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Abran sus Biblias conmigo en Mateo capítulo 16; Mateo, capítulo 16. Este día del Señor y el próximo estaremos estudiando un pasaje de las Escrituras. Y aunque hay una división de capítulo a la mitad, realmente está fuera de lugar, ya que el texto fluye junto, comenzando en Mateo, capítulo 16, en el versículo 27 y realmente llega hasta el versículo 13 de Mateo, capítulo 17. Este es uno de los puntos más importantes, uno de los grandes momentos en la vida de nuestro Señor Jesucristo y creo que en la vida de sus apóstoles y estoy seguro que también en nuestras vidas, como descubrirá usted conforme lo estudiamos. De hecho, me gustaría titular esta sección ‘Una Probada de la Segunda Venida’… ‘Una Probada de la Segunda Venida’.

Ahora, el capítulo 16 de Mateo es un capítulo maravilloso. Contiene algunas realidades monumentales. Es sorprendente cuántas grandes verdades son presentadas de manera clara en este capítulo. Ahora, recuerde que estamos a tan sólo unos cuantos meses de la muerte del Señor Jesucristo. Y conforme Él se mueve más bien ahora de manera rápida al tiempo de la pasión, Él percibe una gran necesidad de preparar a Sus apóstoles para lo que van a soportar; y después, para la resurrección, la Ascensión y su ministerio posterior.

Y entonces, es un momento de enseñanza más bien intensa. Y en este capítulo en particular, Él comienza a hablarles de todo lo que está involucrado en el corazón y alma del Evangelio. Por ejemplo, en el capítulo 16, Él hace que ellos afirmen que Él es el Mesías. Ellos dicen “Tú eres el Cristo,” a través de la voz de Pedro. Y después, ellos también afirman mediante la revelación de Dios que “eres es el Hijo de Dios viviente”.

Y entonces, el capítulo se concentra en Su naturaleza como Mesías, Su identidad como Mesías. Afirma y confirma también Su deidad. Después, en el versículo 18 Él dice: “Yo edificaré Mi Iglesia”. Y nos dice que el plan va marchando de acuerdo con la agenda. Que el desarrollo del Reino de Dios está avanzando como fue indicado. Y después, Él añade “las puertas del Hades,” lo cual es simplemente una frase que se refiere a la muerte, “no prevalecerán contra ella”. La muerte simplemente no puede detenerlo y entonces, aquí Él habla del poder de Su Reino.

Entonces, Él les ha dicho, realmente a través de la inspiración de Dios, la revelación de Dios mismo, que Él es Mesías, que Él es el Hijo del Dios viviente. Que Él edificará Su Reino y que la muerte misma no va a poder detener eso. Y entonces, ellos comienzan a percibir cómo se va desarrollando el plan. Y después, Él les dice comenzando en el versículo 21, que Él va a morir y que va a resucitar al tercer día. Y entonces, Él les ha revelado Su muerte y Su resurrección; y todo esto en el espacio breve de la segunda mitad del capítulo 16. Y eso nos deja con una gran realidad más: Cristo ha venido, Él es el Mesías, Él es Dios en carne humana, Él está edificando Su Reino, nada lo puede detener, Él morirá, Él resucitará y finalmente, Él regresará.

Y eso llega a ellos en el versículo 27. Aquí es donde retomamos nuestro texto juntos: “porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de Su Padre con Sus ángeles y entonces, pagará a cada uno conforme a sus obras.” Esta es la primera revelación clara en la vida de nuestro Señor de Su segunda venida. Esta es una gran verdad que ellos están escuchando. Él es el Mesías. Él es Dios en carne humana. Él edificará Su Reino, nada lo puede detener. Él morirá y Él resucitará para probar que ni siquiera la muerte no puede detener.

Y después, Él regresará en gloria plena refulgente. Esto, entonces, constituye el gran mensaje del Evangelio, el cual se convierte en Su tema, conforme instruye a Sus discípulos en los días y semanas y meses hasta Su muerte. Y aunque ellos oyeron las lecciones y aunque Él se las volvió a dar una, y otra y otra vez, la plenitud de todo esto realmente nunca fue entendida por ellos hasta después de que sucedió. Y ellos comienzan a mirar hacia atrás y tuvo un significado que nunca antes tuvo, cuando lo oyeron por primera vez.

Ahora, no era un mensaje nuevo el hecho de que Jesús vendría en gloria. Los profetas estuvieron llenos de ese mensaje. Isaías habló de eso. El salmista en el Salmo 22 habló de eso. Aún David habló de eso, de que el Mesías nunca sería dejado para corromperse, sino que vendría un gran tiempo de gloria. Aún el gran pacto Davídico prometió que vendría un Rey con un Reino glorioso eterno. Y entonces, Jesús meramente les está afirmando la gloria que los profetas dijeron que sucedería, que se cumpliría a través del Mesías.

No obstante, hay un sentido en el que ellos pudieron haber perdido ese sentido de gloria por las cosas que habían ocurrido en la venida de Cristo. Él no estaba tomando la gloria que ellos pensaban que Él iba a tomar. No estaban saliendo las cosas como ellos pensaban que saldrían. No era de acuerdo con su expectativa mesiánica.

Y entonces, nuestro Señor aquí añade esta dimensión tan importante de que la última perspectiva que el mundo tiene de Jesucristo no será como un criminal crucificado. Él regresará en gloria plena. La primera vez, Él vino en rechazo, hostilidad y muerte, ejecutado como un criminal despreciado. La segunda vez que Él venga, será en gloria, majestad, dominio, poder y será adorado como Rey de reyes y Señor de señores. Y los discípulos realmente necesitan conocer este hecho. Y como el poeta lo dijo, “el que lloró en la tumba, el que calmó las olas rugientes, manso para sufrir, fuerte para salvar, Él vendrá en gloria. Él, cuyas tristezas fueron pisadas en el camino, Él que siempre dio bien, Hijo de hombre, Hijo de Dios, Él vendrá en gloria. Él, quien sangró con una herida lastimada, quien llevó de manera mansa escarlata y espinos. Él, quien llevó la tristeza, Él vendrá en gloria. Monarca de quien se burló judío y se burló griego, sacerdote y rey divinamente manso, Él vendrá en gloria. Él, quien murió para liberarnos, Él, quien vive y me ama aun a mí. Él, quien viene y a quien yo veré, sólo Jesús, solo Él, Él vendrá en gloria.”

Entonces, el versículo 27 es tan importante para ellos. Como puede ver, lo que ellos necesitan es perspectiva. Las cosas no están saliendo como ellos lo planearon. El versículo 27 necesita ser visto desde dos perspectivas. En primer lugar, tiene una naturaleza de promesa. Es una promesa para aquellos que creen. Para aquellos de nosotros que amamos y conocemos al Señor Jesucristo, el pensamiento de Su venida es una promesa que nos llena de gran esperanza y expectativa, ¿no es cierto? Y como Juan, decimos: “Sí, ven Señor Jesús.” Somos aquellos que se congregan debajo del altar en el libro de Apocalipsis y claman: “¿hasta cuándo, Señor, hasta cuándo? ¿Hasta cuándo permitirás que el mundo siga viviendo como vive hasta que Tú intervengas en gloria?” Somos como David, quien en los Salmos imprecatorios clama a Dios y dice: “Dios, ¿hasta cuándo prosperarán los injustos?” ¿Cuándo vas a venir y tomar Tu gloria y traerás equidad y justicia al mundo? Y hay una promesa con gran expectativa en la venida de Jesucristo que llena nuestros corazones de esperanza.

Y usted sabe, en este día en particular, era especialmente necesaria. Realmente lo era. Porque si usted regresa al versículo 24, usted recordará que la última vez dijimos que Jesús les había dicho a Sus discípulos: “estas son las condiciones del discipulado.” Si quieres ser cristiano, si quieres seguir a Jesucristo, si quieres pertenecerle, si quieres identificarte con Él, si quieres ser uno de los Suyos, si quieres entrar a Su Reino, así es como debes entrar, dice el versículo 24: “niégate a ti mismo, lleva tu cruz y sigue en obediencia.” Sacrificio, negación personal, le dices no a ti mismo, le dices sí a la voluntad de Dios, le dices no a la comodidad y le dices sí a una cruz, la cruz del rechazo, la cruz de la persecución, la cruz del aislamiento de la gente del mundo y quizás la cruz del martirio. Pero la llevas con disposición.

Y después, después le dices sí a la obediencia leal a costa de lo que sea. Esas son las condiciones. Todo es sacrificial. Todo es decirle ‘no’ a las cosas que atraen al mundo. Es decirle no a la comodidad y al dinero y al placer y decirle sí al dolor y a la lucha y a la persecución y a la batalla. Y Él les acaba de decir eso.

Y entonces, ya para este momento se está volviendo algo pesado, usted sabe. Digo, cuando ellos se dieron cuenta de que Él era el Mesías y que Él les dijo “edificaré Mi Iglesia y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella y les daré las llaves del Reino,” hombre, usted puede sentir cómo su presión arterial comienza a subir y ellos comienzan a percibir que va a pasar, caballeros, va a pasar. Va a tomar Su Reino.

Y después, les dice, “por cierto, tengo que ir a Jerusalén y sufrir ser matado”. Y eso es todo lo que escucharon. Y después, Él les dice a ellos: “no sólo tengo que ser matado, sino que quiero que todos tomen una cruz y quiero que se nieguen a sí mismos y quiero que todos me sigan sin importar el precio y en lugar de buscar ganar el mundo, quiero que le digan no a todo eso y me sigan.

Y realmente se está volviendo algo pesado y ellos ven mucho del dolor, pero no mucho de la ganancia; y mucho del sufrimiento y no mucho de la gloria; y mucha cruz y ni siquiera una pequeña corona. Y el Señor sabe eso. Y el Señor nunca nos da más de lo que podemos llevar, ¿verdad? Y entonces, de pronto, hay esta luz que prende en la maravilla de lo Él que dice. Mira, no es lo único que hay, hombre. El Hijo del Hombre vendrá en la gloria del Padre con Sus ángeles. Eso no ha cambiado. El plan sigue su curso. Está por venir.

Y más adelante, el apóstol Pablo añade este comentario cuando dice que el sufrimiento de este mundo ni siquiera es digno de compararse con ¿qué? Con la gloria que será nuestra con Él… Romanos 8:18. Entonces, es un versículo que trae esperanza. Está lleno de promesa para ellos y para nosotros porque, así como ellos, anhelamos la venida de Jesucristo, ¿no es cierto?

Pero también tiene una naturaleza de advertencia. Una naturaleza de advertencia. Como puede ver, Él acaba de decir en el versículo 25: “porque todo el que quiere salvar su vida la perderá.” Si usted trata de aferrarse a este mundo, va a perder la eternidad. Les acaba de decir en el versículo 26: ¿qué les importa ganar en todo el mundo y de qué le sirve cuando pierden su alma? Y después, ¿qué van a hacer para poder comprar su alma de regreso?

Entonces, Él también está diciendo algo en el versículo 27 que tiene una advertencia severa en su naturaleza. Qué hay acerca de ustedes, personas que no pertenecen a Jesucristo y que nunca lo han seguido, no se han abandonado a sí mismos, no han tomado su cruz, nunca lo han seguido, nunca le han sido obedientes, nunca han nombrado Su nombre Santo. ¿Qué hay acerca de ustedes?

Bueno, Él también viene en gloria y Él también va a juzgar no sólo a los Suyos, sino también a los que no Son suyos, porque Él dice al final del versículo 27 “pagará cada uno conforme a sus obras”.

Como puede ver, para el cristiano, amamos Su aparición, dice Pablo, amamos Su venida. El no cristiano de manera ardiente niega Su venida, dice Pedro, porque también siempre está asociada con juicio. Entonces, hay un sentido en el cual entendemos al amado apóstol Pablo quien en la visión de Apocalipsis 10 tomó el título de propiedad de la tierra, el cual representa la venida de Jesucristo y se ve a sí mismo comiéndolo y tragándolo y dice “es amargo, es dulce en mi boca y amargo en mi estómago”. En otras palabras, la dulzura es la naturaleza de promesa para los creyentes y la amargura es la naturaleza de advertencia para los incrédulos.

Y Pablo vio la venida de Cristo de la misma manera. Por un lado, era gran gozo. Y él anhelaba que Jesús viniera. Por otro lado, él dice: ‘conociendo el terror del Señor, persuadirnos a los hombres’. Y entonces, debido a que Jesús viene, es un gozo en nuestros corazones, pero al mismo tiempo es tristeza al mismo corazón. Nos regocijamos en lo que será nuestro y suyo y nos duele ver lo que no será de aquellos que no lo conocen. Pero Él vendrá. Para algunos, eso significa una vida de negación personal y una vida de llevar la cruz y una vida de obediencia leal y una vida de sacrificio que se acaba y será recompensada con reposo eterno y riquezas eternas y prosperidad externa y bendición infinita. Y para algunos, una vida de egoísmo centrado en sí mismos, de vivir para sí mismos, para sus satisfacciones, terminará y será reemplazada por una eternidad de tormento, de pobreza y soledad.

Entonces, esta es una palabra muy, muy general. Él aquí no está hablando de algún elemento dado de la segunda venida, de ningún suceso dado en los sucesos múltiples que ocurren en ese gran concepto de la segunda venida. Él simplemente está hablando en un sentido general y diciendo que cuando Él venga en la plenitud de Su venida, en el progreso de todos esos sucesos, Él va a tratar con toda persona. Los creyentes serán raptados, inmediatamente tomados al tribunal de Cristo para recibir su recompensa por las cosas que hicieron, que fueron dignas que Dios produjo. Los incrédulos serán finalmente congregados en el gran trono blanco, ahí del mar y de la tierra y traídos delante de Dios como el Juez final y serán enviados a la muerte segunda, al infierno eterno para siempre. Y todos esos elementos de juicio que incluyen eso, en cierta manera son llevados ahí en la parte de atrás de este versículo. Es una perspectiva general: Jesús viene.

Veámoslo. Versículo 27 dice: “porque el Hijo del Hombre vendrá.” ¿Por qué se llama Jesús a sí mismo el Hijo del Hombre? Bueno, es un punto de identificación que Él utiliza de manera más común que cualquier otro, por mucho. Con mucha frecuencia se refiere a sí mismo de esta manera. Y, en primer lugar, identifica Su humanidad. Habla de Él como el Dios encarnado. Él es identificado con los hombres, uno de ellos. Pero en este contexto, tiene un significado más rico, más pleno, más maravilloso.

Y si usted quiere tomar nota de esto, pase en su Biblia al séptimo capítulo de Daniel. Daniel, capítulo 7. Y comenzando en el versículo 9, Daniel está viendo en la historia del mundo de manera panorámica. Y él está viendo la consumación de la historia humana. De hecho, él mira hasta llegar al juicio final en el versículo 9. Y él dice en la visión: “estuve mirando hasta que fueron puestos tronos. Y se sentó un Anciano de días cuyo vestido era blanco como la nieve. Y el pelo de Su cabeza como lana limpia. Su trono, llama de fuego y las ruedas del mismo, fuego ardiente.”

Ahora, ¿qué es esto? Bueno, aquí se está llevando a cabo el juicio. Los tronos están establecidos. Y el Anciano de días, ese es Dios mismo, se sienta en juicio. Su vestido era blanco como la nieve, habla de Su pureza. Su santidad absoluta y total. El pelo de Su cabeza como lana limpia hablando de Su sabiduría. Su trono llama de fuego, su majestad. Y su autoridad como las ruedas del mismo fuego ardiente. Es un trono encendido en fuego y lo que es, es que tiene llamas que están girando a los pies de este trono en juicio consumidor, en un juicio purificador.

Y en el versículo 10, un río de fuego procedía y salía de delante de él. Millares de millares le servían. Y millones de millones asistían delante de Él. Y esta escena tiene un propósito. El juicio ha sido establecido. Y los libros fueron abiertos. Dios lleva libros, ¿sabía eso? La contabilidad final estará basada en datos objetivos. Dios ha mantenido los registros. Dios puede ver los libros en el juicio. Y después, vemos en los versículos 11 y 12, la destrucción del líder mundial satánico, la bestia, el anticristo. El sistema romano que ha crecido en el fin de los tiempos es destruido y devastado de manera total.

Y después dice en el versículo 13: “miraba yo en la visión de la noche y he aquí, con las nubes del cielo venía uno como Hijo de Hombre que vino hasta el anciano de días y le hicieron acercarse delante de Él y le fue dado dominio y gloria y Reino para que todos los pueblos naciones y lenguas le sirvieran. Su dominio es dominio eterno que nunca pasará y Su Reino uno que no será destruido.”

Y ahí usted tiene al Hijo del Hombre viniendo en gloria para recibir el Reino del Padre y para actuar, por así decirlo, en armonía con el Padre en juicio. Y yo creo, conforme usted regresa a Mateo 16, versículo 27, cuando usted ve al Hijo del Hombre viniendo en la gloria de Su Padre con Sus ángeles para pagar a cada uno según sus obras, usted tiene otra profecía como esa de Daniel, la cual ve a Jesús como el Hijo del Hombre viniendo como hombre para juzgar a los hombres representando al Dios eterno. Entonces, este es Jesús en juicio. Jesús en gloria. Jesús, quien viene a tomar Su Reino y aquellos que le pertenecen a Él entran al Reino. Como Mateo 25 dice: “y aquellos que no son expulsados del Reino para siempre”.

Y note que también en el versículo 27 dice que Él vendrá en la gloria de Su Padre. Ahora, gloria, básicamente debe ser entendida en las Escrituras o realmente no puede entender mucho de lo que la Biblia enseña. Pero gloria es otra manera de expresar los atributos, la naturaleza, la esencia de Dios. Él vendrá en la realidad plena y refulgente y manifestación del Dios eterno. Como puede ver, cuando Jesús vino al mundo, Su deidad estaba velada, ¿no es cierto? Él habitaba entre los hombres, pero ellos no sabían quién era. Ellos no lo recibieron. Ellos no vieron belleza en Él que desearan. Él no era atractivo. Ellos realmente no vieron la gloria, estaba tan velada en Su humanidad. Pero vendrá un tiempo cuando Él regrese y el velo será quitado. Y Él regresará, dice, en la gloria de Su Padre descubierta.

Ahora, eso significa un despliegue total de atributos divinos. Usted sabe, regrese a Éxodo 33 y Moisés dice: “muéstrame Tu gloria”. ¿Y qué es lo que Dios le dice? “Dejaré que toda Mi bondad y gracia y misericordia pase delante de ti”. Moisés dice ‘déjame ver Tu gloria’. Dios le dice ‘Yo te mostraré Mis atributos.’ Por lo tanto, gloria equivale a atributos. Y la gloria es la manifestación refulgente de todo lo que Dios es en Su santidad infinita. Es la Shekhiná completa.

Más adelante, nuestro Señor habla más acerca de esto. Observe el versículo 29 de Mateo 24. Versículo 29 de Mateo 24. “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá y la luna no dará su resplandor y las estrellas caerán del cielo y las potencias de los cielos serán conmovidas.” Juan los ve como higos maduros en un árbol. Y conforme usted sacude el árbol, simplemente caen.

Y en otras partes en Apocalipsis, Juan ve los cielos enrollándose como un pergamino, como cuando usted jala la persiana y se resbala; y simplemente se vuelve a enrollar y sube así. El cielo entero se oscurece y simplemente se enrolla. Y lo que usted ahí es el espacio negro infinito. Todas las luces se han apagado y Dios está listo para presentar un show como el mundo nunca jamás han visto.

Entonces, versículo 30, aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo. Y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria. El versículo 31 añade que Él viene con Sus ángeles.

Ahora, de eso es de lo que está hablando el versículo 27 de Mateo 16. Él viene en la gloria plena del Padre con Sus ángeles, miles de miles, como dijo Daniel 7. Miles de miles de ángeles. Y entonces, Él viene en la gloria descubierta refulgente de Dios con un cielo negro como trasfondo, alumbrando el universo entero con Su gloria refulgente, de tal manera que los hombres gritan y piden ser escondidos de esa luz. La Biblia dice que cuando Él toca la tierra, Su gloria llenará la tierra. Él establecerá Su Reino y entonces, moraremos con Él en gloria. Pero aquellos que rechazan al Salvador precioso, serán expulsados de Su presencia para siempre.

Ahora, dice en el versículo 27 que cuando Él venga, al final del versículo, pagará cada uno conforme a sus obras. Pagará cada uno conforme a sus obras. Esto es contabilidad final. Es el día del juicio. ¿En base a que se llevará a cabo el juicio? Será llevado acabo, escuche cuidadosamente, en base a las obras. Es correcto, obras.

Usted dice: “¡espera un momento!” La gente tiene muchos problemas con esta declaración. Usted dice: “no somos salvos por obras, sino por gracia, ¿no conoce Efesios 2:8-9? ‘Porque por gracia sois salvos por medio de la fe y esto no de vosotros, pues es don de Dios’. No por obras.”

Pero aquí dice obras. “¿Quiere decir que Dios va a juzgarme en base a mis obras?” Eso es correcto. Eso es lo que dice. Usted dice: “bueno, hombre, eso es diferente”. No lo es. Está por todo el Nuevo Testamento. Primera de Corintios 3 dice que Él va a juzgarlos en base a sus obras. Lo dice de tres o cuatro veces en ese capítulo. Segunda de Corintios 5, Él va a juzgar a los hombres según Sus obras. Eso no es nada nuevo. Está por toda la Biblia. Habla de eso en Gálatas 6, Apocalipsis 2, Apocalipsis 20, Apocalipsis 22. Y ahí un versículo muy importante, creo, en Romanos 14:12. Todos daremos cuenta de nosotros mismos a Dios.

Pero permítame llevarlo a un texto clave. Romanos 2:6. Romanos 2:6. Cuando Jesús venga en juicio, juicio al final del versículo 5, Él pagará a cada hombre según sus obras. Eso es Romanos 2:6. Él pagará a cada uno según sus obras. Ahora, no es difícil entender lo que está diciendo. Está diciendo esto, escuche y después lo explicaré. Sea que usted conozca a Jesucristo o no, debe ser evidenciado por sus obras. Eso es todo. No es que usted es salvo por obras, sino que son la verificación objetiva de que usted es salvo. Es simplemente lo que dijo Santiago: la fe sin obras está muerta. No me hable de su fe sin obras. No me diga usted que es cristiano porque dice que lo es. Veamos su vida. Muchos dirán: “Señor, Señor…” y dice: “no son los que dicen Señor, Señor los que entran, sino que son los que hacen la voluntad del Padre”.

Como puede ver, las obras no son la manera en la que usted es salvo, pero son la evidencia de que usted lo es. Y entonces, Dios, en el día del juicio final, usa el criterio objetivo para verificar que esta persona de echo es redimida. Aquí está la evidencia. Esta de hecho es una persona no redimida. Y aquí está la evidencia. Y entre aquellos que no conocen a Jesucristo, que nunca lo han recibido como Salvador, no puede haber fruto. No puede haber buenas obras. No puede haber buenas obras porque Dios no está ahí para producirlas.

Y entre aquellos que son salvos, Dios está ahí. El Espíritu Santo morando en el alma del cristiano como individuo y serán el producto que prueba que la transacción realmente ocurrió. Es el criterio objetivo. Son el indicador objetivo, absoluto que da evidencia de salvación. Y ese mensaje está por todas las Escrituras. Versículo 7 de Romanos 2: “aquellos que mediante perseverancia paciente hacen bien, buscan gloria, honor e inmortalidad. Les daré vida eterna.” En otras palabras, para aquellas personas que buscan cosas justas y que buscan la gloria celestial y el honor celestial y la inmortalidad celestial, les daré vida eterna.

Ahora, usted y yo sabemos que nadie va a buscar ese tipo de vida a menos de que Dios haya regenerado su corazón, ¿verdad? Porque en Romanos 3 Pablo dice ‘no hay quien busque a Dios, no hay justo ni aún uno’. Entonces, si una persona está buscando la justicia y está buscando el hacer bien y está buscando gloria y honra e inmortalidad en el Reino de Dios es evidente que Cristo ha cambiado su corazón. Y esa persona recibe vida eterna. Para aquellos que son contenciosos, que no obedecen la verdad, sino que obedecen la injusticia, Dios dará indignación e ira.

Y después Él después lo dice de otra manera, invirtiendo el orden. ‘Tribulación y angustia sobre toda alma que hace mal. Del judío primeramente y también el griego. Y gloria, honra y paz a todo hombre que hace bien. Al judío primeramente y también al griego. Porque no hay parcialidad con Dios’. Dios no lo está metiendo a usted en el cielo y al infierno de manera caprichosa. Él no está diciendo: “tú me caes mejor que ellos.” Él simplemente está diciendo: si hay prueba en tu vida de que has venido a Jesucristo, perteneces a Mi Reino. Y las obras son el criterio objetivo. Entonces, muéstreme usted a una persona que dice que es cristiana, pero no hay nada que muestre que esa es la verdad, sin criterio objetivo, no tiene certeza de que entrarán al Reino de Dios, sin importar lo que pueda pensar.

Entonces, esta es una promesa. De regreso a Mateo 16. Una promesa para aquellos que aman a Cristo. ¿En qué sentido es una promesa, John? En este sentido, escuche: veo mi vida como cristiano y yo digo: ‘fracaso mucho,’ ¿verdad? Y también usted, ¿no es verdad? Y algunas veces, lo único que podemos ver es eso. Y en cierta manera, ahí usted está escarbando, rascando para tratar de encontrar las cosas que están bien.

Y después, encuentra algo que piensa que hizo bien y lo acaba de corromper, porque pensó que era bueno. Y ahora, usted ha echado a perder sus motivos. Y ahora, ha inyectado orgullo en lo que originalmente era un acto humilde. Es realmente difícil, ¿no es cierto? Y entonces, todos luchamos con ese tipo de situación, pero básicamente me da esperanza el saber que debido a que le he entregado mi corazón a Jesucristo, Él está produciendo a través de mí obras dignas de la recompensa de Dios. Y algún día, cuando yo esté ahí, el registro va a mostrar que ahí, en representación de la vida de John MacArthur, hay evidencia de que Dios cambió su corazón.

Por otro lado, es una advertencia de que no importa qué tan bueno usted crea que es, su bondad sólo es a nivel humano. Y usted no tiene ningún tipo de bondad producida por Dios a menos de que Dios viva en usted. Y usted va a estar ahí de pie en ese día y quizás va a decir: ‘bueno, yo hice esto, e hice aquello e hice esto y aquello’. Y Él simplemente va a decir: “no te conozco”. Eso es simplemente bondad humana, no la bondad producida por Dios. Y para el incrédulo, va a ser un día de temor tal que es difícil de describir. Creo que la mejor descripción es la dada por el apóstol Pablo en estas palabras en 2 Tesalonicenses capítulo 1. “Esta es una manifestación del juicio justo de Dios para que seais contados dignos del Reino de Dios por el cual también sufren, viendo que es algo justo con Dios recompensar con tribulación a aquellos que os atribulan.”

En otras palabras, él dice que Dios va a juzgar a aquellos que los persiguen. Y para aquellos de ustedes que están siendo afligidos, descanso. Como puede ver, para nosotros que somos atribulados y estamos sufriendo en esta vida, descanso. Todo va a estar bien. La gloria va a venir. Pero para el resto, el Señor Jesús será revelado desde el cielo con Sus ángeles en poder en llama de fuego, para vengarse de aquellos que no conocen a Dios y no obedecen el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, que serán castigados con destrucción eterna excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de Su poder cuando Él venga para ser glorificado en Sus santos. Como puede ver, ambos están entretejidos en el pasaje, ¿no es cierto? Ustedes, santos, descansen. Su gloria está por venir. Cuidado, incrédulos, la venganza está por venir.

Y entonces, cuando leemos que el Hijo del Hombre viene en la gloria de Su Padre con Sus ángeles y Él pagará a cada uno según sus obras, dulce y amargo, ¿no es cierto? Para todos los hombres habrá un día en el que van a rendir cuentas. Habrá un día en el que rendirán cuentas y todo el sufrimiento, la negación personal, el llevar la cruz, los cristianos obedientes, leales, aunque fallen, en el registro tendrán la evidencia de que la vida de Dios estaba en su alma por la fe en Jesucristo. Y su vida de lucha será equilibrada con bendición eterna.

Y para las personas egoístas, pecaminosas, que rechazaron a Jesucristo, enfrentarán el hecho de que la rendición de cuentas muestra y los libros indican que nada jamás fue producido por el poder de Dios en su vida. Y en base a eso, recibirán castigo eterno.

Ahora, simplemente decirles esto a los discípulos parece ser inapropiado en la mente de nuestro Señor. Y entiendo eso. Digo, aquí están y están caminando ahí a lo largo del camino y van de ahí, de donde estaban en Cesárea de Filipos a Galilea. Y nada realmente espectacular está pasando francamente. ¿Sabe lo que está diciendo? Digo, es implemente otro día y el plan entero parece no estarse cumpliendo. Y parece que las cosas no estaban saliendo muy bien. Y ahora, Él dice que va a morir. Y ahora, Él le dice a Pedro ‘Quítate del delante de Mí, Satanás’. Y después, Él dijo: “más vale que estén dispuestos a morir por Mí y llevar una cruz”. Y lo único que podían ver era a estos cientos de personas que habían visto antes caminando ahí con un travesaño para ir camino a una cruz, camino a su ejecución. Realmente, es todo algo difícil.

Y entonces, están en una situación muy real en la que no tienen ningún recurso. El Reino no parece estar viniendo. La gente no lo acepta como Mesías. Los judíos lo odian y lo quieren muerto. Y ahora, Él les estaba hablando de morir y que ellos van a morir. Cuando ellos se apuntaron, este no fue el trato. Esto no es ‘oye, ¿me puedo sentar a Tu derecha y a Tu izquierda en el Reino?’ Nunca llegó a esto. Y ahora les dice: ‘Ah, pero la gloria vendrá’. La gloria vendrá. Usted simplemente se puede imaginar lo que diría: ‘oh sí, oh sí, claro, seguro’. Eso está tan lejano, ¿no es cierto? Eso es tan remoto, ¿no es cierto? Digo, ese es un pensamiento agradable, pero usted estaría abrumado por la realidad de lo que es. ¿Ha notado eso? Usted sabe, así somos. Literalmente, nos ahogamos en lo que es. Y tenemos este pequeño ‘oh sí, la segunda venida. Oh sí, va a venir. Oh sí, yo sé esto’. Pero perdemos la esperanza purificadora que esa realidad debe crear porque realmente no vivimos en la realidad de eso.

Entonces, el Señor no sólo les dice ‘así va a ser’. Él se los ilustra de una manera absolutamente dramática, inolvidable, que cambió su vida. Él da un paso más hacia adelante porque Él sabe que va a ser difícil. Su fe es débil. Digo, el subtítulo de ese grupo era ‘La asociación de los de poca fe’.

Entonces, observe lo que dice en el versículo 28: “de cierto os digo”. Ahora, usted sabe que cuando Él dice “de cierto os digo” o “de cierto, de cierto os digo,” es algo muy importante. Que hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte. Esa es una frase judía que simplemente significa no beber la copa de muerte, no morir. Algunos de ustedes no morirán hasta que vean al Hijo del Hombre viniendo en Su Reino.

Ahora, eso es sorprendente. Y usted dice ‘en algún lugar en este mundo, hay algunas personas de mucha edad, muy mayores. ¿Alguien las ha encontrado? ¿Cómo es esto?’ Algunos que están aquí no gustarán la muerte. Bueno, en primer lugar, era sólo algunos, pero la mayoría de ellos gustaron de la muerte antes de que lo vieron. Pero algunos no. La mayoría moriría antes de que lo vieran, pero algunos no. Y los comentaristas llegan a este versículo y es sorprendente lo que sucede en su mente.

En primer lugar, quiero señalarle que lo que está diciendo, creo yo, en el versículo 28 podría ser mejor traducido de esta manera: “algunos de ustedes que están de pie aquí no gustarán de la muerte hasta que vean al Hijo del Hombre viniendo En su majestad real. Usted ahí tiene el término correcto, basileia, utilizado más de 150 veces en el Nuevo Testamento y presentarlo no sólo como el Reino mismo, sino la realeza del Rey, en esplendor real, en la majestad real. De hecho, podría colocar eso en su texto porque esa es la mejor manera de ver esto. Hay algunos de ustedes que están aquí de pie que no morirán hasta que vean al Hijo del Hombre viniendo en Su majestad real, Su esplendor real.

Ahora, ¿qué significa eso? Bueno, algunos comentaristas sugieren que eso significa la resurrección, que salió de la tumba en esplendor real. Algunos sugieren que significa la venida del Espíritu Santo en el día de Pentecostés, que el Espíritu de Dios vino en la majestad y demás y todo lo que sucedió en el nacimiento de la Iglesia. Otros dicen que fue la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C. cuando Él vino en juicio contra la Israel apóstata y usó al ejército romano para aplastarlos. Y algunos inclusive han sugerido que se refiere a una venida espiritual, cuando Cristo viene y entra en su corazón.

Bueno, todas esas están equivocadas. Todas esas cosas sucedieron, pero no tienen nada que ver con este versículo. No puede ser la resurrección, porque la resurrección nunca es expresada por el verbo “viniendo”. Es el primer paso en el que Él se regresa al cielo. Y no puede ser Pentecostés porque Él no vino. ¿Quién vino? El Espíritu Santo. Y no puede ser la destrucción de Jerusalén porque dice “algunos de los que están aquí verán al Hijo del Hombre” y nadie lo vio ahí. Y es simplemente místico hacerlo algún tipo de venida espiritual. Si usted quiere saber lo que significa, simplemente tiene que seguir leyendo. Y desgraciadamente, metieron aquí una división de capítulo y otros encabezados y unos cuantos otros versículos, que usted puede revisar cuando debería tener estas cosas fluyendo juntas.

¿Y me permite sugerirle un pensamiento interesante? Esta misma promesa, algunos de ustedes, de los que están aquí y demás, ‘algunos de ustedes no verán la muerte’ aparece en Mateo, Marcos y Lucas. Y en los tres casos en donde aparece, es inmediatamente seguido en cada una de esas ocasiones por el mismo incidente. Entonces, lo que el Señor simplemente está haciendo es interpretar lo que acaba de decir por lo que sucede. Algunos de los que están aquí no morirán hasta que vean al Hijo del Hombre en esplendor real.

¿Sabe lo que están a punto de ver? Una probada personal privada de la gloria de la segunda venida. Eso es exactamente lo que van a recibir. ¿Quiere verlo? Versículo 1: “Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y Juan, Su hermano.” Ahí está, solo esos tres. Esto es el resumen de aquellos que no murieron y lo vieron en esplendor real. El resto, murió antes de verlo en esplendor real porque Él no ha venido en esplendor real todavía. Pero estos tres no iban a morir hasta que vieran esto. Y sólo vino seis días después. Los llevó a un monte alto en privado y ahí se transfiguró delante de ellos. “Y resplandeció Su rostro como el sol. Y Sus vestidos se hicieron blancos como la luz.”

¿Sabe lo que sucedió? Dios prendió el switch y lo que eso hizo es que revertió la Deidad por dentro. Y la luz refulgente vino de adentro hacia fuera. Y después, para añadir a esto, aparecieron Moisés y Elías hablando con Él. Ahora, esta es una escena abrumadora. Y Pedro le dijo a Jesús: “Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí.” Hombre, esto es lo que hemos estado esperando. Digo, esto es todo. Y después, él hace una sugerencia bastante torpe: “hagamos aquí tres enramadas, una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías.” Su idea era simplemente vivir ahí permanentemente y nunca regresar.

“Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió”. Dios tenía otro plan. “Y he aquí, una voz desde la nube que decía: “éste es Mi Hijo amado en quien tengo complacencia, a Él oíd”. Ahora, de acuerdo con Lucas, los discípulos ya estaban aterrados. Y esto no ayudó. “Al oír esto, los discípulos se postraron sobre sus rostros y tuvieron gran temor”. Entonces, Jesús se acercó, los tocó y les dijo levantaos y no temáis. Y alzando ellos los ojos a nadie vieron si no a Jesús solo”. Y puede detenerse ahí.

Qué experiencia, ¿no es cierto? Se fueron a este pequeño retiro ahí a la montaña, al monte, en privado con el Señor y Lucas dice que estaban durmiendo. Con frecuencia hacían eso. Jesús estaba orando y ellos, durmiendo. Lo mismo. Y en medio de la oración de Jesús y simplemente conforme ellos despertaban, Jesús retrae el velo y dice ‘sólo quiero que ustedes sepan que cuando dije que vendría en gloria, realmente lo dije en serio’. Y Él hace a un lado el velo de Su carne. Y Él brilla como el sol en mediodía. Y estaban aterrados. Y después, viene la voz de Dios y Moisés y Elías y es abrumador. Es una probada de la segunda venida. Todo aspecto insignificante que sucedió representa un elemento de la segunda venida. Un suceso increíble.

Cambió la vida de Pedro. Cambió su vida. Se volvió el tema de su mensaje. Usted lee 1 Pedro, 2 Pedro y básicamente el tema es la segunda venida. No se preocupen por su dolor. No se preocupen por el sufrimiento. Él viene… Él viene. Y si quiere que alguien interprete ese pasaje de manera apropiada, lo único que tiene que hacer es escuchar lo que Pedro dijo. Segunda de Pedro, capítulo 1, lo que Pedro sabía que Jesús haría era regresar y la resurrección simplemente lo verificó. Él en cierta manera se desvaneció un poco cuando Jesús murió, pero él fue fortalecido por la resurrección.

Y yo creo que esto se volvió su gran expectativa. Yo creo que literalmente estaba consumido con la venida de Jesucristo. Y cuando él escribió 2 Pedro 1, versículo 16, él dice: “porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas”. Él dice que ‘cuando andamos predicando con Jesús viene en poder y gloria esta no es una fábula humana. Nosotros no lo hemos inventado. ‘Sino como habiendo visto con nuestros propios ojos Su majestad’. Fuimos testigos oculares de Su esplendor real’.

¿Cuándo fue eso? ¿Fueron? Pues cuando Él recibió de Dios Padre honra y gloria le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía ‘Este es Mi Hijo amado en el cual tengo complacencia’. Y Pedro nunca olvidó eso. Digo, él era un manojo de nervios cuando esa voz salió de la nube. Fue en ese entonces cuando sucedió esto. Y estamos, versículo 18, la oímos enviada del cielo cuando estábamos con Él en el monte santo. Este era un monte ordinario, pero después de esta noche se volvió en un monte santo. Pedro dice cuando predico la segunda venida, no sólo estoy hablando de algo que espero que suceda, tuve un vistazo de esa gloria. Tuve una probada de la segunda venida. Tuve una probada de primera mano.

Y el querido amado Juan, quien también estuvo, dijo: “porque el Verbo se hizo carne,” Juan 1:14, “y habitó entre nosotros”. Y después él dice esto: “y vimos Su gloria no velada, sino gloria como del Unigénito del Padre lleno de gracia y verdad”. Vieron la gloria parcialmente descubierta de Dios en la transfiguración, esto es Pedro y Juan, y escribieron acerca de ello. Jacobo no escribió de esto porque Jacobo no escribió nada. Pero estoy seguro de que habló mucho de ello.

Bueno, el Señor es tan lleno de gracia. Él no sólo dijo “voy a venir”. Él dijo “voy a venir y ahora quiero mostrarles”. Es como Moisés. Moisés dice “Señor, Tú dijiste que me vas a dirigir y Tú dijiste que vas a hacer esto, muéstrame Tu gloria”. Y Él dice “muy bien Moisés, te mostraré Mi gloria”.

Y Él toma a Moisés en Éxodo 33, lo esconde en una roca y permite que solo parte de Su gloria pase y él lo ve; y entonces, Moisés sabe sí, sí, Dios va a dar, Dios va a estar conmigo. He visto Su gloria. Y aquí está de nuevo el mismo tipo de situación. Los discípulos esperan oír y Él dice ‘sí, voy a venir en gloria.’ Y ellos están preguntando ‘¿es eso cierto? ¿Cómo sabremos?’ Y Él dice: ‘muy bien, vengan, les voy a mostrar’. Y Él se los lleva al monte y les muestra Su gloria; y simplemente es para ustedes y también para que vean que no estoy nada más simplemente hablando. Esto es por su bien, para que no crean que esto es incierto’. Y esto es confirmado por Pedro. Esto es confirmado por Juan.

Y Pedro escribe al final de 2 Pedro y dice: “yo sé que, en los últimos días, en los postreros días, van a venir burladores y van a venir y van a decir ¿dónde está la promesa de Su venida? Todas las cosas continúan siendo como siempre han sido desde el principio, nunca nada ha cambiado. Simplemente, continuamos en esta línea continua evolutiva, usted sabe. ¿Y qué quieres decir con que Jesús regresa? ¿Va a volver a venir? Nunca ha venido, nunca ha cambiado. Y Pedro pregunta si se les olvidó el diluvio. Y así como Dios destruyó el mundo mediante agua en una ocasión, Él va a venir a destruirlo en un juicio furioso ardiente cuando Jesús venga. Y después, Pedro dice, ‘viendo estas cosas que van a suceder, ¿qué tipo de personas debemos ser en nuestra manera de vivir en santidad y piedad?’ Ése es el mensaje.

Jesús viene. Él nos dio una probada. Vamos a ver cada detalle de esa probada el próximo domingo. Pero Él viene. ¿Qué tipo de persona debe ser usted si viene? Usted será juzgada por sus obras. Digo, el registro lo va a mostrar. No lo puede esconder. No hay escape. Para aquellos de nosotros que amamos al Señor Jesucristo hay cierta dulzura en Su venida. Es una promesa llena de esperanza. Para aquellos que no conocen a Jesucristo, es una advertencia llena de terror. Inclinémonos en oración.

Padre, Te damos gracias por la gran verdad de que Jesús viene. Gracias por decirnos, sabiendo que el que tiene esta esperanza en Él se purifica a sí mismo, así como Él es puro. Oh, que nosotros en espera de la venida de Jesucristo aprendamos qué tipo de personas debemos ser para que cuando Él venga, Él venga a juzgar al mundo y que sepamos que la única manera en la que podemos tener un registro de obras que pueda permanecer y darnos la entrada al Reino es haber venido a Cristo en fe salvadora y que nuestros corazones sean cambiados por la obra transformadora del Espíritu de Dios para producir justicia.

Padre, oro porque Tú convenzas a todo corazón en este lugar, toda persona escuchando este mensaje, que todavía no ha abrazado a Jesucristo, que no se ha entregado a Él. Que en este momento sea cuando digan “creo que Jesús es el Hijo de Dios, que murió y resucitó para mí y que viene y quiero estar listo cuando Él venga. Le entregó mi vida en negación personal llevando mi cruz y en obediencia leal, para ganar la eternidad”.

 

 

 

 

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