosa que hay tanto en esta parábola y yo únicamente voy a rasgar la superficie.

Pero veamos tres cosas: la narrativa, la interpretación y la aplicación. Y no necesitamos más bosquejo que ese, porque la historia se explica a sí misma.

Versículo 24: “Les refirió otra parábola, diciendo: El Reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;” ahora, esto es una parábola del Reino de los cielos, y esto es sinónimo con el Reino de Dios. El Reino gobernado por Dios en el cielo. ¿Qué forma? La forma en misterio. Pero inclusive se extiende más allá de eso, en un sentido. Ciertamente, lo que es enseñado en esta parábola es verdad del pasado y también será verdad inclusive en el período milenario. Entonces, tiene una perspectiva amplia.

Pero es una parábola acerca del gobierno de Dios sobre la tierra durante este período y la asemeja con un hombre que sembró buena semilla en su campo. Ahora, este hombre es dueño del campo. Su campo, mantenga eso en mente. Él no está tomando prestado el campo. Es su campo. Y él siembra buena semilla. No siembra mediocre, no semilla promedio, sino semilla buena. Realmente, buena semilla.

Ahora, esto es algo muy rutinario en esa parte del mundo. Los granjeros galileos preparaban su campo, limpiaban todos los arbustos, volteaban las tierras, eran granjeros sabios, todos los lugares rocosos, de tal manera que la semilla encontrara buenas raíces y produjera fruto. Y el hombre hace eso, siembra semilla buena en su campo, la semilla que él había adquirido de la cosecha pasada, lo mejor de la semilla para la cosecha de este año.

Después, versículo 25: “pero mientras dormían los hombres,” esto significa que tenía hombres que lo ayudaban. Debió haber sido un hombre rico, tenía muchas personas que le ayudaban con la siembra y estaban durmiendo. No es porque eran flojos, es porque era de noche. Y un hombre que trabajaba duro tenía el derecho y el privilegio de disfrutar de su sueño. Entonces, en la noche, “Vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.” La palabra entre es una muy fuerte en griego. Digo, él los sembró en medio de esto y se fue.

Ahora, usted pregunta qué estaba haciendo este hombre. Bueno, nos dice que era un enemigo. Y una buena manera de echar a perder la cosecha de un hombre es cosechar, sembrar en su campo, arbustos. Usted pregunta si hacían eso con frecuencia. Con suficiente frecuencia como para que el gobierno romano tuviera una ley en contra de esto que prescribía cierto tipo de castigo si usted hacía eso. Ésa realmente era una gran manera de dañar a su vecino. Simplemente, sembrar su campo con arbustos. Y eso es exactamente lo que hizo este enemigo. Y después, él se fue en la noche. Se fue. Era un hombre sutil que operaba en una manera sutil, en secreto. Hizo algo horrendo.

Por cierto, y la palabra en el griego tiene una especie de equivalente hebreo, hasta donde algunos saben, cizaña, algunos lo asocian con zanah en hebreo la cual significa cometer fornicación. Y entonces, esto llegó a conocerse como trigo bastardo. Y su propiedad sorprendente es que usted no lo puede distinguir del trigo. Se ven igual, hasta que finalmente, la cabeza madura. Y entonces, lleno de envidia y amargura y enojo y odio, este hombre siembre el campo y en el versículo 26 dice: “Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.” En un punto del crecimiento se volvió obvio que esto no era trigo.

“Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?” Ahora, estaban en shock. Estaban sorprendidos. Y ellos no habrían estado en shock si sólo habría habido unos cuantos de estos porque eran comunes en esa área. Es un tipo de pasto o de arbusto que crece en donde quiere crecer. Y no habrían estado sorprendidos si hubiera habido unos cuantos de esos, porque siempre habría algunos cuantos en la cosecha. Pero estaban sorprendidos porque esto estaba lleno de ellos. “Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto.” Y entonces, los siervos queriendo proteger la cosecha, su amo y a su propio trabajo, “Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?”

Ahora, podemos reconocerlos ya para este punto, porque las cabezas se han madurado y podemos distinguirlos. El color era inclusive diferente. Tenían un color medio gris. Entonces, dijeron que podrían distinguirlos, entrar y arrancarlos. “Él les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.”

Ahora, ésa es la narrativa. Una historia muy simple, fácil de comprender. Pero, ¿qué significa? Bueno, eso es lo que los discípulos querían saber.

Observe el versículo 36, y más adelante, después de que Él ha dado un par de parábolas en medio de esto, es tiempo de explicar las parábolas. Y como aprendimos de los otros Evangelios, Él les explicó todas a ellos porque ellos, por sí solos, no podían entenderlas de manera plena.

Pero el versículo 36 dice: “Jesús despidió a la multitud,” esto es muy importante. Él despide a la multitud aquí. ¿Por qué hizo Él eso? Regrese al versículo 10. Los discípulos le habían dicho, cuando comenzó a hablarles en parábolas por qué les enseñaba en parábolas. Él les respondió: “Él respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del Reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.” ¿Por qué? Bueno, debido a los versículos 13 al 15: ellos no creen, no ven, no oyen, no comprenden. Sus corazones se han engrosado, sus oídos no oyen, sus ojos están ciegos. En otras palabras, debido a que no creen en Mí, no les voy a explicar la verdad a ellos. Esa es la razón por la que les estoy hablando en parábolas. Pero a vosotros, versículos 16 y 17 dice: “Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.” Y ustedes entenderán.

Entonces, Él lo separa del resto, tan solo a los discípulos; “entró Jesús en la casa”. ¿Qué casa? La casa de la que salió. Muy probablemente, la casa de Simón Pedro en Capernaúm. Regresaron a la casa. “y acercándose a Él Sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo.” Ellos querían saber eso.

Ahora, están de regreso en la casa. Simplemente esos apóstoles y Marcos 4:10 dice: “aquellos que también creyeron o lo siguieron.” Entonces, las únicas personas ahí son creyentes. Son los únicos que reciben una explicación. Y así es. Dios sólo revela Su Verdad a los Suyos y Él responde a su pregunta.

Ahora, observe la pregunta que hicieron. Ellos identificaron la historia. Él no. Él no le dio un título. Ellos sí. El título que le dieron fue “la parábola de la cizaña.” Entonces, ellos saben que esta era la característica primordial. Ellos saben que la historia era acerca de cosas que no pertenecían al campo y cómo al final serían quemados. Ellos sabían esto. Esta era la característica a la que le dieron importancia.

Y entonces, después de que están juntos y hacen la pregunta, el Señor responde la pregunta. Y realmente, necesitaban una respuesta debido a la confusión con la forma del Reino en la que estaban existiendo. ¿Y sabe cuál habría sido su reacción, simplemente como comentario al margen? Si usted hubiera tenido que decirles: mira, tenemos estas tres tierras que no creen y tenemos esta tierra que realmente cree. ¿Qué quieres hacer con las tres tierras? Sé lo que ellos dirían. Y puedo adivinar quién lo diría. Jacobo y Juan. ¿Y sabe lo que ellos habrían dicho? Envía fuego del cielo y quémalos. ¿Cómo sabe usted que ellos habrían dicho eso? Ya lo dijeron una vez antes. Como puede ver, ellos reaccionaron de esa manera ante la incredulidad. Y eso es de alguna manera un celo apropiado. Simplemente, quémalos Señor. Y pensaron que estaban en buena compañía. Juan el Bautista les dijo cuando él vino, que Él haría eso.

¿Alguna vez se ha sentido así en contra del mundo incrédulo? Dios, aplástalos. Y entonces, esto es lo que ellos están pensando. Dios, tenemos una gran idea, quémalos a todos y danos al Reino. Vamos por todo. Entonces, necesitaban algo de ayuda. Entonces, les explica lo que va a pasar a la cizaña, aquellos que no son trigo.

Veamos la conversación en el versículo 37: “Respondiendo Él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.” Ahora, ¿quién es el Hijo del Hombre? Cristo. Cristo es el Hijo del Hombre. Ese es su título común para sí mismo. Él lo usa más que cualquier otro título para referirse a sí mismo. De hecho, sólo una vez más en el Nuevo Testamento se llega a usar esa frase por alguien más acerca de Él. Pero en otras ocasiones, es una frase para sí mismo y Él la usa porque lo identifica en Su encarnación, lo identifica en Su humanidad. Lo identifica conforme Él verdaderamente participa en nuestra vida. Lo identifica como siendo todo lo que un hombre puede ser, el hombre perfecto. Lo identifica como el segundo Adán, el representante de la raza. Es un término único de Su encarnación.

Pero también es mesiánico. En Daniel 7:3 el Mesías es llamado el Hijo del Hombre. Entonces, Él se está identificando a sí mismo como el Mesías, Dios encarnado, en ese título. Es un título maravilloso.

Los judíos sabían que ese era un título mesiánico y sabemos eso a partir de Lucas 22:69. Jesús ante el Sanedrín dice: “A partir de aquí veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios.” Y ellos le preguntaron si era entonces, el Hijo de Dios. Él dijo que era el Hijo del Hombre. Ellos dijeron que era el Hijo de Dios. Ellos debieron haber sabido que el Hijo del Hombre era una referencia mesiánica. Y entonces, vemos que el sembrador es el Señor Jesucristo. Él es en granjero que está sembrando la semilla.

Ahora, ¿qué nos dice esto? Hay algunas lecciones aquí y vamos a ver algunas lecciones conforme avanzamos. Nos dice que el Señor está sembrando semilla. ¿En dónde? En Su campo. En Su campo. Ahora, si usted nota en el versículo 38 dice que el campo es el mundo. Entonces, el Señor está sembrando semilla en el mundo. Y quiero apresurarme a añadir que el mundo es Su campo. Le pertenece. Él es soberano. Él es monarca. Él es el Rey de la tierra.

Él tiene en Su mano el título de propiedad, aunque Él realmente todavía no implementa Su autoridad de manera total como lo hará en Apocalipsis 6, cuando Él abra el rollo que es el título de propiedad de la tierra; y Él retoma la tierra. No obstante, es Suya. A pesar de eso, es Suya. Y toda la creación, por cierto, gime, Romanos 8, esperando que Él tome posesión de lo que de manera legítima es de Él.

Entonces lo que vemos es que el Señor está sembrando semilla en el mundo que le pertenece a Él. Es Su campo, es Su Reino, digo, Él lo hizo, ¿no es cierto? Él plantó a Adán y a Eva en él y Satanás vino y usurpó todo. Pero todavía es de Él. Él lo creó y lo va a reclamar y es Suyo, mientras tanto. Y entonces, el Hijo del Hombre, el Señor Jesucristo, siembra en Su propio campo.

Ahora, ¿qué es lo que siembra? Bueno, dice que la buena semilla son los hijos del Reino. Lo que esto significa es que el Señor coloca a los hijos del Reino en el mundo. Muy simple. A usted le sorprendería qué tan complejo la gente ha hecho esta parábola. He oído a personas, bueno la mayoría de los comentaristas que leí, y probablemente he leído 20 libros diferentes acerca de este pasaje en particular, la mayoría de ellos dijeron que el campo es la Iglesia. Y en la Iglesia, el trigo y la cizaña crecen juntos. Y todos ustedes han oído eso. Esa ha sido la interpretación más común. Jesús dijo en el versículo 38 ‘el campo es el mundo’.

Ahora, eso no parece demasiado difícil, ¿verdad? Usted dice ‘bueno, pero tienes que interpretar lo que Él quiso decir’. No, Él simplemente interpretó lo que quiso decir. En primer lugar, el campo era un campo. Simplemente un campo con un hombre sembrando. Y después, Él dijo que el campo significa el mundo. Y ahora, dice usted, ‘el mundo significa la Iglesia’. Alguien más puede venir en la próxima generación y decir que la Iglesia significa la Iglesia Bautista. Y después, la siguiente generación dice que significa la Iglesia Bautista en la esquina. Usted no puede hacer eso. Usted lo tiene que dejar donde está. El Señor dijo el campo es el mundo y Él conoce la palabra Iglesia. Si Él hubiera querido usarla, la habría usado. El campo es el mundo.

¿Que está diciendo? Dios siembra a Sus hijos de Su Reino por todo el mundo. Ahora, los discípulos podían entender eso. Seguramente, va a ser un Reino terrenal. Dios va a colocar a Su pueblo por todo el mundo. No tenemos un problema con eso. Por cierto, si usted lo hace en la Iglesia, terminará con un caos tan terrible al tratar de interpretar la parábola que no tiene esperanza.

Porque más adelante, en donde los siervos preguntan si pueden arrancar la cizaña y el Señor dicen que no los arranquen, que los dejen crecer juntos, si ésa es la Iglesia, entonces no tenemos derecho de ejercer, de implementar la disciplina en la Iglesia. No tenemos el derecho de exhibir a un hereje, no tenemos derecho a enfrentar el pecado. Y eso no es lo que las epístolas nos dicen. Si usted hace que este campo sea la Iglesia, realmente tiene problemas. Déjelo como Jesús lo interpretó. Es el mundo.

Entonces, usted tiene a personas creyentes. Ahora, por cierto, la frase hijos del Reino es una frase maravillosa. Somos los hijos del Reino. Somos los súbditos del Señor Jesucristo. Hemos sido plantados en el mundo, Su mundo. Este es un retrato, no del mundo en la Iglesia, sino de la Iglesia en el mundo. Somos colocados dentro del sistema del mundo. Nosotros, que amamos de manera legítima al Rey, que afirmamos de manera legítima Su Señorío, que verdaderamente somos los súbditos de Su soberanía, somos plantados en el mundo.

Ese es un gran pensamiento, ¿sabe eso? Que no estamos aquí por accidente, que somos plantados por el Señor. ¿No es eso maravilloso? En el lugar que Él nos quiere en el mundo. Eso también nos dice que nosotros no debemos salir de este mundo. No debemos de estar en algún monasterio en algún lugar, en algún cubículo. No debemos vivir en una casa santa en alguna ciudad santa en algún lugar. Me acuerdo de un hombre aquí, Orwell Jaggers, quien vendió tierra en Palmdale e iba a construir una ciudad sin pecado, una ciudad santa. Iba a colocar un muro alrededor de esta ciudad para mantener afuera el pecado. Y conozco a una dama que compró un terreno en esa propiedad. Fui a la escuela con el hijo de esa señora.

Pero no somos llamados a hacer eso. No somos llamados a aislarnos a nosotros mismos. Hemos sido plantados en el mundo. Entonces, en este Reino, vamos a ser plantados por todo el mundo y estamos ahí por muchas razones. En primer lugar, estamos ahí para ser madurados por los problemas que el mundo nos da, ¿no es cierto? Primera de Pedro 5:10: “después de que habéis sufrido por un poco de tiempo, el Señor os perfeccionará.”

“En este mundo tendréis aflicción, pero confiad,” Juan 16:33, “Yo he vencido al mundo.” Y Santiago dice que las pruebas y los problemas y esas cosas que nos suceden en el mundo son los que nos maduran y los que nos edifican. Entonces, el Señor nos planta y para que podamos desarrollarnos. También nos planta ahí… ¿Está listo para escuchar esto?… Para que podamos influenciar; para que podamos influenciar.

Ahora, una parábola sólo puede llegar hasta cierto punto y después, se desmorona como una analogía de verdad espiritual. Y este es el punto en el cual se desmorona, pero quiero introducir el pensamiento. Estamos en el mundo para influenciar para bien a la cizaña. ¿Sabe usted que cada persona que es trigo fue en alguna ocasión en su vida, cizaña? ¿Verdad? Todos éramos semilla mala antes de convertirnos, ¿verdad? Alguien dijo: “bueno no, si tomas esto en un sentido de predestinación calvinista, fuimos plantados como buena semilla y simplemente crecimos como buena semilla.” No, no, no. No importa lo que usted cree acerca de la soberanía de Dios, no importa lo que usted cree acerca de la predestinación, todos fuimos malos desde el principio.

Entonces, el Señor nos coloca en el mundo no sólo para ser perfeccionados y para ser madurados por la presión que trae, sino para influenciar a la cizaña para que se convierta en trigo como nosotros. Nuestra redención debe estar operando y ésa es la razón por la que Jesús dijo en Juan 17, como puede ver, ‘no te pido que los saques del mundo, sino que cuando estén en el mundo, Tú los guardes del maligno.’ No lo puede sacar; debemos estar en el mundo.

Ahora, ¿con quién estamos en el mundo? Bueno, el versículo 38 dice que, con la cizaña, zizania, los hijos del maligno. Ese es de nuevo ho ponēros, el maligno, el diablo. Dice en el versículo 39 “el enemigo que lo sembró es el diablo.” Él es el impío. Él es el maligno. Él es llamado así en varios lugares del Nuevo Testamento. El maligno. Y el artículo es enfático. Él es el que es absolutamente impío, malo, el que es absolutamente maligno, el que es absolutamente maligno. El maligno de todos los malignos. La esencia misma de este ser es miserable. Él es oscuridad total. Él es error total. Y cualquier persona que no sea hijo del Reino, es hijo del maligno.

Y si usted no es un hijo del Rey mediante su sumisión al Señorío de Jesucristo, usted es un hijo del diablo. Así de claro y simple. Usted está de su lado; usted está operando bajo el control de él. Efesios 2 dice que “es dirigido y movido y motivado por el príncipe de la potestad del aire, el cual opera en los hijos de desobediencia.” Si usted no obedece al Señorío de Cristo, entonces Satanás está operando en usted.

Juan 8:44, Jesús les dijo a esos líderes en Israel ‘vosotros sois de vuestro padre el diablo’. En 1 Juan 3, Juan hace un contraste entre los hijos de Dios y los hijos del diablo y esos son los únicos dos tipos de personas que hay. Ahora, hay una maldad relativa dentro de esos hijos del diablo, dentro de esa categoría; pero todos son hijos del diablo. Algunos son peores que otros, todos malos y todos representan a Satanás mismo. Eso es lo que significa en 1 Juan 5:19 cuando dice que el mundo entero está bajo el maligno, el mundo entero.

Y hay una afirmación interesante, creo yo, que se hace en el versículo 5:37 de Mateo que fácilmente es pasada por alto. Aquí en el capítulo 5, como usted sabe, el Señor está haciendo un contraste entre la conducta justa y la conducta injusta. Y Él en cierta manera resume todo esto al final del versículo 37: “y lo que es más de esto viene del maligno.” En otras palabras, si usted va más allá de esto o en contradicción a la ley de Dios, procede del maligno. Y esa es una declaración teológica monumental. El origen de la maldad es el maligno. Dios no es el autor del mal. El mal procede del maligno. Él es el enemigo quien, escuche esto, siembra en el buen campo.

Usted lo ve en la creación, cronológicamente. Dios sembró, ¿no es cierto?, a los hijos del Reino, Adán y Eva. Y después, vino el enemigo y en la caída, él sembró y los dos continúan a lo largo de la historia humana. Y entonces, Satanás es el origen de la maldad. “Todo lo que no es de Dios, dice en el versículo 5:37, viene del maligno. La gente siempre hace la pregunta de dónde vino el mal. De ahí vino. Del maligno.

Y entonces, de regreso en Mateo 13, el Señor siembra creyentes, súbditos del Rey en el mundo y Satanás siembra sus propios hijos. Y entonces el mundo, está mezclado: súbditos del Rey y los súbditos del usurpador, el enemigo, el diablo mismo. Y por lo cierto, el diablo en el versículo 39, diabolos, significa enemigo, adversario. Entonces, en el mundo estamos mezclados. Ahora, eso es muy importante. Así es como ha sido y así es como será en el Reino de misterio, una mezcla.

Ahora, hay varias cosas que necesitamos señalar. Satanás dice que el enemigo cuando él vino y sembró, él sembró ‘entre’. Y el uso un término muy, muy fuerte. Un pensamiento muy amplio. En todos lados. Y tenemos simplemente que señalar que Satanás realmente tiene a su gente en todos lados. Digo, realmente los está sembrando, de hecho, en algunas partes del mundo, están en un área entera. Y usted tiene que pasar mucho tiempo buscando ahí algo de trigo. Y entonces, ahí, hay una siembra masiva. Y a él le gusta sembrarlos tan cerca del trigo como pueda. Y él los siembra en la Iglesia. Él los siembra en la Iglesia. Porque dice en Mateo 7: “apartados de Mí” -a aquellos a quienes les dice esto ‘hicimos esto en Tu nombre’, “apartaos de Mí, hacedores de maldad.” Aquellos de ustedes que hacen iniquidad. Él tiene a sus trabajadores inicuos sembrados ahí en la Iglesia.

Ahora, cuando los encontramos aquí, tenemos instrucción bíblica para sacarlos. El Nuevo Testamento es claro en eso. Entonces, Satanás está sembrando lo que Dios ha hecho. Y esa es la historia del mundo. Ahí lo tiene. Dios siembra semilla buena y Satanás siembra lo malo. Y así es a lo largo de la historia humana. Y cuando llegamos al Reino en forma de misterio, así será. Habrá Judas en medio de los apóstoles.

Ahora, ¿qué es lo que eso está tratando de decirnos? Dice que existimos juntos. Respiramos el mismo aire, comemos la misma comida, manejamos por las mismas calles, vivimos en las mismas áreas, trabajamos en las mismas fábricas, vamos a las mismas escuelas, visitamos a los mismos doctores, nos entretenemos a nosotros mismos con el mismo entretenimiento. Estamos bajo el mismo cielo. Disfrutamos del mismo sol cálido, respiramos el mismo aire. Los justos y los injustos, sobre ellos cae lluvia en esta época, porque todo está mezclado hasta el final.

Y aquí es adonde llegamos al versículo 39, muy importante, la ciega es el fin del siglo. ¿Por qué dice eso? Porque como puede ver, los discípulos estaban listos para meter la hoz. Y confieso que yo soy así. Algunas veces, cuando usted ve a la impiedad y el rechazo y la tristeza que el mundo le causa a la Iglesia y el Señor así lo determina, usted simplemente dice ‘Dios, por favor, ¿puedes venir y aplastarlos a todos? Y usted entiende a David, ¿no es cierto? Cuando clama porque Dios destruya a sus enemigos. Y usted ve a esas personas que están debajo del altar rogándole a Dios para que haga algo. Pero aquí, el Señor dice que no sean impacientes. La cosecha espera hasta el fin del siglo. Una frase muy importante usada varias veces en Mateo. Habla de consumación definitiva en juicio. Habla de ese tiempo final cuando Dios juzga.

Ahora, en este punto, podríamos meter aquí la parte de la historia en donde ellos dijeron ‘¿quieres que saquemos los arbustos? Podemos ver quiénes son ahora, ya crecieron. Vemos la manifestación y sabemos quiénes son. ¿Quieres que los arranquemos? ¿Que los saquemos?’ Y el Señor dice ‘no hagan eso. No. Porque si usted jala a la cizaña, usted también podría sacar al buen trigo.’ Y usted pregunta qué es lo que él está diciendo. Creo que él simplemente está diciendo que, si usted trata de juzgar al mundo sin entendimiento divino, usted va a terminar condenando a los cristianos.

Usted dice: ‘espera un momento, ¿qué significa eso?’ Permítame explicar. ¿Sabe usted lo que la Iglesia ha hecho a lo largo de la historia? Simplemente eso. La Iglesia Católica romana, por ejemplo, bien podría ser descripta por estos hombres. ‘Oye, vamos a limpiar a todos los impíos del mundo.’ Y por su propia definición, todos eran piadosos. Y entonces, persiguieron a los creyentes verdaderos. Salieron y mataron a los creyentes verdaderos. Usted no puede hacer eso. Dios no llamó a la Iglesia de Jesucristo juzgar al mundo. Dios no nos quiere en una posición de poder político destruyendo incrédulos porque no tenemos el discernimiento para saber qué está pasando realmente de cualquier manera.

Esa no es la función de la Iglesia, el ir por todos lados arrancando a la cizaña del mundo. Eso no es a lo que se nos ha llamado. No debemos atacar al mundo. Dios no nos ha dado ese ministerio. Nosotros vamos a crecer juntos y Satanás va a sembrar y va a sembrar inclusive en la Iglesia porque ama la imitación. Pero no nos corresponde a nosotros arrancar a la cizaña. Y siempre, cuando en la historia, la Iglesia se ha convertido en un poder político, invariablemente tiende a corromper ese poder para destruir a los, entre comillas, apóstatas.

Piense en la inquisición. ¿Ha leído alguna vez el libro de los mártires de Fox? Todos esos mártires de Cristo fueron matados por los entre comillas, cristianos. Ellos dijeron eso de cualquier manera. Y lea las cruzadas, uno de los puntos más abismales de la historia humana. Las cruzadas, en el nombre de Jesucristo en Europa. Para recuperar los lugares santos de Israel de las manos de los turcos. Y en el proceso, masacraron a personas por todo Europa. En una villa simplemente, pisaron con sus caballos a 3000 judíos porque dijeron que eran apóstatas.

Esta no es la época del juicio. ¿Cuál fue la actitud del Señor Jesucristo hacia esas personas? Simplemente pregúntese esto: ¿cómo es que Él trató a los publicanos y pecadores? Con mansedumbre y amor y bondad, ¿no es cierto? ¿Cómo trató a Judas? Y Judas estaba ahí en Su presencia y ni siquiera lo mató y lo envió al fuego. Él fue paciente. Y este es el tiempo de la paciencia. Él fue tolerante. Y este es el tiempo de la tolerancia. Él mostró gracia. Y este es el tiempo de la gracia.

Y mientras que algunas personas están tratando de matar, de destruir a la cizaña, podrían estar olvidando el hecho de que ellos en una ocasión también fueron cizaña y quizás Dios también sabe que necesitaban suficiente tiempo para convertirse en trigo, ¿se da cuenta? Si salimos a destruir a todo el mundo, podríamos estar totalmente fuera de línea con el plan de Dios. Como puede ver, el Señor sabe cuántas personas pertenecen al Reino. Y Él, como dijo en el libro de los Hechos, tiene mucho pueblo en esa ciudad. Él sabe quién va a creer. Y todo está desarrollándose como Él lo ha diseñado.

Y si nosotros como iglesia actuamos contra los impíos de este mundo, estaríamos interfiriendo con la espera paciente de gracia de Dios para qué esas personas vengan a Él en el tiempo bueno de Dios. Ese no es nuestro llamado. Nosotros no debemos hacer eso. Y el espíritu de eso significa que no debemos condenar a los incrédulos del mundo tampoco. No debemos orar porque Dios los destruyan. Debemos orar porque Dios ¿qué? Los salve. Que Él los salve, que Él los redima. Esa es la única actitud apropiada.

Esa fue la actitud del Señor Jesucristo la noche en la que Él fue traicionado. Él mojó el bocado, era una señal cuando usted se lo daba la persona que estaba a su lado que esta persona era el invitado de honor. ¿A quién le dio el bocadillo? A Judas. Él todavía estaba tratando a Judas con amor. Tratando de traerlo a sí mismo. Judas y Jesús, una ilustración de cómo es en la mezcla de personas en la época de la gracia.

No podemos actuar como ejecutores. Debemos ser amorosos, pacientes, mostrar gracia y tolerancia como fue nuestro Señor. ¿Y sabe algo más? Si tratáramos de actuar en juicio, podríamos estar afectando algo de esa tierra rocosa o tierra con arbustos y podríamos estar arrancando lo que es verdadero. Entonces, necesitamos tener un corazón de compasión, no un corazón de condenación.

Y usted sabe, usted podría llevarlo a un nivel más arriba. No podemos aplicar principios espirituales por los que vivimos en el Reino al resto del mundo. Usted no puede decir ‘debemos deshacernos de estas personas, están echando perder a nuestro mundo’. Ellas simplemente están haciendo lo que ellas hacen de manera natural. Digo, usted no puede acercarse esas personas y decirles ‘me gustaría que ustedes hicieran lo que deben hacer’. Eso es imposible para ellos, porque están haciendo lo único que saben hacer y eso es conducirse como los hijos del diablo.

Y si usted trata de ir y trata de implementar en el mundo nuestros estándares, usted está echando sus perlas ante ¿qué? Ante los cerdos. Se acuerda de eso en Mateo 7, en donde Él habla de eso, en los primeros 6 versículos de Mateo 7. Él habla de cómo no debemos juzgarnos unos a otros, sino que debemos tener cuidado con nuestras propias vidas. Y antes de que saquemos la paja del ojo de alguien más, nosotros tenemos que sacar nuestra viga de nuestro propio ojo. Y después, él habla acerca de cómo debemos enfrentarnos unos a otros y cómo debemos tratarnos y demás.

Y él dice en el siguiente versículo: “no se molesten por tratar de implementar esto en el mundo, eso sería echar sus perlas delante de los cerdos.” Y usted puede regresar y tomar el sermón del monte entero ahí, y lo que Él está diciendo es ‘no tomen estos principios del sermón del monte y traten de implementarnos en una sociedad de personas impías porque no pueden aplicarlos.’ Y entonces, no los condenamos por no hacer eso, ¿entiende? Los amamos. Y los llamamos a Cristo.

La salvación, entonces, nos llama a un lugar que es en un sentido peligroso porque estamos mezclados en el mundo. Pero escuche esto con mucha atención. No creo que el Señor esté muy molesto por eso porque la naturaleza del trigo no puede ser cambiada. Podemos estar al lado de la cizaña, pero ellos no pueden cambiar nuestra naturaleza si somos trigo, ¿verdad? Pero lo opuesto no es necesariamente el caso. Su naturaleza puede ser cambiada por la influencia de la piedad. Y entonces, somos llamados a ser pacientes.

Ahora, eso nos lleva al clímax en el versículo 39. Se acuerda en la parábola que Él dijo: “simplemente esperen a que sea el tiempo de la siega y vendrán los segadores y ellos separarán.” Y el versículo 39 dice que los segadores son los ángeles. Ahora escúchenme, los ángeles son llamados a juicio. Los cristianos son llamados a una influencia justa. Nosotros no somos llamados al juicio. Nosotros no somos llamados a condenar al mundo.

Ahora, nosotros debemos predicar en contra de sus pecados, queremos predicar acerca de sus maldades. Pero queremos amar a los pecadores y malhechores y mostrar gracia y paciencia hacia ellos. Nosotros no somos los ejecutores de Dios. Esa no es nuestra tarea. Nosotros tenemos un conocimiento inadecuado, en primer lugar; podríamos terminar cometiendo errores terribles como se han cometido a lo largo de la historia.

Entonces, la Biblia está diciendo que Dios va a juzgar. Él va a juzgar al final de la época, de la edad, del siglo; y los ángeles eran los segadores. Y usted puede ver eso una y otra vez en el Nuevo Testamento, desde Mateo hasta Apocalipsis, cómo Dios ha llamado a los ángeles a segar. En Mateo 16:27 dice: “Él vendrá en gloria en la gloria de Su Padre con Sus ángeles.” En Mateo 24, creo que es el versículo 31: “Él enviará a Sus ángeles para congregar a los elegidos y demás.”

El proceso de congregar a los elegidos y el proceso de recolectar a aquellos que serán juzgados debe ser hecho por los ángeles. Como puede ver, también en Apocalipsis, cuando usted lee el capítulo 14, en particular y después el capítulo 19, que los ángeles son los agentes de Dios de juicio, no los hombres. Esa no es nuestra tarea. Entonces, Él les dice a estos hombres en la parábola: “ustedes son los sembradores; Yo tengo otras personas para que sean los que cieguen.” Versículo 40: “y cuando los ángeles vengan, los segadores, por lo tanto, la siega va a ser recogida y quemada en el fuego y será así en el fin de este siglo.”

Tenemos que esperar hasta que el Rey regrese con Sus ángeles para que esto suceda. Y, por cierto, eso es precisamente lo que dice 2 Tesalonicenses 1:7. “cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de Su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al Evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de Su poder.” ¿Cuándo sucederá eso? Cuando Él venga para ser glorificado en Sus santos. Él vendrá a ser glorificado en Sus santos y cuando Él venga en ese momento, con Sus ángeles santos, Él los quemará en un fuego que nunca se apaga a todos esos hijos del maligno.

Ahora, observe el versículo 40. Nos muestra la cizaña que es recogida y quemada. Ese es el retrato. El versículo 41 lo explica. “El Hijo del Hombre enviará a Sus ángeles y los sacará de Su Reino. Y ahí, el término reino ve al mundo entero. Todo es su campo y Él mete la red, por así decirlo. Los recoge como los animales inmundos y limpios en la misma arca. Cabras en la misma pastura con las ovejas. Peces malos en la misma red con peces buenos. Cizaña en el mismo piso que el grano. Vasos de deshonra en la misma casa que los vasos de honra. Él los mete a todos y a todos los que hacen tropezar y hacen iniquidad o transgresión, misma frase que en Mateo 7:23, aquellos que cometen transgresión, los mete a todos y a todos ellos, versículo 42, “son arrojados en el horno de fuego.” Y su reacción a eso es “el lloro y el crujir de los dientes.”

Entonces, viene un juicio inevitable cuando el Señor envía a Sus ángeles, y saca del Reino a todos aquellos que lo ofenden a Él. Y cualquier cosa que es pecaminosa, incrédula, lo ofende. Y todos aquellos que hacen iniquidad, simplemente dos maneras de definir a personas pecaminosas, son arrojados a un horno de fuego. Ahora, el fuego es la muerte más horrenda que el hombre jamás experimenta. Y el fuego es la imagen del infierno eterno. Habla de la condenación terrible y eterna de los injustos, de los hijos de Satanás. Es usado una y otra vez en las Escrituras.

Leemos en las Escrituras acerca de arbustos siendo quemados, acerca de cizaña siendo quemada, acerca de ramas estériles siendo quemadas, inclusive en el Antiguo Testamento de árboles siendo quemados. Aquí vemos a la cizaña siendo quemada. La idea de que los impíos serán consumidos en fuego. Retrata lo mismo, el horno de fuego, como el lago de fuego en Apocalipsis 19, el fuego inextinguible de Marcos 9, el fuego eterno de Mateo 25. Es el fuego consumidor ardiente del infierno. Es el mismo fuego de Malaquías 4. El mismo juicio devastador de fuego al que Daniel hace referencia en Daniel 12, versículo 2. Es el castigo eterno en el infierno. Y la reacción en el versículo 42 es tan aterradora. Crujir de dientes y alaridos penetrantes es lo que realmente dice. Ésa es la reacción. Crujir de dientes y alaridos penetrantes.

La gente cree que va a estar en el infierno y todo estará bien. Estarán con sus amigos, les va a encantar ahí. Y este versículo nos dice que no sólo el infierno es un fuego, sino que le dice cómo será su reacción ahí. Crujir de dientes y alaridos penetrantes. Juicio inescapable, doloroso, eterno, inevitable. Y el Señor les está diciendo a los discípulos: “miren, por ahora esperen, por ahora sean pacientes, por ahora influencien, por ahora existan juntos mientras que el plan se está desarrollando.”

Y finalmente, el juicio caerá. Y después de que cae, versículo 43, no ahora, sino entonces -subraye esa palabra entonces- “entonces los justos resplandecerán.” Entonces, viene la gloria santa, como puede ver. Entonces, viene el Reino que se espera. Entonces, viene la Shekhiná justa, brillando en el rostro de todos los santos de todos los tiempos. “Brillarán como el sol en el Reino de Su Padre,” Entonces. Entonces, Él dice: “eso es parte de su futuro.” Pero viene, con la misma certeza como el juicio. De hecho, Daniel 12:3 dice que ‘brillarán como las estrellas, resplandecerán como el brillo del cielo glorioso de Dios maravilloso’.

El último punto es la aplicación, versículo 43. “El que tenga oídos para oír, oiga.” Esa es la aplicación. Usted pregunta qué significa eso. Simplemente, significa lo que solía oír decir a un maestro de escuela cuando yo era pequeño: “Johnny, más vale que escuches.” Más vale que escuches. Más vale que escuche. ¿Qué está escuchando?

Bueno, en primer lugar, hágase usted esta pregunta: ¿es usted trigo? Digo, usted debería saber eso para comenzar. ¿Es usted trigo? ¿O es usted cizaña, es usted cizaña? ¿Es usted un hijo del Reino o un hijo del enemigo? Si usted es un hijo del enemigo, entonces escuche. Este es un tiempo de paciencia, este es un tiempo de gracia, pero el juicio es inevitable, eterno, doloroso. Más vale que se evalúe y más vale que escuche.

Usted dice: ‘no soy cizaña, soy trigo’. Entonces, más vale que escuche esto. Usted va a vivir en este mundo al lado de la cizaña y usted debe influenciar al mundo para bien, no ser influenciado por el mismo. Usted debe ser usado por Dios para alcanzar a esa cizaña que está cerca de usted, para que se convierta en trigo. Y entonces, úselo como una oportunidad. No condene al mundo, no juzgue al mundo, esa es la responsabilidad de Dios. Si no ámelo mientras que condena su pecado y ama al pecador. Ése es el plan. ¿Está haciendo eso? Usted ha sido plantado en el mundo para bien y para Dios y para salvación.

Bueno, oremos. Con su cabeza inclinada por tan sólo un momento, si usted ve su propia vida y usted sabe que usted no conoce al Señor Jesucristo o usted se pregunta si lo conoce, entonces, piense profundamente en el hecho de que, si usted no es un hijo del Reino, sométase de manera total y completa al Señorío de Cristo el Rey. Si usted no se somete de manera total al Señorío del Rey, usted es un hijo del maligno y usted será recogido y quemado para siempre.

Y no necesita ser de ese modo. El Señor Jesucristo lo transformará en este momento, y lo hará un hijo del Reino. Él puede hacer esa transformación. Él nos ha llamado a salir de un reino de las tinieblas a un Reino, el Reino de Su amado Hijo, Colosenses 1. Él puede hacer la transformación; y Él lo hará. Esa es la razón por la que Él espera, lo espera a usted.

Y si usted es trigo, ¿está influenciando el mundo para bien y para Dios? ¿Tiene usted una actitud de amor, en lugar de tener una de condenación? Es tan fácil sentarse y condenar a los pecadores y hablar mal de ellos y condenarlos porque tenemos causa de hacerlo debido al pecado de ellos. Pero de alguna manera en el proceso, comenzamos a querer que descienda la condenación sobre ellos. Quizás necesitamos pedirle a Dios que nos dé una gracia mayor hacia ellos, la gracia que Jesús tuvo hacia Judas.

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En Gracia a Vosotros: Desatando la Verdad de Dios, Un Versículo a la Vez

El Reino y el Mundo

Escritura: Mateo 13:24-30, 36-43

Código: 2300

John MacArthur

Llegamos ahora al capítulo 13 de Mateo; espero que tenga su Biblia lista y que su mente esté abierta y su corazón disponible al Señor ya que tenemos algunas cosas maravillosas que Dios nos mostrará conforme vemos la segunda parábola en Mateo 13. Y es una parábola acerca de juicio. Una parábola acerca de juicio.

Para preparar nuestra mente, necesitamos recordar que el Señor es el Rey de la tierra. El Señor Jesucristo es el gobernante de esta tierra. Como el Antiguo Testamento nos dice que Dios es Rey del universo, que la tierra es de Jehová y su plenitud. Que el Altísimo gobierna el reino de los hombres, así afirmamos que Jesucristo es el Rey de esta tierra.

Dentro de ese Reino, el Señor Jesús, obviamente, permite que Satanás tenga cierta cantidad de libertad. Él permite que los pecadores tengan cierta cantidad de libertad. Y, sin embargo, sobre todo esto, todavía Él es el rey. Todavía Él está gobernando.

Toda fase en la historia humana entonces, marca alguna faceta del gobierno de Jesucristo, el gobierno de Dios en el mundo. No hay periodo de tiempo cuando el Reino de Dios no esté en vigor sobre la tierra. Dios gobierna sobre la tierra a través de los hombres. Inicialmente, Dios gobernó la tierra a través de Adán. Adán era Su agente. Adán era Su vice regente, por así decirlo. Y después, estuvieron los patriarcas a través de quienes Dios gobernó. Y después, los monarcas. Y después, los sacerdotes y los profetas. Y después, el Señor Jesucristo encarnado. Y después, en un sentido muy real, Dios gobernó a través de los apóstoles, quienes en la primera Iglesia junto con Jesucristo fueron la fuente misma mediante la cual Dios trajo la revelación al hombre y Su Reino.

Viene un tiempo futuro cuando Dios de nuevo traerá Su gobierno sobre la tierra, a través del Señor Jesucristo encarnado, vivo, exaltado, glorificado, que conocemos como el Reino milenario. Y después, finalmente la tierra y el cielo se fusionarán en el Reino eterno cuando el Reino universal y el Reino mediador sobre la tierra se volverá el uno y el mismo.

Y la Biblia delinea de manera muy clara todos estos elementos del gobierno de Dios sobre la tierra. Y hay uno más que dejamos a un lado en nuestro pequeño panorama ahí. Y ése es el período de tiempo desde el rechazo de Jesucristo al regreso de Cristo, la época en la que vivimos.

También es gobernado por Jesucristo y esta también es una forma de Su Reino. La Biblia lo designa en el Nuevo Testamento como la forma en misterio. Que no fue vista en el Antiguo Testamento, que no fue revelada en el Antiguo Testamento. Es un período de tiempo que realmente no es delineado, pero ahora, través de la enseñanza del Nuevo Testamento de nuestro Señor y en particular, de la enseñanza expandida del apóstol Pablo, lo define claramente para nosotros. Estamos viviendo en esa era.

Jesús en Mateo 13 nos dice cómo será. Él define esta época en siete parábolas, la naturaleza, la extensión, el valor y la consumación de este período conocido como la forma en misterio del Reino. Dios está mediando Su gobierno en la tierra a través de su Iglesia. A través de creyentes morados por el Espíritu Santo.

Ahora, los discípulos no vieron este período de tiempo como tampoco lo vieron los profetas de la antigüedad. Entonces, cuando llegó el Mesías, ellos pensaron que inmediatamente establecería Su Reino. Y cuando Él estableciera Su Reino, inmediatamente todos los rebeldes e incrédulos serían destruidos. Y la santidad llenaría la tierra y la justicia llenaría la tierra y el Reino sería como se predijo que sería por los profetas de la antigüedad.

Y entonces, siempre estaban preocupados por el Reino y Su naturaleza y Su poder y Su consumación. Inclusive después de que Jesús murió en la cruz, todavía tenían curiosidad acerca del Reino. Eso fue lo único realmente de lo que les habló antes de Su muerte. Fue el Reino. Después de Su resurrección, fue más acerca del Reino. Y eso los llevó a preguntarle en el primer capítulo de Hechos, en el versículo 6: “¿Señor, restaurarás ahora el Reino? ¿Es este el tiempo?” A lo cual Él respondió: “no es de vosotros conocer los tiempos o las sazones que el Padre ha colocado en Su propia potestad.” Eso no les concierne a ustedes. Siempre estuvieron preocupados por el Reino. Él les dijo que no les concernía saber.

Pero, el ángel dijo: “este mismo Jesús quien fue tomado de nosotros, vendrá de la misma manera como lo habéis visto irse.” El Reino vendrá, dijeron, pero no vendrá, sino que hasta que Él regrese en Su plenitud. El reino que están esperando, el Reino de gloria y justicia y santidad absoluta, el Reino en donde el Señor Jesús gobierna con vara de hierro y no tolera la maldad, ése es el Reino que se espera de manera plena por los profetas que aguardan Su regreso.

Pero mientras tanto, mientras tanto, hay una forma del Reino. Y esa forma es descrita como el misterio. Ahora, esto fue muy difícil para los discípulos, creo yo, de entender. Porque no veían esto, sólo veían la consumación plena y gloriosa. Ahora, recuerde que la última vez Jesús comienza a contarles las parábolas aquí en Mateo 13 para ayudarles a entender la naturaleza de este período intermitente o interino en el que vivimos. No ha terminado todavía porque Jesús no ha venido todavía. Y Él comienza a describírselos. Y lo primero que les dice que es una parábola de las tierras. Y les dijo que había cuatro tipos de tierra: la tierra dura, resistente, en la cual la semilla nunca penetró. Y después, estaba la tierra rocosa en donde la semilla entró un poquito y germinó por un tiempo; y después, murió por no tener profundidad. Después, estuvo la tierra llena de espinos en donde la semilla entró, comenzó a florecer, pero fue ahogada por los espinos y los arbustos que ocupaban esta tierra.

Y después, en cuarto lugar y finalmente, estaba la tierra buena en donde hubo fruto real. Y Jesús está diciendo algo sorprendente, Él está diciendo “en esta forma del Reino, no todo el mundo cree. No todo el mundo es genuino. No todo el mundo está dando el fruto de justicia.” Ahora, sólo puedo ayudarle a entender y probablemente, no llegar a entender de manera plena cuán devastador esto debe haber sido para los discípulos. No había un informe así del Reino. No había un Reino mezclado. No un reino así, con lo bueno y lo malo tolerado. No veían eso.

Ellos verían un Reino de justicia, un Reino de gloria santa en donde los incrédulos eran juzgados de manera devastadora, castigados, destruidos. Ellos veían lo que Barclay llama una humanidad nueva y manchas, siendo traída a la existencia en el Reino. Y los enemigos, siendo destruidos. Entonces, habiendo oído la primera parábola, probablemente habrían pensado ‘bueno, probablemente habrá varios tipos de rechazadores y un tipo de tierra verdadero y que da fruto en tierra genuina. ¿Qué les pasará a los que rechacen?’

Y puedo pensar en mi propia mente, simplemente debieron haber estado pensando en los fariseos blasfemos en el capítulo 12, que acusaron a Jesús de ser Satanás. ¿Qué les vas a hacer a ellos? ¿Qué les va a pasar a los rechazadores? ¿Van a ser aplastados? ¿Van a ser juzgados? Y habrían tenido buen motivo de pensar eso porque habrían estado escuchando, sin duda alguna, a la instrucción que salió de la boca de Juan el Bautista que dijo que cuando Él viniera, Él los bautizaría con fuego. El fuego siendo simbólico del juicio. Su aventador está en su mano, Él va a limpiar el piso. Él va a recoger el trigo y va a quemar la cizaña en el fuego inextinguible.

Y aquí está Juan el Bautista, el precursor inmediato de Jesucristo y él ni siquiera ve este período interino. Aquí está el precursor inmediato diciendo: “cuando Él llegue aquí va a hacer fuego y va a quemar toda la cizaña y sólo el trigo será guardado.” Entonces, es muy obvio. Y ellos también habrían pensado en esto. Y esto también estaba basado en los profetas del Antiguo Testamento. Escuche tan sólo una porción selecta de los profetas y va a ser rápido. Así que simplemente escriba la referencia si quiere mantenerlas en mente.

Isaías, capítulo 2, conforme Isaías veía hacia adelante al Reino dijo: “Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará Sus caminos, y caminaremos por Sus sendas. “Y después, en el versículo 4: “Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos;” entonces, ellos ven en la ley de Dios y en la palabra de Dios y en la justicia de Dios y en las palabras de Isaías a Dios dominando la tierra, todo el mundo aceptando la ley de Dios y juicio y reprensión a aquellos que rechazan.

En el capítulo 11 de Isaías, en el tercer versículo, cuando el Mesías viene y el Reino viene, dice: “Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de Sus ojos, ni argüirá por lo que oigan Sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de Su boca, y con el espíritu de Sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de Sus lomos, y la fidelidad ceñidor de Su cintura.” En otras palabras, la justicia y el matar y el destruir, la devastación de los impíos.

Ahora, si usted llega a Jeremías 31 usted encuentra en las palabras de Jeremías el mismo tipo de profecías. En Jeremías 31, versículo 33: “Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré Mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y Yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos Me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.” Y entonces, Jeremías dice en esencia lo mismo. Será un Reino de justicia, un Reino de gloria, un Reino de virtud, un Reino de santidad.

En el capítulo 20 de Ezequiel, el profeta dice lo mismo. “Los traeré de los pueblos, los congregaré de los países con un brazo poderoso, un brazo estirado y furia derramada.” Y esta es la furia, versículo 38, “limpiaré de entre vosotros a los rebeldes y aquellos que trasgreden en contra de Mí.” Ahora, eso simplemente es una muestra. Lo vuelve a tener nuevamente en el capítulo 14 de Zacarías.

Las profecías, todas se unen para decir que cuando el Mesías venga, Él será el rey, Él establecerá un reino, Él purificará a los impíos, purificará a los rebeldes, reprenderá a los incrédulos y establecerá justicia por toda la faz de la tierra. Y todo el mundo creerá, todo el mundo caminará en Su ley.

Entonces, el problema inmediato que los discípulos tienen es: “mira, si tres tipos de personas en este mundo no van a creer, ¿los vas a exterminar ahí? ¿Es este el tiempo? Y es probable que en Hechos 1:6, cuando ellos dijeron: “¿es este el tiempo cuando restaurarás el reino?, Realmente estaban diciendo ¿es este el tiempo cuando vas a ejecutar a los incrédulos? ¿Es este el tiempo para Su juicio devastador? Eso es realmente lo que ellos están preguntando. Y entonces, el Señor necesita explicarles lo que va hacer con los incrédulos que están en la tierra durante esta forma de misterio del Reino.

Y Él hace eso en la parábola número dos. Él responde a su pregunta: “¿qué sucede con los incrédulos durante esta época?” Y esa parábola comienza en el versículo 24 de Mateo 13. Y nuevamente, le confieso que con omnisciencia infinita, y eso es redundante en sí mismo, no conozco alguna otra manera de enfatizarlo, el Señor Jesucristo presenta una historia simple, la verdad de la cual es absolutamente infinita. Digo, mi mente estaba explotando. Ni siquiera podía mantenerme al mismo paso conmigo mismo. Y tenía un gran pensamiento y de pronto, tenía otro pensamiento que lo sacaba; y nunca me recuperaba. Probablemente, he perdido todos los grandes pensamientos. Venían tan rápido y de manera tan furiosa que hay tanto en esta parábola y yo únicamente voy a rasgar la superficie.

Pero veamos tres cosas: la narrativa, la interpretación y la aplicación. Y no necesitamos más bosquejo que ese, porque la historia se explica a sí misma.

Versículo 24: “Les refirió otra parábola, diciendo: El Reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;” ahora, esto es una parábola del Reino de los cielos, y esto es sinónimo con el Reino de Dios. El Reino gobernado por Dios en el cielo. ¿Qué forma? La forma en misterio. Pero inclusive se extiende más allá de eso, en un sentido. Ciertamente, lo que es enseñado en esta parábola es verdad del pasado y también será verdad inclusive en el período milenario. Entonces, tiene una perspectiva amplia.

Pero es una parábola acerca del gobierno de Dios sobre la tierra durante este período y la asemeja con un hombre que sembró buena semilla en su campo. Ahora, este hombre es dueño del campo. Su campo, mantenga eso en mente. Él no está tomando prestado el campo. Es su campo. Y él siembra buena semilla. No siembra mediocre, no semilla promedio, sino semilla buena. Realmente, buena semilla.

Ahora, esto es algo muy rutinario en esa parte del mundo. Los granjeros galileos preparaban su campo, limpiaban todos los arbustos, volteaban las tierras, eran granjeros sabios, todos los lugares rocosos, de tal manera que la semilla encontrara buenas raíces y produjera fruto. Y el hombre hace eso, siembra semilla buena en su campo, la semilla que él había adquirido de la cosecha pasada, lo mejor de la semilla para la cosecha de este año.

Después, versículo 25: “pero mientras dormían los hombres,” esto significa que tenía hombres que lo ayudaban. Debió haber sido un hombre rico, tenía muchas personas que le ayudaban con la siembra y estaban durmiendo. No es porque eran flojos, es porque era de noche. Y un hombre que trabajaba duro tenía el derecho y el privilegio de disfrutar de su sueño. Entonces, en la noche, “Vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.” La palabra entre es una muy fuerte en griego. Digo, él los sembró en medio de esto y se fue.

Ahora, usted pregunta qué estaba haciendo este hombre. Bueno, nos dice que era un enemigo. Y una buena manera de echar a perder la cosecha de un hombre es cosechar, sembrar en su campo, arbustos. Usted pregunta si hacían eso con frecuencia. Con suficiente frecuencia como para que el gobierno romano tuviera una ley en contra de esto que prescribía cierto tipo de castigo si usted hacía eso. Ésa realmente era una gran manera de dañar a su vecino. Simplemente, sembrar su campo con arbustos. Y eso es exactamente lo que hizo este enemigo. Y después, él se fue en la noche. Se fue. Era un hombre sutil que operaba en una manera sutil, en secreto. Hizo algo horrendo.

Por cierto, y la palabra en el griego tiene una especie de equivalente hebreo, hasta donde algunos saben, cizaña, algunos lo asocian con zanah en hebreo la cual significa cometer fornicación. Y entonces, esto llegó a conocerse como trigo bastardo. Y su propiedad sorprendente es que usted no lo puede distinguir del trigo. Se ven igual, hasta que finalmente, la cabeza madura. Y entonces, lleno de envidia y amargura y enojo y odio, este hombre siembre el campo y en el versículo 26 dice: “Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.” En un punto del crecimiento se volvió obvio que esto no era trigo.

“Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?” Ahora, estaban en shock. Estaban sorprendidos. Y ellos no habrían estado en shock si sólo habría habido unos cuantos de estos porque eran comunes en esa área. Es un tipo de pasto o de arbusto que crece en donde quiere crecer. Y no habrían estado sorprendidos si hubiera habido unos cuantos de esos, porque siempre habría algunos cuantos en la cosecha. Pero estaban sorprendidos porque esto estaba lleno de ellos. “Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto.” Y entonces, los siervos queriendo proteger la cosecha, su amo y a su propio trabajo, “Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?”

Ahora, podemos reconocerlos ya para este punto, porque las cabezas se han madurado y podemos distinguirlos. El color era inclusive diferente. Tenían un color medio gris. Entonces, dijeron que podrían distinguirlos, entrar y arrancarlos. “Él les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.”

Ahora, ésa es la narrativa. Una historia muy simple, fácil de comprender. Pero, ¿qué significa? Bueno, eso es lo que los discípulos querían saber.

Observe el versículo 36, y más adelante, después de que Él ha dado un par de parábolas en medio de esto, es tiempo de explicar las parábolas. Y como aprendimos de los otros Evangelios, Él les explicó todas a ellos porque ellos, por sí solos, no podían entenderlas de manera plena.

Pero el versículo 36 dice: “Jesús despidió a la multitud,” esto es muy importante. Él despide a la multitud aquí. ¿Por qué hizo Él eso? Regrese al versículo 10. Los discípulos le habían dicho, cuando comenzó a hablarles en parábolas por qué les enseñaba en parábolas. Él les respondió: “Él respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del Reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.” ¿Por qué? Bueno, debido a los versículos 13 al 15: ellos no creen, no ven, no oyen, no comprenden. Sus corazones se han engrosado, sus oídos no oyen, sus ojos están ciegos. En otras palabras, debido a que no creen en Mí, no les voy a explicar la verdad a ellos. Esa es la razón por la que les estoy hablando en parábolas. Pero a vosotros, versículos 16 y 17 dice: “Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.” Y ustedes entenderán.

Entonces, Él lo separa del resto, tan solo a los discípulos; “entró Jesús en la casa”. ¿Qué casa? La casa de la que salió. Muy probablemente, la casa de Simón Pedro en Capernaúm. Regresaron a la casa. “y acercándose a Él Sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo.” Ellos querían saber eso.

Ahora, están de regreso en la casa. Simplemente esos apóstoles y Marcos 4:10 dice: “aquellos que también creyeron o lo siguieron.” Entonces, las únicas personas ahí son creyentes. Son los únicos que reciben una explicación. Y así es. Dios sólo revela Su Verdad a los Suyos y Él responde a su pregunta.

Ahora, observe la pregunta que hicieron. Ellos identificaron la historia. Él no. Él no le dio un título. Ellos sí. El título que le dieron fue “la parábola de la cizaña.” Entonces, ellos saben que esta era la característica primordial. Ellos saben que la historia era acerca de cosas que no pertenecían al campo y cómo al final serían quemados. Ellos sabían esto. Esta era la característica a la que le dieron importancia.

Y entonces, después de que están juntos y hacen la pregunta, el Señor responde la pregunta. Y realmente, necesitaban una respuesta debido a la confusión con la forma del Reino en la que estaban existiendo. ¿Y sabe cuál habría sido su reacción, simplemente como comentario al margen? Si usted hubiera tenido que decirles: mira, tenemos estas tres tierras que no creen y tenemos esta tierra que realmente cree. ¿Qué quieres hacer con las tres tierras? Sé lo que ellos dirían. Y puedo adivinar quién lo diría. Jacobo y Juan. ¿Y sabe lo que ellos habrían dicho? Envía fuego del cielo y quémalos. ¿Cómo sabe usted que ellos habrían dicho eso? Ya lo dijeron una vez antes. Como puede ver, ellos reaccionaron de esa manera ante la incredulidad. Y eso es de alguna manera un celo apropiado. Simplemente, quémalos Señor. Y pensaron que estaban en buena compañía. Juan el Bautista les dijo cuando él vino, que Él haría eso.

¿Alguna vez se ha sentido así en contra del mundo incrédulo? Dios, aplástalos. Y entonces, esto es lo que ellos están pensando. Dios, tenemos una gran idea, quémalos a todos y danos al Reino. Vamos por todo. Entonces, necesitaban algo de ayuda. Entonces, les explica lo que va a pasar a la cizaña, aquellos que no son trigo.

Veamos la conversación en el versículo 37: “Respondiendo Él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.” Ahora, ¿quién es el Hijo del Hombre? Cristo. Cristo es el Hijo del Hombre. Ese es su título común para sí mismo. Él lo usa más que cualquier otro título para referirse a sí mismo. De hecho, sólo una vez más en el Nuevo Testamento se llega a usar esa frase por alguien más acerca de Él. Pero en otras ocasiones, es una frase para sí mismo y Él la usa porque lo identifica en Su encarnación, lo identifica en Su humanidad. Lo identifica conforme Él verdaderamente participa en nuestra vida. Lo identifica como siendo todo lo que un hombre puede ser, el hombre perfecto. Lo identifica como el segundo Adán, el representante de la raza. Es un término único de Su encarnación.

Pero también es mesiánico. En Daniel 7:3 el Mesías es llamado el Hijo del Hombre. Entonces, Él se está identificando a sí mismo como el Mesías, Dios encarnado, en ese título. Es un título maravilloso.

Los judíos sabían que ese era un título mesiánico y sabemos eso a partir de Lucas 22:69. Jesús ante el Sanedrín dice: “A partir de aquí veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios.” Y ellos le preguntaron si era entonces, el Hijo de Dios. Él dijo que era el Hijo del Hombre. Ellos dijeron que era el Hijo de Dios. Ellos debieron haber sabido que el Hijo del Hombre era una referencia mesiánica. Y entonces, vemos que el sembrador es el Señor Jesucristo. Él es en granjero que está sembrando la semilla.

Ahora, ¿qué nos dice esto? Hay algunas lecciones aquí y vamos a ver algunas lecciones conforme avanzamos. Nos dice que el Señor está sembrando semilla. ¿En dónde? En Su campo. En Su campo. Ahora, si usted nota en el versículo 38 dice que el campo es el mundo. Entonces, el Señor está sembrando semilla en el mundo. Y quiero apresurarme a añadir que el mundo es Su campo. Le pertenece. Él es soberano. Él es monarca. Él es el Rey de la tierra.

Él tiene en Su mano el título de propiedad, aunque Él realmente todavía no implementa Su autoridad de manera total como lo hará en Apocalipsis 6, cuando Él abra el rollo que es el título de propiedad de la tierra; y Él retoma la tierra. No obstante, es Suya. A pesar de eso, es Suya. Y toda la creación, por cierto, gime, Romanos 8, esperando que Él tome posesión de lo que de manera legítima es de Él.

Entonces lo que vemos es que el Señor está sembrando semilla en el mundo que le pertenece a Él. Es Su campo, es Su Reino, digo, Él lo hizo, ¿no es cierto? Él plantó a Adán y a Eva en él y Satanás vino y usurpó todo. Pero todavía es de Él. Él lo creó y lo va a reclamar y es Suyo, mientras tanto. Y entonces, el Hijo del Hombre, el Señor Jesucristo, siembra en Su propio campo.

Ahora, ¿qué es lo que siembra? Bueno, dice que la buena semilla son los hijos del Reino. Lo que esto significa es que el Señor coloca a los hijos del Reino en el mundo. Muy simple. A usted le sorprendería qué tan complejo la gente ha hecho esta parábola. He oído a personas, bueno la mayoría de los comentaristas que leí, y probablemente he leído 20 libros diferentes acerca de este pasaje en particular, la mayoría de ellos dijeron que el campo es la Iglesia. Y en la Iglesia, el trigo y la cizaña crecen juntos. Y todos ustedes han oído eso. Esa ha sido la interpretación más común. Jesús dijo en el versículo 38 ‘el campo es el mundo’.

Ahora, eso no parece demasiado difícil, ¿verdad? Usted dice ‘bueno, pero tienes que interpretar lo que Él quiso decir’. No, Él simplemente interpretó lo que quiso decir. En primer lugar, el campo era un campo. Simplemente un campo con un hombre sembrando. Y después, Él dijo que el campo significa el mundo. Y ahora, dice usted, ‘el mundo significa la Iglesia’. Alguien más puede venir en la próxima generación y decir que la Iglesia significa la Iglesia Bautista. Y después, la siguiente generación dice que significa la Iglesia Bautista en la esquina. Usted no puede hacer eso. Usted lo tiene que dejar donde está. El Señor dijo el campo es el mundo y Él conoce la palabra Iglesia. Si Él hubiera querido usarla, la habría usado. El campo es el mundo.

¿Que está diciendo? Dios siembra a Sus hijos de Su Reino por todo el mundo. Ahora, los discípulos podían entender eso. Seguramente, va a ser un Reino terrenal. Dios va a colocar a Su pueblo por todo el mundo. No tenemos un problema con eso. Por cierto, si usted lo hace en la Iglesia, terminará con un caos tan terrible al tratar de interpretar la parábola que no tiene esperanza.

Porque más adelante, en donde los siervos preguntan si pueden arrancar la cizaña y el Señor dicen que no los arranquen, que los dejen crecer juntos, si ésa es la Iglesia, entonces no tenemos derecho de ejercer, de implementar la disciplina en la Iglesia. No tenemos el derecho de exhibir a un hereje, no tenemos derecho a enfrentar el pecado. Y eso no es lo que las epístolas nos dicen. Si usted hace que este campo sea la Iglesia, realmente tiene problemas. Déjelo como Jesús lo interpretó. Es el mundo.

Entonces, usted tiene a personas creyentes. Ahora, por cierto, la frase hijos del Reino es una frase maravillosa. Somos los hijos del Reino. Somos los súbditos del Señor Jesucristo. Hemos sido plantados en el mundo, Su mundo. Este es un retrato, no del mundo en la Iglesia, sino de la Iglesia en el mundo. Somos colocados dentro del sistema del mundo. Nosotros, que amamos de manera legítima al Rey, que afirmamos de manera legítima Su Señorío, que verdaderamente somos los súbditos de Su soberanía, somos plantados en el mundo.

Ese es un gran pensamiento, ¿sabe eso? Que no estamos aquí por accidente, que somos plantados por el Señor. ¿No es eso maravilloso? En el lugar que Él nos quiere en el mundo. Eso también nos dice que nosotros no debemos salir de este mundo. No debemos de estar en algún monasterio en algún lugar, en algún cubículo. No debemos vivir en una casa santa en alguna ciudad santa en algún lugar. Me acuerdo de un hombre aquí, Orwell Jaggers, quien vendió tierra en Palmdale e iba a construir una ciudad sin pecado, una ciudad santa. Iba a colocar un muro alrededor de esta ciudad para mantener afuera el pecado. Y conozco a una dama que compró un terreno en esa propiedad. Fui a la escuela con el hijo de esa señora.

Pero no somos llamados a hacer eso. No somos llamados a aislarnos a nosotros mismos. Hemos sido plantados en el mundo. Entonces, en este Reino, vamos a ser plantados por todo el mundo y estamos ahí por muchas razones. En primer lugar, estamos ahí para ser madurados por los problemas que el mundo nos da, ¿no es cierto? Primera de Pedro 5:10: “después de que habéis sufrido por un poco de tiempo, el Señor os perfeccionará.”

“En este mundo tendréis aflicción, pero confiad,” Juan 16:33, “Yo he vencido al mundo.” Y Santiago dice que las pruebas y los problemas y esas cosas que nos suceden en el mundo son los que nos maduran y los que nos edifican. Entonces, el Señor nos planta y para que podamos desarrollarnos. También nos planta ahí… ¿Está listo para escuchar esto?… Para que podamos influenciar; para que podamos influenciar.

Ahora, una parábola sólo puede llegar hasta cierto punto y después, se desmorona como una analogía de verdad espiritual. Y este es el punto en el cual se desmorona, pero quiero introducir el pensamiento. Estamos en el mundo para influenciar para bien a la cizaña. ¿Sabe usted que cada persona que es trigo fue en alguna ocasión en su vida, cizaña? ¿Verdad? Todos éramos semilla mala antes de convertirnos, ¿verdad? Alguien dijo: “bueno no, si tomas esto en un sentido de predestinación calvinista, fuimos plantados como buena semilla y simplemente crecimos como buena semilla.” No, no, no. No importa lo que usted cree acerca de la soberanía de Dios, no importa lo que usted cree acerca de la predestinación, todos fuimos malos desde el principio.

Entonces, el Señor nos coloca en el mundo no sólo para ser perfeccionados y para ser madurados por la presión que trae, sino para influenciar a la cizaña para que se convierta en trigo como nosotros. Nuestra redención debe estar operando y ésa es la razón por la que Jesús dijo en Juan 17, como puede ver, ‘no te pido que los saques del mundo, sino que cuando estén en el mundo, Tú los guardes del maligno.’ No lo puede sacar; debemos estar en el mundo.

Ahora, ¿con quién estamos en el mundo? Bueno, el versículo 38 dice que, con la cizaña, zizania, los hijos del maligno. Ese es de nuevo ho ponēros, el maligno, el diablo. Dice en el versículo 39 “el enemigo que lo sembró es el diablo.” Él es el impío. Él es el maligno. Él es llamado así en varios lugares del Nuevo Testamento. El maligno. Y el artículo es enfático. Él es el que es absolutamente impío, malo, el que es absolutamente maligno, el que es absolutamente maligno. El maligno de todos los malignos. La esencia misma de este ser es miserable. Él es oscuridad total. Él es error total. Y cualquier persona que no sea hijo del Reino, es hijo del maligno.

Y si usted no es un hijo del Rey mediante su sumisión al Señorío de Jesucristo, usted es un hijo del diablo. Así de claro y simple. Usted está de su lado; usted está operando bajo el control de él. Efesios 2 dice que “es dirigido y movido y motivado por el príncipe de la potestad del aire, el cual opera en los hijos de desobediencia.” Si usted no obedece al Señorío de Cristo, entonces Satanás está operando en usted.

Juan 8:44, Jesús les dijo a esos líderes en Israel ‘vosotros sois de vuestro padre el diablo’. En 1 Juan 3, Juan hace un contraste entre los hijos de Dios y los hijos del diablo y esos son los únicos dos tipos de personas que hay. Ahora, hay una maldad relativa dentro de esos hijos del diablo, dentro de esa categoría; pero todos son hijos del diablo. Algunos son peores que otros, todos malos y todos representan a Satanás mismo. Eso es lo que significa en 1 Juan 5:19 cuando dice que el mundo entero está bajo el maligno, el mundo entero.

Y hay una afirmación interesante, creo yo, que se hace en el versículo 5:37 de Mateo que fácilmente es pasada por alto. Aquí en el capítulo 5, como usted sabe, el Señor está haciendo un contraste entre la conducta justa y la conducta injusta. Y Él en cierta manera resume todo esto al final del versículo 37: “y lo que es más de esto viene del maligno.” En otras palabras, si usted va más allá de esto o en contradicción a la ley de Dios, procede del maligno. Y esa es una declaración teológica monumental. El origen de la maldad es el maligno. Dios no es el autor del mal. El mal procede del maligno. Él es el enemigo quien, escuche esto, siembra en el buen campo.

Usted lo ve en la creación, cronológicamente. Dios sembró, ¿no es cierto?, a los hijos del Reino, Adán y Eva. Y después, vino el enemigo y en la caída, él sembró y los dos continúan a lo largo de la historia humana. Y entonces, Satanás es el origen de la maldad. “Todo lo que no es de Dios, dice en el versículo 5:37, viene del maligno. La gente siempre hace la pregunta de dónde vino el mal. De ahí vino. Del maligno.

Y entonces, de regreso en Mateo 13, el Señor siembra creyentes, súbditos del Rey en el mundo y Satanás siembra sus propios hijos. Y entonces el mundo, está mezclado: súbditos del Rey y los súbditos del usurpador, el enemigo, el diablo mismo. Y por lo cierto, el diablo en el versículo 39, diabolos, significa enemigo, adversario. Entonces, en el mundo estamos mezclados. Ahora, eso es muy importante. Así es como ha sido y así es como será en el Reino de misterio, una mezcla.

Ahora, hay varias cosas que necesitamos señalar. Satanás dice que el enemigo cuando él vino y sembró, él sembró ‘entre’. Y el uso un término muy, muy fuerte. Un pensamiento muy amplio. En todos lados. Y tenemos simplemente que señalar que Satanás realmente tiene a su gente en todos lados. Digo, realmente los está sembrando, de hecho, en algunas partes del mundo, están en un área entera. Y usted tiene que pasar mucho tiempo buscando ahí algo de trigo. Y entonces, ahí, hay una siembra masiva. Y a él le gusta sembrarlos tan cerca del trigo como pueda. Y él los siembra en la Iglesia. Él los siembra en la Iglesia. Porque dice en Mateo 7: “apartados de Mí” -a aquellos a quienes les dice esto ‘hicimos esto en Tu nombre’, “apartaos de Mí, hacedores de maldad.” Aquellos de ustedes que hacen iniquidad. Él tiene a sus trabajadores inicuos sembrados ahí en la Iglesia.

Ahora, cuando los encontramos aquí, tenemos instrucción bíblica para sacarlos. El Nuevo Testamento es claro en eso. Entonces, Satanás está sembrando lo que Dios ha hecho. Y esa es la historia del mundo. Ahí lo tiene. Dios siembra semilla buena y Satanás siembra lo malo. Y así es a lo largo de la historia humana. Y cuando llegamos al Reino en forma de misterio, así será. Habrá Judas en medio de los apóstoles.

Ahora, ¿qué es lo que eso está tratando de decirnos? Dice que existimos juntos. Respiramos el mismo aire, comemos la misma comida, manejamos por las mismas calles, vivimos en las mismas áreas, trabajamos en las mismas fábricas, vamos a las mismas escuelas, visitamos a los mismos doctores, nos entretenemos a nosotros mismos con el mismo entretenimiento. Estamos bajo el mismo cielo. Disfrutamos del mismo sol cálido, respiramos el mismo aire. Los justos y los injustos, sobre ellos cae lluvia en esta época, porque todo está mezclado hasta el final.

Y aquí es adonde llegamos al versículo 39, muy importante, la ciega es el fin del siglo. ¿Por qué dice eso? Porque como puede ver, los discípulos estaban listos para meter la hoz. Y confieso que yo soy así. Algunas veces, cuando usted ve a la impiedad y el rechazo y la tristeza que el mundo le causa a la Iglesia y el Señor así lo determina, usted simplemente dice ‘Dios, por favor, ¿puedes venir y aplastarlos a todos? Y usted entiende a David, ¿no es cierto? Cuando clama porque Dios destruya a sus enemigos. Y usted ve a esas personas que están debajo del altar rogándole a Dios para que haga algo. Pero aquí, el Señor dice que no sean impacientes. La cosecha espera hasta el fin del siglo. Una frase muy importante usada varias veces en Mateo. Habla de consumación definitiva en juicio. Habla de ese tiempo final cuando Dios juzga.

Ahora, en este punto, podríamos meter aquí la parte de la historia en donde ellos dijeron ‘¿quieres que saquemos los arbustos? Podemos ver quiénes son ahora, ya crecieron. Vemos la manifestación y sabemos quiénes son. ¿Quieres que los arranquemos? ¿Que los saquemos?’ Y el Señor dice ‘no hagan eso. No. Porque si usted jala a la cizaña, usted también podría sacar al buen trigo.’ Y usted pregunta qué es lo que él está diciendo. Creo que él simplemente está diciendo que, si usted trata de juzgar al mundo sin entendimiento divino, usted va a terminar condenando a los cristianos.

Usted dice: ‘espera un momento, ¿qué significa eso?’ Permítame explicar. ¿Sabe usted lo que la Iglesia ha hecho a lo largo de la historia? Simplemente eso. La Iglesia Católica romana, por ejemplo, bien podría ser descripta por estos hombres. ‘Oye, vamos a limpiar a todos los impíos del mundo.’ Y por su propia definición, todos eran piadosos. Y entonces, persiguieron a los creyentes verdaderos. Salieron y mataron a los creyentes verdaderos. Usted no puede hacer eso. Dios no llamó a la Iglesia de Jesucristo juzgar al mundo. Dios no nos quiere en una posición de poder político destruyendo incrédulos porque no tenemos el discernimiento para saber qué está pasando realmente de cualquier manera.

Esa no es la función de la Iglesia, el ir por todos lados arrancando a la cizaña del mundo. Eso no es a lo que se nos ha llamado. No debemos atacar al mundo. Dios no nos ha dado ese ministerio. Nosotros vamos a crecer juntos y Satanás va a sembrar y va a sembrar inclusive en la Iglesia porque ama la imitación. Pero no nos corresponde a nosotros arrancar a la cizaña. Y siempre, cuando en la historia, la Iglesia se ha convertido en un poder político, invariablemente tiende a corromper ese poder para destruir a los, entre comillas, apóstatas.

Piense en la inquisición. ¿Ha leído alguna vez el libro de los mártires de Fox? Todos esos mártires de Cristo fueron matados por los entre comillas, cristianos. Ellos dijeron eso de cualquier manera. Y lea las cruzadas, uno de los puntos más abismales de la historia humana. Las cruzadas, en el nombre de Jesucristo en Europa. Para recuperar los lugares santos de Israel de las manos de los turcos. Y en el proceso, masacraron a personas por todo Europa. En una villa simplemente, pisaron con sus caballos a 3000 judíos porque dijeron que eran apóstatas.

Esta no es la época del juicio. ¿Cuál fue la actitud del Señor Jesucristo hacia esas personas? Simplemente pregúntese esto: ¿cómo es que Él trató a los publicanos y pecadores? Con mansedumbre y amor y bondad, ¿no es cierto? ¿Cómo trató a Judas? Y Judas estaba ahí en Su presencia y ni siquiera lo mató y lo envió al fuego. Él fue paciente. Y este es el tiempo de la paciencia. Él fue tolerante. Y este es el tiempo de la tolerancia. Él mostró gracia. Y este es el tiempo de la gracia.

Y mientras que algunas personas están tratando de matar, de destruir a la cizaña, podrían estar olvidando el hecho de que ellos en una ocasión también fueron cizaña y quizás Dios también sabe que necesitaban suficiente tiempo para convertirse en trigo, ¿se da cuenta? Si salimos a destruir a todo el mundo, podríamos estar totalmente fuera de línea con el plan de Dios. Como puede ver, el Señor sabe cuántas personas pertenecen al Reino. Y Él, como dijo en el libro de los Hechos, tiene mucho pueblo en esa ciudad. Él sabe quién va a creer. Y todo está desarrollándose como Él lo ha diseñado.

Y si nosotros como iglesia actuamos contra los impíos de este mundo, estaríamos interfiriendo con la espera paciente de gracia de Dios para qué esas personas vengan a Él en el tiempo bueno de Dios. Ese no es nuestro llamado. Nosotros no debemos hacer eso. Y el espíritu de eso significa que no debemos condenar a los incrédulos del mundo tampoco. No debemos orar porque Dios los destruyan. Debemos orar porque Dios ¿qué? Los salve. Que Él los salve, que Él los redima. Esa es la única actitud apropiada.

Esa fue la actitud del Señor Jesucristo la noche en la que Él fue traicionado. Él mojó el bocado, era una señal cuando usted se lo daba la persona que estaba a su lado que esta persona era el invitado de honor. ¿A quién le dio el bocadillo? A Judas. Él todavía estaba tratando a Judas con amor. Tratando de traerlo a sí mismo. Judas y Jesús, una ilustración de cómo es en la mezcla de personas en la época de la gracia.

No podemos actuar como ejecutores. Debemos ser amorosos, pacientes, mostrar gracia y tolerancia como fue nuestro Señor. ¿Y sabe algo más? Si tratáramos de actuar en juicio, podríamos estar afectando algo de esa tierra rocosa o tierra con arbustos y podríamos estar arrancando lo que es verdadero. Entonces, necesitamos tener un corazón de compasión, no un corazón de condenación.

Y usted sabe, usted podría llevarlo a un nivel más arriba. No podemos aplicar principios espirituales por los que vivimos en el Reino al resto del mundo. Usted no puede decir ‘debemos deshacernos de estas personas, están echando perder a nuestro mundo’. Ellas simplemente están haciendo lo que ellas hacen de manera natural. Digo, usted no puede acercarse esas personas y decirles ‘me gustaría que ustedes hicieran lo que deben hacer’. Eso es imposible para ellos, porque están haciendo lo único que saben hacer y eso es conducirse como los hijos del diablo.

Y si usted trata de ir y trata de implementar en el mundo nuestros estándares, usted está echando sus perlas ante ¿qué? Ante los cerdos. Se acuerda de eso en Mateo 7, en donde Él habla de eso, en los primeros 6 versículos de Mateo 7. Él habla de cómo no debemos juzgarnos unos a otros, sino que debemos tener cuidado con nuestras propias vidas. Y antes de que saquemos la paja del ojo de alguien más, nosotros tenemos que sacar nuestra viga de nuestro propio ojo. Y después, él habla acerca de cómo debemos enfrentarnos unos a otros y cómo debemos tratarnos y demás.

Y él dice en el siguiente versículo: “no se molesten por tratar de implementar esto en el mundo, eso sería echar sus perlas delante de los cerdos.” Y usted puede regresar y tomar el sermón del monte entero ahí, y lo que Él está diciendo es ‘no tomen estos principios del sermón del monte y traten de implementarnos en una sociedad de personas impías porque no pueden aplicarlos.’ Y entonces, no los condenamos por no hacer eso, ¿entiende? Los amamos. Y los llamamos a Cristo.

La salvación, entonces, nos llama a un lugar que es en un sentido peligroso porque estamos mezclados en el mundo. Pero escuche esto con mucha atención. No creo que el Señor esté muy molesto por eso porque la naturaleza del trigo no puede ser cambiada. Podemos estar al lado de la cizaña, pero ellos no pueden cambiar nuestra naturaleza si somos trigo, ¿verdad? Pero lo opuesto no es necesariamente el caso. Su naturaleza puede ser cambiada por la influencia de la piedad. Y entonces, somos llamados a ser pacientes.

Ahora, eso nos lleva al clímax en el versículo 39. Se acuerda en la parábola que Él dijo: “simplemente esperen a que sea el tiempo de la siega y vendrán los segadores y ellos separarán.” Y el versículo 39 dice que los segadores son los ángeles. Ahora escúchenme, los ángeles son llamados a juicio. Los cristianos son llamados a una influencia justa. Nosotros no somos llamados al juicio. Nosotros no somos llamados a condenar al mundo.

Ahora, nosotros debemos predicar en contra de sus pecados, queremos predicar acerca de sus maldades. Pero queremos amar a los pecadores y malhechores y mostrar gracia y paciencia hacia ellos. Nosotros no somos los ejecutores de Dios. Esa no es nuestra tarea. Nosotros tenemos un conocimiento inadecuado, en primer lugar; podríamos terminar cometiendo errores terribles como se han cometido a lo largo de la historia.

Entonces, la Biblia está diciendo que Dios va a juzgar. Él va a juzgar al final de la época, de la edad, del siglo; y los ángeles eran los segadores. Y usted puede ver eso una y otra vez en el Nuevo Testamento, desde Mateo hasta Apocalipsis, cómo Dios ha llamado a los ángeles a segar. En Mateo 16:27 dice: “Él vendrá en gloria en la gloria de Su Padre con Sus ángeles.” En Mateo 24, creo que es el versículo 31: “Él enviará a Sus ángeles para congregar a los elegidos y demás.”

El proceso de congregar a los elegidos y el proceso de recolectar a aquellos que serán juzgados debe ser hecho por los ángeles. Como puede ver, también en Apocalipsis, cuando usted lee el capítulo 14, en particular y después el capítulo 19, que los ángeles son los agentes de Dios de juicio, no los hombres. Esa no es nuestra tarea. Entonces, Él les dice a estos hombres en la parábola: “ustedes son los sembradores; Yo tengo otras personas para que sean los que cieguen.” Versículo 40: “y cuando los ángeles vengan, los segadores, por lo tanto, la siega va a ser recogida y quemada en el fuego y será así en el fin de este siglo.”

Tenemos que esperar hasta que el Rey regrese con Sus ángeles para que esto suceda. Y, por cierto, eso es precisamente lo que dice 2 Tesalonicenses 1:7. “cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de Su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al Evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de Su poder.” ¿Cuándo sucederá eso? Cuando Él venga para ser glorificado en Sus santos. Él vendrá a ser glorificado en Sus santos y cuando Él venga en ese momento, con Sus ángeles santos, Él los quemará en un fuego que nunca se apaga a todos esos hijos del maligno.

Ahora, observe el versículo 40. Nos muestra la cizaña que es recogida y quemada. Ese es el retrato. El versículo 41 lo explica. “El Hijo del Hombre enviará a Sus ángeles y los sacará de Su Reino. Y ahí, el término reino ve al mundo entero. Todo es su campo y Él mete la red, por así decirlo. Los recoge como los animales inmundos y limpios en la misma arca. Cabras en la misma pastura con las ovejas. Peces malos en la misma red con peces buenos. Cizaña en el mismo piso que el grano. Vasos de deshonra en la misma casa que los vasos de honra. Él los mete a todos y a todos los que hacen tropezar y hacen iniquidad o transgresión, misma frase que en Mateo 7:23, aquellos que cometen transgresión, los mete a todos y a todos ellos, versículo 42, “son arrojados en el horno de fuego.” Y su reacción a eso es “el lloro y el crujir de los dientes.”

Entonces, viene un juicio inevitable cuando el Señor envía a Sus ángeles, y saca del Reino a todos aquellos que lo ofenden a Él. Y cualquier cosa que es pecaminosa, incrédula, lo ofende. Y todos aquellos que hacen iniquidad, simplemente dos maneras de definir a personas pecaminosas, son arrojados a un horno de fuego. Ahora, el fuego es la muerte más horrenda que el hombre jamás experimenta. Y el fuego es la imagen del infierno eterno. Habla de la condenación terrible y eterna de los injustos, de los hijos de Satanás. Es usado una y otra vez en las Escrituras.

Leemos en las Escrituras acerca de arbustos siendo quemados, acerca de cizaña siendo quemada, acerca de ramas estériles siendo quemadas, inclusive en el Antiguo Testamento de árboles siendo quemados. Aquí vemos a la cizaña siendo quemada. La idea de que los impíos serán consumidos en fuego. Retrata lo mismo, el horno de fuego, como el lago de fuego en Apocalipsis 19, el fuego inextinguible de Marcos 9, el fuego eterno de Mateo 25. Es el fuego consumidor ardiente del infierno. Es el mismo fuego de Malaquías 4. El mismo juicio devastador de fuego al que Daniel hace referencia en Daniel 12, versículo 2. Es el castigo eterno en el infierno. Y la reacción en el versículo 42 es tan aterradora. Crujir de dientes y alaridos penetrantes es lo que realmente dice. Ésa es la reacción. Crujir de dientes y alaridos penetrantes.

La gente cree que va a estar en el infierno y todo estará bien. Estarán con sus amigos, les va a encantar ahí. Y este versículo nos dice que no sólo el infierno es un fuego, sino que le dice cómo será su reacción ahí. Crujir de dientes y alaridos penetrantes. Juicio inescapable, doloroso, eterno, inevitable. Y el Señor les está diciendo a los discípulos: “miren, por ahora esperen, por ahora sean pacientes, por ahora influencien, por ahora existan juntos mientras que el plan se está desarrollando.”

Y finalmente, el juicio caerá. Y después de que cae, versículo 43, no ahora, sino entonces -subraye esa palabra entonces- “entonces los justos resplandecerán.” Entonces, viene la gloria santa, como puede ver. Entonces, viene el Reino que se espera. Entonces, viene la Shekhiná justa, brillando en el rostro de todos los santos de todos los tiempos. “Brillarán como el sol en el Reino de Su Padre,” Entonces. Entonces, Él dice: “eso es parte de su futuro.” Pero viene, con la misma certeza como el juicio. De hecho, Daniel 12:3 dice que ‘brillarán como las estrellas, resplandecerán como el brillo del cielo glorioso de Dios maravilloso’.

El último punto es la aplicación, versículo 43. “El que tenga oídos para oír, oiga.” Esa es la aplicación. Usted pregunta qué significa eso. Simplemente, significa lo que solía oír decir a un maestro de escuela cuando yo era pequeño: “Johnny, más vale que escuches.” Más vale que escuches. Más vale que escuche. ¿Qué está escuchando?

Bueno, en primer lugar, hágase usted esta pregunta: ¿es usted trigo? Digo, usted debería saber eso para comenzar. ¿Es usted trigo? ¿O es usted cizaña, es usted cizaña? ¿Es usted un hijo del Reino o un hijo del enemigo? Si usted es un hijo del enemigo, entonces escuche. Este es un tiempo de paciencia, este es un tiempo de gracia, pero el juicio es inevitable, eterno, doloroso. Más vale que se evalúe y más vale que escuche.

Usted dice: ‘no soy cizaña, soy trigo’. Entonces, más vale que escuche esto. Usted va a vivir en este mundo al lado de la cizaña y usted debe influenciar al mundo para bien, no ser influenciado por el mismo. Usted debe ser usado por Dios para alcanzar a esa cizaña que está cerca de usted, para que se convierta en trigo. Y entonces, úselo como una oportunidad. No condene al mundo, no juzgue al mundo, esa es la responsabilidad de Dios. Si no ámelo mientras que condena su pecado y ama al pecador. Ése es el plan. ¿Está haciendo eso? Usted ha sido plantado en el mundo para bien y para Dios y para salvación.

Bueno, oremos. Con su cabeza inclinada por tan sólo un momento, si usted ve su propia vida y usted sabe que usted no conoce al Señor Jesucristo o usted se pregunta si lo conoce, entonces, piense profundamente en el hecho de que, si usted no es un hijo del Reino, sométase de manera total y completa al Señorío de Cristo el Rey. Si usted no se somete de manera total al Señorío del Rey, usted es un hijo del maligno y usted será recogido y quemado para siempre.

Y no necesita ser de ese modo. El Señor Jesucristo lo transformará en este momento, y lo hará un hijo del Reino. Él puede hacer esa transformación. Él nos ha llamado a salir de un reino de las tinieblas a un Reino, el Reino de Su amado Hijo, Colosenses 1. Él puede hacer la transformación; y Él lo hará. Esa es la razón por la que Él espera, lo espera a usted.

Y si usted es trigo, ¿está influenciando el mundo para bien y para Dios? ¿Tiene usted una actitud de amor, en lugar de tener una de condenación? Es tan fácil sentarse y condenar a los pecadores y hablar mal de ellos y condenarlos porque tenemos causa de hacerlo debido al pecado de ellos. Pero de alguna manera en el proceso, comenzamos a querer que descienda la condenación sobre ellos. Quizás necesitamos pedirle a Dios que nos dé una gracia mayor hacia ellos, la gracia que Jesús tuvo hacia Judas.

 

 

 

 

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