Grace to You Resources
Grace to You - Resource

Abramos nuestras Biblias en Mateo, capítulo 17. Vamos a estudiar esta tremenda porción de la Palabra de Dios que tiene que ver con la transfiguración de Jesucristo, Mateo, capítulo 17.

Quiero retroceder por un momento. Este realmente es el tercer mensaje en este texto y nos ha tomado estas tres veces el avanzar a lo largo de esta maravillosa, maravillosa sección. Pero quiero retroceder y ver si, en cierta manera, puedo resumir un poco nuestros pensamientos para que podamos estudiar y aprovechar al máximo lo que tenemos preparado para el día de hoy.

Dios es un Espíritu y como Espíritu, es invisible. La Biblia dice que un Espíritu no tiene carne ni huesos. Esto es Dios, como un Espíritu invisible, Dios no tiene forma. Dios está en todos lados. Él no puede ser confinado a una forma en la totalidad de Su ser. Cuando Él se revela a sí mismo en el Antiguo Testamento, Él escoge revelarse a sí mismo como luz. Como una luz refulgente, brillante. Lo vemos en el huerto, en la presencia Shekhiná. Lo vemos en Éxodo, capítulo 33, conforme Moisés dice: “muéstrame Tu gloria o revélate a Ti mismo a mí”. Y él ve el resplandor de Dios, la luz de gloria, la Shekhiná de Dios. Y es transferida a su propia faz, a su propio rostro. Lo vemos en Éxodo, capítulo 40, cuando es construido el tabernáculo, lo cual es simbólico de la morada de Dios entre el pueblo de Israel. Y dice que la gloria de Dios descendió y llenó el tabernáculo de la congregación de tal manera que los sacerdotes ni siquiera podían moverse para ministrar. La gloria estaba ahí.

Y después, cuando fue el momento de que ellos se movieran en el desierto, la gloria ascendía en el cielo y era una nube de día y una columna de fuego en la noche; y los guiaba a lo largo de esos cuarenta años en el desierto.

Cuando llegaron a la tierra prometida y construyeron el templo, dice en 1 de Reyes capítulo 8 que la gloria de Dios descendió del templo. Y de nuevo, llenó el templo y Dios estaba manifestando Su ser como luz. Cuando usted llega al registro del Evangelio encuentra a Jesucristo; y así como Dios se reveló a sí mismo en el monte, en la faz, en el rostro de Moisés, en el tabernáculo y en el templo como luz, así se revela a sí mismo en Jesucristo como luz velada o encubierta por carne humana. Jesucristo era la Shekhiná de Dios, el resplandor de Dios, la gloria de Dios. La luz refulgente brillante de Dios velada en carne humana.

Y esa es la razón por la que Juan dice en Juan 1:14: “y vimos Su gloria, gloria del Unigénito del Padre, lleno de gracia y verdad”. Vimos la gloria. Vimos la Shekhiná. Vimos la luz refulgente. Eso que sólo podría ser cierto de Dios, lo vimos en Él, lleno de gracia y verdad. Y le preguntamos a Juan: “‘¿cuándo viste eso, Juan?” Y él nos dice: “cuando estuve en el monte con Él y Él se transfiguró,” así como lo vimos en Mateo 17.

Y oímos a Pedro hacer un eco en 2 Pedro: “no les hablamos en fábulas que inventamos cuando hablamos del poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, sino que fuimos testigos oculares de Su majestad real”. Vimos la gloria también. “¿Cuándo, Pedro viste la gloria?” “¡Oh!, fue en el monte santo,” dice aquí de nuevo, tal como se registra en Mateo, capítulo 17. Y la Biblia nos dice que cuando Jesús regrese, Él vendrá en gloria, en gran gloria, en gloria refulgente. Entonces, Jesucristo también es revelado como luz. De hecho, Él mismo dijo: “Yo soy la luz del mundo, el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”

Y entonces, Dios escoge primordialmente revelarse a sí mismo como luz gloriosa refulgente. De hecho, conforme usted entra al libro de Apocalipsis, se da cuenta de que cuando llega al estado eterno, el cielo eterno, la Santa ciudad, la nueva Jerusalén la cual es la habitación eterna de los santos, la Biblia dice que no hay luna y no hay sol y no hay estrellas para alumbrarla, porque la gloria de Dios es su luz y el Cordero es la lámpara. Es un gran retrato. En su casa, usted tiene una lámpara, pero la lámpara no da la luz. Es la luz que está en la lámpara lo que emite la luz. La lámpara contiene la luz y entonces, en el cielo, para siempre, Jesús es la lámpara conteniendo la luz de la gloria de Dios.

Y lo mismo fue el caso en la tierra. Cuando Jesús estuvo aquí, Él era la lámpara y en Él estaba la luz de la gloria de Dios velada. En el cielo será descubierta y alumbrará a todo el dominio eterno durante toda la eternidad en luz gloriosa refulgente. Entonces, cuando Jesús quiere revelarse a sí mismo por quién en realidad es, él hace a un lado el velo de Su carne y se revela a sí mismo como luz gloriosa, radiante, refulgente, la Shekhiná de Dios. Y eso es lo que estamos viendo en este texto.

Ahora, regresemos al capítulo 17 y recordamos un bosquejo simple que le dimos, cinco pruebas, cinco evidencias de la Deidad de Jesucristo. Cinco afirmaciones de Su majestad real como el Rey prometido quien vendría o quién vendrá en gloria majestuosa. Y creo que éste es el testimonio más grandioso que se da en las páginas de las sagradas Escrituras acerca de la Deidad de Jesucristo.

En primer lugar, su Deidad es hecha evidente por la transformación del Hijo. Observe el versículo 1: “Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció Su rostro como el sol, y Sus vestidos se hicieron blancos como la luz.”

Ahora, si alguna vez ha tenido duda alguna de quién es Jesucristo, debe terminar en este texto. Porque aquí, Él hace a un lado, se quita el velo de Su carne y revela la misma gloria que Moisés vio en el monte en Éxodo 33. La misma gloria que vieron en el tabernáculo en Éxodo 40. La misma gloria que descendió en el templo en 1 Reyes 8. Es esa misma Shekhiná, esa misma esencia de Dios en refulgencia plena. Y cuando Jesús hace a un lado, retrae el velo de Su carne, es para que se revele a sí mismo como Dios mismo. El refulgente, el que es la luz eterna en la cual mora la gloria que alumbra la eternidad. Y entonces, la transformación del Hijo es la gran declaración de Su Deidad.

La segunda declaración viene en los versículos 3 y 4; y éste es el testimonio de los santos. Primero, la transformación del Hijo y después, el testimonio de los santos. Una segunda gran confirmación. “Y he aquí, les aparecieron,” y dice en Lucas, con Él en gloria, “Moisés y Elías hablando con Él.” Lucas dice, “acerca de Su muerte, la cual Él cumpliría en Jerusalén.” Y ahora, usted puede ver aquí a Moisés y a Elías que aparecen. Lo vimos la última vez, no es cierto, que ellos son los representantes del Antiguo Testamento. Moisés, los profetas, el dador de la ley… Moisés la ley, más bien como el dador de la ley. Elías, el profeta, como el guardián de la ley. El Antiguo Testamento, siendo conocido como Moisés y los profetas, de acuerdo con Lucas 24:27.

Entonces, aquí usted tiene una representación visual del Antiguo Testamento. Y ahora, está aquí el testimonio de las Escrituras del Antiguo Testamento. De hecho, podría ser mejor decir que el testimonio de los santos, el testimonio de las Escrituras, porque estos santos representan las Escrituras. Y están dando testimonio de Jesús como el Mesías.

Como puede ver, Moisés y los profetas o el Antiguo Testamento fue escrito para presentar a Jesucristo, fue escrito para preparar el camino para Jesucristo. Fue escrito para predecir que Jesucristo vendría. Fue escrito para darle al mundo una mirada que dice que estamos viviendo en espera del que viene. Y aquí está el Antiguo Testamento conforme se representa a sí mismo en Moisés y Elías, estando de pie aquí con Jesucristo, como si dijeran Él es… Él es.

Y entonces, los discípulos reciben esta maravillosa evidencia de la confirmación del Antiguo Testamento. Y qué importante era ya que ellos debieron con frecuencia haber cuestionado si Jesús realmente era el que esperaban, porque las circunstancias nunca parecían desarrollarse como ellos pensaban que debían desarrollarse. E inclusive es más interesante que ellos estaban discutiendo Su muerte, porque era tan importante que los discípulos supieran que esto también era parte del plan. A ellos les costó mucho trabajo aceptar eso.

Y entonces, estaban hablando de Su muerte, la cual debía ser cumplida en Jerusalén, así como ya lo había dicho en el capítulo 16, versículo 21, que Él tenía que ir a Jerusalén para sufrir y ser matado. Y aquí los profetas están confirmando que Éste es el Mesías que sufre antes de que sea glorificado.

Y bueno, en medio de esta escena del testimonio de las Escrituras, los santos del Antiguo Testamento, Pedro habla en el versículo 4. Y quiero retomar aquí nuestro estudio, donde en cierta manera nos quedamos la última vez con Pedro. “Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor bueno es para nosotros que estemos aquí.” Esto es lo mejor que jamás ha pasado. Si lo puedo parafrasear, esto es todo. Son un bonus. Esto es lo mejor que ha sucedido. Yo creo que realmente pensó que este era el Reino. Yo creo que realmente lo creyó. “No lo cambies, Señor. Aquí estamos.” “Y si me permites entonces voy hacer tres enramadas: una para Ti, una para Moisés y una para Elías.”

Y la última vez hablamos un poco acerca de la necedad de esa declaración. Lucas dice que no sabía lo que estaba diciendo y él estaba emocionalmente traumatizado en temor debido a la escena entera. Y él simplemente lo dijo, salió de sus labios. Pero creo que hubo algunas razones. Creo que lo que usted oye de Pedro aquí es una especie de culminación de cosas que él ha estado pensando ya por mucho tiempo, que han estado en su mente.

Permítame sugerirle algunas cosas. En primer lugar, Pedro, desde que había estado siguiendo Jesús, había estado esperando el Reino, ¿verdad? Digo, esto estaba en su mente todo el tiempo. Debió haber estado en la mente de todos ellos porque Él era el rey. ¿Y qué es lo que tiene usted cuando tiene al Rey? Bueno, pronto usted va a tener un Reino. Digo, el Antiguo Testamento dice que el Reino vendrá y usted tendrá el Reino. El Mesías vendrá y Él hará que todo esté bien. Y Él va a gobernar, Él va a reinar. Digo, es un día de gloria.

Entonces, ellos están viviendo en la inminencia de Su Reino. Y están dispuestos y están anhelando y están esperándolo, al grado que después de la resurrección, preguntan: ¿es en este momento en el que restaurarás el Reino? Digo, ellos vivían en todo momento pensando que podría ser ese momento. Y entonces, el Reino estaba en su mente. E inclusive en una ocasión, usted recordará, Jacobo y Juan habían enviado a su madre y dijeron ¿podemos hacer arreglos en este momento, antes de que suceda, que nuestros niños que estén a la derecha y a la izquierda cuando el Reino comience? Digo, estaban viviendo en un sentido de expectativa de que podría suceder en cualquier momento. Y entonces, estaba en su mente. Estaba ahí en sus mentes.

Y después, permítame añadir otro pensamiento. Él acababa de oír una sorprendente profecía al final del capítulo 16 porque Jesús había dicho “el Hijo del Hombre vendrá en la gloria,” y después, en el versículo 28, Él había dicho “y algunos de ustedes no morirán antes de que suceda.” Ustedes lo verán viniendo en Su majestad real.

Entonces, usted une su expectativa con su entendimiento de esa profecía, él oye a Jesús decir “el Hijo del Hombre vendrá en gloria” y de pronto, abre sus ojos y lo ve en gloria; y ¿qué es lo que él va a concluir? Él no entiende que esto es simplemente una probada, que esto es sólo un vistazo. Él no sabe cuánto va a durar. Todo lo que él ve es gloria y él recuerda que Jesús dijo que va a suceder y que algunos de ellos no van a morir hasta que sucediera. Y están ahí vivos y está sucediendo. Y hombre, la emoción está comenzando a crecer. La expectativa en su corazón está comenzando a explotar.

Y después, hay otra cosa que simplemente añade a esto. Él oye a Moisés y a Elías conversando con Jesús. ¿Y sabe de qué estaban hablando? Estaban hablando de la partida de Jesús o de la muerte de Jesús. ¿Y sabe qué palabra griega es la que ellos usan? Éxodos, es una palabra griega. Éxodos. Están hablando del éxodo de Jesús.

Ahora, cuando usted oye la palabra éxodo, ¿qué le viene a la mente? Moisés, ¿verdad? Moisés vio el éxodo. Pero Moisés dijo esto, Deuteronomio 18:15, él dijo: “un profeta como yo va a venir, él será como yo.” Bueno, ¿qué quieres decir? Bueno, ¿qué es Moisés? Bueno, Moisés es el que guió el éxodo. ¿Será un profeta como tú? ¿Quiere decir otro profeta que guiará a otro éxodo? Como puede ver, ellos estaban esperando otro libertador. Oh, en esta ocasión Él iba a ser un libertador bajo circunstancias diferentes. Moisés los sacó de Egipto a la tierra prometida.

Ellos estaban esperando a otro líder en un éxodo. Y ellos estaban pensando que querían salir de la esclavitud romana y tener libertad. Pero lo que Dios había planeado era sacarlos del pecado a la justicia, sacarlos del reino de las tinieblas al Reino de la luz. Sacarlos de la esclavitud de la muerte a la vida, como usted puede ver.

Y entonces, ellos estaban esperando a un profeta más grande que Moisés, otro Moisés que guiara a otro éxodo. Y aquí está Jesús y Él está hablando de Su éxodo. Y seguramente Pedro pensó ‘ya llegó, éste es el profeta que es mayor que Moisés’. Y ellos están comparando a los éxodos en su conversación.

Y para añadir a esto, usted tiene a Elías ahí y Pedro sabía que Elías iba a ser el precursor del Mesías que iba a establecer Su Reino. Y entonces, aquí está Elías, aquí está el precursor, aquí está Jesús, el profeta que es más grande que Moisés. Y ambos están hablando de éxodo. Aquí estamos. Esto tiene que hacer. Este es el éxodo. Esta es la redención del pueblo. Esta es la liberación del pueblo.

Ahora, permítame añadir otra cosa. Los cronistas del Nuevo Testamento, las personas que estudian los detalles del Nuevo Testamento para decirnos cuándo suceden las cosas, nos indican que este era el mes de Tishrei. Tishrei está a seis meses de la Pascua. La Pascua es cuando Jesús es crucificado. Estamos aquí a seis meses antes… Tishrei.

Ahora, ¿qué sucede en Tishrei? ¿Eso es importante? ¿Había algún suceso que es importante? Sí. Había un suceso especial importante en el que usted se tenía que enfocar durante el mes de Tishrei que los judíos siempre celebraban. Era llamada la fiesta de los tabernáculos. Ahí en Jerusalén, como usted puede ver, exactamente en este tiempo, estaban probablemente celebrando la fiesta de los tabernáculos.

Ahora, ¿qué conmemora la fiesta de los tabernáculos? Bueno, conmemora el tiempo durante el cual Israel estuvo en el desierto. Dios libera a Su pueblo. Ellos habían estado en el desierto y durante entonces, ellos habían vivido en tabernáculos. Vivían en tiendas. Y entonces, Dios los llevó a la tierra prometida. Es un memorial al hecho de que Dios preservó a Su pueblo redimido. Él los redime y los preserva para llevarlos a la tierra de la promesa.

Y entonces, la fiesta de los tabernáculos era una muy importante. Pero Pedro no estaba ahí. Y Jacobo no estaba ahí y Juan no estaba ahí y Jesús no estaba ahí. Y entonces, es muy probable que Pedro estuviera pensando acerca de la fiesta de los tabernáculos y pensando acerca de esta fiesta y pensando en qué importante era tener algo así. Él tiene esto en mente.

Ahora, él sabía que eso era algo a donde usted tenía que ir. Todos los hombres judíos tenían la responsabilidad de ir cada año a la fiesta de los tabernáculos y él no estaba ahí. Y Jacobo no estaba ahí. Y Juan no estaba ahí. Y el Señor no estaba ahí. Y él quizás, en cierta manera, pensó bueno, quizás necesitamos tener nuestra propia fiesta de los tabernáculos. Y aquí tenemos al hombre que podría darnos su mejor entendimiento, Moisés mismo. Y debido a que conmemora el éxodo y estamos por entrar a otro éxodo, hombre, este es el momento. Y entonces, él simplemente podía sentir en su corazón, usted sabe, aquí está el Señor listo para Su nuevo éxodo y está sucediendo en el momento exacto en el que sucedió antes, cuando fue conmemorado.

Y hay un pensamiento final. Pase en su Biblia al penúltimo libro del Antiguo Testamento, el libro de Zacarías. Es algo muy interesante. Zacarías 14:16 nos habla del Reino, cuando Jesús regrese, y claro, en el versículo 9, nos da nuestro punto de referencia. Zacarías 14:9: “Jehová será Rey sobre toda la tierra y en ese día habrá un Señor y Su nombre será uno.” Entonces, aquí está el Señor en Su Reino reinando, en Su Reino milenario, Su Reino de gloria, Su segunda venida, majestad.

Y a la mitad de eso, el versículo 16 dice: “y sucederá que toda persona que quede de las naciones que vengan a Jerusalén vendrán de año en año.” ¿Cuántos años hay en el Reino milenario? Mil. Entonces, mil veces van a hacer esto y van a adorar al Señor y a guardar la fiesta de ¿qué? De los tabernáculos. Y al final del versículo 18 dice: “el Señor Jehová herirá a las naciones que no guarden la fiesta de los tabernáculos y hará castigo de Egipto y castigo de todas las naciones”. El versículo 19 dice que no vengan a guardar la fiesta de los tabernáculos.

Ahora, ahí tienen sólo una de las semanas tradicionales de los judíos -fiestas largas que supuestamente deben guardarse en el Reino. Y eso es todo. Esa es la única. La Pascua será recordada, la mesa de la comunión será recordada y la fiesta de los tabernáculos… ¿Por qué? Porque también es un retrato de la redención, del sacar de la esclavitud a la promesa. Y entonces, ahí estará también. Y eso simplemente alimenta más a Pedro, porque Pedro piensa que está en el Reino, ¿no es cierto? Y él lo sabe porque él conoce la Palabra de Dios y créame, él habría conocido el pasaje de Zacarías. Aquí estamos en el Reino, el Rey en Su gloria, Moisés y Elías están aquí, es el mismo tiempo del año en el que debemos estar guardando la fiesta de los tabernáculos. Éste tiene que ser el milenio, porque en el milenio tenemos que guardar esto. Entonces, él está construyendo las tiendas para tener la fiesta. Y debido a que es una fiesta de tabernáculos, preparemos los tabernáculos y conmemoremos la maravillosa liberación y preservación de Dios.

Entonces, todo eso ciertamente estaba en la mente de Pedro y en cierta manera lo hizo decir: ‘esto tiene que ser’. Ahora, usted puede regresar a Mateo 17. Pero en Lucas dijo, ¿no es eso asombroso?, a pesar de todas las cosas que estaban en la mente de Pedro y le hicieron decir hombre, preparemos aquí las tiendas, los tabernáculos, celebremos la fiesta de los tabernáculos, echemos a andar el Reino. Vamos a quedarnos aquí. Esto es todo. A pesar de todo eso, Lucas dice que él no sabía lo que estaba diciendo, porque como puede ver, lo que Pedro no entendió es que esto no era del Reino, esto era una probada, ¿verdad? Esto sólo era un vistazo de gloria.

Pero como puede ver, era tan difícil para Pedro ver el sufrimiento. Era difícil para los otros profetas de acuerdo con lo que dice 1 Pedro 1. Era difícil para ellos ver al Mesías sufriendo y siendo glorificado. Y Pedro simplemente no escuchó cuando dice Su éxodo sería en Jerusalén, así como él no escuchó antes cuando Jesús dijo “debo ser matado y resucitado.” Él no oyó el resucitar. Lo único que escuchó fue el matar. Y dijo ‘no, no, no puede ser’. Y entonces, Pedro estaba mal.

Hay una tercera línea de evidencia en este pasaje, veámosla. Vemos el testimonio de las Escrituras o los santos del Antiguo Testamento, la transformación del Hijo y quiero que observe un tercer y un testimonio que es el más poderoso de todos, podríamos llamarlo el terror del Soberano o el terror del Padre en el versículo 5. Y aquí encontramos la culminación del testimonio.

“Mientras él aún hablaba,’ es difícil callar a Pedro, sabemos eso, y entonces él simplemente siguió hablando, “una nube de luz los cubrió.” Vimos la semana pasada que eso estaba asociado con la presencia de Dios. “Y he aquí una voz desde la nube que decía ‘Éste es Mi Hijo amado en quien tengo complacencia, a Él oíd.” Ahora si usted realmente quiere tener un testimonio creíble de la deidad de Jesucristo, ¿qué tal Dios? ¿Va a ayudar eso? Tres veces: Mateo 3:17, Juan 12:28 y 29 y Mateo 17, versículo 5. Tres veces en el registro santo de los Evangelios Dios habla desde el cielo y dice: “Éste es Mi Hijo” o “Éste es.” Ahora, ese es un testimonio que va más allá de cualquier argumento. Y cuando Dios da Su testimonio, los hombres deben oír. Y esto es algo muy traumatizante. Ya están aterrados y dice después en el versículo 6: “al oír esto, los discípulos se postraron sobre sus rostros.” Digo, simplemente cayeron postrados ahí en el suelo con una boca llena de polvo; y estaban aterrados. Tenían mucho miedo.

¿Por qué la gente tiene tanto miedo en la presencia de Dios? ¿Qué les aterra tanto? Bueno, como puede ver, Dios es infinitamente Santo y los hombres son desesperadamente pecaminosos. Y usted de pronto se siente desnudo, ¿no es cierto? Usted se siente expuesto. Adán y Eva pecaron y ¿qué es lo primero que la Biblia dice acerca de ellos? “Y vieron que estaban ¿qué? Desnudos y se hicieron delantales para cubrirse a sí mismos y huyeron para tratar de esconderse. Y Dios viene ahí en el huerto y dice ‘Adán, ¿dónde estás? Él finalmente los encuentra y Adán dice ‘bueno Señor. tuvimos miedo porque estábamos desnudos.’

En otras palabras, había vergüenza por ser vistos; porque sabían que no solamente estaban siendo vistos por fuera, sino que también estaban siendo vistos en su pecado. Y los pecadores en la presencia de un Dios infinitamente Santo siempre se sienten con el deseo de esconderse. Así es. Y los discípulos, si hubieran sido topos, se hubieran metido en la tierra. Pero debido a que simplemente eran hombres, cayeron simplemente postrados con sus rostros sobre el suelo. En Jueces 6:22, cuando Gedeón percibió que estaba ante un ángel del Señor, Gedeón estaba conversando con un ángel del Señor, lo más probable es que fue Cristo en una aparición reencarnada, Gedeón dijo, ‘Ah, Jehová Dios, he visto al ángel del Señor cara a cara’. Digo, pensó que se había acabado todo. Versículo 23: “y Jehová le dijo: paz sea contigo, no temas, no morirás”. Él pensó que él iba a morir. Estoy muerto, he visto a Dios.

Y más adelante, en el mismo libro de Jueces, en el capítulo 13, Manoa llega casa con su esposa, él es el padre de Sansón, y dice ‘bueno, moriremos. Vimos al Señor. No puedo sobrevivir eso’. Digo, Él ve mi pecado, Él penetra la médula misma de su ser. Él sabe lo horrendo que usted realmente es y ése es el fin. Será consumido por Su justicia Santa. Esa es la manera en la que Isaías se sintió en el capítulo 6 cuando vio a Dios y dijo: ‘maldíceme Dios, aplástame’. Daniel se sintió de esa manera cuando llegó a verlo, el mensajero de Dios. La Biblia dice que él tenía mucho miedo, capítulo 8. El capítulo 10 nuevamente vuelve a ver el mismo tipo de temor traumatizante. Lo ve en el tercer capítulo de Habacuc, cuando dice que las rodillas del profeta se golpeaban entre sí en la presencia de Dios. Y entonces, ellos reaccionaron como cualquier persona reaccionaría en la presencia de un Dios infinitamente Santo. Ellos se postraron sobre su rostro.

¿Por qué dijo Dios eso? De regreso al versículo 5: “Éste es Mi Hijo.” Ahora, no está hablando de algún tipo de relación a nivel superficial o algún tipo de relación funcional, él está hablando de esencia. Éste es Mi Hijo en el sentido de que el Hijo es lo mismo que el Padre, la misma esencia, la misma naturaleza, es como Yo. Éste es Mi Hijo. Esta es la misma esencia que Yo. En términos humanos, Él procede de Mi naturaleza, de Mi esencia, de Mi persona. Él es como Yo soy.

Y después, Él dice: “Éste es Mi Hijo amado” para decirnos que no sólo hay una relación esencial entre los dos, sino una relación de amor. No sólo hay una relación de ser, sino una relación de sentimiento, de compromiso, de identificación en todo sentido. Y después, Él dice: “Éste es Mi Hijo, Éste es Mi Hijo amado en quien tengo complacencia.” En otras palabras, en todo lo que Él está haciendo, Él lo hace según el plan divino. Y es una buena palabra que decirle a Pedro, quien siempre está tratando de adivinar qué es lo que el Señor está diciendo, o de corregirlo, ¿no es cierto? Él hace lo que me agrada. Él está haciendo las cosas según lo que dice el plan. Él es obediente. Él es fiel. Él es un siervo. Él va a cruz porque ése es el plan. Él va a Jerusalén porque ése es el plan. Él va a sufrir porque ése es el plan. Y estoy contento con todo esto. Él era el Hijo amado de Dios quien vino a hacer la voluntad de Dios y el Padre dijo: “tengo complacencia”.

Entonces, la confirmación viene por parte de Moisés y de Elías, eso significa el Antiguo Testamento. Ahora, la confirmación viene de Dios mismo y dice de hecho “Jesús está pensando Mis pensamientos, Él está caminando por donde Yo quiero, por Mi camino.” Y después, el Padre dice al final del versículo 5: “A Él oíd… A Él oíd”.

¿Qué quieres decir? Digo, si Él dice: “si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame, entonces óiganlo”. Si Él dice que usted debe negarse a sí mismo, llevar la cruz y tener una obediencia leal para entrar a Su Reino, entonces escuche lo que Él dice. Él no está equivocado. Él está en lo cierto. Ese es el plan. Y entonces, Dios no sólo presenta Su sello de evidencia en la deidad de Jesucristo, sino que Él presenta Su sello de aprobación en el hecho de que Él está operando de acuerdo con el plan. Es un gran testimonio.

Entonces, vemos la transformación del Hijo y el testimonio de los santos de las Escrituras y vemos el terror del soberano, el Padre. ¿Puedo darle un cuarto? Creo que otro gran elemento de este retrato es el trasfondo de la escena. Esto me encanta. Podría tomar mucho más tiempo para desarrollarlo, pero permítame simplemente presentárselo y observe cómo esto se desarrolla. Jesús dice ahí atrás en el capítulo 16, versículo 28 “les voy a mostrar al Hijo del Hombre viniendo en Su majestad real”. Ahora, ¿cómo esto cumple eso? Nos da un retrato en miniatura de la segunda venida. Es maravilloso. Observe esto…

En primer lugar, Cristo es el centro de este retrato. Y Cristo será el centro de la segunda venida, ¿verdad? Es la venida de Cristo. Y cuando Cristo viene, Mateo 24 dice, y Mateo 25 dice, y Mateo 26 dice, que vendrá en gloria y poder. Y aquí lo vemos en gloria, ¿verdad? Y en poder. Entonces, ese es un buen retrato.

En segundo lugar, cuando Él viene, Zacarías 14:4 dice que vendrá y Sus pies tocarán ¿qué? El Monte de los Olivos. Observe el versículo 1 cuando Jesús los llevó a la probada, Él los llevó a un monte alto. Es interesante que inclusive la probada sucede en un monte, así como sucederá en realidad. Y cuando Jesús venga en gloria, escuche, Él vendrá a Su pueblo, ¿no es cierto? Vendrá a Su pueblo para congregarlos. Entonces, cuando Él va al monte, el versículo 1 dice que Él toma a Pedro y a Jacobo y a Juan y ellos están ahí con Él; y Él es glorificado y ellos representan al pueblo a quien Cristo regresa.

Y después, hay otra dimensión. Cuando Cristo regrese, Él regresa no sólo a Sus santos sino ¿qué? Con sus santos. Ésos santos que ya han sido congregados a Él vendrán con Él representados por Moisés y Elías. Estuvieron con Él en la gloria, dice Lucas.

Entonces, usted tiene el retrato completo. Usted tiene a los santos a quienes Él viene, en Pedro, Jacobo y Juan esperando la tierra. Y usted tiene a los santos con quienes Él viene ya glorificado en Moisés y Elías. Y usted lo tiene a Él viniendo en gloria refulgente, viniendo a un monte y aquí está en la probada entera, en un vistazo de la segunda venida.

Hay otra nota interesante. Moisés murió, sabemos que murió porque hubo una disputa por su cuerpo, ¿verdad? Judas nos cuenta de eso. ¿Murió Elías? Él nunca murió, él simplemente se subió a su carro un día y despegó. Y cuando el viaje terminó, él estaba en el cielo. Moisés representa a los santos que murieron y Elías representa a los santos que son llevados. Todas las partes están ahí. Maravillosas.

Todas están ahí. El monte está ahí. El pueblo a quien Él viene está ahí. El pueblo con quien Él viene está ahí. Los que mueren están representados ahí. Y los que son llevados están representados ahí. Y todo sucede en un monte. Es algo maravilloso. No es sorprendente que Pedro diga ‘hombre, cuando hablo de la segunda venida, no les estoy dando un cuento, una fábula. Yo fui un testigo ocular de eso.’ ¿Cuándo lo viste? Yo vi la probada entera en el monte.

Y con la misma rapidez con la que comenzó, con esa misma rapidez terminó. Observe el versículo 7. Esos hombres están ahí con un rostro en el polvo. Y están aterrados. Y “Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo: Levantaos, y no temáis.” Dejen de tener miedo. “Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Jesús solo.” Ahora, eso es bastante claro, ¿no es cierto? Él se acercó y simplemente, los toca. Caballeros, levántense, levántense, dejen de tener miedo. Y levantando ellos los ojos y usted se puede imaginar que ellos titubean un poco. Están temerosos y ellos sólo ven a Jesús; eso es todo. Sólo ven a Jesús.

Bueno, ¿qué quiere decir eso? Se acabó. ¿Sabe una cosa? Este no fue el Reino, ¿verdad? Sólo fue una probada, ¿verdad? Pero fue lo que Jesús dijo: “verán”. Versículo 28 del capítulo 16, “al Hijo del Hombre viniendo en Su majestad real”. Lo vieron y estaban tan traumatizados con eso que nunca lo olvidaron. Nunca. Y años después, cuando pudieron haber cuestionado y cuando alguien lo pudo cuestionar, no había duda en sus mentes. Esa es la razón por la que Pedro puede escribir al final de 2 de Pedro “cuando los burladores vengan y comiencen a discutir acerca de dónde está Su venida, solo muestran lo torpes que son. Sabemos que viene. No tenemos duda alguna.” Y fue una experiencia inolvidable, una que nunca olvidarían mientras que estuvieran vivos. Se acabó y regresaron a la normalidad. ¿Por qué? Porque no era el tiempo de la gloria. Porque antes de que hubiera gloria, tenía que haber ¿qué? Sufrimiento.

Bueno, ¿cuál sería su reacción a esa escena? Yo sé cuál sería mi reacción. Yo diría “tengo que bajar de este monte, espera hasta que Andrés escuche esto,” ¿verdad? Digo, eso es normal, ¿no es cierto? Oigan, hombres, tenemos que esparcirnos, esperen hasta que les digamos quién es este, lo hemos visto. Digo, somos las únicas personas en la ciudad que pueden decir ‘mmm… ¿alguna vez han conocido ustedes a Moisés y Elías? Estuvimos con ellos el otro día en un monte por allí arriba y fue fabuloso’. Tenemos que decirles. Tenemos que decirles, ¿se da cuenta?

Y entonces están listos para salir y conforme están descendiendo del monte y están llenos de todo esto, Jesús les manda y les dice “cuenten el espectáculo,” esto es horama ahí, no significa una visión como algo así como una visión fuera de la realidad. No digáis a nadie acerca de la visión. Oh, eso están doloroso. Eso está al mismo nivel del problema de Zacarías cuando Juan el Bautista nació y no creyó y entonces, el Señor hizo que no hablara para que no pudiera decirle a nadie que iba a tener un hijo. Eso es difícil para un padre. No podían decir nada. Hombre, eso debe ser fuego en tus huesos, tratar de contener eso. No le digas a nadie.

Dices ‘oye, espera un momento, pensé que la idea de todo esto era salir y predicar. Pensé que debíamos decirle a todo el mundo. ¿Que no le diga nada a nadie? Bueno, ¿por qué sigue diciendo esto? Lo dijo antes, ¿por qué Jesús nos dice que no digamos nada todo el tiempo? Bueno, Él ya lo dijo antes, en el capítulo 16, versículo 20, ‘no le digan a nadie de estas cosas. ¿Por qué? Simplemente esto: porque el mundo de ese entonces y en ese lugar, quería a un Mesías político, ¿no es cierto? Querían a un libertador político. Querían alguien que derrocara a los romanos. Y sus intenciones y expectativas equivocadas sólo confundían la escena. Y si bajaban estos tres hombres del monte con este increíble mensaje, ‘hombre, nunca creerán lo que vimos,’ esto va a hacer que la gente crea ‘hombre, este realmente es el hombre, empujemos fuerte para que pueda derrocar a los romanos.’ Ya habían tratado de empujarlo a que se revelara varias veces. Entonces, Él dice: “no digan nada hasta,” versículo 9, “que el Hijo del Hombre resucite de los muertos.”

¿Por qué? Porque si esperas hasta después de la resurrección, sabrán que Yo no vine a conquistar a los romanos, vine a conquistar la muerte, ¿se da cuenta? Sabrán que esa es una realidad espiritual, no una terrenal, no política, no material, no militar, no económica. Jesús no está involucrado en política. Él está involucrado en conquistar la muerte y el pecado y el infierno. Y si esperan hasta después de la resurrección, verán eso. Entonces, no debían decir nada.

Eso nos lleva a la quinta indicación de que Jesús era el Mesías. El Hijo de Dios. Lo llamo la relación con el precursor, la conexión con el precursor. Versículo 10: “entonces Sus discípulos le preguntaron, diciendo…” Acaban de ver a Elías y entonces, Elías estaba en su mente y sabían que Elías iba a ser el precursor del Mesías porque eso es lo que Malaquías, el profeta, dijo. Y en Malaquías capítulo 4, versículos 5 y 6, esos son los últimos dos versículos en el Antiguo Testamento. Y dicen: “Elías vendrá y restaurará todas las cosas y volverá los corazones de los hijos a los padres y de los padres a los hijos y preparará las cosas para el Señor”. Esa es una profecía de que Elías vendría como el precursor del Mesías.

Y entonces, ellos sabían esto. Y ahora que ellos habían visto a Elías en el monte, en cierta manera, eso dispara eso en sus mentes. Y conforme ellos descendían del monte, probablemente hablaron de muchas cosas. Una de las cosas que el texto trae a la luz es que los discípulos le preguntaron ¿por qué entonces dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? Digo, si Tú eres el Mesías, ¿por qué los escribas dicen que Elías tiene que venir primero? No hemos visto ningún Elías.

Como puede ver, esto es lo que no podían entender. Y estoy convencido que con frecuencia los judíos debieron haberlos cuestionado en este punto. ¿Cómo es posible que este Jesús a quien ustedes siguen, sea el Mesías cuando todavía no ha habido un Elías? Porque Malaquías capítulo 4, versículos 5 y 6 dijo que el Elías vendría primero y si no ha habido un Elías, ¿cómo puede Él ser el Mesías?

Ahora, había algunas personas que realmente querían que Él estuviera en ese contexto mesiánico. Y entonces, en el capítulo 16, cuando Jesús les dijo a los discípulos ‘¿qué dicen los hombres que soy Yo?’ Respondieron ‘algunos dicen que eres Elías,’ ¿verdad? Algunos pensaron que Él podía ser Elías que estaba preparando las cosas para el Mesías, pero Él no podía ser el Mesías, porque no había habido un Elías. Entonces ellos dicen ‘bueno, ¿por qué los escribas dicen que es necesario que Elías venga primero?’

Bueno, ellos lo dicen porque estaba en Malaquías capítulo 4, versículos 5 y 6, pero realmente lo torcieron. Ellos realmente lo torcieron. Ellos dijeron que Elías vendría y que él congregaría al pueblo y que él restauraría todo y que prepararía a todos para el Mesías. Ellos creían que Elías sería un reformador ardiente, grande y terrible que reformaría al pueblo trayendo santidad a partir de la impiedad, trayendo el orden a partir del caos. Él destruiría toda maldad, ellos enseñaban. Él corregiría todo para que toda la perfección fuera puesta en marcha. Cuando el Mesías llegara, Él simplemente caería en medio de esto. Ellos veían a Elías como el verdadero preparador, como el verdadero restaurador. Y después, el Mesías simplemente vendría a controlarlo.

Pero, ellos dijeron, ellos siguen diciendo que Elías debería venir, ¿por qué dicen eso? Digo, si Tú eres el Mesías, ¿tienen razón? ¿Y dónde está Elías? Y entonces, versículo 11: “Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.” Ahora escuche, Elías vendrá. Es correcto. Él vendrá y él restaurará todas las cosas. Y eso significa que antes de que se establezca el Reino, ¿verdad? Antes del establecimiento del Reino, Elías vendrá. Ahora, ¿qué es lo que nos dice el versículo 11 del futuro? ¿Qué sucederá en el futuro, antes de que el Reino sea establecido en la tierra, antes de la gloria? ¿Quién va a venir? Elías. Eso es lo que está diciendo. Elías vendrá y es lo que dice aquí. Él vendrá y él restaurará todas las cosas.

Pero después Él dice algo extraño en el versículo 12: “Mas os digo que Elías ya vino,” ¿qué? ¿Dicen que Elías debe venir? Él dice: oh, claro, Elías vendrá. Y después Él dice que Elías ya vino. ¿En serio? Bueno, versículo 12: “…y no le conocieron.” Ellos no sabían quién era. “Sino que hicieron con él todo lo que quisieron.” ¿En serio? ¿Quién es este? Versículo 13: “Entonces, los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista.” Escúcheme, Juan el Bautista; usted pregunta si él es Elías. Él es Elías en la manera en la que el profeta habló. Cuando el profeta dijo ‘Elías debe venir,’ él no quiso decir Elías mismo. Él estaba hablando de uno que vendría de la misma manera como vino Elías, con el mismo estilo, como Elías, con el mismo modo de operación como Elías, uno como Elías, un hombre como Elías vendría y claro, el problema con los judíos era que estaban esperando al Elías literal. Y le dijeron a Juan, ustedes recordarán en Juan 1, le dijeron a Juan el Bautista los principales sacerdotes: “¿eres tú Elías?” Y él dijo: “yo no soy Elías”.

Y la gente tiene problemas en este punto. Dicen, oye, espera un momento, en Mateo 17:12 Jesús dijo que Elías ya vino y es Juan el Bautista, y cuando a Juan el Bautista se le preguntó si era Elías, él dijo ‘no, no soy Elías’. Eso es correcto. Él no es Elías, pero era uno que vino en el espíritu y poder de Elías. Pero debido a que no lo rechazaron, él no podía ser el cumplimiento de la profecía de Malaquías, él no podía ser el Elías antes de que viniera el Reino, entonces habrá todavía otro que vendrá en el espíritu y poder de Elías, que será ese Elías cumpliendo esa profecía antes de la venida del Reino glorioso, ¿lo entiende? Algunos de ustedes se ven turbados.

El profeta dijo esto: Elías vendrá. Lo que él quiso decir fue uno en el espíritu y poder de Elías, un profeta como Elías. Si ellos hubieran recibido a Juan el Bautista, si ellos hubieran creído su mensaje, si hubieran recibido al Mesías, si el Mesías hubiera establecido Su Reino, Juan el Bautista habría cumplido esa profecía. Él habría sido el profeta semejante a Elías que habría venido para restaurar todas las cosas para el Reino.

Pero le hicieron a él lo que ellos hicieron. ¿Y qué le hicieron? Le cortaron su cabeza. Lo rechazaron. No permitieron que él restaurara. Después, ellos, observe el final del versículo 12, “así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.” Ellos aplazaron al que se parecía a Elías y que era el precursor del Mesías. Mataron al Mesías y entonces, como consecuencia, rechazaron la restauración y rechazaron el Reino. Y entonces Elías, o más bien Juan el Bautista, no podía ser ese Elías para cumplir eso.

Y entonces creemos que, en el futuro, antes de que Jesús regrese, otro gran profeta vendrá en el poder y el Espíritu de Elías para corregir las cosas y él restaurará todas las cosas y no le harán lo que le hicieron a Juan el Bautista. Y ellos sabrán quién es. Y después de él, vendrá el Rey en Su majestad real y en Su gloria. En Mateo 11 dice, Juan dice, escuche esto, “todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan”. Ahora escuche esto: “y si lo recibiereis, éste es Elías.” ¿Ve el punto? Mateo 11:14. Si ellos hubieran tomado el mensaje de Juan y lo hubieran recibido y recibido al Cristo, él habría sido el cumplimiento de Elías. Pero debido a que lo mataron y mataron al Mesías, tiene que venir otro como Elías. Juan habría sido. Esa es la razón por la que Lucas 1:17 dice que viene en el espíritu y el poder de Elías para convertir los corazones de los padres a los hijos y de los hijos a los padres y demás. Para preparar a un pueblo para el Señor. Él iba a ser el cumplimiento si hubieran creído, pero no creyeron.

Ahora, ¿qué significa esto en términos de la deidad de Cristo? Simplemente esto: el Antiguo Testamento dijo que antes que el Cristo venga, vendrá uno como Elías. Uno como Elías vino, ¿verdad? Y simplemente porque el mundo lo rechazó no significa que él no estaba cumpliendo su función como Elías. Entonces, los judíos entraron y dijeron ‘este no puede ser el Mesías porque no ha habido un Elías’. Jesús dice ‘de hecho hubo un Elías y si lo hubieran escuchado y lo hubieran creído, él habría cumplido esa profecía de Elías’.

Esa es la quinta y última evidencia de que Jesús es verdaderamente el Cristo de Dios glorioso real, el Hijo, el Rey. Porque hubo un Elías que vino antes de Él. La única razón por la que él no pudo cumplir con eso de manera plena es porque lo mataron junto con el Mesías. Y cuando Él regrese, Él será precedido por otro de esa misma manera.

Escuche. Ahora estamos de regreso en la tierra. Y concluimos con la última declaración del versículo 12: “así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.” Todavía no es gloria, sufrimiento ahora. Y ése es el mensaje del texto, como usted puede ver. Jesús está diciendo: “Yo tengo que ir a sufrir,” capítulo 16, versículo 21. Tengo que morir. Y después dice en el versículo 24: “y también ustedes”. Si ustedes me van a seguir, van a negarse a sí mismos, van a morir a sus propios deseos y morir a su propia voluntad, morir a su propio pecado y morir a su propia manera de vivir y van a tomar una cruz. En otras palabras, van a llevar vituperio.

Algunas personas no creen que los cristianos deben ser permitidos en la sociedad. Algunas personas creen en burlarse de ellos y en mofarse de ellos. Y en algunos casos, quitarles la vida. Pero así es. Van a tener que tomar esa cruz y seguirle. Y esto es sufrimiento. Y algún día, habrá gloria. Y esto está en el futuro. Pero esto es sufrimiento. ¿Y no es hermoso que Él les diga que van a sufrir y después les reitera que van a sufrir, pero en medio de esto, les da un vistazo de gloria?

Y entonces, recordamos esas hermosas palabras del apóstol Pablo a ese querido Timoteo, quien de hecho estaba sufriendo también por el menosprecio, el vituperio de Cristo, cuando dijo: “si sufrimos, también reinaremos con Él”. Esa es nuestra gran esperanza, ¿no es cierto? Que no importa la pequeña cantidad de sufrimiento que soportemos en esta vida, no es digno de compararse con la gloria que será revelada en nosotros en Cristo. Y este vistazo de gloria sólo nos da una probada de cómo será.

Padre, venimos a Ti en esta mañana con corazones agradecidos. No merecemos Tu gloria, sin embargo, con cuánto gozo aceptamos el regalo de gloria a través de la gracia. No merecemos entrar a Tu cielo eterno. No merecemos estar morando para siempre en esa ciudad de bendición. No merecemos de nuestros pecados sean perdonados, pero estamos tan agradecidos. Padre, Te damos gracias por el vistazo de gloria que hemos tenido en esta Escritura. Que pudimos ver hacia adelante y ver lo que es nuestro en últimas. Pero Padre, sabemos que no podemos quedarnos en el monte. Este todavía no es el momento para la fiesta de los tabernáculos. Este no es el tiempo de la gloria. Este es el tiempo del sufrimiento.

Y entonces, Padre, Te pedimos que con disposición nos neguemos a nosotros mismos, tomemos nuestra cruz y Te sigamos. Que vengamos a Jesucristo para que nuestros pecados sean perdonados, para recibir vida eterna, vida abundante. Para vivir para Aquel que murió por nosotros para que algún día entremos a Su Reino glorioso. Y hasta entonces, podamos disfrutar inclusive el sufrimiento, porque nos regocijamos, porque nos acerca más a Ti. Porque nos perfecciona. Porque nos conforma a la imagen de Cristo. Y el sufrimiento es pequeño comparado con la bendición. De hecho, Señor, nosotros, los que somos cristianos, a veces pensamos en toda esta plática de sufrimiento y pensamos que es tan remota, porque hemos experimentado una bendición tan abrumadora que el sufrimiento, se desvanece.

Con disposición, Padre, nos negamos a nosotros mismos, tomamos nuestra cruz y Te seguimos para recibir vida eterna, para recibir perdón y algún día, para ser glorificados con Jesucristo, a quien amamos y servimos, y en cuyo nombre oramos. Amén.

 

 

 

 

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
DERECHOS DE AUTOR © 2016 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros.

 

Series (Alta Calidad) Series (Baja Calidad)

Esta serie de sermones incluye los siguientes mensajes:

Por favor, contacte a la casa Editorial para obtener copias de este recurso.

Información de la Editorial
Desatando la verdad de Dios, un versículo a la vez

¡Bienvenido!

Ingrese su dirección de correo electrónico y le enviaremos instrucciones de cómo restablecer su contraseña.

Volver a Ingresar

Desatando la verdad de Dios, un versículo a la vez
Minimizar
Ver la lista de deseos

Carrito

No hay productos en el carrito.

ECFA Accredited
Desatando la verdad de Dios, un versículo a la vez
Regresar al Carrito

Compre como invitado:

No ? Salir

Ingrese para acelerar el proceso de pago.

Desatando la verdad de Dios, un versículo a la vez
Minimizar