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Vayamos juntos a la Palabra de Dios, Mateo, capítulo 19; Mateo, capítulo 19. En los primeros 12 versículos de este capítulo, tenemos la enseñanza de nuestro Señor Jesucristo acerca del tema de divorcio. Es un área muy, muy esencial de las Escrituras y entonces, vamos a no apresurarnos conforme la examinamos. Comenzamos la semana pasada y la veremos esta semana; y de nuevo, también la próxima semana. Conforme comenzamos este estudio a detalle de Mateo 19 ya en esta segunda semana, quiero reafirmarle algo, simplemente para tener algo de perspectiva.

Esta semana estaba ministrando en el Seminario Bíblico Capital en Washington D.C. y varios de los alumnos y miembros de la facultad me dijeron: “John, valoramos el hecho de que enfatizas la autoridad, la veracidad de la Palabra de Dios. Y percibimos que ese es el énfasis de tu vida en el ministerio.” Y yo contesté “Bueno, ustedes están entendiendo correctamente porque así es exactamente como yo pienso.” Y procedieron a decirme que su meta y objetivo al trabajar con los alumnos y llevar a cabo el ministerio que Dios les ha dado, es que deben llevar a los alumnos al mismo tipo de compromiso con la autoridad de la Palabra santa de Dios.

Y hay jóvenes y pastores por igual que con frecuencia me preguntan cuál pienso que es mi función primordial como pastor. Qué es lo que estoy tratando de lograr con mi congregación. Y yo, de manera general les digo esto: “Creo que el objetivo primordial que tengo con la congregación, por lo menos el objetivo al que estoy apuntando por el momento - el definitivo, por supuesto es glorificar a Dios. Pero el objetivo inmediato, es llevar a la gente a un punto en el que son sumisos a la Palabra de Dios en general. En otras palabras, en donde creen que la Biblia es la Palabra santa de Dios infalible, autoritativa, inerrante.”

Y cuando la Biblia habla, es el fin del argumento. Habla con autoridad, de manera autoritativa y debemos responder a ella y obedecerla. Si yo como pastor puedo tan sólo puedo llevar a la congregación a hacer un compromiso general con la Palabra de Dios, entonces usted puede presentarle cualquier principio de la Palabra de Dios y tienen la obligación, mediante ese compromiso de corazón, de someterse a eso.

Y con frecuencia, la gente hace la pregunta: “Bueno, tú sabes, cuando predicas acerca del divorcio o cuando enseñas acerca de un tema u otro que es controversial, ¿recibes mucha reacción negativa de tu congregación? ¿Pelean en contra de lo que estás enseñando?”

Y a lo largo de los años, le he podido decir a la gente “No, no es lo que pasa. De hecho, hemos visto que cuando enseñamos la Palabra de Dios y abrimos sus páginas y enseñamos sus verdades, la congregación se somete de manera dispuesta a la Palabra porque tienen una sumisión general a la autoridad de la Palabra de Dios en general.” Y es importante que nosotros expresemos eso porque cuando usted llega al tema del divorcio, usted tiene que recordar que Dios está hablando con la misma autoridad como con la que Él habló en cualquier otro momento.

Esto en cierta manera ha sido atacado por que hemos estado oyendo tantas diferentes posturas acerca del tema. Como dije antes, una membresía no santa en una iglesia tiende a querer más y más concesiones. Y algo muy conveniente sucede en muchas iglesias. Simplemente eliminan la Biblia o simplemente la reinterpretan o dicen ‘bueno, esa parte era algo cultural y no podemos aferrarnos a eso’ o ‘no es algo serio’.

Y entonces, para comenzar, simplemente quiero afirmarle en dónde estamos siempre aquí en Grace Community Church y es que cuando Dios habla, escuchamos y realmente no hay debate con eso. Somos llamados a someternos a la autoridad de la Palabra de Dios y cuando la Palabra de Dios habla, de manera dispuesta y ansiosa, esto es con anhelo, con amor, con disposición, con gozo y felicidad nos sometemos a la autoridad de la Palabra de Dios sabiendo que en esa obediencia hay gran bendición.

Y entonces, volvemos a abrir las páginas de nuestras Biblias y vamos a Mateo 19. Y recuerdo, no sólo a partir de este texto, sino a partir de muchos otros, que estaremos examinando el mismo tema. Y recordaremos lo que Dios enseña acerca del divorcio. La única respuesta es una respuesta correcta. Y eso es un asunto de sumisión a la Palabra de Dios.

Jesús lo dijo de esta manera: “No sólo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Es nuestro alimento. Vivimos de toda palabra que sale de la boca de Dios y la boca de Dios nos ha dado palabras muy esenciales del tema del divorcio. El hecho que el día de hoy el divorcio sea epidémico y que nos rodee, y que todos somos afectados por el mismo y que todos somos amenazados por su impacto devastador no cambia en nada la Palabra santa de Dios. Entre más rápido el pueblo de Dios comience a obedecer Su Palabra, más rápido experimentarán la plenitud de Su bendición.

Y entonces, tiene que funcionar en el tema del divorcio por difícil que sea, como también funciona en el tema de la salvación o en cualquier otra área. Como usted sabe, la gente corre con disposición a la verdad de la redención y a la verdad del perdón y quieren salirse de la verdad del divorcio y de vidas santas. Pero no podemos hacer una dicotomía así de la revelación de Dios. Ahora, para volver a fijar nuestros ojos en lo que nuestro Señor enseña, permítame leerle Mateo 19, versículos 3 al 9.

“Entonces vinieron a Él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla? Él les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así. Y Yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.”

Ahora, ésa es la enseñanza clara del Señor Jesucristo acerca del tema. No es muy mística. No está escondida. Simplemente, es muy clara. Y la última vez señalamos que el Señor, al enseñar aquí del divorcio y al confrontar a los fariseos, está comenzando una nueva dimensión de Su vida de ministerio. Al final del capítulo 18, Él concluye con una maravillosa lección acerca de la semejanza del creyente a un niño. Después, en el 19:1 dice: “Cuando Él terminó estas palabras, partió de Galilea.” Ése fue el final del ministerio de Galilea.

Durante varios años había estado ministrando en Galilea y ahora terminó. Y Él comienza Su viaje a Su pasión en Jerusalén, a Su muerte y resurrección. Y al hacerlo, Él cruza por el Jordán a las fronteras de Judea o a la región de Judea más allá del Jordán. Dijimos que el área más allá era llamada Perea, de la palabra peran que significa “más allá.”

Y entonces, tenemos en los capítulos 19 y 20 Su ministerio en Perea. Él ministró en el área de Galilea y ahora, en el área de Perea. Es otra área donde había muchas personas judías que necesitaban saber que Él era el Mesías. Y entonces, Él fue allí. Y grandes multitudes le siguieron, versículo 2, y las sanó; y en Marcos, capítulo 10, añade que Él también les enseñó. Y ciertamente les enseñó cosas acerca del Reino y acerca de sí mismo como el Salvador.

Entonces, llegamos a esta nueva dimensión. Y conforme Él está progresando en este ministerio en Perea Él es confrontado en el versículo 3 por Sus archienemigos, quienes siempre estaban buscando desacreditarlo y destruirlo, estos son los fariseos. Entonces, el versículo 3 comienza con el ataque y entramos en esto la última vez.

Ahora, usted recordará que vienen a Él y lo prueban. No vienen con una pregunta honesta. En realidad no estaban buscando respuestas. Lo único que quieren hacer es que sea difícil para el Salvador. Vienen y lo prueban y tienen dos cosas en mente.

Le preguntan si es lícito divorciarse de su esposa por toda causa. Esa era la postura popular. Es la postura que tenía un rabino popular y en cierta manera a todo el mundo le gustaba esa postura porque usted podía deshacerse de su esposa cuando quisiera. Entonces, esperan que Jesús adopte la postura contraria y de esta manera, pierda la popularidad de manera instantánea. La multitud se iba a esparcir, ellos esperaban, y Él sería desacreditado como alguien que se aferraba a una postura muy estrecha. Entonces, están buscando desacreditarlo, pero más que eso están buscando destruirlo.

Perea era un territorio gobernado por Herodes Antipas, quien tenía un matrimonio ilegítimo. Él no sólo se habían casado con la esposa de su hermano sino que la esposa de su hermano era un pariente cercano. Entonces, no sólo era adulterio y robarse la esposa, sino que también era incesto. Juan el Bautista había confrontado su unión y le habían cortado la cabeza. Ellos estaban esperando que Jesús adoptara una postura fuerte contra el divorcio y por lo tanto, Él también perdiera Su cabeza. Entonces, llegaron con la idea de probarlo, esperando que Él reprobara la prueba, perdiera Su popularidad e inclusive perdiera Su cabeza. Querían deshacerse de Él.

Entonces, hicieron una pregunta “¿Es ilícito para un hombre divorciarse de su esposa por cualquier causa?” Ellos saben que Jesús había enseñado esto anteriormente, lo cual es registrado en Mateo 5 y Lucas 16, que no era lícito. Y ellos sabían que Él no iba a adoptar la postura popular y esperaban que esto terminara rápidamente con Su popularidad con las personas que se congregaban en torno a Él.

Ahora, Jesús no evadió el asunto. Él les responde. Y entramos a los versículos 4 al 6 la última vez y vimos la respuesta. La respuesta que sigue a su ataque. Él no le dio la vuelta a la pregunta. Él no evitó el problema. Él confrontó la pregunta.

Hace algunos años atrás, cuando me involucré por primera vez en hablarle a los medios masivos de comunicación en la televisión y radio, se me aconsejó que no pusiera atención a lo que preguntaran. Ellos decían que los medios de comunicación masiva, fueran que estuvieran en la política o lo que sea, cuando usted entrevistaba la gente, aprenda a no decir nada que tenga que ver con su pregunta. No le haga caso a lo que le pregunten y hable de lo que usted quiere hablar. Y más adelante, el reportero va a meter la pregunta para que encaje con su respuesta. Y realmente funciona así. Ellos apuntan la cámara a usted y usted responde a muchas preguntas. Quitan la cámara y la enfocan en sí y hacen pregunta que encajan con sus respuestas.

Entonces, la idea es que usted dice lo que quiere decir y da su línea. No se enrede en tratar de responder una pregunta que no quiere responder en público. Simplemente, diga lo que quiere decir y ellos harán que sus preguntas encajen con las respuestas que usted les da para que no se vean mal. Y eso es lo que hacen. Eso es lo que hacen en muchos casos. Ahora, no siempre funciona muy bien con las entrevistas en vivo en la televisión, pero cuando usted tiene una entrevista grabada ese es un estándar bastante común.

Pero Jesús no hace eso. No evade nada. Ellos hacen una pregunta y Él les da una respuesta directa. Pero en Su mente omnisciente, claro, entiende una respuesta que es la que se va a asegurar de que Él se adelante a ellos y no tropieza con su pregunta. Y entonces, en lugar de colocarse a sí mismo en una posición de riesgo, Él simplemente regresa a Génesis y la respuesta que le da es recitar el estándar establecido por el Dios eterno, con el cual el pueblo tenía mucha dificultad de refutar y Herodes, también.

Entonces, empieza deja que Dios hable y Él comienza en el versículo 4: “¿No habéis leído?” Entonces, Su autoridad no es Su propia opinión, no es Su propia idea, es la revelación de Dios. Él regresa a la Palabra de Dios, cita Génesis y da cuatro razones por las cuales no es lícito divorciarse. Cuatro razones.

Razón número uno, versículo 4: “¿No habéis oído que el que los hizo, varón y hembra los hizo al principio?” Y ésa es la primera razón por la cual no deben divorciarse. Cuando Dios creó la situación ideal era un hombre, una mujer y no había opciones adicionales. Eso era todo. Sólo un hombre, una mujer y no había ninguna alternativa, no había ninguna opción. Así es como Dios lo diseñó.

En segundo lugar, el divorcio no está en el plan de Dios no sólo debido a la creación de un hombre, una mujer, sino debido al vínculo fuerte. Versículo 5, la palabra unidad, pegarse. Dios diseñó que hubiera dos personas para que estuvieran pegadas juntas.

En tercer lugar, debido a una carne, usted tiene a dos convirtiéndose en uno en el versículo 5 y después en el versículo 6, Él dice que ya no son más dos, sino uno; y usted no puede dividir a uno. Entonces un hombre, una mujer, un vínculo fuerte, una carne. Después, una cuarta razón por la cual no hay divorcio está en la mitad del versículo 6. “Lo que Dios unió, no lo separe el hombre.” El hombre es una obra de Dios y entramos a detalle a eso la última vez.

Entonces, cuando Él fue confrontado con la pregunta de si era lícito que un hombre se divorciara de su esposa por cualquier causa, Jesús dijo “¿no saben lo que Dios dijo?” Y no puede llegar a una corte más elevada que esa. Dios dijo “un hombre, una mujer, vínculo fuerte, carne fuerte. El matrimonio es Mi obra divina, no se divorcien. No se divorcien”

Ahora, a ellos realmente les cuesta trabajo discutir en contra de eso. Esa es la Palabra del Dios vivo en Génesis 1:2. Ahora Jesús se detiene con eso. Pero en esta mañana, quiero tomar un pequeño interludio entre los versículos 6 y 7; y quiero regresar al Antiguo Testamento un poco para mostrarle cómo esto se ve de manera coherente a lo largo del Antiguo Testamento.

Cuando Dios estableció la idea de un hombre, una mujer para toda la vida, vínculo fuerte, una carne, obra de Dios, sin divorcio. Cuando Dios estableció eso, Él realmente lo afirmó. Permítame mostrarle una de las maneras como Él lo afirmó.

En los diez mandamientos, lo cual cristaliza la ley de Dios para la vida del hombre, Él dijo “No cometerás adulterio.” En otras palabras, “adulterio” es una palabra que tiene que ver con una relación sexual fuera de la unión de un matrimonio por parte de personas casadas. Cuando una persona casada tiene una relación con alguien que no es su cónyuge, eso es adulterio. “Y no cometerás adulterio.” En otras palabras, nunca, nunca violes el matrimonio. Nunca violes el matrimonio. Esa es una de las leyes más claves que Dios jamás estableció. En caso de que lo hagas, Levíticos 20:10, dice que si alguno cometiere adulterio, ciertamente morirá.

Ahora, lo único que puede romper un matrimonio, el pecado que rompe un matrimonio es adulterio de acuerdo con la prioridad de la ley de Dios porque resulta en ¿Qué? Muerte. Cuando usted tiene muerte, usted tiene el fin de un matrimonio. No hay duda acerca de eso. Y entonces, Dios dice: un hombre, una mujer, vínculo fuerte, una carne, obra de Dios, no hay divorcio. Y si usted comete adulterio, usted pierde su vida. Entonces, realmente no había provisión para el divorcio, sólo para ejecución, lo cual liberaría la persona, claro, para volverse a casar si hubiera sido el cónyuge inocente.

El punto es este. Cualquier pecado sexual es serio. La violación de un matrimonio es fatal, muy serio. Eso nos da la postura de Dios de la santidad de un hombre, una mujer, vínculo fuerte, una carne, obra de Dios, no hay divorcio. Él realmente toma en serio lo que Él dice, es una palabra muy fuerte.

Ahora, permítame profundizar. En los diez mandamientos, los diez mandamientos terminan con esta afirmación “No codiciarás…” Y luego, enlista una serie de cosas incluyendo ¿qué? “La mujer de tu prójimo.”

Entonces, Dios no sólo está diciendo que no debes cometer adulterio, ni siquiera debes querer cometer adulterio. No es sólo que no lo hagas, sino que ni siquiera debes pensar en hacerlo. Jesús reforzó esto en Mateo 5:28 cuando Él dijo que si un hombre mira a una mujer para codiciarla ya adúltero con ella en su corazón.

Escuche, el matrimonio es tan sagrado, tan santo, hay una separación tal de dos personas el uno para el otro, es tanto una obra de Dios que cualquier violación del matrimonio en cuerpo, en mente, es violar el mandamiento de Dios. La ley prioritaria de Dios es que cuando una persona viola eso en cuerpo deben ser ejecutados en el momento. Así de sagrado es el matrimonio.

Ahora, esa es la manera en la que Dios lo diseñó desde el principio. Ese es el plan perfecto ideal de Dios. Pero parece muy difícil para la gente vivir a ese nivel, ¿no es cierto? Y los matrimonios simplemente parecen no ser nada más que un campo de batalla, simplemente un lugar en donde la guerra se lleva a cabo todo el tiempo. La gente parece estar al borde de separarse y sea que estén en la Iglesia o fuera de la Iglesia, parece ser un problema bastante común entre aquellos que se llaman cristianos.

Y quiero llevarlo atrás para que tenga un entendimiento de eso, en el libro de Génesis y a algunas cosas de las que hablamos hace algunos años atrás y quiero reforzar en su mente. ¿Por qué es tan difícil mantener el ideal de Dios? ¿Por qué es tan difícil que la gente tenga una relación significativa de un hombre, una mujer, un vínculo fuerte, de una carne? ¿Por qué es eso tan difícil? Permítame mostrarle por qué.

Cuando Dios creó, Génesis 1:28, Él creó, dice en el versículo 27, “varón y hembra los creó.” A un hombre y a una mujer. Dios los bendijo y les dijo “fructificad y multiplicaos y llenad la tierra y sojuzgadla y señoread.” Detengámonos ahí. Cuando Dios hizo al hombre y a la mujer, los hizo como un complemento perfecto. Ahora, sabemos que Él hizo al hombre como la cabeza. Génesis nos dice que el hombre fue creado primero y la mujer fue hecha para ser Su, ayuda como dice en Génesis 2:18. No es bueno que el hombre esté solo, él necesitaba una ayuda.

Entonces, la mujer fue creada para venir a su lado, para apoyar; y el hombre debía ser el fuerte, el proveedor, el líder, el protector. Esto nos es afirmado en 1 Corintios 11:3-9 en donde la Palabra de Dios presenta con mucha claridad del hecho de que el hombre es la cabeza de la mujer así como Dios es la cabeza de Cristo y Cristo es la cabeza de Su Iglesia. Esto también nos es afirmado de manera muy fuerte en 1 Timoteo 2:11-14, en donde dice que el hombre es la cabeza de la mujer como fue indicado en la creación de Dios. Así es como fue en el principio.

Pero usted realmente no ve esa posición de liderazgo de cabeza conforme usted ve Génesis 1:28. Dios los bendijo. Dios les dijo a ambos fructificad, multiplicaos, llenad la tierra, sojuzgadla y señoreadla. En otras palabras, había una corregencia. Había una armonía tan perfecta e increíble, había una unión de bendición entre el hombre y la mujer que no había conflicto, no había fricción y el hombre estaba siendo de manera total, en toda dimensión, en términos de fortaleza y protección y provisión y todo eso. La mujer estaba siendo una fuente de fortaleza y ayuda como Dios la diseñó que fueran una armonía tan perfecta, creada por Dios y hermosa que podía decirse que gobernaban juntos. Eran corregentes.

Había una majestad en esa relación. El hombre era la cabeza, la mujer se sometía; pero se mezclaban de una manera tan perfecta en unidad que podía ser dicho que se multiplicaron juntos, llenaron la tierra juntos, se enseñorearon juntos y gobernaron la tierra juntos. No había discordia, en absoluto.

Observe el capítulo 3. Después, vino el pecado y cuando el pecado vino, eso se perdió. Porque la mujer, al pecar, usurpó el liderazgo. Cuando ella estaba siendo engañada por la serpiente, ella no regresó y dijo ‘Adán, necesito tu protección. Necesito la fortaleza que tú me das. Necesito tu guía. Me someto a esa protección.’ Ella no hizo eso. Ella simplemente actuó de manera independiente de él. Ella oyó la palabra ‘puedes conocer el bien y el mal y puedes ser como Dios,’ y ella usurpó el lugar de liderazgo.

Después, Adán cayó al lugar del seguidor y debido a que ella lo hizo, él, que no fue engañado, dice Pablo, también lo hizo. Entonces, en la caída, hubo una inversión de las funciones ordenadas por Dios. La mujer tomó la guía y el hombre siguió. Y usted sabe lo que pasó. El pecado entró en el mundo.

Vino porque no sólo hubo de hecho un acto de desobediencia hacia Dios, sino que lo que precipitó ese acto y lo que siguió a ese acto, una inversión de la función ordenada por Dios para el hombre y la mujer. Y después, Dios los maldijo. Y creo que vean la maldición en Génesis 3:16. Usted no puede verla toda debido al tiempo.

Parte, claro, en el versículo 17 y 18 y 19, en donde un hombre tendría que trabajar para sacar las cosas de la tierra y entonces, habría sudor y trabajo y demás y habría muerte y todo lo demás.

Pero quiero que vea el 3:16, porque aquí hay una maldición en contra del matrimonio. Aquí hay una maldición en contra de la relación. Una maldición, en el primer lugar, en el dar hijos en el versículo 16. En otras palabras, las mujeres sufrirían mucho dolor al dar a luz a los hijos. Y después, del 17 en adelante, los hombres sufrirían mucho dolor al sacar los recursos de la tierra.

Entonces, la mujer ahí está maldecida al dar a luz y el hombre es maldecido aquí al ganarse el pan, por así decirlo. Pero son maldecidos juntos en términos de su relación al final del 16. Observe lo que dice: “Y tu deseo será para tu marido y él se enseñoreará de ti.”

Ahora, esa es una declaración muy importante. “Tu deseo será para tu marido y él se enseñoreará de ti.” La gente se ha confundido por lo que eso significa. La mayoría de los comentaristas dicen que ‘tu deseo’ simplemente se refiere al deseo normal sexual, fuerte y la atracción y necesidad que una mujer tiene de un marido. Y el hecho de que un marido se enseñoree de ella es una función normal de liderazgo. Un marido guía a su mujer. Pero eso es algo normal y así debe ser y simplemente es algo rutinario. Entonces ¿qué tiene que ver con ser maldecido? Y le voy a decir otra cosa. Eso no es lo que sucede en los matrimonios.

Los matrimonios no son lugares en donde la mujer de manera maravillosa continúa deseando a su marido y se siente físicamente atraída de manera fuerte a él mientras que él se encarga de todas las necesidades de ella y gobierna y provee para ella. No es así. Y ciertamente tampoco eso es una maldición. Entonces, tenemos que verlo un poco más de cerca para ver lo que dice el texto. Tiene que ver algo con la caída porque tiene que ver aquí con una maldición en este contexto.

Y la clave para entender ambas frases. Observe la última: “él se enseñoreará de ti.” La palabra para enseñorearse aquí en el hebreo es mashal. La maldición es un nuevo tipo de gobierno. No la armonía maravillosa del que conocieron antes como co-gobernadores juntos sometiendo la tierra, sino una nueva. Y la autoridad del hombre se vuelve perversa y déspota. Y usted pregunta si hay chauvinistas hombres. Claro, millones de ellos. Y no discutimos con personas del movimiento de mujeres que quieren recordarnos del chauvinismo masculino. Es mundial. Se ha llevado a cabo a lo largo de la historia. Desde la caída, los hombres han tratado de someter a las mujeres.

 En todas las sociedades del mundo, con unas cuantas excepciones a lo largo de la historia del mundo, han habido sociedades gobernadas por los hombres y en muchos, muchos casos, un tipo de dominio abusivo. No negamos eso ni por un momento. Eso es parte de la maldición, los hombres oprimiendo las mujeres. Inclusive en la época de nuestro Señor Jesucristo, las mujeres eran vistas como algo menos inclusive en algunos casos, que los animales. Y en sociedades de nuestro mundo contemporáneo, moderno, es difícil que las mujeres sean entendidas por los hombres porque los hombres tienden a mantenerlas abajo de una manera desequilibrada, inapropiada. Pero eso es parte de la maldición. El matrimonio fue maldecido.

Después, el segundo elemento, dice en el versículo 16, tu deseo, hablando de la mujer, “tu deseo será para tu marido”. Ese no es un deseo normal. No es un deseo sexual. De hecho, el marido normalmente tiene un deseo sexual más fuerte que la esposa. No está hablando de eso. La raíz árabe de esa palabra significa buscar control.

Entonces, en el pecado y en la maldición tiene la batalla de los sexos. Y la razón por la que hay conflicto en el matrimonio es porque a partir de ahí la mujer todavía está tratando de salirse debajo de su liderazgo y estar a cargo de todo; y el hombre está tratando de mantenerla ahí donde está. Y entonces, usted no tiene chauvinismo masculino sino que tiene rebeliones de mujeres y se manifiestan a lo largo de la historia en toda la historia.

Una buena manera de entender la frase es ir al 4:7 porque la frase idéntica y las mismas palabras con la misma construcción gramatical aparecen ahí. En esto consiste. Caín, claro, y él está siendo advertido. Y el Señor le advierte ya la mitad del versículo 7 “el pecado está a la puerta.” Él está siendo advertido acerca del pecado. El pecado es personificado. “Y tu deseo será para el pecado y tú te enseñorearás de él.”

Es la frase idéntica. La única vez en la que es usada otra vez en el Pentateuco, la única vez en la que la palabra es usada es en esta frase idéntica sólo aquí. Y lo que está diciendo es esto: “Caín, el pecado te desea,” en el sentido que “el pecado quiere controlar, pero tú debes gobernarlo.” Es la misma frase que el 3:16. La mujer desea controlarte a ti pero tú debes gobernarla.

Entonces, el matrimonio de Adán y Eva fue maldecido en el momento de su pecado cuando ellos invirtieron sus funciones ordenadas por Dios. Y desde ese entonces, ha habido conflicto y tensión en el matrimonio conforme la mujer busca la supremacía y el hombre busca reprimirla. Esa es la maldición y por eso tenemos divorcio.

El conflicto se volvió inevitable. Pero debido a que hay conflicto, no significa que Dios cambia Su postura. Vayamos hasta el final del Antiguo Testamento, al libro de Malaquías y veamos después de toda la historia del diluvio, de Adán en adelante, si Dios cambió de opinión.

Un Malaquías 2, Dios está condenando al pueblo de Israel y Él los está condenando porque son infieles a sus esposas. Él les dice en el versículo 14: “Jehová ha sido testigo entre ti y la esposa de tu juventud, en contra de quien te has conducido de manera impía: sin embargo, ella es tu compañera y la esposa de tu pacto.”

Note algo en el capítulo 14 que me encanta. Jehová había sido testigo entre “ti y la esposa de tu juventud.” La mujer de tu juventud. Eso es simplemente lo que nuestro Señor dijo en Mateo 19, que el matrimonio es Dios uniendo a las personas. El Señor es el testigo de un matrimonio. El Señor es ahí el que está confirmando el pacto en el matrimonio.

Y ahora, están tratando de manera impía a la esposa quien es tu compañera y la esposa, la mujer de tu pacto. Y después, en el versículo 16, Dios recita Su postura: “Porque Jehová el Dios de Israel dice que Él aborrece o repudia el divorcio.” Bueno, esperaríamos eso, ¿no es cierto? Digo, si sabemos algo de Génesis, sabemos que Él quería que el matrimonio fuera una mujer, un hombre, vínculo fuerte, una carne, la obra de Dios, sin divorcio. Y simplemente porque vino la maldición, el matrimonio fue maldecido, no significa que Dios cambió Su postura. La batalla continúa pero el estándar de Dios nunca cambió. Él odia el divorcio.

Y Él procede a hacer una declaración muy importante “porque uno cubre con violencia con su vestimenta.” Lo que se está diciendo en el hebreo es que cuando usted se divorcia, usted mancha su ropa de violencia. ¿Sabe una cosa?, cuando una persona se metía en la batalla y había un combate mano a mano y había una lucha por la vida y la muerte, usted se manchaba de sangre su ropa. Y esto es lo que él está diciendo aquí. Cuando se divorcian, ustedes salpican su ropa de maldad. Ustedes salpican su ropa de pecado. Dios odia el divorcio.

Malaquías capítulo 3, versículo 6. ¿Qué dice? “Yo, Jehová, no cambio.” No cambio. Dice usted ‘bueno, ¿qué pasa si el conflicto llega a ser muy grande?’ ¿Qué si realmente está siendo defraudado en su matrimonio? Permítame llevarlo de regreso al libro de Oseas, el primero de los profetas menores, sigue al libro de Daniel. No sé si usted se acuerda de la historia de Oseas. Lo estudiamos en nuestra serie de la familia. Pero quiero recordarle de esta historia.

No puedo evitar el amar a este hombre. Me va a encantar conocerlo en el cielo. Y el Señor le habla en el versículo 2, del capítulo 1: “Dijo Jehová a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria,” se oye muy mal, “e hijos de fornicación.” Va a terminar siendo una prostituta y vas a terminar con muchos hijos ilegítimos. Versículo 3: “Fue, pues, y tomó a Gomer.” Se oye como un hombre ridículo para una esposa pero él la tomó, “hija de Diblaim, la cual concibió y le dio a luz un hijo.” Jezreel, porque Dios iba a traer venganza sobre Israel por la prostitución espiritual de Israel.

Oseas debía casarse con una mujer que iba a terminar siendo una prostituta, iba a producir hijos ilegítimos y él iba a ser una ilustración viva de Dios e Israel. Dios se casó con Israel. Israel terminó siendo una ramera. Tuvo todo tipo de relaciones ilegítimas y relaciones y produjo todo tipo de resultados ilegítimos.

Y entonces, Oseas y Gomer se vuelven una parábola viva de Dios e Israel. Bueno, se casaron y Jezreel fue primero y después vino una segunda hija, versículo 6: “Concibió ella otra vez, y dio a luz una hija. Y le dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ruhama, porque no me compadeceré más de la casa de Israel, sino que los quitaré del todo.” Sin misericordia. Versículo 8: “Después de haber destetado a Lo-ruhama, concibió y dio a luz un hijo.” Versículo 9: “Ponle por nombre Lo-ammi.” Lo cual significa tú no eres mío.

¿Qué tal tener dos hijos así, ‘sin misericordia’ y ‘no es mío’? No voy a mostrar misericordia a ese hijo y ese no me pertenece. Ambos ilegítimos. Esta mujer trajo a casa estos dos hijos ilegítimos. ¿Cómo reacciona él? Bueno, él la ama. Es difícil de creerlo. Más que eso, él está entregado a ella debido al pacto. Él es un hombre honorable. Él quiere hacer lo mejor que pueda con su unión, aunque él está casado con una prostituta. Él está casado con una adúltera, que continúa teniendo hijos ilegítimos con hombres muy extraños que apuntan al mundo entero que no son sus hijos. ‘Me gustaría que conocieras a mi hijo, no es mío.’

¿Cuál es su reacción? Bueno, él va a hacer como cualquier otra persona. En primer lugar, él se va a enojar. Y va a haber enojo en su corazón y usted lo ve en el capítulo 2, versículo 2: “Contended con vuestra madre.” Él trata de hacer que la familia se vuelva en contra de ella. “Ella no es mi esposa y yo no soy su marido.” Yo no voy a tolerar esto. Esta no es mi esposa y yo no soy su marido. Yo me voy a salir de esto.

“Aparte, pues, sus fornicaciones de su rostro, y sus adulterios de entre sus pechos; no sea que yo la despoje y desnude, la ponga como el día en que nació, la haga como un desierto, la deje como tierra seca, y la mate de sed.” ¡Hombre, no voy a permitir esto de esta mujer! Digo, esta es simplemente furia saliendo de él. ‘Espérate a que veas lo que le voy a hacer a esta mujer.’ Esta es una reacción normal, está lleno de enojo.

“Ni tendré misericordia de sus hijos, porque son hijos de prostitución. Porque su madre se prostituyó; la que los dio a luz se deshonró, porque dijo: Iré tras mis amantes, que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mi bebida.”

Ella estaba metida en esto por una razón, dinero. Ella era una prostituta. Ella vivía en la calle. Era una prostituta pagada. Eso era lo que ella era. Esa era la vida para ella. Literalmente había devastado a este hombre, Oseas, quien era un profeta de Dios. Ella había llevado a estos dos hijos ilegítimos a un hogar que estaba en caos, habrían tenido que llevar el estigma toda su vida que es difícil de pensar por su nombre mismo, mucho menos la reputación de su mamá. Y él está enojado y tiene a una prostituta por esposa. Sin duda alguna, un consejero cristiano que hubiera oído esta situación le habría dicho que se debería haber salido de esto hace mucho tiempo atrás, Oseas.

Y después él cambia de enfoque en el versículo 6: “Por tanto, he aquí yo rodearé de espinos su camino, y la cercaré con seto, y no hallará sus caminos.” Él supera su enojo y quiere evitar que lo vuelva a hacer. “Él quiere evitar que lo vuelva a hacer. ‘Ya no voy a dejar que ella lo haga.’ Él en cierta manera se pone algo justo, usted sabe. Voy a ser su protector. Voy a colocar un cerco en torno a ella, un muro y ella no va poder encontrar su camino.

Y después, versículo 7: “Seguirá a sus amantes, y no los alcanzará; los buscará, y no los hallará. “ Simplemente, voy hacer que esto sea muy difícil para ella para que no pueda conectarse con esas personas, que no las puede encontrar.

Y lo visto pasar en situaciones así, en donde la esposa de un hombre está haciendo esto y él sale y trata de cerrar todas las alternativas de la esposa, encuentra los números telefónicos de las personas con las que ella se está reuniendo, o los hombres con los que ella se está acostando y los llama y los amenaza, acampa en su puerta, les escribe cartas. He conocido a hombres que escriben cartas a sus jefes y les dicen ‘tienes un hombre en tu empresa que está teniendo relaciones con mi esposa, está destrozando mi casa, etc., etcétera. ¿Es éste el tipo de lugar en el que tú trabajas?’ En otras palabras, simplemente hace lo que tiene que hacer para cerrar las alternativas.

Cuando me preguntan si deben hacer eso, yo digo ‘¿por qué no? Adelante.’ Eso es lo que él hizo, trató de cerrar las alternativas. Y él dice al final del versículo 7: “Entonces dirá: Iré y me volveré a mi primer marido; porque mejor me iba entonces que ahora.” Digo, si ya no puedes obtener dinero alguno ahí afuera y no puedes tener ningún contacto, vas a decir ‘voy a regresar con él, porque él es la única opción que tengo.’

Y alguien podría decir ‘yo no la quiero a ella en esos términos.’ Pero no él. Él la quería en cualquier término. Un hombre bastante perdonador, ¿no es cierto? Después ella dijo ‘más vale que regrese, no tengo otras opciones.’ Él dice ‘la voy a recibir en esas condiciones porque está bien.’ Está bien.

Después, tenemos que profundizar en su corazón en el versículo 8. “Y ella no reconoció que yo le daba el trigo, el vino y el aceite, y que le multipliqué la plata y el oro que ofrecían a Baal.” Lo que él está diciendo ahí es que ella no lo sabía. Me aseguré que ella tenía ropa que usar. Me aseguré que ella tuviera comida para comer. Me aseguré que ella tuviera dinero para vivir. Yo cuidé de ella.

Aquí está un hombre que la ama. Ella está ahí caminando por las calles, en relaciones día y noche y él está ahí afuera asegurándose de que ella tenga lo suficiente para comer y un lugar donde quedarse y el dinero que ella necesita. No sé qué método usó él, pero de alguna manera, él canalizó los recursos a ella para asegurarse de que ella tuviera lo que necesitaba. Usted dirá este hombre se pasó.

Versículo 9: “Por tanto, yo volveré y tomaré mi trigo a su tiempo, y mi vino a su sazón, y quitaré mi lana y mi lino que había dado para cubrir su desnudez. Y ahora descubriré yo su locura delante de los ojos de sus amantes, y nadie la librará de mi mano. Haré cesar todo su gozo, sus fiestas, sus nuevas lunas y sus días de reposo, y todas sus festividades.” Entre más piensa en lo que él ha estado pagando por ella, más se enoja; y ahora, él está regresando a donde comenzó.

Él dice ‘le he dado todo esto a ella, le he suplido, le voy a quitar su fiesta, le voy a quitar todas sus lunas nuevas.’ Y aquí ve la transición todo el tiempo. Usted no sabe si está hablando de la esposa o de Israel. Es el retrato de Dios y Su relación con Su pueblo, Israel.

Y después, él vuelve a cambiar de foco nuevamente en el versículo 14. Y es tan hermoso. Y éste es Dios con Israel así como Oseas con Gomer. “Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón.” Él va a hacer eso. Va a regresar y va a tratar de ganarla, de cortejarla. ¿Puede creer eso? Él va a ir a buscar a esa prostituta horrenda con todo su estilo de vida terrible y sus relaciones y realmente, va a hablar con ella. Le va a llevar flores, va a cortejarla, a hablarle cosas dulces en su oído, a tratarla como si fuera una virgen ¡es increíble!

¿Y sabe dónde termina ella? Ella termina ahí con los esclavos, siendo vendida. Ella termina como una prostituta siendo vendida, totalmente desnuda. La están vendiendo. Él aparece en el 3:2: “La compré entonces para mí por quince siclos de plata y un homer y medio de cebada.” Esa es una mujer que cuesta. Al postor más alto.

Francamente, creo que usted hizo un mal negocio humanamente hablando, ¿no cree? Digo, ¿quién la necesita? Pero la compró. “Y le dije: Tú serás mía durante muchos días.” ¿Sabe lo que es hermoso de eso? Él no está diciendo “mira, mi amor, invertí mucho en ti. Un movimiento más en falso y acabó.”’ Ese no es su enfoque. Esa no es la manera en la que la trata. La manera en la que la trata es “hice un pacto contigo para que estés conmigo porque es incondicional”, ¿no es cierto? Es incondicional. “No fornicarás, ni tomarás otro varón; lo mismo haré yo contigo.” Tú pudiste haber fallado pero yo todavía estoy contigo. Siempre estaré contigo. Y no puedes matar ese compromiso en mí. No puedes matar ese pacto en mí. Tan hermoso.

La razón por la que tenemos tanta dificultad con esto es porque tenemos tan poco entendimiento del corazón de Dios y Su perdón, ¿no es cierto? Es como la parábola que aprendimos en Mateo 18 en donde el hombre estaba tan dispuesto a ser perdonado de la deuda de los 10,000 talentos pero no podía perdonar a su amigo de los 18 que le debía. Recibimos todos de Dios pero nos cuesta tanto trabajo dárselo a alguien más.

Entonces, él la volvió a comprar y la recibió como virgen, hizo un pacto incondicional y dijo ‘voy a estar ahí para ti.’ Ahora, esto es simplemente para reforzar en su mente que el estándar de Dios no ha cambiado, ¿verdad? No ha cambiado. Ahora, mantenga esto en mente. Archívelo en algún lugar. Lo único hasta este momento en nuestra discusión que podría romper un matrimonio fue un pecado. ¿Cuál era el pecado? Adulterio. ¿Por qué traía qué? La muerte. Muy importante.

Y quiero llevar a este estudio en particular a una conclusión y vamos a llegar al resto a la próxima semana. Llevarlo a Efesios 5, Efesios 5:22. ¿Y sabe usted una cosa?, este es un texto tan hermoso, pero permítame mostrarle algo. ¡Es tan maravilloso! Es un texto tan puro, tan maravilloso que parece absolutamente imposible, incongruente con todo lo que conocemos acerca del matrimonio. Comienza “las casadas estén sujetas a su propio maridos como el Señor.”

Ahora, ¿parece eso difícil? Digo, usted dice: ‘¿sabes una cosa, puedo someterme al hombre de vez en cuando, pero como al Señor? Digo, eso es difícil, digo, conozco al hombre y hay muchas cosas que son verdad acerca del Señor que realmente no son verdad acerca de él. Él es cristiano, ¿pero como al Señor?’

Como puede ver, esto parece ir más allá de cualquier concepción de la realidad. ¿Pero sabe lo que es? Es una reafirmación del principio original de la creación. Cuando en la perfección de Adán, él era el vice regente de Dios sobre la tierra, como puede ver. Reafirma de manera maravillosa la intención original de que una esposa debe ser sumisa a su marido de manera gentil, amorosa, fuerte, mansa y reconocer, versículo 23, su liderazgo. Que él es la cabeza.

Y ella debe estar sujeta, versículo 24, en todo. De regreso a esa maravillosa función de ayuda, en donde la posición de ella como una ayuda sumisa y él, como su cabeza que la guía, combinan la corregencia sobre la tierra; y nada de esto es disminuido, sino que ambos son exaltados.

Y después, versículo 25: “Maridos amad a vuestras mujeres.” Ahora en la maldición, observe esto, en la maldición la mujer busca controlar y el hombre busca dominar. Pero aquí, la mujer quiere someterse y el hombre no busca dominar. Él simplemente quiere hacer ¿qué? “Maridos, amad a vuestras mujeres.” Purifíquenlas, susténtenlas, versículos 29, cuídenlas. Usted es el protector, el proveedor, el que la sustenta, el que la cuida, el que la ama, el que la apoya, el que provee para ella, el que la protege; todas esas cosas.

Entonces, el punto del texto aquí es que usted tiene en Efesios 5 un regreso a Génesis 1 y 2, al diseño para el matrimonio de Génesis 1 y 2. Usted preguntará si es posible. Tiene que ser. Y la clave está en Efesios 5:18. Pablo dice: “No os embriaguéis con vino en lo cual hay disolución, antes bien sed llenos del Espíritu.” Ahora, yo creo que cuando Cristo viene a un matrimonio y dos personas aman al Señor Jesucristo, si esas dos personas andan en el Espíritu - esto es que sus vidas son controladas por el Espíritu Santo - ellos, versículo 21, se van a someter el uno al otro en reverencia a Dios.

Y en ese punto regresamos adonde comencé esta mañana. La razón por la que mantenemos un matrimonio unido es porque Dios dice que esa es Su prioridad y lo que queremos hacer es someternos a la autoridad de la Palabra de Dios, ¿verdad? Y estamos de regreso ahí. Y conforme caminamos en el Espíritu, tenemos la sumisión hermosa de uno a otro porque reverenciamos a Dios. Y las esposas, en el poder del Espíritu, pueden regresar a esa bendición antes de la caída, de ser sumisas de manera maravillosa a sus maridos. Y los maridos pueden regresar a esa bendición antes de la caída en un sentido al ser amorosos, cuidar, sustentar, cuidar a su esposa. Y cuando el pecado entra, habrá perdón, así como Dios perdonó a Israel y Cristo a la Iglesia.

Permítame darle una pequeña clave, dos palabras para recordar para hacer que su matrimonio sea lo que debe ser. Y son clave. La primera palabra es abnegación; abnegación. Es una palabra que necesitamos entender. Abnegación. Mientras que usted llega al matrimonio demandando sus derechos, defendiéndose a sí mismo, justificándose a sí mismo, sacando lo que usted quiere, buscando su propia satisfacción, siguiendo sus propios deseos, rindiendo a las tentaciones de la carne, usted va a destruir una unión. Pero cuando usted se niega a sí mismo, cuando usted es abnegado, cuando usted se niega a sí mismo y dice ‘no a usted mismo’, usted está en el camino correcto.

Y la otra palabra que va de la mano con abnegación y que necesita mantener en mente, que es en realidad la misma palabra, es el no ser egoísta. Realmente es una frase. Significa ‘pienso más en ti que yo de mí. Yo digo no a mí y digo sí a ti’. Esos son los dos lados. No tengo que justificarme a mí mismo. Puedo ser acusado falsamente. Está bien. No soy vengativo. No estoy defendiéndome. Digo no a mí mismo y esas cosas que me alejarían del pacto que yo he hecho, esas cosas que me alejarían del vínculo de amor que compartimos. Digo no a esas cosas y digo sí a ti, sí a ti y sí a ti.

Eso no significa que me rindo a tu torpeza o a tu pecado, pero es a tu necesidad y a tu bienestar y a tu mejor interés a lo que me entrego. Me abandono a mí mismo. Y cuando el pecado surge en el abandono de uno mismo y en el corazón de abnegación, puede ser resuelto así como fue resuelto en el corazón de Oseas.

Permítame cerrar con un versículo. En algún lugar en la parte de adelante de su Biblia creo que quizás lo pueda escribir porque refleja su actitud hacia el todo las Escrituras, incluyendo lo que dijimos esta mañana. Isaías 45:9. Escuche. Y voy a dárselo tal como lo dice el texto. Ésta es su intención. Escuche.

“¡Ay del que pleitea con su Hacedor!” ¿Entendió eso? “¡Ay del que pleitea con su Hacedor!” es bastante torpe, ¿no es cierto? Lo que dice es esto: cuando Dios dice algo, más vale que lo hagas, ¿no es cierto? Sea lo que sea. Si es matrimonio, divorcio o lo que sea. Si Dios lo dice, lo hace. Y ay de usted si usted discute con Él. La palabra ay significa maldecir, condenar. Maldita sea la persona que disputa, que discute con Su hacedor.

Es bastante torpe para comenzar. Si Dios lo creó, ¿quién mejor que Él sabe cómo opera mejor, no es cierto? Si Él es el que lo manufacturó, Él tiene el manual acerca de cómo operar en usted. Y entonces, regresamos adonde comenzamos. Escuche. El trabajo, la labor del Pastor y la función de la Iglesia es traerlo bajo sumisión a la autoridad de esta Palabra. Y hemos hecho eso y le hemos dicho lo que Dios piensa acerca del divorcio. Le hemos presentado la perspectiva de Dios del divorcio. Y lo único que podemos decir en respuesta es “maldito o ay de la persona que pelea o discute con Su hacedor.”

“Me permite añadir un comentario al margen? Dios busca el bienestar de usted. ¿Sabía eso? Él busca que usted sea bendecido. Usted va a ser bendecido en obediencia a Su Palabra Santa. Entonces, eso es lo que Jesús le dijo a los fariseos. Digo, esa es la esencia. Simplemente reafirmar la ley de Dios. Después, ellos le dijeron: “¿por qué entonces Moisés nos mandó que le diéramos carta de divorcio para divorciamos de nuestras mujeres? Digo, si esa la ley de Dios, ¿por qué Moisés mandó el divorcio?” Esa es una muy buena pregunta, ¿no es cierto? Y la responderemos la próxima semana. Entonces esté aquí. Oremos.

Padre, no queremos nada menos que Tu voluntad perfecta, Tu plan perfecto. Bendice a los matrimonios en esta Iglesia. Bendice a las parejas jóvenes que esperan el matrimonio, a los jóvenes que ni siquiera han encontrado a alguien con quien casarse. Padre, ayúdalos a encontrar al correcto. En una relación pura, en un compromiso genuino de amor y confianza, para construir un matrimonio que glorifique Tu Nombre.

Gracias por Tu Palabra clara. No es difícil de entender. Sabemos qué piensas. Y sabemos lo torpe realmente que es pelear con el que es nuestro Hacedor. Entonces, no peleamos. De manera dispuesta, nos sometemos a Tu Palabra y a la bendición que la obediencia a la misma trae. Bendice a todo corazón el día de hoy y te damos gracias en el nombre de Cristo. Amén.

 

 

 

 

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